Monografias | William Butler Yeats - Aspectos sobre su vida y obra poéticaWilliam Butler Yeats - Aspectos sobre su vida y obra poéticaResumen: William Butler Yeats nació un caluroso día en Georgeville, cerca de Sandymount Castle, en Dublín (Irlanda), en 1865. Siempre fue un hombre supersticioso, pero eso no le impidió del todo sobrellevar con elegancia el haber nacido el día 13 de junio. En compensación, los hados le concedieron el don de nacer en una tierra mítica, hechizada tierra de duendes, santos, brujas, magos, paisajes embriagadores y constantes paradojas. Y Yeats no echó en saco roto el regalo divino, pues lo dejó reflejado a lo largo de toda su obra, donde confluyen los mitos, la historia, la política, el folklóre gaélico. William Butler Yeats nació un caluroso día en Georgeville, cerca de
Sandymount Castle, en Dublín (Irlanda), en 1865. Siempre fue un hombre
supersticioso, pero eso no le impidió del todo sobrellevar con elegancia el
haber nacido el día 13 de junio. En compensación, los hados le concedieron el
don de nacer en una tierra mítica, hechizada tierra de duendes, santos, brujas,
magos, paisajes embriagadores y constantes paradojas. Y Yeats no echó en saco
roto el regalo divino, pues lo dejó reflejado a lo largo de toda su obra, donde
confluyen los mitos, la historia, la política, el folklóre gaélico... En 1.887 regresa a Londers, donde se unió a un grupo de poetas decadentes,
como Ernest Rhys, Lionel Johnson, Arthur Symons, Ernest Dowson, etc., con
quienes formó un club literario: The Rhymers Club (1.890). También escuchó
hablar de la Sociedad Teosófica, un nuevo movimiento que aseguraba tener la síntesis
entre religión, ciencia y filosofía. Así que no dudó en visitar a su
fundadora, Madame Helena P. Blavatsky, quien también protagonizaba una serie de
sesiones espiritistas. Y es que para Yeats lo misterioso y lo oculto constituían
una de sus fuerzas vitales...pero desde luego cubiertas por un saludable manto
de escepticismo. Al correr del tiempo esta sociedad acabó por decepcionarle y
se unió al Golden Dawn(Orden Hermética de la Aurora Dorada). Para Yeats, Irlanda siempre tuvo un significado muy especial. Supongo que
gran parte de este apego lo constituyen el clima cambiante y lluvioso y un
paisaje capaz de las más sorprendentes transformaciones; en un momento se le ve
desolado, muerto, monótono, sin relieves, y un segundo después se convierte en
un mágico dibujo inundado de todas las luces de un prisma imposible. Los
efectos de la luz en Irlanda son tan intensos que hacen a los paisajes de otras
latitudes parecer sosos. Mas, por otra parte, pocos países pueden producir una
impresión tan deprimente como la que causa Irlanda en sus momentos grises, y
sus habitantes, quienes tienen un carácter agresivamente sectario. Cuando
apoyan algo lo hacen de una manera violenta y, frecuentemente, amarga. Esta
violencia se da tanto en el Norte como en el Sur del país y de expresa
verbalmente de una manera vigorosa y colorida que resulta totalmente ajena al
estilo de los ingleses. La pasión de Yeats por la herencia celta y los versos patrióticos fue
compartida por otros poetas, influidos por el nacionalismo representado por John
O’Leary, el líder feniano. Éste también presentó a Yeats a miembros del
movimiento de la Joven Irlanda, que luchaban por unir las partes católica y
protestante de Irlanda. Así, Yeats decidió unir su compromiso político y poético
con el pasado irlandés. Posteriormente, Yeats conoció a John M. Synge y a lady
Isabella Augusta Gregory, quienes le ayudaron a recuperar la imagen de la
Irlanda de su infancia. Synge había redescubierto la Irlanda dura, el mundo de
lo concreto, de lo natural. Sus escritos le ayudaron a Yeats a descubrir sus
propios sentimientos hacia esa Irlanda. Por su parte, Lady Gregory revivió su
interés por las tradiciones del campesinado y su admiración por los
propietarios de tierras anglo-irlandeses. Esto, junto con su pasión por lo
irlandés, su inclinación por la aristocracia, el individuo y la soledad, creo
que acentuó sus rechazos, entre otros, hacia Inglaterra, como él mismo dice:
"Siempre he soñado con transmutar mi pasión anti-inglesa en una aversión
por la vulgaridad y el materialismo, sobre los cuales Inglaterra funda su vida
actual y pretende fundar, también, la vida nuestra." Yeats también
repudiaba los conocimientos generales, los ideales del mundo, la ciencia, el
internacionalismo, la vida industrializada y comercializada, el liberalismo y la
democracia. En política, sentía predilección por la oligarquía y creía que
el vigor es más importante que la honradez y el orden que la justicia. Le
horrorizaba el desinterés por la individualidad humana. Hay que decir que en su
época, por lo menos algunas de estas opiniones eran compartidas por otros
escritores como T. S. Eliot y D. H. Lawrence. Su amor por la tradición se
convierte incluso en apoyo a la reacción, haciendo afirmaciones como: "Una
buena y poderosa causa y unos buenos garrotazos son algo delicioso", o
"debemos promover la formación de familias militarizadas", y
"tres tipos de hombre han hecho todas las cosas hermosas: los aristócratas
han establecido los buenos modales, debido a que su lugar en el mundo los coloca
por encima del temor a la vida; los campesinos han construido los bellos cuentos
y las creencias, porque, al no tener nada que perder, tampoco temen; y los
artistas han hecho el resto, ya que la Providencia los ha llenado de
temeridad." Tras este levantamiento de Pascua del 16, los 73 parlamentarios del Sinn Fein
proclamaron unilateralmente la independencia de Irlanda, y Yeats si bien no tomó
parte de activa en la sedición si sufrió un gran impacto emocional que dejó
plasmado en su histórico poema anteriormente citado. Sin embargo, una vez
finalizado el conflicto, formó parte del nuevo senado -y a pesar de ello años
más tarde, ignorando toda clase de cinismos, le recomendó a su amigo Ezra
Pound que no hiciera lo propio en Estados Unidos -. No está del todo
esclarecido hasta qué punto Yeats aceptaba la ascensión de una clase media católica
y radical que pronto se vería definitivamente en el poder...y esto, no tanto
por haber recibido una educación protestante como por el hecho de que el
utilitarismo puritano chocaba frontalmente con su idea de una Irlanda ancestral
y mítica, heredera de las grandes familias terratenientes que durante siglos
convivieron en un perfecto mundo de "costumbre y ceremonia".
Posiblemente Yeats solo alimentaba su corazón de fantasías banales, o es que
se sentía orgulloso de una cuna medio noble y medio coja, venida a menos, pero
en cuya ascendencia – que justificaba en parte las extravagancias aristocráticas
y su arrogante apostura, provenía directamente de un abuelo paterno, quien, no
siendo exactamente noble, son más bien un comerciante en mangas de camisa, tuvo
a bien en casarse con una tal Mary Butler, duquesa de Ormonde. En todo este contexto, sobre la independencia de Irlanda, un aspecto
interesante sería la comparación entre México e Irlanda. Ambos países están
situados junto a un vecino cuyo país es más extenso en tamaño y número de
habitantes. También es mayor su poder económico, militar y político. Por lo
mismo, existe una especie de resentimiento hacia esta influencia omnipresente
del vecino poderoso. Esto puede transformarse en una resistencia hacia el
colonialismo ideológico y cultural, con su aplastante eficiencia, o en un
espiritualismo como defensa ante una civilización y una racionalidad ajenas.
Encontré que algunas afirmaciones, aunque se refieren a Irlanda de fines del
siglo pasado, también podrían ser aplicables a México: la primitiva vida en
los campos, la soledad, la gran unión del clan familiar, el anarquismo
individualista, la actitud sentimental hacia la historia, el semi-envidioso
menosprecio hacia su vecino, la identificación de lo irlandés o mexicano con
lo espiritual y de lo inglés o norteamericano con un materialismo burdo. Así
como la leyenda celta llegó a convertirse en una panacea para Yeats, tratando
de oponerle algo a la revolución industrial, también en México se glorifica
el pasado como una especie de compensación a las hazañas estadounidenses. En
el aspecto religioso también existe la afinidad del catolicismo, así como
cierta fijación materna en la Virgen María. Otro aspecto interesante y muy original de Yeats lo fue su mística. La
preocupación central por la búsqueda de un sistema concuerda con el rechazo
que sentía hacia las influencias de la vida moderna, el realismo cotidiano y la
ciencia, que acababan por transformar al hombre en un animal u objeto,
vulgarizando su vida espiritual y negándole lo misterioso. Como también odiaba
al racionalismo, trató de que este sistema fuera irracional y se opusiera a
otros sistemas ya aceptados. Yeats buscaba una concepción que incluyera la
continuidad de los valores y símbolos del pasado. Pensaba que la renovación de
las creencias ("principal movimiento de nuestro tiempo") liberaría
cada vez más a las artes de su edad y de la vida misma, a fin de que se
centraran más en la belleza y se ocuparan de las viejas creencias, mitos y sueños,
al igual que la gran poesía del pasado y de las religiones. Él mismo afirmó
que "todos los hombres rechazarán cada vez con más fuerza la opinión que
considera que la poesía es una crítica de la vida, y estarán cada vez más
convencidos de que es una revelación de la vida oculta y, tal vez, lleguen a
pensar que pintura, poesía y música son los únicos medios dejados al hombre
en la Tierra para conversar con la eternidad". Es decir, desde el mundo en
que vivimos aquí y ahora, se puede pasar al mundo de la eterna vida oculta, y
uno de los puentes para hacerlo es la poesía. En el espíritu está la realidad
primaria y última. Todas estas ideas y conceptos incluían una dialéctica que Yeats conservaría
hasta sus últimas obras. En varios de sus poemas, Yeats toma posiciones
distintas para conciliar rivalidades entre la eternidad y el tiempo, entre la
realidad primaria y la realidad última, entre el ser y el llegar a ser, entre
aspiración y logro, entre lo absoluto y lo relativo, entre sueño y realidad,
así como en el antagonismo entre los seres cósmicos y los hombres. Este poema, junto con el de "Las muñecas", es el precursor de su
poesía filosófica. Algunos elementos de este poema que nos remiten o aluden a
este "algo distinto" son: "como siempre", que alude a la
eternidad, a algo que trasciende el tiempo; "ojo de la mente", que sería
el tercer ojo en el entrecejo; "aparecer y desaparecer(...)de los
cielos", nos indica que están y no están, son y no son, o que son
visibles e invisibles, y aparecen del cielo, o sea, el mundo de la vida oculta,
de la eternidad, contactando y haciendo un puente con el mundo del aquí y
ahora; "rostros antiguos", que pueden ser las caras de una persona
vieja, pero también sugieren un pasado remoto, al igual que "piedras
golpeadas por la lluvia ... una vez más", que nuevamente sugiere algo cíclico
y repetitivo, o sea, que ya habían estado aquí. Creo que, en general, el poema
trata de la búsqueda de la totalidad, y la oposición eternidad-tiempo es una
muestra de la dialéctica metafísica de Yeats. Los magos también tienen que
"rescatar" la parte de su totalidad que está en este mundo, ya que
dependen de ello para lograr una síntesis o totalidad. Por lo mismo, aparecen y
desaparecen, tratando de encontrar ese misterio incontrolable, es decir,
desconocido incluso para ellos, en el suelo bestial, que podría ser la Tierra. Más adelante, en 1925, Yeats publicó un libro, titulado Una visión, donde
explica su sistema mitológico, basado en "mensajes de los espíritus"
a través de la condición de medium de su esposa. El libro refleja su
preocupación por elaborar un sistema, un plan para ordenar la realidad. En él,
expone su doctrina de la Gran Memoria, similar a la anamnesis de Platón. Se
trata de una especie de memoria universal, de la que el ser humano forma una
parte. Por lo tanto, la verdad puede ser conocida o encontrada, ya que está
formada por un conjunto de valores que se remontaban al pasado. En Una visión
también existen uniones con la psicología. La Gran Memoria tiene un gran
parecido al subconsciente colectivo de Carl Jung. De allí surge el anima mundi,
una especie de principio eterno y espiritual. El ser humano sería una expresión
de este principio. Yeats probablemente tomó esta teoría de Henry More, quien
afirmaba que las abejas y los pájaros aprenden del animal mundi a construir sus
panales y nidos. Estos anima mundi podrían equivaler a los arquetipos de Jung.
Otro aspecto psicológico es la elaboración de la idea del hombre que desea su
opuesto. Esto incluye, por ejemplo, la lucha con nosotros mismos, o la búsqueda
del artista en pos de su opuesto que aparece en "Los cisnes salvajes de
Coole". Yeats "había observado este fenómeno en sí mismo,
comprobando la existencia del hombre contemplativo que envidia la vida de acción.
Siendo esto así, la poesía de un hombre, que es la expresión de sus deseos,
tiende a ser, en cierto sentido, lo opuesto a su propia vida. En su obra
posterior, Yeats también hace una síntesis de los opuestos, pero dejando que
éstos permanezcan vivos y válidos. Para Yeats, esta búsqueda del opuesto está relacionada con la idea de la
reencarnación, para la cual toma ciertas ideas del platonismo y de la filosofía
hindú. La reencarnación a su vez está relacionada con ciclos históricos que
se repiten cada dos mil años, después de los cuales el ciclo nuevo revierte la
tendencia básica del ciclo precedente, y con los giros, realidades opuestas en
constante tensión. Aquí Yeats se une con la teoría del conflicto creativo de
Heráclito, quien pensaba que "el Universo tiene a su primera forma y a su
contrario en un estado de alternancia permanente". Estas ideas de Yeats pueden encontrarse en su poema "El segundo
Advenimiento", escrito en 1919. Están presentes los giros: el final de un
ciclo de dos mil años y el anuncio de la llegada de otro y también aparece
nuevamente una imagen que se viene desde el mundo espiritual y eterno hasta el
nuestro. Al usar símbolos cristianos como la segunda llegada y el nacimiento en
Belén, creo que Yeats insinúa o bien el nacimiento de una especie de
anti-Cristo, o la etapa final de un ciclo de veinte siglos y la llegada de un
nuevo Cristo, ya que cada ciclo nuevo revierte la tendencia del ciclo pasado. En
este último sentido, el poema creo que es, en parte, un reflejo de las carnicerías
de la Primera Guerra Mundial. También puede ser visto como profético,
presintiendo la llegada de un desastre aún mayor que estaba por venir. Estas líneas también reflejan la visión de la realidad o la política de
Yeats. Existe una especie de inocencia romántica que tal vez viene del pasado,
de la vida simple, y que es ahogada. Unos cuantos elegidos, una elite aristocrática
(los mejores) indolente, que podría hacer algo en contra, no tiene ni deseos ni
motivación de hacerlo, mientras que las masas, el vulgo (los peores) se dejan
llevar por sus pasiones, y son precisamente los que tiene la fuerza, la motivación,
pero que carecen de medios para lograr su objetivo. Todo esto remite a la
postura de Yeats en relación a Maud Gonne y aa otros revolucionarios en
Irlanda. También existe una relación bastante fuerte entre Irlanda y el misticismo
de Yeats. Esto se debe en parte a su conciencia de la tradición y a su visión
de la historia, en donde, independientemente del tiempo y del lugar, que son
recurrentes, cada persona puede desempeñar distintos papeles. Así, como
pensaba que los hindúes eran esencialmente espirituales, también los
campesinos irlandeses estaban en contacto con los dioses antiguos. En esta
relación también influye la síntesis de creencias populares, hinduismo, cábala
y otras filosofías y creencias que hace Yeats, así como su tendencia a
concebir cualquier religión como una parte de cosmovisión más vasta. En sus
poemas se siente constantemente una nostalgia por otro mundo, un mundo donde
conviven: lo irlandés: el paisaje, la vida sencilla de los campesinos, el
pasado romántico, las leyendas y los héroes mitológicos; la vida interior de
Yeats: sus recuerdos, su pasión, sus sueños, su búsqueda de plenitud; y lo místico:
un espíritu eterno, cíclico y oculto que está en constante relación con
todas las manifestaciones, mundos y tiempos. Esta afirmación también la
encontré en el libro Mitologías de Yeats, en la introducción de Fernando
Robles, quien, hablando de lo irlandés y de lo místico en Yeats, dice:
"Me parece muy claro que puede aducirse que en el intento de Yeats, tal
como él sintió orientarse sus inclinaciones desde muy joven, había una unidad
de propósito frente a estas dos zonas de inconformismo; pudiendo formularse la
síntesis de ambos, más o menos, en el encaminamiento siguiente: Ayudar a
fundar y a afirmar una personalidad irlandesa radicalmente opuesta a la herencia
de la cultura británica; avivar y reafirmar su yo por la profundización hacia
las raíces profundas de las formas de sentir de su pueblo; y esto hasta llegar
a redefinir unos órdenes de valores nuevos que atañen no sólo desde lo moral
hasta lo estético, sino también hasta un cambio o modelación de los
fundamentos epistemológicos mismos en que se base la percepción, a fin de
llegar a poder oponer formas con la frescura de lo salvaje, de lo orgiástico e
inmediato frente a la aridez de lo analítico sistemático que predomina en el
saber anglosajón o en las formas de hacer de este pueblo dominante." En síntesis,
también en este aspecto, Yeats busca una totalidad. En este sentido, la cosmovisión de Yeats me remite a otros poetas, como
Charles Baudelaire, quien también afirmaba la existencia de una sustancia
universal desde donde emanan las cosas, las formas individuales. Por las
limitaciones de nuestros sentidos, solamente vemos lo visible, los símbolos,
sonidos, colores y perfumes que nos llegan desde un fondo desconocido. Pero lo
visible y lo invisible vienen juntos. Como todo forma parte de esa sustancia
universal, el hombre debe esforzarse en descubrir lo escondido, lo secreto y lo
desconocido a través de lo visible, de las formas individuales. Cuando algo
muere, esa forma se pierde pero la sustancia permanece y se vuelve energía
universal, que es la manifestación de la energía primordial. Al respecto, Octavio Paz daba la siguiente explicación: "Ante la
progresiva desintegración de la mitología cristiana, los poetas no han tenido
más remedio que inventar mitologías más o menos personales hechas de retazos
de filosofías y religiones. A pesar de esta vertiginosa diversidad de sistemas
poéticos - mejor dicho: en el centro mismo de esta diversidad -, es visible una
creencia común. Esa creencia es la verdadera religión de la poesía moderna,
del romanticismo al surrealismo, y aparece en todos los poemas, unas veces de
manera implícita y otras, las más, explícita. He nombrado a la analogía. La
creencia en la correspondencia entre todos los seres y los mundos ..." A
continuación dice: "La analogía concibe al mundo como ritmo: todo se
corresponde porque todo ritma y rima... correspondencia y analogía no son sino
nombres del ritmo universal", y continúa: "La idea de la
correspondencia universal es probablemente tan antigua como la sociedad humana.
Es explicable: la analogía vuelve habitable al mundo. A la contingencia natural
y al accidente opone la regularidad; a la diferencia y la excepción, la
semejanza. El mundo ya no es un teatro regido por el azar y el capricho, las
fuerzas ciegas de lo imprevisible: lo gobiernan el ritmo y sus repeticiones y
conjunciones ... la analogía aparece lo mismo entre los primitivos que en las
grandes civilizaciones del comienzo de la historia, reaparece entre los platónicos
y los estoicos de la Antigüedad, se despliega en el mundo medieval y,
ramificada en muchas creencias y sectas subterráneas, se convierte desde el
Renacimiento en la religión secreta, por decirlo así, de Occidente: cábala,
gnosticismo, ocultismo, hermetismo." Muchos de los símbolos que aparecen en los poemas de Yeats me parecieron muy
interesantes y originales. Entre estos símbolos encontramos a los locos, los
libertinos y los vagos (que siguen a las estrellas), las grullas, las aves
solitarias como la garza, el halcón, el águila y el cisne, los santos, la
rosa, la esfera, la torre, la escalera de caracol y Bizancio. A muchos de estos
signos Yeats les dio un significado que los trasciende, como, por ejemplo, en
Leda y el cisne. Algunos de estos símbolos también son ambiguos, y hacen que
algunos poemas acaben por ser oscuros debido a su carácter simbólico. Otros aspectos que le dan originalidad a la obra de Yeats, aparte de los ya
mencionados, podrían ser: el solitario impulso de placer que al parecer sentía
sobre todo en su primera época, al igual que Parnell, el héroe solitario que
fue su ideal; su gran impulso vital, su tristeza, su anhelo y su pasión que
permanecieron con él durante toda su vida; su concepto de que el papel de una
mujer hermosa consiste en ser hermosa y por lo tanto no debe involucrarse en
cosas del intelecto, en especial, de las opiniones políticas y de la razón crítica;
y sus ideas sobre el arte: "Lo que lleva a los hombres comunes al arte es
lo mismo que los mueve en la vida real"; "Lo que es más elevado en
poesía sólo se logra cuando el soñador se escapa de la realidad, o cuando el
hombre común se eleva sobre ella. En todos los grandes poetas se combinan ambos
elementos; esto es, se encuentran supremamente absortos en la vida y, sin
embargo, con la fuerza de su fantasía logran siempre superar las cosas simples
y llanas." También es interesante su concepto de que el hombre de acción
es un artista, que "el papel del artista es análogo al del santo puesto
que nos brinda algo precioso, no como el santo, renunciando al mundo, sino
sumergiéndose en él, aun en toda su inmundicia y horror", así como su
convencimiento de que el arte puede modificar la visión del mundo del hombre, y
con ello, indirectamente, tener influencia en sus actos. En la madrugada del 7 de enero de 1.939, tres semanas antes de morir, Yeats
le contó a su mujer, Georgie, que había tenido un sueño sobre Cuchulain, el
antiguo héroe irlandés: Cuchulain, herido de muerte, conversa con unos espíritus
y les dice que los que han sobrevivido a la guerra son los cobardes o los que
han sabido esconderse a tiempo. Cuchulain fue un personaje que le acompañó
desde que comenzó a interesarse por las antiguas sagas irlandesas. Fue el tema
de su última obra teatral, "La muerte de Cuchulain", donde el héroe
lucha contra el mar, contra la muerte y contra Dios. Puede que fuera la Muerte quien le envió a Cuchulain en sueños, para
imaginar un final tan heroico. Vino a por Yeats el 28 de enero de ese mismo año,
mientras se encontraba de vacaciones con su mujer y unos amigos en
Roquebrune-Cap-Martín (Francia). Sin embargo el poeta la estaba esperando,
llevaba años tratando de mantenerla a distancia prudencial(estaba enfermo de cáncer). Bibliografía Trabajo enviado por: Publicación enviada por Conchi Sarmiento Vazquez Contactar mailto:conchisarmiento@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpyylFVkpyiCZGbvga Publicado Wednesday 22 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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