Monografias | Fertilización y refertilización fosfatada de alfalfaFertilización y refertilización fosfatada de alfalfaResumen: Fertilización y refertilización fosfatada de alfalfa
Otra estrategia para la reposición del P en el
suelo es la refertilización en algún momento luego de instalada la pastura,
para tratar de reforzar la fertilización inicial y mantener la alfalfa en el óptimo
de producción. Esta última alternativa es muy poco utilizada por la ausencia
de información regional que demuestre sus beneficios, sobre todo si se
considera que el P se caracteriza por su escasa movilidad. Al respecto son
auspiciosos los resultados logrados por Berardo (1998) en el sudeste de Buenos
Aires con fertilizaciones periódicas en una pastura instalada. El otro factor que en investigaciones anteriores
demostró interactuar positivamente con el P es el calcio (Ca), el cual debería
acompañar a la fertilización fosfatada, cuando corresponda, para hacerla más
eficiente (Vivas y Quaino, 2000). Si bién la utilización de enmiendas no
produjo aumentos diferenciales del P extractable del suelo respecto de las
parcelas sin ella, el aumento logrado en la MS de alfalfa permite asumir que el
mismo facilita una mayor absorción del fósforo (Vivas et al., 1999). La corrección de la condición nutricional del
suelo sin duda constituye un factor esencial en un programa de alta producción
de MS pero además es necesario destacar que los sistemas predominantes son de
secano y ello implica una gran aleatoridad en las precipitaciones, en la
producción de MS y en la magnitud de las respuestas. El objetivo de la
siguiente investigación fue estudiar la variación de la materia seca producida
por la fertilización y la refertilización fosfatada con y sin enmienda cálcica
en un suelo de baja fertilidad. Materiales y métodos El estudio se llevó a cabo en la localidad de
Emilia, Departamento San Justo, sobre la serie de suelo del mismo nombre, bajo
agricultura convencional en forma contínua y caracterizado por su bajo nivel de
P extractable (6ppm) en la capa arable y contenidos de materia orgánica y pH de
2,4% y 5,9, respectivamente. Un aspecto muy importante lo constituye la baja
capacidad de intercambio catiónico (CIC) de 11,3 meq/100 g que a su vez
contiene solo 7,1 y 1,2 meq/100 g de Ca y Mg, respectivamente. Como contraste y
referencia, en suelos de la Serie Rafaela donde la alfalfa registra altas
producciones de MS, la CIC es de 18,6 meq/100 g y el contenido de Ca y Mg es de
10,8 y 2,2 meq/100 g, respectivamente y el valor de pH 6,2 (INTA, 1991). Los niveles iniciales de P en forma de
superfosfato triple de calcio (SFT) se aplicaron al momento de la siembra en el
mes de abril de 1998 y fueron 0, 40, 80 y 140 kg/ha de P. Posteriormente, y
luego del noveno corte, se refertilizó con el 50% de la dosis original,
quedando las mismas definidas a partir de ese momento como 0, 60, 120 y 210
kg/ha de P. La refertilización se realizó en la primavera del segundo año y
el SFT se distribuyó al voleo y en superficie. Hasta el presente se cuenta con
un ensayo con veinte meses de duración y 13 cortes. La enmienda cálcica se aplicó por única vez a
razón de 0 y 2000 kg/ha, en forma de calcita micronizada y aperdigonada. La
misma posee un 46,29% de CaO. Tanto el SFT como el calcio fueron aplicados al
suelo al voleo e incorporados en la capa arable previo a la siembra.
Posteriormente, en la primavera del segundo año se aplicó la refertilización
con SFT al voleo y en superficie. Los tratamientos se distribuyeron en un diseño
de bloques completos al azar con cuatro repeticiones y la unidad experimental
fue de 6m x 2m, evaluándose en cada corte los 5m2 centrales. La variedad de
alfalfa utilizada fue Monarca SP INTA sembrada a razón de 15 kg/ha. Se utilizó el método Bray 1 para evaluar el P
extractable a la siembra y en la primavera del primer año. La enmienda posicionó
el pH en valores de 6,5-6,6, considerados por Havlin et al. (1999) como dentro
del rango (5,5-6,8) donde la absorción del P tiene mayores beneficios. Los
datos fueron analizados utilizando el procedimiento GLM de SAS (1989). Resultados A pesar que el ensayo transcurrió bajo serias
restricciones hídricas, se pudo apreciar el efecto positivo de los factores en
estudio para lograr aumentar la producción de alfalfa en un suelo de baja
fertilidad. Posiblemente, el estímulo del P en el desarrollo radicular pudo
haber favorecido una mayor eficiencia en el uso del agua (Barber, 1980). La
variación de MS para las condiciones fertilizadas y refertilizadas se pueden
ver en el Gráfico 1. Para los primeros nueve cortes la fertilización
con P y aquellos con P+Calcio tuvieron diferencias altamente significtivas
(P>0,0001) y los resultados se discuten más ampliamente en Vivas y Quaino
(2000). La misma significancia ocurrió con iguales tratamientos
correspondientes a los últimos cuatro cortes refertilizados, estableciéndose
diferencias de similar importancia (P>0,0075).
Gráfico 1. Variación de la materia seca de
alfalfa en condiciones fertilizadas (9 cortes) y refertilizadas (4 cortes) con fósforo,
con y sin enmienda cálcica. Emilia, 1998/00. Los últimos cuatro cortes refertilizados
mantuvieron similares tendencias que los primeros nueve que solo tuvieron la
fertilización base. Con las dosis crecientes de P y sin enmienda el efecto fue
lineal y significativo (P>0,0001) mientras que con P+Calcio el efecto más
importante fue cuadrático (P>0,0109). También se notó que en la etapa de
refertilización las dos condiciones (P solo y P+Calcio) tuvieron menores
coeficientes lineales que en la etapa de fertilización inicial lo que implica
menor eficiencia en la tasa de conversión de materia seca. Esto puede deberse
en parte a la baja movilidad del P y a la variación de la humedad superficial. La acumulación de MS incluyendo las dos etapas
de fertilización y refertilización se pueden ver en el Gráfico 2. En el mismo
se constata una vez más no sólo que la fertilización fosfatada constituye una
herramienta básica para aumentar la producción de MS de alfalfa, sino también
que mediante la enmienda cálcica el P agregado al suelo incrementó
sustancialmente su eficiencia. Las razones no solo se explican por el nivel de
acidez edáfica, que con el encalado fue posicionado en 6,5-6,6, sino también
por el Ca que ascendió a 9,9 meq/100 g y el Mg a 1,8 meq/100 g. Además, aunque
no fue medido en esta experiencia, se conoce que el aumento de pH mejora
sustancialmente la asimilación del molibdeno (Mo), micronutriente fundamental
en la fijación del nitrógeno atmosférico (Havlin et al., 1999). Según Andrew
y Johansen (1978), el aumento del Ca de intercambio es un factor de gran
importancia en la absorción del P y sus conclusiones se relacionan con los
resultados de esta experiencia. Hasta el presente y luego de transcurridos 20
meses, el pH se mantiene en valores de 5,9 y 6,6; para los tratamientos sin y
con enmienda, respectivamente. Por lo tanto, en el futuro inmediato se espera
continuar obteniendo los beneficios comentados sobre la mayor producción de MS
en la combinación P+Enmienda cálcica. Para las dosis P60, P120 y P210 kg/ha, que fueron
las unidades finales de fertilizante fosfatado alcanzado luego de la
refertilización, le correspondieron, para la situación sin enmienda,
incrementos de 1801 (19%), 3602 (39%) y 6304 (68%) kg/ha de MS respecto al
testigo P0, respectivamente. Para la situación con enmienda cálcica, los
incrementos con P60, P120 y P210 kg/ha fueron 2843 (25%), 4496 (40%) y 4741
(42%) kg/ha de MS respecto al testigo P0, respectivamente (Gráfico 2). Las
diferencias son más acentuadas si se comparan cualesquiera de los tratamientos
combinados de P+Enmienda cálcica, con el testigo absoluto, sin P y sin Calcio. El P extractable de la capa arable en la
primavera del primer año estuvo relacionado con la producción total de MS de
los 13 cortes. La asociación puede verse en el Gráfico 3.
Gráfico 3. Relación entre el P extractable en
la primavera del primer año y la producción total de MS de alfalfa luego de la
fertilización y refertilización con y sin enmienda cálcica. Emilia. 1998/00. La asociación fue muy estrecha tanto para la
condición sin enmienda como para la situación encalada. En el primer caso,
cuando el P extractable aumentó, la respuesta de MS correspondiente se ajustó
a una función lineal, mientras que cuando la fertilización fosfatada se
complementó con la enmienda cálcica, la variación de la MS tuvo una expresión
cuadrática. En ambas situaciones, la relación fue muy similar a la descripta
en el Gráfico 2 entre los niveles de P fertilizante y la MS total. En el Gráfico 3, con excepción de los valores
muy altos de P extractable, se percibe que para igual producción de MS, los
tratamientos P+Calcio se corresponden con menores valores de P extractable en la
capa arable del suelo que aquellos donde solamente fueron fertilizados con P. El contenido de P extractable en la primavera del
primer año correspondió al momento donde se encontró la máxima expresión
del mismo desde el momento de la fertilización inicial en el otoño. Su
importancia radica en que un análisis químico de la capa arable en ese momento
permitiría corregir en parte la situación nutricional de una pastura que no
fue fertilizada al momento de la siembra ó donde la fertilización inicial fue
baja y se pretende incrementarla. Transcurridos 20 meses de la presente investigación,
el P extractable para los niveles P0, P60, P120 y P210 es de 7,5, 28, 62 y 77
ppm, respectivamente. Significa, que de los tratamientos fertilizados, el único
que podría volver a refertilizarse es el que contiene 28 ppm. Los restantes son
considerados niveles muy altos y capaces de lograr máximas producciones en
ausencia de restricciones de agua ó número de plantas. Consideraciones generales La refertilización de alfalfa en la primavera
del segundo año produjo incrementos importantes de MS, complementando en forma
positiva la fertilización inicial de la pastura. Al igual que en la primera etapa fertilizada, en
la segunda de refertilización continuó manifestándose mayor producción de MS
en los tratamientos de P+Calcio. Los aumentos de la MS seca acumulada estuvieron
relacionados con el incremento de la concentración de Ca y el Mg en el complejo
de intercambio y del pH. El P extractable en la primavera del primer año
estuvo relacionado con la MS total constituyendo una oportunidad para decidir
una fertilización o refertilización de la pastura. Aradecimientos Se agradece a los Ings. Agrs. Eduardo Repetto y
Octavio Forni, Asesores Técnicos del Grupo Cambio Rural y de la Cooperativa
Tambera de Emilia, respectivamente, por el apoyo logístico brindado durante la
ejecución de la investigación. De igual modo y de manera muy particular al
Grupo Juvenil Agrario de Emilia que con contagioso entusiasmo acompañaron en
forma permanente los trabajos en el ensayo. También al Sr. Alberto Daccaro
propietario del campo donde se conduce la investigación. Referencias Andrew, C. S. and C. Johansen. 1978. Differences
between pasture species in their requirements for nitrogen and phosphorus. In.
Plant relations in pastures. De. J. R. Wilson. CSIRO, Australia. 111-127. Ing. Agr. H. S. Vivas y Est. O. Quaino. Publicación enviada por Ing. Agr. H. S. Vivas y Est. O. Quaino Contactar http://www.cuencarural.com Código ISPN de la Publicación EpyAyAFlEFLjFSlXDc Publicado Monday 24 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||||||||