Monografias | Joseph Goebbels - ¿Sigue vivo en la propaganda mundial?Joseph Goebbels - ¿Sigue vivo en la propaganda mundial?Resumen: El fascismo y su dominio psicológico de las masas. La psicología de masas del fascismo. La captación de las masas. La violencia psíquica. La campana diseñada por Joseph Goebbels continua vigente en la actualidad venezolana. Intervención del sistema educativo. Mítines. Es imposible analizar la propaganda mundial sin centrarse en el fenómeno que fue Joseph Goebbels, un filosofo-historiador que dicto principios que aun en nuestros días permanecen vigentes. Índice
Resumen
Introducción
El
problema y su delimitación Justificación
y objetivos de la investigación Marco
teórico El
fascismo y su dominio psicológico de las masas La
psicología de masas del fascismo La
captación de las masas La
violencia psíquica Marco
metodológico La
campana diseñada por Joseph Goebbels continua vigente en la actualidad
venezolana Intervención
del sistema educativo Mítines
Conclusiones
y recomendaciones Bibliografía.
RESUMEN Es imposible analizar la propaganda mundial sin
centrarse en el fenómeno que fue Joseph Goebbels, un filosofo-historiador que
dicto principios que aun en nuestros días permanecen vigentes. Se busca ver lo
que fue la vida de Goebbels, sus principios generales aplicados a nuestro caso
particular venezolano, y ver si los mismos siguen presente en la memoria de
nuestra población. Sin un previo estudio de la psicología realizado por este
pensador, habría sido prácticamente imposible que dichas acciones fuesen
tomadas a cabalidad y con el impacto tan grande que causaron, llegando a cambiar
la forma de pensar de una nación completa. Su aplicación a nuestro momento
viene dada por dos ramas, una la modificación sugerida en el pensum de la
educación venezolana, donde se inserta la instrucción pre-militar como materia
obligatoria, y por otro lado en el estilo comunicacional del Presidente Hugo
Chavez, al cual hemos dedicado un capitulo adicional, a fin de establecer claras
definiciones a este concepto. Luego se procedió a hacer un análisis de la
población del Municipio Baruta a ver si en efecto recordaban la propaganda como
medio de ideologización, a fin de establecer si los objetivos fijados habían
sido verificados cabalmente. INTRODUCCIÓN En el día a día de nuestra carrera como
publicistas, encontramos como personas de nuestro entorno tienen conceptos
errados o vagos en cuanto a lo que es publicidad. Así también se ve a diario
como el total desconocimiento de hechos y personajes que marcaron época en
nuestra historia, nos sumen en un oscuro mundo de ignorancia; bien lo decía un
profesor del cual recibimos clases en nuestro andar por los pasillos de este
centro, "No se debe temer a nada, sino a la ausencia de conocimiento"
(Lucio Solano). En el transcurrir de nuestras vidas, no podemos
dejar de lado esta constante búsqueda del conocimiento, por una sencilla razón,
y es que el mundo avanza y nosotros debemos avanzar con el. Si bien es cierto que el conocimiento crece día a día,
también es cierto que hay cosas que por nunca variaran, todos sabemos que las
manzanas caen hacia abajo como lo determino Isaac Newton, que En muchas de las noticias que vemos en la política
nacional, se nombra frecuentemente a las "Técnicas Goebelianas", pero
serán estas técnicas mitos tales como el del Dorado, o una mas de las habladurías
de nuestros políticos que gustan de decir cosas que ni siquiera saben de donde
provienen, nuestro leit motiv (motivo principal) en el desarrollo de este
trabajo, es dar luz a ese vacío de conocimiento que gira en torno a uno de los
hombres que rodeo a uno de los caudillos mas grandes de la historia como lo fue
Adolf Hitler. CAPITULO I EL PROBLEMA Y SU DELIMITACIÓN
Planteamiento del problema.
Los grandes medios de comunicación son vistos como
elementos desencadenantes de manejos sociales orientados hacia la
despersonalización y a la alienada sumisión que suele observarse en relación
a los principios de la "sociedad de consumo". Es en esta instancia
donde surge el concepto de "manipulación". Aunque durante mucho tiempo se ha creído que la
propaganda era sinónimo de publicidad, es un error pensar esto. El origen del término propaganda es la religión,
que hace propagación de la fe. Por extensión pasa al estado(pues era el otro
punto de poder que también tenía como objetivo la difusión ideológica). Al
aparecer el poder económico de la burguesía se crea la publicidad, que
defiende sus intereses y que tiene como objetivo la venta(acción directa). Por
esto la propaganda queda como símbolo del antiguo régimen. Aún así no se
puede decir que la publicidad no tenga ideología. La publicidad institucional es la que pretende
prestigiar a la empresa fabricante del producto o realizadora del servicio
anunciador para crear en torno a ella un clima de confianza por parte del
consumidor o usuario. Y la publicidad es la que invita a adquirir éste o
aquel bien, es la que da a conocer "lo nuevo". En la sociedad de hoy, la publicidad tiene un fin de
profundo impacto en como las personas entienden la vida, el mundo y a si mismas,
especialmente con relación a sus valores y sus modos de elección y
comportamiento. Ésta como los medios de comunicación social en
general, actúa como un espejo; un espejo que ayuda a dar forma a la realidad
que refleja y, algunas veces ofrece una imagen de la misma, deformada o aquella
que se pretende evidenciar de un modo u otro. La publicidad es una actividad que caracteriza
intencionalmente el mensaje que se elabora, buscando cambios de actitudes,
rasgos cognitivos y comportamiento de los destinatarios, utilizando para ello
diversos soportes tecnológicos. A través de la publicidad los medios masivos
de comunicación obtienen los ingresos que permiten cubrir los costos de
producción del producto que le interesa consumir al público y obtener ganancia
que justifica la inversión del capital. La venta de espacios publicitarios es
la principal fuente de ingresos de los medios de comunicación. Debido a la publicidad y el poder de los medios de
comunicación, la sociedad actual posee una inmensa capacidad para convertir las
cosas importantes en secundarias y para conceder valor a las secundarias. Es por
ello que paulatinamente se ha desarrollado una cultura enormemente consumista;
las ciudades tienden a convertirse en inmensas vitrinas repletas de mercancías
y de publicidad, y lo efímero del "gusto" y de los "usos"
se refleja en los botes de basura, en las chiveras, en los electrodomésticos
tirados casi nuevos, etc. Las propagandas y los medios de comunicación
tienden a uniformar los gustos y las aspiraciones y, en el fondo, casi todas las
personas terminan convirtiéndose en "monos de imitación". Como
contemplan idénticos programas y reciben idénticos mensajes, la mayoría
poseen idénticas aspiraciones. Los medios modernos han debilitado en los individuos
la capacidad de asombro. La propaganda moderna no se dirige a la razón, sino a
la emoción como todas las formas de sugestión hipnótica, procura influir
emocionalmente sobre los sujetos, para someterlos luego también desde el punto
de vista intelectual. Esta forma de propaganda influye sobre el cliente
acudiendo a toda clase de medios: la incesante repetición de la misma formula;
el influjo de la imagen de alguna persona de prestigio, por medio del sex-appeal
de alguna muchacha bonita, debilitando al propio tiempo su capacidad de critica,
mediante el terror, señalando el peligro del "mal aliento" que nunca
es capaz de derretir nada como nos hacen ver, o de alguna enfermedad de nombre
misterioso, o bien estimulando su fantasía acerca de un cambio imprevisto en el
curso de su propia vida debido al uso de determinado tipo de camisa o jabón.
Todos estos métodos son esencialmente irracionales, no tiene nada que ver con
la calidad de la mercancía y debilitan o matan la capacidad crítica del
cliente. "El cambio en la gente parece ser un proceso de
etapas graduales de las cuales se conocen las siguientes etapas: Dentro de las técnicas comerciales modernas, la
publicidad es indispensable en cuanto medio de información acerca de los
productos disponibles o para facilitar el contacto entre vendedores y
compradores. La publicidad puede llegar a ser nociva cuando su
objetivo apunta a crear artificialmente necesidades de bienes superfluos que
pueden impedir la atención de necesidades realmente fundamentales, o encarece
los costos de producción con costosas campañas que tienden a promocionar artículos
competitivos que tiene muchos menos diferencias entre si que las que sus
promotores intentan hacer creer al publico. La publicidad está relacionada con la propaganda
pues emplea técnicas similares: una suele inspirarse en la otra. La diferencia
está en que la publicidad se refiere mas específicamente a lo económico,
tratando de vender un determinado producto. Se llama propaganda al conjunto de técnicas
destinadas a propagar ideas, doctrinas y opiniones para hacer que esos conceptos
sean aceptados por la gente que, como consecuencia, las personas y los grupos
convencidos se adhirieran a ellas. La propaganda es esencialmente política, la
publicidad, esencialmente comercial. Ambas serán moralmente aceptadas o
repudiables, según los fines que persigan y los medios que empleen. Un requisito imperativo de los medios de comunicación
social, y en especial para la publicidad, en lo que respecta al consumo, es que
respete a la persona humana y su derecho o deber de hacer una elección
responsable, su libertad interior; se vulneran todos estos bienes cuando se
explotan las bajas inclinaciones del hombre, o se disminuye su capacidad para
reflexionar. Dado todo este amplio preámbulo es de notar el centro de nuestra
investigación. Que si bien tanto su desenlace como sus ideas, no es punto a ser
juzgado ni apoyado por el equipo, es de amplio interés. Hablar de propaganda y no mencionar al cerebro
creador de todas las técnicas que aun hoy en día se utilizan, en una cuestión
inútil, ya que si no se conoce en que circunstancias y bajo que contexto surgió
la misma es sumamente difícil el entender este concepto. Tal como se
evidenciara posteriormente, la propaganda tiene su origen en Es por todo ello que se busca dilucidar si en
realidad "¿Joseph Goebbels ¿Sigue vivo en la propaganda mundial?"
Justificación.- Siempre ha existido latente el mito del nazismo,
Adolfo Hitler, y todo lo que rodeo los hechos de la segunda guerra mundial, es
importante saber como una campaña mediática, realizada hace mas de 5 décadas,
siga permaneciendo en el "top of mind" de las personas, para cualquier
niño aun de escasa de edad es fácil reconocer lo que es y representa una cruz
gamada, y esto fue una campaña; como ya lo hemos mencionado; realizada mucho
antes de su nacimiento. A través de revisar la historia del mundo, se ve
como (tal como sucede con muchos caudillos) un hombre puede llegar a alcanzar
posiciones muy altas, manejar grandes masas de gente, si su imagen es bien
manipulada por un tercero que permanece bajo el velo del "caudillo, pero
que a su vez es el pensador detrás del "Héroe", es el quien se va a
encargar de mover los hilos que le dan vida a este "títere con
carisma". Objetivos de la investigación Objetivo General Demostrar que la campaña diseñada por Joseph
Goebbels, para el nazismo y sus principios, continúan presentes hoy en día y
mantienen vigencia en la creación de cualquier campaña institucional. Objetivos Específicos. Determinar el aspecto institucional logrado por la
manipulación de las masas en el seguimiento de un líder, aplicando los
principios propagandísticos de Joseph Goebbels. Revisar que los distintos principios propagandísticos
aplicados en la apoca del nazismo por Joseph Goebbels, siguen manteniendo
vigencia hoy en día. CAPITULO II MARCO TEÓRICO Antecedentes Los acontecimientos de los primeros años del
nazismo no pueden comprenderse a menos que se reconozca que en el periodo de Joseph Goebbels -quien paradójicamente había sido
criado en una casa de tradición judía al igual que su mujer, Magda- fue quizás
el único verdadero intelectual de los altos mandos nazis. A cargo del
Ministerio de Propaganda, se convirtió en el principal aliado de Adolf Hitler
en su tarea de obnubilar a las masas mediante tácticas maquiavélicas de
manipulación de información y control absoluto sobre prensa gráfica, radio,
cine, arte, literatura e incluso teatro. Fue uno de los miembros de la vieja guardia del
partido nazi, luego Gauleiter de Berlín y, desde 1933, ministro de Propaganda
del Reich. De pequeña estatura y rengo por efecto de la poliomielitis infantil,
Goebbels fue, sin embargo, un hombre que irradiaba un gran encanto personal.
Durante las reuniones del partido era siempre el centro de la atención por sus
bromas y sentido del humor y supo conquistar el corazón de las mujeres más
lindas de Alemania. Era un excepcional orador y tenía un coeficiente mental
igual o incluso superior al del mismo Hitler, lo que le permitió explotar el
arte de la propaganda con un nivel de eficiencia increíble. En apenas un par de
años logró hacer de la figura de Hitler un mito a los ojos del pueblo alemán
y durante la guerra transformaba las peores derrotas militares en un aliciente
moral para seguir peleando con más fuerza contra el enemigo. La información acerca de los alemanes era obtenida
mayormente de El estudio de la eficacia psicológica de Hitler
sobre las masas debía partir de la idea de que un führer representante
de una idea, no podía tener éxito (no un éxito histórico sino esencialmente
pasajero) más que si sus conceptos personales, su ideología o su programa se
encontraban en armonía con la estructura media de una amplia capa de individuos
integrados en la masa. Un führer no puede hacer la historia más que si
las estructuras de su personalidad coinciden con las estructuras de amplias
capas de la población, vistas desde la perspectiva de la psicología de masas.
Dice Domenach: "es innegable que un cierto número de mitos hitlerianos
correspondían o bien a una constante del alma germánica, o bien a una situación
creada por la derrota, el desempleo y una crisis financiera sin
precedentes". Como todo movimiento reaccionario, el de Hitler se
apoyaba en varias capas de la llamada por algunos autores pequeña burguesía.
Se caracterizaba a este segmento social mediante la metáfora de un ciclista:
"por arriba curva su espalda, por abajo patalea"("Nach oben
buckelt er, nach unten tritt er", según lo citaba P. Reiwald). Con
esto se quiere explicar un componente psicoétnico del pueblo alemán: la sumisión
hacia quienes están encima y la brutalidad para con los de abajo. Había también
un componente místico en las clases medias alemanas, que Hitler aprovechó para
proclamar que Alemania era la encargada de cambiar el mundo. Esto, sumado a la
profileración de corrientes intelectuales reaccionarias (Gobineau, Wagner,
Chamberlain, quienes ponían el acento sobre todo en la cuestión racial, y
otros que apelaban al espíritu guerrero del pueblo alemán, magnificando las
gestas teutonas) a fines del siglo diecinueve, creó el caldo de cultivo para la
proliferación de este tipo de fenómenos. Hay algo evidente: cuanto más numerosa e influyente
en una nación es la clase media, más probable es que haga su entrada en la
escena política como fuerza social. Por otra parte, las contradicciones intrínsecas
del fascismo no hacen más que reafirmar su base de masas de clase media. Que
los intereses subjetivos de estas masas hayan sido aprovechados por Hitler al
incluir en su plataforma la lucha contra el gran capital, y que el fascismo, en
su función objetiva, se haya convertido en defensor fanático del imperialismo
y pilar del orden económico del gran capital, son hechos que llevan a la
convergencia en el nacionalsocialismo. Para comprender la ideología, la situación del
pequeño campesino, del funcionario y del comerciante medio hay que tener en
cuenta sus matices económicos, pero fundamentalmente su identidad familiar común
.Si nos focalizamos en las clases medias urbanas, vemos que la rápida evolución
de la economía capitalista en el siglo XIX lleva a la pauperización de los
pequeños comerciantes y artesanos. Ante las grandes industrias, que producen más
barato y más racionalmente, las pequeñas empresas están destinadas a
desaparecer. Esta situación los llevaría tarde o temprano a confundirse con la
gris masa del proletariado. La pequeña burguesía se rebeló, al fin, contra el
sistema, encarnado en el régimen marxista de la socialdemocracia. Pero dado el
carácter competitivo de los estratos medios, fundamentalmente de los
funcionarios del estado, no se observa una identificación de la pequeña
burguesía con sus iguales o con los obreros industriales, un sentimiento de
solidaridad, lo que Marx amalgamó en una "conciencia de clase" (Karl
Marx, Múltiples discursos). La conciencia social del funcionario no está
determinada por el sentimiento de una comunidad de destino con sus colegas, sino
por la actitud cara a la autoridad establecida y a la nación. Para el
funcionario esta actitud consiste en una identificación absoluta con el poder
estatal; súbditos con respecto a la autoridad, se convierten en los
representantes de esa misma autoridad en sus relaciones con sus subordinados y,
por este motivo, gozan de una especial protección moral. Esta identificación
con la administración del Estado y la nación, que puede resumirse en la fórmula:
"Yo soy el Estado", es una realidad psíquica que nos proporciona uno
de los mejores ejemplos de una ideología convertida en poder material. Como
resultante de su dependencia material, su personalidad se transforma a imagen de
la clase dominante. En palabras de W, Leich: "Por tener los ojos
perpetuamente clavados en lo alto, el pequeño burgués acaba por cavar una fosa
entre su situación económica y su ideología". Esta "mirada clavada
en lo alto" es lo que distingue esencialmente a la estructura pequeño
burguesa de la del obrero de la industria en Alemania. En otros países, como
EEUU, el aburguesamiento de los trabajadores de la industria anula esta distinción.
Para penetrar en el mundo obrero, el fascismo
propone la supresión de las clases, o lo que seria lo mismo la supresión del
proletariado, recurriendo al sentimiento de vergüenza que sufre el trabajador
manual (el desprecio por este tipo de tareas es uno de los elementos
reaccionarios más importantes, al llevar a querer imitar al empleado de
oficina). Sumémosle a esto que los trabajadores emigrados del campo traen
consigo una ideología de familia rural que es el mejor caldo de cultivo para
causas imperialistas y nacionalistas. Otro elemento a tener muy en cuenta es la
importancia que revisten los pequeños hábitos diarios, hecho sistemáticamente
ignorado por el movimiento revolucionario. Lejos de ser costumbres propias de
este estrato social, constituían la expresión visible de que se acusaba recibo
de la propaganda nacionalsocialista. La represión de la mujer, el vaso de
cerveza bebido en familia, el traje "elegante" de los domingos -todos
ellos símbolos del adocenamiento que se estaba produciendo-, penetraban en cada
rincón de la existencia cotidiana, mientras que el trabajo de la fábrica y los
panfletos revolucionarios no actuaban más que durante unas horas. De este modo, cuando la crisis económica impactó a
esta capa social, su sensibilidad revolucionaria estaba embotada producto de
decenios de estructuración conservadora. La afirmación comunista de que la política
de la socialdemocracia le había abierto las puertas al fascismo era exacta
desde el punto de vista de la psicología de masas. Afirma W. Leich que "a
falta de organizaciones revolucionarias, decepcionado por la socialdemocracia y
angustiado por la contradicción entre su empobrecimiento y el pensamiento
conservador, el trabajador se arroja en los brazos del fascismo". En la línea del centralismo de poder nazi, Goebbels
concentraba en su figura la mayor cantidad de funciones posibles dentro de su
Ministerio. Esto llevó a roces con titulares de otras carteras (el Ministerio
de Asuntos Extranjeros incluso el Ejército). Un asunto muy importante en estos menesteres era el
de la credibilidad: sólo ésta debía determinar si los materiales de la
propaganda habrían de ser ciertos o falsos. Para Goebbels lo importante era lo
expeditivo y no lo moral. Para mantener la credibilidad, sin embargo, la verdad
debía ser utilizada con la mayor frecuencia posible. Por ende, las mentiras
eran útiles cuando no podían ser desmentidas. De allí surge una de sus máximas
citada por Adolf Hitler en su libro "Mein Kpaf" o "Mi Lucha"
donde se dice "Una mentira dicha mil veces, se convierte en verdad"
(1944). No se tenía el menor escrúpulo respecto del uso de
la censura. "La política de las noticias -aseveró Goebbels- es un arma de
guerra; su propósito es el de hacer la guerra y no el de dar información".
La política habitual consistía en suprimir materiales considerados indeseables
para el público alemán para luego usarlos como propaganda en el exterior si
eran apropiados. Por ejemplo, las historias referentes a un supuesto canibalismo
de los rusos eran difundidas en países extranjeros, pero no en Alemania para no
aterrorizar a los familiares de los soldados. Un elemento manejado con maestría por parte de
Goebbels era la llamada "propaganda negra". Se denominaba así a aquel
material cuya fuente quedaba oculta para la audiencia. Se presumía que el hecho
de desperdigar rumores para que actuaran por sí solos como propaganda tendría
más posibilidades de ser creído si las autoridades alemanas no estaban
relacionadas con él. También se utilizaban medidas negras para combatir
rumores indeseables dentro del Reich, ya que una desmentida oficial, según
Goebbels, no haría más que reforzarlos. Otra metodología significativa era etiquetar los
acontecimientos y las personas con frases y consignas distintas pero fácilmente
retenibles. La tarea de Goebbels consistía en vincular los sucesos con los
cliché verbales que iban a adquirir un especial significado. Estas
denominaciones debían ser utilizadas una y otra vez, pero sólo en las
situaciones apropiadas. "Prohíbo utilizar la palabra Führer en la prensa
-dijo Goebbels- cuando es aplicada a Quinsling, pues no considero justo que se
aplique el término Führer a ninguna otra persona que no sea el propio Führer".
Aquí se evidencia claramente como se buscaba manipular todo en este régimen,
hasta el mas mínimo detalle era estudiado por este individuo. Otro de los principios propagandísticos de Goebbels
cuya comprensión ayuda a explicar el fenómeno de persecución y exterminio de
minorías (judíos, gitanos) era el que rezaba que "la propaganda debe
facilitar el desplazamiento de la agresión, especificando los objetivos para el
odio". En general, la táctica era desplazar la agresividad alemana hacia
algún grupo marginal como los antes citados. Por último, el propio Goebbels reconocía seis
situaciones en las que la propaganda era impotente o tenía muy escaso margen de
acción: Fue ante estos acontecimientos -principalmente los
dos últimos-, generalizados a lo largo del territorio alemán a partir de 1943,
que el régimen nazi comenzó a desmoronarse hasta la capitulación a principios
de 1945. Posteriormente, como es sabido, se suicidaron Adolf Hitler, Heinrich
Himmler (a cargo de la consolidación de las Schutzsaffel, conocidas como SS, A grosso modo, la propaganda hitleriana esta
caracterizada principalmente por tres elementos: Es imprescindible el análisis a fondo de la
propaganda fascista y su impacto en las masas para así comprender cómo las
masas fueron engañadas, desorientadas y sumidas a influencias psicológicas. En Alemania, tanto Hitler y Goebbels, las dos
personalidades más notorias del movimiento nazi, como sus adláteres (entre los
que se destacan Hermann Göering, quien sólo estaba detrás del Führer en la
cadena de mando; Hjalmar Schacht, quien manejaba el Reichsbank y la cartera de
Economía; Baldur von Schirach, líder del movimiento juvenil nazi; Ernst Roehm,
quien formó las Sturmabteilung o SA y fue asesinado durante la llamada
"Noche de los Cuchillos Largos" en 1934) son los referentes
ineludibles de este fenómeno. Mussolini, por su parte, sólo contaba con un
Ciano a su disposición para estos fines, pero fue el inspirador de muchas de
las técnicas adoptadas por Hitler durante su estadía en el poder. Quizás una de las dinámicas inherentes a las técnicas
propagandísticas, el bluff en todo momento y lugar, haya sido uno de los
factores que contribuyó al derrumbe de esta parafernalia -y luego del propio régimen-
al volverse contraproducente en momentos de reveses bélicos e incertidumbre en
la población civil. Marco Teórico. La manipulación de las masas llevada a cabo por el
fascismo parece inconscientemente inspirada en la doctrina de Pavlov y sus reflejos
condicionados, leyes que rigen las actividades nerviosas superiores del
hombre. La propaganda, considerada por Goebbels como un arma de guerra, constituía
el elemento fundamental con el que se atraía nuevos adeptos a la causa del
nacionalsocialismo. La actividad propagandística tiene dos funciones
primordiales: inculcar un número elevado de ideas a un grupo reducido de
personas y agitar a un gran número de personas mediante un número reducido de
ideas. Los que sucumben ante esta estrategia son pequeño-burgueses, presas fáciles
del miedo que resulta de una sugestión imperativa como la del régimen
hitleriano. El autor soviético Serge Tchakhotine afirmaba que esta porción de
la sociedad poseía un sistema nervioso inestable, y que a menudo se sentían
contentas al verse dominadas y guiadas. Entre los factores visuales utilizados para atraer a
las masas, se observa el predominio del color rojo (al que se le atribuye una
acción fisiológica excitante y es utilizado generalmente por partidos de
izquierda o pretendidamente "revolucionarios") y los uniformes
militares de colores vistosos. Parafraseando a Domenach: "la propaganda
toma de la poesía la seducción del ritmo, el prestigio del verbo e incluso la
violencia de las imágenes". Para actuar sobre los sentimientos de amor y
alegría, es decir sobre los sentimientos eróticos sublimados, se debían
utilizar los bailes públicos, las tonadas populares, desfiles con la presencia
de gimnastas o flores. En el aspecto social, Hitler copió las prácticas
de En los mítines, había que tener en cuenta la
habilidad de los oradores para alternar lapsos de tensión discursiva con
comentarios relajados, manteniendo así a la multitud expectante. Las directivas
para la "creación de entusiasmo" en la multitud (arengar a la masa,
entonar himnos combativos, acompañar las consignas con movimientos del cuerpo,
por ejemplo el puño en alto, lo que constituía la llamada "gimnasia
revolucionaria") son en buena parte acústicas; los "tóxicos
sonoros", como los llama De Felice. El ritmo y la cadencia de los sonidos
va acompañado de un bloqueo de la conciencia, propiciando un estado de
naturaleza hipnótica. La música instrumental es el más eficaz de estos tóxicos.
En ella, los instrumentos de percusión ocupan el lugar preponderante, ya que
son los encargados de llevar el ritmo. El timbre de algunos instrumentos como la
trompeta tiene la propiedad de causar una exaltación general. El poder de Goebbels amainó en 1937 y 1938, tiempo
en el que, por cierto, sostuvo un affaire con una actriz checoslovaca que estuvo
a punto a hacer naufragar su matrimonio. Iniciada la guerra, Goebbels pasó a un
segundo plano. No era algo en modo alguno extraño: en tiempos de victoria la
propaganda no es un artículo de primera necesidad. Sin embargo, tras las derrotas de Contrario a lo que se piensa y a su propio axioma
("Una gran mentira repetida acaba por convertirse en verdad"),
Goebbels no falseó jamás los hechos y expuso con dramático énfasis que la
situación del país y del ejército era por demás precaria. Prueba de ello es
el discurso en el que llamó a la guerra total, y que pronunció poco después
de la derrota de Stalingrado, batalla que a la postre determinó el rumbo de la
guerra. Goebbels continuó con su labor de propaganda,
incluso sin el apoyo de la prensa y la radio, intentando que resurgiera la
esperanza a partir de elaborar paralelos históricos, evocando leyes inmutables
de la historia y, en última instancia, refiriéndose a fabulosas y ficticias
armas secretas. Así, el Ministro de Propaganda del Reich demostró
tener el coraje del que carecían otros miembros de la jefatura nazi,
apareciendo constantemente ante las masas mientras sus compañeros de partido se
retiraban y escondían en búnkeres y fortalezas. Tras el intento de asesinato en contra de Hitler
(julio 20, 1944) Goebbels consiguió su objetivo secreto y fue nombrado, el 25
de agosto de ese año, "Plenipotenciario del Reich para A continuación mostramos un resumen de un discurso
presentado por Goebbels ante el pueblo nazi utilizando como medio su periódico
del ministerio. Era por la noche y yo estaba disfrutando del placer
de la lectura con un buen libro. Estaba relajado y el teléfono sonó, lo cogí
con inquietud, la llamada era peor de lo que esperaba, Horst Wessel había sido
tiroteado. Con miedo, yo pregunté, ¿muerto? No, pero no hay muchas esperanzas.
Yo sentí como si las paredes se me vinieran encima. Era increíble, no podía
ser. Pocos días después, me encontraba dentro de una
pequeña habitación en el sótano de un hospital, estaba impactado por lo que
estaba viendo. Un impacto de bala en la cabeza había producido un daño
terrible a ese heroico muchacho, su cara estaba destrozada. A duras penas podía
reconocerle, pero él estaba feliz, estaba sereno y le brillaban los ojos. A
pesar de esto no podíamos hablar durante mucho tiempo, el doctor le ordenó que
estuviera en calma. El solo me repetía estas palabras: Yo soy feliz, el no
necesitaba decir esto. Su juventud y su brillante sonrisa se sobreponían a la
sangre y a las heridas. El aun tenía esperanzas. Yo me senté en su cama, era Domingo por la tarde,
mientras que un flujo de visitantes iba llegando hasta la noche. Uno podía
tener esperanza, la fiebre estaba bajando, y las heridas cicatrizaban. Él se
incorporó un poco y habló, ¿sobre qué? ¡Una pregunta tonta! A cerca de
nosotros, a cerca del movimiento, a cerca de sus camaradas. Ellos se mantuvieron
firmes en su puerta todo el día, uno tras otro llegaban y levantaban el brazo
para saludar al joven líder, en ese momento. Yo no podía considerarlo de otra
manera. Le miré las manos, que eran ahora pequeñas y
blancas. Su nariz resaltaba en su cara, y sus ojos mantenían el brillo, pero la
fiebre volvía, el no comía, su salud gradualmente declinaba, aunque su espíritu
se mantenía fresco. No le permitían leer, solo le dejaban hablar, era difícil
obedecer las advertencias de la enfermera. Cada vez que salía de la habitación
, no sabía si lo iba a ver de nuevo, ¿quién lo sabía?. Si la sangre no se
envenenaba todo iría bien. La solitaria madre se sentaba fuera, destrozada, su
cara reflejaba una pregunta.¿ conseguirá su hijo salir de esta situación? ¿qué
podía decir uno salvo sí?. Yo intentaba convencerme a mí mismo y a los demás.
Su estado empeoraba, pero el Jueves, estaba un poco mejor, él quería hablar
conmigo, el doctor me dejo un minuto. Que duro es estar en una habitación donde
la muerte está presente. El no conocía como de seria era su situación, pero
sentía que quizá esta no fuera la última oportunidad de no rendirse. La
enfermera le ayudó muchísimo, y eso le reconfortaba. Yo le decía, no pierdas
la esperanza, la fiebre va y viene, el movimiento también ha sufrido en los dos
últimos años, pero ahora es fuerte y compacto. Esto le consolaba. ¡Vuelve! ,
sus ojos, sus manos, sus secos labios, decían, yo salí con el corazón
encogido. Yo temía que fuera la última vez que le viera. El Sábado por la mañana, todo era irremediable, el
doctor no permitía visitas largas, tenía alucinaciones, no reconocía ni a su
propia madre. Eran las 6:30 de la madrugada del Domingo, él murió
después de una dura lucha. Estuve sobre su cama dos horas más tarde, no podía
imaginarme que aquel era Horst Wessel, su cara estaba amarillenta, las heridas
todavía cubiertas con los vendajes, la barba sin afeitar, sus ojos medio
cerrados y vidriosos miraban fijamente a la eternidad. Sus pequeñas manos yacía
en medio de flores, tulipanes rojos y violetas. Horst Wessel había muerto. Sus restos mortales
mostraban lucha y conflicto. Casi podía sentir, a su espíritu elevarse, vivir
con nosotros. Él lo creía, él lo sabia. Él marchaba en espíritu en nuestros
corazones. Un día en Alemania, trabajadores y estudiantes
marcharan juntos cantando su canción. Él estará con nosotros. Él lo escribió
en un momento de éxtasis, de inspiración, la canción emanó de él, nació
como testimonio de su vida. Nuestros camisas pardas lo están cantando en toda
nuestra nación. En 10 años, los niños la cantaran en las escuelas, los
trabajadores en las fábricas, los soldados en las marchas. Su canción le hará
inmortal, ésta refleja como murió y como vivió. Un viaje entre dos mundos,
entre el ayer y el mañana, entre lo que fue y lo que será. ¡Un soldado de la
revolución alemana!. Él estuvo siempre en pie con la mano en su cinturón,
erguido y orgulloso, con la sonrisa de juventud en sus rojizos labios, siempre
listo para arriesgar su vida, así es como nosotros le recordaremos. Las perpetuas e interminables secciones marcharan
con su espíritu. Un pueblo humillado se levantará y comenzará a moverse. Aquí vemos claramente como un simple acto de la
cotidianeidad alemana, puede ser modificado a fin de enardecer a las masas, para
que realicen acciones a nuestro antojo. En 1933, Hitler conseguía la ascensión al poder
por vías totalmente legales; para ello se sirvió de las frustraciones de los
alemanes para presentarse como el único capaz de reparar esas insatisfacciones.
Pero pronto convertiría a Para alcanzar este poder (y posteriormente
mantenerlo), Hitler utilizó la información, a la que transformó en
propaganda. Es así cómo la propaganda va a desempeñar un papel fundamental en
el desarrollo y consolidación del nazismo (prueba de ello es que sólo unas
semanas después de la ascensión de Hitler al gobierno se creaba el Ministerio
de Propaganda, dirigido por Goebbels, tal como hemos venido mencionando en el
desarrollo de este trabajo). Para nadie es secreto el gran aporte del nazismo al
campo comunicativo es que puso las bases de la propaganda moderna. Sus
resultados hacen que se hable de la sociedad alemana de los años 30 y 40 como
de una sociedad hipnotizada. Su finalidad era conseguir la identificación del
partido con el estado, y, para ello, todos los medios de comunicación debían
estar bajo el control estatal. También la prensa pasó a formar parte de ese
orden propagandístico (aunque los periódicos siempre ocuparon un segundo plano
con respecto a la palabra hablada). Welch habla de tres medidas para conseguir
ese control y uniformidad de la prensa: La primera se refiere al control de los
profesionales y de los propietarios; así muchos periodistas y editores, y con
ellos sus periódicos, fueron apartados de la profesión (aunque periódicos
liberales de gran reputación, como el Frankfurter Zeitung, se mantuvieron para
dar apariencia de pluralidad). La segunda medida se refiere al contenido de la
prensa, que se controló con directivas y las llamadas reglas de lenguaje. Las
reglas de lenguaje eran directrices contenidas en breves instrucciones diarias
del Ministerio de Propaganda y transmitidas a todas las redacciones de periódicos
del país. Tan pronto como cada director había asimilado dichas instrucciones,
estaba obligado a destruir todo rastro de ellas y a firmar una declaración
jurada en tal sentido. Finalmente, la tercera medida consistió en que la
casa editora del partido se fue haciendo progresivamente con la propiedad de la
inmensa mayoría de la prensa alemana. En este contexto cobran importancia la figura de dos
personajes. Max Amann destaca sobre todo cómo el realizador de la última de
estas medidas señaladas. Amann se sirvió del nazismo para construir el más
grande imperio periodístico de la época (y de paso, para hacerse con una gran
fortuna), y el nazismo se sirvió de Amann para controlar y homogeneizar la
prensa (y también para conseguir dinero con el monopolio periodístico del
estado en manos de Amann). La principal aportación del segundo de los
personajes, Wilhelm Weiss, consistió en que intentó aunar control y coerción
(desde su puesto de presidente de En el Tercer Reich, Amann se convirtió en uno de
los más poderosos y ricos lugartenientes de Hitler, en un hombre que sabía
hacer buen uso de la inteligencia de sus ayudantes. Como jefe del Reich para Max Amann nació en Munich en 1891. Sirvió al ejército
durante 5 años. Fue en él, concretamente durante la primera guerra mundial,
donde conoció a Hitler (Amann fue su sargento mayor). Un reencuentro ocasional
con él le llevó a entrar en el Partido Nazi en febrero de 1920. Desde
entonces, se convirtió en un activo miembro del partido: aceptó el puesto de
agente financiero (del partido y también del propio Hitler), participó en el
"putsch" de la cervecería de Munich en 1923 y fue elegido
representante del NSDAP en el ayuntamiento de Munich. Pero, sobre todo, el peso de Amann como miembro del
Partido Nazi se notó en el mundo de la prensa. Max Amann fue el gran magnate de
la prensa durante el nazismo. ¿Cómo consiguió alcanzar esa posición?
Primero, con la ayuda y apoyo del que era su amigo personal, Hitler; segundo,
porque desempeñó numerosos cargos dentro de la organización nazi de la prensa
(su gran poder e influencia en el campo de la prensa lo va a ejercer desde dos
de estos cargos: la dirección de Desde 1922, Amann era el director de Tenía ( Entre las principales propiedades de Con la llegada de Hitler al poder, además de
dirigir Las tareas de Estas asociaciones a las que se refiere Bramsted
eran tres: En resumen, el control estatal de la prensa estaba,
como se puede ver, organizado en forma piramidal; en la cúspide se encontraba
el ministerio de Goebbels; por debajo de él tenemos Amann tenía, como hemos visto, el apoyo
incondicional de Hitler y la dirección de los dos grandes organismo para el
control de la prensa del momento. No extraña, pues, que tuviera poder para
realizar un gran número de importantes actividades dentro del mundo editorial;
esas acciones iban dirigidas hacia dos objetivos: acabar con el pluralismo
editorial en Alemania y construir un imperio monopolístico de la prensa en
manos del partido nazi. Las acciones más importantes de Amann para alcanzar
esos fines fueron cuatro: aunar propaganda y beneficio económico, sanear el Völkischer
Beobachter y crear el Illustrierte Beobachter, centralizar la prensa nazi y
construir un imperio monopolístico de la prensa. Veamos en qué consistieron
concretamente cada una de estas medidas. Aunar propaganda y beneficio económico: Amann
pretendía unir en su trabajo en la prensa el servicio al partido nazi (servicio
que incluía el control de la prensa, propaganda, pero también ganar dinero)
con el beneficio económico propio. De hecho, a Amann le preocupaba menos el
contenido de los periódicos (proporcionado por la línea del partido), que las
cuentas bancarias de éstos. Sanear el Völkischer Beobachter y crear el
Illustrierte Beobachter: Amann consiguió convertir el Völkischer Beobachter
(un periódico racista que el partido nazi había adquirido en 1920) en un auténtico
órgano del partido y en un periódico financieramente independiente. Primero,
lo convirtió en diario (en 1923) y luego lo levantó económicamente con los
beneficios obtenidos con el departamento de libros de CIRCULACIÓN DEL VÖLKISCHER BEOBACHTER AÑO
CIRCULACIÓN 1925
1929
1930
1931
1932
1939
1941
4.000
18.400
39.600
128.800
116.200
741.717
1.192.542
En cuanto al semanario Illustrierte Beobachter, fue
creado, por iniciativa de Amann, en 1926 para ser un nuevo órgano del partido. - Centralizar y coordinar la prensa nazi: entre 1933
y 1934, el control y la administración de los periódicos regionales nazis
pasaron a - Evitar agudos problemas de control de la propiedad
y de financiación, asegurar la uniformidad en políticas y prácticas y guiar
de manera efectiva el desarrollo de la prensa del partido. A todas estas razones hay que añadir otra, tal vez
la más importante: contribuir a la creación de un monopolio de la prensa en
manos de Amann. Así, Amann estructuró la prensa regional. En cada
estado existía una editorial de la que dependían todos los periódicos del
partido; las editoriales de todos estos estados se agrupaban en una compañía
que las financiaba y administraba; ésta, a su vez, dependía de - Construir un imperio monopolístico de la prensa:
La mayor ambición de Amann era establecer un monopolio periodístico. Para conseguirlo, llevó a cabo la antes mencionada
centralización de la prensa nazi regional. También se deshizo de un importante
número de periódicos no afines; los amplios poderes que Hitler y Goebbels le
habían concedido y sus actividades desde cargos relacionados con el mundo de la
prensa le permitieron privar a 1.473 editores de sus derechos como tales; de
este modo Amann "redujo el número de periódicos alemanes de 4.703 en Además, Amann construyó su imperio periodístico
comprando un gran número de periódicos no nazis. Una de sus primeras
adquisiciones (en 1934) fue la de la firma Ullstein, la más grande casa
editorial de
EHER VERLAG
Standarte Verlag 72
compañías editoras y firmas subsidiarias de la prensa regional nazi Herold Verlag Para
periódicos políticos Metropress 11
compañías de distribución en países europeos Europa Verlag 27
periódicos alemanes en las zonas ocupadas Editoriales
directamente administradas
Vera Concern Agrupa
las compañías de la prensa Generalanzeiger, apolítica y neutral. Phoenix Concern Agrupa
las compañías de la prensa confesional adquiridas por el partido nazi.
Es así, con todas estas actuaciones, cómo Amann se
convirtió en el gran magnate de la prensa de Como director del órgano oficial del
partido, más tarde el más grande periódico del Reich, Weiss se convirtió en
una figura líder del periodismo alemán [...]. En 1934, Goebbels nombró a
Weiss cabeza de Wilhelm Weiss nació en Baviera en 1892. Sirvió en
la primera guerra mundial y llegó a alcanzar el grado de capitán. Durante la
contienda fue herido de gravedad y sufrió la amputación de su pierna
izquierda; fue entonces enviado a Tras la guerra, se fue uniendo a las distintas
organizaciones paramilitares y de veteranos que florecían en Munich y Baviera,
pero progresivamente se fue separando de ellas y desarrolló sus contactos con
el Nacional Socialismo; llegó a convertirse en un importante militante y obtuvo
además numerosos honores del partido ( En lo que se refiere a su labor como periodista, su
trabajo para la prensa diaria comenzó con sus contribuciones al Bayerische
Staatszeitung. En 1922 editó el Heimatlandbriefe, "en el que denunciaba el
marxismo, el judaísmo y el catolicismo político". Pero su principal
trabajo como periodista la desarrolló en el seno de La figura de Weiss es inseparable de la del Völkischer
Beobachter, periódico que se convirtió en el auténtico órgano del partido. En enero de 1927, Weiss se unió al equipo del periódico,
y ya desde entonces mucha de la rutina diaria de la edición se colocó en sus
manos; pronto fue ascendido a subdirector y en 1938 se convirtió en director.
Como director, Weiss realizaba las funciones propias de tal cargo: llevaba los
temas del personal, de la política y del servicio de noticias (tanto
extranjeras como nacionales). Pero, además de esto, Weiss intentó ir
introduciendo de forma progresiva cambios en el contenido y calidad del diario.
Hasta 1933, pocos esfuerzos y poco dinero se dedicaban al desarrollo de las
noticias y de los servicios de información del diario; medidas políticas del
partido eran la causa de ello, y las escasas aportaciones se dedicaban a
conseguir cada vez más adeptos al partido, en lugar de mejorar la calidad de la
publicación. Cuando el partido llegó al poder en 1933, el Völkischer
Beobachter concluyó esa misión original como órgano de combate y arma política.
Weiss intentó entonces convertirlo en un periódico informativo, en un periódico
"de verdad". Para conseguirlo, ensanchó sus intereses y ofertas,
mejoró el equipo de periodistas y extendió su cobertura y el servicio de
noticias. Sin embargo, este intento de Weiss de hacer del periódico un órgano
informativo no llegó a triunfar por tres razones. La primera fue la oposición
de Max Amann; Weiss llegó a tener algunos problemas con él, como cuando el
director intentó tener corresponsales fijos en las distintas capitales
europeas, algo que el dueño le impidió. La segunda razón del fracaso de Weiss
está en que los dirigentes del partido impidieron que el periódico abandonara
el lenguaje propagandístico y panfletario tras 1933. Finalmente, como tercera
causa, está Si el trabajo de Weiss en el Völkischer Beobachter
se caracterizó por un cierto carácter reformador (intentar hacer del periódico
un órgano informativo), su labor en ¿Qué era esta asociación?. Era un órgano
dependiente de Su principal función era llevar el registro oficial
de periodistas acreditados. Se hizo obligatorio inscribirse en la sociedad para
ejercer la profesión porque el trabajo del periodista fue declarado una función
pública y, por lo tanto, digna de unas rígidas condiciones para su ejercicio.
En definitiva, los periodistas se convirtieron en una especie de funcionarios
del estado al ser sometidos al control de la asociación. La purga de periodistas judíos y marxistas. Tenía autoridad para establecer condiciones de
admisión, mantener estándares de la conducta profesional, castigar a los
miembros que incumplieran las leyes (para ello se organizó un sistema de
tribunales profesionales) y representar los intereses de los profesionales. La asociación tenía apariencia de autogobierno en
el desarrollo de esas funciones. Pero, en realidad, no era un cuerpo tan
independiente como podía parecer: el ministro de Propaganda nombraba al
presidente de En definitiva, "La prensa, en el viejo sentido liberal del término,
ha muerto y nunca volverá a la vida. Debe permanecer muerta porque el espíritu
de aquella época está también muerto. El periodismo hoy no es ya un negocio
de clase media, y aquellos que en su interior permanecen ajenos no serán
animados por nosotros a vestir sus novatas almas con las prendas
nacional-socialistas. No podemos utilizar a estas personas en el futuro en la
prensa alemana porque a la primera prueba moral e intelectual fallarían. La
prensa alemana está muerta, larga vida a la prensa alemana." Un año más tarde, en una conferencia en Colonia,
definió lo que debía ser el director de periódico y el periodista en general:
Weiss enfatizó que el verdadero director nacional
socialista no era nunca sólo un periodista, sino siempre también un
propagandista. Con frecuencia debería ser un periodista, un orador y un
soldado, todo en uno. El objetivo era formar a un nuevo tipo de periodista que
"apoyara firmemente al nuevo Reich y a su führer, no porque tuviera que
hacerlo, sino porque deseaba hacerlo. Se trata, como se puede ver, de definiciones que
denotan una idea de la prensa como un instrumento en manos del gobierno y una
idea de los periodistas como especie de funcionarios públicos. En conclusión, las actuaciones de Weiss en estos
dos ámbitos (la dirección del Völkischer Beobachter y la presidencia de Como hemos visto a lo largo de estas páginas, una
de las claves del triunfo y mantenimiento del nazismo fue la propaganda (sería
exagerado citarla como la causa única, porque, sólo cuando se unieron las
condiciones objetivas, como la crisis económica, y los medios, es decir, el
dinero, se produjo el gran salto de Hitler). La finalidad de esta propaganda no era otra que
convencer a los alemanes de la bondad de los actos y decisiones
nacional-socialistas y crear la concordancia entre gobierno y pueblo. Para ello,
los propagandistas utilizaron los medios de comunicación, en especial los
nuevos (radio, cine, etc.), pero tampoco olvidaron la prensa. Para el nazismo, la prensa no sólo debía informar,
sino también instruir. Eso la convertía en un instrumento al servicio del
gobierno. Y era eso también lo que hacía de ella un medio susceptible de
control por el estado. Hemos ido viendo cómo ese control se fue tomando de
manera progresiva, no repentina. También hemos analizado en qué consistían
esas formas de dominación de los periódicos: eliminación de gran número de
ellos, directivas y reglas para dirigir su contenido, unos periodistas
convertidos en una especie de funcionarios públicos sujetos a obediencias y
lealtades con el gobierno y la creación de un casi monopolio en manos del
partido. Así, con este control rígido, se redujo el número
de periódicos, el número de lectores (como consecuencia de la pérdida de
credibilidad de la prensa) y también se socavó la calidad de la prensa. En
definitiva, la prensa alemana retrocedió tanto cualitativa como
cuantitativamente durante el Tercer Reich. Estas pérdidas de la prensa fueron útiles al
nazismo (conseguir homogeneidad y control) y para algunos de sus líderes, que
se enriquecieron notablemente. Este es el caso de Max Amann, la figura dominante
en las empresas editoras del Partido Nazi y artífice de la última medida que
hemos mencionado antes para el control de la prensa: la creación de un
monopolio periodístico nazi. Aunque Amann desconocía el negocio del
periodismo, lo fue aprendiendo con la experiencia. Y lo aprendió muy bien:
convirtió al Völkischer Beobachter en un periódico saneado económicamente y
con una gran tirada, fundó y desarrolló el departamento de libros de la
editorial y, a partir de 1933, era la fuerza conductora del monopolio del
partido en la publicación de periódicos. Su gran éxito residió en que con su
labor combinó propaganda con ganancia económica. Fue así cómo Amann se
convirtió en el gran magnate de la prensa alemana durante el Tercer Reich. Tampoco podemos olvidar a Wilhelm Weiss, una de las
grandes figuras de la prensa nazi. Este personaje se define fundamentalmente por
su ambivalencia: controlador de la profesión por un lado, deseoso de una prensa
de calidad e informativa por otro lado (dos cosas que parecían incompatibles).
Sin embargo, sus intentos de aunar coerción y calidad informativa chocaron con
el rígido control de contenidos impuesto por los líderes nazis. Así se impidió
que el Völkischer Beobachter llegara a convertirse en un auténtico órgano
informativo de nazismo. Entre los documentos recuperados por las autoridades
norteamericanas en el Berlín del año l945, hay cerca de 6.800 páginas de un
manuscrito sin duda dictado por Goebbels, el ministro de Propaganda, escrito en
forma de diario que abarca, en diversos lapsos, el período entre el 21 de enero
de l942 y el 9 de diciembre de l943. Parece, en cambio, como si Goebbels
quisiera demostrar una inquebrantable lealtad a Hitler. La naturaleza del documento sería un problema muy
apropiado para un examen de la personalidad de Goebbels o la historia del
nazismo. Todo cuanto se supone, en resumidas cuentas, es que
el manuscrito refleja, más o menos fielmente, la estrategia y la táctica
propagandísticas de Goebbels, y es una orientación conveniente con respecto a
sus voluminosos materiales propagandísticos. El siempre exageró la importancia
de su tarea, sin duda para indicar su propio significado. La verdad de lo que
dictó a este respecto es también irrelevante mientras los efectos de sus
esfuerzos no sean examinados. Los
propagandistas deben tener acceso a la información referente a los
acontecimientos y a la opinión pública. En teoría, Goebbels sostenía que él y sus
asociados podían planear y ejecutar propaganda tan sólo con la constante
referencia a la información existente. Además, Goebbels dependía de sus propias Oficinas
de Propaganda del Reich, de funcionarios alemanes, y de contactos escritos o
personales con civiles o soldados alemanes. En consecuencia, Goebbels confiaba a menudo en su
propio juicio intuitivo. En el caso venezolano vemos las mismas acciones, ya
que se ve como el gobierno dirige sus baterías en contra de todo aquel medio
que difiera de sus opiniones de una u otra forma; es por ello que el Presidente
Hugo Chavez, nos somete a innumerables cadenas por los medios y los domingos a
su programa radial "Aló Presidente", que a ciencia cierta, nadie sabe
aun cual es su duración definitiva. La propaganda debe ser planeada y ejecutada por una
sola autoridad. Este principio seguía la línea de la teoría nazi
de la centralización autoritaria, y también del ansia de poder que sentía
Goebbels. Pensaba que una sola autoridad - él - debía realizar tres funciones:
A.- Emitir todas las directrices de la propaganda. Todo
fragmento de la propaganda debía expresar un contenido político. Indicaban cuándo
las campañas de propaganda específicas debían comenzar, cuándo debían ser
intensificadas o atenuadas, y cuándo debían terminar. La máquina propagandística
nazi estaba sometida a una constante reorganización. Vemos patético este hecho en nuestro país en la
constante centralización de los procesos propagandísticos en dos entes, uno el
Comité Táctico Nacional del MVR (Movimiento Quinta Republica) y otro en el
mismo Presidente Hugo Chavez. B.- Explicar las directrices de la propaganda a los
funcionarios importantes y mantener su moral. Si no se facilitaba una explicación
acerca de la política propagandística a aquellos funcionarios que, formal o
informalmente, cumplían las directrices, no cabía esperar que actuaran con
eficacia y de buena gana. A través de la maquinaria de su organización y a
través de contactos personales, Goebbels trataba de revelar la razón de su
propaganda a estos subordinados y también de levantar su moral al hacerles
ostensiblemente objeto de su confianza. C.- Supervisar las actividades de otras agencias que
tengan consecuencias propagandísticas. Él procuraba facilitar el necesario estímulo
propagandístico. He allí el porque de las constantes agresiones a
los medios de comunicación social, el control al que se planea someter a los
mismos es intenso, ya que sin dicho control el esfuerzo propagandístico será
mermado. Las consecuencias propagandísticas de una acción
deben ser consideradas al planificar esta acción. Era más importante que un propagandista ayudase a
planificar un acontecimiento que a razonar uno que ya hubiera tenido lugar. En el Caso Venezuela, esta directriz no es llevada
en su totalidad, ya que en el ámbito local, se limita a ver que sucede para
luego planear las estrategias a seguir posteriormente. La propaganda debe afectar a la política y a la
acción del enemigo. La propaganda era considerada como un arma de
guerra, aunque Goebbels nunca empleó el término "guerra psicológica"
ni el de "guerra política". Aparte de socavar la moral del enemigo,
creía que la propaganda podía afectar a las políticas y acciones de los jefes
enemigos de cuatro maneras: A.- Suprimiendo el material propagandístico capaz de
facilitar al enemigo informaciones útiles. B.- Difundiendo abiertamente propaganda cuyo contenido o
tono conduzca al enemigo a sacar las conclusiones deseadas. C.- Incitando al enemigo a revelar informaciones
propias de carácter vital. D.- Absteniéndose de toda referencia a una actividad
que perjudique al enemigo cuando ella pudiera desacreditar tal actividad. Dichos puntos son fáciles de resumir en simples
acciones llevadas a cabo en los sucesos acaecidos en el mes de Abril del 2.002,
donde se tomaron acciones tales como: 1.- Sacar del aire a los canales de televisión a
través de subsecuentes cadenas, para que de esta forma no pudiesen transmitir
lo que estaba sucediendo. 2.- La pagina web desde la cual se informa todas las
acciones de los círculos chavistas (www.antiescualidos.com)
estuvo fuera del aire, mientras duró el gobierno de transición, en la tarde
del 13 de Abril del 2.002, ya se estaba arengando por la misma, al pueblo a
salir a defender a la revolución Debe haber una información no clasificada y
operacional a punto para completar una campaña propagandística.
Un objetivo propagandístico, requería un material
operacional que no fuese conflictivo con las normas de seguridad. El material no
podía ser totalmente manufacturado y había de tener una cierta base de hecho. Sin embargo, parece ser que la falta de
material nunca ha impedido una campaña durante largo tiempo. Para ser percibida, la propaganda debe suscitar el
interés de la audiencia y debe ser transmitida a través de un medio de
comunicación que llame poderosamente la atención. Grandes energías se dedicaron al establecimiento y
mantenimiento de los medios de comunicaciones. Cines y periódicos fueron
controlados. El programa de numerosas emisoras alemanas de radio fue reajustado.
La mejor forma de propaganda en los periódicos no
era "propaganda", sino noticias matizadas que parecían ser neutrales.
Volemos a encontrar razones que sustenten el
indiscriminado uso de cadenas, aunado al programa radial "Aló
Presidente" y a los distintos sites en internet, ya que es la forma mas
directa de utilizar los medios en estos momentos de altísima tecnología. Solo la credibilidad debe determinar si los
materiales de la propaganda han de ser ciertos o falsos. Para Goebbels lo importante era lo expeditivo y no
lo moral. Pensaba que la verdad debía ser utilizada con la mayor frecuencia
posible, de lo contrario el enemigo, o los propios hechos, podía demostrar la
falsedad, en cuyo caso la propia credibilidad sufría detrimento. Las mentiras
eran útiles cuando no podían ser desmentidas. Goebbels recurría con
frecuencia al artilugio de utilizar comunicados o boletines extraordinarios para
anunciar acontecimientos importantes. En el presente régimen se ven acciones parecidas,
cuando el gobierno busca encadenar los medios a fin de que las noticias y
"verdades" sean tal cual las anuncia el mismo. Este hecho se vio
claramente evidenciado, en los sucesos del mes de Abril de 2.002; donde altos
personeros del gobierno salieron por los medios desmintiendo y repudiando las
acciones que el mismo había tomado en contra de la marcha pacifica que se dirigía
a Miraflores y que terminó en una masacre. El propósito, el contenido y la
efectividad de la propaganda enemiga, la fuerza y los efectos de una refutación,
y la naturaleza de las actuales campañas propagandísticas determinan si la
campaña enemiga debe ser ignorada o refutada. Goebbels parecía mortalmente atemorizado por la
propaganda enemiga. Aunque él controlaba todos los mass-media de Alemania, como
ya hemos mencionado en párrafos anteriores. El primer impulso de Goebbels era el de replicar a
la propaganda enemiga. En primer lugar, analizaba la propaganda enemiga. Si le
parecía que la meta de esta propaganda era la de suscitar una respuesta,
guardaba silencio. En cambio, se daba la replica si se creía
que el enemigo estaba transmitiendo rotundas falsedades. Puesto que casi toda
afirmación del enemigo era considerada como falsa, Goebbels creía que sólo
las más escandalosas debían ser expuestas. La propaganda enemiga era tildada a menudo de
inefectiva. No obstante, la propaganda enemiga efectiva requería una acción
inmediata. Al enemigo, rara vez se le perm | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||