|
| |
Patentes sobre la vida
Resumen: En EE.UU. patentar plantas y animales está permitido y quieren a través de sus multinacionales, extender esta fórmula al resto del mundo amenazando con guerras comerciales si no se les da paso a estos nuevos productos “genéticos”.
Publicación enviada por Pedro Pozas Terrados
Cuando Alexander Graham Bell inventó el teléfono,
tuvo que apresurarse para que nadie le robase su idea. Patentándolo registró
su invención, obteniendo el control de su uso en un futuro. Una patente es una
concesión otorgada por un gobierno que proporciona al inventor los derechos
exclusivos del invento para su uso, venta o frabricación durante un período de
tiempo normalmente de 20 años.
Hasta la fecha sólo se habían otorgado patentes a invenciones técnicas y
productos manufacturados. Ahora la ingeniería genética quiere patentar
animales vivos, plantas e incluso células humanas. Tambien, multinacionales
como Monsanto, desean patentar genes de organismos vivos que han aislado con el
fin de tener el derecho a utilizarlos para crear nuevas formas de vida. ¿Que
vendrá después..?.
En EE.UU. patentar plantas y animales está permitido y quieren a través de sus
multinacionales, extender esta fórmula al resto del mundo amenazando con
guerras comerciales si no se les da paso a estos nuevos productos “genéticos”.
Ahora, pretenden conseguir las patentes de genes y células humanas. Ya tienen
almacenadas en bancos genéticos, células y genes tomadas a poblaciones indígenas
para ser utilizados en un futuro de la manera que ellos deseen, y mientras
tanto, la gente que es realmente propietaria de estos genes, ni siquiera pueden
decir nada al respecto. Una empresa multinacional estadounidense, WR.Grace, ha
patentado un proceso por el que produce el mismo pesticida que el generado por
el árbol Neem. Aunque este ha sido tradicionalmente utilizado en la India
durante siglos, sólo esta multinacional podrá lucrarse de su utilización. De
igual modo, muchos representantes de empresas farmaceuticas, se internan entre
los pueblos indígenas a la caza de remedios curativos que estos pueblos
utilizan. Una vez localizado el tipo de hierva o planta que emplean
encestralmente y la forma de utilizarlo, lo patentan y a partir de entonces,
nadie puede curarse con ese remedio sin pagar los derechos a la empresa que ha
“robado” la fórmula.
Permitir la patente sobre los cultivos generará un nuevo sistema de feudalismo
en la que las grandes empresas multinacionales podrán dictar cuando, cómo y
bajo que condiciones se podrán plantar sus cultivos de ingeniería genética.
En EE.UU. y en Europa se ha solicitado la patente de células de sangre del cordón
umbilical de un recién nacido. La empresa que solicita la patente ha aislado
las células de la sangre y posteriormente las ha congelado, con el fin de
permitirles cobrar derechos a cualquier empresa que quiera utilizarla, incluso
aunque sea destinada para transplantes o investigación. En la misma línea, un
equipo de investigadores estadounidenses y británicos detectaron un gen que se
cree el causante de incrementar el riesgo de cáncer de mama en mujeres. El gen
fué patentado por los primeros y ahora, además de que sólo pueden
beneficiarse económicamente los estadounidenses, los británicos no pueden
hacer uso del gen para diagnosticar este cáncer. Lo mismo ocurre con otros
tipos ce cáncer e incluso con las investigaciones para curar el SIDA.
Soja modificada genéticamente
¿Sabías que la soja se encuentra en alrededor del 60% de los productos
alimenticios manufacturados de los supermercados...en el pan, chocolate,
pasteles, mantequilla, helados, pasta, etc...?. Ahora intentan, nos guste o no,
introducir la soja modificada genéticamente en nuestra dieta diaria. Para
evitar que los consumidores efectuen un boicot, la mezclan con la soja normal y
no va a ser reflejada en las etiquetas. ¿Con que derecho juegan con nuestras
vidas?.
Los productos de soja modificada genéticamente no son más baratos, no tienen más
sabor, ni son más sanos. Tampoco producen mayores cosechas. Ha sido diseñada
para ser resistente a un herbicida de la multinacional agro-química Monsanto (más
conocida como la empresa que desarrolló y produjo el agente naranja, el famoso
gas que causó miles de víctimas en la guerra de Vietnam) llamado Roundup. Los
beneficios de la multinacional aumentarán si consigue una amplia distribución
de la soja transgénica, que contiene genes de una bacteria de virus de coliflor
y de petunia. Se sabe muy poco de las interacciones que pueden tener estos
nuevos tipos de secuencias de genes entre sí y con el medio ambiente.
Muchos de estos genes que las compañías multanacionales nos quieren hacer
consumir, proceden de plantas y animales o incluso de otras sustancias que no
son parte habitual de nuestra dieta (escorpiones, polillas, bacterias, virus,
ratas, ratones, etc.). No se sabe aún los daños que puede producir en la salud
el consumo de estos genes extraños a través de la carne, fruta, vegetales u
otros alimentos. Introducir materiales no experimentados ni probados en los
alimentos puede generar reacciones alérgicas. Las alergías son unas de las
enfermedades más comunes y más difíciles de tratar.
Todo ser vivo tiene genes. Estos determinan cuál es la función de cada célula
y se transmiten de generación en generación. Los genes aseguran, por ejemplo,
que el ser humano se reproduzca dando origen a nuevos humanos y que las
bacterias den lugar a nuevas bacterias. En la naturaleza, los cruces sólo
pueden darse entre ejemplares de la misma especie o emparentados. Pero la
ingeniería genética implica extraer genes de otras especies, por ejemplo de
escorpión, e introducirlos en especies diferentes, como el maiz, creando una
forma de vida nueva . Esta forma de manipular la vida ha sido descrieta como un
verdadero Frankestein.
Las empresas involucradas en la creación de cultivos y alimentos de ingeniería
genética argumentan generalmente que lo que están haciendo es “mejorar” la
naturaleza. Dicen querer hacer cultivos más resistentes a la maleza o crear
frutas y vegetales mayores y mejores. Pero, de hecho, los principales
beneficiarios de estos llamados “productos mejorados” serán las propias
empresas que los fabrican. La soja de Monsanto está diseñada para ser
resistente al herbicida que fabrica la misma compañía que, teóricamente,
matará a la maleza en los cultivos, al tiempo que permitirá sobrevivir a la
soja. Esto garantizará mayores beneficios para Monsanto, pues los agricultores
que planten la soja de Monsanto, tendrán que usar además su herbicida. Este
experimento con la naturaleza es un gran juego de azar.
Se patenta la vida. ¿A caso la hemos inventado? ¿A qué estamos jugando? ¿Que
ocurre a este mundo deshumanizado que dejamos morir a los niños de hambre y
tenemos la osadía de patentar la propia vida?.
Compartir 
Publicación enviada por Pedro Pozas Terrados
Contactar http://www.portaldelmedioambiente.com
Código ISPN de la Publicación EpylppyEyZPCJxtITM
Publicado Tuesday 4 de November de 2003
Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.
|