Indice
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Sus obras
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Aportes pedagógicos
Nació
el 17 de agosto de 1889, en Bogotá y murió el 3 de noviembre de
1975. Descendía de una familia aristocrática y acaudalada de Bogotá.
En esta ciudad realizó sus estudios primarios y los secundarios y
universitarios los hizo en Estados Unidos y en algunos países del
viejo mundo, en donde vivió durante diez años. En París obtuvo el
título de bachiller en leyes en la Escuela de Derecho. Luego siguió
estudios de especialización en ciencias de la educación y en
filosofía en la Sorbona y en el colegio de Francia; posteriormente,
continuó estudios de Psicología y biología en " the teachers college"
en la universidad de Columbia, de New York. Este
Educador, abogado, psicólogo y filosofo
colombiano. Logró concretar el Doctorado en Psicología de la
Universidad de Columbia, Nueva York. Retornó a su patria y allí
fundó el Gimnasio Moderno en Bogotá, en 1914, considerada la primera
Escuela Nueva en Sudamérica. Su concepción de la escuela era la de
un gimnasio para el cuerpo y el espíritu, donde se forjen los
hábitos de la vida y el amor al estudio. Criticó a la escuela
tradicional y se manifestó en contra de la utilización de castigos
corporales en todo su planteamiento pedagógico. Nieto Caballero
introdujo un método apoyado en las excursiones al campo para
observar directamente la naturaleza, los trabajos manuales, las
disciplinas de la confianza y todas las modalidades de la reforma
educativa que están hoy en marcha. Hechó por tierra los preceptos de
la educación rígida y tradicional, constituyéndose en un educador de
avanzada.
Fuente:
Diccionario NAUTA de Biografías. Gentileza de Carmen de Escocia;
Centro Cultural Colombiano familiar del Atlántico, Barranquilla,
Colombia. Esta frase fue escrita por Agustín nieto caballero, la
logro encontrar, dentro de un ideario del libro mi bandera. "Todos
estamos conscientes de que la biblioteca no es un ornato de la
escuela, ni es un depósito de libros, sino un tesoro vivo del saber
en donde cada tomo guarda un mensaje especial"
Agustín
Nieto Caballero.
El 18 de marzo de 1914, bajo la mirada escéptica del muchos y la
contemplación entusiasta de unos cuantos, el Gimnasio Moderno abrió
sus puertas en Bogotá. A la cabeza de esta empresa educativa estaba
Agustín Nieto Caballero (1889-1975), un joven bogotano de formación
europea, empapado de las nuevas corrientes pedagógicas que recorrían
el viejo continente y Norteamérica, y adalid de la escuela nueva,
particularmente de las propuestas pedagógicas de María
Montessori (1870-1925) y Ovidio Decroly (1871-19329), las
cuales, adaptadas a la realidad y la cultura nacionales, inspiraron
la creación del Gimnasio Moderno y las demás empresas emprendidas
por don Agustín en el ámbito educativo.
Bajo
la orientación de Nieto Caballero, el Gimnasio Moderno adoptó
postulados pedagógicos de origen europeo, fijándose desde un
principio el cometido de modernizar sin extranjerizar. El naciente
colegio se concibió como un centro de enseñanza por y para la vida.
Su horizonte fue la formación integral de sus alumnos, es decir, la
fortificación del cuerpo y el alma, tenidos por elementos
indivisibles del individuo y ámbitos inseparables en su formación.
Tales aspiraciones fueron acuñadas por don Agustín en el lema: "No
sólo instruir sino también educar", o sea, moldear el carácter y
formar moralmente a las nuevas generaciones. Junto a este lema, la
vida del Moderno y en general la obra educativa de Nieto Caballero,
tuvieron como sello distintivo la búsqueda de una educación fundada
en los conocimientos científicos de la pedagogía y la medicina
escolar, y en ideales de tolerancia, libertad y rechazo a todo tipo
de sectarismo. De la mano de don Agustín, el Moderno se propuso
forjar ciudadanos que gracias a su formación fueran capaces de
dirigir los destinos de la patria e intensificar la cultura propia.
Con este fin el Gimnasio, además de procurar la formación integral
de sus estudiantes, buscó que éstos se vincularan a la realidad
nacional a través del contacto directo con distintas regiones del
país y la participación activa en instituciones de labor social.
En
su constante desvelo por la educación de los colombianos, Nieto
Caballero manifestó que era urgente renovar el magisterio. Para él,
la misión del maestro era formar ciudadanos, que a su vez formarían
la nación. En tal sentido, la preparación de docentes imbuidos en
las nuevas corrientes pedagógicas y dispuestos a trabajar en el
mejoramiento de la educación nacional fue la piedra angular de su
propuesta educativa. Como rector del Gimnasio, buscó crear un cuerpo
docente que encarnara los ideales del colegio.
Para
esto, además de recurrir a maestros extranjeros, impulsó los nuevos
planteamientos pedagógicos. Como inspector de Educación Primaria y
Normal (1932-1936), Nieto Caballero buscó elevar el nivel del
magisterio. Con este fin, organizó cursos de información para
maestros, impulsó reformas educativas y participó en la
reestructuración de las escuelas normales y en la fundación de la
Facultad de Educación de Bogotá.
La propuesta educativa de don Agustín, al igual que su obra en el
Gimnasio Moderno, fomentaron el interés nacional por la educación y
fueron motivo de reconocimiento internacional. A mediados de los
años veinte, el Gimnasio Moderno fue reputado como la capital de la
escuela nueva en América Latina y como el centro de difusión de sus
ideales. Nieto Caballero entró por lo demás en contacto con
pensadores latinoamericanos vinculados a la lucha de renovación
educativa en sus países, y ocupó un lugar destacado en países
europeos vanguardistas en el campo de la pedagogía.
Pero más allá de los reconocimientos formales, don Agustín marcó un
hito en la historia de la educación en Colombia, y tanto dentro como
fuera del país, se consagró como intelectual reformista, que hizo de
su vida una lucha constante por la renovación educativa a través de
la creación de un nuevo maestro y la modernización de los conceptos
de escuela y pedagogía.
Fuente:
Ángela Rivas Gamboa, Tomado de: Revista Credencial Historia. (Bogotá
- Colombia). Mayo
1999. No.113
En algunos géneros arquitectónicos específicos, durante la década de
1950 a 60 en
Colombia,
son observables ciertas influencias tan sensacionales en su momento,
como olvidadas hoy. La arquitectura religiosa de la época se vio muy
afectada por una sola obra del célebre arquitecto brasileño Oscar
Niemeyer: la capilla proyectada por éste en el sitio de Pampulha.
La idea de utilizar delgadas bóvedas de membrana en concreto de
manera que desempeñaran a la vez el papel de muros y cubiertas,
integrados en un solo gesto plástico, atrajo la atención de los
arquitectos colombianos, quienes produjeron rápidamente algo más de
una docena de variantes locales sobre el tema de la atractiva
capilla brasileña. En ciudades como Cúcuta, Armenia, Barranquilla,
Medellín, e improbablemente Sogamoso, además de lugares recónditos
de Bogotá, se edificaron ejemplos de lo que, en fin de cuentas, es
el único aporte histórico en el género de la arquitectura religiosa
realmente propio de la segunda mitad del siglo XX en el país.
El
ejemplo más destacado de la intensa "moda brasileña" de la época es
la capilla del Gimnasio Moderno de Bogotá (1954), diseñada por el
arquitecto Juvenal Moya, con cálculos estructurales de Guillermo
González Zuleta. Se trata primordialmente de una combinación de dos
criterios arquitectónicos contradictorios: uno es el uso extensivo
de vitrales en los tímpanos de las bóvedas de membrana y en el
crucero de las naves, los cuales califican poderosamente el espacio
interior, creando un ambiente dominado por la luz polícroma. El otro
es la organización del espacio interior de la capilla en forma de
cruz griega, es decir, con cuatro brazos de igual longitud.
Si bien ambos recursos son de muy antiguo origen en la historia de
la arquitectura, el uso de un espacio en cruz griega, esto es, una
composición rígida y estrictamente simétrica por naturaleza, le
restó dinamismo al interior de la capilla, privándola de la libertad
compositiva que sí posee el ejemplo arquetípico brasileño al hacer
obligatoria la localización del altar mayor en el crucero de las
naves, o sea, en el centro del espacio disponible. Las bóvedas de
silueta parabólica que delimitan las naves de la capilla arrancan a
nivel del terreno y conforman la totalidad de la envoltura del
espacio de éstas, pero el tamaño y disposición de los vitrales,
sobre el espacio central y al final de cada nave, reduce el gesto
plástico de la estructura portante al papel de simple soporte de la
gran espectacularidad cromática planteada en el interior de la
capilla.
Las
delgadas bóvedas en concreto, de silueta parabólica, que delimitan
el ambiente de la capilla eran una gran novedad tecnológica en
Colombia, pero no en otros países donde su uso había tenido lugar
desde finales del siglo XIX. El arquitecto Moya
decidió utilizar cuatro módulos de bóvedas dispuestos en cruz, lo
cual significaba la aceptación de un tradicionalismo propio de las
iglesias cristianas de los siglos IX a XI. En el centro del esquema,
las bóvedas fueron sustituidas por nervaduras, también en concreto,
lo que permitió prescindir de las superficies sólidas de aquéllas y
remplazarlas con éxito por los vitrales que le otorgan interés y
misterio al espacio interior. El volumen exterior de la capilla no
pasó de la apariencia escueta de sus estructuras en concreto,
haciendo por lo tanto figura de objeto de arte moderno
geométricamente purista en el contexto de los edificios más
tradicionales y los espacios abiertos del Gimnasio Moderno, con los
cuales el contraste planteado no puede ser más intenso ni polémico.
Dado que ninguna otra tendencia formal o tecnológica se hizo
presente con tanta intensidad expresiva en el género de la
arquitectura religiosa contemporánea en el país, se explica la
acogida crítica dispensada a esta obra en particular.
FUENTE:
Germán Téllez Castañeda, Tomado de: Revista Credencial Historia.
(Bogotá - Colombia). Junio
1999. No.114
Sus
obras;
escritas básicamente están compuestas de artículos periodísticos,
entrevistas, informes, crónicas y discursos, los que fueron
organizados y publicados en varios volúmenes en los principales
periódicos y revistas del país.
Entre
sus obras tenemos: Nuestra Bandera; Educación Nacional; Reformas de
la juventud; El secreto de Rusia;
Palabras a la juventud" (1974), Los maestros; Rumbos de la
cultura; Crónicas de viaje, Crónicas de
viaje (1964), Una escuela, Crónicas ligeras, La escuela de la
vida (publicación póstuma); Aspectos de la guerra Europea (1914) y
Las cosas escolares y su acción en Bogotá
Acaban
de regresar junto con su hermano Luis Eduardo Nieto Caballero a
Colombia; e inmediatamente se proponía renovar las líneas
fundamentales tradicionales de la educación en Colombia: se propuso
entonces: "sacar las clases de las aulas al potrero; poner a los
niños a estudiar con cubos de colores; abolir bofetadas,
coscorrones, gritos y encierros como medios de persuasión
escolástica y ponerlos a recoger chamizas y cucarrones en las faldas
de Monserrate y traer profesores de Europa para que implantaran sus
novedades en cuestión educativa en el colegio por él fundado". Para
tal creación se asesoró de excelentes ciudadanos bogotanos, como
fueron: José María Samper, Ricardo Lleras Codazzi y Don Tomás Rueda
Vargas. Con éstos fundó el Gimnasio Moderno en el barrio "Calderón
Tejada" de Bogotá, en una casa que consiguió para dicho fin, ya que
venía contagiado del entusiasmo por los modernos métodos educativos
y, el cual hizo extensivo a sus compañeros. El siguiente paso que
dio fue el de establecer el kinder con le nombre de "Villa Adelaida"
en la casa donde hoy se encuentra el gran Vatel. Dicho
establecimiento educativo fue creado como "Centro experimental y
Unidad piloto de la Educación Nacional".
En la
actualidad, se rige por las normas que le señalara su fundador, y la
revolución de que fue apóstol él (Agustín Nieto Caballero) es "hoy
una tradición consolidada. Pero queda su espíritu, que es menos
asimilable. En aquello de los jardines infantiles, de las
excursiones escolares, del césped y las flores y el aire libre y las
palomas, hay algo de inevitablemente espectacular; todo ha sido
copiado con profusión en innumerables establecimientos de enseñanza;
los cuales no podrían solamente sobrevivir si se quedaran atrás en
estas particularidades. Lo que no se sabe todavía es sí aquellas
agencias corresponden a conceptos fundamentales del intelecto y de
la conducta, que les infundan vitalidad y sentido", decía Juan
Lozano y Lozano en 1958. Comenzó a construirse el actual edificio en
1919, en unos potreros cercanos al lago "Gaitán", lugar que por
aquella época era sitio favorito para que los bogotanos fueran a
recrearse en las tardes soleadas.
Los
planes iniciales fueron hechos por un arquitecto estadinense, de
apellido Harrington, y fue quien levantó las construcciones al
estilo de los más clásicos colegios de Inglaterra o de los Estados
Unidos. La capilla fue construida después en estilo moderno.
El
gimnasio moderno llegó a ser y, es en realidad un colegio célebre
más allá de Colombia y de toda América Latina, porque ha ejercido
una gran influencia en la organización de las escuelas nuevas del
resto de los de los países de América. Su historia está llena de
sufrimientos y de éxitos, de glorias, como aquel episodio del 9 de
abril de 1948, cuando tal edificio sirvió de sede a la conferencia
Panamericana. Todos sus rincones están impregnados del espíritu que
le infundiera su fundador, y de las varias generaciones de alumnos
que allí crecieron y templaron sus espíritus para convertirse luego
en los ciudadanos probos y prestantes, ya que ha influido con gran
notabilidad en la orientación cultural y en el progreso intelectual
de la clase dirigente y política del país. Lo interesante aquí es
hacer notar que un hilo conductor jamás interrumpido va de las
palabras que encarecieron la importancia de la colocación de unos
cimientos del primer edificio del colegio Gimnasio Moderno, el cual
liga en unidad resplandeciente y venerable la vida, el pensamiento y
la obra de su fundador, al decir de Juan Lozano y Lozano.
Al
iniciarse el presente siglo, en la década, Colombia buscaba un
camino entre la niebla; entonces un puñado de jóvenes se lo dio
cuarenta años después: fueron ellos: Luis Eduardo y Agustín Nieto
Caballero (hermanos) quienes por su talento, por su virtud, por su
cultura dieron su valiosísimo aporte, como pocos, a la renovación de
las bases de la convivencia social, al crear y formar en las
conciencias juveniles un respaldo necesario para cimentar las ideas
nobles y las instituciones de la patria, la que se encontraba
agobiada y azotada por la tan larga guerra civil, que venía del
siglo anterior y que pretendía seguir en el actual, sin que tuviera
fin y objetivos que la justificaran.
Agustín
Nieto Caballero, quien desde las aulas de su Gimnasio Moderna
entregó a la niñez y a la juventud del país un nuevo sistema y un
método de aprendizaje que se podía resumir a grandes rasgos con una
frase que él repetía con frecuencia: "educar antes que instruir", y
en que su aplicación entregó a Colombia generaciones de hombres de
bien que han luchado por su tierra y su gente, desde los diferentes
medios profesionales a los que han estado vinculados.
Don
Agustín Nieto anduvo en varias ocasiones por Europa, en busca de los
mejores sistemas y métodos pedagógicos y educativos propios para
implantarlos en la geografía Colombiana; en 1925, logró conseguir
una misión pedagógica o un cuerpo de docentes para que vinieran a
indicar al profesorado colombiano la manera de corregir los defectos
y las fallas de la educación que se venía impartiendo, tanto en el
Gimnasio Moderno como en el resto del territorio nacional. Tal
misión estuvo orientada por el doctor Decroly, y por un equipo de
especialistas: uno en ciencias naturales, otro en trabajos manuales
y educación física, otro en matemáticas y en ciencias
físico-químicas, y por último, la señora Nossin para el jardín
infantil. Opinaba don Agustín hacia 1925 que, tratándose de
instrucción pública, en Colombia no se
había
dado con la verdadera solución al problema y, que debería venir una
misión de técnicos en educación a fundar y organizar una escuela
normal, para que formara maestros que orientaran la instrucción
primaria y secundaria en el territorio nacional. Igualmente opinaba
que el personal que fuera a integrar dicha Escuela Normal debería
ser escogido entre los más distinguidos profesores de los diferentes
departamentos del país, considerando sólo su vocación pedagógica.
También
fundo las cajas, las colonias escolares y los restaurantes escolares
y otras obras para proteger a los niños y que dieran su afecto
social, tanto en los padres y allegados de los alumnos como de la
sociedad en la cual deberían perdurar y tener una vasta
prolongación. Su apostolado, no sólo fue de desinterés sino también
fue de generosidad. Todo lo puso a contribución de la educación de
la niñez y de la juventud colombianas, durante más de 60 años: sus
capacidades, su fortuna, el tiempo y su entusiasmo. De sus elevadas
ideas se desprendía su inmenso amor a la patria y, yendo más lejos,
poseyó y proyectó un extraordinario e inolvidable amor a sus
semejantes (filantropía). "El niño - solía decir - es un futuro
servidor de la república, al cual es preciso adiestrar. Es un
montoncito de carne y de conciencia que es preciso hacer lumbre.
Pero ese noble aspecto de ciudadanía activa y de ética requiere la
mirada del educador". Esa mirada así, vasta e intensa, dirigida al
conjunto de los factores que se deben tener en cuenta en la
educación y formación de los jóvenes fue la que tuvieron los ojos de
don Agustín, los cuales siempre estaban joviales y bondadosos a
cualquier situación que se presentara en sus alumnos. Al arribar a
la plena primavera de los 20 años, sintió la vocación pedagógica que
constituyó el norte de su existencia. Entonces, se dedicó a visitar
escuelas, a meditar ardientemente, a estudiar con fe y con ahínco, a
leer libros que trataran sobre educación y filosofía de la
educación, pero puesto su espíritu en su patria todo momento.
Durante su estada en Europa, se propuso a venir a Colombia a
provocar un cambio radical en el sistema educativo imperante en ese
momento y a procurar traer para los niños y a los jóvenes las mismas
comodidades y ventajas de que vio disfrutar a los europeos, merced a
las recientes innovaciones pedagógicas de allá. La idea que trajo
de
crear y establecer un colegio, un gimnasio, fue una obsesión suya.
El puñado de amigos de que se asesoró para tal empresa como dijimos
antes, le apoyó tal idea, le entusiasmó y le colaboro en todas las
maneras posibles hasta ver realizadas sus iniciativas e inquietudes,
a costa de desvelos y de invertir grandes cantidades de dinero de su
personal fortuna, siendo así como llegó a ser célebre dicho plantel,
no sólo en Colombia sino en toda América, a lo largo de más de 60
años de continuas labores escolares.
A
parte de su personal preocupación por su colegio al que quiso como
la niña de sus ojos, también eventualmente desempeñó algunos cargos
públicos de responsabilidad y de honor en la administración pública
y en el ramo educativo: Director General en Educación, de 1932 a
1936, desde donde adelantó reformas a la enseñanza primaria y
secundaria, a la Universidad y a la Escuela Normal; fue rector de la
Universidad Nacional durante la administración Santos (1938-1941);
embajador de Colombia en Chile en 1942-1943; asistió como huésped de
honor al Congreso Mundial de Educación, reunido en 1936 en
Chetenham, Inglaterra; fue como presidente a la Quinta Conferencia
Internacional de Instrucción Pública, reunida en Ginebra en 1936;
presidió la delegación de Colombia a la Segunda Conferencia Mundial
de la Unesco, efectuada en México en 1947; acudió en calidad de jefe
de la Delegación de Colombia a la Xll Conferencia Internacional de
Instrucción Pública que se reunió en París en 1949.
Al
cumplirse los 50 años de la creación y fundación del Gimnasio
Moderno en l964, el gobierno colombiano le otorgó la orden de Boyacá
en el grado de Gran Oficial. A partir de 1959, don Agustín ocupó un
sillón en la Academia Colombiana de la lengua. Arribó a los 80 años
de edad en perfecta actividad intelectual y en correcto
funcionamiento de sus facultades mentales, ocasión en la que fue
objeto de diversos homenajes de carácter social en Bogotá. Estuvo al
frente de la rectoría del Gimnasio Moderno hasta sus últimos días.
Finalmente falleció a los 86 años en Bogotá el 3 de noviembre de
1975.
APORTES
PEDAGÓGICOS;
Vivió este gran pedagogo más de 60 años en medio de los jóvenes y
al frente de ellos, ya fuera como adalid y conductor de la reforma a
al educación que se propuso, a partir de 1914;ya como precursor, ya
como rector de la universidad Nacional, ya como fundador y rector de
su colegio "el Gimnasio Moderno" de Bogotá. A sus alumnos les
ayudaba a solucionar problemas y a orientarlos en sus momentos de
inseguridad. Fue un idealizador y un galvanizador, pues a los
jóvenes, el animiso pedagogo dirigió sus ideas educativas a través
de mensajes, discursos y conferencias en los que resaltan su energía
creadora y su vigor espiritual.
Fue
educador de la juventud, agitador de temas relacionados con la
enseñanza. Se caracterizó por "su rectitud fundamental, su ardor
apostólico, su desinterés, su laborar insomne, su capacidad de lucha
y sacrificio, su valor civil, su patriotismo ardiente. Fue un hombre
que a la altura de su carácter y a la pureza de su vida, unió
capacidades excepcionales. Su obra sobre educación, en lo escrito
nada más habría colmado una vida", opina Juan Lozano y Lozano.
Además de sus escritos y de su labor personal frente al colegio y a
sus alumnos, viajó mucho por todo el mundo en busca de conocimientos
y visiones nuevas sobre educación humana y sobre métodos pedagógicos
novedosos. Poseyó el mérito adicional de haber sido un gran
escritor, fluido, pungente, en cuya prosa la ironía atempera la
sabiduría, y también fue uno de los mejores oradores del país.
Dictaba conferencias sin límite, sobre vulgarización de los modernos
métodos y sistemas educativos y pedagógicos, de fe y de confianza en
los valores humanos y sociales del pueblo colombiano, de
encendida
devoción por el bien, por la familia y por la república. Introdujo
en el hospicio los sistemas de la pedagoga italiana, María
Montessori (1870-1952). Dictaba eruditas lecciones de pedagogía
comparada a los profesores de su establecimiento educativo. Su
convicción por la educación, su bondad por la sencillez y su
optimismo en las actividades educativas desarrolladas en pro de la
juventud colombiana, las propagó, las difundió mediante escritos,
luchando, dictando conferencias y disertaciones sobre asuntos
pedagógicos y formadores y, así quiso sacudir a la nación entera.
Todo fue tocado por el fuego de su convicción indeclinable de
educar, de orientar, de formar
hombres
capaces y útiles a la patria, desde el obrero, desde el modesto
padre de familia hasta tocar los altos poderes del gobierno. "La
reforma trascendental se da transformando a los maestros " solía
decir. Su predicación fue constante, porque la causa a que servía
era causa sagrada: la de la patria y la del porvenir.
Al
colocar la primera piedra para echar los cimientos del edificio del
Gimnasio Moderno, don Agustín decía: "He ahí el problema primordial:
la educación interior, el desenvolvimiento armónico del espíritu y
de los sentimientos que buscan una espontánea exteriorización… El
Gimnasio intenta la formación del hombres rectos y viriles, de
ideales altos, de mentalidad cultivada, capaces de impulsar el
naciente progreso del país… intentamos salvar las almas de los
futuros ciudadanos de la vulgaridad, de la pedantería, de la
superficialidad… todo lo que expande la vida y le da noble sentido -
sentimientos morales, religión, emoción artística - encuéntrase
latente en nuestro programa de educación completa… un concepto
social y esencialmente nacional informa nuestro ideal educativo.
Preciso es dar a la educación un carácter de eficacia social;
desarrollar plenamente al individuo, no como una unidad aislada que
ha de brillar por su superioridad, sino como un miembro de una
comunidad a la que ha de enaltecer. El individuo pasa; sólo la
colectividad permanece. Ahora bien: Ni un solo momento es posible
olvidar que estamos educando a personas colombianas. No podemos
desvincularnos de las raíces hondas de nuestro propio ser, si no
queremos perder la savia de nuestra personalidad…".
Algo
singular que hubo y aconteció en el pensamiento colombiano de las
últimas décadas del pasado siglo XlX y primera mitad del sigo XX es
el haber existido toda una pléyade de pensadores y proyectos que
hicieron de la educación y de la pedagogía su preocupación central.
Para
Agustín Nieto Caballero, la escuela es un gimnasio del cuerpo y del
espíritu; un medio donde se forjan los hábitos de la vida y del amor
al estudio. "Es una pobre educación, decía en 1919, la que no deja
en el individuo un interés vivo por la investigación, gusto por el
trabajo, afición por los libros, como es una pobre educación, la que
no cuida y ejercita el cuerpo, modela el carácter, vigoriza la
voluntad, orienta los sentimientos, forma el criterio y pule, sin
amaneramientos, los modales".
Hay
aquí una critica a la escuela tradicional que torturaba con
intrincados textos de estudio, con inhumanas sanciones como el
calabozo oscuro y húmedo, el látigo, la regla y la humillación de
rodillas. Era también una critica a las condiciones materiales y
sociales del quehacer educativo: los tétricos salones de clase, los
lúgubres patios de recreo, los examinadores del saber: el cura
párroco, el alcalde y otras gentes de bien. Había que romper con
todo esto. Y fue precisamente Agustín Nieto Caballero: su ideólogo u
precursor. Para él la escuela no era una prisión sino jardín;
gimnasio, esto es: taller y laboratorio. Quería ante todo enseñar,
no sólo instruir, o mejor "instruir educando". Y agregaba: "ésta es
la fórmula. Se pasará siempre de lo concreto a lo abstracto, de lo
conocido a lo desconocido. Nunca se dará el nombre de una cosa sin
dar con el entendimiento de la cosa".
La
cuerda clave de la escuela nueva consistió en enseñar a pensar, a
despertar el espíritu, la inteligencia y las capacidades. Su
aspiración era iluminar la mente para hacerla consciente y libre.
Señalaba que "la enseñanza nueva presenta las cosas antes que las
imágenes, antes que las palabras mismas, y las imágenes y las
palabras antes que el libro. Esto significa que inconscientemente
penetra la lógica en el niño; que encuentra por sí solo.
El
modelo de escuela fue la escuela de movimiento, de vida y libertad.
"La escuela activa, decía, quiere estar dentro de la vida; es una
escuela que busca constantemente oportunidades de trabajo para los
alumnos, y la paulatina adquisición de hábitos, no sólo de
nociones". Tiene que ser un mundo de alegría.
Vida,
alegría y escuela se fundían en un todo en la obra y el pensamiento
de Agustín Nieto Caballero. Lo uno y lo otro eran proyecciones
evidentes de las realizaciones y reformas económicas que impulsaban
las clases dominantes durante las primeras décadas del presente
siglo. La alegría es el amor a la vida, es la salud del cuerpo y del
espíritu. La Escuela Nueva estremeció a los maestros, a los
educadores, los despertó de su pesadez intelectual. "Lo que el
maestro sea, esto será la escuela, decía Agustín Nieto Caballero.
Los problemas fundamentales de la educación están cifrados en los
maestros; en lo que ellos representan, en lo que ellos valgan. De
ahí la importancia de su selección y formación". A renglón seguido
continuaba diciendo: "el maestro debe poseer las cualidades acordes
con su nombre: rectitud en la vida, discreción, tacto, entusiasmo y
optimismo. Pero, sobre todo, "tiene que representar al mismo tiempo
que una fuerza espiritual una fuerza moral. La mejor lección que
puede dar en su propia conducta. La bondad, el decoro, la sencillez,
la hombría de bien, de enseñar con el ejemplo, nunca con palabras
solamente".
Aunque Agustín Nieto Caballero era enemigo de los maestros
escépticos, porque consideraba que ellos debían ser un dechado de
vida y entusiasmo, lo hacia para que en la incertidumbre y en la
desgracia creciera la imaginación creadora. Formuló una tesis para
el educador: "Todo educador debe tener una filosofía" que
significaba no que todo educador fuera un filósofo sino que, como
quiera que la educación es filosofía en acción, su papel era
realizar y transformar. El educador por el contrario, es,
forzosamente, un realizador de ideas". En este movimiento pedagógico
de la escuela nueva el papel del maestro tiene razón de ser como
auxiliar del libre y espontáneo desarrollo del alumno. La escuela
nueva traslada el eje educativo, del adulto al niño, de lo social a
lo individual.
La
pedagogía nueva contempla la renovación de los métodos, no como
técnicas sino como modificación de actitudes respecto a la
educación. Para Nieto no es posible trabajar con un solo método. Los
métodos, decía, han de ser "activos, dinámicos, racionales,
propicios al desarrollo de aptitudes innatas y al libre juego de las
iniciativas individuales. Han de satisfacer el espíritu creador. Una
pedagogía viva ha de inspirarlos".
Desde
el punto de vista pedagógico, Agustín Nieto Caballero representa la
cristalización del saber pedagógico moderno. De él se puede decir lo
que el peruano Luis Bravo hablaba de Ovidio Decroly: Coincide con
Rousseau y Comenio en el amor a la naturaleza, con Pestalozzi en su
propósito de enseñanza intuitiva, con Herbart en la doctrina del
interés, con Montessori en la autoeducación y los juegos
educativos."
El
proyecto de Nieto Caballero se refugió propiamente en el Gimnasio
Moderno y en otros colegios privados, los cuales se dedicaron a la
formación de los grupos dirigentes del país. Realmente los nuevos
métodos, la "Revolución del espíritu" que propuso, se quedó en las
altas esferas de la sociedad colombiana sin que llegara a alcanzar
la Escuela Pública, reducida como siempre al ostracismo y a las
prácticas pedagógicas tradicionales. Un individuo puede estar
instruido y carecer de educación: quizá haya aprendido con toda
exactitud las más bellas máximas morales, y puede recitar sin
vacilaciones los Mandamientos de la Ley de Dios, y sin embargo su
conducta llegue a ser, en el momento más inesperado, la de un
bárbaro. Si la máxima y el mandamiento no han penetrado en su
conciencia y se han hecho parte constitutiva, sustancia verdadera,
de su propio ser.
Nada
importará si se olviden las palabras si se retienen los principios
como hábitos de vida. En cambio, de nada han de servir las palabras
si nuestro comportamiento traiciona su enunciado.
En la
escuela primaria donde han de formarse los hábitos constitutivos de
esa segunda naturaleza que condicionara constantemente nuestra
actividad cotidiana. Es allí donde se aprenderá, al amparo de una
organización que refleje la vida ciudadana, a usar de la libertad
con responsabilidad, y a no confundir la agitación con la acción, ni
el espíritu democrático con el alocado desenfreno individual. y es
allí donde se acendrarán los sentimientos de pulcritud personal que
dan decoro a la vida.
La
civilización nos ha enceguecido a veces con las mismas luces que nos
ha traído y ha puesto en nuestras manos espadas de dos filos que
usamos sin discriminación. La radio, los prodigiosos instrumentos de
cultura, ha servido en críticos momentos y de ello tenemos el amargo
ejemplo de estos días, para provocar una epilepsia multitudinaria.
La formación de la personalidad es uno de los fines capitales de la
educación. No hay que perder de vista que lo fundamental en el ser
humano es lo espiritual. La cuestión es distinta si se trata del
animal. Pongamos por caso que nos ocupamos de un negociante en
porcinos. Su preocupación estará en engordar a su clientela. No le
interesará para nada que el animal desarrolle su individualidad. La
materia es pues lo capital en este caso. Se trata de arrobas y no de
ideas. Con el hombre ocurre directamente lo contrario. Lo corporal
en lo humano será siempre un medio, no un fin. A este propósito
hemos de tener especial cuidado en el entrenamiento físico, que no
podrá dentro de una escuela convertirse en finalidad. Resultaría
absurdo desarrollar las habilidades atléticas o deportivas con
detrimento de las espirituales, a menos que se trate de una escuela
para formar campeones. Repetidas veces hemos hablado de los factores
que actúan preponderantemente en la personalidad: la herencia y el
ambiente. La herencia estará perenne en nosotros, pero no podemos
olvidar que todo individuo hace parte de una colectividad que ejerce
constante influencia sobre él y que, quiéralo o no, lo está educando
o deseducando sin un día de vocación. El medio forma o deforma. No
ciertamente lo mismo nacer en casa cómoda y aireada, rica en
posibilidades, que en la covacha miserable en donde no se conoce ni
la higiene, ni, muchas veces los más elementales principios de
moral.
La
influencia del medio es una influencia de cada día, de cada hora, de
cada instante. Nunca seremos totalmente independientes o autónomos
por que son muchas los fuerzas que actúan en presión sobre nosotros.
El ambiente va modelando, va tiñendo, a cada paso lo que la herencia
le entrega. Hay una constante concurrencia de estos dos factores en
la formación y orientación de la personalidad. Levantan entre los
dos la arquitectura espiritual y moral del individuo.
Es
uno sólo el proceso educativo en todas las etapas de la enseñanza. A
lo largo de esta trayectoria no podemos contentarnos con dar sólo
información sino que hemos de bregar por el desenvolvimiento de la
personalidad, el afianzamiento de las normas morales y el
adiestramiento del espíritu para la resolución de los problemas que
la vida ha de plantear a cada ser humano. No es posible estudiar
aisladamente los distintos grados de la enseñanza si es que
realmente la educación en su conjunto se propone en formar al
ciudadano. El espíritu de rectitud en el bien obrar, de que tanto
hemos hablado, no puede romperse en ninguna de las etapas de la
enseñanza. Tampoco podrá presentar solución de continuidad la
preocupación por utilizar métodos activos de trabajo y crear hábitos
de estudio que perduren. La formación de la personalidad es un
proceso continuo, y en ese proceso no puede quedar ningún vacío.
La
escuela colombiana, siempre tuvo la inscripción "Dios y Patria"
grabada en su entrada. La escuela nueva intento construir la
trilogía "Dios, patria y vida". La palabra vida significa un nuevo
mundo, aquel que hablaba del hombre como ser biológico trabajador,
activo, parlante, útil a la sociedad, al desarrollo social, y al
bienestar de la humanidad. "Dios y Patria" significaba solo la
conjunción de la religión y del estado donde la soberanía, la tenia
el rey o la iglesia en sociedades como la colombiana, esta soberanía
la tenia en forma abstracta y general, el estado en su forma de ley
o reglamento y en forma concreta, la iglesia católica con sus
discursos y practicas. Con la aparición de la vida y el hombre se
erigía como entidad soberana, individual autónoma y libre. Decir
vida era igual a decir hombre, individuo. El pleno sentido de la
vida, tal como, se concreto históricamente en Europa, se centro más
en el hombre que en la figura de Dios o de la Patria. Si bien el
Gimnasio fue un colegio activo de disciplina y de confianza, su
sentido más profundo y a nivel en campo de la modernización, fue la
presencia de Nieto Caballero como hombre, el Don, fueron los
símbolos que resonaron en la nación y en el exterior. El hombre, el
Don, representaron a la institución, así como la institución lo hizo
respecto del hombre. Este modo de representarse, la educación
evidentemente dejaba por fuera lo humano, la vida, la mente, la
racionalidad y todo el tema de los derechos, las protecciones y la
defensa individual que solo años más tarde emergerían en los
contextos educativos, cuando el proyecto disciplinar empieza a
desaparecer.
Sin
lugar a dudas Nieto valorizó la crónica, la hizo pasar del
periodismo a la pedagogía, del periodista al maestro, aunque mantuvo
y legitimó una crónica que solo se conformó con describir,
transmitir y comunicar pero que por no estar atravesada por la
investigación, la ciencia, la interpretación no logró cambiar los
sentidos, las significaciones y los valores de dominación y poder.
Periodismo, hombre y crónica no lograron a mi modo de ver dar cuenta
y defender la vida de los colombianos cuando se trataba precisamente
de llevarlo a cabo por parte del estado, de la iglesia y de la
sociedad civil. La escuela nueva intentaba ser eso, un modo de vivir
mejor, de modo más justo, más libre, más digno. La estrategia era
servirse de la inteligencia humana o de su razón para lograrlo. ¿Qué
hacer ahora? El Estado, la iglesia y la sociedad civil abandonaron
el hombre, la razón, lamente y ante su fracaso recurren a las
políticas ambientales, tecnológicas, informáticas, neoliberales, es
decir a políticas que no tienen nada de humano, de racional, sino
que provienen de una exterioridad desconocida, llamada Mercado,
Globalización, Información.
Hoy
vemos con asombro y temor que nos proponen acercar el periodismo a
la información, el hombre al mercado y la crónica a la producción de
conocimientos. Estas tres potencias o demonios ¿podrán defender la
vida, mejorarla, ponerla como el valor más alto o fracasarán
nuevamente como lo hizo la escuela nueva? ¿Agregaremos algún día a
Dios y a la Patria, la vida? La apuesta está hecha y los dados
tirados, el poder a jugado hacia el desconocimiento del hombre y de
su vida, nosotros jugaremos precisamente hacia lo contrario, la
defensa de la vida, conocer el hombre, el Homo Saccer (el hombre
soberano), la experiencia propia, la intuición, el silencio y la
espontaneidad que fueron excluidas desde el siglo XlX en aras de
mayor objetividad y cientificidad.
En
Colombia es importante pensar la construcción de una pedagogía
crítica, por fuera de los modelos de la escuela nueva, la escuela
activa, y enfrentando con distancia los modelos cognitivos. Para
lograrlo se requiere pensar seriamente la forma como nos proponen
relatar lo que es la educación, lo que es el país y lo que somos
nosotros. Poco a poco la información ha copado los espacios y los
deseos. Con esta información se intenta dar cuenta de los
acontecimientos educativos y de las urgencias educativas y
pedagógicas.
Nieto
no usó la educación, la crónica no es un discurso informativo, sino
como la hemos dicho ya, un discurso universal, descriptivo y oral.
La información no considera el espacio, el tiempo, la oralidad, lo
universal y lo particular, la información es neutra, escueta, sin
prosa, sin abstracción o concreción. La información no tiene sujeto,
objeto o significación y de todo esto están hechos los relatos que
hoy vemos en la escuela, la calle, en la televisión y en el
periódico. Estos relatos informan pero no al modo de las crónicas de
principio de siglo. Usan la crónica, relatan pero al pie, de la mano
de la información, es decir, buscando desesperadamente la noticia.
Esta búsqueda se hace sin viaje, lectura y conversación que era lo
que hacia posible la crónica de Nieto.
Crónica
de una muerte anunciada y Noticia de un secuestro muestran en toda
su profundidad los cambios notables en el relato, en la forma de
decir lo que es, en la manera de hacer una crónica y de dar una
noticia. Estas dos obras de García Márquez son un ejemplo de cómo la
crónica no es la simple información y la escuela noticia. Allí el
escrito no es algo que se inventa una ficción, que vive en una
abstracción sino que es un sujeto que sabe decir el decir, que ve de
tal modo que no sea una constatación de lo que existe pero tampoco
una conversación amable.
La
pedagogía de Nieto se construyó en parte con los relatos de su
tiempo, con la forma de hacer crónicas, que usó como un relato que
permitía hablar y saber del Gimnasio y a la vez lograr su defensa.
Es un hecho que con los nuevos cronistas los relatos han cambiado y
con ellos, hablar de la realidad y la sociedad, lo que falta y es
urgente es que los maestros, los educadores, y la propia escuela se
apropien de estas nuevas formas de relatar, de saber decir la
verdad, de hablar de los acontecimientos. El informar, el dar la
noticia, el producir murmullo, y palabrería no tiene nada que ver
con la verdad, al contrario sólo en el silencio y con escritura se
puede llegar a conocer. Lo que obligaría a convertir el relato
periodístico en un relato crítico, el hombre en una subjetividad y
la crónica en su ensayo. El acercamiento del maestro a la
investigación debería pasar por toda una distancia crítica respecto
de la noticia o los relatos informativos que se hacen de las cosas,
de las instituciones y de nuestras experiencias. Hoy más que nunca
el periodismo, con un discurso que convierte la noticia en
información, la crónica en frivolidad, la investigación en
producción de conocimientos nos trata de alejar de la realidad, de
los problemas y de nosotros mismos.
Agradecimientos:
·
Gimnasio Moderno Rector Juan Carlos Bayona (Comité Cultural).
·
Banco
De La República De Colombia (Biblioteca Virtual).
·
Departamento De Pedagogía, Andragogía, Comunicación Y Multimedios De
La Universidad Francisco De Paula Santander.
·
Fotopolis, La Raqueta Y Biblioteca De Alejandría.
·
Ẽton
College, Inglaterra.