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Monografias | Fuerza y opinión - Segunda parteFuerza y opinión - Segunda parteResumen: En la primera parte de esta recopilación, el tema es el control de la opinión, el pensamiento y el proceder de las minorías como consecuencia de la propaganda, fabricada por los dueños de la sociedad, la comunidad empresarial y financiera. Noam Chomsky, en su obra titulada, Miedo a la Democracia (1992), hace una revisión sobre este tópico en los Estados Unidos de Norteamérica y su consecuencia en el resto del mundo. Nuestros países, tan dependientes de su ideología, economía y sus finanzas, no podemos escapar de su marcada influencia. Pues bien, continuando con esta revisión, obedece este trabajo. En la primera parte de esta recopilación, el tema es el control de la opinión,
el pensamiento y el proceder de las minorías como consecuencia de la
propaganda, fabricada por los dueños de la sociedad, la comunidad empresarial y
financiera. Noam Chomsky, en su obra titulada, Miedo a la Democracia (1992),
hace una revisión sobre este tópico en los Estados Unidos de Norteamérica y
su consecuencia en el resto del mundo. Nuestros países, tan dependientes de su
ideología, economía y sus finanzas, no podemos escapar de su marcada
influencia. Pues bien, continuando con esta revisión, obedece este trabajo. Las doctrinas de Lippman, Lasswell y otros, en cuanto al concepto de que las
minorías deben ser distraídas y sometidas al control, por medio de las
hipersimplificaciones emocionales acentuadas fabricadas por el poder, son
totalmente naturales en toda sociedad, en el que el poder está enormemente
concentrado. Las técnicas de fabricación del consenso son mas refinadas en los Estados
Unidos, una sociedad dirigida por las empresas mas avanzadas que sus aliados y
que, en algunos aspectos importantes, es mas libre que las demás, de modo que
las masas ignorantes y estúpidas son más peligrosas. El problema básico,
reconocido en todas partes, es que, a medida que el Estado pierde la capacidad
de controlar a la población por la fuerza, los sectores privilegiados deben
hallar otros métodos para garantizar que la plebe sea eliminada de la escena
publica. Y las naciones insignificantes deben ser sometidas a las mismas
practicas que la gente insignificante. Los moderados liberales sostienen, que los demás deberían ser libres e
independientes, pero no libres de elegir las direcciones que se consideren
imprudentes o contrarias a los intereses del poder. Un sistema de adoctrinamiento que funcione correctamente tiene varias tareas,
algunas de ellas bastante delicadas. Uno de sus objetivos son, las masas estúpidas
e ignorantes. Deben mantenerse así, desviadas con hipersimplificaciones
emocionales potentes, marginadas y aisladas. Idealmente, todo el mundo debiera
estar solo ante la pantalla del televisor viendo deportes, películas
espectaculares, comedias, etc., privado de las estructuras organizacionales que
permiten a los individuos que carecen de recursos, descubrir lo que piensan y lo
que creen al interactuar con otros, formulando sus propias preocupaciones y
programas que les permiten actuar para hacerlos realidad. La plebe, constituye el objetivo adecuado de los medios de comunicación y
del sistema de educación orientado a la obediencia y a la formación de valores
que sean compatibles con las intenciones del poder, en lo que respecta a las
habilidades necesarias, que incluyen algunas veces la repetición de máximas
patrióticas. Para que la sumisión se convierta en una característica fiable,
debe establecerse en todos los campos. Él público debe ser un observador, no
un participante, un consumidor de ideología, además de ser convertido él
mismo en un producto. Eduardo Galeano, en su obra titulada, Días y noches de
amor y de guerra, afirma que la mayoría debe resignarse al consumo de fantasía,
pues se venden a los pobres ilusiones de riqueza, a los oprimidos ilusiones de
libertad, a los vencidos sueños de victoria y a los débiles sueños de poder. El problema del adoctrinamiento funciona algo diferente para aquellos que se
supone participaran en una toma de decisiones y un control serios, digamos en el
Estado, en la empresa, en las gestiones culturales y en los sectores con
capacidad para expresar sus propuestas en general. Deben interiorizar los
valores del sistema y compartir las ilusiones necesarias, que permiten que éste
funcione en interés del poder y del privilegio concentrados, o por lo menos,
ser lo bastante cínicos como para pretender que lo hacen, arte que pocos pueden
dominar. Pero también deben tener un cierto conocimiento de las realidades del
mundo o no serán capaces de llevar a cabo sus tareas de forma eficiente. Los
medios de comunicación de elite y los sistemas educativos deben abrirse paso a
través de estos dilemas, tarea nada fácil, que esta plagada de contradicciones
internas. La clase especializada de Lippman y la minoría inteligente de Bernays, que
han de gestionar los asuntos públicos y los suyos propios, según la teoría
democrática liberal, tienen una correspondencia a la vanguardia leninista de
intelectuales revolucionarios. La fabricación de consenso, defendida por
Lippman, Bernays, Niebuhr, Lasswell y otros, es la Agitrop de sus equivalentes
leninistas. Siguiendo un guión elaborado por Bakunin hace un siglo, el
sacerdocio secular presente en las dos de los principales sistemas de jerarquía
y coacción, considera a las masas como estúpidas e incompetentes, una multitud
aturdida que debe ser conducida a un mundo mejor, un mundo que nosotros, la
minoría inteligente, construiremos para ellos, ya sea tomando nosotros mismos
el poder estatal del modelo leninista o siendo útiles a los propietarios y
directivos de los sistemas capitalistas estatales, si es posible explotar la
revolución popular para alcanzar la cima del poder. Hume propuso esta paradoja tanto para las sociedades despóticas, como para
las mas libres. Este ultimo caso es, con diferencia, el más importante. A
medida que el mundo social se vuelve más libre y diverso, la tarea de inducir
la sumisión se vuelve más compleja y el problema de desenmarañar los
mecanismos de adoctrinamiento, todavía más. Precisamente por este motivo, la
cultura dominante intentara siempre externalizar las preocupaciones humanas,
dirigiéndolas a las insuficiencias y abusos de los demás. Cuando los planes de
Estados Unidos fracasan en algún rincón del Tercer Mundo, centran su atención
en los defectos y especiales problemas de estas culturas y sus desordenes
sociales, no en los de ellos mismos. Fama, respeto y fortuna esperan a quienes
revelan los crímenes de los enemigos oficiales. Aquellos que emprendan la tarea
muchísimo más importante de presentar un espejo, soluciones y alternativas a
sus propias sociedades, pueden esperar un trato distinto. ¿Por qué se someten los gobernados, si la fuerza está de su lado?, En
primer lugar deberíamos considerar una pregunta previa, ¿ Hasta qué punto está
la fuerza del lado de los gobernados?. Las sociedades son consideradas libres y
democráticas, siempre y cuando el poder de coacción del Estado sea limitada,
en los Estados Unidos se constituye un caso inusual, aquí, tal vez más que en
cualquier otra parte del mundo, el ciudadano esta libre de la coacción estatal,
por lo menos, el ciudadano que es relativamente privilegiado y que tiene un
color de piel adecuado. El control sobre la inversión, la producción, el
comercio, las finanzas, las condiciones laborales y otros aspectos cruciales de
la política social esta en manos privadas. El no querer adaptarse a esta
estructura de autoridad y poder conlleva costos, que van desde la fuerza del
Estado hasta el costo de la privación y la lucha. Incluso un individuo de
mentalidad independiente difícilmente puede dejar de compararlos con los
beneficios correspondientes a la sumisión, por exiguos que sean. Las opciones
significativas son, por lo tanto, limitadas. Factores similares limitan la
variedad de ideas y opiniones de forma obvia. La expresión coherente es
modelada por los mismos poderes privados que controlan la economía. Está
mayormente dominada por importantes empresas que venden auditorios a los
anunciantes y que, naturalmente, reflejan los intereses de los propietarios y de
su mercado. La habilidad para articular y comunicar los propios puntos de vista,
preocupaciones e intereses, o incluso para descubrirlos, está, pues, también
enormemente limitada. La negación de estos tópicos sobre el poder efectivo es, inherente a la
estructura de la fantasía necesaria, lo suficientemente interiorizada,
asimilada y adoptada por la mayoría, para tenerla como la única verdad sobre
la cual nos conducimos. El engaño perpetrado por los medios de comunicación y la comunidad
intelectual, tiene cierto interés para la paradoja de Hume, acerca de la sumisión
a la autoridad. La democracia capitalista estatal tiene una cierta tensión por
lo que respecta al emplazamiento del poder; En principio, el pueblo gobierna,
pero el poder efectivo reside en su mayor parte en manos privadas, con efectos a
gran escala en todo el orden social. Una manera de reducir esta tensión, es
eliminar al publico de la escena, excepto en la forma. Cuando por ejemplo, el
cargo de primer ejecutivo de una nación, se subordina a favor de una figura
simbólica fabricada por la industria de relaciones publicas para realizar
ciertas tareas rituales, recibir visitantes, aparecer en ceremonias, leer
declaraciones de gobierno, etc. Esto puede constituir un gran avance en la
marginación del publico. Como la más sofisticada e influyente de las democracias capitalistas
estatales del orbe, Los Estados Unidos han llevado a menudo la delantera en la
invención de medios para controlar al enemigo interno, y la ultima inspiración
será indudablemente imitada en otros lugares, con la diferencia del tiempo
habitual. Es evidente la subordinación del sistema político actual a los intereses
empresariales, y los efectos que produce cuando encuentra obstáculos; evasión
de capitales, caída de inversión y el declive social hasta que quede
restaurada la confianza empresarial, con el abandono de la amenaza para el
privilegio. Si los ricos y poderosos no se encuentran satisfechos, todo el mundo
sufrirá porque controlan los niveles sociales básicos, determinando lo que se
producirá y consumirá, y que migajas se filtraran hasta sus súbditos. Este
decisivo factor, junto con el simple control de los recursos, limita severamente
la fuerza del lado del gobierno y disminuye la paradoja de Hume en una
democracia capitalista que funcione bien, en la que el público general está
disperso y aislado. Una vez que las organizaciones populares han sido dispersadas o aplastadas y
el poder de tomar decisiones reside firmemente en manos de los propietarios y
directivos, las formas democráticas serán bastante aceptables, incluso
preferibles como dispositivo de legitimación del gobierno de la elite, en una
democracia dirigida por las empresas. Un individuo en una sociedad así que debe encontrar un lugar en ella, con el
fin de sobrevivir tenderá a pensar sus ideas, a adoptar sus supuestos sobre la
inevitabilidad de ciertas formas de autoridad, y en general a adaptarse a sus
fines. Los costos de una vida alternativa o de desafiar al poder, tal como ya se
menciono, son elevados, los recursos escasos y las perspectivas limitadas. Si el poder para moldear el comportamiento comienza a deteriorarse, deben
buscarse otros medios para domesticar a la plebe. Cuando la fuerza está del
lado de los amos, éstos pueden confiar en medios relativamente toscos para la
fabricación del consenso y no necesitan preocuparse abiertamente por lo que
piensa la multitud. De la Rusia Stalinista, Alexander Gerschenkron observa,
"Independientemente de la fuerza del ejercito y de la omnipresencia de la
policía secreta que el gobierno en cuestión pueda tener a su disposición,
seria ingenuo pensar que estos instrumentos de opresión física puedan bastar.
Tal gobierno puede mantenerse en el poder sólo si logra hacer que el pueblo
crea que cumple una importante función social que no podría ser desempeñada
en su ausencia. La industrialización facilitó esta función al gobierno soviético...
el cual hizo lo que ningún gobierno que confiara en el consenso de los
gobernados hubiera podido hacer....Pero por paradójico que parezca, estas políticas
han asegurado, al mismo tiempo, cierta amplia conformidad por parte del pueblo.
Si todas las fuerzas de la población pueden mantenerse ocupadas en los procesos
de industrialización, y sí ésta puede ser justificada por la promesa de
felicidad y abundancia para las futuras generaciones y, lo que es mucho más
importante, por la amenaza de una agresión militar procedente del otro lado de
las fronteras, el gobierno dictatorial hallará su poder generalmente
incontestado". Esta teoría es respaldada por el rápido colapso del
sistema soviético, cuando su incapacidad para progresar hasta una fase mas
avanzada de desarrollo industrial y tecnológico se hizo evidente. Volviendo a los principios de gobierno de Hume, está claro que deben ser
refinados. Cierto, cuando falta la fuerza y los castigos habituales no son
suficientes, es necesario recurrir a la fabricación del consenso. Las
poblaciones de las sociedades occidentales, o al menos aquellas que estan en
situación de defenderse, se encuentran fuera de los limites. Otras son objetos
legítimos de represión y, en el tercer mundo, el terror a gran escala resulta
apropiado, aunque la conciencia liberal añade la calificación de que debe ser
eficaz. El estadista, a diferencia del fanático ideológico, comprenderá que
el medio de la violencia debe ser empleado de forma mesurada y considerada, sólo
lo suficiente para alcanzar los fines deseados. Por ejemplo, los acontecimientos
sucedidos en América Latina, especialmente en Centroamérica, nos indica que la
única fuerza militar que debe ser desmantelada, para el poder del imperio, es
la única que no esta regularmente implicada en el terror masivo contra la
población civil. Como observó Edward Herman, del mismo modo que hay víctimas
dignas e indignas (siendo las dignas, las de los perseguidos por los enemigos
oficiales, que suscitan gran dolor, y las indignas, las víctimas del poder de
los Estados Unidos, cuyo destino les resulta absolutamente indiferente), hay ejércitos
dignos e indignos. Los ejércitos dignos, como el de Somoza, El Salvador,
Guatemala, Los contras y otros similares, puesto que estan cumpliendo con su
trabajo, matan y torturan por encargo de otro gobierno. Los ejércitos indignos
no satisfacen estos altos criterios, atreviéndose incluso, a proteger a sus
poblaciones de los asesinos que se envían desde Norteamérica. Por
consiguiente, deben ser remplazados por unas fuerzas más afines a las
necesidades y valores de Estados Unidos. La paradoja del gobierno de Hume surge solamente sí suponemos que un
elemento crucial de la naturaleza humana esencial, es lo que Bakunin denominó,
un instinto de libertad. Lo que Hume encuentra sorprendente es el no poder
actuar sobre este instinto. Este mismo fracaso inspiró el clásico lamento de
Rosseau de que la gente nace libre, pero que está siempre encadenada, seducida
por las ilusiones de la sociedad civil creada por los ricos con el fin de
garantizar su pillaje. Algunos pueden adoptar este supuesto como una de las
creencias naturales que guían su conducta y su pensamiento. Se han desarrollado
esfuerzos para basar el instinto de libertad en una teoría sustantiva de la
naturaleza humana. Aquellos que adoptan el principio del sentido común de que la libertad es
nuestro derecho natural y una necesidad esencial, estarán de acuerdo con
Bertrand Russell, en que el anarquismo es el ideal definitivo al que la sociedad
debería aproximarse. Las estructuras de jerarquía y dominación son
ilegitimas. Solo pueden ser defendidas por motivos de imperiosa necesidad. Los viejos lazos de autoridad tienen escaso mérito intrínseco, dijo hace
sesenta años B.Russell. Se precisan razones para que la gente abandone sus
derechos, y las razones presentadas son razones falsas, que convencen únicamente
a aquellos que tienen un interés egoísta en ser convencidos... El estado de
sublevación – prosiguió – existe en la mujeres frente a los hombres, en
las naciones oprimidas frente a sus opresores y, sobre todo en el movimiento
obrero frente al capital. Es un estado de total peligro, como demuestra toda la
historia pasada, pero también lleno de esperanza. Russell atribuyo el habito de
la sumisión, en parte, a las practicas educativas coactivas. Sus opiniones
tienen reminiscencias de los pensadores de los siglos XVII y XVIII, que sostenían
que la mente no había de ser atiborrada de conocimientos, desde la nada, como
un recipiente, sino que ha de ser estimulada y despertada. El crecimiento del
conocimiento se parece al crecimiento de un fruto. Aunque las causas externas
pueden contribuir en cierta medida, es el vigor interno y la virtud el árbol lo
que debe sazonar los jugos hasta que alcancen su precisa madurez. Ideas similares, subyacen en el pensamiento de la ilustración sobre la
libertad política e intelectual, y sobre el movimiento obrero independiente,
que transforma al trabajador en un instrumento para otros fines en lugar de un
ser humano que satisface necesidades internas. Un principio fundamental del
pensamiento liberal clásico, aunque olvidado hace mucho tiempo a causa de sus
implicaciones revolucionarias. No sabemos si el instinto de libertad es o no real. Sí lo es, la historia
nos enseña que puede ser obstaculizado, pero que todavía sigue vigente. El
valor y la dedicación de la gente que lucha por esa libertad, su voluntad de
enfrentarse a un terror de Estado y a una violencia extrema, son muchas veces
extraordinarios. Se ha producido un lento aumento de la conciencia a lo largo de
muchos años, y se han logrado objetivos que se consideraron utópicos o que
fueron escasamente contemplados en épocas anteriores. Como en el caso de muchas
de las creencias naturales que guían nuestras vidas, no podemos hacer nada
mejor que elegir de acuerdo con nuestra intuición y nuestras esperanzas. Para
un optimista, tal vez pensar que con una nueva década y un pronto siglo, la
humanidad podrá superar algunas de sus enfermedades sociales. Las consecuencias de tal elección están claras. Negando el instinto de
libertad, demostraremos que los humanos son una mutación letal, un punto muerto
evolutivo. Alimentándolo, sí es real, podemos hallar maneras de abordar
tragedias y problemas humanos de enorme magnitud. Recopilado y elaborado por: Lic.en Psic. Arturo Falcón Becerril Publicación enviada por Lic.en Psic. Arturo Falcón Becerril Contactar mailto:arturonegro61@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpyAkyFpuVoAhZCEdu Publicado Wednesday 19 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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