Monografias | Magia y Religión: La muerte de los hombres-diosesMagia y Religión: La muerte de los hombres-diosesResumen: Escrito en el que resumo el precio que pagaban los reyes-dioses por unos pocos años de divino reinado, durante los que ejercían de garantes de la prosperidad de sus pueblos: lluvias, buen tiempo, abundantes cosechas y salud pública, sin catástrofes ni epidemias. Y si no lograban esta prosperidad colectiva, era por su culpa, generalmente por enfermedad o cansancio, y se les mataba antes, para que su alma pasara vigorosa al que le sucedía. Escrito en el que resumo el precio que pagaban los reyes-dioses por unos pocos años de divino reinado, durante los que ejercían de garantes de la prosperidad de sus pueblos: lluvias, buen tiempo, abundantes cosechas y salud pública, sin catástrofes ni epidemias. Y si no lograban esta prosperidad colectiva, era por su culpa, generalmente por enfermedad o cansancio, y se les mataba antes, para que su alma pasara vigorosa al que le sucedía. He acertado pues también cuando siempre he dicho que la religión se basa en la codicia humana, pues “bien vale una misa” si los crédulos creyentes alcanzan, tras la muerte, el inventado e inexistente paraíso religioso, consistente muchas veces en fuentes que manan miel, o imaginarias doncellas que practican delicias sexuales con quienes ya no tienen cuerpo, y por tanto tampoco órganos sexuales. XXXIV. - La muerte de los hombres-dioses Que el hombre ha creado los dioses a su propia semejanza no es frase mía, sino de Xenófanes de Colofón, en su conocida Naturaleza de las cosas, s. VI a. C. De ahí que los groenlandeses creyeran que el viento podía matar a su más poderoso dios, o también si tocaba a un perro. En una tribu de Filipinas el Creador estaba enterrado en la cumbre del monte Cabuniano; y el dios de los hotentotes, Heintsi-eibib, moría y resucitaba varias veces, pero sus tumbas se excavaban en los desfiladeros de las montañas. La tumba de Zeus estaba en Creta, y la de Dionisos, y tal vez de Apolo, en Delfos. Los grandes dioses egipcios llegaban a viejos y morían, hasta que inventaron el arte de embalsamar, pues después la momia de Osiris pudo verse en Mendes, la de Anhouri en Tinos, y la de Toumon en Heliópolis. Los grandes dioses de Babilonia, como los griegos, también nacían, amaban, luchaban y morían. Pero ya sabemos que en todos estos siglos existieron otros hombres-dioses, los reyes, sacerdotes o no, de cuya magia dependía la lluvia, y por tanto las cosechas, la prosperidad y la propia salud de sus súbditos:por lo que todos morían antes de perder sus virtudes, por enfermar o debilitarse su alma. Ninguno de estos reyes moría por tanto de muerte natural. En Camboya, apuñalados. En el Congo, estrangulado, o aporreado con una maza. En Etiopía se suicidaban por oráculo sacerdotal, hasta que Ergamenes, de cultura helénica, entró en el Templo Dorado, a la cabeza de un grupo de soldados, y decapitó a los sacerdotes que le habían decretado la muerte. En algunas tribus de Fazoql el rey administraba justicia a la sombra de un árbol, del que le colgaban con un nudo corredizo con dos navajas dispuestas en forma que decapitaban al rey, tan pronto no se presentaba a administrar justicia tres días consecutivos. Los shilluk del Nilo Blanco creían que sus reyes eran encarnaciones de Nyakang, héroe semidivino que fundó la dinastía, pero emparedaban al rey y a una núbil doncella, en choza al efecto, y los dejaban morir de hambre y sofoco, cuando ya no podía satisfacer las pasiones sexuales de sus muchas mujeres; hasta que un rey sufrió tanto con esa muerte, que decidieron estrangularlos. Pero cualquier hijo del rey tenía derecho a luchar con su padre, cuando le creía decrépito, y esta fue la tercer forma de que murieran, demostrando la veracidad de la leyenda del sacerdote de Nemi, pues también estos reyes pasaban las noches en constante vigilia, completamente armados, atisbando sombras, cuando creían que iban a ser retados en duelo. Asesinados, se les rendía culto en tumbas-capillas, en su poblado natal. Los dinkas eran un conglomerado de tribus del valle del Nilo Blanco, criando vacas, ovejas y cabras los hombres, y cultivando mijo y sésamo las mujeres. Sus jefes eran hacedores de lluvia, y cuando no podían producirla decían a sus hijos que deseaban morir, para lo que le cavaban una gran fosa, en la que se tumbaban, y eran enterrados vivos primero, o tras ser estrangulados después. En el reino centroafricano de Bunyoro los reyes tenían que envenenarse cuando se sentían enfermos o ancianos. El de Kibanga, Alto Congo, era estrangulado por hechiceros. Si el de Cuigiro quedaba malherido en batalla, era rematado sin clemencia. Los jukos decidían en asamblea de notables el tiempo en que iba a ser rey el que elegían, y cuando llegaba la hora lo mataban a lanzazos, lo mismo que en Quonde y Wukari. En los reinos huasas de Gobir, Katsina y Daura, Nigeria septentrinal, era estrangulado. El Matiamvo era rey del interior de Angola, y cuando ya no servía se le invitaba a emprender guerras, en las que inevitablemente era descuartizado por los reyes vecinos de Caniquinha y Canica (le cortaban piernas y brazos por las coyunturas, y después la cabeza), después de haber decapitado él a hijos, esposas y parientes. Era costumbre zulú matar al rey cuando le salían arrugas y canas, y aunque algunos llegaron a teñirse las canas con cierto aceite, ninguno podía ocultar las arrugas, en cuyo instante eran asesinados. Los reyes de Sofala tenían también que envenenarse cuando eran impotentes, o incluso cuando se les caía un diente frontal. Hasta que se reveló el rey Quiteve, y reinó sin diente incisivo. Los reyes ebeos eran destronados mediante regalos de huevos de loro, indicio de que el rey estaba cansado, y tradicionalmente se dejaban estrangular, ascendiendo su hijo mayor al trono, hasta que en 1774 uno de ellos se rebeló, y derrotó en combate a los que les ofrendaron los huevos; pero fue una excepción, porque la costumbre de dejarse estrangular subsistió hasta 1884. A los herederos del reino de Oyo les hacían un molde de arcilla de su pie derecho al nacer, que custodiaba la familia ogboni, y cuando ya rey no cumplía le enviaban el molde, ante el que se envenenaba. Los antiguos prusianos tenían por señor al “boca de Dios”, que les gobernaba en nombre de los dioses, y se autoinmolaba en pira funeraria cuando se sentía enfermo o débil. Como ya vimos con los reyes jukos de Gatri, algunos de estos pueblos pusieron fecha a la vida regia, que en la India meridional fue de doce años, de jubileo a jubileo, en el último de los cuales, ante todo el pueblo, se cortaba primero la nariz, después las orejas, labios y cuanto podía, hasta que la debilidad por la sangre vertida le desvanecía, en cuyo instante se cortaba él mismo la garganta; el que le sucedía tenía que estar presente, pues era en ese macabro espectáculo en el que se le nombraba rey. El rey de Calicut tenía por título Samorín o Samory, y también se cortaba el cuello en público, a los doce años de reinado; aunque a partir del s. XVII moría, en combate, por quien osaba desafiarle, tras haberse enfrentado a su escolta, que dicen era de hasta 40. 000 guardias. De ahí que muchos de estos reyes nombrasen un substituto, que en Malabar llevaba el pomposo título de Thalevettiparothiam, autoridad obtenida por decapitación:pues era déspota durante cinco años, pero a los cinco años le cortaban la cabeza, la arrojaban al aire, y quien conseguía cogerla era el déspota de los cinco años siguientes. Las tradiciones escandinavas aluden a antiguos reyes suecos que reinaban nueve años, tras los que eran obligados a morir, o a encontrar substituto que muriera en su lugar. Dicen que Aun u On recibió el privilegio de Odín de vivir mientras le sacrificara un hijo cada nueve años, y cuando iba a sacrificar a su décimo hijo murió. Pero también dicen estas leyendas que los demás dioses proscribieron y exiliaron a Odín, y le substituyeron por Oller, hechicero al que hicieron dios y rey:reinó unos diez años con el nombre de Odín, pero al final de estos años fue expulsado por Odín, que volvió a ser dios. Oller se retiró a Suecia, donde fue asesinado. Sabemos que en estos festivales regios de Upsala, cada nueve años, había sacrificios humanos. Muchos antiguos reyes griegos sólo reinaban ocho años, a menos que a los ocho años no fueran consagrados de nuevo. Los espartanos elegían a sus éforos cada ocho años en noche sin luna estrellada, y si la noche antes veían algún meteoro o estrella errante, deducían que el rey había pecado contra la divinidad, y le suspendían en sus funciones hasta que el Oráculo Olímpico o Délfico le reinstalase en ellas. E iguales señales celestes servían para deponer a otros reyes. Como estos ocho años de Grecia, y los doce de la India coincidían con ciclos celestes, la luna en Grecia, y Júpiter en la India, no es de extrañar que se limitara a esos años el reinado de los reyes-dioses. Y fue más humano el final de los reyes de Cnossos, en Creta, que a los ocho años se retiraban a una cueva, en el monte Ida, para rendir cuentas a Zeus de su mandato:si Zeus lo aprobaba, reinaba otros ocho años; de lo contrario, no. Y el tributo de las siete doncellas, y siete donceles, que los atenienses enviaban a Cnossos, cada ocho años, debió tener por objeto aplacar a Zeus, pues los catorce donceles-doncellas eran encerrados en el Laberinto, según unos para ser devorados por el Minotauro, o al menos ser sus prisioneros. ¿Eran quemados vivos, dentro de un toro de bronce, o imagen con cabeza de toro?. Según la leyenda de Talos Zeus entregó a Europa, o Hefaistos a Minos, un hombre de bronce que abrazaba contra su pecho a la gente, y se arrojaba al fuego con ellos, hasta morir abrasados. El Minotauro sería así una imagen en broce del sol, con cabeza de toro; y para avivar los fuegos solares se sacrificarían víctimas humanas. Pues los cartagineses también sacrificaban niños a Moloc, colocándolos en los brazos de una imagen de bronce, con cabeza de ternero, desde las que se deslizaban hasta un horno encendido, mientras el pueblo bailaba al son de flautas y panderos; y ambas tradiciones debieron tener su origen en los sacrificios a Baal, pues también en Sicilia Falaris, tirano de Agrigento, sacrificaba víctimas humanas a un toro de bronce. En Lagos la tribu yoruba de Tjebu estaba dividida en Ijebu Ode e Ijebu Remon, la Ode gobernada por un Awajale al que nadie podía ver, y la Remon por un Awajale subordinado, al que se asesinaba a sus tres años de reinado. En Babilonia el cargo regio era teóricamente vitalicio, y en la práctica anual, pues todos los años, en el festival de Zagmuk, tenía que renovar su mandato, abrazando a Marduk en el templo de Esagil. Por eso bajo la dominación asiria los reyes prefirieron ser gobernadores, pues en la fiesta Sacaea, que se celebraba en Babilonia el 16 del mes Lous, amos y siervos intercambiaban durante cinco días funciones, y los amos obedecían a sus servidores. Pero vestían de rey a un condenado a muerte, le sentaban en el trono real, y le permitían hasta yacer con las concubinas del rey:mas al quinto día, que es cuando terminaba la fiesta, le azotaban, empalaban y colgaban. Durante sus cinco días de reinado llevaba el título regio de Zoganes, y es muy probable que se ejecutara al condenado a muerte en vez de al rey, considerándolo su substituto. En Hawai se celebraba Macahiti el último mes del año, por lo que equivalía a la Navidad cristiana. Era un mes de bailes y cánticos populares, inaugurado por el rey, que era recibido por su mejor guerrero:pero disparando su venablo a una distancia de treinta pasos, y el rey debía coger la lanza, o ser atravesado por ella. Si la cogía, la llevaba al heavoo (templo), con la punta hacia el suelo. Y en el templo era recibido por una multitud de armas arrojadizas, con las puntas embotadas. En Ngoio, Congo, se mataba aún hace un siglo al rey al día siguiente de su coronación, por lo que el jefe de los Musongoro, al que pertenecía el trono, renunciaba siempre antes de ser coronado. Publicación enviada por Rafael Gonzalo Jimenez Contactar mailto:rgjimenez@eresmas.com Código ISPN de la Publicación EpyuAZuFFkWtrrIaRB Publicado Tuesday 30 de September de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal. | |||||||||