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Capitalizacion vs. descapitalizacion

Resumen: La privatización disfrazada. La privatización abierta. Capitalización y reforma social. La crisis recesiva y el debate electoral. Una evaluación detallada. Corolario.

Publicación enviada por Enzo Javier Irady Cèspedes


 

Indice
1. La privatizacióndisfrazada
2. La privatización abierta
3. Capitalización y reformasocial
4. La crisis recesiva y eldebate electoral
5. Una evaluación detallada
6. Corolario

1. La privatización disfrazada

Las empresas públicas fueron creadas por el Estado en su esfuerzo por contarcon instrumentos eficaces para dinamizar el desarrollo nacional. Tenían latarea de crear y expandir mercados, atraer nuevas inversiones, aprovechar losrecursos naturales y crear empleos productivos. Y así fue, pero sólo enalgunos casos y en algunos momentos.
Con el tiempo dichas empresas quedaron solamente con el rótulo de públicas,pues se fueron convirtiendo en reductos controlados por élites burocráticas ygremios privilegiados que conservaban su poder tolerando y provocando lacorrupción de políticos ocasionalmente encargados de la gestióngubernamental. Es decir, eran formalmente públicas pero funcionaban en realidadcomo privadas, ya que servían sobre todo para el enriquecimiento de unos pocos.

Quienes se beneficiaban de ese sistema prácticamente no arriesgaban nada,pues nunca aportaban capital y sus pérdidas se cubrían con subvenciones,donaciones y deudas. Es decir, con los impuestos de los ciudadanos comunes. Lopeor es que cuando eso ocurría los costos terminaban siendo pagados por los máspobres, debido a que el gobierno tenía menos recursos para atender lasescuelas, los hospitales y los caminos destinados a los grupos más pobres.

2. La privatización abierta

A la privatización de facto en que terminó convertida la empresa públicase le opuso la privatización legal. Consistía en recuperar el patrimonio deesas empresas, transfiriéndolas mediante subasta a los inversionistas quequisieran hacerse cargo de su operación. Los recursos así recuperados, una vezen manos del Estado, debían permitir la realización de inversiones denecesidad y utilidad públicas (escuelas, caminos, hospitales), el pago dedeudas, o el respaldo a diversas necesidades de gasto fiscal.

Con la privatización el Estado obtenía recursos frescos y se libraba de unaposible fuente de corrupción y de pérdidas. Al mismo tiempo, la empresa pasabaal control exclusivo y directo de sus nuevos dueños, quienes podíandesmantelarla, trasladarla, ampliarla o cerrarla. Algunos, exahustos por elesfuerzo de la compra, no pudieron mejorarlas por falta de recursos y terminaronrevendiéndola por piezas, como fue el caso de las Fábrica de Aceites deVillamontes. Otros lograron acceso a créditos y lentamente mejoraron suproducción, como es el caso de la Fábrica de Explosivos de Cochabamba.
Pero más allá de las experiencias de unas y otras, quedó rápidamente enclaro que la privatización no estaba generando nuevas inversiones con capacidadpara influir en un cambio real de la estructura productiva. Los recursosaportados por los inversionistas compraban máquinas e instalaciones viejas, yel dinero pasaba por las manos de los mismos funcionarios y burócratas que habíancapturado al Estado para fines particulares.

3. Capitalización y reforma social

Ahí surgió la propuesta de la capitalización, mediante la cual el aportede los privados incrementa el capital de la empresa, dándole así laoportunidad de crecer y expandirse de manera inmediata. En el caso de Bolivia elproceso se complementó transfiriendo la propiedad estatal a los ciudadanos através de los fondos de pensiones, que quedaron encargados de distribuir esosrecursos a la población adulta mediante una bonificación anual.

En septiembre del 2000, la Federación de Empresarios de Cochabamba convocóa un Seminario sobre Capitalización, Concesionamiento y Privatización. Fue laúnica vez en la cual las empresas presentaron una información detallada sobresus operaciones y primeros resultados, frente a un auditorio plural y que tuvotambién la oportunidad de realizar preguntas y pedir aclaraciones.

En esa ocasión fueron despejadas muchas de las interpretaciones que se hanhecho de estos procesos, pero los prejuicios ideológicos y el interéselectoral han insistido en ignorar los hechos.

En aquél seminario los datos dijeron más que las palabras. Las inversionesrealizadas estaban cambiando el país, y para entonces ya habían mejoradosignificativamente sus perspectivas de futuro. Las telecomunicaciones eran cadavez más accesibles y eficientes, la energía eléctrica y otros servicios públicosampliaban continuamente su cobertura, los ferrocarriles daban mejores serviciosaunque también dejaron sin ellos a rutas que habían sido abandonadas por losusuarios, el sistema de pensiones cubría a una proporción creciente de lapoblación y los hidrocarburos se habían convertido en la base más importantede negociación internacional y de planificación del futuro económico del país.
Adicionalmente, una atenta lectura de los datos permitía concluir que el Estadocontaba con más recursos de libre disponibilidad. Montos mayores pero que ademásya no eran absorbidos por demandas de subvención causadas por la corrupción yla ineficiencia de las empresas, acompañadas frecuentemente por la presióngremial y sindical de los grupos que las controlaban.

Los datos fueron proporcionados por las empresas y eso, para quienes seopusieron a la capitalización, era una razón para desconfiar pese a que proveníande informes supervisados por los organismos públicos.

4. La crisis recesiva y el debate electoral

Los partidos de gobierno, temerosos de que se les enrostraranresponsabilidades en la crisis recesiva que empezó a vivir el país desde 1999,apelaron de inmediato al fácil recurso de señalar a la capitalización como lacausa fundamental de la crisis porque, según afirmaban, le había quitadorecursos al Estado.

En realidad, las reformas del periodo anterior no le quitaron recursos alEstado sino al gobierno central. Entre 1993 y 1997 una parte significativa delos recursos públicos pasó directamente a las Municipalidades y Prefecturas,limitando la discrecionalidad del poder central. Y con las empresas públicaslejos de las burocracias y de los partidos de gobierno, éstos tenían tambiénmenos recursos para mantener la lógica de la prebenda y el clientelismo. Perolo cierto es que el conjunto de los ingresos fiscales no solamente fueronmayores sino que continuaron aumentando incluso cuando el producto nacional cayócon la crisis.

Mayor es la falacia de afirmar que la capitalización pudiera haber causadola recesión. ¿Cómo podría explicarse que un flujo de inversiones nuevas, queen cinco años alcanzó a cerca de mil seiscientos millones de dólares, hubierareducido la capacidad productiva? Si así fuera, Bolivia sería el único casoen la historia económica en el que las inversiones provocan una crisisrecesiva, con estancamiento del producto y caída en los precios, y tendríamosaquí, observándonos con detenimiento y pasmo, a los mejores y más serioseconomistas del mundo.

Lo evidente es que las inversiones llegaron y que la capitalización hacontribuido a transformar profundamente la estructura productiva del país. Loque es más, ha fortalecido la economía fiscal y ha redefinido el lugar deBolivia en el mundo.

5. Una evaluación detallada

Esta vez no lo dicen las empresas ni el partido del expresidente Sánchez deLozada, sino un grupo de economistas jóvenes y desprejuiciados preocupados porlos resultados. Su libro titula "La Capitalización cinco años después.Realidades y desafíos" y ellos son Fernando Salinas Gamarra, Xavier LemaPabón y Lourdes Espinoza Vásquez. Lo publica la Fundación Milenio que, porsus vínculos con el MNR, tiene obvio interés en que dichos estudios sedifundan. Pero antes de marcar a los autores de sospechas, vale recordar que susinvestigaciones se realizaron en los marcos académicos de la Universidad Católicay del Programa de Maestrías de Harvard, que no arriesgarán su prestigioapoyando a un partido.

En el libro los autores revisan sistemáticamente cada uno de los casos ycomparan el desempeño de las empresas en sus primeros cuatro años, con los últimoscuatro que estuvieron bajo control estatal tanto en términos de productividad,empleo y rendimiento, como en los de su aporte a la economía fiscal. Destacan,claro está, que hay luces y sombras, muchos éxitos y algunos fracasos, pero laconclusión de conjunto es que la capitalización ha beneficiado al país,entendiendo por país no sólo al Estado sino también a la gente.

El beneficio ha sido directo, porque la base productiva se ha ampliado yfortalecido, generando impactos favorables en la calidad y el costo de losbienes y servicios a disposición del público. Y también porque la suma deimpuestos, regalías y transferencias al Estado es mayor que la correspondienteal periodo anterior.
Y ha sido también indirecto, porque al disponer el Estado de mayores recursos yenfrentar menos demandas de subvención para cubrir pérdidas y pagar deudas, halogrado aumentar la inversión social: educación, saneamiento básico, salud,etc.

Pero hay crisis
¿Cómo se explica entonces la crisis recesiva que afecta al país?
Fuera de las causas externas y el efecto que tienen sobre nuestra economía losproblemas asiáticos, brasileros, la última recesión americana y la dramáticasituación argentina, la clave se encuentra en la política económica que se haseguido durante los últimos años.
La política antidrogas erradicó de la economía nacional una fuente importantede recursos que dinamizaban el mercado interno. El entonces ministro de Hacienday hoy candidato Ronald McLean estimó ese impacto entre quinientos y setecientosmillones de dólares. Por ahí se descapitalizó la economía campesina sin queal mismo tiempo se lograran establecer fuentes alternativas de ingreso. Esposible que, como señalan a veces las autoridades, los esfuerzos en ese sentidohayan sido obstaculizados por la beligerancia sindical, pero el hecho innnegablees que la economía fue golpeada por esa política. En estos días el mismoPresidente Quiroga ha vuelto a recordar a los más desarrollados que el paístodavía espera un aporte sustancial de su parte en correspondencia al esfuerzorealizado.

Puede decirse que este argumento no vale ya que se refiere a una economíailegal o de destino repudiable. Pero lo que está en discusión es la crisis, ylos costos de esa política contribuyeron a profundizarla.
Otro factor recesivo, al que nos referimos en un artículo anterior, ha sido elmanejo del déficit fiscal. Por una confusión contable el costo de la reformade pensiones se registra en los gastos corrientes y no en las cuentas decapital, lo cual distorsiona significativamente los resultados. El gobierno y elFMI "creyendo" estar en déficit, redujeron el gasto fiscal,acentuando la recesión. En términos reales, "sin pensiones", el déficites muy pequeño y en algunos años incluso hubo superávit, que en los hechosquiere decir que el gobierno ha gastado menos de lo que recibió.

Finalmente, no debe olvidarse que la política económica ha sidoexcesivamente rígida y que puede haber provocado la reducción de la cartera dela banca. En estos cinco años, la cartera vigente, que es un capital de trabajoen manos de las empresas y de los particulares, se ha reducido en cerca de milseiscientos millones de dólares entre diciembre de 1998 y febrero del 2002. Sia eso se añaden los casi doscientos millones de dólares que están en poder dela banca como "bienes adjudicados", tenemos que en estos años se haproducido una verdadera descapitalización de la economía nacional.Descapitalización que ha afectado sobre todo a las empresas medianas, pequeñasy familiares, llevándolas a la quiebra o a la contracción de sus operaciones.Una descapitalización real de semejante magnitud ha tenido fuertesrepercusiones sobre el empleo, por lo que no puede sorprender que éste seubique ahora por encima del 11% de la fuerza laboral.

Es claro que en este proceso no tuvo absolutamente nada que ver lacapitalización de las empresas públicas de hidrocarburos, energía, transportey telecomunicaciones.

6. Corolario

En conclusión puede afirmarse que sin la capitalización la crisis hubierarepresentado una verdadera catástrofe nacional, pues además de perderrecursos, estaríamos en este año 2002 empezando a importar hidrocarburos parasatisfacer los contratos con el Brasil y las necesidades del mercado interno,que es lo que se pronosticó que ocurriría si no se lograba cambiarradicalmente el funcionamiento de YPFB y el del sector público en general.
No podemos, en este momento, correr el riesgo de poner marcha atrás y muchomenos si esa decisión se basa en mentiras y falacias como las que han animadohasta ahora el debate sobre la capitalización, proceso que ha sido satanizadopara encubrir la descapitalización ocurrida en los últimos cinco años.

Indicadores seleccionados de la contracción económica.

 

Cartera

Vigente

Mill U$

Cambio en

disp. capital

Mill U$

Cartera

en Mora

Mill U$

Bienes

adjudic.

Mill U$

Inflación

%

Crecim.

del PIB

%

Dic 1997

3237.7

 

152.7

 

6.7

4.9

Dic 1998

4023.6

785.3

194.2

 

4.4

5.5

Dic 1999

3787

- 236

266.3

83.3

3.1

0.6

Dic 2000

3174.7

- 612.3

415.4

 

3.4

2.37

Dic 2001

2,526.

- 648.7

433.35

187.7

0.92

1.23

Mar 2002

2217.5

- 154

554

184

 

 

 

Trabajo enviado por:
Enzo Javier Irady Cèspedes
e_irady@hotmail.com

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Código ISPN de la Publicación EpyFZVZlyyYmrSsevU
Publicado Tuesday 16 de September de 2003

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