Monografias | Magia y Religión: Osiris, el cerdo y el toro

Magia y Religión: Osiris, el cerdo y el toro

Resumen: En éste y los cuatro capítulos siguientes voy a resumir las relaciones que existen entre los dioses clásicos del grano (Osiris, Atis y Adonis, Deméter y Dionisos) con animales que más o menos les representaban, y por qué –según la mitología- el heleno Hipólito, Virbio en Italia, murió aplastado por caballos.

Pues parece ser que, cuando judíos y mahometanos no comen cerdo, más que por lo indigesta que sea su carne deben abstenerse de comerlo porque, en tiempos muy anteriores a Mahoma, fue un animal sagrado, totémico.

Publicación enviada por Rafael Gonzalo Jiménez


 

En éste y los cuatro capítulos siguientes voy a resumir las relaciones que existen entre los dioses clásicos del grano (Osiris, Atis y Adonis, Deméter y Dionisos) con animales que más o menos les representaban, y por qué -según la mitología- el heleno Hipólito, Virbio en Italia, murió aplastado por caballos. 

Pues parece ser que, cuando judíos y mahometanos no comen cerdo, más que por lo indigesta que sea su carne deben abstenerse de comerlo porque, en tiempos muy anteriores a Mahoma, fue un animal sagrado, totémico. 

Magia y religión

LIII. - Osiris, el cerdo y el toro


Los escritores griegos dicen que los egipcios detestaban al cerdo como un animal inmundo y aborrecible; si alguien lo tocaba al pasar, tenía que meterse en el río vestido para lavarse; creían que beber leche de cerda producía lepra; estaba prohibido que los porqueros entrasen en los templos; y los matrimonios tenían que celebrarse entre familias de porqueros. 

Pero porque el cerdo había sido un animal sagrado en Egipto, ya que cuando descendía el Nilo soltaban piaras de cerdos para que patearan las semillas, y las hundieran en el légamo. Por eso dicen también los escritores griegos que los egipcios sacrificaban una vez al año cerdos a la Luna y a Osiris, y comían ese día su carne; y los pobres que no podían sacrificar el cerdo cocían tortas de masa de harina, y las ofrendaban en lugar del cerdo. 

No consta que el cerdo fuese dios del grano en el antiguo Egipto, pero sí Osiris, y antiguas leyendas dicen que fue muerto y despedazado por un verraco; después por su hermano Set, en forma de verraco. Ra, el sol, declaró abominable por eso al cerdo; pero fue, según la mitología, en forma de cerdo negro como Set hirió en un ojo al dios Horus, que le abrasó e instituyó el sacrificio del cerdo. Como las religiones son todas inventos, el mito oficial de Osiris, que ya hemos contado, dice que fue descubierto y destrozado por su hermano Set cuando cazaba un verraco salvaje; y por eso se le sacrificaba un cerdo una vez al año. Cuando, en todas estas civilizaciones, se sacrifica un animal sólo una vez al año, es porque ese animal es divino, protegido y reverenciado como dios el resto del año. El cerdo debió ser, pues, primero la imagen animal de Osiris, y por tanto dios del grano como él. Pero cuando, en tiempos posteriores, se antropomorfizó Osiris, se olvidó su antigua asociación con el cerdo, y los mitólogos lo consideraron su enemigo, por encarnación de Set, el diablo egipcio, enemigo aunque hermano de Osiris. Y se adujo como causa el estrago que hacen los cerdos en las mieses, olvidados ya del beneficio que habían hecho pisando las simientes. 

Que se sacrificaran cerdos a Osiris el día exacto en que lo mataron era símbolo de la propia muerte de Osiris. Primero se identificarían con Set los cerdos pelirrojos, pues eran los hombres y bueyes pelirrojos los que encarnaban a Set. Por eso, al principio, debían ser precisamente cerdos pelirrojos los que sacrificaran a Osiris, pues ese es el color del grano, y los sacrificios se hacían para hacer que el grano verde virase a maduro, que es rojo o dorado. E igual debió suceder con el toro o buey rojo, que primero se sacrificaría a Osiris, dios del grano, en tiempos de recolección, y después se sacrificó a Set. 

Osiris fue corrientemente identificado con el buey Apis de Menfis, y con el toro Mnevis de Heliópolis:pero ambos debieron ser animales sagrados, adorados como dioses, antes de ser encarnaciones de Osiris, en cuanto dios del grano. 

La creencia de que beber leche de cerda produce lepra es también signo de que el cerdo fue originariamente un animal sagrado, pues era comer animales sagrados lo que producía lepra, en todas estas civilizaciones. Así, en la isla Wetar, ente Nueva Guinea y Célebes, todos se creían descendientes de cerdos salvajes, serpientes, cocodrilos, tortugas, perros o anguilas; y no podían comer carne del animal que creían descender, pues si lo hacían padecerían de lepra y locura. Los indios omaha de Norteamérica que tenían por tótem al alce no podían comer su carne, pues si la comieran se infectarían de pústulas y manchas blancas; y los que tenían por tótem al maíz rojo tampoco lo podían comer, sin picores y pústulas en la boca. Los negros bush de Surinam que practicaban totemismo creían que si comían capiai, animal smejante al cerdo, les produciría lepra. Los sirios de la antigüedad consideraban sagrados a los peces, y si comían pescado obtenían úlceras en todo el cuerpo, hinchándoseles los pies y el estómago. Los chasas de Orissa, India, creían también obtener lepra si hacían daño a un animal totémico. Etc. 

Tener que lavarse con la ropa puesta si accidentalmente si tocaba a un cerdo es también signo de que se le consideraba sagrado. Como se lavaban las manos los judíos después de leer libros sagrados; o los sacerdotes tras sacrificios expiatorios. Los que sacrificaban animales a dioses en Grecia tenían que lavar su cuerpo y ropas en un río o manantial, antes de entrar en la ciudad o en casa. En Tonga quien tocaba a un jefe sagrado, o cualquier objeto por él usado, moría de escrófula si no purificaba sus manos; y lo mismo se creía en Polinesia, Nueva Zelanda, etc. Los bechuanas del clan cocodrilo no podían ni mirarlo sin que se le inflamaran los ojos, precisamente porque el cocodrilo era para ellos animal sagrado. La cabra es el animal sagrado de los bosquimanos madenassana, y por eso tampoco podían mirarlas. Los citados omaha, si eran del clan reptil, se encanecían con sólo oler serpientes. En Somoa, como las mariposas eran diosas, morían si las cogían; y usaban hojas secas de plátano como bandejas:pero si tocaba alguna de esas hojas la familia del palomo silvestre, se le llenaba el cuerpo de viruela. El clan mori de los bhils, India central, tenía al pavo real como tótem:por lo que enfermaban si tocaban pisadas de pavos reales; y si alguna de sus mujeres se encontraba con pavo real, tenía que cubrirse la cara con el velo, y mirar a otro lado.

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Publicación enviada por Rafael Gonzalo Jiménez
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Publicado Monday 6 de October de 2003

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