En los tiempos actuales, el tema del valor se ha vuelto un punto obligado a
tratar en los distintos escenarios. No puede hablarse de política, de educación,
de comportamiento ciudadano u organizacional, sin caer de inmediato en el campo
de los valores. Esto es debido a que cada cierto tiempo las sociedades requieren
de una reafirmación y renovación de los valores producto de sus cambios dinámicos
y evolutivos.
La controversia sobre lo que es correcto o no en una sociedad existe desde ya
hace muchos siglos y al parecer es de nunca acabar. Este nuevo milenio ofrece
abundantes oportunidades para las sociedades producto de adelantos tecnológicos,
los cuales alteraran el comportamiento del mundo que conocemos en distintas áreas
fundamentales. En ese sentido, las fuerzas del entorno socioeconómico, cultural
y natural impondrán nuevos límites a cada uno de los elementos afectados, en
especial, a las prácticas de mercadeo y de los negocios que sirven de medio
para incorporar al mercado estos avances.
Dentro de este contexto, es importante considerar que: "las empresas que
puedan innovar soluciones y valores de forma socialmente responsable tendrán
las mayores posibilidades de éxito" (Kotler, 2001).
El propósito de este artículo es presentar algunas consideraciones sobre la
importancia económica y social de la ética en los negocios y en el mercadeo, a
partir de la revisión y análisis bibliográfico. En tal sentido, a continuación
se expondrán los siguientes puntos: definición de valores, principios morales
y ética; cultura organizacional; ética empresarial y responsabilidad social;
ética en el mercadeo y algunas consideraciones finales al respecto.
2. Desarrollo
Valores, Principios Morales y Ética.
Los valores morales orientan el comportamiento y las actitudes personales,
principalmente, se centran en los efectos que produce la conducta propia en las
otras personas, en la sociedad o en el medio ambiente en general. Contienen
elementos de juicio que permiten a los individuos tener ideas sobre los que es
bueno, correcto y deseable; de acuerdo a sus convicciones y las que le
transmitan la sociedad.
El sistema de valores de cada persona es, en gran parte, adquirido y establecido
durante los primeros años de vida por influencia de su entorno familiar, social
y cultural. El mismo puede ser modificado según la interacción social del
individuo con otros sistemas de valores. Los valores pueden ser estables y
permanentes en el tiempo según la forma en que sea adquirió.
Los valores se apoyan en los principios morales que orientan el comportamiento y
las relaciones humanas de la sociedad; y sirven de base para el florecimiento de
la ética, que es la forma como los hombres aplican los valores morales a sus
relaciones y sus efectos. La ética es también definida como el sistema de
reglas que gobierna el ordenamiento de los valores.
Los principios morales son directrices para la conducta humana que han
demostrado tener un valor duradero, permanente. Los principios forman parte de
las religiones, de las filosofías sociales y de los sistemas éticos. Son leyes
naturales inquebrantables que han estado presentes en las sociedades civilizadas
a lo largo de la historia y que han influenciado a todas las familias e
instituciones prosperas y perdurables.
Los principios son verdades profundas que expresan valores fundamentales, de
aplicación universal. Se aplican a los individuos, las familias, los
matrimonios y a las organizaciones de cualquier tipo. Cuando esas verdades se
internalizan como hábitos, otorgan el poder de crear una amplia variedad de
practicas para abordar diferentes situaciones.
La Cultura Organizacional
El conjunto de valores, principios y creencias que posee una organización de
forma distintiva se denomina como cultura organizacional, que es también
definida "como el conjunto de procedimientos y conductas gerenciales que
sirven de ejemplo y refuerzan los principios básicos" (Denison, 1991).
Estos principios y procedimientos perduran al tener un significado importante y
compartido por cada uno de sus miembros.
La cultura de una organización se inicia a partir de la filosofía de sus
fundadores y se mantiene a través de la influencia y reforzamiento de sus líderes.
La cultura determina el criterio de escogencia y aceptación de cada uno de sus
miembros. Según Robbins (1996a) la misma es trasmitida de diversas maneras:
historias o anécdotas, rituales, símbolos materiales y lenguaje. Su estudio es
de gran importancia para el mejoramiento de la productividad y del clima
organizacional.
La cultura organizacional influye en el comportamiento ético y desempeño de la
organización, tanto a nivel individual como en su conjunto. Las diferentes
organizaciones aplican normas éticas (códigos de ética) para orientar sus
relaciones y decisiones internas y externas. El comportamiento que expresa la
organización se encuentra influenciado o regido por lo que se ha denominado
como ética de negocios o empresarial.
Ética Empresarial y Responsabilidad Social
"La ética empresarial es el conjunto de principios y normas que guían el
comportamiento en el mundo de los negocios" (Bateman, 2001).
Existen cuatro diferentes puntos de vista de la ética en los negocios (Robbins,
1996b):
- Utilitario: las decisiones se toman en base de sus resultados y
consecuencias, proporcionando el mayor bienestar para el mayor número de
personas posible.
- De los derechos: se respeta y protege las libertades y privilegios del
individuo, incluyendo el derecho de su privacidad, libertad de conciencia,
libertad de expresión y ser sometido a un juicio justo.
- Teoría de la justicia: se ponen en práctica las reglas de la equidad e
imparcialidad.
- Teoría de los contratos sociales integradores: combinación de "lo
que es" (enfoque emperico) y "debería ser" (enfoque
normativo).
La ética en las organizaciones puede ser afectada por diversos factores:
desarrollo moral de sus gerentes o líderes; sistemas de valores individuales;
contenido y fortaleza de la cultura organizacional; diseños estructurales de la
organización que permiten la ambigüedad; intensidad del problema ético.
Desde hace algún tiempo, más aun en la actualidad, la ética en los negocios
ha sido objeto de revisión por presentar dilemas éticos difíciles en
distintas áreas y escenarios. En ese sentido, las empresas deben determinar si
realmente están aplicando actividades éticas y si son socialmente
responsables.
La responsabilidad social, es la obligación hacia la sociedad asumida por las
empresas más allá de las finalidades económicas; tiene que ver con la forma
como la organización afecta la sociedad en la que existe. Las mismas pueden ser
catalogadas de las siguientes formas (Bateman, 2001):
- Responsabilidades económicas: producir bienes y servicios que la sociedad
quiere a un precio que consolide el negocio y satisfaga sus obligaciones con
los inversionistas.
- Responsabilidades legales: obedecer las leyes locales, estatales,
nacionales e internacionales (requerimiento social).
- Responsabilidades éticas: cumplir con otras expectativas sociales que no
están escritas como ley (requerimiento del negocio).
- Responsabilidades voluntarias: comportamientos y actividades adicionales
que la sociedad encuentra deseables y que dictan los valores de las empresas
(requerimiento del negocio).
La forma en que las empresas responden al debate de la responsabilidad social
con procesos y acciones se llama sensibilidad social.
La Ética en la Mercadotecnia
Dentro de las decisiones en los negocios que enfrentan mayores dilemas éticos
se encuentra las actividades de mercadeo, tanto de forma individual como
organizacional, por ejemplo, según los autores, al crear necesidades
superfluas, fomentar el consumismo y al tratar de engañar a los consumidores
con productos y servicios que no los satisfacen.
Los mercadólogos se encargan de la dirección de la demanda, tratan de influir
en su nivel, tiempo y composición, con la finalidad de cumplir con los
objetivos de la organización. Para tal fin, toman múltiples decisiones de
distintos grados de importancia y trascendencia, referentes a los elementos de
la mezcla de la mercadotecnia, que pueden afectar la sociedad.
Dentro de este contexto, hay que resolver elementos éticos en muchas cuestiones
del negocio, tales como (Kotler, 2001):
- Aspectos de las ventas, como el soborno o el robo de secretos
industriales, uso de técnicas que violen la intimida de las personas.
- Aspectos de la publicidad, como los anuncios falsos y engañosos, uso de tácticas
de alta presión para persuadir a la gente a que compre.
- Aspectos de la distribución, como tratos exclusivos y acuerdos
vinculantes.
- Aspectos de producto como la calidad, seguridad, garantía, servicios,
protección de patentes, apresurar la obsolescencia de los productos.
- Aspectos de la presentación, como rótulos adecuados y uso de recursos
escasos.
- Aspectos de precio, como las políticas de fijación, discriminación y
mantenimiento del precio de reventa.
- Aspectos competitivos como las barreras de ingreso y la competencia
depredadora y desleal.
Del mismo modo, habría que agregar, entre otros:
- Aspectos de producción y adquisición de materias primas, como calidad de
los procesos e insumos y el impacto ambiental de los mismos.
- Aspectos de laborales, como tipo de contrataciones, retribución del
esfuerzo, calidad de las relaciones y bienestar común.
En consecuencia, las empresas necesitan revisar si están practicando un
mercadeo ético en búsqueda del bien común interno y externo. El éxito en los
negocios y la satisfacción continua del cliente y otros grupos de interés están
íntimamente relacionados con la adopción e implementación de normas elevadas
de conducta comercial y de mercadeo.
La elevación del nivel de mercadeo socialmente responsable requiere un ataque
en tres fuentes (Kotler 2001):
- La sociedad debe utilizar la ley para definir, lo más claramente que se
pueda, las practicas que son ilegales, antisociales o anticompetitivas.
- Las empresas deben adoptar y difundir un código de ética escrito, crear
una tradición de conducta ética en la empresa, y responsabilizar
plenamente a su personal en cuanto a respetar las pautas éticas y legales.
- Los mercadólogos individuales deben practicar una conciencia social en
sus tratos específicos con los clientes y diversos grupos de interés.
3. Consideraciones Finales
Los valores son de gran importancia para la vida y relaciones de las personas
y organizaciones, su internalización determinan el comportamiento, las
actitudes, las percepciones, las creencias, los hábitos y la personalidad de
los mismos.
En este sentido, los valores han servido de base para que la sociedad
identifique principios morales y normas éticas que contribuyan con el vivir y
convivir con efectividad y armonía.
La constante evolución y crecimiento de las sociedades hace que estos
principios y normas sean aplicados en áreas innovadoras y que se reafirmen cada
cierto tiempo en las áreas ya existentes. De ahí la preocupación de las
sociedades de preservarlos y controlarlos para garantizar un bien común
duradero, especialmente, en las distintas organizaciones donde interaccionan y
pertenecen gran parte del colectivo. En particular, las organizaciones
empresariales, que deben resaltar de forma más acentuada en su misión el ser
socialmente responsables.
La responsabilidad social empresarial, en su concepción amplia es garantía de
éxito, ya que proclama el bien común sobre el bien particular; hace que
existan intereses mucho más profundos y transcendentales que el lucro económico;
y permite que se mejoren de las relaciones del entorno organizacional.
Dentro de este contexto, juega un papel importante la cultura organizacional,
particularmente el marco ético propuesto por sus líderes, ya que será
determinante en el establecimiento del grado de responsabilidad social.
El reflejo más contundente ante la sociedad de la ética empresarial, se
observa en las actividades de mercadeo, debido a que el uso de sus técnicas
puede ocasionar dilemas éticos difíciles que atenten en contra de su filosofía,
la responsabilidad social y del éxito organizacional.
En las actividades de mercadeo, en ningún momento el fin debe justificar los
medios, es decir, no se pueden obviar valores fundamentales para el logro de los
objetivos empresariales egoístas que solo buscan la estimulación de la demanda
para maximizar sus utilidades. Muy por el contrario, la filosofía del mercadeo
se basa en la satisfacción y respeto de los consumidores para asegurar su
lealtad en el mediano y largo plazo.
En consecuencia, los líderes, los mercadólogos, las organizaciones y la
sociedad, deben garantizar el uso ético de las técnicas de negociación y
mercadeo en resguardo de los principios y valores fundamentales que proclaman el
bien común y que por siglos han servido de eje para alcanzar la prosperidad.
4. Bibliografia
- DENISON, Daniel (1991). "Cultura Corporativa y Productividad
Organizacional". Bogota. LEGIS Fondo Editorial.
- BATEMAN, Thomas y Otros (2001). "Administración una ventaja
competitiva". México. McGraw-Hill.
- ROBBINS, Stephen (1996a). "Comportamiento Organizacional". México.
Séptima Edición. Prentice Hall.
- ROBBINS, Stephen (1996b). "Administración". México. Sexta Edición.
Prentice Hall.
- KOTLER, Phillip (2001). "Dirección de Marketing". México.
Prentice Hall.
Resumen
Este artículo es una breve reseña sobre la ética en los negocios y en el
mercadeo, en tal sentido, el propósito del mismo es presentar algunas
consideraciones al respecto. Dentro de este contexto, se parte de la premisa que
los comportamientos éticos en los negocios y en el mercadeo constituyen un
factor fundamental para alcanzar el éxito empresarial, siempre y cuando se haga
que estas practicas sean socialmente más responsables.
Palabras claves: Valores; Principios; Ética; Responsabilidad Social.
Trabajo enviado por:
Oscar A. Colmenares D.