Monografias | Evolución de la Industria Nacional ArgentinaEvolución de la Industria Nacional ArgentinaResumen: Principios de la industria argentina. 1880-1914: El despertar de la producción fabril. 1914-1930: Consolidación fabril. 1940-1953 Posguerra: realidades del mercado externo. 1968: La apuesta silenciosa al capital local. 1976 Epoca de grandes cambios. 1990 Atravesando tiempos difíciles. Índice Introducción Principios de la
industria argentina 1880-1914: El despertar
de la producción fabril 1914-1930: Consolidación
fabril 1940-1953. Posguerra:
realidades del mercado externo 1968: La apuesta
silenciosa al capital local 1976.... Epoca de grandes
cambios 1990. Atravesando tiempos
difíciles Conclusiones Conclusiones finales Notas Bibliografía citada INTRODUCCION Hemos querido desarrollar en este trabajo la evolución de
laIndustria Nacional, a partir de sus comienzos en el siglo XIX hasta el
presente,para poder comprender así el estado actual de la misma. Muchos factores han sido analizados; desde la participacióny
dependencia extranjera, políticas de desarrollo nacionales, cambios degobierno,
hasta privatizaciones y efectos de la globalización, resaltando lafalta de
experiencia e interés en la actividad por parte de los gobiernos deturno y de
la alta sociedad, que no supieron ver a tiempo a la industria comofuente de
desarrollo y riqueza. Distintos hechos se han repetido a lo largo del tiempocreando
obstáculos difíciles de sortear, que como veremos a largo de estetrabajo,
fueron afectando a nuestra industria de tal forma que su situaciónpaso de ser
en sus principios prometedora, a un presente incierto y sinrespuesta. Las sociedades industriales conforman un sistema social yeconómico
el cual necesita instituciones, empresas, tecnologías y políticasespecíficas
que aseguren su desarrollo y provoquen un resultado positivo en elconjunto de la
sociedad, en la medida en que estos principios no sean tenidos encuenta, no
podremos lograr un país en que todos podamos desarrollarnos. 1. PRINCIPIOS DE LA INDUSTRIA ARGENTINA 1.1. Industria, desarrollo y sociedad La industria es una sola en el globo, pero adopta ritmos
yformas propias de cada país y cada región. La industria Argentina
secaracteriza por haber nacido en una comunidad que no fue pobre antes de
entraren la senda fabril. La Argentina fue rica desde fines del siglo pasado,
cuandola fértil pampa húmeda le dio una fortuna especial, compuesta por carne
ycereales, que superaba el consumo interno. Los pueblos ricos pagaban buen
preciopor estos productos, lo cual permitía satisfacer las demandas de
productosmanufacturados con estos ingresos, mediante la importación. Con el paso del tiempo, los precios de esos
productosprimarios tendieron a la baja y Argentina perdió su ventaja relativa
dado queotros países aprendieron a producir carne y cereales en mayores
cantidades y amenores costos. La solución efectiva a este problema consistía en pasar
delsistema agrario al fabril, alentando la producción de nuevos bienes y
creandomayor riqueza, imitando los planes de desarrollo de otros países. Esa salida fue trabada por varias causas y fuerzas
sociales,internas y externas, a lo largo de los años. La debilidad de sus
promotores seenfrentó durante mucho tiempo al poder de quienes se oponían a
este cambio. Laañoranza del paraíso pasado al que muchos querían volver,
fuera o no posible,y la presión de ideas e intereses contrarios, hicieron que
la transición a lasociedad fabril resultara un combate que todavía hoy se
lleva a cabo con suerteadversa y poca claridad. Los primeros pasos industriales a escala fueron surcados
porlos saladeros, los cuales procesaban y exportaban carne y cueros. Estos
fueroninstalados a partir de 1810 en buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos.
Loselementos y métodos de procesamiento eran simples y rudimentarios en
suscomienzos. Luego del año 1830 se producen reformas en los sistemas
productivosde la mano de inmigrantes europeos, los cuales aportaban
conocimientos técnicosa esta sociedad primitiva. Las fábricas en la Argentina en esos años correspondían
aemprendimientos artesanales proveedores del mercado interno: panaderías, fábricasde
fideos, jabones, licores y cervezas. Con el desarrollo del ferrocarril se buscó
desarrollarnuestro país, imitando lo sucedido con la industria siderúrgica en
Gran Bretaña.Esto originó un mejoramiento del sector agrario Argentino y un
desarrollo delsector metalúrgico Británico, dado que se compraban locomotoras,
rieles yequipos a fábricas de este origen. Se creó una de las redes
ferroviarias masextensas del mundo sin crear la mas mínima actividad fabril
promovida por ella. El gobierno de turno buscó generar esta actividadinvirtiendo
directamente en la construcción de ferrocarriles (ferrocarril delOeste) y equipándolo
con elementos de fabricación nacional. Esto dio auge alas primeras industrias
siderúrgicas argentinas, las cuales fuerondesmanteladas luego de que se
produzca la venta de este ferrocarril a capitalesingleses. Estos intereses
externos y la debilidad de los gobernantes postergóel desarrollo de
emprendimientos locales. 1.2. Los pioneros de la industria (1) Con el crecimiento de la ciudad de Buenos Aires y su evolución,dada
la concentración de la riqueza, el desarrollo de importantes obras públicasy
el flujo de inmigrantes, se produjo un incremento en la demanda de bienes.
Sibien la mayoría de esa demanda era satisfecha por la importación, la cercaníaa
los consumidores ofrecía un factor atractivo para quienes osaban
establecernuevas actividades. Esto originó el establecimiento de numerosos
pequeñosemprendimientos dedicados a satisfacer esta demanda en aumento. Los
empresarios,en general, eran extranjeros llagados al país portando
conocimientos técnicoso prácticos de la rama en la que se instalaban, que se
instalaban con un pequeñocapital propio o prestado, en escalas productivas muy
modestas. A partir del año 1860 se detacan los emprendimientos
deBieckert, Bagley, Noel, Peuser, Bianchetti y otros inmigrantes. Esto denota la falta de instituciones en el medio local
paraformar especialistas y visión de negocio, dado que estos emprendimientos
debíanrendir buenos beneficios desde el primer momento, única forma de
permitir la rápidacapitalización de la actividad frente a la carencia de crédito
y otrossistemas de apoyo a su crecimiento. Estos casos fueron pocos pero significativos. Si bien
susnegocios se concentraron en bienes de consumo donde contaban con la cercaníadel
mercado, como alimentos, bebidas e imprenta, hubo casos atípicos:fundiciones y
talleres mecánicos (algunos de dimensiones considerables). Estoseñala muchas
posibilidades latentes de crecimiento no aprovechadas debido a lafalta de políticas
de promoción fabril. 2. 1880-1914: EL DESPERTAR DE LAPRODUCCIÓN FABRIL (2) Las últimas décadas del siglo XIX registraron un
velozcrecimiento de la economía la sociedad Argentina. Las exportaciones se
expandíancomo si no tubieran límites y permitían pagar las importaciones y
una parte dela deuda con el capital extranjero. La ciudad de Buenos Aires se
expandía y seconvertía en una de las Urbes mas grandes del mundo, ofreciendo
un mercadoaltamente tentador y de demandando trabajo. Ambos fenómenos dan paso
a unaevolución productiva. La red ferroviaria, conectada a los principales
puertos,promovió el desarrollo de algunos polos del interior del país donde
actuabanLa Forestal, los Ingenios Azucareros y las Bodegas de vinos. La campaña
aldesierto aporta grandes superficies para el desarrollo agrario. La mayor parte de las instalaciones fabriles registradas
afinales del siglo pasado nacieron ya grandes, basadas en sectores protegidos
ybeneficiadas por causas naturales o por medidas oficiales. Se ubicaron en
sumayoría en Buenos Aires, Tucumán y Mendoza. Paralelamente comenzaron a
notarselos primeros síntomas del desarrollo fabril en ciudades como Córdoba
yRosario, donde se formaban núcleos muy incipientes. Los frigoríficos comenzaron a reemplazar a los saladeros y
aexportar principalmente a Gran Bretaña. Pronto, un grupo de grandes
empresasdominó todo el negocio frigorífico, siendo en su mayoría de
capitalesingleses. El frigorífico Sansinena se instala en Avellaneda, siendopor
un tiempo el único situado en la urbe. Estaba proyectado para satisfacer
lademanda interna y en parte a la exportación. Su criterio de ubicación es seguido luego por otrasempresas,
lo que transforma a Avellaneda en el centro de procesamiento de carney se radica
una importante masa de trabajadores en la zona. La industria frigorífica en sus primeros años estabaformada
por solo siete plantas, todas muy grandes, de las cuales tres estabanubicadas
sobre el riachuelo, tres en Zárate-Campana y la restante en La Plata.En
Australia y en Nueva Zelanda se exportaban menores volúmenes que enArgentina,
pero en la primera existían 16 plantas y en la segunda había 25plantas
independientes distribuidas en 25 puertos. Esto denota una concentraciónde la
mano de obra y el consiguiente desarrollo de solo pocos puertos enArgentina;
condicionando la evolución del mercado y la relación con losganaderos y los
convenios de fletes (dominado por ingleses). El impulso exportador llevó a la oferta de carne Argentina
acaptar el 64 % de las importaciones británicas en 1912 (único mercado
abiertoa la importación de carnes), frente al mísero 5 % a fines del siglo
XIX. (3) A partir de 1905 nuestras exportaciones lograron superar
almayor exportador del momento, Estados Unidos. Esto se debía a las
notablesventajas de costos que se debían al dominio británico de la
industriaArgentina de carnes y su transporte. Esto provocó que frigoríficos de capitales
Norteamericanosse instalaran en el país y compraran algunos establecimientos
existentes,consolidándose como nuevos desafiantes en el oligopolio reinante.
Estos fueronSwift y Armoud, los cuales generaron un shock y un punto de inflexión
en laevolución del sector. Los frigoríficos norteamericanos trajeron nuevas técnicasproductivas
y de planificación de procesos. El ingreso de estos frigoríficos provocó reacciones en
losmedios locales pero ninguna propuesta real de instalar frigoríficos por
partede los ganaderos locales y sus socios en el país. La negativa de
loscapitalistas argentinos a entrar en ese negocio repetía lo ocurrido antes
conlos ferrocarriles. En ambos casos el control quedaba en manos externas
quegozaban de elevadas tasas de beneficios gracias a sus actividades en Gran
Bretaña. Las nuevas pujas internas dieron como resultado un
nuevoreparto del negocio entre norteamericanos y británicos, dominando el
sistema ydeterminando los precios. En el rubro textil, se instaló en Buenos Aires la FábricaArgentina
de Alpargatas, compuesta por capitales argentinos e ingleses (conmayoría de
este último). Asombró por su tecnología y capacidad, dandoocupación en sus
primeros años a 530 operarios. Por su tamaño, esta empresadominaba la
actividad en la Argentina, primero en la fabricación de alpargatasy luego en
otros productos en que fue diversificándose. En 1889 se instala una nueva planta textil: La Primitiva.
Sededicaba a la fabricación de sacos y lonas impermeables. En 1892 el ministro del interior se asombraba del
crecimientode la manufactura en los suburbios de Buenos Aires. Su informe señalaba
296nuevas fábricas que ocupaban a 12.000 operarios. En 1899, el señor Otto Bemberg, fundó la Brasserie
etCervecerie Quilmes, que desplazó a Bieckert del liderazgo del mercado.
Lainstalación de esta planta impulsó a León Rigolleau, un fabricante de
vidrio,a instalar una nueva fábrica cerca de su principal cliente, para
proveerlo debotellas (4). En 1901 se fundó La Martona, dedicada a la elaboración de lácteos,dominando
el mercado. En el mismo año se formó la Río de la Plata Flour Millsand
Grains Elevators (Molinos Río de la Planta) en puerto madero, con unacapacidad
de molienda del 10% del trigo cosechado en el país. En el rubro metalúrgico surgieron las empresas Tamet y
LaCantábrica. Tamet nació como un pequeño taller y siguió creciendo
hastaconvertirse en la mayor empresa metalúrgica de América del Sur en la décadade
1920. Un grupo no mayor a las 100 empresas, resultaba
suficientepara cubrir lo esencial del mercado en esos años, en las cuales también
sedestacaban Ferrum (sanitarios), tres fábricas de bolsas de arpillera y la
CompañíaGeneral de Fósforos. La empresa CATE, de capitales alemanes, dominó
el mercadode generación de energía eléctrica de la ciudad de Buenos Aires en
pocos años. Cada una de estas empresas monopolizaba el mercado en surubro
o se lo dividía con sus "competidores". 2.1.Nacimiento de la elite industrial Un grupo de individuos muy dinámico, controlaba
porcionesdecisivas del poder económico y del acceso a la riqueza social durante
este períodode análisis. Eran los principales inversores de capital, los
propietarios delas mayores empresas, y los representantes del sector. El más sobresaliente de ellos puede ser Ernesto
Tornquinst,socio de un frigorífico, forjador de Tamet, dueño de Ferrum, de la
primerarefinería de azúcar del país, de un grupo de seis ingenios tucumanos y
deotras actividades fabriles que ensayó a lo largo de su vida. Era también dueñodel
Banco Tornquinst, uno de los pocos casos de un empresario que impuso suapellido
a una institución financiera exitosa. La casa Torquinst era un holdingque poseía
las empresas antes mencionadas y controlaba una vasta gama deactividades, desde
la explotación de varias decenas de miles de hectáreashasta los negocios de
importación. Era el nexo entre varios bancos del exteriory tenía la
representación de Krupp para la venta de armas y otros bienes siderúrgicosproducidos
por aquella empresa poderosa alemana. Nació en Buenos Aires en 1842, descendiente de una familiade
alemanes provenientes de Estados Unidos. Era activo en los negocios y en lapolítica;
era amigo de Rosas y de Pellegrini, participó con aportes de dineroal Banco de
la Nación y fue uno de los mediadores en el conflicto con Chile afines del
siglo pasado. El afirmó que "La industria es la vaca lecherade la que
vivimos". La Casa Torquinst era acompañada por Bunge y Born,
unaempresa nacida al calor del comercio de granos en la década de 1870 y que
sehabía expandido en varios tipos de actividades. La casa matriz estaba
enAmberes, Bélgica. Los negocios entre ambas partes dio un impulso exportador
ala filial Argentina. La estrecha relación entre ambas sociedades dio paso a
unaempresa dinámica, relativamente independiente de la matriz, que tomó
impulsoadicional con la incorporación de nuevos socios a fines del siglo
pasado. Bunge y Born se expandió y consolidó en los negocios
deexportación, pero muy pronto ensayó otras actividades entre las que se
cuentanlas fabriles, destacándose la empresa Molinos Río de la Plata. Los fundadores de Bunge y Born contaban con
familiarespoderosos en el país y sus lazos con la sociedad local se reforzaron
cuando sushijos se casaron con miembros de familias tradicionales. El grupo
empresarioocupó posiciones importantes en la vida Argentina desde poco después
de lafundación hasta la actualidad y actuó como uno de los líderes del
procesofabril nacional. Los anteriormente mencionados y otras familias y
gruposextranjeros, se apropiaron y controlaron la mayor proporción del mercado
fabrilArgentino. La historia de Argentina se entrelaza con la historia poco
contada delos miembros dela elite económica local y su avance sobre las
actividades masrentables de la época. Ellos entraban en la industria como en
una actividadmas, exigían elevados beneficios buscando el control del mercado
por medio detodos los mecanismos posibles; y nunca vacilaron en pedir protecciónarancelaria
o favores. Sus objetivo no incluyeron la demanda de tecnología, nitendieron a
incorporar personal calificado. Los resultados comenzaron acosecharse mucho
tiempo mas tarde, pero la semilla de ese fracaso (en sentidohistórico) fue
fecundada de ese modo. 2.2. Datos censales (5) El censo de 1887 de la ciudad de Buenos Aires lista
4.200establecimientos de los cuales solo 560 tenían fuerza motriz
(indicadoresencial de la producción fabril), el resto eran manufacturas o
artesaníasmenores. La fuerza motriz instalada en estos 560 establecimientos era
de 6.000HP en total. Se destacaban la fábrica de Alpargatas, los talleres del
arsenalmilitar y "La Estela", dedicada a la producción de aceite.
Esta últimaabastecía un tercio del consumo interno de aceites. El censo Nacional de 1914 registra 48.000 establecimientos
entodo el país con más de 400.000 trabajadores. La potencia instalada asciende
a270.000 HP. A esa cifra se le debe agregar los 400.000 HP instalados en
lasusinas de electricidad y en servicios públicos (6). Este censo establece que el 29% del total de las
materiasprimas necesarias para el funcionamiento de las industrias provenía
delexterior. En el rubro alimentos se reduce a solo el 9%, pero se eleva a un máximoen
la rema textil del 79% y al 67% en la rema metalúrgica. Estos datos llevarona
que varios grupos presionaran al gobierno para realizar una sustitución delas
importaciones de estas materias primas. 3. 1914-1930: CONSOLIDACIÓN FABRIL (7) La evolución fabril se conmovió por los efectos de laPrimer
Guerra Mundial. Las consecuencias inmediatas tendieron a reducir elcomercio
exterior, ofreciendo una protección especial a la industria local. Esaventaja
no podía utilizarse en toda su amplitud por la necesidad de importarequipos
productivos. Esta dependencia se relevó como uno de los problemas parael
desarrollo industrial. Se dio una expansión en el rubro textil por el
nuevomercado abierto a causa de la guerra. Esto llevó a utilizar las
plantasexistentes a su máxima capacidad y exigió lavar la lana producida en el
país.Hasta entonces se exportaba "sucia", lo cual aportaba menos
ingresos einsumía mayores costos de fletes. En 1913 solo se lavaba en Argentina
el 3% dela lana, llegando a lavarse en 1919 el 20% (destinada en parte al
mercadoexterno y en parte al mercado externo). El avance de esta industria se detuvo después de la
guerra,dado que las naciones europeas volvieron a proteger a su industria
mediantearanceles. Las limitaciones de importar durante la guerra
posibilitaronel avance de la producción en productos simples como aceite
comestible y queso,o mas sofisticadas como química, cemento y papel. Las empresas norteamericanas que exploraban los
mercadosmundiales comenzaron a instalarse en algunas actividades frigoríficas
ypetroleras. Detrás de ellas llegaron empresas productoras de
cemento,automotrices (Ford y General Motors), comunicaciones (ATT) y otras. La historia se repite nuevamente por el reparto de mercado
ymonopolios creados por empresas extranjeras, dominándolo totalmente en
susrubros. En cuanto a la industria azucarera podemos decir que
marcaalgunos rasgos típicos de la conducta de los industriales argentinos
frente alas condiciones de la época. La onda alcista de las primeras épocas,
que llevóa la superproducción y a exportar, había desembocado en una
dependencia delmercado interno sumada a una inactividad técnica. No había
modificacionessustanciales en la productividad de los cañaverales y los
ingenios no semodificaban. Comenzaban a notarse problemas de fertilidad en la
tierra tucumana,explotada sin miramientos. Hacia 1916 la situación hizo crisis,
una plaga afectóla caña y Argentina tuvo que importar azúcar. (8) La Estación Experimental Agrícola de Tucumán introdujo
unanueva variedad de caña traída de Java. Fue una de las primeras
institucionestecnología Agrícola del país. En 1911 creó un "Ingenio
Modelo"para prácticas de estudiantes, el cual solo funcionó durante un año.
Luego deuna nueva tentativa frustrada, fue cerrado en 1919. La moraleja fue
lasiguiente: "Los experimentos fabriles se clausuraban en tanto que los
delcultivo adquirían vuelo". (9) La crisis repercutió en el funcionamiento de los
ingenios,que se vieron obligados a modificar sus equipos de molienda. La empresa SIAM, creada en 1911, dedicada al área metalmecánica,desarrolló
una máquina para amasar pan en el preciso momento en que un edictomunicipal
suprimió el trabajo manual. Esto le ofrecía un mercado estimado de700 máquinas
en Buenos Aires y aproximadamente 5.000 en el país, las cualeseran dimensiones
adecuadas para el rápido crecimiento del negocio que vio DiTella. Pronto comenzó
a vender entre 100 y 200 máquinas por año y a exportara Brasil. 3.1. Planteo consciente de las necesidades En 1923 firmó un acuerdo de licencias con Estados Unidospara
fabricar surtidores de nafta y en 1926 (gracias a su amigo el GeneralMosconi)
logró un acuerdo para venderle 200 surtidores por mes a YPF. YPF, bajo la dirección del General Mosconi desde 1922,cumplió
un rol impulsor de la industria local. Expandió la producción de petróleoy
lanzó la destilería de La Plata, la cual fue el núcleo central del
poloproductivo durante el resto del siglo. Se inauguró en 1925 dando trabajo a
450personas sobre una dotación total de YPF de 4800 empleados. Luego se creó
unaplanta de cracking en 1928 y una fábrica de latas en 1929. Esta expansiónfabril,
que reemplazaba compras en el exterior, se pagó con los tres primerosmeses de
producción. Moscóni se preocupó por la consolidación técnica de
YPF,incorporando profesionales de la facultad de ingeniería de Buenos Aires y
deotros programas de formación a distintos niveles. Su interés exhibe el
primerintento de forjar una gerencia tecnocrática en el país, cuyos resultados
sevieron con el constante crecimiento de la empresa durante esos años y
ladisminución de sus costos. Los militares como Mosconi, Uriburu, Justo y otros, vieron
lanecesidad del desarrollo fabril después de la guerra, tanto para el
desarrollode armamentos como de otro tipo de productos. Eligieron a la provincia de Córdoba como posición geográficade
la industria militar. El 1927 se creó la Fábrica Militar de Aviones. En1937 se
crea la fábrica de pólvora y explosivos en Villa María (10).Esto
denota la burocracia reinante, dado el tiempo transcurrido entre
cadaemprendimiento. Nuestra clase de uniforme no parecía más avanzada en
esosaspectos que los civiles. Otros desarrollos destacables de esta época son
lossiguientes: Quilmes comienza a desarrollar el cultivo de cebada (antes
seimportaba), e instala la primer maltería. Se expandió la producción de algodón de 13.000 hectáreasa
100.000 en 7 años, logrando el autoabastecimiento. Alpargatas instaló una hilandería de algodón en 1922.
Estaplanta se amplió en 1930 y en 1935, denotando el crecimiento del mercado. La expansión fabril obligó la salida temprana al exteriorde
varias empresas que resultaban demasiado grandes para las dimensiones delmercado
local. Se comenzaron a registrar inversiones de firmas argentinas en paísesvecinos
para conquistar esos mercados. Los casos mas resonantes fueron: Bunge yBorn,
SIAM y Alpargatas. 3.2. Balance a fin del periodo (11) Bunge se quejaba de que la Argentina seguía comprando
bienesalimenticios en el exterior como huevos frescos, yerba, tabaco, arroz y
otros,los cuales se podían producir en el país. A comienzos de la década del 30, los tranvías de San
Pabloportaban un cartel afirmando que la ciudad era "el mayor centro
industrialde América Latina". Era una exageración pero anticipaba la
realidad. Laindustria porteña era mas poderosa y estaba basada en empresas muy
grandes. Afines de la década del 20 hasta la industria cervecera Argentina era
mayor a laBrasilera. El consumo local compensaba con creces las diferencias de
población.Buenos Aires era todavía el mayor centro fabril del continente. La
masivapresencia de fábricas no las convirtió en parteras de un nuevo
ordenindustrial; ellas se acomodaron a la rutina de la riqueza fácil en el
mercadointerno. 4. 1940-1953. POSGUERRA: REALIDADES DELMERCADO EXTERNO (12) Una de las consecuencias más sorprendentes de la
SegundaGuerra fue la expansión vertiginosa de las exportaciones
industrialesArgentinas. Las ventas pasaron del 5% en 1940 al 19% al 1945. Se
destacaron lasramas textiles, químicas y alimenticias. La salida fabril al exterior permitía ampliar la
escalaproductiva y las dimensiones económicas de la producción, en un proceso
quefue efímero. En cuanto terminó la guerra, esos mercados se perdieron. Parte
deesto fue culpa del propio gobierno argentino que prohibió algunas
exportacionespor temor a que se desatendiera el mercado interno y otra cuota
deresponsabilidad fue de los industriales que se encontraban mas cómodos en
elprotegido mercado local. Lo cierto es que la industria se replegó sin
reclamos,como si no hubiese tenido confianza en su potencial competitivo ni en
el posibleapoyo oficial. 4.1. El enfrentamiento con los Estados Unidos (13) La presión de Washington por incorporar al país a la
guerracontra el eje, conflictos de intereses en temas de comercio e inversión,
losproblemas cruzados con Gran Bretaña y ciertas posiciones antinorteamericanas
enArgentina, generaron un choque cuya intensidad fue en aumento durante el período. Washington prohibió el envío de diversos productos
aArgentina: equipos de extracción petrolera (afectó a YPF y la producciónlocal),
locomotoras, artículos de acero, armas, combustibles y otros. Preocupados por el surgimiento de una potencia no confiableen
el continente, decidieron que era esencial no permitir la expansión de
unaindustria pesada Argentina. El costo que los Estados Unidos hicieron pagar a la
Argentinapor este conflicto resulta difícil de precisar a pesar de su magnitud.
El paísse vio obligado a producir en las peores condiciones de contexto, falto
de energía,de insumos básicos y de equipos modernos. 4.2. La apuesta a Gran Bretaña (14) Ante la inconvertibilidad de la libra luego de la
posguerra,Argentina está obligada a comprar los bienes británicos en el país,
como esel caso de los ferrocarriles. Luego de proceder con esta compra, se aceptócomprar
rieles y equipos ferroviarios británicos en una magnitud que representouno de
los mayores contratos firmados por esa rama de la industria inglesa luegode la
guerra. La apuesta a Gran Bretaña se refleja en los
sucesivoscontratos firmados en 1947 y 1949 para regular el comercio bilateral;
Argentinalograba con ellos una cuota para la carne a cambio de comprar bienes
británicos. Estas relaciones básicas, que continuaban las líneastrazadas
desde fines del siglo pasado en el mismo sentido, tuvieron efectossobre las
decisiones tomadas por las instituciones oficiales. Por esa vía, demodo directo
o no siempre tan directo, influyeron sobre el sendero que recorrióentonces la
industria local. 4.3. Las instituciones de la posguerra (15) En 1944 se creó el Banco de Crédito Industrial para
otorgarcréditos de mediano y largo plazo al sector fabril. La institución se
organizómuy rápido: en un par de años llegó a contar con 2000 empleados, de
loscuales 200 eran profesionales universitarios que ensayaron darle un carácter
técnicoy de promoción que excediera el mero aspecto financiero. Los 2500 créditosotorgados
en su primer año de vida saltaron a más de 50000 en 1954. Medianteeste banco
se apoyó el crecimiento de ACINDAR, Siderca y VASALLI. Interferencias políticas obligaron al Banco a conceder créditosa
empresas tradicionales, por razones de coyuntura, y con escasa o nula relacióncon
proyectos de inversión, como el caso de frigoríficos, ingenios azucarerosy
procesadoras de quebracho. Las demandas desde otros ámbitos del
gobiernotendieron a desnaturalizar la función del banco y con el tiempo tuvo
quedemandar ayuda financiera al Banco Central, con lo cual perdió
suindependencia. En 1946 se crea el Instituto Argentino para la promoción
delIntercambio (IAPI), para manejar buena parte del comercio exterior
nacional.Vendía carne y cereales y compraba diversos materiales en el
extranjero. Laamplitud de esos objetivos, mezclada con interferencias políticas,
prácticasde intercambio bilateral y presiones de grupos de interés, llevó a
resultadospoco felices en el largo plazo. La ubicación de este por sobre las
demandas delas empresas públicas o privadas, lo llevó a decidir importaciones
muycostosas e ineficientes. Subsidió a molinos harineros, refinerías de
aceites yplantas de quebracho que eran sectores envejecidos y tradicionales,
como asítambién a aumentos de sueldos en los ferrocarriles, en vez de abocarse
aproveer de equipos a la primer planta siderúrgica Argentina (SOMISA). En el año 1956 se creó el INTI y el INTA para apoyar el áreaindustrial
y el área agropecuaria, y la Comisión Nacional de Energía Atómicaque se
convirtió en uno de los organismos más activos en la evolución técnicade la
industria Argentina del sesenta y setenta. 4.4. Las nuevas empresas estatales (16) Junto con la compra de los ferrocarriles también se
producela adquisición de teléfonos, puertos, electricidad y otros servicios. El Estado crea la DINIE (Dirección Nacional de Industriasdel
Estado), una especie de holding público que tomó a cargo todas lasfiliales
alemanas confiscadas luego de la guerra. Bajo su control habíaempresas
constructoras, plantas eléctricas o mecánicas y laboratorios farmacéuticos.La
heterogeneidad de ese grupo pudo haber sido un factor de fuerza si su direcciónhubiera
intentado coordinarlo en ese sentido, pero esa tarea ni siquiera fueencarada. Al
menos la tercera parte de las inversiones efectuados por el grupoen su década
de actividad resultaron inútiles debido a su interferencia conotros intereses.
Estas empresas fueron devueltas a los alemanes a partir del año1953. En las empresas creadas por el estado figuran: Gas delEstado,
Techint y Agua y Energía. Fabricaciones Militares desarrolló las fábricas que habíacomenzado
a instalar durante la guerra e inició una serie de empresas mixtas endiversos
ramos. Encaminó la exploración de los recursos mineros y delterritorio
argentino. En las empresas creadas figuran Atanor (química),
Somisa(planta siderúrgica integrada), industria petroquímica en Zárate y
laremodelación de la antigua fábrica de aviones de Córdoba. 4.5. Empresas privadas SIAM fue uno de los casos más notables de expansión
durantegran parte del período debido a su posición en el mercado de bienes de
consumodurables, que demandaba con avidez la sociedad local. Su capacidad fabril
lepermitió iniciar en 1948 la producción de heladeras a un ritmo de
11000anuales, para alcanzar las 70000 unidades diez años más tarde. En lo
querespecta a lavarropas pasó de 2000 unidades año a 38000 unidades en 1958.
En1952 lanzó la producción de motonetas, que despertó una enorme
demandalatente por este artículo. De esta forma comenzó fabricando el 20% de
lamotoneta en el país e importando el 80% restante, a la espera de instalar
elresto del equipo y maquinaria necesario. El nudo del problema en aquellos años era que el país
noposeía una industria básica para proveer equipos de producción e insumos a
laindustria local, lo que originó el quebranto de muchas empresas a lo largo
delos años. Los frigoríficos americanos y británicos fueron
quebrando,así que casi la totalidad de las plantas fue nucleada por la CAP,
asumiendo suscostos, hasta que dejaron de funcionar. El avance de nuevos frigoríficos
decapital local, mas modernos y de menores costos, reflejó la pérdida
decompetitividad de aquellos en un mercado donde la demanda local había
adquiridoel predominio sobre los envíos al exterior. A partir de 1948 las liquidaciones, quiebras y cierres
deplantas de distintos rubros tradicionales se hicieron frecuentes. 4.6. Censo Industrial de 1954 El censo industrial de 1954 arroja un total de un millón
detrabajadores en el sector, equivalente a un 10% por encima de lo registrado
en1946. Las empresas han culminado ya el proceso de absorción simple de la
manode obra y están a la espera de crecer sobre la base de incorporar máquinas
queno pueden obtener por la carencia de divisas. El valor agregado por la
industriase mantenía prácticamente estancado desde 1948. La potencia instalada
aumentóun 50% respecto del censo de 1946. La composición por ramas destaca algunos cambios
ocurridos.Metales, vehículos y máquinas aumentó su participación en el
producto fabrildel 13.3% en 1946 al 20%, mientras que la actividad textil se
mantuvo en losniveles previos y se nota una leve caída en alimentos, bebidas y
tabacos (del32% al 29.9% del total). El censo informa la existencia de 151.000
establecimientosfabriles, pero la información es engañosa dado que muchos de
ellos (73.000) nodisponen de operarios. La concentración de la producción
continúa muy elevadatanto por la presencia de plantas antiguas como por el
ingreso de plantasgrandes en el período intercensal: 322 plantas fabriles
disponen de la cuartaparte del total de obreros y otras 1.433 de un cuarto
adicional. La concentración geográfica continúa, puesto que la
ciudadde Buenos Aires aporta el 64% de la producción fabril del país. Por otro
ladose ve que varias provincias siguen sin tener establecimientos de
importancia:Catamarca, La Rioja, Chubut y Río Negro no registran ninguno que
opere con másde 10 millones de pesos de la época. Producto Bruto por sectores económicos Años Total Agricultura Industria y
construcción Transporte y
comunicaciones Comercial y
Financiero Gobierno 30 / 34 100 25.2 24.5 9.4 34.6 6.3 35 / 39 100 24.3 27.0 9.0 33.3 6.4 40 / 44 100 24.7 27.5 9.3 31.7 6.8 45 / 49 100 18.5 30.6 10.3 32.2 8.4 50 / 54 100 16.6 30.3 11.4 32.1 9.6 Composición de las importaciones 1935 – 1951
(enporcentaje) Bienes importados 1933 1936 1939 1942 1945 1948 1951 Prod. Consumo no
durables 39.0 29.3 25.7 32.3 23.3 12.1 7.1 Prod. Consumo
durables 4.3 5.8 5.4 2.5 8.6 8.9 9.9 Combustibles y
lubricantes 6.1 6.0 7.3 3.9 4.5 7.2 10.8 Prod. Intermedios
metálicos 7.2 7.4 8.8 7.4 7.8 10.0 15.1 Otros productos
intermedios 30.1 26.8 30.8 40.9 47.5 24.5 34.6 Material para
construcción 4.9 6.5 6.1 3.6 3.5 6.5 5.5 Máquinas agrícolas 0.4 1.0 1.7 0.5 0.5 3.2 3.0 Máquinas
industriales 6.9 12.5 8.4 5.9 3.4 17.1 10.2 Transporte y
comunicación 1.1 4.7 5.4 3.0 0.9 10.5 3.8 5. 1953-1968. LA APUESTA EUFORICA AL CAPITAL EXTRANJERO(17) A comienzos de la década
del cincuenta se replanteó elproceso industrial. La producción no crecía por
la falta de máquinas y el paísno generaba las divisas necesarias para
comprarlas, agravándose aún más lasituación por la falta de crédito
externo. Se pensó entonces en fomentar elingreso de empresas transnacionales
que estuvieran dispuestas a aportar equiposbajo la forma de inversiones directas
y en sectores todavía no explotados. (18) Se firmó entonces en 1953
la ley 14122 que trataba deregular los flujos de fondos esperados y de otorgar
garantías jurídicas a suspropietarios; su principal objetivo era atraer
empresas a la producción metalmecánica en Córdoba en asociación con la Fábrica
Militar de Aviones. Se logróla privatización de la fábrica de tractores que
la FMA estaba instalando enese momento, quedando a cargo de la Fiat, antigua
proveedora de la FMA y llamadaFiat Concord. También en Córdoba se instaló una
fábrica de automóvilesdenominada IKA. Ambas empresas obtuvieron créditos
generosos de parte del BancoIndustrial, garantías de reserva del mercado
interno e instalaciones, equipos ypersonal calificado, logrando así beneficios
desde el primer año de actividad.Estos fueron los mayores frutos de expansión
fabril asociada con el capitalexterno, creando el primer y mayor polo metal mecánico
del país. La tendencia al capital
extranjero cambió en 1958, con unnuevo gobierno, hacia la producción petrolera
y a la expansión de las ramasmetal mecánica y química. Se firmaron entonces
una serie de decretos y sevotaron dos leyes a pedido del ejecutivo, una de
inversiones extranjeras y otradestinada a promover la industria local. La
primera fue aplicada de inmediato,firmándose una serie de decretos y aprobándose
una cantidad de proyectos queno hubieran podido pasar un mínimo tamiz tanto en
la rama automotriz como en laproducción de tractores, dejando que el mercado
resolviera el problema desaturación del mismo y seleccionara las empresas más
aptas. El resultado del régimen
fue explosivo, la producciónautomotriz (la real más el montaje de piezas) pasó
de 33000 unidades aportadaspor IKA en 1959 a 200000 en 1965, superando las
expectativas más amplias sobresu evolución. La decantación llevó a que
sobrevivieran las tres empresasgrandes de los Estados Unidos y las mayores
europeas, IKA pasó a manos deRenault y SIAM, luego de su exitoso ingreso
inicial y siendo la única empresalocal que había encarado un programa fabril
(con licencia de la inglesa Morris)decidió retirarse, pasando su planta de
armado de mano en mano en los añossiguientes como parte de los tanteos de las
transnacionales radicadas en el país. Lo mismo sucedió con la
producción de tractores, en la quecuatro empresas se repartieron una vez
instaladas un mercado de 12000 unidadesanuales. La petroquímica se concentró
en unos pocos proyectosbasados en diversas ventajas ofrecidas por el
sector público y en especial porprecios bajos de los insumos que utilizaban,
provistos por empresas estatales;surgieron así PASA y Duperial en la provincia
de Santa Fe, Indupa en CincoSaltos e Ipako en el gran Buenos Aires. La expansión de esta etapa
tendía a satisfacer una demandalatente que llegaba rápidamente a la saturación.
A partir de allí la ofertase esos bienes se estancaba, limitada por el lento
aumento del consumo y lagradual reposición del stock en uso. En 1957 se alcanzó
la máxima producciónde estufas y lavarropas; en 1959, la de máquinas de
coser; en 1960 la debicicletas y motonetas; en 1961, la de receptores de
televisión y en 1965 tendióa estabilizarse la de automóviles. (19) 5.1. El apoyo al capital nacional Tres años más tarde, en
1961, el gobierno comenzó a firmarlos primeros decretos necesarios para
promover el capital local. A medida que seconsolidó el sistema de protección y
promoción, un grupo de empresas localesasumió el desafío de expandirse, en
especial en las ramas fabriles modernas,que disponían de un mercado ávido para
sus productos, como tubos de acero, máquinasherramientas, maquinaria agrícola,
autopartistas, electrónica, y química finay farmacia, nacidas a partir del
avance de la química básica. Las ramas del papel, la
celulosa y la química tambiénmantuvieron el interés del Estado, debido a que
sus productos podíanreemplazar importaciones. Estas nuevas camadas necesitaban,
y crearon,organismos gremiales para representarlas y defender sus intereses.
Exitosas enel plano sectorial, necesitaban una acción global y política para
defender susintereses en el mediano plazo, acción que debían llevar a cabo en
el ámbitode los partidos, de la difusión de ideas y de las grandes
organizacionesempresarias. Una red informal de cámaras, grupos de estudio y
organismos públicosy privados, comenzó a tejer la ideología del desarrollo
industrial en laArgentina. 5.2. Las ramas tradicionales Las ramas antiguas contaban
con una caída contínua en laocupación del mercado y sin ningún apoyo por
parte del gobierno. Tantoingenios azucareros y grandes frigoríficos,
cerveceras, numerosas textiles yhasta las primeras plantas metalúrgicas habían
llegado a un punto crítico,debido a la entrada de nuevas empresas locales más
pequeñas y eficientes queganaban mercado interno, a la antigüedad de sus
equipos físicos y al atraso técnicode sus directivos y gerentes. Sus propietarios optaron
entonces por extraer el máximoposible de beneficios líquidos, antes de dejar
la planta hipotecada a susacreedores o en manos del Estado, que adoptó el rol
de "hospital deempresas" para evitar los problemas de empleo. Otras
empresas víctimas delllamado "vaciamiento", porque sus dueños
dejaban sólo el cascarón,fueron establecimientos gráficos y la SIAM, que
alguna vez fue la mayor empresametalmecánica de América Latina. El Estado mostró notable
incapacidad para manejarlas debidoa la gran heterogeneidad y no realizó
inversiones ni encaró mejorasproductivas en ellas; luego fueron vendidas a
manos privadas pero su deterioroera tal que no servían para sus fines
originales o requerían inversiones deenorme magnitud para recuperar sus
posiciones. La siderurgia tuvo graves y
continuos conflictos internos deintereses que impidieron el progreso de la rama,
Somisa inauguró su primerhorno cuando la demanda local superaba a la oferta, y
la creación del segundodemandó trece años hasta su puesta en marcha en 1974.
La falta de materiaprima impulsó la exploración de mineral de hierro y los
contratos deaprovisionamiento en el exterior que provocaron preocupaciones en el
ámbitomilitar sobre la posible pérdida del control nacional de la actividad.
Susacciones se tradujeron en la prohibición de vender la Fábrica Militar
deAviones, lo que impidió a ACINDAR seguir adelante con sus proyectos de
asociacióncon compañías siderúrgicas de Estados Unidos, que se repitieron en
la décadadel cincuenta y sesenta. Se comenzó a utilizar
chatarra como materia prima, lo quellevó a algunos empresarios a ver a los
ferrocarriles como una fuente derecursos para fundir en sus hornos y ya no como
una estructura en el desarrollonacional. Se realizó entonces el primer cierre
masivo de ramales en 1961,decidido por Acevedo (propietario de ACINDAR), desde
el cargo de ministro deObras Públicas de Frondizi (con el claro objetivo de
controlar el déficit delas empresas siderúrgicas y abastecer de chatarra a las
mismas). La manera deimpulsar las inversiones para el desarrollo no surgía como
un problema en esaperspectiva. Esta decisión fue argumentada por la esperanza
de que el complejoautomotor reemplazara al ferroviario en la provisión de
servicios detransporte, motorizando proyectos para impulsar la oferta local de
vehículos yotras ramas relacionadas al complejo (como petróleo, asfalto,
cemento,construcción vial), pero no resultó menos exigente en términos de
inversionespúblicas y subsidios cruzados que el impulso a los ferrocarriles.
Lasdificultades técnicas y económicas llevaron a que esa opción fuera
abandonadaa mitad de camino. 5.3. La UIA y otras instituciones En este periodo la UIA ignoró
el progreso que representabala lógica productiva, hecho demostrado por la
actitud de sus dos presidentesentre 1961 y 1974. Uno optó por vender las
acciones de su empresa decigarrillos a una transnacional; el otro dejó ir la
suya a la quiebra. En amboscasos, la entidad fabril disimuló esa situación con
el objeto de retenerlos enla conducción, pese a que habían dejado de ser
patrones industriales. Tanto la CEPAL como los
Planes Quinquenales de los sucesivosgobiernos centraron su atención en los
problemas macroeconómicos, fijandometas de difícil concreción debido a la
falta de un plan que ayudara alograrlos. Se crearon varias
instituciones como la CGE; compuesta pordiversas instituciones de pequeños
empresarios para actuar como órgano ideológicodel desarrollo fabril en lo económico
y del pacto social en lo político. Estapublicó un "Programa Conjunto para
el Desarrollo Industrial", juntocon el consejo Federal de Inversiones (CFI)
EN 1963. El informe destaca losproblemas de baja productividad, capacidad ociosa
y carencia de ciertas ramas ypropone vías para el desarrollo industrial, tanto
en términos de protecciónde mercado interno como de formación de empresarios
y apoyo para la creacióntecnológica; destaca también que debe incluirse en el
estancamiento del paísde los últimos años la actitud de sectores del
empresariado, reacio a loscambios, a los riesgos de innovación y al esfuerzo
por iniciar la modificaciónde sistemas que por mucho tiempo han regido la vida
de esas empresas. (20) Nacieron también varias
asociaciones de ingenieros, elCentro de Productividad de la Argentina,
institutos de estudios técnicos en lasuniversidades, escuelas de gerentes y el
IDEA (Instituto para el Desarrollo deEjecutivos en la Argentina). 5.4. Los resultados del periodo El crecimiento industrial
tomó impulso a partir de 1953, seaceleró desde 1958 y continuó su marcha
hasta 1974 a un ritmo del orden del 6%anual en promedio durante esas dos décadas.
Entre 1954 y 1974 el conjunto delas ramas metal mecánicas pasó de aportar el
25% del valor agregado por laindustria al 33%; la química en todas sus facetas
pasó del 13% al 19%,sugiriendo que el sistema industrial posterior a 1954
refleja una época tecnológicadiferente de la del periodo anterior. La productividad media de
ramas como maquinaria y material detransporte creció a un ritmo superior al 10%
anual en el periodo entre censos1964/74, comparada con apenas 1% para alimentos
y menos de 3% para calzados. La crisis que se originó en
la balanza de pagos en 1962permitió descubrir a las empresas fabriles más
modernas que la exportaciónpodía ofrecer una salida a sus excedentes. Las
exportaciones de dichas ramaspasaron de cifras insignificantes en 1960 a 170
millones de dólares en 1969 yen 1974 pasaron a 840 millones de dólares,
representando casi la tercera partede las ventas al exterior. (21) El eje industrial argentino
se trasladó de la capital; cuyaparticipación cayó del 64% al 58% entre
1954/64, hacia las provincias de Córdoba,Santa Fe y Buenos Aires (sin contar el
conurbano); que crecieron del 4% al 6%,del 7% al 9% y del 10% al 13%
respectivamente. Lo mismo sucedió en los añossiguientes (hasta el censo de
1974) aunque con menor energía. Los establecimientos de más
de cien obreros (que abarcan amediados y grandes) suben de 1341 a 1645 entre
1954 y 1964, para saltar a 2313en 1974. Puede estimarse que
alrededor del 40% de los nuevos sonfiliales de empresas transnacionales que
ocupan su lugar en la actividad fabril;el resto de los que ingresan pertenecen a
empresas de capital nacional,concentradas en las ramas más modernas y formando
una clase media fabril. La mano de obra fue pasando
desde el antiguo predominio delos trabajadores menos calificados a una
estructura donde comenzaban a pesar máslos técnicos y el personal
especializado. Sin embargo, la industria dejó deser generadora apreciable de
empleo a partir de mediados de la década delsesenta. Los grandes sindicatos como
el de la carne fueron perdiendovigor y dando paso a otros como el sindicato
metalúrgico y otros querepresentaban a las ramas fabriles más modernas. El
centro de la acciónsindical pasó poco a poco de Avellaneda y Berisso al eje
estratégico del Paraná,de allí llegó hasta la ciudad de Córdoba, donde
encontraría su expresión másimpactante en 1969. 6. 1968: LA APUESTA SILENCIOSA AL CAPITALLOCAL (22) La luna de miel con el
capital extranjero duro menos de diezaños desde el ensayo de 1958. Los balances
sobre sus efectos daban resultadosmenos positivos que las prometedoras
esperanzas de la década anterior. Elcapital y la empresa extranjera no eran los
motores del desarrollo, como sellevo a pensar; por otra parte, ya amenazaban la
supervivencia misma de unaindustria propiedad de empresarios locales. 6.1. Resultado de la apuesta a las empresas transnacionales El primer elemento decisivo
era su efecto sobre el balance depagos, dado que al aliviar ese déficit fue
unas de las primeras razones paraatraer las transnacionales. Ese aporte de
capital en forma de divisas, que el paísno encontraba como obtener de otro
modo, era una razón decisiva de la orientaciónhacia ellas cuya importancia
comenzó a ponerse en duda no bien llegaron.Primero se advirtió que las
transnacionales no estaban dispuestas a correrriesgos y trajeron el mínimo
capital posible. La mayoría aplicó la estrategiade dividir su aporte en dos
partes: una menor, de inversión directa (registrada a los efectos locales como
una inversión a largo plazo), y otra,decisiva, formada por un crédito que la
matriz le extendía a la filial local. El ingreso positivo de
divisas al país, termino no bienculminaron las primeras instalaciones masivas
de esas empresas. El flujo deinversión directa apenas fue positivo los primeros
años del fenómeno y sehizo negativo desde mediados de la década del 60 porque
las salidas debeneficios eran mayores que las que las nuevas entradas de capital
externo. La única manera de obtener
un balance positivo de divisas enesas condiciones residía en la continuidad de
la inversión directa de lastrasnacionales, cuyo aporte compensara la salida de
las anteriores; el sistemafuncionaba como una bicicleta que se mantiene en pie
mientras se la pedalea. La masa de créditos que
acompaño a las inversiones de lastrasnacionales ofreció un respiro a los
problemas de la balanza de pagos, tanbreve como engañoso; muy pronto el país
se vio afectado por la necesidad depagarlos. A la amortización de los créditos
se le sumaba el pago de intereses,cuyo monto equivalía por sí solo, a las
remesas de beneficios de lastransnacionales instaladas en la Argentina. Por otra
parte, la mitad de losfondos comprometidos pagaba el uso de marcas con fines
comerciales en lugar deconocimientos técnicos. Los contratos imponían la
obligación para el concesionariode comprar ciertos insumos al exterior. Además
prohibían exportar desde lafilial, dado que la matriz se reservaba la atención
del mercado mundial. Estassolo querían incorporarse a una estrategia de ventas
en el mercado local (lafamosa industrialización sustitutiva de importaciones)
que conspiraba contrauna estrategia de desarrollo hacia fuera, en consecuencia
ese rumbo llevaba a lacrisis de la balanza de pagos por que el sistema no producía
divisas necesariaspara pagar los servicios del capital extranjero, que había
sido llamado,precisamente, para resolver los problemas derivados de la escasez
de divisas. (23) 6.2. Resultados técnico-productivos Dadas las condiciones de
estancamiento productivo yobsolescencia de los equipos industriales de la
Argentina en el momento delarribo masivo de las empresas transnacionales, toda
incorporación de maquinas ytécnicas aparecía como un progreso respecto de lo
existente. El cambio de lossistemas productivos, el salto en la productividad,
las demandas de personalcalificado y otros procesos de ese carácter, marcaron
las nuevas condicionesque se instalaban en la industria local. Esta nueva era,
sin embargo mostró suslimitaciones. El diseño de las plantas
que se instalaban en el país eraun híbrido diferente del original, cuya
eficiencia técnica y económicaquedaba muy lejos del óptimo internacional. El ingreso de varias
empresas en cada rama, generaba unaelevada capacidad ociosa que era otro factor
de distorsión de los costosproductivos y de exceso de inversión en la economía.
La escasa competenciapermitía a las empresas mantener esa capacidad ociosa como
colchón que lesfacilitaba aumentar la producción cuando el ciclo económico lo
demandaba sinrecurrir a inversiones adicionales. La incorporación de equipos
no siempre adecuados se vioacompañada por el ingreso de muchos que eran
obsoletos. La utilización de esosequipos ofrecía ventajas a las
transnacionales pues podían registrarlos comouna inversión a un valor muy
superior al mercado ( en realidad cercano a cero),convertidos así en una fuente
de beneficios adicionales. La actividad técnica en
esas plantas se limitaba a la búsquedadel cambio adaptativo, por eso una vez
que impactaron sobre el mercado local,esas filiales tendieron a acomodarse a la
demanda sin presentar actitudes dinámicasy expansivas que solo las exigencias
oficiales o la presión de la competenciapodría crear. Esa tarea adaptativa, objeto
de numerosos estudios, requeríamuchas veces un esfuerzo enorme sólo para
sostener las condiciones del atrasofabril y no se limitaba a las filiales de las
trasnacionales. 6.3. Balance Global La parte decisiva de la
inversión externa en la industriaArgentina en esos años se originó en las
mayores trasnacionales del mundo,solo un monto menor provenía de empresas de
tamaño mediano en el mercadointernacional. En 1956, las 100 mayores
empresas del país incluían 22extranjeras. En pocos años estas últimas
cubrieron la mitad de ese universodebido a la irrupción de las nuevas
trasnacionales. Hacia fines de la décadadel sesenta, su presencia se redujo
levemente debido a la estatización, oquiebra, de los antiguos frigoríficos.
Aun así, el capital extranjero eradecisivo en el ámbito local: las filiales de
las trasnacionales aportaban pocomas del 30 % del producto fabril, versus el 18
% que tenían a mediados de la décadadel cincuenta. (24) La expansión de las
trasnacionales ocurrió muy rápido,gracias a la acumulación de beneficios, sin
demasiada necesidad de traerdivisas del exterior. En ese camino, comenzaron a
expandirse mediante la comprade las empresas locales. Así comenzó la revisión
del proceso. La Argentina había apelado
al capital extranjero tomando,sin mucha conciencia, las propuestas de protección
a dichas actividades queproponían los propios Estados Unidos. El país tardo
mucho tiempo en darsecuenta, hasta que aparecieron nuevas orientaciones políticas
que puedenresumirse en tres grandes líneas: la negociación con las
trasnacionalesinstaladas en el país para obtener ciertos resultados, la
reorientación deenlaces económicos hacia Europa ( para reducir la presión
objetiva de losEstados Unidos) y el apoyo a la creación o el fortalecimiento de
una granindustria local. 6.4. La renegociación con las empresas trasnacionales Los acuerdos y las reglas
emitidas buscaron lograr queaumentara su porcentaje de producción local (para
impulsar la industria yreducir las importaciones), que se decidieran a exportar
(para aumentar suescala productiva y modificar la estructura del comercio
exterior) y quecambiaran sus relaciones con los proveedores y otros agentes
locales (en loscasos en que éstos mostraban relaciones subordinadas debido al
poder económicoobjetivo de las filiales en el país). El caso automotor
constituye el ejemplo másrelevante. En 1973 ensayo las políticas
de promoción de exportacionesindustriales como parte de una estrategia de
crecimiento. En ese entonces sefirmaron acuerdos de comercio con diversos países
a los que la Argentina ofrecíafinanciación para colocar sus productos. El
Banco Central les pagaba (en pesos)a los exportadores locales y les vendía a créditos
(en dólares) a loscompradores externos. El envío de manufacturas
tomó auge a partir de esas medidasque no confiaban en la espontaneidad del
proceso. El mayor de esos acuerdos sefirmó con Cuba, un mercado ávido para la
oferta fabril Argentina. Las exportaciones no
crecieron tanto como se esperaba. Lademanda local absorbió toda la producción
de las plantas, que alcanzaron el máximode su capacidad hacia 1974. El bienio
1973-74 marcó la máxima producción históricadel sector, que no recuperó ese
nivel de actividad hasta que pasaron dos décadasexcepto un fugaz momento de
auge en 1980. La crisis de 1975 provocó
el derrumbe del mercado y freno laparte sustancial de esas exportaciones, solo
quedo un flujo reducido de ventasal exterior como remanente inercial de esa
experiencia, que tendía a diluirsepese a la capacidad ociosa de las plantas. En medio de la crisis de
1975, el gobierno firmo un nuevoacuerdo con las terminales en el que éstas
prometían postergar la remesa deganancias al exterior y gestionar ciertos créditos
para aliviar la comprometidasituación de la balanza de pagos, a cambio de que
se eliminara el control decambio y la regulación de sus precios en el mercado
local. La ley estableció el
porcentaje máximo que se podía pagary obligo a registrar los contratos en un
registro especial cuyo armado permitiólos supuestos previos. De ese modo se
pudo regular en alguna medida la carga quepesaba sobre el balance de pago de la
Argentina. 6.5. La reubicación internacional del país Luego de más de un siglo de
dependencia de Gran Bretaña, elfiel de la balanza se volcaba hacia los Estados
Unidos. La relación con esametrópoli les preocupaba tanto como los temas
referidos al accionar de lastransnacionales de ese origen. La revisión del
proceso llevó, ya desdemediados de la década del sesenta, a imaginar la
posibilidad de una nuevavuelta de tuerca hacia renovadas relaciones con Europa;
el despertar económicode esa región, asimilable a una Gran Bretaña ampliada,
hacia soñar a muchosmiembros de la elite tradicional con la vuelta al viejo
modelo de exportar carney cereales a cambio de los bienes fabriles deseados. La única manera como puede
asegurar su independencia enmedio de ese proceso es diversificando las fuentes
de su dependencia. Es lafuerza de los débiles; no estar ligados a un solo señor.
(25) En 1973 Perón hizo una
sociedad con Italia, donde logroradicar mas de treinta empresas de este origen
en el país. 6.6. La creación de nuevas empresas El gobierno Argentino comenzó
a pensar también en la creaciónde nuevas empresas. No se trataba de impulsar
las existencias sino de crearnuevas en los campos donde se notaba la necesidad
de tener producción local. Elárea elegida fue la de insumos básicos. Hierro
primario y acero, aluminio,petroquímica, celulosa, papel para diario, etc. Cada
una de las plantas paraproducir esos bienes debía contar una talla elevada para
ser eficiente,tecnologías maduras, elevado monto de inversión, etc.; todos
esos aspectos podíanser resultados a partir de la experiencia acumulada con el
ingreso de lastransnacionales y la nueva situación en el mercado mundial. La dimensión de cada planta
podía fijarse buscando unacuerdo entre los requisitos técnicos y el objeto de
mayor eficiencia, lasposibilidades del mercado interno y las demandas de los
empresarios interesados(cuando los había). Los equipos y la tecnología ya no
presentaban el caráctermítico del periodo anterior; se verifico que estaban
disponibles en el mercadomundial, ofrecidos por sus productores o por
consultoras especializadas. Lasdivisas necesarias para su compra se podían
obtener vía créditos externos,que en esa época ya otorgaban los proveedores
de equipos o los organismos depromoción a la exportación de las naciones que
lo producían. El bancoIndustrial, rebautizado en esa época con el nombre más
pretencioso de"Banco Nacional de Desarrollo" (BND), podía aportar el
resto de losfondos necesarios. Esas condiciones permitían asegurar la presencia
deempresarios locales, cuyo aporte real en las primeras etapas de cada
proyectosería muy bajo. El Estado aportaba todo lo necesario para forjar
empresasgrandes desde la nada. Cada una de esas decisiones
se tramito en relativo secreto,fue postergada y corregida a lo largo de plazos
prolongados, se llevo a cabo enmedio de enormes pujas de intereses creados y
conflictos políticos y exigió elarbitraje de las más altas instancias del
gobierno para su resolución. Ladimensión económica y social de esos
proyectos, la cantidad de dinero enjuego, los intereses que podían ser
beneficiados o afectados, explican esasituación que todavía hoy mantiene
teniendo un velo de misterio sobre buenaparte de sus facetas. Varios de esos
proyectos generaron un voluminoso caudal decríticas y denuncias que sirvió
para conocer detalles claves, pero muchasveces las anécdotas dificultaron
comprender la tendencia general del proceso. 6.7. Un esfuerzo gigante No es posible saber cuánto
costaron esos proyectos. Elsector publico no contabiliza los subsidios que
otorgaba y no es fácil calcularlos indirectos (que van desde los créditos a
tasas negativas hasta las obras deinfraestructura realizadas para consolidar el
proceso). Por otra parte, lossobrecostos que se originaron, subproducto de los
conflictos políticos y de larelativa incapacidad de gestión de algunos grupos
favorecidos, aportanelementos de confusión en los resultados. Se estima que los
subsidios de todotipo representaron entre el 80 % y el 100 % de la inversión
real en losproyectos. La Ley 21.608, dictada en
1977 para regular (y restringir) lapolítica de promoción, estableció que los
empresarios que quisieran acceder asus beneficios debían realizar un aporte de
capital "genuino"equivalente al menos del 5 % de la inversión total.
Esa regla, basada en laexperiencia de las anteriores, señala la conciencia del
problema y un mínimode control; los costos casos aprobados durante su vigencia
sugieren también queesa exigencia fue una de las restricciones que redujo el
interés empresario poracogerse a sus normas. Las inversiones eran grandes
y las apuestas difíciles perorealizables. Los presuntos escollos de divisas,
capital y tecnología fueronsuperados con más facilidad que las trabas de orden
político y las presionesde los posibles perdedores. El país no solo instalo un
conjunto de industrias básicassino que logro otros objetivos. Uno fue lograr
ciertas economías de escala ycierto grado de eficiencia que modifico el
contexto productivo; las nuevasplantas aportan su oferta en el mercado interno y
son hoy las mayoresexportadoras de bienes industriales. Otro fue esparcir las
plantas en distintaszonas, evitando su concentración en Bs. As. Un tercero fue
la consolidación deun grupo de propietarios locales de fábricas contra la
difundida impresión, amediados de la década del sesenta, de que sólo había
posibilidades para lasempresas transnacionales o las estatales. En el pasivo se registran
otros elementos, la enormemorosidad de gran parte de los proyectos impuso costos
y dificultades queafronto la economía nacional. No pudieron convertirse en núcleos
de diseminación de la lógicaproductiva sobre otros eslabones de la cadena
fabril. Cubrieron los castillosvacíos, pero ahí termino el juego. El caos político, los
conflictos de todo tipo y losintereses en pugna, llevaron a que los resultados
no fueran los imaginados. Losproyectos cambiaron en el camino, igual que los
propietarios, y se encontraroncon un mercado diferente en el momento de comenzar
a operar. Aun así, parececlaro que sus efectos podrían haber resultado muy
distintos si esa políticahubiera continuado. No fue así; el gran cataclismo
que acompaño el golpe deestado militar de 1976 fue seguido por un gran cambio
de orientación que terminócon el régimen productivo anterior 6.8. Las Actitudes Empresariales Ese alguien no fue un
partido político ni un equipo sino unconjunto difuso de técnicos,
funcionarios, políticos y militares que sesumaban a una causa que consideraban
ligada al desarrollo nacional. 7. 1976....Época de grandes cambios (26) En la década del setenta se
registraron cambios bruscos deorientación en el mercado mundial, pero tuvieron
enorme repercusión en laArgentina; sus efectos continuaron a lo largo del
tiempo hasta modificar elrumbo nacional y la posibilidad misma de la
industrialización. El primero de ellos fue el
shock petrolero de 1973, que fuela suba de precios de todas las materias primas
que favoreció a los bienespampeanos. Ese aumento logró que las exportaciones
argentinas treparan enmontos inesperados en 1974. Por primera vez en varias décadas,
el paísregistraba un saldo positivo en la balanza comercial. Otro fenómeno decisivo en
el ámbito mundial que impacto enla Argentina, fue la expansión de un nuevo
mercado financiero poco regulado,con excedente de liquidez y dispuesto a prestar
dinero sobrante. El tercer fenómeno decisivo
fue el avance de la ideologíamonetarista, que logró sentar sus reales en el
cono sur para efectuar susensayos de política económica. El rumbo adoptado por
Chile después del golpemilitar de 1973 fue seguido por el equipo económico
argentino e imitado enUruguay un par de años después. Los monetaristas
ignoraron la producción,para ellos formaba parte de una rama secundaria de la
economía (curiosamentedenominada el "Sector real"). La Argentina
comenzó a sufrir lasconsecuencias de ese enfoque adoptado durante el gobierno
militar, su aplicaciónquebró el sistema productivo y modificó de raíz la
vida económica y social. La importación comenzó tímidamente
en 1977, creció en1978 y se convirtió en torrente en 1979-80, a medida que el
gobierno fomentabaese ingreso. El saldo del comercio exterior volvió a ser
negativo. 7.1. Navegando contra la corriente La industria entró en la
crisis de 1975-76 en las mejorescondiciones de su historia. Venía de varías décadas
de crecimiento continuo,signado por algunas crisis coyunturales, y estaba en un
proceso de expansiónque la había llevado, hacia 1974, al uso de toda su
capacidad instalada,mientras se lanzaban los nuevos proyectos de expansión de
las ramas básicas. El ciclo de políticas
sucesivas que se contrarrestabanmutuamente no se repitió. El péndulo se detuvo
en un extremo; la persistenciade las elevadas tasas de interés sufridas desde
1975 y la aperturaindiscriminada a las importaciones fueron cambiando la economía
Argentina. Esosfactores, junto con los cambios en la demanda local,
sorprendieron a laindustria y, lentamente, cobraron su precio. Algunas firmas endeudadas,
las más audaces, optaron por laventa de activos fijos para pagar sus
compromisos, reducir costos y contraerestructuras; se achicaron pero lograron
sobrevivir. Otras quedaron a la esperade una refinanciación "blanda"
que nuca llegó. Sobrevivir en lacoyuntura resultaba más imperioso que la
perspectiva de crecer. Fue así que,muchas empresas se despojaron de sus
ingenieros y especialistas no ligados a laproducción, abandonando toda visión
del futuro y deteriorando cualquiercapacidad de implementar un cambio. No todas las empresas fueron
afectadas por el funcionamientoperverso del nuevo mercado financiero. Algunas se
vieron beneficiaron, seaporque disponían de un cash flow positivo o porque podían
tomar créditos abajo interés en el exterior para re-prestarlo a tasas elevadas
en el mercadolocal. Estas empresas se
transformaron en agentes financieros quetenían una fabrica. La fabrica era un
activo valioso en ese juego pues serviacomo garantía para tomar nuevos créditos. Las empresas se compraban o
vendían en función de sucapacidad para ese juego antes que para producir. Las
compras y ventas sucesivasde plantas obsoletas con ese fin se aprecian
claramente desde 1978 en adelante. Un gran número de empresas
clásicas desapareció en eseremolino. El mercado bursátil, donde se podía
comprar el paquete de control dealgunas empresas a muy bajo precio, fue un ámbito
privilegiado de esasmaniobras. Lo mismo ocurrió con muchas otras; con el tiempo
se convirtieron endepósitos, supermercados, shoppings, esperando caer sobre la
piqueta para dejarespacio libre a nuevas actividades. El atraso cambiario
sorprendió a la industria en un momentoen que se mantenía el impulso inercial
hacia la actividad exportadora. La caída de las
exportaciones fabriles quedó disimulada enlas estadísticas globales debido al
ingreso de la oferta de las plantaspromocionadas en el período anterior. Estas
nuevas plantas entraban en producciónen un mercado local contraído y debían
salir al exterior para sostener suactividad. Esas plantas contaban con la
dimensión y la eficiencia técnicanecesarias para salir al mercado mundial, y
lo hicieron rápidamente. Su éxitoes una consecuencia de la promoción anterior
y no de la apertura. La corrientede ventas de productos petroquímicos, aluminio
y siderurgia generada en lasplantas que se inauguraban, contrarrestó la
decadencia de otras exportacionesfabriles. El predominio de bienes modernos con
relativa complejidad técnica dela etapa anterior, dejo paso a las ventas de
bienes manufacturados más simples. El atraso cambiario
posibilito el ingreso de bienescompetitivos de la industria local, que fue
alentado por sucesivas medidasoficiales. El equipo económico tendió a
favorecer por medios diversos esasimportaciones que, afirmaba, servían para
controlar el precio de la ofertalocal y obligarían a ésta a mejorar la calidad
de su producto. En breve plazo,algunas empresas se hicieron importadoras.
Recorriendo en sentido inverso laevolución seguida en la época del treinta.
Otras subsistieron medianteacuerdos con empresas externas, que las convirtieron
en simple armadoras de laspiezas que les enviaban, dejando de lado su actividad
productiva y tecnológica.Solo pocas mantuvieron sus plantas a la espera de un
cambio de política. 7.2. La política oficial El equipo que reasumió el
poder en 1976 dejo seguir losproyectos fabriles promocionales del período
anterior, recién después queterminaron los trámites formales de los casos más
grandes, comenzó arestringir, o eliminar, los beneficios de la promoción para
los proyectosindustriales. Este gobierno firmó
generosos subsidios para quienes seradicaran en algunas zonas del interior del
país, que en los primeros años notuvieron mayor efecto debido a la
inexistencia de incentivos derivados de lasituación económica del país. A
partir de 1983 generaron un problema mayor,muy pronto comenzaron las empresas a
trasladarse a esos lugares para captardichos beneficios, dicho avance provoco el
cierre de la empresas ya existentesen las zonas consideradas por el gobierno
"peligrosas" por laconcentración de mano de obra (Buenos Aires, Córdoba
y Rosario). Los análisis mostraron que
el costo de divisas de importarlas partes era mayor que si importaran el
producto terminado. Los gobiernossiguientes encontraron problemas para
resolverlo debido al costo social queinvolucra un cambio de reglas. La política industrial,
como se ve, tuvo importantesconsecuencias en la evolución del sector fabril,
pero el fenómeno masimpactante fue el derivado de la nueva estrategia
financiera y, sobretodo, elendeudamiento que ella genero en poco tiempo. La deuda es entonces, la
cuestión principal de la políticaeconómica Argentina y la causa central de
una crisis que todavía no se haresuelto pese a las afirmaciones optimistas de
algunos voceros apresurados. En 1981 se estaba, quizás,
todavía a tiempo de revertir lasituación industrial, pero no fue así, la
restricción perentoria impuesta porla deuda externa impidió esa reacción. 7.3. El caso simbólico: SIAM El caso representativo de
esta crisis es el protagonizado porSIAM, la empresa metal mecánica que había
pasado a control estatal a comienzosde la década del setenta. SIAM era un gran
complejo formadas por tres plantasubicadas en el conurbanos, en el que fabricaba
equipos electromecánicos, cañoscon costura y sus clásicos electrodomésticos
para el hogar, que ocupaban a10.000 trabajadores y disponían de mayor
eficiencia que en la década delsesenta. Era una empresa clave por su origen y
sus características aunque,debido a la crisis, se había desprendido de sus
filiales en el exterior (Brasil, Chile y Uruguay). Guido Di Tella, hijo del
fundador decía en 1977, pocoantes de perder el control de la firma, que "
los países necesitan símbolospara representar sus metas o sus destinos, y yo
creo que SIAM es un poco esopara la Argentina, como ( en otros países lo son )
Ford, Fiat o Peugeot".La evolución de SIAM, por eso, es un símbolo del
camino seguido por laindustria Argentina. (27) En pocos años el grupo SIAM
se convertía en una sombra desi mismo. En 1978 quedaban sólo 4.800
trabajadores de los 10.000 anteriores yla actividad se contraía sin cesar. El
gobierno había decidido privatizarla,tarea que se llevo a cabo en un proceso
demasiado sinuoso para ser efectivo. Laprimera oferta de venta con una base de
96 millones de dólares, realizada en1979, no tuvo eco porque no se dio a
conocer el pasivo de la misma que debíaafrontar el comprador. El año siguiente
se fue en aprestos. El 23 de marzo de1981, un día antes de entregar el cargo,
el presidente de la nación firmó eldecreto 427, que establecía la liquidación
de la sociedad y el cese delinterventor que había luchado por su subsistencia.
El gobierno preferíacerrarla antes que permitir que funcionara. La medida era
un espejo de la guerrasucia dirigida contra la empresa. La liquidación no se llevo
a cabo pero el decreto provoco lainmovilidad comercial de SIAM, que no podía
operar en esas condiciones. Laintención de privatizarla continuó en 1981, pero
solo se llego a la propuestade dividirla en sus 3 plantas para venderlas por
separado. En 1985, las tres plantas se
vendieron a empresas queoperaban en las respectivas áreas de negocios: la de
electrodomésticos pasó aAurora; la de equipos, a Sade ( del grupo de Pérez
Companc), mientras que laplanta de SIAT sufrió algunos avatares. Se vendió
cuando estaba por decidirsela obra del gasoducto Loma De Lata-Buenos Aires, que
podía asegurar suactividad. El gobierno optó por el grupo Bridas. Apenas 5
meses después,Bridas vendió el control a Techint, dueño de Siderca. Mas tarde SIAT cambio de
nombre de modo que la marca SIAMquedó apenas para el uso de una línea de
heladeras domésticas (hechas porAurora). La orgullosa empresa que
pretendió ser un símbolo deldestino industrial de la Argentina desapareció. 7.4. El condicionamiento
de los empleados La política económica
modificó el comportamiento de losempresarios locales. Su aplicación les
demostraba, en el duro lenguaje de loshechos que la producción era penalizada.
La política económica forjaba unadisciplina perversa dado que consolidaba un
mercado en el que predominaba elcriterio especulativo y las facilidades para
exportar. La política económica
ofrecía, como siempre, estímulos ycastigos. Quienes se adaptaban a la misma,
asumiendo las reglas del mercadofinanciero y la apuesta importada, se
beneficiaban claramente; quienes ensayabanresistir perdían, a menos que se
mantuvieran en nichos protegidos del mercado oque gozaran de alguna forma de
favor oficial. Poco a poco, la industria
como grupo generó ahorros que sedesplazaban hacia otros sectores de la economía,
o bien hacia el exterior, comofuga de capital. Los estudios disponibles estiman
que, desde fines de la décadadel setenta, la inversión neta fabril (entendida
como la diferencia entre lainversión bruta y la depreciación de los equipos
instalados) resulto negativa.(28) La política económica
comenzó a ofrecer, además, opcionesalternativas en negocios en torno del
aparato del Estado a través de la llamada"privatización periférica".
Debido a la las resistencias políticasy sociales a una privatización masiva de
las empresas públicas, se comenzarona desmembrar actividades con el objeto de
otorgarlas al sector privado encondiciones tales que aseguraban una elevada tasa
de ganancia. La casi totalidad de esas
transferencias de negocios creabamercados en los que no había transparencia ni
operaba la lógica competitiva.En cada caso había compradores únicos, o
vendedores únicos, y contratos alargo plazo que aseguraban ingresos con mínimo
riesgos a sus tomadores. Un estudio realizado en 1981
mostró que siete actividadespromovidas por el Estado habían atraído el interés
de no menos de sietegrupos económicos que se diversificaban en ellas. Esa
experiencia señalo elcamino para que esas áreas formaran el corazón de las
privatizacionesdecididas una década más tarde: petróleo, gas, teléfono,
construcción | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||