Monografias | Centroamérica; teoría y realidad de su integraciónCentroamérica; teoría y realidad de su integraciónResumen: Conceptos Básicos en la Teoría de Integración. Regionalismo Abierto. Area de Libre Comercio. Unión Aduanera. Mercado Común. Bloques Económicos en la Región Centroamericana. Asociación Latinoamericana de Integración. Mercado Común Centroamericano. Comunidad del Caribe. Realidad y Actualidad de la Integración Centroamericana. Antecedentes. Índice Introducción Apartado I: Conceptos Básicos en la Teoría de Integración - Regionalismo Abierto Concepto Práctica - Area de Libre Comercio - Unión Aduanera - Mercado Común Apartado II: Bloques Económicos en la Región
Centroamericana - Asociación Latinoamericana de Integración - Mercado Común Centroamericano - Comunidad del Caribe Apartado III: Realidad y Actualidad de la Integración
Centroamericana - Antecedentes - Renovado interés por la integración regional - Estado actual de la integración - Las negociaciones con otros bloques comerciales Apartado IV: Análisis de convergencia - El concepto de convergencia y sus modalidades Conclusión En el presente trabajo me
interrogo acerca de las características y el grado de integración que se
observan en la región centroamericana. Este interrogante surge debido a que
estamos acostumbrados a desarrollar la integración en áreas económicamente sólidas,
de alto desarrollo económico e industrial, donde los índices de pobreza no son
variables de preocupación o donde el interrogante es que hacer con el superávit,
como la Unión Europea o el Nafta, sin saber que ocurre con otras áreas, menos
desarrolladas pero igualmente importantes. Para abordar dicha premisa
debí restringir las variables de estudio, excluyendo del mismo a Cuba y México
(ya que para algunos geógrafos, este último, es considerado parte integrante
de Centroamérica; comparto dicho criterio) dado que ambos países provocan una
dispersión en los datos y por ende desviación en el estudio; ya sea por el
sistema de gobierno (caso cubano) o por el alto grado de relaciones políticas y
financieras e intercambios comerciales con Estados Unidos (caso mexicano). Dado la extensión del
trabajo me veo limitada a hacer un marco teórico caracterizando cada bloque
económico de la región. Podría haber partido de que muchos conceptos ya son
conocidos, pero considero que para un buen entendimiento de este proceso de
integración es necesario reconocer la importancia de cada aspecto. Introduzco en el desarrollo
de la investigación el concepto de regionalismo abierto como forma alternativa
para interpretar el proceso de integración. Para ello hago un breve recorrido
para reconocer lo que ocurre en la práctica de este mecanismo. Asimismo, para
una interpretación cabal de los diferentes bloques económicos, primero los
definimos en forma teórica y luego los presentamos según su historia, países
que lo componen, criterios tomados con relación al arancel externo común, etc. Una vez reconocidos todos
los aspectos teóricos me dedico a la investigación de la realidad de este
proceso en el Caribe. Luego presento un breve análisis de las características
e importancia que conlleva en el proceso de integración en éste área, el
estudio de convergencias y por ende en las controversias en las que se incurren
en este proceso. Apartado I Concepto: A principios de 1994, la
Comisión Económica para América Latina y el caribe (CEPAL), acuñó el
concepto de regionalismo abierto para caracterizar una tendencia ya en
curso en todo América Latina y el Caribe. La CEPAL describe éste
concepto como un proceso derivado de la creciente interdependencia de los países
de la región e impulsado tanto por acuerdos intergubernamentales específicos
como por las fuerzas de los mercados. En esencia, la apertura
unilateral obliga a los países a reeducar su estructura productiva en función
de las nuevas corrientes comerciales. Esto les permite aprovechar las ventajas
estáticas de la reasignación de recursos a usos más eficientes y proporcionar
los medios para incrementar la productividad de los factores por el acceso a
tecnologías avanzadas e insumos de mejor calidad y de menor costo. La apertura
regional ofrece la ventaja de dar acceso preferencial a mercados dinámicos. Las
empresas de los países miembros pueden verse beneficiadas por economías de
escala y por la adquisición de experiencia en el campo de las exportaciones en
condiciones competitivas menos duras de las que podrían haberse dado en
ausencia de este fenómeno. La apertura preferencial
puede contribuir a la liberalización unilateral si los aranceles aplicados a
terceros países limitan el costo de una posible desviación del comercio.
Finalmente, en caso que se produjera una alto proteccionismo en el ámbito
internacional, el regionalismo abierto constituye un medio útil de defensa por
ofrecer acceso asegurado a otros mercados y por permitir la definición de una
posición conjunta en las conversaciones con terceros países, mejorando así,
el poder de negociación individual. Práctica El objetivo es el
perfeccionamiento de un mercado regional integrado y la manutención de una
protección moderada con respecto a terceros. Se cuenta con un trato
preferencial que se basa en la negociación y adaptación de un arancel externo
común (AEC) de moderado nivel de protección. Esto implica la imposición de
aranceles bajos con escaso grado de dispersión. En consecuencia, el
regionalismo abierto, consistiría en la creación de una unión aduanera que
abarcase el mayor número de países de la región; así mismo, podría adoptar
la forma de una zona de libre comercio en caso de que los países no lograran
ponerse de acuerdo sobre el arancel externo común. En éste caso, las normas de
origen adquieren importancia para evitar la triangulación de importaciones
desde terceros países, pero éstas no deberían ser muy estrictas para
facilitar el aprovechamiento del mercado regional por parte de todos los países
miembros de los acuerdos de integración. Este proceso de integración
regional cuenta con instrumentos complementarios que deberían contribuir a
reforzar el mecanismo básico del modelo, que se basa en la creación de flujos
de comercio e inversión intrarregionales; la liberalización de los servicios,
normas comunes sobre salvaguardas, derechos compensatorios y mecanismos de
solución de controversias; de acuerdo con las disposiciones de la Organización
Mundial del Comercio (OMC), y la facilitación del intercambio a través de
obras de infraestructura y la adopción de normas técnicas comunes. En este ámbito
se otorga importancia a la creación de comercio entre los países participantes
en acuerdos de integración, y se trata de mitigar al máximo la desviación de
importaciones desde terceros países. Apartado I Area de Libre Comercio Los países que forman un área
de libre comercio acuerdan la eliminación de todas las tarifas, cuotas,
aranceles y otras barreras del comercio entre los países miembros. Por lo que respecta al
comercio con el resto del mundo, cada país miembro es libre de establecer sus
propios aranceles o cuotas. Debe señalarse que el libre comercio se limita a
aquellos bienes que se producen dentro de los países miembros. Para el caso de productos no
elaborados dentro del grupo de países integrantes, es de esperar que un país
no-miembro que deseara, por ejemplo, exportar a los países del área de libre
comercio, lo haga dirigiendo sus productos al país miembro con una tarifa
externa más baja y desde ése país, canalizarlos al resto. Los países integrantes de
una unión aduanera acuerdan eliminar todas las restricciones al comercio entre
sus miembros y, a la vez, establecen una tarifa externa común a las
importaciones del resto del mundo. Este hecho implica que los bienes que entran
en una unión aduanera se enfrenten a las mismas tarifas, cualquiera sea el país
importador. El establecimiento de una tarifa exterior común elimina los
problemas derivados de la desviación del comercio hacia el país miembro que
posea una tarifa arancelaria más baja. Un mercado común puede
definirse como una unión aduanera con varios elementos adicionales. Además de
eliminar las restricciones al comercio entre los estados miembros y establecer
una tarifa externa común, permite el libre movimiento de los factores
productivos dentro de una comunidad. Asimismo, facilita que se puedan ofrecer
libremente dentro del mercado común servicios financieros o seguros. Un mercado
común también requiere que los países miembros adopten políticas comunes en
materia cm seguridad social, transporte, agricultura y competencia. Esta
estrecha asociación entre los países miembros exige que se establezcan
organismos supranacionales. Estos serán las instituciones que supervisarán el
funcionamiento de la comunidad y vigilarán que se cumplan las normativas y las
regulaciones por parte de todos los estados miembros. Apartado II ALADI Asociación
Latinoamericana de Integración, organización supranacional del ámbito sudamericano que
tiene como objetivo fomentar el desarrollo económico armonioso y equilibrado de
la región, que conduzca al establecimiento de un mercado común. La ALADI se
fundó en 1981 en sustitución de la Asociación Latinoamericana de libre
comercio ALANC, creada veinte años antes, aunque no había tenido mucho éxito.
Con el fin de ayudar a los miembros de menos recursos, la ALADI introdujo un
programa de preferencia arancelaria regional (PAR), organizado según el grado
de desarrollo económico de cada país, clasificados en más desarrollados,
intermedios y menos desarrollados. De esa forma esperaba fomentar la expansión
mutua de los mercados y del comercio; y promover la solidaridad y la amistad.
Durante los últimos años de la década de 1980, el valor de las exportaciones
dentro de la ALADI se sitúa alrededor del 11% de las exportaciones totales de
todos los miembros. El órgano responsable de
determinar su política es el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores; éste
se reúne de forma irregular, cuando así lo decide el Comité de
Representantes. La Conferencia de Evaluación y Convergencia también se reúne
por decisión del Comité. Su función es potenciar las negociaciones entre los
miembros y evaluar el proceso a seguir. El comité de Representantes, por su
parte, es el órgano político permanente de la ALADI y se encarga de asegurar
la correcta aplicación de la política y normativas aprobadas. La Secretaría
es el órgano técnico responsable de elaborar propuestas, desarrollar labores
de investigación y evaluar actividades. Los once miembros que
integran la ALADI están clasificados de la siguiente manera: Países más
desarrollados:
Argentina, Brasil y México Países intermedios:
Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela Países menos
desarrollados:
Bolivia, Ecuador y Paraguay Participan también once países
observadores: Costa Rica, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Guatemala,
Honduras, Italia, Nicaragua, Panamá Portugal y España. Una característica especial
de la ALADI es que permite establecer vínculos o acuerdos multilaterales con
organizaciones de integración y países latinoamericanos no miembros, y con
grupos económicos y países subdesarrollados que no pertenezcan a la zona. A
pesar de las nuevas políticas destinadas a reforzar la integración, modernizar
la producción y armonizar las estrategias macroeconómicas, la ALADI fue objeto
de fuertes críticas a principios de los noventa, cuando se realizaron diversos
llamamientos que pedían una reestructuración de la asociación. La sede de la
ALADI se encuentra en Montevideo, Uruguay. MCCA Mercado Común
Centroamericano,
organización supranacional de ámbito regional creada mediante el Tratado de
Managua de 1960 para lograr la integración económica entre Guatemala,
Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica; que firmó el tratado en 1962:
pretendía el total desarme arancelario entre éstos países e imponer un
arancel externo común (AEC) frente a los países no miembros. Tuvo importantes
efectos en una primera época, pero la falta de una autoridad supranacional común,
las frecuentes guerras y las tensiones económicas que aparecieron a raíz de la
crisis de la década de los setenta han dejado sin horizonte de futuro el MCCA. La mayor parte de los países
miembros han vuelto a promocionar políticas proteccionistas. Su sede está en
Guatemala. Apartado II CARICOM Comunidad del Caribe,
organización establecida para promover la unidad regional y coordinar la política
económica y exterior en el Caribe. Fundada en 1973 por el Tratado de
Chaguaramas (Venezuela), la CARICOM sustituyó a la Asociación Caribeña de
Libre Mercado, que había sido creada en 1965. Los miembros de plenos derechos
son: Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas y Trinidad y Tobago. Las Islas Vírgenes
británicas y las Islas Turks y Caicos son miembros asociados. Las Bahamas
pertenecen a la comunidad, pero no al Mercado Común creado en su seno, mientras
que Anguila, República Dominicana, Haití, Puerto Rico, Surinam, Venezuela, son
países observadores. La sede de la CARICOM se encuentra en Georgetown, Guyana. La Comunidad del Caribe
desarrolla tres actividades principales: la cooperación económica a través
del Mercado Común del Caribe, la coordinación de la política exterior y la
colaboración en áreas tales como agricultura, industria, transporte y
telecomunicaciones, salud, enseñanza, ciencia y tecnología, cultura, deporte y
administración fiscal. La política queda determinada en las conferencias de
los jefes de gobierno, en las que también se organizan las finanzas de la
Comunidad. El Mercado Común del
Caribe, organizado por la CARICOM, se ocupa también del comercio, la industria,
la planificación económica y los programas de desarrollo para los miembros
menos desarrollados. Su cuerpo directivo es el Consejo del Mercado Común. La
Secretaría es el principal órgano administrativo, tanto de la comunidad como
del Mercado Común. Entre las prioridades existentes se hallan la aplicación de
un sistema arancelario unificado y el establecimiento de un acuerdo de liquidación
de pagos comerciales que sustituyan al sistema de pagos multilaterales que se
hundió en 1983. Objetivos futuros son la creación de una unión monetaria y de
un mercado interno único. Tanto la comunidad del
Caribe y el Mercado Común del Caribe han sido el resultado de 15 años de
esfuerzos destinados a constituir la integración regional; proceso que se inició
en 1958 con la creación de la Federación Británica de las Indias Occidentales
la cual tuvo una duración de sólo cuatro años. En diciembre de 1965 se creó
la Asociación de Libre Comercio del Caribe (CARIFTA), con la participación de
Antigua y Bermuda, Guyana, Trinidad y Tobago; para luego dar lugar a la creación
del Mercado Común del Caribe, descripto anteriormente. Apartado III Antecedentes Después de una década en
que las economías centroamericanas experimentaron serios problemas de
estabilidad económica y política, el éxito de los procesos de paz y la
consolidación de la democracia han permitido a todos los países de la región
moverse rápidamente en cuanto a la aplicación de una reforma estructural. Si
bien es cierto que existen diferencias en cuanto al ritmo de avances y estados
del proceso de reforma existe un consenso importante, entre todos los países,
acerca de la necesidad de promover un mercado libre de distorsiones que facilite
la inserción de la región a la comunidad mundial. Este proceso llevó a los países
a reconsiderar la posibilidad de integrar sus economías. Sin embargo, el propósito
de la integración estaba orientado a la explotación de las economías de
escala y a un mejor uso de la capacidad instalada; la cual sería facilitada,
por medio de negociaciones en grupo acerca de acuerdos de liberalización del
comercio y movilidad de capitales. Renovado interés por la
integración regional Hasta finales de los años
ochenta las autoridades económicas y políticas de la región veían el proceso
de integración como poco probable, argumentando que a pesar de la proximidad
geográfica y la compatibilidad en el tamaño y dotación de recursos, las
condiciones relativas a la estabilidad política y económica eran altamente disímiles
entre los países del istmo. Sin embargo, las transformaciones políticas y económicas
que se gestaron a inicios de los noventa renovaron el interés por crear una
zona de libre movilidad de los factores productivos, de capital, de bienes y
servicios y de personas en el ámbito centroamericano; lo cual fue además
favorecido por la tendencia mundial a la conformación de bloques económicos. La viabilidad teórica de la
integración parecería haber mejorado significativamente gracias a que, de
manera independiente, los países de la región, adoptaron una estrategia de
desarrollo orientada hacia el mercado externo, a la vez que procedieron con
reformas tendientes a mejorar el marco para el diseño y aplicación de políticas
económicas. Estas condiciones favorecían la consolidación de la estabilidad
interna y creaban condiciones adecuadas para promover procesos de crecimiento
económico sostenido. Se reconocieron los
beneficios potenciales de un proceso de integración orientado primero a lo económico,
con la liberalización de los flujos de comercio y de capital, que luego
pudieran extenderse a un proceso de integración política, con la liberalización
de los flujos de población y una eventual unión monetaria. En Guatemala, El
Salvador y Honduras el interés por un proceso de ese tipo generó tal
entusiasmo que el grupo se autodenominó "El Triángulo del Norte". Se
consideraba que esos países tenían condiciones similares en cuanto al ingreso
per cápita, dotación de recursos y estabilidad cambiaria. Existía, de hecho,
un alto grado de integración entre Guatemala y El Salvador; a su vez, Nicaragua
y Costa Rica fueron invitados a participar en los procesos de negociación; pero
se consideraba que el retroceso y la fragmentación económica que había
experimentado Nicaragua, y el estado de avance y mayor nivel de desarrollo de
Costa Rica, hacía la incorporación de los mismos, poco probable. En consecuencia, se
establecieron acuerdos para promover no sólo la liberalización del comercio,
sino también, la integración de los mercados financieros y de capitales para
la armonización de las regulaciones y procedimientos de operación que los regían.
Con el apoyo de los organismos internacionales y la Comunidad Económica Europea
se constituyó un "Programa de Apoyo a la Integración y Desarrollo de
Centroamérica" (PARDIC), dentro del cual se estudiaron las posibilidades
de coordinación de las políticas económicas teniendo como base, la evaluación
de las convergencias. ApartadoIII Estado actual de la
integración El proceso de integración y
coordinación ha llevado a los países a promover únicamente una unión
aduanera con base en un arancel externo común. Para tal fin se estableció un
rango que oscila entre un 5 y un 20% sobre las importaciones, en tanto que El
Salvador, como única excepción de la región, ha establecido una agenda para
su reducción gradual a un rango de entre el 1 y el 5%; lo cual deberá
concretarse hacia fines del año 2000. Se han dado algunos acuerdos
entre países, de hecho, y reconociendo el alto grado de integración de sus
economías, El Salvador y Guatemala firmaron en 1991 un Tratado de Libre
Comercio que estableció una zona de libre comercio entre éstos países. Este
tratado fue ampliado a lo que se denomino el "Triángulo del Norte"
con la incorporación de Honduras a través de tratado de Nueva Ocotepeque,
1992. El objetivo de largo plazo de éste tratado es el de crear una unión
aduanera y buscar la complementariedad en función del desarrollo de las
ventajas competitivas entre países. El deterioro de la economía
hondureña de los últimos años ha hecho que algunos aseguren que el Tratado
del Triángulo del Norte ha llevado a un desabastecimiento del mercado local de
productos agropecuarios y ha inundado el mismo con productos agroindustriales.
Aunque Nicaragua no ha estado formalmente incorporada en los tratados, éste país
manifiesta interés en participar ampliamente en los mismos, convirtiéndose en
un socio de facto en lo que se ha llegado a denominar Centroamérica 4 (CA-4) Costa Rica ha tenido un
comportamiento más inconsistente en cuanto a la integración regional. Esto se
explica por el hecho de que durante mucho tiempo, el país mantuvo el liderazgo
en cuanto a reforma y desempeño macroeconómico, por lo que solo estuvo
dispuesto a la apertura comercial con la región, pero no a ir más allá en
cuanto a integración política y monetaria, por lo que el país ha quedado
excluído de la mayoría de los acuerdos regionales firmados en la actualidad.
De hecho, en lo político los países de la región han constituido el
Parlamento Centroamericano, al cual Costa Rica asiste sólo como observador. Las negociaciones con
otros bloques comerciales Las negociaciones
comerciales de la región centroamericana no han procedido de manera ordenada, y
se han visto obstaculizadas por diversos factores. El principal tema que refleja
la región es la de quedar afuera de los principales bloques comerciales. En
particular, la constitución del Tratado de Libre Comercio de América del Norte
(TLCAN o NAFTA) en 1992 creó gran conmoción en la región, por considerar que
éste proceso podría dejarlos de lo que hasta ahora ha sido el principal bloque
comercial de la mayoría de los países de la región. Los países han estado
buscando la forma directa, o no, para no quedar excluidos del comercio mundial.
Para ello, la región inició negociaciones con los principales socios
comerciales a partir de 1992, entre ellos, México, Colombia y Venezuela, y ha
tratado de llevar a discusión una propuesta de incorporación al NAFTA, ya sea
consiguiendo la paridad en el trato que reciben los actuales socios, o
promoviendo una mejora en las condiciones de la Iniciativa de la Cuenca del
Caribe. En todas éstas
negociaciones, Costa Rica no estuvo dispuesta a esperar al resto de Centroamérica
en los procesos de negociación y se adelanto a la firma de México en 1994. En
particular, no ha sido sino hasta 1996, que se ha retomado el tema de un Tratado
de Libre Comercio entre México y el Triángulo del Norte. La reciente crisis
venezolana ha hecho que de facto se abandonen esfuerzos de integración con los
países de América del Sur. ApartadoIII El incremento de las
transacciones comerciales internas de los agrupamientos económicos de la región
entre enero de 1997 y julio de 1998, así como los compromisos
intergubernamentales logrados en los mismos esquemas, evidencian el vigor del
proceso de integración económica de la región. No existen todavía señales
claras de que el agravamiento de la crisis financiera internacional haya
incidido sobre ese proceso. Sin embargo no se puede descartar que el ambiente,
hasta ahora favorable de la integración, pueda verse afectado por alguna de las
repercusiones de la crisis en el comercio internacional tales como la reducción
del precio de los productos básicos exportados por los países de la región y
la competencia que los productos regionales puedan enfrentar. Las uniones aduaneras que
operan en la región avanzaron en la aplicación de sus respectivos regímenes
de libre comercio y aranceles externos comunes. Los gobiernos desplegaron
esfuerzos para abordar áreas complementarias o acelerar su puesta en práctica,
como el fortalecimiento institucional, la liberalización del sector de
servicios y la libre movilidad de las personas y los capitales. En algunos casos
se dieron los primeros pasos para el diseño de un mecanismo de solución de
controversias. Ha disminuido en este último
tiempo el número de nuevos acuerdos de libre comercio, sea por que los dos países
que los impulsan con mayor frecuencia (Chile y México) completaron los acuerdos
que pretendían, o por que aumentó el interés por buscar áreas de
convergencias entre esquemas subregionales y por otra parte en la firma de
acuerdos entre esquemas subregionales y países no miembros, como es el caso,
del Mercado Común Centroamericano (MCCA) y la República Dominicana. Estos
acercamientos obedecieron a los desafíos que ha planteado el lanzamiento del
proceso de negociación hemisférica y a la aspiración de los países del
Caribe de ampliar los espacios económicos que son aún demasiado limitados para
poder enfrentar con éxito la competencia internacional. Apartado IV El concepto de
convergencia y sus modalidades En la literatura sobre
integración económica se emplea la noción de convergencia, aunque el concepto
es impreciso. En el contexto de la globalización se trata de un proceso con
vistas a reducir las diferencias o asimetrías originalmente existentes entre
las partes independientes del conjunto, proceso que puede ser espontáneo o
negociado entre los gobiernos y con algún grado de institucionalizada. En el ámbito de la
integración regional deben distinguirse dos modalidades de convergencia: La convergencia dentro
de los esquemas de integración. La convergencia entre
los esquemas de integración. Las sucesivas fases de la
construcción de un mercado ampliado, que suelen definirse como zona de libre
comercio, unión aduanera, mercado común, unión económica y unión económica,
política y monetaria, implican grados crecientes de armonización de políticas,
por ende, de convergencia. Las áreas de libre comercio se destacan por ser el
esquema de integración menos exigente entre las políticas económicas,
mientras que en el otro extremo, la unión económica, política y monetaria
representa la eliminación casi total del ejercicio de las políticas nacionales
por parte de los países miembros. Las distintas modalidades de
convergencia pertinentes para los proyectos de integración regional en el
caribe: La convergencia entre y
dentro de los esquemas de integración Grado y complejidad de la
convergencia en políticas que deben ser armonizadas (normativa comercial,
aranceles a terceros, políticas comerciales, fiscales, sociales y macroeconómicas) La convergencia entre acuerdos
constituye una etapa y relativamente laxa y pertinente para la fase de integración
en que actualmente se encuentran las subregiones del Caribe. A éste área
corresponden fases de negociaciones enfocadas en instrumentos de facilitación
del comercio y de la política comercial que inciden en el acceso al mercado
ampliado, como los aranceles, las normas de origen, las salvaguardas, la
valoración aduanera y las normas técnicas. Una vez que se ajusten los
regímenes acordados y a medida que se intensifiquen los vínculos comerciales
entre los socios es de prever que se eleve la demanda de coordinar las demás
políticas que inciden en el intercambio mutuo y en la capacidad de atraer
inversiones. Dentro de los esquemas
existentes la convergencia de políticas que vayan más allá de los aspectos
comerciales corresponde a una fase avanzada que aquella a la que recién se están
asomando los acuerdos subregionales de integración. Como los esfuerzos de la
CARICOM y el MCCA por complementar sus uniones aduaneras aún imperfectas,
mediante la coordinación y armonización de las políticas que incluyen la dinámica
y funcionamiento de los mercados ampliados y en la competencia en el interior de
estos. Figuran entre tales políticas la cambiarias, ciertos segmentos de la política
monetaria y fiscales, las políticas de competencia y de atracción de inversión
extranjera, la unificación de la legislación económica y las regulaciones
administrativas pertinentes. Apartado IV La convergencia representa
un desafío que se ha ganado en consistencia y a medida que los esquemas
subregionales de integración tienden a incursionar en fases más avanzadas de
integración o aplicación. Además, la proliferación de acuerdos bilaterales
ha otorgado un dinamismo al cuadro de la integración regional, pero ha dado
lugar a la vez a un desarrollo poco orgánico de las condiciones de competencia
dentro de la región. Sin embargo, lo que impone las mayores exigencias al
objetivo de lograr un mercado regional plenamente integrado es el creciente
lanzamiento del proceso de negociación del Area de Libre Comercio de las Américas
(ALCA), ya que los compromisos a que se puede llegar en este caso pueden socavar
la razón de ser del proyecto de integración regional, si éste no supera su
actual estado de desarrollo. Por otra parte, también se ha argumentado que las
condiciones actuales son propicias para emprender la tarea de convergencia, dada
la orientación común de las políticas económicas. Ante esta disyuntiva se
puede plantear líneas de acción. Una opción es, la que propone la Secretaría
General de la ALADI, y que supone completar y modernizar normativas de la
Asociación como, perfeccionar la Norma de Origen Regional y el Régimen de
Salvaguardia, basándose en las normas de la Organización Mundial del Comercio
(OMC) y en las necesidades del comercio intrarregional. Aunque, los países
miembros handemos6trado escaso interés en esta propuesta, prefiriendo la
reglamentación en el ámbito de acuerdos subregionales y bilaterales. Esta
falta de disposición de los países se funda en el hecho que las normas hayan
sido negociadas "a la medida" de cada acuerdo y puede sentirse
inhibida para ampliar las concesiones anteriormente negociadas y hacerlas
extensivas a terceros países. Otra opción puede consistir
en que hacia el año 2005 los países decidan unificar las distintas normativas
en el contexto de la ALADI o del Area de Libre Comercio de Sudamérica (ALCSA),
en él supuesto que no prosperen las negociaciones del ALCA. Esta tarea se vería
facilitada por la experiencia acumulada en el proceso de negociación del ALCA,
por el hecho que en ese momento los acuerdos de complementación económica
(ACE) se encontrarían en pleno funcionamiento, y por las asimetrías
relativamente menores existentes entre los países de la región Conclusión Como se desprende de la
descripción detallada hasta éste punto, ha surgido en la región, una compleja
constelación de acuerdos plurilaterales y bilaterales que se complementan,
superponen y en algunos casos se entrecruzan. Esta nueva situación se compara
favorablemente con la imperante en las décadas anteriores, dados su gran
dinamismo y la clara disposición que demuestran los países a abrir sus
mercados en el proceso de integración y al comercio internacional en general.
Entre sus aspectos menos favorables habría que señalar su falta de
sistematización, y su aparente contradicción, como el caso en el que se
vulnera el AEC de los distintos esquemas regionales. Llevar adelante el proceso
de convergencia de los diferentes acuerdos ha resultado ser una tarea más
compleja de lo esperado. Los intentos de ampliar los esquemas de integración
mediante la incorporación de nuevos miembros tienden a volverse más
intrincados y difíciles de llegar a buen término, en la medida en que aumenta
el número de países participantes. Se podría pensar que los intereses en
conflicto opacan los beneficios potenciales. Persiste, además, la disyuntiva no
resuelta, entre ampliar los acuerdos mediante la integración de nuevos
miembros, o profundizarlos por la vía de incrementar la liberalización e
incorporar nuevas disciplinas (derechos de propiedad intelectual, servicios,
medio ambiente, aspectos sociales y laborales, etc.) Por lo pronto, es posible
vislumbrar dos grandes vertientes en el movimiento de integracion: la que se
centraría entre los países de la región, y la que se debería negociar en el
ámbito hemisférico. Estas opciones no tienen por que ser excluyentes, ya que
ambos procesos pueden avanzar simultáneamente y converger en forma gradual. A pesar de la aparente
coincidencia entre los lineamientos principales de los distintos acuerdos,
persisten aún diferencias significativas en cuanto a sus contenidos específicos,
que hacen difícil conjugarlos mediante la simple aplicación de los compromisos
existentes. Centroamérica ha seguido,
con grandes esfuerzos, un modelo de integración en donde se reconocía la
consistencia de la estrategia regional; que era un mercado donde no existan las
distorsiones, para así lograr la inserción en la economía mundial,
aprovechando las economías de escala y profundizando las negociaciones con
otros bloques comerciales. Posee planes ambiciosos, difíciles pero posibles
para la concertación, como una zona de libre comercio con amplia libre
movilidad de capital y coordinación de políticas macroeconómicas o la
eventual integración política con libre movilidad de personas y unión
aduanera. Estos horizontes pueden ser
viables si se concentra en lograr un ingreso per cápita similar entre los países
miembros, poseer un tipo de cambio fijo, reducir la inflación y las tasa de
interés, y por otra parte los profundos problemas sociales de empleo y educación.
Para lograrlo sería necesario la constitución de órganos supranacionales que
controlen y apoyen el programa de integración y desarrollo centroamericano. En todo proceso de integración
es evidente encontrarnos con obstáculos que impidan concretarlo, éstas asimetrías,
como el grado de interés a la integración, los diferentes avances en el
proceso de reformas, grados de riesgo país de cada país miembro,
endeudamiento, son graves problemas a resolver, que se concretan sólo cuando
existe por parte de cada país miembro un profundo sentido de sinceramiento
para evitar que la brecha de asimetrías se amplíe, y se vuelvan más difíciles
las negociaciones. Realizado por: Ximena Muñoz Vivas Publicación enviada por Ximena Muñoz Vivas Contactar mailto:xinase@sinectis.com.ar Código ISPN de la Publicación EpylEVEkFZFxznykre Publicado Thursday 6 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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