|
|
Monografias | Incrementos de la fijación biológica del nitrógeno mediante la inoculación combinada de bacterias fijadoras de n2atmosféricoIncrementos de la fijación biológica del nitrógeno mediante la inoculación combinada de bacterias fijadoras de n2atmosféricoResumen: Incrementos de la fijación biológica del nitrógeno mediante la inoculación combinada de bacterias fijadoras de n2 atmosférico. Impacto ambiental de la aplicación de fertilizantes nitrogenados. Importancia del cultivo. Procesos de fijación de N2 atmosférico. Azotobacter sp. diazótrofo no simbiótico. Producción de sustancias fisiológicamente activas y aplicación práctica de Azotobacter sp. Fijación simbiótica de N2 atmosférico. Características de Rhizobium sp. Factores que afectan la nodulación y la fijación de N2 en las leguminosas. Aplicación práctica de Rhizobium sp. en cultivos de frijol común (Phaseolus vulgaris L.). Aplicación de la inoculación combinada de bacterias fijadoras de N2 atmosférico.(E) Indice 3.
Impacto ambiental de la aplicación
de fertilizantes nitrogenados. 5.
Procesos de fijación de N2
atmosférico. 6.
Azotobacter
sp. diazótrofo no simbiótico. 7.
Producción
de sustancias fisiológicamente activas y aplicación práctica de
Azotobacter sp. 8.
Fijación simbiótica de N2
atmosférico. 10.
Factores que afectan la nodulación
y la fijación de N2 en las leguminosas.
11.
Aplicación práctica de
Rhizobium sp. en cultivos de frijol común (Phaseolus vulgaris L.). 12.
Aplicación de la inoculación
combinada de bacterias fijadoras de N2 atmosférico. 13.
Componentes del rendimiento. 14.
Impacto económico-ambiental. Un puñado de tierra
contiene billones de microorganismos, son tantos tipos diferentes que se
desconocen las cantidades exactas. Actualmente conocemos algunos de ellos; sólo
se han descrito formalmente alrededor de 500 microorganismos no-eucariontes, lo
que contrasta con las 500 000 especies de insectos ya descritas. Se conoce muy
poco de la Microbiología, a pesar de que es la parte de la Biología que se
proyecta más ampliamente hacia el mantenimiento de la vida en el planeta (Anónimo,
2001 b). De
los elementos del suelo el nitrógeno es el más necesario para el desarrollo y
sobre vivencia de las plantas, este es el que presenta más transformaciones
microbiológicas y por consiguiente el que más comúnmente se encuentra
deficiente en el suelo, contribuyendo a la reducción de los rendimientos agrícolas
en todo el mundo (Anónimo, 2001 a). Las
principales formas de mantener
suficiente nitrógeno en el suelo es mediante la aplicación de fertilizantes
nitrogenados y las formas de fijación biológicas, pero debido al alto costo de
los fertilizantes nitrogenados, la gran cantidad de energía requerida para su
producción y las capacidades subóptimas para su transportación limita su uso
en países subdesarrollados, especialmente en comunidades agrícolas pequeñas
(Anónimo, 2001 a). En
el mundo desarrollado la agricultura depende en gran medida del uso de
fertilizantes químicos y pesticidas para mantener sus altas producciones agrícolas,
sin tener en cuenta los terribles daños que estos pueden ocasionar ya sea
afectando el ciclo global del nitrógeno, contaminando las aguas subterránea y
superficiales, incrementando los riesgos de intoxicaciones químicas y
aumentando los niveles de óxido nitroso (N2O) atmosférico; el cual
es un potente gas invernadero. El uso de nitrógeno sintético en los últimos
40 años ha aumentado de 3.5 millones a 80 millones de toneladas, tanto en países
desarrollados como en vías de desarrollo, incrementándose sus costos de
producción a más de $ 20 billones USD anualmente. Para el año 2050 la población
mundial se espera crezca el doble de la cifra actual de habitantes, de esta
proyección el 90% debe residir en las regiones tropicales o subtropicales de
los países en desarrollo de Asia, África y América Latina.
Según estos datos, es razonable esperar que la necesidad de fijación de
N2 para la producción de alimentos
agrícolas para esta fecha también duplique la cifra fijada actualmente.
Si esta es suministrada por fuentes industriales, su uso se incrementará en 160
millones de toneladas de nitrógeno por año; lo que requerirá quemar más de
270 millones de toneladas de energía para su producción, sin tener en cuenta
la duplicación de las fatales consecuencias que pudieran ocasionar (Anónimo,
2001 a). Los
procesos naturales de fijación biológica del N2 (FBN) juegan un
importante rol en la activación de los sistemas agrícolas sustentables por su
beneficio ambiental. El incremento de su aplicación puede mitigar la necesidad
del uso de fertilizantes nitrogenados sintéticos
con su consiguiente efecto benéfico al ciclo del nitrógeno, el
calentamiento global y el saneamiento de las aguas subterráneas y
superficiales. Este proceso depende básicamente de la acción de los
microorganismos en conjunto con las plantas (Anónimo, 2001 a). Existen
algunas especies de microorganismos que poseen la habilidad de convertir el
dinitrógeno atmosférico (N2) a amonio (NH4+)
mediante la acción de la enzima nitrogenasa. Estas especies son denominados
diazótrofos
y requieren de energía para realizar su metabolismo. Dentro de los diazótrofos
capaces de realizar este proceso se encuentran los denominados fijadores de vida
libre, los cuales fijan N2 atmosférico sin la cooperación de otras
formas vivas, siendo la familia Azotobacteriaceae la que agrupa uno de los
géneros más importantes utilizados en la biofertilización a diferentes
cultivos. El género Azotobacter es uno de
los microorganismos utilizados como biofertilizantes que más se aplica e
investiga en Cuba. Sus propiedades beneficiosas se ponen de manifiesto en una
gran variedad de hortalizas, granos y viandas (Mayea et al., 1998). FAO (1995)
reporta que este se considera de menor importancia agrícola por incorporar
modestas cantidades de nitrógeno al suelo, Bhattacharya
y Chaudhuri (1993) reportan que es capaz de fijar de 20 a 30 kg. de N ha-1
año, pero tanto Azotobacter
como Azospirillum en determinadas condiciones su efecto beneficioso no se debe
solamente a la cantidad de N2 atmosférico fijado, sino
a la capacidad de producir vitaminas y sustancias estimuladoras del
crecimiento (ácido indolacético, ácido giberélico, citoquininas y vitaminas)
que influyen directamente en el desarrollo vegetal (Rodelas, 2001). Otro
grupo de microorganismos que se convierten en fijadores de N2 cuando
viven en asociaciones simbióticas con organismos superiores de vida son las
bacterias pertenecientes al género Rhizobium, las cuales establecen relaciones
simbióticas con plantas leguminosas (Bauer, 2001). Entre
los diferentes sistemas biológicos capaces de fijar N2 atmosférico,
la simbiosis Rhizobium-leguminosa constituye con la mayor cantidad aportada al
ecosistema y a la producción de alimentos (Burdman et al., 1998). Aunque hay
diversas asociaciones que contribuyen a la fijación biológica del N2,
en la mayoría de lugares agrícolas la fuente primaria (80%) del nitrógeno
fijado biológicamente ocurre a través de dicha simbiosis (Anónimo, 2001 b).
Se estima que esta puede oscilar entre 200 y 250 kg. N ha-1 año
(FAO, 1995), calculándose que puede alcanzar el 20 % de la cantidad fijada
anualmente sobre el planeta, constituyendo la asociación más elaborada y
eficiente entre plantas y microorganismos (Burdman et al.,1998). Dentro
de las especies que establecen relaciones simbióticas con esta bacteria se
encuentra el frijol común (Phaseolus vulgaris L.), la cual es la legumbre más
importante para el consumo humano en los países del tercer mundo, pero a su vez
es la especie de más baja capacidad de nodulación y fijación de N2.
Este cultivo en nuestro país ha sido durante muchos años una práctica común
del campesinado, cuya producción cumplimentó en
determinado grado las necesidades del país. Actualmente la producción
es insuficiente, aproximadamente 0.63 t ha-1, como resultado del
nivel de vida de la población y su poca intensificación. Durante varios años
la producción de este grano ha estado limitada a las pequeñas producciones del
agricultor privado, por lo que el Estado ha tenido que invertir $ 400 (USD) para
adquirir una tonelada de frijol mediante la importación de este alimento para
el consumo de la población. Resulta obvio que aumentar el uso y mejorar el
manejo del N2 fijado biológicamente por esta leguminosa es una meta
importante para la agricultura tanto por razones humanitarias como por razones
económicas (FAO, 1995; Burdman et al., 2000; Quintero, 2000). En
los últimos 20 años se han realizado ingentes esfuerzos por parte de científicos
e investigadores en todo el mundo con el fin de llevar a cabo una mayor
eficiencia en la fijación de N2 por parte de la simbiosis
Rhizobium-leguminosa en el cultivo del frijol, basados en las herramientas y
perspectivas moleculares de las secuencias génicas y la trangénesis de
plantas, alternativas que atentan contra la biodiversidad, sin tener en cuenta
los estudios sobre la bioquímica de las asociaciones microbianas, los que han
abierto un nuevo horizonte que está cambiando la percepción de la diversidad
microbiológica. Los
efectos agronómicos de los experimentos de microorganismos asociados a la
rizosfera de las plantas conjuntamente con los simbióticos han promovido un
sistema de estudios para la mayor comprensión de las comunicaciones entre
plantas y microorganismos Estos constituyen una fuente básica para la utilización
de la fijación biológica del N2 con el fin de mejorar la
productividad de los cultivos incluyendo los microorganismos fijadores de nitrógeno
asociados a la rizosfera, como
Azotobacter y Azospirillum; y aquellos que viven en estrechas relaciones simbióticas
con las plantas, tales como: Rhizobium sp., Azolla sp. y endo / ectomicorrizas
(Fisher y Long 1992, citado en Anónimo, 2001 a). Objetivos. ü
Analizar los efectos de la inoculación
combinada de Rhizobium leguminosarum biovar. phaseoli y Azotobacter chroococcum
en la fijación de N2 y el rendimiento del frijol común (Phaseolus
vulgaris). ü
Comparar dos dosis de inoculación del biopreparado comercial de
Rhizobium. 2.
Revisión Bibliográfica. Ciertos
microorganismos del suelo pueden incrementar la disponibilidad de nutrientes
para las plantas, otros producen compuestos como vitaminas, hormonas y antibióticos
que contribuyen a la salud vegetal y a la obtención de altos rendimientos. El
hombre con el desarrollo tecnológico aplicó métodos microbiológicos para
estudiar estos microorganismos y utilizarlos posteriormente, bajo el nombre genérico
de biofertilizantes, en las prácticas agrícolas contemporáneas. (Compagnoni,
1997; Guet, 1997). A
partir de la década del 40, millones de toneladas de nitrógeno sintético era
suministrado a las producciones agrícolas anualmente, con el fin de aumentar
sus rendimientos potenciales. La alta demanda de alimentos fue otro factor
determinante de la sustitución de los fertilizantes nitrogenados por los
procesos de fijación biológica del N2. La “revolución verde”
se convirtió en el punto sublime de la producción y aplicación de los
mencionados fertilizantes nitrogenados, trayendo consigo el gasto incalculable
de fuentes de energía natural para su producción y los nefastos problemas que
ha ocasionado en la ecología y el equilibrio biológico. Desde 1972, con la fundación de la IFOAM (Internacional Federation of
Organic Agriculture Movements) se
estableció que la agricultura orgánica debía
aumentar la fertilidad de los suelos y su actividad microbiana e incrementar el
reciclaje de los nutrientes. En la década de los 90, los biofertilizantes se convirtieron en un
punto común de investigación teniendo en cuenta los serios problemas
ambientales causados con la aplicación irracional de los fertilizantes químicos
(IFOAM, 2001). 3.
Impacto ambiental de la aplicación de fertilizantes nitrogenados. El
uso de nitrógeno sintético en los últimos 40 años ha aumentado de 3.5
millones a 80 millones de toneladas, tanto en países desarrollados como
en vías de desarrollo, incrementándose sus costos de producción a más de $ 20 billones USD anualmente (Hardy, 1993, citado en Anónimo,
2001 a). En este periodo, el ciclo global del N2 se ha visto afectado
por el incremento irracional de la fijación de N2 mediante procesos
industriales, es decir, mediante la aplicación de fertilizantes nitrogenados;
pero su impacto ambiental aun está por calcularse. La
contribución de la fijación de N2 al ciclo global
de este elemento no ha cambiado en los últimos años, teniendo un
balance aproximado con el proceso de desnitrificación, el cual convierte el
nitrógeno combinado en N2 atmosférico. En la actualidad la fijación
no ocurre eficientemente debido a que es inhibida por la presencia de nitrógeno
mineral en el medio (Vitouseck y Matson, 1993, citado en Anónimo, 2001 a). Según
estos autores, alrededor del 50 % de los fertilizantes nitrogenados aplicados a
los cultivos es absorbido por las plantas, el otro 50 % o más es almacenado en
el suelo para la nutrición de los cultivos subsiguientes; pero una gran parte
de este es transformado en N2 atmosférico mediante los procesos de
desnitrificación de los microorganismos y otra gran parte es lixiviado a capas
inferiores donde contaminan las aguas subterráneas y el manto freático en
forma de nitratos (NO3). En Iowa el incremento del contenido de NO3
en aguas subterráneas desde 1950 a 1980 ha sido paralelo al incremento del uso
de fertilizantes nitrogenados. El óxido nitroso (N2O)
es otro gran factor contaminante producto al excesivo uso de fertilizantes
nitrogenados, este conjuntamente con el CO2, metano (CH4)
y los clorofluorcarbonos es un gas invernadero causante en gran medida del
calentamiento global. La energía reflectiva por mole del N2O es
alrededor de 180 veces la de CO2, lo que lo convierte en un potente
gas invernáculo. El N2O troposférico ha aumentado potencialmente en la década del 80,
conjuntamente con el incremento sustancial de la aplicación de fertilizantes
sintéticos. Por otro lado la
desnitrificación del NO3 produce cerca del 90 % de N2 y
10 % de N2O, al aumentar la cantidad de nitrógeno en el suelo
producto de su uso indiscriminado, aumenta este proceso de desnitrificación y
por consiguiente los niveles de toxicidad en la atmósfera. Hoy día la cantidad
global de este compuesto se encuentra fuera de balance, excediendo de un 30–40
%, su concentración en la atmósfera también se incrementa 0.25 % por año
(Vitouseck y Matson, 1993, citado en Anónimo, 2001 a). Esto demuestra que la
producción de fertilizantes nitrogenados no solamente interviene en el
agotamiento de la energía natural y el combustible fósil,
sino también genera grandes cantidades de CO2 en su producción
y contribuye sustancialmente al calentamiento global potencial. En los próximos 50 años
será necesario un incremento sin precedentes en la producción agrícola para
satisfacer los niveles de insumos calóricos y proteicos para el abastecimiento
a la gran población mundial; pero también es imperativo la búsqueda de nuevos
métodos de producción agronómicamente y ecológicamente sustentables para
proteger el entorno que soportará tal explosión demográfica (Anónimo, 2001
a). Los hechos concernientes
al cultivo de leguminosas varían tanto como lo hacen las especies. Con respecto
a la alimentación humana, el cultivo de unas pocas especies jugó un importante
rol en la historia de la raza humana. En las regiones del actual México en el
4000 A.C. ya se consumía el frijol común como importante fuente de alimento.
Arvejas (Vicia sativa) y habas (Vicia faba) se han encontrado en fosas arqueológicas
en el Medio Oriente, que datan del año
6000 A.C. Las migraciones, guerras y el comercio permitieron a algunas especies
como el maní (Arachis hipogea) soja (Glycine max), frijol (Phaseolus vulgaris)
y haba (Vicia faba) diseminarse a numerosas regiones a lo largo del mundo. Sin
embargo, excepto para las semillas oleaginosas (soja y maní), las leguminosas
han sufrido una recesión muy aguda, particularmente debido a la competencia de
los cereales (FAO, 1995). A
escala mundial, las leguminosas aportan, en términos de nutrición humana 22%
de proteínas, 32% de grasas y aceites y 7% de carbohidratos. En términos de
nutrición animal aportan 38% de proteínas, 16% de lípidos y 5% de
carbohidratos. Su producción mundial, con respecto a las leguminosas de grano,
exceptuando la soja, sobre un total de 72 millones de hectáreas producen 47
millones de toneladas, con rendimientos de 650 kg. ha-1 (FAO, 1995). De
todas las especies de leguminosas, el frijol común (Phaseolus vulgaris L.) es
la que mayor importancia tiene por
su nivel de producción
y de consumo que
presenta en el mundo. Esta constituye una
fuente de alimentación proteica importante
y habitual para
nuestra población. Este grano contiene alrededor de 20% de proteínas de alta
digestibilidad, constituidas por varios aminoácidos esenciales para el
metabolismo humano, entre ellos isoleusina, leusina, fenilalanina, metionina y
triptófano. Además, puede
considerarse también como un alimento de alto valor energético, ya que
contiene de 45 a 70 % de
carbohidratos totales. Por otra parte, aporta cantidades importantes de
minerales (Quintero, 2000). Según este autor, el
frijol se ha cultivado tradicionalmente en Cuba en pequeñas explotaciones
campesinas, lo que se mantiene hasta nuestros días, aunque con la estructura
actual de tenencia de la tierra su cultivo se ha extendido a áreas de
autoconsumo de organismos estatales de todo tipo. La siembra a escala comercial
en granjas especializadas, para venta a la población a través de la red
comercial del Estado, es prácticamente nula. El rendimiento promedio en nuestro
país es relativamente bajo (0.63 t ha-1), comparado con Chile, Perú y
Argentina, aunque similar o superior a otros países de la región. Según Rehm
y Spig (1991), citado por Quintero (2000) esta
especie es una de las más susceptible de las leguminosas a las enfermedades y
plagas, siendo atacada fuertemente en los climas húmedos y calientes por varios
hongos del complejo suelo-raíz y por varios hongos, bacterias y virus de la
parte aérea de la planta. Este grano, dentro del
grupo de las leguminosas, además de ser la más importante para la alimentación
humana a nivel mundial, es la de más baja capacidad de nodulación y fijación
de N2 atmosférico, por lo que en varias regiones se recurre a su
fertilización nitrogenada (Burdman et al.,2000). Está claro que aumentar la
fijación de N2 por esta leguminosa traería consigo una considerable
reducción de insumos en su producción, así como el aumento en sus
rendimientos potenciales. 5.
Procesos de fijación de N2 atmosférico. Los proceso de fijación
del N2 atmosférico, es decir, obligarlo a reaccionar con otros
elementos para formar un compuesto químico que lo contenga puede lograrse
mediante métodos químicos y métodos biológicos. Mayea et al. (1998) señala
que los métodos químicos se basan en descargas eléctricas, donde se forma óxido
nítrico el cual al reaccionar con el agua de lluvia origina ácido nítrico.
Este ácido reacciona con el amoniaco (NH3) del aire para producir
nitrato de amonio (NO3NH4) y de esta forma mediante las
precipitaciones llega al suelo una modesta cantidad de nitrógeno. Se estima que
este proceso puede fijar alrededor de 10 millones de toneladas métricas de N2
por año (Hardy, 1993, citado en Anónimo, 2001 a). Los métodos biológicos
de fijación de N2, dependen básicamente de la capacidad de algunos
microorganismos de convertir el N2 atmosférico en formas asimilables
para las plantas (NH4+) mediante la acción del complejo enzimático
nitrogenasa (Mayea et al., 1998). Según estos
autores, ciertas bacterias y algunas especies de algas verdeazules
(Cianobacterias) que se desarrollan independientemente tienen la habilidad de
fijar el N2 atmosférico en sus células, dando como producto final
de la fijación proteínas. Estos sistemas, ya sean de vida libre, como en
simbiosis con formas superiores de vida incorporan aproximadamente 170 millones
de toneladas de nitrógeno anualmente al ecosistema (González y Lluch, 1992), y
es probable que esta cantidad no haya cambiado sustancialmente en los últimos años. 6.
Azotobacter sp. diazótrofo no
simbiótico. Las bacterias aerobias de
vida libre fijadoras de N2 más conocidas se encuentran formando
parte de las familias Azotobacteriaceae, Spirillaceae y Bacillaceae. Del género
Azotobacter se han descrito varias especies: Azotobacter chroococcum (Beijerinck
1901), A. vinelandii (Lipman 1903), A. agilis (Beijerinck; Winograsky 1938) y A.
paspali (Döbereiner 1966); sin
embargo no todas tienen características perfectamente definidas (Martínez,
1986; Mayea et al., 1998; Itzigsohn et al., 2000). Según
González y Lluch (1992) los microorganismos del género Azotobacter se
describieron por primera vez por Beijerinck en 1901, desde este momento hasta
nuestros días, estas bacterias han llamado la atención de numerosos
investigadores por su importancia tanto teórica como práctica. La morfología
de Azotobacter ha sido y es, uno de los apartados de estudio más atractivo de
este género bacteriano. Así, la citología de estas bacterias no solo se
altera por las condiciones ambientales, sino que más bien varía de una forma
extrema. Winogradski en 1938 observó que la presencia en el medio de cultivo de
compuestos carbonados como el n-butanol daba lugar a la formación de células
vegetativas normales, pero en función del periodo de incubación se originaban
células cocoides denominadas quistes. Pochon y Tchan en 1948, consideraron a
estos quistes como formas de reposo. Más tarde Socolofsky y Wyss en 1962,
demostraron la característica de resistencia de estas formas quísticas. Este género comprende
bacterias grandes, levadurifórmes, aerobias estrictas, no esporógenas y Gram
negativos; son mesófilas y su temperatura óptima de desarrollo es de 30 oC. La
eficacia media en relación con el N2 fijado por unidad de azúcar
descompuesto es de 5 – 10 g, lo cual se cataloga como bajo. El pH óptimo de
crecimiento es de 6 y a niveles inferiores disminuyen las cantidades de N2
fijado y hasta puede inhibirse su actividad metabólica (Martínez-Viera, 1986;
Mayea et al., 1998). La capacidad de fijación de N2 por estas
bacterias varía considerablemente en dependencia de la composición del medio,
su acidez, temperatura y aireación, de la presencia de N combinado, de la
naturaleza de las fuentes de carbono, microelementos y de la acción de
organismos antagónicos en el medio. El efecto de diferentes
fuentes de carbono sobre la fijación de N2 por esta especie depende
de la estructura de las sustancias orgánicas y de las reservas de energía química
utilizable que contiene, siendo también importantes los procesos de oxidación
de la materia orgánica durante la respiración (Martínez-Viera, 1986). Según
este autor, la propagación de estas bacterias está relacionada estrechamente
con la presencia en el medio de suficientes cantidades de fósforo (P) y potasio
(K), siendo mayor el efecto del P, cuya escasez o ausencia puede hasta inhibir
el desarrollo del cultivo. Este elemento estimula el metabolismo del carbono, la
multiplicación y la fijación de N2. Las cantidades necesarias de K
son menores, cuando existen altas concentraciones de este en el suelo se inhibe
el desarrollo de las bacterias fijadoras, dependiendo del grado de toxicidad de
la fracción aniónica de sal. Los requerimientos de microelementos son
notables, el molibdeno (Mo) es esencial para la mayoría de las cepas de este género,
tanto cuando crecen sobre medios libre de nitrógeno como cuando se desarrollan
sobre nitratos, aunque las necesidades son mayores en ausencia de nitrógeno
combinado. Según Rodelas (2001),
dentro del grupo de los fijadores de vida libre el género Azotobacter presenta
la capacidad de fijar N2 atmosférico cuando en el suelo existen
suficientes cantidades de materia orgánica, ya que en suelos poco fértiles con
escaso contenido de materia orgánica no se obtiene efecto agronómico positivo. González y Lluch (1992)
reportan que el género Azotobacter presenta alta capacidad de biodegradación,
muy especialmente para la oxidación de compuestos fenólicos sustituidos. Este
hecho resulta de especial interés, basándose en recientes observaciones que
muestran como estas bacterias aumentan su actividad biológica (incluyendo la
capacidad fijadora de N2) en suelos agrícolas adicionados de
residuos que poseen un alto contenido en sustancias fenólicas, pudiéndose
sugerir que estos microorganismos pueden contribuir a la biotransformación de
este tipo de residuos cuando se usen como fertilizantes. En este contexto estos
diazótrofos están considerados por algunos investigadores como bacterias
ciertamente ideales para los procesos de descontaminación de suelos agrícolas
con sustancias xenobióticas. 7.
Producción de sustancias fisiológicamente
activas y aplicación práctica de Azotobacter
sp. Desde el punto de vista
histórico, es Azotobacter el microorganismo que de una forma más amplia ha
sido utilizado en la agricultura. Las primeras aplicaciones de estas bacterias
datan de 1902, alcanzando una amplia utilización durante las décadas del 40,
50 y 60, particularmente en los países de Europa del Este (González y Lluch,
1992). La aplicación práctica
de la inoculación de este diazotrófo ha sido positiva, observándose notables
incrementos en los rendimientos en diferentes cultivos, principalmente en
cereales. Estos resultados obtenidos, especialmente con la inoculación de
Azotobacter chroococcum y Azospirillum brasilense, no deben atribuirse
exclusivamente a la ganancia de N2 por las plantas, ya que estos
microorganismos en determinadas condiciones su efecto beneficioso se debe
fundamentalmente a la capacidad de solubilizar fosfatos y sintetizar sustancias
estimuladoras del crecimiento vegetal, tales como, vitaminas y hormonas
vegetales que intervienen directamente sobre el desarrollo de las plantas (González
y Lluch, 1992; De Troch, 1993; Pozzon, Giogetti y Martínez,
1993; Baldani, 1997; Mayea et al., 1998; Velazco
y Castro, 1999; Burdman, 2000; Itzigsohn, 2000; Rodelas, 2001). De este modo A.
chroococcum sintetiza tiamina de 50–100 mg g-1 de sustancia celular seca; ácido
nicotínico de 200–600 mg g-1 de sustancia celular seca y ácido pantoténico
y biotina; ácido indolacético (AIA); ácido giberélico y citoquininas
(Rodelas, 2001). Según González y Lluch
(1992) la producción de estas sustancias por Azotobacter, se ve influenciada
por el estado fisiológico de la bacteria y por la edad de los cultivos, habiéndose
demostrado que la presencia de nitrógeno combinado modifica la producción de
auxinas y giberelinas. Concretamente la presencia de nitrato inhibe la liberación
de auxinas, mientras que en sentido contrario incrementa la producción de
giberelinas. La adición de exudados radicales de ciertos cereales colonizados
por Azotobacter, determinan aumentos significativos en la producción de
auxinas, giberelinas y citoquininas, siendo este efecto más evidente cuando los
exudados se obtienen de plantas de más de 30 días de crecimiento. Además de los compuestos
mencionados, estos diazótrofos son capaces de sintetizar sustancias fungistáticas
que, al inhibir el crecimiento de los hongos fitopatógenos del suelo, promueven
indirectamente el desarrollo de las plantas, especialmente en las etapas
tempranas del cultivo. Estos compuestos tienen acción sobre hongos
pertenecientes a los géneros Fusarium, Alternaria, Penicillium y Rhizoctonia,
variando su acción antagónica con la cepa bacteriana utilizada (Mayea et al.,
1998; Rodelas, 2001). Mediante su acción conjunta, estas sustancia son capaces
de estimular la germinación de las semillas y acelerar el crecimiento de las
plantas siempre y cuando sea adecuada la concentración de organismos en la
rizosfera de las plantas. Martínez et al.
(1997) plantean que el efecto de la
inoculación con Azotobacter chroococcum sobre la germinación y crecimiento de
plántulas de tomate (Lycopersicon esculentum) en suelos Ferralíticos Rojos
resulta coincidente para todas las variedades analizadas. La población de plántulas
por m2 aumentó entre 36% (Cambell-28) y 78% (CI-289-RA) respectivamente, así
como la altura se incrementó en 34% (C-28-V) y 96% (Nova-2) y el diámetro del
tallo entre 37% (C-28-V) y 100% (Tropical-3). El número de hojas aumentó entre
22% (Tropical-1) y 42% (Línea-94) y el peso seco de 50 plántulas entre 38%
(Nova-2) y 27.6% (Tropical-3). Estos resultados indican la posibilidad de
acortar el periodo que transcurre entre la siembra del semillero y el momento en
que las plántulas están aptas para el transplante. Estos resultados coinciden
con los analizados por Puertas y González (1999), donde al estudiar la
efectividad de cepas de Azotobacter chroococcum aisladas de la rizosfera de plántulas
de tomate en suelos Pardos y Vertisoles, se apreció que todas estimularon en
mayor o menor cuantía, al menos uno de los indicadores del crecimiento
evaluados, lo que sugiere que la producción de sustancias fisiológicamente
activas, constituye un factor común a dichas cepas. Lo anteriormente planteado
coincide con lo citado por Dibut et al.(1990); Rodríguez y Blanco (1994);
Salazar y González (1994); Acosta et al. (1995);
Dibut et al. (1995); Soria et al.(1998); Rodelas
(2001). En el agrupamiento de las cepas de acuerdo con su efectividad
estimuladora, no influyó su procedencia, al quedar incluidas cepas aisladas de
un mismo tipo de suelo en grupos diferentes; esto unido a que la cepa aislada
del Vertisol Pélico fue una de las menos efectiva sugiere que debe prestarse
atención a la capacidad de adaptación de las cepas de distintos tipos de
suelos, así como su poder de multiplicación en determinadas condiciones, que a
su lugar de origen (Dibut et al.,1990). En este sentido Abbass y Okon (1993)
encontraron similares resultados, pero con diferentes cepas de Azotobacter
paspali y señalaron que la diversidad de origen no tiene que estar siempre
asociada a la diversidad genética. Hammad (1998), en
estudios realizados sobre la eficiencia de la fijación de N2 y la
susceptibilidad a bacteriófagos de Azotobacter chroococcum libre y encapsulado
con alginato, en condiciones
controladas (in vitro) y bajo condiciones de campo (in vivo), en la
Estación Experimental de la Facultad Agrícola de la Universidad de Minia,
Egipto, demostró que en condiciones in vitro, las células encapsuladas
exhibieron mayor actividad del sistema nitrogenasa que en la forma libre. El
sistema de encapsulación ofreció una mayor protección a las bacterias contra
sus fagos. Bajo condiciones de campo, la inoculación de plantas de maíz (Zea
mays, cv Giza-2) con células encapsuladas, incrementó marcadamente la población
de Azotobacter chroococcum en la rizosfera y en el rizoplano, así como
incrementó significativamente el porcentaje de nitrógeno y el peso seco de las
plantas en comparación con los tratamientos inoculados con células libres. En
plantas inoculadas con células libres, los bacteriófagos tuvieron un marcado
efecto depresivo sobre la población de Azotobacter en la rizosfera y el
rizoplano, reduciendo significativamente el porcentaje de nitrógeno y el peso
seco de las plantas, en comparación con plantas inoculadas con células libres
en ausencia de fagos. Varios son los cultivos
en los cuales la aplicación de Azotobacter chroococcum como biofertilizante ha
resultado satisfactoriamente positiva. Rodríguez y Blanco (1994) realizaron un
trabajo experimental en condiciones semicontroladas en viveros de café (Coffeea
arabica), demostrando que con el uso de Azotobacter chroococcum
hay una mejor uniformidad en las posturas de este cultivo, así como un
mayor vigor de las mismas, las cuales en el momento de la extracción del vivero
hacia el campo presentaban un color uniforme en su sistema radicular, características
de posturas sanas, vigorosas y con alto valor ecológico. En este sentido González
et al. (1994) al analizar los resultados de la inoculación de 8 cepas de
Azotobacter sobre los parámetros de crecimiento y desarrollo de vitroplantas de
piña (Anana comosa), cv Cayena lisa, durante la fase de adaptación demostraron
que en sentido general todas las cepas estudiadas estimularon el crecimiento de
las vitroplantas, con valores significativamente superiores al testigo, lo que
permite acortar el periodo de adaptación de las mismas. En el cultivo de la
yuca (Manihot esculenta) Roque et al. (1994) al analizar la respuesta a la
fertilización nitrogenada y su combinación con biofertilizantes en el clon
CMC-40 en suelo Ferralítico Rojo hidratado, demostraron que los mejores
resultados se obtuvieron con la combinación biofertilizante-fertilización
mineral, destacándose Azotobacter como biofertilizante. Los máximos
rendimientos en la primera cosecha oscilaron entre 43 y 46 t ha-1, se alcanzaron
al aplicar 100 kg. ha-1 de N con Azotobacter y fosforina individualmente o
combinados. En papa (Solanum
tuberosum) Del Castillo y Montes de Oca (1994) estudiaron el efecto del uso de
bacterias solubilizadoras de fósforo (P) y fijadores de N2 sobre el
rendimiento de este cultivo en las variedades Atlantic y Desiree de producción
nacional sobre suelos Ferralítico Púrpura seleccionado con diferentes valores
de pH y P soluble, donde se analizaron diferentes dosis de fertilizantes
minerales a 50 y 100% con aplicación de fosforina (Fb) y Azotobacter (AZ),
solos y combinados en diferentes dosis y momentos de aplicación. Los resultados
obtenidos muestran que la mejor respuesta a los fertilizantes minerales se
encontró con el 50%, similar a los obtenidos con solo aplicar AZ; sin embargo
los mejores rendimientos se obtuvieron al combinar el 100% del fertilizante
mineral con ambos biopreparados, con incrementos entre 4 y 5 t ha-1. El pH del
suelo influyó en la cosecha, tanto para AZ como la Fb, con incrementos del
rendimiento donde el mismo era neutro a ligeramente ácido contra el ácido
entre 0.84 a 1.35 t ha-1 respectivamente; mientras cuando se combina el pH
neutro con un contenido de P soluble bajo hay incrementos de 1.10 t. Otros estudios son los
efectuados con combinaciones microbianas, donde se ha podido comprobar la
potenciación de la estimulación en el crecimiento y demás parámetros en las
plantas con la aplicación de Azotobacter conjuntamente con hongos micorrizógenos.
Un trabajo realizado a partir de vitroplantas de ñame (Dioscorea alata L.) var.
Criollo Blanco, las cuales durante la fase de preadaptación fueron sometidas a
tratamientos con 2 cepas de MVA (IES–12 e IES–14) inoculadas a razón de 10
g / planta e inmersión de las raíces en un biopreparado de Azotobacter sp. al
20% durante 10 minutos, obtuvieron
que la aplicación de biopreparados favorecieron los parámetros morfológicos
evaluados (número de hojas, longitud del tallo y el limbo mayor, longitud del
peciolo mayor y número de ramas
por plantas) al compararlos con el testigo sin aplicación, comportándose como
mejor tratamiento la combinación Azotobacter al 20% más la inoculación de la
cepa IES-12 (Glomus caledonicum) (Andresson
et al., 1994). Así mismo Sánchez et al. (1994) , con el objetivo de determinar
el efecto de 4 cepas de hongos Micorrizógenos combinados con niveles de
Azotobacter sp y 2 proporciones de humus de lombriz sobre el crecimiento de
posturas de café (Coffeea arabica) producidas por el sistema de moteo con poda
de raíz, determinaron que la combinación Glomus fasciculatum y Glomus pelú
con Azotobacter en la proporción 5/1 mostró los mayores incrementos con
respecto a la altura, el diámetro del tallo y el área foliar de las posturas,
resultando superiores a los tratamientos testigos . En este mismo cultivo
Rivera et al. (1997) al analizar el efecto de la aplicación de Biostin
(Azotobacter chroococcum), simple o coinoculado con MVA en suelos Ferralítico
Rojo de montaña, Fersialítico Pardo Rojizo y Pardo, obtuvieron que en la mayoría
de los casos la aplicación simple presentó ligeros efectos positivos cuando se
comparó con la conducta del tratamiento testigo, presentando por tanto un menor
efecto que los encontrados con este bioestimulador en otros cultivos, pero en
ninguno de los casos logra superar los mejores efectos encontrados con la
aplicación de micorrizas VA, lo cual debe ser consecuencia del tipo de asociación
que se establece en cada caso. Cuando se aplicó el Biostin con MVA en
condiciones de suelo de media-alta fertilidad se logró incrementar el efecto
positivo de las MVA, indicando que se potencia la acción de estas y
posiblemente como resultante de una interacción mutualista y complementaria
entre estos microorganismos. El manejo de la coinoculación MVA-Biostin no varió
los criterios obtenidos sobre la relación óptima suelo/humus, ratificándose
la relación 5/1 para suelos de media-alta fertilidad. En este caso, la relación
7/1 no resultó adecuada. Sin embargo, la combinación MVA-Biostin no resultó
apropiada para condiciones de baja fertilidad, donde aun con sustratos 3/1
produjo efectos depresivos en comparación con la aplicación simple de MVA. Días et al. (2000)
realizaron un estudio en suelos Ferralítico Rojo lixiviado típico de montaña
y suelos Fersialítico Pardo rojizo en la zona del Escambray, con el objetivo de
determinar el efecto de varias cepas de micorrizas y la inoculación de
Azotobacter chroococcum en el cultivo del cafeto. Los resultados arrojaron que
la inoculación simple y combinada de micorrizas y Azotobacter chroococcum,
aunque por lo general resulto positiva, estuvo determinada por la riqueza del
sustrato utilizada, obteniéndose en todas las variantes los mejores resultados
con la relación 5:1 de suelo-materia orgánica. Con estas alternativas se logra
reducir el costo de producción de las posturas de cafeto en viveros. Según lo planteado por
estos autores, la coinoculación de microorganismos en la producción de
posturas de cafeto es perfectamente complementaria y eficiente; pero necesita de
condiciones adecuadas para la efectividad de la simbiosis micorrízica y que
esta garantice una absorción de nutrientes suficientes para satisfacer las
exigencias de la estimulación. La información obtenida es explicable por
interacciones que se establecen en la micorrizosfera (Höflich, Wieke y Küah,
1994) y se amplían al cafeto estos efectos obtenidos en soya (Glycine max), maíz
(Zea mays), tomate (Lycopersicon esculentum) y arroz (Oryza sativa) (Rivera,
1993; Medina, 1994; Gómez, 1996; Corbera y Hernández, 1997; Corbera y Nápoles,
2000). Según Terry et al.
(2000), al analizar el efecto de la aplicación de Azotobacter chroococcum y
Hongos Formadores de Micorrizas Vesículo Albusculares (HFMVA) en condiciones de
organopónico en los cultivos de tomate, acelga, lechuga, habichuela y rabanito,
encontraron una respuesta positiva de los cultivos a la inoculación, siendo la
coinoculación (Glomus sp.-Azotobacter) la que brindó los resultados más
efectivos; lo que demuestra que
ambos microorganismos funcionaron de forma sinergística cuando se añadieron
simultáneamente. 8.
Fijación simbiótica de N2 atmosférico. Dentro
de los métodos biológicos de fijación del N2 atmosférico también
se encuentran las bacterias capaces de realizar este proceso en simbiosis con
formas superiores de vida, específicamente el género Rhizobium, las cuales
establecen relaciones simbióticas con plantas pertenecientes a la
familia Fabaceae (Bauer, 2001). Burdman et al.(1998),
plantean que entre los distintos sistemas biológicos que son capaces de fijar N2
atmosférico, la simbiosis Rhizobium-leguminosa contribuye con la mayor cantidad
de nitrógeno al ecosistema y a la producción de alimentos. Aunque hay diversas
asociaciones que realizan el proceso de fijación biológica del N2,
en la mayoría de lugares agrícolas la fuente primaria (80%) del N2
fijado biológicamente ocurre a través de dicha simbiosis (Anónimo, 2001 b).
Se estima que esta puede oscilar entre 200 y 250 kg. N ha-1 año (FAO, 1995),
dependiendo del nivel de fijación de la especie, del cultivo, suplemento de
agua, inoculación, condiciones del suelo y la fertilidad. Se calcula que la
fijación de este por las plantas leguminosas alcanza el 20% de la cantidad
total fijada anualmente sobre el planeta. Esta a su vez constituye la
asociación más elaborada y eficiente entre
plantas y microorganismos, por esta razón ha sido la más estudiada hasta el
momento. 9.
Características de Rhizobium sp. Según Mayea et al.
(1998) y Martínez-Viera (1986), las especies del género Rhizobium son
quimiorganotróficas y crecen mejor sobre medios complejos de 25 a 30 oC, todas
las cepas utilizan glucosa, galactosa, fructosa, tiamina y pentatenato de
calcio. El hierro (Fe) es necesario para la síntesis de hemoproteína, este
elemento es un constituyente de la leghemoglobina, se encuentra presente en la
Fe-proteína y en la Mo-Fe proteína, componentes de la nitrogenasa, así como
en la ferridoxina bacteriana. A pesar de que las cantidades de este elemento
necesarias para el funcionamiento eficiente de los nódulos son altas,
constituye normalmente, en cantidades absolutas, una pequeña fracción del
total asimilable por las plantas, por ello, cuando en las leguminosas se
observan síntomas de deficiencias de Fe, podemos estar seguros de que la
simbiosis no se está efectuando y se debe agregar rápidamente el elemento. La
escasez de cationes divalentes (Ca y Mg) conduce a pérdidas marcadas de
viabilidad. La necesidad de trazas de Co en la síntesis y funcionamiento de la
vitamina B12 se ha considerado como una interacción que proviene de
la toxicidad del Ni o Cu. La deficiencia de cinc (Zn) tiene un efecto adverso
sobre la nodulación y se observa, sobre todo, cuando hay altos niveles de fósforo.
Citado por estos autores,
cuando falta molibdeno (Mo) se forman más nódulos, pero son menos
eficientes y su estructura se asemeja a la de los nódulos inactivos, la
dificultad para la asimilación de Mo parece ser una de las principales
limitaciones en la fijación del N2 por el frijol, especialmente en
los suelos ácidos se ha demostrado que, cuando se suministra a estos Mo y Ca,
el frijol es capaz de obtener todo el nitrógeno necesario para producir 3000
kg. ha-1 de grano. Uno
de los factores más importantes en el éxito ecológico de las plantas de la
familia Fabaceae es su capacidad para interaccionar con bacterias del suelo
pertenecientes a los géneros Rhizobium y Bradyrhizobium. En esta asociación,
la bacteria induce en la planta el desarrollo de un nuevo órgano, el nódulo.
Dentro de este se crea el ambiente necesario para la fijación de N2
atmosférico por la bacteria que hace a la planta independiente del nitrógeno
del suelo. La formación del nódulo implica un reconocimiento específico entre
los componentes procarióticos y eucarióticos de la asociación, la invasión
de la célula de la planta por las bacterias y otros muchos cambios en la
estructura bioquímica de ambos organismos. El análisis genético de la
bacteria ha permitido identificar más de 30 genes, cuya función es necesaria
para el desarrollo de un nódulo fijador de N2 y que no se necesitan
para el crecimiento vegetativo de la bacteria (González y Lluch, 1992). Según
Aranda et al. (2000 b), la selección de cepas bacterianas con efecto aditivo se
encuentra entre las tendencias actuales de la biotecnología agrícola. En
respuesta a las bajas concentraciones de ión férrico en el medio, muchos
microorganismos producen y secretan sideróforos. Aranda
et al. (2000 c) plantean que los producidos por
rizobios constituyen una opción factible para el control de agentes patógenos
de los cultivos hospederos. Estos compuestos no son más que metabolitos
secundarios que aparecen en la fase estacionaria del crecimiento bacteriano, los
cuales desempeñan un papel determinante en el biocontrol de patógenos fungosos
de la rizosfera. Estos sideróforos suprimen enfermedades fungosas por
acoplamiento del hierro, convirtiéndose en factor limitante para el crecimiento
del patógeno. Aranda
et al. (2000 a) realizaron un
estudio en la provincia de
Holguín con el objetivo de aislar y caracterizar cepas de rizobios de
diferentes agroecosistemas y seleccionar aquellas con mejores potencialidades en
cuanto a la producción de sideróforos. Los resultados demostraron que todas
las cepas seleccionadas y caracterizadas tenían capacidad para la biosíntesis
de este metabolito. Se seleccionó la mejor cepa por especie de cultivo para la
evaluación del efecto antagónico ante la cepa de Rhizoctonia solani, comprobándose
la actividad antagónica de las cepas estudiadas ante el crecimiento e infección
del hongo fitopatógeno. 10.
Factores que afectan la nodulación y la fijación de N2 en las
leguminosas. Caba
et al. (2001) señalan que los nódulos radicales de las leguminosas son
estructuras complejas, como ponen de manifiesto los estudios histológicos y
fisiológicos, cuyo desarrollo y funcionamiento están regulados principalmente
por la planta, la cual controla el número de nódulos mediante un mecanismo endógeno
de retroinhibición o inhibición "feedback" y que se ha llamado de
autorregulación. Básicamente consiste en que, iniciado un número crítico de
primordios nodulares se bloquea la división celular en el córtex radical
inhibiéndose el desarrollo de nuevos nódulos. La nodulación también está
controlada por factores externos entre los que el nitrato del suelo resulta de
especial significación. La inhibición de la nodulación por el nitrato, una
vieja cuestión en el campo de la simbiosis Rhizobium-leguminosa, no es un
efecto nutricional como en un tiempo se pensó, sino más complejo, implicando
estadios tempranos en la ontogenia del nódulo de forma similar a la respuesta
de autorregulación pero al contrario que ésta, se trata de un efecto
localizado y no sistémico. Mediante injertos entre plantas de diferentes
genotipos, mutantes y parentales, se ha demostrado que la señal autorreguladora
procede de la parte aérea (SDI, shoot derived inhibitor). No obstante, los
experimentos de escisión de nódulos han revelado un mecanismo de control
adicional más tardío en el que los nódulos maduros suprimen el desarrollo de
los estadios tempranos. Aunque se ha especulado con el ácido abscísico, como
molécula candidata a la señal autorreguladora, lo cierto es que ésta
permanece aún por identificar. Recientes revisiones sobre nodulación
dan esquemas e hipótesis para conectar las fitohormonas con la morfogénesis
de los nódulos. En los nódulos radicales de diversas leguminosas se pueden
detectar cuatro tipos de hormonas vegetales, auxinas, citoquininas, giberelinas
y ácido abscísico todas ellas a concentraciones superiores a las existentes en
las raíces vecinas. Los rizobios producen auxinas , citoquininas y giberelinas
si bien no se conoce la medida en la que éstas contribuyen al balance hormonal
del nódulo y por otra parte no parece que su papel en la nodulación sea muy
significativo ya que mutaciones en la producción de auxinas, por ejemplo, no
afectan la nodulación. Suministradas exógenamente, las fitohormonas pueden
inhibir la formación de los nódulos, por lo que un posible papel inhibidor
para estos reguladores podría estar en la autorregulación de la nodulación. Otra
evidencia en favor de la implicación de las fitohormonas en la organogénesis
de los nódulos es el hecho de que determinadas fitohormonas o bien compuestos
que bloquean el transporte, inducen la formación de estructuras parecidas a nódulos
(nódulos vacíos o pseudonódulos). Inhibidores del transporte polar de las
auxinas, como el ácido naftil-ftalámico (NPA), inducen la formación de
pseudonódulos en las raíces de diferentes leguminosas y estas estructuras
expresan diferentes nodulinas tempranas, ENOD2, ENOD12, ENOD40, etc. También se
ha observado que la aplicación de citoquininas a la raíz activa la división
celular en el córtex radical en varias especies y que mutantes de Rhizobium
meliloti portadores de gen tzs de Agrobacterium tumefaciens, que excretan
citoquininas, inducen la formación de nódulos vacíos que expresan ENOD2 en raíces
de alfalfa. No obstante, la expresión de nodulinas tempranas puede no requerir
la formación de estructuras nodulares como sugieren la inducción de ENOD2, en
raíces de Sesbania, y de ENOD12 y ENOD40, en alfalfa por aplicación de bencil
adenina (Cooper y Long, 1994, citado por Caba et al., 2001). El funcionamiento de la
planta hospedadora y el endófito puede describirse, en términos generales,
como un intercambio de carbono, suministrado por la planta y el nitrógeno,
suministrado por los bacteriodes formados en el tejido nodular. Adicionalmente,
la estructura nodular que se forma en las raíces, provee una adecuada regulación
del flujo de oxígeno. El proceso de fijación simbiótica de N2 resulta
particularmente sensible a circunstancias ambientales adversas (Arrese et al.,
1999). Según estos autores, el descenso de la fijación se relaciona
originalmente con una limitación de aporte de fotoasimilados a los nódulos.
Sin embargo, se ha demostrado que el descenso de la actividad fijadora precede a
efectos detectables sobre la fotosíntesis. Durante los últimos 15 años, la
limitación de la actividad fijadora se ha relacionado con variaciones en la
resistencia de la difusión de oxígeno en los nódulos; una menor
disponibilidad de este elemento tendría como consecuencia una limitación en la
capacidad de generar ATP por parte de los bacteroides, que serían incapaces de
mantener la actividad nitrogenasa. La existencia de una capacidad, por parte de
los nódulos, de regular el intercambio gaseoso, a través de la llamada barrera
de difusión de oxígeno, ha contribuido al fortalecimiento de dicha hipótesis.
Sin embargo se ha demostrado recientemente que el incremento del oxígeno en la
rizosfera no es capaz de restaurar completamente la actividad fijadora inhibida
por causas ambientales. La capacidad metabólica de los nódulos puede ser
modificada debido a descensos en la actividad sacarosa sintasa, lo que conduce a
una acumulación de sacarosa y una falta de sustratos respirables para los
bacteroides. Como consecuencia de esta situación, los nódulos restringirían
el flujo de oxígeno para evitar la inhibición irreversible de la nitrogenasa. Luque
et al. (1999) plantean que la nodulación de las
leguminosas es un proceso regulado por factores internos (autorregulación) y
externos (fundamentalmente nitratos) y se ha sugerido la existencia de algún
componente común compartido por ambos tipos de regulación de la nodulación.
Experimentos realizados por estos autores, apoyan al etileno endógeno como
posible candidato mediador en el control de la formación de nódulos y en la
inhibición por nitratos. En este trabajo se estudió la distribución de la
nodulación en raíces de soja (Glycine max) cv Bragg y su posible relación con
la biosíntesis de etileno (producción de etileno y contenido de ACC, precursor
inmediato de la fitohormona en tejidos vegetales) en distintas zonas de las raíces
de las plantas. Los resultados obtenidos demuestran la hipótesis anteriormente
planteada. Las tasas de producción de etileno de las distintas fracciones
fueron sin embargo superiores a las encontradas en raíces intactas y no se
correlacionaron con los nódulos que se formaron en cada caso. En cuanto al
contenido de ACC, las diferencias
entre fracciones y raíces intactas fueron menores que para las tasas de
producción de etileno. Además, el contenido de ACC se correlacionó mejor con
la nodulación en cada fracción y fue significativamente
mayor en las fracciones de raíces inoculadas,
especialmente a 48 h tras la inoculación.
Estos resultados coinciden con los
apuntados por Caba et al. (2001), los que señalan
que el etileno exógeno es un potente inhibidor de la nodulación pero la
raíz inoculada y sobre todo los nódulos, producen significativamente más
etileno que la raíz no inoculada, siendo ese etileno de origen vegetal. El
nitrato del suelo, por un mecanismo
aún desconocido, es un efectivo inhibidor de la nodulación de las
leguminosas. Paradójicamente el nitrato, un nutriente y no un estrés,
incrementó significativamente la producción de etileno
en raíces de alfalfa (Medicago sativa) inoculadas
encontrándose una relación inversa
entre las tasas
de liberación
de etileno
y la nodulación que
se desarrolló
sobre
esas raíces
sugiriendo que
el efecto inhibidor del nitrato podría estar mediado por el etileno.
Esta hipótesis resultó fuertemente apoyada cuando al tratar plantas de
alfalfa, inoculadas en presencia de nitrato, con aminoetoxivinilglicina (AVG),
inhibidor específico de la biosíntesis de etileno, la liberación de etileno
descendió en un 80-90% y la inhibición de la nodulación fue revertida.
Adicionalmente, en este estudio, se puso de manifiesto que en condiciones de no
inhibición, el tratamiento con AVG también incrementó el número de nódulos
confirmando anteriores resultados para la misma y otras especies e indicando un
papel inhibidor del etileno endógeno en la nodulación. Finalmente, la
incapacidad de ciertos mutantes Exo de Rhizobium leguminosarum para nodular
Vicia sativa ssp nigra, ha sido atribuida al etileno producido por la raíz en
respuesta a la inoculación (Caba et al., 2001). Así mismo, Caba et al.
(1999) plantean que la producción de etileno se incrementa significativamente
en las raíces de leguminosas inoculadas, así como también la
aplicación de etileno exógeno inhibe la nodulación, y el tratamiento
con inhibidores de la formación o la percepción del etileno favorece la
formación de nódulos radicales. Según estos autores un estudio sobre el
efecto del etileno exógeno aplicado en diferentes situaciones sobre la nodulación
del mutante de soja nts 382 y el parental Bragg en condiciones controladas,
tratadas con etileno en forma de ACC, demostraron que el efecto inhibidor del
etileno se ejerce en un estadio temprano del desarrollo del nódulo y que los
meristemos que progresan crecen y se desarrollan más rápidamente, dando nódulos
con una mayor masa. La inhibición de la nodulación en las diferentes
situaciones estudiadas fue siempre considerablemente mayor en el parental Bragg
respecto al mutante nts, sugiriendo una mayor sensibilidad al etileno en este último.
A nivel de planta entera, sin embargo, no se encontraron diferencias
significativas apreciables en la capacidad para responder al etileno entre ambos
genotipos. 11.
Aplicación práctica de Rhizobium sp. en cultivos de frijol común (Phaseolus
vulgaris L.). Martínez-Viera (1986),
reporta que la respuesta a la inoculación del frijol en condiciones de campo es
variable, y son frecuentes las respuestas negativas. En trabajos realizados se
han obtenido aumento en los rendimientos hasta de 98.6 % con tres cepas de seis
probadas. El crecimiento de las plantas fue similar al de lotes que recibieron
50 t de N ha-1, mientras los lotes no inoculados mostraron síntomas claros de
deficiencia. En lo que respecta a la fijación, se han reportado cantidades de
reducción del acetileno en las plantas hasta de 30 mol C2 H4
h-1 considerándose comunes en las simbiosis efectivas cantidades superiores a
20 mole. A pesar de estos resultados que indican una elevada efectividad de la
simbiosis se han reportado notables porcentajes de plantas noduladas sin
inoculación en distintas regiones, tales como en el Medio Oeste de Estados
Unidos, al igual que en Río Grande do Sul y
Sao Paulo (Brasil), principalmente en cultivos comerciales de frijol
(Phaseolus vulgaris). En Cuba el porcentaje de plantas no inoculadas con nódulos
ha oscilado entre 15 y 25 %. Esta nodulación natural no significa efectividad
en la fijación, como lo indica el hecho de que en una evaluación de 85 cepas
aisladas de nódulos formados naturalmente en plantas de frijol, solo 14 %
fueron eficientes, 69 % moderadamente eficientes y 17 % ineficientes. Según González y Lluch
(1992), con la aplicación de Rhizobium en suelos con bajo contenido de nitrógeno
se puede aumentar los rendimientos de plantas leguminosas. Sin embargo los
inoculantes para leguminosas no se ha demostrado que sean efectivos en suelos
con razas autóctonas, una limitación de este sistema es la competición. Inóculos
preparados con razas muy efectivas en la fijación de N2 se ha visto
que son incapaces de formar una proporción significativa de nódulos en situación
de campo por la competición con las cepas autóctonas. Arcocha et al. (1994) señala
que la respuesta del cultivo del frijol a la inoculación con cepas comerciales
de Rhizobium ha sido inconsistente, por lo cual se hace necesaria la evaluación
de nuevas cepas, además de evaluar el efecto de la fertilización inorgánica
con fósforo (P) sobre estas. En estudios realizados sobre la inoculación de
cepas de Rhizobium contra fertilización química en frijol ejotero, demostraron
que al evaluar 7 cepas experimentales de biofertilizantes Mexicanos y una
comercial (Nitrobiol) bajo una dosis constante de P (40 kg. ha-1), incluyendo 3
tratamientos adicionales resultantes de la combinación de 60 kg. ha-1 de N y 40
kg. ha-1 de P, más un testigo, obtuvieron una respuesta positiva con el uso de
este biofertilizante. Las variables medidas fueron: rendimiento de
ejotes, peso de nódulos, número de nódulos, peso del follaje y peso de
la raíz. Los rendimientos obtenidos con la cepa más sobresaliente
(FM 110 + P) fueron similares a los obtenidos con el tratamiento de
fertilizante químico (60-40-00). Sin embargo las utilidades fueron ligeramente
mayores con las cepas de Rhizobium. El efecto de las cepas analizadas se reflejó
en un incremento de 2460 kg. ha-1 de ejotes en relación con los tratamientos de
fertilizantes 00-40-00 y 00-00-00, y un incremento de 4478 kg. ha-1 de ejotes en
relación al tratamiento 60-00-00. Producto de la baja
capacidad de formación de nódulos radicales y la escasa fijación de N2
del frijol común, es que se recurre normalmente en países desarrollados y
otros a la fertilización mineral de este. Montes (1999) señala que los fallos
en la nodulación de este cultivo se deben con cierta frecuencia al alto nivel
de nitrógeno residual procedente de cultivos anteriores, lo que actúa
inhibiendo la formación de los nódulos. Sin embargo, los efectos resultantes
de la absorción de nitratos sobre la disponibilidad de otros nutrientes no han
sido valorados, habiéndose detectado deficiencias foliares de algunos
nutrientes (P, B, Zn, etc.), en particular, en cultivos fertilizados con nitrógeno
mineral. La absorción de nitratos lleva aparejado un aumento del pH rizosférico
que puede reducir la disponibilidad de algunos nutrientes como el P. Las
condiciones de baja disponibilidad de este último reducen la fijación de N2
por efectos específicos en la iniciación y crecimiento del nódulo y la
actividad nitrogenasa, así como también reduce la absorción y transporte de
nitratos desde las raíces a la parte aérea de la planta. Este autor llevó a
cabo un trabajo con el objetivo de evaluar la respuesta del frijol común cv.
Canellini a la inoculación con Rhizobium spp. en condiciones de distinta
disponibilidad de P y N, además de dilucidar algunos aspectos de la compleja
interacción entre P y N, y algunos de los posibles factores limitantes a la
fijación simbiótica de N2 en este cultivo.
El efecto sobre la fijación simbiótica se estudió considerando número
y tamaño de nódulos y el transporte de ureidos en savia. También se evaluó
la capacidad de asimilación de NO3 del sistema radical a través de
los cambios en la concentración de aminoácidos y NO3 en savia. Los
resultados arrojaron una respuesta poco significativa de la biomasa aérea y
radical al incremento de P en solución, a pesar de determinarse concentraciones
indicativas de deficiencia foliar de P. Con baja concentración de NO3
(1 mM), el incremento de P (de 0.01 a 2 mM) mejoró la nodulación y se produjo
un aumento de la concentración de ureidos y aminoácidos en savia. Es de
destacar la elevada concentración de NO3 detectada en savia de
plantas cultivadas con 0.01 mM de P y 1 mM de N, debida posiblemente, a una
menor capacidad de asimilación de NO3 en las raíces. Cuando la
concentración de NO3 era elevada (10 mM), los mismos incrementos de
P no mejoraron la nodulación del frijol. En plantas bien noduladas
(en presencia de 1 mM de NO3) el principal aminoácido
exportado por el xilema era glutamina, y en menor cuantía aspartato y
asparagina. El aumento del P incrementó de modo notable la concentración de
glutamina, que junto con los ureidos, constituyen la principales formas de nitrógeno
orgánico transportadas en condiciones de activa fijación simbiótica de N2.
En plantas escasamente noduladas (en presencia de 10 mM de NO3), el
aumento del P incrementó la concentración de asparagina en savia del xilema,
al tiempo que reducía la concentración de NO3.
Resultados similares son
los obtenidos por Huerta et al. (2001), los cuales al comparar el efecto de la
inoculación con Rhizobium leguminosarum biovar. phaseoli y la fertilización
nitrogenada, en la producción de biomasa, rendimiento y sus componentes en 38
genotipos de frijol común (Phaseolus vulgaris L.), encontraron
que en la mayoría de los genotipos se observó mayor peso individual de
semilla y número de granos por vaina con la inoculación; en contraste, la
fertilización nitrogenada favoreció una mayor producción de vainas por planta
y número de granos por planta, y por ende mayor rendimiento de grano y biomasa.
No obstante, hubo algunos genotipos que rindieron igual al ser inoculados que al
ser fertilizados. Hernández et al. (2000)
al evaluar 200 cepas de Rhizobium,
2000 genotipos de frijol común y 4 fertilizantes fosfóricos preparados a
partir de roca fosfórica nacional, en diferentes periodos y diseños
experimentales según correspondiera la etapa de trabajo, obtuvieron dos cepas
de Rhizobium (6bIII y 12bIII), dos genotipos de frijol común contrastantes en términos
de eficiencia a la fijación simbiótica del nitrógeno y a la tolerancia al
virus del Mosaico Dorado del frijol (BAT 477 y DOR 364) y un fertilizante fosfórico
(PSP-50). Los tres insumos, cepas, genotipos y fertilizantes, forman parte de
una tecnología integral para la producción de frijol común, la cual permite
ahorrar como promedio 118 kg. N ha-1, genotipos de frijol común tolerantes al
virus del Mosaico Dorado del frijol
e incrementos en los rendimientos en un 15% respecto a los rendimientos promedio
tradicionales y un fertilizante fosfórico que aumenta la eficiencia de uso
entre un 3 y 7%. La aplicación de
inoculantes en suelos salinos ha sido objeto de estudio de varios
investigadores. López y González
(2000) reportan que del total de suelos de nuestro país más de 1 millón hectáreas
están afectadas por la salinidad, siendo el Valle del Cauto el área más
significativamente afectada por esta problemática. Estos
autores realizaron un trabajo en esta zona, con el objetivo de aislar y
determinar la tolerancia a la salinidad de cepas de Rhizobium
en 12 leguminosas. Los resultados demostraron una fuente importante de
genes en lo referente a la tolerancia a la salinidad en cepas de Rhizobium, además
de construir un paso de avance en la conservación de la biodiversidad de cepas
de Rhizobium nativas de un área bajo stress salino. Abdelkhalek
et al. (1999), señalan que la disponibilidad de
mutantes de Rhizobium tolerantes a la salinidad son importante para dilucidar
los mecanismos de tolerancia y su relación con la eficiencia de la fijación de
nitrógeno. Estos autores realizaron un trabajo
donde obtuvieron cepas tolerantes a la sal, isogénicas de la cepa de R. etli
CFN42, cepa muy sensible a concentraciones bajas de cloruro sódico, y se comparó
su eficiencia fijadora de N2 en simbiosis con Phaseolus vulgaris. Se
inocularon plantas de frijol común con la cepa silvestre CFN42 o sus mutantes
CFNH1, CFNH5 y CFNH6, y se estudió el efecto de la aplicación de diversas
dosis de NaCl a 0, 25 y 50 mM desde el inicio del cultivo, para evaluar el
efecto sobre el crecimiento de la planta y la fijación simbiótica de N2.
Los parámetros determinados como peso seco de parte aérea (PSPA), peso seco de
raíz (PSR) peso seco por planta (PSP), relación raíz parte aérea (RPA), peso
seco de nódulos (PSN), peso normalizado por nódulos (PNN), actividad reductora
de acetileno (ARA) y actividad reductora de acetileno por planta (ARAP),
pusieron en evidencia una mejora en el crecimiento y en la fijación de N2
en las plantas inoculadas con las cepas mutantes en comparación con las
inoculadas con la cepa silvestre, tanto en ausencia de sal como en presencia de
concentraciones intermedias de cloruro sódico. Los resultados globales indican
una relación directa entre la tolerancia a la sal de la bacteria y la
eficiencia fijadora de N2 y el crecimiento de P. vulgaris en
condiciones de salinidad, y ponen de manifiesto la importancia del
microsimbionte en la tolerancia de la planta al estrés salino. 12.
Aplicación de la inoculación combinada de bacterias fijadoras de N2
atmosférico. Según González y Lluch
(1992), con el uso de inoculantes mixtos de Rhizobium / Azotobacter y Rhizobium
/ Azospirillum, se han obtenido incrementos en la nodulación de ciertas
leguminosas. Sin embargo, estos tipo de inoculantes deben prepararse con ciertos
requisitos previos, entre los que se destaca una relación celular adecuada, ya
que la preparación aleatoria de estos puede originar efectos negativos sobre la
nodulación y desarrollo de las plantas. Más
del 15% del total de 150 000 ha de leguminosas inoculadas con Rhizobium spp. en
South África han sido coinoculadas con Azospirillum brasilense. En el periodo
1999-2000, este porcentaje se ha incrementado alrededor del 50% (Burdman et al.,
2000). Según estos autores experimentos de campo han demostrado incrementos en
los rendimientos de 15-30 % en leguminosas coinoculadas, valores superiores a lo
obtenido con la inoculación de Rhizobium solo. Estos resultados coinciden con
los citados por Okon y Vanderleyden (1997), los cuales en investigaciones
realizadas sobre la inoculación con Rhizobium y Azospirillum reportan un efecto
positivo para diversos tipos de leguminosas, incluyendo una temprana nodulación,
incrementos en el número de nódulos, altas cantidades de fijación de N2
y un mejoramiento en general del desarrollo de sistema radical. Según Burdman et al.
(2000), la estimulación de la nodulación posterior a la inoculación de
Azospirillum puede estar dada por un incremento en la inducción de raíces
laterales, la densidad de los pelos radicales y las ramificaciones de dichos
pelos; pero también por la diferenciación de un número mayor de células epidérmicas
dentro del pelo radical infectado. No obstante estos resultados, la respuesta de
la inoculación combinada de Rhizobium / Azospirillum puede tanto estimular como
inhibir la formación de nódulos y el crecimiento en un sistema simbiótico
dado, dependiendo del nivel de concentración de inóculo y el engranaje de la
inoculación. Según reportes por estos autores, la inoculación de cereales con
niveles relativamente altos de Azospirillum inhibe ligeramente el crecimiento de
las raíces. Hasta el momento, el
frijol común (P. vulgaris) es considerado la leguminosa de más baja capacidad
de fijación de N2, debido a la lenta formación de nódulos
radicales por Rhizobium, lo cual contribuye a la poca cantidad de N2
fijado para los requerimientos nutricionales de la planta (Burdman et al.,
2000). Según estos autores cuando esta leguminosa es inoculada con Rhizobium
leguminosarum biovar phaseoli y Azospirillum brasilense, el número total de nódulos
y la fijación de N2 se incrementa significativamente en comparación
con plantas inoculadas con Rhizobium solo. El crecimiento de las plantas es
acelerado por la actividad estimuladora de Azospirillum, promoviendo la formación
de pelos radicales y el incremento de la secreción de genes de nodulación
(nod), induciendo flavonoides en los exudados radicales. La excreción de estos
genes son necesarios para la posterior infección por Rhizobium. De este modo la
inoculación combinada de Rhizobium y Azospirillum incrementa los rendimientos
de las leguminosas bajo condiciones limitadas de agua y nitrógeno. Burdman
et al. (1996) plantea que la inoculación con
Rhizobium etli TAL 182 y R. tropici CIAT 899 en el frijol común (P. vulgaris)
incrementan los rendimientos de las semillas, y la inoculación combinada con
Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli y Azospirillum brasilense cepa Cd ha
resultado con mayores incrementos que en la inoculación con Azospirillum solo,
el cual no tuvo diferencias significativas en cuanto a rendimiento con el
control sin inocular, no obstante, arrojó un aumento relativo en el peso seco
de los granos. Así mismo Burdman et al. (1997) reportan que la inoculación
combinada en plantas de frijol común con Rhizobium y Azospirillum incrementaran
significativamente tanto los nódulos activos como los totales, así como la
fijación de N2 en comparación
con la inoculación de Rhizobium
solo. En
estudios realizados con la
inoculación de combinaciones bacterianas compatibles, formada con la cepa
Rhizobium leguminosarum biovar. viceae Z.
25 (CECT 4585) y Azotobacter chroococcum H. 23 (CECT 4435) se pudo observar como
esta práctica promueve el crecimiento, la nodulación y el contenido de nitrógeno
del haba (Vicia faba), bajo condiciones controladas del cultivo. En comparación
con plantas inoculadas en solitario con Rhizobium, las plantas coinoculadas
muestran una tendencia al aumento en el contenido total por plantas de fósforo
(P) y potasio (K) así como en contenido total de calcio (Ca), magnesio (Mg) y
micronutrientes (Mn, Zn, Cu, B y Fe) en la fracción correspondiente a la parte
aérea de las plantas. (Rodelas et al., 1999). Estos incrementos guardan una
fuerte correlación lineal con la estimulación que estos tratamientos de
inoculación combinada ejercen sobre la acumulación de materia seca por planta. Los efectos de los
tratamientos de inoculación mixta sobre la concentración y contenido de
minerales en Vicia faba dependen por tanto, de la cepa diazótrofa de vida libre
aplicada en combinación con Rhizobium. Estos datos son acordes con los otros
estudios relativos al efecto de la inoculación con Azotobacter y Azospirillum
sobre la nutrición mineral de las plantas, coincidiendo en apuntar que las
respuestas son específicas de cepas y varían considerablemente en función de
las combinaciones cepa-planta, con cambios que afectan en cada caso de modo
diferente a la concentración, contenido, distribución y balance de los
distintos nutrientes minerales (Rodelas et al., 1999). Los resultados
anteriormente citados coinciden con los estudiados por Torres y Francisco
(1999), al analizar el efecto de la inoculación mixta de Rhizobium
leguminosarum biovar phaseoli y Azotobacter chroococcum (cepa Mb-1) bajo
condiciones semicontroladas en el cultivo del frijol común var. BAT-304, los
cuales obtuvieron que las cepas tratadas eran compatibles a la inoculación,
originando aumentos significativos en cuanto a los parámetros de fijación: número
de nódulos totales y nódulos activos, en comparación con los tratamientos de
fertilización mineral y el testigo, potenciando de esta forma la capacidad de
formación de nódulos y la fijación de N2. Con respecto a los parámetros
morfológicos no se observaron diferencias significativas en cuanto a la altura
y el peso fresco y seco del follaje en los tratamientos de inoculación
combinada y la inoculación con Rhizobium en solitario, pero existió
diferencias significativas en comparación con el testigo y el tratamiento con
fertilización mineral, este último presentando
los mejores resultados en cuanto al peso fresco y seco del follaje, lo cual se
debe al rápido efecto de la fertilización mineral sobre la nutrición de las
plantas. Así mismo Torres (2000), al evaluar el efecto de la coinoculación de
Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli y Azotobacter chroococcum (cepa Mb-9) en
dos variedades de frijol común (ICA Pijao y CIAP-7247) bajo condiciones de
campo, utilizando un diseño experimental en bloques al azar, determinó que en
ambas variedades analizadas, no existieron diferencias significativas en cuanto
al número de nódulos por planta en los tratamientos de inoculación combinada
y la inoculación con Rhizobium solo, aunque se observó una tendencia al
incremento de los mismos en el tratamiento de la coinoculación, no obstante
superó estadísticamente al tratamiento testigo en este parámetro. Con
respecto a los componentes del rendimiento se observó un marcado incremento en
todos los parámetros evaluados en la variedad CIAP-7247, siendo el mejor
tratamiento el de la inoculación combinada, con respecto a la biomasa total por
planta, número de vainas por plantas, número de granos por planta, peso fresco
de granos y peso seco de 100 granos, en comparación con los tratamientos de
inoculación con Rhizobium solo y el testigo sin inocular.
Materiales y Métodos. El
trabajo se desarrolló en áreas pertenecientes al Centro de Desarrollo Agrícola
de las FAR, en el municipio de Santo Domingo, en el periodo del 23 de enero del
2001 al 16 de abril del mismo año, utilizándose
la variedad Guira de frijol negro. Las
características del suelo en esta zona corresponden a la clasificación Fersialítico
Pardo rojizo típico, el cual presenta un contenido de materia orgánica de 2.95
%, pH de 7.2 y contenido de P2O5 y K2O de 43.02
y 32.72 Meq 100 g-1
respectivamente, una profundidad efectiva de 51–90 cm y de 2–4 % de
humificación. Se sembraron 24 parcelas
de 25 m2 (5 x 5 m), utilizándose un diseño experimental en bloques
al azar con 4 réplicas. Tratamientos: 1.
Inoculación con
Rhizobium leguminosarum biovar. phaseoli a razón de 150 g kg-1
de semilla (Pérez, 2001). 2.
Inoculación con Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli a razón de 150
g kg-1 de semilla y Azotobacter chroococcum a razón de 400 ml kg.-1
de semilla (Stancheva et al., 1995). 3.
Inoculación con Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli a razón de 70 g
kg-1 de semilla. 4.
Inoculación con Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli a razón de 70 g
kg-1 de semilla y Azotobacter chroococcum a razón de 400 ml kg-1
de semilla. 5.
Fertilización mineral (testigo positivo). 6.
Testigo (negativo). Se
utilizó el biopreparado comercial de Rhizobium el cual se produce en el
Laboratorio Provincial de Suelos de la provincia de Villa Clara. El biopreparado
de Azotobacter fue realizado el laboratorio de Microbiología de la Facultad de
C. Agropecuarias de la UCLV, con una concentración de 108 ufc ml-1,
utilizando la cepa Mb-9. La
inoculación con Rhizobium se realizó mediante la mezcla de este con la semilla
24 h antes de la siembra, utilizándose sacarosa como sustancia adhesiva,
mientras la inoculación con Azotobacter se realizó por inmersión de la
semilla en el biopreparado que contenía esta bacteria durante 15-20 minutos
antes de la siembra. La
dosis de fertilización mineral aplicada fue de 4 t cab-1 (0.75 kg
por parcela), de la fórmula completa 9-13-17. La aplicación de este se efectuó
a los 15 días de la brotación. Atenciones
culturales. ü
10 riegos por aspersión, con normas parciales
de 200 m3 ha-1 durante 2 h cada uno. ü
2 cultivos en calles con bueyes. ü
Aplicación
de herbicidas: Ø
Fusilade a razón de 1 L ha-1. Ø
Flex a razón de 0.5 L ha-1. ü
Aplicación de fungicidas: Ø
Cobre a razón de 4 kg. ha-1. Ø
Orius a razón de 0.5 L ha-1. Ø
Bayfolán a razón de 1.5 L ha-1. Ø
Folpet a razón de 3 kg. ha-1. ü
Aplicación de insecticidas: Ø
Karate a razón de 0.5 L ha-1. Evaluaciones. ü
Parámetros de fijación a los 30 días, se
tomaron muestras de 20 plantas por parcelas (FAO, 1995). v
Número de nódulos totales. v
Número de nódulos activos. v
Peso fresco de nódulos (g). v
Peso seco de nódulos (g). ü
Componentes del rendimiento a los 80 días, se
tomaron muestras de 10 plantas por parcelas. v
Número de vainas por planta. v
Número de granos por planta. v
Número de granos por vaina. v
Peso fresco de vainas por planta (g). v
Peso fresco de granos por planta (g). v
Peso seco de 100 granos (g). ü
A los 84 días se realizó la cosecha, analizándose
posteriormente el rendimiento
(t ha-1) de las diferentes variantes evaluadas. Se
realizó un análisis económico de los resultados del rendimiento agrícola
para determinar la efectividad de las diferentes variantes de fertilización
evaluadas y su influencia en la contaminación del medio ambiente. Para
el análisis de los parámetros de fijación se procesaron los datos mediante el
paquete estadístico SPSS, utilizándose el GLM
(General Linear Model) Multivariado y la prueba de Dunnett. El análisis
de los datos para los componentes del rendimiento y rendimiento se procesaron
utilizándose el paquete estadístico Statgraphics plus, mediante el GLM y la
prueba de Dunnett. Resultados
y Discusión. El
análisis de los parámetros microbiológicos es una de las principales
evaluaciones realizadas en cultivos de leguminosas para medir y estimar la
efectividad de la inoculación y la fijación de nitrógeno. Como se aprecia en la
tabla No 1 al analizar el número de nódulos por planta, existe una
tendencia al incremento de estos en ambos tratamientos de inoculación
combinada, con diferencias significativas en comparación con el resto de los
tratamientos analizados. Con respecto a la inoculación con Rhizobium solamente,
tanto a 150 g (1) como 70 g (3), no
existieron diferencias significativas entre estos valores, lo que indica que en
este suelo puede disminuirse la dosis del biopreparado; pero sí se observó
diferencias al compararlos con el
tratamiento con fertilización mineral (5) y el testigo sin inocular (6). Estos
últimos, en todos los parámetros evaluados difirieron significativamente entre
ambos, y con valores inferiores a los demás tratamientos. Es de destacar el número
de nódulos observados en el testigo sin inocular, aunque inferior a los
tratamientos inoculados, pone en evidencia la abundancia y efectividad de las
cepas autóctonas en este tipo de suelo.
Tabla
1. Análisis de los parámetros de fijación. Nódulos
totales
por
plantas Nódulos
activos
por
plantas
Peso
fresco
(g)
Peso
seco
(g) 1 26.54
b 15.76
b 0.129
bc 0.0411
b 2 33.67
a 24.17
a 0.165
a 0.0563
a 3 26.20
b 11.29
c 0.131
b 0.0438
b 4 31.71
a 14.35
b 0.144
ab
0.0496
ab 5 12.27
d 2.26
d 0.0456
d 0.0114
d 6 20.29
c 9.97
c 0.104
c 0.0311
c
E.S 2.072 1.489 0.013 0.004
Letras
desiguales difieren para p < 0.05. Al
analizar los nódulos activos por planta, parámetro este de gran importancia,
ya que representa la efectividad de la inoculación, se puede observar como la
inoculación combinada a 150 g (2) tuvo el mejor valor absoluto con diferencias
significativas en comparación con el resto de los tratamientos, seguido de los
valores obtenidos mediante la inoculación combinada a 70 g (4) y la inoculación
con Rhizobium a 150 g (1), los cuales no difirieron estadísticamente. Los
tratamientos 3 y 6 no difirieron
significativamente, poniendo de manifiesto la
eficaz infectividad de las cepas autóctonas del suelo y la posible
competitividad con la cepa del inóculo. González y Lluch (1992) reportan que
inóculos preparados con razas muy efectivas en la fijación de N2 se
ha visto que son incapaces de formar una proporción significativa de nódulos
en situación de campo por la competición con las cepas autóctonas. En el tratamiento donde
se aplicó la fertilización mineral puede corroborarse lo planteado por
Vitousek y Matson (1993), citado de Anónimo (2001); Montes (1999) y Caba et al.
(2001) los cuales señalan que la presencia de nitrógeno mineral en el medio
inhibe la formación de nódulos radicales y la actividad de la enzima
nitriogenasa. El peso fresco de los nódulos
tuvo un comportamiento similar a los resultados obtenidos en las variables
anteriormente analizadas, observándose como los tratamientos de coinoculación
resultaron los mejores valores superando estadísticamente a los testigos. En
este parámetro también puede apreciarse la efectividad de las cepas autóctonas
del suelo, al no existir diferencias significativas entre el testigo sin
inocular y la inoculación con Rhizobium a 150 g kg.-1. Al igual que los nódulos
activos, el peso seco de los nódulos es un parámetro que ejerce una gran
influencia sobre la efectividad de la inoculación y la fijación de N2.
En estos resultados se evidencian como mejores valores los tratamientos 2 y 4,
los cuales no difirieron significativamente entre ambos, aunque se observa como
el tratamiento 4 no tuvo diferencia significativa con respecto a los
tratamientos 1 y 3; pero sí al compararlos con los tratamientos 5 y 6. Teniendo en cuenta los
resultados globales del comportamiento de los tratamientos frente a los parámetros
de fijación, puede observarse como la inoculación combinada con Rhizobium
leguminosarum biovar phaseoli a razón de 150 g kg.-1 de semilla y
Azotobacter chroococcum, fue el tratamiento de mejores valores estadísticamente,
lo cual puede estar dado por la compatibilidad entre las cepas bacterianas
tratadas, el sinergismo entre estas y la adecuada proporción de diazótrofos en
la rizosfera de las plantas, ocasionando una temprana colonización de los pelos
radicales por Rhizobium, facilitado por la excreción de sustancias
estimuladoras del crecimiento vegetal producidas por Azotobacter que influyen
directamente sobre la estimulación del sistema radical de la planta, así como
crear las condiciones favorables para la infección por Rhizobium y el
incremento en la nodulación. Todos estos factores conjuntamente incrementarán
la disponibilidad de nutrientes para los diazótrofos y los macrosimbiontes y
por consiguiente se establecerán las relaciones asociativas favorables para el
incremento de la fijación de N2. Estos resultados
coinciden con los analizados por Rodelas (2001) al plantear que la inoculación
de Rhizobium leguminosarum biovar viceae en combinación con cepas de
Azotobacter y Azospirillum promotoras del crecimiento vegetal, modifica
beneficiosamente ya sea la concentración como el contenido de nitrógeno en las
plantas, además de repercutir favorablemente sobre la nodulación y la
actividad nitrogenasa. De igual forma Burdman et al. (1997) plantean que al
inocular Azospirillum combinado con Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli en
frijol común se produjo un aumento en el número total de nódulos y la fijación
de N2 atmosférico, además de una temprana nodulación. Estos resultados están
estrechamente relacionados con las interacciones establecidas entre las cepas
tratadas, de esta forma se plantea que los incrementos en la nodulación y la
fijación de N2 son originados por la capacidad que tiene el género
Azotobacter de producir fitohormonas y vitaminas, tales como, ácido indolacético,
ácido giberélico, citoquininas , tiamina, ácido pantoténico, ácido nicotínico
y biotina, las cuales intervienen directamente en el desarrollo vegetal y trae
consigo un alargamiento y acondicionamiento de la raíz para facilitar la
infección por Rhizobium y la posterior nodulación
(González y Lluch, 1992; De Troch, 1993; Baldini, 1997;
Mayea et al., 1998; Caba et
al.,1999; Rodelas, 2001). Además de estas
sustancias, el género Azotobacter es capaz de solubilizar fosfatos, haciéndolos
asimilables tanto para las plantas como para los microorganismos rizosféricos,
y de este modo contribuyen a crear las condiciones favorables para una buena
nodulación por Rhizobium. Las condiciones de baja disponibilidad de fósforo
reduce la fijación del N2 por efectos específicos en la iniciación
y crecimiento del nódulo y la actividad nitrogenasa (González y Lluch, 1992;
Montes, 1999). En cuanto a la dosis de
inoculantes, la utilizada a razón de 150 g kg-1. de semilla fue la
de mejores resultados, lo que evidencia que al existir una adecuada concentración
bacteriana en la superficie de los pelos radicales de la plantas y en la
rizosfera, habrá una mayor infección y proliferación por parte de los diazótrofos
y por consiguiente mejores resultados en la nodulación (Pérez, 2001). 13.
Componentes del rendimiento. Los
componentes del rendimiento expresan una medida del comportamiento de las
diferentes variantes evaluadas sobre el desarrollo y los parámetros morfológicos
en esta leguminosa. En la tabla No 2 puede apreciarse como con
respecto a los componentes del rendimiento solamente existieron diferencias
estadísticas en cuanto al número de vainas por planta, número de granos por
planta y número de granos por vaina, parámetros de gran influencia sobre el
rendimiento. Tabla
2. Análisis de los componentes del rendimiento.
Trata - mientos
No
de vainas Por
planta Peso
de vainas
por planta
(g)
No de granos
por
planta Peso
fresco de
granos
g)
Peso seco de
100 granos
(g) No
de granos
por vaina 1 5.62
b
3.91
21.07
b
2.84
12.80
3.92 a
2
6.77 a
4.81 26.47
a
3.64
13.04
3.92 a
3
5.10 b
3.42 18.62
b
2.47
12.84
3.40 b
4
5.90 ab
3.92 22.52
ab
2.77 11.37 3.79
a 5 6.00
ab 4.24 23.20 ab 3.15 12.79 3.98
a 6
5.20 b 3.62 20.22 b
2.65
12.45
3.84 a
E.S
0.363
0.365
1.589
0.280
0.457
0.124 Letras desiguales difieren para
p< 0.05 Con
respecto al número de vainas y número de granos por planta, se observa como
los tratamientos 2, 4 y 5 no difirieron estadísticamente entre ellos, así como
tampoco se evidencian diferencias entre los tratamientos 1,3,4,5 y 6, siendo la
coinoculación a 150 g el único tratamiento que difirió significativamente con
respecto a las variantes 1,3 y 6. Al analizar el número de granos por vaina se
observa como los tratamientos 1, 2, 4, 5 y 6 no tuvieron diferencias
significativas, pero sí al compararlos con el tratamiento de inoculación con
Rhizobium a 70 g, el cual obtuvo el menor valor absoluto. Estos resultados
coinciden con los analizados en los parámetros de fijación, debido que al
existir una baja concentración de bacterias en la rizosfera de las plantas y a
la posible competencia con las cepas autóctonas del suelo por la colonización
de los pelos radicales, se afecta la fijación de N2 y a la vez el
crecimiento y desarrollo de las plantas. Analizando los resultados
de los tratamientos 2 y 4 en comparación con los obtenidos en el tratamiento 3
y el resto de las variantes, se corrobora la potenciación de la estimulación
mediante la inoculación combinada sobre las diversas variables evaluadas,
aspecto que coincide con lo planteado por Torres (2000), al estudiar el efecto
de la inoculación combinada de Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli y
Azotobacter chroococcum (cepa Mb-9) en dos variedades de frijol común (ICA
Pijao y CIAP-7247), donde obtuvo un notable incremento en los componentes del
rendimiento (biomasa total por planta, No de vainas por planta, No
de granos por planta, peso fresco de los granos y peso seco de 100 granos) en
comparación a la inoculación con Rhizobium solo y al tratamiento testigo.
Análisis del rendimiento
agrícola. El gráfico No
1 representa los rendimientos obtenidos por los diferentes tratamientos
analizados. Es de destacar la baja producción de granos en todas las variantes
evaluadas, debido fundamentalmente al déficit de riego en el periodo crítico
del cultivo, lo cual trajo consigo una notable reducción en los rendimientos.
No obstante, se puede observar
como el tratamiento 2 obtuvo
el mejor resultado, aunque
sin diferencias significativas con los tratamientos 4, 1 y 5;
se aprecia una tendencia al incremento en 24.47, 21.98 y 9.22 % respectivamente
con estos tratamientos. Además de ser la única variante que tuvo diferencias
significativas con los tratamientos 6 y 3, los cuales obtuvieron los menores
valores, teniendo incrementos con respecto a estos de 32.27 y 43.97 %
respectivamente. El
comportamiento del tratamiento de inoculación combinada a razón de 150 g, es
explicable mediante las relaciones sinergísticas y compatibles que desarrollan
estas bacterias, así como la interacción bacteria-bacteria-planta que se
establece, originando efectos positivos sobre el crecimiento y rendimiento de
las plantas (Rodelas, 2001). En esta asociación el género Azotobacter es capaz
de producir fitohormonas y vitaminas que influyen favorablemente sobre el
crecimiento y desarrollo del sistema radical, además de aumentar la
disponibilidad de nutrientes minerales asimilables para la planta, potenciando a
la vez la proliferación de Rhizobium y la fijación de N2.
Resultados similares son los obtenidos por Rodelas et al. (1999) al coinocular
cepas de Rhizobium leguminosarum biovar viceae Z. 25 (CECT 4585) y Azotobacter
chroococcum H. 23 (CECT 4435) en Vicia faba, demostrando un incremento en el
contenido total por planta de fósforo (P), potasio (K), calcio (Ca), magnesio
(Mg), manganeso (Mn), cinc (Zn), cobre (Cu), boro (B) e hierro (Fe) en la fracción
correspondiente a la parte aérea de las plantas tratadas. En este sentido
Burdman et al. (1996) plantean que la inoculación con Rhizobium etli TAL 82 y
Rhizobium tropici CIAT 899 en el cultivo del frijol común incrementan
significativamente el número de granos por planta, mientras que la coinoculación
con Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli y Azospirillum brasilense cepa Cd ha
resultado con mayores incrementos en el rendimiento que con la inoculación de
Azospirillum solo. Así mismo Burdman et al. (2000) plantean que la inoculación
combinada con Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli y Azospirillum brasilense
incrementa significativamente el rendimiento del frijol común bajo condiciones
limitadas de agua y nitrógeno, señalando
que experimentos de campo han demostrado incrementos en los rendimientos de 15 a
30 % en leguminosas coinoculadas, valores superiores a los obtenidos con la aplicación de Rhizobium solo. Los
resultados de los tratamientos inoculados tienen una estrecha correlación con
los obtenidos en los parámetros de fijación y los componentes del rendimiento,
debido que al existir una mayor fijación de N2 e incrementarse los
niveles de este elemento en las plantas, se contribuye a mejorar la nutrición
vegetal trayendo consigo el aumento en la producción de granos por planta. Al
analizar el resultado del tratamiento 4, el cual
no difirió con el testigo sin inocular y el resto de los tratamientos,
pudo estar originado principalmente a la baja concentración de rizobios en el
inoculante, efecto muy similar a lo ocurrido en el tratamiento 3, en el cual
tanto la concentración de microsimbiontes como la influencia de la
competitividad con las cepas autóctonas, trajo como consecuencia una importante
reducción en el rendimiento. Según González y Lluch (1992) para lograr una
efectiva inoculación combinada de bacterias fijadoras de N2 debe
tenerse en cuenta una relación celular adecuada, ya que la proporción
aleatoria puede originar efectos negativos sobre la nodulación y el desarrollo
de las plantas. En ambos tratamientos donde se aplicó dosis de Rhizobium a razón
de 70 g no existieron diferencias significativas; pero puede notarse un
incremento de 25.82 % en el tratamiento de coinoculación con respecto
a la inoculación con Rhizobium solo. Respecto
al tratamiento con fertilización mineral, puede observarse como este no tuvo
diferencias significativas con los tratamientos 1, 4, 6 y 2, no obstante, este
último presentó un valor superior a dicho tratamiento, por lo cual es
recomendable, teniendo en cuenta los altos niveles de P2O5
y K2O presentes en este tipo de suelo, la reducción de la aplicación
de fertilizantes minerales. De esta forma se incrementaría el rendimiento en
9.22 % como promedio y se reducirían
los costos de producción. Estos resultados están en correspondencia con los
citados por Arcocha et al. (1994) al señalar que es posible la sustitución de
la fertilización nitrogenada por la inoculación con Rhizobium en el cultivo
del frijol ejotero, donde el rendimiento se incrementó en 4478 kg.ha-1
de ejotes con relación al tratamiento de fertilización nitrogenada. Así mismo
Huerta et al. (2000) al estudiar los rendimientos de distintos genotipos de
frijol común, encontraron que algunos genotipos tuvieron iguales rendimientos
al ser inoculados con Rhizobium que al ser fertilizados. Hernández et al.
(2000) plantean que mediante la inoculación de las cepas 6bIII y 12bIII, las
variedades BAT-477 y DOR-364 y el fertilizante fosfórico PSP-50 puede ahorrarse
como promedio 118 kg. de N ha-1 e incrementos en los rendimientos en
un 15 % respecto a los rendimientos promedio tradicionales en el cultivo del
frijol común en Cuba. 14.
Impacto económico-ambiental. La
tabla No 3 muestra el análisis económico realizado para producir 1
cab. de frijol común a partir de las variantes de fertilización, para el cual
se tomó como referencia la fertilización mineral tradicional en contraste con
la fertilización biológica con Rhizobium y Azotobacter a razón de 150 g kg.-1
de semilla. Es
de destacar que la obtención de los fertilizantes minerales por nuestro país
se realiza mediante las importaciones, ya sea de las fórmulas de fertilizantes,
como de la materia
prima para
su elaboración,
siendo necesaria la inversión
de grandes sumas de moneda libremente convertible para su adquisición o
elaboración, encareciendo el proceso productivo.
Tabla
3. Análisis económico de los métodos de fertilización para 1 cab.
Variantes
Rendimiento
(qq cab-1)
Costo
($)
Ingresos por
Ventas ($) Beneficio
neto
($) Biológica
83.26
2 115.99
29 141
27 025.01 Mineral
75.59
14 867.80
26 456.50
11 588.70 Beneficios
7.76
12 751.81
2 684.50
15 436.31 Al
analizar los costos de ambos métodos de fertilización, se aprecia un menor
valor con la utilización de la fertilización biológica, el cual redujo este
indicador en $ 12 751.81 en comparación con la fertilización mineral, lo que
evidencia el beneficio por costos de los métodos biológicos y el ahorro de
insumos mediante esta práctica (Anexos 4 ). En los ingresos por ventas a Acopio
se observa como con el uso de la fertilización biológica se obtiene un
beneficio por incrementos en la producción de $ 2 684.50 respecto a la
fertilización mineral. Los
beneficios netos representan las utilidades obtenidas mediante las diferentes
variantes evaluadas, por lo que al disminuir los costos de producción y
aumentar los beneficios por ventas, existirá un incremento en las utilidades,
observándose una diferencia de $ 15 436.31 en el tratamiento biológico al
compararlo con el mineral. Los
beneficios de la aplicación de fertilizantes biológicos no se aprecian
solamente en términos económicos, sino que además se eliminarían los efectos
nocivos de la fertilización nitrogenada en la absorción, asimilación y
disponibilidad de diferentes nutrientes como el fósforo (Montes, 1999), así
como la erradicación de la contaminación tanto atmosférica como a las aguas
subterráneas y el manto freático, siendo este impacto ambiental mucho más
necesario que el impacto económico. 1.
La aplicación de Azotobacter chroococcum potencia la acción de
Rhizobium con respecto a la eficiencia de la fijación de N2 en el
cultivo del frijol común. 2.
La coinoculación incrementa significativamente el número de nódulos
activos, la fijación de N2, los principales componentes del
rendimiento y el rendimiento agrícola en comparación con la inoculación de
Rhizobium solo y el tratamiento testigo. 3.
La dosis óptima para la inoculación de Rhizobium es a razón de 150 g
kg.-1 de semilla. Recomendaciones. 1.
Estudiar la posible aplicación de Azotobacter solamente en este tipo de
suelo, debido a la abundancia y efectividad de las cepas de Rhizobium autóctonas
en esta zona. 2.
Inocular la semilla de frijol común (Phaseolus vulgaris L.) con la
combinación de 150 g kg –1 de semilla del inoculante Rhizobium con
400 ml kg-1 de semilla de Azotobacter
1.-
Abbass, Z.
y Okon, Y. Plant growth promotion by Azotobacter paspali in the
rhizosphere. Soil Biology and Biochemestry 25 (8). 1993:
1075–1083. 2.-
Abdelkhalek,
Ben H.; Ocaña, A.; Sanjuán, J. y Lluch, C. 1999. Obtención de cepas
isogénicas de Rhizobium etlii tolerantes a la sal: contribución de la
simbiosis en plantas de judía. En: (http://www.cartuja.csic.es/SEFV99/abstracts/ecofisiologia/p.1-29.htm).
3.-
Acosta,
Mayra; Herrera, L.; Alvarado, Yelenis y Dita, M. A. Uso de bioestimuladores en
la fase de adaptación de vitroplantas de papa, banano y caña de azúcar.
Centro Agrícola 2. 1995: 54 – 67. 4.-
Andresson,
A. J.; Rodríguez, P. y
Gedes, E. Efecto de la inoculación con Azotobacter y MVA en vitroplantas de ñame
(Dioscorea alata). II Taller sobre biofertilización en los trópicos. 16-18 de
noviembre. La Habana. Cultivos Tropicales 15 (3). 1994: 66. 5.-
Anónimo.
2001
(a). Biological Nitrogen Fixation. Agency for International Development. En: (http://www.nap.edu/readingroom/books/bnf/chapter1.html). 6.-
Aranda,
S.; Hernández, Annia; García Damaris y Simón, F. (a). Aislamiento,
caracterización y determinación de la actividad antagónica de cepas de
rizobios ante Rhizoctonia solani. XII Seminario Científico, Programa y Resúmenes.
14–17 noviembre. La Habana. INCA 2000: 104. 7.-
Aranda,
S.; Hernández, Annia y Simón, F. (b). Metodología para la caracterización de
cepas de rizobios en cuanto a producción de sideróforos. XII Seminario Científico,
Programa y Resúmenes. 14–17 noviembre. La Habana. INCA 2000: 104. 8.-
------------------------------------------. (c).
Estudio de la producción de metabolitos del tipo sideróforos en cepas
de rizobios. XII Seminario Científico, Programa y Resúmenes. 14–17
noviembre. La Habana. INCA 2000: 105. 9.-
Arcocha,
G. E. y Ruíz, V. J. Inoculación contra fertilización química en frijol
ejotero (Phaseolus vulgaris). II Taller sobre biofertilización en los trópicos.
16-18 de noviembre. La Habana. Cultivos Tropicales 15 (3). 1994: 73. 10.-
Arrese,
C; González, E. y Aparicio, P. 1999. Regulación de la fijación de nitrógeno
en nódulos de leguminosas por la actividad sacarosa sintasa. En
: (http://www.cartuja.csic.es/SEFV99/abstracts/nutricion/s.3-11.html). 11.-
Baldini,
Y. J. Recent advances in BFN with non-legume plants. Soil Biology Biotechnology.
29 (5). 1997:
911-922. 12.-
Bauer,
T. 2001. Microorganismos Fijadores de Nitrógeno: familia Rhizobiaceae. En:
(http://www.microbiologia.com.ar/suelo/rhizobium.html).
13.-
Bhattacharya,
P. y Chaudhuri, S. R. Biofertilizer: Opening a new horizon. Yohana 37(9). 1993:
12-31. 14.-
Burdman,
S.; Sarig, S.; Kigel, J. y Okon, Y. Field inoculation of common bean (P.
vulgaris) and chickpea (Cicer arietinum) with Azospirillum brasilense strain Cd.
Symbiosis 21. 1996: 41-48. 15.-
Burdman,
S.; Kigel, J. y Okon, Y. Effects of Azospirillum brasilense on nodulation and
growth of common bean (P. vulgaris L.). Soil Biology Biochemistry 29 (5/6).
1997: 923-929. 16.-
Burdman,
S.; Vedder, D.; German, M.; Itzigsohn, R.; Kigel, J.; Jurkevitch, E. y Okon, Y.
Legume crop yield promotion by inoculation with Azospirillum. In C. Elmerick, A.
Kondorsi, y W. E. Newton. Eds. Biological Nitrogen Fixation for the 21st Century.
1998: 609-612. 17.-
Burdman,
S.; Hamaoui, B. y Okon, Y. 2000. Improvement
of legume crop yields by co-inoculation with Azospirillum and Rhizobium. The
Otto Warburg Center for Agricultural Biotechnology. The Hebrew University of
Jerusalem, Israel. 18.-
Caba,
J. M.; Luque, C.; Mirapleix, M. J.; Gresshoff, P. M. y Ligero, F. 1999.
Sensibilidad diferencial de la nodulación al etileno en soja (Glycine max) cv.
Bragg y un mutante supernodulante. En: (http://www.cartuja.csic.es/SEFV99/abstracts/nuticion/p.3-29.html). 19.-
Caba,
J.M.; Poveda, J.L. y Ligero, F. 2001. Control de la nodulación
en las leguminosas: Implicación de las fitohormonas. En: (http://193.146.205.198/sefin/Ligero.html).
20.-
Compagnoni,
A. Cambiando le regole Europee per l'agricultura biologica.
L'Informatore Agrario 53 (31). 1997: 60-61. 21.-
Corbera,
J. y Hernández, Annia. Evaluación de la asociación Rhizobium-MVA sobre el
crecimiento y desarrollo del cultivo de la soja (Glycine max L.). Cultivos
Tropicales 18 (1). 1997: 10-12. 22.-
Corbera,
J. y Nápoles, María. Evaluación agronómica de la coinoculación de
Bradyrhizobium japonicum y hongos micorrizógenos arbusculares en el cultivo de
la soja (Glycine max) sobre suelo Ferralítico Rojo compactado. Cultivos
Tropicales 21 (1). 2000: 21-25. 23.-
De
Troch, P. 1993. Bacterial
surface polisaccharides in relation: a genetic and chemical study of
Azospirillum brasilense. Disertationes
de la Agricultura. p 238. 24.-
Del
Castillo, P. A. y Montes de Oca, F. Efecto del uso de bacterias solubilizadoras
de fósforo y fijadoras de nitrógeno sobre el rendimiento de la papa (Solanum
tuberosum). II Taller sobre biofertilización en los trópicos. 16-18 de
noviembre. La Habana. Cultivos Tropicales 15 (3). 1994: 67. 25.-
Días,
A.; Pérez, C.; Suárez, Claribel y Sánchez, C. Efecto de distintas
combinaciones de micorrizas arbusculares (MA) y Azotobacter chroococcum sobre
diferentes sustratos en la producción de cafeto (Coffea arabica L.). XII
Seminario Científico, Programa y Resúmenes. 14 -17 noviembre. La Habana. INCA
2000: 116. 26.-
Dibut,
B.; Martínez, R. y González R. Evaluación de cepas de Azotobacter chroococcum
aisladas de suelos de Cuba. Actividad estimuladora del crecimiento en plántulas
de tomate (Lycopersicon esculentum Mil). Ciencias de la Agricultura 40. 1990:
11-16. 27.-
Dibut,
B.; Acosta, María del C.; Martínez-Viera R. y Ljinggren, H. Producción de
aminoácidos y citoquininas por una cepa cubana de Azotobacter chroococcum.
Cultivos Tropicales 16 (1). 1995: 16. 28.-
FAO.
1995. Manual técnico de la fijación simbiótica del nitrógeno. 29.-
Gómez,
R. Aplicación conjunta de hongos micorrizógenos MVA y bacterias rizosféricas
mediante la técnica de recubrimiento de las semillas. Informe del trabajo anual
de 1994 sobre biofertilizantes del INCA. La Habana. INCA. 1996. 21 p. 30.-
González,
J. y Lluch, Carmen. 1992. Biología del Nitrógeno. Interacción
Planta-Microorganismo. Ed. Rueda. Madrid. España. 31.-
González,
Rayza; Domínguez, Q.; Expósito, L. A.; González, J. L.; Martínez, Teresa e
Hidalgo, M. Efecto de diferentes cepas de Azotobacter sp. en el crecimiento y
desarrollo de vitroplantas de piña (Annana comosus) durante la fase de adaptación.
II Taller sobre biofertilización en los trópicos. 16-18 de noviembre. La
Habana. Cultivos Tropicales 15 (3). 1994: 66. 32.-
Guet,
G. Agricoltura biologica mediterránea. L'Informatore Agrario 53(45). 1997: 85. 33.-
Hammad,
A. M. M. 1998. Evaluation
of alginate-encapsulated Azotobacter chroococum as a phageresistant and an
effective inoculum. En: (http://www.phage.org/ab1998.htm).
34.-
Hernández,
G.; Faure, B.; García, A.; Toscano Vidalina; Méndez Nancy; Mulling, M. y Hernández,
M. Quince años de investigaciones sobre adaptación de cepas de Rhizobium,
fertilizantes fosfóricos y genotipos de frijol común con alta eficiencia de
fijación simbiótica del nitrógeno y uso del fósforo en Cuba. XII Seminario
Científico, Programa y Resúmenes. 14–17 noviembre. La Habana. INCA
2000: 102. 35.-
Höfflich,
G.; Wieke, W. y Küha, G. Plant growth stimulation by inoculation with symbiotic
and associative rhizosphere microorganisms. Experientia
50. 1994: 897-905. 36.-
Huerta,
J.; Escalante, J. A.; Castellanos, J. Z.; Robles, R. y Flores, J. A. 2001.
Producción de biomasa y grano en frijol común (Phaseolus vulgaris L.) en función
de la fertilización nitrogenada y la inoculación con Rhizobium leguminosarum
biovar phaseoli. En: (http://zea.chapingo.mx/somefi/RFM/20-1-es.html#Art4). 37.-
IFOAM.
2001 What is IFOAM? En: (http://ecoweb.dk/ifoam). 38.-
Itzigsohn,
R.; Burdman, S. y Okon, Y. Plant growth promotion in natural pastures by
inoculation with Azospirillum brasilense under suboptimal growth conditions.
Arid Soil research and Rehabilitation 13. 2000:
151-158. 39.-
López,
R. C. y González, L. M. Tolerancia al estrés salino de cepas de Rhizobium
aisladas en suelos afectados por la salinidad en el Valle del Cauto. XII
Seminario Científico, Programa y Resúmenes. 14–17 noviembre. La Habana. INCA
2000: 116. 40.-
Luque,
C.; Miralpeix, M. J.; Recalde, L.; Caba, J. M. y Ligero, F. 1999. Distribución
de la nodulación y la biosíntesis de etileno en raíces de soja (Glycine max)
cv. Bragg. En: (http://www.cartuja.csic.es/SEFV99/abstracts/nuticion/p.3-30.html). 41.-
Martínez-Viera,
R. 1986. Ciclo biológico del nitrógeno. Cap.
I y II. Ed. Científico
técnica. La Habana. 42.-
Martínez-Viera,
R.; Dibut, B.; Casanova, Irma y Ortega, Marisel. Acción estimuladora de
Azotobacter chroococcum sobre el cultivo del tomate (Lycopersicon esculentum
Mil.) en suelo Ferralítico Rojo. Efecto sobre el semillero. Agrotecnía de Cuba
27 (1) 1997: 23. 43.-
Mayea,
S.; Carone, Margarita; Novo, R.; Boado, Isabel; Silveira, E.; Soria, Miguelina;
Morales, Yolanda y Valiño, A. 1998. Microbiología Agropecuaria. Tomo II. Ed. Félix
Varela. La Habana. pp 156-178. 44.-
Medina,
N. Evaluación agronómica de diferentes biofertilizantes en la nutrición
mineral del tomate (Lycopersicon esculentum Mil). II Taller sobre biofertilización
en los trópicos. 16-18 de noviembre. La Habana. Cultivos Tropicales 15 (3).
1994: 67. 45.-
Montes,
Leidi. 1999. Efecto del fósforo en la nutrición nitrogenada del frijol común
(P. vulgaris). En: (http://www.cartuja.csic.es/SEFV99/abstracts/nutricion/s.3-6.html). 46.-
Okon, Y. y
Vanderleyden, J. Root associatied Azospirillum species can stimulate plants. ASM
News 63 (7). 1997: 364-370. 47.-
Pérez, C.
2001. Comunicación personal. 48.-
Puertas,
Ana y González, L. M. Aislamiento de cepas nativas de Azotobacter chroococcum
en la provincia de Granma y evaluación de la actividad estimuladora en plántulas
de tomate (Lycopersicon esculentum). Cultivos Tropicales 20 (2). 1999: 5. 49.-
Quintero,
E. 2000. Monografía. Manejo agrotécnico del frijol (P. vulgaris) en Cuba.
UCLV. Cuba. 50.-
Rivera,
R. Efecto de la coinoculación de Azospirillum brasilense y hongos Micorrizógenos
en el cultivo del arroz (Oryza sativa). Informe del trabajo anual de 1992 sobre
biofertilizantes del INCA. La Habana. INCA. 1993. 15 p. 51.-
Rivera,
R.; Fernández, F.; Sánchez, C.; Bustamante, C.; Herrera, R. y Ochoa, M. Efecto
de la inoculación con hongos Micorrizógenos VA y bacterias rizosféricas sobre
el crecimiento de posturas de cafeto (Coffeea arabica L.) Cultivos Tropicales 18
(3). 1997: 15-23. 52.-
Rodelas,
María Belén; González. J.; Martínez, M. V.; Pozo, C. y Salmeron, V. 1999. Influence
of Rhizobium-Azospirillum and Rhizobium-Azotobacter combined inoculation on
mineral composition of faba bean (Vicia faba L.). En: (http://link.springer-ny.com/link/service/journals/00374/bibs/9029002/90290165.htm). 53.-
Rodelas,
María Belén. 2001. Interacción Rhizobium-Azospirillum y
Rhizobium-Azotobacter. Efecto sobre la nodulación y fijación simbiótica del
dinitrógeno en Vicia faba. En: (http://193.146.205.198/sefin/Ecologia/Rodelas.html). (http://193.146.205.198/sefin/Ecologia/Rodelas2.html). 54.-
Rodríguez,
V. y Blanco, A. Eficiencia de Azotobacter chroococcum en la producción de
posturas de Coffeea arabica. II Taller sobre biofertilización en los trópicos.
16-18 de noviembre. La Habana. Cultivos Tropicales 15 (3)1994: 66. 55.-
Roque,
Adilén; Marrero, Virginia; Guzmán J.; Castillo, A. y Bueno, A. Respuesta de la
yuca (Manihot esculenta) a la fertilización nitrogenada y combinación con
biofertilizantes. Resultados preliminares. Cultivos Tropicales 15 (3). 1994: 66.
56.-
Salazar,
O. y González, F. Influencia de la aplicación de Azotobacter sp. en la
producción de dos variedades de cebolla (Allium cepa) en época temprana. II
Taller sobre biofertilización en los trópicos 16-18 de noviembre. La Habana.
Cultivos Tropicales 15 (3).1994: 66. 57.-
Sánchez,
C.; González, C.; Bustamante, C.; Rivera, R.; Fernández, F. y Herrera, R.
Utilizacion de las Micorrizas VA y Azotobacter sp. en la producción de posturas
de Coffea arabica L. II Taller sobre biofertilización en los trópicos. 16-18
de noviembre. La Habana. Cultivos Tropicales 15 (3). 1994: 69. 58.-
Soria,
Elia Miguelina; Miranda, P.; y Suárez, Norma. Efecto de Azotobacter chroococcum
como bioestimulador del crecimiento en semilleros de tabaco (Nicotiana tabacum
L). Centro Agrícola 2. 1998. 59.-
Stancheva,
I.; Dimitrov, N.; Kalayanova, N.; Dinev, N. y Ponsha, K. Improvement of nitrogen
uptake and nitrogen content in maize (Zea mays L.) by inoculation with
Azospirillum brasilense. Agrochimic XXXIX (5-6),
sept-dic. 1995. 60.-
Terry,
Elein, De Los Angeles, María y Terán, Z. Efectividad de Azotobacter
chroococcum y HFMA en diferentes cultivos hortícolas en condiciones de organopónico.
XII Seminario Científico, Programa y Resúmenes. 14-17 noviembre. La Habana.
INCA 2000: 117. 61.-
Torres,
R y Francisco, J. 1999. Inoculación mixta de Rhizobium leguminosarum biovar
phaseoli y Azotobacter chroococcum en condiciones semicontroldas del frijol común
(Phaseolus vulgaris). Trabajo de Curso. Tutor: Msc. Miguelina Soria Arteaga.
Facultad de Ciencias Agropecuarias. UCLV. Curso 1998-1999. 62.-
Torres,
R. 2000. Inoculación combinada de Rhizobium leguminosarum biovar phaseoli y
Azotobacter chroococcum en el cultivo del frijol común (Phaseolus vulgaris L.).
Evento de Ciencia y Técnica, UCLV. 63.-
Velazco,
Ana y Castro, R. Estudio de la inoculación de Azospirillum brasilense en el
cultivo del arroz (Oryza sativa) var. A`82 en condiciones de macetas. Cultivos
Tropicales 20 (1). 1999: 5-9. El
presente trabajo se realizó con el objetivo de evaluar el efecto de la
inoculación combinada de Rhizobium leguminosarum biovar. phaseoli y Azotobacter
chroococcum, en la fijación de nitrógeno y el rendimiento del cultivo del
frijol común (Phaseolus vulgaris L.), conjuntamente con el estudio de dos dosis
de inoculación del biopreparado Rhizobium. Se analizaron seis tratamientos
resultantes de las combinaciones microbianas y el biopreparado Rhizobium sin
combinación, tomándose como referencia un tratamiento con fertilización
mineral y un testigo. Las dosis de Rhizobium fueron a razón de 70 y 150 g kg.-1
de semilla, mientras la dosis de Azotobacter fue a razón de 400 ml kg.-1
de semilla. Se evaluaron los parámetros de fijación, los principales
componentes del rendimiento y el rendimiento agrícola de los diferentes
tratamientos, además de realizarse un análisis económico-ambiental para
determinar la factibilidad de los métodos de fertilización. Los resultados
arrojaron un incremento significativo respecto a todas las variables evaluadas
con el uso de las combinaciones microbianas, destacándose la dosis de Rhizobium
a razón de 150 g combinada con Azotobacter,
la cual aumentó significativamente el rendimiento respecto a la inoculación
con Rhizobium a razón de 70 g y el testigo, y no difirió estadísticamente con
la fertilización mineral. Por
lo que se recomienda utilizar como alternativa de fertilización la inoculación
combinada de Rhizobium y Azotobacter a razón de 150 g kg-1 de
semilla, implicando aumentos en los rendimientos, reducción en los costos de
producción y la contribución al saneamiento ambiental. Autores: Roldán
Torres Gutiérrez1, Eleia Miguelina Soria Arteaga1, Carlos
Pérez Navarro2, Juliana García Izquierdo3 roldantg@agronet.uclv.edu.cu. (1).Facultad
de Ciencias Agropecuarias, UCLV. Carretera a Camajuaní
km. 5 1/2 , Santa Clara, Villa Clara. Cuba. CP: 54830. (2).
Centro de Investigaciones Agropecuarias, UCLV. Carretera a Camajuaní
km. 5 1/2 , Santa Clara, Villa Clara. Cuba. CP: 54830. (3).
Centro de Desarrollo Agrícola de las FAR, AGROFAR. Santo Domingo, Villa
Clara. Cuba. Publicación enviada por Roldán Torres Gutiérrez y Otros Autores Contactar mailto:roldantg@agronet.uclv.edu.cu Código ISPN de la Publicación EpypZkykVlQGLUhfDt Publicado Tuesday 12 de August de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||