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Monografias | El futuro del libro y el libro del futuro Una mirada desde la óptica pedagógica

El futuro del libro y el libro del futuro Una mirada desde la óptica pedagógica

Resumen: "En los albores del siglo XXI, el libro sigue con más vigencia que nunca, no en vano deja tras de sí muchos años y generaciones como contenedor y transmisor de cultura." (Alfredo Bryce Echenique, "El placer de la palabra escrita" En: El Dominical de El Comercio de Lima, 23 de junio de 2002).

Publicación enviada por Jorge G. Paredes M.




 


Índice

Índice

¿Tecnología e involución del hombre?

La escuela y el homo videns.

Evolución de los soportes de la escritura

El libro en la era de la información: el desafío de internet.

Los discos ópticos: cd rom y dvd.

Los e-books

El libro en el futuro

Bibliografía

"A nosotros, los lectores de hoy, supuestamente amenazados de extinción, todavía nos queda por aprender qué es la lectura. (Manguel, Alberto. "Una historia de la lectura". Santa Fe de Bogotá: Editorial Norma, 1999; p.41)

"En los albores del siglo XXI, el libro sigue con más vigencia que nunca, no en vano deja tras de sí muchos años y generaciones como contenedor y transmisor de cultura." (Alfredo Bryce Echenique, "El placer de la palabra escrita" En: El Dominical de El Comercio de Lima, 23 de junio de 2002)

1. ¿TECNOLOGÍA E INVOLUCIÓN DEL HOMBRE?

"Las desventajas del libro frente al hipertexto hacen presagiar su desaparición y el nacimiento de una nueva cultura, con profundas repercusiones sociales, en especial en los modelos de enseñanza-aprendizaje, que tienen en el libro un fiel transmisor de información y esparcimiento con memoria indeleble".

(Cote, Eduardo. "Educación y cibersociedad: Hipertextos e hipermedia".-http://www.clasevirtual.net/publicaciones/hipertextos.htm)

¿Está realmente el libro en peligro de extinción debido al avance de la tecnología de la información?. Miquel Barceló, en el prólogo del interesante libro de Nicholas Negroponte "Being Digital", traducido como "El mundo digital", señala algunas implicancias de la llamada revolución de las tecnologías de la información (informática más telecomunicaciones). Barceló nos dice, por ejemplo, que "La informática, tecnología automatizada del proceso de datos, permite hacer en millonésimas de segundo los cálculos y operaciones que, sin información, exigen tiempos, como mínimo, del orden del segundo" (Op. cit; España, 2000; p. 11). Pero, como muy perspicazmente señala Barceló, el futuro tecnológico - yo diría ya el presente- tiende a distorsionar la realidad y hacerla paradójicamente contradictoria e inhumana. Barceló, citando a Edgar Pisani, nos recuerda "que en algunos lugares del planeta (y el ejemplo paradigmático es África) las autopistas de la información pueden llegar antes que las necesarias e imprescindibles tuberías que transportan el agua potable para evitar o reducir el alcance de las muchas enfermedades infecciosas existente"(Op. cit; p.15).

Esta dualidad compleja, como la denomina Francisco Aguadero en su libro "La sociedad de la información" (Madrid: Acento Editorial, 1997) presenta hechos tan increíbles como el de que la mitad de la población mundial todavía no ha hecho una sola llamada telefónica en su vida (dato de la UIT, Unión Internacional de Telecomunicaciones) y, según el informe Maitland, en Tokio hay más teléfonos que en todo el continente africano (Op. cit.; p.18).

Resulta necesario, por lo tanto, aclarar que muchas veces se utiliza como equivalentes «sociedad de la información» y «sociedad del conocimiento», no siendo ello realmente cierto, ateniéndonos justamente a esa «dualidad compleja» de la que nos habla Francisco Aguadero. Como muy acertadamente se escribe en El Correo de la UNESCO de mayo del 2002, en el artículo The rise of the information society:

«Some are already speaking indiscriminately of the "information society" and the "knowledge society". Should we not stop confusing "information" and "knowledge"? The oversupply of information may be condemning knowledge – which involves mastery of information through knowledge and critical reflection. In short, education.

Most of all, participation in the "civilization of the immaterial" is extremely patchy in different parts of the world. How can we fight against "techno-apartheid" when, as we know, the new technologies are one of the keys to the 21st century, to accessing information and setting up distance education networks? A system where five per cent of people have access to new information sources such as the Internet is surely, "undemocratic and structurally unsound system" as Paul Kennedy suggested at UNESCO’s 21st Century Talks.»

Habiendo precisado algunos lineamientos sobre las implicancias a nivel planetario de la llamada sociedad de la información en este mundo globalizado aunque con desigualdades que tienden a agudizarse, centrémonos en el presente y futuro del libro frente al desafío de las tecnologías de la información. Muchas veces el problema está mal planteado, mal enfocado. Pretendemos, con este trabajo, aportar una aproximación desde nuestra óptica de profesional de la educación.

El libro de Negroponte, uno de los mayores expertos mundiales en multimedia y que tiene a su cargo la dirección del Laboratorio de Multimedia del Massachusetts Institute of Technology, nos brinda un enfoque esclarecedor. En la introducción de su libro, que lleva el sugestivo título de "La paradoja de un libro", Negroponte se plantea la siguiente interrogante: "¿Entonces, Negroponte, por qué eres tan anticuado y escribes un libro, que además no lleva ilustraciones?. ¿Por qué la editorial entrega esta obra en átomos en lugar de bits, cuando,..., es tan sencillo ofrecer estas páginas en formato digital, que era de donde venían? Y el propio Negroponte nos da las tres razones de esta decisión, y que debidamente analizadas y reflexionando sobre ellas nos permiten comprender, en sus múltiples dimensiones, el presente y el futuro del libro. Las tres razones que esgrime Negroponte, son las siguientes:

"La primera es que no hay suficiente medio digitales al alcance de ejecutivos, políticos, padres y todos los que más necesitan entender esta cultura tan radicalmente nueva. Incluso en donde los ordenadores son omnipresente, en el mejor de los casos la interfaz actual es rudimentaria y está muy lejos de ser algo con lo que uno desearía irse a la cama" (Es necesario recordar que el libro, en su primera edición en inglés, apareció en 1995).

"La segunda razón es mi columna mensual en la revista Wired. El éxito tan sorprendente e inmediato de Wired demuestra que existe un público numeroso que se quiere informar acerca de gente y estilos de vida digitales, no sólo de teorías y equipos..." (Negroponte es el fundador de la revista Wired en la que escribe una interesante y amena página mensual)

"La tercera es una razón más personal y ligeramente ascética. Los multimedia interactivos dejan muy poco margen a la imaginación. Como una película de Hollywood, los multimedia narrativos incluyen representaciones tan específicas que la mente cada vez dispone de menos ocasiones para pensar. En cambio la palabra escrita suelta destellos de imágenes y evoca metáforas que adquieren significado a partir de la imaginación y de las propias experiencias del lector" (Op. cit. ; pp.24-25). [El remarcado es nuestro]

Permítaseme reconocerle a Negroponte una honestidad intelectual extraordinaria, porque considero que esta tercera razón es la más relevante para comprender el significado del libro, tal como tradicionalmente lo entendemos. Ya diversos estudiosos han puesto énfasis en el hecho de que sea nada menos que una de las grandes figuras de los multimedialistas el encargado de reconocer de que el libro, llamémosle tradicional, permite realmente el pensar, cosa que cada vez ocurre menos con los multimedias interactivos. Es bueno señalar que Negroponte comienza su libro citado diciéndonos: "No me gusta leer porque soy disléxico". Pero termina su introducción con el siguiente párrafo: "Cuando se lee una novela, gran parte del color, del sonido y del movimiento provienen de uno mismo. Pienso que se necesita el mismo tipo de contribución personal para sentir y entender como «ser digital» puede influir en

nuestra vida. Espero que se lea a usted mismo en este libro. Y que conste que esto lo dice alguien a quien no le gusta leer"

Desde que Giovanni Sartori, en 1997 publicara su "Homo videns", contamos con un análisis profundo de la sociedad teledirigida, donde se da una videocracia y donde existe el peligro, incluso oponiéndose a ello o más bien teniendo conciencia de sus graves implicancias negativas, de convertirnos en una generación digital, que Calvo-Platero y Calamandrei (citados por Sartori) la describen como una generación cuyo lenguaje "consiste en «hipertexto, compresión de datos, amplitud de banda y bites»" y que se encuentra muy a gusto "en el mundo virtual, en ese mundo tridimensional creado por un ordenador en el que te mueves llevando una máscara y guantes especiales" (Op. cit; p.59).

Trataremos de expresar lo medular del pensamiento de Sartori. Él parte de la precisión de que el hombre es un animal symbolicum, es decir que posee una capacidad simbólica que se despliega en el lenguaje, específicamente en el lenguaje de nuestra habla y es por ello que animal symbolicum significa animal loquax, animal parlante o locuaz. El lenguaje no es sólo instrumento del comunicar, sino también del pensar, donde el pensar no necesita del ver.

La gran ruptura entre el hombre symbolicum y el homo videns se produce a mediados del siglo XX, con la llegada de la televisión, a partir de cuyo momento el ver prevalece sobre el hablar. Para el televidente las cosas representadas en imágenes cuentan y pesan más que las cosas dichas con palabras. Pocas décadas después el progreso tecnológico nos ha sumergido en la era cibernética o de la multimedia, donde se logra no solo la unificación de la palabra, el sonido y las imágenes, sino que además nos introduce en la llamada realidad virtual, y que en palabras de Sartori "es una irrealidad que se ha creado con la imagen y que es realidad sólo en la pantalla. Lo virtual, las simulaciones amplían desmesuradamente las posibilidades de lo real; pero no son realidades" (Op. cit.;pp. 32-33)

¿Pero cuál es el mal o el peligro? Sartori señala que una de las consecuencias nefastas es que se está produciendo una metamorfosis en la naturaleza misma del homo sapiens, en la medida que la televisión "no es sólo instrumento de comunicación; es también, a la vez, paideia, un instrumento «antropogenético», un médium que genera un nuevo ánthropos, un nuevo tipo de ser humano, el homo videns, caracterizado por responder casi exclusivamente a los estímulos audiovisuales y como consecuencia de ello insensible a los estímulos de la lectura y del saber transmitidos por la cultura escrita. El homo videns está perdiendo la capacidad de abstracción y por ende las capacidades de análisis, de crítica, de comprensión e incluso el de diferenciar entre lo verdadero y lo falso. En las propias palabras de Sartori: "el mundo en imágenes que nos ofrece el video-ver desactiva nuestra capacidad de abstracción y, con ella, nuestra capacidad de comprender los problemas y afrontarlos racionalmente".(Op. cit.; p. 127)

¿Podemos concluir que hemos involucionado del homo sapiens al homo videns?.La respuesta no es tan simple como una lectura ligera de Sartori podría hacernos concluir. Ya tendremos oportunidad de hablar más adelante acerca de la posibilidad que se abre de superar la disyuntiva «homo sapiens – homo videns» en un futuro «hombre integrado»

Frente a lo que no podemos cerrar los ojos es al hecho de que la televisión crea adicción y que, para cada vez más personas, se va convirtiendo, como dice Enrique Rojas, en casi su único y exclusivo alimento intelectual. Fernando G. Luccini, en su libro "Sueño, luego existo" (Madrid; Grupo Anaya S.A. 1996), nos proporciona algunos datos estadísticos muy significativos, como el hecho de que los niños pasan un tiempo promedio de entre 1000 y 1500 horas al año observando programas de televisión, frente a las 750 horas que están en el colegio. (Op. cit.; p. 43). Según el Informe Carnegie de los Estados Unidos, los programas de televisión, a los que tienen acceso los niños, poseen un promedio de entre 20 y 25 actos de violencia por hora (es decir aproximadamente un acto de violencia cada dos minutos). Al cumplir 18 años un estadounidense promedio ha visto quince mil horas de televisión, siendo esto muy de lejos al tiempo que pasó en las aulas escolares.

Lo más grave del rol de la televisión estriba en que, a nivel mundial, la televisión ha ido evolucionando de haber sido un medio escasamente educativo a una televisión (principalmente en los llamados canales comerciales o privados o de señal abierta) poco educativa e incluso ya marcadamente antieducativa, y, como diría el polígrafo peruano Marco Aurelio Denegri, un medio embrutecedor, lo cual no es un delito en ningún lugar del mundo y es por ello que puede desempeñar con plena libertad su papel nefasto. Ello explica cómo se ha llegado al punto francamente peligroso de la denominada «televisión basura», expresión que algunos especialistas consideran que es exagerada, aunque no dejan de reconocer que contiene mucho de basura, aunque nos señalan que un porcentaje de ella es reciclable. Problema relacionado íntimamente con esto, aunque sólo lo mencionaré de pasada, porque requeriría un análisis muy detenido, es el concerniente al porqué de esta evolución. Mario Vargas Llosa en un artículo que mereciera el premio Ortega y Gasset donde analiza la prensa sensacionalista británica, precisa, con mucha lucidez, que en el fondo de todo ese deterioro se encuentra "la banalización lúdica de la cultura imperante, en la que el valor supremo es ahora divertirse, entretenerse, por encima de toda otra forma de conocimiento o quehacer". Ese olfatear la mugre ajena, de la cual nos habla Vargas Llosa, es la expresión de la frivolidad, reina y señora de la civilización posmoderna. Enrique Rojas (prestigioso psiquiatra) ha señalado que esa cultura posmoderna o light, como él prefiere llamarla, donde lo fundamental es la imagen, ha producido "un hombre escasamente culto, pasivo, entregado siempre a lo más fácil: apretar un botón y dejarse caer, porque todo se reduce a pasto para sus ojos" (Rojas, E. Op. cit.; Madrid: Ediciones Temas de Hoy; p.71)

2. LA ESCUELA Y EL HOMO VIDENS.

Señala Sartori que toda la educación se ha deteriorado por la torpe pedagogía en auge (la cual echa sus raíces a fines de la década del 60 del siglo XX) y que por esa razón se tiene que reaccionar con la escuela y en la escuela. "En la escuela los pobres niños se tienen que «divertir». Pero de este modo no se les enseña ni siquiera a escribir y la lectura se va quedando cada vez más al margen. Y así, la escuela consolida al vídeo-niño en lugar de darle una alternativa". (Op. cit.; pp.150-151)

¿Qué es lo que realmente ha pasado con la escuela en estos últimos cincuenta años? Hoy hay casi total unanimidad con relación a que la realidad exige una nueva educación. Los estudiantes de todos los niveles y a nivel planetario, (por lo menos dentro del mundo occidental o de fuerte influencia occidental) viven dentro de un mundo multimediático, donde la imagen es el valor fundamental y por lo tanto el ser tiene sentido en la medida que es visible al ojo humano. Sartori utilizando una expresión latina sintetiza esta peculiaridad: "Non vidi, ergo non est".

Se está hablando mucho del postmodernismo, del pospensamiento. ¿Qué es lo que se quiere decir? Centrémonos en la evolución de la escuela en los últimos cincuenta años y para ello nos guiaremos de un libro que considero que da muchas luces al respecto. Me estoy refiriendo al libro "La escuela zapping" de Ignacio Massun, libro que puede ser conseguido en bits, porque es un libro que se encuentra en la red. Se le puede consultar en http://www.metodos.com.ar/docente/zapping.html). También se le puede consultar en el formato «tradicional». En esta obra nos encontramos con un llamativo y lúcido análisis de la escuela tradicional (Massun la denomina "La escuela de nuestros abuelos"), la Escuela Nueva o Escuela Activa y la Escuela Zapping.

La escuela tradicional ,a pesar de sus innumerables defectos, (docentecentrista, repetitiva, memorística, pasividad del estudiante, etc.) tuvo valores que en estos últimos tiempos se están revalorizando. No hay que olvidar, como bien nos lo recuerda Massun, que esta escuela "formó generaciones de lectores apasionados por la cultura, y es la base sobre la que se organizó el conocimiento y la ciencia durante un largo período, así que, desde ya, no podemos prejuzgarla con ligereza".. Con relación al libro, que es nuestro tema, dentro de la escuela tradicional tenía un sitial muy importante. Como la educación estaba basada fundamentalmente, aunque no exclusivamente, en contenidos y estos estaban fuertemente estructurados en "Programas", que eran uniformes para todo el país, independientemente de sus diversas realidades socioeconómicas y culturales, era vital el libro de texto uniforme, obligatorio, de autores conocidísimos y que perduraban por décadas. De esto se desprendía que la lectura era obligatoria, no sólo del texto, sino también de obras literarias. Esto último señalado por Massun, independientemente de la distancia tempo – espacial, (Massun es un profesor argentino y quien escribe este trabajo es un profesor peruano) ha servido para traerme el recuerdo, muy grato por supuesto, de un curso que se impartía en quinto de secundaria (en Lima-Perú), que era Lecturas Literarias, consistente en una visión panorámica de la literatura universal a través del tiempo y de los diversos géneros y lo que es importante, a través de lecturas pequeñas, pero muy bien seleccionadas, de textos de las mejores obras de todos los tiempos. Si mal no recuerdo, el texto que utilicé como alumno de la secundaria fue el escrito nada menos que por Jorge Puccinelli, un profesor de la Universidad de San Marcos que llegó tener una trayectoria intelectual de altísimo nivel académico. Este aspecto de los autores conocidísimos, señalado por Massun, es algo en lo que otros pedagogos no habían reparado o por lo menos no habían enfatizado. Recuerdo, por ejemplo, que en el curso de Filosofía y Lógica, también del quinto de secundaria, el profesor del curso, que era a la vez profesor asistente de Metafísica en San Marcos, nos hizo utilizar dos textos escolares (obligatorios), escritos nada menos que por intelectuales de gran valía: Francisco Miró Quesada, Augusto Salazar Bondy (autores del texto en dos tomos de formato pequeño) y el de Walter Peñaloza.

Considero que en la época previa a 1968 ya se estaba dando un viraje dentro de la escuela tradicional, porque los años que tuve como estudiante de primaria y secundaria (1952-1961) ya no coinciden exactamente con lo que después, como estudiante de la Facultad de Educación de San Marcos, leería en los libros como las características de la escuela tradicional, desde la óptica de los pedagogos de la llamada Escuela Nueva o Activa, ya en boga durante mis años de estudiante universitario. Solamente mencionaré algunos datos que pueden mostrar como se fue generando el cambio previo a 1968. Por ejemplo ya no se exigía el memorismo rutinario. Las clases trataban de ser dinámicas (no digo que lo fueran totalmente). Un profesor de matemática, autor de un conocidísimo texto aquí en el Perú (Rubén Romero Méndez) ya incursionaba en la utilización del método lúdico. Las clases de ciencias, llámese Biología o Física y Química, trataban de hacerse participativas y prácticas. Se contaba, por lo menos en Lima, con colegios que poseían bibliotecas más o menos bien implementadas y laboratorios. Había, es cierto, una educción secundaria común o simplemente académica, pero paralelamente, y en el mismo centro educativo, se impartía una secundaria comercial y otra industrial. Todo esto requiere de un análisis que escapa la temática del presente trabajo, pero que amerita un análisis detenido dentro del proceso de transición hacia la escuela nueva. (Dos buenos estudios sobre la historia de la educación peruana son los de Kenneth Delgado "La educación peruana en los siglos XIX y XX" y el de Enrique González Carre y Virgilio Galdo Gutiérrez "Historia de la educación en el Perú")

La Escuela Nueva, que Massun la estudia bajo el título de "El «Boom» pedagógico de los 70", constituye una de las etapas más fecundas en el campo pedagógico. Claro que coincide, en Sudamérica, con una etapa de gobiernos dictatoriales, pero que en el caso peruano era la continuación de un largo proceso de dictaduras militares y civiles. Incluso los grandes cambios que se operan en el mundo a raíz del 68 francés, coinciden en el Perú con la dictadura militar conocida como el Docenio Militar (1968-1980) de los generales Juan Velasco A. y Francisco Morales Bermúdez C., que, paradójicamente, constituye una de las etapas más importantes dentro del campo educativo, porque se opera la llamada "Reforma Educativa", como consecuencia de la obra de una comisión presidida por el filósofo peruano Augusto Salazar Bondy e integrada por personalidades de gran talla intelectual en el campo educativo, para citar sólo dos nombres: Walter Peñaloza Ramella y Emilio Barrantes. Fruto del trabajo de esta comisión fue la nueva estructura del sistema educativo peruano (1972). Sin embargo, los cambios políticos que se operan dentro de la etapa del docenio militar al ser relevado Velasco Alvarado y reemplazado por Morales Bermúdez, se van a reflejar también en un viraje en el campo de las reformas que se habían emprendido en el campo de la educación, lo que se va a ver claramente expresado a partir de 1977 con los "Lineamientos de la Política Educativa Nacional". Lo que comenzó como una esperanzadora posibilidad de una verdadera modernización en el campo educativo, fue convirtiéndose, tanto por la lentitud del proceso de conversión como por la marchas y contramarchas en materia de los cambios, en un caos donde llegaron a convivir cuatro programaciones: programa tradicional, programa actualizado, programa adaptado y programa reformado.

Los cambios que se operan en la década del 70 en materia educativa constituyen una verdadera revolución copernicana porque el docente deja de ser el centro del quehacer educativo y su lugar pasa a ser ocupado por el alumno; asimismo se intenta el tránsito del profesor "explicador" y "dictador" con un estudiante pasivo, fundamentalmente receptivo, al docente "facilitador " con un estudiante activo, porque se toma conciencia que el verdadero aprendizaje es el autoaprendizaje, que realmente la única verdadera forma de aprender es "interactuando de manera dinámica y creativa con la realidad" (Massun, Ignacio. Op.cit.) El citado autor nos dice: "Si tuviera que sintetizar en una frase la esencia de esta nueva escuela diría que en ella «aprender es aprender a aprender» Lo que ahora importa es desarrollar en los niños y jóvenes sus capacidades de análisis, deducción, imaginación y creatividad, todo ello siempre teniendo en cuenta que es imprescindible motivar al alumno para que el aprendizaje sea una libre autoexigencia y de esta manera algo placentero. Y es a partir de ese momento que, según el análisis del profesor Massun, se da inicio a la utilización de las llamadas técnicas audiovisuales: diapositivas, transparencias, discos, y al poco tiempo películas, televisión, vídeos, etc. También se entra al campo de la investigación, de la experimentación, pero realizada con y por los estudiantes y de preferencia en grupos.(dinámica de grupos).La escuela nueva propicia el desarrollo del pensamiento divergente, porque ya se sabe que dicho pensamiento hace posible la creatividad.

El libro en la Escuela Nueva cede su puesto señorial que había tenido en la Escuela Tradicional, a la "Guía de Estudio", que nace concebida como un material que se pone al alcance no solo del estudiante, sino también del docente, y donde se indicaban las actividades para desarrollar los temas de la asignatura. (Dinámicas de grupo, tareas de investigación, ejercicios, cuestionarios, etc.). Pero, como reconoce Massun, justamente en esa sencillez, practicidad, en ese facilitarle al docente su labor se encontraba su peor limitación, porque "esclavizaban al docente" (son las palabras de Massun), aunque considero que refleja mejor la realidad el decir que terminó encasillando al docente al convertirse la Guía en un material paradigmático. Sin embargo, hay que reconocer que su gran mérito consistió en el haber permitido que los docentes fueran capaces de transitar de la etapa tradicional a la activa, adecuadamente informados y guiados en el aspecto técnico pedagógico. Pero como la Guía era eminentemente práctica, el docente tenía la presión no sólo de la Guía misma, sino también de los padres de familia que exigían que ella se desarrollara en su integridad. La Guía se había convertido en una mordaza y paradójicamente terminó por convertir al docente en un fiel servidor del libro-guía. Habíase vuelto a una especie del libro como un magíster dixit medieval.

Otro aspecto digno de destacar es que durante la etapa de la Escuela Activa si bien se trata de que la lectura sea asumida como una actividad placentera, el libro termina por convertirse en optativo (se refiere a su adquisición por parte de los estudiantes) y esta decisión se explica no por cuestiones pedagógicas sino principalmente económicas, debido a la masificación de la educación. Algo más, el texto único cede su lugar a la diversidad de textos (por lo menos en teoría), lo cual se refleja en la gran cantidad de autores que comienzan a publicar textos escolares y ello se va a reflejar también en la diversidad de calidad de los mismos, justamente por ya no ser solo los prestigiosos autores los que colocan en el mercado sus libros escolares. Se ganó en diversidad pero a expensas de resentirse la calidad, en términos generales.

¿Pero, qué ocurre con el libro en la tercera fase de la escuela, en la escuela zapping?. Tratemos de precisar lo que es la cultura y la escuela zapping, como prefiere denominarla Massun, aunque se han propuesto otros nombres, tales como light, posmodernismo, posindustrial, era psicológica, etc. Enrique Rojas, médico psiquiatra y profesor universitario en Madrid, especializado en temas como la ansiedad y la depresión, fue publicando, entre 1987 y 1992 diversos artículos que luego fueron reunidos y publicados en octubre de 1992 bajo el título "El hombre light. Una vida sin valores". En ella podemos encontrar, a manera de radiografía, lo que es la sociedad y la cultura light, propia de "sociedad opulenta del bienestar en occidente" del la cual emerge el hombre light, "un sujeto que lleva por bandera una tetralogía nihilista: hedonismo-consumismo-permisividad-relatividad. Todos ellos enhebrados por el materialismo" (Rojas, E. Op. cit.; Madrid: Ediciones Temas de Hoy; p.13). De todo ello emerge el hombre cool, representado por el telespectador que con el control remoto pasa de un canal a otro buscando no se sabe bien qué o por el sujeto que dedica el fin de semana a la lectura de periódicos y revistas, sin tiempo casi –o sin capacidad- para otras ocupaciones más interesantes. Como dice Jean François Revel, según lo refiere Rojas, "nunca ha sido tan abundante y prolija la información y nunca, sin embargo, ha habido tanta ignorancia" (Op. cit.; p. 20). Hans Magnus dice que estamos ante la «mediocridad de un nuevo analfabetismo». El hombre light no posee el mínimo interés por lo cultural, su regla de oro es la superficialidad y posee una capacidad para escapar de cualquier intento de entrar a conversar sobre temas culturales, recurriendo de inmediato a su trivialización. Massun señala las siguientes características del mundo zapping:

"1) ...el hombre es un ser pasivo. Si no se lo estimula cae en el aburrimiento o la parálisis. ¿Alguna generación tuvo más facilidad para aburrirse que los jóvenes de hoy?

"2) Los estímulos llegan a los sentidos de manera confusa, aparentemente no hay mensaje. El videoclip es prácticamente incomprensible. Está en un idioma extranjero o contiene imágenes simbólicas de imposible comprensión. No hay mensaje, solo estímulo...

"3) Sin embargo, bajo esa apariencia de carencia de mensaje, suele esconderse un mensaje subliminal. La comunicación subliminal fue descubierta hace más de 50 años, cuando se comprobó que colocando en una cinta cinematográfica un fotograma cada 10 segundos con publicidad de una gaseosa se duplicaban las ventas de la misma a la salida del cine, aún cuando los espectadores no habían percibido su existencia..... los videoclips y el mundo de las discotecas están cargados de un mensaje que los jóvenes perciben y adoptan con total naturalidad. Si tuviera que resumirlo en menos de diez palabras diría «No hay futuro, solo existe el placer ahora»

"4) desde esta óptica nada vale la pena. No existe nada que justifique el esfuerzo, el deseo de conocer, el construir, inventar o desarrollar ideas".

¿Cuál es el rol de la escuela en esta etapa posmodernista? Empecemos señalando que la escuela en sí misma entra en franca contradicción con el mundo light. O bien se convierte, según palabras de Massun, "en un faro que ilumine un camino diferente, en una roca que resista los embates del fuerte oleaje zapping, o se deja arrastrar por ese nuevo mundo. Lamentablemente muchas veces la escuela opta por el segundo camino y tenemos entonces la escuela zapping". En ella se confunde la democracia, el vivir en libertad, con el facilismo. Se tiende a identificar disciplina, principio de autoridad, con autoritarismo. Se confunde libertad con anarquía o facilismo, diálogo con pérdida del rol docente, comprensión de los problemas del alumno con permisivismo. Se ha llegado al extremo de considerar que el régimen de amonestaciones debe ser reemplazado por un sistema "dialogado" entre el docente y el alumno. Los docentes que exigían estudio y respeto comenzaron a ser estigmatizados: lo menos que se decía y aún se dice de ellos es que están desfasados, que no están con la modernidad (realmente posmodernidad). Lo anteriormente expresado, nos dice Massun, no quiere decir que el diálogo entre docentes y alumnos no sea valioso. Lo negativo de dicha posición radica en el hecho de que en la escuela zapping el docente pierde su rol y pasa a formar, con los alumnos, un «grupo de pares». Carlos Ball, director de la agencia de prensa AIPE y académico asociado del Cato Institute. Refiriéndose a la educación pública estadounidense nos dice: "Ese mal ambiente burocrático ha contagiado las escuelas públicas, donde cada día nuestros niños reciben más adoctrinamiento sobre lo que es políticamente correcto y menos educación básica en lectura, escritura, matemáticas y ciencias. Y de disciplina, ni hablar. Los maestros no se atreven a imponer disciplina ni respeto en la clase, como tampoco a ser exigentes con los jóvenes, para lograr que hagan el máximo esfuerzo posible en prepararse para la vida y para aportar a la sociedad. La nueva función del maestro en las escuelas del gobierno es manejar una especie de gran estacionamiento de jóvenes, donde estos se sientan a gusto, manteniéndolos más o menos supervisados y fuera de peligro durante la jornada laboral de sus padres".

Haciendo un balance entre los tres tipos de escuelas, Massun nos dice: "Aprender, en la Escuela Tradicional era repetir de memoria. En la Escuela Nueva se buscaba que el alumno aprendiera a aprender. En la Escuela Zapping el alumno simplemente «no aprende» y es por ello que hoy, más que nunca, se escucha entre profesores y padres de familia, algo que se va convirtiendo en una letanía: «Los alumnos saben cada vez menos». Nuevamente citando a Carlos Ball, con relación a la ineficiencia del sistema educativo público estadounidense, encontramos lo siguiente: "El fracaso de la educación del gobierno fue documentado por la revista The Economist (1 de abril de 2000, p. 17) de la siguiente manera: mientras un niño americano promedio, de 10 años (4° grado), califica por encima de niños de otros 20 países en matemáticas, para cuando llega al último año de bachillerato está por detrás del 95% de los jóvenes de otros países. Esto comprueba que mientras más tiempo está expuesto el joven a una escuela pública, peor le va.

Frente a todo ello es vital hacerse la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que ha ocurrido en el tránsito de la escuela tradicional a la escuela activa y de ella a la escuela zapping? Estamos hablando de casi medio siglo de experiencias en el campo educativo.

Hoy podemos ver con más claridad lo que ha pasado. Siempre siguiendo el análisis de Massun, es necesario tomar conciencia de las consecuencias negativas de lo que significó la pérdida de un relevo generacional. Es un hecho incontrovertible que los alumnos de la Escuela Nueva venían de años de Escuela Tradicional, lo que implicaba relativos sólidos conocimientos aprendidos de memoria, poco incorporados, es cierto, pero innegablemente latentes. La Escuela Nueva pudo, por lo tanto, trabajar sobre estos contenidos para lograr que los alumnos lo hicieran propios. Los estudiantes de la actualidad ya no han pasado por ninguna experiencia parecida a la Escuela Tradicional. Como el recurso a la memoria fue satanizado, porque se le confundió con el memorismo rutinario, el estudiante de hoy tiene un pobrísimo bagaje cultural y los docentes suelen autoengañarse con la aplicación de técnicas «movilizadoras», que en la práctica no dan resultado porque se intentan llevar a cabo con estudiantes que carecen de la más mínima base de conocimientos como para aplicarlas. Las tan promocionadas y glorificadas dinámica de grupos se suelen convertir en una gran "puesta en común de la ignorancia". Es moneda corriente que los docentes intenten debates sobre algún tema sobre los cuales los estudiantes no saben nada y, lo que es más grave, sobre lo que los propios docentes conocen muy poco. ¿Tiene algún sentido "practicar una dinámica de grupos entre personas que no tienen los contenidos mínimos indispensables"?

En un libro relativamente reciente, "Enseñanza y aprendizaje de la historia" de Henry Pluckrose (cuya primera edición en inglés es de 1991), leemos: "Tras un período de varias semanas en que estudió la aviación, David, de 6 años de edad, observó: «Mi abuela nació en 1903. Ese fue el año en que volaron por vez primera los hermanos Wright. Mi abuela vive todavía. Ha conocido todos los progresos de la aviación desde los Wright al Concorde". (Pluckrose, Henry; Op. cit; Madrid: Ediciones Morata, S.L.1993; p. 38). Mi experiencia como docente de ya larga trayectoria me permite concluir, casi sin temor a equivocarme, que si el niño David, de apenas 6 años no es un genio, ese caso (al igual que otros que aparecen en el libro) no se condicen con la realidad. Paréceme exagerado, por decir lo menos, que se nos pretenda hacer creer que un niño de 6 años «investigó» acerca de la aviación durante varias semanas. Claro que en la Escuela Zapping la investigación como método de estudio se ha puesto de moda, porque cree el docente que es una de las formas para que el propio estudiante autoaprenda. Lo que ha ocurrido es que el concepto de investigación se ha devaluado, se ha trivializado y se cree que un niño está investigando cuando lee, eso en el mejor de los casos (no es raro que los padres sean los que busquen la información) unos cuantos datos sobre un tema, y, cuando ya el estudiante es joven, cuando hacemos que recurra a internet a buscar información y a lo que se limita el joven es a "bajar" información y luego presentarla sin haber leído una sola línea. Claro que se me objetará, y con toda razón, que va a depender del docente el saber plantear adecuadamente un tema a investigar, para que no se produzca el simple download. Pero ello va a implicar que el joven lea, independientemente de cual sea el soporte del texto a leer (átomos o bits) y allí nos encontramos con la esencia del problema: los niños y los jóvenes no han creado el hábito de la lectura, no se ha logrado el objetivo de la Escuela Activa de la lectura placentera, que es la verdadera lectura, porque, como es fácil comprender, la lectura obligatoria, ya escolar, universitaria o profesional, no constituye la verdadera lectura Martha Hildebrandt en una entrevista que le hizo El Comercio de Lima (Domingo 27 de abril del 2002, sección C, p. 15), con su claridad y precisión conceptual que la caracterizan, respondiendo al comentario del entrevistador acerca de aquellos que ven la lectura como un trabajo, dice: "Exacto. Es gente que no lee por placer sino solo cuando tiene exámenes. Entonces asocian la lectura a la obligación. Algo que quita tiempo para verdaderamente distraerse. Y esa es la diferencia entre un lector y un no lector. El primero se desvive para encontrar una hora para leer, el segundo se desvive para otros placeres, como el cine, por ejemplo. De lo que se trata es de hacer de la lectura un placer". Y, de inmediato, frente a la pregunta: ¿Considera que eso podría lograrse en la escuela?. Hildebrandt contesta: "No, desgraciadamente. Eso se da en el hogar. Y digo desgraciadamente porque son muy pocos los hogares en los que un niño puede ver a sus padres leer por placer, quizás en la noche en la cama, por lo menos un periódico o una revista, incluso frívola. Si el niño ve que la gente goza y se ríe leyendo algo que él no sabe qué es, va a sentir curiosidad y a saber que es algo rico que él también quiere tener. Pero si nunca los ve coger un libro, y en la escuela la lectura se asocia con deberes e imposiciones, entonces nunca será un placer".

Es innegable que los docentes que toman con seriedad su función, se encuentran hoy más que nunca entre Escila y Caribdis, porque es muy fuerte la concepción pedagógica que señala que a los estudiantes "solo hay que hablarles de los temas que ellos están viviendo todos los días", es decir a los "temas de la vida diaria", a semejanza de lo que hace la radio y básicamente la televisión. Si en la Escuela Tradicional se enseñaba lo que el profesor establecía (y la directivas venían de instancias superiores), en la Escuela Nueva o Activa el estudiante aprendía todo aquello para lo cual había sido debidamente motivado, en la Escuela Zapping se debe enseñar lo que el estudiante quiere aprender. Ello es lo que ha conducido al facilismo. Al estudiante no se le debe exigir (ello sería señal de autoritarismo, de tradicionalismo). Y como el estudiante lo sabe, opta por la ley del menor esfuerzo. Como de todas maneras va a conseguir ir avanzando, pasar de un grado a otro, de un nivel a otro, cada vez el esfuerzo será menor, hasta volverse casi inexistente. Ese facilismo es en parte heredero de la distorsión de la teoría del interés: El niño y el joven aprenderá mejor aquello en que más se interesa. Esto que es algo indubitable, si embargo encierra aspectos espinosos, como por ejemplo la existencia de intereses deseables y no deseables. La educación basada en la teoría del interés cayó en el extremo de que, como escribe James Binney, en "Doctrina del Interés" (En:" La inteligencia, el interés y la actitud". Madrid: Ed. Paidós, 1965; pp. 51-57): "Muchos alumnos han llegado a creer que es deber del maestro interesarlos a toda costa". Lo que esta teoría del interés no consideraba era el hecho de que, en una clase cualesquiera, hay unos pocos estudiantes que no pueden llegar a ser interesados en un tema determinado. La doctrina del interés sufrió tal deformación que se confundió el interés con el entretenimiento. De allí al facilismo y al permisivismo había un paso. No tengo interés en estudiar biología, no me interesa estudiar la célula, tampoco sobre la revolución francesa. Deseo saber sobre la historia de los mundiales de fútbol. Bueno, por lo menos algo le interesa. Massun, refiriéndose a una encuesta realizada por Eliseo Verón, cuenta que un docente se lamentaba que los alumnos ya no leen el Quijote pero se consolaba diciendo que por lo menos leen Mafalda.

Los docentes, conscientes de todos estos males, tratan de buscar soluciones creativas para que, por lo menos, algo se logre adecuadamente. Es por ello que el sociólogo Eliseo Verón habla del "Porlomenismo", "una forma de resignación que consiste en reconfortarse viendo lo que aún se ha podido salvar". Lo rescatable de todo esto es que todavía existe una reserva docente valiosa que es consciente de los males que aquejan al sistema educativo y a la sociedad en general, aunque, y aquí radica el gravísimo peligro, nadie quiere ser «el malo de la película», o termina por cansarse de serlo, y cae en el facilismo, en la permisividad. Sin embargo se ha tomado ya conciencia de que las cosas van por mal camino, aunque a la vez se es consciente que fenómeno es sumamente complejo y exige un cambio cualitativo muy grande a nivel de sociedad y cultura.

El libro, el texto escolar, en la Escuela Zapping tiende a desaparecer. Es cierto que existe el llamado libro zapping, lleno de estímulos visuales, de muchas fotos y dibujos y obviamente de muy poco texto de lectura e incluso en esto último aparecen las negritas, los subrayados, las letras de colores diferentes, los diferentes tipos de letras. Es decir, todo ya digerido. El "lector" ya no tiene que pensar. Pero incluso este libro light no concordaba plenamente con la sociedad y la cultura light. Un libro por más light que sea puede "generar la perversa tentación de pensar". Por eso es que la escuela zapping evoluciona a la escuela sin libros. En muchos países ese paso comenzó con la prohibición, hecha a los docentes, de recomendar texto alguno, aparentemente porque de esa manera no se excluía a nadie del acceso a la educación, que por haberse masificado, llegaba a todos los sectores socioeconómicos de un país. Como el poder adquisitivo del mayor porcentaje de familias era y es sumamente bajo, la solución se dio prohibiendo el recomendar libros y con ello surgió una cultura del no-uso del libro en la escuela. Los docentes posmodernistas de la Escuela Zapping consideran que ello es un gran avance, porque se pretende hacer creer que el libro es sustituido por una diversidad de fuentes, tales como diarios, revistas, libros de la biblioteca, etc. Lo que no quiere darse cuenta el docente es que una cosa buena puede ser esa diversidad de fuente, pero que ello no entra en contradicción con un libro que organice su saber y le dé una base donde estudiar. La Escuela Zapping es la escuela de la fotocopia, pero no de textos adecuadamente seleccionados o preparados con mucha dedicación por el docente, (los cuales sí son valiosos, porque constituyen el fruto de una adecuada consulta bibliográfica, hemerográfica e incluso, en estos últimos tiempos, de consulta en internet, que los que la utilizamos sabemos que exige mucho tiempo y un gran criterio selectivo para aprovechar lo que la red brinda de calidad, que es de una variedad muy grande), sino el «coser» o «ensamblar» párrafos en una forma que resulta generalmente inconexa, desgajada de su contexto más amplio. Aunque el tema es bastante complejo, debemos señalar que la fotocopia es un competidor desleal del libro, sobre todo la fotocopia que pretende sustituir al libro. En libros franceses es bastante común leer: "La fotocopia mata el libro"

El libro también se resintió en la escuela cuando se pasó de la lectura obligatoria, propia de la escuela tradicional, a la lectura libre, motivada, hedónica. La escuela nueva en uno de sus más crasos errores, según Massun, planteó la opción de hierro: "lectura obligatoria o lectura por placer". Aquí también se dio ese relevo generacional comentando ya anteriormente. Un cosa era trabajar con estudiantes que habían leído en forma obligatoria, lo cual no siempre era displacentero como se suele pensar, porque ese carácter obligatorio no era en esencia de una coerción que violentara intereses; y otra cosa muy diferente sería trabajar con aquellos que no habían practicado la lectura.

Como lúcidamente precisa Massun, la pretendida lectura no obligatoria, es decir la supuesta lectura basada solo en el propio interés del estudiante, no se hizo realidad, porque es como pretender que alguien aprenda música saltándose la parte supuestamente «tediosa» y «esforzada» de las prácticas que llevan a adquirir el dominio de la técnica. Nadie puede interpretar una sinfonía sin una práctica constante, que exige un gran esfuerzo y demanda un larguísimo período de prácticas. Quienes extrapolando teorías psicológicas consideraron que se podía acceder a la verdadera lectura basado en el interés innato o fácilmente adquirido, cometieron un grave error que llevó a la no lectura o a la lectura fácil: cuanto más ilustraciones, fotos y menos texto, mejor. Era la aparición del antilibro en manos no de niños de 6 a 8 años de edad, (donde el libro prolijamente ilustrado es una virtud, porque cumple la función de atraer la atención) sino en manos de jóvenes que han crecido en una supuesta lectura libre, placentera, pero que tampoco le encuentra placer a la lectura, porque no han sido preparados para ella y por esa razón se arriba al contrasentido de considerar que el mejor libro es el que menos hojas tiene.

3. EVOLUCIÓN DE LOS SOPORTES DE LA ESCRITURA

En este capítulo pretendemos dar un vistazo panorámico, muy esquemático por supuesto, sobre la evolución de los diversos materiales que han servido, a lo largo de la historia, de soporte a la escritura. Ello nos acerca un tanto a la historia del libro, sobre la cual existen excelentes investigaciones. No debería dejar de leerse, a pesar de sus años, la obra clásica del danés Svend Dahl "Historia del libro", que nos brinda una brillante y amena historia del libro hasta mediados del siglo XX.

En la introducción del importantísimo libro colectivo "Historia de la lectura en el mundo occidental",cuyos coordinadores son los especialistas Guglielmo Cavallo y Roger Chartier, los cuales son, asimismo, los autores de la introducción, se rebate aquella posición que señala que el texto existe en sí, separado de toda materialidad. Al respecto los citados especialistas nos dicen: "...no hay texto alguno fuera del soporte que permite leerle (o escucharle). Los autores no escriben libros; no, escriben textos que se transforman en objetos escritos –manuscritos, grabados, impresos y, hoy, informatizados- manejados de diversa manera por unos lectores de carne y hueso cuyas maneras de leer varían con arreglo a los tiempos, los lugares y los ámbitos". El libro citado está disponible en átomos (Editorial Taurus) y en bits (http://www.lander.es/~lmisa/histlect.html)

Hagamos un esquemático análisis del proceso de evolución de la escritura y sus soportes. La historia de la humanidad tiene una larguísima etapa oral , es decir anterior a la escritura, pero en un determinado momento, hace aproximadamente un poco más de 5000 años, en la zona de la Creciente Fértil Media Luna, aparece la escritura, específicamente en Súmer. Como dice Samuel N. Kramer en su obra "La cuna de la civilización" (Madrid: Novograph S.A. 1980): "La invención de la escritura, más que cualquier otro logro, llevó el lustre de la civilización a las vidas de los hombres. El dar este paso gigantesco hace más de 5000 años posibilitó el conservar pensamientos y experiencias y el transmitir a generaciones futuras sabiduría arduamente conquistada, dos procesos esenciales para el mantenimiento de una sociedad compleja..." (Op. cit.; p. 129)

La escritura no solo implica, desde su aparición, signos (pictografías, ideogramas, etc) sino también un material sobre el cual se materializan dichos signos. Sabemos, por la enorme cantidad de tabletas que nos quedan de la región mesopotámica, que el material utilizado fue básicamente la arcilla, aunque también utilizaron metal y piedra. Con relación a este último material nos viene de inmediato al recuerdo la "Roca de Behistún" (en las montañas de Zagros, en Irán noroccidental) y la muy famosa "Piedra de Roseta". El papiro es otro de los materiales que durante un periodo bastante extenso de la historia humana sirvió como soporte escritural y que constituye conjuntamente con la escritura egipcia antigua una de aquellas creaciones trascendentes de la historia de la humanidad.

¿Y qué sabemos de los «libros de aquella época? La educación sumeria ha sido muy bien estudiada. Hartmut Schmökel nos dice que se han hallados "textos escolares" de las épocas más tempranas en Fara-Shuruppak, Uruk, Nippur y otros lugares. El estudiante era, al parecer, denominado "hijo de la casa de las tablillas" (el profesor era el padre). Claro que esos "textos escolares" era como los cuadernos de apuntes donde los estudiantes realizaban sus tareas. Pero poco a poco se fue pasando de inscripciones brevísimas (las tabletas pequeñas medían 4 x 2,5–3 cm o 4 x 4 cm y las más grandes 11 x 10,5 cm) a textos más extensos, ya no solo de carácter religioso o político-administrativo, sino históricos.(Schmökl, Hartmut "El país de los súmeros" El redescubrimiento de la primera alta cultura de la humanidad";Buenos Aires: EUDEBA, 1965; pp. 152-153). Las tabletas de arcilla (hojas del libro sumerio) se guardaban, según nos los relata Georges Contenau en su libro "La vida cotidiana en Babilonia y Asiria" (Barcelona: Editorial Mateu, 1962) en estantes, dispuestas una sobre otra, y en el canto se escribían las primera palabras de la obra, que de este modo se intitulaba como las encíclicas pontificales, con las palabras con que principia el texto. No podemos dejar de señalar, que es también en esta región mesopotámica donde encontramos ya una biblioteca, la famosa biblioteca de Asurbanipal, en Nínive. (Esta biblioteca, transportada a Londres, constituye hoy la gloria del Museo Británico). Siempre siguiendo a Contenau diremos que en la época de Asurbanipal, como en nuestros días, había gente con propensión a formar su biblioteca en detrimento de las ajenas; para protegerse contra esta plaga peligrosísima se ponían los libros bajo la protección de los dioses. Ciertas tabletas, anteriores a la época sargónida, llevan una maldición contra quienes maltratasen los libros, no los dejasen en su estante, o se los apropiasen. (Op. cit.; pp. 195-196) La bibliocleptomanía, de la cual nos habla Alberto Manguel en uno de los capítulos de su obra "Una historia de la lectura", tiene pues larga data.

Me he detenido un tanto en los orígenes de la escritura y de los primeros textos que pueden ser considerados como libros, porque a veces no se tiene un adecuado conocimiento y una adecuada valorización del inicio de una de las más grandes hazañas del género humano y lo de revolucionario que implicó que el pensamiento y las fugaces palabras pudieran perennizarse, eternizarse a través de su plasmación gráfico-simbólica.

Los egipcios, con su escritura que tuvo tres tipos (jeroglífica, hierática y demótica), dispusieron del papiro, muy superior a las tabletas de arcilla de los mesopotámicos. Como nos lo recuerda Martin Walker en su obra "Los egipcios" (Madrid: Edimat Libros S.A., 1998) la palabra papiro dio origen a la palabra inglesa paper y a la francesa papier. Walker nos describe la técnica de la fabricación de la hoja que iba a ser utilizada para la escritura, utilizando los tallos del papiro (cyperus papyrus).El tamaño de las hojas era variado. En cuanto su ancho oscilaba entre 50 y 170 cm, siendo esta última la medida más frecuente. La longitud de los papiros también era muy variable. El Papiro Harris (Museo Británico), que es el de mayor tamaño, alcanza una longitud de cuatro metros. La fabricación del papiro era muy costosa, razón por la cual se utilizaron otros materiales para escribir, tales como trozos de cerámica, que son conocidos con el nombre de «ostraka» (Sobre el papiro puede consultarse "La fabricación del papiro",en http://rt000qzn.eresmas.net/vida/papiro/papiro.html)

Si quisiéramos una aproximación a los «libros» mesopotámicos y egipcios, es decir el leer lo que esos pueblos escribieron, podemos consultar:

* Pritchard, James B (compilador) "La sabiduría del antiguo oriente" (Barcelona: Ediciones Garriga S.A. 1966)

*Gaster, Theodore H. "Los más antiguos cuentos de la humanidad" (Buenos Aires: Librería Hachette S.A.,1956)

*"Cantos y Cuentos del Antiguo Egipto" (Madrid: Revista de Occidente, 1944). Con una nota sobre el alma egipcia escrita por don José Ortega y Gasset.

*"Narraciones y cánticos del antiguo Egipto" (Buenos Aires: Editorial Simientes, 1978

Acerquémonos ahora al mundo greco-romano. Tratemos de captar el momento en el cual hace su reaparición, en el mundo griego, un nuevo tipo de escritura, esta vez por influencia de los fenicios y que hará posible la gran revolución del pensamiento del mundo occidental. Jean-Pierre Vernant en su libro "Los orígenes del pensamiento griego" (Buenos Aires: EUDEBA, 1965) ha señalado que si queremos levantar el acta de nacimiento de la Razón griega, seguir el camino por donde ella ha podido desprenderse de una mentalidad religiosa, debemos fijarnos en el gran viraje que se produjo entre los siglo VIII al VII, momento en el cual triunfa el estilo orientalizante, se sienta las bases de la polis y, asegura, mediante esta laicización del pensamiento, el advenimiento de la filosofía. La monarquía micénica, centrada en el palacio, regimenta la vida económica, social y política y ello en torno al empleo de la escritura y la constitución de archivos. Nos dice Vernant: "Son los escribas cretenses, pasados al servicio de las dinastías micénicas, quienes, transformando la escritura lineal usada en el palacio de Cnosos (lineal A) a fin de adaptarla al dialecto de los nuevos señores (lineal B), les han aportado los medios administrativos propios de la economía palatina" (Vernant, Jean-Pierre; Op. cit., p.26). Esta escritura era hecha en tablillas. Sin embargo todo será trastocado cuando se produce la invasión doria, que rompe los vínculos de Grecia con el oriente, convirtiéndola en una civilización básicamente agrícola.. La escritura misma desaparece. Pero, cuando esta sea redescubierta, a fines del siglo IX, "tomándola esta vez de los fenicios, no será solo una escritura de otro tipo, fonética, sino producto de una civilización radicalmente distinta: no la especialidad de una clase, los escribas, sino el elemento de una cultura común. Su significación social y psicológica se habrá transformado –podríamos decir invertido- la escritura ya no tendrá por objeto la creación de archivos para uso del rey en el secreto de un palacio, sino que responderá en adelante a una función de publicidad; va a permitir divulgar, colocar por igual ante los ojos de todos, los diversos aspectos de la vida social y política" (Vernant, Jean-Pierre; Op. cit; p.28).

Es cierto que actualmente los helenistas tienden a ver las civilizaciones egea o minoica y micénica como "obra común del mismo pueblo, que no es otro que el de los futuros griegos" (Saitta, Armando. "Guía crítica de la historia antigua "(México: FCE , 1996). En 1939 la recién descubierta escritura lineal B, llamada así para diferenciarla de la pictográfica, permitió acceder al primer archivo de documentos escritos de la Grecia micénica continental" (tablillas encontradas en el palacio de Pilos). Al poco tiempo ocurrió su desciframiento. A comienzas del siglo XX el arqueólogo Arthur Evans había descubierto, en el palacio minoico de Cnosos, en tablillas de arcilla y con tres tipos diferentes: una pictográfica o jeroglífica, una escritura cursiva que Evans la llamó lineal A y una tercera, modificación de la anterior y que fue llamada lineal B. Nuevas excavaciones permitieron llegar a las conclusión de que la lineal A era exclusiva de Creta, mientras que la lineal B era usada en Cnosos y en toda la península griega.. Michael Ventris y John Chadwich lograrían el desciframiento de la escritura lineal B.

Eric G. Turner en "Los libros en la Atenas de los siglos V y IV a.C." que forma parte de la obra colectiva "Libros, editores y público en el Mundo Antiguo" (Madrid: Alianza Editorial S.A. 1995), cuyo director es nada menos que Guglielmo Cavallo, nos señala que el libro más antiguo, conocido por nosotros, es una copia del nomos de Timoteo, «Los Persas», escrito en papiro y hallado en Abusir, no lejos de Menfis, al parecer del siglo IV a. C. y perteneciente, muy probablemente, a un músico itinerante jonio. Leer y escribir era lo normal en la sociedad ateniense de los siglos V y IV a.C. Se escribía fundamentalmente sobre papiro. Turner nos señala que la palabra Biblos significa «documentos» y ello porque los griegos preparaban folios de papiro que, una vez escrito, se plegaban horizontalmente varias veces y se sellaba, como se sabe que se hacía con cartas y documentos. Los griegos aprovecharon el papiro egipcio, pero lo prepararon diferente logrando la fabricación de folios y, por otra parte, a diferencia de los escribas egipcios que utilizaban una especie de pincel para escribir, los griegos emplean el kalàmos (caña o pluma). En cuanto a la influencia mesopotámica entre la escritura griega, Turner señala que muy probablemente la pluma, que desplazó al pincel, haya sido importada de Mesopotamia.

Según G. Cavallo, refiriéndose al importante papel de la oralidad dentro de la lecto-escritura señala que la Grecia del siglo V a. C. era auditiva (audición de textos) y no auditiva y visual al mismo tiempo (lectura de textos en voz alta). Señala que, al parecer, fue "entre las dos generaciones de Heródoto y Tucídides [que] tuvo lugar la transición de la oralidad a la cultura del libro". Heródoto representa la primera y Tucídides la segunda. Un aspecto poco enfatizado es el referente a que los libros en general, y los de los sofistas en particular, despertaron el rechazo, nada menos que como una manera de sustraerse a la nueva técnica que utilizaba el papiro, que, al fin y al cabo, solo era un nuevo soporte escritural. Nada menos que Platón es uno de los representantes de esa oposición al libro. Debemos remarcar que "los sofistas habían descubierto qué valor podía tener la difusión del libro para instaurar un nuevo sistema cultural" Pero el impacto del libro fue tal que incluso en la Academia de Platón y en el Liceo de Aristóteles se utilizaban los libros. Platón poseía una buena colección de libros. Algo más, la primera biblioteca privada al parecer fue la de Aristóteles, la cual caería en poder de Sila cuando este saqueó Atenas, en el 86 a.C. Aristóteles, según todos los indicios, parece ser también el primer bibliotecólogo: Enseñó al rey de Egipto el método para organizar una biblioteca. Como vemos larga data tiene la novofobia y en este caso concreto la oposición a nuevos medios para la difusión del pensamiento, para la plasmación de los textos en nuevos soportes.

Un aspecto bien estudiado es el referente a la etapa de la oralidad de los textos. Hubo un largo periodo en el cual se transitó de la lectura oral a la lectura silenciosa, de la lectura en voz alta, a la lectura en voz baja hasta llegar a la lectura en silencio. Sin embargo Jesper Svenbro, en "La Grecia Arcaica y Clásica. La Invención de la lectura silenciosa" (En: "Historia de la lectura en el mundo occidental") nos señala que Bernard Knox ha demostrado que a los griegos debemos la invención de la lectura silenciosa, aunque es necesario reconocer que durante varios siglos más predominaría la lectura en voz alta. Alberto Manguel ha dedicado el capítulo "Los lectores silenciosos" para apreciar el tránsito a la lectura silenciosa, que tiene la ventaja de ser mucho más rápida.

No es totalmente cierto, por lo tanto que la scriptio continua, es decir la escritura que no tenía separación ni siquiera de palabras fuera un obstáculo para la lectura silenciosa. Como lo sugiere Knox, el manejo de grandes cantidades de texto, como la utilizada por los monjes dedicados a copiar manuscritos, habría constituido un factor para transitar a la lectura silenciosa, lo propio que la «word división».

La obra titulada "Entre el volumen y el códex. La lectura en el mundo romano" de Guglielmo Cavallo, es una valiosísima guía para tener un visión rápida pero documentada del libro y la lectura en Roma Antigua. Lo mismo que "Comercio librario y actividad editorial en el mundo antiguo" de Tönnes Kleberg. Los griegos innegablemente, pero también los etruscos, contribuyeron al progreso del conocimiento y del interés por los libros en Roma. Pierre Grimal en su obra "La vida en la Roma Antigua" nos relata en unos pocos párrafos como era la educación romana en la época de Augusto. El niño aún pequeño era confiado al gramático, quien le enseñaba a leer y escribir. Luego pasaba a manos del retórico quien lo iniciaba en las humanidades. Se buscaba que aprendieses a ser un orador ya que la elocuencia impregnaba toda la vida pública romana, aunque, como nos dice Grimal, la "elocuencia no era un fin es si mismo sino que debía permitir ejercer su influencia sobre los espíritus y las almas y, para ello, era necesario que el joven adquiriese el conocimiento de «todo lo que es humano»"(Op. cit.; p. 86-87). Es en esta etapa de la educación que los niños y jóvenes comenzaban a recibir la influencia de los pedagogos (poedagogus), instructores generalmente griegos, de condición esclavos, encargados de llevar a los niños a la escuela y luego ayudarles en sus tareas escolares. Como dice Grimal ; "A los pedagogos se les debe, con toda seguridad, la penetración tan rápida y profunda de algunas costumbres de vida y pensamientos griegos, influencia secreta, poco comprensible para nosotros ya que no se manifiesta en los testimonio literarios, pero que es importante reconocer y no minimizar" (Op. cit.; p. 85)

¿Pero que sabemos de los libros en aquella época? Según G. Cavallo, en una primera etapa la lectura y escritura eran exclusivamente una práctica exclusiva de temas religiosos y jurídicos, recogidos en los llamados «libros lintei» (de tela de lino) y en las «tabulae lignatias. Pero va a ser en el siglo II a.C. que aparecen los libros utilizando el papiro. Los libros griegos fueron el modelo de los libros latinos.. Leer un libro significaba leer un rollo. Se leía en forma privada y pública, lo mismo sentado que reclinado o echado. Era habitual la lectura en voz alta. A veces se utilizaba lectores especializados, de tal manera que la lectura devenía en indirecta y oral. En el caso de lectores no profesionales la lectura era lenta, por dos motivos fundamentales: por los diversos tipos de letras manuscritas que se utilizaban, algunos incluso con muchos adornos, y, por otra parte, porque a consecuencia de la influencia de los griegos se dejó a un lado la utilización de la interpuncta, puntos que indicaban la separación entre las palabras, y, en el siglo I a.C., se adoptó la scriptio continua . Ello implicaba que era necesario ser muy experimentado para individualizar la separación de las palabras y a la vez captar el sentido. Los libros fueron, en un primer momento, bastante escaso y muy caros, pero en la época de los emperadores bajaron bastante sus precios. Cuando estaban aprendiendo a escribir los niños utilizaban tablillas cubiertas de cera, pero ya más adelantados escribían sobre papel (charta), elaborado, como hemos dicho, con el papiro. James Stewart, en su obra "La vida íntima de los romanos" nos proporciona datos muy importantes sobre la educación romana. A este autor le debemos la expresión de que la polis de "Atenas era en realidad la Universidad del Imperio romano", para expresar la costumbre de los jóvenes de familias adineradas de concluir sus educación en las ciudades orientales de Grecia, muy especialmente en Atenas. (Op. cit ; p.97)

Con relación a los tiempos del importantísimo imperio bizantino, muy escuetamente debemos decir con relación al libro y a la lectura que, como señala Rolando Castillo, en el largo periodo de la historia bizantina se dio la existencia de una educación programada y sistemática con tres niveles : elemental, gramatical y retórica. Es cierto que en el primer nivel no se utiliza el libro porque el aprendizaje era básicamente de memoria, aunque se sabe que se empleaba la lectura de las fábulas de Esopo. En el segundo nivel se enseñaba a leer literatura griega clásica y el profesor, es decir el gramático, "solía explicarla y valorarla de manera crítica". En este nivel se utilizaban libros de texto, como "El Arte de la Gramática" de Dionisio Tracio, los "Cánones" de Teodocio de Alejandría. Se ejercitaba muchísimo la lectura, utilizándose preferentemente las obras de Homero. Esto no significa, sin embargo, que la utilización de libros no fuera algo excepcional en la sociedad bizantina, por lo que la educación era básicamente oral, lo que exigía mucho la memorización por parte de profesores y estudiantes. Los profesores podían tener una copia de algunos pocos libros y de seguro muchos otros en su memoria. R. Castillo, siguiendo al bizantinista Robert Browning, nos dice que el profesor leía en voz alta o transmitía en forma oral lo que tenía guardado en su memoria. En el tercer nivel (al cual se llegaba entre los 13 y 15 años) el libro de texto por excelencia era el denominado progymnásmata, que era un compilado de ejercicios que abarcaban los distintos géneros de la composición y cuyo autor era Aftonio de Antioquia, quien fue un maestro de Retórica en Atenas a fines del siglo IV. Este texto se usó hasta el fin de Bizancio, es decir hasta el siglo XV. Otros textos muy utilizados en la enseñanza de este nivel fueron cuatro obras de Hermógenes de Tarso. Cuando los turcos cayeron sobre Bizancio, muchos intelectuales se marcharon a Europa colaborando con el renacimiento europeo, en una medida aun no bien estudiada por los especialistas.

La Edad Media europea es, en gran parte, la heredera de la cultura grecorromana. Los manuscritos se continúan copiando en scriptio continua. Pero existe una diferencia sustantiva: la iglesia cristiana fomenta que todo cristiano alfabetizado debía leer, que la lectura ayudaba a la salvación del alma, que la lectura permitía conocer a Dios. Otra novedad, según Malcolm Parkes, fue el tránsito de la lectura oral a la silenciosa. La lectura oral supervivió en la liturgia, pero a partir del siglo VI comienza a cobrar importancia la lectura silenciosa y se le considera que es mejor que la oral, porque, como decía san Isidoro, "el lector aprende más cuando no escucha su voz".

Otro cambio importante fue el paso del libro-rollo al códice. En la Enciclopedia Británica al referirse a este hecho, leemos: "The substitution of the codex for the roll was a revolutionary change in the form of the book". Debemos, sin embargo, reconocer que el papiro como soporte de la escritura fue por varios milenios un material ideal: facilidad para escribir con tinta, borrar con agua, buena presentación, durabilidad e incluso facilidad de manejo y transporte. Se le ha señalado un inconveniente, el no poder ubicarse con facilidad un pasaje concreto, amén de otros, pero de menor importancia.

El códice de pergamino era un nuevo formato de libro, el cual ganaba en durabilidad al tener una encuadernación protectora, al mismo tiempo que era mucho más fácil de manipular, transportar y guardar (se calcula que su capacidad de almacenamiento comparado con los rollos era seis veces superior), y, lo tal vez más importante, era bastante económico. Este soporte fue muy apreciado por los cristianos, que como miembros de una civilización basada en el libro (La Biblia), vieron las enormes ventajas que el códice significaba para la difusión de la «palabra de Dios», por la facilidades que brindaba para localizar pasajes bíblicos en los momentos de sus reuniones.

El medioevo conoció tres tipos de instituciones de enseñanza y estudio: las escuelas monásticas, las escuelas urbanas y las universidades. Las dos primeras, según nos los recuerda E. Jeauneau, están mencionadas en una capitular de 789. Carlomagno, en dicha capitular, ordena que se creen escuelas en cada monasterio y en cada obispado. Las escuelas monásticas, nos dice Jeauneau, se adaptaba a las estructuras que rigieron Europa hasta fines del siglo XI. Pero cuando, hacia fines del siglo XI y comienzos del siglo XII, se amplía el comercio y aumenta la importancia de la ciudad, el centro de gravitación escolar se desplaza hacia ellas y es ese el momento que surgen las escuelas urbanas, también denominadas capitulares o catedralicias, sin que ello implique la desaparición de las monásticas. Según Jacques Le Goff es indisoluble la relación entre ciudad y profesional de la educación, "para el hombre para quien escribir o enseñar- en general ambas cosas a la vez- es su oficio; el hombre que tiene una actividad profesional de enseñante y de un sabio, el intelectual, en fin, no aparece sino a una con las ciudades. (Le Goff, Jacques "Los intelectuales de la Edad Media": Buenos Aires: EUDEBA, 1965; p. 12).

Según Jeauneau, si en el siglo XII la escuela sigue al maestro, en cambio en el siglo XIII es el maestro el que sigue a su escuela. Paralelamente al movimiento que lleva a los oficios a unirse en corporaciones, la gente de estudio se agrupa para defender sus derechos y sus privilegios y ello es el origen de las universidades.

Durante la etapa medieval el libro jugó un papel muy importante. Recordemos que los dos grandes métodos de enseñanza eran «la lección» y «la disputa». La "lección" era una lectura comentada de Aristóteles, de la Biblia y de las Sentencias de Pedro Lombardo. La "disputa" se hacía sobre un tema que se elegía de antemano y se adecuaba a un programa dado («cuestiones disputadas») o sobre un tema improvisado («cuestiones quodlibética»). [Jeauneau, E. La Filosofía Medieval" (Buenos Aires: EUDEBA, 1965) y Le Goff, Jacques, Op.cit; pp.122-126).]

Es muy importante destacar que el libro jugó en la Edad Media un papel muy importante en la educación, porque si la palabra del maestro era casi sagrada (el magíster dixit), sin embargo el maestro de los maestros era Aristóteles, es decir sus obras. Esto no debe hacernos olvidar que esa educación era esencialmente elitista y propia de un elite religiosa. Y es por ello, como bien señala Jacques Le Goff, que durante la alta Edad Media, durante el llamado renacimiento carolingio, los libros eran concebidos como una obra de arte, como un lujo, con una demanda muy escasa.: "...los libros no se hacen para ser leídos, sino para engrosar los tesoros de las iglesias o de los particulares ricos, es decir constituyen un bien económico antes que un bien espiritual..." (Le Goff, J.;op. cit; p. 16) El copiar los libros, era para los monjes copistas, no tanto una tarea que reflejase un interés intelectual, sino mas bien una tarea difícil que podía ser tomada como una penitencia y es por ello cuanto más se copiase las posibilidades de salvación eran mayores.

Un nuevo aspecto irá tomando fuerza a partir del siglo XII con los llamados traductores, consecuencia lógica del desconocimiento en occidente del griego, por predominancia del latín. Si bien es cierto que Pedro el Venerable utilizará la traducción como un arma para conocer directamente el islam y poder combatirlo, sin embargo la mayor parte de los intelectuales que se dedicarán a la traducción, lo harán sobre obras científicas y filosóficas, fundamentalmente de obras griegas y árabes.

El libro, en la Baja Edad Media, se convierte en uno de los instrumentos básicos del intelectual, de los alumnos y profesores de las universidades que hacen su aparición en el siglo XIII. Como dice Le Goff: "El libro universitario es un objeto completamente distinto de lo que había sido el libro de la Alta Edad Media. Está ligado a un contexto técnico, social y económico totalmente nuevo; es la expresión de otra civilización...Los excelentes trabajos del padre Estrés han mostrado en toda su magnitud la revolución que en el siglo XIII se opera en la técnica del libro y cuyo teatro es el taller universitario... La publicación del texto oficial de los cursos tuvo una importancia capital en las universidades. En 1264 los estatutos dela Universidad de Padua declaran: sin ejemplares no habría Universidad". (Le Goff, Jacques.; Op. cit; pp. 115-116)

Los libros de la etapa medieval, hemos ya señalado, destacarían, muchos de ellos, por su carácter artístico (aquellos que estaban dedicados a las personas con poder económico). Las ilustraciones comienzan a jugar un papel muy importante. La encuadernación se convirtió no sólo en una técnica sino sobre todo en un arte. Técnica de gran valía en la medida que la encuadernación cumplía un rol muy importante, toda vez que, al recibir el libro el tratamiento de un códice había que unir las hojas mediante su cosido, así como el resguardarlas de su deterioro (Al respecto leemos en la Enciclopedia Británica "The medieval book was a codex written on vellum or parchment").

Los monasterios jugaron un papel muy importante en la conservación y difusión libresca, aunque lenta porque se basaba en la labor paciente de los monjes copistas. Como podemos leer en la Enciclopedia Británica, la sustitución del rollo de papiro por el pergamino significó también la sustitución de los libros de los clásicos grecorromanos por los libros cristianos, de personajes tales como Orígenes, Tertuliano, san Agustín y san Jerónimo.

La expansión en la producción de libros, así como el nuevo interés por los clásicos grecorromanos, comenzará a partir del siglo XII, especialmente por el rol que comienzan a jugar las universidades, que serán las instituciones que demandarán libros. Al poco tiempo el humanismo también vendrá a jugar papel muy importante. Comenzaron a formarse importantes bibliotecas como la Biblioteca Medicea-Laurenziana, en Florencia, y la Biblioteca Apostólica Vaticana .

Relativamente poco tiempo transcurriría (a diferencia de los milenios del rollo de papiro) para que un nuevo soporte escritural hiciera su aparición y desplazara en poquísimo tiempo al pergamino: el papel. Invento chino que comienza con el llamado «papel de seda», en el siglo I de nuestra era., pero que tenía como limitación técnica el ser el producto residual de la fabricación de colchones y ropa de seda. Sin embargo, los chinos también escribían sobre un papel denominado «papel Baquiao» (por el lugar donde fue hallado por vez primera) y que era fabricado utilizándose fibras de cáñamo, mezcladas con una pequeña porción de fibras de ramio. Pero este papel Baquiao era también un producto residual: residuo de la fabricación de colchones y prendas de vestir de cáñamo. El gran salto se dio el año 105, cuando Cai Lun logra un método para fabricar papel utilizando corteza de árbol, cáñamo, trapos y redes de pescar rotas. Poco tiempo después Zuo Bo perfeccionaría esta técnica, logrando un papel más fino. Esta técnica de la fabricación de papel fue llevada a Vietnam y a Corea y de este último país al Japón. A mediados del siglo VIII la técnica de la fabricación de papel fue llevada a Arabia (fábricas en Bagdad, Damasco y Samarcanda). Los árabes se dedicarían a la fabricación y exportación de papel hacia Europa. El uso de papel, por lo económico y práctico, desplazó a todo otro soporte para la escritura. En el año 1150 los árabes establecieron fábricas de papel en España. Como dice Zhuang Wei en su libro "Cuatro grandes inventos en la antigüedad china" (Beijing: Ediciones en lenguas extranjeras, 1980); "El papel y el método de fabricarlo inventados por China se había extendido por todo el mundo y numerosos pueblos no sólo lo usaban sino lo fabricaban. Esto fomentó considerablemente el desarrollo de la economía y cultura de los diversos países" (Op. cit.; p.37).

Y complementando al papel, la aparición de la imprenta significaría un cambio tecnológico de gran trascendencia, porque permitía producir libros en cantidades antes nunca prevista y de esta manera dar un paso muy grande en la tendencia hacia la democratización de la lectura, en la medida que más personas podían tener acceso a los libros. En la Enciclopedia Británica aparece un dato muy importante al respecto. Se dice que antes de la invención de la imprenta, el número de libros manuscritos en Europa podía ser contados por miles. Pero que en 1500, es decir apenas 50 años después de inventada la imprenta, ya había más de 9 millones de libros. Los primeros libros impresos recibieron el nombre de incunables, de una expresión latina utilizada en 1639 para describir los inicios de la tipografía.

Cronológicamente se considera que de 1450 a 1500 es el período de los primeros libros impresos, es decir de los incunables, aunque como señala Steinberg, según lo consigna José Luis Checa Cremales en su obra "El libro antiguo" (Madrid: Acento Editorial, 1999), este criterio cronológico no es muy buen reflejo de la realidad de la aparición del libro impreso porque «Desde el punto de vista tipográfico, la primera mitad del siglo XVI forma parte del período de los incunabula por su riqueza de tipos diferentes» (Op. cit; p. 10). Según nos lo señala J.L. Checa, Europa produjo unos veinte millones de incunables: más del 65% estaban escritos en latín un 7% en toscano, un 6% en alemán, un 5% en francés y un 1% en flamenco. Como dice Checa «...el impreso sobre papel con caracteres móviles llamado incunable es, desde su nacimiento, lo que es el libro hoy en día: reproducible, intelectualmente duradero y estéticamente perfecto». (Op. cit.; p. 11). En la primera etapa de los libros impresos los incunables (del latín cunabulum=cuna) imitaban a los códices. Svend Dahl, refiriéndose a este hecho nos dice: «lograron en grado asombroso trasladar por completo la apariencia del códice de pergamino medieval al libro impreso y producir obras que no desmerecen en belleza junto a los manuscritos iluminados» (Dahl, Svend "Historia del libro". Madrid: Alianza Editorial S.A., 1999; p. 100).

El libro realmente adquiere su aspecto actual en la segunda mitad del siglo XVI, "cuando el texto se aligera, las líneas se alargan y los márgenes se ensanchan" (Checa, J.L. Op.cit.; p.11). Checa considera al siglo XVI la edad de oro del libro y puntualiza al siglo XVII como la etapa de la «legalización del libro». Señala que dicho siglo fue en toda Europa un período de decadencia de la imprenta, debido a la grave crisis editorial por «la falta de papel, la lentitud en la producción, el aumento de los impuestos, la falta de personal cualificado y de recursos en los editores» (Checa, J.L. Op. cit.; p. 14). Es en esta etapa que los editores se convierten de humanistas en comerciantes, lo que permitió remontar la crisis. Surge ya una verdadera organización empresarial impresora, con una normatividad muy moderna para las relaciones entre el escritor, el editor y los poderes civil y eclesiástico. Surge, es cierto, la censura religiosa, sobre todo muy marcada en España.(En 1501 el Papa Alejandro VI había recomendado a todos los países de fe católica establecer una censura de libros e incluso en 1559 por orden del Papa Paulo IV se produjo la quema de libros hebreos y en 1581 los manuscritos de la Divina Comedia fueron quemados en Lisboa. En 1599 el Papa Paulo IV inaugura el Index Librorum Prohibitorum)

El siglo XVIII constituye la etapa del resurgimiento de la cultura del libro. La técnica de la impresión mejora notablemente al lograrse una mayor calidad en la fundición de los tipos, así como por la calidad de la tinta. Es también una etapa de gran florecimiento comercial librero. Veamos el caso de la famosísima Enciclopedia (Diccionario razonado de todas las ciencias, artes y oficios por una sociedad de personas de letras"). Dicha obra fue un gran negocio de librería. Los libreros (editores en la denominación actual) André François Le Breton, Antoine Briasson, Michel David y Laurent Durand firmaron en 1745 un contrato para la traducción de la Cyclopaedia de Chambers. Pero como las traducciones producen menos que las obras originales, decidieron producir una enciclopedia francesa y para ello escogieron como directores a Denis Diderot y a Jean Le Rond D’Alembert.. Que la Enciclopedia fue un verdadero negocio, no hay la menor duda. Leamos lo que Jean-Marie Goulemot y Michel Launay escriben en su obra "El Siglo de las Luces" (Madrid: Ediciones Guadarrama;1969): "...Los libreros sabían por otra parte, que su empresa había puesto en juego demasiados intereses económicos y financieros y demasiadas personas para que el gobierno pudiese prohibirla o frenarla mucho tiempo: incluso hicieron chantaje y propagaron su decisión de imprimir la obra en el extranjero, con lo cual Francia perdería una cantidad apreciable de «divisas». Por lo demás, disponían de sólidos puntales en el andamiaje del Estado..." (Op. cit.; p. 177). Y Jean Pierre Guicciardi en "La aventura de la Enciclopedia" nos dice que es muy probable que Voltaire estuviera en lo cierto cuando afirmó que el negocio dio durante 25 años dinero suficiente para que más de 1000 obreros, grabadores e impresores, vivieran de él. Daniel Roche en "¿Hacen la revolución los libros? nos refiere que Le Breton, el socio mayoritario del gran negocio que fue La Enciclopedia, llegó a tener una enorme fortuna. Al morir deja un patrimonio de aproximadamente un millón quinientas mil libras tornesas (un obrero de París vivía con una libra diaria), cuando al casarse, en 1741, sólo disponía de 50 000 libras. Roche, escribe: "Comerciando con las ideas, este hombre (Le Breton) tan precavido como intrépido, contribuyó a cimentar el poder de los intelectuales parisinos, puso en un aprieto al Estado y a la Iglesia y suscitó el odio de los enciclopedistas -léase a Diderot y a Grimm- y la envidia de su gremio".

Es asimismo la época de los piratas de libros. El lionés Duplain es una figura legendaria de filibustero impresor, especializado en libros impresentables, as de las ediciones piratas que permiten a las imprentas de provincias competir con las de París.

El siglo XIX, centuria del maquinismo, significó el triunfo de la técnica en la producción del libro, lo que significó «la sustitución de los métodos artesanos del pasado por un sistema mecanizado» (Dahl, S. Op. cit.; p.230)

4. EL LIBRO EN LA ERA DE LA INFORMACIÓN: EL DESAFÍO DE INTERNET.

En un artículo acerca de la realidad actual de la Internet en Francia escrito por Virginie Coustet, Mathilde Lelièvre y José Baghdad nos encontramos con el siguiente sugestivo título: JE CLIQUE, DONC JE PENSE. El artículo puede ser consultado en:

http://www.sciences-po.fr/observatoire/obs4/clique.htm

Todos somos conscientes que la computadora e internet constituyen dos de las revoluciones tecnológicas más maravillosas de todos los tiempos. Las computadoras u ordenadores han dejado de ser el campo exclusivo de los genios de la informática y hoy se encuentra al alcance de cualquier persona de inteligencia promedio normal. Vive y convive con nosotros, ya sea en la escuela, en la universidad, en el trabajo, en las empresas a las cuales vamos a comprar bienes y/o a pagar servicios, etc. Y, en algunos casos, en nuestra propia casa. Es cierto que por lo general la usamos cada vez más, aprendemos más sobre su uso, aunque constituye uno de esos aparatos misteriosos con los cuales hacemos maravillas, pero sin saber como lo hace, muchas veces sin importarnos como lo hace (Eso lo creemos está reservado para los iniciados en esa exclusiva y hierática sociedad de los nuevos brujos informáticos. ¡Acaso no nos hablaron del retorno de los brujos!)

Con internet aparece una nueva generación: la generación web, conformada por "...millones de jóvenes menores de dieciocho años que no solo están familiarizados con las computadoras desde niños, sino que también tienen acceso a Internet desde las escuelas y universidades. Un niño que tenga ahora ocho o diez años aprenderá a utilizar Internet como un recurso más para su educación. El ordenador conectado a la red será, es, un instrumento de trabajo para dar acceso a la biblioteca más grande del mundo" (García «Garanz», Fernando. "Libros en Internet" (Madrid: Editorial Espasa Calpe S.A. 1998; p.18)

Marcela Czarny en su libro "La escuela en Internet, Internet en la escuela. Propuestas didácticas para docentes no informatizados" (Rosario-Argentina: Homo Sapiens Ediciones, 2000) nos recuerda que con o sin Internet el desafío más grande de la educación es el educar para cambiar y no educar para repetir. Actualmente la cantidad de información disponible es abrumadora y como la calidad de la información es muy variada, el desafío más grande es lograr que los estudiantes vayan adquiriendo (es algo que requiere tiempo, madurez y conocimiento) agudos criterios de selección, espíritu analítico y crítico que siempre han sido metas de la educación, pero que hoy se extreman porque al navegar en océanos de información, se requiere ir aprendiendo qué fuente es valiosa y cuál no. Es cierto que esto también valía para las informaciones que se podían encontrar en los libros, periódicos y revistas, pero es innegable que hoy a través de Internet se tiene acceso a información en un número desproporcionadamente alto (lo que motiva que se hable de una «infoxicación»), pero que al pasarlo por el tamiz de la selección se va reduciendo, hasta poder quedarse con las necesarias informaciones de alta calidad. Y cuando digo información no solo me estoy refiriendo a textos sino a todo tipo de material de multimedia.. La posibilidad de acceder a museos a través de visitas virtuales es una fuente valiosa de conocimiento y de fomento de la sensibilidad artística. Lo propio ocurre con algunos museos de voces de personajes famosos. O el poder admirar y leer el facsímil de obras que han sido digitalizadas porque requieren ser salvaguardadas. Y resulta que en esa digitalización la resolución de detalles es superior a la que la observación directa del manuscrito físico permite. Esto es una maravilla y está al alcance de cualquier verdadero lector, es decir de aquel que va a encontrar placer porque lee no solo para informarse sino porque la lectura, en cualquier soporte, le brinda deleite y, ahora, la espectacular posibilidad de tener acceso a obras que por encontrarse en salas especiales de investigación solo estaba a disposición de un reducidísimo número de especialistas. Podemos gozar, por ejemplo, con la digitalización de la crónica de Felipe Guaman Poma de Ayala realizada por la Biblioteca Real de Copenhague, dentro de su proyecto de digitalización del valiosísimo material de su Departamento de Manuscritos y Libros Raros, considerando además que la mencionada crónica había sido propuesta, en mayo de 1997, para su inclusión, por parte de la UNESCO, en la lista de "Memoria del mundo". Como dice Rolena Adorno, que nos obsequia un valiosísimo estudio introductorio a la obra del cronista indio: "Tanto si el lector quiere leer el texto en prosa del manuscrito o simplemente examinar sus casi cuatrocientas páginas de dibujos, esta extraordinaria versión digital posibilita un fácil acceso para el especialista y para el amateur". Y esto que decimos sobre esta crónica lo podríamos decir sobre la edición príncipe de El Quijote, para sólo citar dos obras de las muchas que ya han sido digitalizadas. Lo que pretendo es que se comprenda que internet abre una puerta maravillosa para todo aquel que se quiere acercar a ella con la curiosidad intelectual que ha caracterizado desde siempre al Homo Sapiens. Y si antes los lectores gozábamos con la lectura que empleaba átomos, hoy, sin abandonar esos libros, se nos ha abierto un mundo maravilloso. No hay ninguna justificación para mostrarse reacio a gozar con sus encantos.

Marcela Czarny nos señala algunos prejuicios, en torno a la internet, que se esgrimen dentro del sector docente:"No... A mí de Internet no me hablen. Yo no sé nada de computación" "¿Internet?. No gracias. Suficientes problemas ya tengo en clase". "No estoy de acuerdo con las nuevas tecnologías. Son la base de una educación tecnocrática que apunta a que los alumnos dependan de aparatos hasta para sumar dos más dos". "Tengo miedo de empezar a navegar y «hundirme» en el mar de información que ofrece Internet". Ni estos ni otros prejuicios tienen una justificación. La explicación que encuentro frente a las actitudes dubitativas o de franco rechazo, es la novofobia, de la cual nos habla el filósofo Mario Bunge. En una entrevista que le hiciera El Comercio de Lima, en su suplemento dominical, el 8 de mayo de 1997, Bunge al referirse a los niveles primario y secundario, nos dice con relación a la escuela y el avance tecnológico: "Pedirles que produzcan algo que no sea entusiasmo por el aprendizaje es absurdo. Tienen sólo dos misiones: Una, enseñar; y otra enseñar a que los alumnos aprendan a aprender por su cuenta, porque una vez que egresan ya no tendrán al maestro, a la maestra a quien preguntar, se las arreglarán solos. Y hoy día, en un mundo que cambia tan rápidamente, el que no sigue aprendiendo toda la vida se estanca, queda atrás. En la Argentina decimos "al camarón que se duerme lo arrastra la corriente", ustedes también lo dicen. (se refiere al Perú) Eso pasa ahora mucho más que hace 100 años, entonces las cosas cambiaban más lentamente; hoy, al impulso de la ciencia y de la técnica, el mundo está cambiando muy rápidamente". Es una obligación del docente el estar con las últimas innovaciones, el sacarle el máximo de provecho en su tarea docente y asimismo para su propia experiencia, porque en la medida que él logre sentir placer con esos avances podrá transmitir ese sentimiento a sus alumnos.

En el artículo "Lápiz, Teclado... todo vale para acercarse a las letras " aparecido en Escuela en Acción, marzo-abril 1999 (citado por Félix Sagredo) podemos apreciar la actitud positiva de los docente frente a las nuevas tecnologías. Como hemos señalado no tiene sentido la novofobia, mucho menos dentro de los docentes que tienen que interactuar con niños y jóvenes que en muy poco tiempo estarán inmersos, quiéralo o no el sistema educativo, con la nueva sociedad de la información. En ese artículo leemos lo siguiente: «La escuela no puede olvidar la influencia de las nuevas tecnologías, ni discurrir manteniendo las distancias, sino que debe confluir con ellas, puesto que los niños y niñas de nuestras aulas habrán de utilizarlas. Estaba decidido. Había llegado el momento. En nuestras aulas iba a aparecer "El rincón del ordenador". Pero surgían los interrogantes: ¿cómo empezar?, ¿dónde ponerlo?, ¿cuál sería la organización adecuada?, ¿será suficiente un ordenador...? Conscientes de que las respuestas las iríamos obteniendo con la práctica, empezó la aventura. Nuestros alumnos y alumnas escriben "a su manera" desde los tres años, de modo que a partir de ahora se trataba de escribir con un instrumento más, en el que hay que pulsar teclas ... Una de las primeras preguntas que surgen ante la experiencia ya tiene respuesta... Aunque solamente llevamos un mes con este "rincón" nos parece altamente gratificante por la cantidad de situaciones tanto de aprendizaje como de interacciones que se generan en él. Pensamos seguir con él todo el resto del curso y trataremos de conseguir más ordenadores, bien sea a través de entidades privadas o de la generosidad de las personas relacionadas con el centro, como ha ocurrido en esta ocasión».. (Mª Pilar Martínez, Concepción Barcala. CEIP "Antonio Machado", Colmenar Viejo, Madrid )

En realidad, los cambios que se han operado últimamente son el producto de un largo proceso de innovaciones tecnológicas. Al comienzo de este trabajo decía que frente a la pregunta acerca de si el libro estaba en peligro de extinción debido al avance de la tecnología digital, de las tecnologías de la información, señalaba que el problema estaba mal planteado, debido a que cuando hacemos un recorrido histórico acerca de la lectura y del libro, nos encontramos que no es un período de inmovilismo. Algunos cambios fueron profundos y siempre en beneficio de lo que en última instancia es lo más importante, lo más trascendente: la lectura, la información, la concretización y transmisión del pensamiento valiéndose de medios que lo hacen perdurable. Es inconcebible plantearse la posibilidad de la desaparición de la lectura. Considero que la etapa de la cultura oral fue la fase primera dentro del gran desarrollo cultural y que resulta imposible concebir a una nueva etapa de oralidad pura.

Reflexionemos en el hecho de que el libro es solo uno de los tantos soportes que ha tenido la escritura. Un soporte que significó un avance tecnológico extraordinario, comparable sólo al que actualmente se está viviendo con la informática. Francisco Aguadero en su libro "la sociedad de la información" (Madrid: Acento Editorial, 1997), nos dice: "En realidad, el desarrollo tecnológico no es nuevo; es un proceso social; y como tal, no termina. Se inició con el hombre en la prehistoria... Ahora bien, no cabe ninguna duda de que la cantidad de cambios tecnológicos acaecidos en las últimas décadas en torno a las tecnologías de la información y la comunicación, principalmente, incitan a la historia a que los juzgue, sobre qué tiene realmente de revolución tecnológica, una vez que con perspectiva histórica se pueda analizar el grado de impacto y asimilación producido en la sociedad" (Op. cit.; p. 11). Lo que tampoco es nuevo es la novofobia. En la época antigua, ya lo hemos señalado, más específicamente en la Grecia del siglo V, la del gran esplendor cultural, se dio un rechazo, y por personalidades de la talla de Platón, a la cultura basada en el libro, en la escritura, en tanto que los sofistas se convirtieron en los abanderados de la nueva tecnología, la cual reemplazaría a la cultura oral.

Mucho tiempo tardó en imponerse la lectura silenciosa, incluso ya aparecido el libro de papiro y posteriormente el códice. Y por supuesto que la aparición de la imprenta hizo poner el grito en el cielo a aquellos que querían seguir con los manuscritos. Argumentaban sus detractores que la reproducción en grandes cantidades de los libros iba a llevar a la humanidad a la perdición, porque no estaba preparada para leer todo lo que pudiera caer en sus manos, sin el filtro de los custodios del saber. Román Mazzilli, en un artículo dedicado a la tecnofobia, nos dice: «¿Qué se dijo del libro en el momento de su nacimiento? Que era un arma del diablo que enfermaba las mentes de las personas, que les cambiaba hasta el color de la piel y ensombrecía el semblante –piénsese que se leía a la luz de velas, muchas veces a escondidas-. Además era un objeto que venía a destruir la comunión de la gente que hasta ayer nomás formaba rondas para escuchar las narraciones orales y hoy se aislaba para establecer contacto con un objeto: el libro» (Mazzilli, Román. "Algunas imprecisiones sobre nuestra realidad virtual: La tecnofobia de Gutenberg a Internet" (http://www.campogrupal.com/tecnofobia.html).

Debemos saber, como nos lo cuenta Carlos Sáez, en su interesantísimo trabajo "El libro electrónico" (http://scrineum.unipv.it/saez.html) que refiriéndose a la recién inventada imprenta el veneciano Filippo di Stara llegó al extremo de decir que «la pluma es una virgen, la imprenta una puta». Nos dice Sáez que con ello el veneciano se refería "no solo al peligro que veía de que se plasmasen por escrito textos inmorales heterodoxos, sino a que la imprenta divulgaría el saber entre los ‘ignorantes’. Recelaba así el temor de que la imprenta acabara con el tradicional monopolio de unos pocos sobre la cultura escrita". Y no nos olvidemos, como nos lo recuerdan Félix Sagredo Fernández y Ma Blanca Espinosa Temiño en "Del libro, al libro electrónico-digital" «que algunos inquisidores del siglo XVI solicitaban al Papa Julio II la publicación de una Bula que permitiera quemar todos los productos de papel, denominados por ellos "artilugios del demonio", que luego conocimos expandido por el orbe con el nombre de imprenta.» (http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/num9/cine/sagredo.htm#titulo)

Por lo general cuando ahora se nos habla de la imprenta y de lo que significó para su tiempo se suele pasar por alto, salvo entre los estudios especializados, la reacción negativa que ella ocasionó y como se repitió la reacción conservadora que se había dado en el siglo V a..C. en Grecia. Novofobia y conservadurismo caracteriza la reacción frente al invento revolucionario de la imprenta. Hoy deberíamos conocer y comprender mejor esa reacción y reflexionar sobre sus causas profundas para tener una comprensión más exacta sobre lo que sucede actualmente cuando nos enfrentamos a cambios tecnológicos tan grandes que también generan la reacción novofóbica, sobre la cual nos ha hecho reflexionar Mario Bunge y el escondido conservadurismo bajo el disfraz de temores imaginarios frente a potenciales peligros que están acarreando las innovaciones tecnológicas como Internet.

Leemos en un interesante trabajo de Roger Chartier, de la École des Hautes Études en Sciences Sociales-Paris, titulado "El concepto del lector moderno" (http://cervantesvirtual.com/historia/CarlosV/cultura.shtml) aspectos muy importantes sobre la reacción que originó la imprenta y que consideramos necesario citar porque, como volvemos a enfatizar, es necesario que esto no quede en el campo exclusivo de los especialistas porque al encontrar similitudes de fondo entre reacciones ocurridas en el pasado con las actuales podremos tener una visión más comprensiva que nos ayude a comprender mejor situaciones presentes. Leemos en el citado trabajo con relación al desprecio que generó la imprenta por la supuesta democratización cultural que iba a generar dicho invento. "Semejante divulgación de la cultura escrita otorgada por la imprenta, fundamentó el desprecio de la nueva técnica y de sus productos (Bouza, 1977). Duraderamente en los siglos XVI y XVII se opuso a la alabanza de la invención de Gutenberg, las quejas contra las corrupciones que había introducido. Tanto los autores fieles a un modelo aristocrático de la escritura como los eruditos de la «Respublica litteratorum» despreciaban el negocio de los libreros y la publicación impresa de los textos, porque según ellos, corrompían a la vez la integridad de las obras, deformadas por los yerros y gazapos los componedores y correctores ignorantes, la ética literaria, destruida por la codicia, la avidez y las piraterías de los editores, y, finalmente, el sentido mismo de los textos, comprados y leídos por lectores incapaces de entenderlos. Los aristócratas y los eruditos preferían la circulación manuscrita de las obras porque destinaba los textos sólo a los que podían apreciarlos o comprenderlos, y porque expresaba la ética de obligaciones recíprocas que caracterizaba tanto la urbanidad nobiliaria como las prácticas intelectuales eruditas".

La resistencia al cambio fue sustantiva. El apego a los manuscritos, ¿ acaso no nos recuerda a actitudes actuales de aquellos que tiene una actitud cerrada de oposición a los cambios electrónicos en materia de soporte de los libros? Aunque es bueno reconocer que muchas personas que no tienen el hábito de la lectura lo que están desarrollando es una actitud tipo moda y de ignorancia total al creer que las bibliotecas y con ellas lo libros y revistas van a dejar de existir porque basta poseer una computadora e Internet para tener todo lo que uno desea saber. Mario Bunge en un magistral conferencia "Tres mitos de nuestro tiempo: Sociedad virtual, globalización igualamiento socio-económico por obra de la red electrónica y del libre comercio" realizada el 22 de mayo de 2001 y que la Universidad Inca Garcilaso de la Vega la ha publicado en su revista Argumentos y Novedades (Lima: Universidad Inca Garcilaso de la Vega, Año 3, N° 3, abril 2002; pp.173-189) al referirse al mito de la sociedad virtual señala que según esta utopía, entre otras cosas "... las aulas se convertirán en talleres en que cada estudiante estaría frente a una pantalla sin ver a sus instructores, ni interactuar con sus padres salvo a través de la pantalla. Mejor aún, las aulas desaparecerían, y todos aprenderíamos sin salir de casa, las bibliotecas serían desplazadas por internet,..." Las personas que sostienen esto (creen sería el mejor calificativo) son, por lo general, aparte de la utopistas, por lo general de nivel cultural que deja mucho que desear, que siempre han tenido pereza intelectual y no han leído o han leído por obligación, que ya sabemos que no es verdadera lectura y consideran que internet es la no-lectura, el no-libro, con lo cual demuestran su total ignorancia sobre lo que es realmente o lo que potencialmente significa internet. Son personas incapaces de comprender lo que son ahora las bibliotecas y mucho menos pueden apreciar el significado cultural de la nueva Biblioteca de Alejandría que ha vuelto abrir sus puertas el 16 de octubre del 2002.( Tras casi dos milenios de ausencia, la apertura de la nueva Biblioteca de Alejandría es un acto de coraje y esperanza del gobierno egipcio y de la UNESCO, sus principales mecenas. Su monumental edificio tiene capacidad para 8 millones de volúmenes y alberga, además, un centro de conferencias para 3200 personas, un planetario y cinco institutos de investigación entre los que se encuentran la Escuela Internacional de Estudios en Información, el Laboratorio de Restauración de Manuscritos Raros y un centro de Estudios del Internet que ya ha permitido que algunos de los 10.000 manuscritos y libros raros de la rica colección de la biblioteca hayan sido digitalizados).

Pero volvamos al punto de lo que implicó la resistencia a la imprenta y a la divulgación cultural. En el citado trabajo de Roger Chartier leemos "No abandonó el lector moderno los manuscritos. En las casas aristocráticas, la advertencias y consejos que los nobles componían para sus hijos conservaron una forma manuscrita que, a la vez protegía su secreto o privacidad y permitía la incorporación de correcciones o adiciones. Pero más allá del ámbito nobiliario, la lectura de los textos manuscritos se mantuvo durante toda la primera Edad Moderna".

Uno de los aspectos que se le critica a la nueva tecnología de la informática, de la expansión incontenible de internet con relación a los vínculos interpersonales, es que, a semejanza de lo que en su época se le criticó al libro, internet según sostienen algunos, crea una relación adictiva con referencia a un objeto, en este caso la computadora y que por ello se corre el riesgo de generar personas que rompen vínculos con sus semejantes, para volverse casi autistas. ¡Nuevamente la novofobia y el avizorar futuros apocalípticos!

Sin embargo ello no es todo lo trágico con lo que se suele pintar. Un trabajo bien meditado, elaborado a través de la red por Máximo Lameiro y Roberto Sánchez, titulado "Vínculos e Internet. Investigación cualitativa acerca de nuevas formas de vincularse" (cuya metodología de trabajo fue a través de la red por dos personas que no tenían relación física directa), estudio que data de abril de 1998 y que puede leerse en http://www.campogrupal.com/vinculos.html, nos permite una aproximación muy certera sobre esta problemática. Ellos señalan que el primer acercamiento a internet no tiene, por parte de los que se inician en su uso, un propósito definido, sino que obedece a una suerte de curiosidad intelectual, para saber de qué se trata esa cuestión del ciberespacio y que una vez satisfecha esa curiosidad quedan como usuarios de internet fundamentalmente por la dimensión interpersonal de internet (chat y e-mail) y no así por su poder informativo. "En este sentido Internet desborda la función puramente utilitaria de proveer información para convertirse en un instrumento que acerca a las personas, permite su comunicación y el establecimiento de vínculos duraderos entre ellas". (Op. cit) . Lo novedoso es que el ciberespacio resulta un medio liberador en la medida que el vínculo interpersonal no es cara a cara, la persona se torna como invisible y queda expresada sólo en palabras. Como dicen los autores citados: "Así podemos ser sin ser vistos y podemos establecer una relación con el otro sin verlo".Esta invisibilidad en la relación interpersonal permite que se puedan reprimir y a la vez aflorar aspectos de la personalidad, porque no existe el freno que significa una relación directa (cara a cara). Por esto es que los citados autores adelantan, como una de las hipótesis que manejan la referente a que "toda persona que interactúa en el ciberespacio desarrolla una nueva personalidad que puede diferir desde un grado mínimo a un grado máximo con su personalidad del espacio habitual de su experiencia cotidiana". Probablemente, nos dicen Lameiro y Sánchez, la supuesta "deshumanización" o "irrealidad" de los vínculos interpersonales a través de internet se deba al hecho de que los usuarios tienen una experiencia aún corta de esta nueva realidad y muy presumible las nuevas generaciones de usuarios aprenderán este nuevo modo de relación (in absentia del cuerpo) con mayor "naturalidad". Por todo ello es que el correo electrónico y el chat constituyen los aspectos más importante para la casi totalidad de usuarios de internet. El correo electrónico tiene, por el hecho de ser una comunicación off-line, una ventaja sobre el teléfono, que es una comunicación on-line. El teléfono no da tiempo para una adecuada reflexión, cosa que sí se obtiene en las relaciones y comunicaciones vía e-mail, que posee una estructura diferida en la comunicación. El chat, en cambio, se asemeja al teléfono en su carácter "on-line", es decir la comunicación es en tiempo real y la respuesta tienen que ser inmediata, lo cual le quita la reflexividad que da el e-mail, aunque sus usuarios constantes señalan como ventajoso la inmediatez del intercambio, así como el hecho de poder participar en el «chateo» varias personas a la vez, lo cual tiene que ver con el carácter lúdico que se da en el hábito que adquieren algunos usuarios de la red, fundamentalmente jóvenes. Una investigación internacional sobre el impacto de Internet en los jóvenes, a cargo de investigadores de Francia, Canadá, Suiza, Bélgica, Italia, Italia, España y Portugal, con chicos de entre 12 y 17 años, llegó a la conclusión de que los jóvenes prefieren el chat al correo electrónico, navegando en forma solitaria, o a veces con un hermano o un amigo, pero raramente en familia, ven más a Internet como un divertimiento que como una herramienta de trabajo y tienen la tendencia a volver sobre un reducido número de sitios conocidos, antes que aventurarse a explorar nuevas posibilidades.

Otro aspecto que atrae a los jóvenes son los juegos cada vez en mayor cantidad y muy sofisticados al cual pueden tener acceso vía internet. De esta manera nos encontramos con que los niños y los jóvenes, y también muchos adultos, acceden a Internet no para aprovechar toda la descomunal fuente de información que ella nos puede brindar, sino para establecer vínculos interpersonales y para distraerse, e incluso para acceder con una facilidad nunca antes dada a la pornografía.

¿Pero ello descalifica a internet? Por supuesto que no, puesto que con los libros, revistas y periódicos (medios que utilizan como soporte el papel) sucedió y sucede algo parecido. Es innegable que mucho de lo que se edita y lee (que es realmente poco) es material literario de escaso valor cultural. Más se publica y lee en función de la simple y trivial distracción. Muchos de los libros y autores que se ponen de moda, o que los ponen de moda, a semejanza de cómo se hace en otras actividades (cantantes, por ejemplo) son de escasísimo valor real. Pero debemos ser comprensivos y entender que el interés principal del mayor porcentaje de seres humanos es eminentemente hedónico, y que ello se satisface a través de lecturas que solo distraen, en el mejor de los casos. Lo malo de esta tendencia es que cada vez se lee menos y cada vez se deteriora o se devalúa el contenido de las publicaciones.

Podemos comprender con claridad que internet no pone en peligro el libro, porque ya hemos señalado que lo medular es la escritura y la lectura. Que el libro sea de papiro, pergamino, papel o electrónico es lo accidental. Lo esencial es la escritura y ella exige, necesariamente, un soporte, salvo que pretendamos volver a la etapa de la oralidad. Como dice Armando Petrucci en "Leer por leer: Un porvenir para la lectura": "¿Cuál será en el futuro próximo la actividad de la lectura de los hombres?, ¿cuánto se extenderá socialmente y sobre qué tratará?. ¿Qué importancia y qué funciones tendrá en la sociedad?, ¿la demanda de la lectura crecerá o disminuirá?. Y cómo se comportarán con respecto a esto las diversas áreas socioculturales del planeta? Y, por último, es verdad lo que se ha afirmado recientemente, es decir que «la actividad de leer se retrae en la misma medida en que la operación de leer se universaliza»?"

Petrucci nos dice que es en los Estados Unido donde se da la más clara diferencia entre una cultura juvenil mediática, volcada en la música rock, el cine, la televisión y los juegos electrónicos y que deja en segundo plano la lectura, limitada esta a obras de narrativa contemporánea y sobre todo de ciencia ficción y tebeos; y una cultura juvenil tradicionalmente cultivada, que se basa en la lectura de libros, en la asistencia al teatro y al cine de calidad, en escuchar música clásica y en el uso complementario de las nuevas tecnologías mediáticas". El lado opuesto de esta medalla, según nos los señala Petrucci, es el Japón. Dicho país posee la más grande concentración de lectores «experimentados», a lo que corresponde una industria editorial que produce casi cuarenta mil títulos al año, con una tirada total de cerca de mil millones y medio de ejemplares y que cuenta con unas cinco mil empresas editoras. Es un país con lectura generalizada debido al prestigio de la escritura y porque el japonés considera un deber el estar informado y formado por la cultura escrita y donde, además, el prestigio de las escuelas y la universidades está fuera de cualquiera duda.

5. LOS DISCOS ÓPTICOS: CD ROM Y DVD

Los discos ópticos son aquellos que tienen capacidad de almacenamiento binario. Son «leídos» por un lector óptico. Los CD (Compact Disc) son aquellos que son utilizados para almacenar audio (fundamentalmente música hasta 74 u 80 minutos). Son los CD de música que compramos y que tienen esa duración como máximo y que pueden ser reproducidos en los equipos de sonidos convencionales. Sin embargo cuando son procesados para ser utilizados en las computadoras los CD se convierten en CD ROM (Compact Disc Read Only Memory) y su capacidad se potencializa de tal manera que en un solo CD se pueden incluir una gran cantidad de audio, además de textos, imágenes, vídeos y animaciones. No hace muchos años atrás aparecieron los que en un primer momento fueron llamados los POWER CD, definidos como un producto mixto que podía ser reproducido tanto en un lector de CD Audio convencional como en un lector de CD Rom, que tenía una pista de datos (no reproducible en equipos de sonidos) que el usuario que no tenía computadora no debía utilizar (el equipo de sonido no reconocía la pista de datos como no ejecutable) y esto convertía al POWER CD en un producto mixto que podía ser utilizado como un simple Compact Disc convencional o como un CD Rom. Pero al poco tiempo aparecieron POWER CD cuya pista de datos es obviada por los equipos de sonidos los cuales solo ejecutan las pistas con música, es decir que el sistema denominado Extra CD no obliga a saltar ninguna pista especial cuando se utiliza un lector de CD Audio Este tipo se emplea en los CD relacionados con música clásica, sus autores e intérpretes. Los CD aplicados solo al sonido aparecieron en 1982

Igor Galo en su "Diccionario de Internet" (Madrid: Acento Editorial, 2001) define el CD-ROM como el "Disco capaz de almacenar texto, sonido, imágenes o cualquier tipo de datos. Es uno de los principales soportes de la revolución multimedia dada su gran capacidad de almacenaje, hasta 700 Megas de memoria..."(Op. cit.; p.24)

Un CD-ROM constituye un libro electrónico, con la ventaja de no sólo tener texto e imágenes, como en los libros en papel, sino que además permite incluir sonidos, vídeos, animaciones y películas, aunque la calidad de reproducción de imágenes no es de óptima calidad, sobre todo cuando se incluyen fragmentos de vídeos y películas. Esta limitación se ha solucionado con el nuevo disco óptico, el DVD (Digital Versatile Disc),

que presenta dos tipos: DVD-RAM, que permite la grabación y borrado de datos informáticos de forma repetida y el DVD-ROM con información grabada que no puede ser borrada ni modificada. El DVD cuyo origen se remonta recién a 1995, tiene, entre otras, una característica que lo hace superior al CD-ROM ya no sólo en cuanto a reproducción de imagen de altísima calidad, sino en cuanto a cantidad, porque permite almacenar 25 veces más información que los CD-ROM actuales. Un CD normal admite unos 700Mb, mientras que en cada una de las capas o sustratos del DVD (el CD posee una sola cara y una capa donde grabar, en tanto que el DVD puede llegar a tener dos caras, cada una de ellas con una o dos capas de sustratos) caben casi 4,5 Gb, es decir un total, en sus 4 sustratos, de 17 Gb. Si el CD nació para reproducir música, el DVD lo hizo para reproducir películas, sin embargo muy pronto ambos tipos de discos ópticos mostraron las posibilidades fabulosas de permitir libros de soporte magnético.

En poquísimo tiempo nos hemos ya familiarizado con estos libros electrónicos, que tiene la ventaja, entre otras cosas, de comprimir miles de páginas en uno o unos pocos discos. Quién se iba a imaginar, por ejemplo, que la Enciclopedia Británica, para citar una obra tan valiosa y famosa, iba a necesitar tan solo 3 cm x 14 cm de espacio para su ubicación (y ello considerando el estuche de cada uno de sus 3 CD). Lo propio podríamos decir de la Enciclopedia Encarta que en su versión 2002 emplea 4 CD. Innegablemente esto constituye una gran ventaja, porque, como dice Fernando Savater, muchas personas nos hemos hecho de bibliotecas que no caben en nuestras casas, de tal manera que vivimos en bibliotecas en la que metemos algunos muebles. No sé, por ejemplo, dónde pondría todos los volúmenes de la Enciclopedia Británica y la Enciclopedia Encarta 2002. Como son obras de consulta y no libros para ser leído de un solo aliento, resultan también muy prácticas para su consulta y, por otra parte los hipervínculos constituyen una herramienta utilísima que permite saltar de un texto a otro pero sin perder, por lo general, el tema que motivo la consulta. Qué alivio el poder ahora disponer de toda una enciclopedia de 30 o más volúmenes, fácilmente ubicables en espacios de pocos centímetros. Es por ello que se considera que en el futuro las obras muy voluminosas (enciclopedias, por ejemplo) van a ser presentadas por los editores y preferidas por los lectores en formato magnético, aunque por un tiempo no tan corto van a se presentadas en el formato tradicional y en el magnético, repitiéndose lo que ocurrió en la fase primera del libro impreso, el cual convivió, por algún tiempo, con los manuscritos.

Pero no solo será este tipo de obra de característica voluminosa (por abarcar o pretender abarcar todo el conocimiento humano en sus más variadas expresiones) sino, como ya se ha hecho, se va poder disponer de las obras completas de un solo autor y ello en un solo CD y una colección de autores en unos pocos CD, para no hablar de la gigantesca capacidad de los DVD que van a poder permitir incluir ya verdaderas bibliotecas.

Otra gran ventaja de los discos ópticos es la facilidad y practicidad de su utilización. Imaginemos la utilización del Diccionarios de la RAE (Vigésima primera edición), en su formato de CD, que brinda no sólo la facilidad de digitar la palabra cuyo significado se quiere buscar y con un clic en el «mouse» o un «enter» tener de inmediato el resultado (lo que ya teníamos y seguimos teniéndolo a través de internet (http://www.rae.es) sino que además permite otros aspectos tales como diccionario inverso, búsqueda de formas complejas, árbol de lenguas (con todas sus ramas y subramas), árbol de categoría gramaticales, árbol de usos (tanto por el ámbito geográfico como por el de materia y nivel), así como también el árbol de operaciones avanzadas. Sin embargo para una consulta simple considero que es más práctico los dos tomos tanto de la edición vigésima primera y vigésima segunda (de esta última se hace hecho una cuidadosa edición económica en 10 tomos, que era muy necesaria para hacer posible que más amantes de los libros puedan adquirir obra tan importante.

Asimismo otra gran ventaja de estos libros en soporte magnético (CD-ROM) es el poder interactuar con el libro. Veamos un ejemplo recurriendo al excelente trabajo realizado por Discovery Multimedia, en formato de CD-ROM «El Nilo: Un Viaje por Egipto» donde a bordo de un falucho y con una guía de voz muy agradable, hacemos un viaje a través del Nilo, llevando un diario y una cámara fotográfica para tomar fotos a lo que uno desee y poder guardarlas en el diario. En ese diario uno puede hacer anotaciones en base al grado de conocimiento que se posea y que las imágenes que se van viendo le sugieran, para después poder ser aprovechadas o como un simple pasatiempo lúdico. Pero también queda la posibilidad de limitarse a un simple paseo por el Nilo y las maravillas del Egipto antiguo, porque el CD permite aprovecharlo sin previa instalación en el disco duro de la computadora, pero en este caso ya no se puede utilizar el diario de a bordo. El CD trae, además, para niños y jóvenes (en realidad para todas las edades) juegos muy interesantes. La forma de aprender es realmente extraordinaria. Sin embargo debemos reconocer, por la experiencia en el campo educativo escolar, que a pesar de ser un material realmente maravilloso este y otra gran cantidad de CD-ROM, tal vez atraen en un primer momento al niño y al joven, pero como de lo que se trata (y aquí, valgan verdades, no es tan significativa la forma como se trate) es de cultura, y que ello exige leer o prestar atención al audio, a los cuadros, a los vídeos, etc., el niño y el joven que no tienen el hábito de leer por placer, pronto pierden interés en dedicarle el tiempo necesario. Pero si este tipo de material cae en manos de los que tienen el hábito de la lectura en el libro de papel, de inmediato se opera un gran interés y lo que es más importante, un interés sostenido, es decir un verdadero interés, que lo lleva a "leer" completamente este libro electrónico, tal como lo hace con el libro de papel. Veremos un poco más adelante, entre sus inconvenientes de los libros en discos ópticos el problema de su lectura, en cuanto se refiere a lo que en el hay de texto, cosa que también vale para los textos en internet. Pero antes de esto debemos reseñar otras grandes ventajas de los libros en discos ópticos.

Con relación a los libros en papel que utilizan fotos, como es el caso de libros donde el material fotográfico es muy importante por tratarse de obras de arte u obras de cualquier índole pero profusamente ilustrado, sabemos que dichas obras son relativamente muy costosas y por lo general fuera del alcance de las personas de recursos económicos medio, a pesar de que muchas de ellas son editadas bajo las auspicios de instituciones empresariales, lo cual baja el costo, pero aún siguen siendo alto. En cambio contamos con CD-ROM originales (la piratería de CD-ROM y DVD al igual que la de los libros, cosa que no es solo de estos tiempos como algunos piensan, es muy grande y con implicancias que reseñaremos muy brevemente más adelante) que son de precio muy módico y que realmente fue muy difícil que alguien se imaginara que pudiera hacerse realidad y sobre todo al alcance de un público muy amplio. Me estoy refiriendo por ejemplo a los libros de arte, específicamente a CD-ROM dedicados a los Grandes Museos de Europa editados por E.E.M.E. ACTA., incluso presentados en estuches de 14cm x 19cm x 1cm, que semejan a un libro y que pueden ser guardados en un estante conjuntamente con los demás libros de formato pequeño. Lo propio ocurre con la Pinacoteca Universal Multimedia de FG EDITORES S.A.

No puedo dejar de referirme al mencionar CD-ROM dedicados al arte a una obra excelente no solo por tratarse del Museo del Louvre sino también por la avanzada tecnología utilizada. Me estoy refiriendo a «Le Louvre visite virtuelle» de Dominique Brisson, en 3 CD-ROM (Collections et palais 1997, les Antiquités1998 y visite virtuelle 1999), una copublicación y coproducción de Montparnasse Multimedia-Réunion des Musées Nationaux, de la cual también existe versión española de 1998, en un solo CD (El Louvre colecciones y palacio), por supuesto también con la misma excelente calidad. En el caso de la versión francesa el CD-ROM de las visitas virtuales nos permite un recorrido a través de sus salas utilizando excelentes filmaciones. Para mayor comodidad de los usuarios la colección francesa de los 3 CD viene en un elegante estuche que permite ubicarlo al lado de los libros.

En el caso del Perú se cuenta con tres CD-ROM de una gran calidad: El Señor de Sipán, Los Incas de María Rostworoswski (que también se encuentra en internet) y Chavín de Luis G. Lumbreras, que los mencionamos en estas líneas por la gran cantidad de material fotográfico, vídeos y animaciones y en el caso de El Señor de Sipán por el empleo magistral de los recursos más avanzados de la multimedia para hacernos conocer vívidamente este sensacional hallazgo arqueológico. Los tres CD mencionados cuentan con los auspicios de Telefónica del Perú. También son muy importantes la Gran Historia Interactiva del Perú, que consta de 7 CD Roms así como también Todo Perú, enciclopedia multimedia en 10 CD Roms, ambas preparada por "El Comercio" de Lima. Esta última cuenta en cada CD con juegos educativos muy atractivos. Asimismo es muy importante «Explorando las culturas Preincas» (D&D Advertising, 1998), editado para navegar por el Antiguo Perú como si se estuviese conectado a Internet y sin exigir instalación en el PC. Cuenta, además, con valiosos enlaces a Internet.

Todas estas y otras muchísimas ventajas más de los CD-ROM ha llevado a que algunos lo califiquen como "The New Papyrus ", refiriéndose a aquel soporte milenario del mundo egipcio, que constituyó un soporte dúctil de la escritura ampliamente utilizado en la antigüedad y en buena parte del alto medievo.

Mencionábamos que uno de los inconvenientes de los libros electrónicos es el referente a su lectura en el monitor o pantalla de la computadora, que tiende a producir muy rápidamente fatiga ocular. Además de que la lectura es similar a la lectura de los rollos, porque hay que ir "desenrollando" para que el texto y todos los medios de multimedia utilizados vayan apareciendo a nuestros ojos. Lo común es que se pueda leer textos breves, pero cuando es material relativamente extenso lo que se hace es imprimir el material o «bajarlo», muchas veces copiando en word, para luego configurar la página, establecer el formato y la fuente, transformar tablas en texto y de esta manera imprimirlo y poder leer con comodidad y con la posibilidad de hacer anotaciones, así como también para poder ubicar con facilidad los datos que se requieren y que son fácilmente identificables, porque las hojas de papel resultan mucho más manejables que los textos en el monitor, por lo menos hasta el momento, porque ,como veremos un poco más adelante, nuevas innovaciones están brindando una mejor interfaz entre usuario-computadora o usuario-nuevos sistemas de presentación de información en línea. Recordemos que en 1995 Negroponte, en su obra que hemos mencionado, escribía: «...,en el mejor de los casos la interfaz actual es rudimentaria y está muy lejos de ser algo con lo que uno desearía irse a la cama.» (Op. cit.; p.25).

Además, los materiales que se encuentran sobretodo en internet, por lo general, suelen presentar muchos errores gramaticales (ortográficos y de sintaxis) muy chocantes para las personas acostumbradas a la lectura de libros y revistas, donde también se deslizan dichos errores, pero en una escala muy pequeña. Muchas veces uno se ve obligado a grabar lo que nos brinda Internet en el formato que aparece, para luego vía Front Page hacer las modificaciones necesarias y terminar luego imprimiendo para su lectura. Por supuesto que este hecho tiene de positivo (¿siempre?) el que se puede interactuar en el mundo informático, consiguiendo subsanar los errores que se hubieran podido escapar, Aunque, se nos informa, se está generando el problema de la propiedad intelectual, lo que se agrava porque algunos internautas no saben como consignar los datos conseguidos en Internet y, otras veces, en la red no figuran datos que permitan identificar al autor de un texto, salvo en casos como www.monografías.com donde, como debería ser la regla, todos los trabajos tienen consignados sus autores y en algunos casos estos consignan su especialidad o si pertenecen a alguna institución educativa o profesional, lo cual tiende a dar un poco más de confiabilidad a la fuente consultada por el internauta, auque lo único seguro es la lectura y su análisis crítico a partir de lo que uno ya conoce y contrastando fuentes, tal como se hace con las fuentes escritas en soporte tradicional. Además los autores de los trabajos consignan su e-mail, lo que facilita trabar contacto con ellos, lo cual resulta útil si uno desea conocer más acerca del tema desarrollado o el hacerle llegar comentarios o inquietudes.

Frente a este inconveniente (lectura en la pantalla del monitor) sin embargo tenemos que reconocer que existen CD-ROM que han sabido sortear esta dificultad. Es el caso de «Grandes Inventos: Ciencia, Tecnología e Historia de las cosas que nos rodean» (Santiago de Chile: UNLIMITED S.A.,1996), que hace uso del audio para las explicaciones, de tal manera que el usuario logra un conocimiento muy bueno (a nivel de niños y jóvenes) observando en forma muy activa y escuchando acerca de los grandes inventos, vía los parlantes de la computadora.

En cambio, si bien es cierto que la excelente Enciclopedia Encarta tiene una opción de lectura de textos, ya del artículo completo que se está consultando o del texto que el usuario selecciona sombreándolo, sin embargo la versión española de esta enciclopedia tiene una voz femenina, que a pesar de las modulaciones que permite la opción de leer, no es agradable al oído. Esto me parece que es fácil de solucionar, porque en diversos CD ROM que conozco, la voz utilizada en el audio resulta agradable al oído, como tiene que ser para poder concitar la atención. Un ejemplo de cómo se ha utilizado el audio lo más adecuadamente posible lo apreciamos en «Civilizaciones Antiguas» de Microsoft Home, donde encontramos diversas voces, masculinas y femeninas, en la opción de exploración de las culturas egipcia, griega y romana mediante guías, los cuales adoptan la personalidad de un determinado personaje de esas culturas, en atención al estatus social que tuvieron. Lo propio en todos los CD-ROM dedicados al arte en los cuales las explicaciones a través del audio son impecables. Estas explicaciones no solo se dan en los CD-Roms dedicados a las artes visuales (escultura, pintura, etc) sino también en las obras musicales, como es el caso, por mencionar solo dos ejemplos, de Beethoven’s 5th , en español, (©1994 InterActive Publishing Corp. Program) y la colección Clásicos Imprescindibles (Planeta DeAgostini S.A. , 2000)

También considero muy importante destacar la gran calidad del CD-ROM "Grandes batallas de la II guerra mundial" (Ediciones Dolmen S.L. 2001; 10 CD) que hace uso de toda la técnica multimedia para presentar en forma interactiva este hecho trascendental de la historia contemporánea, presentando mapas interactivos, fotos, vídeos con animaciones que recrean diversas etapas del desarrollo bélico de la guerra en un forma muy ceñida a la realidad histórica. Presenta la parte de contenido temático a similitud de un libro abierto mostrando las dos páginas con su respectiva numeración correlativa, haciendo posible avanzar y retroceder utilizando el mouse. El texto presenta su respectivo índice interactivo y ya dentro del texto se hace uso de hipervínculos a textos e imágenes. La voz que se utiliza en los relatos presenta una adecuada modulación y un timbre agradable, lo cual es muy importante, como ya lo hemos señalado, cuando se hace uso del audio dentro de la oralidad del contenido de un CD-ROM. A similitud de cualquier libro presenta su bibliografía básica, de la cual sólo extrañamos que no se haya incluido Links de Internet referentes a este hecho histórico debidamente seleccionados, tal como se hace, por ejemplo, en «Historia de la Literatura Universal» (Alphabetum Multimedia 2000; 4 CD-Roms), que presenta una selección muy importante de links de Internet en el campo literario considerando en forma alfabética los escritores más importantes de la literatura universal de todos los tiempos y no sólo brinda la respectiva dirección sino que además proporciona una breve referencia a la webpage respectiva, con lo cual se orienta en la investigación al internauta permitiéndole navegar por caminos seguros y a partir de allí emprender los atajos que se desee o incursionar por nuevos caminos. Esto es uno de los grandes méritos, entre otros, de esta Historia de la Literatura Universal, que también consideramos muy valiosa. Detengámonos aquí en lo referente al análisis de los CD-Roms porque podríamos extendernos demasiado refiriéndonos a otros excelentes CD que existen.

Lo referente al audio en los CD-ROM nos lleva a los llamados «Libros Hablados Digitales" que tratan de sortear el problema señalado del cansancio visual al leer en una pantalla. Existen realmente dos enfoques diferentes frente a este relativo problema de la lectura en pantalla. Uno usa la voz para facilitar la lectura, es decir, cambia la vista por el oído para evitar el cansancio visual que produce la lectura de la pantalla de la computadora. El otro enfoque busca mejorar la imagen que ve el usuario de forma tal que la actividad de leer el texto sea cómoda y agradable gracias a la calidad de la imagen que se visualiza. Estos dos enfoques no son excluyentes y pueden ser usados de forma complementaria, aunque todavía no hay productos que los combinen. Es posible que las mejores soluciones se consigan al final, con el uso combinado de vista y oído para hacer que la lectura de textos digitales sea un placer, pero en estos momentos ninguno de estos dos enfoques ha conseguido, usándolos por separado, alcanzar la aceptación generalizada que tienen los textos impresos. 

6. LOS E-BOOKS

«... puedo imaginarme un futuro sin libros de papel, pero no sin libros ».( Juan Cruz,

director de la Editorial Alfaguara).

«Uno, ante estos augurios, se queda perplejo. No puede concebir un mundo en el que todos los libros quepan en un solo tomo, ni sabría renunciar a la individualidad de la obra, ni querría aceptar la inexistencia física de El cuarteto de Alejandría . Pero las ventajas prácticas del e-libro son tan apabullantes, que no habrá metáfora cultural que se resista. Y, el futuro, oiga, no hay quién lo pare ». (Tomado de un chat de la Red, moderado por Ramón Buenaventura)

"El camino que se nos ofrece no es tan sencillo como nos lo presentan los «misioneros digitales»" ni tan simple como lo consideran los «bibliófilos tradicionales»"

"... Estoy seguro de que las nuevas tecnologías volverán obsoletos muchos tipos de libros ... " (Umberto Eco)

Carlos Sáez en su trabajo citado «El libro electrónico» nos dice: «En primer lugar, el llamado papel digital, un descubrimiento del Instituto de Tecnología de Massachusetts cuyo director, Nicholas Negroponte, comenzó a darle publicidad hace ya algunos años. Este invento hace posible la fabricación de libros iguales a los de siempre, con su mismo tacto, peso y olor, pero que poseen las cualidades de una pantalla de ordenador. Asimismo, pueden adoptar la forma de periódicos que se materializarán en una pantalla plana recargable que evitará el uso del papel. Cada nuevo día tendremos acceso desde ellas a las noticias que los editores pongan en circulación». Estos libros son los llamados e-book (electronic book) y comenzaron a comercializarse a finales de 1998. Sáez nos informa que diversas empresas americanas y japonesas han lanzado o pretenden lanzar al mercado un objeto, del tamaño y forma de un libro convencional, que no esconde sino un ordenador de pequeño formato dotado de una o dos pantallas, equivalentes a una o a las dos páginas que un lector ve en un libro abierto, en color o blanco y negro, por las que pueden pasar con absoluta fidelidad las páginas de un libro, incunable o manuscrito, de una revista o de un periódico que el usuario pueda descargar a su gusto, eso sí, previo pago de un canon en concepto de enlace o suscripción (Sáez, Carlos. Op. cit.). Parece que estamos cerca de lo que Borges soñaba de un lector que puede tener a su disposición una inmensa biblioteca, con todos los libros imaginables, independientemente de donde se encuentren físicamente, porque han sido digitalizados y con ello se han convertido en ubicuos, es decir están en todas partes y a la vez en posesión de muchas individualidades..

En pocas palabras, aunque conceptualmente preciso, se puede definir al libro electrónico como un material digital de lectura. Su visualización más común es la pantalla del monitor de la computadora, ya sea en las de escritorio o las portátiles (laptop). Actualmente se pueden leer también, aunque su difusión es todavía muy reducida, en agendas electrónicas como las Palm y en dispositivos especiales ("eBook Readers"), diseñados específicamente para este fin, con una gran capacidad de almacenamiento (entre 1.500 y 500.000 páginas de texto) y la posibilidad de descargar nuevos títulos directamente desde Internet. En los Estados Unidos, cuna del "eBook", se está trabajando intensamente para ofrecer hardware y  software asequible, seguro y fácil de utilizar tanto para los empresarios como para los consumidores. Estos esfuerzos parecen estar dando resultados: en Estados Unidos los "eBooks" están ya siendo utilizados por muchos profesionales, tales como abogados, médicos y farmacéuticos. Asimismo, las librerías americanas más importantes, como Barnes & Noble, ya están vendiendo programas de lectura y libros electrónicos. De hecho, los analistas esperan que el mercado para los eBooks y otros documentos electrónicos alcance los 70 mil millones de dólares (unos 61 mil millones de euros)  en los próximos años. (Ver:«Breve historia del libro electrónico» http://virtualibro.com).

En la historia del libro electrónico 1971 marca un hito muy importante porque en ese año Michael Hart digitalizó la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos, enviándoles una copia al poco más de un centenar de usuarios que en ese momento tenía acceso a la red ARPANET, precursora de la actual INTERNET. Asimismo ese mismo año marca el inicio del gigantesco, ambicioso y maravilloso Proyecto Gutenberg, que es definido como una gigantesca biblioteca de obras clásicas, totalmente gratis, en las computadoras, vía internet. Actualmente esta biblioteca supera los dos mil títulos. En una entrevista concedida en 1996 Michael Hart señalaba como meta para el 2001 una gran biblioteca digital y gratuita, integrada por diez mil libros totalmente libres de copyright y que por lo tanto era un desafío a las leyes del mercado cultural, razón por la cual había que seleccionar primero para luego pasar a digitar, aquellas obras cuyo copyright había expirado. En 1996, fecha de la entrevista, Hart tenía 49 años, es decir lleva ya 25 años dedicado a su proyecto (lo comenzó cuando tenía 24 años y era aún estudiante universitario), sin un real apoyo oficial, salvo el que proviene de la Benedictine University de Illinois. Reconoce, en la citada entrevista, haber recibido donaciones individuales de dinero y el apoyo de empresas tales como Apple, Next, IBM, Microsoft, OmmniPage/WordScan, TextPert, Groliers, Hewlett Packard y Bell&Howell, así como de la Universidad de Illinois. Para la realización de este proyecto, Hart señalaba que contaba (en 1996) con unos setecientos voluntarios de diversos países: Estados Unidos, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Países Nórdicos, Japón, Italia, etc. Para él fue una sorpresa saber que algunos de sus colaboradores no eran jóvenes de 18 años, como él suponía, sino profesores ya maduros.

Un aspecto muy interesante, desde el punto de vista pedagógico, es el concerniente al pensamiento de Hart con relación a los libros y a la lectura. Al planteársele su opinión y su posición con relación la lectura, considerando que los especialistas en educación señalan que ella no pasa necesariamente por soluciones de alta tecnología (high tech),sino mas bien tiene que ver con hábitos de conducta, relaciones familiares, valores, culturales, etc. Hart señala que el Proyecto Gutenberg, en realidad no implica alta tecnología. Que lo que él hace es poner a disposición de potenciales lectores, completamente gratis, una biblioteca totalmente a la mano. Que ello no asegura la lectura, es cierto, y él pone un ejemplo: «Tú puedes llevar un caballo al agua, pero no puedes obligarle a beber». Sin embargo es optimista con relación a los beneficios de su proyecto: "En cualquier caso, creo que habrá mucha gente que leerá y utilizará nuestros libros. Creo que los libros electrónicos son muy útiles para los estudiantes. A mí me hubiese gustado tenerlos cuando era un estudiante".Al preguntársele que haría al llegar a su meta de diez mil libros, respondió que tal vez la extendería a cien mil o un millón de libros y probablemente extendería el campo de acción a periódicos, revistas, música, cine, etc.

José Antonio Millán en su artículo "Biblioteca Universal. El proyecto Gutenberg y otras muchas iniciativas quieren llenar la red de libros" al referirse al proyecto de Hart, dice: "Es pues, un proyecto altruista, muy en línea de los primeros momentos de la Internet, cuando se creyó que era la herramienta idónea para difundir a todos la cultura (y a propósito: aún no se ha demostrado que no pueda ser así...)"

Hay otros proyectos de textos electrónicos, mencionados por J.A. Millán, como The Etext Archives, más dedicado a obras políticas y religiosas; The English Server, con textos de humanidades; Internet Public Library, The Naked Word, e incluso Project Bartleby, en memoria del escribiente de la obra de Melville.

En el interesantísimo artículo publicado por Sophie Boukhari, en el Correo de la UNESCO, de junio de 1999, titulado "La literatura mundial en la red" se nos informa que desde 1995 el estadounidense Eric Eldred, fundador de Eldritch Press, viene publicando en Internet clásicos de la literatura que han caído en el dominio público (libre de derechos), con el objetivo de lograr constituir una biblioteca virtual para los estudiantes de letras. Según Boukhari "En los últimos años, millones de páginas de textos de grandes escritores, historiadores, poetas y filósofos han entrado en Internet, después de haber sido escaneadas o, lo que es menos frecuente, mecanografiadas. Hasta ahora, las obras así numerizadas son las más de las veces clásicos anglosajones o productos de la cultura occidental traducidos al inglés. Es posible, por ejemplo, bajar de la Red a una computadora personal textos de Aristóteles, Oscar Wilde, Tolstoi, Víctor Hugo, algunos autores árabes, persas, chinos o el Kama Sutra. Ya no hay que moverse para ir a buscar una obra que uno puede además guardar, imprimir, anotar, explotar a su antojo o enviar a sus amigos...Individuos tenaces, pero también organizaciones no gubernamentales e internacionales, universidades y Estados están creando esas bibliotecas virtuales con libre acceso. El Proyecto Gutenberg y The Oxford Text Archive (OTA) aparecen como pioneros ... Ciertas bibliotecas nacionales están empeñadas en una labor titánica: numerizar cientos de miles de textos e imágenes de sus colecciones. Las primeras en arrojarse al agua fueron la Biblioteca Nacional de Francia (BNF) y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, explica Sonia Zillhardt, de la BNESCO. "Las demás se han lanzado sólo en los últimos tres años y suelen encontrarse todavía en una etapa experimental. Lo que falla a menudo es el financiamiento." Escanear una página cuesta entre 1 y 4 dólares, pero para numerizar colecciones enteras se necesitan millones. Lo más difícil, sin embargo, es romper la actitud conservadora de ciertas administraciones culturales, que entran en el ciberespacio a regañadientes".

Pero, como señala Sophie Boukhari, existen algunos problemas todavía insalvables, entre ellos la realidad de los países pobres donde la democratización de la cultura, y por ende el acceso a Internet, está muy lejos de hacerse realidad. Al respecto Boukhari, escribe:

«A primera vista, las bibliotecas virtuales son una bendición para los habitantes de los países pobres: les brindan acceso a la memoria del mundo, ampliamente concentrada en el Norte. Pero para ello necesitan además una computadora, una conexión a Internet y dinero. "En numerosos países en desarrollo, el acceso a la Red sigue siendo algo teórico y el costo de la comunicaciones internacionales es prohibitivo", recuerda Philippe Quéau, director de la División de Información e Informática de la UNESCO. "Recuperar textos en la Red toma tiempo y cuesta caro: varios dólares por hora, en África, por ejemplo." ¿Cabe concluir entonces que el acceso a la cultura en línea está vedado a los habitantes del Sur? No, siempre que se desarrollen dos tipos de servicios. Por una parte, creando en los países pobres sitios espejo [Copia local de un servidor original instalado en otro país] de las ciberbibliotecas. Por otra, estimulando la difusión de las obras en CD-ROM (cuyo costo de reproducción es inferior a un dólar). La UNESCO, que lanzó la colección "Pública", distribuirá pronto un CD-ROM sobre los grandes clásicos árabes. Pero le cuesta mucho hacer otro tanto con la literatura en francés. "Tropiezo desde hace dos años con la inercia de la administración francesa, que no quiere entrar en conflicto con las editoriales, aunque las obras que quiero presentar en CD-ROM pertenecen al dominio público", señala Quéau, que denuncia el debilitamiento solapado del dominio público en provecho de intereses privados, "sea ampliando la duración de los derechos de autor, sea sacando partido de la tecnología."» (http://www.unesco.org/courier/1999_06/sp/comm/intro.htm)

Si hasta no hace mucho había muy pocos libros en la red en idioma castellano, actualmente ha aumentado considerablemente, aunque está muy distante de lo que aparece sobre todo en inglés. Sin embargo no quiero dejar de mencionar la excelente Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes Saavedra (http://cervantesvirtual.com/), donde podemos encontrar no sólo libros, algunas veces de una misma obra varias importantes ediciones, algunas muy bien ilustradas; sino también importantes artículos, discursos ( como el pronunciado, en 1905, por el Sr. Alejandro Pidal y Mon; Juan Valera, por encargo de la RAE con motivo del tricentenario de la publicación de El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha), etc.

Asimismo encontramos que algunas editoriales digitalizan obras o algunos capítulos de obras de su fondo editorial. Es el caso de la muy importante Biblioteca Digital del Fondo de Cultura Económica, Fondo 2000. Cultura para todos. (http://omega.ilce.edu.mx3000/index.htm) (http://omega.ilce.edu.mx3000/biblioteca/sites/fondo/2000/htm)

Esta biblioteca digital contiene capítulos muy interesantes de obras de autores muy prestigiosos y que abarca los siguientes campos: Biografías, Computación, Filosofía Política, Física, Gastronomía, Historia, Lengua y Literatura, Psicología y Tauromaquia. El número de obras dedicadas a la historia de México (FCE es una editorial mexicana) es bastante importante y de obras muy significativas.

No quiero dejar de mencionar en esta brevísima relación de bibliotecas virtuales a las cuales tenemos acceso los usuarios, en forma totalmente gratuita, (porque existen otras bibliotecas virtuales que permiten el bajar [«download»] los libros pero previo pago de dinero, que por lo general es económico si lo comparamos con el precio del mismo libro en papel), a una revista tan importante como es El Correo de la UNESCO (http://www.unesco.org/courier/index_en.html)

En el campo educativo se cuentan con importantes digitalizaciones de literatura infantil.

En los años 80 del siglo XX apareció el DYNA BOOK, un prototipo librario bastante distante del formato del libro tradicional, que se independiza de la computadora y que permitía «leer» los CD-ROM de manera cómoda como se suelen leer los libros tradicionales. En su folleto de presentación, leemos: "DynaBook puts the incredible power of CD-ROM into a compact 14’5"x 2’75" electronic book weighing a mere 16 pounds… DynnaBook makes reading from CD-ROM data as sitting down with a good book".

Dyna Book no era sino la expresión tecnológica en una pantalla LCD (Liquid Cristal Display) de simple lectura, liberada de la computadora (en aquella época todavía de tamaño grande) y conectada a ella como periférico necesario, que actuaba a manera de concentrador de información o discoduro. Era el Dyna Book una pantalla táctil transparente como un cristal y exenta de teclado. Utilizaba un "driver" CD-Rom con convertidor analógico digital. Tenía también posibilidades de audio. Uno de sus mayores logros era la interacción por tacto con la pantalla. Sin embargo el DynaBook se extinguió muy rápidamente, porque en el fondo era tan sólo un lector particular de CDs.

En 1981 aparece el Diccionario Electrónico Random House, considerado el primer libro electrónico disponible comercialmente. En 1986 los editores Franklin Electronic agregan un diccionario electrónico en un dispositivo del handheld, produciendo el primer libro electrónico.

Conocemos los intentos de la firma Sony a principio de los 90 (1992), con su Bookman; así como los de Franklin Electronic Publishers, que carecieron de popularidad porque el intento de leer, en pantallas no del todo adecuadas, como las corrientes de aquellos años, distaba mucho de las calidades de las hojas de cualquier texto o libro impreso.

Poco después, las firmas Canon, Fujitsu, IBM, JVC, Matshushita, Microsoft, Minolta, Ricoh, NEC, y la misma Sony, junto con otras varias empresas, emprendieron un proyecto que debería tener todas las condiciones adecuadas para, si no de forma inmediata, sí en un período relativamente breve, intentar una alternativa digital al modelo tradicional.

No son muchas, sin embargo, las patentes y aplicaciones que en los últimos años del siglo XX y comienzos del XXI se han acercado, en menor o mayor medida, al libro electrónico-digital ideal. Las más han mimetizado el modelo computacional en sus primeras experiencias para permitirle prácticamente las mismas virtualidades que posee la computadora. Quizá el persistir en la tendencia absolutamente obsesiva por seguir dependiendo de la computadora, como punto de partida por parte de las empresas que trabajan en este nuevo modelo, frustra las posibilidades de verdadera ergonomía libraria que ha hecho fortuna durante más de medio milenio. No obstante, como tales presentaciones constituirán la protohistoria del nuevo soporte, vamos a verla aunque muy esquemáticamente.

En octubre de 1998, en el foro de la 1ª Feria del Libro Electrónico, bajo el patrocinio del NIST ( National Institute of Standars and Technology ) celebrada en Gaithersburg, Medford, USA, fue presentada la denominada iniciativa Open eBook (OEB) .Tal iniciativa se basaba en un acuerdo de especificaciones sobre la estructura de un modelo universal que utilizara las normas html y xml. Se consideraba este paso como esencial, dadas las características del naciente mercado electrónico, a la hora de uniformar los formatos de edición, lenguajes, contenidos, iconografías, conectividad, etc... "La pronta adopción de un formato standard constituiría una piedra miliaria en el mundo de la edición ".

"La presente convergencia de las tecnologías hará finalmente viable la publicación digital y se presenta como un atractivo desafío ". Tanto las firmas SoftBook como Novo Media´s RocketBook adoptarán sustancialmente dicha expresión normativa .

Un prototipo que comenzaba a parecerse al libro tradicional fue presentado en 1998 por la empresa americana SoftBook Press, fundada por Jim Sachs y Tom Pomeroy. en Palo Alto, California. SoftBook Press Inc. es un líder en el emergente mundo del libro electrónico . Es una compañía cuyo objetivo es desarrollar la sociedad sin papel por medio de las extensiones SoftBook y SoftBook Network, aprovechando las prestaciones de INTERNET. Parte de la idea de que Book + Technology = SoftBook. Su apariencia, sin embargo, lo asemejaba al mismo libro, a pesar de tratarse de un modelo monopágina, protegido en este caso por una cubierta de piel. La información se incluye en el softbook por medio de flash cards que permiten un almacenamiento de hasta casi las 100.000 páginas (también puede cargarse el modelo vía red). Fue presentado como tal en la feria Seybold de San Francisco el 30 de agosto de 1999. El 18 de octubre de 1999, el Atheneum de Chicago premiaba esta idea con el premio del Museo de Arquitectura y Diseño. Estudiado en profundidad, dicho modelo se parece más a los desarrollados PDA ( Personal Digital Assistent ) que al sistema librario que pretende mimetizar. Su modelo más avanzado es el Palm Pilot de la firma 3Com. En septiembre de 1999 la firma presentaba la posibilidad de ofrecer por este sistema los medios Newsweek y Washintong Post, así como un grupo de revistas: Time, Fortune, Money, New York Times, etc.

En la misma línea se encuentra el Rocket eBook ideado por los consultores californianos Martin Eberhard y Marc Tarpenning, a partir de 1996. Consiste este libro electrónico en una pantalla manejable con una mano, y que puede contener unas 4.000 páginas, o sea alrededor de 10 novelas normales. El Rocket ebook contiene en el sangrado de su pantalla un programador de sistema de visualización; un orientador de página, que permite leer en sentido vertical y horizontal en la pantalla; una barra de navegación, con un indicador de la situación corriente de lectura, con respecto al texto total; un localizador índice de títulos y un menú de opciones como: marcado de página, subrayado, notas, etc.

Otro modelo de esta misma firma lo constituye el denominado Everybook, de Daniel Munyan, en el que se obvian las carencias ergonómicas de la pantalla única, y se inclinan por la más aparente de la doble pantalla -doble página- ligada al libro tradicional. El diseño y concepción del Everybook es radicalmente diferente al de otros libros electrónicos. Cuando se abre el periférico de lectura ( libro ) aparecen dos páginas similares a las de un libro impreso, en las que puede desplegarse cualquier libro, así como periódicos, revistas, etc.... Fue creado por la empresa Everybook Incl. fundada por Daniel E. Munyan en 1995. Este modelo supone un salto entre los modelos computacionales y el mismo libro en sí. Puede ser utilizado por estudiantes, profesionales y por el público en general. "Este libro electrónico recoge toda la sensibilidad del lector acerca del libro tradicional, y permite el almacenamiento masivo, acceso rápido a cualquier información, y servicio en tiempo real ".Resuelve, mejor que otros modelos, los problemas de: transportabilidad, producción, distribución, ecología, etc

Sin embargo todos los modelos enunciados hasta aquí -que constituyeron el consorcio Novo Media- no han tenido en principio el éxito deseado, además de por su precio considerable, porque no dejan de ser una cierta transformación del ordenador más sofisticado, y por ende su peso es desproporcionado como para ser manipulados con relativa facilidad.

Otro de los grandes proyectos de libros electrónicos es el del equipo del Dr. Joseph Jacobson del MIT (Massachusets Institut of Technology), que tiene la ventaja de pretender brindarnos un libro electrónico que en apariencia es exactamente igual que un libro cualquiera de hojas de papel y tapas duras, excepto por un par de botones que lleva en el lomo. Basta pulsar uno de ellos y en pocos segundos en sus más de 200 páginas aparece impreso el texto. El modelo del año 1999 se basa en un nuevo pigmento, la denominada tinta electrónica: millares de partículas esféricas sensibles a la corriente eléctrica, blancas por un lado y negras por el otro, en la proporción de 250.000 por pulgada. Esa tinta, extendida por un papel especial, en contacto con unos microscópicos hilos, se activa de tal manera, que ofrece un texto similar al producido en el mismo papel por un procedimiento de impresión tradicional, e incluso de un contraste mayor al de la impresión láser. El correlativo movimiento de las esferillas activadas producirá otra página de texto, y así sucesivamente. Por otra parte la capacidad de almacenamiento del sistema es muy grande, ya que se puede cargar desde una computadora, una tarjeta o un disco óptico de alta densidad. Posee también la virtualidad de interactivar el contenido del texto con imágenes en movimiento, u ofrecer cortos independientes. Limitaciones, las tiene y muy considerables: además del alto precio por ejemplar -lo cual tiene su compensación a nivel de sus innúmeras posibilidades secuenciales de uso-, nos encontramos frente a un sistema excesivamente sofisticado y que necesariamente, según el proyecto, precisa de un disco duro, que aunque permita realmente -dada la capacidad actual de los mismos- transportar una biblioteca entera, no podrá eludir el alto BER ( Bit Error Rate ) que produce cualquier periférico de este tipo, amén de su peso y fragilidad. Pero será el tiempo el que discrimine entre los sucesivos modelos.

El sistema Sagredo-Hidalgo.( Patente P9801927 ) pretende también un libro electrónico que tenga las virtudes del libro tradicional y supere los inconvenientes de los libros electrónicos hasta el momento diseñados. El propio Sagredo, especialista que realmente nos iluminó muchos conceptos que no teníamos suficientemente claros acerca de los e-books y a quien venimos citando, señala que la diferencia esencial de este modelo con los anteriores, reside en que se desprende del contexto computacional en gran medida, para confeccionar un prototipo cercano al libro en su apariencia, y muy próximo a su vez, a los soportes más avanzados de información, ya que al fin y al cabo el libro no deja de ser un soporte de información. No se trata en él de expresarse en modos de computadoras más o menos perfeccionadas. Importa sobre todo extraer toda la rentabilidad de una pantalla universal de alta definición, como las que existen hoy en el mercado, y convertirla en hoja iluminada sucesivamente por el contenido de las de un libro tradicional; para mayor ergonomía, adoptamos la hoja doble y enfrentada, como en el mismo tipo librario. Este sistema está dotado de una serie de comandos, no más de 10, que permiten funciones de paso de página, subrayado, aumento del tamaño de la letra, color, etc... sin incidir en otras virtualidades multimedia, que complican, por el momento, el sistema adoptado. El texto no está en ningún disco duro, sino que se contiene en una tarjeta óptica que, editada en cualquier editorial avanzada, podrá ser adquirida en librerías, tiendas de artículos diversos o en un quiosco tradicional. El sistema, por tanto, está dotado esencialmente de un simple lector de tarjeta óptica de avanzada tecnología, basada en las potencialidades de los discos de la última tecnología; o bien de un lector de banda óptica o del denominado papel digital, que en su día fuera patentado por CREO Products. Lo que busca este sistema es desprenderse de cualquier soporte circular, de lectura normal en espiral y con cabeza óptica; para pasar al modelo secuencial de barrido de un soporte rectangular y de lectura similar a la que nuestro ojo produce sobre el papel tradicional. Dado el desarrollo de tarjetas de este tipo, ideadas por CANON y DREXLER, resulta sumamente sencillo, nos dice Sagredo, incorporar dicho elemento, y, además, su precio es irrisorio en comparación con el de cualquier ejemplar, libro o revista. De este modo, asimismo, este sistema pretende desprenderse de la celulosa para siempre; (Según Sagredo lograr que los árboles nos enseñen el bosque). Y, lo que es más importante, se pretende lograr que el nuevo ebook pueda ser llevado con nosotros, si así lo deseamos, hasta los lugares más remotos del universo. Asimismo, y dadas las capacidades y autonomía de las actuales pilas de energía, no es difícil adoptar un modelo que permita una autonomía, como la de cualquier artilugio que hoy manejamos a diario: teléfono portátil, casete, cámara digital, etc... Cualquiera podrá adquirir o recargar las tarjetas que desee, con los libros que se adecuen mejor a su función profesional, científica, cultural, recreativa, personal o colectiva, y transportarlos fácilmente a cualquier lugar. Al conjunto del sistema sus creadores (Sagredo-Hidalgo) lo han denominado, con marca patentada, BIBLIOTRON.

Algunos futurólogos consideran que para el cercano 2006 los libros electrónicos estarán ofertándose en las librerías tradicionales y quioscos, de tal manera que para el 2009 la venta de libros electrónicos superará a la venta de libros de papel, previéndose que para el 2015 las bibliotecas digitalizarán todas sus obras.

7. EL LIBRO EN EL FUTURO

¿Se alejará el libro, a una velocidad cada más creciente, y terminará por abandonar la Galaxia Gutenberg para ingresar a la Galaxia Digital? La mayor parte de los estudiosos de este tema consideran que aún el libro de papel ha de permanecer un tiempo relativamente extenso coexistiendo con los libros electrónicos, que terminarán por imponerse, no cabe duda, como los códices se impusieron a los rollos de papiro y los libros impresos se impusieron a los manuscritos. De lo que podemos estar seguros es que no será el fin del libro, mucho menos de la lectura, a pesar de que algunos Francis Fukuyama de este campo así lo crean. La tecnología no se detendrá y por lo tanto nuevos soportes de la escritura han de aparecer, siempre para delicia, así lo esperamos, de los que amamos la lectura. La prueba la tenemos en la propia evolución que viene sufriendo el novedoso soporte de los libros electrónico, es decir la pantalla del monitor de las computadoras, utilizada por todos aquellos que de una u otra manera tenemos que ver con la cultura, sea para informarnos o para aportar algo de lo poco que uno sabe, en cualquiera de los dos casos llevados de nuestro afán por aprender y gozar. Como nos dicen Félix Sagredo Fernández y Ma Blanca Espinosa Temiño en "Del libro, al libro electrónico-digital": "La pantalla, con todos sus inconvenientes para las funciones rutinarias de lectura y fijación y captación del conocimiento, no así para la gestión del mismo, también ha experimentado mutaciones trascendentales. Desde los modelos fosforescentes de primera generación, hasta sus actuales de cristal líquido o plasma, y otros que aún se desarrollan en laboratorios especializados, ha recorrido, en menos tiempo que el libro, como realidad connatural con el mismo tiempo que nos toca vivir, un espacio considerable. Tiene además, en general, y como soporte, una serie de ventajas inconmensurables. El texto, la imagen estática o en movimiento, y los modelos multimedia, pueden desfilar por su "brillante página" sin necesidad de funciones de borrado e inutilización del soporte correspondiente, como sucedería con el soporte papel; es decir, puede ser utilizada o reutilizada en las mismas tareas culturales interactiva e indefinidamente, con un consumo elemental de materia prima. En pocas palabras, ha dotado a la ciencia y a la cultura de unas potencialidades y dinámica, incluso a distancia, que el papel jamás pudo soñar ni ofrecer".

La mente tan lúcida de Umberto Eco nos hace notar las posturas, para nosotros las más de las veces risibles, que enfrentan a los «misioneros digitales» con los «bibliófilos tradicionales». No entendemos, por ejemplo, como se puede trastocar conceptos y verdades evidentes y convertirlas en pensamientos vacuos, en los cuales el mínimo sentido analítico y reflexivo se pierde, como queriendo darle la razón a Giovanni Sartori, que en verdad consideramos que no la tiene, al menos no totalmente. Nos estamos refiriendo a conceptos como el que a continuación transcribimos, que es una muestra representativa de lo que repiten muchos «misioneros digitales»: "Mucho del futuro del hipertexto está ligado a su implantación en el modelo de enseñanza-aprendizaje en la educación básica; hay que formar en los niños y adolescentes una nueva forma de leer, más orientada a la interacción que brinda la informática, que a la pasividad soñolienta que ofrece el libro". Y líneas abajo el mismo autor escribe: "La hipermedia es un modelo muy similar al modelo hipertextual en sus fundamentos básicos y prácticos, también se caracteriza por su no linealidad, por no tener un centro definido por el autor, porque no tiene límites definidos, porque no tiene principio ni fin y porque no hay conclusiones diferentes a las de del lector. Pero con un elemento más natural, el texto es reemplazado por sonidos, dibujos, animaciones, imágenes y vídeos, es decir volvemos a la cultura visual y oral tratando de eliminar la cultura del texto" (Cote, Eduardo. UNINET – Colombia. http://www.clasevirtual.net/publicaciones/hipertextos.htm) . Realmente resulta deplorable la pobreza de conocimientos y conceptos tan elementales en personas que actúan en niveles educativos superiores. Atreverse a decir que los libros escritos en soporte de papel proporcionan una lectura pasiva y soñolienta significa, o bien que estos «talibanes digitales» no han leído nunca (a un lado la «lectura obligatoria»-que ya sabemos no es verdadera lectura-de la escuela o de la universidad), es decir no han encontrado el placer que brinda la lectura y que, justamente por ello, su bagaje cultural es tan ínfimo que pueden escribir tales trivialidades («la ignorancia es atrevida»), o que en su defecto leyendo también libros en átomos, como lo reconoce el propio Negroponte en cuanto a las virtudes que poseen, sólo pretenden una confrontación con los «bibliófilos tradicionales», que a veces, es también necesario reconocer, adoptan posturas de bibliófilos con mentalidad inquisitorial, que pretenden nuevamente hacer renacer el Index (índice de libros prohibidos, catálogo de libros proscritos por la Iglesia Católica, determinados por el Santo Oficio) y allí incluir todos los libros escritos en los novísimos soportes de la informática, que se les aparecen como creación de Luzbel. Es esta confrontación la que me resulta risible encontrándonos ya en el siglo XXI, que es incuestionable una centuria que ha heredado un largo pasado de evolución tecnológica continua, que en la segunda mitad del siglo precedente se aceleró hasta adquirir velocidades realmente vertiginosas en las dos últimas décadas. Como algunos especialistas señalan, hemos pasado de una sociedad industrial a una sociedad del conocimiento o de la información. Pretender oponerse al avance tecnológico carece totalmente de sentido. Hoy sabemos que lo digital está en todo el mundo y llega a todas partes. Si aún quedan señales informativas que se envían a través del sistema analógico, ello sólo es un rezago del pasado y muy pronto será totalmente reemplazado por la digitalización. Y ello es una verdadera maravilla, por que como nos dice Francisco Aguadero: "La digitalización permite que información y actividades procedentes de soportes físicos muy diversos (papel, fotografía, cable, espectro radioeléctrico, transitor, circuito impreso, cinta magnética o disco) puedan homogeneizarse en un denominador común: lo digital; ser procesados con una misma materia prima: el bit; y transmitidos por la misma vía: la red, constituyendo así un único documento multimedia" (Aguadero Fernández, Francisco. Op. cit., p.20). A los verdaderos amantes de la lectura nos apasiona más que el soporte, que es lo accidental, la escritura, el texto, es decir la creación científica o literaria o de cualquier otro tipo, concretizada y así perennizada y por lo tanto capaz de ser vivida y compartida no sólo por su autor sino por todas aquellas personas que acceden a ella a través de eso que se llama lectura. Para muchos nos cuesta leer en más de un idioma y no se imaginan el placer que uno obtiene en leer o que le lean obras o artículos escritos en idiomas que no están en su lengua materna, y cómo apreciamos la labor de los traductores, con todas las limitaciones que sabemos que implica una traducción. Mis conocimientos de historia me permite apreciar el gran significado de los traductores (sin olvidarnos de los intérpretes) y de las famosas escuelas de traductores que a lo largo de la historia han cumplido un papel extraordinario. Cómo no recordar el papel de los traductores árabes en la Península Ibérica.

En una entrevista hecha a Alberto Manguel (que si tiene la solvencia intelectual para hablar y escribir sobre los libros), al recordársele que al inicio de su libro «Una historia de la lectura» en una de las tres citas que le dedica al lector de su obra (de Robert Darnton, Virginia Woolf y Denis Diderot), justamente Diderot se pregunta: «Pero, ¿quién será el amo?. El escritor o el lector?», al inquirírsele sobre su opinión, él dio la siguiente respuesta: «Los escritores vivimos pensando que somos los amos, pero creo que ese rol le corresponde, sin ninguna duda, al lector. Él es el amo". ("El Dominical" de "El Comercio" de Lima, 1 de agosto de 1999; pp. 11-13). No podía ser de otra manera, porque todo buen y solvente escritor es un ávido lector, aunque la mayor parte de ávidos lectores no escriban una sola línea, salvo cartas o e-mail. Esto último lo digo ex profeso, porque frente a una pregunta que le hicieron a Thierry Leterre, catedrático del Instituto de estudios Políticos de París, sobre si las nuevas tecnologías de la información y la comunicación han convertido en obsoletos los modos de escritura y de comunicación tradicionales, dio la siguiente respuesta: «El mayor secreto de la sociedad de la información es el prodigioso renacer de la escritura, gracias al correo electrónico, a los sitios, a los foros de discusión. En este sentido, la informática es un soporte cultural bastante tradicional. Desmiente la idea tan extendida de una sociedad audiovisual. En realidad, la escritura es un prodigioso vector de información. Mejor aún: se están redescubriendo formas de escrituras olvidadas, como la escritura diaria, lo que se llama el "billete"»

El otro aspecto que quiero comentar, es el referente a la afirmación de ciertos «amantes desorientados de la digitalización» sobre como la escritura puede ser reemplazada por sonidos, dibujos, animaciones, imágenes y vídeos y con ello volver a la cultura visual y oral eliminando la cultura del texto. Considero que no reflexionan adecuadamente los que piensan y escriben esto (No me imagino cómo podrían expresar sus pensamientos, concepciones básicamente abstractas con un lenguaje solo basado en lo audiovisual). Por supuesto que podrían replicar que empleando el audio podríamos conocer sus ideas, sus concepciones nuclearmente abstractas. Lo que no comprenden es que así como el pasar de la llamada "galaxia Gutenberg" a la "galaxia digital" significa un paso gigantesco en la evolución de la humanidad, de la cultura humana, así también el paso de la oralidad, de la cultura oral, a la cultura escrita, significó uno de los más grandes avances hechos por el hombre. Lo oral es temporal por excelencia, es efímero. Exige, además, un desarrollo extraordinario de la memoria, de la memorización. ¿Acaso no saben estos «amantes desorientados de la digitalización», que se desarrolló de tal manera la facultad de memorización que se podía aprender textos tan extensos como los poemas homéricos, los cuales eran recitados a un público oyente que solo tenía esa única posibilidad de gozar con esas creaciones? El público oyente dependía del aeda o rapsoda, del juglar o del trovador. No tenía la posibilidad de volver en el momento que él quisiese a eso que escuchó y que le encantó. Por supuesto que se me replicará que esta nueva etapa de oralidad no será igual, que podremos volver cuando lo deseemos a esas y a cualquier otra creación porque digitalizadas han sido también perennizadas, pero lo que me resulta inadmisible es la fobia a la escritura, toda vez que también ella es digitalizada y por lo tanto no debería hacerse cuestión de estado su acceso a ella si así se deseara o creyera conveniente, quedándonos ahora la posibilidad de escoger entre leer o escuchar. Por ejemplo, puedo tratar de informarme sobre las computadoras u ordenadores y para ello recurro a una enciclopedia como Encarta, versión 2002, que da la opción de instalar la enciclopedia íntegra en la computadora y con ello evitar el tener que colocar cada vez un disco y luego tener que cambiar de disco cuando quiero saltar a un hipervínculo determinado. Ya en el artículo puedo escoger entre el leer el texto del artículo o escucharlo –texto íntegro o fragmento seleccionado- (que no lo hago por razones ya expuestas), pero dependerá de mi elección el decidir. ¿Cuál sería la ventaja entre el escuchar un «texto» y el leerlo?. Considero que realmente la lectura trae muchas más ventajas, primero porque la lectura es privada, silenciosa, muy rápida (ese ritmo depende de las capacidades lograda por el lector). Es más fácil detenerse y volver sobre el mismo texto, sin tener necesidad de emplear las manos para detener la reproducción del sonido y volver a iniciar la reproducción. Segundo, porque el escuchar a través de los parlantes, se puede causar malestar o distracción a otras personas (imagínense en una biblioteca no personal), y en el caso del uso de audífonos, que solucionarían el inconveniente señalado, los que a veces los utilizamos, sabemos que no es lo mismo escuchar que leer, porque el audio es volátil (aunque se pueda rebobinar y volver sobre él), que lo escrito en átomos o bits está allí y depende de nosotros, con nuestra simple mirada, o con un simple voltear una página o usando nuestro mouse o el teclear «page up» o «page down», el releer lo que consideramos necesario de una nueva relectura. Sin embargo, los que somos realmente amantes de la cultura, aprovechamos al máximo, o así lo pretendemos, todas las innovaciones tecnológicas al servicio de la cultura. Sólo para dar un ejemplo, pude satisfacer mi curiosidad escuchando varias veces la llamada telefónica entre Vicente Fox, presidente de México y Fidel Castro, que por algunos días fue noticia política importante y formarme una idea más exacta de lo conversado y sus implicancias, lo que no había podido apreciar adecuadamente escuchándolo en la televisión. Me es muy gratificante escuchar algunas voces de personajes muy importantes (aunque sea por un minuto o menos) a través de internet en Museo de la Voz, tales como don Miguel de Unamuno, Dámaso Alonso, Óscar Wilde, Ramón Menéndez Pidal, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges, etc. (http://www.portaldelibro.com)

Como se puede apreciar el avance tecnológico está poniendo a nuestra disposición posibilidades maravillosas para informarnos, aunque no sólo ello, pero innegablemente uno de los aspectos más valiosos de la red informática es su carácter de «gran biblioteca», la biblioteca más grande creada por el hombre y que crece cada segundo, de tal manera que la llamada «infoxicación» es una realidad y que hoy más que nunca se ha extremado la necesidad de potenciar las capacidades de análisis crítico y discriminación cualitativa (tener presente que mucho de lo que aparece en internet tiene escaso valor), así como también la capacidad de síntesis. Esas capacidades, como nos los recuerda el profesor Thierry Leterre son justamente las que se aprenden o deben aprenderse en las escuelas. La reactivación del mito de la escuela sin profesor, del aprendizaje sin profesor, es eso, un mito. Los casos excepcionales de niños que sin pisar una escuela luego han destacado en algún campo de la cultura, es eso, una excepción, e incluso en estos casos se explica ello porque debido a su solvencia económica estuvieron con profesores particulares o con padres o familiares cercanos que a la vez actuaron como docentes de sus hijos. Los autodidactas por lo general pisaron las escuelas por algún tiempo y por esos misterios que tiene el hábito de la lectura se convirtieron en ávidos lectores, lo cual aunado a cierta genialidad, cuya naturaleza y génesis no es fácil explicar, terminan por destacar en diversos campos de la cultura..Pero aún para los que pisaron escuelas y universidades, la verdad es que lo que se sabe es gracias a un autoaprendizaje. Es por eso que hoy se pone mucho énfasis en el aprender a aprender, que todos sabemos que es el verdadero aprendizaje, pero que valgan verdades mucho se habla de ello y relativamente poco se hace en ese sentido, muchas veces porque hay equivocadas prácticas que pretenden ello. ¿Acaso no vemos que se pretende que los niños y jóvenes aprendan a aprender pero sin darles los basamentos para ello?. Se les manda a «investigar» y no se les proporciona el mínimo de orientación para que puedan iniciar esa búsqueda de información y muchas veces, aunque duela decirlo, porque el docente que pretende que el niño o el joven se informe sobre un tema determinado, no puede proporcionar la orientación adecuada, simple y llanamente porque desconoce las fuentes hacia donde hay que orientarlo.

Antes de enlazar lo que venimos tratando con lo que ocurre en la escuela, debemos referirnos, aunque someramente, a las implicancias benéficas del libro electrónico con relación al medio ambiente, lo que se está analizando como la relación libro – ecología. Para esto seguiremos el importantísimo artículo "El Cuidado de los Libros y Documentos" de John Mc Cleary y Luis Crespo.

Ocurre que en los inicios de la fabricación artesanal del papel se utilizaban materiales de desecho, como eran trapos de algodón y lino, con alto contenido de celulosa, que no exigían el empleo de aditivos nocivos. Además estos papeles eran de altísima calidad en cuanto a su durabilidad, porque muchos de ellos ya tiene varios siglos de existencia. Pero el crecimiento brusco de la demanda de este material para la impresión (el papel aparece primero que la imprenta) obligó a buscar nuevas técnicas y nuevos materiales para la fabricación del papel y consecuencia de ello fue la utilización de aditamentos nocivos y del uso de árboles, a un ritmo muy acelerado y que es una de las causas (no la única) del proceso de deforestación de los grandes bosques de árboles madereros, así como también la aparición de papel de mala calidad. La introducción del alumbre (que al descomponerse en presencia de ciertos niveles de humedad termina por formar ácido sulfúrico dentro del propio papel), lo mismo que del cloro como blanqueador (porque se tenía que usar trapos de color conforme crecía la demanda). El cloro (utilizado a partir de 1774) era uno de los peores enemigos del papel si no se eliminaban totalmente los residuos del mismo durante el tratamiento para el blanqueo de los trapos de color. Todo esto se agravó a partir de 1850 cuando al combinarse el azufre con la colofonia –una resina obtenida de los pinos– para precipitar este material en las fibras. La colofonia había reemplazado a la gelatina para encolar porque se podía añadir directamente en la tina con la suspensión de fibras evitando su aplicación después de la formación de las hojas, lo cual quiere decir menos trabajo y más rapidez de elaboración y, por lo tanto, beneficio económico para el fabricante. Pero la combinación del alumbre, una sal ácida, con la colofonia, un oxidante, provocaba una friabilidad –fragilidad física– prematura y un oscurecimiento del papel fabricado a máquina.

Fue René Reaumur quien, en 1719, señaló, nada menos como consecuencia de sus observaciones sobre los nidos de las abejas fabricados con «papel» de madera, la posibilidad de utilizar la madera para la fabricación de papel, la cual comenzó a utilizarse a mediados del siglo XIX y que tuvo una gran ventaja adicional y decisiva: su bajo costo. La pulpa, conocida como pasta mecánica, se obtiene de los troncos de los árboles, sin la corteza, cuando se trituran con una rueda de piedra giratoria. La pulpa obtenida por este método retiene todos los componentes de la madera, incluyendo la dañina lignina, (la cual es factible de ser eliminada) aunque algunos compuestos solubles en agua se eliminan durante el proceso de la trituración. Pero allí no quedan los males. Para agravar la situación existían, y existen aún hoy, otras fuentes de acidez: los residuos de los productos químicos utilizados para blanquear; los gases presentes en la atmósfera que invaden las ciudades por la combustión de los derivados del petróleo que consumen los coches, calefacciones, etc; las fábricas que vomitan gases nocivos al aire tales como el anhídrido sulfúrico, los óxidos de nitrógeno, los peróxidos y el ozono.

Es triste saber que a gran parte del papel fabricado hoy día se le estima una vida media máxima de cincuenta años. ¡Menuda esperanza de vida cuando se compara con la de los papeles de tiempos pasados que ya han cumplido muchos cientos de años en un estado de conservación perfecto. La triste realidad de la mala calidad del papel fue puesta en evidencia por una investigación encargada, en 1959, por el Council on Library Sources (Consejo de Recursos Bibliotecarios) de los Estados Unidos de América a William J. Barrow, donde se concluye, en base a la utilización de libros publicados entre 1900 y 1930, que el 90% se habían hecho con un papel con una esperanza de vida aproximada de 50 años y que solo el 1% del papel investigado podía clasificarse como durable. El reto, y esto es lo valioso de la investigación y sus consecuencias, fue el desarrollar una pasta tratada químicamente que fuera igual o superior al papel de alta calidad. La investigación, hecha conjuntamente con industriales, demostró que ello sí era posible, sin la utilización de aditivos nocivos e incluso con la introducción de cargas de carbonato para neutralizar cualquier residuo ácido. La solución técnica había sido hallada, el escollo sería ahora el problema económico, porque el nuevo papel era más costoso y los productores no estaban seguros de la rentabilidad del mismo. La presión hacia los gobiernos para que estos a su vez presionar a las empresas productoras correría y corre a cargo de los archivos y bibliotecas del mundo.

En Estados Unidos, uno de los países pioneros en la búsqueda de un papel de mejor calidad, tanto por el interés de los profesionales relacionados de un modo u otro con los libros como por el poder económico para llevar a cabo su desarrollo e implantación, fue un camino largo y difícil de atravesar. Sin embargo, en el mes de octubre de 1990, una resolución política sobre la necesidad de utilizar el papel permanente fue convertida en una Ley Pública (núm. 102-423) que regulaba las normas a seguir en la fabricación y en el uso estatal para dos tipos de papel.

En primer lugar, la obligación de usar papeles permanentes libres de ácido, con un pH no inferior a 6.5, para publicaciones federales a las que se les estime un valor documental permanente; en segundo lugar, la obligación de usar papeles de calidad de archivo libres de ácido para aquellos documentos federales a los que se les asigne un valor documental permanente. Los papeles así designados son aquellos con un valor de pH no inferior a 7.5 y con una reserva mínima de carbonato cálcico del 2% (el cual actúa como una barrera protectora frente a los residuos ácidos) más ciertos requerimientos físicos tales como una cierta resistencia al plegado, al desgarro y al mantenimiento de su color.

Finalmente, conviene destacar que el 8 de septiembre de 1996, el National Archives and Records Administration (Administración Nacional de Archivos y Documentos) publicó una guía para la aplicación de la Ley Pública (núm. 101-423) que daba las siguientes definiciones sobre los papeles estables:

Papel alcalino: Papel con una duración de, por lo menos, 100 años bajo condiciones normales de utilización y almacenamiento. El papel alcalino no tiene en su composición pasta de madera mecánica, con un valor pH mínimo de 7 y una reserva alcalina de un 2% o más.

Papel genérico: Papel sin un valor de pH específico y sin reserva alcalina. La duración del papel genérico varía y es incierta pero muchos oscilarán entre 50 y 100 años. Este tipo de papel es el empleado para la elaboración de guías telefónicas, anuncios, boletines, etc.).

Papel permanente: Papel que durará cientos de años sin un deterioro significativo bajo condiciones normales de uso y almacenamiento. El papel permanente no contiene pasta de madera mecánica, tiene un pH de 7.5 o más, con una reserva alcalina del 2% o más, y otras propiedades de comportamiento que permiten la utilización y conservación de los documentos durante un enorme período de tiempo.

En Australia, desde 1991 y después de una larga pugna por parte de los conservadores, archiveros y bibliotecarios para que se fabricara papel permanente, la batalla se ganó. La Asociación Nacional de Fabricantes de Papel y de Pulpa ha redactado una lista de normas que deberán cumplir aquellos productos elaborados por las industrias papeleras que quieran obtener la denominación de permanentes.

En Canadá, en enero 1992, el Ministerio de Comunicaciones anunció su decisión de usar a escala nacional el papel permanente para los documentos de un valor documental permanente, y delegó en sus Archivos Nacionales para que éstos decidieran, en concomitancia con otras agencias gubernamentales, qué tipo de documentos requerirían tal tipo de papel.

En Europa, el European Librarians and Publishers Working Group –ELP- (Grupo de Trabajo de Bibliotecarios y Editores Europeos) anunció que el uso del papel libre de ácido, resistente al envejecimiento, es urgente y publicó al respecto una lista de recomendaciones como base para la salvaguarda a largo plazo de la palabra impresa. El ELP ha recalcado que las normas relativas al papel deben ser compatibles dentro de la Comunidad Europea y que la producción del papel libre de ácido es cada vez mayor y más asequible económicamente, por lo que el precio no puede continuar siendo una objeción para el uso de dicho papel.

Esto nos lleva a la conclusión que la tecnología actual puede compatibilizar las necesidades de la producción de papel con la necesidad perentoria de cuidar el medio ambiente y que ello hará factible un papel que no sea un factor agresivo en la depredación de árboles madereros.

El libro electrónico al ser un producto que no afecta el medio ambiente, significa también un gran avance en este importante campo de la interrelación del hombre con su medio.

  Retomemos la perspectiva pedagógica, que es nuestra especialidad y nuestra preocupación, y veamos cómo se considera que actualmente, con estas últimas generaciones, se está perfilando lo que ha dado en llamarse la «generación clic» la cual va a terminar por sustituir a la «generación zapping» y ello va a implicar (realmente ya lo está haciendo) la aparición de una escuela clic, que ha convertido en un fetiche la computadora e internet (no se puede negar el carácter de fetiche también del libro).

Ya hemos citado el artículo, muy importante por las ideas y datos que en el se encuentran, titulado «Je clique, donc je pense» (http://www.sciences-po.fr/observatoire/obs4/clique.htm) y en el cual leemos acerca de la grave preocupación que en Francia existe por el relativo atraso de ese país, con relación a otros países desarrollados, en lo que se refiere a internet en el sistema educativo. El «Je clique, donc je pense» presentado a la manera del «cogito ergo sum» de Descartes, refleja a la generación clic. Pero como señal Thierry Leterre si bien es cierto que hay cierta semejanza entre las características de las generaciones zapping y clic, sin embargo también hay importantes diferencias, que favorecen a la segunda. Cuando se hace zapping, quien determina lo que se quiere ver no es el que tiene en su manos el «control remoto» sino el canal de televisión, en tanto que cuando se hace clic se salta, es cierto, de un sitio a otro, pero esto se hace en función de un interés personal y se puede imaginar lo que le espera al hacer el salto y, por otra parte se busca lo que uno desea. Podemos estar, por ejemplo, con un CD-Rom, «leyendo» una enciclopedia y ella abrirnos la posibilidad de conectarnos a internet sobre el tema del cual estamos informándonos. Es verdad que haciendo clic haremos el salto e iniciaremos la «navegación» como cibernautas, pero quien ha decidido salir de la enciclopedia e internarse en el ciberespacio somos nosotros y sabemos a donde nos dirigimos. Ello es, innegablemente, una diferencia cualitativa muy grande entre el zapping y el cliqueo. Nos espera pues una escuela y un sistema educativo que ha de superar los graves problemas y daños acarreados por la escuela zapping. Ha de superarse la escuela zapping y podrá lograrse la gran síntesis entre los valores de la escuela tradicional y los de la llamada escuela nueva, logrando una escuela donde los alumnos salgan "sabiendo muchas cosas" pero además aprendan a pensar, desarrollen su recto juicio y grandes virtudes morales. Una escuela donde se haya hecho carne la idea de que no existe contradicción alguna entre el "saber mucho" y "pensar bien", sino por el contrario que ambos fenómenos son mutuamente causa y efecto en un proceso de retroalimentación (Ignacio Massun). Se podrá hacer realidad el «hombre integrado» es decir el salto cualitativamente superior con relación al «homo videns», uniendo, como dice Yolanda Osterling, "lo antiguo con lo nuevo, el concepto y la visión, la imaginación verbalizada y la imagen conceptualizada..." (Osterling H., Yolanda ‘Homo videns’, "El Comercio" de Lima, 9 de setiembre de 1998, sección A, página 3). En fin, una escuela y en general una sociedad que ha de disponer todavía por algún tiempo, y en armónica coexistencia, del libro en dos soportes: sobre papel y digitalizado. Ya hemos dicho que el libro escrito imitó al libro manuscrito y que actualmente el libro electrónico trata de aprovechar al máximo las bondades del formato del libro escrito sobre papel. Pero asimismo el libro tradicional recibirá (ya la está recibiendo) la influencia de la informática y comenzará a utilizar, con las limitaciones enormes que es fácil comprender, los recursos de Internet y los libros electrónicos. En el Diccionario de Dudas de Ramón Sol (Barcelona: Editorial Planeta-De Agostini S.A., 2001), leemos: "Además, un sencillo sistema de remisiones al final de algunas entradas permitirá al lector «navegar» por el texto –como se dice ahora en el ámbito del omnipresente Internet-, o sea, conocer otras palabras que presentan problemas parecidos desde el punto de vista léxico, gramatical o conceptual" (Op. cit.’ P. 13). Y en verdad que este sistema logra su objetivo de hacer que saltemos de una a otra u otras palabras para comparar y reforzar conocimientos.

Si el libro impreso comenzó buscando que asemejarse a los libros manuscritos y los libros electrónicos tratan de tener todas las bondades del libro tradicional, no nos debemos extrañar que las cosas buenas (y una de las grandes cosas creadas por el hombre es el libro) no mueran en realidad, sino que pervivan adoptando sólo nuevas modalidades y que en realidad solo se tratan de nuevos soportes. El libro y sobretodo la lectura tienen su vida asegurada y, en el caso del libro, está garantizado que sobrevivirá cuando ya se haya extinguido la especie humana, de no mediar la desaparición no solo de la especie humana sino del planeta todo por algún cataclismo cósmico. ¿Para quiénes y para qué sobrevivirán los libros creados por el hombre a través del tiempo y del espacio? . Solo Dios lo ha de saber.

Ligado íntimamente con el futuro del libro y el libro del futuro se encuentra el futuro de la biblioteca y la biblioteca del futuro. En un ensayo muy interesante publicado por José Miguel Oviedo en el Suplemento dominical de "El Comercio" de Lima, de 14 de julio de 2002, titulado «Biblioteca sin libros» se analiza como las bibliotecas actuales, en los Estados Unidos, tienden a ir reemplazando los libros en átomos por los libros en bytes y ello como consecuencia de que al ritmo como crecen algunas bibliotecas en cuanto a libros, revistas y periódicos se está generando un problema que se va convirtiendo en inmanejable, cual es el concerniente a la exigencia de cada vez mayor cantidad de espacio para guardar esos materiales y que por ello el almacenamiento electrónico era la solución. Por supuesto que esto se da en las bibliotecas de los países ricos, porque en los países pobres las bibliotecas públicas, las bibliotecas escolares, las bibliotecas universitarias carecen de los fondos necesarios para la adquisición de material bibliográfico y de otros tipos. Pero volviendo a los países ricos, allí ya se va haciendo realidad la biblioteca que almacena su material en forma electrónica. Esta nueva biblioteca, nos señal J.M. Oviedo, permitiría que el tránsito de los lectores por ella así como el número de personal de la misma pueda reducirse significativamente y sin afectar a los usuarios, "pues estos podían consultar las obras desde su computadora doméstica, leer e imprimir cuanto quisieran , sin molestar a nadie y sin tocar un solo libro..." ¿Una biblioteca sin libros, una mera "chipoteca", según expresión de Oviedo?. La incineración de materiales bibliográficos poco o nada leído y que solo ocupan espacio es ya una realidad en los Estados Unidos. Como nos recuerda Oviedo es la ficción de Fahrenheit 451 (la temperatura a la que arde el papel) hecha realidad. Oviedo finaliza su artículo diciéndonos: "La era informática nos ha abierto maravillosos horizontes, pero ha cerrado otros. Nos está haciendo olvidar que no solo leemos para estar informados, sino por puro placer, donde no hay reglas ni datos cuantificables".

Es innegable que la biblioteca al igual que el libro tiene asegurada su existencia. Innegablemente sufrirá los cambios que la tecnología le impone. Ya una biblioteca no sólo es un repositorio de libros, revistas y periódicos. Cuenta con vídeos, películas, CD de audio, CD Roms y por supuesto las infaltables computadoras u ordenadores y la Internet. Considero que la biblioteca del futuro ha de seguir deparando a los verdaderos amantes de la lectura ya no solo textos sino también imágenes, animaciones, películas, vídeos, etc. También los excelentes cederrón despiertan similar sentimiento posesorio y amatorio por parte de los amantes de la lectura. Una videoteca, por ejemplo, es capaz de brindarnos no sólo excelente información sino un placer inimaginable; se puede aprender en forma placentera. (Véase si no los programas grabados de los canales de cable dedicados exclusivamente a temas culturales en las más variadas áreas de la cultura humana). Aquí también debemos dejar a un lado la novofobia. Y, por otra parte, debemos tener presente que los países ricos apenas constituyen 1/6 de la población mundial y que por lo tanto su supuestos o reales problemas no lo son de toda la humanidad. Aparte que consideramos que la tendencia a la biblioteca electrónica no ha de eliminar, por lo menos en un futuro a corto y mediano plazo la presencia del libro, la revista y los periódicos físicos. Cuando esto ocurra solo habremos evolucionado de una soporte a otro de la escritura. Y si la bibliotecas mesopotámicas estaban conformadas por libros hechos en tabletas de arcilla, las egipcias de papiro, para después surgir las de libros en pergamino y luego aparecer las de libros en papel, tal vez en un futuro lo sean en un soporte electrónico que ha de requerir un material (monitor actualmente) para hacerse tangible, aunque esta tangibilidad sea transitoria pero eterna y ubicua. La reapertura de la celebérrima Biblioteca de Alejandría es una muestra de la biblioteca actual. Su monumental edificio tiene capacidad para 8 millones de volúmenes (cuenta ahora sólo con 240.000 volúmenes) y alberga, además, un centro de conferencias para 3200 personas, un planetario y cinco institutos de investigación entre los que se encuentran la Escuela Internacional de Estudios en Información, el Laboratorio de Restauración de Manuscritos Raros y un centro de Estudios del Internet que ya ha permitido que algunos de los 10.000 manuscritos y libros raros de la rica colección de la biblioteca hayan sido digitalizados. En sus 45.000 metros cuadrados funcionarán también tres museos (uno dedicado a manuscritos, otro a la caligrafía y un tercero a la ciencia) y cuatro galerías de arte.

El proyecto costó 220 millones de dólares, de los cuales 120 fueron aportados por el Estado egipcio y el resto por donaciones. El más insólito de los benefactores fue Saddam Hussein, cuyo cheque, por 21 millones de dólares, alcanzó afortunadamente las arcas de la biblioteca una semana antes de su invasión de Kuwait, en 1990.

.BIBLIOGRAFÍA

A lo largo del trabajo hemos citado la bibliografía utilizada. Aquí sólo me limitaré a mencionar las obras que considero imprescindibles de ser consultadas para iniciar cualquier investigación sobre el tema.

-Aguadero, Francisco. "La sociedad de la información" (Madrid: Acento Editorial, 1997)

-Cavallo, Guglielmo. "Libros, editores y público en el Mundo Antiguo. Guía histórica y crítica" (Madrid: Alianza Editorial S.A.1995)

-Cavallo, Guglielmo y Roger Chartier."Historia de la lectura en el mundo occidental" [En átomos (Editorial Taurus) y en bits (http://www.lander.es/~lmisa/histlect.html)]

-Chartier, Roger. "Libros, lecturas y lectores en la Edad Moderna" (Madrid: Alianza Editorial S.A. 1994

-Chartier, Roger. "El concepto del lector moderno" En: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes .- http://cervantesvirtual.com/historia/CarlosV/cultura.shtml

-Checa Cremades, José Luis "El Libro Antiguo" (Madrid: Acento Editorial, 1999)

-Czarny, Marcela "La escuela en Internet, Internet en la escuela. Propuestas didácticas para docentes no informatizados" (Rosario-Argentina: Homo Sapiens Ediciones, 2000)

- Dahl, Svend. "Historia del libro" (Madrid: Alianza Editorial S.A., 1999)

-Galo, Igor. "Diccionario de Internet" (Madrid: Acento Editorial, 2001)

-García «Garanz», Fernando. "Libros en Internet" (Madrid: Editorial Espasa Calpe S.A. 1998)

-Lameiro, Máximo y Roberto Sánchez, "Vínculos e Internet. Investigación cualitativa acerca de nuevas formas de vincularse" (http://www.campogrupal.com/vinculos.html)

-Manguel, Alberto. "Una historia de la lectura". (Santa Fe de Bogotá: Editorial Norma, 1999)

-Massun, Ignacio "La escuela zapping"(http://www.metodos.com.ar/docente/zapping.html)

-Mazzilli, Román. "Algunas imprecisiones sobre nuestra realidad virtual: La tecnofobia de Gutenberg a Internet" (http://www.campogrupal.com/tecnofobia.html).

-Negroponte, Nicholas, "El mundo digital. El futuro que ha llegado a ser" (España: Suma de letras, S.L.,Biblioteca Bolsillo; 2000)

-Rojas, Enrique "El hombre light Una vida sin valores" (Madrid: Ediciones Temas de Hoy, 1998)

-Sáez, Carlos. "El libro electrónico" (http://scrineum.unipv.it/saez.html)

-Sagredo Fernández, Félix y Ma Blanca Espinosa Temiño. "Del libro, al libro electrónico-digital"(http://www.ucm.es/info/multidoc/multidoc/revista/num9/cine/sagredo.htm#titulo)

-Sartori, Giovanni "Homo videns. La sociedad teledirigida" (Buenos Aires: Taurus, 1999)

 

 

Trabajo enviado por:

Jorge G. Paredes M.

jgparedesm@yahoo.com

 

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Publicado Friday 14 de November de 2003

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