Monografias | La cuestión social en la Argentina (1890-1910)

La cuestión social en la Argentina (1890-1910)

Resumen: Una visión desde la saga de Josecito el memorioso. Del ayer y el hoy, del abajo y del arriba, a modo de introducción. Lo ficcional como símbolo de lo real. "La política é porca, dottore". El ámbito pampeano: del ideal igualitario farmer a las desigualdades del mercado. El marco urbano: la zonificación de la cuestión social. El espacio definiendo inclusiones y desafiliaciones. Entre el escarnio y el desprecio. La cuestión social desde el pintoresquismo costumbrista.

Publicación enviada por Fernando Cesaretti y Florencia Pagni


 

Indice
1. Del ayer y el hoy,del abajo y del arriba, a modo de introducción.
2. Lo ficcional como símbolo de loreal.
3. "La política é porca,dottore". El ámbito pampeano: del ideal igualitario farmer a lasdesigualdades del mercado.
4. El marco urbano: la zonificaciónde la cuestión social. El espacio definiendo inclusiones y desafiliaciones.
5. Entre el escarnio y eldesprecio. La cuestión social desde el pintoresquismo costumbrista.

1. Del ayer y el hoy, del abajo y del arriba, a modo deintroducción.

Toda historia, es historia contemporánea
B. Crocce
Si, toda historia sirve para que el pasado legitime nuestra contemporaneidad. Yla historia de la cuestión social en la Argentina no es una excepción. El modode analizar determinada problemática está irremediablemente mediado por laintencionalidad (conciente o inconsciente) del sujeto. Condicionamientos políticos,ideológicos, hacen al investigador llegar de determinada manera a su objeto deestudio. No se trata de falta de honradez intelectual (que también la hay enalgunos casos), se trata, que no existe en nuestra opinión, "el nolugar" en el que se pueda situar el historiador. Siempre estaráomnipresente en el análisis su propia coyuntura y contexto.
Aclarada nuestra escéptica postura sobre la posibilidad de una asepsia objetivaen el estudio de la historia, expresamos a continuación los autores de estetrabajo nuestra posición. En principio pensamos que más que historia, hayhistorias. No nos estamos refiriendo solamente a la división entre historia política,social, económica, cultural, etc. Estamos pensando en algo que está subsumidoen todas estas categorías. Esto es la historia desde abajo, la historia de losactores sin voz, de aquellos que paradójicamente no entraron en la historia.
Nuestro trabajo está acotado en lo cronológico a una periodización similar ala enunciada desde el título en sendas obras de E. Zimmermann y J. Surianosobre la cuestión social: laxamente, desde la consolidación del "Régimenfalaz y descreído" hasta el traspaso del manejo del gobierno a la"Causa Radical", y más acotadamente, entre las algarabas ocurridasjunto a las desconchadas tapias del Parque de Artillería y los claroscuros defastos y represión del Centenario.
Dado este contexto temporal, en lo espacial abordamos una descripción porseparado del ámbito rural y del ámbito urbano, tratando de mostrar desde ladiferenciación, las articulaciones que los relacionan. Desde lo regionalanalizamos la cuestión social en la ciudad de Rosario, en especial el modo enque parte de su prensa veía el problema de integración y marginalidad, a travésde una publicación en particular.
Estamos contestes acerca de determinadas falencias, omisiones y recurrencias. Así,priorizamos abordar la cuestión social centrada desde lo humano en el elementoinmigratorio, antes que en la población nativa preexistente. Y dentro de losmigrantes buscamos el abajo al que hacíamos referencia: el fracasado, el actorindividual que no siempre puede ver en su drama lo social, aunque lo social estéfijando su sino trágico, al tiempo que su relación (dicotómica y a la vezcomplementaria) con la justicia y la ciudadanía. Y esa búsqueda nos haráseguir como hilo conductor narrativo la saga de un antihéroe, personajeficcional semejante a tantos otros de real existencia.
"Los humildes vecinos de mi infancia correntina, tendrían a considerar lasnoticias de los diarios como exageración, mentira o fantasía, pero creían apié juntillas en los tremebundos folletines de Carolina Invernizzio, que DonRamón, mi padre, les leía en la vereda, en las noches de verano."
V. Ayala Gauna

2. Lo ficcional como símbolo de lo real.

Marcos Aguinis narra en su cuento "Josesito, el memorioso", laamarga aventura americana de un emigrante judío ruso. No hay precisión cronológicapero ciertos indicios nos indican que el relato trascurre entre la última décadadel siglo XIX y la primera del siglo XX. El drama comienza en Rusia, donde trasun pogrom en el que son asesinados sus padres, el protagonista emigra hacia unfuturo incierto con lo que queda de su familia (mujer y tres hijas de cortaedad). El destino o el mal consejo de algunos consejeros de su colectividad, loarrojan a las playas argentinas. Sin apoyo, sin vínculos, sin idioma,sobreviven alimentándose de las sobras que encuentran en la basura de esaBuenos Aires hostil. En uno de sus periplos en busca de desperdicioscomestibles, nuestro antihéroe conoce –y casi inverosímilmente logra hacerseentender- a un suizo, que aparentemente viene a acabar con sus desgracias, alofrecerle trabajo como arrendatario en una colonia agrícola. Hacia allí parteesperanzado con su familia... en menos de tres años esas esperanzas setransforman en horror. El balance es a pura pérdida: las dos hijas menoresmuertas de disentería, su mujer muerta a causa del esfuerzo excesivo, despojadode la parcela de tierra por la eficaz conjunción de la langosta, el propietarioy las policías bravas al servicio de este:
"El suizo trajo un comisario con tropas blandiendo sables. Dirigió elallanamiento, invadió los ranchos de los prófugos, incautó los cueros y laalfalfa que servían de lecho, las pocas ropas que encontró, las ollas y loscuchillos, sacó a las mujeres tironeándose las trenzas, pateó a los niños ya todos metió en carros, expulsándolos de la colonia".
Solo queda entonces el regreso (una nueva huída) a Buenos Aires, donde junto asu hija superviviente –resto del despojo de su familia- disputan a los perroscallejeros las sobras de comidas de los basurales. Y entonces, pese a lamiseria, a la mugre, padre e hija encuentran un espacio y un tiempo para reírjuntos. El cuento termina con el protagonista también riendo, pero muchos añosdespués, memorando desde una posición de holgura y bienestar, ese atribuladotiempo inicial.
Esta es una obra de ficción con caracteres tal vez acentuados en demasía pararesaltar lo dramático del relato. Sin embargo, y más allá del exceso melodramático,millares de inmigrantes vivieron peripecias similares, en tiempos absolutamentepersonales que escapan a la periodización desde lo general en etapas deprosperidad o crisis.
Los tiempos de los actores individuales suelen diferir de los tiempos de losactores sociales. Tal vez debamos preguntarnos hasta donde interactúan, hastadonde un actor social no es la suma de los actores individuales, y hasta dondeel contexto general es mediado por las visiones particulares de estos actoresindividuales.
Preguntas que ameritan respuestas con más dudas que certezas. Veamos sino laparadoja de nuestro ficcional protagonista, sufriendo su atroz historiapersonal, en el mismo tiempo y lugar en que la Argentina alcanza un desarrollo,que medido comparativamente a nivel mundial, es sorprendente. Es la época delas lugonianas odas a los ganados y las mieses. Es el tiempo en que el divinoRubén con una voz cada vez más sumisa, canta que:
"¡Hay en la Tierra una Argentina!
He aquí la región del Dorado,
He aquí el paraíso terrestre,
He aquí la ventura esperada,
He aquí el vellocino de oro..."

He aquí (remedando casi irrespetuosamente al gran nicaragüense) que todaesta laudatoria venturosa al país que lo acoge, no morigera el drama individualde nuestro protagonista. Está irremediablemente excluido este ser literario delos ditirambos que en prosa o en verso perpetran los vates y literatos oficialesdel Centenario.
La justicia implícita de las democracias representativas es muy exigente... Susciudadanos deber ser políticamente activos y, por sobre todo, independientestanto moral como materialmente.
J. Shklar

3. "La política é porca, dottore". El ámbitopampeano: del ideal igualitario farmer a las desigualdades del mercado.

Justicia y ciudadanía. Componentes inseparables de un todo. Siguiendo ladefinición de Shklar que encabeza este punto, veamos como se aplica la misma anuestro protagonista. En principio se ve en él una doble exclusión: la racialy la social, que van delineando un perfil social, cultural y económicodeterminado. Trae de su Rusia o Ucrania natal, el estigma de la persecuciónantisemita. Llega al país absolutamente desamparado, con el recuerdo de loscuervos haciéndose un festín con la cabeza y las entrañas de su padre muertoa golpes por cosacos ebrios. Luego las pocas esperanzas que le quedan sedesvanecerán junto con la vida de su mujer y sus hijas menores. Materialmentenunca ha tenido nada. La justicia le ha estado negada de igual manera que elderecho a una vida digna.
Pero este hombre... ¿está en el aire? No es acaso contemporáneo a esacorriente inmigratoria judía que promovida por el barón Hirsh se establece demanera organizada en el campo argentino.
Sí, es contemporáneo, pero no forma parte de esa corriente, al igual muchosjudíos de carne y hueso que no encontraron cabida en las colonias de la J.C.A.Si como expresa Crocce, la historia legitima el presente, y hoy la comunidadjudeoargentina reivindica en la figura de esos pioneros de la élite de lacolectividad (los pampistas), es conveniente recordar que no todos formaronparte de esa élite. Entre ellos nuestro protagonista. Su experiencia es comúna la de muchos que por múltiples motivos sufrieron la exclusión social oparcial. Pérdida esta que incluye entre otras carencias la del atributo deciudadanía. Que se percibe antes individual que socialmente. Tal como loexpresa Shklar:
"...la ciudadanía se percibe como un atributo del individuo. El acento quese pone en los derechos y en el status también expresa el individualismo".
Este individualismo obra como obstáculo para la solidaridad y la cooperación,promoviendo rivalidad entre las víctimas. Estas pueden llegar a pensar suinfortunio como algo inevitable y casi inalterable. Esta formación mental debeser tenida en cuenta cuando se analiza la cuestión social. Nuevamente loindividual mediando lo colectivo. Así nuestro protagonista, piensa que si ha caídoen la miseria más atroz al margen de los lazos comunitarios (o de clase), serátambién de manera individual que podrá mejorar su situación.
Asimismo, siguiendo la tesis de Shklar, intuye que a ciudadanía plena exige nosolo la igualdad política y jurídica (que el no la tiene, en tanto inmigrantedesamparado, inválido de toda protección), sino fundamentalmente la ciudadaníadebe tener la dignidad del trabajo, de un trabajo remunerado:
"Oyó que hay trabajo en el campo, en colonias de inmigrantes. Eso, muybien, allí quería ir. ¿Cómo se llama usted? No entendía, que alguientraduzca, lo tradujo un suizo. Necesito trabajar, cualquier trabajo. Lo acompañaron,sacó a su mujer y a sus hijas del hueco que habían cavado con las uñas, comoperras. Eran bultos. En las colonias faltan brazos, sobra comida; fuerza,arriba".
Al campo entonces, a obtener la dignidad mediante el trabajo, y la posibilidadde llegar a poseer la tierra que trabajará. Pero ese optimismo le oculta larealidad de que él nunca será un farmer, sino que se encuadra en lo general enla definición que en lo particular para el espacio santafesino hacen M. Bonaudoy E. Sonzogni, el también es parte de:
"Todo ese conjunto de actores (que) en su contacto con el mercado hasufrido, en mayor o menor medida, la desestructuración de sus formas deorganización social y cultural previas. Aquel, a partir de las necesidades dela demanda, pretendió rearticularlos en función de su propia lógica. Ahorabien, el mercado al que estamos haciendo referencia, necesita garantizar laexistencia de un ejército de reserva, pero en su dinámica no lo reclamapermanentemente por cuanto la producción agraria, que es su motor, presentacaracterísticas cíclicas o estacionales que generan amplios períodos deinactividad. A eso se suma el bloqueo, avanzados los 90, del acceso a la tierrapara el productor con escasos recursos".
Llega tarde, física, cultural, étnicamente. Llega tarde económica ysocialmente. Las exigencias del mercado han socavado el paradigma del productorpropietario, de que se repita sobre el humus pampeano el tipo de sociedad que seviene construyendo sobre lo que los geólogos llaman la Gran Deriva deWisconsin: el Medio Oeste yanki.
Las presiones y exacciones que sufre en su etapa rural, son similares a losabusos que comenten empresas colonizadoras tales como la Beck y Herzog (en unaetapa anterior) o la ya citada J.C.A., amparadas en un represivo código rural yuna estructura estatal que sostiene esa legislación punitiva.
Este posicionamiento del Estado, provoca en los menos beneficiados, escepticismopor la cosa pública, -"la política é porca, dottore"- , le dicenchacareros arrendatarios de Arroyo Seco, al candidato a vicegobernador radical,en las vísperas de la inaugural elección santafesina de 1912, o como en elcaso de nuestro protagonista, una suma de desconfianza y fatalismo:
"Los campos tenían dueño, un dueño poderoso. Había recibido esasplanicies, de horizonte a horizonte, directamente de las manos de Dios...""Los colonos tenían que cumplir con los pagos y otras enredadasobligaciones que les hicieron firmar, que yo mismo firmé al suizo que me ayudóy que era el representante los acalló con tres amenazas, pero cinco hombresdecidieron arriesgarse hasta la capital de la provincia, una ciudad grande ycomplicada, donde efectuarían reclamaciones ante el gobierno; locuras".
No es casual que nuestro protagonista sea judío, y que sea suizo quién locontrate para trabajar en las colonias. Toda historia es contemporánea en tantoel pasado obra como legitimador del presente. En el caso concreto de esterelato, vemos que su autor es consecuente en la elaboración del texto con elcontexto, esto es, construir literariamente protagonistas cuyas nacionalidadesevocan en el imaginario colectivo de manera nítida, el proceso de colonización.Una épica donde se unen la
inicial epopeya helvética, cantada por Pedroni:
"La nostalgia está cantando
en un vapor argentino,
frente a Santa Fe callada
canta el dolor detenido.

Severo Viñas no duerme,
tiene espinas de fastidio

"¡Abran de una vez las puertas
dejen bajar a los gringos!"

El canto baja por fin,
demudado, contenido,
lleva una espiga en la mano,
le siguen mujer y niño.

con el elegíaco conjunto de relatos con que A. Gerchunoff rinde homenaje alpaís adoptivo en su primer cumple siglo, acometiendo en la "Introducción"a los mismos, el bellísimo atrevimiento sincrético de juntar la Torah conVicente López y Planes:
"...Judíos errantes, desgarrados por viejas torturas, cautivos redimidos,arrodillémonos, y bajo sus pliegues enormes, junto con los coros enjoyados deluz, digamos el cántico de los cánticos, que comienza así:
Oíd mortales..."
visión eglógica que culmina con el "final feliz" del Grito deAlcorta, tal como quedó institucionalizado en la versión de la hija dilectadel movimiento de 1912, la Federación Agraria Argentina, entidad esta que:
"Dirigida por los sectores más acomodados de agricultores de la pampagringa defenderá desde entonces sus intereses específicos, marginandotajantemente y con un cerrado criterio de clase, a los jornaleros agrícolas..."
En definitiva, una comprensión del proceso colonizador inserto en el paradigmacivilizador, en un orden que permite un progreso constante de acuerdo a lasideas positivistas dominantes y casi hegemónicas, y cuyo punto inicial es lanormativa igualitaria sancionada en la Constitución. Todo ello respondiendo enlo económico a un modelo concreto de inserción del país bajo un perfil agroexportador asociado subordinadamente al capital financiero de las potenciascentrales (especialmente en el Reino Unido).
Esta visión no tiene en cuenta una contradicción básica entre los postuladosuniversalistas proscriptos desde lo político en la carta magna, y la libertadde mercado en lo económico que también postula el andamiaje normativo,contradicción esta que se expresa en la desigualdad y subordinación que tiñenlas prácticas cotidianas del hecho social.
En la época que nuestro protagonista llega al país se ha acentuado la tensiónentre una normativa teóricamente universalista integradora y un contexto realrestrictivo, lo cual:
"...obliga al Estado, entre el fin de siglo y la primera guerra mundial, areplantear su rol. Estos diferentes actores van generando –a través de susdemandas- la necesidad de rediscutir el papel punitivo de este o su desempeño sólocomo garante del orden en términos de legalidad. En esta etapa, se comienza acolocar en el plano de la discusión la importancia de reformular sus niveles deinjerencia en el plano de la discusión la importancia de reformular sus nivelesde injerencia operando más ampliamente como regulador y árbitro de lasrelaciones sociales".
Ese Estado opera sobre una nueva sociedad, donde la cuestión social tomaimportancia como síntoma de las nuevas demandas. Su modo de intervenir pasarátanto por la represión como por la cooptación. Así el mundo rural verá lapersistencia de la brutalidad policial al mismo tiempo que se suavizan losaspectos más retrógrados de los códigos (tal el caso de la retención forzadade trabajadores en el espacio azucarero). Esta aparente contradicción respondea la inserción de algunos actores y la persistencia en la exclusión de otros.Así, durante la segunda presidencia de Roca, el Ejército, brazo armado delEstado, utiliza procedimientos coactivos directos sobre la mano de obra indígenachaqueña, haciéndose cómplice de la explotación a que es sometida en losquebrachales; al tiempo que brinda apoyo logístico a un funcionario delMinisterio del Interior, a quién le han encargado la creación de un códigolaboral, y cuyo pensamiento está en las antípodas del de quienes lo alojan:
"En verdad, no se hace con el indio sino exagerar la explotación que secomete con el cristiano, a pesar de su habilidad para el trabajo dehacha..." "los indios (tienen) un terror pánico al ejército de línea,aquí como en todas partes el indio tiene un verdadero horror al látigo, elfusil y el sable; que lo traten bien, dice y el indio no será malo...""En San Cristóbal, un oficial de alta graduación cree que lo único quehay que hacer es exterminarlos, y si queda alguno llevarlo a la Tierra delFuego. ¿Y si a usted le hicieran eso, que diría? –Es que yo no soy indio, mecontestó".
Esta dualidad de coacción y cooptación no será exclusiva del espacio ruralsino que se hará particularmente evidente en el ámbito urbano, a donde nostrasladamos, siguiendo el desventurado derrotero de nuestro protagonista.
De esos gringos andrajosos que salían como pulgas azoradas de los barcos. Deesos puñados de mugre nostalgiosa. De esos. De los alucinados por la PampaDespensa, por la Pampa Madre, por la Pampa Tierra. De la camaza innoble querememoró aldeas remotas en los barracones del Puerto. De los gráficos queacumulaban líneas en un idioma que estaban aprendiendo. De los artesanos queamamantaron cortas y escasas industrias. De los bigotudos esos. De losempachados por fiebres solidarias.
De esos surgió la primera huelga cuando terminaba de extinguirse la penúltimamontonera.
M. Bonasso

4. El marco urbano: la zonificación de la cuestión social. Elespacio definiendo inclusiones y desafiliaciones.

Ya está nuestro protagonista (y su hija sobreviviente) nuevamente en laciudad, en peores condiciones que cuando esperanzado, salió de ésta:
"En Buenos Aires buscaron trabajo cada uno por su cuenta y riesgo. Otra vezel hambre. Josesito reconoció calles y casas de años atrás, cuando su familiaconstaba de cinco personas. Dormía en bancos de plaza. Cada uno aportaba lorecogido en cajones de basura o en verdulerías, robado a la disparada. Extendíanel maloliente botín y recuperaban algo de vida".
Nuestro protagonista es, en este momento antes que un excluido, un desafiliado,siguiendo la tesis de R. Castel, según la cual:
"Hablar de desafiliación, es... retrazar un recorrido... Desafiliado,disociado, inválido, descalificado, ¿con relación a qué? Este esprecisamente el problema.
La exclusión implica para el mismo autor, remitirse a situacionescaracterizadas por una localización geográfica precisa, por formas culturaleso sub-culturales y determinada base étnica.
Nuestro protagonista ha cortado (o le han cortado) sus lazos de pertenencia a sucomunidad, ha pasado de a indigencia integrada de su gueto natal,
"...en la cual la ausencia de recursos suscita el socorro en forma deprotección cercana...(donde)... la dimensión económica no es por lo tanto elrasgo distintivo esencial, y la cuestión planteada no es la pobreza, aunque losrasgos de desestabilización pesen más sobre quienes carecen de reservas económicas".
de esa forma al fin de integración, a la vulnerabilidad y a la inexistenciasocial.
En ese estadio, sus peregrinajes mendicantes abarcarán (conjeturamos) toda lahostil geografía de esa Babel inaprensible. Este ser ficcional verá (si nocomprenderá en toda su complejidad) en sus derroteros de miseria, el triunfo dela zonificación de la ciudad: el espacio definiendo y dando marco a lo social.
Es este un largo proceso que avanza con el siglo y va marcando la relacióndesde lo espacial, entre los distintos actores sociales en cada coyuntura, ydonde el papel político ordenador del Estado, tendrá importancia fundamental.
A fines de nuestro análisis sobre esta problemática, vemos que el ascenso algobierno de Juan Manuel de Rosas en Diciembre de 1829, resulta el corolarionatural y lógico a la autoridad que de modo autoritariamente paternalista veníaejerciendo en la campaña. Los dotores urbanos estaban derrotados. No habíansabido conciliar sus intereses con los de la campaña. Su discurso estaba acontramano de un proceso de ruralización de las costumbres (común a gran partede la América Española). Por el contrario, los terratenientes cuidaban deexpresarse en términos populares, defendiendo tanto sus intereses de clan, como–al menos en el marco discursivo- a sus clientelas subordinadas. Es un mensajeclaramente paternalista y demagógico. Pero efectivo.
El rosismo sacará buen rédito político de la dualidad de sentimientos paracon el pobrerío de la campaña. Por un lado se crea todo un ritualparticipativo, dándoles (al igual que al pobrerío urbano) cierta relevancia enla cosa pública. Por otro lado, la relación de fuerza en las zonas ruralespermanece inmutable. Recordemos a modo ilustrativo, que durante todo el períodorosista se mantuvo en plena vigencia la Ley de Vagos, que tanto perjuiciocausaba al paisanaje.
En el ámbito urbano, persisten modos y costumbres que en principio parecenmostrar una sempiterna escena doméstica y pueblerina, una armónica y paternal"Gran Aldea". Pero no es una sociedad igualitaria. Lo que estáyuxtapuesto es el espacio, el hábitat de convivencia. Tales proximidades dabanlugar a promiscuidades y concupiscencias iniciáticas, tales los recuerdos de untestigo privilegiado (privilegiado social, político, económico y tambiénprivilegiado en talento narrativo), L. Mansilla,
"... todo concordaba con lo ya mencionado (se refiere al mobiliario de sucasa paterna), excepto lo que a la servidumbre correspondía, cuyas camas eranvolantes. Me refiero a las mujeres negras y blancas, mulatas o chinas. Loshombres dormían en los cuartos de afuera, lo cual no impedía que se cumplierael refrán: Dios los cría y ellos se juntan.
Los niños ven, oyen, y aunque callan y disimulan, no caen bien en cuenta alprincipio. Pero con el tiempo maduran las uvas para ellos también. En nuestraAmérica no se respetan puertas cerradas. Todos, grandes y chicos, patrones ysirvientes empujan, abren sin anunciarse en forma alguna y lo que los grandessolo los perturba, a los niños les despierta la imaginación.
Esa sociedad patriarcal, pre-capitalista, inmersa en condiciones económicas ysociales, y sobre todo, normativas que poco han variado desde el períodocolonial, se asienta en el antiguo damero que con sus extensiones naturalespermite contener con cierta holgura a los 70.000 hombres que a la caída deRosas, pueblan una,
"...Buenos Aires en la que existen 106 fábricas, 743 talleres y 2.088comercios; en su totalidad modestísimos, y sujetos, por lo tanto, a unarudimentaria técnica. El número de personas en ellos es reducido, yembrionarios sus instrumentos de trabajo. Ambos limitan su capacidad productoraa proporciones mínimas".
Vemos entonces una multiplicidad de unidades productivas o distributivas endonde la relación ínfima del número de integrantes permite aún modos anacrónicosde interacción entre patronos y trabajadores. Modos que aún pasan por elclientelismo y en muchos casos, por la indiferenciación de tareas entre unos yotros.
Este panorama, cuasi estático y acotado, cambia a partir de Caseros. Los nuevosaires de inserción del país en el pujante capitalismo de "La SegundaRevolución Industrial", y el papel agro-exportador dependiente que asumeen la división internacional del trabajo, hacen necesario la puesta en marchade un proceso modernizador.
Hitos fundamentales de este proceso, son la afluencia de capitales, laconstrucción de una red de transportes y comunicaciones que tornen viable yredituable la explotación económica primaria, la importación de brazos parasostener esa nueva infraestructura, y la consolidación de un estado quediscipline y controle esos brazos. Entonces,
"Al amparo de instituciones y leyes inmanentes al desarrollo histórico, elrégimen de producción capitalista se afirmará y proyectará con vasto vuelo yextraordinario empuje. Creará las condiciones materiales que harán a laexistencia de una clase asalariada, que, en forma de proletariado, reemplazaráal viejo artesanado, reminiscencia de la era preindustrial".
Reminiscencia que desaparecerá ante el doble y relacionado embate de lainmigración masiva y la concentración de la población en centros urbanos. Así,
"...Buenos Aires pasó de 187.100 habitantes en 1869 a 1.575.000 en 1914...En cierta manera era obvio que un crecimiento casi descontrolado y escasamenteplanificado habría de provocar problemas de diversa índole. En este sentido,las tempranas usinas de preocupación se relacionaban con temas vinculados a laatención médica, el hacinamiento, la salubridad o la criminalidad."
Esas preocupaciones encuentran un punto de referencia ineludible: la granepidemia de fiebre amarilla de 1871, que al igual que el cólera de la décadaanterior, causa estragos favorecida por la profilaxis inadecuada de una ciudadque superpoblada, se hacina en el antiguo damero colonial.
Frente a esto, las élites planean una segregación espacial al tiempo que unaresolución política de las obras de salubridad en
prevención de nuevas epidemias (entre las que de carácter ideológico podíanser tan nefastas para sus intereses como las orgánicas). Como señala J. L.Romero, la élite porteña,
"Descubrió antes que nadie, que su ciudad –la gran aldea-, comenzaba atransformarse en un conglomerado confuso y heterogéneo, en le que se perdíanpoco a poco las posibilidades de control de la sociedad sobre cada uno de susmiembros, a medida que desaparecería la antigua relación directa de unos conotros".
La segregación espacial implica la zonificación social de Buenos Aires. Lasfamilias de nueva o vieja prosapia, comienzan a trasladarse del barrio Sur a lasrevalorizadas parroquias del norte: el Socorro, Retiro, Recoleta, haciendo de lacalle Florida, y las avenidas Santa Fe y Alvear el eje de su vida social.Justamente a partir de la intendencia de un Alvear, todos los favores en materiade servicios y embellecimiento serán para esta zona. Con plena ingerencia delos recursos del Estado, se construye de manera para nada inocente, laparticular y planificada atmósfera de lo que genéricamente se denomina BarrioNorte. Así se podrá hablar del codo aristocrático de Arroyo, o del ambienteparisino del pasaje Seaver.
Por contraposición, el antiguo centro social y político situado al sur de laPlaza de Mayo, degrada rápidamente. San Telmo, y especialmente Barracas,adquieren un tono proletario y fabriqueo. Los antiguos caserones patriarcalesdevienen convenientemente subdivididos, en conventillos... aunque aquí y allá,alguno oculte los restos vergonzantes de alguna familia venida a menos, que noha querido o podido sumarse al tono de los tiempos de instalarse al norte de laavenida Rivadavia, aún en condiciones de mera figuración.
Más allá de los reductos privilegiados, extendiendo sin cesar los ambiguos límitesde la ciudad, el avecinamiento de
"Este verdadero aluvión de individuos provenientes de las más diversasregiones del mundo generó en los miembros de la élite la sensación deperturbación del orden social en tanto miles de extranjeros se agolpaban enla(s) ciudad(es) y aportaban sus formas de vida y costumbres diferentes a lasnativas. Además al comienzo de este proceso se vieron sorprendidos por un fenómenonuevo: una buena parte de ellos portaban nuevas ideologías como que habíantransitado diversas experiencias de organización sindical en Europa, habíansido miembros de la primera Internacional de Trabajadores o huían de lasrepresiones gubernamentales debido a los procesos de conformación delmovimiento obrero. Casi mecánicamente a vincularse a los extranjeros con losdisturbios sociales..."
No todo inmigrante podía ser encuadrado en el marco ideológico que describeSuriano. Sin ir más lejos, nuestro ficcional protagonista. Muchos no traenconciencia de clase alguna. En el cambio de siglo, un lúcido representante delRégimen opinará que
"... la mayor parte de los inmigrantes que vienen son mendigos, una masa decabezas huecas que creen que llegando al país deben darles trabajo en la Plazade Mayo, y recibirlos a mantel puesto, dándoles aquí leyes, instituciones ydiversiones al modo de su tierra".
Pero en esa percepción inorgánica a determinados derechos, está el peligroprincipal que representa el inmigrante. Esas apetencias convierten al trabajadorextranjero que arriba a estas playas en un agitador potencial.
El extranjero pasa a ser entonces, una figura contradictoria para la élite.Forzosamente necesario para su proyecto de nación y al mismo tiempo objeto dedemonización. Demonio que se encarna recurrentemente al compás de unaprogresiva agudización del conflicto social. En este sentido el clásico yremanido episodio de la quema del Colegio del Salvador en los setenta no es másque el inicio de una serie de acontecimientos que culminan normados en la sanciónen 1902 de la Ley de Residencia.
Es en esta primera década del siglo XX que el conflicto adquiere extremaviolencia. A los movimientos de protesta en demanda de determinadasreivindicaciones, el estado responde con la represión: tras una huelgaimportante (tal la de la Refinería de Rosario en 1902) o el intento deconmemorar el 1º de Mayo (1904, 1905 o 1909), llega la punición con su secuelade muertos, heridos, la sanción del Estado de Sitio y la aplicación de la Leyde Residencia, que diezma los cuadros de las centrales obreras, mayoritariamenteextranjeros. A veces esta violencia de arriba, es contestada desde abajo. Tal elcaso del ajusticiamiento en Noviembre de 1909 del Jefe de Policía de laCapital, en venganza por lo sucedido en los sucesos del día de los trabajadoresde ese año, cuando ese personaje, el coronel Ramón Falcón, ordenó balear unamanifestación anarquista. El autor del atentado fue un adolescente obrero mecánico,llegado poco tiempo antes al país, y cuyo nombre, Simón Radowitzky, seconvirtió en un símbolo de lucha y reivindicación para los militantesanarquistas.
Pero la mano dura no fue la única forma que tuvo el Estado (y las clasesdominantes a las que este representaba) para tratar la cuestión social.
La cooptación y el consenso de distintos actores sociales, estuvieron presenteen forma constante.
Si en el plano político institucional la Ley Sáenz Peña será la felizculminación del proceso de integrar en el sistema a sectores que se habíansentido excluidos por las prácticas políticas del régimen, también en elabordaje de la cuestión social se intentaron diversas estrategias, más alláde lo represivo.
Dentro de ellas se inscribe el ya citado proyecto de Ley Nacional del Trabajo de1904, en cuya presentación ante las Cámaras, el ministro del interior, JoaquínV. Gonzáles, adujo que
"Su finalidad es evitar las agitaciones de que viene siendo teatro la Repúblicadesde hace algunos años, pero muy
particularmente desde 1902, en que ellas han asumidos caracteres violentos ypeligrosos para el orden público."
Y es en ese mismo marco y en el mismo año, cuando se produce un hechoaparentemente menor pero con profundo significado político: la anuencia con queun hábil urdidor de estratagemas, el presidente Julio Roca, permite lamanipulación del padrón electoral para que mediante el sistema decircunscripciones el Partido Socialista obtenga una banca en la Cámara deDiputados.
A su vez el hegemónico discurso positivista permite la utilización de laciencia, en especial la médica, para intentar dar respuesta profiláctica aproblemas que se consideran lacras de la clase obrera: el alcoholismo, lapromiscuidad sexual, la mendicidad, etc. No es casual que el Departamento deTrabajo surja al tiempo que el Departamento de Higiene, ni que contemporáneamente,el Partido Socialista, dirigido por un médico higienista, lleve adelante unaferoz prédica antialcohólica. O que se reglamente el ejercicio de laprostitución, regimentándose el goce del placer sexual, zonificando la misma,en una supuesta profilaxis moralista que hace abstracción de las causas quellevan a determinados sectores a practicar el comercio sexual. De igual e hipócritamanera, el informe de otro higienista no puede asociar la homosexualidad que,inducida por la miseria corroe bajo la ley del más fuerte, a la infancia quehabita los conventillos; con el fenómeno de la pederastia y travestismo, quetoma auge en esa ciudad donde el aluvión inmigratorio ha distorsionado el índicede masculinidad.
Estas medidas, institucionales o no, parten de un supuesto paternalista y de unaprofunda desconfianza. El obrero es un menor de edad, que debe ser contenido,que debe ser contenido y disciplinado, protegido de la influencia de ideasperniciosas. Entonces la salud, la modificación de costumbres, el acceso de lapoblación trabajadora a tangibles beneficios de salubridad, obran como barrerasque reaseguran a las clases dominantes frente al potencial revolucionario de losoprimidos. Cuando estas barreras se superan, se apela a la represión.
Cooptación y represión, términos entonces funcionales e intercambiables deacuerdo a la circunstancia.
Y enmarcados en un discurso legitimador que intenta ser abarcativo y homogéneo,con réprobos y elegidos, discurso este que se expresará a través del llamado(y en este caso sin ironía) cuarto poder. Pero para poder verlo en un ejemploconcreto, deberemos despedirnos de nuestro protagonista, dejándolo con sustribulaciones en esa hostil Buenos Aires, y partir nosotros a nuestro propioespacio regional.
Ciudad de Astengo, de Etchesortu y Casas
-sede del "Honorable Benvenuto"-
ciudad donde se funden dos mil razas
pero no se funde ningún bruto.
Cuartela anónima

5. Entre el escarnio y el desprecio. La cuestión socialdesde el pintoresquismo costumbrista.

Hacia el centenario, Rosario es la cabecera indiscutible de la "pampagringa", ese vasto hinterland que desborda el sur santafecino y avanzasobre el este cordobés y el norte bonaerense. La llanura cordobesa ve enRosario, y no en la docta, a su ciudad de referencia. Entre el primer y tercercenso nacional, ha multiplicado su población por diez.

Consecuencia directa en su origen, del espectacular proceso inmigratorio
"La burguesía rosarina pisa firme; hija del desarrollo agrario, seidentifica totalmente con el progresismo liberal, y no solo carece de complejosfrente a las viejas clases, sino que las mira por arriba del hombro, porque sesiente con mejor derecho a conducir. No postula reconocimiento y será ella laque lo dará".
La clase terrateniente argentina no tiene residencia siquiera provisoria enRosario. Es entonces esa "exitosa nueva clase" la que lleva la vozcantante. Y lo hace con orgullo, exhibiendo ante propios y extraños, laconcreción práctica de su filosofía positivista. Es su afán de progreso loque ha transformado la otrora insignificante aldea
"...en una de las ciudades más hermosas e higiénicas de Sud América. Suurbanización obedece a los principios más modernos... Desde el parqueIndependencia y el Boulevard Santafecino hasta la cloaca; desde el palacio a lahumilde casa de obreros; desde el hospital moderno, completo, hasta laasistencia pública y el asilo, en todas partes hay un progreso real yeficaz..."
Un gran emporio comercial en definitiva, que por su propia dinámica muestra–según el mismo observador- ciertas falencias en su sociabilidad, ya que
"... raramente se ocupan los hombres de otra cosa que de sus negocios...Nunca se pudo establecer un centro literario, y las manifestaciones del arte sonmuy aisladas y pocas."
No hay prosapia ni alcurnia añeja en los dominios de Ceres y Mercurio. Sinembargo las diferencias de clase están bien marcadas. Rosario es en ese aspectouna reiteración de lo que se ve a nivel nacional. Y de igual forma es tratadala cuestión social. Se copota o se reprime, o mejor se coopta y se reprime.

Claroscuros acentuados por una clase obrera tempranamente combativa.
Es en Rosario donde La Fraternidad, el gremio de los conductores ferroviarios,logra su primer triunfo en 1889, al culminar exitosamente una huelga declaradapara lograr la libertad de un maquinista del F.C.B.A.R., detenido y salvajementeapaleado por la policía tras un accidente de tren.

Pero es también en Rosario, donde
"... cuando la familia es mucha y el hambre apura, entonces se pone a lasniñitas en la Refinería, en las fábricas de tabacos, en lo que se puede, contal de que ganen algo, y se les enseña a mentir sobre la edad, de manera quelas chiquillas dicen que tienen once años cuando no han cumplido nueve y hastaque se cansan y agotan las pobres hacen lo que pueden".
No es extraño entonces la importancia que adquiere en esos años la cuestiónsocial. Huelgas fundamentales en la historia del movimiento obrero (la de 1902en la Refinería, o las ferroviarias de 1912 y 1917) se gestan o tienen suepicentro en Rosario.
Sin embargo esa combatividad no se traducirá en el fortalecimiento partidariode una alternativa clasista. Por varios motivos convergentes. En primer lugar laclase obrera rosarina será en gran medida, anarquista o sindicalista. Elpartido Socialista no logrará un predicamento similar al que alcanza en laCapital Federal. Se suma a ello la apática desconfianza del inmigrante a losmanejos políticos que sabe ajenos a sus intereses. Así cuando se aplique en1912 la nueva Ley Electoral, los contendientes serán por un lado, la Liga delSur, portavoz de la satisfecha burguesía rosarina que aspira a la autonomíafrente a la capital provincial, y el radicalismo que, específicamente enRosario, encuentra sustento electoral por el modo clientelar con el que capta alproletariado criollo fronterizo del lumpenaje arrabalero.
Es entonces, esa sólida burguesía la que impone un rol hegemónico a lasociedad rosarina. Hegemonía que trasciende lo meramente político y económico,y llega a
"... la imposición de juicios morales y políticos a través de argumentospsicológicos. Así la holgazanería se utiliza para dar cuenta de disposicionesdébiles para presentarse en el mercado de trabajo".

La prensa resulta un arma fundamental para transmitir esa posición.
Veamos entonces como opera esto en un caso concreto, el de la revista"Monos y Monadas". Semanario gráfico que aparece regularmente entreJunio de 1910 y Diciembre de 1911, su formato y diseño es similar al de larevista "Caras y Caretas". Por lo general hay una primera sección denoticias internacionales, luego una de política nacional y a continuación,información sobre la ciudad y la región, ya sin un orden determinado, mezclándosenotas de carácter social, con información general o policial, junto a misceláneasy curiosidades, y el todo ilustrado con profusas fotografías.

Más allá de este desorden expositivo, se van dando ciertas constantes.
En primer lugar hay una encubierta toma de posición a favor de la Liga del Sur.La campaña electoral de esta es seguida en detalle y por toda la provincia, conabundante material gráfico. Muchas menos páginas y fotos se dedican a lasactividades del radicalismo o el partido Constitucional.
Hay también una manifiesta disposición a mostrar los signos del progresociudadano. De allí los amplios informes sobre obras de salubridad, tales comolas Aguas Corrientes o los nuevos hospitales.
La sociabilidad se manifiesta de múltiples maneras que van desde las reseñassobre los clubes de élite, hasta la galería de personalidades del mundo socialque da título a la revista: cada número trae la imagen en página central deun distinguido caballero y de una rolliza beldad, los que en amable tono sondesignados respectivamente como el "mono" y la "monada" dela semana. A los que se suman las fotos de niños satisfechos en elaboradasposes de supuesta ingenuidad.
Como reflejo de la ciudad y la región, las colectividades inmigratoriasencuentran acogida en sus páginas. Desde el Centre Catalá al Club Español,pasando por las instituciones mutualistas de cada comunidad, hallan laposibilidad de difundir sus actividades mediante recurrentes gacetillas.Especialmente en los números que siguen al 20 de septiembre de 1910, la revistamuestra los festejos del día de Italia, en muchas de las localidades de lapampa gringa.
Hasta aquí, una revista informativa más, que refleja a una sociedad singrandes problemas en apariencia. Sin "cuestiones" demasiado traumáticas.
Sin embargo, la verdadera problemática social, aparece encubierta bajo elpintoresquismo y la mirada condescendiente.
"Monos y Monadas", en tanto portavoz de los que triunfaron, encuentraen la marginalidad, la exclusión y la miseria, una fuente de humorismo. Que lepermitirá por ejemplo, describir bajo el título "El AlbaicínRosarino", una ranchada miserable establecida "atrás del Córdoba yRosario" en octubre de 1910, con el mismo sentido de burla que a principiosde 1911 empleará para regodearse con el barrio de Las Latas, describiendo irónicamenteel "palacio de Las Latas", con su "reina", su "príncipe",etc.
Este indisimulado desprecio de clase, se torna evidente en una de sus seccionesfijas, "La Semana Trágica", donde se hace el raconto de lo sucedidoen materia de hechos policiales. Es un lugar común en esas páginas el trazarun paralelo entre pobreza y delincuencia. Para "Monos y Monadas" elser habitante de un conventillo es un elemento de sospecha. Las condicionesinfamantes de las casas de inquilinato, le interesan solo para reforzar estatesis de culpabilidad, o a lo sumo para lograr una nota pintoresca, en tonoburlesco, nuevamente con su "reina", "su príncipe", etc.
El trato periodístico que se le da al tema de la muerte muestra también esadiferenciación, ya con rasgos de impúdica obscenidad. Así el deceso de unmiembro de la élite es cubierto de manera respetuosa, aunque con la teatralnecrofilia de la época (esa que convoca multitudes a los cementerios en unaespecie de kermese pagana celebrando el día de los Santos Difuntos). Vemos lapompa y magnificencia del cortejo en fotografías que acompañan un obituariopanegírico. Pero si un muerto pertenece a la clase obrera, solo es noticia sisu deceso se produce a consecuencia de la violencia. Y entonces vemos el regodeoirrespetuoso, la invasión de la intimidad, el escarnio. Imágenes de suicidas oasesinados son mostrados impunemente en sus féretros abiertos, sin ningúnrecato. Un niño de la burguesía que muere a causa de una enfermedad da lugar alastimeras páginas de consuelo para su afligida familia, con un tratamientodiscreto del tema. Pero un niño obrero, tal el caso del que es atropellado porun tranvía en "Salta entre San Nicolás y Avenida Castellanos" esmostrado impúdicamente con
su rostro destrozado en un humildísimo ataúd. El morbo delimitando las clases.
En definitiva concluimos que "Monos y Monadas" no es sino el exponentede una faceta a medio camino entre la cooptación y la represión. El tratarcomo objeto de burla y reprobación a determinados actores sociales, proponiendo–por efecto contrario- a otros sectores la integración mediante la emulaciónde conductas, en el modelo dominante, antes que la solidaridad con losescarnecidos estereotipadamente.
Complejidades de una muy compleja problemática: la cuestión social.

 

 

Trabajo enviado por:
Fernando Cesaretti
Florencia Pagni
florenciapagni@yahoo.com.ar

Compartir Enviar a menéame  Añadir a tus marcadores de Google  Enviar a noticias Top    Añadir a del.icio.us     Añadir a tus marcadores en Yahoo! 


Publicación enviada por Fernando Cesaretti y Florencia Pagni
Contactar mailto:florenciapagni@yahoo.com.ar


Código ISPN de la Publicación EpyupEpkpVCUcBGlYr
Publicado Friday 19 de September de 2003

Ultimas Publicaciones en ilustrados.com


ilustrados.com nace con el fin difundir el conocimiento publicando trabajos de investigación, monografias, tesis, presentaciones powerpoint y afines. Publicar trabajos en ilustrados.com ha alcanzado prestigio y reconocimiento internacional siendo cada vez más el número de académicos, empresas, investigadores, científicos que consultan las publicaciones de nuestro portal.


Administración y Finanzas
Agricultura y Ganadería
Anatomía
Antropología
Arqueología y Paleontología
Arquitectura
Arte y Cultura
Astronomía
Biografías
Biología
Ciencia y Tecnología
Computación e Informática
Comunicaciones
Contabilidad
Deportes y Educación Física
Derecho
Derechos Humanos
Ecología
Economía
Educación
Enfermedades
Estadística
Filosofía y Ontología
Física
Geografía
Hardware
Historia
Ingeniería
Internet
Lenguaje y Literatura
Marketing y Publicidad
Mitología
Matemática y Lógica
Música
Nutrición y Ciencias Alimentarias
Política
Programación
Psicología
Química
Recursos Humanos
Redes
Religión
Salud y Medicina
Sistemas Operativos
Sociología
Software
Turismo
Zoología