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Monografias | Fotografía Norteamericana en la primera mitad del Siglo XXFotografía Norteamericana en la primera mitad del Siglo XXResumen: Dos periodos diferentes se suceden en la fotografía americana desde el final de la primera guerra mundial en 1.918, hasta el final de la segunda en 1.945. En ambas, las fotos eran modernas, por cuanto sus formas y temas procedían de la vida y del arte contemporáneo. Sin embargo, en cada uno de ellos la fotografía parecía diferente, en respuesta a diferentes conjuntos de circunstancias sociales, políticas y económicas, poseedoras a su vez de estilos distintos.(V) Dos periodos diferentes se suceden en la fotografía
americana desde el final de la primera guerra mundial en 1.918, hasta el final
de la segunda en 1.945. En ambas, las fotos eran modernas, por cuanto sus formas
y temas procedían de la vida y del arte contemporáneo. Sin embargo, en cada
uno de ellos la fotografía parecía diferente, en respuesta a diferentes
conjuntos de circunstancias sociales, políticas y económicas, poseedoras a su
vez de estilos distintos. Durante la época de gran prosperidad económica que
se extendió desde el final de la primera guerra mundial hasta el crack de la
bolsa de Wall Street en 1.929, la fotografía americana estuvo dominada por un
estilo actual moderno, caracterizado por atrevidas geometrías y por la
fascinación en ellas ejercidas por los materiales modernos y la maquinaria
industrial, una fascinación de la que hacia gala la vanguardia artística
europea. Durante la depresión y la segunda guerra mundial, ese estilo moderno e
intruso fue mayoritariamente abandonado en aras de otro estilo actual
documental, que abría una ventana aparentemente transparente sobre aquellos
terribles acontecimientos contemporáneos. Para acceder a una comprensión de las corrientes de los fotógrafos
americanos de entreguerras, es preciso retroceder en el tiempo para ver lo que
sucedió en el mundo de la fotografía en el siglo XIX y principios del XX.
Desde la época de la invención, en 1.839, hasta aproximadamente 1.890, solo
los profesionales y aficionados serios se molestaban en aprender las complicadas
habilidades que requería la realización de fotografías; sus imágenes eran en
general documentos realistas; lo mas habitual eran los retratos, seguidos por
paisajes y fotos de viajes. De acuerdo con la estética naturalista imperante en
aquellos días, sus mejores obras lograban reunir en ellas la satisfacción artística
y la precisión realista, sin por ello ocultar que se trataba de fotografías.
Tan solo algún que otro aficionado, como Oscar Rejlander o Julia Margaret
Cameron en Inglaterra, realizaron fotografías con intención puramente estética,
prescindiendo de propósitos utilitaristas o de representación. Sin embargo dos innovaciones de fin de siglo hubieron de
alterar esa placida mezcla de utilidad y arte. En 1.888, George Eastman presentó
la primera cámara de instantáneas Kodak, susceptible de ser usada por
cualquiera, aun careciendo de cualquier tipo de preparación, para dejar
constancia de sus actividades cotidianas, tras realizar las exposiciones, la cámara
se expedía en la fabrica, donde trabajando en serie, se llevaba a cabo el
revelado y se hacían las copias. También durante los años ochenta de ese
siglo, se creó el primer sistema eficaz de impresión de fotografías en
prensas mecánicas junto con el texto, lo cual condujo a una conducción
generalizada de imágenes fotográficas. En respuesta a la industrialización,
comercialización y profesionalización de la fotografía que representaban esas
innovaciones, los fotógrafos aficionados hicieron hincapié en las cualidades
artísticas de su trabajo y comenzaron a llamarse a si mismos
"pictorialistas", para enfatizar su pretensión de alinear a la
fotografía con otros medios gráficos, como por ejemplo la pintura, el dibujo y
el grabado; compartiendo muchas de las ideas e ideales de los reformadores
ingleses John Ruskin y Willian Morris, y de los movimientos esteticistas y Arts
and Grafts, los fotógrafos pictorialistas rechazaron el cómodo acceso a la
fotografía que ofrecía la Kodak de Eastman. Insistían que el industrialismo
degradaba el arte y amenazaba con despojarlo de toda vida. Para manifestar su
protesta, se negaron a utilizar productos fotográficos producidos
industrialmente; en su lugar, experimentaron con técnicas anticuadas que
otorgaban a sus fotos una apariencia artesanal; realizaban la exposición de la
película sin enfocar o con objetivos blandos; dibujaban o pintaban en los
negativos; hacían las copias en papel impregnado manualmente con sales de
metales preciosos; las recubrían con maderas impregnadas coloreadas y las
enmarcaban para que pareciesen dibujos o grabados. A su vez, sus mejores fotos
se exhibían a menudo en exposiciones internacionales organizadas en Europa y América
bajo el patrocinio de Clubes pictorialistas; los mas importantes eran el Linked
Ring de Inglaterra, el Photo Club de Paris y la Photo Secesión de Nueva York. Esta ultima fue fundada en 1.902 por un grupo de fotógrafos
americanos encabezados por Alfred Stieglitz. Siendo él mas progresista entre
los partidarios de la fotografía artística, Stieglitz llevó a cabo su
cometido mediante la lujosa publicación que editaba la Photo Secesión entre
1.903 y 1.917 (Camera Work), y también a través de las Little Galleries (pequeñas
galerías) de la Photo Secesión, entre 1.905 y 1.907, en el 291 de la Quinta
Avenida de Nueva York. Stieglitz permaneció fiel hasta 1.908 a las tonalidades
brumosas y a los típicos temas del pictorialismo, tomadas del impresionismo
francés de la ultima época de la pintura victoriana y del arte simbolista de
fin de siglo; a partir de ese momento se sumergió en lo mas reciente del arte
europeo a través de los reportajes y las piezas que le enviaba desde Paris su
colega y también miembro de la Photo Secession, Eduard Steichen. Hasta que la
exposición internacional de arte moderno presentó obras recientes de Picasso,
Duchamp, Picabia y otros artistas vanguardistas al numeroso publico de Nueva
York, Boston, Chicago... etc. Stieglitz fue el promotor más visible de la
modernidad europea en América. El fue quien dio a conocer a Rodin, Picasso y
Matisse en Camera Work y en "291", también en parte para estimular a
sus compañeros pictorialistas a abandonar aventajados modelos artísticos a
favor de otros mas contemporáneos. Entre los primeros fotógrafos americanos que reaccionaron a
la luz de esa modernidad europea, se cuentan dos jóvenes colegas de Stieglitz,
Paul Strand y Charles Sheeler. Trabajando en su casa estival de Conecticut
durante los veranos de 1.915 y 1.916, Strand se sumergió en una serie de
experimentos fotográficos, incluyendo primeros planos de bodegones con tazas y
platillos, con la intención de investigar lo que el cubismo podía ofrecer a la
fotografía. Los resultados de este intento se cuentan entre las fotografías
que Stieglitz le publico en 1.916 y 1.917 en los dos últimos números de Camera
Work. Sheeler, un pintor que en un primer momento se introdujo en la fotografía
por razones económicas, estuvo experimentando, en unas fotografías realizadas
entre 1.914 y 1.917, con la capacidad de la abstracción geométrica cubista
para reducir los elementos arquitectónicos de su casa del condado de Bucks, en
Pensilvania, a rígidos diseños. Alabado por Stieglitz y asimilado por Strand y
Sheeler, el cubismo ofrecía a la fotografía no un mero programa formal, sino
algo mucho más importante: Una justificación estética del tipo de examen de
superficies intimo y penetrante que la fotografía bien podía llevar a cabo. Los experimentos de ese puñado de fotógrafos, justo antes y
después de la primera guerra mundial, cristalizaron posteriormente en el estilo
moderno que prevaleció en los años veinte, cuando los profesionales crearon
una imagen técnica, iconografica y formalmente al día. La intima asociación
de la fotografía americana con el arte vanguardista, inspirada por Stieglitz en
los años diez, continuó durante la posguerra. Los vanguardistas europeos
abrazaron la fotografía: el constructivismo ruso y la nueva visión de la
Bauhaus alemana suplieron al cubismo francés como fuente del gran arte mientras
en cuanto a aquellas formas (geometrías graficas abruptas) y aquellas teorías
(anteponiendo por ejemplo la producción mecánica a la artesanal) que constituían
la base del rango artístico de la fotografía. A partir de esas vanguardias, y
en neta oposición al pictoricismo, los fotógrafos modernos de los años veinte
realizaron negativos nítidamente enfocados y los ampliaron en papeles satinados
para explotar mejor la gama de grises fotográficos, desde los negros mas ricos
a los blancos mas luminosos. La novedad formal de su obra consistía en el diseño
de un espacio achatado y de unas osadas geometrías logradas mediante curvas, líneas
y ángulos apremiantes. En la selección del tema, también siguiendo la
modernidad, abrazaron su dialogo con lo cotidiano en unas imágenes que
ensalzaban la vida moderna, especialmente Nueva York y las maquinas. A pesar de que el estilo moderno dominó claramente la
fotografía americana durante los años veinte, la intención subyacente al uso
no era muy consistente; a lo largo de la década se pueden distinguir varias
actitudes para con las aplicaciones comerciales del estilo moderno. Esto ultimo
resulta de especial importancia, pues muchos fotógrafos fueron arrastrados
desde el reino del arte por el arte, propio del pictoricismo elitista, hasta la
brega del comercio, tan pronto como las paginas editoriales y publicitarias de
las revistas más populares comenzaron a confiar en las deslumbrantes geometrías
de la fotografía moderna para distinguir como "a la ultima" a
personalidades y proyectos comerciales. Pese a que Stieglitz había colaborado
en la importación de la modernidad europea de vanguardia, conservó su carácter
elitista e individualista. Bajo su guía, la vanguardia americana de los años
veinte, careció del aspecto político que si ostentaba su contrapartida
europea, consagrada a los recientes medios de masas. En su lugar, el discurso de
la fotografía moderna americana de los años veinte permaneció anclado en el
elitismo y en su posición del arte por el arte, que muchos de quienes la
adoptaron habían interiorizado como pictoricistas; y ello hasta incluso el
punto que el éxito de los trabajos que elaboraron para los medios de comunicación
llegó a depender de su acierto en la creación de las imágenes idealizadas del
lujo de la elite. El fotógrafo que cosechó mas éxito en cuanto a satisfacer
las exigencias de la fotografía comercial fue Edward Steichen. Steichen había
sido desde la década de 1.890 a 1.900, uno de los pictoricistas punteros a
escala mundial, pero las experiencias que tuvo que atravesar en su paso por el
ejército como fotógrafo de reconocimiento aéreo durante la primera guerra
mundial lo indujo a abandonar los turbios tonos del pictoricismo por otras imágenes
mucho mas nítidas y repletas de información y detalle. Utilizando este recién
hallado poder descriptivo, Steichen aceptó trabajos en Nueva York en 1.923 para
la agencia publicitaria de J. Walter Tompsom y para la editorial Candi Nast,
entre cuyas populares publicaciones se contaba la chic Vanity Fair y la revista
de modas Vogue. Steichen creó para estas y para otros clientes unas fantasías
modernas que ensalzaban a celebridades, a la moda en si, y determinados artículos
comerciales. Gracias a una muy cuidada iluminación y situación de los modelos,
Steichen produjo imágenes que no eran solamente elegantes, sino que poseían un
vigor grafico que quedaba bien en la pagina impresa. Al escoger emplear comercialmente su talento, Steichen se
alejó de su intimo amigo Stieglitz, la fotografía era un arte pero solo cuando
los individuos expresaban con ella sus personalidades únicas; para el, la
connivencia de Steichen con los nacientes medios de masas invalidaba el
potencial artístico de su fotografía. Tal como la obra comercial de Steichen
ofendió al elitismo estético de Stieglitz, Charles Sheeler ofendió al
idealismo político de su socio Strand cuando se fue a trabajar para MW. Ayer
and Sons, una agencia de publicidad de Philadelfia en 1.924, para Steichen en la
Candi Nast en 1.926, y para la Empresa Ford Motor en 1.927 (la recién
inaugurada planta de fabricación de automóviles de River Rouge, Michigan).
Sheeler recuperó las atrevidas geometrías y espacios aplanados que había
desarrollado en los años diez, y las adoptó con éxito a la glorificación de
la era de la maquina en la industria americana en una elegante presentación de
las chimeneas y cintas transportadoras de la Ford. Durante los primeros veinte, Strand continuó explorando el
potencial fotográfico de la mejor modernidad. En 1.920 comenzó a realizar unos
retratos penetrantes y elaborados de su esposa Rebeca, posiblemente influido por
el prolijo retrato de Georgia O´Keeffe que Stieglitz había comenzado tres años
atrás. Hacia 1.922, impresionado por la pureza de sus líneas y su acabado
industrial, Strand fotografió el tomavistas de Akeley que había comprado.
Posteriormente se fue alejando de las aplicaciones comerciales de la modernidad;
siguiendo las consecuencias del interés de la fotografía directa por el objeto
ante la cámara. Strand rechazó la estetización que aplicaba la modernidad
americana a la experiencia visual, y en su lugar, y como persona políticamente
comprometida, adoptó una posición firme en cuanto a la importancia social y
política de lo que fotografiaba. En los treinta, trabajó en un film documental
para el Gobierno Revolucionario de Méjico y fundó la Compañía Frontier Films
junto a otros cineastas progresistas, con la intención de rodar documentales
pro-obreros y antifascistas. Tras la segunda guerra mundial, Strand realizó una
serie de libros que mostraban panoramas y gentes de varios países. Muchos de los mejores fotógrafos comerciales de los años
veinte absorbieron la estética pictoricista que se enseñaba en la Clarence H.
White School of Photography de Nueva York. Su fundador, el fotógrafo Clarence
White, y Stieglitz habían sido compañeros desde la cofundación de la Photo
Secession en 1.902; pero su relación comenzó a deteriorarse hacia 1.910 cuando
White puso en tela de juicio el liderazgo elitista y autoritario de Stieglitz a
la cabeza del movimiento pictoricista, y cuando Stieglitz tachó de retrogrado y
reñido con la modernidad el pictoricismo de White. Habiendo abandonado a
Stieglitz y la Photo Secession, White fundó la revista Platinum Print, en 1.913
(rebautizada Photographic Art en 1.916), la Clarence White School of Photography
en 1.914, y la Pictorial Photographers of América en 1.916. A través de todo
ello, White abogó por una estética fotográfica mas abierta y tolerante que la
de Stieglitz, a la cual pudiese conciliar las aspiraciones de los fotógrafos
aficionados y los comerciales, además del mas encumbrado y autentico artista. La escuela de White puso en contacto a sus alumnos con la
modernidad gracias a la presencia en sus aulas desde 1.914 hasta 1.918 de Max
Weber y Dow, los alumnos de White aprendieron un cierto tipo de elegancia
moderna que luego aplicaron a la presentación de artículos de consumo en
publicidad y revistas. Max Weber fue el pintor mas versado en cubismo en su época
en América y también gracias a la estética de Arthur Wesley Dow, profesor de
arte en la Universidad de Columbia, cuyas enseñanzas y publicaciones (sobre
todo su libro Composition 1.899) proponían un estilo artístico derivado de los
grabados japoneses, que valoraban la simplicidad grafica decorativa. Entre los alumnos de White encontramos a Paul Outerbridge,
Margaret Baunke-White, Laura Gilpin y Ralp Steiner. Steiner que estuvo como
alumno en la White desde 1.921 hasta 1.922, se quejaba al cabo de los años de
que el énfasis que se ponía en el diseño, fue como un corsé del que solo se
pudo liberar mucho mas tarde. Como alumno y luego como profesional en los años
veinte, sin embargo, lo cierto es que se ajustó al tenor estético de la
escuela con unas vistosas composiciones formales que hallaba por casualidad o
que construía. A diferencia de la mayor parte de sus condiscípulos de los
veinte, los cuales trabajaban en publicidad o en revistas, Steiner se dedicó a
la fotografía de relaciones publicas con clientes que pretendían aparecer
gratuitamente en calidad de noticia. Su opinión era que este tipo de trabajo
resultaba mas libre que dedicarse a la publicidad, porque no tenia encima a
directores publicitarios diciéndole que hacer. Steiner se sintió impulsado a
lograr una perfección técnica superior en 1.927, tras haber contemplado las
fotos de Strand. Un empleo comercial de la fotografía completamente diferente
es el que aparece en la obra de Man Ray, un americano asociado al
"Dada" de Nueva York en los años diez, que trabajó en Paris en los
veinte y treinta como fotógrafo retratista y de modas, y como artista
surrealista. Por encargo de la Compagnie Parisiene de Distribucion di
Electricite, Man Ray realizó en 1.931 la carpeta Electricite, conteniendo
trabajos que combinaban fotografías y fotogramas, las cuales eran fotos hechas
sin cámara situando los objetos directamente sobre el papel fotográfico y
exponiéndolo a la luz. A diferencia de los fotógrafos de modas y de artículos
de consumo, los cuales mostraban artículos palpables que se encontraban a la
venta, la carpeta de Man Ray pretendía al mismo tiempo dar forma visible a una
energía invisible y mostrar como la electricidad da forma a la vida moderna. La
modernidad elitista de Stiegitz tuvo su contrapartida en la costa oeste de la
mano de Edward Weston y de su hijo Brett. De 1.911 en adelante, Weston trabajó
en California como retratista comercial en un estilo de objetivo blando y
vagamente orientalista, mientras recibía atención nacional en exposiciones
pictorialistas. A comienzos de los veinte, se decantó hacia un estilo moderno
que combinaba formas cubistas con tonos ambientales suaves. En 1.922 realizó
fotografías en un estilo moderno geométrico durante un viaje para visitar a
Stieglitz en Nueva York. De 1.923 a 1.926, Weston vivió con la poetisa y fotógrafa
Tina Modotti en el Méjico posrevolucionario; su compromiso con un estilo fotográfico
directo, papel brillo y una temática cotidiana, surgió y se consolidó en ese
periodo, influido en parte por su amistad con los revolucionarios del movimiento
expresionista extridentista, quienes le publicaron algunas fotos en sus
revistas. Tras su regreso a California, Weston vivió una vida sencilla a
orillas del Pacifico en el pueblo de Carmel y siguió trabajando en un estilo
completamente moderno, fotografiando sujetos aislados, como por ejemplo
pimientos y hongos, prestando una infinita atención a la nitidez y al matiz en
el tono. Hacia 1.933, la obra de Weston no solo presentaba descripciones de
objetos sino también de los entornos donde se encontraban, paisajes de dunas,
playas oceánicas y otros tipos de paisajes. Brett Weston consiguió un admirable éxito precoz, tras
haber aprendido fotografía de su padre en Méjico en 1.925 a la edad de catorce
años. Su padre se dio cuenta de que a los catorce Brett estaba logrando un
trabajo mejor que el suyo propio a los treinta. En 1.929, Brett Weston se
hallaba entre los fotógrafos que representaban el oeste americano en la
prestigiosa exposición de Stuttgart Film and Foto. Comparada con la fotografía
de su padre, la de Brett Weston es mas abstracta, utiliza tonos mas extremos y
posee mas drama. Además del elitismo de Stieglitz y Weston, de la
comercialidad de Steichen, Sheeler y los alumnos de la Clarence H.White y del
idealismo de político de Strand; hubo dos posiciones mas respecto a la
modernidad de los años veinte. La primera fue una especie de pictoricismo
moderno híbrido, que influía a Margrette Mather, Imogene Cunningham y Laura
Gilpin. Sus imágenes hacían gala a un tiempo de las atrevidas formas de la
modernidad y del esteticismo hermético y la suavidad atmosférica del
pictoricismo. Margrette Mather entabló amistad con los Weston en 1.912 y
fue su ayudante de estudio en 1.921 y 1.922. Al igual que Weston, había sido
una notable pictoricista en los años diez en una línea estética orientalista
de composición parca y asimétrica muy popular por aquel entonces en
California. En la década de los veinte, junto a su amigo y entusiasta del arte
moderno William Justema, comenzó a utilizar modelos formales mas contemporáneos
en sus exploraciones fotográficas sobre la superficie y la forma. En sus
fotografías de alrededor de 1.930 conservó retazos de su primitiva estética
de diseño orientalista en la organización del espacio plano. Imogene Cunningham se inició como fotógrafa de estudio en
Seatle, Washinton y en la parte norte de la costa del Pacifico. Aunque no
pertenecía a la Photo Secession, si conocía el trabajo de sus miembros y, de
hecho, las primeras fotografías que realizó guardaban cierto parecido con las
de ellos y también con las obras del pintor prerafaelista ingles Dante Gabriel
Rossetti y con las del valedor de las Arts and Grafts ingleses, William Morris.
En su intento de equilibrar sus papeles como esposa (del grabador de aguafuertes
Roi Partridge, con quien se trasladó a la bahía de San Francisco en 1.917), y
como madre y artista, durante los años veinte, Cunningham a menudo se vio
limitada a fotografiar las plantas y flores que crecían cerca de su casa o que
podía llevar hasta allí. El resultado fotográfico, en parte copias de
platino, es osadamente grafico, con espectaculares contrastes de luz y sombras. Tras estudiar en la Clarence H.White School of Photograpy en
1.926, Laura Gilpin regresó a su Colorado nativo, en la parte occidental de los
Estados Unidos, donde hizo retratos y libros ilustrados con sus fotografías
mientras participaba en exposiciones de salones gráficos internacionales. Al
igual que Cunningham, continuó utilizando el papel de platino preferido por
White, mucho después de que los fotógrafos progresistas ya hubieran rechazado
su suavidad matizada, combinándolas con los tonos duros y ricos del papel
brillo industrial. Las fotos en platino de Gilpin conservan aquel espacio
indefinido del primer pictoricismo, logrado mediante una gama tonal suave y
reducida. Sin embargo, y al menos parcialmente, a la vez exhibía vigorosas
formas geométricas fuera de todo tipo de contexto espacial. Separar a Mather, Gilpin y Cunningham como ejemplos de una
modernidad pictoricista híbrida resulta un poco engañoso y supone una partición
mas clara que en la que en realidad hubo entre ellas y los fotógrafos
supuestamente mas avanzados. Pese a que la atención prestada al diseño de
superficies decorativas y que a un uso ocasional por parte de Cunningham y
Gilpin del papel de platino, ciertamente sitúa su obra dentro del esteticismo
pictoricista, sus fotografías resultan un poco mas herméticas que las que había
realizado Edward Weston poco tiempo atrás. Aun mas se ha sugerido una
reevaluación positiva del arte a menudo realizado por mujeres y a menudo no
tomado en consideración por su faceta decorativa a partir de la exploración de
que los últimos sesenta realizaron, en zonas anteriormente tabú, referidos a
la decoración y al diseño, artistas femeninos como la escultora americana Judy
Plaff. Artistas que pretendían incluir en la corriente central del arte el
interés de las mujeres por el trabajo manual y la decoración, actividades que
antes se despachaban como insignificantes habilidades domesticas. La postura final fue adoptada (inadvertidamente fuera de los
cánones modernos) por los innumerables fotógrafos de estudio cuyo trabajo
permanece mayoritariamente sin recopilar. Estos cándidos fotógrafos,
indiferentes a las corrientes artísticas, mientras pudieran entregar a sus
clientes resultados satisfactorios, disminuyeron cada vez mas en los Estados
Unidos después de la segunda guerra mundial por cuanto la creciente
accesibilidad a las cámaras instantáneas permitía que la gente hiciera sus
propios retratos de familia y sus propios recordatorios de acontecimientos, sin
tener que depender de los profesionales. Sin embargo, un fotógrafo comercial
cuyo negocio resistió fue James Van Der Zee. Sus fotografías tomadas en Nueva
York, especialmente en la comunidad negra de Harlem, entre 1.916 y 1.968, nos
dan testimonio visual de un modo de vida que de otra forma pudo haberse pedido,
no solo por el paso del tiempo, sino por que la segregación racial también lo
convertía por aquel entonces en invisible para la cultura dominante blanca.
Entre sus fotografías vemos a Marcus Garvey, líder del movimiento nacionalista
negro, y a Moorish Jews, parroquiano de una iglesia de Harlem. El crack de 1.929, tuvo efectos inmediatos no solo en el
bienestar económico de los Estados Unidos, sino también en su vida cultural.
El refinado estilo moderno de los años veinte y los artículos de lujo cuyo
consumo promovía, rápidamente dejaron de ser relevantes en cuanto los ricos
perdieron sus fortunas basadas en stocks sobredimensionados y en valores
inmobiliarios, y los asalariados sus puestos de trabajo. El país se concentró
en la difícil situación de los desempleados y en la batalla por la recuperación
económica. La necesidad de los ciudadanos americanos por comprender lo que
sucedía y la necesidad del gobierno de comunicarse con esos ciudadanos
transformó el país en una cultura de imagen y sonido habitada por gente del
cine y la radio. El estilo documental con que se transmitía esa información
(tanto si el medio utilizado era el cine, la pintura, el texto escrito o la
fotografía) imitaba el estilo franco y directo de la fotografía instantánea,
que los americanos de los años treinta consideraban como prueba inalterable de
una experiencia visual directa y en consecuencia digna de crédito. Los fotógrafos americanos no abandonaron únicamente un
estilo moderno por otro documental, también se apartaron del prolongado énfasis
que el pictoricismo ponía en la laboriosa realización de las ampliaciones que
se exhibían ante un publico directo. En sus mansiones en la modernidad
comercial de los veinte, cada vez mas fotógrafos de los treinta comenzaron a
considerar las paginas de las revistas, libros y periódicos como lugar idóneo
para la presentación de sus trabajos. A causa de este estilo documental de los
treinta, desarrollado en los medios de comunicación y en el medio político y
social mas allá de las galerías y exposiciones, probablemente se encontraron
mas próximos al espíritu de los fotógrafos modernos europeos de después de
la primera guerra mundial de lo que estuvieron los fotógrafos de los veinte,
pese a que estos últimos fueron mas conscientemente modernos. Los efectos de la depresión se dejaron sentir mas tarde y
con menos intensidad en la costa oeste, entonces aun mayoritariamente agrícola,
que en las ciudades industriales del este. Quizá por tal motivo se aprecia en
la obra del fotógrafo californiano Ansel Adams una especie de transición entre
los estilos modernos y documental. Adams estudió piano cuando era joven, pero
lo abandonó como profesional en 1.926 para dedicarse por completo a su interés
por la fotografía, nacido como pictoricista aficionado. En 1.930 la creciente
insatisfacción que le producía el pictoricismo culmina cuando conoció a Paul
Strand en Tass, Nuevo Méjico y pudo ver sus negativos. Años después con
Imogene Cunningham, Edward Weston y otros fotógrafos de la costa oeste, fundó
el reformista Group 64f, que abogaba por una clara explotación de las
cualidades únicas del medio, en oposición al reciente estilo pictoricista
expuesto por William Mortenson. Los paisajes en gran formato de Adams de los
treinta, poseen la minuciosa perfección de las obras de Weston y Strand de los
veinte; ahora bien, en oposición a sus tendencias abstractas. Adams se
interesaba mas por una representación visual precisa del mundo. La modernidad documental de los treinta resultó
especialmente institucionalizada durante la presidencia de Franklin Delano
Roosbelt cuyo programa de recuperación económica, el New Deal implicaba a los
Estados Unidos por primera vez en una planificación social a gran escala
opuesta a su sólida tradición de capitalismo individualista. Los
administradores que dirigían la New Deal pronto reconocieron el poder de la
fotografía para suscitar el apoyo popular en esa reorientación de la ideología
del país e indujeron equipos de fotógrafos en la mayoría de sus programas;
estos equipos crearon las imágenes que se difundieron en la prensa local y
nacional. El programa del New Deal que reunió fotógrafos de mas talento fue la
Farm Security Administration, responsable de la asistencia a los granjeros y a
la población rural en general. Bajo la dirección del economista Roy Striker,
la sección fotográfica de la F.S.A. fue mas allá de simplemente dejar
constancia de las actividades de la F.S.A. y constituyó un archivo gráfico
enciclopédico que abarcaba todos los aspectos de la vida en el campo y los
pueblos pequeños. Los mas famosos de los fotógrafos que trabajaron para
Striker en la F.S.A. eran Walker Evans y Dorotea Lange; también estaban Arthur
Rothstein y Marian Post Wolcott. Mediante su publicación en periódicos locales
y en revistas de ámbito nacional la situación de la población rural americana
llegó al conocimiento de sus contemporáneos urbanos. Pese a que el estilo
realista de aquellas fotos, sugiere que se adoptaron inapelablemente como
documentos imparciales y ciertos, un reciente estudioso de la materia ha
subrayado que en ellos existe un intento deliberado de conformar una determinada
imagen de América sobre si misma, retratando nostálgicamente como real una
tradición agraria que ya entonces era marginal. Antes incluso de trabajar para la F.S.A., Walker Evans ya
practicaba un estilo documental. Como amigo y colega de Berenice Abbott, Evans
estuvo viviendo en Paris a finales de los veinte hasta que regresó a los
Estados Unidos en 1.929. Al volver, tanto Evans como Abbott comenzaron a
fotografiar Nueva York en un estilo cuboconstructivista que utilizaba enfoques
de ángulo elevados para construir imágenes fuertemente geometrizadas. A
principios de los treinta, sin embargo, ambos fotógrafos abandonaron este
estilo moderno. En su lugar adoptaron otros estilos documentales, sutilmente
transparentes, que no impedían a los espectadores reconocer lo que estaban
viendo. Abbott poseía un estilo realmente único. Estuvo expuesto a
la influencia del surrealismo y de otras corrientes modernas europeas como
ayudante en el estudio de Man Ray en Paris; sin embargo, volvió a los Estados
Unidos para fotografiar Nueva York emulando al fotógrafo francés Eugene Atget
cuyo corpus de elegantes fotografías de calles y parques parisinos adquirió
tras su muerte con la intención de preservarlo. Abbott fotografió Nueva York durante seis años sufragando
el proyecto de su bolsillo; luego prosiguió de 1.935 a 1.939, bajo el titulo
Changning New York, con el apoyo del Federal Arts Projets del New Deal, un
proyecto dirigido por la Works Projets Administration, que constituía un
esfuerzo gubernamental para proporcionar trabajo a artistas desempleados durante
la depresión. Además de modelar el rostro público de los proyectos
oficiales del New Deal, el estilo documental dio origen en los años treinta a
las revistas ilustradas. Entre las más notables se encuentran Life y Look,
fundadas en 1.936 y 1.937 respectivamente. Adoptando la misma apariencia que
ofrecía la fotografía gubernamental del New Deal y con la colaboración de
editores y periodistas gráficos fugitivos del nacionalsocialismo alemán, estas
publicaciones explotaron el ansia de noticias de los americanos de aquella era
de la depresión sobre sus ciudadanos y sobre los esfuerzos del gobierno por
resolver los devastadores problemas económicos y sociales planteados. Entre los
periodistas gráficos de Life estaba Margaret Bouske White, una antigua alumna
de la Clarence H.White School of Photograpy, que había publicado fotos sobre la
industria norteamericana en la revista mensual hermana de Life, Fortune;
dedicada a los negocios de la clase alta; también estaba W.Eugens Smitz, que
trató infructuosamente de reconciliar los encargos políticos con la política
editorial de la revista; y Andreas Feininger nacido en América. El mas joven de
los Feininger estudió arquitectura, pero en Suecia, donde vivió desde 1.933
hasta 1.939, se pasó a la fotografía arquitectónica. Incapaz como ciudadano
americano de encontrar trabajo en Alemania posteriormente, se trasladó a los
Estados Unidos y trabajó en Life desde 1.943 a 1.962. En Look también estuvo
Arthur Rothstein, que entró en la revista tras abandonar la F.S.A. A lo largo de los años treinta, la prensa diaria también se
orientó hacia el gráfico. En parte como respuesta a la competencia que
representaba el éxito de los periódicos tabloides ilustrados, el uso de la
fotografía en los periódicos americanos del tipo de hoja suelta impresa,
aumentó en unos dos tercios en los años treinta, alcanzando un punto de
saturación en 1.938, cuando el treinta y ocho por ciento del espacio no
publicitario de los periódicos metropolitanos, era dedicado a la fotografía.
Pero pocos de los fotógrafos que trabajaban en la prensa diaria se ganaron un
reconocimiento de carácter local. Como excepción cabe destacar a Arthur
Felling, un fotógrafo asentado en Nueva York dedicado a asuntos de crímenes.
Felling se llamaba a si mismo "Weegee", una traducción fonética de
"Quija", el nombre comercial del tablero en el que se intentaban
recibir mensajes telepáticos. Weegee, que trabajaba por su cuenta, fue tantas
veces el primero en llegar a la escena del crimen en asesinatos y otras
terribles ocasiones, como accidentes, etc.., que sus competidores llegaban a
pensar que poseia algún tipo de poder místico de adivinación, antes de
suponer que, como resultó ser, disfrutaba de la única licencia de la radio de
la policía concedida a un fotógrafo. Weegee tenia una especial capacidad para
captar en un quiebro de su enorme cámara de prensa, el terror de lo sucedido
grabado en el rostro de los mirones. Los fotógrafos también dispusieron de otro medio de
publicación durante los treinta y los cuarenta. En los últimos treinta sobre
todo, la popularidad de la fotografía documental tipo F.S.A. dio pie a un
mercado de libros comercializados en masa, que mezclaban imágenes y texto.
Entre los que disfrutaron de mayor éxito están "You and Paul Taylor"
y "Let us now praise famous man", de Walker Evans y James Ager.
Mientras que esos libros constituían esfuerzos conjuntos de fotógrafos y
escritores, Wright Morris entró en el mundo de la fotografía en 1.938, con la
capacidad de crear imágenes verdaderas con el mismo realismo fotográfico que
surgía de su prosa descriptiva. El primero de sus dos libros, "The
Inhabitans", concluido en 1.942 y publicado en 1.946, recoge en texto e imágenes
un viaje en coche, en solitario a través de los Estados Unidos, en el cual
atravesó el extraño sur antes de llegar al medio oeste y el oeste, zonas del
país más familiares para él. Para su segundo libro, "The home
place" (1.947), Morris regresó al escenario de su infancia, al estado de
las grandes llanuras, Nebraska, en el norte-centro de la Unión, y allí
fotografió con disciplinado cariño las granjas de su tío y de su
recientemente fallecido vecino. Además de la fundación de Life y Look, los treinta fueron
testigos, en el negocio editorial, de la revitalización de la revista de modas
Harpers Bazaar, de la corporación Hearts, y de la contratación de Camel Snow
como director en 1.932 y de Alexey Brodovitch como director de arte dos años
después. Bajo su creativo liderazgo, la revista promocionó a Robert Frank, Man
Ray, Richard Avedon e Irving Penn como fotógrafos de modas, dándoles una increíble
libertad y una remuneración sustancial para que definiesen sus propios enfoques
sobre la moda. Otro miembro de Harpers Bazaar fue Luise Dahl-Wolf que se formó
como pintora en California y se introdujo en la fotografía en los años veinte
tras conocer a la pictoricista Anne Brigman en San Francisco. Habiendo comenzado
en 1.936, Dahl-Wolf trabajó fotografiando moda, principalmente trajes de baño.
Posteriormente, juzgando intolerables los cambios experimentados por la revista
tras la jubilación de Snow y Brodovitch, se retiró en 1.957. Su salida
coincidió con la aparición de un estado de opinión de los fotógrafos en el
sentido de que la creciente estructura corporativa de las revistas, resultaba
contraria a la libertad creativa que les había llevado hasta ellas. Lisette Model también hizo fotografías para Harpers Bazaar.
Nacida en Viena, la abandonó en 1.937 para ir primero a Francia y después a
Nueva York, donde en 1.940, fue contratada por Ralph Steiner, quien entonces
trabajaba como director fotográfico de un periódico diario; al año siguiente,
Brodovitch se hizo con sus servicios. Mediante unas imágenes gráficamente
consistentes y socialmente satíricas, y también con su labor de enseñanza en
la New School of Social Research de Nueva York, iniciada en 1.950, Model ejerció
una gran influencia en la joven generación de fotógrafos, especialmente en
Diane Arbus. Durante la segunda guerra mundial, el periodismo gráfico de
revista continuó con su papel de reportero, introduciendo en los hogares
americanos imágenes de las actividades de sus tropas en el extranjero. Pero
incluso antes de la guerra ya había indicios de que algunos fotógrafos se sentían
insatisfechos de la fotografía documental, y consideraban que sus exigencias de
reportajes imparciales o hasta complacientes resultaba en exceso restrictivo
para su propia creatividad. Frank Cappa, que ya seria por aquel entonces uno de los
mayores exponentes del reporterismo gráfico gracias a sus fotografías en la
guerra civil española, jugó un papel importantísimo en la creación de las imágenes
mas impactantes del horror de la guerra. Mas tarde, junto con otros fotógrafos
de igual talla como Cartier Brenson, crearía una de las agencias más
importantes por la calidad de sus contenidos en la segunda mitad del siglo, la
agencia Mágnum. "Si tus fotografías no salen bien es porque no te acercas
lo suficiente", fue una de sus frases más famosas, y quizá la causa de su
muerte años después. Trabajo enviado por: Javien López. Publicación enviada por Javien López Contactar mailto:jl1@wanadoo.es Código ISPN de la Publicación EpylkulFVEbIvqldMW Publicado Friday 7 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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