Monografias | Elementos que participan en la incidencia de accidentes de transitoElementos que participan en la incidencia de accidentes de transitoResumen: Accidentes de tránsito. Fases de los accidentes. Fase de percepción. Fase de decisión. Fase de conflicto. Luego de la etapa de conflicto. Levantamiento de la información en el sitio. Ordenamiento de la información. Factores que influyen en los accidentes de tránsito. Estado del pavimento. Ingestión de alcohol en los conductores. Iluminación de las vías. Distribución de accidentes durante el día. Apreciaciones complementarias. SUMARIO Accidentes de tránsito. Fases de
los accidentes. Fase de percepción. Fase de decisión. Fase de conflicto. Luego
de la etapa de conflicto. Levantamiento de la información en el sitio.
Ordenamiento de la información. Factores que influyen en los accidentes de tránsito.
Estado del pavimento. Ingestión de alcohol en los conductores. Iluminación de
las vías. Distribución de accidentes durante el día. Apreciaciones
complementarias. El campo de la seguridad vial es
uno de los aspectos de especial importancia en el desarrollo de nuestro país. Día
a día, la prensa se ve colmada de noticias sobre accidentes de tránsito, los
cuales oscilan desde la colisión más simple hasta situaciones complicadas y
violentas en las que seres humanos pierden su vida o quedan irremediablemente
lisiados para el resto de sus días. En un país como el nuestro, cuyos recursos
económicos son limitados, es preciso establecer las causas y situaciones
comunes que presentan los percances, de tal manera que sea posible orientar las
políticas correctivas en forma eficiente. Accidentes de tránsito Un accidente de tránsito es el
resultado de una distorsión de la armonía en el sistema "usuario-vehículo-vía"
del transporte automotor y que tiene como consecuencia daños materiales o
personales. Los motivos por los cuales sucede
el siniestro pueden radicar en uno, dos o bien los tres componentes del
mencionado sistema. Numerosa cantidad de factores relativos a esos tres
componentes pueden influir en los accidentes; por lo tanto, su análisis y la
determinación de las razones que los provocan, constituyen un problema de
variable complejidad. De esta manera, las causas reales de un siniestro pueden
ser numerosas y, a veces, difíciles de determinar. Generalmente, los accidentes de
tránsito son atribuidos al factor humano y se señala al conductor o al peatón
como causante. Este enfoque tradicional es bastante subjetivo, ya que hay
detalles que pueden contribuir para que, al transitar los vehículos por
cualquier tramo o punto de una vía, el riesgo de siniestro sea mayor. Entre
estos, se pueden mencionar irregularidades en la superficie de rodamiento,
inadecuada rugosidad en ésta, mala iluminación de la vía, obstáculos en la
calzada, ancho de los carriles, ausencia de espaldones, falta de una buena señalización,
bombeo insuficiente, drenajes mal dispuestos, pendiente de la vía, condiciones
climáticas de la zona, etc. Para tratar de determinar las
causas reales de los accidentes, se debe estudiar el problema por medio de un
registro que permita al investigador interpretar, de una forma cercana a la
realidad, el modo en que sucede el siniestro. Así será posible establecer las
razones que los accidentes tienen en común, para tratar de corregir el
problema, disminuir su incidencia y, si es posible, eliminarla. Fases de los accidentes A pesar de la rapidez con que
sucede, un accidente de tránsito no se presenta en forma instantánea. El
siniestro es el resultado de un conjunto de hechos que acontecen en un lapso más
o menos corto, los cuales conforman su evolución. Durante el transcurso de esas
situaciones, los elementos que intervienen en el accidente se van encontrando
sucesivamente en una serie de posiciones correlativas, hasta que se presenta el
fatal resultado. El tiempo y el espacio son dos
aspectos que están íntimamente ligados con la evolución del siniestro. El
tiempo puede ser analizado considerando los "instantes" que comprenden
aquellos segundos o fracciones de éstos previos al accidente. El espacio lo
componen aquellas zonas en las que se presentan los hechos, dentro de las cuales
se definen puntos en los que suceden acciones concretas. Así, las distintas
posiciones de los vehículos o peatones participantes en la evolución del
siniestro se definen por un instante y un punto. La unión de varias posiciones
constituye una fase del siniestro. En los accidentes de tránsito se
presentan tres fases: la de percepción, la de decisión y la de conflicto. La
primera de estas fases sucede en una zona más o menos amplia, que puede o no
coincidir con las zonas de las fases siguientes. La fase de decisión sigue
inmediatamente a la de percepción, aunque hay ocasiones en las que no precede a
la de conflicto. Por último, la fase de conflicto es la única que puede
presentarse sin que previamente hayan sucedido las dos anteriores. Fase de percepción Como se expuso anteriormente, una
fase de accidente de tránsito se compone de varias posiciones, las cuales están
constituidas por puntos y momentos. La fase de percepción se compone básicamente
de dos posiciones, las cuales comprenden los puntos de percepción posible y el
de percepción real. Estos se ubican dentro de la denominada área de percepción. El punto de percepción posible
es aquel en el cual el conductor debe percatarse de que una circunstancia anómala
se presenta y que la misma puede provocar un accidente. Este punto se ubica en
un lugar tal que un conductor que viaja a la velocidad de diseño, puede
reconocer la situación que se está dando. El punto de percepción real es
aquel en el cual el conductor se da por enterado de que tiene ante si la
circunstancia desfavorable que puede desencadenar un siniestro. Es claro que el punto de percepción
posible es meramente teórico, mientras que el de percepción real es objetivo. Fase de decisión Una vez que el conductor tiene
una percepción consciente o inconsciente del peligro que se presenta, se
produce una fase de decisión en la cual se determina qué acción se debe
emprender para hacer frente a la situación presentada. El punto en el cual se define la
acción evasiva por emprender es el punto de decisión, y el punto de iniciación
de la acción evasiva es aquel en el que se emprende la determinación tomada.
Aunque los dos anteriores puntos son diferentes, pueden considerarse
coincidentes, principalmente por la imposibilidad práctica de diferenciarlos. La acción que ejecuta el
conductor para evitar el accidente se conoce como acción evasiva y se realiza
en un espacio denominado área de acción. En realidad, esta área comienza en
el teórico punto en el que el conductor puede iniciar con comodidad una acción
que lo lleve a evadir el peligro que se presenta. El punto de decisión se
encuentra siempre dentro del área de acción y los puntos de percepción
posible y real también pueden hallarse dentro de la misma. En este último
caso, el conductor estará en desventaja para evitar el siniestro. Fase de conflicto El último período de la evolución
del accidente es la fase de conflicto. Se produce en el área del mismo nombre,
la cual comprende el espacio en el que se desarrolla la posibilidad del
siniestro. El punto de conflicto es aquel en
el que el accidente se consuma y corresponde a la posición de máximo efecto.
Se encuentra siempre localizado dentro del área del mismo nombre. No obstante
esta situación, en los accidentes que se producen como consecuencia de otro, o
con el fin de evitar el primero (accidentes reflejos), el área de conflicto del
principal será una, mientras que el punto de conflicto real puede estar situado
fuera de aquélla. Una vez que el siniestro se
produce en el punto de conflicto, los vehículos, objetos o personas implicados
en el percance no quedan instantáneamente inmóviles, sino que sobre ellos
continúan actuando las fuerzas de reacción, e incluso, algunas que se derivan
de dicha acción. La posición final es aquella que adoptan los vehículos y
objetos cuando llegan a la inmovilidad. Luego de la etapa de conflicto Como ya fue indicado, el
accidente se produce en un período de tiempo mínimo. Varios de los elementos
señalados anteriormente quedan marcados con signos indudables, mientras que
otros pueden deducirse por medio de las características fijas que presenta el
siniestro. La realización en oficina, de un
croquis o esquema de las áreas, puntos y posiciones servirá al estudioso para
hacer deducciones sobre el percance. Por medio de esto y otras pruebas que se
practiquen, habrá posibilidad de ubicar los puntos anteriormente enunciados. De
esta manera, se podrá deducir cuáles fueron las posibles causas del accidente
y relacionarlas con las de otros acaecidos en el mismo lugar o zona. Con esto
posiblemente se determinen los factores comunes de los siniestros de esa
localización, lo cual servirá para tomar las resoluciones tendientes a evitar
que en lo sucesivo se repitan los accidentes en dicho sitio o tramo de vía. Levantamiento de información
en el sitio La base del estudio de los
accidentes de tránsito radica en la información que se registra al respecto.
Los datos que se incluyen en el registro deben ser los necesarios para que el
estudioso y las autoridades judiciales se formen una idea clara de la manera en
que se produjo el percance. El tipo de vehículo implicado, clase de vía,
pendiente de ésta, distancia de visibilidad, obstáculos presentes, señalización
vial, estado de la calzada, ancho de la vía, amplitud de los carriles, ancho y
estado de los espaldones, ubicación y estado de lámparas del alumbrado público,
condiciones climatéricas, huellas de frenado, indicios de derrape, ubicación
de trozos de vidrio, posible maniobra realizada por los conductores, indicios de
pintura ajena a la del vehículo en su carrocería, detalle de daños, datos
personales de los conductores, día, hora y cualquier otro detalle que se
considere necesario debe ser consignado en el informe. Un croquis detallado de la posición
final que adoptan los vehículos y objetos cuando llegan a la inmovilidad es
fundamental. Debe ser realizado por personal técnico que conozca los
fundamentos del dibujo gráfico y la topografía. Cuanto más calificado sea
dicho personal, mejor información se obtendrá, con los consecuentes beneficios
para los posteriores estudios de seguridad vial. Una narración de cómo ocurrió
el accidente igualmente es beneficiosa para que al conjuntar todos los detalles
antes mencionados, se obtenga una idea bastante cercana a la realidad de cómo
ocurrió éste. Ordenamiento de la información Un buen sistema de información
es fundamental para emprender programas de seguridad vial, ya que permite
conocer la magnitud y características del problema, con lo cual es posible
valorar la eficiencia de las medidas que se ejecuten para contrarrestarlo. El
registro de accidentes se inicia con el informe que levanta la autoridad
competente en el lugar de los hechos. Esa información debe acumularse en una
oficina central, en donde se debe hacer una evaluación de la misma por parte de
ingenieros o personal especializado. Tradicionalmente, en distintas
partes del orbe se han practicado varias formas de ordenar la información.
Estas son archivos cronológicos (por fecha de accidente), archivos alfabéticos
(por nombre del conductor), por algún sistema de numeración seriada o una
combinación de estos métodos. Sin embargo, los métodos más recomendables son
los que se fundamentan en el ordenamiento por ubicación del accidente. La disposición de la información
por localización del percance permite determinar de un modo práctico cuáles
son los puntos o tramos de una vía que presentan mayor incidencia de los
accidentes. De esta manera, el estudioso podrá establecer correlaciones entre
los siniestros que ocurren en un determinado sitio y formular las medidas
necesarias para disminuir la repetición frecuente de percances en ese lugar. Acumular la información en forma
general no es recomendable, ya que con esto las características que presentan
los accidentes en un determinado punto, vía o región se esconden en un gran número
de datos. Es absurdo pensar que se va a resolver el problema aplicando las
mismas medidas en todo un país. Cada punto, cada vía, cada región presenta
características propias y es necesario aplicar soluciones de acuerdo con estas. Con el advenimiento de los
sistemas de procesamiento electrónico de datos, se ha abierto una puerta que
permite el ordenamiento y estudio de la información de manera eficiente. Este
recurso hay que explotarlo debidamente, ya que los beneficios que por medio del
mismo se pueden obtener son grandes. Factores que influyen en los
accidentes de tránsito Existe una cantidad bastante
grande de factores que, aparte de la habilidad, condición anímica y física de
los conductores, desempeñan un papel preponderante en los accidentes de tránsito.
Entre los más comunes se encuentran el estado y condiciones de humedad del
pavimento, estado general de la vía, ingestión de alcohol en los conductores,
iluminación de la vía, hora, día de la semana, distancia de visibilidad,
velocidad de diseño y velocidad de tránsito. Estado del pavimento Las condiciones en que se
encuentre la vía pueden tener mucha influencia en el problema de los accidentes
de tránsito. El estado de la superficie de rodamiento repercute directamente
sobre la "distancia de frenado"; esta es, el espacio que recorre el
vehículo después de que el conductor aplica el freno. Cuando una vía presenta un alto
tránsito diario, su pavimento está sometido a un efecto de pulimento
importante por efecto de la constante fricción entre éste y las llantas de los
vehículos. Dicho problema se acentúa si una parte significativa de este tránsito
lo constituyen autobuses y vehículos pesados. Los mismos, por medio de sus
continuas paradas y puestas en marcha, hacen que las zonas de la superficie de
rodamiento en que se realizan tales maniobras pierdan rugosidad con mayor
rapidez que otras partes de la vía. En esos lugares, el pavimento presenta un
elevado pulimento y por consiguiente, un coeficiente de rozamiento bajo. Esta
situación hace que ahí, la distancia necesaria para frenar la marcha de un vehículo
sea mayor que en otros sectores o puntos de la vía que no están sometidos a
ese tránsito pesado y sus maniobras. Merece mucha atención el hecho
de que el coeficiente de rozamiento para un pavimento húmedo no es el mismo que
para una superficie de rodamiento seca. Este alcanza cifras aproximadamente 40 %
menores. Con la calzada húmeda, la "distancia de frenado" se
incrementa. Al observar la superficie de una
vía, la misma pareciera que es plana. Si la observación se hace con
detenimiento, se nota que ésta debe presentar una leve inclinación del centro
hacia los márgenes. Dicha inclinación se denomina el "bombeo" de la
vía. Drenajes ineficientes y bombeo inadecuado propician la formación de una
película de agua sobre el pavimento, con lo cual se presenta el fenómeno de
hidroplaneo que puede hacer que la distancia necesaria para frenar un vehículo,
bajo esas circunstancias, aumente considerablemente con respecto a la condición
de pavimento seco para una misma velocidad. Para el Area Metropolitana de
nuestro país, las estadísticas meteorológicas indican que en promedio,
durante un 6 % del tiempo del año se presentan aguaceros cuya duración es
superior a 45 minutos y a la vez su intensidad sobrepasa o se aproxima a un milímetro
en los primeros 10 minutos de precipitación. Estos aguaceros son los que dan la
condición de pavimento húmedo a la calzada. Lo anterior implica que un
promedio del 94 % del año se presenta la condición de pavimento seco. De acuerdo con el registro de
accidentes, un promedio del 18% de los mismos ocurre con la condición de
pavimento húmedo y un 82% ocurre con el pavimento seco. Esto significa que
durante los períodos de lluvia, la incidencia de percances se incrementa en más
de un 250 %. Lo anterior refleja que realmente la disminución del coeficiente
de rozamiento por acción de la lluvia conjuntamente con el fenómeno de
hidroplaneo (el vehículo se desplaza sobre una película de agua y pierde
contacto normal con el pavimento) afectan la normal actividad del manejo y los
conductores necesitan mayor distancia para detener sus vehículos o mayores
radios para girar. Ingestión de alcohol en los
conductores La presencia del alcohol en la
sangre de los conductores es un aspecto de relevancia en el análisis de los
accidentes de tránsito. Una persona que maneja un vehículo después de haber
ingerido bebidas alcohólicas ve disminuidas sus capacidades para la conducción,
lo cual la ubica en clara desventaja ante la presencia de una situación
peligrosa. Lo más grave es que esa persona, por la razón antes anotada, puede
constituirse en cualquier momento, en el causante de una situación de peligro
para conductores que viajan libres de los efectos del alcohol. En nuestro país, la
idiosincrasia de los conductores es tal que estos consideran ser muy solventes
dentro de la actividad del manejo. El aspecto de la conducción después de
haber ingerido bebidas alcohólicas no escapa a esa situación. No es extraño
ver como al finalizar actividades sociales, hay personas que, luego de haber
ingerido licor, manifiestan estar aptas para conducir un vehículo de regreso a
su casa. Pruebas realizadas a gente que ha ingerido licor y que se considera en
óptimas condiciones para desempeñar la función del manejo demuestran que,
realmente, se presenta una clara disminución de su destreza para conducir. El
alcohol produce un aumento en el tiempo de las fases de percepción y de decisión
y además reduce la facultad de diferenciar la magnitud de los distintos estímulos
que se presentan en la actividad del manejo. Generalmente es en altas horas de
la noche cuando las actividades sociales en salones de baile, discotecas, bares
y otros centros llegan a su fin. Esto coincide con el lapso de menor tránsito y
vías descongestionadas, por lo que los conductores que provienen de esos
lugares prácticamente tienen a su disposición las calles. El reducido número
de accidentes en los que por lo menos un conductor ha estado bajo los efectos
del alcohol es consecuente con lo anterior. Para el Area Metropolitana de
nuestro país, menos del 9 % de los percances tienen al menos un implicado
reportado con muestras de estar bajo los efectos del alcohol. Iluminación de las vías La iluminación de las vías
merece especial atención en el tránsito vehicular. Cuando la densidad de vehículos
es alta, este aspecto adquiere mayor importancia y se constituye en un factor
muy influyente en la seguridad de la vía. Acciones ejecutadas en otros países,
para dotar las vías de un buen sistema de alumbrado, han demostrado que es
posible, con esto, reducir hasta un 30% la incidencia nocturna de accidentes. Hay varios criterios técnicos
que son usados para evaluar la calidad del alumbrado, desde el punto de vista de
la seguridad en el manejo. Entre los más importantes tenemos la eficiencia de
la geometría de la instalación para la orientación visual, apariencia y
rendimiento en color, nivel de luminancia y uniformidad del patrón de
luminancia. El criterio de eficiencia de la
geometría de la instalación para la orientación visual consiste en ubicar la
infraestructura y sus luminarias, de tal manera que transmitan al usuario una
imagen que le ayude a identificar el curso de la vía. El criterio de apariencia y
rendimiento en color es algo que remite al tipo de luminaria que se empleará.
Esto por cuanto los fabricantes ofrecen lámparas para alumbrado público que
difieren en la composición espectral de la luz que emiten, con lo cual su
apariencia de color y rendimiento de color son también distintos. Todo esto
influye en el conductor en aspectos tan importantes como la distancia de
visibilidad, agudeza visual, rapidez de percepción, deslumbramiento molesto,
recuperación al deslumbramiento y capacidad de distinguir los colores. Así es
como para iluminar una carretera se recomienda emplear un tipo de luminaria
diferente al de una vía urbana. El criterio de nivel de
luminancia consiste en proveer a la vía de luz suficiente para que los
conductores tengan seguridad de percepción. La uniformidad del patrón de
luminancia es la distribución de la luz, de tal manera que el contraste
luz-sombra sea lo más bajo posible. Esto es que no haya puntos muy bien
iluminados y puntos muy oscuros en la vía, sino una adecuada distribución de
la luz. En nuestro país, los organismos
encargados de suministrar el servicio de alumbrado público no consideran
criterio alguno de seguridad en el tránsito vehicular en la instalación de
dicho servicio. Por esta razón, existen deficiencias en el sistema de iluminación,
desde el punto de vista de seguridad en el tránsito. Esto aumenta la
peligrosidad de conducir en horas de la noche. Proporcionalmente al número de
vehículos que transitan por la noche con respecto al día, los estudios
demuestran que la incidencia de percances nocturnos es un 30 % superior a la
diurna; a pesar de que en horas de la noche los conductores disponen de vías
descongestionadas. Distribución de accidentes
durante el día Las circunstancias que rodean al
conductor en cada parte del día influyen en los accidentes. Por las mañanas,
el conductor generalmente se encuentra descansado, con la mente despejada y con
condiciones de clima favorables. Durante las tardes, el cansancio se hace
presente y las condiciones de manejo pueden ser afectadas desfavorablemente por
la lluvia, tanto en el agarre del vehículo al pavimento como en una reducción
de la visibilidad. Los estudios realizados indican
que, en promedio, la incidencia de accidentes de tránsito en horas de la tarde
es superior en un 125 % con respecto a las mañanas. La noche tiene varios aspectos
que le dan mayor peligrosidad que el día. Hay una reducción en la visibilidad,
los conductores se encuentran más cansados que en la tarde y se incrementa el
consumo de licor. Afortunadamente, el tránsito promedio por la noche se reduce
aproximadamente al 18 % del tránsito promedio diario. Apreciaciones complementarias El tema de los accidentes de tránsito
es un asunto muy comentado en nuestro país. Sobre el mismo se ha formulado
siempre un enfoque tradicional, que señala como causante único de un percance
al conductor del vehículo. Campañas de seguridad vial se enfocan a un simple
"conduzca responsablemente" que tiene buena intención, pero
desconocida efectividad. Un cambio de actitud, dirigido a
determinar los factores que contribuyen para que un punto de una ciudad o de una
carretera presenten una repetición desmesurada de siniestros, es necesario. De
mucha utilidad también sería que las autoridades encargadas de levantar la
información en el sitio de un accidente de tránsito tengan cierto nivel técnico
que les permitan consignar en sus informes datos útiles para un esclarecimiento
real de las causas que rodean estos percances. BIBLIOGRAFIA ASOCIACION MEXICANA DE CAMINOS.
Manual de estudios de Ingeniería de Tránsito, México, Representaciones y
Servicios de Ingeniería S.A., 1971. CAL (Rafael). Ingeniería de Tránsito,
México. Representaciones y servicios de Ingeniería S.A. 1977. SECRETARIA DE ASENTAMIENTOS
HUMANOS Y OBRAS PUBLICAS. Manual de Proyecto Geométrico de Carreteras, México,
1977. CENTRO DE INGENIERIA Y DISEÑO DE
ALUMBRADO DE N.V. PHILLIPS. Manual de Alumbrado, Madrid, Editorial Paraninfo
S.A. 3a. Edición. LAZO y SANCHEZ. Fisonomía de la
Ingeniería de Tránsito, México, Editorial Limusa, 1979. MATAMOROS (Guillermo). Diagnóstico
de la incidencia de accidentes de tránsito en el área central de San José,
San José, Tesis de grado para optar al título de Licenciado en ingeniería
Civil. U. de C.R. 1984. Publicación enviada por Ing. Guillermo Matamoros Hidalgo Contactar http://www.cienciaspenales.org/ Código ISPN de la Publicación EpyAZllyklFdGirZFo Publicado Tuesday 25 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||