Monografias | Reforma política, Estado comunitario y cambios en el régimen político

Reforma política, Estado comunitario y cambios en el régimen político

Resumen: Constituye éste Artículo el primero de una serie de Ensayos, por cierto condensados, cuya unidad conceptual y metodológica la dará el examen, como inquietud central, de distintas opciones de reforma del Estado y del Régimen político, aunque teniendo siempre como referente fáctico la preocupación teórico práctica dominante en cada coyuntura; en este caso el problema de la reforma política en general y el del referendo en particular. Como lo sugiere la forma de presentación del escrito, para sus posibles lectura,discusión y uso social se buscará darle a cada cuadro conceptual analítico cierta independencia de tal forma que conserve su sentido aún por fuera del texto general del que hace parte.

Publicación enviada por Humberto Vélez Ramírez


 

Reforma política, Estado comunitario y cambios en el régimenpolítico.

Primera Aproximación. Algunas hipótesis de contexto para elanálisis de la reforma política y del referendo

  1. Introducción
  2. Parte uno
  3. Parte dos
  4. Bibliografía

Introducción

Constituye éste Artículo el primero de una serie deEnsayos, por cierto condensados, cuya unidad conceptual y metodológica la daráel examen, como inquietud central, de distintas opciones de reforma del Estado ydel Régimen político, aunque teniendo siempre como referente fáctico lapreocupación teórico práctica dominante en cada coyuntura; en este caso elproblema de la reforma política en general y el del referendo en particular.Como lo sugiere la forma de presentación del escrito, para sus posibleslectura,discusión y uso social se buscará darle a cada cuadro conceptual analíticocierta independencia de tal forma que conserve su sentido aún por fuera deltexto general del que hace parte.

Entre la ideología y el ensayo, en la mejor línea de EdgarMorin (1), estas anotaciones tienen como objetivo específico la exploración delos profundos cambios que se están insinuando tanto en la forma de Estado comoen el régimen político en Colombia; en lo metodológico, del examen deacciones gubernamentales concretas orientadas a darle forma al Estadocomunitario (nueva forma del Estado capitalista en Colombia, en lo programáticoplanteada y buscada por Uribe), así como de la bifurcada reforma política (víasCongreso nacional y referendo) y de la Política de orden publico en susimpactos sobre los derechos ciudadanos y sobre las dinámicas de lasorganizaciones democráticas y del movimiento social en general, proporcionanelementos valiosos para evaluar, en una primera aproximación, la naturaleza,sentido y alcances de esos cambios.

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Sea la que sea la índole de su proyecto de reforma estatal,por fin un presidente en Colombia se ha convencido de que en este país con elEstado históricamente instalado, resulta utópico, como decimos los paisas,aspirar a llegar a algún "Pereira"; tal como veremos la Constituciónde 1991 definió las directrices prescriptivo-normativas de un nuevo Estado,entre la socialdemocracia y el neoliberalismo, ente lo público y lo privado,entre el Estado social de derecho y el mercado, pero dejó la puerta abiertapara que su específica configuración institucional quedase amerced, primero, de la Política "política"del gobierno de turno,segundo, de las correlaciones de fuerzas en el Congreso nacional y tercero, dela participación o no participación ciudadana; el problema de los movimientossociales como constructores y de-constructores de institucionalidad, en cambio,quedó completamente por fuera del espíritu de la Constitución de 1991.(2)

Constituye la anterior una primera hipótesis de orientaciónde esta reflexión.

Pero, una hipótesis telón de fondo sobre un diagnóstico debase para una cierta opción de de reforma estructural del Estado en Colombiaquedó recogida así en "Atisbos analíticos" No 27 (3): No setrata de continuar espantando incautos con una visión apocalíptica del Estadoa partir de nociones como ‘Estado paria’ o ‘Estado colapsado’; endefinitiva éste es un Estado real, altamente ‘efectivizado’ por losdispositivos de un clientelismo reproductor de la corrupción, pero en la másaguda crisis estructural de múltiples y variados rostros; la crisis deautoridad, sobre la que Uribe descarga todo el problema, va más allá dela aplicación o no aplicación de la ley; se vincula, más bien, a laelevada eficacia social práctica de una vigorosa para-institucionalidadnormativa "de hecho" que, al margen del derecho positivo colombiano,regula las relaciones cotidianas de la ciudadanía. Para rastrear la validez empíricade esta hipótesis basta examinar el Informe de "El Tiempo" titulado"Colombia Enferma" en el que, al presentar los resultados deuna Encuesta sobre corrupción, soborno, falsificación y piratería, señalaque, en el autoimaginario colectivo ciudadano, 7.85 de cada diez colombianos soncorruptos( a lo mejor sin darnos cuenta, de corrupción, en alguna forma,untados estamos todos) alcanzando la cifra a 9.42 para los funcionarios públicosy a 8.56 para los privados.(4). En segundo lugar, para comprender la naturalezay alcances de la crisis del Estado no se podrá enflaquecer la precariedadde su legitimidad social ligada al sesenta por ciento de colombianos quedesfallecen entre la pobreza y la miseria para configurar así el grave problemade la exclusión social; en tercer lugar, la exclusión política,alimentada por un bipartidismo coercitivamente impuesto desde el Estado, asícomo a partir de las prácticas de los propios partidos tradicionales, ha sidouna nota estructural y funcional central del régimen político del país, que,en cualquier sociedad democrática, es el puente casi natural entre la Sociedady el Estado. De la crisis estructural funcional del Estado también hace parte elenorme deterioro de su poder socioterritorial, ligado a las dinámicasde la guerra interna, problema que el actual gobierno, para saltarse el perequede reformas socioestructurales más o menos de fondo, ha decidido abordar por lavía de la radicalización de la guerra por fuera de un cálculo racional, serioy sistemático sobre sus tiempos, costos económicos y nuevas consecuenciasperversas sobre la sociedad a la que con benevolencia se le pretende brindarseguridad sicosocial. Interesante la advertencia que, al respecto, le acaba deformular al gobierno de Uribe, una ONG norteamericana cercana, si no estoy mal,a intelectuales y académicos pro-republicanos (para que no se asusten losuribistas despistados en Estados Unidos también existen ONGS y hasta democráticasy hasta cercanas a la defensa de los derechos humanos) : pese a que elpresidente ha devuelto, ha escrito "Diálogo interamericano", laesperanza a muchos colombianos y que sus estrategias muestran ya algunosresultados positivos, "los riesgos que enfrenta en los meses por venir sonenormes. Aún con el apoyo financiero de Estados Unidos el Estado podría noretomar ni mantener una ventaja militar frente a las guerrillas. Y si lo hacepodría infligir daño suficiente como para minar el respaldo público", asícomo para socavar su gobernabilidad hacia el futuro; el mayor cierre cotidianode las oportunidades para la negociación, la universalización deldesplazamiento forzado y de la violación de los derechos humanos constituyensituaciones que " si el gobierno no enfrenta con agresividad podríanjustificar una condena internacional", se precisa en ese Informe entrecuyas firmas se destaca la de Fernando Enrique Cardoso, expresidente delBrasil.(5). Finalmente, habría que agregar que también hacen parte de lacrisis estructural del Estado, por una parte, su asumpción prácticapatrimonialista y rentística por parte de poderosos intereses privados ycorporativos como si fuese un enorme latifundio donde cada quien reclamasu mayor o menor parcela y, por la otra, la baja capacidad de gestióncomunitaria de su aparato institucional, lo que no se puede asimilar a ausenciade un Estado comunitario. Todos estos rostros, perversamente críticos, delactual Estado, excepción quizás hecha de su fractura socioterritorial, conseguridad que tenderán a agigantarse vía una salida guerrerista del conflictoarmado.

Como nada hay simple en el universo humano, máxime cuando deuna realidad altamente compleja como la del Estado se trata, un diagnósticosobre éste que, como el de Uribe viabiliza, como solución pobre y encerrada,la combinatoria "aplicación efectiva de la ley y eficacia de losfusiles" para rescatar la plena soberanía interna estatal, necesariamenteconstituye un diagnóstico unidimensional, que convertirá en unípeda, y por lotanto en frágil y vulnerable, toda propuesta de reforma estatal que sobre élse monte.

Constituye el anterior un primer nivel de necesaria contextualización detoda propuesta de reforma política orientada a producir cambios en las formasactuales del Estado y del régimen político colombiano.

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En general, muy distanciados se encuentran losneoinstitucionalistas criollos del paradigma neoinstitucional diferenciado deJoseph Stiglitz, por ejemplo, a quien la legítima preocupación teórica y prácticapor la eficacia y la efectividad de las instituciones, las políticas yestatales incluidas, no lo ha conducido al anarquismo antiestatal de derecha.Por el contrario, dentro de su enfoque el Estado cabe no sólo con una funcióninstrumental, la de regular el mercado corrigiendo sus fallas, si no, además,como un valor institucional en sí mismo capaz de actuar en zonas estratégicasde la vida social y del comercio exterior. En el equipo de gobierno, cercanos aun neoinstitucionalismo duro han estado el asesor Hommes, el fallecido Juan LuisLondoño, así como el otro Londoño, el neogrecocaldense, quienes, con énfasisdistintos, han tenido como ideal político la autodireccionalidad del mercado,el paradigma de los derechos de propiedad, la trascendencia de los costos detransacción, así como la racionalidad de los agentes sociales. A Uribe, encambio, la dosis vaga de Estado comunitario, noción todavía vagarosa, que lebusca inyectar al mercado, lo ha desplazado a un neoliberalismo, más bien,moderado. D e todas maneras, los Cien puntos, laico cristianos, de Uribeen alguna forma se encuentran cercanos, o, por lo menos, influenciados por unneoinstitucionalismo de inspiración neoliberal-comunitarista estatal .

La propuesta originaria de Uribe era la de sacar avante, víareferendo, una reforma política orientada a enfrentar y combatir la corrupcióny la politiquería. No se podrá decir que su propuesta era demagógica porestar orientada simplemente a cosechar votos; no, el combate contra la corrupciónhace parte intrínseca del enfoque neoinstitucional. Al margen de la cuestiónética o del enfoque de la corrupción como un asalto abierto a lasposibilidades de inversión social (el corrupto público le arrebata al pobre elpan de la boca y al niño de la barriada lo deja sin desayuno, cuadernos nicolores, por lo que merece ser, para usar el lenguaje de la guerra, civilmente"fusilado"), para el neoinstitucionalsmo la corrupción eleva loscostos de transacción reduciendo los niveles de ganancias y de utilidades delos empresarios inhibiendo así las posibilidades de inversión productiva.Entones un Estado sin corruptos más que un asunto ético es una cuestión deestética productiva.

En sus contenidos originarios el proyecto de referendo deUribe no estaba orientado a producir cambios drásticos en las formas del Estadoni en las del régimen político siquiera; para reformar el primero, desde unenfoque unidimensionalmente cuantitativista y fiscalista ( fusionarinstituciones y reducir nómina) había solicitado facultades extraordinarias alCongreso. En cuanto al segundo, sin inducir todavía cambios drásticos en él,la intención primaria era la de la higienización ética y técnica de lascostumbres políticas. Problemas centrales como el de su efectiva y radicaldemocratización orientada a prevenir y enfrentar la crisis de representacióncaracterística del bipartidismo, no constituían su preocupación central;tampoco lo eran ni la de cerrar todo espacio político al para-militarismo encuanto nota históricamente estructural- funcional del régimen políticocolombiano ni la reforma del actual ordenamiento territorial, base central delos poderes institucionales y parainstitucionales que viabilizan yoperacionalizan la politiquería ni la de generar dispositivos concretos queinhibieran las clientelistas ingerencias recíprocas Ejecutivo-Congresonacional. Esto no obstante, la propuesta originaria era refrescante, y por esa víatambién generó votación importante, pues se trataba de colocarle importantestalanqueras a los politiqueros corruptos. Entonces, una cosa fue el proyecto dereferendo de Uribe en su pureza originaria, con revocatoria y disminución delsueldo de concejales y diputados en un cincuenta por ciento y con congresounicameral y con drástica reducción del número de curules y otra cosa es laley de referendo sin todo eso y con muchas cosas más y más fuertes asociadas auna "mejor y más cualificada" posibilidad de reproducción de lapolitiquería y la corrupción. Por una parte, le creó sujeto histórico protagónicoen la masa crítica de burocracia estatal de elección popular interesada enpermanecer en sus cargos por un año más; y por la otra, refinó el dispositivode neoauxilios parlamentarios al asociarlo al imaginario colectivo de que"efectivamente se está participando" por el mero hecho de hablar departicipación ciudadana y comunitaria al margen de las condiciones concretasdentro las que ésta se produce. De ahora en adelante los congresistas ya notendrían que luchar denodadamente en el interior del propio Congreso poralinearse dentro de una relación de fuerzas funcional a la apropiaciónpersonal de una "buena cuota presupuestal"; no, les bastará convertiren "Comunidad democráticamente participante" lo que no es másque la masa discriminada de electores cautivos encarcelados ahora en unlocal del municipio o del departamento o la nación hasta que definan mecánicamenteuna asignación clientelista del respectivo presupuesto municipal, departamentalo nacional. Entonces, en adelante, el congreso ya no será el "malo"de la milimetría presupuestal, pues, argumentarán, ," fue eso lo querecomendó la Comunidad en la más amplia Asamblea democrática de que se tengamemoria en la historia de mi pueblo".

En mi concepto Uribe ya no tendrá que jugarse a fondo parasacar avante un referendo orientado a higienizar las costumbres políticas; yase jugó y perdió la partida. Ha sido ésta su primera y gran derrota.Su propuesta originaria quedó engullida por las fauces voraces de los poderesinstitucionales y para-institucionales reales que en Colombia viabilizan yposibilitan cotidianamente la universalización de las prácticas corruptas ypolitiqueras. Qué enormes y vigorosos son en este país los poderesestablecidos y para-establecidos para viabilizar la corrupción, que hastalograron arrinconar a un presidente metido hasta los tuétanos en el corazón y,hasta hace poco también, en la chequera de los colombianos!!! Como lo hareiterado Jaime Castro "del referendo para la reforma política"pasamos "al plebiscito para el ajuste fiscal" (6); en coherencia conlas exigencias y premuras de una reguerra que en muy poco tiempo se engullirá,incalculables ya, billonadas del presupuesto nacional, con seguridad que Uribe ysu Equipo se la jugarán por las implicaciones fiscales del referendo. Por esoéste para el presidente Uribe continúa siendo, como lo manifestó en sus yacablegráficas y puntualistas entrevistas (7) el Plan A-B-C Y D. Si en algúnmomento desiste del referendo, lo dudará tanto como remover al ideológicamentefuncional Londoño, ya tiene previstas las vías para generar nuevos recursospara la guerra.

BIBLIOGRAFIA

  1. Morin, Edgar. "Una Concepción reformada de la Sociología" , en, Sociología, Tecnos, Mdrid, 2000, p.18.

     

     

  2. Vélez, Humberto. "Economía neoinstitucional,construcción y de-construcción de instituciones y Ley 100", CID, Universidad Nacional de Colombia, 2002.

     

     

  3. "Atisbos Analíticos No 27, Cali, enero de 2003.

     

     

  4. Los Informes de El Tiempo se dieron así: Corrupción, 26 de enero de 2003; Soborno, 27 de enero de 2003; Falsificación, enero 28 de 2003; Piratería, 29 de enero de 2003; Editorial, 30 de enero de 2003

     

     

  5. "El Tiempo", 1 de marzo de 2003.

     

     

  6. Castro Jaime."El Referendo que no fue", en, El Tiempo, Lecturas Dominicales,domingo 2 de marzo de 2003.

     

 

 

Humberto Vélez Ramírez

ECOPAIS, Fundación EstadoComunidadyPais

Programa de Estudio políticos y de Resolución deConflictos, Instituto de Educación, Universidd del VALLE

humbertovelez@andinet.com

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Publicado Tuesday 12 de August de 2003

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