Cuando el sistema de encomienda entró en funcionamiento, como la mejor
manera de relación dominadores-dominados con la sociedad indígena, se impuso
un sistema de dominio colonial adecuado para la obtención de tributos y
servicios personales por parte del encomendero.
La encomienda, como aparato organizador de la mano de obra indígena, produjo
cambios en la distribución de la población y además el requerimiento de
productos(en casos desconocidos por los indígenas) para el abastecimiento de la
población.
Este sistema de encomienda trajo consigo la doble finalidad de obtener riquezas
e integrar al indígena a la cultura española por medio de la evangelización y
la prédica de costumbres cristianas.
Los objetivos del trabajo podrían, de manera general, resumirse en tres: en
primer lugar, analizar como influyeron las organizaciones socioeconómicas españolas
en la sociedad indígena; en segundo lugar, analizar de qué manera la
cotidianeidad se vio alterada ante la inclusión y producción de productos
europeos; y por último, ver las maneras en que la cultura española efectivizó
su dominio en el aspecto religioso.
2. La Encomienda
La encomienda consistía en la entrega de un grupo de indígenas a un español
para su "protección, educación y evangelización" a cambio de
cobrar(el encomendero) un tributo. El deber de los encomenderos era entonces
instruir al indígena en la fe católica y hacerles hábitos de buenas
costumbres:
[...]para que os sirváis dellos conforme a las ordenanzas reales e con que dejéis,
a los caciques, sus mujeres e hijos e indios de su servicio, e con que los
dotrinéis e hagáis dotrinar en las cosas de nuestra santa fe católica, como
Su Majestad lo tiene mandado[...]
En la segunda mitad del siglo XVI, las encomiendas fueron limitadas legalmente a
un tributo calculado mediante la multiplicación del número de tributarios por
la cantidad que cada uno tenía que pagar. Hacia mediados del siglo XVI, la
emigración española hacia el nuevo Mundo alcanzó niveles elevados y de manera
acelerada aparecieron pueblos de españoles, generando una demanda de alimentos,
en particular aquellos productos que todavía los agricultores indígenas no podían
suministrar, como carne, trigo, azúcar y vino.
3. Encomienda y mano de obra
El hecho de que los indios tuvieran que pagar tributos fue una de las
primeras y más fundamentales convicciones españolas en el mundo colonial.
"En teoría, los indios pagaban el tributo como obligación de
"vasallos" de la corona(este término fue usado en el período
colonial) a cambio de beneficios, o supuestos beneficios, de la civilización
española. En la época anterior a la conquista, muchos indios tenían que pagar
tributo, hecho que facilitó en teoría y en la práctica la exacción
tributaria"(GIBSON, 1990, pp. 171):
"Y porque es cosa justa y razonable que los dichos indios naturales de la
dicha tierra nos sirvan y den tributo, en reconocimiento del señorío y
servicio que como nuestros súbditos y vasallos nos deben, e somos informados
que ellos entre sí tenían costumbre de dar a sus teúles y señores
principales cierto tributo ordinario, yo vos mando que luego que los dichos
nuestros oficiales llegaren, todos juntos, vos informéis del tributo o servicio
ordinario que daban a los dichos sus teúles, e si halláredes que ansí que
pagaban el dicho tributo, habéis de tener forma y manera juntamente con los
dichos nuestros oficiales y asentar con los dichos indios, que nos den y paguen
en cada un año otro tanto derecho u tributo, como daban y pagaban hasta agora a
los dichos teúles y señores, y si halláredes que no tenían costumbre de
pagar el dicho quinto y tributos, asentaréis con ellos que nos den y paguen
reconocimiento del vasallaje que nos deben, como a sus soberanos y señores
ordinariamente, lo que vos pareciere que buenamente podrán cumplir y pagar, y
ansí mismo vos informéis, demás de lo susodicho, en qué otras cosas podemos
ser servidos y tener renta en la dicha tierra, así como salinas, mineros,
pastos y otras cosas que hobiere en la tierra".
"De 1521 a 1542, los encomenderos dispusieron libremente de la energía de
los indios de encomienda. No se modificó el sistema aborigen preexistente de
reciprocidad para la producción de bienes y la prestación de servicios. Bajo
el sistema de encomienda, el indígena conservó sus vínculos con el pueblo y
grupo al que pertenecía, estableciendo con el encomendero una relación
temporal, que consistía en un trabajo estacional y sin especialización, que
debido a su carácter político de súbditos no implicó remuneración salarial
alguna"(Florescano, 1990, pp.101).
Si bien los españoles aceptaban que los indígenas eran seres humanos,
pensaban que, como los niños, no eran responsables de sus actos y, por tanto,
debían ser "encomendados" al cuidado de otros, lo que también sirvió
como justificación de este sometimiento. Por lo tanto, la encomienda fue una
institución que permite consolidar el espacio que se conquistaba, puesto
que organizaba la mano de obra de las sociedades existentes de manera tal que
beneficiaran a la corona española.
"Desde el principio, la corona consideró la parte laboral de la encomienda
como un expediente temporal e insatisfactoria, pendiente del establecimiento de
una mano de obra asalariada libre; fue esta posición real la que tuvo como
resultado la supresión del control de los encomenderos sobre la mano de obra
indígena. Esto tuvo lugar a mediados del siglo XVI en la parte central del
virreinato de Nueva España y una generación después en los Andes
Centrales"(GIBSON, 1990, pp.174). Cabe destacar que como institución
legal, la encomienda no implicó derechos sobre las tierras de los indios.
Durante la conquista, la adquisición de tierra no fue el principal objetivo de
los españoles. Ante todo, los españoles quisieron establecer en el Nuevo Mundo
una sociedad organizada entorno a núcleos urbanos, a semejanza de las
existentes en España. Estos pueblos disponían en sus alrededores de una
población indígena campesina, sujeta a un sistema de dominio colonial
indirecto, que proporcionaría el abastecimiento de alimentos.
El trabajo en la encomienda raramente difería de la esclavitud, y los indios
continuaban sobrecargados de trabajo e igualmente maltratados que durante los
primeros años de la conquista. En contra de la ley, a veces, los indios de
encomienda eran vendidos o alquilados por sus encomenderos; poco se hizo para
asegurar la cristianización de los trabajadores o para proporcionarles el
bienestar que requería la ley. En las Indias Occidentales las encomiendas
concluyeron al cabo de dos generaciones, debido a la extinción de la población
aborigen.
Los tributos indígenas(que podían ser metales, o bien alimentos como el maíz,
trigo, pescado o gallinas) eran recogidos por el cacique de la comunidad indígena,
quien era el encargado de llevarlo al encomendero. El encomendero estaba en
contacto con la encomienda, pero su lugar de residencia era la ciudad, bastión
neurálgico del sistema colonial español, y era un vecino de ella que incluso
podía ser que integrara el Cabildo, institución que tenía control sobre el ámbito
urbano y rural. Citando la fuente vemos lo señalado anteriormente:
"Gaspar de Solís, en nombre de Pedro Pizarro, vecino de la ciudad de
Arequipa, digo que mi parte tiene necesidad de un
traslado del título de encomienda, que el licenciado de la Gasca hizo en el
dicho Pedro Pizarro, que está en los apeles del secretario pedro de Aveñedo,
difunto"
"[...]pareció presente Pedro Pizarro, vecino desta ciudad, y presentó la
cédula de encomienda desta otra parte escrita, e pedió e requirió, a Su
Merced, la cumpla y, en cumplimiento della, le dé la posesión de los caciques
a principales e indios en la dicha cédula contenidos, e los pidió por
testimonio"
"Pedro Pizarro, vecino desta ciudad de Arequipa, digo que, entre los
papeles de Gaspar Hernández, escribano público del cabildo, que fue desta
ciudad, están unos títulos de una merced que el muy ilustre Cabildo, Justicia
y regimiento desta dicha ciudad me hizo, de veinte banegadas de sembradura en
Tacana, y conviene a mi derecho sacar un traslado, dos o más, de la dicha
merced[...]"
Más allá de ser el ámbito de control, la encomienda no era el ámbito
cotidiano del encomendero, sino que por el contrario, este estaba ligado al seno
de la ciudad, e incluso era parte funcional de ella.
4. Encomienda y tierras
Desaparecida la idea de los tesoros escondidos, los españoles pensaron en la
posibilidad de organizar en el Nuevo Mundo una sociedad como la europea,
construida en América sobre el trabajo indígena. Es decir, que si bien los
blancos vivían separados de los aborígenes, a la vez los necesitaban como mano
de obra.
Al principio los colonizadores fueron atraídos hacia las zonas densamente
pobladas del México Central y de los Andes Centrales, donde dieron más
importancia al botín, mano de obra y tributos que a la tierra. Por consecuencia
fueron estas zonas las que sufrieron las conquistas mayores y las que más
pronto se vieron afectadas por las encomiendas más prolongadas del continente.
La encomienda fue la institución inicial adecuada y, de modo significativo, no
comportaba la concesión de tierra, sino la concesión de indios para tributos y
trabajos, por cascada se entregaba el usufructo de la tierra que esta mano de
obra encomendada habita:
"[...]encomiendo nuevamente en vos [...] todos los indios caciques
prencipales, e indios a ellos subjetos, chácras y estancias a ellos
pertenecientes[...]
Según el sistema hereditario de la península ibérica la propiedad de la
tierra suponía tradicionalmente beneficio económico y posición social. Pero
el traslado de esta tradición al Nuevo Mundo fue retrasado por la existencia de
una amplia y densa población indígena que ocupaba las tierras. Sólo con el
descenso de este sector de la población en el siglo XVI, habría una gran
cantidad de tierras disponibles. "A partir de la segunda mitad del siglo
XVI, el desinterés de los españoles por la tierra y las actividades agrícolas
cambió repentinamente, y empezaron, cada vez más, a solicitar nuevas mercedes
de tierras"(Florescano, 1990, pp.97). Comenzó a darse entonces una idea de
tratar de tomar todas las tierras aledañas a la encomienda y pedir título de
propiedad. Vale recordar que la encomienda le era otorgada al encomendero por la
corona, pero las tierras aledañas a la encomienda eran entregadas por el
Cabildo de la ciudad. Esta situación no sería otra cosa, con el correr del
tiempo, que el puntapié inicial para lo que se denominaría en el futuro la
"hacienda":
"Pedro Pizarro, vecino desta ciudad, besa las manos a Vuestras Mercedes
y suplica a Vuestras Mercedes, le hagan merced de le señalar y dar veinte
banegas e sembradura abajo del alijal de Tacana, que son tierras baldías y
montuosas, que se llaman Rolonia e Vitoria, para hacer, en las dichas tierras,
heredades, en lo cual rescibirá merced"
"[...]dicen que Vuestras Señorías pueden hacer merced a Pedro Pizarro de
una Chácra llamada Coyluna, que es por encima
del ajial de Tacana, y, a lo que a mí me paresce, se le sigue a los indios
provecho, porque Pedro Pizarro sacará, a su coste, las acequias, después se
aprovecharán ellos de las acequias, y a mi parescer, ha más de doce años que
no se siembran, y Vuestras Mercedes se las pueden dar, las veinte banegadas de
tierra[...]"
"[...]pareciendo parte del dicho Pedro Pizarro y con este mandamiento fuerádes
requerido, midáis la dicha chácra al dicho
Pedro Pizarro, que tenga veinte banegas de a cuatro solares cada banega, de los
solares desta ciudad, y medida, le pornéis mojones y límites, y le daréis la
posesión della, firme y bastantemente, conforme a derecho, y, así, dada la
posesión por ante escribano que nombréis para ello[...]dé[...]título de la
merced[...]"
Esta idea de propiedad privada es también no sólo dada por el establecimiento
de los límites y la mensura de la tierras entregadas en merced, sino que eran
mensuradas por un Juez del Cabildo especialmente asignado para ello, y que además
atestiguaba el título de propiedad que se le estaba entregando , en este caso a
Pedro Pizarro:
"[...]por el dicho señor Juez visto mandamiento, estando delante de la
dicha chácra, comenzó a medir las veinte banegas de tierra, de a cuatro
solares, cada una banega, de tierra, las cuales, el señor Juez empezó a medir
por orilla de una barranca y por cerca de una acequia grande que, al presente,
está cerrada[...] y sobre la barranca, puso mojones[...]
Un creciente número de españoles encomenderos, como también otros menos
privilegiados, se aprovecharon del mecanismo de la distribución de la tierra,
generándose a lo largo del tiempo una diferenciación entre las tierras
destinadas para pastar, denominadas "estancias" y las dedicadas a los
viñedos, cultivo de granos y vegetales, denominadas "chacras".
Los indios producían artículos europeos para poder vender a cambio del metálico
que necesitaban para pagar el tributo. Indudablemente el cultivo o fabricación
de productos europeos constituía un paso en dirección a la hispanización de
dichos individuos. Los bienes eran producidos o hechos exclusivamente por indios
como artículos tributarios, no había ninguna intención de integrarlos en la
vida indígena.
El tributo se convirtió en uno de los principales mecanismos de control
ejercido por los encomenderos sobre los indígenas, y sus recaudadores
tributarios, que normalmente eran indios, se hallaban entre los agentes de los
encomenderos más temidos. Al igual que en otros aspectos de la encomienda, los
excesos que se cometían en la recaudación del tributo fueron posibles debido a
la dependencia de los encomenderos respecto de los jefes indios locales. Durante
el primer período, el tributo era entregado al cacique, y bajo su dirección se
extraía una parte del mismo, para luego transferirla al encomendero. En la
ausencia de dicha cooperación de los caciques, los españoles no tenían los
medios adecuados para exigir de los indios los pagos del tributo. por otra
parte, esta cooperación también permitía a los caciques absorber gran parte
de los tributos indígenas para su propio enriquecimiento. La cantidad tributada
se componía normalmente de un pago en dinero y de un pago en especias, y los
valores de estas variaban considerablemente de un lugar a otro. El gobierno español,
con la siempre necesidad de encontrar fondos, a fines del siglo XVI y durante el
siglo XVII, impuso nuevos impuestos a los indios bajo títulos tan especiales
como servicio y ministros.
En pocas líneas podríamos decir que la encomienda, vía de acceso a la
propiedad de la tierra, es una institución que permite controlar el espacio que
se conquista, ya que permite organizar las sociedades existentes en beneficio de
la corona española. El logro de los españoles fue poder acomodar las
instituciones peninsulares como la encomienda a un modelo de poblamiento y a un
sistema de extracción de tributos y de trabajo preexistente.
5. Encomienda y aculturación
El discurso de dominación
La encomienda fue una institución de control, pero además fue una institución
de transición entre un período de guerra y de paz, entre el tiempo de tomar
conciencia de vencedores y vencidos. En el Traslado(30-10-1567)...Cabildo de
Arequipa), se reconoce que estas tierras pertenecieron al antiguo Imperio de los
Incas, pero que pasaban a ser propiedad privada de Pedro Pizarro, marcando otra
manifestación por parte de los conquistadores de expresar su dominación sobre
los pueblos indígenas:
"[...]le hicimos merced[...] de veinte banegas de tierra[...] que pareció
ser y haber sido de los ingas, señores deste reino, y se le mandó dar título
y mandamiento de posesión[...]
Con la interpelación entre el español y el indígena se da un proceso de
aculturación continuo que modificó tanto las organizaciones indígenas locales
como a los españoles. Esto se advierte en la intención de la cultura
peninsular de lograr un traslado de costumbres y organizaciones de Europa hacia
Hispanoamérica, para establecer la Nueva Europa. El sistema de
"encomienda" parecía ser la fórmula ideal para las relaciones
hispanoamericanas; ahí los encomenderos percibían tributos o servicios
personales y a cambio de ello, el encomendero debía ocuparse de la instrucción
y evangelización del indio encomendado:
"[...]yo vos encargo y mando cuanto puedo que tengáis especial y principal
cuidado de la conversión y doctrina de los teúles e indios de esas partes e
provincias que son debajo de vuestra gobernación, y que con todas vuestras
fuerzas, supuestos todos otros intereses y provechos, trabajéis por vuestra
parte cuanto en el mundo os fuere posible, como los indios naturales de esa
Nueva España sean convertidos a nuestra Santa Fe Católica e industriados en
ella, para que vivan como cristianos y se salven[...]"
El proceso de aculturación se puso de manifiesto desde la figura del español
como dominador(pasando por los discursos religiosos) hasta en el desarrollo de
la vida cotidiana de los grupos indígenas. La aculturación no sólo se dió
por la presencia del español, sino que también en los aspectos cotidianos
nuevos a los que se enfrentó el indígena, como la producción de determinados
cereales, como es el trigo, como el pago tributario, etc...
Con referencia a la aculturación, este concepto pone el acento en las
transformaciones de las culturas receptoras cuando hay un proceso de dominación,
como en el caso de la colonización. Se refiere a la deculturación o pérdida
de contenido de éstas culturas, que es un aspecto de la aculturación. En el
caso de América, encontramos una asimetría total, con un claro desarrollo de
dominación, que es violenta, acelerada, e impuesta.
En relación al proceso de "evangelización" llevado a cabo por los
europeos, hay una clara demostración de imposición, y no cabe dudas de que el
conquistador define al indígena con ciertos elementos que son funcionales en su
cultura y que, en última instancia, benefician el logro de su objetivo: si el
dominado cree y tiene fe, es un "potencial creyente católico", al
cual se deberá guiar y encaminar en la santa fe y las buenas costumbres. Dentro
de cada institución española instalada en América había ciertos requisitos
en cuanto a lo que a religión se refiere:
"Que en las estancias o en otras partes donde los españoles se
sirvieren de los dichos indios, tengan una parte señalada donde tengan una
imagen de Nuestra Señora, y cada día por la mañana antes que salgan a hacer
hacienda los lleven allí, y les digan las cosas de nuestra santa fe, y les
muestren la oración del Pater Noster, e Ave maría, Credo, e Salve Regina, en
manera que se conozcan que reciben doctrina de nuestra fe, so pena que por cada
vez que no lo hiciere pague seis pesos de oro, aplicados como dicho es".
Mas allá de la supuesta situación de comprensión ideológica, hay un ataque
al accionar cotidiano del indígena y sus creencias. La no aceptación de los hábitos
indígenas en el espectro espiritual dan cuenta del fuerte accionar ideológico
de las premisas del catolicismo.
El proceso de aculturación y la religión católica
Es verdad que los misioneros actuaron a menudo como un freno para la explotación
abrumadora, constituyendo una alternativa a los enfrentamientos armados y una
posibilidad para el indígena de compartir un dios que lo protegiese de los
estigmas de su origen y le brindaran un teórico derecho a la igualdad, pero
como siempre, todas estas ventajas ofrecidas al indígena fundamentaron un
paternalismo que se aprovechó al máximo por el misionero para generar
dependencia, puesto que en sus manos estaba convertir a aquél en un "ser
humano" y defenderlo de los excesos de la encomienda, las
"rancheadas"(saqueos militares) y el exterminio. O’Gorman afirma:
"España no conoció más discriminación racial que la consagrada en un
cuerpo de disposiciones paternales y protectoras del indio contra la rapacidad y
el mal ejemplo de los españoles, y si esas medidas no dieron el fruto esperado,
debe reconocerse el propósito del intento que, a pesar de todo, no dejó de
cumplirse de cierta manera en el mestizaje"(1992, pp.154). Los esfuerzos
que se hicieron por "evangelizar" a los habitantes del suelo americano
no alcanzaron, hubo mucha resistencia, por parte de estos, en aceptar
"verdaderamente"(si se permite la expresión) esta nueva creencia.
Amadeo Frezier considera:
"La religión cristiana, que se les hizo abrazar, todavía no ha
arraigado bien en el corazón de la mayoría de ellos, donde conservan una
marcada inclinación por su antigua idolatría; con frecuencia se descubre que aún
adoran a la divinidad de sus mayores, es decir, el sol; sin embargo, son
naturalmente dóciles y capaces de aprender lo bueno en cuanto a costumbres y
religión, si tuviesen buenos ejemplos ante sus ojos; pero como se los instruye
mal y como, por otra parte, ven generalmente que quienes les enseñan desmienten
con sus actos lo que dicen por la boca, no saben qué deben creer. En efecto,
cuando se les prohíben las mujeres y ven que el cura tiene dos o tres, deben
sacar como consecuencia natural, o bien que éste no cree lo que dice, o bien
que transgredir la ley es un pequeñísimo pecado".
Digamos entonces que, mas allá de los objetivos redentores declarados, la
consecuencia del desmantelamiento de las culturas propias es la resignada sumisión
del indígena y su integración, siempre degradada, al modelo de civilización
occidental. Podríamos decir que España bajó toda una cultura, una cosmovisión
que entró en guerra con las culturas locales. No se detuvo, siguió su camino y
no le interesó integrar todas las culturas de ese Nuevo Mundo, desconocido y
profundo.
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Trabajo enviado por:
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