Monografias | Magia y Religión: Creencias anímicasMagia y Religión: Creencias anímicasResumen: Escrito redactado casi en estilo telegráfico, con ejemplos que ilustran el concepto que muchos pueblos primitivos tienen de lo que las religiones llaman alma. Escrito redactado casi en estilo telegráfico, con ejemplos que ilustran el concepto que muchos pueblos primitivos tienen de lo que las religiones llaman alma. Y he omitido anécdotas como la de un misionero europeo que decía a negros australianos:”Yo no soy uno, sino dos. Pues este cuerpo grande que ven es uno, y dentro hay otro pequeñito no visible”. A lo que los oyentes contestaban:”Nosotros también somos dos, porque tenemos un cuerpecito dentro del pecho”. Magia y religión XXIX. - Creencias anímicas La religión viene a llamar a la vida alma, palabra que significa soplo o aire, en su creencia que el alma humana, concretamente, es el soplo divino que vivifica el muñeco de barro del que procedemos. Pero la magia no llega ni a eso, pues creo que ni siquiera se cuestionó la vida. La creencia, más o menos neolítica, de que hay personas divinas, de las que dependen el bienestar de la comunidad, cuya vida se preserva si es socialmente útil, y se aniquila si no, no nos permite intuir, perfectamente, lo que entienden estos pueblos por muerte y por vida. Lo que la biología llama vida, y la teología y filosofía alma, viene a entenderse en estos pueblos primitivos como una especie de doble, de tamaño mucho más reducido, que es lo que anima. Para entendernos, hablan de un animalito en el animal, o de un hombrecito en el ser humano. Por supuesto, la sombra, la imagen reflejada en un espejo, o las fotografías. Todo el tabú anímico o vital de estos pueblos se reduce entonces, o a impedir que lo que vamos a llamar espíritu salga del cuerpo, o a asegurar su regreso. Los indios hurones pensaban que este espíritu es un hombre en miniatura. Igual que los esquimales, aunque de naturaleza más sutil y etérea. Los indios nootkas ubican este espíritu en la coronilla. Tribus indias del Bajo Frazer:el alma tiene cuatro almas, una en forma de maniquí, y las otras tres son sus sombras. Malayos:un hombrecito invisible, del tamaño de un dedo. Pueblos de Nías:la vida es proporcional al tamaño de lo que estamos llamando espíritu. Casi todos creen que se escapa por los orificios del cuepo, especialmente la boca y la nariz. Por lo que en Célebes colocan en la nariz, ombligo y pies anzuelos. También los del río Baram, en Borneo, aunque estos anzuelos son de piedra. Cazadores de cabezas de Borneo:ganchos de madera junto a los cráneos. Curanderos haidas:huesos huecos. Islas Marquesas y neocaledonios:cierran la boca y nariz del agonizante. Bagofos filipinos:anillas de alambre de latón en muñecas y tobillos. Itonamas de América del sur:sellan ojos, nariz y boca del agonizante. Gentes de Nías:cierran narices y mandíbulas del cadáver con ataduras o un pañuelo. Wakelbura de Australia:carbones encendidos en las orejas. En el sur de Célebes fajan a las parturientas. Minagkabauers de Sumatra:madeja de hilo, o cuerda, en muñecas o lomos de las parturientas. Alfures de Célebes:cierran todos los orificios de las casas, incluso los agujeros de las llaves, cuando va a nacer una criatura; y las bocas de todos los animales; bocas humanas cerradas mientras dura el parto. Son muy numerosos los pueblos que conciben el alma religiosa como ave, y los antiguos germanos como ratón y pajarito. Cuando un indio del Brasil o Guayanas ha estado en sueño profundo, creen que su espíritu ha realizado todo lo soñado. Transilvania:no dormir con la boca abierta. Islas Arú:no dormir en la misma casa en que haya fallecido alguien. Dayakos:pescan espíritus con redes de mano. Santals:almas en forma de lagarto. Es regla general no despertar a dormidos, no cambiarles de sitio, o alterar su apariencia. Las almas también pueden abandonar cuerpos en estado de vigilia, y entonces los curanderos las persiguen. Lolos de Yunnan, en China:el alma abandona el cuerpo en las enfermedades crónicas, y las retienen con letanías, poniendo en las puertas recipientes con agua, vino y arroz; cuerdas rojas en el brazo del paciente, etc. En algunas tribus del Congo cazan almas en ramas de árboles. Los batakos de Sumatra las llaman por señas, e incluso hablan con ellas. Los cayana las meten en cajones. En la India se transfieren almas entre reyes y brahmanes. Las almas pueden ser extraídas a la fuerza por demonios o brujos, se suben a bambúes, raptan almas de vivos, o son atraídas con silbidos, o sonidos de flautas. Se teme a los demonios en las casas nuevas, aunque los sacerdotes los cazan con sacos. Hay curanderos que barren almas, y las clasifican a la luz de una hoguera. En Viti se cazan las almas de los malhechores con bufandas, y en la isla Danger con cepos. En Africa con trampas, y hay quienes las ven en forma de cangrejos. En Hawaii encierran almas en calabazas, y en la península Malaya las encantan con conjuros. En el río Nass los médicos pueden tragarse almas. En la isla de Wetar enfernan hiriendo sus sombras; en las islas Banks se alojan espíritus en piedras; en China las sombras pueden ser enterradas en atúdes; en Arabia las hienas pisan sombras, y las personas a las que corresponden quedan mudas; los indios shuswap por sombras de personas enlutadas; los kurnai de Victoria, Australia, se vuelven flacos, perezosos y estúpidos cuando se cruzan con sombras de mujeres; las sombras de las suegras aterrorizan en Australia, y las tribus de Yuin, Nueva Gales del Sur, no pueden ni mirarlas; si hablan una suegra y su yerno en Nueva Bretaña, suicidio seguro, y el mayor castigo es estrechar la mano de la suegra. En Amboina y Uliase, islas del ecuador, se pierden las sombras del alma. Entre los mangainos los guerreros crecen o menguan con la longitud de sus sombras. En Grecia se enterraban sombras humanas, y en Transilvania se emparedaban. En las islas Andamam, y en Nueva Guinea y Nueva Caledonia, son almas las sombras reflejadas en espejos. Los zulúes creen que los animales se apoderan de las imágenes reflejadas en el agua; y los basutos que los cocodrilos matan personas arrastrando sus imágenes en el agua. En las islas Saddle, Melanesia, son los demonios quienes se apoderan de las almas mediante sus reflejos en el agua. Incluso en la Grecia antigua era presagio de muerte soñar que se había visto la imagen propia reflejada. Por último, son muy numerosos los pueblos primitivos que tienen pánico a las cámaras fotográficas, porque captan sus sombras. Publicación enviada por Rafael Gonzalo Jimenez Contactar mailto:rgjimenez@eresmas.com Código ISPN de la Publicación EpyuVkyZElfHtlltXq Publicado Thursday 25 de September de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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