Monografias | América aborigenAmérica aborigenResumen: Análisis antropológico. Historia. Continente americano. Conclusiones científicas. Raza americana. Etnología. Presencia del hombre en América Sería absurdo dar comienzo a la historia
americana el día que un grupo de navegantes europeos arribó a sus playas y se
posesionó de varias de sus islas. Con ser tan importante y decisivo dicho acto,
no llega, sin embargo, a dar nacimiento a una historia que ya existía, sino que
le imprime otro rumbo, como ocurrió con la llegada de los norteamericanos al
Japón, de los portugueses a la India y de los venecianos a la China. Comencemos con, pues, por la época más remota a
que alcanza nuestro conocimiento, por ser la más próxima a los orígenes, la más
hundida en la prehistoria. a) Algunas conjeturas. Hasta hoy, la tesis
predominante al respecto afirma que los primitivos americanos vinieron de otros
continentes, o sea que se trata de una raza o sector transmigrado, cuyo
origen habría que establecer. Otros a Australia ( tesis melanecio-polinesia, de
la cual participa Paul Rivet). O ambas a la vez. También se enumeran probables
emigraciones procedentes de Egipto, Japón y Caldea. Entre otros investigadores, solo el arqueólogo
Florentino Ameghino (1853-1911), sostuvo la hipótesis de una población
autóctona ; pretendió inclusive demostrar que la especie humana se encontró
representada en América desde la época terciaria ; pero el mundo de los sabios
ha juzgado tan fantaseadas sus ideas y que carecían de fundamento científico ;
no nos detendremos en ellas. La tesis inmigratoria se halla además reforzada
por múltiples tradiciones, como la de los gigantes llagados a Santa Elena de que
habla el Inca Garcilaso en sus Comentarios Reales ; la de la fundación de Etem,
en el Perú, gracias a un príncipe exótico llamado Naylamp, quien habría
desembarcado en sus playas, etc. La analogía de monumentos, como por ejemplo,
las tumbas y los templos, ha hecho pensar en reminiscencias egipcias y caldeas.
Mirando las similitudes de estructura social, no pocos han pensando en cierto
parentesco con la china. La conformación craneana y los signos fisonómicos han
inclinado a identificar la raza americana con la asiática. Y, ya en este plan de
hipótesis, se ha podido imaginar que la semejanza de ciertos restos de islas de
Pascua ( en Oceanía) con los de Tiahuanacu ( entre Bolivia y Perú) se debe a que
dichas islas serían los últimos restos, las cumbres sobresalientes de un
milenario continente ( la Pacificada) sumergido bajo las aguas del hoy llamado
Océano Pacífico. En suma, descartada aparentemente la fugaz y
deslumbrante hipótesis del autoctonismo, se refuerza, la creencia en las
inmigraciones primitivas, si bien se toma el plural camino que cada investigador
determina. Cualquiera que sea el criterio adoptado, todos
podemos suscribir las siguientes palabras del americanista francés D`Harcout :
Los hechos. Si muchas son las conjeturas, en
realidad los hechos son muy pocos y muy concretos. Está comprobado que cuando llego Colón y sus
compañeros, el Continente Americano se halaba poblado por grupos humanos que
tenían instituciones de variado nivel, bastante vigorosas ; encontraron, además,
monumentos y leyendas que revelan la preexistencia de civilizaciones de cierta
antigüedad y que los americanos vivían de sus propios productos, sin intercambio
con Europa, y cultivaban la tierra a su manera. Por consiguiente, la historia tiene que partir de
estos hechos : admitir que había sociedades constituidas, según diferentes modos
y en distintos niveles ; reconocer que se preocupaban de perpetuar su memoria
por medio de monumentos ; que tenían imaginación poética plasmada en leyendas ;
que la organización hallada había alcanzado un alto y peculiar grado de
desarrollo en muchos aspectos. No queda, pues, para corroborar y ensanchar tales
conocimientos, sino volver los ojos a la arqueología (monumentos), a la
paleontología (capas terrestres), a la filología y al folklore (costumbres y
leyendas). Con estos elementos, más la comparación con otras civilizaciones en
estado semejante, no es difícil establecer los contornos generales del mundo
americano precolombico. Pero hasta ahora resulta imposible fijar cronología
exacta. En tal orden reina la más absoluta imprecisión, aunque se hable de 20 a
7 mil años de antigüedad. Las conclusiones científicas. El examen
paleontológico del suelo americano ha permitido desvanecer algunas conjeturas
demasiado optimistas con respecto a la antigüedad del hombre en ciertas áreas de
nuestro territorio. Algún tiempo llegó aseverar que se había logrado
encontrar un llamado `'hombre de Natchez'' en una comarca de Estados Unidos,
cerca del Mississippi, donde residía la tribu de los natchez, cantada, a fines
de siglo XVIII, por el vizconde de Chateaubriand. Al hombre de Natchez se le
designaba como antigüedad la de fines del período terciario. Parejamente, se habló del hombre de Lagoa, en la
zona de Lagoa(Brasil), hombre de Somidouro y hombre de Confins, y de otros de
los lugares cercanos, otorgándoles una antigüedad semejante. Pero lo único cierto hasta hoy es que en América,
durante el período correspondiente al europeo de los grandes animales, hubo una
fauna también monumental, constituida por el megaterio, el mitodonte, el
gliptodonte, etc. Parece también posible que el hombre sólo aparece
en América durante el período cuaternario y hay huellas humanas con 15.000 años
de antigüedad. Por ultimo, no hay duda de que la división
europea de edades de piedra, hierro y bronce no rige estrictamente para
nosotros, por cuanto no conocíamos el hierro antes de la llegada del europeos,
pero, a cambio de bronce, utilizamos el cobre, aunque algunas zonas, como entre
los guaraníes (Paraguay), el metal sólo fue usado después de la invasión
incaica. No deja de ser curioso, por otra parte, que los
primitivos americanos laboraban los metales llamados preciosos (oro y plata)
antes que el hierro. En suma : El hombre americano tiene una antigüedad no
inferior a los 15 mil años. Su origen es plural : Asia, Polinesia, quizás
África, y viceversa. Su cultura estuvo limitada por el desconocimiento
de los animales de tiro y silla, de la rueda y de los cereales panificables. Algunos escritores han creído posible, establecer
cierta identidad entre mongoles y los americanos. A fines del siglo pasado, en que se estudiaba con
mayor imparcialidad y sin prejuicios políticos la etnología, Linneo había a la
familia humana en las siguientes razas : Homo aethiopicus, Homo mongolicus, Homo
americanus y Homo caucasicus. En nuestros días, después de varias
investigaciones, el doctor Rivet, ha llegado a la conclusión de que el Homo
americanus reúne, en síntesis, elementos comunes a dos tipos : asiático o mongol
y polinésio o australiano. De tal manera se conciliarían las teórias de que
pretenden asignar a nuestros pobladores primitivos ya sea su origen puramente
asiático, ya uno puramente australiano o polinesio. Las características del Homo americanus son : los
ojos rasgados , pelo duro y negro, pómulos salientes, tórax ancho, cráneo
mesocéfalico en la mayor parte de las tribus, excepto entre quechuas, diaguitas
y esquimales, que son braquicefálicos. Acerca de la conformación craneana, durante largo
tiempo se cometieron errores, pues no se tuvieron en cuenta las deformaciones
voluntarias, de índole social, que se realizaban recién nacidos ; como ocurre en
China con los pies. El descubrimiento de los chucos, aparatos de
compresión, ha coadyuvado considerablemente a esclarecer está incógnita. El indio americano, aunque vario sus modalidades,
fue uno en su esencia, como español, como francés, etc. Tales variedades, dentro
de la unidad, permiten distinguir subdivisiones. Si bien las investigaciones del eminente
arqueólogo Uhle se desprende la posibilidad de que las civilizaciones indígenas
americanas fueron determinadas por los Mayas, a través de constantes y numerosas
migraciones, resulta que algunos descubrimientos, indicarían lo excesivo de esa
hipótesis, por cuanto en comarcas cercanas al Amazonas, y muy por debajo de
capas consideradas de influencia incaica, se están encontrando restos
arqueológicas de una civilización más adelantada y antigua. Publicación enviada por Guadalupe Z. Contactar Código ISPN de la Publicación EpykZlFyupwHdGaQAH Publicado Friday 5 de September de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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