Monografias | Breve historia de la investigación arqueológica en las Islas BalearesBreve historia de la investigación arqueológica en las Islas BalearesResumen: La investigación arqueológica en las Baleares no ha tenido una historia fácil. La falta de interés por parte de las instituciones oficiales ha sido su primera característica. A lo largo de la historia, se ha permitido la destrucción de muchos monumentos, o la salida de piezas importantes fuera de la isla. Ello ha coincidido también con el hecho de que la arqueología haya sido la "cenicienta" de la cultura oficial, arrastrando hasta nuestros días una carencia de medios casi crónica.(V) La investigación arqueológica en
las Baleares no ha tenido una historia fácil. La falta de interés por parte de
las instituciones oficiales ha sido su primera característica. A lo largo de la
historia, se ha permitido la destrucción de muchos monumentos, o la salida de
piezas importantes fuera de la isla. Ello ha coincidido también con el hecho de
que la arqueología haya sido la "cenicienta" de la cultura oficial,
arrastrando hasta nuestros días una carencia de medios casi crónica. La primera referencia escrita de la
prehistoria mallorquina la encontramos en el historiador Joan
Baptista Binimelis. En su "Nueva Historia de la Isla de
Mallorca" (1593) el relato está lleno de referencias a gigantes y
personajes mitológicos, reflejo de una fascinación por los monumentos prehistóricos. En el siglo XVIII, se suceden las
citas sobre los monumentos prehistóricos de Mallorca y Menorca, que comienzan a
atribuirse a los celtas. Buenaventura Serra y ferragut,
ilustrado y ejemplo del espíritu enciclopedista, reunió el primer gabinete
anticuario de Mallorca. Participó en la obra de José
Vargas Ponce "Descripciones de las Islas Pithiusas y
Baleares", escribiendo:Las antigüedades de Mallorca que existen,
aunque no se encuentra ni conserva ningún rastro de céltica sino algunas
medallas de letras desconocidas, como también algunas tapias o paredes formáceas,
que se usaban en Francia y España según Flórez y otros, en tiempo de los
cartagineses y singularmente lo que llama el vulgo clapers de gegants, piedras
enormes superpuestas unas a otras, al modo de las que erigían Jacob y otros
antiguos patriarcas.
En el siglo XIX, más concretamente
en 1818, el Doctor D. Juan Ramis y Ramis
publica el primer libro de prehistoria realizado en España: "Antigüedades
Célticas de la Isla de Menorca desde los tiempos más remotos haste el siglo IV
de la Era Cristiana". Ilustración
de Ferrà de los objetos hallados en el Santuario de Costitx, en 1895. Se considera Emile
Cartailhac, uno de los padres del estudio de la Prehistoria, como el
autor del primer trabajo científico sobre dicho período en las Baleares. Este
sabio francés visitó las islas en 1887, y aunque no realizó excavación
alguna, publicó en 1892 una obra monumental: "Monuments Primitifs des
Îles Baléares". Aún hoy, el libro de Cartaihac es una fuente de
información imprescindible, al contener tanto mapas y dibujos como fotografías
de gran calidad.
Ilustración de la
obra de Cartailhac.
Otros arqueólogos extranjeros
dejaron también testimonio del patrimonio arqueológico balear a principios del
siglo, como: Albert Mayr, Adalbert
Bezzenberger, Rudolf Hoernes y L.
Ch. Watelin, entre otros. Durante estos años, en Menorca, la
actividad es menor, pero no por ello menos importante. destacan dos
personalidades: Frederick Chamberlin, quien
publicó su obra "The Balearics And Their People" , y la
Doctora Margaret A. Murray, con sendas
excavaciones de las taulas de Trepucó y Torreta de Tramuntana.
A principios de la década de los
treinta, estudiantes del Seminario Diocesano
realizan, durante sus vacaciones veraniegas, y con motivo de los certámenes
científico-literarios, un trabajo que será fundamental. Catalogan los
monumentos antiguos de Mallorca, adjuntando descripciones, planos y croquis,
dibujos y fotografías. Este primer recuento será decisivo para sucesivos
inventarios, y al mismo tiempo supondrá la única oportunidad de conocer muchos
monumentos que fueron destruidos con posterioridad al paso de los seminaristas,
entre los cuales se encontraban Gabriel Nadal
y Gabriel Pascual. Los años cincuenta y sesenta
suponen un momento importante. Josep Mascaró Pasarius
comienza a publicar su "Corpus de Toponimia" (1952-1962), que
junto con el "Mapa General de Mallorca" y el "Inventario
de los Monumentos Prehistóricos y Protohistóricos" (1967) suponen la
primera catalogación de toda la isla de Mallorca, y posteriormente toda
Menorca, después de la realizada por los seminaristas de los años treinta.
Mascaró Pasarius pone, por lo tanto, la primera piedra para la investigación
posterior, recogiendo todos los yacimientos y sus topónimos tradicionales, en
un trabajo que sólo podrá considerarse igualado con la conclusión del
Inventario Arqueológico actualmente en curso. Planta del poblado
de Ses Païses (Artá).
Otra misión extranjera, esta vez de
la universidad alemana de Marburg encabezada por Otto
Herman Frey, comenzó a excavar el poblado de S'Illot a partir de
1964. A pesar de la importancia de los trabajos, las memorias de excavación
todavía no han sido traducidas íntegramente por alguna publicación insular.
Imagen de la
excavación de S'Illot.
La tercera misión mixta extranjera
que desarrolla una actividad importante es la William
L. Bryant Foundation. Gracias a ella se comenzaron a excavar las
ruinas de Pollentia y de su teatro romano, tareas en las que participaron
destacados profesores como Miquel Tarradell,
catedrático de la universidad de Valencia, y Antonio
Arribas, de la universidad de Granada, quien actualmente continúa
los trabajos en este importante yacimiento, sobretodo en el área del foro de la
ciudad romana. La Fundación también excavó a principios de los sesenta la
Necrópolis de Son Real, en Santa Margalida. Esta excavación ha sido retomada
hace unos años, procediéndose a la limpieza y restauración de la necrópolis
como de las tumbas de S'Illot des Porros. Esta misión la lleva al cabo un
equipo de la Universidad de Barcelona dirigido por Sanmartí
Grego y Jordi Hernández. Otro campo, clave en la arqueología
insular, ha sido y es la excavación de los numerosos pecios subacuáticos que
se hallan en nuestras costas. Una parte de ellos han sido excavados o han
contado con la participación de especialistas en la materia: Lamboglia,
Vegas o Almagro;
pero, el investigador más destacado ha sido Damià
Cerdà, destacando sus trabajos sobre el pecio del Sec y de la nave
romano-republicana de la Colonia de Sant Jordi.
Ya en las últimas décadas, hay que
destacar los trabajos de Bartolomé Font Obrador,
referentes sobretodo al término de Llucmajor. También Gabriel
Llompart elaboró las primeras sistematizaciones sobre las creencias
religiosas del hombre talayótico, poco estudiadas hasta entonces. Otra figura clave ha sido el
norteamericano William H. Waldren, quien con
ayuda de fundaciones extranjeras ha excavado algunos de los yacimientos más
importantes de Mallorca y Menorca como Muertos Son Gallard, la cueva de Muleta,
el abrigo rocoso de Son matge, Son Ferrandell-Oleza o el santuario de Son Mas,
en Mallorca , y la Taula de Torralba d'en Salord en Menorca. Gracias a él se
conocen las primeras fechas de presencia humana de la isla, así como del
Myotragus Balearicus, además de contar con más de trescientas dataciones por
radiocarbono que son un apoyo fundamental a la hora de establecer una cronología
para nuestra prehistoria. Fue el creador del Museo Arqueológico de Deià, a
través del cual ha logrado mantener un ritmo estable de excavaciones durante
los últimos años gracias a la colaboración con el Earthwatch
Institute (Son Mas, Son Ferrandell-Oleza).
La decisiva influencia púnica sobre
el mundo talayótico fue demostrada por Victor M.
Guerrero, a partir de yacimientos como el islote de Na Guardis.
Igualmente se debe a este prehistoriador el primer estudio completo sobre el
papel de la navegación en los tiempos prehistóricos y protohistóricos de las
Baleares. Actualmente, la situación parece
despejarse poco a poco. Así, en Mallorca, a parte de las excavaciones llevadas
a cabo por el Doctor Waldren y el equipo de
la Universidad de Barcelona en la necrópolis
de Son Real, tenemos unos equipos coordinados por el Doctor Guerrero
trabajando en la Cova del Moro, un importante yacimiento de Myotragus, y en el
poblado del Puig de Sa Morisca (Calvià); igualmente, un equipo dirigido por Jaume
Coll y Bartomeu Salvá trabaja en
el poblado de navetas de Can Gaià (Felanitx). Además del trabajo que realiza
el servicio de Patrimonio del Consell
Insular con la delimitación de todos los yacimientos de la isla. La situación actual es un poco
mejor que la pasada pero, cabría hacer un esfuerzo y unir todos los frentes de
batalla, descentralizar los museos (creando pequeños museos municipales que se
encargasen de la excavación, conservación y almacenaje de los hallazgos;
evitando la centralización actual (en Mallorca) en el Museo
de Mallorca), coordinar los métodos, realizar más seminarios,
cursos, exposiciones de cara al público en general y, sobretodo, apoyar a una
nueva de generación de arqueólogos con ganas de renovar y mejorar las cosas.
Esperemos que dentro de unos años conozcamos mucho más de nuestro oscuro
pasado. La investigación arqueológica en
las Baleares no ha tenido una historia fácil. La falta de interés por parte de
las instituciones oficiales ha sido su primera característica. A lo largo de la
historia, se ha permitido la destrucción de muchos monumentos, o la salida de
piezas importantes fuera de la isla. Ello ha coincidido también con el hecho de
que la arqueología haya sido la "cenicienta" de la cultura oficial,
arrastrando hasta nuestros días una carencia de medios casi crónica. La primera referencia escrita de la
prehistoria mallorquina la encontramos en el historiador Joan
Baptista Binimelis. En su "Nueva Historia de la Isla de
Mallorca" (1593) el relato está lleno de referencias a gigantes y
personajes mitológicos, reflejo de una fascinación por los monumentos prehistóricos. En el siglo XVIII, se suceden las
citas sobre los monumentos prehistóricos de Mallorca y Menorca, que comienzan a
atribuirse a los celtas. Buenaventura Serra y ferragut,
ilustrado y ejemplo del espíritu enciclopedista, reunió el primer gabinete
anticuario de Mallorca. Participó en la obra de José
Vargas Ponce "Descripciones de las Islas Pithiusas y
Baleares", escribiendo:Las antigüedades de Mallorca que existen,
aunque no se encuentra ni conserva ningún rastro de céltica sino algunas
medallas de letras desconocidas, como también algunas tapias o paredes formáceas,
que se usaban en Francia y España según Flórez y otros, en tiempo de los
cartagineses y singularmente lo que llama el vulgo clapers de gegants, piedras
enormes superpuestas unas a otras, al modo de las que erigían Jacob y otros
antiguos patriarcas.
En el siglo XIX, más concretamente
en 1818, el Doctor D. Juan Ramis y Ramis
publica el primer libro de prehistoria realizado en España: "Antigüedades
Célticas de la Isla de Menorca desde los tiempos más remotos haste el siglo IV
de la Era Cristiana". Ilustración
de Ferrà de los objetos hallados en el Santuario de Costitx, en 1895. Se considera Emile
Cartailhac, uno de los padres del estudio de la Prehistoria, como el
autor del primer trabajo científico sobre dicho período en las Baleares. Este
sabio francés visitó las islas en 1887, y aunque no realizó excavación
alguna, publicó en 1892 una obra monumental: "Monuments Primitifs des
Îles Baléares". Aún hoy, el libro de Cartaihac es una fuente de
información imprescindible, al contener tanto mapas y dibujos como fotografías
de gran calidad.
Ilustración de la
obra de Cartailhac.
Otros arqueólogos extranjeros
dejaron también testimonio del patrimonio arqueológico balear a principios del
siglo, como: Albert Mayr, Adalbert
Bezzenberger, Rudolf Hoernes y L.
Ch. Watelin, entre otros. Durante estos años, en Menorca, la
actividad es menor, pero no por ello menos importante. destacan dos
personalidades: Frederick Chamberlin, quien
publicó su obra "The Balearics And Their People" , y la
Doctora Margaret A. Murray, con sendas
excavaciones de las taulas de Trepucó y Torreta de Tramuntana.
A principios de la década de los
treinta, estudiantes del Seminario Diocesano
realizan, durante sus vacaciones veraniegas, y con motivo de los certámenes
científico-literarios, un trabajo que será fundamental. Catalogan los
monumentos antiguos de Mallorca, adjuntando descripciones, planos y croquis,
dibujos y fotografías. Este primer recuento será decisivo para sucesivos
inventarios, y al mismo tiempo supondrá la única oportunidad de conocer muchos
monumentos que fueron destruidos con posterioridad al paso de los seminaristas,
entre los cuales se encontraban Gabriel Nadal
y Gabriel Pascual. Los años cincuenta y sesenta
suponen un momento importante. Josep Mascaró Pasarius
comienza a publicar su "Corpus de Toponimia" (1952-1962), que
junto con el "Mapa General de Mallorca" y el "Inventario
de los Monumentos Prehistóricos y Protohistóricos" (1967) suponen la
primera catalogación de toda la isla de Mallorca, y posteriormente toda
Menorca, después de la realizada por los seminaristas de los años treinta.
Mascaró Pasarius pone, por lo tanto, la primera piedra para la investigación
posterior, recogiendo todos los yacimientos y sus topónimos tradicionales, en
un trabajo que sólo podrá considerarse igualado con la conclusión del
Inventario Arqueológico actualmente en curso. Planta del poblado
de Ses Païses (Artá).
Otra misión extranjera, esta vez de
la universidad alemana de Marburg encabezada por Otto
Herman Frey, comenzó a excavar el poblado de S'Illot a partir de
1964. A pesar de la importancia de los trabajos, las memorias de excavación
todavía no han sido traducidas íntegramente por alguna publicación insular.
Imagen de la
excavación de S'Illot.
La tercera misión mixta extranjera
que desarrolla una actividad importante es la William
L. Bryant Foundation. Gracias a ella se comenzaron a excavar las
ruinas de Pollentia y de su teatro romano, tareas en las que participaron
destacados profesores como Miquel Tarradell,
catedrático de la universidad de Valencia, y Antonio
Arribas, de la universidad de Granada, quien actualmente continúa
los trabajos en este importante yacimiento, sobretodo en el área del foro de la
ciudad romana. La Fundación también excavó a principios de los sesenta la
Necrópolis de Son Real, en Santa Margalida. Esta excavación ha sido retomada
hace unos años, procediéndose a la limpieza y restauración de la necrópolis
como de las tumbas de S'Illot des Porros. Esta misión la lleva al cabo un
equipo de la Universidad de Barcelona dirigido por Sanmartí
Grego y Jordi Hernández. Otro campo, clave en la arqueología
insular, ha sido y es la excavación de los numerosos pecios subacuáticos que
se hallan en nuestras costas. Una parte de ellos han sido excavados o han
contado con la participación de especialistas en la materia: Lamboglia,
Vegas o Almagro;
pero, el investigador más destacado ha sido Damià
Cerdà, destacando sus trabajos sobre el pecio del Sec y de la nave
romano-republicana de la Colonia de Sant Jordi.
Ya en las últimas décadas, hay que
destacar los trabajos de Bartolomé Font Obrador,
referentes sobretodo al término de Llucmajor. También Gabriel
Llompart elaboró las primeras sistematizaciones sobre las creencias
religiosas del hombre talayótico, poco estudiadas hasta entonces. Otra figura clave ha sido el
norteamericano William H. Waldren, quien con
ayuda de fundaciones extranjeras ha excavado algunos de los yacimientos más
importantes de Mallorca y Menorca como Muertos Son Gallard, la cueva de Muleta,
el abrigo rocoso de Son matge, Son Ferrandell-Oleza o el santuario de Son Mas,
en Mallorca , y la Taula de Torralba d'en Salord en Menorca. Gracias a él se
conocen las primeras fechas de presencia humana de la isla, así como del
Myotragus Balearicus, además de contar con más de trescientas dataciones por
radiocarbono que son un apoyo fundamental a la hora de establecer una cronología
para nuestra prehistoria. Fue el creador del Museo Arqueológico de Deià, a
través del cual ha logrado mantener un ritmo estable de excavaciones durante
los últimos años gracias a la colaboración con el Earthwatch
Institute (Son Mas, Son Ferrandell-Oleza).
La decisiva influencia púnica sobre
el mundo talayótico fue demostrada por Victor M.
Guerrero, a partir de yacimientos como el islote de Na Guardis.
Igualmente se debe a este prehistoriador el primer estudio completo sobre el
papel de la navegación en los tiempos prehistóricos y protohistóricos de las
Baleares. Actualmente, la situación parece
despejarse poco a poco. Así, en Mallorca, a parte de las excavaciones llevadas
a cabo por el Doctor Waldren y el equipo de
la Universidad de Barcelona en la necrópolis
de Son Real, tenemos unos equipos coordinados por el Doctor Guerrero
trabajando en la Cova del Moro, un importante yacimiento de Myotragus, y en el
poblado del Puig de Sa Morisca (Calvià); igualmente, un equipo dirigido por Jaume
Coll y Bartomeu Salvá trabaja en
el poblado de navetas de Can Gaià (Felanitx). Además del trabajo que realiza
el servicio de Patrimonio del Consell
Insular con la delimitación de todos los yacimientos de la isla. La situación actual es un poco
mejor que la pasada pero, cabría hacer un esfuerzo y unir todos los frentes de
batalla, descentralizar los museos (creando pequeños museos municipales que se
encargasen de la excavación, conservación y almacenaje de los hallazgos;
evitando la centralización actual (en Mallorca) en el Museo
de Mallorca), coordinar los métodos, realizar más seminarios,
cursos, exposiciones de cara al público en general y, sobretodo, apoyar a una
nueva de generación de arqueólogos con ganas de renovar y mejorar las cosas.
Esperemos que dentro de unos años conozcamos mucho más de nuestro oscuro
pasado. Publicación enviada por Beaker Boy Contactar mailto:beakerboy@arrakis.es Código ISPN de la Publicación EpyyZyyyApZQcROvgx Publicado Tuesday 21 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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