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¡Salud!, Violencia. Celebremos la Vida

Resumen: La salud, un asunto de todos. La desidia, una forma de violencia (Pulsión de muerte). La condición de veleta y el velero sin timón. De la Violencia al Derecho. El derecho a la violencia (las instituciones). La queja, lo inútil de la tragedia. Lenguaje y Comunicaciones.

Publicación enviada por Dra. Mardonia López Machado


 

Indice
1. La salud, un asuntode todos
2. La desidia, una forma deviolencia (Pulsión de muerte)
3. La condición de veleta y elvelero sin timón
4. De la Violencia al Derecho
5. El derecho a la violencia (lasinstituciones)
6. La queja, lo inútil de latragedia
7. Lenguaje yComunicaciones
8. Selección Bibliográfica

1. La salud, un asunto de todos

Cuando hablamos de salud no estamos definiendo un simple concepto, estamosabordando mucho más que una palabra. Muchas veces no alcanzan las palabras parauna simple aproximación a lo que ella significa para la vida. A toda entidadbiológica le compete por excelencia, pero aún más allá, la salud pertenecetambién al ámbito de lo social, cultural y espiritual en el ser humano.
La historia de la civilización, en toda su posible diversidad, nos da cuenta dela utilización que a través del tiempo se le ha dado a numerososdescubrimientos y los respectivos avances de la ciencia y la tecnología. Nopodemos decir precisamente que la evolución del hombre refleja un particularinterés por la salud y la vida, muy por el contrario, el desarrollo dearmamento bélico y de conquista supera con creces la aplicación de dichosavances a un afán ecológico, al interés por la elaboración de una políticaque facilite la sana relación de los grupos humanos con su entorno y entre sí,dentro de su ambiente físico y social. A tal punto ha llegado la sofisticaciónde armas de guerra que hasta se han creado microorganismos perniciosos eincontrolables que se deslizan por el planeta causando enfermedades. Ni hablarde la destrucción del ecosistema en función de una falsa comodidad que terminaresultando inconveniente. Probablemente la condición humana contempla unproceso cada vez más complicado de autodestrucción que debemos contrarrestarconstantemente con una participación activa en función de la vida.
Más allá de interpretar la calidad de vida como un asunto de"confort", podríamos considerar otros valores. Si entendemos comoalgo práctico todo aquello que nos alivie de trabajo, estamos considerando eltrabajo como una penalidad, como un suceso infeliz. Por ejemplo, si nos tomamosel trabajo de hacer un jugo de naranja natural para ofrecer a nuestros hijos enlugar de simplemente destapar una gaseosa, los beneficios que podemos obtenerrecompensan con creces la supuesta practicidad que significa economizar unosminutos de trabajo, ya que destapando la botella en un segundo, más tempranoque tarde nos topamos con la necesidad de comprar vitamina C en la farmacia, yasí entramos en una cadena de necesidades adquiridas por falta de prevención.
Es un ejemplo muy simple pero representativo de lo que podemos hacer o dejar dehacer para procurarnos la salud.

Del mismo modo, la participación activa de una comunidad en la búsqueda desoluciones a los diversos problemas que deben afrontar cotidianamente, deriva enel beneficio de todos los afectados. No podemos esperar a que los trabajadoresde la salud ofrezcan soluciones mágicas a situaciones que a todos incumbe, nialguna buena intención que pretenda disolver las dificultades que se nospresentan. La salud no es solamente un asunto de todos sino de todo ámbito deldesarrollo humano. La política, dentro del contexto que nos compete, significala intervención en los asuntos públicos, dándole validez a nuestra opinióncon el valor que significa expresar nuestras ideas para lograr un findeterminado: el bienestar común. Una democracia participativa no puedeconformarse con acudir a las urnas electorales cada vez que sea convocado elpueblo para tal acto; es necesario interpretar nuestros deberes y nuestrosderechos en función de la participación de todos, asumir la soberanía denuestras circunstancias, integrar en nuestro quehacer cotidiano la producciónde ideas y compartirlas con el fin de desarrollar una labor conjunta que traigaconsigo la solución a problemas comunes. Todo proyecto ubicado dentro de unmarco de posibilidades es susceptible de extensión, superando sus propios límites;paso a paso la toma de conciencia puede convertir cualquier utopía en la praxisnecesaria para lograr una calidad de vida que nos garantice la salud. Parece difícil,pero no lo es tanto como soportar el dolor que puede causarnos el hecho de nomover un dedo para estar mejor.

2. La desidia, una forma de violencia (Pulsión de muerte)

Las investigaciones psicoanalíticas, en torno a las relaciones interhumanas,han demostrado que los hechos violentos ocurren cuando la palabra falla en sufunción creadora de un discurso que facilite el vínculo entre la singularidadde cada quien. La civilización nos muestra que no basta con enunciar leyes,normas y principios, o avanzar en el conocimiento científico para lograr viviren bienestar. La desidia, la procrastinación, la pereza, el dejar de lado la búsquedade soluciones al malestar, a lo que exige ser aclarado, tienden a desplomar todoproyecto humano, en especial las tareas difíciles. La participación en laelaboración de un proyecto político posible, que sostenga el deseo compartidode hacer realidad un vínculo social, donde reine el bienestar, amerita muchaconstancia, trabajo y comunicación saludable, efectiva.

El sujeto humano, desde el punto de vista del psicoanálisis, posee uninconsciente afectado de represión y de imposibilidad. Estaría presente unafuerza represora en cada uno de nosotros y una imposibilidad de expresar todo loque se pretende. En un texto de Sigmund Freud llamado Más allá del principiodel placer podemos encontrar el desarrollo de una teoría que plantea diversas ycontradictorias "pulsiones", como la "pulsión de vida" y la"pulsión de muerte", relacionadas con una "compulsión a larepetición" presente en toda vida orgánica. Acerca de la pulsión, diceFreud en el texto antes mencionado: "... Una pulsión sería entonces unesfuerzo, inherente a lo orgánico vivo, de reproducción de un estado anteriorque lo vivo debió resignar bajo el influjo de fuerzas perturbadorasexternas...". A continuación trae a colación la actitud de ciertos pecesque en la época de desove se desplazan hacia lugares remotos buscando moradasanteriores de su especie para depositar las huevas y los vuelos migratorios dealgunas aves. Todo esto deriva en que la misma conservación de las especiesconduce a viejas metas aunque se transiten nuevos caminos, hasta concluir que elprincipio del placer se encuentra al servicio de la pulsión de muerte, que"... La meta de toda vida es la muerte; y, retrospectivamente: Lo inanimadoestuvo ahí antes que lo vivo...".

No es el caso detenernos en los planteamientos freudianos pero con estareferencia podemos pensar en una cierta inercia nefasta que nos asecha desdenuestro propio inconsciente. Podríamos considerar esto como una visión catastróficadel psicoanálisis o como un alerta para combatir la pereza, el hastío, lacobardía, la negligencia y todo lo que nos conduce a la desidia, una violenciaque sobre nosotros mismos ejercemos tantas veces sin percatarnos de su origen nide sus consecuencias.

La desidia puede relacionarse directamente con el miedo a las dificultadesque cualquier empresa nos presenta, generalmente por temor al juicio de un granOtro ante quienes nos sentimos pequeñitos y puede aplastarnos en cualquiermomento. Ese gran Otro puede ser social o divino, aunque generalmente y el másdifícil de superar es el Otro gigante de nuestra propia censura, ese que nosexige la perfección o nada, comandado por la vanidad, que no tolera exponerse ala opinión ajena como objeto de crítica.

Cualquiera puede caer en las garras de la desidia, hasta el más insignetrabajador tiene que luchar muchas veces contra ella. El mismo Freud, quien pasóla vida entera trabajando y nos dejó un inmenso legado, en una carta que leenvió a su amigo Fliess, escribe: "... Ahora comienza la estación muerta,a la que tanto temo, es decir, en la que siento miedo de mí mismo. (...) ¡Ayde mí, si me aburro! Toda clase de cosas podrían ocurrirme. No puedo trabajar;estoy saturado de pereza, y la clase de labor a la que me dediqué desde octubrehasta ahora es la más desemejante y la más desfavorable para la redacción.(...) no hago nada con constancia. Me agradaría desaparecer por algunassemanas, escondiéndome en cualquier parte donde no exista la ciencia...".Evidentemente nuestro mencionado personaje venció sin demora ese estado de ánimo,ya que se mantuvo dedicado a su extensa obra hasta el fin de sus días.

 Freud y Fliess Freud en el año de su muerte

Como podemos observar en las fotografías, el creador del psicoanálisis tuvouna larga y productiva vida. Esa carta cuyos fragmentos fueron extraídos paracolocarlos en esta elaboración, fue escrita el 20 de mayo de 1900. Freud murióel 23 de septiembre de 1939, a la edad de 83 años.
Las dificultades presentes en las relaciones interhumanas, inevitables desdenuestra diversidad, sólo pueden ser enfrentadas a partir de una reflexiónprofunda y entrañable del propio ser, del respeto por nosotros mismos y nuestroentorno, del análisis de las circunstancias dentro de cada situación, parapoder contar con una percepción que nos permita utilizar las diferencias comoun factor creativo, generador del discurso vinculante que puede darle valor a lapalabra.

3. La condición de veleta y el velero sin timón

- El viento me lleva donde quiere, ¡Dios mío, qué voy a hacer!, no tengorumbo, sólo puedo anunciar su dirección.
- Todos cumplimos una función. Hasta los sueños cuando basta de soñar.
- ¿Acaso podemos no soñar?, ¿Cuándo es bastante?
- Nunca.

La veleta, como artefacto, es una pieza que puede asumir diversas formas yser fabricada en varios materiales, generalmente son hechas de metal ligero, secoloca en lo alto de las construcciones y funciona como una especie de brújulaque nos indica la dirección del viento. Suele utilizarse también esta palabra(veleta) para designar a personas cuya voluntad es débil y les resulta difícilmantener un criterio. En este punto, más allá de un juicio de valores, nostopamos con una verdad del tamaño de un templo, y literalmente podríamosconsiderar la religión como el motor cultural que sostiene un concepto de"masa" por encima de cualquier situación que amerite especial atencióna cada pueblo del mundo en su diversidad. Los templos son inmensos, no comoestructura física sino en su capacidad de albergar las emociones, intenciones,pensamientos o decisiones de los humanos en civilización, un proceso que notiene fin.

El viento mueve los molinos, impulsa los barcos de vela y tantas cosas más.Se comporta como una fuerza que se traduce en movimiento. La inteligencia humanaha desarrollado instrumentos para darle utilidad a esa fuerza de la naturaleza.Un velero sin timón sería tan inútil como un molino sin grano, como una hojaseca.
Otra cosa muy distinta es el rumbo, una veleta sólo se mueve según la direccióndel viento, si tuviera un rumbo dejaría de cumplir su función, señalaríacaprichosamente generando confusión. El velero, sin embargo, aún teniendo timón,si no tiene rumbo definido igual se encuentra a merced del viento, bajo riesgode convertirse en astillas.
Nuestra cultura occidental, tan marcada por la tragedia Griega, nos conducemuchas veces a infelices desenlaces a causa de la idea implícita de un destinopreexistente que no podemos evitar, como algo escrito que no podemos cambiar,colocándonos en la peligrosa condición de un velero sin timón, una lamentableposición que logra desintegrar cualquier esperanza. Nuestros puebloslatinoamericanos, sin embargo, desde lo que podemos conocer a través de lahistoria, han luchado por fabricar su propio destino, con gran constancia yvalor pero muy poca conciencia de la importancia de la unión, de la participaciónde todos cuando se trata de un objetivo común.

A tal punto es relevante el caso de Venezuela, que si hacemos la metáforadel país como un velero nos encontramos ante la imagen de un barco asaltado porpiratas, cuyo timón fue arrancado de su base y una tripulación que debe moverlas velas con sus manos para mantener una dirección, muchas veces teniendo quesoplar con mucha fuerza cuando el viento no resulta favorable. Si a eso lesumamos el desacuerdo entre la tripulación acerca del rumbo, los motines abordo y la nefasta consecuencia que produce mover las velas en direccionescontrarias una y otra vez, el esfuerzo de todos puede ser de gran utilidad,estaríamos trabajando por la salud y la vida, pero de los tiburones alconvertirnos en su alimento.
La urgencia de un consenso en torno a la salud nos conduce a crear espacios quegeneren la participación efectiva sobre el tema. No hay una fórmula precisa nipodemos permitirnos el uso y abuso del "ensayo y error" en un asuntode tal envergadura. En este caso comportarnos como veleta o convertirnos en unvelero sin rumbo sería ejercer una violencia hacia nosotros mismos. Necesitamosencauzar el rumbo, pero para poder hacerlo tenemos que trabajar en función deun acuerdo para beneficio de todos, al trabajar aisladamente nos encontramospronto sin aliento ni fuerzas, en un desperdicio de energía que nos dejafatigados en medio de un océano de problemas.

4. De la Violencia al Derecho

Los trabajos sobre las relaciones entre humanos, realizados por Freud, dicende la violencia bruta (fuerza muscular) como el modo ancestral - dentro delReino Animal- de resolver los conflictos de intereses; con su uso se decidía aquién pertenecía algo o de quién debía hacerse la voluntad. En el hombre, alsumarse los conflictos de opiniones, la violencia apoyada en el intelectocomplica la resolución de éstos. Con el paso del tiempo la fuerza muscular fueaumentada y sustituida por el uso de instrumentos, vence el que tiene lasmejores armas o las emplea con más destreza obligando al otro contrincante adeponer su reclamo o su antagonismo. Para Freud, el camino que llevó de laviolencia al derecho, fue conducido por el hecho de que la fuerza de uno puedeser neutralizada por la unión de varios débiles. Sin embargo, la unión de losdébiles sigue siendo una violencia pronta a dirigirse contra cualquierindividuo que le haga frente ya que trabaja con los mismos medios y persigue losmismos fines, la diferencia sólo reside en que ya no es la violencia de unindividuo la que se impone sino la de una comunidad que se mantiene cohesionadamediante la compulsión a la violencia o mediante la identificación entre losmiembros. Al estar ausente una de las dos es posible que la otra mantenga en piea la comunidad. Freud alerta que para realizar el paso de la violencia alderecho es preciso que se cumpla una condición psicológica: la unión de losmuchos tiene que ser organizada y permanente. A fin de que sea posible unaconvivencia segura en la comunidad, cada individuo debe renunciar a la libertadpersonal de aplicar su fuerza como violencia. Hoy, en Venezuela, resultaindispensable la participación activa de las comunidades organizadas en funciónde este objetivo. Se requiere de la fuerza creativa de los jóvenes, de lasabiduría de los ancianos, de las ideas de los niños, de la dignidad y laesperanza de todos. Justamente por eso necesitamos escucharnos unos a otros, esla única opción que tenemos para superar este problema que compete a todos alo largo y ancho del país así como en el elipsoide de revolución achatado quees el planeta tierra.

5. El derecho a la violencia (las instituciones)

Partiendo del principio de que toda institución es algo establecido,inherente a cada cultura y reconociendo la represión que sobre todo sujetoejerce, podemos decir que "con derecho" nos violentamosconstantemente.
La familia es la primera de las instituciones con la que nos topamos en nuestropaso hacia la cultura. En principio, ésta cumple la función de satisfacer lasnecesidades biológicas y afectivas del recién nacido que progresivamente se vaintroduciendo en un orden social donde, se supone, deberá aprender a controlarsus impulsos y a manifestar sus deseos.
Según el psicoanalista francés Jacques Lacan, en la familia ocurrencircunstancias que dentro del desarrollo del individuo repercuten con violenciaen la sociedad. En su texto La familia Lacan indica que dentro del orden de lasrelaciones sociales, la familia lleva consigo tres complejos organizadores de larealidad psíquica, dominados por factores culturales: "el destete","la intrusión" y "el Edipo". El primero de ellos ocasiona,en el psiquismo, una primera crisis que deja una huella perenne de la relaciónbiológica que interrumpe. El segundo complejo concierne a la relación derivalidad que generalmente se presenta entre los hermanos. El tercer complejo serefiere a los sentimientos hostiles hacia el padre, "ladrón" delobjeto más preciado y propio (la madre). Estos complejos, dependiendo siempredel nivel de "no-resolución" de los mismos, en mayor o menor gradoconvierten al sujeto en victimario y víctima de sus posibles neurosis.

La escuela viene a ser la institución por excelencia, lo que nos separa delcordón umbilical y nos coloca en "otro planeta" sin previo aviso, unatravesía semejante a la que nos cuenta Homero en La odisea; y si no sucumbimosal canto de las sirenas, si desciframos enigmas, si sobrevivimos a los castigosde los dioses y otras tantas dificultades, llegamos a Itaca, donde Penélopeteje y desteje, es decir, a buen puerto, una vez realizada la epopeya. Laeducación lleva consigo la imposición de normas necesarias para laconvivencia. Enseñar y corregir es el objetivo, obligación y derecho deldocente; la forma de ejercer este derecho sería lo que determina el grado deviolencia que puede o no ser tolerado en la conducta de quienes llevan a caboesta labor. Delimitar el alcance del derecho del docente hasta el punto dondecomienza el derecho del alumno, el respeto a su integridad física, psíquica ymoral es un asunto digno de atención y permanente discusión.
Retenes para menores, cárceles y hospitales psiquiátricos, son lasinstituciones destinadas a quienes son denunciados por aplicar su fuerza comoviolencia y se han desviado del orden social pretendido. Las dos primeras sefundamentan en la clasificación de lo que está bien y lo que está mal, latercera se basa en lo que está enfermo o no lo está. En esos lugares, bajo elamparo de la ley, quienes se hacen institución, dentro de la instituciónmisma, encarnan el flagelo que azota cualquier intento de internalizar el ordensocial enunciado.

Lo ineficaz de la represión como forma de tratamiento a la violencia estáampliamente demostrado en la recidiva que se observa en la mayoría quesobrevive a ésta, y en el progresivo aumento de hechos violentos que locotidiano nos muestra. Otra terapéutica ha de ser implementada a fin deprevenir el uso de la fuerza, como violencia, en las relaciones sociales.
¿Será posible un orden social capaz de sostener la particularidad de cadacual, sin que medie la violencia?

6. La queja, lo inútil de la tragedia

Tragedia
La tragedia me parece un gran ruido
más fuerte de lo que conviene.
La tragedia se me hace como un hombre
enamorado de su propia derrota.
Que es sólo una manera inelegante de enamorarse de sí mismo.
No me importan mucho las aflicciones e infortunios
de Lear y Macbeth y Hamlet y Timón:
les importaban tan excesivamente a ellos mismos.
Y cuando pienso en la gran tragedia de nuestra civilización material-mecánica
aplastando la vida humana natural
entonces a veces me siento derrotado; y entonces de nuevo sé
que mi pobre y pequeña derrota no me hará ningún bien
ni a mí ni a nadie.
D. H. Lawrence

Si bien la lógica es una ciencia que argumenta todo quehacer científico, lapoesía puede ser instrumento de la lógica. Este poema de Lawrence evidencia lasatisfacción narcisista de recrearse en la tragedia, el "ruido" queproduce y lo inútil que resulta en función de generar algún bienestar. Nopuede negarse la belleza que alberga toda la obra de Shakespeare o las tragediasde Sófocles, ni dejar de recordar cierto fragmento de Una temporada en elinfierno, poema de Rimbaud que enuncia: "Una noche, senté a la Belleza enmis rodillas. – Y la encontré amarga.- Y la injurié."

La tragedia, en la literatura, suscita emociones que nutren la sensibilidad,produce efectos de compasión y ternura. El drama, sin embargo, aunque basado ensucesos de la vida real que logran interesar y conmover, puede permitirsedesenlaces felices, como es el caso de las telenovelas, tan populares yextendidas por el mundo entero, donde luego de tantas penurias los personajes"buenos" obtienen la gratificación que merecen, alejándose de lo trágicoy salvados por la justicia. De algún modo está presente en cada ser humano laposibilidad de conducir cualquier drama hacia el camino de una solución cuandono lo llevamos al extremo de la tragedia.
Asumir que no hay justicia y lamentarnos por eso, nos condena, más allá deldrama, a la tragedia, a lo inevitable de un destino prefabricado, siemprenefasto, ante el que nos encontramos impotentes para transformar. El hábito dequejarnos constantemente por todo lo que ocurre a nuestro alrededor, culpandosiempre a los demás de nuestras desgracias, constituye en gran parte la marañaque impide soluciones efectivas a los problemas que nos competen. Un manantialde quejas y lamentaciones, al mejor estilo de la tragedia griega puedeconvertirnos en buenos actores, pero nunca en autores de nuestra propia obra, lavida misma.

Seguramente el deseo es algo que se desplaza sin pasar por una lógica, lainsensatez de las demandas así lo demuestra. Algo donde lo podemos observar nítidamentees en la actitud de un niño pequeño y sus exigencias absurdas cuando se nosocurre, por ejemplo, la brillante idea de llevarlo a un parque de diversiones:"quiero subirme a los caballitos", lo montamos en el carrusel y antesde que la vuelta finalice: "ya bájame, quiero algodón de azúcar",luego el algodón de azúcar lo empalaga y le da sed, a lo que la próximademanda se convierte en un "refresco" que no se termina porque ya violos avioncitos: "ya no quiero más, vamos a los avioncitos", y en elavioncito grita como loco, lo que no le da tiempo de reclamar nada, "emociónextrema", y luego quiere ir a los "carritos chocones", no aptospara su edad, por lo tanto, sales del parque con un niño insatisfecho, cuyaqueja es: "no me quieres".

Un niño es un niño que cuando se hace adulto ya no puede vivir en funciónde una demanda de amor dirigida hacia los cuatro puntos cardinales.

Lamentarnos constantemente de las circunstancias que debemos afrontar puededistraernos tanto y tan fácilmente hasta distanciarnos de la posibilidad deapelar a la lógica para sustentar alguna idea; podemos quedarnos a vivir en"La Queja", una mansión de 2 palabras por 7 letras, o simplementecambiarnos de domicilio, porque no existe barraca ni rancho que albergue tantadesdicha en 2x7 metros cuadrados.
La tragedia, el drama, la comedia humana, habita cada rincón del planetavisitado por el lenguaje, trascendiendo la vida misma. La situación que vivenuestro país en el asunto de atención para la salud es realmente dramática;la carencia de insumos y el progresivo deterioro de los centros de atenciónrepresenta un serio problema de difícil solución. La complejidad misma delsistema de redes que se interconectan en el campo de la salud amerita la atenciónde diversas áreas, como la educación, las comunicaciones, el medio ambiente,el aspecto social y económico, el psicológico, el cultural, en fin, una seriede elementos directamente relacionados. Tratar de resolver aisladamente unproblema tan serio sólo puede conducirnos a la queja permanente por la carenciade algo vital. Unir esfuerzos en función de la prevención de enfermedades, elrescate de los centros de atención, la provisión de insumos, la atenciónefectiva, el cuidado y mantenimiento de lo rescatado y la voluntad de trabajo,aunado a la lucha contra la corrupción, puede ser la única manera desolucionar este drama en el que todos estamos inmersos.

7. Lenguaje y Comunicaciones

La Historia puede apenas dar cuenta de lo más reciente. Estudiar y descifrarlo más primitivo del lenguaje es competencia de la Paleología, asunto en elque no pretendemos profundizar. Si 15.000 años antes de Cristo ya el humano seexpresaba con imágenes, tales como las pinturas rupestres que podemos observar,por ejemplo, en las cuevas de Lascaux, ubicadas en Montignac (Francia), nopodemos suponer simplemente un rugido como fonética ni podemos entender las incómodasposiciones que adoptaban en pequeños espacios inclinados dentro de la cueva sino tenemos dimensión del tamaño de las bestias que probablemente les acosabanpara devorarlos, y sin embargo, pintaban con sus manos, utilizando fragmentosblandos de piedra pigmentada y sus alientos húmedos.

 

En la cueva encontraron, entre otras cosas, puntas de lanza, y como algorealmente curioso puede observarse una figura humana, sólo una representaciónde la figura humana entre tantos animales.

El hallazgo de las puntas de lanza evidencia la necesidad del hombre de creararmas para defenderse y alimentarse, para poder obtener las pieles de animalesque pudieran cubrirlo del frío. Tal vez la misma indefensión del ser humanodesde sus orígenes ha conducido a la creación de una monstruosa condiciónagresiva por excelencia, así como la imperiosa necesidad de comunicarse,perfeccionando a través del tiempo las armas y el lenguaje, desarrollandomedios de comunicación cada vez más sofisticados, hasta llegar a convertirlosen el arma de mayor alcance del mundo civilizado.

El desarrollo del sistema de signos, del ideográfico al jeroglífico, hastael alfabético, da cuenta del afán humano por la comunicación, los diversosinventos, desde la imprenta hasta la cibernética están destinados a supermanente evolución. Los usos y abusos que de los medios de comunicaciónpuede hacer el hombre, no significa la puesta en escena de un ataque frontal ala herramienta más importante para la fabricación de una estructura quepermite conocer y aprender a respetar las diversas culturas del mundo. Unseguimiento de las diversas utilidades que puede darse a esta herramienta y unacrítica permanente que genere propuestas dirigidas hacia la paz mundial, aldesarrollo de programas para la justicia social, puede resultar un ideal románticopero también una fuerza generadora de ideas a ser compartidas en función depropiciar realidades tangibles.

 

Paloma mensajera Satélite espacial
Las imágenes satelitales nos permiten, a través de la televisión, observar loque ocurre en cualquier lugar del mundo desde nuestra propia casa, en el mismoinstante del acontecimiento. La navegación por Internet nos da acceso a lainformación de manera concisa sobre cualquier tema. El correo electrónicoelimina la distancia geográfica entre interlocutores, facilitando la inmediatezde las opiniones y sensaciones que se desean expresar y compartir.
La violencia mayor, en cada paso acelerado de la tecnología dentro del ámbitode las comunicaciones, más allá de su naturaleza invasora (al mejor estilo dela telefonía celular y la contaminación espacial), tal vez se manifiesta en ladeliberada utilización fatua del lenguaje, alejándolo de una ética deldiscurso como lazo social y colocándolo al servicio de una globalizacióndirigida al permanente incremento del poder del más fuerte.

8. Selección Bibliográfica

  1. Sigmund Freud. Más allá del principio del placer. O.C. Amorrortu Editores. Tomo XVIII
  2. Sigmund Freud. Los orígenes del psicoanálisis-Cartas, manuscritos y notas (1887-1902) Edición hipertextual multimedia. Ediciones Nueva Hélade, 1995.
  3. Sigmund Freud. ¿Por qué la guerra?. O.C. Amorrortu Editores. Tomo XXII
  4. Jacques Lacan. La familia. Editorial Argonauta. Biblioteca de Psicoanálisis. Buenos Aires. Segunda edición 1982
  5. D.H. Lawrence. Pensamientos. Traducción de Rafael Cadenas. Colección Breves N°7, Editado por la Dirección General de Cultura del Distrito Federal y Fundarte. Caracas - Venezuela. 1977.
  6. Arthur Rimbaud. Una temporada en el infierno. Monte Avila Editores, C.A., 1973, Caracas - Venezuela.
  7. Homero. La Odisea. Lecturas Laurel, Biblioteca Clásicos Universales. Ediciones Tacarigua. Caracas - Venezuela.

 

Trabajo enviado por:
Dra. Mardonia López Machado
mardonia@etheron.net
Médico Psiquiatra
Investigadora en torno a la Violencia
Estado Vargas- Venezuela

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Publicado Saturday 27 de September de 2003

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