Monografias | El Carácter, Temperamento y VoluntadEl Carácter, Temperamento y VoluntadResumen: Carácter. Temperamento. Religiones orientales: judaísmo y cristianismo. Islam -Voluntad- Enfoques filosóficos - Enfoques psicológicos - Personalidad - Formación y desarrollo- Tests- Trastornos- Introducción a la percepción - Percepciones - Teorías clásicas- Teoría de la Gestalt- Investigaciones actuales Carácter Carácter (psicología): Temperamento (psicología): Médicos de la antigüedad como Hipócrates y Galeno distinguían
cuatro tipos de temperamentos, considerados como emanación del alma por la
interrelación de los diferentes humores del cuerpo: sanguíneos, las personas
con un humor muy variable; melancólicos (véase Melancolía), personas tristes
y soñadoras; coléricos, personas cuyo humor se caracterizaba por una voluntad
fuerte y unos sentimientos impulsivos, en las que predominaba la bilis amarilla
y blanca, y flemáticos, personas lentas y apáticas, a veces con mucha sangre
fría, en las cuales la flema era el componente predominante de los humores del
cuerpo. Actualmente se acepta que ciertas características del
temperamento se deben a procesos fisiológicos del sistema linfático, así como
a la acción endocrina de ciertas hormonas. El temperamento tiene, por tanto, un
porcentaje genético nada despreciable. También se acepta, de forma general,
que los efectos intensos y permanentes del entorno pueden llegar a influir de
forma importante en la formación del temperamento de cada individuo. Hipócrates (c. 460-c. 377 a.C.), el médico más importante
de la antigüedad, es considerado el padre de la medicina. Nacido probablemente
en la isla de Cos, Grecia, realizó numerosos viajes antes de establecerse
definitivamente en la isla para dedicarse a la enseñanza y la práctica de la
medicina. Murió en Larissa, Grecia, y poco más se sabe de él. Su nombre se
asocia al juramento hipocrático, aunque es muy posible que no fuera el autor
del documento. De hecho, de las casi setenta obras que forman parte de la Corpus
hippocraticum, es posible que sólo escribiera alrededor de seis. La Corpus
hippocraticum probablemente es lo único que queda de la biblioteca médica de
la famosa Escuela de Medicina de Cos. Sus enseñanzas, su sentido del
distanciamiento y su capacidad para la observación clínica directa quizá
influyeran a los autores de esos trabajos y, sin duda, contribuyeron en gran
medida a desterrar la superstición de la medicina antigua. Entre las obras más importantes de la Corpus hippocraticum
está el Tratado de los aires, las aguas y los lugares (siglo V a.C.) que, en
vez de atribuir un origen divino a las enfermedades, discute sus causas
ambientales. Sugiere que consideraciones tales como el clima de una población,
el agua o su situación en un lugar en el que los vientos sean favorables son
elementos que pueden ayudar al médico a evaluar la salud general de sus
habitantes. Otras obras, Tratado del pronóstico y Aforismos, anticiparon la
idea, entonces revolucionaria, de que el médico podría predecir la evolución
de una enfermedad mediante la observación de un número suficiente de casos. La idea de la medicina preventiva, concebida por primera vez
en Régimen y en Régimen en enfermedades agudas, hace hincapié no sólo en la
dieta, sino también en el estilo de vida del paciente y en cómo ello influye
sobre su estado de salud y convalecencia. La enfermedad sagrada, un tratado
sobre la epilepsia, revela el rudimentario conocimiento de la anatomía que
imperaba en la antigua Grecia. Se creía que su causa era la falta de aire,
transportada al cerebro y las extremidades a través de las venas. En
Articulaciones, se describe el uso del llamado banco hipocrático para el
tratamiento de las dislocaciones. Galeno (129-c. 199), fue el más destacado médico de la
antigüedad después de Hipócrates. Sus estudios sobre la anatomía de los
animales y sus observaciones sobre el funcionamiento del cuerpo humano dominaron
la teoría y la práctica de la medicina durante 1.400 años. Galeno nació en Pérgamo,
Asia Menor (entonces parte del Imperio romano), de padres griegos. En el templo
de su ciudad dedicado al dios de la salud Asclepio, el joven Galeno observó cómo
se empleaban las técnicas médicas de la época para tratar a los enfermos o
heridos. Obtuvo su formación médica en la cercana Esmirna, y a continuación
viajó mucho ampliando sus conocimientos. Alrededor del año 161 se estableció
en Roma, donde alcanzó gran renombre por su habilidad como médico, sus
disecciones de animales y sus conferencias en público. Alrededor del año 169
el emperador Marco Aurelio le nombró médico de su hijo, Lucio Aurelio Cómodo. Galeno diseccionó multitud de animales, en especial cabras,
cerdos y monos, para demostrar cómo los distintos músculos son controlados a
diferentes niveles de la médula espinal. Desveló las funciones del riñón y
la vejiga e identificó siete pares de nervios craneales. También demostró que
el cerebro controla la voz y que las arterias transportan sangre, poniendo fin
la idea vigente durante cuatrocientos años de que lo que transportaban era
aire. Galeno describió también las válvulas del corazón, e indicó las
diferencias estructurales entre las arterias y las venas, pero no llegó a
concebir la circulación de la sangre. En su lugar, defendió la errónea
creencia de que el órgano central del sistema vascular era el hígado , y que
la sangre se desplazaba desde el hígado hasta la periferia del cuerpo para
formar la carne. Galeno también alcanzó gran renombre en su tiempo como filósofo.
En su tratado Sobre los usos de las partes del cuerpo del hombre compartía la
opinión del filósofo griego Aristóteles de que nada en la naturaleza es
superfluo. La principal contribución de Galeno al pensamiento filosófico fue
su idea de que es posible comprender los designios divinos estudiando la
naturaleza. Sus observaciones sobre la anatomía fueron su aportación más
duradera. Sus escritos médicos, traducidos por pensadores árabes durante el
siglo IX, gozaron de una gran consideración entre los médicos humanistas de la
Europa del renacimiento. Durante su vida escribió alrededor de quinientos
tratados sobre medicina, filosofía y ética.
Alma, en muchas religiones y filosofías, elemento
inmaterial que, junto con el cuerpo material, constituye al ser humano
individual. En general, el alma se concibe como un principio interno, vital
y espiritual, fuente de todas las funciones físicas y en concreto de las
actividades mentales. La creencia en alguna clase de alma que puede existir
independiente del cuerpo se encuentra en todas las culturas conocidas. En
muchas culturas contemporáneas de tradición oral, se dice que los seres
humanos tienen varias almas (a veces hasta siete) localizadas en diferentes
partes del cuerpo, cada una con distintas funciones. La enfermedad es
descrita a menudo como la pérdida del alma; lo que puede ocurrir, por
ejemplo, cuando las brujas roban el alma o los espíritus del mal lo
apresan. En Oriente, la creencia en el alma humana es crucial en
varios sistemas filosóficos y religiosos. Así, por ejemplo, a comienzos
del hinduismo el alma (atmán) estaba considerada como el principio que
controla todas la actividades y define la identidad de uno y su conciencia.
Las obras filosóficas hindúes, los Upanisad, identifican el atmán con lo
divino (Brahman), añadiendo una dimensión eterna al alma. Vinculado
estrechamente a ello, el alma humana es atrapada en el ciclo de la
reencarnación hasta que alcanza la purificación y el conocimiento se funde
de nuevo con la realidad última. El budismo es único en la historia de las
religiones porque afirma que el alma individual es una ilusión producida
por diversas influencias psicológicas y fisiológicas. No tiene concepción
de un alma o ser que pueda sobrevivir a la muerte. El punto de vista budista
sobre la reencarnación no es otro que el de una cadena de consecuencias
mediatizadas por cualquier identidad continuada, aunque en la creencia
popular esta sutileza se suele perder y los seguidores consideran a los
muertos como almas transmigratorias. La religión china postula un alma dual, dividida en una
parte más baja, más material (el p'o) y una parte mental más elevada (el
hun). La primera muere con el cuerpo y la última sobrevive a la muerte y se
convierte en el foco de adoración de los antepasados. En el judaísmo primitivo se define la personalidad
humana en su conjunto, sin hacer una clara distinción entre el cuerpo y el
alma. Hacia la edad media, sin embargo, el alma era definida como el
principio de vida, y era considerada capaz de sobrevivir a la decadencia
corporal. La doctrina cristiana del alma se apoyó en las filosofías de
Platón y Aristóteles. La mayoría de los cristianos cree que cada
individuo tiene un alma inmortal y que la personalidad humana en su
conjunto, compuesta de alma y de cuerpo resucitado, debe, a través de la
fe, garantizar la presencia de Dios después de la vida. La teoría neoplatónica
del alma como prisionera en un cuerpo material prevaleció en el pensamiento
cristiano hasta que el teólogo del siglo XIII santo Tomás de Aquino aceptó
el análisis de Aristóteles sobre el alma y el cuerpo como dos elementos
conceptualmente distinguibles de una sola sustancia. De ahí, el
cristianismo luchó durante un largo periodo contra el gnosticismo, el
maniqueísmo y sectas análogas que consideran el alma como exiliada de los
reinos espirituales de luz en un universo material completamente corrupto.
Las enseñanzas del islam sobre el alma relacionan las del
judaísmo y las del cristianismo. Según el Corán, Dios dotó de alma al primer
ser humano, y a la hora de la muerte el espíritu de los creyentes es llevado
ante Dios. 4.1. Significado social La fe en la existencia de las almas puede tener efectos
sociales importantes mediante el reforzamiento de los deberes morales y servir
como principio guiador en la vida. El significado cultural de la creencia en las
almas refleja la universalidad de los problemas para los cuales representa una
respuesta: la compleja cuestión de la personalidad humana, las experiencias
morales y espirituales de la vida, y la eterna cuestión de la inmortalidad. Melancolía, estado emocional que se caracteriza
esencialmente por una profunda tristeza. La melancolía surge sin razón
aparente o como consecuencia de un gran pesar. El psiquiatra alemán Emil Kraepelin relacionó la melancolía
con la psicosis maníaco-depresiva (véase Depresión), trastorno que puede
aparecer después de un periodo prolongado de melancolía. Los accesos maníacos
y melancólicos se alternan de forma regular, aunque son más frecuentes los
segundos. El primero en estudiar la melancolía fue el psiquiatra francés del
siglo XIX Jean-Étienne Esquirol, que la integró en el grupo de las monomanías,
enfermedades mentales que poseen un núcleo central predominante (como, por
ejemplo, la obsesión). Los primeros síntomas son la astenia (debilidad, cansancio),
falta de apetencia e insomnio. Posteriormente, el enfermo inhibe su pensamiento
y ralentiza los procesos intelectuales. Cada vez habla menos, pudiendo llegar a
enmudecer del todo. A veces acompañan a estos síntomas la anorexia y la
amenorrea. Su tratamiento, que puede durar unos seis o siete meses, consiste básicamente
en antidepresivos y sales de litio que reducen su duración y previenen la
reincidencia. La melancolía puede llegar a ser una enfermedad peligrosa, ya que
el deseo de muerte es constante y existe la posibilidad de que el enfermo cometa
actos desesperados, como el suicidio. Introducción: (psicología y filosofía), en filosofía y
psicología, capacidad de elegir entre caminos distintos de acción y actuar según
la elección tomada, en concreto cuando la acción está dirigida hacia un fin
específico o se inspira por ideales determinados y principios de conducta. La
conducta de voluntad contrasta con la conducta derivada del instinto, impulso,
reflejo o hábito, ninguna de las cuales implica una elección consciente entre
distintas alternativas. Aptitud, rasgo general y propio de cada individuo que le
facilita el aprendizaje de tareas específicas y le distingue de los demás. Las aptitudes aparecen en las distintas etapas de maduración
individual, aunque no comienzan a precisarse hasta aproximadamente los 10 años
de edad. Pueden ser de muy diversos tipos: intelectuales, sensoriales,
motrices... El concepto de inteligencia, como combinación de determinadas
aptitudes que contribuye a la realización de una amplia gama de actividades,
está muy relacionado con el de aptitud. Esta relación fue analizada por el
psicólogo inglés Charles E. Spearman, quien postuló que el éxito en
cualquier tarea se halla determinado por una "aptitud general única",
común a todas, y una "aptitud específica" de esa habilidad. El conocimiento y la medición de las aptitudes mediante la
realización de tests es hoy común en la orientación vocacional, la asignación
de empleos o los programas de selección. Estos tests se aplican para detectar
problemas o pronosticar el éxito de una persona en una determinada profesión,
tarea u ocupación. Por otro lado, es también fundamental el conocimiento de
las aptitudes del niño para orientar su trabajo escolar. Los tests suelen
clasificarse en función de los factores que se desean medir. Existe una gran
variedad: hay tests de vocabulario, de comprensión y atención, de aptitudes
musicales, orientación espacial, rapidez de percepción, destreza manual y
otros. Personalidad, pautas de pensamiento, percepción y
comportamiento relativamente fijas y estables, profundamente enraizadas en cada
sujeto. Las distintas teorías psicológicas recalcan determinados
aspectos concretos de la personalidad y discrepan unas de otras sobre cómo se
organiza, se desarrolla y se manifiesta en el comportamiento. Una de las teorías
más influyentes es el psicoanálisis, creado por Sigmund Freud, quien sostenía
que los procesos del inconsciente dirigen gran parte del comportamiento de las
personas. Otra corriente importante es la conductista, representada por psicólogos
como el estadounidense B. F. Skinner, quien hace hincapié en el aprendizaje por
condicionamiento, que considera el comportamiento humano principalmente
determinado por sus consecuencias. Si un comportamiento determinado provoca algo
positivo (se refuerza), se repetirá en el futuro; por el contrario, si sus
consecuencias son negativas —hay castigo— la probabilidad de repetirse será
menor. Entre las influencias ambientales, hay que tener en cuenta
que no sólo es relevante el hecho en sí, sino también cuándo ocurre, ya que
existen periodos críticos en el desarrollo de la personalidad en los que el
individuo es más sensible a un tipo determinado de influencia ambiental.
Durante uno de estos periodos, por ejemplo, la capacidad de manejar el lenguaje
cambia muy rápidamente, mientras que en otros es más fácil desarrollar la
capacidad de entender y culpabilizarse. Algunos autores hacen hincapié en el papel que cumplen las
tradiciones culturales en el desarrollo de la personalidad. La antropóloga
Margaret Mead convivió con dos tribus de Guinea y mostró esta relación
cultural al comparar el comportamiento pacífico, cooperativo y amistoso de una,
con el hostil y competitivo de la otra, pese a tener ambas las mismas características
étnicas y vivir en el mismo lugar. La entrevista personal, el método más utilizado para
conocer la personalidad, es el medio para obtener un informe sobre el pasado,
presente y previsibles reacciones futuras de un individuo en concreto. La mayoría
de las entrevistas son desestructuradas, pero algunas emplean una serie de
‘preguntas tipo’ siguiendo una secuencia dada. Los entrevistadores más
experimentados ponen atención en lo que manifiesta verbalmente el individuo
entrevistado, pero también atienden a otros elementos de expresión no verbal,
como gestos, posturas, silencios, etc. La observación directa, ya sea en su contexto natural o en
laboratorio, trata de recoger sistemáticamente las reacciones del individuo
ante situaciones cotidianas, y sus respuestas típicas hacia las personas, o
bien de manipular experimentalmente situaciones artificiales para medir su
respuesta frente a esas condiciones controladas en laboratorio. Como fuente de
información, también son útiles los relatos de aquellas personas que han
observado al individuo en el pasado. Los métodos codificados de evaluación psicológica de la
personalidad (los tests de personalidad), se basan generalmente en cuestionarios
de preguntas cerradas sobre hábitos personales, creencias, actitudes y fantasías
(pruebas psicométricas), o bien en técnicas proyectivas, en las que el
individuo responde libremente ante estímulos no estructurados o ambiguos, a
través de las cuales reflejará los aspectos más profundos y menos controlados
de su personalidad. El test de Rorschach, la prueba proyectiva más famosa,
consiste en una serie de manchas de tinta sobre las que el sujeto manifiesta sus
percepciones. Del análisis de sus manifestaciones, a través de complejos
sistemas de codificación y de interpretación, el analista deduce aspectos
esenciales de la dinámica de la personalidad del individuo. Los trastornos de la personalidad suelen ser afecciones
duraderas, que se pueden caracterizar por falta de flexibilidad o inadaptación
al entorno, que ocasionan frecuentes problemas laborales y sociales, y generan
molestias y daños a la propia persona y a los demás. Hay muchos tipos de
trastornos de la personalidad: la paranoide, por ejemplo, es característicamente
suspicaz y desconfiada; la histriónica tiene un comportamiento y una expresión
teatrales y manipuladores hacia los que conviven con ellos; la personalidad
narcisista tiende a darse una gran importancia y necesita de una constante
atención y admiración por parte de los demás; por último, las personalidades
antisociales se caracterizan por su escasa conciencia moral, violando los
derechos ajenos y las normas sociales, incluso sin beneficio para ellos mismos. 12- Introducción a la percepción Percepción, proceso mediante el cual la conciencia integra
los estímulos sensoriales sobre objetos, hechos o situaciones y los transforma
en experiencia útil. Por ejemplo, y a un nivel muy elemental, la psicología de
la percepción investiga cómo una rana distingue a una mosca entre la infinidad
de objetos que hay en el mundo físico. En los seres humanos, a un nivel más
complejo, se trataría de descubrir el modo en que el cerebro traduce las señales
visuales estáticas recogidas por la retina para reconstruir la ilusión de
movimiento, o cómo reacciona un artista ante los colores y las formas del mundo
exterior y los traslada a su pintura. El estudio y la teoría de la percepción superan a la
psicología teórica y tienen aplicaciones prácticas en el aprendizaje, la
educación y la psicología clínica. Una percepción deficiente implica
experimentar el mundo como un caos, mientras que una ‘extrapercepción’
—eliminar estímulos que no se ajustan a los esquemas de la percepción o
percibir estímulos inexistentes— puede llevar a experimentar el mundo
inadecuadamente, con sentimientos de depresión en el primer caso y de alucinación
o delirio en el segundo. A pesar del papel fundamental que la percepción cumple en la
vida de las personas y de los organismos más sencillos, sus procesos permanecen
poco claros por dos razones principales: primero, porque los investigadores sólo
han obtenido un éxito limitado al intentar descomponer la percepción en
unidades analizables más simples, y, segundo, porque las evidencias empíricas,
científicamente verificables, se hacen difíciles de repetir e incluso de
obtener, con lo que el estudio de la percepción sigue dependiendo en gran
medida de informes introspectivos, con un alto grado de subjetividad. Un fenómeno que los investigadores han tratado de explicar
reiteradamente es el principio de la constancia perceptiva. Una vez que un
objeto ha sido percibido como una entidad identificable, tiende a distinguirse
como un objeto estable, de características permanentes, a pesar de las
variaciones en su iluminación, situación física observable o distancia a la
que aparece. En consecuencia, aunque un objeto situado a una distancia de 100
metros produzca en la retina una imagen notablemente inferior que a una
distancia de 20 metros, tenderá a percibirse como si tuviera un tamaño intrínseco. Los defensores de la teoría clásica de la percepción creían
que la mayoría de ellas procedían de lo que denominaban ‘inferencia
inconsciente a partir de sensaciones no advertidas para el sujeto’. Sólo
cuando se tiene una ilusión o una percepción deformada, como cuando las casas
y los automóviles aparecen como juguetes desde un avión, el sujeto se hace
consciente de tales sensaciones y accede a comprender su papel en la organización
de las percepciones. Precisamente, gran parte de la investigación experimental
sobre la percepción consiste en examinar a los sujetos con material de estímulo
ilusorio, en un intento de diferenciar las unidades individuales de percepción
del proceso global. Aunque esta escuela hizo importantes contribuciones al
estudio del aprendizaje y de los procesos creativos, los informes introspectivos
de los que dependía para explicar la percepción continuaron siendo demasiado
subjetivos. Es más, los procesos fisiológicos innatos, a los que la psicología
gestáltica atribuía las leyes de organización de la percepción, han sido
ampliamente refutados. Recientemente, sin embargo, muchos psicólogos han llegado a
la conclusión de que esta aproximación dicotómica apenas tiene base científica
y aporta muy poco al estudio de la percepción, por lo que desde un enfoque más
clásico proponen que la capacidad perceptiva proviene de la capacidad animal y
humana de organizar la experiencia global de los individuos, lo que significa
incluir las múltiples experiencias fisiológicas del desarrollo en la
experiencia formal del aprendizaje. Argumentan que, aunque el recién nacido
pueda carecer de experiencia visual, tiene sin embargo otras experiencias
sensoriales que pueden contribuir a su capacidad para percibir la profundidad en
los ‘acantilados visuales’. A través de las primeras experiencias de ese
tipo, los animales y los seres humanos aprenden, por así decirlo, cómo
aprender. En un descubrimiento reciente que muestra prometedores
avances para desentrañar el misterio del proceso perceptivo, los investigadores
de la psicología experimental han descubierto que ciertas células nerviosas y
las células de la retina de anfibios y mamíferos pueden reconocer formas y
movimientos específicos, en vez de reaccionar simplemente a cantidades dadas de
energía luminosa reflejada por los objetos. Estas células responden a
configuraciones concretas como discos y anillos, a movimientos concretos de los
objetos y a la estimulación simultánea de otras ubicadas también en la retina
del ojo. 02/11/00 13:35:01///BANFIELD-PCIA. DE BUENOS AIRES-ARGENTINA Material de consulta: revistas y apuntes de psicología y de
ciencias de la educación... Trabajo enviado por: Publicación enviada por Prof. José Luis Dell’ Ordine Contactar mailto:dellordine@arnet.com.ar Código ISPN de la Publicación EpypAlplVyVbYMSgxB Publicado Friday 15 de August de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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