Monografias | Conceptos y técnicas de la Arquitectura BioclimáticaConceptos y técnicas de la Arquitectura BioclimáticaResumen: Siendo el sol la principal fuente energética que afecta al diseño bioclimático, es importante tener una idea de su trayectoria en las distintas estaciones del año.(V) Siendo el sol la principal fuente energética que afecta al
diseño bioclimático, es importante tener una idea de su trayectoria en las
distintas estaciones del año. Como se sabe, la existencia de las estaciones está motivada
porque el eje de rotación de la tierra no es siempre perpendicular al plano de
su trayectoria de traslación con respecto al sol, sino que forma un ángulo
variable dependiendo del momento del año en que nos encontremos. Sin entrar en detalles técnicos, y particularizando para el
hemisferio norte, por encima del trópico de Cáncer (es decir, una situación
geográfica en la que está España): Para hacerse una idea, en una ciudad tal como Cáceres, en los
equinoccios, la elevación alcanzada por el sol a mediodía son unos 50º sobre
la horizontal. Avanzando hacia el solsticio de verano, el sol cada vez se eleva
más, hasta los 74º (nunca llega a estar vertical), y avanzando hacia el
solsticio de invierno, el sol cada vez está más bajo, hasta los 27º. En
cuanto a la salida y puesta, en el solsticio de invierno, se llegan a desplazar
31º hacia el sur, y en el solsticio de verano 21º hacia el norte. También hay que tener en cuenta que el horario solar no es el
horario oficial. Por ejemplo, en Cáceres, para calcular la hora solar hay que
restar a la oficial 2h 25´ en verano y 1h 25´ en invierno. Estas trayectorias solares que acabamos de describir tienen
una consecuencia clara sobre la radiación recibida por fachadas verticales: en
invierno, la fachada sur recibe la mayoría de radiación, gracias a que el sol
está bajo, mientras que las otras orientaciones apenas reciben radiación. En
verano, en cambio, cuando el sol está más vertical a mediodía, la fachada sur
recibe menos radiación directa, mientras que las mañanas y las tardes castigan
especialmente a las fachadas este y oeste, respectivamente. Radiación
directa, difusa y reflejada La energía solar incidente en una superficie terrestre
se manifiesta de tres maneras diferentes: Para hacerse una idea, en Cáceres, en un día medio de marzo,
la energía directa supone 2,09 Kwh/m2, mientras que la energía
difusa es 1,91 Kwh/m2, es decir, la difusa es un 48% del total,
mientras que en un día medio de agosto, la directa supone 6,00 Kwh/m2,
mientras que la difusa es 2,08 Kwh/m2, en este caso, un porcentaje
del 25%. Esto se debe a que en agosto está menos nublado que en marzo. Formas
de transmisión del calor Es importante tener presentes los mecanismos de transmisión
del calor para comprender el comportamiento térmico de una casa. Microscópicamente,
el calor es un estado de agitación molecular que se transmite de unos cuerpos a
otros de tres formas diferentes: Conducción. El calor se transmite a través de la masa del
propio cuerpo. La facilidad con que el calor "viaja" a través de un
material lo define como conductor o como aislante térmico. Ejemplos de buenos
conductores son los metales, y de buenos aislantes, los plásticos, maderas,
aire. Este es el fenómeno por el cual las viviendas pierden calor en invierno a
través de las paredes, lo que se puede reducir colocando un material que sea
aislante. El coeficiente de conducción térmica de un material es una
medida de su capacidad para conducir el calor. Convección. Si consideramos un material fluido (en estado líquido
o gaseoso), el calor, además de transmitirse a través del material (conducción),
puede ser "transportado" por el propio movimiento del fluido. Si el
movimiento del fluido se produce de forma natural, por la diferencia de
temperaturas (aire caliente sube, aire frío baja), la convección es natural, y
si el movimiento lo produce algún otro fenómeno (ventilador, viento), la
convección es forzada. Radiación. Todo material emite radiación electromagnética,
cuya intensidad depende de la temperatura a la que se encuentre. La radiación
infrarroja provoca una sensación de calor inmediata (piénsese en una estufa de
butano, por ejemplo). El sol nos aporta energía exclusivamente por radiación. Capacidad
calorífica e inercia térmica Si a un cuerpo le aportamos calor, este eleva su temperatura.
Si lo hace lentamente decimos que tiene mucha capacidad calorífica, puesto que
es capaz de almacenar mucho calor por cada grado centígrado de temperatura. Las
diferencias de capacidad calorífica entre el agua y el aceite, por ejemplo,
(mayor la primera que el segundo) es lo que hace que, al fuego, el agua tarde más
en calentarse que el aceite, pero también que el agua "guarde" más
el calor. Se llama calor específico de un material (en Kcal/KgºC)
a la cantidad de calor que hay que suministrarle a 1 Kg para que eleve su
temperatura 1ºC. La capacidad calorífica y el almacenamiento de calor traen
aparejados ciertos fenómenos. Por ejemplo: en casa, en invierno, cuando
encendemos la estufa al llegar por la tarde, la habitación tarda en alcanzar
una temperatura agradable, y cuando la apagamos, por la noche, la temperatura de
la habitación todavía es buena y no se enfría inmediatamente. Esto ocurre
también en las estaciones: en el hemisferio norte, el 21 de abril (equinoccio
de primavera) el sol está en la misma posición que el 21 de septiembre
(equinoccio de otoño), y sin embargo, las temperaturas son mayores en esta última
fecha, por la sencilla razón de que la tierra todavía "guarda" el
calor del verano, que irá perdiendo poco a poco. Esta "resistencia"
de la temperatura a reaccionar inmediatamente a los aportes de calor es lo que
llamamos inercia térmica. Este es un concepto importante en las viviendas bioclimáticas:
si tienen poca inercia térmica, reaccionarán rápidamente a la radiación
solar, calentándose pronto durante el día (hablamos del invierno), pero también
por la noche se enfrían más rápido: el retardo entre los aportes de calor y
la temperatura alcanzada es pequeño. En cambio, en viviendas con gran inercia térmica,
la radiación solar no provocará una subida rápida de la temperatura de la
casa, porque el calor se está almacenando, y posteriormente se libera
lentamente por la noche, por lo que no se producirá una disminución brusca de
temperatura; además, las variaciones de temperatura se amortiguan, no
alcanzando valores tan extremos. Entonces, la inercia térmica en una vivienda lleva aparejado
dos fenómenos: el de retardo (de la temperatura interior respecto a la
temperatura exterior), y el de amortiguación (la variación interior de
temperatura no es tan grande como la variación exterior). Muchos tenemos la idea intuitiva de que nuestro confort térmico
depende fundamentalmente de la temperatura del aire que nos rodea, y nada más
lejos de la realidad. Podemos decir que nuestro cuerpo se encuentra en una situación
de confort térmico cuando el ritmo al que generamos calor es el mismo que el
ritmo al que lo perdemos para nuestra temperatura corporal normal. Esto implica
que, en balance global, tenemos que perder calor permanentemente para
encontrarnos bien, pero al "ritmo" adecuado. Influyen varios factores: Factores que influyen en el ritmo de generación
de calor Actividad física y mental. Nuestro cuerpo debe
generar calor para mantener nuestra temperatura corporal, pero también es un
"subproducto" de nuestra actividad física y mental. Para una situación
de reposo, el cuerpo consume unas 70 Kcal / hora, frente a una situación de
trabajo, donde se pueden consumir hasta 700 Kcal / h para un ejercicio físico
intenso. Metabolismo. Cada persona tiene su propio
metabolismo y necesita sus propios ritmos para evacuar calor. Factores que influyen en el ritmo de pérdida de
calor Aislamiento natural del individuo. El tejido
adiposo (grasa) y el vello, son "materiales" naturales que aislan y
reducen las pérdidas de calor. La cantidad de cada uno de ellos depende del
individuo. Ropa de abrigo. La ropa de abrigo mantiene una
capa de aire entre la superficie de nuestro cuerpo y el tejido que nos aisla térmicamente.
Aunque la ropa de abrigo provoca una sensación de calentamiento del organismo,
en realidad lo único que hacen es reducir las pérdidas de calor pues,
evidentemente, no consumen energía ninguna y, por tanto, no producen calor.
Como no consumen, es el mecanismo más barato energéticamente hablando para
regular la temperatura del cuerpo. En nuestras pretensiones de climatización de
la vivienda, debemos considerar esta solución de una manera razonable, es
decir, por ejemplo, en invierno, tan exagerado sería climatizar para estar
siempre en camiseta (los costes energéticos se disparan), como para estar
siempre con abrigo (demasiado incómodo). Es absurdo, más que ser un símbolo
de estatus, el pretender tener una casa climatizada donde podamos estar en
invierno en manga corta y en verano con jersey. Temperatura del aire. Es el dato que siempre se
maneja pero, como decíamos, no es el fundamental a la hora de alcanzar el
confort térmico. Temperatura de radiación. Es un factor
desconocido, pero tan importante como el anterior. Está relacionado con el
calor que recibimos por radiación. Podemos estar confortables con una
temperatura del aire muy baja si la temperatura de radiación es alta; por
ejemplo, un día moderadamente frío de invierno, en el campo, puede ser
agradable si estamos recibiendo el calor del sol de mediodía; o puede ser
agradable una casa en la cual la temperatura del aire no es muy alta (15ºC),
pero las paredes están calientes (22ºC). Esto es importante, porque suele
ocurrir en las casas bioclimáticas, en donde la temperatura del aire suele ser
menor que la temperatura de las paredes, suelos y techos, que pueden haber sido
calentadas por el sol. Movimiento del aire. El viento aumenta las pérdidas
de calor del organismo, por dos causas: por infiltración, al internarse el aire
en las ropas de abrigo y "llevarse" la capa de aire que nos aisla; y
por aumentar la evaporación del sudor, que es un mecanismo para eliminar calor
(ver más adelante "calor de vaporización"). Humedad del aire. La humedad incide en la
capacidad de transpiración que tiene el organismo, mecanismo por el cual se
elimina el calor. A mayor humedad, menor transpiración. Por eso es más
llevadero un calor seco que un calor húmedo. Un valor cuantitativo importante
es la humedad relativa, que es el porcentaje de humedad que tiene el aire
respecto al máximo que admitiría. La humedad relativa cambia con la
temperatura por la sencilla razón de que la máxima humedad que admite el aire
cambia con ella. Efecto invernadero Es el fenómeno por el cual la radiación entra
en un espacio y queda atrapada, calentando, por tanto, ese espacio. Se llama así
porque es el efecto que ocurre en un invernadero, que es un espacio cerrado por
un acristalado. El vidrio se comporta de una manera curiosa ante la radiación:
es transparente a la radiación visible (por eso vemos a través de él), pero
opaco ante radiación de mayor longitud de onda (radiación infrarroja). Cuando
los rayos del sol entran en un invernadero, la radiación es absorbida por los
objetos de su interior, que se calientan, emitiendo radiación infrarroja, que
no puede escapar pues el vidrio es opaco a la misma. El efecto invernadero es el fenómeno utilizado
en las casas bioclimáticas para captar y mantener el calor del sol. Fenómenos convectivos naturales Como ya dijimos, la convección es un fenómeno
por el cual el aire caliente tiende a ascender u el frío a descender. Es
posible utilizar la radiación solar para calentar aire de tal manera que, al
subir, escape al exterior, teniendo que ser sustituido por aire más frío, lo
cual provoca una renovación de aire que se denomina ventilación convectiva. El
dispositivo que provoca este fenómeno se denomina chimenea solar. En un espacio cerrado, el aire caliente tiende a
situarse en la parte de arriba, y el frío en la de abajo. Si este espacio es
amplio en altura, la diferencia de temperaturas entre la parte alta y la parte
baja puede ser apreciable. Este fenómeno se denomina estratificación térmica.
Dos habitaciones colocadas a diferentes alturas, pero comunicadas entre sí,
participan de este fenómeno, y resultará en que la habitación alta esté
siempre más cálida que la baja. Calor de vaporización Cuando un cuerpo pasa de estado líquido a
gaseoso, necesita absorber una cantidad de calor que se denomina calor de
vaporización. Entonces el agua, al evaporarse, necesita calor, que adquiere de
su entorno inmediato, enfriándolo. Por eso los lugares donde hay agua están más
frescos. Las plantas están transpirando continuamente,
eliminando agua en forma de vapor. Por eso los lugares donde hay plantas están
también más frescos. El agua de un botijo permanece fresca a pesar de
que haga calor, gracias a que el barro de que está hecho es permeable al vapor
de agua, permitiendo entonces la evaporación de parte del agua interior, que
refresca la masa de agua restante. Efecto climático del suelo El suelo tiene mucha inercia térmica (ya
explicamos lo que es esto), lo que amortigua y retarda las variaciones de
temperatura, entre el día y la noche, e incluso entre estaciones. La
amortiguación de temperatura que se produce depende de la profundidad y del
tipo de suelo. Para amortiguar las variaciones día - noche el espesor debe ser
de 20 - 30 cm, para amortiguar las variaciones entre días de distintas
temperaturas, espesor de 80 a 200 cm, y para amortiguar variaciones invierno -
verano, espesores de 6 - 12 m. Aunque en la práctica no sea factible grandes
profundidades en enterramientos de viviendas, si que han surgido proyectos de
viviendas semienterradas para tratar de aprovechar esta capacidad de
amortiguamiento del suelo. Pérdida de calor en viviendas (invierno) Ya hemos hablado de los tres mecanismos de
transmisión del calor. En una vivienda, los tres funcionan para producir pérdidas
de calor. En el interior de la casa, el calor se transmite entre los paramentos
(muros, techos, suelos) principalmente por radiación, y entre los paramentos y
el aire interior principalmente por convección. El calor "viaja" a
través de los paramentos por conducción, hasta alcanzar el exterior de la
casa, donde se disipa por convección y radiación. Para reducir las pérdidas
de calor, se actúa principalmente sobre el fenómeno de conducción a través
de los paramentos, intercalando una capa de material térmicamente aislante. Hay que cuidar los llamados puentes térmicos,
que son lugares de refuerzo o juntas de los paramentos que pueden estar
construidos con materiales diferentes al resto, existiendo por tanto una
discontinuidad de la capa aislante. Estos lugares pueden convertirse en vías rápidas
de escape del calor. Sin embargo existe otra causa de pérdida de
calor: la ventilación. Para que una casa sea salubre necesita un ritmo adecuado
de renovación de aire. Si esta renovación se realiza con el aire exterior,
estamos perdiendo aire caliente e introduciendo aire frío. Hay que llegar a un
compromiso entre la ventilación que necesitamos y las pérdidas de calor que
podemos admitir, a no ser que se "precaliente" el aire exterior de
alguna manera. Aunque se reduzca la ventilación y las
infiltraciones al mínimo, cuando hay viento, la convección forzada, fenómeno
del cual ya hablamos, hace que el calor que se transmite del interior al
exterior de la casa se disipe mucho más rápidamente en el paramento exterior.
La única manera de disminuir este fenómeno es evitando que el viento golpee la
casa, bien eligiendo una ubicación donde la casa esté protegida de los vientos
dominantes de invierno, bien estableciendo barreras naturales mediante la
vegetación. El comportamiento climático de una casa no solo
depende de su diseño, sino que también está influenciado por su ubicación:
la existencia de accidentes naturales como montes, ríos, pantanos, vegetación,
o artificiales como edificios próximos, etc., crean un microclima que afecta al
viento, la humedad, y la radiación solar que recibe la casa. Si se ha de construir una casa bioclimática, el
primer estudio tiene que dedicarse a las condiciones climáticas de la región
y, después, a las condiciones microclimáticas de la ubicación concreta La ubicación determina las condiciones climáticas con las
que la vivienda tiene que "relacionarse". Podemos hablar de
condiciones macroclimáticas y microclimáticas. Las condiciones macroclimáticas son consecuencia de la
pertenencia a una latitud y región determinada. Los datos más importantes que
las definen son: Las condiciones microclimáticas son consecuencia de la
existencia de accidentes geográficos locales que pueden modificar las
anteriores condiciones de forma significativa. Podemos tener en cuenta: La elección de la ubicación de la vivienda, si ello es
posible, es una decisión muy importante en el proceso de diseño bioclimático,
si acaso tan importante como el diseño de la vivienda en sí misma. Además de
seleccionar la ubicación más adecuada, debemos tener en cuenta que siempre es
posible actuar sobre el entorno (añadiendo o quitando vegetación o agua, por
ejemplo), para modificar las condiciones microclimáticas. Es lo que llamamos
corrección del entorno. Forma y orientación La forma de la casa influye sobre: La orientación de la casa influye sobre: Captación solar pasiva La energía solar es la fuente principal de energía
de climatización en una vivienda bioclimática. Su captación se realiza
aprovechando el propio diseño de la vivienda, y sin necesidad de utilizar
sistemas mecánicos. La captación hace uso del llamado efecto
invernadero, según el cual la radiación penetra a través de vidrio,
calentando los materiales dispuestos detrás suyo; el vidrio no deja escapar la
radiación infrarroja emitida por estos materiales, por lo que queda confinada
entonces en el recinto interior. Los materiales, calentados por la energía
solar, guardan este calor y lo liberan, posteriormente, atendiendo a un retardo
que depende de su inercia
térmica. Para un mayor rendimiento, es aconsejable disponer de sistemas de
aislamiento móviles (persianas, contraventanas, etc.) que se puedan cerrar por
la noche para evitar pérdidas de calor por conducción y convección a través
del vidrio. Los sistemas de captación pueden ser definidos por dos parámetros:
rendimiento, o fracción de energía realmente aprovechada respecto a la que
incide, y retardo, o tiempo que transcurre entre que la energía es almacenada y
liberada. Hay varios tipos de sistemas: En el diseño de estos sistemas es importante considerar: La masa térmica provoca un desfase entre los
aportes de calor y el incremento de la temperatura (ver Capacidad
calorífica e inercia térmica). Funciona a distintos niveles. En ciclo
diario, durante el invierno, la masa térmica estratégicamente colocada
almacena el calor solar durante el día para liberarlo por la noche, y durante
el verano, realiza la misma función, sólo que el calor que almacena durante el
día es el de la casa (manteniéndola, por tanto, fresca), y lo libera por la
noche, evacuándose mediante la ventilación. En ciclo interdiario, la masa térmica
es capaz de mantener determinadas condiciones térmicas durante algunos días
una vez que estas han cesado: por ejemplo, es capaz de guardar el calor de días
soleados de invierno durante algunos días nublados venideros. En ciclo anual,
se guarda el calor del verano para el invierno y el fresco del invierno para el
verano (sólo una ingente masa térmica como el suelo es capaz de realizar algo
así). La vivienda con elevada masa térmica se comporta manteniendo
una temperatura sin variaciones bruscas, relativamente estable frente a las
condiciones externas. El objetivo es conseguir que, mediante un buen diseño
bioclimático, esta temperatura sea agradable. La masa térmica elevada no es
aconsejable en viviendas ocasionales (viviendas de fin de semana, por ejemplo),
cuyas condiciones de temperatura son irrelevantes excepto en los momentos en que
se ocupan, momentos en los que se requiere calentarlas o enfriarlas rápidamente.
Y rapidez y masa térmica están reñidas, por el desfase del que hablábamos
anteriormente. En general, materiales de construcción pesados pueden actuar
como una eficaz masa térmica: los muros, suelos o techos gruesos, de piedra,
hormigón o ladrillo, son buenos en este sentido. Colocados estratégicamente
para recibir la radiación solar tras un cristal, funcionan fundamentalmente en
ciclo diario, pero repartidos adecuadamente por toda la casa, funcionan en ciclo
interdiario. Si la casa está enterrada o semienterrada, la masa térmica del
suelo ayudará también a la amortiguación de oscilaciones térmicas, en un
ciclo largo. El aislamiento térmico dificulta el paso de
calor por conducción del interior al exterior de la vivienda y viceversa. Por
ello es eficaz tanto en invierno como en verano. Una forma de conseguirlo es
utilizar recubrimientos de materiales muy aislantes, como espumas y plásticos.
No conviene exagerar con este tipo de aislamiento, puesto que existe otra
importante causa de pérdida de calor: las infiltraciones. De nada serviría
tener una casa "superaislada" si no se ha cuidado este otro factor. De
todas maneras, aunque se quieran reducir al máximo las infiltraciones, siempre
es necesario un mínimo de ventilación por cuestiones higiénicas, lo que
supone un mínimo de pérdidas caloríficas a tener en cuenta. Para hacer eficaz
el aislamiento, también es necesario reducir al máximo los puentes térmicos.
Ver Pérdida
de calor en viviendas (invierno). En cuanto a la colocación del aislamiento, lo ideal es
hacerlo por fuera de la masa térmica, es decir, como recubrimiento exterior de
los muros, techos y suelos, de tal manera que la masa térmica actúe como
acumulador eficaz en el interior, y bien aislado del exterior. También es importante aislar los acristalamientos. Durante el
día actúan eficazmente en la captación de la radiación solar para obtener
luz y calor, pero por las noches se convierten en sumideros de calor hacia el
exterior por conducción y convección (no por radiación, pues el cristal es
opaco al infrarrojo). Un doble acristalado reduce las pérdidas de calor, aunque
también reduce algo la transparencia frente a la radiación solar durante el día.
De cualquier manera, nada tan eficaz como aislamientos móviles (contraventanas,
persianas, paneles, cortinas) que se echen durante la noche y se quiten durante
el día. En verano, estos elementos pueden impedir durante el día la penetración
de la radiación solar. Ventilación En una vivienda bioclimática, la ventilación es importante,
y tiene varios usos: Consideramos diferentes formas de ventilar: Aprovechamiento climático del suelo La elevada inercia térmica del suelo provoca que las
oscilaciones térmicas del exterior se amortigüen cada vez más según la
profundidad. A una determinada profundidad, la temperatura permanece constante
(es por eso que el aire del interior de las cuevas permanece a una temperatura
casi constante e independiente de la temperatura exterior). La temperatura del
suelo suele ser tal que es menor que la temperatura exterior en verano, y mayor
que la exterior en invierno, con lo que siempre se agradece su influencia. Además
de la inercia térmica, una capa de tierra puede actuar como aislante adicional. Las cuevas siempre fueron utilizadas como protección frente a
las inclemencias del tiempo; los sótanos han sido conocidos siempre por su
frescor del verano, pero las dos grandes desventajas del enterramiento, la
ausencia de luz y la alta humedad relativa, han hecho que cualquier idea de
habitar bajo suelo sea infravalorada. Sin embargo, nuevos diseños pretenden
aprovechar los efectos climáticos del suelo sin suponer una merma de iluminación
y controlando la humedad. Una idea interesante puede ser que ciertas fachadas de la casa
estén enterradas o semienterradas. Por ejemplo, si se construye la casa en una
pendiente orientada al sur, se puede construir de tal manera que la fachada
norte esté parcialmente enterrada, o enterrarla totalmente e incluso echar una
capa de tierra sobre el techo (que será plano). La luz entrará por la fachada
sur y, si fuera necesario, se pueden abrir claraboyas para la iluminación de
las habitaciones más interiores. A mí personalmente me gusta la idea de enterrar parte de la
fachada norte, pero no en su totalidad, de tal manera que se puedan abrir
algunas ventanas para permitir la ventilación cruzada norte - sur en verano.
Tampoco me gusta la idea de echar una capa de tierra sobre el tejado, lo que
supone reforzar la estructura de la casa para aguantar este peso, además de que
prefiero que el techo no sea plano. Para aprovechar la temperatura del suelo, se pueden enterrar
tubos de aire (cuanto más profundos mejor), de tal manera que este aire acaba
teniendo la temperatura del suelo. Se puede introducir en la casa bombeándolo
con ventiladores o por convección. Espacios tapón Son espacios adosados a la vivienda, de baja utilización, que
térmicamente actúan de aislantes o "tapones" entre la vivienda y el
exterior. El confort térmico en estos espacios no está asegurado, puesto que,
al no formar parte de la vivienda propiamente dicha (el recubrimiento aislante
no los incluirá), no disfrutarán de las técnicas adecuadas de climatización,
pero como son de baja utilización, tampoco importa mucho. Pueden ser espacios
tapón el garaje, el invernadero, el desván... Este último es importante que
exista. La colocación adecuada de estos espacios puede acarrear beneficios climáticos
para la vivienda. Protección contra la radiación de verano Es evidente que en verano hay que reducir las ganancias caloríficas
al mínimo. Ciertas técnicas utilizadas para el invierno (aislamiento, espacios
tapón) contribuyen con igual eficacia para el verano. Otras técnicas, como la
ventilación, ayudan casi exclusivamente en verano. Sin embargo, los sistemas de
captación solar pasiva, tan útiles en invierno, son ahora perjudiciales, por
cuanto es necesario impedir la penetración de la radiación solar, en vez de
captarla. Afortunadamente, en verano el sol está mas alto
que en invierno (ver Trayectoria
solar), lo cual dificulta su penetración en las cristaleras orientadas al
sur. La utilización de un alero o tejadillo sobre la cristalera dificulta aún
más la penetración de la radiación directa, afectando poco a la penetración
invernal. También el propio comportamiento del vidrio nos beneficia, porque con
ángulos de incidencia de la radiación más oblicuos, el coeficiente de
transmisión es menor. A pesar de estos beneficios, contamos con tres
inconvenientes: Para hacerse una idea, hemos estimado que la radiación
recibida por una fachada sur en Cáceres es de 2,43 Kwh/m2 en enero y
de 4,56 Kwh/m2 en agosto, por término medio. Esto significa que
necesitamos dispositivos de sombreamiento que impidan a esta radiación llegar
hasta nuestra cristalera. Algunos de estos dispositivos son: Algunas de las técnicas anteriores son válidas en general
para proteger también muros, y no sólo cristaleras, aunque quizá las mejores
técnicas en este caso sean el disponer plantas trepadoras sobre los muros y el
utilizar colores poco absorbentes de la luz solar (colores claros, especialmente
el blanco). Los espacios tapón también protegen eficazmente (desván, garage). Las fachadas este (al amanecer) y oeste (al atardecer), así
como la cubierta (durante todo el día), también están expuestas a una radiación
intensa en verano. Se procurará que en estas zonas haya pocas aberturas
(ventanas y claraboyas), o que sean pequeñas, puesto que no tienen utilidad
para ganancia solar invernal, aunque se las puede necesitar para ventilación o
iluminación. Si hay que proteger el muro, se pueden utilizar las técnicas
comentadas anteriormente. Sistemas evaporativos de refrigeración La evaporación de agua refresca el ambiente (ver
Calor
de vaporización). Si utilizamos la energía solar para evaporar agua, paradójicamente
estaremos utilizando el calor para refrigerar. Hay que tener en cuenta que la
vegetación, durante el día, transpira agua, refrescando también el ambiente.
Varias ideas son practicables. En un patio, una fuente refrescará esta zona
que, a su vez, puede refrescar las estancias colindantes. El efecto será mejor
si hay vegetación. La existencia de vegetación y/o pequeños estanques
alrededor de la casa, especialmente en la fachada sur, mejorará también el
ambiente en verano. Sin embargo hay que considerar dos cosas: por una parte, un
exceso de vegetación puede crear un exceso de humedad que, combinado con el
calor, disminuirá la sensación de confort, por otra, en invierno habrá también
algo más de humedad. De cualquier manera, en climas calurosos, suele ser
conveniente casi siempre el uso de esta técnica. El riego esporádico alrededor de la casa, o la pulverización
de agua sobre fachadas y tejado, también refrescará la casa y el ambiente. Publicación enviada por Bioclimatico Contactar mailto:bioclimatico@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpyZFVAukFEKzXUoba Publicado Tuesday 28 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||