Monografias | El Capitalismo y el LiberalismoEl Capitalismo y el LiberalismoResumen: EL CAPITALISMO: Concepto, Características Fundamentales, Plusvalía y Capitalismo, Los Componentes del Valor, Tasa de Plusvalía, Composición Orgánica del Capital, La Tasa de Ganancia, Reproducción Simple,Acumulación, Reproducción Ampliada, El Capitalismo de Competencia,Leyes, Crisis y Depresiones del Capitalismo,~~EL IMPERIALISMO: Concepto, Origen y desarrollo, Justificación del Imperialismo, Consecuencias.(V) Índice INTRODUCCION. EL
CAPITALISMO. EL
IMPERIALISMO INTRODUCCION Aunque
las teorías sobre el capital son todas relativamenterecientes, el capital, como
tal, ha existido en las sociedades civilizadas desdela antigüedad. En los
antiguos imperios del Lejano Oriente y del Oriente Próximo,y en mayor medida en
el mundo greco-romano, se utilizaba el capital en forma deherramientas y equipos
sencillos para producir tejidos, cerámica, cristalería,objetos metálicos y
muchos otros productos que se vendían en los mercadosinternacionales. Tras la
caída del Imperio romano, la desaparición delcomercio en Occidente acarreó
una menor especialización en la división deltrabajo y redujo la utilización
del capital en la producción. Las economíasmedievales se basaban
fundamentalmente en una agricultura de subsistencia, porlo que no se las puede
considerar economías capitalistas. Con las Cruzadasempezó a resurgir el
comercio. Esta reaparición del comercio se aceleró aescala mundial durante el
periodo de los descubrimientos y colonizaciones definales del siglo XV. El
aumento del comercio favoreció una mayor división deltrabajo y una mecanización
de la producción, estimulando así el crecimientodel capital. Los flujos de oro
y plata provenientes del Nuevo Mundo facilitaronel intercambio y la acumulación
de capital, estableciendo las bases para la RevoluciónIndustrial, gracias a la
cual los procesosproductivos se alargaron, necesitando mayores aportaciones de
capital. El papeldel capital en las economías de Europa Occidental y América
del Norte fue tanimportante que la organización socioeconómica prevaleciente
en estas zonasdesde el siglo XVIII hasta el siglo XX se conoce como sistema
capitalista ocapitalismo. . El
CAPITALISMO. .
Sistema económico en el que los individuos privados y las
empresas de negocios llevan a cabo la producción y el intercambio de bienes y
servicios mediante complejas transacciones en las que intervienen los precios y
los mercados. Aunque tiene sus orígenes en la antigüedad, el desarrollo del
capitalismo es un fenómeno europeo; fue evolucionando en distintas etapas,
hasta considerarse establecido en la segunda mitad del siglo XIX. Desde Europa,
y en concreto desde Inglaterra, el sistema capitalista se fue extendiendo a todo
el mundo, siendo el sistema socioeconómico casi exclusivo en el ámbito mundial
hasta el estallido de la I Guerra Mundial, tras la cual se estableció un
nuevo sistema socioeconómico, el comunismo, que se convirtió en el opuesto al
capitalista. :
A lo largo de sus historia, pero sobre todo durante su auge
en la segunda mitad del siglo XIX, el Capitalismo tuvo una serie de características
básicas: Pago al propietario de un factor de producción (trabajo,
energía) de una cantidad inferior al valor del producto. Este término puede tener dos significados básicos: el
primero es el uso de bienes materiales, normalmente con un suministro fijo, para
los fines establecidos por los que se realiza su manipulación, y el segundo, más
negativo, es un elemento clave de la teoría marxista sobre la lucha de clases.
Esta teoría establece la teoría del valor del trabajo, que a su vez conlleva
el concepto de plusvalía. Sostiene que el capitalista paga al trabajador el
coste de su producción, pero recibe el precio de mercado del producto, paga
costes externos (alquileres, etc.) y se embolsa el resto (la plusvalía) como
ganancia. Esta idea de la plusvalía o ganancia nunca fue postulada por los
economistas liberales y, en cualquier caso, parece estar en desacuerdo con la
doctrina clásica del intercambio de equivalentes económicos. .
La gran crisis de fines del año 1929 y la profunda depresión
subsiguiente marcarán, con el surgimiento del mundo comunista, un hito
prominente en la historia del desarrollo económico-social de la Humanidad. a) La Gran Depresión La Gran Depresión tuvo repercusiones prácticas y teóncas. En el orden práctico, las lecciones de la crisis no hacen
sino corroborar los puntos de vista anteriormente enumerados sobre las funestas
consecuencias del Capitalismo de grupos antagónicos. Una vez superadas las crisis de reconversión—de una economía
de guerra a una economía de producción agrícola e industrial—, las
naciones, tanto europeas como, sobre todo, americana, prosperaron inauditamente. Estados Unidos, y aun Latinoamérica, proseguía y acumulaba
el impulso recibido al tener que abastecer al continente europeo, sumido primero
en la lucha, arruinado después, pero con deseos y necesidad de rehacerse. Poco a poco y con sobresaltos Europa se reconstruye. A partir
de 1925 logra alcanzar los niveles de producción conocidos antes de la guerra. En Estados Unidos la ola de optimismo era gigantesca. Su naciente, y pronto vigorosa, industria del automóvil y
maquinaría agrícola va ampliándose sin cesar, gracias a las nuevas
modalidades de la producción en y de la venta a crédito. Actuando como foco
impulsor, a la vez que promueve el auge de la producción agrícola, sacude en
sus cimientos a las industrias básicas y a las ramas extractivas de carbón y
minerales. La ola de optimismo es secundaria; viene apoyada en la
precedente del mas intenso trabajo y de la difusión del poder de compra entre
las clases trabajadoras. Con todo, el optimismo acabo degenerando, sobre todo en Wall
Street, en ardiente especulación. Las acciones cotizadas en la Bolsa de Nueva
York totalizaban, según los montos suscritos y los curves registrados, en los
diversos años: 1925 = 27.000 millones de d61ares. 1929 = 89.000 millones de dolares. Donde aparece con claridad la ficticia hinchazón de los
valores. Como ejemplo ilustrativo se propondrá el famoso caso
"Ward", quien, deseando alzarse con la fabricación y comercio del pan
en las mayores ciudades, halagaba a los propietarios de las panaderías, ofreciéndoles
altísimos precios pare la compra de sus negocios. Una vez adquiridos estos,
emitía acciones representativas del capital social así sobrestimado; las ofrecía
en la Bolsa, y con el producto de la venta volvía a comprar y asociar al
negocio nuevas panaderías a precios exagerados. Resultado: que a la vez que,
ciertamente, iba monopolizando el negocio, y por lo mismo, cobrando fuerza económica,
acentuaba la desproporción entre el valor nominal de las acciones, el capital
social y los verdaderos activos que la empresa poseía. En tales circunstancias
los dividendos repartidos no podían ser sino ficticios. La ruina futura era
inevitable. Como se ve, aunque las gentes se creían, y aun eran mas
ricas y ello estimulaba las compras y la producción, la prosperidad no estaba
bien cimentada. Un segundo factor decisivo pare el futuro desencadenamiento
de la crisis hay que reponerlo en el sector de crédito internacional. Los aliados habían impuesto a los vencidos fuertes pagos en
concepto de reparación por los gas tos y destrucción de la guerra. Alemania supo jugar bien la partida. Era imprescindible que
se le ayudara a reconstruirse, si se pretendía obligarla a pagar tan cuantiosas
sumas. Saneada desde 1924 por el mago alemán de las finanzas, H. Schacht, la
situación monetaria, los capitales extranjeros, franceses, ingleses y
americanos, comienzan a fluir sobre Alemania y Austria. Los elevados tipos de
interés pagados por los Bancos germanos eran un especioso atractivo. Aunque
recibidos a corto plazo, esos fondos son prestados por los Bancos a la industria
a largo plazo. Cuando sobrevenga la crisis, estarán ampliamente inmovilizados y
será imposible el repatriarlos. Así las cosas, los primeros síntomas de malestar
provinieron del sector agrícola norteamericano. Al recuperarse totalmente Europa y seguir América acumulando
los impulsos recibidos, se va a crear una peligrosa situación de excedentes de
producción agrícola, que no encontrara fácilmente salida en los mercados y
presionara a la baja sobre los precios. Por ejemplo, en el sector azucarero, con anterioridad a la
guerra, Europa y América producían por partes iguales un total de 181 millones
de quintales de azúcar —de remolacha y carne—. Durante la guerra, la
producción europea se reducía a 26 millones, mientras que la americana
aumentaba a 132 millones. Pero pare el año 1928 la producción recuperada de
Europa alcanzaba a 83 millones de quintales, mientras que la americana seguía
creciendo hasta superar los 185 millones, más que la europea y americana
conjuntamente antes de la guerra. El caso del azúcar es tan solo un indicio de lo ocurrido con
otros productos agrícolas, particularmente al trigo, maíz, etc. A1 gravitar pesadamente los excedentes, sobrevino el
hundimiento de los precios, el retraso en los pagos de la maquinaria comprada a
crédito por parte de los agricultores, las primeras dificultades de la
industria americana y de sus Bancos. A1 querer estos sostenerse con la repatriación de fondos
desde Europa, pusieron en aprieto a los Bancos alemanes. Fueron precisamente las
demandas de retiro de fondos las que, provocando la quiebra de la poderosa
institución del "Creditanstalt", de Viena, desencadenaron la ola
mundial de pánico. Los Bancos americanos, queriendo anticiparse unos a otros en
la repatriación de capitales, agudizaron la crisis y obligaron a Alemania a
decretar la moratoria bancaria. El edificio de la prosperidad se venia abajo. La especulación jugo entonces a la baja y las cotizaciones
en Wall Street se hundieron en el abismo. Las acciones totalizaron en: 1932 = 15.663 millones de $, contra los 89.000 de 1929. La caída arruinó a los que antes se creían ricos, empezó
a frenar las compras y acabó arrastrando tras sí a todos los precios: los
industriales al por mayor bajaron en un 32 por 100; los agrícolas lo habían
hecho en un 54 por 100. E1 frenazo consiguientemente experimentado por la producción
industrial trajo como consecuencia inevitable la reducción de sueldos y
salarios en un 40 por 100, aun pare el personal ocupado. Pero, sobre todo, el paro obrero forzoso alcanzo niveles
anormales y extraordinarios. En los años peores se contaron en EE. UU. hasta
catorce millones de obreros parados. De 1931 a 1940 hubo siempre, por lo menos,
siete millones de obreros sin trabajo. Como Norteamérica había empezado a ser ya la potencia económica
dominante, la crisis se propagó a todo el mundo. La producción global alemana
se redujo en un 40 por 100; sus exportaciones lo hicieron en un 50 por 100. En
Inglaterra los obreros parados pasaron de los cuatro millones. Nada tiene de extraño que, en estas circunstancias,
germinara en la mente de Lord Maynard Keynes la Teoría General del Empleo, del
Interés y de la Moneda. Libro publicado en 1936, que iba a reorientar la Teoría
Económica. Esos graves hechos explican igualmente los anhelos por una
seguridad social total, que culminaron en el informe de Sir W. Beveridge y en el
programa implantado después de la segunda guerra mundial por el partido
laborista ingles. Pleno Empleo, Seguridad Social, Nacionalización de las
Empresas, Participación obrera en la Gestión, Intervención económica del
Estado, fueron tópicos socorridos en la inmediata postguerra. b) El Comunismo. Paralelamente con esta evolución del mundo occidental había
seguido su curso azaroso y sobresaltado la revolución rusa. Será verdad que la implantación del comunismo en los
diversos países ha desmentido las previsiones marxistas de una revolución
proletaria en un mundo capitalista de intensa concentración industrial; será
cierto que los conductores soviéticos, dando muestras de realismo político, a
veces feroz, han abandonado, o atemperado a las circunstancias y conveniencias
la ortodoxia marxista; podremos quizás esperar o anhelar que los mismos éxitos
logrados induzcan en los dirigentes un mayor sentido de responsabilidad y
moderación ante la necesaria salvaguarda de la obra realizada: es verosímil
que la paulatina mejora de las condiciones materiales de vida del pueblo ruso
despierte en vasto s sectores de sus cuadros intermedios una mayor ansia de
libertad; habrá quien vislumbre en el horizonte del futuro el probable
definitivo fracaso de un sistema absorbente, centralizador, despótico; todos
deberían recriminar la perversión de una ideología filosófico-religiosa
falsa y antihumana, etc. Pero, mientras tanto, quedará como hecho histórico
alucinante, de trascendental significación para el curso de la humanidad la
aparición del Comunismo en Rusia, su atormentada consolidación en el país
soviético y la forzada y oportunista propagación en más de la mitad del
mundo. Cuatro estadios se pueden señalar en la evolución del
comunismo: A través de esos cuatro estadios un resultado queda patente.
Y es, el del abierto desafío lanzado por el Comunismo contra el Sistema
Capitalista. Aunque sin dar del todo crédito a los datos estadísticos,
ni aceptar siquiera la estricta comparabilidad de las cifras, nos parece que es
un triunfo innegable de los dirigentes comunistas el que en la esfera de la
producción se vayan acercando a los volúmenes y tasas de crecimiento
occidentales. Pero, sin duda, han sido más efectivos sus logros en la
esfera de la distribución, en la nivelación de las fortunas, desmantelamiento
de arcaicas estructuras sociales y proporción de igualdad de oportunidades para
todos. No tiene por que arredrarnos el reconocimiento de que unos
cuantos años de vandalismo comunista, aunque haya sido, o sea, devastador su
paso, puede dejar despejado el terreno para la apertura de nuevos caminos. c)
La Situación actual de los dos bloques contrapuestos. Quizás sea una de las mas faustas consecuencias de la
aparición y afianzamiento del Comunismo, la reacción provocada en el sistema
capitalista contrapuesto. El mundo occidental esta despertando. Asistimos a un
rejuvenecimiento y a una transformación del sistema capitalista. Es notorio el
vigor, siempre renovado en la eficacia productiva, del capitalismo americano.
Resulta todavía mas esperanzador el proceso creativo del capitalismo europeo,
mas abierto a las necesarias reformas sociales. Comunismo y Capitalismo se hallan hoy día frente a frente. Personalmente opinamos que el Capitalismo, o continua y
acelera el proceso de interna renovación, superando viejas concepciones, o
sucumbe ante el ímpetu del adversario. Así mismo el Comunismo, que en sus etapas iniciales puede
ofrecer evidentes éxitos, por la implantación de un férreo Capitalismo de
Estado, forzosamente ha de degenerar, y a la larga no será lo suficientemente
eficaz como para asegurar permanentemente una adecuada y justa distribución de
la riqueza. Frente a ambos sistemas, capitalista y comunista, se alzan,
como tierras de conquista y promisión, las vastas extensiones del sudeste asiático,
de los continentes africano y latinoamericano. En este tercer campo de lucha intermedio debe dirimirse la
gran contienda, si no queremos asistir a la conformación de un capitalismo de
naciones ricas y un proletariado de naciones pobres. Las profundas desigualdades sociales, asentadas en vetustas
estructuras y que dan como resultado la miserable condición de vida de las
clases populares, hacen de esos continentes campo abonado para el Comunismo. Pero también, al contrario, en ese ámbito del mundo
subdesarrollado podría encontrar el sistema capitalista un terreno de misión y
de obra redentora. Redentora de esos pueblos y de sus propios vicios. Salvando a
esos mundos, el Capitalismo se salvara a sí mismo y desbaratara la permanente
amenaza del Comunismo. EL
IMPERIALISMO. .
Práctica de dominación empleada por las naciones o pueblos
poderosos para ampliar y mantener su control o influencia sobre naciones o
pueblos más débiles; aunque algunos especialistas suelen utilizar este término
de forma más específica para referirse únicamente a la expansión económica
de los estados capitalistas, otros eruditos lo reservan para caracterizar la
expansión de Europa que tuvo lugar después de 1870. Aunque las voces
imperialismo y colonialismo tienen un significado similar y pueden aplicarse
indistintamente en algunas ocasiones, conviene establecer ciertas diferencias
entre ellas. El colonialismo, por lo general, implica un control político
oficial que supone la anexión territorial y la pérdida de la soberanía del país
colonizado. El imperialismo, sin embargo, tiene un sentido más amplio que
remite al control o influencia ejercido sobre otra región, sea o no de forma
oficial y directa, e independientemente de que afecte al terreno económico o
político. .
El origen del imperialismo se remonta a la antigüedad y ha
adoptado distintos modelos a lo largo de la historia, siendo algunos de ellos más
frecuentes que otros dentro de un periodo histórico concreto. En el mundo
antiguo la práctica del imperialismo daba como resultado una serie de grandes
imperios que surgían cuando un pueblo, que generalmente representaba a una
determinada civilización y religión, intentaba dominar a todos los demás
creando un sistema de control unificado. El imperio de Alejandro Magno y el
Imperio romano son destacados ejemplos de esta modalidad. Por el contrario, el imperialismo europeo de comienzos de la
era moderna (1400-1750) se caracterizaba por ser una expansión colonial en
territorios de ultramar. No se trataba de un país que intentaba unificar el
mundo sino de muchas naciones que competían por establecer su control sobre el
sur y sureste de Asia y el continente americano. Los sistemas imperialistas se
estructuraron de acuerdo con la doctrina del mercantilismo: cada metrópoli
procuraba controlar el comercio de sus colonias para monopolizar los beneficios
obtenidos. A mediados del siglo XIX apareció otra variante, el
imperialismo del librecambio. Esta modalidad perduró en este periodo pese a que
el mercantilismo y la creación de imperios oficiales estaba disminuyendo de
forma significativa. El poder y la influencia de Europa, y sobre todo de Gran
Bretaña, se habían extendido de manera oficiosa, esto es, haciendo uso de vías
diplomáticas y medios económicos, en lugar de seguir canales oficiales como la
creación de colonias. Sin embargo, el imperialismo basado en el librecambio
desapareció pronto: hacia finales del siglo XIX las potencias europeas habían
vuelto a practicar el imperialismo consistente en la anexión territorial,
expandiéndose en África, Asia y el Pacífico. Desde que terminó la II Guerra Mundial y la mayoría de
los imperios reconocidos se disolvieron, ha prevalecido lo que podríamos
calificar como el moderno imperialismo económico, donde el dominio no se
manifiesta de manera oficial. Por ejemplo, Estados Unidos ejerce un considerable
control sobre determinadas naciones del Tercer Mundo debido a su poder económico
y su influencia en algunas organizaciones financieras internacionales, tales
como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI). Del mismo modo,
las potencias europeas han seguido interviniendo de forma significativa en la
vida política y económica de sus antiguas colonias, por lo que han sido
acusadas de practicar el neocolonialismo, que consiste en ejercer la soberanía
de una nación sin que exista un gobierno colonial oficial. 3
Justificaciones del imperialismo Las razones por las cuales los estados han aspirado a crear
imperios a lo largo de la historia son de diversa índole, y podrían
clasificarse, en términos generales, dentro de tres grupos: económicas, políticas
e ideológicas. Asimismo, pueden distinguirse diversas teorías en razón del
elemento al que se dé más relevancia. Los
móviles económicos Los intereses económicos son los más habituales cuando se
trata de explicar este fenómeno. Los defensores de esta concepción sostienen
que las naciones se ven impelidas a dominar a otras para expandir su economía,
adquirir materias primas y mano de obra, o para dar salida a los excedentes del
capital y producción. La teoría más notable que vincula el imperialismo con
el capitalismo es la de Karl Marx. Lenin, por ejemplo, consideraba que la
expansión europea del siglo XIX era la consecuencia inevitable de la necesidad
de las economías capitalistas europeas de exportar su excedente de capital. Del
mismo modo, los marxistas contemporáneos explican la expansión de Estados
Unidos en el Tercer Mundo basándose en imperativos económicos. Los
móviles políticos Otros autores hacen hincapié en los condicionantes políticos
y alegan que la razón principal por la que los estados tienden a expandirse es
el deseo de poder, prestigio, seguridad y ventajas diplomáticas con respecto a
otros estados. Según esta corriente, el objetivo del imperialismo francés del
siglo XIX era recuperar el prestigio internacional de Francia después de la
humillación que supuso la derrota en la Guerra Franco-prusiana. En este mismo
sentido, la expansión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas
(URSS) en la Europa del Este a partir de 1945 puede explicarse como una medida
de seguridad: la necesidad de protegerse ante otra posible invasión desde la
frontera occidental. Los
móviles ideológicos La tercera explicación se centra en los móviles ideológicos
o morales. De acuerdo con esta perspectiva, algunos países se ven impulsados a
extender su influencia para difundir sus valores políticos, culturales o
religiosos. Uno de los factores que propiciaron la constitución del Imperio
Británico fue la idea de que era responsabilidad del ‘hombre blanco’
civilizar a los pueblos ‘atrasados’. La expansión alemana que tuvo lugar
durante el gobierno de Adolf Hitler se basaba en gran medida en la creencia en
la superioridad inherente a la cultura alemana. El deseo de Estados Unidos de
"proteger al mundo libre" y el interés de la antigua Unión Soviética
por "liberar" a los pueblos de la Europa del Este y del Tercer Mundo
son también un ejemplo de este tipo de imperialismo. El
imperialismo como respuesta a condicionantes externos Por último, otras teorías explican el imperialismo basándose
en las circunstancias políticas de las naciones más débiles, en lugar de
enfatizar los móviles de las naciones poderosas. La interpretación que ofrecen
señala que es posible que las potencias más fuertes no tengan intención de
expandirse, pero que se ven obligadas a hacerlo debido a la inestabilidad de
otras naciones; los compromisos con los imperios del pasado son la causa de
nuevas acciones imperialistas. La conquista de la India emprendida por Gran
Bretaña y la colonización rusa de Asia central en el siglo XIX son ejemplos clásicos
de este tipo de imperialismo. 4.
Las Consecuencias del Imperialismo Los efectos del imperialismo suelen girar en torno a los
aspectos económicos, dado que esta perspectiva es la que prevalece en los
debates sobre sus posibles móviles. La polémica surge entre aquéllos que
creen que el imperialismo implica explotación y es la causa del subdesarrollo y
el estancamiento económico de las naciones pobres, y los que alegan que, pese a
las ventajas que proporcionó esta situación a las naciones ricas, también las
naciones pobres se beneficiaron, al menos a largo plazo. Es difícil decantarse
por una u otra concepción por dos motivos: de un lado, no se ha llegado a un
consenso sobre el sentido del término explotación; y de otro, no es fácil
separar las causas internas de la pobreza de una nación de las que son de índole
internacional. Lo que resulta evidente es que el efecto del imperialismo ha sido
desigual: unas naciones han obtenido mayores ventajas económicas que otras de
su contacto con potencias más ricas. India, Brasil y otros países en vías de
desarrollo incluso han comenzado a competir económicamente con sus antiguas
metrópolis. Por ello, sería aconsejable examinar la repercusión económica
del imperialismo atendiendo a cada caso en particular. Las consecuencias políticas y psicológicas del imperialismo
son igualmente difíciles de determinar. Este fenómeno ha demostrado ser
destructivo y creativo a la vez: ha destruido instituciones tradicionales y
formas de pensar, y las ha sustituido por las costumbres y mentalidad del mundo
occidental, ya se considere esto un beneficio o un perjuicio. Trabajo
enviado por: UNIVERSIDAD
NACIONAL EXPERIMENTAL "SIMÓN
RODRÍGUEZ" PROYECTO
LAPSI CARACAS CÁTEDRA:
ECONOMIA GENERAL Publicación enviada por Carolina García Contactar mailto:Carolina.garcia@sivensa.com Código ISPN de la Publicación EpypkkpZEkGGwUAczS Publicado Wednesday 6 de August de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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