Desde la antigüedad hasta nuestros días,
se ha venido desarrollando una discusión que aun parece no tener fin, al
contrario se abre a nuevos debates y tendencias producto de nuevas ideas y/o
acontecimientos que impulsan una reformulación de los presupuestos para pensar
el tema de este trabajo: el rol del Estado ante la sociedad. No solo pensado
como conjunto de instituciones y actores encargados de satisfacer las
necesidades colectivas, sino también, como un actor mas dentro del gran sistema
social.
Desde Platón, con su modelo organicista, donde no estaba pensado el estado tal
como lo conocemos actualmente, hasta Hobbes, con su gran Leviatán (El soberano)
donde el estado regula desde lo mas mínimo, como podrían ser las relaciones
familiares hasta lo máximo, como pueden ser las libertades individuales, etc,
siguiendo con Locke, donde se abre a la teorizacion sobre un estado mínimo o e
estado máximo, como estado "garante" o estado "protector";
vemos la gran preocupación por el rol del estado ante la sociedad, que se acentúa
y sé complejiza a partir de fenómenos como la Revolución Industrial o la
grandes crisis económicas del siglo XX.
Es a partir de estas ideas generales, y en especial a partir de esta ultima
distinción y discusión (estado máximo o estado mínimo) analizaremos los
diferentes rostros que pudo asumir el estado en la historia de nuestro país en
diferentes aspectos, pero el que más nos compete la faceta económica -
administrativa, y los diferentes enfoques que podamos encontrar y formular para
analizar este profundo debate que aun no se ha acabado.
2. Marco teórico
Antes de comenzar este análisis, seria conveniente exponer algunos conceptos
e ideas lo suficientemente explicitas y sencillas, de teóricos que analizan el
papel del estado en los diferentes ámbitos de la sociedad, y en especial, como
mencionamos en la introducción, en el ámbito económico – administrativo, y
lo que no encierran ambas esferas.
Uno de los primeros que se preocupo en analizar el rol del estado en pleno, fue
sin duda, Adam Smith. La economía clásica y los fisiócratas pugnaron por el
laissez faire que implica la nula intervención del estado en los asuntos económicos,
salvados los aspectos necesarios para la subsistencia de la sociedad, como era
para asegurar la paz exterior e interior y la garantía de la propiedad. Su
famosa teoría de la "mano invisible", en donde el mercado se
equilibraba naturalmente, y por ende la necesidad de la intervención estatal
era innecesaria. Pero acontecimientos posteriores evidenciaron y obligaron, a
reformular los supuestos donde el estado va a ocupar una posición central como
elemento de filtro de las necesidades del sistema (imputs), y de satisfacción
de dichas demandas (outputs).
Uno de lo mas conocidos exponentes del sigloXX acerca del rol del estado es John
Keynes. Sus ideas acerca del rol intervensionista del estado, han contribuido a
la recuperación de la economía norteamericana después de la gran crisis del
30, además de la adopción del keynesianismo como modelo a seguir en
situaciones criticas, evidenciadas a través de problemas como altos niveles de
desempleo, recesión económica, etc.
Keynes concede al estado un papel central en la determinación del nivel de
actividad económica y administrativa del estado. Es así que el keynesianismo
trata de evitar cambios bruscos en el sistema económico (desempleo,
desequilibrios fiscales, etc), y así evitar y amortiguar la vulnerable conducta
de los actores privadas a través de un fuerte papel del estado en el sistema
social.
Podemos concluir que, según Keynes, para lograr el retorno del equilibrio y
mantener una plena ocupación, es necesaria la intervención del estado, ya que
es este quien puede mantener el nivel del gasto y de la inversión, ya sea
controlando las tasas de interés mediante una adecuada política monetaria y
crediticia y, ejercitando un control en los tipos de inversión.
Entonces estamos ante una dualidad de estado mínimo, y un estado cuasi – máximo.
Esta dualidad va a ir adquiriendo diferentes facetas a lo largo del siglo XX, en
donde los fenómenos políticos y económicos demandaron que el estado se
reacomode retomando y/o delegando viejas obligaciones y funciones.
Para explicar este fenómeno del intervensionismo estatal, podemos citar a las
tres teorías sobre el tamaño del estado que cita Roberto Esteso:
- La primera conocida como la ley de Wagner, que a través de un estudio de
los casos estadounidense, alemán y japonés, reflejo que los gastos del
estado crecen más rápido que el PBI de los mismos, atribuyendo ese
comportamiento al crecimiento de las funciones administrativas del Estado, a
la creciente complejidad legal y a la ampliación de la división del
trabajo.
- El otro enfoque según un estudio de Peacock y Wiseman, la tendencia
anterior descrita se da en épocas de contiendas bélicas, y que si bien al
terminar las guerras el gasto es menor, es aun alto con respecto al estado
anterior del enfrentamiento.
- La tercera esta explicada en función de estadios de desarrollo. Lo podríamos
resumir en una fórmula bastante reduccionista.
+ atraso económico = + participación del estado en el desarrollo
Evidenciemos en la historia argentina los diferentes enfoques antes
descritos.
3. El estado Argentino desde 1880 hasta la crisis de 1929
Desde los tiempos de la colonia, la argentina ha estado caracterizada, por
una incipiente presencia de capital extranjero: ingles, francés, americano,
etc. Estos países, grandes naciones con actitudes imperialistas vieron en
nuestro hemisferio, potenciales fuentes de riqueza natural, ya sea territorio,
recursos naturales y demás.
Es a partir de la formación del estado nacional en 1853, y acentuado a partir
de 1880, donde se lanza lo que después se convirtió en el llamado "modelo
agro exportador" que será la estrategia económica de la argentina hasta
la crisis del 30.
Como dijimos anteriormente, si bien la presencia estatal era importante, la
carencia de una burguesía nacional, no permitió realizar un desarrollo económico
autónomo, lo cual hubiese sido importantísimo para impulsar el desarrollo
local, desde adentro. O sea que se dio a la inversa. La llegada de capitales
extranjeros modernizo gran parte de la actividad productiva, pero a su vez
limito la intervención del estado en sus asuntos, mas allá de los
enfrentamientos que pudo haber habido. Como dice Madoery: "en sus
comienzos, el estado nacional desarrolló una actividad sustentada en
intervenciones esporádicas que no alcanzaban a definir un perfil empresarial.
Luego comenzó a desarrollar actividades bancarias y de servicios públicos,
además como promotor de actividades industriales y comerciales". Tal como
lo describe, se observa el carácter limitado del estado argentino dado por su
inmadurez y por sus limitaciones en tanto recursos.
Este modelo económico impulsado desde el estado, pero no administrado por este
estuvo cruzado por, como dijimos antes, la preeminencia del capital extranjero
pero el estado, con la necesidad de integrar a la nación "llevaron a
efectuar una creciente actividad empresaria, motivada también por la ausencia
de capitales privados nacionales que pudieran realizarlos en su totalidad".
Esa ausencia de capitales privados es a mi entender un signo positivo y otro
negativa para medir el rol del estado. Por un lado positivo, debido a que esa
ausencia, posibilitó que el estado se convierta desde el vamos, en una especie
de agente encargado de estimular y mejorar los medios (transporte,
comunicaciones, correo) para el desarrollo de las actividades productivas, como
sea a través del crédito, con la creación de bancos tales como el Banco
Provincia de Buenos Aires (1863) y el Banco de la Nación Argentina (1854) o la
creación del Correo (1826) y el Ferrocarril (1857), junto con YPF (1922). Pero
el lado negativo, es aquel que no nos permitió realizar un desarrollo local autónomo.
A comienzos del siglo XX, en pleno apogeo del modelo impuesto por la Generación
del ‘80, puede atisbarse la existencia de dos dimensiones en lo que respecta a
la relación entre el Estado y los sectores más necesitados: la instauración
de ciertas regulaciones protectoras a la par del aplazamiento de la organización
de sectores marginales, en algunos casos, a través de la violencia.
El estado se iba haciendo cada vez más grande. Tanto en su dimensión
empresarial, como administrativa. Junto con la presencia de capitales
extranjeros, se iba a ir perfilando la modernización del país, junto con la
construcción del ideal de nación.
De la crisis del 29 a la la llegada del peronismo
Con la crisis del 29, el estado argentino adopta un papel muchísimo mas fuerte
en la economía. El fuerte impacto producido en nuestra economía golpeo de
muerte a un modelo monoproductor, muy ligado a los ciclos económicos, y por
ende esa situación le permitió al estado reformular el modelo y adquirir un
rol intervensionista y de control más fuerte, y además de un perfil más
empresario y comercial
Es en este período donde se empieza a observar un crecimiento más acelerado
del tamaño del estado, medido en la cantidad de industrias y negocios que
participaba el mismo. El estado comenzaba su etapa de industrialización
liviana., el estado comenzaba a modernizarse.
Se profundiza en este período, lo que se llamo el estado de bienestar, o estado
keynesiano. Un rol mas activo del estado en todos los ámbitos de la sociedad.
Un estado comprometido con la gente, un estado que podríamos llamarlo,
protector, impulsor, promotor, controlador, etc.
Para resumir, en la argentina de este período, la intervención estatal en el
campo productivo que, aunque tímidamente, había iniciado el líder radical y
cuyos orígenes pueden remitirse a la crisis de 1.890, se verá intensificada.
Aparecen juntas reguladoras, que tratarán de impedir la formación de
excedentes sin destino y, en caso de no lograrlo, procederán a la destrucción
de parte de la producción para evitar la baja de los precios. Se crean, entre
otros, el Instituto Movilizador de Fondos Bancarios, el monopolio del transporte
urbano a través de la Corporación de Transportes de la ciudad de Buenos Aires
(en manos inglesas), y el Banco Central con carácter mixto estatal-inglés. El
estado ahora era un actor mas, bien posicionado, dentro del sistema económico y
que cumpliría un rol mucho más activo, como dijimos antes, y además mucho más
comprometido in crecentum, hasta fines de la década del 60 donde el estado ya
no va a poder afrontar y mantener, los desafíos y su status, y volverá a a
renunciar a ciertos atributos que el mercado adquirirá.
De la llegada del peronismo al proceso militar de 1976
Este período esta marcado por una cuasi plena intervención estatal. Es una
etapa de la historia argentina donde crece la empresa pública, se consolida el
estado como proveedor de servicios públicos y promotor de la actividad
industrial.
La adquisición de los ferrocarriles, la compra de los teléfonos para luego
conformar lo que se llamó ENTEL (Empresa Nacional de Telecomunicaciones), la
incursión del estado en el sector metalúrgico, aeronáutico y sobre todo como
principal explotador de los recursos naturales, marcan a este período, según
mi opinión como el más intervensionista de la historia Argentina.
También se puede observar la intervención del estado en otras áreas como la
producción, el agro, la actividad financiera, las relaciones laborales, etc.
Medidas como la creación en 1946 del IAPI (Instituto Argentina para la promoción
del intercambio), donde el estado controlaba y regulaba la actividad destinada
al intercambio comercial. La creación de bancos destinados a financiar la
actividad industrial, como el Banco Industrial de la República Argentina creado
en 1943 permitieron a la argentina empezar a transitar un camino hacia una
industrialización más compleja de bienes tales como el acero, los químicos o
la industria militar.
Con respecto al último eje que mencione anteriormente sobre las relaciones
laborales, fue uno de los pilares e la filosofía peronista. Recordemos las
"astas" según Perón: soberanía política, independencia económica
y justicia social. Un estado claramente encarado hacia la satisfacción de las
necesidades colectivas, reformó la constitución en 1949, dándole jerarquía
constitucional, como derecho inalienable, al trabajo, la salud y la educación.
Se visualiza un estado pleno y activo en el período peronista, un
intervensionismo en todos los sectores productivos, como sociales. Un período,
como dijimos anteriormente, de una gran presencia del estado, no solo como actor
sino como agente promotor, regulador, protector, y coincidiendo con Esteso
"se puede hablar de un conjunto de funciones coordinadoras del proceso de
valorización a escala nacional, como la aproximación más general al patrón
de acumulación que se gesta como la nueva modalidad de intervención"
La Revolución Libertadora que usurpa el poder "significó un cambio político
profundo que alcanzó en alguna medida a las empresas públicas, especialmente
porque se dispuso la liquidación de algunas de ellas". Hago hincapié en
esta simple frase, debido a que el gobierno militar vino a destruir todos lo
logrado y creado por el estado en épocas anteriores. Como dice Ugalde "un
cambio político profundo", si eso fue, un cambio de políticas, en donde
el estado volvía a abandonar esa función de coordinación, promoción,
protección y regulación que había asumido anteriormente. Se inicia el período
en donde la palabra "privatización" comienza a cobrar fuerza, inclinándose
a desprenderse de servicios públicos, y adquiriendo otros como SEGBA (Servicios
eléctricos del gran Buenos Aires) en1958.
Esta etapa llamada por algunos ingenuos de "modernización del
estado", significó el inicio de un período en donde el capital extranjero
con uñas y dientes afilados, viene a desembarcar tal como en la colonia, para
no irse del país, por un tiempo largo.
Ya en el período llamado "desarrollista"caracterizado por el intento
de una industrialización más profunda impulsada por el estado que nos iba a
permitir modernizar el aparato productivo y así lograr el desarrollo, se
realizaron, como dice Ugalde, "durante este período ocurren los cambios más
importantes en el sector [industrial], tanto por la importancia de las empresas
públicas que se crearon como por las modificaciones institucionales que se
llevaron acabo". Estos cambios institucionales de los que habla, se
refieren cambios en el patrón orientativo de la actividad económica. Ahora el
ojo va a estar puesto en la actividad industrial, como motor de crecimiento, si
bien la tendencia viene de más atrás, ahora se consolida.
Tal tendencia se refleja, con la creación de la Comisión Nacional de Energía
Atómica en 1968 con Atucha y Embalse. Se construyeron dos grandes entes
binacionales Salto Grande y Yaciretá, con Paraguay y Uruguay.
Este período se vio también marcado por la intervención del estado en la
actividad privada, tal es así, que las empresas que hayan quebrado, seguían
actuando bajo administración estatal. Este "intervensionismo
moderno", según mi opinión caracterizado por no una intervención
directa, sino al estado como subsidiario de la misma, si bien la intervención
es clara.
Del proceso militar al regreso al primer gobierno de Menem
Este período se caracteriza por lo que Madoery llama "la caída del estado
empresario". Este estado es partidario de apartarse aun más de las
empresas estatales y lo que es más reducir la actividad estatal. Desprenderse
de dos roles la de promotor y de contralor. O como dice Schvarzer: "la
necesidad de un repliegue del Estado fue intensamente planteada en cuanto a sus
funciones económicas, pero sin mencionar jamás la incoherencia entre esos
postulados y el creciente papel totalizador del Estado en todos los aspectos de
la vida privada durante el gobierno militar" o como dice Esteso, prima
"la necesidad de disminuir la presencia del estado en la economía, ya que
la presencia estatal es valorada como perturbadora y obstaculizadora del mundo
mercanti"l En este gobierno de facto, se trato de descentralizar muchas
actividades y en algunos casos, participar junto al sector privado en
actividades secundarias. Según algunos de los autores, la falta de consenso
obstaculizó la privatización de las empresas más importantes, por lo cual se
implementaron mecanismos para realizar una "privatización periférica".
Empezar por la "privatización parcial de actividades de las grandes
empresas públicas, con el siguiente perjuicio de las mismas" Esta lógica
estatal, este estado "subsidiario" como dijo Martinez de Hoz,
implemento un programa de reducción del tamaño del estado de tal forma que
profundizó e impulso un modelo de acumulación centrado no ya en la actividad
productiva, sino en la improductiva, como es la actividad financiera, el vivir
del endeudamiento y la especulación.
Con el regreso a la democracia coincidimos con Arango de Maglio que estábamos
frente a un modelo de desarrollo en crisis y un alto endeudamiento externo, y
que era necesario "reformar la administración pública a través de la
democratización y transparencia". El estado con esta consigna se planteaba
sanear ética y moralmente a la administración pública y terminar con una
administración fraudulenta, corrupta e ineficaz.
Con el gobierno radical se profundiza la crisis fiscal, y por ende el
endeudamiento. La intención de lograr la mayor eficacia por parte de las
empresas publicas, era una utopía ya que la burocracia, malos manejos, y la
ineptitud de muchos funcionarios por encarar una reforma del estado en serio,
partiendo por donde más duele que es reformar la administración pública y los
entes estatales, donde grupos elitistas parasitarios, un sistema de privilegios
increíble, obstruyeron y acrecentaron la impronta y la quiebra del estado y sus
empresas en 1989.
Planes tras planes se sucedieron para apalear una crisis hiperinflacionaria y
fiscal que llevaron al estado a la bancarrota. Y hay que recordar que las
intenciones de privatizar vienen de este momento. Se habían hecho un par, pero
con la misma orientación de la privatización periférica, pero esta vez un
poco más profundo. Una mayoría justicialista impidió un proceso de
"privatización estructural" o en términos entendibles, un desguace
completo del estado.
La etapa radical estuvo marcada por un crecimiento de las empresas del estado,
junto a una creciente improductividad de las mismas. Una marcada falta de
voluntad por parte del estado no de privatizarlas, sino de sanearlas moral, ética
y así transformarlas en empresas de servicios, y no en una morada de prebendas
y favores políticos. Y no hablo por hablar.
4. El primer gobierno de Menem
En el período que describiremos a continuación podemos decir que llevo a
cabo una reforma o "entrega" del estado, y como principal pilar de
este proyecto: la "privatización estructural" de las empresas tales
como, ENTEL, Aerolíneas Argentinas, YCF, Ferrocarriles Argentinos, YPF, SEGBA,
etc. A través de la ley 23696 de Reforma del estado, las mencionadas empresas
estaban sujetas a privatización.
Aquí se profundiza una discusión de sí el estado es eficaz y eficiente en el
manejo de las empresas publicas o si se debe desligar de ellas, y romper con ese
"patrón de centralidad estatal" y achicarse.
Es aquí donde el estado abandona por completa aquellas funciones de
coordinador, promotor, protector y contralor; quedándose
"formalmente" con esta última, de manera virtual, porque nunca
ejercicio ese papel.
Como dice Madoery "el argumento central utilizado para justificar la
transferencia de empresas estatales a manos privadas, fue la ineficiencia
demostrada en la prestación de servicios y en la producción de bienes, sumado
al altísimo costo social y operativo que conllevaba el déficit". Y fue así,
el estado mediante estos argumentos se alejaba para siempre de sus funciones
naturales, entregando no empresas, sino bienes, que son la riqueza de un país.
La influencia del neoliberalismo que tiene nombre y apellido, nos apuraban a
terminar con un patrón de acumulación dirigista por parte del estado, y
empezar con otro ligado liso y llanamente al mercado y a la economía de las
principales potencias del mundo. O citando otra vez al trabajo de Madoery:
"El sistema político argentino mostraba asi una fortísima incidencia de
actores privados con poder económico, al punto de ser éstos los que terminaban
otorgándole el sentido último al proceso de reforma"
Pero la cuestión esta en la forma que el estado se aparto o dejo de intervenir,
o sino también de ser un estado empresario. La mala administración del proceso
privatizador y de contralor posteriormente, hizo que por un lado se liquiden
(regalen) las empresas del estado con una forma de pago que da risa, y por el
otro el aumento de tarifas, la poca inversión de los dueños de la concesión;
nos da la pauta del grado de burocracia y corrupción que hubo en ese proceso
desorganizado, no proyectado, solo hecho, hecho de una forma que significó el
achicamiento del estado, frente al agrandamiento del capital privado
trasnacional y el incremento del peso de este en la toma de decisiones.
5. Conclusión
En general la intervención del Estado en la economía se conforma a partir
de una acumulación de respuestas coyunturales, más que por un proyecto
deliberado que regule y precise de antemano las formas, alcances y límites de
la intervención estatal en la economía.
El Estado se ha visto en la necesidad de desarrollar una serie de formas y de
acciones tendientes a recuperar las condiciones del equilibrio general,
condiciones que no pueden ser recuperadas por medio del mercado, ya que los
mecanismos de autorregulación no funcionan en circunstancias de irregularidad
propias de la crisis.
Las causas que provocan la intervención estatal no se originan solamente en épocas
de crisis, sino que se observan también en las épocas expansivas del ciclo.
Los efectos que de aquellos fenómenos en los que se manifiesta la naturaleza
siempre cambiante ( debido a la innovación tecnológica) y la complejidad de
los procesos productivos y de intercambio, procesos que, en última instancia,
son los que determinan el ritmo y profundidad de los cambios sociales así como
el de los agentes o grupos sociales, imprimiéndoles un sentido y proporcionándoles
un marco explicativo y valorativo. Estos cambios en definitiva, son los que
decidirán las características, los alcances y los límites de la intervención
estatal en la economía, y en otros ámbitos.
En el caso argentino, vemos, que la intervención y participación del estado en
la economía ha tenido vaivenes muy fuertes: después de la crisis del 30 el
estado intervino activamente, en el peronismo no cabe duda que si, después de
Perón, los gobiernos han venido perdiendo esa capacidad hasta desembocar en
este desastre.
Medir una empresa solo por el grado de eficiencia, es muy limitado. Medir la
participación del estado en la economía por la relación costo – beneficio
no nos proporciona nada. ¿Es un costo la gente? ¿Cuál es un beneficio?.
Cuando confundimos nuestros objetivos, vislumbramos otros recursos que no
tenemos, vivimos de prestado, ese es el problema, y no una empresa que es
orgullo nacional y que costo tanto trabajo. La famosa frase que cita Pesenti de
las "joyas de la abuela" se vendieron. Y la abuela, espero que no nos
vendan, porque la abuela somos todos nosotros.
Para terminar quiero citar, debido a mi actitud pluralista, un fragmento de un
artículo del Profesor Gabriel Zannotti que tiene otra idea de intervensionismo
y de lo acontecido, pero es muy descriptivo por las discusiones actuales sobre
el modelo económico y la participación del estado:
"En todos los casos, los efectos del intervencionismo son exactamente los
contrarios a los que se buscan, pero hay un efecto, no buscado, que es un común
denominador: el subdesarrollo y la pobreza consecuente. "
"Frente a todo esto, resulta curioso ver a la opinión pública convenciéndose
gradualmente de que la Argentina ya ha atravesado el camino del mercado libre,
de la democracia capitalista, y que ahora debería abandonarlo. No se puede
abandonar lo que nunca se comenzó. En procesos sociales no hay comienzos o
finales, pero se podría decir que en 1930 la Argentina comenzó a transitar el
camino del fascismo y el estatismo. Perón profundiza el modelo, pero la caótica
sucesión de gobiernos militares y civiles desde 1955 en adelante lo mantienen
tal cual. Con Alfonsín descubrimos la obviedad de que las instituciones democráticas
son importantes, y Menem parece vislumbrar la obviedad de que el estado
industrial no ha dado resultados. Ahora parece que descubrimos, por fin, de que
gastar más de lo que se tiene es más ilusorio que la mejor ciencia-ficción.
¡Excelente! ¡Descubrimos América! ¡Rodrigo de Triana grita tierra! Pero, ¿bastan
esas obviedades para suponer que hemos atravesado el camino de la democracia
capitalista y que debemos volver atrás? El gobierno de Menem no eliminó
ninguna de las características señaladas del intervencionismo estatal. Los
impuestos a la renta, los progresivos y los confiscatorios se mantuvieron tal
cual. Creyó que podía hacer gambeta con los sindicatos y mantuvo tal cual toda
su organización fascista. Las protecciones industriales no cambiaron: nuestra
industria sigue siendo tan protegida y dependiente del estado como siempre. Los
precios sostén continuaron y los salarios fijados por encima de la
productividad también. Al lado de todo ello, privatizó con privilegios a los
servicios públicos y, dado que descubrió América, él y su equipo decidieron
no emitir moneda por encima del presupuesto. Esas dos medidas (que parecen ser
el "colmo" del capitalismo) manteniendo exacto todo lo demás, esto
es, intervencionismo más aumento del gasto público, iban a producir
necesariamente toda la recesión y desocupación que sufrimos actualmente más
el aumento desmedido de la deuda pública. Ni él ni nadie de su equipo sabía
nada acerca de esto. Mises y toda la escuela austriaca de economía siguen
siendo un paradigma alternativo y desconocido para los más brillantes asesores,
funcionarios o ministros que tengan uno o 1500 doctorados en Harvard o
Chicago"..
Trabajo enviado por:
Familia Mularz