Monografias | Geografía de EuropaGeografía de EuropaResumen: La red hidrográfica. Estructura física. El clima de europa. Europa humana. Europa es un continente de ocupación humana muy antigua. Hoy en día la civilización creada en torno al Mediterráneo está extendida por todo el mundo, bien como única, bien superpuesta, bien coexistiendo. Europa es un continente de
ocupación humana muy antigua. Hoy en día la civilización creada en torno al
Mediterráneo está extendida por todo el mundo, bien como única, bien
superpuesta, bien coexistiendo. Los límites de Europa
son: el cabo Norte y el casquete polar al norte; el océano Atlántico al
oeste; el Mediterráneo, el mar Negro y el Cáucaso al sur; y los
montes Urales y el río Ural al este. Históricamente este límite
oriental se ha ido desplazando. En tiempo de los romanos fue el Danubio y más
tarde el Elba, el Vístula-Dniéper y el Volga. La superficie es de 10.359.358
km2. La idea de Europa es una
construcción humana, puesto que; a diferencia de otros continentes, que tienen
una unidad geográfica muy definida; Europa, en realidad, no es más que una península
de Asia. Claro que eso no lo sabían los antiguos, que fueron los que dividieron
el mundo en continentes. Sin embargo, en esa península se dan una serie de
características comunes que la individualizan; características
fundamentalmente de tipo cultural. Europa es la cuna de la civilización clásica
grecolatina, una civilización que hizo del latín la lengua común hasta mucho
después de que hubiese dejado de ser utilizada por el pueblo; puesto que se
mantuvo en las universidades, los monasterios y la liturgia, como lengua culta y
de transmisión del saber. Con el tiempo esta cultura se convertiría en el
modelo civilizador de todo el mundo y llegaría a dominarlo. Europa, por su posición
en el globo terráqueo, entra dentro del dominio de los climas templados y
fríos del oeste de los continentes. Son, en general, climas agradables y buenos
para la agricultura actual. La actual red hidrográfica
se perfila tras la última glaciación, en la que se forman los actuales
fiordos, lagos y grandes cuencas. En general, los ríos transcurren por encima
de los materiales blandos, encajándose profundamente en las regiones de
materiales duros. Estos países son más antiguos y las debilidades de las
fallas y diaclasas dirigen el curso de los ríos. Los ríos europeos son
moderadamente largos, sin grandes avenidas y, en general, regulares. Los grandes
ríos son navegables hasta los comienzos del curso medio. En Europa occidental,
el río más largo es el Danubio, con 2.860
km de longitud y que desemboca en el mar Negro. El segundo río más largo es el
Rin, con 1.326
km de longitud y que desemboca en el Atlántico, al norte del canal de la
Mancha. También sobrepasan los
1000 km el Elba, el Vístula, el Loira y el Tajo; todos ellos desembocan en el
Atlántico, excepto el Vístula que desemboca en el Báltico. Pero más largos
son los ríos rusos: el Volga tiene 3.531
km de longitud y desemboca en el mar Caspio, el Dniéper 2.201
km y desemboca en el mar Negro, el Ural 2.428
km y desemboca en el mar Caspio; este es el río que prolonga la frontera con
Asia desde los montes Urales al Caspio. También superan los 1000 km el Don, el
Petchora, el Dniéster y el Dvina. Otros ríos importantes
son: Guadalquivir, Guadiana, Duero, Garona, Sena, Támesis y Mosa que desembocan
en el Atlántico; Óder que desemboca en el Báltico; Ebro y Ródano, que
desembocan en el Mediterráneo; y Po que desemboca en el Adriático. A parte de
multitud de ríos más pequeños. Si exceptuamos los ibéricos,
los ríos que desembocan en el Atlántico son caudalosos y regulares, por lo que
permiten la navegación durante todo el año. Los ríos bálticos y los rusos se
hielan en invierno, así como el propio mar Báltico. Pero son importantes vías
de comunicación. Los ríos mediterráneos sufren un fuerte estiaje en verano:
son muy irregulares, incluso torrenciales. Los ríos que nacen en los Alpes
tienen su máximo en primavera, tras el deshielo. Una de las características
más destacadas de los ríos europeos es que están intensamente aprovechados, y
no sólo como vías de comunicación. Prácticamente todos los ríos están
regulados por embalses, que proporcionan agua para el regadío, las ciudades y
la producción de energía eléctrica. El aprovechamiento de los ríos es muy
antiguo, pero nunca se ha hecho con tanta intensidad como en la actualidad. El
modelo urbano contemporáneo es imposible sin la regulación de los ríos y sin
su aprovechamiento integral. En Europa no hay grandes
lagos, pero hay multitud de pequeños lagos repartidos por todo el territorio.
Podemos encontrar un patrón claro de localización y densidad de los lagos en
virtud de la retirada del inlandsis, tras la última glaciación. La mayor parte
de los lagos, y los más grandes, son de origen glaciar y se encuentran en el
entorno del mar Báltico. La excepción es el mar Caspio, que hace frontera con
Asia. En realidad el mar Caspio es el lago más grande del mundo, aunque de
aguas saladas y de origen endorreico. Exceptuando el Caspio los lagos más
grandes de Europa son: el lago Ladoga de 18.400
km2, el Onega de 9.752
km2, el Vaenern de 5.565
km2 y el Saimaa 4.400
km2. Lagos como Paijaenne Irari, Vaettern y Maelaren tienen más de
1000 km2, todos ellos en Suecia, Finlandia o Rusia. Fuera de este ámbito
sólo los lagos Balatón (Hungría), Grada (Italia), Leman y Constanza (Suiza)
tienen cierta entidad. El relieve europeo no es
excesivamente complejo, básicamente se organiza en torno a una gran llanura
central rodeada de regiones montañosas más o menos antiguas. Sin embargo,
aunque la llanura es lo dominante (el 66% del territorio no supera los 200
metros de altitud) la influencia de las montañas es notable. La combinación de
montaña y llanura da al territorio una variedad ecológica muy valiosa, lo que
ha permitido explotar gran cantidad de recursos. En Europa las montañas no han
constituido obstáculos insalvables, más bien lo contrario, son regiones de
contacto. Las mayores elevaciones son: Elbrus (5.633
m), Mont Blanc (4.807
m) y Mulhacén (3.478
m). Pero el rasgo más
destacado del relieve europeo es la constante presencia del mar, gracias a lo
recortado de sus costas. Europa tiene más de 43.000
km de costas; y ninguno de sus puntos se aleja tanto del mar como para no
recibir su influencia, aunque la orografía tenga mucho que decir en ello. Esto
permite la entrada de las masas de aire marinas mucho menos contrastadas que las
continentales. El clima europeo es dulce y agradable, con cuatro estaciones muy
marcadas. Los mares han facilitado la comunicación entre los pueblos de Europa.
En sus costas se encuentran con facilidad puertos naturales, golfos, etc. Son de
destacar a este respecto dos regiones: la del mar del Norte y el Báltico y la
del Mediterráneo. En Europa encontramos gran
cantidad de penínsulas, cabos, golfos, estrechos e islas las más importantes
son: Podemos distinguir siete
conjuntos fisiográficos: la gran llanura europea, que es extiende desde
los montes Urales hasta el río Weser en Alemania; las llanuras atlánticas,
continuación de las anteriores, desde el río Weser hasta las Landas y el Pirineo; las llanuras
interiores, que son depresiones intramontañosas; las llanuras litorales
mediterráneas, estrechas y orientadas al Mediterráneo; los viejos macizos
hercinianos y caledonianos, que organizan en torno a sí el relieve; y los arcos
alpinos, las montañas jóvenes de la última orogenia. Costas, llanuras y montañas
conforman escenario único en el que se desarrollan las civilizaciones que están
dominado el mundo. Llanuras: la
llanura predomina en toda la Europa oriental, estrechándose hacia el oeste,
donde abarca casi toda Polonia, el norte de Alemania e incluso el sur de Suecia,
se reduce también entre el macizo renano y el mar del norte y se ensancha al
fin en el oeste de Francia, donde dominan las tierras bajas y algunos islotes
montañosos. La gran llanura oriental
se extiende desde los montes Urales hasta el rio Weser, alcanzando en Rusia la máxima
extensión y continuidad. El suelo está formado por un zócalo rígido, que
apenas ha sufrido alteración. Al norte existen depósitos glaciares mientras
que en el sur tierra negra rica en materia orgánica. La llanura atlántica debe
su origen a movimientos de ascenso y descenso del mar. Estos han tenido como
como consecuencia el depósito de sedimentos que los ríos han excavado
posteriormente. Las llanuras interiores
son de gran variedad. Unas están formadas por sedimentos marinos, otras son depósitos
lacustres del terciario que han descubierto sedimentos más antiguos. Montañas: las
montañas europeas forman tres grandes conjuntos: el frente Atlántico, las
montañas hercianas de la Europa central y los pliegues alpinos de la parte
mediterránea. La estructura montañosa
del Atlántico recibe, por la edad de su formación geológica, el nombre de
montañas caledonianas, pero su rejuvenecimiento data de la fines de la era
terciaria. Se extiende desde el norte de Irlanda hasta el extremo septentrional
de Escandinavia, con interrupciones como la de las hoyas de los mares del norte
y de Irlanda. El macizo herciciano, muy
afectado por la erosión, no sobrepasa la altura de los 2000m. Los movimientos
alpinos dieron a estas montañas muna estructura de relieve tabular, resultado
de un sistema de fallas. Las cordilleras rugosas
del sistema alpino aparecieron en la era terciaria y su naltura sobrepasa los
3000 m. Se componen de cimas escarpadas y crestas en forma de dientes.
Fragmentos de macizos primarios, o de llanuras sedimentarias, están encajados
entre las guirnaldas de cadenas que forman estos sistemas montañosos. El
relieve montañoso de Europa termina al este con la cadena de los montes Urales. El clima europeo está
determinado por la posición de Europa en el globo, entre las latitudes medias y
altas del norte y en la fachada occidental del continente eurasiático. Le
afectan las masas de aire polar marítimo y polar continental, pero también las
masas de aire tropical marítimo, y sólo en ocasiones tropical continental. La
constante presencia de masas de aire marítimo hace del europeo un clima estable
y agradable. El territorio está dentro
de los centros de acción de: el frente polar, que a través de la
borrasca de Islandia y la corriente en chorro canaliza las masas de aire polar
marítimo que llegan a Europa; el anticiclón siberiano que se instala en
invierno sobre Siberia y canaliza las masas de aire polar continental, y el
anticiclón de las Azores que canaliza las masas de aire tropical marítimo.
Estos son los centros de acción principales, pero también hay algunos
secundarios y estacionales, que canalizan masas de aire ártico o tropical
continental. En las regiones centrales aparecen anticiclones térmicos en
invierno, así como en ciertas regiones del Mediterráneo. En otras, como el mar
de Liguria, en otoño aparecen borrascas convectivas. En muchas regiones, como
en España, el relieve tiene una importancia decisiva en la definición del
clima que, sin modificar los valores típicos del clima zonal, lo hacen mucho más
extremo, otorgándole un alto grado de continentalidad. Cuatro son los climas más
importantes en Europa: el clima mediterráneo, el clima marítimo de la costa
oeste, el clima seco de las latitudes medias, y el clima continental húmedo,
pero también encontramos, en regiones del norte, el clima de los bosques
boreales y el clima de tundra. El clima mediterráneo se
da entre los 30º y los 45º de latitud y en el oeste de los continentes. Se
caracteriza por tener inviernos relativamente húmedos y veranos secos,
resultado de las variaciones del frente polar y las altas presiones
subtropicales. Estos son los centros de acción principales que dominan el
clima. Las masas de aire que
encontramos son de tipo tropical marítimo o continental y polar marítimo. Las
masas de aire polar marítimo dominan en otoño e invierno y también en
primavera. Son responsables de la mayor parte de las precipitaciones en este
clima. Las estaciones más lluviosas son las intermedias, otoño y primavera.
Especialmente en otoño, se pueden dar lluvias torrenciales provocadas por la
acumulación de calor en las masas de agua durante el verano, y la llegada de
gotas frías polares. En invierno pueden aparecer, localmente, anticiclones térmicos.
Las temperaturas son suaves durante todo el año, con poca amplitud térmica
anual (unos 15 ºC), sin embargo las condiciones topográficas pueden variar
estos parámetros y encontrarnos con un clima más seco y frío; de inviernos
secos y fríos y veranos frescos, aunque siempre dentro de las condiciones
generales. Lo más significativo del clima son los tres o cinco meses de aridez
en el verano; cuando está bajo el dominio del anticiclón subtropical. En la
clasificación Koeppen Csa y Csb. Las zonas representativas
de este clima son: el entorno del Mediterráneo de Europa y África, en Norteamérica
California central y meridional, Australia suroccidental, la costa chilena en el
entorno de Santiago y la región de Ciudad del Cabo. Este clima se da entre los
35º y los 60º de latitud, en las costas occidentales de los continentes. Está
dominado por los centros de acción del frente polar y las altas presiones
subtropicales. Las masas de aire que dominan son de tipo polar marítimo, que
trae el frente polar, frías y húmedas. La acción del anticiclón subtropical
se reduce a algunos días en verano, que es la estación con menos lluvias. El
resto del año las precipitaciones son abundantes, aunque se alcanza el máximo
pluviométrico en invierno. Las temperaturas son frescas pero suaves, y la
amplitud térmica reducida. En la clasificación Koeppen Cfb yCsb. Son zonas representativas
de este clima: Europa, la costa oeste norteamericana, Nueva Zelanda y el Chile
medio. Este clima se desarrolla
entre los 60º y los 75º de latitud. Ocupa las franjas costeras ártica y antártica,
y está dominado por las masas de aire polar continental y marítimo y ártico.
Se dan frecuentes tormentas ciclónicas. Los inviernos son largos y rigurosos.
No hay un verdadero verano, aunque sí una estación, muy corta, algo más
suave. Las precipitaciones son siempre en forma de nieve. En la clasificación
Koeppen ET. Los países
representativos de este clima son: la vertiente ártica de Norteamérica, Europa
y Siberia, la costa de Groenlandia y la costa antártica. Las montañas tienden a
tener condiciones climáticas diferentes del clima zonal donde se encuentran,
debido a un descenso de la temperatura con la altura. El gradiente térmico
negativo de 0,5-1 ºC cada 100 m supone un aumento de la humedad relativa del
aire y la presencia de lluvias orográficas abundantes en la vertiente de
barlovento; y menores en la vertiente de sotavento. La orientación con respecto
a los vientos dominantes y el sol es de transcendencia vital. También reciben
una mayor insolación y un régimen de vientos específico, creando un topoclima
diferenciado. Sin embargo, los centros de acción, las masas de aire y los
frentes que le afectan son los mismos que en el clima zonal. Por medio de este trabajo
pude reconocer las riquezas geográficas que presenta Europa, así como también
sus formas, relieve, hidrografía, clima. Conociendo más a fondo como está
conformada geográficamente Europa, y su clima. Además, reconocí los
diversos climas que se presentan en Europa, montañoso, tundra, etc. Europa es un continente
poblado desde antiguo e intensamente transformado. Tienen una economía
capitalista desarrollada, lo que le permite beneficiarse de unas densidades de
población altas y ser un país rico. Pero la población está desigualmente
repartida. Nos podemos encontrar con algunas de las densidades de población más
altas del mundo y auténticos vacíos demográficos. En Europa central se
superan los 100 h/km2, e incluso los 300 h/km2; los países
próximos están entre 50 h/km2 y los 100 h/km2; y en los
nórdicos no superan los 25 h/km2, también desigualmente repartidos
ya que en el norte no se superan los 2 h/km2. Se calcula que Europa
tienen, en 1991, aproximadamente 800.000.000
de habitantes, de los cuales poco más de 400.000.000
pertenecen a la Unión Europea. A comienzos del siglo XIX
éramos unos 183.000.000,
y a inicios del siglo XX 400.000.000,
en los años 30 llegamos a los 500.000.000,
y en los años 80 llegamos a ser 800.000.000.
Lo que quiere decir que el aumento de población ha sido grande y relativamente
rápido. Sin embargo, en la actualidad no lo es. En este período Europa ha
iniciado, desarrollado y concluido la transición demográfica. En la Unión Europea todos
los países han concluido la transición demográfica Según uno de los tipos clásicos:
nórdico, centro-occidental y meridional-oriental. La mortalidad infantil es muy
baja, en torno al 7‰. La fecundidad también, en torno a 1,6 hijos por mujer.
Esto supone un índice de envejecimiento muy rápido, ya que la transición
demográfica está recién terminada y aún viven las últimas generaciones
amplias. En Europa se ha pasado de las políticas pronatalistas de principio de
siglo y posguerra, a las antinatalistas de los últimos tiempos. Aunque en los años
90 se vuelve tímidamente a las políticas pronatalistas, ante la alarma social
que produce la falta futura de fuerza de trabajo. Sin embargo, la baja
fecundidad es una tendencia difícilmente superable. La población europea es
una población envejecida, con más del 40% de la población por encima de los
65 años. Pero esto es coyuntural, ya que aún están vivas muchas generaciones
nacidas con la transición demográfica. La mortalidad ordinaria es
baja hasta los 70 años. La última mortandad catastrófica por motivo de
subsistencia fue la crisis de la patata en la Irlanda, a mediados del XIX y el
hambre en los años 20 tras la revolución bolchevique en Rusia. Pero también hay que contar
como mortalidad catastrófica las dos guerras mundiales. Hoy en día, en toda la
Unión Europea se superan los 73 años de esperanza de vida, aunque cabe esperar
que la cifra baje a medida que desaparezcan las últimas generaciones grandes de
la transición demográfica. La emigración ha sido una
de las características destacables de la población Europea. Cuando la población
comenzó a crecer por encima del desarrollo económico, una salida a la falta de
oportunidades fue la emigración a las colonias y a los países nuevos, América
y Australia. Millones de europeos emigraron en aquella época. También fue una
constante la emigración del campo a la ciudad en busca de mejores oportunidades
de ganarse la vida. El campo se despobló. La nueva industria necesitaba la
fuerza de trabajo concentrada y desvinculada del campo. El tercer ciclo
migratorio se produjo tras la segunda guerra mundial. De los países en los que
sobraba fuerza de trabajo, países del sur, como España, salieron millones de
emigrantes para la Europa central, que había estado en guerra. Por último hay que señalar
la corriente inmigratoria actual, desde los países del Tercer Mundo, en busca
de mejores oportunidades. Un ingente río humano que la sociedad europea quiere
frenar. En Europa existen gran
variedad de grupos étnicos, a causa de las sucesivas oledas migrantes que
llegaron a estas tierras. Por este motivo, aunque la mayoría de sus habitantes
pertenecen al grupo caucasico, no conservan los caracteres primitivos de la raza
blanca. Las etnias resultantes más importantes son: el nórdico, el eslavo y el
mediterráneo; le siguen las minorías de ugros, lapones, tosks y los vascos
quienes conservan su identidad. El continente europeo es
rico en grupos lingüísticos, también consecuencia de la mezcla de los
diversos grupos humanos. Las lenguas se pueden agrupar en troncos así:
indoeuropeos y Uralo-altaica. Dentro del grupo
indoeuropeo se encuentran: Lenguas germánicas que
comprenden el alemán, el holandés, el flamenco, el inglés, y el subgrupo nórdico:
islandés, sueco, noruego y danés. Lenguas latinas como el
castellano, el portugués, el catalán, el francés , el italiano, el rumano y
el moldano. Lenguas griegas y
albanesa. El uralo-altaica comprende
la lengua fino-ugrio, de la cual surgió el húngaro, estonio, finés y lapón. Los europeos profesan la
religión cristiana, que tuvo su origen en la ciudad de roma. El cristianismo se
difundió con gran rapidez porque proclamaba la igualdad entre los hombres, el
amor a Dios y en general significó una nueva esperanza. Se divide en tres
grupos según las creencias y las prácticas religiosas: católicos, ortodoxos y
protestantes. Católicos:
significa iglesia universal, se dicen católicos, apostólicos y romanos;
obedecen al papa como principal jerarca de la iglesia, quien reside en la ciudad
del vaticano o Estado pontificio, situado en la ciudad de Roma. Ortodoxos: Corresponde a la iglesia
de oriente, que buscó hacer unas modificaciones profundas en el cuerpo jerárquico
de la institución y causó el cisma de oriente en 1054; dio origen a la religión
ortodoxa con sede en Bizancio. Predomina en Europa oriental y en el mundo hay
130 millones de adeptos. Protestantes: El protestantismo nació
como una reacción de al gunos sectores frente a la decadencia de la iglesia
romana, Martín Lutero fue el primero en preocuparse por dar una nueva
interpretación a los problemas teológicos, a partir del movimiento de la
Reforma, surgido en Alemania. En Suiza surge el calvinismo y así se va
diversificando cada vez mas el pensamiento protestante, formando las iglesias
evangelista, anglicana, presbiteriana, pentecostal, anabaptista. La europea es una sociedad
muy urbanizada, más del 80% de la población vive en núcleos urbanos, y en
algunos países del centro de Europa superan el 90%. Este alto índice de
urbanización se debe al intenso éxodo rural que hubo en todos los países en
los años 30, 50 o 60 del siglo XX, según los casos. La cultura urbana está
muy arraigada en la mentalidad europea. Encontramos ciudades desde el tiempo de
los griegos y romanos . La ciudad grecorromana fue el modelo de la ciudad
actual. Durante la época medieval las urbes decayeron, aunque se mantuvo en las
ciudades islámicas de la península ibérica. Las ciudades cristianas
medievales se crearon en torno a un mercado y a los privilegios que le concedía
el fuero. Pero el modelo urbano volvió a resurgir con la Edad moderna. Las
poblaciones se remodelan durante el Renacimiento y se hacen proyectos de
ciudades nuevas, aunque no se construyen nuevos núcleos hasta el Barroco, época
en la que también se embellecen con arreglo a los nuevos cánones: grandes
vistas y rincones singulares. Pero la actual es la
ciudad contemporánea, en la que se hacen reformas fundamentales: calles nuevas,
anchas y arboladas alcantarillas, alumbrado y diversas medidas higienistas. Además,
se diseñan las ciudades con criterios policiales y de organización política y
administrativa. También es la época en
la que se adapta a los nuevos medios de transporte, como el ferrocarril. En los
años 20 surge un nuevo modelo de ciudad: se abren las calles para los coches,
se jerarquiza la red viaria; se crean las infraestructuras que llevarán el agua
y la electricidad a las casas, se recogen las basuras, etc., y aparece un nuevo
tipo de edificio que condicionará el paisaje urbano; el rascacielos y los
edificios de varios pisos. Los edificios de varios
pisos permitirán el uso de los bajos para mercado y el resto del edificio para
vivienda. La revolución industrial necesita un mercado centralizado, y la
concentración de la fuerza de trabajo, con dedicación exclusiva, de ahí que
la población se reúna en las ciudades y se desvincule del campo. Todo esto nos lleva a la
creación del centro urbano, dedicado a los negocios; y a la segregación social
por barrios, en función del nivel de rentas. Las ciudades se especializan y
aparecen barrios con funciones determinadas: negocios, residencia, ocio,
turismo, etc. Además, la ciudad actual
necesita de una gran infraestructura que debe situarse en las afueras, desde
hospitales y cementerios a vertederos, rondas de circulación, depósitos de
agua, transformadores eléctricos, etc. La ciudad debe dotarse, también, de
pavimento asfaltado, modernamente calles peatonales, alumbrado, estaciones de
transporte y taxi, mobiliario urbano, recogida de basuras y toda una
infraestructura sin la cual sería imposible su funcionamiento. Todo este entramado pide
un planeamiento de las acciones, ya que la inversión en dinero es muy grande.
Desde comienzos de siglo es están ejecutando estos planes, primero el de gran vía,
luego el ensanche, dirigidos a crear el centro urbano, y tras él los distintos
barrios. A todo este fenómeno no es ajena la especulación, por lo que los
planes se han tenido que modificar con frecuencia dando al plano un aspecto
regular donde debe ser regular. Son de destacar las parcelaciones ilegales de
los barrios del extrarradio para albergar obreros. Cada una de estas parcelas
tiene un plano regular, pero no con la misma orientación que la vecina, lo que
da un aspecto muy irregular al plano urbano. Otro fenómeno de albergue obrero
es el patio de vecinos en el centro de las ciudades y en el casco antiguo. Con
el tiempo la burguesía fue trasladándose al ensanche, y el casco antiguo se
fue degradando socialmente, hasta que,
recientemente, el interés por conservar el pasado y la nueva función del casco
antiguo, como lugar de ocio y turismo, lo ha revitalizado, para lo que está
siendo necesario expulsar de allí a las clases marginadas. Recientemente, en todas
las ciudades se observan fenómenos de rururbanización, que en las ciudades más
grandes alcanzan la isócrona de los 30 minutos, he incluso más. Aparecen, así,
viviendas unifamiliares en el entorno rural, habitadas por gente que viven de la
ciudad, conviviendo con gente que vive en y del campo. Esta es una división
administrativa, ya que las calles que forman el casco antiguo tienen un grado de
protección mayor. En la actualidad se están haciendo peatonales estas calles,
las reformas de edificios debe conservar la fachada y los comercios de la zona deben tener un
aspecto similar y no muy llamativo. En el resto del casco histórico se permite
una mayor intervención urbana, pero hay ciertos edificios con altos valores artísticos
que están protegidos, para conservar el carácter de los primeros tiempos de la
ciudad industrial. Desde la Edad Moderna,
Europa ha ejercido un dominio económico, político y cultural sobre el resto
del mundo. Fundamentalmente tras el descubrimiento de América en 1492. Esto
implicó un desplazamiento del eje económico y comercial del Mediterráneo al
Atlántico; en el siglo XVII, básicamente. Se desarrolla el capitalismo
comercial y el Estado absoluto, que tratarán de controlar el mercado colonial.
Pero el control no es completo y surge la piratería. Este monopolio lo ejercen,
fundamentalmente, España y Portugal; sin embargo, en 1778 este sistema se cae,
tras el Decreto de liberación del comercio con las provincias de ultramar: al permitir a Inglaterra,
Francia y Holanda comerciar con las Indias. El comercio nacional estaba
protegido. Pero la revolución
industrial cambiará las cosas. A mediados del siglo XVIII, en Inglaterra,
comienzan a utilizarse máquinas para la producción de bienes: surge el
capitalismo industrial, y bajan los precios unitarios de los productos, que
tienen una calidad asimilable. Inglaterra será el principal foco de producción
del mundo; al que pronto le seguirán Flandes y los Países Bajos, Alemania y
Francia. Se crea el proletariado industrial y se comienza la transición demográfica
en los países industrializados. Pero este modelo económico cada vez necesita
mayores mercados y más fuentes de abastecimiento de materias primas. A
comienzos del siglo XIX se alcanza el primer equilibrio económico europeo:
Inglaterra, Países Bajos y Francia, en la región noroeste, proporcionan
productos manufacturados; el este de Europa y la llanura central europea
cereales; y el sur de Europa, España, Portugal, Italia y Grecia, productos de
lujo, frutas y verduras. Durante este período se
desarrolla extraordinariamente la burguesía, que intenta alcanzar el poder político,
porque que el económico ya lo tiene. Con la Revolución francesa aparece el
Estado liberal que se consolida definitivamente tras las revoluciones liberales
de 1848 y 1868. Este Estado tiene una concepción diferente de las relaciones
económicas, tanto nacionales como internacionales. Pretende terminar con el
proteccionismo, liberalizar el comercio, poner la propiedad de la tierra en el mercado (con
la desamortización), disminuir y ordenar los impuestos y el gasto público,
proteger la industria y abastecerse de todos los productos necesarios. Para ello
suprimirán las aduanas interiores y creará diversas leyes que regularán el
comercio, la industria, etc.; y promulgarán diversos códigos, que tienen
vigencia en todo el territorio nacional. Se trata de la creación, por parte de
la burguesía, de un Estado liberal y si es posible republicano. Pero la economía entra en
crisis a finales del siglo XIX (la gran depresión). La expansión de la economía
y del modelo industrial por toda Europa deja pequeños tanto el mercado como las
fuentes de materias primas, por lo que se hace necesario buscar otros países de
abastecimiento y mercado; aparece, así, el colonialismo europeo, gracias al
cual Europa difunde por todo el mundo su modelo de capitalismo industrial y su
cultura. Claro que, en esta expansión, los mismos países europeos chocarán en
sus intereses. Las tensiones irán aumentando hasta la primera guerra mundial. El desarrollo del
capitalismo industrial y del proletariado favorece el surgimiento del socialismo
y la lucha de clases, que tendrá su apogeo en la Revolución rusa y la creación
de la URSS. A comienzos del siglo XX
se alcanza un segundo equilibrio europeo. La industria se ha difundido por
Alemania y los países nórdicos, en el resto de Europa es marginal. El este
deja de ser el gran productor de cereales y pasa este papel al sur, que mantiene
la hegemonía de los productos hortícolas. Pero este es un equilibrio
precario. La burguesía tiene una época de bonanza, mientras que el
proletariado padece condiciones muy duras. En muchos países europeos se
instalan dictaduras. Al final, las tensiones sociales y la crisis económica de
1929 provocarán la segunda guerra mundial. El tercer equilibrio
europeo aparece tras la guerra, con la creación del bloque socialista y la
guerra fría. Hay un corte total de vínculos económicos y aparecen dos modelos
antagónicos que evolucionan paralelamente y a distintos ritmos. En la Europa
capitalista surgen dos ámbitos: uno industrial al norte, y otro agrícola al
sur. Durante los años 60 la
industria se difunde definitivamente por toda Europa, haciendo disminuir las
diferencias. Desde los años 50 se intenta crear un ámbito económico común,
libre de trabas políticas. Pero este es un proceso complejo y lento, por lo que se
comienza por establecer ese mercado para algunos productos, tratando de crear
regiones especializadas. En 1951 se firma el Tratado de la CECA, y en 1957 el
Tratado de Roma. Lo firman los países del norte, seis, los industriales. Lo fundamental es la
desaparición de los aranceles y la adopción de una política económica común.
En los años 80 entran en la Comunidad Económica Europea los países del sur,
que aportan fundamentalmente su potencial agrícola. Aunque crean el problema de
los excedentes, ya que, con la revolución verde, Europa es autosuficiente en
productos agrícolas. En 1995 entraron los países nórdicos, también
industriales, pero con toda una tradición de compensación de las
desigualdades. Al ser el continente
europeo un país de ocupación muy antigua, la biocenosis está profundamente
modificada, debido a la agricultura. La acción de la sociedad ha transformado profundamente
el medio. En la actualidad, en Europa nos encontramos con el policultivo de tipo
capitalista, en el que el producto cultivado no es para consumo familiar sino
para su venta en el mercado. El tipo de empresa típico es la familiar. El tamaño medio de las
explotaciones es insuficiente, mediano o pequeño, aunque permite el empleo de
los insumos que proporciona la revolución verde. Son explotaciones muy
capitalizadas. Sin embargo, deben ser subvencionadas para que sean rentables, en
la mayoría de las ocasiones. La agricultura europea
tiene una fuerte tendencia a la especialización productiva por regiones. El
paisaje agrícola forma un mosaico muy complejo de producciones especializadas.
Los ámbitos ecológicos en los que se desarrolla la agricultura son muy
variados y van desde la montaña a las grandes llanuras. Prácticamente todo el
territorio está explotado, el 80%, agrícolamente. En Europa podemos
distinguir tres paisajes agrícolas típicos: el nórdico, de carácter seminómada
y ganadero; el centroeuropeo, con un marcado contraste entre campos cerrados y
abiertos, en él encontramos el policultivo capitalistas de mercado y el
predominio del regadío (este modelo se remonta a la Edad Media); y el mediterráneo,
en el que también existe un marcado contraste entre campos abiertos y cerrados,
pero con un claro predominio de los abiertos en las regiones de secano y de los cerrados
en las regiones de montaña. Este modelo también tiene un origen medieval, en
el que encontramos influencias árabes, sobre todo en las técnicas de regadío,
como el uso de la noria. El paisaje mediterráneo se caracteriza por la trilogía
productiva de trigo, vid y olivo, pero, también, es primordial el policultivo
hortícola, de gran variedad, en el que predominan los cítricos. En todos los modelos
europeos tiene gran importancia la ganadería, más en el pasado, cuando la
ganadería era fundamental para el abono de los campos. Hoy en día, las tierras
de labor y las granjas de ganado están totalmente separadas y localizadas en
diferentes regiones. En general, las explotaciones agrícolas están en países
de poca densidad de población y de campos abiertos, mientras que las granjas se
localizan relativamente cerca de las grandes aglomeraciones de población, próximas
a los mercados. Son explotaciones sin tierra en las que el ganado está
estabulado permanentemente, y cuyos residuos generan contaminación. La agricultura europea
ocupa a muy poca población activa, sobre todo tras el éxodo rural y la
concentración parcelaria, que permitió reducir la población que vive del
campo y aumentar el tamaño de las explotaciones. Sólo un 8% de la población
activa trabaja en el campo, y la agricultura supone sólo el 4% del PIB. Aunque asociada a la
agricultura está la industria de transformación alimentaria. La política agraria común
es claramente contradictoria, ya que, por un lado, trata de potenciar sólo
aquellas explotaciones que son viables económicamente, para lo cual han de
tener un tamaño mínimo y una productividad mínima, por otro lado multa a los
agricultores que son muy productivos, por crear excedentes, y por otro lado,
pretende conservar, subvencionando, las explotaciones más pequeñas y de
subsistencia; para conservar un tipo de vida que está desapareciendo, y que en
la actualidad sólo se conserva en las montañas y en las regiones más pobres:
convirtiendo a estos agricultores en auténticos jardineros del monte. La industria es el segundo
sector en importancia, el segundo que contribuye al PIB (35%) y el segundo en
ocupar a la población activa (30%). En Europa encontramos gran
número de materias primas para la industria, aunque no son suficientes para
alimentarla por completo. La industria europea produce, sobre todo, bienes de
consumo de alto valor añadido y con poco factor tierra. Las industrias europeas
tienden a utilizar poca energía para producir, aunque no la utiliza tan
eficazmente como Japón. Algunos sectores de la industria tienen muy envejecidos
los medios de producción, por lo que ha de hacer un ingente esfuerzo para
reconvertirse y utilizar tecnología de producción más moderna y que necesite
menos fuerza de trabajo. La mano de obra es cara,
pero altamente cualificada, lo que le quita ventajas competitivas en el mercado
internacional libre. Los sectores fundamentales
son: la siderometalurgica , una de las más antiguas del mundo; las industrias
químicas pesadas; las industrias de bienes de equipo; la metalurgia de
transformación, automóvil, aeronáutica y la construcción naval; y la
industria ligera y de tecnologías avanzadas. El sector empresarial está
bien estructurado y jerarquizado. Existen compañías grandes, multinacionales;
firmas de tamaño medio de dos tipos, las que son dependientes de las grandes
compañías y las que son independientes; y empresas de tamaño pequeño de carácter
familiar. Las firmas dependientes suelen dedicarse a fabricar componentes y
insumos para las grandes industrias; y las empresas de carácter familiar
tienden a ser cada vez más especializadas en un producto, sector o incluso
marca. El «talón de Aquiles»
de la industria europea es dependencia energética, sobre todo del petróleo. La
mayor parte de la energía eléctrica se consigue del petróleo y la
termoelectricidad de carbón, en menor medida de la hidroelectricidad, seguida
de la nuclear y las alternativas. Mucha de la maquinaria y casi todo el
transporte funciona con derivados del petróleo. En líneas generales, el
mercado europeo está saturado, y debe buscar su expansión en otros países. La
exportación es fundamental para la industria europea, supone más de un 18% del
PIB. En Europa encontramos una
fuerte concentración industrial. Hay una región altamente industrializada que
va desde Londres hasta Turín y Milán, por el norte de Francia y el sur de
Alemania. Otro segundo sector industrial va desde el golfo de Génova a
Valencia, el arco del Mediterráneo, y un tercero muy lejos de estos, de París
a Oporto, el arco del Atlántico. El sector servicios es el
más importante, tanto por su contribución al PIB 57% como por la población
activa ocupada, sobre un 66%. En algunos países, como los Países Bajos, puede
llegar hasta el 90% de población activa. El sector servicios es muy
complejo, pero uno de los subsectores fundamentales es el del transporte. El
transporte tiene una red viaria, de carreteras y ferrocarriles, muy densa y rápida,
que transporta tanto mercancías como personas. El transporte fue el impulsor de
la revolución industrial y su medio de difusión. Las relaciones comerciales
entre todos los países europeos son muy intensas, sobre todo tras la supresión
de las aduanas en la Unión Europea. El mercado al por menor es
otro de los sectores fundamentales. También es muy denso y está bien
estructurado. El turismo es un sector fundamental para algunos países, como
España, Italia o Grecia. La Administración del
estado ocupa muchísima población y presta muchos servicios. En Europa se ha
tratado de imponer el modelo de Estado del bienestar, aunque no sin
dificultades. Otro sector de gran
importancia es el de las telecomunicaciones, sin el cual la sociedad actual difícilmente
se entiende. Es uno de los sectores que más capital ocupa, para la transmisión
de noticias, ideas y publicidad. La red de telecomunicaciones es una de las más
densas del mundo. El empresariado del sector
servicios también está bien jerarquizado ya que hay grandes compañías, y
empresas medianas y pequeñas. En este caso es en las pequeñas empresas donde
encontramos las entidades subsidiarias, ya que las medianas tienden a ser
independientes. Uno de los problemas más
urgentes de la Unión Europea es el paro que afecta a un 10% de la población
activa. Mediante este trabajo,
pude apreciar las diversas clases de religiones, lenguas y étnias existentes en
el continente europeo. Además conocí su economía, junto con la forma como está
constituida. Finalmente pude apreciar
que existen grandes diversidades de razas en Europa, lo cual trae varias
lenguas, religiones, etc. Luz Publicación enviada por Luz Contactar mailto:luzamra@starmedia.com Código ISPN de la Publicación EpylpApEVZGqGrivaw Publicado Wednesday 5 de November de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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