Monografias | Irán: teocracia y repúblicaIrán: teocracia y repúblicaResumen: Legitimidad divina. Clero shiíta. Política y religión. Velayat-e-Faqih. Estructura e instituciones. Estado republicano. Debate Estado-religión Reformas intrasistémicas. Uno de los acontecimientos de mayor relevancia mundial afines del siglo XX, es la revolución islámica de Irán, liderada por elayatollah Ruhollah al-Musawi al-Jomein (más conocido como el Imam Khomeini),figura destacada del escenario político iraní desde la "RevoluciónBlanca" del shah en 1963. A partir de la caída de la dinastía Pahlevi en1979, el mundo presenció una revolución de características muy peculiares,pues a diferencia de los numerosos cambios revolucionarios que tuvieron lugar enel presente siglo, lo ocurrido en Irán terminaría llevando al poder al cleroshiíta y a toda una visión del mundo determinada por los mandatos del Islam.La modernidad se ha caracterizado por la toma del poder de parte de grupos políticosdefinidamente laicos como consecuencia del proceso de separación entre religióny política operada a partir del siglo XVII. A diferencia de este proceso de"desencantamiento del mundo" que Max Weber atribuía al racionalismomoderno, la revolución islámica impulsa la instalación política del mensajeislámico, tiñiendo los patrones de acción política de contenido religioso. Las diferencias que colocan al Irán al margen de otrosestados de tipo teocrático, como lo fueron las monarquías de inspiraciónreligiosa, o como lo es hoy el estado monacal del Vaticano, es que: en losprimeros gobernaba el rey por "mandato divino", mientras en la repúblicairaní es un cuerpo sacerdotal quien detenta el máximo poder del estado; entanto que en el segundo caso, no se trata de una unidad político-territorialcon el tipo de organización política, social y económica propios de un estadonacional. En otras palabras, la república islámica proclamada por Khomeiniinstituye un régimen político teocrático para un estado nacional, de ahí suparticularidad. El hecho fundamental de un gobierno conducido por unaorganización clerical constituida por ayatollahs, ulemas y mollahs del shiísmoduodecimano, lo distinguen de otros estados llamados "repúblicas islámicas"y en aquellos donde se aplican los preceptos de la Shari´ah (Mauritania, Pakistán,Arabia Saudí, Marruecos, Sudán), puesto que en ellos no se da tal situación.La definición eminentemente teocrática del sistema político iraní consisteprecisamente, en que la conducción política del estado recae en manos de clérigos,mientras en los otros casos mencionados no es una "iglesia musulmana"la que gobierna, aunque el derecho islámico sí es aplicado por el sistemajudicial. Las antiguas monarquías se caracterizaron por unaindiferenciación entre lo político y lo religioso, situación que se veráabruptamente alterada por las corrientes racionalistas del siglo XVIII. Hoy enel mundo occidental, la religión y la política ocupan espacios separados, ylas creencias religiosas quedan relegadas al ámbito individual. Y es en estecontexto que la concepción khomeinista de la política y la sociedad engeneral, es hostilmente contemplada, pues el Islam político se resiste aingresar en ese proceso racionalizador de lo sagrado, en el desencantamientoweberiano. En el marco institucional de naturaleza teocrática, losimpulsores del cambio en Irán, han podido implementar medidas que alentarían avislumbrar el inicio de una era de importantes transformaciones en el seno de lasociedad y el estado. No obstante, la persistencia de contenidos fundamentalesdel sistema político, nos indican que la magnitud de las reformas emprendidasquedan enmarcadas dentro de los límites estructurales del régimen islámico. La fuente del poder, en el Islam, no se encuentra entre loshombres, no es de origen humano, pues proviene de Dios. La Ley bajo la cualdeben gobernarse los hombres, no es de origen humano sino divino, y por lo tantoes eterna, perfecta, infalible. No existe un Estado que se legitime a sí mismoy posea capacidad para autolegitimarse. La Ley está revelada en el Corán. Elartículo 56 de la Constitución señala lo siguiente: "La soberaníaabsoluta sobre el hombre y el universo pertenece a Dios y es El quien hace alhombre soberano sobre su destino social. Nadie puede privar al ser humano deeste derecho divino ni ejercerlo para beneficio de un individuo o de un grupoespecífico pues el pueblo ejerce este derecho otorgado por Dios".Entonces, el manantial de donde fluye la soberanía no es el propio pueblo, sinoel Altísimo, quien se lo delega a los hombres para su ejercicio en la tierra. El camino revelado por Dios (Shari´ah) es el basamento sobreel cual se levantan los principios de gobierno y su sistema de reglas, son losMandatos Divinos los que determinan los parámetros estructurales de la sociedady el gobierno islámicos. La voluntad popular carece de todo poder para originarel cuerpo de normas legales que rigen a un estado islámico, pues la voluntad deAllah expresada a través del Profeta Muhammad, revelada en el Corán, es elprincipio legitimador del régimen político islamista. La diferenciafundamental entre el gobierno islámico y las monarquías constitucionales y repúblicases ésta: en el Islam, el poder legislativo y la competencia para elestablecimiento de las leyes pertenece en exclusiva a Dios Todopoderoso,mientras que en otras formas de gobierno, son los representantes del pueblo, oel monarca, quienes establecen la legislación. El único poder legislativo enel Islam es su Sagrado Legislador. Si bien la voluntad popular participa en ladeterminación de las autoridades gubernamentales, no puede oponerse a lospreceptos de la Shari´ah. Todos los asuntos de Estado se deben basar en elcriterio de las leyes del Islam y las reglas de la Shari´ah. Dios Altísimo,además de revelar un cuerpo de leyes (las regulaciones de la Shari´ah) haestablecido una forma peculiar de gobierno, así como instituciones ejecutivas yadministrativas. El Más Noble Mensajero (Bendiciones y Paz sobre él y sufamilia), emprendió la aplicación de la ley y el establecimiento de las leyesdel Islam, creando así el Estado Islámico. La naturaleza y carácter de lasleyes islámicas y de las instituciones divinas de la Shari´ah, aportan unaprueba adicional a la necesidad de establecer un gobierno, pues indican que lasleyes están concebidas con el propósito de crear un estado y administrar losasuntos políticos, económicos y culturales de la sociedad. Por lo tanto, ungobierno realmente islámico no puede bajo ningún pretexto rechazar el llevar acabo totalmente los mandatos de la Shari´ah. El deber singular de un gobiernoislámico es tomar decisiones por medio de la consulta dentro de los límitesestablecidos por la Shari´ah y de acuerdo con los requerimientos del momento.Puede definirse el gobierno islámico como el gobierno de las leyes divinassobre los hombres. Este estado islámico, en el cual lo político, religioso ysocial se encuentran unificados bajo la Ley revelada por Dios, tiene comoparadigma de "estado ideal" a la sociedad de Medina, instaurada por elProfeta, donde se establecen los principios jurídicos e ideológicos del Islam,constituyendo una cultura que va más allá del aspecto cúltico o devocional dela religión islámica. La sociedad de Medina es modelo de constitución políticaislámica, un legado jurídico y político que esclarece la naturaleza delgobierno islámico, es una guía modelo para el resto de los gobiernos islámicospor venir. Es el principal modelo, y el más antiguo, de un código elementalpara la vida civil islámica. Recordemos que la ciudad de Medina (antiguaYathreb), fue la ciudad hacia donde emigró el Profeta Muhammed en el año 622,huyendo de la persecución de los qurayshies de La Meca, dando así comienzo ala Hégira o era musulmana. La ley divina ocupa tanto el ámbito individual como elcolectivo, no queda relegada al primero, como mera fórmula de relacionarse conla Divinidad. En su carácter de normas de cumplimiento público, que rige lavida social de una comunidad, la Shari´ah se encuentra expresamente consagradaen la Constitución iraní. En su artículo 4°, el principio islámico delgobierno iraní establece que "todo lo civil, penal, financiero, económico,administrativo y cultural, deben estar basadas en la Ley Islámica".Asimismo, debe aplicarse a todos los artículos del texto constitucional, atodas las leyes y demás normas jurídicas. Además, el art. 61 establece quelas cortes de justicia llevarán a cabo las funciones de la Magistratura, y seformarán de acuerdo a la Ley Islámica, y se halla investida de autoridad parapromulgar justicia e implementar los límites Divinos. Toda dimensión de lavida humana debe regirse de acuerdo a los sagrados principios de la Shari´ah,la Ley revelada por Dios, fuente de todo poder sobre la tierra. Y el estado islámicoes el instrumento del cual se sirve Allah para hacer realidad sus mandatos. A diferencia de lo acontecido a nivel constitutivo en elmundo sunnita, la clerecía shiíta alcanzó un elevado nivel de organización,que le permitió contar con una estratificación jerárquica y diferenciaciónestructural muy desarrolladas. El clero fue más autónomo con la Shía que conla Sunna (las dos grandes escuelas doctrinales del mundo islámico, originadasen el problema de la sucesión del mando tras la muerte de Muhammed: losseguidores (Shiah) de Alí, el yerno del Profeta y el último de los cuatrocalifas "bien guiados", y los partidarios de la tradición en designaral sucesor por el consenso de la comunidad islámica. Se constituyó como uncuerpo social distinto, con autonomía financiera e institucional del Estado. Sino se suele hablar de "clero" en el sunnismo, es porque en él losulemas (sabios) no constituyen un magisterio, ya que dependen financieramentedel orden político, y su legitimidad también deriva de él, porque los sunníesconsideran generalmente el orden político como representante del orden califal,del orden social querido por Dios. Tal es lo que ocurre en Arabia Saudita yMarruecos. Es preciso tener presente que dentro la escuela shiíta delIslam, la gran mayoría son duodecimanos. Salvando las ramas de los Zayditas(seguidores del quinto Imam Zayd al-Shahid, que no limitan el número de imamesa doce) y los Ismailitas (quienes sostienen que Ismail Ibn Yafar, hijo mayor delsexto Imam Yafar al-Sadiq, es el Mahdi prometido), la casi totalidad adscriben ala tradición duodecimana, es decir, son quienes sostienen la creencia en losdoce imames y en la parusía del último de ellos (el Mahdi). La jerarquía clerical de Irán, sólidamente organizada eideológicamente independiente, hizo de contrapeso al poder político, lo queles permitió construir una contrahegemonía de tal magnitud que les convirtióen la institución central del estado. Un cuerpo de ulemas (ruhaniyat) bienorganizado, que permanecía en contacto directo con el pueblo y que utilizaba ala mezquita como cuartel general del comité revolucionario, centro dedistribución de víveres de primera necesidad y de movilización popular,produjo la existencia de la república islámica. La clerecía siempre fue una organización fuerte ytradicionalmente implicada en la vida política iraní, acostumbrada a funcionarcomo dirección política. De 1963 a 1979, el clero dirigió la resistencia bajola conducción del ayatollah Khomeini. Cuando los mollahs (sacerdotes) llegan ala conclusión de que podían y debían ejercer directamente el poder enbeneficio de la sociedad, pasaron a actuar como intelligentsia del movimientorevolucionario, en su calidad de intermediarios entre la voluntad divina y loscreyentes. En el Islam sunnita no existe ninguna institución conautoridad que pueda ejercer las prerrogativas de la soberanía divina ("lasoberanía sólo pertenece a Dios"), y por lo tanto, susceptible demonopolizar el poder en nombre de lo sagrado, como ocurre con la clerecía shiítade Irán. Junto a las características mencionadas (organización y autonomía),como hechos claves que explican el papel desarrollado por el clero shiíta iranía lo largo de la historia, se halla la tercer variable que es la politización,de la cual su principal mentor fue el ayatollah Khomeini. "La malignapropaganda de la politización del clero, busca que ustedes eviten la política,olvidando que el Profeta fue una persona política también", señalaba elreligioso revolucionario a los clérigos iraníes. El Líder de la Revolución remarcaba el deber de considerarcomo cuestiones santas de valor divino a los asuntos de gobierno. Muchos clérigoscreyeron que intervenir en política era un pecado y corrupción, comoconsecuencia de la propaganda colonialista. Además sostenía: "A veces,con idiota pero nociva y satánica intención disfrazada bonitamente depropaganda proislámica, reivindicaron la santidad del Islam junto con otrasreligiones monoteístas, sosteniendo que las religiones tienen la noble tarea depurgar las almas, invitar a los hombres al ascetismo, al claustro, la moralidady reprender al pueblo por sus deseos mundanos, que las oraciones y súplicasacercan al hombre a Dios y lo distancian del mundo material. Sostienen quemezclarse en la administración del estado, la política y el gobierno se oponea la sublime meta espiritual, ya que estas actividades pertenecen al mundomaterial y están contrapuestas a las enseñanzas de los grandes profetas.Desafortunadamente, esta propaganda impresionó a ciertos clérigos musulmanes yalgunas personas religiosas malinformadas sobre el Islam, quienes arribaron a laconclusión de que intervenir en política es un pecado y es corrupción. Estaerrada concepción acarreó sobre el Mundo Islámico una gran calamidad".Por su parte, el sucesor del Liderazgo y actual jefe de estado iraní, elayatollah Alí Khamenei, afirmaba lo siguiente: "El enemigo de la Revoluciónpadecerá a la sociedad clerical en el caso de que el clero deje de interveniren los asuntos políticos y presenciar en las escenas de la Revolución y que seconvierta esta sociedad en un grupo de los clérigos desinformados, petrificadosy obsoletos, como algunos que vimos en el presente y en el pasado, se dediquen aensimismarse en un rinconcito de las escuelas y mezquitas, y que les entreguenla vida cotidiana y la administración del país... El aislamiento y evitar dela actividad política deseado por los enemigos, aunque siendo contradictorio aldeber islámico, que nunca se adopte y aplique como medida en la vida cotidianay en los centros de estudios teológicos por los clérigos y discípulos dedichas escuelas, y que siempre se alisten en especial y en tiempos de peligroenfrente de las filas del pueblo, dedicándose a un esfuerzo honesto eincansable... En la Revolución no es suficiente con hablar, decir y escribir,sino correr mucho y avanzar de trinchera en trinchera, para que todo lo escritoy dicho sirva al movimiento hasta llegar a destino, es decir, hacer que dominela religión de Dios y de trozar el poder diabólico de Tagut". Por el contrario, los ulemas y estudiosos de la religión debíanesforzarse para afirmar el pensamiento y las leyes islámicas, y dejar deaguardar al Mahdi, el Salvador –duodécimo y último de los Imames quedesapareció hace más de mil años- que vendrá a la tierra cuando la humanidadhaya caído en la más absoluta miseria y oscuridad, para imponer su reinado depaz y justicia (equivalente al Mesías judeocristiano y al Sosiosh de los persaszoroastrianos) con los brazos cruzados, terminar con esa infinita espera delImam oculto. Antes que ello, Khomeini instaba a todos los shiítas a luchar porel establecimiento inmediato de un gobierno islámico, aquí y ahora. El renacimiento del Islam aspira a la unidad entre religióny política, contrariamente a lo que ocurre en el mundo occidental democrático,donde ambas esferas se mantienen separadas. El objetivo es retomar losfundamentos religiosos para aplicarlos a la sociedad, vía organizaciónestatal, rompiendo con la yahiliya, el período de ignorancia y oscuridadimperantes en la Arabia preislámica. El hombre solo puede salvarse mediante unasociedad gobernada por la palabra de Dios, depositando la jefatura política enlos ulemas e instaurando la Ley Islámica (Shari´ah) como derecho de Estado. Elretorno de la religión a la esfera política es condición indispensable parallevar a cabo el ideal de una sociedad islámica. El Islam político busca terminar con la yahiliya, pues esuna religión preocupada por la vida social. El estado es un fenómeno profético,una continuación y ampliación de la tarea que el Profeta había empezado en uncierto estadio de la vida de la humanidad. El gobierno es una rama de la TutelaAbsoluta del Profeta, y junto al ejercicio del mando, adquieren valor sólocuando devienen en instrumento para aplicar la ley islámica y establecer eljusto orden del Islam. La audacia política de Khomeini llevó a contemplar al Islamcomo un sistema de poder y una forma de organización social, como"la" forma de hacer política para instaurar el estado ideal de lostiempos del Profeta. La política y la religión son la misma cosa. Adaptó elIslam a los tiempos modernos, inyectándole el ímpetu revolucionario que lollevaría a erigir el primer estado islámico-teocrático del mundo. El Coránno está hecho para rezar sino para organizar la sociedad, y los dirigentesreligiosos se forman no para rezar sino para gobernar. Dice Khomeini: "ElIslam y el gobierno islámico son fenómenos divinos, y sus prácticasgarantizan prosperidad en este mundo y salvación en el próximo. Pueden ponerfin a la injusticia, a la tiranía, depredación y corrupción, y ayudan a lahumanidad a alcanzar la perfección ideal. Contrario a las escuelas no monoteístasde pensamiento, el Islam se preocupa y supervisa al hombre en todos susaspectos, tanto el individual como el social, el material, el espiritual,cultural, político, económico y militar. No pasa por alto ni el másinsignificante de los asuntos que afecte la educación y el progreso espiritualy material del hombre y su sociedad. El Islam ha señalado los obstáculos en elsendero hacia la perfección, y ha ofrecido soluciones para suprimirlos". Recordando que Muhammad fue además de Profeta, el fundadorde un Estado (la sociedad de Medina), Khomeini se rebela contra la apoliticidady el quietismo tradicionales del shiísmo. Habla del Imam Hoseyn (tercero en elimamato, masacrado en su epopéyico combate librado en Kerbalá) no como un mártirsino como de un líder heroico que supo enfrentar a la tiranía e injusticia deun gobierno usurpador (el califa omeya Yazid). Los ulemas no sólo debendenunciar y convertirse en árbitros morales de la sociedad, también debendirigir a los fieles en la lucha contra el orden injusto. Se produce una rupturateológica con el propósito inmediato de tomar el poder político, elaborandoun conjunto de ideas-fuerza tendientes a legitimar la búsqueda mundanal delpoder estatal. Este pragmatismo khomeinista se contrapone a la inacciónfatalista, producto de la errónea interpretación en cuanto a la aceptacióndel Destino divino (Qadr, estrella o sino que antes de nacer tiene asignado cadahombre), y que todo lo existente se halla dispuesto de acuerdo a la voluntad deAllah, y que por lo tanto así debe ser. La verdadera religión no debe estar separada de la política,pues de estarlo carecería de veracidad y sería el auténtico opio del pueblo.En su Mensaje al presidente Mijail Gorbachov, dice Khomeini: "¿Es unareligión –el Islam- deseosa de administrar justicia en el mundo y de libraral hombre de las cadenas materiales y espirituales el opio del pueblo? Larealidad es que una religión que pone el capital material y espiritual de paísesislámicos y de los que no lo son a disposición de las superpotencias y deotras naciones poderosas, y que al mismo tiempo vocifera que la religión debeestar separada de la política, ésa es ciertamente el opio del pueblo. Tal noes la verdadera religión y, en efecto, nuestro pueblo califica así a unareligión patrocinada por los norteamericanos". El aparato propagandísticode los colonialistas ha insistido en persuadir a los musulmanes de que la religióny la política deben marchar por distintos senderos, no deben juntarse."Durante el período del dominio del imperialismo, debido a la negligenciasobre el para-monoteísmo islámico y el sentido de vida inserto en él, se abrióel camino para los ídolos del colonialismo, dándose una gran oportunidad paralos poseedores del dinero y el poder de galopar e invadir los países islámicos.Los enemigos, con sus planes ya previstos, apartaron a la religión de la políticaen el ámbito de esos territorios, quitando la religión del modo de vida de laspoblaciones de dichos países", manifiesta Khamenei. Y es justamente contraese Islam anquilosado y caduco, que la revolución islámica opone el Islam dela religión y la política, como sostiene el actual Guía de la Revolución yJefe de Estado: "En la Revolución Islámica, el Islam del Libro y de latradición fue reemplazado por el de la superstición y de la innovación. ElIslam de la Santa Guerra y del martirio, en lugar de aquel del cautiverio y dela sumisión. El Islam del reto y del razonamiento, en lugar del de laignorancia. El Islam de este mundo y del otro mundo en lugar del materialista omonástico. El Islam de la ciencia y de la sabiduría en lugar de retrogresióny de la negligencia. El Islam de la religión y de la política en lugar delIslam del desatino e indiferencia. El Islam del levantamiento y de la acción enlugar del de la pereza y de la depresión. El Islam del individuo y de lasociedad en vez del protocolar e inútil. El Islam salvador de los oprimidos encambio del Islam como medio en manos de los poderes, y finalmente el noble Islamde Mohammad (PB) reemplazando al norteamericano". El derecho político islámico es producto de un sentimientoreligioso politizado, oponiendo a la ley humana la divina Ley Islámica, basadaen la razón y la revelación, garantía de estabilidad, justicia y orden. Larepública islámica es un sistema de gobierno dirigido por el Guía de laRevolución (actualmente es el Sayed Alí Khamenei, descendiente de la Casa delProfeta y sucesor del ayatollah Khomeini), un jurista experto en el conocimientode la Ley Divina, que se constituye en la cabeza suprema del estado. Estecustodio del gobierno, el faqih, posee las aptitudes necesarias para dirigir elgobierno islámico y aplicar la Shari´ah. La autoridad legítima de este mundo,según tradición shiíta, puede ser ejercida por lugartenientes del Imam ocultohasta su regreso. El faqih es el único que posee el conocimiento adecuado paradirigir al gobierno islámico y aplicar la Shari´ah y la comunidad debeobedecer segura de que las cualidades morales intachables del jurisconsultoimpedirán un régimen despótico, aunque no es infalible porque carece de lascualidades superiores de los Imames, salvo las que se refieren al ejercicio dela autoridad terrenal en el gobierno y la política. Khomeini señala que elestatus espiritual del Imam es el de representante divino en el universo, todoslos átomos del universo se someten al Wali ul-Amr, y nadie puede alcanzar lajerarquía espiritual de los Imames. Estos ejercen un Gobierno Cósmico (WilaiahTakwini), "existían desde antes de la creación del mundo en forma deluces situadas bajo el Trono Divino; eran superiores a los otros hombres,incluso en el esperma con el que fueron engendrados y en su composición física". El gobierno es una guarda de menores que los guía,representa a Dios en la tierra. El faqih y los jurisconsultos, deben tener laguarda de la comunidad hasta la aparición del Mahdi (quien dirige la vidaespiritual del ser humano y orienta al aspecto íntimo de la acción humanahacia Dios; está en comunión con las almas y espíritus de los seres humanos,incluso aunque se oculte a sus ojos físicos). Tras la Ocultación (mediados delsiglo X) del duodécimo Imam, el faqih justo tiene la misma autoridad que el MásNoble Mensajero y los Imames: autoridad de gobierno, la administración del paísy la aplicación de las sagradas leyes de la Shari´ah. Un poderoso sentimientopaternalista se percibe en la definición del gobierno del faqih: "LaWilaiat ul-Faqih es una cuestión formal, racional; existe solamente como unaclase de elección, como la elección de un tutor para un menor. Respecto aldeber y la posición no existe, de hecho, diferencia entre el guardián de unanación o el tutor de un menor. Es como si el Imam (sobre él la Paz) hubieraelegido a alguien para la custodia de un menor" (Khomeini). El artículo 5° de la Constitución señala que "enausencia del Mahdi (quiera Dios acelerar su llegada) la salvaguarda de losasuntos de la comunidad estará a cargo del justo faqih", quien tiene elderecho a actuar como gobernante político, y ejercer su poder de veto o controlparlamentario sobre las medidas legislativas del Majlis (Parlamento), donde seexpresa la voluntad popular. En esta sacralización de la política, el faqih seinstala como el viceregente del Imam oculto, preparando su parusía o retorno.La función que desempeña el jurisconsulto, velayat-e-faqih (guardián de lajurisprudencia), algo totalmente nuevo en el Islam, excelsa innovaciónintroducida por Khomeini en la teoría política shiíta, ya que la nociónoriginal de faqih alude al custodio de niños y desvalidos dentro de la Ummah(comunidad islámica), cuya función es la de vigilar y supervisar la aplicaciónde la ley, es el intérprete legal legitimado para ejercer la autoridadreligiosa entre los musulmanes shiítas, y establecer un gobierno islámicomediante el ejercicio de potestades emanadas del Mandato Divino.Tradicionalmente, el término velayat-e-faqih no significa más que el protectorlegal de los clérigos mayores sobre aquellos juzgados incapaces de cuidar suspropios intereses, como son los menores, viudas e insanos. Significa además quelos clérigos mayores poseían el derecho de entrar a la arena política, perosolo temporalmente y cuando el monarca ponía claramente en peligro los asuntosde la comunidad. No obstante la persistente y tradicional noción acerca de losclérigos que debían permanecer dentro de sus seminarios y no entrometerse enlas controversias políticas, insistiendo en la referencia al faqih como elguarda de viudas, huérfanos y de incompetentes mentales, Khomeini sorteó esosobstáculos afirmando a los religiosos iraníes que los clérigos se habíansublevado en los tiempos de crisis para proteger al Islam e Irán delimperialismo y el despotismo real: durante la crisis del tabaco de 1891, en larevolución constitucional de 1906 y contra las reformas occidentalizadoras delShah Reza Pahlevi en 1963. El fundador de la república islámica fue quien produjo latransformación del tradicional significado del faqih. El resultado de ladoctrina teocrática de Khomeini, sobre el Mandato del Jurista(Velayat-e-faqih), es una modificación radical de la tradicional teoría shiítasobre la autoridad. Pero ante la necesidad de un liderazgo terrenal, de un mandopolítico, Khomeini establece una "regencia por delegación", hasta lallegada del Imam oculto. "El faqih es un delegado del Profeta y durante laOcultación del Imam, es el líder de los musulmanes y el jefe de lacomunidad". El Guía es el depositario del "sentido oculto" delmensaje coránico, preparando el retorno (parusía) del Imam oculto. Pero es elImam quien enseña el sentido esotérico (batín) de la letra coránica, él guíaa los fieles hacia el sentido espiritual, interior de la revelación literal(zahir) enunciada por el Profeta. Sus decretos, análogamente a las encíclicaspapales, son divinos y en consecuencia, de carácter infalible. El gobierno deDios se ejerce a través del velayat-e-faqih, es su aplicación terrenal, y elfaqih asume la máxima autoridad de este estado islámico hasta tanto Diosdisponga la ansiada parusía del duodécimo Imam. Los poderes constitucionalmente atribuidos al faqih, son engran medida similares a las potestades de las que gozan la mayoría de los jefesde estado de numerosos países que cuentan con una constitución escrita. Lasfunciones que desempeña se encuentran consignadas en el artículo 110 de laconstitución iraní: delinear las políticas generales de la República Islámica,comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y del cuerpo de Guardianes de laRevolución (basijs), declarar la guerra y la paz, dicta amnistías, etc. Además,firma el decreto que formaliza la elección popular del presidente de la República. Como ocurre en las repúblicas democráticas, el estado iraníse divide en tres poderes, independientes entre sí: 1) ejecutivo: al Guía lesigue el Presidente, elegido en votación libre, secreta y directa por todos losciudadanos cada cuatro años; 2) legislativo: compuesto por 290 diputados, enuna sola Cámara (Majlis), cuyas leyes no deben contradecir a la Ley Islámica;3) judicial: regido por el presidente del Consejo Supremo de Justicia, designadopor el faqih. Conjuntamente a la división tripartita del estado, se encuentrael Consejo de Vigilancia o de Guardianes, quienes controlan las leyes y losactos de los demás poderes, para que se adapten a la Shari´ah, y la Asambleade Expertos, compuesto por 80 ulemas elegidos por voto popular, quienesdeterminan la sucesión del Guía. Por el artículo 72 de la Constitución, el Parlamento nopuede promulgar leyes contrarias a la misma ni a la religión oficial del país;y de acuerdo al artículo 91, la salvaguarda de las ordenanzas islámicas y dela Constitución recae en el Consejo de Guardianes, una especie de Senadocompuesto por doce juristas que examina la compatibilidad de la legislaciónpromulgada por el Majlis con los preceptos islámicos y constitucionales. El líderrevolucionario solicitó a los miembros del Parlamento a "no sancionarninguna ley antiislámica y a observar los decretos celestiales para obtener lafelicidad en este mundo y en la Vida Eterna", e instó al Consejo deGuardianes a "vetar sin hesitación toda ley, decreto o reglamento que seoponga al puro Islam y a la Constitución" (Testamento Político yReligioso). El Guía supremo es quien tiene la última palabra, y posee lasllaves legales para bloquear las leyes que pudieran llegar a contrariar losprincipios fundamentales de la república islámica. El andamiaje institucionalpermite que los mandatos divinos sean de prescripción obligatoria para lacomunidad. "Es imposible cumplir el deber de ejecutar las órdenes de Diossin haber establecido adecuados y amplios organismos administrativos yejecutivos" (Khomeini). Como se señala al principio, el artículo 56 establece elderecho divino de soberanía, un principio de autoridad sagrada que se colocapor encima de los hombres y que toma al Corán como fuente de la Ley. La soberaníaes un atributo que sólo pertenece a Dios. La tríada de la Ley Divina, gobiernoislámico y custodia del faqih se une para formar las bases de un gobiernoideal. La estrategia modernizadora de Khomeini, con su denodado propósitode adaptar el Islam a los tiempos actuales, les permitió a los iraníes contarcon una Constitución escrita, como ocurre en la mayor parte de los estadosdemocráticos de Occidente. Si bien las instituciones republicanas son cuerposconsultivos imbuídos de un espíritu -la ley islámica- ajeno a su naturalezaoccidental, el gobierno islámico es un Estado de Derecho con la particularidadde que las leyes vigentes son de origen divino, por lo cual el aparatolegislativo solo debe planificar las tareas ministeriales y la formación delgobierno. La combinación de instituciones republicanas con aquellas deideología islámica, dan lugar a la conformación del sistema político iraní.Khomeini señala que el gobierno islámico es constitucional en el sentido deque los gobernantes están sujetos a ciertas condiciones en las tareas degobierno y la administración de su país. El gobierno islámico es un gobiernode derecho. En esta forma de gobierno, la soberanía pertenece sólo a Dios y laley es Su Decreto y Orden. El gobierno en el Islam significa adhesión a la Ley.Y es ésta la única en gobernar la sociedad. Indudablemente que el régimen iraní contiene importantespreceptos propios de un estado republicano de derecho, como lo es la elecciónperiódica de sus autoridades, desde el presidente de la nación hasta losrepresentantes de distrito, y de manera indirecta -a través del Consejo deUlemas- al Jurisconsulto o faqih. El khomeinismo es republicano. En su Testamento Político y Religioso, Khomeini aconsejabaal pueblo iraní a "que participe activamente en la escena política enocasión de las elecciones presidenciales, parlamentarias y para elegir laAsamblea de Expertos, que tiene la responsabilidad de determinar el Consejo deLiderazgo o el Líder". En el mismo documento, el fundador de la repúblicaislámica subrayaba además que "la elección y nominación de estosrepresentantes deben fundarse en criterios sólidos y la consulta con los sabiosmás eminentes de la época", y afirmaba que la no participación en laselecciones "de todo el pueblo, desde los ulemas hasta otros estratos,pasando por los obreros, campesinos, comerciantes y empleados administrativos,quienes son responsables del destino del Islam y de la patria, es un pecadocardinal". Históricamente ha habido dentro del clero shiíta una claradivisión entre los que pretendían ejercer el poder en nombre de Dios sindistinguir entre religión y política, y los que apoyan un régimen democráticoen el que el clero sirva como "fuente de imitación" (marja-e-taqlid)a la sociedad en el plano moral, aferrándose además al concepto tradicional develayat-e-faqih, entendido como una figura paternal encargada de velar por loshuérfanos y los pobres, y no como lugarteniente del Imam oculto sobre latierra. Entre las demandas de cambio que se plantea a partir de laera reformista del presidente Muhammad Khatami (Hoyatoleslam y Sayed, es decir,Doctor en la Ley Islámica y descendiente de la Casa del Profeta) se incluye lapropuesta de separar el poder político del religioso. Los clérigos reformistaspiden que se deje la política en manos de los seglares y que todos los ulemasvuelvan a sus piadosas labores en los seminarios. Importantes sectores de lajerarquía religiosa de la ciudad sagrada de Qom, no ven con agrado que la políticay la religión marchen juntas. Algunos clérigos consideran que la propia institución delGuía debe relegarse al tradicional ámbito espiritual, y que los poderes políticosdeben recaer sobre el presidente de la república. Sostienen que el máximo Líder"sólo debe observar los asuntos del país y no interferir en ellos".Khamenei declaró entonces que el enemigo había entrado en escena a través degrandes líderes con el principal objetivo de convulsionar el Irán islámico yromper la unidad del país. El principio del liderazgo supremo delvelayat-e-faqih está en el corazón del sistema islámico shiíta, es el símbolodel poder de la nación, y su cuestionamiento es considerado un insulto a lanación islámica. La autoridad del Guía Supremo es el núcleo básico de lateocracia iránica. Si bien existe la idea generalizada de que una de laspretensiones de los partidarios de la política reformista de Khatami consistiríaen abrir el debate para separar el poder político del religioso, intentandocrear una sociedad laica sin vigilancia del poder clerical, y que se estaríainstalando un debate central entre conservadores y reformistas en torno a laimpugnación del carácter teocrático de la república islámica, cuestionandola legitimidad del Líder supremo, los enfoques empleados no siempre responden ala realidad de los fenómenos en cuestión. Dicho en otros términos, cuando sehabla de crear una sociedad civil, se lo hace de acuerdo a los parámetrosvalorativos de Occidente, a partir de conceptos elaborados por formas depensamiento propias de las democracias occidentales. A pesar de las eventuales disidencias que se producen en elseno del régimen iraní, existe una marcada preeminencia en cuanto a que lasociedad sea liderada por el clero. Afirmaba Khomeini: "Esta consigna sobrela separación de religión y política, y la exigencia de que los sabios islámicosno intervengan en asuntos políticos y sociales, ha sido formulada y extendidapor los colonialistas". Las medidas judiciales tomadas contra los promotores de"desviaciones antiislámicas", encuentran un sólido fundamento en suTestamento Político y Religioso: "Mi última advertencia a ese sector dereligiosos y pseudoclérigos que se oponen a la República Islámica pordistintas razones, que consumen sus vidas en proyectos subversivos, quecolaboran con conspiradores y políticos intrigantes, y como se ha informado,que han percibido colosales sumas de dinero provenientes de los impíoscapitalistas en pago de estas acciones, es la siguiente: no habéis ganado nadahasta ahora con estos actos perversos, y pienso que tampoco lograréis nada enel futuro si continuáis así. Por cuanto, si os empecináis en estas patrañas,Dios no os dejará ganar nada. Es, por lo tanto, más beneficioso que osarrepentáis mientras hay todavía una oportunidad; rogad por el perdón al Altísimoy uníos a la causa de la oprimida y empobrecida Nación, y respaldad a la RepúblicaIslámica, que os garantiza el bien en este mundo y en la Vida Eterna". En general, y de manera más o menos periódica, los sistemaspolíticos soportan tensiones que amenazan su normal funcionamiento, momento enel que comienzan a emplear la capacidad adaptativa inherente a los mismos, conel fin de enfrentar a esas tensiones y reciclarlas para la reproducción sistémica.Lo que se busca es resguardar las funciones fundamentales necesarias para quelos sistemas subsistan. Pese a que la República Islámica de Irán tuvo queenfrentar desde 1979, una serie de conflictos de intensa gravedad, como lo fuela guerra con Irak y la hostilidad de poderes internacionales durante el períodorevolucionario, han comenzado a disiparse. Aún con reformas, persisten los parámetrosbásicos del régimen político. Este se encuentra dotado de recursos homeostáticos(asimilativos) que le permiten resistir las tensiones. Los sistemas políticospueden controlar que los cambios ambientales no se vuelvan tensivos. De lo quese trata es de estabilizar el sistema desde dentro, con sus propios recursos,sin necesidad de recurrir a la emulación de otros modelos de gobierno o dellegar a situaciones institucionales que pongan en peligro la estabilidad delsistema. Son justamente las nuevas circunstancias que atraviesa la vida económica,social y política de Irán, las que conducen a las autoridades iraníes aaplicar políticas de corte reformista, con la finalidad de mantener la tensión-natural en todo sistema político- dentro de las fronteras del mismo. Los sistemas políticos no están necesariamente indefensosfrente a las perturbaciones que los pueden afectar. Pueden persistir incluso enun mundo de rápido cambio. La persistencia no es incompatible con el cambiopues un sistema debe poder cambiar o adaptarse a circunstancias fluctuantes parapersistir. Un sistema puede perdurar aún sufriendo en algunos de sus aspectoscambios sustanciales y significativos. En realidad, todos los grupos quecontienden en la vida política iraní se reconocen como partidarios de la RepúblicaIslámica, todos proceden de la corriente política que los originó. Por elloresulta difícil hablar de "modernizadores pragmáticos" frente a"clérigos integristas". Si bien existen diferencias entre losdistintos sectores del gobierno iraní, fundamentalmente están unidos por lanecesidad de defender los intereses comunes que hacen al sostenimiento del régimenpolítico. De hecho, existe una unidad fundamental entre las denominadas"facciones antagónicas" del Jefe de Estado y Guía de la Revolución,el ayatollah Alí Khamenei y el Presidente Muhammad Khatami, respectivamente. Labúsqueda de combinar estructuras heredadas de la Revolución con la inevitableapertura reformista, no ha planteado hasta el momento un grave enfrentamientoentre ambos sectores. Todos los sistemas políticos sufren cambios. En toda lahistoria de las instituciones políticas difícil es hallar sistemas quepermanezcan inmutables. Y son los cambios que periódicamente se introducen alinterior de los mismos, los que deben encauzarse institucionalmente parapermitir la persistencia del mismo. Ante una ciudadanía que anhela cambios, lapolítica reformista es una buena manera de contener estas aspiraciones en elmarco de la república islámica. Un sistema social que mantiene sus límites se sitúa en unequilibrio estable que gracias a mecanismos integradores mantiene lasvariaciones dentro del sistema, entre límites compatibles con la preservaciónde los principales componentes estructurales. Los procesos de cambio dentro delsistema son en realidad cambios para que "nada" cambie. Paracontrarrestar los "desvíos" y frenar los procesos acumulativos decambio, los mecanismos de control impiden que los cambios intrasistémicos sederiven en un cambio del sistema, neutralizando estados alejados de pautasinstitucionalizadas. El cambio dentro del sistema es posible, para que el mismovaya abriendo sus puertas a los nuevos tiempos, haciendo una transiciónincruenta y controlando que la situación no se desborde. Estas apreciacionesnos indican que la política reformista está clara y expresamente enmarcadadentro de los parámetros establecidos por la república islámica, yprecisamente por ello, constituyen cambios intrasistémicos. El foco crucial del problema del cambio descansa en laestabilidad del sistema de valores. El cambio en los valores supremos delsistema es muy raro que tenga lugar. El único cambio cualitativo posible sedefine, precisamente, a partir de un cambio en los valores. La dinámica delequilibrio sólo da razón de los cambios dentro del sistema que no sonverdaderos cambios cualitativos. En verdad, una de las cuestiones másimportantes a preservar por un sistema político, que hace a su misma identidady que le confiere su singularidad, es el sistema de valores, las creencias y lacultura política de una sociedad. Los fundamentos básicos del sistema políticoiraní se basa en los cánones islámicos, y en la teoría políticakhomeinista. Y es justamente bajo la conservación de los valores fundamentalesislámicos, que las reformas deben tener lugar. El cambio debe darse pero demanera gradual, para prevenir que las reformas puedan diluir los valores islámicosy revolucionarios. Las políticas reformistas del gobierno de Khatami, seencuadran dentro del paradigma teocrático trazado por el fundador de la repúblicaislámica. El khomeinismo debe ser visto como un pensamiento político flexible,como un movimiento popular que contiene el potencial para el cambio y laaceptación de la modernidad. La esencia misma del régimen iraní, con susingular y revolucionaria teoría política de la "regencia por delegación"del Mahdi a través del faqih, continúa siendo el principio legitimador delorden político. A fin de dar término al presente trabajo, importa destacar: 1) La existencia de un bipartidismo de facto, puesto que losdiversos grupos que pugnan entre sí, por diferencias entre las peticiones demodernización y el deseo de mantener la pureza cultural, y entre la eficienciaeconómica que defienden los pragmáticos y la justicia social de los principiosfundamentales de la revolución iraní, se reconocen como partidarios de la RepúblicaIslámica. Reformistas y conservadores, izquierda y derecha ("demócratas"y "republicanos") están igualmente comprometidos con lo esencial delrégimen islámico. 2) El poder atribuido al faqih y Jefe de Estado para colocarlímites a la legislación reformista. Aunque el Parlamento promulgue leyes decontenido reformista, éstas deben ser supervisadas por el Consejo deGuardianes, estructura gubernamental integrada por clérigos de alto rango, queactúan a nivel senatorial cumpliendo con el mandato expreso de Khomeini devetar a toda ley opuesta al Islam y a la Constitución. 3) El combinado equilibrio entre cambio y persistencia. Trasel proceso de afirmación revolucionaria inaugurado con el derrocamiento de ladinastía Pahlevi, se produce un período de distención que se evidencia en lasreformas a la Revolución. Los cambios que procura implementar la políticareformista de Khatami no son rechazados por el sector que lidera el ayatollahKhamenei, pues también los llamados "conservadores", sostienen lanecesidad de los mismos. El problema reside en las formas que deben revestirtales cambios. Ambos sectores, tal como lo remarca el encargado de negocios dela embajada iraní en Argentina, Abdolrahim Sadatifar, comparten los mismosobjetivos: "El sistema político no va a cambiar porque ganen losreformistas o los conservadores. Si pueden llegar a variar algunas tácticas,pero la estrategia, el objetivo de ambos frentes es el mismo: gobernar el paísbajo las leyes islámicas" (La Nación, 19/02/2000). Finalmente, es importante tener presente que, más allá delrespaldo constitucional que pudieran tener determinadas reformas, la Constitucióniraní concluye -artículo 177-, estableciendo que el contenido de los artículosdel texto constitucional relativos al carácter islámico del sistema político,el fundamento religioso, el principio santo, y la religión oficial del país,son inalterables.--- Enrique Mazaeda Publicación enviada por Enrique Mazaeda Contactar mailto:enrimaz@argentina.com Código ISPN de la Publicación EpyFAAuyAubcRzMbKx Publicado Friday 19 de September de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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