Monografias | 1898 La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico Breve relato de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico1898 La Guerra Hispano Americana en Puerto Rico Breve relato de la Guerra Hispano Americana en Puerto RicoResumen: El 10 de mayo de 1898 a las 12:10 pm, el capitán Angel Rivero Méndez dispara sobre el Yale que está a 9,000 yardas de distancia con un cañón Ordoñez. El disparo cae corto rebotando y cayendo finalmente al mar. ""Imagínese ver, decía, de un lado un macilento y pobre
viejo, de modestas vestiduras y de altiva presencia y noble gesto, lento el pie
e incierto sobre lo que era suyo; imagínesele con una anticuada arma al cinto,
y ahora véalo enfrentarse a un coloradote mocetón, de atlética figura,
cargado con flamantes armas, que tenía tras de sí un ejército doblemente
superior al de su contrincante, una escuadra para él invencible, tremendos
explosivos, auxiliares mecánicos y eléctricos y buena transportación, y tenía,
detrás de nuestro horizonte, una montaña de oro y un pueblo cuyo espiritu sólo
empezaba a corromperse por el imperialismo militante" -Un testigo de la "batalla de Guánica" (combate de Yauco) confesando su atroz sufrimiento al
contemplar el trágico contraste entre los combatientes en la desigual lucha- El
primer disparo de la guerra en Puerto Rico El 10 de mayo de 1898 a las 12:10 pm, el capitán
Angel Rivero Méndez dispara sobre el Yale
que está a 9,000 yardas de distancia con un cañón
Ordoñez. El disparo cae corto rebotando y cayendo finalmente al mar. A las 5:l5 de la madrugada del 12 de mayo de1898, el acorazado Iowa,
de la flota norteamericana operando en aguas de Puerto Rico, que mandaba el almirante
W. T. Sampson, comandante de las Fuerzas navales del Atlántico del
Norte, abrió las hostilidades, disparando el primer cañonazo contra el Fuerte
del Morro, dando así principio a un bombardeo
exploratorio de las baterías de las defensas del puerto y para cerciorarse de
la presencia de la escuadra del almirante Cervera
en la bahía de San Juan, que duró exactamente 2 horas 19 minutos. La flota
atacante consistía de 2 acorazados, el Iowa
y el Indiana,
un crucero acorazado, el New
York, buque insignia de Sampson,
dos monitores, el Terror
y el Amphitrite,
y dos cruceros, el Detroit
y el Montgomery.
Todos armados con 164 cañones. De las baterías de tierra sólo se pudieron utilizar 28 piezas, de
calibre inferior a los de la mayoría de las piezas del enemigo. Sólo 8 minutos
tardó la Plaza en contestar el fuego enemigo, disparando una batería situada
sobre el macho del fuerte San Cristóbal al mando del capitán
Angel Rivero, que luego algo se generalizó por el frente murado que
mira al mar, mientras la flota enemiga seguía disparando principalmente hacia
la bahía, por encima de la ciudad, ejecutando tres circuitos de oeste a este, a
la largo de nuestra línea de fuego. Las bajas
del enemigo sólo fueron 9, dos muertos y 7 heridos. Bajas
españolas y puertorriqueñas: la Plaza sufrió 36 bajas, 2 muertos y
34 heridos; la población civil 20, cuatro muertos y 16 heridos, haciendo un
total de 56 bajas. Los daños
materiales a la ciudad fueron insignificantes; dos balazos de
ametralladora penetraron en el Asilo de Beneficencia; un lienzo del muro norte
del cuartel
de Ballajá, del segundo y tercer piso fueron destruidos; un agujero
en la parte alta de la fachada de la iglesia
de San José; un proyectil perforó un grueso muro del San Cristóbal
y otros destrozaron unos cuantos metros de mampostería. El Castillo
del Morro sufrió, comparativamente, los mayores desperfectos; aunque
no afectaron su utilidad; un proyectil se alojó en la bóveda de la batería
baja. Los daños al caserío también fueron de poca importancia, puesto que el
fuego enemigo no se dirigía a él. El
combate entre el Terror y el Saint Paul Siguió a esta primera operación, el 22 de junio, el ataque por el
crucero español Isabel
II al crucero Saint
Paul. Enorme gentío trepado sobre las murallas, presenció la inútil
lucha, puesto que el Isabel
II hacía fuego a un enemigo que estaba fuera de su alcance, sin
abandonar la protección de las baterías de tierra que las conservaba muy
cerca. Salió del puerto el destructor Terror
para auxiliar al Isabel
II, con tan poca suerte que al enfilar el enemigo, éste abrió fuego
con todas sus baterías, poniendo rápidamente al destructor fuera de combate y
obligandole a refugiarse en el puerto. -Ver
Lista de bajas- Poco antes de las once de la noche del 27 de junio de 1898 fue
informado el capitán de navío don Eugenio
Vallarino, comandante naval de la Isla, por el gobernador Macías,
que el transatlántico Antonio
López llegaría alrededor de esa misma fecha, cargado con el
material de guerra que había sido solicitado para reforzar las defensas de la
Plaza. Vallarino
leyó el despacho, y, según afirma el capitán
Rivero se fue a dormir. Al amanecer del día siguiente el Antonio
López estaba a la vista del puerto hacia el oeste. En ausencia de
instrucciones, el vigía de San Cristóbal anunció al Antonio
López, impartiendo así el aviso al Yossemite,
buque bloqueador, un vapor mercante armado. Cuando el Antonio
López estaba a la altura del Dorado, el Yossemite,
situado cerca del Morro, comenzó a cañonearlo, compeliéndolo a vararse en la Ensenada
Honda. Todo esto ocurría mientras el Yossemite
maniobraba dentro del alcance de las baterías del Morro, que permanecían
silentes, por falta de instrucciones. Los tres cañoneros españoles, el Isabel
II, el General
Concha y el Ponce
de León, habían pasado la noche fondeados, el primero, en el canal;
los otros, en la bahía. No habían recibido órdenes de proteger al Antonio
López. Cuando las recibieron y se hicieron a la mar, ya el Yossemite
había cumplido su misión. Sin ser molestado por el Yossemite,
se procedió al alijo del Antonio
López, bajo la dirección del capitán de artillería don Ramón
Acha Caamaño, nacido en Puerto Rico. El material de guerra salvado era considerable: 10 piezas de
artillería, municiones, medio millón de raciones de tropa e innumerables
accesorios. Esta vez fue el comandante del Yossemite,
Mr. W. H. Emory, quien se quedó dormido. Explosión del polvorín de Miraflores El 14 de julio en el muelle del polvorín de Miraflores, que estaba
localizado en los terrenos donde hoy ubica el Centro Gubernamental Isla Grande
(antigua base naval), ocurre una explosión debido al descuido de uno de los
trabajadores que estaban cargando pólvora antigua para arrojarla al mar. Como
resultado de la explosión mueren 18 personas y 3 son heridas. -Ver
lista de bajas- Desembarco
en Guánica y el combate de Yauco Bajo el mando del mayor general
Nelson A. Miles, las tropas invasoras llegaron frente a Guánica
a las 5 de la mañana del 25 de julio. Entró al puerto el cañonero Gloucester
que echó a tierra 28
marineros exploradores, con un pequeño cañón al mando del teniente
Huse. A las nueve de la mañana izó la bandera norteamericana en una
destartalada casa de la aldea. Detrás del Gloucester
entró al puerto el acorazado Massachusetts, seguido por todos los transportes. A las 5 de
la mañana del día siguiente los españoles atacaron con tres compañias del
batallón Cazadores de la Patria, al mando del teniente coronel
Francisco Puig, a las tropas de desembarco mandadas por el general
Garretson. Tras breve escaramuza se retiraron las fuerzas españolas,
obedeciendo órdenes superiores, habiendo sufrido
diez bajas y causado cinco
a los norteamericanos. Este fue el cuadro que se repitió hasta la
hora de la victoria durante la breve, y militarmente insignificante campaña del
general
Miles en Puerto Rico. El coronel
Puig se retiró a Arecibo, fue indebidamente relevado del mando, como
si un solo hombre hubiera podido enmendar los errores de un pueblo en un par de
semanas, y se suicidó el 2 de agosto de 1898. El 27 de julio las fuerzas de
Garretson ocuparon, sin resistencia, el pueblo de Yauco. El 4 de agosto las
tropas del general
Henry, que incluía la brigada Garretson, entró en Ponce, encontrándola
ocupada por las fuerzas del general
Wilson que habían llegado allí hacía una semana y que había
pactado con el cuerpo consular de Ponce la evacuación de la ciudad por la pequeña
fuerza española, el 27 de julio. A la mañana siguiente fue izada la bandera
norteamericana en el Ayuntamiento, y tras este acto apareció la proclama de Miles,
general en jefe del Ejército de los Estados Unidos y de operaciones en Puerto
Rico. El
combate de Coamo y el combate
del Asomante El 7 de agosto avanzó hacia Coamo
la brigada del general
Ernst, precedida por una batería. Tras un corto tiroteo los españoles
abandonaron sus trincheras y los norteamericanos entraron a Coamo
el día 9. Siguieron hacia Aibonito por la carretera militar, y en la salida de Coamo
se encontraron con la retaguardia de las fuerzas españolas que protegían la
evacuación. En el intenso
tiroteo que mantuvieron los hombres del regimiento Cazadores de la
Patria murieron como héroes, el comandante
Martínez Illescas y su segundo, el capitán Frutos López -Ver
lista de bajas-. El abanderado abandonó el pabellón de su batallón
y sus compañeros se rindieron y fueron aprisionados, con excepción de unos
cuantos soldados que, negándose a hacerlo, escaparon cerro arriba. Los españoles
eligieron entonces como punto de resistencia las trincheras del Asomante,
situadas a media ladera de un monte, que dominaba varios kilómetros de la
carretera central. Disponíase para defenderla de 1.280 infantes, 70 caballos y
dos pequeños cañones
con sólo 80 balas, todo al mando del teniente coronel Francisco Larrea. Con tan
mezquinos medios se
enfrentaron el día 12 de agosto al avance de la brigada del general
Ernst que contaba con 6 cañones de tiro rápido. En esta acción perdieron
los norteamericanos 2 oficiales heridos, 2 soldados muertos y 3
heridos, total 7 bajas; los
españoles 1 ó 2 heridos. Otras operaciones en el mes de julio La expedición del mayor
general John R. Brooke, consistente de 6 buques, 152 oficiales y
5.444 hombres, 16 cañones de campaña, más 2 dinamiteros, 330 caballos, 72
mulas, municiones de las 3 armas, abundantes raciones para hombres y animales y
equipo de todas clases, llegó a Guánica el 31 de julio, ordenando el general
Miles a Brooke
la inmediata captura
del pueblo de Arroyo, la que se efectuó al día siguiente con sólo
solicitarla un oficial subalterno, el teniente teniente
Wainwright, de la Armada. Cierto es, que había sido ordenada por el
capitán Capitán
General Macías la evacuación previa de Guayama, así como la defensa
de las lomas de Guamaní, a 3 millas de esa ciudad. Tratábase de un
"gesto de honor" o nueva tentativa de obstaculizar el avance de los
invasores, defendido por unos 400 hombres en Guamaní,
al mando del Comandante
Julio Cervera. Mientras tanto, exigió Brooke
la rendición de Guayama, que lejos de discutirla el alcalde, dio la bienvenida
a su emisario, el 5 de agosto. Sin embargo, choques
con la guerrilla del capitán
Acha que merodeaba por allí, causaron al enemigo 4 heridos, teniendo
los españoles 2
muertos y 15 heridos. Quedando pendiente la amenaza del puesto de Guamaní,
decidió el general
Brooke, el 12 de agosto, como en el caso del Asomante,
flanquearlo, encomendando esta misión al 4to. Regimiento de Ohio -Ver
lista de bajas-. Pero, estando el general
Miles gracias al servicio de su Cuerpo de Señales, en comunicación
telegráfica con todas sus brigadas, al transmitirles la noticia de la firma del
armisticio por ambos gobiernos, ordenó la inmediata suspensión de todas las
operaciones. Las operaciones por el oeste de la lsla A fines de julio continuaban llegando tropas invasoras a Guánica.
El 31 llegó el General
Teodore Schwan con casi 3.000 hombres a quien se le ordenó
desembarcar en Ponce. Cinco días después, Miles
le ordenaba salir para Yauco con un regimiento de infantería (el Nº 11), un
escuadrón de caballería (del 5to. Regimiento), y dos baterías de campaña, en
cuya población le agregó otra, haciendo un total de 1.447 hombres. Con estas
fuerzas el General
Schwan ocupó Sabana Grande, pasó por San Germán y al llegar cerca
de Hormigueros fueron ligeramente tiroteados por los escuchas españoles,
quienes prontamente se batieron en retirada. Un poco más adelante, al acercarse
a un puente de hierro sobre un tributario del río Rosario, los españoles abrieron
fuego desde una loma. El fuego de la mosquetería era intenso en
ambos lados, pero no producía bajas. Al agotarseles las municiones a los españoles,
se retiraron hacia el Cerro de Las Mesas. -Ver
lista de bajas- Lo que ocurrió inmediatamente después de la captura de
Hormigueros, continuó ajustándose a la característica de la campaña entera
de Puerto Rico, comparable a una maniobra de guerra en tiempos de paz en la que
una fuerza inferior se batía en retirada desde un principio, ante una fuerza
superior. Así, lo que pudo hacer el coronel Julio Soto con sus 1,516 hombres y
dos cañones para defender la ciudad de Mayagüez contra la brigada de Schwan,
fue concentrarse en el cerro de las Mesas. Como hubo discusión en cuanto a este
movimiento, Soto llevó de nuevo su gente a la ciudad, cuando cambió de opinión
y la mandó a acampar en el camino de Las Marías, retirándose aún más del
enemigo. Al día siguiente el Capitán
General le ordenó salir para Lares, continuando en seguida para
Arecibo, orden que dejaba indefensa la ciudad de Mayagüez y que confirmaba por
centésima vez la incapacidad material de la Madre Patria para defender a su
hija, agotada como estaba en la Guerra de Independencia de Cuba. El 11 de agosto
de 1898 la brigada Schwan
entró en Mayagüez. La marcha a Lares fue interrumpida por la creciente del río
Guasio y agravada por la persecución del enemigo que ya estaba en
Las Marías y que precipitó la casi total desbandada
de la columna del coronel Soto, ya muy afectado por una caída que
sufriera éste al querer cruzar un puente, caída que lo puso fuera de servicio.
El día 13 cayó prisionero de los norteamericanos y conducido a Las Marías,
donde fue atendido por un médico militar del enemigo. El resto de la columna
emprendió la retirada y llegó a San Juan vía Arecibo, casi indemne. Parece innecesario ofrecer detalles de la operación encomendada al
general
V. Henry de completar la ocupación de la mitad del Oeste de la Isla,
marchando desde Ponce a través de la Isla, vía Adjuntas y Utuado
hasta Arecibo. Es innecesario porque durante esta operación que comenzó el 6
de agosto y terminó en los momentos en que se firmaba el armisticio, no se llegó
a disparar un solo tiro. El fin de la guerra El 12 de agosto de 1898 se firma el protocolo de paz entre España
y Estados Unidos terminandose las operaciones de guerra en Puerto Rico el 13 de
agosto. El 27 de septiembre se dio comienzo a la entrega
progresiva a los americanos de los municipios que todavía estaban en
manos españolas completandose dicha operación el día 18 de octubre, último día
de la presencia de tropas españolas en Puerto Rico. ""Imagínese ver, decía, de un lado un macilento y pobre
viejo, de modestas vestiduras y de altiva presencia y noble gesto, lento el pie
e incierto sobre lo que era suyo; imagínesele con una anticuada arma al cinto,
y ahora véalo enfrentarse a un coloradote mocetón, de atlética figura,
cargado con flamantes armas, que tenía tras de sí un ejército doblemente
superior al de su contrincante, una escuadra para él invencible, tremendos
explosivos, auxiliares mecánicos y eléctricos y buena transportación, y tenía,
detrás de nuestro horizonte, una montaña de oro y un pueblo cuyo espiritu sólo
empezaba a corromperse por el imperialismo militante" -Un testigo de la "batalla de Guánica" (combate de Yauco) confesando su atroz sufrimiento al
contemplar el trágico contraste entre los combatientes en la desigual lucha- El
primer disparo de la guerra en Puerto Rico El 10 de mayo de 1898 a las 12:10 pm, el capitán
Angel Rivero Méndez dispara sobre el Yale
que está a 9,000 yardas de distancia con un cañón
Ordoñez. El disparo cae corto rebotando y cayendo finalmente al mar. A las 5:l5 de la madrugada del 12 de mayo de1898, el acorazado Iowa,
de la flota norteamericana operando en aguas de Puerto Rico, que mandaba el almirante
W. T. Sampson, comandante de las Fuerzas navales del Atlántico del
Norte, abrió las hostilidades, disparando el primer cañonazo contra el Fuerte
del Morro, dando así principio a un bombardeo
exploratorio de las baterías de las defensas del puerto y para cerciorarse de
la presencia de la escuadra del almirante Cervera
en la bahía de San Juan, que duró exactamente 2 horas 19 minutos. La flota
atacante consistía de 2 acorazados, el Iowa
y el Indiana,
un crucero acorazado, el New
York, buque insignia de Sampson,
dos monitores, el Terror
y el Amphitrite,
y dos cruceros, el Detroit
y el Montgomery.
Todos armados con 164 cañones. De las baterías de tierra sólo se pudieron utilizar 28 piezas, de
calibre inferior a los de la mayoría de las piezas del enemigo. Sólo 8 minutos
tardó la Plaza en contestar el fuego enemigo, disparando una batería situada
sobre el macho del fuerte San Cristóbal al mando del capitán
Angel Rivero, que luego algo se generalizó por el frente murado que
mira al mar, mientras la flota enemiga seguía disparando principalmente hacia
la bahía, por encima de la ciudad, ejecutando tres circuitos de oeste a este, a
la largo de nuestra línea de fuego. Las bajas
del enemigo sólo fueron 9, dos muertos y 7 heridos. Bajas
españolas y puertorriqueñas: la Plaza sufrió 36 bajas, 2 muertos y
34 heridos; la población civil 20, cuatro muertos y 16 heridos, haciendo un
total de 56 bajas. Los daños
materiales a la ciudad fueron insignificantes; dos balazos de
ametralladora penetraron en el Asilo de Beneficencia; un lienzo del muro norte
del cuartel
de Ballajá, del segundo y tercer piso fueron destruidos; un agujero
en la parte alta de la fachada de la iglesia
de San José; un proyectil perforó un grueso muro del San Cristóbal
y otros destrozaron unos cuantos metros de mampostería. El Castillo
del Morro sufrió, comparativamente, los mayores desperfectos; aunque
no afectaron su utilidad; un proyectil se alojó en la bóveda de la batería
baja. Los daños al caserío también fueron de poca importancia, puesto que el
fuego enemigo no se dirigía a él. El
combate entre el Terror y el Saint Paul Siguió a esta primera operación, el 22 de junio, el ataque por el
crucero español Isabel
II al crucero Saint
Paul. Enorme gentío trepado sobre las murallas, presenció la inútil
lucha, puesto que el Isabel
II hacía fuego a un enemigo que estaba fuera de su alcance, sin
abandonar la protección de las baterías de tierra que las conservaba muy
cerca. Salió del puerto el destructor Terror
para auxiliar al Isabel
II, con tan poca suerte que al enfilar el enemigo, éste abrió fuego
con todas sus baterías, poniendo rápidamente al destructor fuera de combate y
obligandole a refugiarse en el puerto. -Ver
Lista de bajas- Poco antes de las once de la noche del 27 de junio de 1898 fue
informado el capitán de navío don Eugenio
Vallarino, comandante naval de la Isla, por el gobernador Macías,
que el transatlántico Antonio
López llegaría alrededor de esa misma fecha, cargado con el
material de guerra que había sido solicitado para reforzar las defensas de la
Plaza. Vallarino
leyó el despacho, y, según afirma el capitán
Rivero se fue a dormir. Al amanecer del día siguiente el Antonio
López estaba a la vista del puerto hacia el oeste. En ausencia de
instrucciones, el vigía de San Cristóbal anunció al Antonio
López, impartiendo así el aviso al Yossemite,
buque bloqueador, un vapor mercante armado. Cuando el Antonio
López estaba a la altura del Dorado, el Yossemite,
situado cerca del Morro, comenzó a cañonearlo, compeliéndolo a vararse en la Ensenada
Honda. Todo esto ocurría mientras el Yossemite
maniobraba dentro del alcance de las baterías del Morro, que permanecían
silentes, por falta de instrucciones. Los tres cañoneros españoles, el Isabel
II, el General
Concha y el Ponce
de León, habían pasado la noche fondeados, el primero, en el canal;
los otros, en la bahía. No habían recibido órdenes de proteger al Antonio
López. Cuando las recibieron y se hicieron a la mar, ya el Yossemite
había cumplido su misión. Sin ser molestado por el Yossemite,
se procedió al alijo del Antonio
López, bajo la dirección del capitán de artillería don Ramón
Acha Caamaño, nacido en Puerto Rico. El material de guerra salvado era considerable: 10 piezas de
artillería, municiones, medio millón de raciones de tropa e innumerables
accesorios. Esta vez fue el comandante del Yossemite,
Mr. W. H. Emory, quien se quedó dormido. Explosión del polvorín de Miraflores El 14 de julio en el muelle del polvorín de Miraflores, que estaba
localizado en los terrenos donde hoy ubica el Centro Gubernamental Isla Grande
(antigua base naval), ocurre una explosión debido al descuido de uno de los
trabajadores que estaban cargando pólvora antigua para arrojarla al mar. Como
resultado de la explosión mueren 18 personas y 3 son heridas. -Ver
lista de bajas- Desembarco
en Guánica y el combate de Yauco Bajo el mando del mayor general
Nelson A. Miles, las tropas invasoras llegaron frente a Guánica
a las 5 de la mañana del 25 de julio. Entró al puerto el cañonero Gloucester
que echó a tierra 28
marineros exploradores, con un pequeño cañón al mando del teniente
Huse. A las nueve de la mañana izó la bandera norteamericana en una
destartalada casa de la aldea. Detrás del Gloucester
entró al puerto el acorazado Massachusetts, seguido por todos los transportes. A las 5 de
la mañana del día siguiente los españoles atacaron con tres compañias del
batallón Cazadores de la Patria, al mando del teniente coronel
Francisco Puig, a las tropas de desembarco mandadas por el general
Garretson. Tras breve escaramuza se retiraron las fuerzas españolas,
obedeciendo órdenes superiores, habiendo sufrido
diez bajas y causado cinco
a los norteamericanos. Este fue el cuadro que se repitió hasta la
hora de la victoria durante la breve, y militarmente insignificante campaña del
general
Miles en Puerto Rico. El coronel
Puig se retiró a Arecibo, fue indebidamente relevado del mando, como
si un solo hombre hubiera podido enmendar los errores de un pueblo en un par de
semanas, y se suicidó el 2 de agosto de 1898. El 27 de julio las fuerzas de
Garretson ocuparon, sin resistencia, el pueblo de Yauco. El 4 de agosto las
tropas del general
Henry, que incluía la brigada Garretson, entró en Ponce, encontrándola
ocupada por las fuerzas del general
Wilson que habían llegado allí hacía una semana y que había
pactado con el cuerpo consular de Ponce la evacuación de la ciudad por la pequeña
fuerza española, el 27 de julio. A la mañana siguiente fue izada la bandera
norteamericana en el Ayuntamiento, y tras este acto apareció la proclama de Miles,
general en jefe del Ejército de los Estados Unidos y de operaciones en Puerto
Rico. El
combate de Coamo y el combate
del Asomante El 7 de agosto avanzó hacia Coamo
la brigada del general
Ernst, precedida por una batería. Tras un corto tiroteo los españoles
abandonaron sus trincheras y los norteamericanos entraron a Coamo
el día 9. Siguieron hacia Aibonito por la carretera militar, y en la salida de Coamo
se encontraron con la retaguardia de las fuerzas españolas que protegían la
evacuación. En el intenso
tiroteo que mantuvieron los hombres del regimiento Cazadores de la
Patria murieron como héroes, el comandante
Martínez Illescas y su segundo, el capitán Frutos López -Ver
lista de bajas-. El abanderado abandonó el pabellón de su batallón
y sus compañeros se rindieron y fueron aprisionados, con excepción de unos
cuantos soldados que, negándose a hacerlo, escaparon cerro arriba. Los españoles
eligieron entonces como punto de resistencia las trincheras del Asomante,
situadas a media ladera de un monte, que dominaba varios kilómetros de la
carretera central. Disponíase para defenderla de 1.280 infantes, 70 caballos y
dos pequeños cañones
con sólo 80 balas, todo al mando del teniente coronel Francisco Larrea. Con tan
mezquinos medios se
enfrentaron el día 12 de agosto al avance de la brigada del general
Ernst que contaba con 6 cañones de tiro rápido. En esta acción perdieron
los norteamericanos 2 oficiales heridos, 2 soldados muertos y 3
heridos, total 7 bajas; los
españoles 1 ó 2 heridos. Otras operaciones en el mes de julio La expedición del mayor
general John R. Brooke, consistente de 6 buques, 152 oficiales y
5.444 hombres, 16 cañones de campaña, más 2 dinamiteros, 330 caballos, 72
mulas, municiones de las 3 armas, abundantes raciones para hombres y animales y
equipo de todas clases, llegó a Guánica el 31 de julio, ordenando el general
Miles a Brooke
la inmediata captura
del pueblo de Arroyo, la que se efectuó al día siguiente con sólo
solicitarla un oficial subalterno, el teniente teniente
Wainwright, de la Armada. Cierto es, que había sido ordenada por el
capitán Capitán
General Macías la evacuación previa de Guayama, así como la defensa
de las lomas de Guamaní, a 3 millas de esa ciudad. Tratábase de un
"gesto de honor" o nueva tentativa de obstaculizar el avance de los
invasores, defendido por unos 400 hombres en Guamaní,
al mando del Comandante
Julio Cervera. Mientras tanto, exigió Brooke
la rendición de Guayama, que lejos de discutirla el alcalde, dio la bienvenida
a su emisario, el 5 de agosto. Sin embargo, choques
con la guerrilla del capitán
Acha que merodeaba por allí, causaron al enemigo 4 heridos, teniendo
los españoles 2
muertos y 15 heridos. Quedando pendiente la amenaza del puesto de Guamaní,
decidió el general
Brooke, el 12 de agosto, como en el caso del Asomante,
flanquearlo, encomendando esta misión al 4to. Regimiento de Ohio -Ver
lista de bajas-. Pero, estando el general
Miles gracias al servicio de su Cuerpo de Señales, en comunicación
telegráfica con todas sus brigadas, al transmitirles la noticia de la firma del
armisticio por ambos gobiernos, ordenó la inmediata suspensión de todas las
operaciones. Las operaciones por el oeste de la lsla A fines de julio continuaban llegando tropas invasoras a Guánica.
El 31 llegó el General
Teodore Schwan con casi 3.000 hombres a quien se le ordenó
desembarcar en Ponce. Cinco días después, Miles
le ordenaba salir para Yauco con un regimiento de infantería (el Nº 11), un
escuadrón de caballería (del 5to. Regimiento), y dos baterías de campaña, en
cuya población le agregó otra, haciendo un total de 1.447 hombres. Con estas
fuerzas el General
Schwan ocupó Sabana Grande, pasó por San Germán y al llegar cerca
de Hormigueros fueron ligeramente tiroteados por los escuchas españoles,
quienes prontamente se batieron en retirada. Un poco más adelante, al acercarse
a un puente de hierro sobre un tributario del río Rosario, los españoles abrieron
fuego desde una loma. El fuego de la mosquetería era intenso en
ambos lados, pero no producía bajas. Al agotarseles las municiones a los españoles,
se retiraron hacia el Cerro de Las Mesas. -Ver
lista de bajas- Lo que ocurrió inmediatamente después de la captura de
Hormigueros, continuó ajustándose a la característica de la campaña entera
de Puerto Rico, comparable a una maniobra de guerra en tiempos de paz en la que
una fuerza inferior se batía en retirada desde un principio, ante una fuerza
superior. Así, lo que pudo hacer el coronel Julio Soto con sus 1,516 hombres y
dos cañones para defender la ciudad de Mayagüez contra la brigada de Schwan,
fue concentrarse en el cerro de las Mesas. Como hubo discusión en cuanto a este
movimiento, Soto llevó de nuevo su gente a la ciudad, cuando cambió de opinión
y la mandó a acampar en el camino de Las Marías, retirándose aún más del
enemigo. Al día siguiente el Capitán
General le ordenó salir para Lares, continuando en seguida para
Arecibo, orden que dejaba indefensa la ciudad de Mayagüez y que confirmaba por
centésima vez la incapacidad material de la Madre Patria para defender a su
hija, agotada como estaba en la Guerra de Independencia de Cuba. El 11 de agosto
de 1898 la brigada Schwan
entró en Mayagüez. La marcha a Lares fue interrumpida por la creciente del río
Guasio y agravada por la persecución del enemigo que ya estaba en
Las Marías y que precipitó la casi total desbandada
de la columna del coronel Soto, ya muy afectado por una caída que
sufriera éste al querer cruzar un puente, caída que lo puso fuera de servicio.
El día 13 cayó prisionero de los norteamericanos y conducido a Las Marías,
donde fue atendido por un médico militar del enemigo. El resto de la columna
emprendió la retirada y llegó a San Juan vía Arecibo, casi indemne. Parece innecesario ofrecer detalles de la operación encomendada al
general
V. Henry de completar la ocupación de la mitad del Oeste de la Isla,
marchando desde Ponce a través de la Isla, vía Adjuntas y Utuado
hasta Arecibo. Es innecesario porque durante esta operación que comenzó el 6
de agosto y terminó en los momentos en que se firmaba el armisticio, no se llegó
a disparar un solo tiro. El fin de la guerra El 12 de agosto de 1898 se firma el protocolo de paz entre España
y Estados Unidos terminandose las operaciones de guerra en Puerto Rico el 13 de
agosto. El 27 de septiembre se dio comienzo a la entrega
progresiva a los americanos de los municipios que todavía estaban en
manos españolas completandose dicha operación el día 18 de octubre, último día
de la presencia de tropas españolas en Puerto Rico. Publicación enviada por Adolfo de Hostos Contactar http://home.coqui.net/ Código ISPN de la Publicación EpylZZuEFlLVgApvhZ Publicado Thursday 13 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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