Monografias | Tratamientos basados en la comunidad para la esquizofrenia y otros trastornos mentales. Resultados

Tratamientos basados en la comunidad para la esquizofrenia y otros trastornos mentales. Resultados

Resumen: Los términos intervención psicosocial (IP) y tratamiento psicosocial (TP) se emplearán indistintamente para referirnos a las intervenciones no farmacológicas diseñadas para disminuir la severidad de los síntomas y la angustia, evitar hospitalizaciones, mejorar el funcionamiento psicosocial (ej., trabajo y relaciones sociales), o mejorar la satisfacción con la vida. En la práctica, los enfoques de TP habitualmente incluyen tanto el aprendizaje de nuevas habilidades como ayudar a los sujetos a ganar un mayor control sobre sus vidas, o modificar el entorno en el que viven los usuarios para hacerlos más terapéuticos y así ayudarlos a alcanzar sus objetivos personales. Muchas IP se centran tanto en ayudar al usuario a desarrollar mejores habilidades y a mejorar sus entornos. Los TP también incluyen el apoyo de forma continuada.

Publicación enviada por Kim T. Mueser


 

Tratamientos basados en la comunidad para la esquizofrenia y otros trastornos mentales. Resultados.

 

Resumen de Community-based treatment of schizophrenia and other severe mental disorders: treatment outcomes”  Kim T. Mueser, et al. , Medscape Mental Health, 2001.

Traducción por:  Fernando Pérez Pacho. Servicio de Salud Mental del Consell Insular de Menorca. 

Índice

Visión general de los tratamientos psicosociales

Tratamientos basados en la comunidad

Tratamientos para la EMS

     Entrenamiento asertivo comunitario (EAC)

Estudios controlados del modelo de EAC

     Intervención familiar

          Características comunes de los programas de intervención familiar

          Efectividad de los programas de intervención familiar.

          Intervención familiar: resumen.

     Empleo con apoyo

          Desarrollo del enfoque de trabajo con apoyo.

          Estudios sobre el trabajo con apoyo.

          Limitaciones del trabajo con apoyo.

          Trabajo con apoyo: resumen

     Entrenamiento en habilidades y autogestión de la enfermedad

          Entrenamiento en habilidades para mejorar el funcionamiento social

          Entrenamiento en la autogestión de la enfermedad (EAGE)

     Intervenciones cognitivas

          Terapia cognitiva para la psicosis

          Rehabilitación cognitiva (RC)

Tratamiento integrado para el doble diagnóstico: EMS – consumo drogas

Resumen y direcciones futuras

 

Visión general de los tratamientos psicosociales

Los términos intervención psicosocial (IP) y tratamiento psicosocial (TP) se emplearán indistintamente para referirnos a las intervenciones no farmacológicas diseñadas para disminuir la severidad de los síntomas y la angustia, evitar hospitalizaciones, mejorar el funcionamiento psicosocial (ej., trabajo y relaciones sociales), o mejorar la satisfacción con la vida. En la práctica, los enfoques de TP habitualmente incluyen tanto el aprendizaje de nuevas habilidades como ayudar a los sujetos a ganar un mayor control sobre sus vidas, o modificar el entorno en el que viven los usuarios para hacerlos más terapéuticos y así ayudarlos a alcanzar sus objetivos personales. Muchas IP se centran tanto en ayudar al usuario a desarrollar mejores habilidades y a mejorar sus entornos. Los TP también incluyen el apoyo de forma continuada.

Los TP abarcan una amplia gama de intervenciones diferentes, incluyendo la autogestión de la enfermedad y el entrenamiento en habilidades, la intervención familiar, los grupos de autoayuda y otros servicios orientados al usuario, trabajo y vivienda con apoyo y gestión del caso (case management). Aunque se ha desarrollado un amplio abanico de diferentes estrategias de IP, sigue siendo limitada la cantidad de investigación examinando los efectos de las diferentes intervenciones.

Tratamientos basados en la comunidad  

Hay 6 tipos de tratamientos basados en la comunidad que han sido examinados en múltiples estudios controlados:

  • El modelo de entrenamiento asertivo comunitario de gestión del caso.

  • La intervención familiar.

  • El trabajo con apoyo.

  • El entrenamiento en habilidades y la autogestión de la enfermedad.

  • Las intervenciones cognitivas (terapia cognitiva y rehabilitación cognitiva).

  • Tratamiento integrado de consumo de drogas y enfermedad mentar severa (EMS).

Tratamientos para la EMS

Aunque el objetivo más importante de esta revisión son los tratamientos basados en la comunidad para las personas con esquizofrenia (E), también se revisarán las evidencias relacionadas con los efectos de las intervenciones en una amplia población de personas con EMS. El término EMS es ampliamente usado para describir a las personas con un trastorno psiquiátrico que se caracteriza por deterioros pervasivos en diferentes áreas de funcionamiento, incluyendo relaciones sociales, trabajo, ocio y auto-cuidado. Aunque el deterioro en el funcionamiento psicosocial está a menudo más presente en el ámbito de los trastornos esquizofrénicos y bipolares, también pueden estar presentes en otros trastornos, como la depresión mayor crónica. Estos déficits son, con frecuencia, de suficiente severidad como para que la persona pueda ser considerada la beneficiara de ayudas económicas por discapacidad. Así, nos encontramos con que la población de EMS es heterogénea en cuanto a diagnóstico, aunque la mayoría de los diagnósticos incluyen E o el trastorno bipolar.

Entrenamiento asertivo comunitario (EAC)

Se emplea el término “gestión de caso” (case management) para describir generalmente la evaluación, coordinación y provisión de los diferentes componentes de tratamiento para las personas con EMS. La necesidad de la gestión del caso se desarrolló en el seno del movimiento de salud mental comunitario cuando se hizo evidente que las personas con EMS tenían dificultad o eran incapaces de navegar y resolver sus necesidades en un sistema de salud mental complejo y fragmentado. Aunque se han desarrollado diversos modelos de gestión del caso, la mayor parte de los estudios han examinado el EAC.

El modelo EAC se desarrolló basado en la observación de que muchos usuarios con EMS no cumplían el tratamiento o que, por alguna otra razón, no empleaban los servicios de salud menta centrados en las clínicas. Estos usuarios se encuentran en alto riesgo de utilización de servicios psiquiátricos muy costosos, tales como el ingreso hospitalario y los tratamientos en departamentos de emergencias. Para dirigir las necesidades de este subgrupo de usuarios, Stein y Test desarrollaron un programa diseñado para proporcionar servicios psiquiátricos a usuarios en sus entornos naturales de vida, más que en la clínica. El programa, que fue originalmente desarrollado en Madison, Wisconsin, ha sido ampliamente replicado y estudiado tanto en EUA como en el extranjero.

El modelo EAC tiene las siguientes características:

  • Equipos de tratamiento multidisciplinar con una ratio baja cliente - gestor del caso (ej., 10- 1 en lugar de 30- 1).

  • Historiales clínicos compartidos entre los profesionales (en lugar de historiales clínicos individuales).

  • Provisión directa de los servicios, en lugar de delegar en otras agencias la provisión de estos servicios.

  • Atención las 24h, incluyendo emergencias.

  • Atención muy directa al manejo de la enfermedad.

  • La mayoría de los servicios son proporcionados en la comunidad, en lugar de la clínica.

  • Alta frecuencia de contacto con los clientes; asistencia en los problemas prácticos de la vida cotidiana.

Estudios controlados del modelo de EAC

Se han realizado cerca de 25 estudios controlados sobre el EAC:

1.       Efectos en la estabilidad de la vivienda y tiempo pasado en el hospital.

Los estudios al respecto han revelado que los efectos más prominentes del modelo EAC tienen que ver con la reducción del tiempo pasado en el hospital y la mejora de la estabilidad de la vivienda. Además, el EAC estaba asociado con tasas más elevadas de satisfacción del usuario, aunque hay relativamente pocos estudios que han investigado este resultado. Hay también alguna evidencia que sugiere que el EAC disminuye los síntomas significativamente (8 de 16 estudios –50%-) y mejora la calidad de vida (7 de 13 estudios –54%-)

2.       Efectos en el ajuste social.

De manera algo sorprendente, se encontró que el EAC no tiene efectos consistentes en el ajuste social, con sólo 3 de 14 estudios (21%) mostrando efectos beneficiosos en este ámbito. Sólo la minoría de estudios sobre EAC mostraron efectos positivos en el funcionamiento relacional, con 3 de 38 estudios (38%) mostrando mejores resultados. Es interesante señalar que los estudios que mostraron mejores resultados en el funcionamiento vocacional también daban un énfasis especial al trabajo en su programa.

3.       Coste – efectividad del EAC.

Para hacer valoraciones con otros modelos, es consenso considerar como claves en el índice de costes la hospitalización y los costes directos del servicio de EAC (Latimer, 1999). Latimer encontró que, cuando el programa de EAC está bien planteado, puede reducir la hospitalización en un 58% comparado con otros programas de gestión del caso, y en un 78% cuando se le compara con otros servicios de salud mental inespecíficos disponibles en la comunidad. Así, comparado con la gestión de caso tradicional, el EAC tiene una buena relación coste – efectividad para usuarios que muestran un patrón amplio de amplio del hospital.

En resumen, hay amplia evidencia que demuestra que el EAC disminuye la hospitalización y mejora la estabilidad en la vivienda. De hecho, la investigación sobre los predictores en relación a quién se puede beneficiar del tratamiento con EAC indica que un historial de alta utilización de servicios es el predictor más importante. La posibilidad de observar a los usuarios más de cerca en la comunidad y controlar la medicación parece contribuir a un moderado grado de reducción en la severidad de la sintomatología y el riesgo de hospitalización. El EAC también puede resultar más efectivo que los servicios habituales en virtud de la organización de sus servicios, con un enfoque de equipo que integra intervenciones de tratamiento y rehabilitación. El enfoque de equipo puede mejorar la continuidad del tratamiento a lo largo del tiempo, debilidad encontrada en los enfoques de gestión del caso individuales. Resulta bastante plausible pensar que una disminución en la institucionalización y un mejor mantenimiento en la comunidad son los factores contribuyentes más importantes para la mejora en la calidad de vida reportada en varios estudios sobre el EAC. A pesar de esto, los efectos sobre el funcionamiento psicosocial, incluyendo el ajuste social y el trabajo, son inconsistentes.

Intervención familiar

Diversos factores tras el movimiento de desinstitucionalización llevaron al desarrollo de intervenciones familiares para las personas con EMS. Primero, ya que muchos usuarios salieron de los hospitales y otros muchos nunca habían sido institucionalizados, los miembros de la familia comenzaron a jugar un importante papel en la atención de sus familiares con EMS. Se estima que de un 30 a un 60% de personas con EMS viven con sus familiares.

Segundo, las teorías populares acerca del papel de la familia como causante de la E (ej., la hipótesis del doble ciego) que predominaron desde los años 20 hasta la década de los 50, no fueron apoyadas por los estudios empíricos sobre procesos familiares. Más aún, tales teorías fueron descartadas cuando las intervenciones familiares basadas en ellas daban resultados nulos, y a medida que aumentaba la evidencia señalando el papel de los factores biológicos en la etiología de las EMS.

Tercero, las familias comenzaron a hablar abiertamente de las cargas y desafíos asociados al cuidado de un familiar con EMS y el tratamiento inadecuado que a menudo recibían de parte de los profesionales. Como consecuencia de esto, organizaciones de diverso tipo comenzaron a presionar con fuerza a los profesionales de la salud mental para mejorar el tratamiento de sus familiares enfermos y para que mostraran hacia sus familias mayor respeto y consideración.

Cuarto, y tal vez el más importante, la evidencia acumulada sugería que altos niveles de estrés dentro de la familia contribuían a un incremento en el riesgo de recaída de los pacientes dados de alta hospitalaria tras ingreso por exacerbación de la sintomatología.

La convergencia de estos factores a finales de los 70 y principios de los 80 estimuló el desarrollo de diferentes  modelos de tratamiento para las familias de personas con EMS. Algunos de estos programas de tratamiento son de tipo cognitivo-conductual, mientras que otros están basados en enfoques modificados de sistemas familiares. Además de sus diferencias en cuanto a la orientación teórica, los modelos de intervención familiar también varían en el lugar de aplicación (en el hogar o en la clínica), en el formato (individual – familiar vs multifamiliar – grupo) y por la duración del tratamiento (tiempo limitado – sin tiempo limitado).

Características comunes de los programas de intervención familiar

Los programas efectivos de intervención familiar comparten una serie de características comunes. Todos los programas son relativamente a largo plazo, proporcionando entre 9 meses y 2 años o más de tratamiento familiar. Las intervenciones familiares a corto plazo (manos de 3 meses) – salvo una excepción -, no han mostrado efectos beneficiosos a largo plazo con usuarios EMS. Todos los programas efectivos de intervención familiar proporcionan a los familiares, incluyendo al usuario, información sobre la enfermedad psiquiátrica y los principios de su manejo. Estos programas también se centran en mejorar la adherencia a la medicación prescrita, al tiempo que ayudan a la disminución del estrés en toda la familia. Además, la mayoría de los programas familiares se centran en mejorar el funcionamiento de todos los miembros de la familia, no sólo del usuario.

Efectividad de los programas de intervención familiar

Esquizofrenia. Respecto de los diferentes programas familiares comparados con el tratamiento rutinario en relación a las tasas de recaídas acumuladas y rehospitalización, tanto los programas familiares individuales como los programas de grupo multifamiliar, al igual que la combinación de ambos formatos, estaban asociados a una menor cantidad de recaídas y rehospitalizaciones; cerca de la mitad que las del tratamiento rutinario. Podría esperarse que estas menores tasas de recaída y rehospitalización tendrán un efecto sustancial en el ahorro económico. Dos estudios sobre intervención familiar han estudiado este aspecto, llegando a la conclusión de que este tipo de intervenciones suponía un ahorro de costes económicos significativo, fundamentalmente por la disminución en el empleo de tratamientos intrahospitalarios.

Aunque los efectos de la intervención familiar sobre las tasas de recaída en la E están claramente establecidas, se ha dirigido una menor cantidad de investigación a explorar los efectos en otras áreas del funcionamiento de los usuarios, tales como el ajuste social, el trabajo, la calidad de vida o el grado de carga familiar. Diversos estudios han sugerido que la intervención familiar está asociada a una mejora en el funcionamiento social del usuario. Sin embargo, otros estudios no han informado de efectos en otros resultados, de manera que, hasta el momento presente, todavía no quedan claros cuáles son los efectos más amplios del tratamiento familiar.

Trastorno Bipolar: En contraste con la E, ha habido poca investigación examinando los efectos de la intervención familiar para el trastorno bipolar. Sin embargo, hay 3 estudios controlados que proporcionan evidencia preliminar de que el tratamiento familiar puede mejorar el curso del TB. En un estudio (Clarkin et al.) se asignó al azar a 42 clientes y sus esposas en 2 grupos : uno recibiendo terapia de pareja (incluyendo psicoeducación y entrenamiento en solución de problemas) más medicación, y otro recibiendo sólo medicación. Tras 11 meses, los resultados indicaron que el primer grupo mostró una mayor adherencia a la medicación y un mejor funcionamiento general al final del seguimiento, mientras que ambos grupos no se diferenciaron en la severidad de sus síntomas.

En otros estudios con similares comparaciones, y con seguimientos de 1 y 2 años, se ha encontrado que los clientes de familias que participaron de la intervención familiar experimentaron niveles más bajos de síntomas que los clientes que había recibido únicamente atención estándar.

Intervención familiar: resumen.

La investigación demuestra que la intervención familiar a largo plazo reduce las tasas de rehospitalización y recaída en la E, además de que existe evidencia emergente de que también mejora los resultados del TB. Se necesita más investigación para determinar la duración óptima de la intervención familiar y para identificar las características del cliente  y la familia que indican cuándo debe acabar el tratamiento. También es necesaria más investigación para explorar si ciertos clientes o familias es más probable que se beneficien de un modelo o formato que de otro. Finalmente, es necesario incrementar el conocimiento y disponibilidad (en los servicios de atención)  de los modelos apoyados empíricamente de intervención familiar para EMS. A pesar de las fuertes evidencias a favor de la intervención familiar y de los manuales de tratamiento disponibles, pocos usuarios con EMS reciben atención familiar. Mejorar el acceso al tratamiento familiar puede mejorar, tanto los resultados de la EMS como aliviar la carga del cuidado en los familiares.

Empleo con apoyo

Los cuestionarios a personas con E y otras EMS indican que una mayoría significativa quiere un trabajo competitivo en lugares integrados en la comunidad. A pesar de estos deseos, la tasa de empleo competitivo entre esta población es baja, con una estimación que varía entre el 5 – 15%. Tradicionalmente, los centros de salud mental han empleado un enfoque de intermediación en la rehabilitación vocacional de los clientes con EMS, derivándolos a los servicios estatales de rehabilitación vocacional que, a su vez, dependen de las agencias de rehabilitación que proporcionan, mayoritariamente, lugares de trabajo protegidos para que los usuarios hagan gradualmente la transición al trabajo competitivo, o que proporcionan entrenamiento en habilidades sociales diseñados para desarrollar las habilidades laborales requeridas antes de la ubicación en un trabajo competitivo. Numerosas revisiones de la literatura de investigación sobre estos enfoques tradicionales han demostrado que no son efectivos, con tasas muy bajas de trabajo competitivo y que son similares a las tasas obtenidas por clientes que no tienen acceso a los programas de rehabilitación vocacional.

Desarrollo del enfoque de trabajo con apoyo

El TA es un enfoque de rehabilitación vocacional alternativo a los métodos tradicionales.

Personas con discapacidad en el desarrollo. Una influencia importante fue la puesta en marcha de programas de TA para personas con discapacidad en el desarrollo. A principios de los ’80, Wehman comenzó a explorar la posibilidad de ubicar y después entrenar a usuarios con discapacidad en el desarrollo en trabajos competitivos, en lugar de emplear el método tradicional de un entrenamiento extensivo de los usuarios antes de su ubicación en el trabajo. Aunque los modelos de TA para personas con discapacidad en el desarrollo no se han examinado cuidadosamente por estudios controlados, el éxito de los primeros programas de TA hizo que fueran adoptados por la legislación federal (EUA) y subvencionados económicamente en toda la nación.

El enfoque de Casa-Club. Una segunda importante influencia en el desarrollo de los programas de TA para la población con EMS fue el surgimiento del enfoque de Casa – Club en la rehabilitación psiquiátrica. La Casa – Club original, Fountain House en New York, comenzó en los años ’40 como un grupo de usuarios de salud mental que organizaron un lugar en el que podían proveerse de apoyo mutuo. Con el paso de los años, la Fountain House evolucionó hacia un enfoque más pragmático, dando énfasis al papel de los usuarios, la ayuda mutua y la función normalizadora del trabajo. El énfasis que se daba en las casas – club al trabajo en la comunidad ayudó a preparar el camino del desarrollo de los enfoques de TA  para las personas con EMS.

El modelo de EAC de la gestión del caso. Una tercera innovación que contribuyó al desarrollo de los programas de TA fue el modelo EAC de la gestión del caso, como ya se ha explicado anteriormente. El énfasis dado por el modelo EAC de proporcionar servicios basados en la comunidad – en lugar de la clínica -, se refleja en el empleo de servicios basados en la comunidad similares para ayudar a los usuarios a encontrar y mantener los trabajos en los programas de TA. El modelo de EAC asume que todos los clientes psiquiátricos tienen un objetivo vocacional y que el papel del equipo de EAC es ayudar al usuario a conseguir estos objetivos.

El modelo “elige – consigue – mantén” (ECM). Una cuarta influencia en los programas de TA fue la articulación del modelo ECM en la rehabilitación vocacional desarrollado en el Centro de Rehabilitación Psiquiátrica de la Universidad de Boston. Este modelo enfatiza la importancia de la elección del usuario a la hora de identificar sus intereses laborales para elaborar un plan de trabajo de una manera individualizada. El énfasis del modelo ECM en la propia elección del usuario se refleja claramente en los programas de TA desarrollados para personas con EMS.

El modelo de ubicación y apoyo individual.  Se han desarrollado una serie de modelos diferentes de TA en los últimos años. Uno de estos modelos, que ha sido examinado en diversos estudios y que es actualmente objeto de numerosas investigaciones controladas, es el Modelo de Ubicación y Apoyo Individual (UAI). Las características de este modelo incluyen:

  • Una búsqueda rápida de empleo en lugar de una evaluación prevocacional extensa.

  • Un centrarse en trabajos competitivos remunerados en ubicaciones integradas en la comunidad, dando prioridad a las preferencias del usuario en la elección de los trabajos.

  • Proporcionar apoyo continuado al usuario tras la obtención del trabajo.

  • Enfocar la terminación de los trabajos, no como fracasos, sino como valiosas experiencias de aprendizaje.

  • Relación muy estrecha entre el equipo vocacional y la gestión del caso de salud mental.

Estudios sobre el trabajo con apoyo

Bond et al., revisaron 6 estudios sobre TA realizados a lo largo de años pasados. Los resultados vocacionales globales de estos estudios han sido uniformemente positivos, con resultados superiores conseguidos por los usuarios en TA comparados con los usuarios que participaban en los programas tradicionales, y que típicamente solían derivar al usuario a una agencia de rehabilitación. De forma específica, las tasas de empleo competitivo en algún momento durante el periodo de seguimiento (de 12 meses a 3 años) en los usuarios en TA, alcanzaba el 58% (rango de 32% - 78%), comparada con la tasa  del 19% de empleo competitivo entre usuarios recibiendo servicios tradicionales (rango del 6% - 40%).

En diversas series de estudios cuasi-experimentales en que se comparaban las tasas de empleo antes y después de la conversión del tratamiento de día a TA, las tasas de empleo entre los usuarios del tratamiento de día se incrementó, de una media del 18% antes de la conversión, a un 54% tras la conversión, mientras que la tasa entre los usuarios que no participaron en la conversión permaneció sin cambios. De manera similar, la tasa media de obtención de empleo competitivo en otros 8 estudios controlados de TA fue del 62%. Otras medidas de resultados de empleo, tales como el número de horas trabajadas y la remuneración económica han favorecido consistentemente los efectos beneficiosos de los programas de TA.

Los resultados de los estudios de TA sugieren que el empleo competitivo puede ser un objetivo alcanzable para muchas personas con EMS. Desde luego, la mayoría de las personas que obtienen empleo útil sólo lo hacen a tiempo parcial; también la mayoría continúa recibiendo beneficios sociales, tales como la paga complementaria por discapacidad. Sin embargo, el empleo exitoso está asociado a una amplia gama de resultados positivos para las personas con EMS, incluyendo una mayor satisfacción en la cuestión económica y una modesta mejora en la autoestima.

Limitaciones del trabajo con apoyo

A pesar de los resultados positivos en la investigación sobre TA, hay limitaciones, necesitándose más investigación en esta área. Aunque los estudios al respecto señalan que el TA mejora los resultados laborales de las personas con EMS, en la mayoría de los estudios una proporción significativa de usuarios (una media del 40%) fracasaban a la hora de conseguir un trabajo competitivo. La experiencia laboral previa es el factor predictivo laboral más consistente. Por otro lado, todavía no está del todo claro qué usuarios son capaces de encontrar y mantener un trabajo con la asistencia de los programas de TA, y qué usuarios necesitarán de esfuerzos diferentes o adicionales para ayudarles a alcanzar el objetivo de empleo.

Para muchos usuarios, otra limitación para obtener un empleo competitivo reside en la posición de nivel de entrada por la que son elegibles, pero que ofrece poco potencial para el crecimiento. Muchos usuarios tienen un bajo nivel educativo, lo que funciona como una barrera para conseguir un trabajo más satisfactorio y mejor pagado.

Trabajo con apoyo: resumen

Las perspectivas de trabajo a largo plazo para algunas personas con EMS pueden necesitar conectarse con intervenciones de apoyo educacional, pero la investigación aún  no ha examinado cómo deben encadenarse este tipo de intervenciones. Sin embargo, existe fuerte evidencia que indica que muchas personas con EMS pueden ser ayudadas para encontrar y mantener trabajos competitivos.

Entrenamiento en habilidades y autogestión de la enfermedad

Las estrategias para mejorar el funcionamiento social de las personas con EMS, y la capacidad para manejar su propia enfermedad psiquiátrica, han sido el centro de numerosas investigaciones en años recientes. Se han puesto en marcha intervenciones para enseñar habilidades dirigidas a mejorar el funcionamiento social, así como investigaciones para incrementar la habilidad de los clientes para participar más activamente de su propio tratamiento.

Entrenamiento en habilidades para mejorar el funcionamiento social

Una de las características fundamentales de la E es el deterioro del funcionamiento social, incluyendo la dificultad para establecer y mantener relaciones interpersonales, falta de habilidad para funcionar en distintos roles, como estudiante, pareja, trabajador, habilidades de autocuidado; y una pobre participación y disfrute en las actividades de ocio y recreo. Los problemas en el funcionamiento social son, además, comunes en otros trastornos psiquiátricos.

Añadiendo el hecho de que los problemas en el funcionamiento social se emplean para definir a las personas con EMS, hay otras 2 razones para centrarnos en el funcionamiento social en las intervenciones basadas en la comunidad. Primero, que un pobre funcionamiento social, incluida la frecuencia de los contactos sociales, se ha encontrado que son importantes predictores de recaída y rehospitalización en la E. Esto sugiere que las mejoras en el funcionamiento social podría también influir en otras áreas de funcionamiento. Segundo, que el ajuste social, incluyendo la capacidad para disfrutar de las relaciones interpersonales y de tener expectativas sociales, podría verse como una dimensión de calidad de vida que es importante abordar convenientemente.

El entrenamiento en habilidades sociales (EHS) se ha empleado profusamente desde hace 30 años como una parte de la tecnología de rehabilitación psicológica para enseñar a los usuarios las habilidades específicas necesarias para conseguir objetivos instrumentales y personales. La premisa básica del EHS es que las habilidades interpersonales complejas implican la sutil integración de una combinación de conductas más simples, que incluirían conductas no verbales (expresión facial, contacto visual), características paralingüísticas (tono de voz, afecto...); el contenido verbal (ej., si lo que se dice es apropiado); y el balance interactivo (ej., latencia de respuesta, cantidad de tiempo hablado). Estas habilidades específicas pueden enseñarse sistemáticamente y, por medio del procedimiento de modelado (ej., premiando las aproximaciones sucesivas hacia la conducta objetivo), se pueden alcanzar repertorios de conducta más complejos.

El EHS suele llevarse a cabo en formato  de grupo, aunque también puede hacerse de forma individual. El proceso de EHS implica la enseñanza de habilidades en un formato estandarizado, incluyendo los siguientes pasos:

  1.  Establecer una argumentación para aprender la habilidad.

  2. Dividir la habilidad en componentes y discutir cada uno de ellos.

  3. Modelar (mostrar) la habilidad en un role play.

  4. Implicar al usuario en el role play para que practique la misma habilidad.

  5. Elicitar feedback positivo de otros miembros del grupo y proporcionar feedback acerca de los pasos de la habilidad que se están ejecutando bien.

  6. Proporcionar un feedback correctivo en relación a cómo ejecutar mejor la habilidad la próxima vez.

  7. Implicar al usuario en otro role play de la habilidad en la misma situación

  8. Proporcionar feedback adicional positivo y correctivo e implicarlo en más role play (si ello es necesario).

  9. Implicar a otros usuarios en role plays siguiendo los mismos procedimientos.

  10. Asignar tareas para casa para practicar la habilidad .

Normalmente se emplean varias sesiones para aprender una habilidad específica. Después de este primer grupo en el que todos los participantes han practicado la misma escena, las posteriores sesiones de grupo de role play se centran en situaciones actuales que los usuarios se hayan encontrado recientemente o que esperan encontrar en un futuro cercano.

Efecto del EHS. Numerosos estudios han evaluado el efecto del EHS en personas con E y otros trastornos psiquiátricos. Así mismo, se ha revisado periódicamente la literatura concerniente a este tema.

Las primeras investigaciones sobre EHS se centraban fundamentalmente en evaluar si los procedimientos de EHS podían emplearse para enseñar habilidades específicas y en la duración de los efectos de dicha enseñanza. La evidencia a través de numerosos estudios demostraba que el EHS era efectivo para enseñar habilidades específicas a personas con EHS. Más aún, la investigación mostraba que las mehoras en la HS tendían a mantenerse a lo largo del tiempo, incluso en ausencia de un entrenamiento continuado. Por último, los usuarios experimentaban algún éxito  al trasladar las nuevas habilidades sociales aprendidas a situaciones diferentes, aunque la generalización de las habilidades parecía estar limitada por la presencia de déficits cognitivos y la complejidad de la habilidad entrenada.

Otros estudios se han centrado en la evaluación de los efectos de EHS en las áreas de funcionamiento del sujeto. Aunque muchos de estos estudios han tenido limitaciones metodológicas, falta de controles experimentales o han evaluado intervenciones a corto plazo, merece la pena señalar algunos resultados. La revisión más completa sobre el EHS realizada en la actualidad es la de Dirk y Bond sobre un total de 50 estudios publicados y no publicados. Los autores concluyen que el EHS era efectivo para mejorar las habilidades interpersonales, así como para reducir los síntomas entre personas con EMS hospitalizadas. Los autores también desafiaron las conclusiones de estudios previos que sugerían la generalización de las habilidades aprendidas a situaciones diferentes. Estos resultados subrayan la importancia  de desarrollar programas sistemáticamente para la generalización de las HS a las situaciones actuales  que los usuarios experimentan en su vida cotidiana, tal y como lo hacen en los programas desarrollados por Liberman et. al.

La investigación controlada sobre EHS proporciona un apoyo adicional sobre su eficacia, especialmente en el ajuste social. Sin embargo, la mayoría de los estudios no han encontrado efectos beneficiosos del EHS en relación a la recaída y reingreso hospitalario. Así, los efectos del EHS parecen ser más fuertes en el foco más próximo de intervención, la conducta social de los clientes.

Directrices futuras.  Hay numerosas direcciones para la investigación futura sobre los efectos del EHS para personas con EMS. En primer lugar, se han examinado las intervenciones en EHS a corto plazo (ej., menos de 3 meses). Bellack y Mueser han sugerido que puede no ser más razonable esperar que las intervenciones psicosociales de tiempo limitado mejoren el curso de la E a largo plazo, que esperar que el tratamiento farmacológico a tiempo limitado pueda mejorar el curso de la enfermedad. Por lo tanto, un EHS a largo plazo puede ser necesario para mejorar los resultados de las personas con EMS. Siguiendo la línea de este argumento, uno de los estudios más relevantes sobre los beneficios del EHS en el funcionamiento social proporcionaba 2 años de entrenamiento en habilidades. En segundo lugar, muchos estudios sobre EHS no han incorporado procedimientos especiales para asegurar la generalización de las habilidades aprendidas en el entorno de entrenamiento a los entornos naturales del usuario en la comunidad. Dicho entrenamiento en generalización puede ser necesario para superar los déficits cognitivos presentes en muchas personas con EMS.

Una consideración adicional acerca de el EHS es el formato y las circunstancias bajo las que se proporciona. La mayoría de las aplicaciones de entrenamiento se han proporcionado, ya sea en entornos de ingreso o en centros de salud mental comunitarios con el objetivo de mejorar el funcionamiento social en una amplia gama de áreas (ej., actividades sociales y de ocio, relaciones con miembros de la familia). Sin embargo, el EHS es un método que puede usarse para mejorar el funcionamiento en áreas específicas, tales como la habilidad para manejar las relaciones interpersonales en el trabajo, situaciones relacionadas con el consumo de drogas, o "“habilidades de supervivencia en la comunidad”. La incorporación y evaluación sistemática del EHS con otros enfoques de la rehabilitación psiquiátrica, tales como el TA, el tratamiento integrado del doble diagnóstico y los enfoques de EAC en la gestión del caso, puede resultar prometedor para mejorar el funcionamiento en esas áreas específicas. Se necesita mayor investigación futura para determinar los efectos del EHS a largo plazo de personas con E  y otros trastornos psiquiátricos y evaluar cómo combinar el EHS con otros enfoques de rehabilitación.

Entrenamiento en la autogestión de la enfermedad (EAGE)

En los últimos años, el campo de la rehabilitación psicosocial ha modificado su manera de ver al usuario, como un recipiente pasivo del tratamiento, a alguien que se encuentra activamente involucrado en la gestión de su enfermedad. Este cambio de perspectiva ha coincidido con el crecimiento del movimiento de usuarios de salud mental, en donde las personas con EMS han luchado intensamente por recibir más respeto de la comunidad profesional, mayor implicación en su propio tratamiento, la importancia de que el usuario organice su agenda de tratamiento  basada en sus propias necesidades y objetivos y para la búsqueda de alternativas al tratamiento psiquiátrico tradicional y jerárquico. Ya que los proveedores de tratamiento han reconocido que los usuarios son capaces de participar  en su propio tratamiento, se han desarrollado una variedad de intervenciones para ayudar a involucrarlos más en el tratamiento y para ayudarles a afrontar su enfermedad mental. Las estrategias más empleadas incluyen la psicoeducación respecto al trastorno psiquiátrico y su tratamiento, enseñar a los usuarios cómo reconocer y responder a las señales tempranas de recaída y enseñarles estrategias de afrontamiento para tratar el estrés o los síntomas persistentes.

La investigación sobre el EAGE ha abordado un amplio abanico de estudios sobre diferentes programas de tratamiento y diferentes objetivos.

Mejora de la adherencia a la medicación (MAM). La MAM es una faceta de la EAGE que ha ocupado buena parte de la investigación. El seguimiento de la medicación es un punto crítico, ya que un pobre seguimiento es un problema común que en algún momento afecta a la mayoría de las personas con EMS. Hasta la fecha se han publicado 4 estudios controlados empleando 3 enfoques diferentes para mejorar la adherencia a la medicación: EHS (1 estudio), mejora motivacional (2 estudios) y estrategias conductuales a medida (2 estudios). Eckman et al., demostraron que el EHS era más efectivo que la terapia de grupo para enseñar a las personas con E habilidades para manejar su medicación (ej., negociando los temas de medicación con el profesional de atención sanitaria), aunque no se evaluó la adherencia a la medicación.

Las estrategias de mejora motivacional, tales como la entrevista motivacional, se han aplicado para la MAM explorando sistemáticamente con los usuarios el cómo la medicación puede ser útil para ayudarles a hacer progresos hacia sus objetivos personales. La terapia de cumplimiento, que emplea estrategias motivacionales para la MAM, ha sido comparada con el asesoramiento no específico a usuarios psicóticos en estudios controlados. Los resultados indican que la terapia de cumplimiento mejora la adherencia a la medicación durante los 18 meses de seguimiento, además de ser más económica. Un estudio controlado de una aplicación similar de la entrevista motivacional para personas con EMS demostró una mejora en la adherencia a las visitas de tratamiento ambulatorias.

Las estrategias conductuales “a medida” se refiere a ayudar a los usuarios a desarrollar una rutina para la toma de medicación que se incorpore en sus hábitos diarios y que incluyen señales naturales para recordarles la medicación. Boczkowski et al., demostraron que de 30 a 50 minutos de estas estrategias conductuales eran superiores a cantidades similares de psicoeducación y a no tratamiento para la MAM en un periodo de 1 a 3 meses de seguimiento con 36 personas con E asignadas aleatoriamente a 3 grupos (el método se basó en contar las pastillas). Otros estudios han confirmado estos datos.

Así, numerosos estudios indican que una amplia variedad de estrategias son efectivas para la MAM en personas con EMS. Aunque la psicoeducación sobre la salud mental y para enseñar a los usuarios cómo reconocer las señales tempranas de recaída son componentes comunes a muchos programas, se ha realizado poca investigación examinando los efectos específicos de estas intervenciones. Un estudio controlado reciente comparó los efectos de enseñar a usuarios con trastorno bipolar cómo reconocer los síntomas tempranos de recaída y solicitar tratamiento. Los resultados indicaron que la intervención (7 – 10 sesiones) tuvo éxito en reducir las recaídas maníacas (pero no las depresivas), así como en mejorar el funcionamiento social y laboral durante 18 meses.

Además de todo esto, se han realizado diversos estudios controlados que incorporan diferentes métodos dirigidos a ayudar a los usuarios a gestionar su enfermedad y a hacer progresos hacia sus objetivos personales. Ejemplos de estas intervenciones incluyen el enfoque amplio empleado por Buchkremer et al., y el enfoque de “terapia personal” de Hogarty et al. Los usuarios que recibieron ambos tipos de intervención mejoraron más en una variedad de resultados comparado con los usuarios que recibieron un tipo de atención estándar. Estos resultados, sumados a otros estudios que examinaron estrategias específicas, sugieren que el EAGE es un ingrediente central en los programas de intervención para personas con EMS. Se necesita más investigación ara desgranar los ingredientes críticos en la autogestión de la enfermedad y para determinar qué clientes necesitan ayuda en qué áreas.

Intervenciones cognitivas

La terapia cognitiva (TC) se ha empleado recientemente para tratar los síntomas psicóticos de las personas con EMS. La rehabilitación cognitiva se centra en remediar los déficits cognitivos de la E. Se describe, a continuación, un resumen de los distintos enfoques de investigación al respecto.

Terapia cognitiva para la psicosis

Numerosas estadísticas han mostrado que entre el 30% y el 40% de las personas con trastornos en el ámbito de la E experimentan síntomas psicóticos residuales persistentes, tales como las alucinaciones y delirios, entre los episodios agudos de su enfermedad. A menudo, los síntomas psicóticos en estas personas tienen como consecuencia un alto grado de angustia y son predictores de una mayor probabilidad de recaídas futuras y de reingreso. Aunque se sabe desde hace tiempo que algunas personas experimentan síntomas positivos persistentes, sólo recientemente se han comenzado a poner en marcha esfuerzos sistemáticos para modificar estos síntomas o para disminuir la angustia asociada a ellos.

La aplicación clínica de la TC a las alucinaciones y delirios ha obtenido apoyo empírico. La TC es un enfoque psicoterapéutico  desarrollado a finales de los ’50 y principios de los ’60 por Beck y colegas, y Ellis, inicialmente para el tratamiento de la depresión y la ansiedad. La filosofía de la TC se basa en que las reacciones emocionales son filtradas por las creencias personales, pensamientos y estilos de procesamiento de información. Estos procesos cognitivos, que influyen en la forma en que las personas experimentan sus emociones, son objeto de exploración y discusión. Desafiar y modificar con éxito las creencias disfuncionales (una técnica conocida como reestructuración cognitiva) puede disminuir las emociones negativas y llevar a unas percepciones y creencias sobre el mundo más adaptativas. Las aplicaciones recientes de la TC a las psicosis implica una exploración, evaluación y desafío de las creencias y pensamientos de los usuarios relacionados con los orígenes del fenómeno psicótico.

Los primeros intentos de la TC para las psicosis emplearon diseños de sujeto único, y se dirigieron principalmente a demostrar la posibilidad del trabajo cognitivo con esta población. Los resultados positivos de estos primeros intentos llevados a cabo por diferentes investigadores, proporcionaron un fuerte apoyo para el empleo de la TC. Con este tipo de usuarios. A estos primeros estudios abiertos les han seguido una serie de 5 estudios controlados. Aunque los enfoques de la TC difieren algo entre estudios, todos incluyen una relación de colaboración con el usuario dirigida a evaluar las creencias  implicadas en los síntomas psicóticos o a desarrollar métodos más adaptativos para manejar estos síntomas. Todos los estudios incluyen una intervención cognitivo – conductual a tiempo limitado, y una observación de los sujetos de al menos 6 meses de seguimiento. Cuatro de estos estudios se llevaron a cabo con pacientes psiquiátricos externos, mientras que el quinto incluyó a pacientes en fase aguda ingresados.

En relación al estudio con pacientes ingresados, se les hizo participar en un curso corto de terapia cognitivo – conductual (4 – 6 semanas) dirigido a explorar la base de la reciente exacerbación de síntomas positivos y a animar a los usuarios a considerar interpretaciones alternativas. Los usuarios que recibieron TC se compararon con otros usuarios que recibieron tratamiento estándar tras su alta del hospital. Se realizó un seguimiento de 6 meses. Los usuarios que recibieron el tratamiento cognitivo – conductual experimentaron una resolución de la sintomatología psicótica más rápida; a los 9 meses de seguimiento mostraban unos niveles globales más bajos de estos síntomas.

Respecto a los otros 4 estudios, todos proporcionaron entre 5 semanas y 9 meses de TC, con periodos de seguimiento entre 6 y 18 meses: todas las intervenciones proporcionaron TC individual; 3 de los estudios incluyeron intervenciones de comparación. Al igual que en el estudio con pacientes ingresados, los resultados en los 4 estudios fueron uniformemente positivos.

En resumen, los resultados de los 5 estudios controlados de TC para síntomas psicóticos persistentes indican efectos positivos que se mantuvieron en los periodos de seguimiento tras la finalización del tratamiento. Los resultados sugieren que los usuarios que experimentan angustia relacionada a delirios y alucinaciones persistentes pueden beneficiarse de algún tipo de intervención cognitivo – conductual que ya se ha visto que es exitosa para el tratamiento de los trastorno afectivos y de ansiedad. Aunque los resultados son prometedores, se necesita replicar estos resultados para contestar a una serie de cuestiones. En la mayoría de los estudios controlados, los usuarios con déficits cognitivos significativos fueron excluidos. Aunque no está claro el número de usuarios excluidos por esta razón, ello levanta la pregunta de qué proporción de usuarios con síntomas psicóticos persistentes pueden beneficiarse de la TC. La segunda pregunta que surge de esta investigación tiene que ver con la relación entre síntomas psicóticos y otras áreas importantes de funcionamiento, tales como las relaciones sociales y el trabajo. El hecho de que la TC disminuya la angustia asociada a los síntomas psicóticos ya la convierte en una intervención valiosa para las personas con EMS. Sin embargo, si puede demostrarse consistentemente que la reducción de la severidad de los síntomas psicóticos puede beneficiar otras áreas de funcionamiento, incluida la recaída o el funcionamiento social, la importancia de la TC como intervención aumentaría considerablemente.

Un área final que necesita mayor investigación es el nivel de entrenamiento necesario para realizar el tratamiento de una forma competente. Generalmente, se considera la TC como una intervención que requiere un alto nivel de entrenamiento para aplicarla con efectividad. Sería importante, si se replican los estudios previos, determinar el nivel apropiado de entrenamiento de los clínicos para ser capaces de llevar a cabo esta intervención. Mientras siguen surgiendo cuestiones relacionadas con la TC y E u otras enfermedades mentales, la investigación sugiere que los usuarios pueden implicarse activamente en la gestión de su propio tratamiento y que, incluso, los síntomas psicóticos pueden ser adecuados para las intervenciones psicoterapéuticas.

Rehabilitación cognitiva (RC)

El deterioro en el funcionamiento cognitivo, incluidas las funciones ejecutivas, memoria, atención y razonamiento abstracto, hace tiempo que se ha reconocido como una característica central de la E. Aparte de los intentos por mejorar esta prominente dimensión de la psicopatología, hay otras 3 razones para atender estos déficits. Primero, se ha encontrado que el deterioro cognitivo está asociado a otros aspectos del funcionamiento, tales como el funcionamiento social, el trabajo y la capacidad para llevar una vida independiente. Segundo, el funcionamiento cognitivo es un predictor del curso de la E. Tercero, en algunos estudios se ha encontrado que los déficits cognitivos interfieren en la respuesta a las intervenciones psicosociales, tales como el entrenamiento en habilidades, la rehabilitación vocacional o la TC para la psicosis.

Los primeros intentos en la rehabilitación de los déficits cognitivos de la E encontraron poco éxito. Los primeros estudios sugerían que podía mejorarse la ejecución en los tests cognitivos, pero que había un impacto limitado en otras áreas de funcionamiento. Aunque, actualmente, el papel de la RC en el tratamiento de la E todavía no está claro, los resultados de 3 estudios recientes proporcionan algunos resultados esperanzadores.

En un estudio controlado, Spaulding et al., evaluaron los efectos de 6 meses de Terapia Psicológica Integrada (TPI) sobre pacientes en ámbito residencial. Todos los usuarios participaron en un programa completo de rehabilitación (Ej., EHS, tratamiento conductual en el medio), mientras que la mitad de los usuarios también recibió, además, el TPI. El TPI incluía la enseñanza de habilidades cognitivas específicas organizadas secuencialmente  en 3 subprogramas clínicos: Diferenciación Cognitiva, Percepción Social y Comunicación Verbal. Los resultados sugieren que el TPI tiene un efecto mínimo en la psicopatología, pero incrementa la respuesta al programa de rehabilitación psiquiátrica, especialmente en el ámbito de la competencia social.

Hogarty y Flesher examinaron una nueva intervención, la Terapia de Incremento Cognitivo (TIC) para pacientes externos con E. Esta intervención está basada en la hipótesis de que los deterioros cognitivos en la E reflejan una parada en el desarrollo de la madurez cognitiva, y que el tratamiento necesita centrarse en ayudar a los usuarios a aprender las habilidades de cognición social requeridas a través de la práctica en tareas desarrolladas gradualmente y cada vez más complejas. El énfasis de la TIC se centra en ayudar a los usuarios a desarrollar habilidades para extraer la información relevante de los intercambios sociales (ej., encontrando el “quid” de una comunicación) más que entrenar habilidades a un mayor micronivel. Los resultados preliminares de los primeros 44 pacientes participaron en una investigación controlada de TIC indican beneficios significativos en 1 año para el grupo de TIC en el funcionamiento cognitivo y en las puntuaciones clínicas de “discapacidad”.

Wyke et al. Compararon las sesiones diarias de RC durante 3 meses con una igualmente intensiva terapia ocupacional para pacientes con E. El programa de RC se centró en mejorar los déficits de funcionamiento ejecutivo, tales como la flexibilidad cognitiva, la memoria para el trabajo y la planificación. En un seguimiento de 6 meses, el grupo en RC mostraba un mejor funcionamiento cognitivo y autoestima, pero no difería en las medidas de síntomas y funcionamiento social.

Los resultados de estos estudios sugieren que la RC puede tener impacto en otras áreas de funcionamiento. Sin embargo, los métodos de rehabilitación difieren marcadamente entre estudios; la población usuaria es algo diferente  y los resultados no parecen converger con respecto a las áreas afectadas por la intervención. Se necesita más investigación para determinar si la RC tiene un papel que jugar en el tratamiento de la EMS y, en caso de ser así, determinar la naturaleza de su impacto.

Tratamiento integrado para el doble diagnóstico: EMS – consumo drogas

Actualmente se encuentra bien establecido que las personas con EMS es más probable que tengan un trastorno asociado de consumo de drogas o alcohol que la población  general. Los análisis estadísticos indican que, como promedio, aproximadamente el 50% de todos los sujetos  con EMS reúnen los criterios de trastorno por abuso de drogas (abuso o dependencia) en algún momento de su vida. Entre el 25% - 35%, tomado en un punto cualquiera de tiempo, tiene un trastorno de consumo activo. El consumo de drogas (CD) en coocurrencia  con la EMS (el doble diagnóstico) está asociado a una amplia gama de resultados negativos, incluidas la recaída y el reingreso, la inestabilidad en la vivienda, problemas económicos, violencia, suicidio, incremento en la utilización de los servicios, conflictos familiares y problemas legales.

A finales de 1980 se produjo un amplio reconocimiento del problema de abuso de drogas en personas con EMS. Más aún, las diferentes investigaciones constataron la falta de efectividad de los tratamientos tradicionales  con el doble diagnóstico. Se encontró que había 2 enfoques tradicionales en particular, en el trabajo con clientes de DD, que funcionaban poco o nada a lo largo del tiempo: los enfoques secuencial y paralelo. En el enfoque de tratamiento secuencial, un trastorno (ej., la enfermedad psiquiátrica)  se trata antes de iniciar el tratamiento del segundo trastorno (ej., el CD). En el enfoque de tratamiento paralelo, se tratan simultáneamente ambos trastornos, pero por profesionales distintos que, habitualmente, trabajan en servicios diferentes. Los problemas típicos con los enfoques de tratamiento secuencial y paralelo son las altas tasas de inelegibilidad y exclusión de los servicios, la pobre coordinación y los abandonos de tratamiento.

Al mismo tiempo que se iba acumulando la documentación relativa a la poca efectividad de los enfoques tradicionales para los clientes con DD, se fueron desarrollando modelos con el objetivo de integrar los tratamientos de los trastornos de salud mental y el CD. Las características comunes de los programas de tratamiento integrado inlcuyen: búsqueda asertiva para enrolar a los clientes difíciles, empleo de las intervenciones basadas en la motivación diseñadas para ayudar a los clientes a hacer progresos hacia las metas valoradas personalmente, un enfoque completo sobre múltiples áreas de funcionamiento (ej., funcionamiento social y trabajo) y tener una visión a largo plazo en la mejora del curso del trastorno dual.

Se han llevado a cabo numerosos estudios en los últimos años sobre la efectividad de los programas de tratamiento integrado del DD. Los primeros estudios sobre los programas integrados de tratamiento indicaron que este enfoque era exitoso para enrolar  a los clientes con DD y mantenerlos en tratamiento, sugiriendo una ventaja sobre los enfoques tradicionales  en los que las altas tasas de abandono son habituales. Los primeros estudios proporcionaron resultados inconsistentes  en relación a los efectos de los tratamientos integrados  en cuanto a los resultados del consumo de drogas, ya que estos estudios estaban habitualmente limitados por problemas tales como los periodos cortos de seguimiento, el empleo de medidas que no eran sensibles a los resultados de abuso de drogas en personas con EMS y a la falta de diseños experimentales.

En años más recientes, una serie de estudios controlados han examinado los efectos de los tratamientos integrados para el DD comparados con las intervenciones tradicionales. Cinco estudios controlados recientes han proporcionado apoyo adicional a los efectos del tratamiento integrado para el DD. Tres estudios compararon programas de tratamiento integrado con no integrados, encontrando los 3 estudios efectos superiores del tratamiento integrado en el CD. Otros 2 estudios evaluaron diferentes modelos de atención integrada. Drake et al., compararon el tratamiento integrado proporcionado en el contexto de un equipo de EAC con el tratamiento integrado en la gestión del caso estándar para 203 clientes con DD y monitorizados durante 3 años. Los clientes de ambos grupos de tratamiento mostraron excelentes tasas de mejora durante el periodo de estudio, siendo los del grupo de EAC quienes mostraron mayores ganancias en algunas áreas  del CD y calidad de vida. Jerrell et al., compararon 3 formas de tratamiento integrado para 147 clientes con DD: entrenamiento en HS , el enfoque de 12 pasos modificado y gestión del caso. Los clientes que recibieron el entrenamiento en HS mejoraron más en las medidas de CD durante el seguimiento de 18 meses que los clientes de los otros 2 programas.

Globalmente, la investigación sobre tratamiento integrado, aunque limitado en el número de estudios controlados, proporciona evidencia para pensar que se puede enrolar a los clientes en el tratamiento y que su consumo de drogas puede disminuir con el tiempo. Aunque de manera no tan clara, los resultados positivos también se han encontrado en otras áreas de funcionamiento, tales como el empleo del hospital y la severidad de los síntomas. Aunque la investigación proporciona apoyo para los efectos de los programas de tratamiento integrado, hay muchas cuestiones que necesitan mayor estudio.

Una pregunta se refiere a los efectos de intervenciones específicas proporcionadas dentro de un programa de tratamiento integrado completo. Por ejemplo, ¿qué tipos de intervenciones, de grupo, familiar o individual son más efectivos para los clientes con DD? ¿Qué diferentes intervenciones son apropiadas en qué fases del tratamiento? Una segunda cuestión es si se puede identificar qué características del cliente pueden predecir la respuesta a los diferentes enfoques de tratamiento integrado. Por ejemplo, los pacientes con E, trastorno de personalidad antisocial o abuso de polisustancias, ¿se benefician más de programas de tratamiento integrado intensivo, como el EAC, que otros usuarios? Aunque muchas preguntas quedan aún sin respuesta, lo que parece evidente es que los efectos negativos del CD en personas con EMS puede reducirse integrando los tratamientos de salud mental y CD.

Resumen y direcciones futuras

Los resultados de la investigación sobre los tratamientos basados en la comunidad para la E y otras EMS proporcionan un fuerte apoyo para una variedad de intervenciones. Se ha encontrado de manera repetida que el tratamiento asertivo comunitario reduce la hospitalización y estabiliza la vivienda en la comunidad. También se ha encontrado de manera consistente que los modelos de TA mejoran las tasas de empleo competitivo en esta población. Además, también se ha encontrado que la intervención familiar disminuye las recaídas y las tasas de hospitalización, con beneficios modestos en el funcionamiento social del cliente y la caga familiar. La investigación en el área del entrenamiento en habilidades y la gestión de la enfermedad es más compleja. La evidencia indica que el EHS tiene efectos modestos en la mejora del funcionamiento social, y que las estrategias para la autogestión de la enfermedad puede mejorar la adherencia al tratamiento y el curso de la enfermedad. En relación a las intervenciones cognitivas, la investigación sobre la terapia cognitiva para los síntomas psicóticos persistentes indica que este enfoque es efectivo para reducir la severidad de estos síntomas, mientras que algunos estudios sugieren que también reduce la vulnerabilidad a las recaídas. La evidencia sobre los beneficios de la rehabilitación cognitiva es menos clara, pero recientes estudios proporcionan esperanzas al respecto, aunque se precisa más investigación. Finalmente, la investigación sobre el tratamiento integrado de salud mental y consumo de drogas sugiere que estos programas tienen más éxito para reducir el consumo de drogas que los programas tradicionales que proporcionan intervenciones separadas para la salud mental y el consumo de drogas.

Aunque se han conseguido logros sustanciales en el tratamiento comunitario de personas con EMS, queda todavía mucha investigación por realizar. Un área que necesita de mayor investigación es el de la características de los clientes que son predictoras  de la respuesta a diferentes intervenciones basadas en la comunidad. Muchas de las áreas revisadas en este artículo han estudiado casi exclusivamente a usuarios con E, y su efectividad en otros grupos diagnósticos todavía no se ha establecido. Hay evidencia relativamente fuerte que indica que los clientes que emplean mucho los servicios (de salud mental) es más probable que se beneficien de los programas de EAC. Por otro lado, poco se sabe acerca de qué clientes es más probable que se beneficien de los programas de TA, además de aquellos que ya cuentan con un historial previo de empleo. Así pues, hay una necesidad de investigación en una amplia gama de usuarios para determinar quién se beneficiará más de las intervenciones basadas en la comunidad.

Una segunda área necesitada de mayor investigación tiene que ver con la integración óptima de las diferentes intervenciones. Aunque numerosas y diferentes intervenciones han demostrado ser efectivas para mejorar los resultados en la comunidad, virtualmente ninguna investigación ha examinado cómo combinar los diferentes tratamientos. Numerosos observadores podrían estar de acuerdo en que el EAC o un enfoque de gestión del caso clínico similar es un pilar crítico para otras intervenciones psicosociales, tal y como se ha sugerido, por ejemplo, en los estudios sobre los modelos efectivos de TA. Además, el entrenamiento en habilidades puede tener un efecto aditivo en la terapia familiar para prevenir las recaídas. Pero el trajo de campo carece de estudios sistemáticos sobre los efectos combinatorios de las diferentes intervenciones psicosociales. Por ejemplo, mientras que la investigación apoya los efectos del tratamiento integrado para reducir los resultados de consumo de drogas, el papel de la intervención familiar y el EHS en un programa de tratamiento integrado aún no se ha estudiado.

De igual forma, mientras que existe una fuerte evidencia que indica que los modelos de TA mejoran el empleo competitivo en personas con EMS, poca investigación ha examinado el posible papel del entrenamiento en habilidades para ayudar a los usuarios a mantener sus trabajos en el mercado laboral competitivo. Aunque los enfoque vocacionales que requieren del entrenamiento en habilidades antes del empleo no han tenido éxito, un entrenamiento in vivo  en HS puede ser especialmente adecuado para incrementar el mantenimiento del trabajo, algo que los enfoques de TA no han establecido todavía de manera adecuada.

Una última área que necesita investigación tiene que ver con las interacciones entre la más reciente generación de medicamentos psicotrópicos, particularmente los antipsicóticos atípicos para la E, y la respuesta a los tratamientos basados en la comunidad. Comparados con los antipsicóticos tradicionales, las medicaciones antipsicóticas atípicas (ej., la clozapina) pueden tener mayores efectos sobre los síntomas psicóticos persistentes, o menores efectos secundarios, tales como la menor rigidez parkinsoniana. Es posible que medicaciones más efectivas puedan hacer a algunos usuarios con EMS más dúctiles a los efectos de las intervenciones psicosociales. La investigación en este sentido podría hablarnos de la mejora de esos clientes que anteriormente no presentaban respuesta ante este tipo de intervenciones.

Durante las décadas pasadas, se han realizado progresos en el desarrollo, estandarización y examen riguroso de las intervenciones psicosociales diseñadas para mejorar el funcionamiento comunitario de los usuarios con E y otras EMS. Aunque se ha llevado a cabo una gran cantidad de investigación sobre diferentes estrategias de intervención (gestión de caso, intervención familiar, TA, EHS, etc.), muchas otras intervenciones se encuentran en estos momentos en fase de desarrollo o se han examinado en pocos estudios controlados. Comparado con hace 20 años, el campo de la rehabilitación para personas con EMS ha experimentado un renacimiento caracterizado por el optimismo en la mejora de los resultados de estas personas a largo plazo, al mismo tiempo que templados por el reconocimiento de que los trastornos psiquiátricos severos son, normalmente, para toda la vida y necesitados de una atención continuada. Mientras que sabemos que existen una variedad de estrategias efectivas de rehabilitación, la mayoría de los clientes con EMS actualmente reciben únicamente una pequeña cantidad de intervenciones potencialmente beneficiosas. Se necesita más trabajo futuro para desarrollar estrategias adicionales para ayudar a aquellos sujetos que no responden a los métodos disponibles actualmente, así como determinar la manera en que pueden modificarse los servicios de salud mental actuales para hacer disponibles a una amplia población de usuarios las nuevas intervenciones basadas en la evidencia empírica.

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Publicación enviada por Kim T. Mueser
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Publicado Saturday 27 de September de 2003

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