|
| |
La formación del legislador mexicano
Resumen: Antecedentes. El entorno político. Los actores políticos. Formación del actor político. El factor político. El factor mercadotécnico. Tipos de legisladores.
Publicación enviada por Emilio Velazco Gamboa
La formación del legislador mexicano Indice
1. Antecedentes 2. El entorno político 3. Los actores políticos 4. Formación del actor político 5. El factor político 6.El factor mercadotécnico 7.Tipos de legisladores 8.Epílogo 1. Antecedentes El espíritu de la moderación debe ser el que inspire al legislador. MONTESQUIEU El espíritu de las leyes El presente trabajo tiene como objetivo mostrar, desde la perspectiva particulardel autor, algunas de las formas (identificadas dentro de los partidos políticosmexicanos) en que se moldean los actores políticos que, en el corto o en ellargo plazo, habrán de acceder a algún cargo legislativo ya sea en losCongresos estatales o federal, así como en los Cabildos municipales. Por supuesto, esta visión no es unívoca y mucho menos pretende ser consideradacomo una verdad absoluta y ni siquiera medianamente relativa. Tan sólo esresultado de la observación realizada desde 1992, en la cual el autor ha sidotestigo de la formación de muchos hombres y mujeres que hoy ocupan o ya hanocupado los cargos de Diputados a los Congresos de las entidades federativasmexicanas, Diputados o Senadores del Honorable Congreso de la Unión, oRegidores de los Cabildos que forman parte de los Ayuntamientos Municipales. Así, el autor ha identificado como tales algunas de las situaciones, factores ymodalidades –tanto endógenas como exógenas– en que se moldea el perfil delciudadano que, interesado ya en la participación en un partido político, odirigido a la participación política debido a sus actividades e intereses,aspira a ocupar un cargo legislativo, o de manera incidental, se convierte enprospecto de legislador. Por tanto, se habrán de analizar dichas situaciones, factores y modalidadesdesde una dimensión objetiva –más allá de las filias y las fobias otendencias partidistas o ideológicas– e imparcial –pues no intentareivindicar ni denostar el papel de los actores políticos ni de lasinstituciones políticas en México– y esencialmente académica, ya que seconstituye en una investigación en la materia desde la perspectiva del politólogomás que en una crítica, un mero artículo o un testimonio personal. 2. El entorno político Es preciso reconocer que el Estado mexicano es presidencialista pornaturaleza y por idiosincrasia, ya que, tanto en las civilizaciones prehispánicascomo en la ibérica, el poder tradicionalmente lo ejercía una persona. Así,por ejemplo, "entre los aztecas el poder público se depositaba en unconsejo de ancianos, pero lo ejercía la figura patriarcal del Tzín o Señor, yen los barrios y regiones, los Caciques o Tlatoanis"". Por su parte, en España el máximo soberano era el Rey, y aunque en México elPresidente de la República está bastante lejos de los rasgos de la monarquía,sí ha sido históricamente una suerte de Tzín o Gran Tlatoani dada suinvestidura y liderazgo así como por sus ilimitados poderes y facultades. Esta opinión se ve reforzada por el pensamiento del ilustre historiadormexicano Daniel Cosío Villegas, quien dijo que "el Presidente de la Repúblicacuenta con facultades y recursos amplísimos, procedentes de una gran variedadde circunstancias, lo mismo de orden jurídico que geográfico, económico,psicológico y hasta moral", y que "es la pieza principal, o única,si se quiere, de nuestra organización y de nuestra vida políticas". O almenos, hasta hace poco dejó de ser la única. Por lo demás, es un secreto a voces que, como jefe moral de su partido –almenos así lo fue hasta el último día del régimen priísta–, el EjecutivoFederal influye en la decisión, e incluso designa a quienes habrán de accedera los cargos parlamentarios y, posiblemente, una vez instaladas las cámaras deDiputados y de Senadores, a quiénes habrá de elegirse como líderes de surespectiva fracción parlamentaria y para presidir las distintas comisioneslegislativas. Ello puede considerarse legítimo si se ve al presidente como un hombre solo,con enormes responsabilidades sobre sus hombros y enfrentando a toda larepresentación nacional –nada menos que 500 Diputados y 128 Senadores–, locual anuncia una situación de suyo complicada. Máxime, cuando se cuenta con un sistema electoral mixto como el mexicano, conlegisladores electos por los principios de mayoría relativa y de representaciónproporcional, donde todas las corrientes y partidos, tanto mayoritarios comominoritarios, tienen un significativo número de legisladores, quienes, como essu obligación, están dispuestos a exigirle cuentas a los otros dos poderes dela federación, y especialmente al jefe del Ejecutivo. Por tal razón, parece lógico que el Presidente busque el respaldo de suscorreligionarios incorporados a la representación nacional, para llevar a cabosus programas y proyectos. Evidentemente, ello requerirá la fuerza de la mayoríapara obtener la dirección camaral, sea ésta total o relativa. El problema empieza cuando nadie es capaz de reconocer la naturaleza de este fenómeno,mismo que se agudiza cuando no se tiene la capacidad o el ingenio para explicarsu legitimidad, tanto como es legítimo y natural el deseo que tienen otrospartidos de convertirse en mayoría en el Poder Legislativo Federal. Ahora bien, la buena voluntad que tienen los correligionarios legisladores delPresidente de la República por apoyar a éste ha caído en algunos excesos, algrado de obligar a la colectividad a pensar que el Poder Legislativo, y de pasoel Judicial, están subordinados y supeditados a la fuerza y liderazgo delEjecutivo, además de que el espíritu de compañerismo y servicio se hanconvertido en amiguismo y servilismo. Por ello, los partidos minoritarios y mayoritarios contrarios al régimentradicional –el del Partido Revolucionario Institucional (PRI)–, desde hacemuchos años, hablan de una reforma política que fortalezca y dote de mayoresfacultades al Legislativo y al Judicial de la Federación, pues generalmente secree que no existe una verdadera división de poderes en México. Incluso, cuando al fin el Presidente de la República tuvo una Cámara deDiputados con una presencia efectiva de la oposición, se llegó a hablar degobierno dividido –cosa errónea– en vez de división de poderes... 3. Los actores políticos El filósofo italiano Giovanni Sartori, en el capítulo nueve –llamadoParlamento– de su obra Elementos de teoría política, se ocupa de lo que éldenomina como un problema por sí mismo y relativamente nuevo: laprofesionalización de la política. "Un político profesional, en una primera aproximación, es una personaque se ocupa, de manera estable, de la política, y no puede considerarse comotales, por lo tanto, a aquellos que se ocupan de ella de forma ocasional odurante un período limitado, y que provienen de una profesión privada quecontinúan ejerciendo a latere, incluso cuando ingresan en el parlamento". Si esta concepción se ubica en el escenario político mexicano, se podríadecir que los políticos profesionales son todos los hombres y mujeres que estánocupados, dirigiendo o colaborando en partidos y organizaciones políticas,gremiales y sociales (tales como las agrupaciones políticas reconocidas por elCOFIPE, sindicatos, federaciones, confederaciones, uniones y clubes políticos ysociales, organismos empresariales y demás instituciones del mismo tipo),dependencias públicas centralizadas y descentralizadas de los poderes, en lospoderes mismos, etc. y que, al concluir sus períodos de mando y colaboración,los renuevan en esas o en otras áreas del mismo escenario. Este podría ser el caso hipotético de un líder sindical que de susindicato pasa a la central obrera y de ésta a su partido, o de cualquiera delas anteriores al Legislativo, al Cabildo o a alguna dependencia del Ejecutivo.O bien, el caso del hombre que, tras dirigir un club o un organismo empresarial,pasa al Legislativo o al Cabildo y después regresa a encabezar las causas quelo llevaron al terreno político. En esta segunda idea, el empresario ya ha delegado la dirección de susnegocios particulares en sus empleados de mayor confianza, y aunque lossupervisa, ya no los atiende por dedicarse de lleno a la actividad política.Ahora bien, Giovanni Sartori nos da una clasificación en la que se pueden verlas clases de políticos que hay y que será de gran auxilio para reforzar lasideas antes expresadas. A saber, se tienen: - Político no profesional;
- Político semiprofesional, y
- Político profesional.
El politólogo italiano nos dice que "el político no profesional es elequivalente del ‘político-gentilhombre’ de antaño: el gran industrial, lapersonalidad cultural, el patricio propietario agrícola, el rentista y otroscasos similares. En resumen, la persona para la cual, la política es claramenteuna ‘vocación’, no una ocupación en el sentido económico del término",es decir, es una actividad, no un empleo. "Los políticos semiprofesionales son aquellos que provienen de una carrerade partido, que poseen una profesión privada y que, en cierto modo, siguenejerciéndola". Son aquellos que, por temporadas, realizan política y,después de otras tantas temporadas, se dedican a otras tareas. Para ellos síes más marcado el sentido de ocupación en el aspecto económico, pero, pese atodo, no es el primordial y ni siquiera el preponderante. Finalmente, el teórico italiano se ocupa de los políticos profesionales, osea, "aquellos que no han tenido nunca otra profesión y que, por lo tanto,son un personal de rigurosa extracción partidista y también una parte deaquellos que no tienen ya posibilidad de retorno a su profesión civil" o asu anterior modus vivendi, cualesquiera que fuese, ya sea como comerciantes, mecánicosu otros y que, consecuentemente, en la política tienen su fuente única oprincipal de ingresos, de desarrollo personal y profesional así como la basepara sus proyectos de vida. 4. Formación del actor político Es posible advertir que en algo convergen las tres clases de políticosdescritas por Sartori: todo actor político tiene una causa, ya sea política,social o gremial, misma que puede constituir su proyecto de vida, su interésprincipal, uno de sus múltiples intereses, o cuando menos, una situación quele preocupa y motiva lo suficiente como para defenderla y canalizarla dentro delescenario político. Y claro, aunque el ser humano es, por antonomasia, un ser político, muypocos hombres y mujeres asumen –según se vea– el riesgo o laresponsabilidad de convertirse en actores protagónicos. Pero, ya sea en el casode que los políticos sean profesionales, semiprofesionales o no profesionales,regularmente se forjan en tres frentes: - El trabajo comunitario.
- El trabajo gremial.
- El trabajo de partido.
Y esos son los aspectos que determinan la formación del nuevo legislador. El trabajo comunitario Dicen por ahí que la patria se construye desde muchos frentes, y que puedehacerse patria en cualquier lado. Por supuesto, la patria empieza en el lugardonde uno vive y con la gente que le rodea. Por tanto, un líder y futurorepresentante popular generalmente se inicia en el trabajo realizado en pro deldesarrollo de su comunidad, del mejoramiento de las condiciones de vida y ladefensa de los intereses y los derechos de dicha comunidad y de sus habitantes. El trabajo de gestión social tiene los siguientes pasos: - Se realiza una inspección y evaluación de las condiciones en que se encuentra la comunidad, sopesando los avances y los rezagos.
- Una vez que se han identificado los rezagos o carencias, se piensa en la manera más idónea para cubrirlos o solucionarlos.
- Se fomenta el espíritu de cooperación de los cohabitantes a través de una aportación individual de recursos financieros, materiales o técnicos (fuerza de trabajo) para el cumplimiento del objetivo propuesto.
- Se cumple con los trámites oficiales necesarios para llevar a cabo los trabajos de desarrollo comunitario, o en su defecto, se gestiona el apoyo de las autoridades públicas para que ayuden a la comunidad a la solución o cobertura de sus necesidades.
- En ocasiones, los mismos representantes comunitarios se dirigen a los partidos políticos o a los legisladores, quienes tienen una oficina especializada en gestión social y desarrollo comunitario.
En otros casos, los futuros líderes se incorporan a un proyecto ya existenteo a uno que ya se está llevando a cabo. Pero, de una u otra manera, sefamiliarizan con los problemas de su entorno y, más tarde o más temprano, losconvierten en su causa personal y en las banderas que habrán de defender. Dependiendo del trato y la respuesta que reciban de parte del Estado, sedefinirá si apoyan en futuros procesos electorales al partido gobernante o aalguna otra opción partidista. Ese es uno de los principales compromisos detipo político que realizan y que, en buena medida, los llevarán a incursionarcomo actores protagónicos en el entarimado público. A su vez, dependiendo del liderazgo que ejerza y del número de seguidores quetenga, los partidos políticos podrán o no considerarlo como un prospectoviable de postulación política, también dependiendo de si cumple o no conotros dos requerimientos considerados esenciales: disciplina y constanciapartidistas, independientemente de que realicen o no trabajo gremial o, en otrocaso, trabajo de partido. El trabajo gremial Este tipo de trabajo se refiere a los servicios que se prestan dentro de unaorganización ya sea de carácter civil, laboral, patronal, industrial,empresarial, académico, etc. bien sea como dirigente o como colaborador. En eltrabajo de esta naturaleza puede haber organizaciones definidas en cuanto a suorientación partidista, o bien, organizaciones completamente imparciales yapartidistas (que no apolíticas). Respecto de las primeras no hay mucho que decir. Tan sólo que, como forman dela estructura de un instituto político, tienen derecho de obtener postulacionesde miembros suyos a cargos de elección popular o de dirigencia dentro delpropio partido. A esto se ha dado en llamarle cuotas de poder, cosa errónea, pues no son gruposelectoreros que dan su apoyo –consistente en voto corporativo– a cambio denominaciones. Si ese fuera el caso, sí se les podría denominar cuotas depoder; si, por el contrario, ése y otros apoyos se dan de manera permanente, esobvio que genera compromisos mutuos que, tal vez en algunos casos –de hecho,en la sana mayoría–, se ven traducidos en nominaciones a cargos públicos dediferentes tipos. Respecto de las segundas organizaciones, generalmente se mantienen al margen detoda participación política o electoral. Claro que, sus dirigentes orepresentantes tienen preferencias políticas aun cuando no militen activamenteen ninguna agrupación de esa naturaleza. Sin embargo, pocas veces llegan aaceptar nominaciones a cargos públicos, pues ello les obligaría a darle suapoyo institucional con fines electorales o de tipo similar al partido que lospostula, cosa que podría desvirtuar su actuación, objetivos o carácteroriginal. Tanto en un caso como en otro, los dirigentes empiezan a formarse como futurosrepresentantes populares desde que asumen el liderazgo formal y el efectivo desus organizaciones y hacen suyas las causas de éstas. En cualquier caso, puedenllegar o no a realizar trabajo comunitario o de partido. El trabajo de partido Con motivo del II Congreso Internacional de Derecho Electoral celebrado en 1993en la Ciudad de México, el investigador José Juan González Encinar afirmóque "cada vez son más los que piensan que los partidos políticos son lalocura de muchos para beneficio de unos pocos". A simple vista, esto puedeparecer verdad. Sin embargo, los partidos políticos siguen siendo el mejorcamino que tienen los ciudadanos para acceder al poder público. Esto no sólo se debe a que los partidos son organismos formados por personascon ideología e inquietudes afines, sino porque, además, son la base decualquier sistema democrático, pues así, los ciudadanos se suceden de maneralibre, justa, equitativa, ordenada y pacífica en la administración del país yen la representación nacional. Por otro lado, es cierto que los partidos políticos son la locura de muchos, yde ello hablan las grandes asambleas, las nutridas sesiones de los consejos políticos,los espectaculares congresos partidistas y las concurridas consultas que a susbases militantes realizan tanto partidos mayoritarios como minoritarios. Eso, enel caso de México, es una realidad definitiva. Asimismo, en temporadas electorales, los candidatos a los distintos cargosrecorren incansablemente el territorio que aspiran a gobernar o a representar, yse entrevistan infinidad de veces con aquellas personas que constituyen votantespotenciales. Pero todo ese gasto en propaganda, alquiler, adquisición y mantenimiento de vehículosautomotores, mobiliario y equipo de oficina, pago de recursos humanos, técnicosy materiales así como de servicios generales, no tendría ningún fin prácticoy positivo si el electorado no se interesara por conocer a los candidatos y,sobre todo, si no los apoyara o sufragara por ellos, pues el solo hecho deinteresarse en ellos indica el deseo de participar directa o indirectamente enlos procesos públicos, ya sean decisionales o puramente administrativos olegislativos. Por eso es que la fiebre de los partidos políticos no puede -y nodebe– ser para beneficio de unos pocos, sino todo lo contrario. "Siempre he pensado –y expresado– que la presencia más constante yefectiva de los partidos políticos ha permitido la diversificación ideológicaal interior de la sociedad, ya que mantienen permanentemente sus actividadessociales, comunitarias y, por supuesto, proselitistas". Y ese beneficiopara todos o para muchos debe verse reflejado en la dotación de obras yservicios públicos. Ahora bien, el trabajo de partido constituye formalmente la línea de ingreso ala militancia y el activismo dentro de un instituto político y, por ende, laadquisición bilateral y recíproca de derechos y compromisos. El trabajo departido se circunscribe básicamente a los siguientes rubros: - Gestión social.
- Actividades proselitistas y electorales.
- Administración y dirección del partido.
- Capacitación electoral, formación política y divulgación ideológica.
Los futuros líderes y representantes políticos inician sus actividadespartidistas, por lo regular, en las tres primeras áreas, pasando a la últimacuando ha salido avante de una serie de pruebas que no han alterado ni sudisciplina ni su constancia partidista. Gestión social.- Como ya se ha dicho, la razón por la cual son y existen lospartidos es –definitivamente– ganar elecciones para llegar a la titularidaddel poder público, y una de sus principales herramientas para ganar votos–junto con el proselitismo– es la gestión social. Ésta consiste en la celebración de trámites ante las autoridadescorrespondientes y facultadas tanto para la realización y dotación de obras yservicios públicos, despensas y otros insumos básicos, como para la promociónencaminada a crear o modificar leyes y programas que beneficien a susmilitantes, simpatizantes y público en general. En este sentido, pesa mucho la influencia que el partido en cuestión tengadentro de los órganos de gobierno, evidentemente, porque la titularidad de éstoses ejercida por miembros de dicho instituto. Actividades proselitistas y electorales.- Estas son, básicamente, las giras,marchas y mítines en las cuales se ensalzan las bondades de la ideología,principios y programas partidistas, las cualidades de los dirigentes, candidatosy gobernantes surgidos del partido, así como los logros y conquistas obtenidasa partir del trabajo legislativo, administrativo y de gestión. Las actividades electorales se encuentran íntimamente ligadas a lasproselitistas, pues son permanentes y constituyen –junto con la gestiónsocial, como ya se dijo antes– el mejor recurso para atraer a la gente yconvencerla de que ese partido tiene la mejor oferta. Si el instituto político en cuestión ha hecho un buen trabajo al frente delgobierno, sus argumentos conquistarán al público de manera rotunda. De locontrario, cualquier discurso saldrá sobrando. Otras actividades inmersas en las de tipo electoral y proselitista, son las queconforman todo el trabajo de administración de las campañas de los candidatos(financiamiento, ingresos, egresos, comunicación social y relaciones públicas,recursos materiales, etc.), la logística (equipo de avanzada del candidato,dirigente o gobernante; el equipo de sonido, la seguridad, transportes, etc.) yla propaganda e imagen del candidato (distribución, ubicación y colocación depublicidad impresa y la optimización del uso de propaganda auditiva yaudiovisual, es decir, tiempos en radio y televisión). Administración y dirección del partido.- Estas son las actividadesnecesarias para el funcionamiento interno del partido y/o de sus organizacionesy dependencias, tales como el conjunto de tareas como las que correspondedesarrollar al presidente y al secretario general así como a los titulares delas secretarías del comité (finanzas, organización, acción y operaciónelectoral, etc.) y a sus delegados, subdelegados, comisionados, asesores,secretarios particulares, personal auxiliar, secretarial, de seguridad eintendencia, etc. Estas labores dan vida al centro neurálgico de las operaciones partidistascon toda la carga que ello implica. Capacitación electoral, formación política y divulgación ideológica.- Esteya es un trabajo muy especializado, propio de expertos en Filosofía, Sociología,Derecho y Ciencia Política, pues aquí se va a preparar a todo el personal queva a desempeñar funciones de representante partidista el día de la jornadaelectoral así como al convencimiento y adoctrinamiento de sus cuadros ymilitantes. Así, gracias a la capacitación electoral, los representantes electorales estaránpreparados para cubrir las formalidades propias del evento así como parareaccionar adecuadamente ante cualquier contingencia o imprevisto que pudierapresentarse y que, de no resolverse bien, podría afectar el resultado final dela votación. La formación política consiste en la enseñanza de la ideología y lasdoctrinas del partido para que sus militantes las asimilen y vuelvan suyas, lasdivulguen con otros ciudadanos y sean más conocidas cada vez. Esta labor dedivulgación no sólo la realizan los miembros activos del partido de que setrate, sino también por medio de boletines y órganos de comunicación interna,otros tipos de publicidad impresa (inserciones en la prensa escrita, folletos,volantes, etc.) y cápsulas de radio y televisión. A diferencia del trabajo comunitario, donde no importa mucho que el futuro líderrealice tareas gremiales o viceversa, el líder partidista aspira a realizartanto actividades comunitarias como gremiales, pues sabe que entre más de éstasrealice, llegará a tener más popularidad y votos. 5. El factor político Los partidos políticos suelen enviar a los cargos legislativos a sus hombresy mujeres cuando tienen algunas de las siguientes características: - Liderazgo partidista.
- Arraigo popular.
- Espíritu combativo.
- Carisma.
- Capacidad técnica en materia legislativa y de los procesos de gobierno.
- Capacidad de negociación y concertación política.
Otras veces, los partidos suelen nominar a los puestos legislativos a hombresy mujeres que les han servido fielmente, a saber, en algunos órdenes como losque enseguida se mencionan: - Por servicios prestados en circunstancias especiales, independientemente del tipo de servicios y del tipo de circunstancias.
- Como reconocimiento a una trayectoria política destacada.
- Como reconocimiento a una trayectoria profesional, administrativa, comunitaria, gremial, social, académica o profesional relevante.
- Como premio a su constancia partidista.
Asimismo, se pueden combinar tanto unos como otros factores en la selecciónde los candidatos a los distintos cargos de elección popular, dando comoresultado que, por ejemplo, actores con liderazgo, combatividad e inclusocapacidad técnica o de negociación, reciban la nominación por los serviciosprestados a su instituto político. Sin embargo, cada partido tiene sus propios criterios para seleccionar a quienesserán, primero, sus candidatos a cargos de elección popular y, posteriormente,miembros de los Cabildos y Congresos, éstos últimos, tanto de nivel local comofederal. Desde una óptica personal, me atreveré a opinar sobre los procesos de selecciónde los actores o actrices que habrán de ser postulados a cargos de elecciónpopular. Tal vez haya quien tenga otra visión, pero esta es la mía y sepresenta respetuosamente. Dentro de los partidos políticos mexicanos, y esto no es privativo delRevolucionario Institucional, se suele seleccionar a los prospectos de acuerdocon su liderazgo, arraigo, combatividad, identificación con el público,capacidad técnica, abolengo, capacidad económica o amistad con el gran o losgrandes electores. Cuando se habla de su liderazgo, arraigo, combatividad e identificación conel público, definitivamente es insoslayable el peso del personaje en losresultados definitivos de los procesos electorales. Y ya sea o no de los gustosdel gran elector o los grandes electores (sean el pueblo o una cúpula), sunominación está asegurada con base en el criterio antes señalado,independientemente de que tenga o no alguno de los otros factores citados,aunque generalmente estas cualidades van asociadas e íntimamente ligadas a lashabilidades para el desarrollo y estructuración de los procesos electorales deque se trate. Ejemplos que, en lo particular me parecen dignos de mención, sonlos inigualables Jesús Ortega Martínez (PRD) y Fernando Gutiérrez Barrios(PRI). Ortega, uno de los perredistas más conocidos y respetados al interior de supartido, fue Senador de la República. Combativo, audaz y capaz, también fuerepresentante del PRD ante el Instituto Federal Electoral para el procesoelectoral federal del 2 de julio de 2000, en el cual se renovó al Jefe delEjecutivo Federal y a la totalidad de las Cámaras de Diputados y Senadores delCongreso de la Unión. Desde su postura, no sólo como legislador –pues también fue Diputado a laLVII Legislatura– sino como operador electoral, desarrolló una funciónestratégica en las negociaciones, organización, celebración y calificaciónde dicho proceso democrático. Fernando Gutiérrez Barrios, ex jefe de la Dirección Federal de Seguridad, exgobernador del Estado de Veracruz, ex secretario de Gobernación y finalmenteSenador, le correspondió manejar el escabroso, polémico y difícil proceso deselección interna de candidato del PRI a la Presidencia de la República parael proceso del año dos mil. Hombre reconocido por la militancia priísta y por el público en general, yposeedor de un gran prestigio por su capacidad como operador político, le dio aeste delicado proceso un matiz de transparencia e imparcialidad, mismo que sólose vio manchado por la duda de que Francisco Labastida fue un candidato oficialdel presidente Zedillo. Con todo, la votación fue legal, y Labastida fue nominado por la decisiónmayoritaria de los militantes del Revolucionario Institucional,independientemente de que se fueran o no con la finta de que este personaje era–según algunos– el candidato del Presidente, cosa por demás improbable,pues –al menos a juicio personal– Ernesto Zedillo ha sido el Presidentemenos presidencialista que ha dado el PRI. Finalmente, su testimonio de trabajo como gobernante electo de manera popularen su entidad natal, como activista del PRI y como funcionario federal, lepermitieron incrementar la votación del 2 de julio de 2000 a favor de suinstituto político. Cuando se habla de su capacidad técnica en materia legislativa y de losprocesos de gobierno, al actor se le concede la nominación para que, desde elórgano legislativo del nivel que se trate, funja como negociador desde lapostura de su partido con las posturas de los otros partidos, ya sea en favor delas iniciativas provenientes del Ejecutivo, o bien, para suavizar los efectos deéstas, mismos que, de cierto modo, serían negativos para sus posturas eintereses o para los intereses de la colectividad que representan. Un gran ejemplo de este tipo de actor es Luis Donaldo Colosio Murrieta, dequien una biografía suya dice que "ocupó la presidencia de la Comisiónde Programación, Presupuesto y Cuenta Pública, lo que le exigía una relaciónmás estrecha y sistemática con el secretario de Programación y Presupuesto,licenciado Carlos Salinas de Gortari. El trabajo que realizaba, no cabe duda,era delicado y sumamente importante; la legislatura era plural, lo que lepermitió tener contacto con representantes de diversos partidos". Como legislador, Colosio demostró que no sólo era un economista bienformado, sino un verdadero político atento a los reclamos ciudadanos, buennegociador, consciente del elevado rango republicano del Poder Legislativo; enuna palabra, demostró tener oficio político. Otro economista de reconocida trayectoria dentro del PRI fue el Doctor ÁngelAceves Saucedo, quien como legislador, cumplió con una tarea similar a la deLuis Donaldo Colosio. El Doctor Aceves fue electo Diputado por el PrimerDistrito Electoral Federal con cabecera en la Ciudad de Puebla por el período1979-1982. "En la Cámara de Diputados formó parte de varias comisiones, fungiendocomo Secretario de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la propia Cámara. Posteriormente, el político poblanoaccedió al Senado de la República representando a su entidad natal entre los años1982-1988. En el Senado de la República presidió la Comisión de PlaneaciónEconómica y Social y la segunda Comisión de Hacienda y Crédito Público". Posteriormente, el Doctor Aceves fue Diputado por el principio de representaciónproporcional para los períodos 1991-1994 y 1997-2000, donde presidió en ambasocasiones la Comisión de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública. Cuando se habla de la capacidad de negociación y concertación política delactor, se hace referencia al obvio dominio de los procesos legislativos ygubernativos, como se vio en el caso del desaparecido Luis Donaldo Colosio, perose profundiza en las relaciones políticas al interior del Poder Legislativo conel fin de garantizar su gobernabilidad, control, ágil manejo y desempeño asícomo una dirección basada en los principios de concertación, conciliación yacuerdo. Un paradigma al respecto es el ya mencionado Porfirio Muñoz Ledo (en esa épocadel PRD) y, por supuesto, sus compañeros legisladores Carlos Medina Plascencia(PAN), Ricardo Cantú Garza (PT) y Jorge Emilio González Martínez (PVEM),quienes supieron negociar y establecer acuerdos y directrices de trabajo aunqueen muchas ocasiones no estuvo de acuerdo la bancada priísta. Igualmente, polémico por su actuación y presencia, el coordinador del GrupoParlamentario del PRI, Licenciado Arturo Núñez Jiménez, supo mantener ciertoorden al interior de la Junta de Coordinación Política de la pluralísima, difícily controversial Quincuagésima Séptima Legislatura de la Cámara de Diputados. En el caso del Congreso Poblano, a este tesista le tocó ver más de cerca laactuación del Licenciado Carlos Palafox Vázquez, a quien el periodista MauroGonzález Rivera (en esa época director del diario Momento y, después,Director General de Comunicación Social del gobierno de Melquiades Morales) lellamaba El Diputado Caballero debido a su excelente trato y don de gentes. El ex Diputado Palafox, coordinador del Grupo Parlamentario del PRI en la LIIILegislatura del Congreso del Estado y, consecuentemente, Presidente de la GranComisión, desarrolló una gran labor como negociador político en favor deltrabajo del entonces gobernador Manuel Bartlett Díaz, pero sin perder suautonomía y visión como Presidente del Poder Legislativo del Estado. Como ya se ha mencionado, dicha legislatura fue bastante plural al contar con lapresencia de 22 legisladores del PRI, 14 del PAN, 2 del PRD y 1 del PT. Sinduda, puede pensarse que con la mayoría simple del PRI bastaba para imponer susdecisiones e iniciativas. Sin embargo, cuando se requirió de la mayoría calificada para aprobarproyectos de delicado manejo como la reorganización de la Comisión EstatalElectoral y la promulgación del nuevo Código Electoral, la capacidadnegociadora de Carlos Palafox allanó el difícil camino del acuerdo con unPartido Acción Nacional bastante crecido, preparado y combativo, dispuesto a noceder a los criterios y decisiones del PRI y de los gobernantes surgidos de éste. Al final, un hombre sumamente identificado con el PRI, el periodista SergioReguero Placeres, fue nombrado Presidente de la Comisión Estatal Electoral,pero se designó Consejeros Ciudadanos a personajes definitivamente opuestos alas lealtades partidistas, como fueron los casos de los académicos IsraelArroyo, Procoro Cruz y Joel Carvajal. Definitivamente, aquí se pudo observar que se combinaron muchos de loselementos señalados al inicio de esta sección dedicada al análisis del factorpolítico en la nominación de los candidatos a los distintos cargos de elecciónpopular, dando como resultado que, por ejemplo, actores con liderazgo (como LuisDonaldo Colosio), combatividad (como Porfirio Muñoz Ledo) e incluso capacidad técnicao de negociación (como ambos), recibieran la nominación por los serviciosprestados a su instituto político (pues ambos fueron determinantes para la vidade su instituto político). También se han otorgado las nominaciones a cargos parlamentarios por serviciosprestados en circunstancias especiales, independientemente del tipo de serviciosy del tipo de circunstancias, y aquí se hace alusión al carismático DiegoFernández de Cevallos, quien fuera candidato presidencial del Partido AcciónNacional en las elecciones de 1994. Después de ese controvertido y reñido proceso, hubo grandes sectores de laopinión pública que presumieron que el Doctor Ernesto Zedillo triunfó conbase en la promoción del llamado voto del miedo, mismo que consistió enhacerle creer al electorado que un cambio de régimen podía ser negativo, y queel jefe Diego no hizo nada para evitar la consumación de este tipo de coaccióndel electorado. De una u otra manera, Diego Fernández de Cevallos anunció públicamente que novolvería a aceptar cargos de dirección partidista ni de elección popular,cosa que cumplió durante el período 1994-2000, situación que le regresó sulegitimidad y liderazgo moral con la militancia panista, con todo y que tratóde implicársele en escándalos como el de Punta Diamante en Acapulco. Finalmente, su partido le postuló al cargo de Senador para las legislaturasLVIII y LIX del Congreso de la Unión. Y se quiere señalar un hecho preciso:esta nominación –y se considera que ninguna, salvo casos bastanteexcepcionales– no es gratuita, no es una especie de canonjía o privilegio y,mucho menos, es ilegítima. Es verdad que en otras épocas solía premiarse de esta manera a losoperadores de los fraudes electorales, a los hijos de políticos encumbrados y alos y las amantes de grandes personajes –y hay casos vivos, pero a efecto deno herir susceptibilidades ni ofender a nadie, el autor se reserva de entrar endetalles o dar nombres– y lo dejará como un dato que consigna la vox pópuliy que, por supuesto, no le consta. Sin embargo, postulaciones como la de DiegoFernández de Cevallos, en el caso del PAN es, de toda suerte, merecida y legítima. Se considera innecesario entrar en mayores detalles, salvo que también se handado en otros partidos políticos, y aquí se desea evocar a Heberto Castillo(PRD) con todos sus méritos políticos y académicos, o a Manuel Bartlett Díaz,Senador electo para el período 2000-2006, quien pese a no haber sido electocandidato presidencial del PRI en 1999, no provocó rupturas ni mayores polémicas,sino al contrario, respetó la voluntad del padrón priísta y apoyó las tareaselectorales dentro de su partido. Ahora bien, hay momentos en que las nominaciones se dan, como ya se dijo antes,como reconocimiento a una trayectoria política destacada; como reconocimiento auna trayectoria profesional, administrativa, comunitaria, gremial, social, académicao profesional relevante, o como premio a la constancia partidista de un actor,aunque no se reconozcan así como tales públicamente. Esto implica que dichos reconocimientos se den, de toda forma, hacia el interiorde los partidos políticos y con toda la confidencialidad que es posible, puescon seguridad serían mal vistos por muchas personas, pese a que de ningún modohaya ilegalidad o falta de legitimidad en ello, sino al contrario. Como reconocimiento a una trayectoria política destacada no es necesario darmayores detalles. Las nominaciones suelen darse, en la mayoría de los casos,como un homenaje silencioso a su experiencia, haciéndole notar a los personajesque siguen siendo valiosos para la conducción de las tareas de su partido yque, por supuesto, pueden coadyuvar a ellas desde el seno de un órganoparlamentario. Simplemente recuérdese a don Luis H. Álvarez, quien fue Senador a las LVI yLVII Legislaturas. Esto se debió no solamente por su liderazgo, capacidadlegislativa y de negociación, combatividad, etc. que de por sí es bastantedecir, sino además, porque tuvo todos los méritos posibles: candidatopresidencial del PAN, presidente nacional de ese partido, en fin. De hecho, comose ha reiterado, su postulación nunca se manejó como reconocimiento a unatrayectoria política destacada, pero es un caso y una circunstancia innegables. Como reconocimiento a una trayectoria profesional, administrativa,comunitaria, gremial, social, académica o profesional relevante se tiene quelas postulaciones también son otorgadas a personajes con amplias carreras ycuyo liderazgo en cualquiera de estas áreas es determinante para atraer votos.Pero igualmente, es una especie de homenaje silencioso a una trayectoria. Finalmente, la nominación que se otorga como premio a la constancia partidistadel actor es el fenómeno más común que se da hacia el interior de losinstitutos políticos. Dicho fenómeno consiste en la postulación de activistas a cargos de elecciónpopular, teniendo como criterio fundamental la presencia, arraigo y participaciónpermanente de éstos en las actividades partidistas, y generalmente, tambiénconstituyen un reconocimiento a una trayectoria comunitaria, gremial y, enocasiones, social, amén de que es el reconocimiento a una trayectoriapartidista destacada. Sin embargo, los casos de Luis H. Álvarez, Heberto Castillo y otros personajes,se da en el ámbito de una trayectoria destacada en el escenario no sólo local,sino regional e inclusive nacional. A diferencia suya, los actores postulados ensituación de constancia partidista son, en la mayoría de los casos, personasdedicadas más bien a su localidad y/o comunidad más que a su presencia en losescenarios de proyección regional o nacional. Esos son, a grandes rasgos, los elementos y características propios delfactor político, a través del cual se selecciona a aquellos actores que, mástarde o temprano, habrán de convertirse en legisladores. Ahora bien, una vezque ya fueron escogidos entre los muchos cuadros que militan en su partido,estos actores deben entrar a otro proceso que los habrá de proyectar hacia eltriunfo electoral: el diseño de su imagen. 6. El factor mercadotécnico La razón social de un partido político es la consecución del poder público.Su razón comercial es ganar elecciones, bien llegando a ser mayoría absolutao, cuando menos, relativa. Su oferta es su ideología, el testimonio de trabajoy la conducta de los gobernantes que hayan surgido de ellos. Su imagen son suscandidatos, y su mejor propaganda, el prestigio, la popularidad y las relacionesde éstos. Cuando los actores políticos que motivaron este estudio apoyan a su partidoen tiempos electorales y/o cuando vuelven a ser postulados para un cargo deelección popular, definen el rumbo de los procesos electorales hacia triunfoscontundentes. Luego entonces, este actor es una pieza clave o, al menos,bastante determinante en el triunfo de su instituto político. Así, un actor con gran prestigio, arraigo y relaciones, puede conducir a lavictoria aun partido pequeño, a un partido desgastado e incluso a un partidoquemado. Por el contrario, un actor con mala o pésima imagen y reputación,puede llevar a la debacle a un partido grande, fuerte y sólido. Vistas así las cosas, la imagen del actor puede ser explotable ycomercializable políticamente desde el momento de su designación para unpuesto público y, con mayor razón, desde el escaparate legislativo. Gracias aello, personajes reconocidos han llevado a otros no tan conocidos odefinitivamente desconocidos, a ganar procesos electorales. Ahora bien, ¿de qué manera se optimizan las cualidades naturales de estospersonajes? ¿Cómo se le prepara desde el aspecto publicitario para aumentar sucapacidad de triunfo electoral? A continuación se dará respuesta a estas y aotras preguntas. Todo actor político tiene dos tipos de recursos que le pueden ayudar a obtenertriunfos tanto en los terrenos partidista, administrativo y electoral si seoptimizan. Estos son los: - Los recursos endógenos, y
- Los recursos exógenos.
Se denomina recursos endógenos de los candidatos a las capacidades ycualidades –tanto físicas, psicológicas e intelectuales– naturales de supersonalidad, características físicas, temperamento, intelecto, etc., mismasque cultiva y desarrolla para aplicar en su carrera política. También se puede incluir en el rubro de los recursos endógenos a lascapacidades o cualidades que se resaltan de la personalidad, características físicas,temperamento, intelecto, etc. de éstos, ya sean reales y que, en consecuencia,se pulan o perfeccionen; o ficticias, que se diseñen a través deprocedimientos publicitarios y de mercadotecnia, como si se tratara, por deciralgo, de las características de un actor de libreto. Como sea, los recursos endógenos pueden ser optimizados por un valiosofactor muy en boga, que es el marketing, que, en sí mismo, constituye uno delos principales recursos externos del partido político, pues con base en lautilización de las estrategias de esta ciencia, se planean mejor las campañastanto de difusión ideológico-doctrinal como las de tipo político electoral. Por su parte, se denomina recursos exógenos a los medios, instrumentos yrecursos materiales, técnicos, humanos e incluso financieros con que cuenta elactor político para mejorar su desempeño como candidato, dirigente orepresentante de su partido o del electorado. Entre los recursos exógenos o recursos externos del actor político se tiene alos siguientes, en los cuales se resumen muchos otros tipos de recursos, o seamalgaman de diversas formas los antes mencionados: - Su equipo de trabajo.
- Una adecuada organización del trabajo de su despacho o comité.
- Una adecuada organización de la comunicación política.
- Un buen financiamiento de sus actividades.
- Su mobiliario, artículos de oficina, el sitio de su despacho y los demás recursos necesarios, tales como teléfono, computadoras, vehículos, etc.
- Una buena estrategia de marketing político.
Así, el actor político tiene en sus recursos personales y en los recursosmercadotécnicos aplicados al trabajo político electoral, los de comunicacióny los de operación política, sus mejores apoyos, los cuales, bien manejados,pueden servirle para proyectarse hacia los cargos de tipo legislativo,administrativo y de dirección partidista. 7. Tipos de legisladores En la observación –ya bastante larga– del tesista acerca del legisladormexicano y del fenómeno parlamentario en su estado natal y en el país, se hapodido llegar a la conclusión de que hay varios tipos de legisladores. De éstos,los más comunes son: - El político;
- El técnico;
- El seguidor, y
- El oscuro.
A continuación se va a hablar sobre cada uno de estos tipos de legisladoresasí como de los correspondientes subtipos, ya que existen más clasificacionesdentro de las clasificaciones mismas dadas. El político El actor considerado como legislador político es aquel con carisma, un granarraigo y popularidad entre el público y, consecuentemente, con liderazgopartidista además de una gran habilidad para la negociación y la concertaciónpolítica. Sus cualidades suelen darle unas relaciones públicas de gran nivel, pues lomismo hace amistad tanto con gente de la condición más humilde que conpersonalidades de elevados círculos sociales, empresariales, políticos yculturales. Por si fuera poco, mantiene una excelente relación con periodistasy medios de comunicación social, clérigos, líderes sindicales y otras tantasgentes de gran influencia y liderazgo. Generalmente, este tipo de actor es una persona con estudios elementales y,cuando más, con estudios medios o de nivel licenciatura. Así, no es unapersona con gran formación técnica o profesional, y muchas veces, sin formacióntécnica en materia legislativa, gubernativa o, cuando menos, partidista. No obstante, se trata de personas con muchos años de dedicarse a suactividad principal, y ya sea como promotor comunitario, dirigente de su partidou organización gremial, legislador o funcionario público, suele tener lasmismas funciones, entre otras: - La conciliación de intereses con grupos de presión, movimientos sociales e institutos políticos.
- La solución de controversias derivadas del establecimiento o aplicación de programas públicos.
- La selección de candidatos a cargos de elección popular o de dirección partidista.
- La conducción de procesos electorales.
- La implementación y seguimiento de programas públicos y mecanismos jurídicos dentro del ejercicio gubernamental.
Así, el legislador político tiende a desplegar todas sus capacidades yutilizar todo el poder y fuerza de su imagen, influencia y relaciones en lasactividades que se le encomiendan, dando, en la mayoría de los casos,resultados contundentes y efectivos. Por lo regular, este tipo de actor cuentacon una trayectoria muy amplia, pues es una suerte de ajonjolí de todos losmoles, según una expresión viviente de la vox pópuli. Un caso que en lo particular resulta paradigmático es el gobernador poblanoMelquiades Morales Flores, quien ha ocupado cargos de dirección partidista entodos los niveles y sectores: líder juvenil en la entidad poblana, presidentede su partido dos veces en el mismo nivel, secretario de organización de la CNCy líder campesino en el estado de Puebla, secretario del Ayuntamiento de lacapital estatal, coordinador de diversas campañas electorales, delegado del PRIen diversas regiones y entidades federativas del país, secretario de Estado delgobierno local en varias ocasiones, Diputado al Congreso poblano, Diputadofederal tres veces, Senador suplente y después Senador propietario, etc. En todos los cargos que ha ocupado, el gobernador Melquiades ha sido unejemplo preciso de lo que aquí se está definiendo, pues ha conciliadointereses, resuelto conflictos, implementado programas y mecanismos públicos, yconducido a su partido a históricos y apoteósicos triunfos electorales. Como él, hay otros tantos casos de legisladores que no tienen una profundaformación técnica política o legislativa, pero que han desempeñado funcionesvaliosas para sus partidos, como Beatriz Paredes Rangel, quien es Sociólogaegresada de la UNAM, y cuya formación se ha dado más en la prácticapartidista, pues fue "secretaria de Acción Indigenista en el ComitéEjecutivo del Movimiento Nacional de la Juventud Revolucionaria, Diputada a laLVIII Legislatura del Congreso de Tlaxcala, secretaria general de la Liga deComunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del mismo estado, secretaria deOrientación Familiar y secretaria de Acción Educativa de la CNC","Diputada federal a la LI y LIII Legislaturas, integrante del ConsejoDirectivo del banco Nacional de Crédito Rural, Embajadora de México en la Repúblicade Cuba, secretaria general del CEN del PRI" y, nuevamente, Senadora yDiputada federal en las LVII, LVIII y LIX Legislaturas. En todos los cargos fue encargada de operar las relaciones políticas de supartido o sector hacia el interior de ellos, o como embajadora, de operar lasrelaciones diplomáticas de México con Cuba en un momento difícil para lasnaciones iberoamericanas. Otro ejemplo del legislador político es Porfirio Muñoz Ledo, quien tuvo unagran trayectoria como embajador, secretario de Estado del gobierno federal, líderen el PRI y, posteriormente, en el PRD, delegado político en varias entidadesfederativas, Senador, Diputado federal, coordinador parlamentario, etc. Tal vezsi el abanderado presidencial del PRD en el 2000 hubiera sido él, losresultados de la votación nacional hubieran sido diferentes para ese partido,pero por desgracia para ellos, lo dejaron ir. Él fue el primer legislador federal en acabar con la monopólica Gran Comisiónde la Cámara de Diputados al crear la Junta de Coordinación Política enacuerdo con los partidos Acción Nacional, del Trabajo y Verde Ecologista de Méxicoy estableciendo no sólo el denominado Bloque Opositor de la LVII Legislatura dedicha cámara, sino además, la Mesa Directiva que se renovaría año con año ycuya tradición ha continuado hasta la actual legislatura. De esa manera, el legislador político, cuando se encuentra en funciones deesa naturaleza, suele coordinar, conciliar y dirigir a su grupo parlamentario eincluso a otros grupos hacia fines específicos, bien determinados, programadosy consensuados por todos los actores en juego. Además, suele escuchar todas las opiniones, calcular todos los pasos y susconsecuencias, dirimir controversias, resolver conflictos, establecer acuerdos,distribuir responsabilidades, evaluar avances y resultados y todo aquello queimplica ser miembro de una junta de coordinación política, líder de unafracción parlamentaria o presidente de una Gran Comisión o de alguna comisióno comité legislativo, ya sea que tenga carácter permanente, especial otransitorio. Al exterior de su trabajo como legislador, este actor suele mantener bieninformado al público y a otros partidos, personajes y organismos de la entidade incluso de distintos lugares y se da tiempo para resolver solicitudes, quejasy trámites, etc. Este tipo de actor es incansable y, por lo regular, sus equipos trabajan día ynoche a la par que él y hasta los tiene por turnos y en diferentes sitios,pues, al mismo tiempo que su cargo de representación popular casi siempreejerce otras funciones partidistas y gremiales, amén de que atienda o no susnegocios personales. Así, su misma capacidad le procura trabajo permanentementey una gran estatura e imagen pública. Pero además, el legislador políticopresenta las siguientes variantes de acuerdo con su capacidad, estilo ypreparación: - Líder.
- Combativo.
- Vándalo.
El líder El legislador con liderazgo político es, por lo general, el prototipo de losactores que se mencionaban, en donde su gran capacidad hace que otros personajesque también ocupan un escaño dentro de la representación nacional, estatal omunicipal, lo sigan y acaten las directrices que él emita o dicte. Claro que este personaje no se manda solo. Por lo regular, desde su curulatiende los aspectos de interés para el gobierno surgido de su partido, deconformidad con los acuerdos que para tal fin celebre con el titular delEjecutivo del nivel de que se trate, con la dirigencia de su instituto políticoy, en ocasiones, con los miembros de más respeto de su comunidad. No obstante, esta retroalimentación entre poderes públicos, partido, comunidady sectores, concluye en los resultados deseados y con beneficios para todos losinvolucrados en la función gubernamental y, por supuesto, para el electorado.Así, emplea todas sus capacidades y el peso de su imagen y liderazgo paraconducir a su partido hacia los objetivos programados desde el principio de suejercicio legislativo. Un ejemplo de liderazgo político es Humberto Roque Villanueva, licenciado enEconomía por la UNAM, quien fuera presidente de la Cámara de Diputados,miembro de la Comisión Permanente del H. Congreso de la Unión y presidente dela Comisión de Programación, Presupuesto y Cuenta Pública en la LIVLegislatura, y posteriormente, presidente de la Gran Comisión de la LVILegislatura de la Cámara de Diputados y presidente de la Comisión de RégimenInterno y Concertación Política de la misma Cámara. Desde su posición como jefe de los legisladores del partido mayoritario eneste órgano de la representación nacional, Humberto Roque Villanueva ejerciótodo el peso de su liderazgo para persuadir a sus compañeros de grupo de quedebían apoyar las iniciativas enviadas por el presidente Zedillo en materiafiscal y financiera, y principalmente el aumento de la tasa del IVA (que se fuedel 10 al 15 por ciento) y otras encaminadas a corregir los devastadores efectosdel llamado "error de diciembre". Como es conocido, la votación priísta se dividió al respecto, pues losDiputados surgidos del sector obrero del Revolucionario se negaron a apoyardicha modificación. Sin embargo, Roque consiguió que se alinearan y apoyarantal proyecto. El resto es historia; sin embargo, su trabajo, bien coordinado conel del Jefe del Ejecutivo, dio los resultados proyectados por éste. El combativo El legislador con combatividad política es, por lo regular, colaborador deigual importancia al actor antes descrito, pues suele ocuparse de aspectospropios de comisiones como la de Gobernación, la de Régimen Interno yConciliación Política, Justicia, Puntos Constitucionales y otras de igualmagnitud, o como Vicepresidente, Secretario o Prosecretario de la Mesa Directivao la Gran Comisión. En ocasiones, el legislador con capacidad técnica y un gran carisma, del que sedarán más detalles en este mismo capítulo, también llega a desempeñar lasmismas responsabilidades. Volviendo al legislador con combatividad política,suele desempeñar funciones de gran envergadura en correspondencia y complementode las desarrolladas por el líder. Ubicados en posiciones estratégicas –como ya se dijo-, tienen a su cargola responsabilidad de suavizar los roces naturales provocados por el choque deideas, intereses y conciencias propio de la actividad parlamentaria. Como tal,debe ultimar los acuerdos pactados por el líder de su fracción, detallarlos,pulirlos y terminarlos, con lo cual, su actividad tiene un espectro muy amplio,pues por otra parte es el legislador que, en caso necesario, defenderá con todola postura de su instituto político, aunque ello signifique nuevos choques depostulados partidistas y de otros tipos. Eso lo convierte en una especie deariete político que se emplea contra la coraza ideológica de otros gruposparlamentarios. Sin embargo, esa combatividad raramente suele derivar en conflictos y agresionesverbales y mucho menos físicas. En el Congreso poblano, al sustentante le tocópresenciar en muchas ocasiones los roces entre dos Diputados célebres de la LIILegislatura: el profesor Marco Antonio Camacho Cervantes (del PRI) y el doctorJorge Méndez Spínola (del PRD). Ambos fueron personajes que sostuvieron interesantes debates, lo que no alteróen nada la relación de cordialidad existente entre ellos. Incluso, medio enbroma y medio en serio, el Diputado Camacho solía decirle al doctor Méndez queéste, sin duda, alegaba mucho en tribuna porque quería pasar a la historiacomo el Diputado que más había hablado en la Quincuagésima SegundaLegislatura. Méndez Spínola, al escuchar semejante aseveración, por logeneral sonreía y, acto seguido, se levantaba a seguir debatiendo en tribuna.Al final de la sesión, se despedía de Camacho con normalidad. Sin embargo, cada uno defendía con ánimo y convicción las posturas queadoptaban sus partidos para promover, discutir o denegar alguna iniciativa oproyecto, cosa que en su momento dio resultados concretos y consensuados entrecada fracción política representada en el Legislativo del Estado de Puebla. El vándalo Este tipo de legislador se ve cada vez menos, pero es el hombre o mujer quesuele cometer diversas acciones con el fin de alterar el orden normal de lassesiones del Congreso o Cabildo (tales como llegar con sus huestes a causardesmanes o provocaciones al recinto de que se trate, incitar a sus compañeros aabandonar las sesiones con todo lo que ello implica y entorpeciendo los procesosparlamentarios, etc.), o incluso, cayendo en faltas graves como la prepotencia yla inmoralidad pública, como fue el reciente caso del Diputado perredista FélixSalgado Macedonio, quien pese a sus argumentos, quedó públicamente como unhombre prepotente y grosero, escudado en su fuero e investidura. Asimismo, ellegislador vándalo es aquel que comete fechorías o que establece cacicazgosregionales escudado en su condición de miembro de la representación nacional. La actuación de esta clase de actores derivan en la deslegitimación de lalabor parlamentaria, la denigración de la personalidad de los legisladores engeneral, el entorpecimiento de las prácticas y los procesos parlamentarios porcausa de interrupciones, la provocación de escándalos y alteraciones al ordenpúblico, etc. Afortunadamente, con el paso del tiempo, los actores se han ido ubicando cadavez más en la calidad de su trabajo y en el límite de sus funciones yfacultades. No obstante, ello no ha impedido que la sociedad mexicana sepregunte qué tan bueno sería desaparecer la figura del fuero para todosaquellos que ejercen funciones gubernativas en los poderes federales y locales. El técnico El legislador con capacidad técnica es aquel actor que cuenta con preparacióntécnica o profesional orientada a los procesos gubernativos y legislativos, aménde que llega a presentar estudios no sólo de especialización sino incluso denivel postgrado. Este tipo de actor, por lo general, es gente formada después de sus estudiosprofesionales tanto en un postgrado –entendido éste como una Especialidad,una Maestría e incluso un Doctorado– u otro programa de educación continua–diplomados, cursos, seminarios, talleres, foros, congresos, etc.– que,normalmente, adquiere en casas de educación superior o dentro de los institutosde capacitación política de sus respectivos partidos. Por supuesto, el hecho de que tenga estudios profesionales no es garantía deque sea un especialista en técnica parlamentaria, pero si a esto se le agregael valor de una capacitación dada por su instituto político, definitivamenteel conocimiento teórico se ve reforzado por estudios de índole más prácticae incluso por actividades de simulación profesional –como los talleres o losdiplomados, por ejemplo –. El seguidor El personaje que en este contexto se ubica como el legislador seguidor,independientemente de sus características personales, o sea que si es un actorcon liderazgo o no, con nociones técnicas parlamentarias o no, etc., es aquelque, una vez encuadrado en el trabajo legislativo, se da en seguir el liderazgode otros actores relevantes y que normalmente fungen como coordinadores de sugrupo parlamentario, presidentes de comisiones –aunque obviamente siguen mása los que surgen de su partido hacia dichos liderazgos camarales–, etc. Comúnmente, los legisladores seguidores no suelen tener una gran actividad entribuna o como líderes de opinión en debates de comisiones o eventos diversos;sin embargo, no hay que olvidar que siguen siendo representantes y conservan elpeso de su voto en la emisión de directrices y promulgación de leyes omecanismos jurídicos y administrativos. Es ahí donde su presencia puede ser relevante, ya que el liderazgo,especialmente de sus partidos, puede determinar su posición y por ende su votoen tal o cual sentido de una iniciativa. En términos militares, si se permitela metáfora y la comparación, este tipo de actores es la que integra el gruesode una columna de ataque y, en su cohesión, se encuentra la fuerza para llevara cabo iniciativas, o bien, para rechazarlas. El oscuro El caso ya descrito en este capítulo acerca de personajes brillantes, nocorresponde a la mayoría de los actores políticos, por supuesto, y mucho menosa la totalidad de aquellos que ocupan un cargo de elección popular. Es más,una gran parte de los miembros de una legislatura local o federal –incluso alnivel del Senado de la República, que es donde hay mayor competitividad entreactores– acusa un padecimiento ciertamente grave para el lugar que ocupan: elsíndrome de oscuridad política. Este término es más complejo que el principio de rotación política ytambién podría motivar otro estudio. Pero en relación con el presentetrabajo, se puede decir que es el fenómeno en el cual un actor político tieneun desempeño que puede ser indiferente, mediocre, malo e incluso nocivo dentrodel entorno en que se desenvuelve. Así, puede ilustrarse el caso de actores que, en el tiempo que duran comomiembros de una legislatura, no tienen una presencia relevante, nunca suben atribuna a debatir, ni proponen iniciativas ni proyectos y mucho menos fiscalizana los otros poderes o supervisan su distrito. En resumen, tales personajes no figuran y, como dice la vox populi, "sólovan a levantar el dedo" y puede que ni eso. Al respecto, Rafael Tejeda deLuna –como afirmación a las palabras de este autor y como sentencia del fenómeno–dice que "existen legisladores que nunca han subido a tribuna y muchos deellos, ni subirán"... Por otro lado, se tiene a legisladores que sí subena la tribuna, sólo que su actuación resulta más gris que intrascendente. Otro ejemplo observado en la práctica es el de legisladores cuya actuaciónes más brillante, pero a la vez, negativa, pues suben a la tribuna no tanto adebatir con sus adversarios como a arengar a sus correligionarios, incitándolosal vandalismo político, a abandonar las sesiones plenarias o las reuniones decomisiones, o que introducen a sus huestes al recinto legislativo para agrediral personal camaral, a otros representantes o para causar destrozos almobiliario. En fin, que hay actores políticos que, como los niños –valga la comparación–,se dan a conocer por su intachable conducta, disposición y aplicación para elestudio, el deporte y las artes. Pero, así también los hay que –igual quecomo otros tantos infantes– se les identifica por flojos, faltistas, ineptos,irrespetuosos, peleoneros, burlones y una larga lista de adjetivoscalificativos, aunque en este caso lo correcto sería decir descalificativos, yque la Real Academia perdone al tesista. 8. Epílogo Como ya se ha visto, hay muchos tipos de legisladores, pero indudablemente,todos ellos habrán atravesado por un proceso de formación, ya sea en eltrabajo comunitario, dentro de una organización, dentro de su partido político,aunque también hay muchos otros lugares donde se puede formar como tal, sea enel campo de lo académico, la administración pública, etc. Sin embargo, estas son sólo algunas de las formas en que puede darse la formacióndel actor político que, eventualmente, asciende –o tiene posibilidades deascender– a un cargo del orden legislativo independientemente del nivel degobierno en que esto se dé, o del órgano de que se trate. Esta aportación académica constituye sólo una parte del universo quecomprende el trabajo, el ámbito de acción e influencia, la personalidad y losrecursos tanto internos como externos de los actores que protagonizan laactividad política en el México contemporáneo, e intenta no ser portador dealguna verdad, sino simplemente un marco de referencia para aquellos interesadosen el fenómeno parlamentario de la actualidad. Trabajo enviado por:
Ò EmilioVelazco Gamboa emiliovelazco@hotmail.com Mexicano, 31 años de edad, es Licenciado en Ciencias Políticas por laUniversidad del Desarrollo del Estado de Puebla (UNIDES). Tiene los Diplomadosen Derecho Electoral y en Derecho Constitucional, por la Universidad Cuauhtémoc.Actualmente es consultor académico e investigador independiente.
Compartir 
Publicación enviada por Emilio Velazco Gamboa
Contactar
Código ISPN de la Publicación EpypZpVlZlnFcjsMAh
Publicado Tuesday 12 de August de 2003
Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.
|