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Monografias | Los períodos geológicosLos períodos geológicosResumen: La medición del tiempo geológico. La historia de la vida. Era Mesozoica. Era Cenozoica. La Era Cuaternaria.(V) Indice La
escala del tiempo geológico es un sistema internacional que se estableció por
primera vez hace 180 años. Con el correr del tiempo se le ha mejorado, pero en
líneas generales se mantiene igual, ya que se basaba en grandes trastornos o
alteraciones que se produjeron a lo largo de la historia de la Tierra y de la
vida, como las extinciones masivas. La escala del tiempo geológico se basa en
la comprensión de dos aspectos del pasado: el tiempo absoluto y el tiempo
relativo. Las
divisiones de la columna geológica están basadas en una cronología relativa.
Los primeros geólogos, los científicos que estudian las rocas y la historia de
la Tierra, se dieron cuenta de que a menudo aparecían juntos fósiles
diferentes en formaciones reiteradas, y que en estas formaciones se producía
algún tipo de secuencia. Por ejemplo, siempre se encontraban juntos los fósiles
A, B y C, en la misma capa o en la misma roca, y siempre por debajo de los fósiles
X, Y y Z. De estas observaciones se desprendieron dos conclusiones. En primer
lugar, en las rocas estratificadas, las rocas más antiguas se encuentran en la
parte inferior y las más nuevas en la parte superior. De este modo, se puede
establecer la antigüedad relativa, en un determinado lugar, o de un lugar a
otro. El
segundo principio que se estableció sin lugar a dudas es la correlación a través
de los fósiles. La formación fósil A-B-C representa una unidad finita del
tiempo geológico, y cuando estos fósiles aparecen juntos, el geólogo ha
encontrado rocas que corresponden a un determinado momento, aunque una de las
muestras proceda de Alaska y la otra de la China. La secuencia y las divisiones
de la edad geológica en eras, períodos, y unidades más pequeñas llamadas
etapas, subetapa y zonas, se basa en estos dos principios. En algunas partes de
la columna, las etapas no constituyen más de un millón de años,
aproximadamente, de modo que las técnicas permiten una precisión considerable. Estas
técnicas no determinan edades precisas, es decir, las fechas absolutas en términos
de millones de años. ¿Cómo han hecho los geólogos para determinar, con un
cierto grado de certeza, por ejemplo, que el Triásico abarcó desde hace 245
hasta hace 208 millones de años, más o menos, con un error de uno a tres por
ciento? Estas fechas absolutas se determinan por datación radiométrica. Cuando
se forma una roca, algunos de sus elementos físicos, como el uranio, el torio o
el potasio, suelen encapsularse en su interior en condiciones inestables. Con el
correr del tiempo, estos elementos se deterioran, emiten radiactividad, y se
convierten así en otra forma elemental. Por ejemplo, el uranio 238 se convierte
en plomo 206, el torio 232 se convierte en plomo 208 y el potasio 40 se
convierte en argón 40. Todas
estas transiciones tienen un momento intermedio que se puede medir, es decir, el
tiempo que tardan en deteriorarse la mitad de los elementos originales. En los
ejemplos mencionados anteriormente, los momentos intermedios corresponden a
4.510 millones de años, 13.900 millones de años y 1.300 millones de años,
respectivamente. Si se pueden medir las proporciones de, pongamos por caso,
potasio 40 y argón 40 en una muestra rocosa, entonces se podrá calcular su
fecha exacta de formación. Evidentemente, está técnica es mucho más compleja
de lo que aquí se describe, pero las fechas que se calculan utilizando
diferentes pares de deterioro a menudo coinciden sobre la edad absoluta de una
muestra rocosa. El problema fundamental es que sólo determinados tipos de
rocas, como las lavas, se pueden datar cronológicamente. La
antigüedad de la Tierra se calcula en unos 4.600 millones de años. Respecto a
los primeros mil millones de años, más o menos, no tenemos de que haya habido
ningún tipo de vida. En un principio, las condiciones de la Tierra no eran
demasiado adecuadas para la vida; la superficie estaba en ebullición, y los
volcanes despedían nubes de gasas venenosos y torrentes de lava y residuos
explosivos. No había océanos, ni tampoco atmósfera. La
primera prueba de la vida apareció hace unos 3.500 millones de años atrás:
hacia esa época pueden datarse, en el registro geológico, los fósiles de unos
montículos de algas llamados estromatolitos. Los estromatolitos todavía
existen hoy en día, formados por capas delgadas de algas de color verde azulado
y barro aprisionado. Las algas de color verde azulado se encuentran entre los
organismos vivos más simples, son unicelulares y carecen de un núcleo o un
centro de control celular. Los primeros fósiles en los que se puede apreciar
formas celulares están preservados en una especie de cuarzo que tiene alrededor
de 3.100 millones de años. Los únicos seres vivos sobre la tierra, durante
varios millones de años, fueron organismos microscópicos como estas algas
azules verdosas, y también bacterias. Hace
unos mil millones de años, aparecieron unos organismos unicelulares más
complejos. Poseían un núcleo y otras organelas especializadas, en el interior
de cada célula. Los vegetales y los animales multicelulares aparecieron en
escena hace unos 700 millones de años. Es posible que tuvieran el aspecto de
algas marinas, esponjas y medusas. Hace 570 millones de años, surgieron con
bastante rapidez unos grupos de animales más complejos; con esa datación se
han encontrado fosilizadas las primeras formas dotadas de esqueleto. Entre estas
podemos mencionar los braquiópodos y los moluscos, con sus caparazones calizos,
los artrópodos, con sus esqueletos externos móviles y, un poco más adelante,
los corales, los erizos de mar y los primeros peces. Se
considera que la aparición de los primeros animales dotados de esqueleto marca
una división fundamental en la escala del tiempo geológico. Esta escala es
internacional, y se fijó por primera vez a comienzos del siglo XIX con el fin
de dividir la historia de la Tierra en unidades fáciles de manejar. Por lo
general, los límites entre las unidades coinciden con algún acontecimiento
decisivo en la historia de la vida, de tal modo que los primeros cuatro mil
millones de años de la historia de la Tierra se denominan Precámbrico, y los
últimos 570 millones de años se llaman Fanerozoico, que quiere decir vida en
abundancia. La aparición de los animales con esqueleto determina el límite. El
Fanerozoico, a pesar de comprender tan sólo una octava parte de la vida
estimada de la Tierra, ha sido el período más estudiado, porque en él se
pueden detectar muchas fases de nuestra propia evolución, y porque el registro
de rocas suele mejorar a medida que nos acercamos al presente. Mientras que no
resulta fácil subdividir el Precámbrico en unidades temporales más leves,
esto es lo que ha ocurrido con el Fanerozoico, sobre todo en relación con los
últimos cien millones de años. La ciencia que determina y comprende el tiempo
geológico, la estratigrafía, se encuentra en la actualidad muy avanzada. El
Fanerozoico se divide en tres eras principales: el Paleozoico o vida antigua, de
570 a 249 millones de años atrás; el Mesozoico o vida intermedia, de 248 a 66
millones de años atrás; y el Cenozoico o vida reciente, que comprende los últimos
65 millones de años. Los dinosaurios dominaron la Tierra durante el Mesozoico,
y en realidad el límite entre el Mesozoico y el Cenozoico corresponde a su
desaparición. Los vertebrados aparecieron hace alrededor de 520 millones de años;
las primeras formas fueron los peces primitivos. En esa época, la vida se
limitaba al mar, casi de forma exclusiva. Distintos vegetales y animales se
aventuraron en el agua dulce, y a continuación sobre la tierra, hace unos 420
millones de años. Los primeros vertebrados que aprovecharon la tierra fueron
los anfibios, que aparecieron hace 370 millones de años. La
era Mesozoica se divide en tres períodos: el Triásico, hace entre 248 a 208
millones de años; el Jurásico, de 207 a 144 millones; y el Cretácico, de 143
a 66. El Triásico se produjo después de una extinción masiva, al final de la
era Paleozoica, y es posible que esto haya permitido la expansión inicial de
los tecodontos, rincosaurios y otros animales. Como ya hemos visto, los
dinosaurios y muchos grupos importantes surgieron en el Triásico superior,
mientras que la extinción masiva que tuvo lugar en el límite entre el Triásico
y el Jurásico marcó la segunda fase de la expansión de los dinosaurios. Este
inmenso lapso ocupa ocho novenos de la historia de la Tierra. El polvo espacial
se condensa en rocas. Se forma el agua, que cae en forma de lluvia. En una atmósfera
que nos envenenaría, brillan los relámpagos y retumbas los truenos. Los
primeros compuestos orgánicos se forman en el agua y dan lugar a los primeros
seres vivientes, animales unicelulares capaces de reproducirse. Millones de años
después, varias células se asocian y viven más tiempo: son las primeras
formas multicelulares, algas y animales de cuerpo blando como medusas. El
Precámbrico es el período más antiguo. Equivale al 88% de la historia de la
Tierra, pero sabemos muy poco de él. El cielo es oscuro. Los relámpagos son
constantes y la lluvia martillea continuamente. Las rocas están calientes bajo
el suelo tanto que la lluvia se evapora en forma de vapor en cuanto las toca. La
atmósfera es densa por el vapor, y hay gases mortales que emanan los volcanes.
Nada podría vivir aquí. ¿Dónde nos encontramos? ¿En Venus? ¿En Marte? No.
Es nuestro propio planeta, la Tierra, hace 4.800 millones de años. Los
científicos creen que la Tierra se formó, hace unos 4.600 millones de años, a
partir de una nube de polvo y gases, cuando sus partículas se acumularon. El
polvo empezó a fundirse y se convirtió en roca. Los gases que componían la
atmósfera primitiva eran casi todos venenosos: metano e hidrógeno. Otros
gases, entre ellos el dióxido de carbono y el vapor de agua, llegaron a la
superficie por medio de los volcanes, y a medida que la Tierra se enfriaba, el
vapor de agua volvió a convertirse en agua líquida. Cuando la superficie
estaba lo bastante fría, el agua empezó a acumularse en hondonadas, que se
ampliaron hasta convertirse en los primeros océanos. Creemos que la vida empezó
en cuanto la superficie estuvo lo suficientemente fría para que hubiera agua líquida. Los
primeros seres vivos fueron probablemente minúsculas moléculas, inapreciables
a simple vista. Estas moléculas podían producir copias de sí mismas. Fueron
las primeras formas de vida. A medida que pasada el tiempo, estas moléculas de
hicieron cada vez más complejas, y por fin se desarrollaron las primeras células.
Estas últimas son los ladrillos básicos que conforman todos los seres vivos.
Contienen el material viviente de un ser completo y pueden reproducirse. Una célula
está rodeada por una membrana que la separa del exterior. Algunos seres vivos sólo
constan de una célula, pero la mayoría, incluidos nosotros, tenemos millones y
millones de ellas. Los científicos han descubierto los que parecen fósiles de
células en rocas antiguas de Australia occidental, que tienen más de 3.000
millones de años. Estos seres unicelulares se llaman estromatolitos. Al
parecer, los primeros animales pluricelulares no aparecieron hasta hace unos 700
millones de años. Podemos encontrar fósiles de animales de cuerpo blando, como
medusas, gusanos y plumas de mar, en rocas de todo el mundo. La
Era Paleozoica, que duró desde hace 570 a 246 millones de años, la vida de
nuestro planeta aumentó increíblemente. Muchos animales desarrollaron caparazón
o esqueleto. A
principios del Paleozoico, todos los seres vivos eran acuáticos: ni uno solo
vivía en tierra firme, ni siguiera las plantas. Hacia finales del Paleozoico,
la vida había avanzado tanto, que varios seres habían logrado conquistar la
tierra firme. Esta era se compone de los períodos siguientes: Cámbrico, de 570
a 505 millones de años; Ordovicio, de 504 a 438; Silúrico, de 437 a 408; Devónico,
de 407 a 362; Carbonífero, de 361 a 290; y Pérmico, de 289 a 246. Si
no tuvieras esqueleto, serías una masa blanda, incapaz de moverte. Sin caparazón,
un cangrejo también sería una pulpa blanda que no tardarían en devorar otros
animales. En el esqueleto o el caparazón se pueden fijar los músculos, que
hacen posible el movimiento. El caparazón también protege el cuerpo blando,
que así se desplaza sin correr tantos riesgos. La
materia dura que compone las conchas y los esqueletos proporcionaba también a
los animales una sustancia capaz de raspar o cortar la comida. Así, gracias a
estas partes duras, los animales pudieron abandonar el fondo del mar y encontrar
mejores condiciones de vida y más alimento. Durante
la primera mitad del Paleozoico evolucionaron formas de vida más complicadas.
Los peces fueron los primeros animales que desarrollaron una espina dorsal, y
los más antiguos vivieron hace más de 400 millones de años, en el período
Ordovicio. A mediados del Paleozoico, los peces abarrotaban los mares, y algunos
incluso intentaron colonizar la tierra firme. Durante
esta era, algunos moluscos crecieron y desarrollaron un cerebro mayor y más
eficaz atrapaban artrópodos extendiendo sus tentáculos. Estos nuevos moluscos
nadaban utilizando un tipo de propulsión a chorro: expulsando agua a presión
hacia delante, se impulsaban hacia atrás. Cuando avanzaban por los mares, estos
moluscos buscaban artrópodos para comérselos. Hacia
el período Devónico, evolucionaron los peces. Los primeros no tenían mandíbulas.
Después evolucionaron peces gigantescos y, más tarde, los peces de aletas
lobuladas desarrollaron pulmones que dieron origen a los anfibios. El
período Cámbrico es el posterior al Precámbrico. Abarca desde hace 570 hasta
505 millones de años. Las
costas del Cámbrico se estudiaron por primera vez en Gales y tomaron su nombre
de Cambria, el antiguo nombre de esta región de Gran Bretaña. En
el período Cámbrico ocurrió algo muy extraño. De pronto, toda clase de
animales desarrollaron conchas duras. No estamos seguros de por qué. Quizá las
sales del agua del mar les permitieron absorber sustancias químicas y acumular
capas duras sobre su piel. Las conchas duras se fosilizan mejor que los cuerpos
blandos, por lo que las rocas de esta época están llenas de fósiles. Este
acontecimiento de hace 570 millones de años marca el inicio de la época geológica
que llamamos período Cámbrico. Si
hubiéramos visto nuestro mundo desde el espacio exterior durante el período Cámbrico,
no lo habríamos reconocido. Veríamos un vasto océano azul y algunas
nubecillas blancas, pero los continentes tendrían una forma completamente
distinta, y no habría vegetación; sólo rocas desnudas. La
vida animal era asombrosamente variada durante el período Cámbrico. Las
calizas de Burgess Shale, que en un tiempo estuvieron bajo los océanos y hoy
forman parte de las Montañas Rocosas canadienses, nos muestran la clase de vida
que se desenvolvía allí. Miles de extraños animales diminutos, de cuerpo
blando o concha dura, quedaron atrapados por un corrimiento de tierras, que los
conservó a la perfección. En
las rocas del Cámbrico vemos que muchos de los grupos de animales actuales ya
habían empezado a surgir. Había moluscos con concha y tentáculos, que
evolucionaron hasta convertirse en las almejas y bígaros actuales, y también
artrópodos de patas articuladas, que evolucionaron hasta transformarse en los
cangrejos y langostas de nuestros días. Ningún
ser del Cámbrico vivía todo el tiempo en tierra, aunque hay fósiles de
huellas en una playa. Estos fósiles se llaman Climactichinides y se parecen a
huellas de neumáticos de motocicleta. Probablemente las dejaron animales que
vivían en mares poco profundos y se arrastraban fuera del agua durante cierto
tiempo. Estos animales medirían unos 30 centímetros de longitud. El
período Ordovicio, Ordovícico u Ordovicense duró desde los 504 millones de años
hasta 438 millones de años de antigüedad. Durante este tiempo no había vida
en tierra firme, pero en los mares se desarrollaron seres de todo tipo. Los
grupos animales importantes en el período Cámbrico siguieron evolucionando en
el Ordovicense. Los trilobites y los moluscos tuvieron un éxito especial, de
los que hubo tipos muy variados. Los
nautiloideos aparecieron en este período. Se parecían a calamares envueltos en
una concha espiral o en forma de cuerno. Tuvieron mucho éxito y siguen
existiendo en la actualidad. Los
calcicordados son otros fósiles fascinantes. Estaban emparentados con las
estrellas de mar y los lirios de mar actuales. Los lirios de mar se parecían a
una estrella de mar sobre un tallo. Usaba las ventosas de sus tentáculos para
atrapar el alimento que pasaba flotando. Los calcicordados se parecían a un
lirio de mar tronchado. Algunos científicos creen que los calcicordados se
convirtieron en los primeros animales con espina dorsal. Los calcicordados
constan de un cuerpo con una pequeña boca y tentáculos en el extremo de
delante, y una cola en el otro extremo, que el animal la utilizaba, parecida a
un tallo, para impulsarse por el lecho marino. Si pensamos que la cola es una
espina dorsal, estos minúsculos animales se parecían mucho a los peces
primitivos, que no tenían ni mandíbulas y aletas. Las
rocas más famosas del Ordovicio se encuentran en Gales. Son pizarras y lavas
volcánicas. Durante esta época, el continente norteamericano se desplazaba
hacia el norte de Europa, elevando el lodo del fondo marino, que formó negras
pizarras sobre la superficie del agua. Las rocas volcánicas se crearon también
por movimientos de los continentes. La pizarra negra contiene fósiles llamados
graptolites, que se formaron cuando minúsculos animales murieron y se hundieron
hasta el fondo del océano, y que utilizan para fechar las rocas del Ordovicio. Este
período debe su nombre a una tribu que vivió antiguamente en Gales, los ordóvices.
Las rocas que cuentan la historia de este período se encontraron y estudiaron
por primera vez en Gales. Naturalmente, esta tribu vivió millones de años
después del período que le debe su nombre. El
período Ordovicio terminó en una extinción masiva y fue seguido por el Silúrico,
que duro desde los 437 millones a los 408 millones de años de Antigüedad. De
nuevo, los estudios de las rocas de Gales proporcionaron a los científicos
pistas de lo que sucedió durante el período Silúrico. Sabemos que en esa época
los continentes de América del Norte y Europa se estaban acercando. El fondo
del océano se arrugó y plegó. Se formaron grandes áreas con mares poco
profundos. A principios del período, el nivel del mar subió. Las tierras próximas
a la costa se inundaron y convirtieron en mares poco profundos. Los científicos
creen que a mediados del Silúrico se produjo una importante glaciación. A
finales del período Ordovicio se produjo una extinción masiva muy importante,
que acabó casi la mitad de las especies animales existentes. Estas extinciones
sirven a los paleontólogos para marcar el fin del Ordovicense y el inicio del
Silúrico. En esta época desapareció toda clase de animales. Los trilobites
del Ordovicense se extinguieron, pero rápidamente evolucionaron los nuevos
trilobites del Silúrico. También se desarrollaron nuevos graptolites y braquiópodos. A
medida que los mares poco profundos del Silúrico se calentaban, empezaron a
formarse vastas zonas de arrecifes, que no están compuestos de coral, como los
actuales, sino por esponjas llamadas estromatoporoides, que se fueron acumulando
en capas sucesivas. Entre los arrecifes, había uno enorme en el norte de
EE.UU., se forma circular. Hoy es posible ver aún la estructura rocosa circular
que se formó, en las orillas curvadas de los cinco grandes largos
norteamericanos. Por
los mares del Silúrico empezaron a extenderse unos peces muy simples, sin mandíbulas,
pero hasta el Devónico no empezó la Era de los Peces propiamente dicha. Al
final del período los peces desarrollan mandíbulas para comer y escamas para
protegerse. Aparecieron muchos artrópodos más, animales con patas articuladas.
Eran marinos y entre ellos estaban los grandes y feroces escorpiones de mar. Ahora
que tenemos una idea de cómo era la vida en los mares del silúrico, veamos que
ocurría en tierra firme. Es la costa, y avanzando hacia las tierras yermas,
parece extenderse una alfombra verdosa. Las plantas fueron los primeros seres
que vivieron en tierra firme. La Cooksonia fue, probablemente, la primera planta
terrestre. Tenía una red de conductos que transportaban agua por su cuerpo. Los
milpiés y los primeros insectos siguen esta fuente de alimento. El
período Devónico debe su nombre a un condado. En la década de 1.830, los geólogos
Adam Sedgwick y Roderik Murchison estudiaron las capas de roca arenisca, caliza
y pizarra del condado de Devon, Inglaterra. Estas capas se formaron hace unos
400 millones de años. En 1.839, sugirieron la adopción del nombre Devónico
para este período geológico. El
Devónico transcurrió hace entre 407 y 362 millones de años de antigüedad.
Los océanos estaban poblados por grandes peces depredadores. Los animales y las
plantas empezaron a extenderse por tierra firme. Si
pudieras retroceder en el tiempo hasta el Devónico, verías un mundo muy
distinto al actual. Sólo había dos masas de tierra importantes. Una era
Laurasia, que estaba compuesta por las actuales América del Norte, Europa y
casi toda Asia. La otra era Gondwana, compuesta por América del Sur, África,
Australia, la India y la Antártida. Grandes zonas de Laurasia y algunas de
Gondwana estaban cubiertas por mares poco profundos. Durante este período, los
dos grandes continentes se fueron acercando hasta formar el supercontinente
llamado Pangea. Los
fósiles indican que las aguas del Devónico bullían de vida. Había alas,
lirios de mar y arrecifes de coral. Los gusanos y los trilobites excavaban en el
fango del fondo de lagos y océanos, aunque estos últimos llevaban en la Tierra
más de 200 millones de años, pero fueron perdiendo su población. Sobre ellos,
nadaban los moluscos y crustáceos. A los primeros peces sin mandíbulas se
unieron pronto los peces con espinas, con una coraza ósea o con aletas
carnosas, que utilizaban para impulsarse fuera del agua. Durante
este período, las plantas evolucionaron y surgieron tipos mayores y más
variados, como los licopodios, los equisetos y los helechos. Se extendieron por
los pantanos y las orillas de los lagos hasta formar los primeros bosques
terrestres. Esta alfombra verde empezó a poblarse con los parientes primitivos
de los milpiés, ciempiés, insectos, ácaros y arañas. En
el Devónico, vivieron muchos peces extraños y desconcertantes. También había
plantas acuáticas y animales más pequeños, que servían de alimento a los
peces. Se multiplicaron algas como: Fucus, una alga arbustiva parda; Ulva, una
lechuga de mar; y Ceratium, un alga filosa roja. Hoy pueden verse todavía algas
parecidas. Los
peces sin mandíbulas, seguían viviendo en este período. El terror de los
mares devónicos era el Dunkleosteus, que pertenecía a un grupo de peces que
por entonces estaba muy diversificado, los placodermos. También un grupo otro
grupo de peces, los tiburones, aparecieron en este período. Los tiburones
apenas han cambiado desde entonces. Los peces de aletas radiadas son muy comunes
actualmente, pero aparecieron en el Devónico. No faltaban los peces de aletas
lobuladas, que tenían pulmones para respirar. Sólo había un corto paso de los
peces con aletas lobuladas a los animales terrestres de cuatro patas. Estos
peces desarrollaron patas y dieron origen al Ichthyostega, el primer anfibio que
caminó fuera del agua. Este
anfibio no caminaba por un paisaje desierto. Nuevos tipos de plantas estaban
evolucionando. Eran plantas vasculares, lo que significan que tenían un sistema
para transportar los líquidos por sus tallos, como la sangre circula por
nuestro cuerpo. La Rhynia medía unos 50 centímetros de altura. Tenía un tallo
central y pequeñas ramas laterales. Las primeras plantas terrestres incluían
también a los licopodios, como Asteroxylon, que alcanzaba casi 1 metro de
altura y se parecía a un cacto con hojas. Tenía un grueso tallo y pequeñas
ramificaciones laterales. Durante el período Devónico las plantas se hicieron
aún más altas. Había equisetos de 10 metros de altura, como Archaeocalamites,
con sus hojas parecidas a sombrillas. Hizo su aparición otro grupo de plantas,
los helechos. A finales de este período, helechos gigantescos, como
Archaeopteris, dominaban la tierra con sus 20 metros de altura. El
Ichthyostega no era el único animal terrestre. Entre la jungla en miniatura de
licopodios, se arrastraba una serie de minúsculos animales. Arrastrándose
entre las frondas, había ciempiés y milpiés, como Archidermus, ácaros y los
primeros insectos. El Rhyniella, al igual que muchos insectos primitivos, no tenía
alas. El Anurida era un colémbolo del Devónico. Los escorpiones, como
Palaeophonus, clavaban su aguijón en sus presas y la despedazaban con sus
pinzas. El
período Carbonífero debe su nombre al carbón. El que consumimos hoy, inició
su vida como plantas hasta hace unos 300 millones de años, en el período
Carbonífero. Cuando los árboles muertos y otros vegetales caían en los
pantanos, quedaban cubiertos de lodo. Con el tiempo, los restos vegetales se
secaron y formaron lo que llamamos turba. Enterrada bajo capas de tierra y roca
a gran profundidad, la turba quedó comprimida y se calentó hasta que,
finalmente, se convirtió en carbón. Por eso, a menudo hay que extraer el carbón
a miles de metros de profundidad. También por esa razón, los mineros
encuentran a veces fósiles de troncos de árbol y plantas. El
período Carbonífero transcurrió desde 361 a 290 millones de años. Imagínate
hundido hasta las rodillas en lóbregas aguas, con los pies en el barro. Cada
vez que intentas sacar un pie del frío cieno, provocas un chorro de burbujas, y
percibes el hedor de las plantas en descomposición. A tu alrededor hay un denso
lecho de lo que parecen árboles de Navidad de color amarillo verdoso. Lo
realmente extraño aquí es el silencio. Puede oírse un ligero movimiento de
agua a cierta distancia. Las copas de esas extrañas plantas se meces suavemente
al viento, pero nada más. No se oye el ruido de ningún animal, ni el canto de
las aves. De pronto, aparece en la sombra algo que vuela. También oyes un
fuerte "brrrrrr", el rápido aleteo de unas largas alas centelleantes.
Una libélula desciende a gran velocidad y desaparece entre los tallos de las
plantas. Te encuentran en las aguas cenagosas de un delta del Carbonífero. Un
delta es una zona de tierra en forma de abanico que se adentra en el mar. Está
compuesta por tierra muy fina o limo arrastrado por los ríos hasta el mar.
Cuando las aguas del río llegan al mar, van más despacio, y el limo que
transportan se acumula en su desembocadura. Uno de los más famosos es el delta
del Nilo, en Egipto. Esta tierra es muy buena para la agricultura, pero los
deltas sufren frecuentes inundaciones. En el Carbonífero los dinosaurios, los
mamíferos y las aves aún no existen. Las plantas que te rodean son gigantescos
equisetos, los antiguos parientes de las pequeñas plantas espigadas con las que
te tropiezas en las acequias de hoy. En este período se formaron muchos deltas,
especialmente en Europa y América septentrionales. Las vastas cordilleras que
se habían formado durante el período Devónico empezaron a desgastarse por la
acción del viento y la lluvia. Las rocas eran trituradas hasta transformarse en
una arena fina llamada limo, que se acumulaba cuando el agua que las
transportaba llegaba al mar. Esta tierra húmeda y pantanosa se encontraba en
tupidas selvas. El
período Carbonífero se conoce también como la Era de los Anfibios. Las
condiciones eran ideales para ellos. Había mucha agua donde poner sus huevos.
De éstos salían los renacuajos, que se desarrollaban en el agua y después se
arrastraban en tierra firme, donde disponían de mucha comida. Había milpiés más
grandes que tú. Otros animales más pequeños vivían también en el suelo del
bosque. Pequeños animales parecidos a lagartos correteaban utilizando su lengua
para saborear su entorno. Eran los primeros reptiles. El período Carbonífero
contempló la evolución de los primeros reptiles, antepasados tanto de los
dinosaurios como de los mamíferos. Los
árboles del período no se parecían a los actuales. En realidad, eran
versiones gigantescas de algunas plantas que hoy llamamos equisetos y
licopodios. Las ramas y las hojas de árboles como el Lepidodendron y el
Sigillaria formaban un techo sobre la selva, sumiendo el suelo en la oscuridad.
Cerca del suelo había una densa maraña de helechos que crecían en la húmeda
tierra. Cuando las plantas y los árboles morían, quedaban hundidos en el
cieno, y gradualmente se convertían en turba. Ésta se compone de capas de
vegetación descompuesta aplastadas. Cuando la propia turba se quedaba aplastada
por nuevas capas de barro y arena, se convertía en carbón. El pie de los
equisetos gigantes cubría las aguas poco profundas del Carbonífero. El terreno
elevado estaría cubierto por plantas distintas. Era un tipo muy primitivo de
conífera emparentado con los abetos actuales. El
período Pérmico debe su nombre a Perm, que es una zona de Rusia donde se han
encontrado muchos fósiles, en otras regiones del mundo se han realizado muchos
descubrimientos de la misma época. Algunos de los más emocionantes se hallaron
en la cuenca del Karro, en Sudáfrica y en los Red Beds, o yacimientos rojos, de
Texas y Oklahoma, EE.UU. Estos yacimientos deben su nombre al color rojo de la
roca arenisca de los esquistos que las componen. Estos yacimientos nos permiten
conocen los pormenores de la variada que vivió allí. El
período Pérmico transcurrió hace entre 289 y 246 millones de años. Durante
este tiempo los mares retrocedieron y dejaron más tierra firme al descubierto.
Surgieron grandes desiertos. La blanda y exuberante vegetación que crecía en
las tierras pantanosas durante el Carbonífero fue sustituida por plantas más
correosas, que costaban más de digerir. Había extensos bosques de abetos y
altos pinos. Los continentes empezaron a derivar hacia el Norte y los glaciares
helados se desplazaron hacia el Sur. En
este mundo cambiante, desaparecieron los lagos y estanques poco profundos, y
algunos animales se instalaron definitivamente en tierra firme. Como los
reptiles actuales, ponían huevos en tierra firme y tenían una piel
impermeable. Como ya no habían de poner los huevos en el agua, estos animales
pudieron abandonar los pantanos y disfrutar de la libertad de vivir en tierra
firme. Entre
estos nuevos grupos, el de mayor éxito fue el de los reptiles mamiferoides. Un
grupo especial de estos animales primitivos fue el de los pelicosaurios, que
incluían algunos asombrosos reptiles con una vela en el dorso. Una enorme
variedad de reptiles mamiferoides dominaba el mundo a finales del Pérmico.
Algunos eran tan pequeños como ratones; otros avanzaban pesadamente como
corpulentos hipopótamos. Cuando estos reptiles ocuparon el seco paisaje,
algunos animales pasaron al aire y al mar. A pesar de su éxito, muchos de estos
animales desaparecieron para siempre. No sabemos qué catástrofe acabó con
tantos de ellos, cuánto duró la extinción masiva, ni por qué se produjo. Los
científicos creen que hasta el 50% de los animales y plantas terrestres y más
del 80% de los animales marinos se extinguieron a finales del período Pérmico.
Entre estos había grupos importantes: como los trilobites, anfibios gigantes,
la mayoría de los reptiles mamiferoides. Los
dinosaurios han vivido durante tres períodos: el Triásico, Jurásico y Cretácico.
Surgieron a mediados del Triásico y se extinguieron definitivamente a finales
del Cretácico. En estos tres períodos vivieron muchas clases de dinosaurios,
en total 33. Estos períodos formaron una era, la Era Mesozoica. Durante los
tres períodos el clima era más cálido y húmedo que en nuestros días. No se
llegaba a extremos de calor y frío, ni había grandes diferencias entre el
verano y el invierno. Tampoco existían zonas del planta cubiertas de hielo y
nieve, como en las actuales regiones polares. Vamos a ver los tres períodos: El
significado de Triásico es por tri- que significa tres, que es por las tres
capas de roca que se depositaron durante el período en la Tierra. El
período Triásico, que duró desde hace 245 hasta 208 millones de años, fue el
primero de los tres períodos en que vivieron los dinosaurios. Se dividía en
dos subperíodos: el inferior y el superior. El Triásico inferior duró desde
hace 245 hasta 232 millones de años, y el Triásico superior desde 231, más o
menos cuando aparecieron los dinosaurios, hasta los 208 millones. Al
principio del Triásico, nuevos animales llenaron aquel mundo vacío, después
del impacto de la extinción masiva del final del Pérmico. En las orillas del
agua saltaban las primeras ranas, y las tortugas nadaban en lagos y ríos. El
mundo del Triásico comprendía un sólo supercontinente llamado Pangea, y los
dinosaurios y los demás animales eran capaces de recorrer cualquier parte del
mundo sobre tierra firme. El clima era cálido y húmedo. Junto a los ríos y
lagos empezaron a crecer varios tipos de plantas, como los helechos, que se
extendieron junto a los estanques. El clima fue mucho más seco en el interior,
en el que había grandes extensiones desérticas, situadas en los cálidos trópicos,
ideales para los reptiles. Como
quedaban tan pocas especies, el principio del Triásico fue una época de
grandes cambios. Algunos reptiles mamiferoides sobrevivieron desde el Pérmico
hasta el Triásico. Sin tanta competencia de otros herbívoros y sin grandes océanos
que cruzar, éstos rondaban a sus anchas por Pangea. El grupo de estos reptiles
más desarrollado, los cinodontos, dio origen, hace unos 215 millones de años,
a los mamíferos. Estos eran pequeños animales parecidos a musarañas, que
probablemente cazaban de noche, atrapando insectos y otros animales diminutos.
Los mares del Triásico estaban muy concurridos. Los reptiles nadadores se
impulsaban con las cuatro patas y capturaban peces con sus afilados dientes. Los
ictiosaurios parecidos a delfines, nadaban en aguas poco profundas en todo el
mundo en el Triásico. Otros reptiles, como los rincosaurios, prosperaron entre
mediados y finales del período. Pero el grupo de más importancia de reptiles
fue el de los arcosaurios, que tomaron la delantera. Incluían a los tecodontos,
cocodrilos, dinosaurios y pterosaurios. Los tecodontos, los reptiles más
importantes del Triásico, dieron origen a los demás arcosaurios. Uno de los
primeros grupos de dinosaurios fue el de los sauristiquios. También aparecieron
a finales del período los ornistiquios. Eran pequeños y ágiles herbívoros.
Uno de los dinosaurios más antiguos encontrados hasta ahora es el Eoraptor, que
se incluye en un grupo aparte de dinosaurios, los herrerasáuridos. Los prosaurópodos
dieron origen a los saurópodos, y otros carnívoros del tamaño de hombres
cazaban a los pequeños animales. Al final de este período hubo otra extinción
masiva, más pequeña, aunque acabó definitivamente con los reptiles
mamiferoides, los tecodontos, los rincosaurios..., dejando así el escenario
preparado a los dinosaurios, que empezaban su dominio de 165 millones de años
en el planeta. Durante
este período aparecieron los primeros dinosaurios. Estos no tenían hierba
sobre la que correr, ni manzanas que comer, ni rosas que oler. Las flores que
animan hoy nuestros campos no existían entonces. Los primeros dinosaurios
estaban rodeados por gran cantidad de exuberantes plantas verdes de otros tipos.
Esto les favorecía porque muchos de ellos eran herbívoros y tenían un apetito
desmesurado. A su vez, estos herbívoros eran devorados por animales carnívoros.
Esta relación en la alimentación se llama cadena alimentaria o trófica. La
vida de la tierra empezó en el mar, y en él vivían las primeras plantas,
algas microscópicas. Entre las primeras plantas terreras se encontradas los
musgos y las hepáticas. Vivían en las orillas de las marismas hace 400
millones de años. Doscientos millones de años más tarde los dinosaurios se
alimentaban de ellas. Los musgos y las hepáticas siguen entre nosotros. Sólo
crecen en lugares húmedos. Pueden verse en las orillas de los ríos y de los
lagos pantanosos, como en la Era de los Dinosaurios. Las hepáticas no tienen
tallos ni raíces propiamente dichos, viven en lugares húmedos y presentan un
tallo acintado o lobulado; algunos se diferencian en tallitos y hojas. Presentan
cortos filamentos con cápsulas, minúsculos depósitos, en su extremo.
encargadas de diseminar esporas, las células que se convertirán en nuevas
plantas. Los musgos tienen cortos tallitos con hojitas; éstos, al ser blandos,
no pueden alcanzar mucha altura. Sus rizoides, finos como cabellos, absorben
agua. Como las hepáticas, sólo crecen en lugares húmedos. No han variado
mucho desde entonces. Antes del período Triásico, la Tierra estaba cubierta de
las plantas de que hemos hablado antes y de helechos gigantes. Durante el Triásico,
el clima, como ya hemos dicho, se hizo más seco; por lo que las plantas
tuvieron que encontrar maneras de alcanzar las aguas profundas subterráneas. Y
para hacerse más altas, en busca del sol, desarrollaron tallos rígidos y
fuertes. Las primeras plantas con tallos rígidos y haces conductores fueron los
equisetos y los licopodios. Los equisetos tienen anillos de finas hojas que se
estrechas en el extremo. Los licopodios son como grandes musgos con gruesos
tallos rígidos. Antes de los dinosaurios, estos plantas alcanzaban un tamaño
gigantesco. Los helechos aparecieron en el período Devónico, hace más de 350
millones de años, y eran mucho más comunes que en la Era de los Dinosaurios.
Los helechos tenían haces conductores para el transporte de agua en el interior
de sus tallos rígidos, y hojas como dedos. Hoy sobreviven muchas especies. Al
principio, los helechos vivían bajo el dosel umbrío de los gigantescos
licopodios y equisetos. Los primeros dinosaurios devoraban los blandos brotes de
su follaje con voracidad. Los helechos se hicieron mucho más altos hasta
alcanzar a veces los 30 metros de altura. Durante el período Triásico,
sustituyeron progresivamente a muchos de los licopodios y equisetos gigantes de
las épocas anteriores, más húmedas. El tronco leñoso de los helechos
gigantes, que era en parte tallo y en parte raíz, se erguía recto y sin ramas.
Las hojas se extendían desde la parte superior, formando una sombrilla de
encaje, como una palmera. El
nombre se debe a las montañas Jura, la cordillera que divide Francia y Suiza.
Se formó durante este período. El
Jurásico duró desde 208 hasta hace 145 millones de años. Se dividían en tres
partes bastante diferenciadas; Jurásico inferior, el medio y el superior. El
inferior duró desde 208 hasta hace 186 millones de años. El medio desde 186
hasta 164 millones de años. El superior desde 164 hasta hace 145 millones de años. En
el período Jurásico inferior, el mundo empezó a cambiar. Los continentes
empezaron a separarse, y la tierra cambió; llovía más y la tierra se cubrió
de verdor. Ésta fue la verdadera época del reinado de los dinosaurios. Los
bosques del Jurásico temprano estaban poblados de una gran variedad de
dinosaurios herbívoros. Vivieron muchos prosaurópodos, los primeros tireóforos,
que son reptiles acorazados y bastantes Ornitópodos primitivos. Entre los carnívoros
vivieron los primeros carnosaurios y muchos dinosaurios pequeños terópodos
como celofísidos, celúridos... En
el período Jurásico medio el clima mundial se fue suavizando. La vegetación
también se hizo más exuberante debido al aumento de las lluvias. Toda la
tierra entonces estaba poblada por una gran variedad de dinosaurios y otros
animales. Sapos lagartos y tortugas compartían el mundo de los dinosaurios en
los ríos. Los primeros sapos verdaderos aparecieron a mediados del Jurásico,
mientras que las tortugas y los lagartos habían evolucionado mucho antes. Hasta
hace poco, lo único que se conocía de los dinosaurios del Jurásico medio
correspondía a hallazgos dispersos realizados en Inglaterra, Francia e India.
No obstante, algunos descubrimientos efectuados en China en los últimos años
han venido a paliar esta laguna. A pesar de que China está muy alejada de los
yacimientos europeos, los dinosaurios eran bastante similares, ya que había una
continuidad terrestre entre las dos regiones, y el clima era cálido en casi
todo el mundo. No había círculos polares helados, ni existían cadenas montañosas,
como los Alpes, los Urales, el Himalaya y las Rocosas. Hubo algunas especies más
que en el Jurásico inferior. Los principales saurópodos eran los cetiosáuridos.
Aparecieron los primeros tireóforos con placas. También hubo varios ornitópodos
pequeños, como fabrosáuridos. También evolucionaron más los megalosáuridos,
grandes reptiles carnívoros primitivos; y también hubo pequeños terópodos,
principalmente celúridos y ovirraptores. En
el Jurásico superior, gran parte de nuestro planeta estaba cubierta de grandes
selvas. Pero parte de los que hoy es Europa y América del Norte permanecía
inundada por mares poco profundos. El clima era en general cálido y húmedo.
Los dinosaurios de esta época comprenden desde pequeños y veloces depredadores
que se alimentaban de reptiles, hasta gigantescos herbívoros que llegaban a
pesar hasta 110 toneladas. Otros animales característicos son los mamíferos
con aspecto de rata, las tortugas de agua dulce, los cocodrilos y los
pterosaurios del tamaño de palomas, de cola larga y dientes afilados para
atrapar peces. Entre los dinosaurios carnívoros estuvieron algunos carnívoros
pequeños, los cuales cada vez eran menos comunes, los primeros ornitomímidos,
las primeras aves y los primeros dromeosáuridos. Los mayores carnívoros fueron
los últimos megalosáuridos, los cuales fueron los más peligrosos del grupo.
Los herbívoros eran razas más variadas, hubo pequeños Ornitópodos avanzados,
de los cuales evolucionaron los primeros iguanodontes. Los estegosáuridos,
reptiles con placas, se hicieron más comunes y de este mismo infraorden, los
tireóforos, aparecieron los nodosáuridos. De los saurópodos evolucionaron
hasta convertirse en los mayores animales que han existido, pero el mayor vivió
a principios del período siguiente. Imagina
un nutrido rebaño de grandes dinosaurios herbívoros, vagando por la campiña.
Una y otra vez se detenían a mordisquear las plantas más jugosas. ¿Cuáles
eran esas plantas? Durante el período Jurásico, a mediados de la Era de los
Dinosaurios, el clima se volvió cálido y húmedo. Los mares invadieron gran
parte de la tierra firme, que se cubrió de una tupida alfombra de musgos y
helechos. Los equisetos y helechos gigantes formaban densos bosques. En esta época,
las plantas empezaron a producir por primera vez polen y semillas, que les
ayudaban a reproducirse mejor. Antes, las células masculinas de las plantas tenían
que nadar en el agua hasta las células femeninas como minúsculos renacuajos.
Un grano de polen contiene una célula masculina en un diminuto envoltorio
impermeable. Como una mota de polvo, puede recorrer muchos kilómetros.
Finalmente, las células delas plantas pudieron viajar por tierra, lo que les
ofrecía más oportunidades de reproducirse. Una semilla es un embrión de
planta con su propio almacén de alimento. Si llega al lugar adecuado, una
semilla puede empezar la vida con buen pie y crecer a base de suministro de
alimento. Las esporas, células reproductoras, de las plantas primitivas más
simples no eran así. Las primeras plantas con semillas fueron las gimnospermas
o semillas desnudas. Aparecieron inmediatamente antes de los dinosaurios, e
incluían las cicadáceas, los ginkgos y las coníferas. Algunas plantas con
semillas florecieron a principios de la Era de los Dinosaurios, mientras que
estos animales se multiplicaban y las devoraban. Muchas tenían hojas semejantes
a los helechos, otros tenían hojas con aspecto de cabellos. Se extinguieron
antes de que los dinosaurios desaparecieron. Las cicadáceas tuvieron mucho éxito
durante toda la Era de los Dinosaurios. Se parecían a palmeras. Tenían un
tallo como el tronco de un árbol y grandes hojas similares a las de los
helechos, que se extendían en abanico en su parte superior. El polen pasaba
volando de una cicadácea a otra, y sus semillas crecían en grandes piñas. Aún
sobreviven algunas cicadáceas. En los bosques del Jurásico crecían decenas de
tipos distintos de ginkgo. Hoy sólo sobrevive una especie, casi exactamente
igual a sus parientes históricos. Este fósil viviente se llama ginkgo, y tiene
hojas en forma de abanico que brotan de ramitas laterales rechonchos, situadas a
lo largo de las ramas principales. Si te colocas bajo un ginkgo, puedes imaginas
que has vuelto a la Era de los Dinosaurios. Se dice a menudo que los dinosaurios
dominaron la tierra durante el período Jurásico. Quizá fueran los animales
dominantes, pero otro grupo reinaba en el mundo vegetal, las coníferas. Las coníferas
son árboles con piñas. Las que conocemos hoy son pinos abetos, alerces, y
otros muchos tipos. Evolucionaron a partir de árboles relacionados con los
ginkgos, hace unos 300 millones de años. Durante el período Jurásico se
extendían por el horizonte inmensos bosques de pinos, tejos y araucarias, que
proporcionaban alimento y refugio a incontables animales. Se han encontrado
algunos dinosaurios fósiles en cuyos estómagos había afiladas hojas en forma
de agua, como las de las coníferas. ¿Puedes imaginar un interminable almuerzo
a base de agujas de pino? las gigantescas secuoyas también son coníferas. Se
trata de los mayores seres vivos que ha habido jamas sobre la tierra; alcanzan
hasta 100 metros de altura y sus troncos pueden medir más de 10 metros de
circunferencia. Hoy sólo crecen en el oeste de Norteamérica. Se han encontrado
fósiles de árboles similares en rocas del Jurásico, de modo que los
dinosaurios debieron de caminar entre ellos. Los tejos tienen hojas en forma de
aguja, pero no dan piñas. su polen se desarrolla en amentos o inflorescencias,
y sus semillas creen en blandos cálices de color escarlata. Los árboles como
estos que vemos actualmente tienten hasta 3.000 años. Los fósiles muestran que
los tejos crecían en abundancia en los bosques del Jurásico. La sustancia
dorada y vítrea llamada ámbar es resina fosilizada. se trata de la materia
pegajosa que exuda un árbol cuando su corteza se resquebraja. Cuando te haces
un corte en la piel, te sale sangre, después se coagula y forma una costra que
bloquea la herida. La resina hace lo mismo con los árboles. Las coníferas se
distinguen por su producción de resina. Un dinosaurio quizá mordiera la
corteza de un pino. La resina brotaría y formaría una gota pegajosa, que se
fosilizó y se convirtió en ámbar. Este último contiene a veces fósiles de
insectos atrapados hace millones de años. La próxima vez que pases por una
zona boscosa, busca cicadáceas, ginkgos y coníferas. Ya existían en la época
de los dinosaurios. El
nombre Cretácico procede de la palabra latina creta, que significa tiza. Las
capas de tiza y esquisto de esta época se amontonaron sobre el lecho de los
mares. El
Cretácico duro desde hace 145 hasta 66 millones de años. Se dividía en dos
partes, inferior y superior. El inferior desde 145 hasta 98 millones de años.
El superior desde 98 hasta 66 millones de años. En
el Cretácico inferior los herbívoros llegaron a ser los dinosaurios más
importantes. Vivieron más especies de dinosaurios que en ninguna otra época.
Aunque había muchos herbívoros, no faltaban los fieros carnívoros, aunque
fueron bastante pocos. Entre los carnívoros estuvieron los ornitomímidos
avanzados, los primeros dromeosáuridos, y algún carnosaurio. Entre los herbívoros
vivió el más grande dinosaurio, que era saurópodo. Hubo también los saurópodos
diplodócidos y al final del Cretácico temprano aparecieron los saurópodos
titanosáurido. También al principio de este período hubo algunos braquiosáuridos.
Entre los tireóforos hubo nodosáuridos y los estegosáuridos. Al final de esta
parte de período los estegosáuridos estaban por desaparecer, para ser
reemplazados por los primeros anquilosáuridos. Ente los Ornitópodos vivieron
los hipsilofodóntidos y aparecieron los iguanodóntidos, mientras que al final
de esta parte de período se extinguieron y aparecieron los primeros hadrosáuridos
y paquicefalosáuridos. En otra especie de dinosaurios totalmente distinta,
aparecieron los ceratopsios, dinosaurios con cuernos. Al final del Cretácico
inferior aparecieron los antecesores de los ceratopsios, los psitacosáuridos. El
Cretácico superior fue una época de grandes cambios. Los continentes que hoy
conocemos adquirían progresivamente su forma actual. Las estaciones empezaban a
ser como las actuales. Durante esta época el mayor cambio fue la aparición de
las flores. Las plantas arbustivas habían echado raíces por primera vez hacía
más de 300 millones de años. A principios del Cretácico las plantas comunes
crecían por todas partes, añadiendo pinceladas de verde al paisaje de la
prehistoria. A finales del período Cretácico aparecieron los esbeltos pinos
perennes. Surgieron los árboles que mudas sus hojas, junto con higueras,
palmeras y el árbol del pan, que ahora crecen sólo en las zonas cálidas del
planeta. Las serpientes aparecieron en el Cretácico tardío. Evolucionaron a
partir de un animal del Cretácico temprano llamado Pachyrhachis, que tenía
cuerpo de serpiente y cabeza de lagartija. La mayoría de las serpientes se
despreocupan de sus huevos o de sus crías, salvo en el caso de la hembra de la
pitón, que enrosca delicadamente su cuerpo sobre los huevos para incubarlos.
Los dinosaurios se extinguieron al final de este período con sorprendente
rapidez. Algunos científicos creen que un meteorito gigantesco se estrelló
contra la Tierra con tanta fuerza que se volatizó, formando nubes de polvo y
vapor, hasta el punto de oscurecer el cielo durante meses e incluso años. Los
dinosaurios quedaron atrapados en mortíferos ventisqueros. Los mamíferos,
protegidos por sus pieles, sobrevivieron y acabaron dominando el mundo. Las
pruebas que tenemos es un gran agujero en el Mar Caribe y en la tierra una capa
de materiales del meteorito. En este período los dinosaurios más comunes eran
los hadrosaurios avanzados con crestas en la cabeza. Mientras estos herbívoros
eran muy comunes los hipsilofodóntidos acabaron por desaparecer. Los
paquicefalosáuridos vivieron durante toda esta parte de período. Entre los
ceratopsios se extinguieron los psitacosáuridos para ser reemplazados por los
protoceratópsidos y los ceratópsidos, los dos grupos muy comunes. Los
protoceratópsidos se extinguieron y los ceratópsidos llegaron a vivir hasta el
final del período. Entre los tireóforos había anquilosáuridos, nodosáuridos
y de los estegosáuridos en este período sólo hubo uno. Entre los carnívoros
hubo ornitomímidos parecidos a avestruces y los últimos dromeosáuridos,
segnosáuridos y Troodóntidos, que aparecieron en este período, y por último
los peligrosos tiranosáuridos, grandes carnívoros que llegaban a medir 15
metros de largo. A
principios de la Era de los Dinosaurios, el suelo estaba cubierto de musgos y
helechos, equisetos y licopodios, en lugar de matorrales. Al inicio del Cretácico,
los mares cubrían gran parte de la tierra. Los dinosaurios siguieron
evolucionando, al igual que las plantas que los alimentaban. Hasta este momento,
las plantas habían sido marrones y verdes. A los altos helechos gigantes y a
las cicadáceas parecidas a palmeras se unieron los primeros árboles
verdaderos; coníferas como pinos, cipreses y tejos, a los que siguieron más
coníferas como alerces, abetos y cedros. Durante el Cretácico se produjo un
enorme cambio: aparecieron las flores. Pronto el mundo verde se cubrió de vivos
amarillos, rojos y azules que nunca se habían visto anteriormente. Algunos de
los fósiles más antiguos con plantas con flores son hojas de magnolias muy
similares a las que aún viven. Alcanzan más de 30 metros de altura, tienen
hojas relucientes y grandes y hermosas flores. En Europa crecen en parques y
jardines, pero durante el Cretácico, Europa era más cálida y las magnolias
crecían silvestres en todo el continente. Hoy existen más de 250.000 especies
de plantas con flores, tres veces más que todos los demás tipos de plantas
juntos. Su nombre científico es angiospermas. Incluyen todas las flores de jardín,
las silvestres y las hierbas, desde la orquídea hasta el diente de león, así
como el césped, las hierbas aromáticas y las palmeras. Todos son arbustos y árboles
con flores son angiospermas, desde el roble hasta el cerezo, de la magnolia a la
caoba y del manzano al albaricoquero. Las plantas con flores se llaman
angiospermas, que significa semillas cubiertas. Una planta con flores protege
las semillas en desarrollo en el interior de la flor, y más tarde dentro de
envolturas o frutos. El otro grupo importante de plantas con semillas, las coníferas,
se llaman gimnospermas, o semillas desnudas. Las semillas crecen dentro de una
piña. Los primeros fósiles de plantas con flores muestran flores perfectamente
desarrolladas. No hay fósiles que representen un eslabón con las plantas sin
flores. Entonces, ¿de dónde proceden las plantas con flores? Las plantas
llamadas cycadeoidales pueden ser las antepasadas de las flores. Estas plantas
se parecen a las cicadáceas y tienen partes masculina y femenina en la misma piña.
Los científicos creen que algunas pudieron evolucionar hasta convertirse en
flores en colinas altas, donde es difícil que se formen fósiles. El nenúfar
tiene una flor simple que quizá se parezca mucho a las primeras flores. Sus sépalos
y pétalos están dispuestos en espiral alrededor del extremo del tallo. Forman
un esquema de hojas jóvenes en un capullo. Muchos fósiles son los restos de
partes duras, como los dientes y huesos de los animales o la corteza y el tronco
de los árboles. Los delicados pétalos de las flores raramente se convierten en
fósiles. Las pistas sobre plantas primitivas que se han encontrado, son las
duras nerviaciones de sus hojas, que sí se fosilizan bien. Los abedules eran
corrientes durante el Cretácico. Se han encontrado fósiles de sus hojas
redondas y dentadas, muy similares a las de los abedules actuales. También crecían
altos álamos. Cuando aparecieron las plantas con flores, fueron necesarias
nuevas maneras de transportar el polen de una flor a otra. El viento era una
posibilidad. Los minúsculos y ligeros granos de polen podían mantener en el
aire durante varios kilómetros. Muchas plantas siguen siendo polinizadas hoy
por el viento. Los insectos también ayudan a la polinización. Las flores
tienen vistosos pétalos para atraerlos y néctar dulce para alimentarlos.
Mientras los insectos sorben el néctar, el polen se adhiere a su cuerpo. Los
insectos transportan este polen a otras flores. La magnolia, una de las más
primitivas, sigue dependiendo de los escarabajos, moscas, mariposas y abejas
para que transporten su polen. A principio del Cretácico, el paisaje nos habría
parecido poco familiar. Estaba compuesto principalmente por coníferas,
helechos, musgos y cicadáceas. Hacia el final de este período, el escenario
había cambiado considerablemente. Nueve décimas partes de los bosques estaban
compuestos por plantas con flores. Incluso mientras se extinguían los
dinosaurios, las plantas con flores iban prosperando. El
terciario, que significa tercera edad, fue un período que empezó hace 65
millones de años, cuando los dinosaurios se extinguieron, y finalizó hace 1,7
millones de años. Se divide en cinco épocas: el Paleoceno, de 65 a 56 millones
de años; el Eoceno, de 55 a 38; el Oligoceno, de 37 a 24; el Mioceno, de 23 a
6; y el Plioceno, de 5 a 1,7. Si
hubieras podido dar la vuelta al mundo durante este período, te hubiera
parecido muy similar al actual. Durante el Terciario, los continentes empezaron
a desplazarse hasta las posiciones que ocupan hoy. El paisaje fue asemejándose
más o más al que nos rodea, y así aparecieron las plantas con flores, los mamíferos,
y las aves actuales. Los continentes prosiguieron su desplazamiento, lo que
produjo cambios climáticos. Lo primeros 20 millones de años fueron cálidos,
hasta el punto de que había selvas tropicales cerca de los polos Norte y Sur.
Los primeros mamíferos y aves se desarrollaron en un clima húmedo y caluroso.
Los océanos se enfriaron alrededor de los polos y se formaron los casquetes
polares. El clima se hizo más extremado. Muchos
de los mamíferos y aves desaparecieron, pero surgieron los primeros antepasados
de los animales actuales como el perro. América del Norte fue la tierra natal
de los mamíferos con bolsa, algunos de los herbívoros más antiguos, los
multituberculados, y de los primeros roedores. El primer perro apareció en
Norteamérica en el Oligoceno, igual que la primera foca. También había
gigantescos mamíferos con cascos. En el Mioceno, las praderas americanas se
parecían a las sabanas africanas de hoy. Allí había elefantes, berrendos,
animales parecidos al ciervo, cerdos gigantes, enormes caballos con garras,
camellos, antepasados de los felinos con dientes de sable, rinocerontes y
hienas. Hace unos cuatro millones de años, América del Norte y del Sur se
unieron por el istmo de Panamá. Los animales evolucionaron, se extendieron,
emigraron y se extinguieron. Las gigantescas aves corredores carnívoras
emigraron al Norte junto con las capibaras, los armadillos, los perezosos
terrestres gigantes, las zarigüeyas y los puercoespines. Muchos marsupiales
sudamericanos, se extinguieron por completo. En distintas épocas, Europa estuvo
unida a América del Norte, Asia y África. Quizá fuera el hogar de los
primeros mamíferos carnívoros. Europa albergó también a un primitivo miembro
de los primates, un primitivo miembro compuesto por lémures, monos y grandes
simios. Durante el Oligoceno, la India colisionó con Asia y se formó la
cordillera del Himalaya. Varios animales hicieron su entrada en la vida
terrestre en Asia. Los conejos evolucionaron en este continente. Entre los fósiles
asiáticos también se cuentan la primera ballena, el primer elefante y quizá
los primeros murciélagos. En el Mioceno, evolucionó el primer oso verdadero.
En Asia, durante el Oligoceno, había rinocerontes de todos los tamaños y
formas. Asia también albergó a un gigantesco pariente de los caballos, un
cerdo primitivo y un felino con dientes de sable. Durante el Oligoceno, en África,
las selvas tropicales menguaron. De Asia llegaron los marsupiales y los roedores
y evolucionaron los grandes simios. Durante el Mioceno, África de unió a
Europa y Asia. La expansión de las praderas aumentó y los conejos, los
felinos, los rinocerontes y muchos carnívoros, insectívoros, cerdos y ciervos
penetraron en los nuevos territorios. Los rumiantes se multiplicaron junto con
sus depredadores. Durante el Oligoceno, Australia de convirtió en una isla lo
cual permitió que prosperaran sus marsupiales. También sobrevivieron allí los
mamíferos ovíparos. De estos últimos, hoy sólo existen dos especies: el
ornitorrinco y el equidna. Allí evolucionaron zarigüeyas prehistóricas,
enormes canguros, ratas canguro, junto con los marsupiales gigantes más
primitivos, vombats gigantes y leones marsupiales. Los
fósiles recientes son más comunes de los antiguos. Los fósiles tardan muchos
miles de años en formarse, pero incluso cuando se están formando corren
peligro de ser destruidos. Quizá resulten aplastados y se disuelvan en la roca
fundida a gran profundidad, o afloren a la superficie y sufran la erosión del
viento, el hielo y la lluvia. Por eso los fósiles más antiguos disponen de más
tiempo para ir desapareciendo. Los fósiles del terciario tienen más
posibilidades de sobrevivir que los de la Era de los Dinosaurios. Casi
todos los grupos importantes de animales y plantas son como los actuales, pero
se produce otro gran cambio. Algunos simios de África empiezan a caminar
erguidos, usan herramientas, pierden el pelo y mejoran su inteligencia. Los
gigantescos mamuts y otros animales sobreviven a las glaciaciones. Autor: Fernando cuenca Publicación enviada por Fernando cuenca Contactar mailto:fcuenca@arnet.com.ar Código ISPN de la Publicación EpypuyEupkUxScRhsA Publicado Saturday 9 de August de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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