Monografias | Juan Gonzalo RoseJuan Gonzalo RoseResumen: Trayectoria biográfica y bibliográfica de Juan Gonzalo Rose. Análisis de tres poemas rosentinos. El presente trabajo tiene por finalidad dar a conocer a los compañeros y al alumnado en general cuales son los rasgos característicos que presenta Juan Gonzalo Rose a través de la construcción de poemas como en la sensibilidad y postura artístico-literario conciente de su realidad que le toco apreciar, y vivir. Par dicho propósito nos hemos remontado a la lectura y análisis de uno de dos de sus poemas, no sin antes detallar su biografía e importante producción lírica. En el primer capítulo hablaremos acerca de su trayectoria biográfica y bibliográfica. Aunque, Juan Gonzalo Rose es algo más que todos esos rasgos de su biografía -revolucionario y bohemio, criollo de guitarra y cajón, compositor de música criolla, hombre de fe A TODOS AQUELLOS QUE CULTIVAN LA EXACTA DIMENSIÓN DE LA
PALABRA El presente trabajo tiene por finalidad dar a conocer a los
compañeros y al alumnado en general cuales son los rasgos característicos que
presenta Juan Gonzalo Rose a través de la construcción de poemas como en la
sensibilidad y postura artístico-literario conciente de su realidad que le toco
apreciar, y vivir. Par dicho propósito nos hemos remontado a la lectura y análisis
de uno de dos de sus poemas, no sin antes detallar su biografía e importante
producción lírica. En el primer capítulo hablaremos acerca de su trayectoria
biográfica y bibliográfica. Aunque, Juan Gonzalo Rose es algo más que todos
esos rasgos de su biografía -revolucionario y bohemio, criollo de guitarra y
cajón, compositor de música criolla, hombre de fe-. l tema y caracterización del autor como se presenta a la
comunidad literaria de su tiempo, donde se logra ubicar por sus características
narrativas y como es calificado por su progresivo trabajo. El capitulo II es sin duda el capitulo más extenso y
significativo de todo el trabajo, en el se centra el análisis de dos de los
poemas del autor: La pregunta y Ojo de sabio. Registrados con esquemas a través
de unos cuadros que buscan simplificar y dar muestra fehaciente del proceso lógico
y ordenado en busca de un claro y contundente análisis como de encontrarles el
significado a cada uno de ellos. Sin embargo en el segundo poema, no sólo se
busca determinar el cuadro, sino por la utilización de algunos vocablos se
presenta otros esquemas donde se registra las acciones señoriales como características
valiosas para conducirnos a una interpretación de mayor exactitud. Por ultimo señalamos las conclusiones sucintas y
significativas a las que nos han conducido la alquimia combinatoria de su código
que supo expandir y la comunión con lo desconocido y cotidiano, claro esta,
configurado a un modo distinto de conocimiento, la poesía. CAPÍTULO I TRAYECTORIA BIOGRÁFICA
Y BIBLIOGRÁFICA DE JUAN GONZALO ROSE Juan Gonzalo Rose nació en la ciudad de Tacna, pequeña
ciudad de provincia y de vida apacible que ni aun el continuo tránsito de
viajeros y los avatares de un comercio dinámico, consecuencia de su
condición fronteriza, han podido turbar. La infancia de Rose transcurre
allí, en su tierra natal, circundada por el desierto costero, alguna
playa cercana y unos cuantos valles cálidos y hermosos que aportan a
cualquier espíritu sensible, la cuota de naturaleza y toque rural. Rose
debió haber recorrido muchas veces las diversas comarcas tacneñas, por
la huella innegable que sus textos transmiten de ellas. Estudio el ciclo
primario en una escuela en la que su padre era a la vez profesor y
Director, y luego la secundaria, hasta el tercer año, en un colegio
nacional. Hacia 1942 ó 1943 Rose se traslada a Lima donde concluye su
escolaridad. En 1945, año crucial en la historia peruana, Rose –que
tiene entonces 17 años- ingresa a la Facultad de Letras de la Universidad
de San Marcos. En las elecciones generales de ese año (uno de los pocos
comicios verdaderamente libres en la vida política nacional) resulta
elegido como presidente José Luis Bustamante y Rivero y este hecho
significó el inicio de un período de ejercicio democrático pleno que
grandes sectores de la población y en especial los jóvenes viven con
intensidad y pasión. La universidad desde luego es uno de los centros
principales de la actividad política y de la prédica ideológica.
Nuestro poeta entra en el torbellino de la acción y asume con claridad la
opción revolucionaria al mismo tiempo que su vocación poética empieza a
manifestarse. Poemas suyos aparecen y su figura se hace presencia habitual
en los recitales poéticos de entonces. De otro lado, vibrantes
manifestaciones, agitadas asambleas, debates y enfrentamientos cuentan
también con su presencia de militante convencido. Rose además hace
periodismo y se desempeña durante algún tiempo como auxiliar de cátedra. Un tanto contextualmente, cabe anotar que en la
literatura, estos años finales de la década de los cuarenta son los de
la aparición de una promoción particularmente brillante de poetas que
desde ese momento, y sobre todo en los primeros años de la década
siguiente, protagonizarán una instancia fundamental en el proceso de la
poesía peruana en el presente siglo. Están allí, junto a Rose, Gustavo
Valcárcel (1921), Javier Sologuren (1921), Jorge Eduardo Eielson (1924),
Sebastián Salazar Bondy (1924-1965), Blanca Varela (1926), Alejandro
Romualdo (1926), Washington Delgado (1927), Carlos Germán Belli (1927),
Francisco Bendezú (1928), Leopoldo Chariarse (1928), Manuel Scorza
(1928-1983), Pablo Guevara (1930), entre otros que forman el núcleo básico
de la llamada generación del Cincuenta, espléndido grupo de poetas cuya
obra rica y variada conforma un conjunto textual de subido valor intrínseco
y de notable presencia en la historia de la literatura nacional. El golpe militar que en octubre de 1948 derroca al
presidente Bustamante y Rivero y lleva al poder al general Manuel Odría
cancela bruscamente la experiencia democrática iniciada el 45. Se
inaugura entonces un retomen dictatorial, ingobierno "fuerte"
(mal remedo de los peores ejemplos del continente), y este fracaso de la
democracia en el Perú marca de manera traumática a las juventudes de
aquel tiempo. La represión inevitable e inmediata que el nuevo régimen
desata se ejerce con especial rudeza contra las fuerzas de izquierda, Los
núcleos universitarios y los raleados contingentes de intelectuales y
artistas que son los focos de una oposición no por desordenada menos
vehemente y sincera. En junio de 1950 un levantamiento popular (que Rose
exaltará en un poema de Cantos desde lejos) es cruentamente aplastado en
arequipa. Ese mismo año el joven poeta militante –tiene entonces 22 años-
es deportado a México. Lo han precedido o lo siguen otros escritores:
Valcárcel, Scorza, Romualdo. Una primera etapa se cierra en su
experiencia vital. Desde el momento del destierro el poeta sufre un doble
exilio patente en los dos primeros libros que publicara: La luz armada
(centrado todavía en la experiencia política) y Cantos desde lejos (que
intensifica la experiencia del destierro). El primero de sus exilios
consiste en el extrañamiento de la patria; y el segundo, gira en torno al
alejamiento irremediable, con el transcurso del tiempo, de la imagen de la
infancia. Años después, Rose volverá al Perú, ha culminado el
largo y sufriente periplo del exilio, y como consecuencia de ello, su poética
aligera la temática social revolucionaria para sumergirse en torno a la
dulce emoción del reencuentro y cada momento de la vuelta inspira un
verso (Hallazgos extravíos); hecho que le permite tomarse un respiro,
para escribir luego, los más hermosos poemas de amor que hasta hoy se
hayan oído en la poesía peruana (Simple canción). En 1962, Juan Gonzalo Rose emprende una nueva aventura:
Un viaje de descubrimiento del mundo. El exiliado de antaño es el
peregrino incansable de ahora, el inquieto itinerante que en el vuelo
imaginario o en el recorrido real va revelando en poesía el
deslumbramiento que le producen innumerables comarcas. El libro que resume
esta experiencia se titula precisamente Las comarcas y se edita en 1964.
Por estos años, Rose, un tanto más maduro ya, vuelve a la temática
social con Informe al rey y otros libros secretos. Ahora pretende revisar
algunos aspectos de la historia nacional en una perspectiva agudamente crítica
y con ánimo escéptico y desencantado. En síntesis, la vida y obra de Juan Gonzalo Rose puede
resumirse en tres etapas muy bien diferenciadas: Una primera en la que
predomina la poesía social, el arte comprometido. Una segunda de
ejercicio lírico volcado más bien hacia la subjetividad del poeta, sea
en la forma amatoria o como un recorrido por comarcas de la geografía, la
imaginación y el ensueño. Por último, una tercera, en que reaparece la
preocupación por lo social, pero dentro de u temple diferente, de mayor
madurez y refinamiento, que se traduce en u discurso marcadamente crítico
y escéptico. Pero en todos los momentos de este proceso la calidad y
variedad del logro estético, la pureza y la intensidad de la entrega a la
tarea de creación, justifican que la obra de Juan Gonzalo Rose pueda ser
considerada entre las más importantes de la literatura peruana del siglo
XX. El poeta, que murió en el año de 1983, gustó en las postrimerías
de su vida de musicalizar sus canciones, consiguiendo acercar cada vez más
la poesía al pueblo, uno de sus grandes ideales: "La palabra poética
en aciago momento se divorció de la música". Es un breve cuaderno conformado por nueve poemas de
los que se han podido recoger sólo aquellos que Rose a incluido en
poemarios posteriores. La metáfora del título expresa con claridad la
intención del autor de plasmar un cabal ejemplo de lo que entonces se
denominaba "poesía social". La absoluta disconformidad con la
sociedad en que vive y el sentirse víctima un sistema represivo lo
conducen derechamente a la actitud de rebeldía. La poesía es la luz y
a la vez el arma indicada para conseguir la destrucción de un orden
injusto y el advenimiento de otro mejor. Pro el discurso poético de
Rose muestra desde estos textos iniciales un elemento característico
que andando el tiempo probará ser una línea vertebral de su obra. Es
el que se refiere a un particular temple afectivo que brotando de alguna
escondida fuente de ternura teñirá desde entonces y para siempre su
palabra. Por citar un ejemplo, he aquí el poema: "La oración
sencilla", donde hay una primera versión del tema amoroso, pero
profundamente vinculado a la lucha por la revolución. Es una invitación
a la amada para que acompañe al militante en todo momento en la tarea
revolucionaria, en la tristeza y en la lucha. El clímax poético llega
en la estrofa quinta, trabajada en base a un apropiado uso de la
reiteración, que contribuye a u efecto de himno o de canción: Al
ausentarme, enciende nuestra fe/ bajo el tejado; y si sientes mis pasos
regresando/ aviva más su luz;/ y si me tardo/ aviva ,más su luz;/ y si
no vuelvo/ aviva más su luz/ ("pero cantando"). Si el
militante desfallece, la amada debe destruir el amor (Quiebra mi amor en
tu rodilla santa) y luego seguir adelante en el combate. U elemento básico
de este y otros poemas es el uso del léxico religioso (Ahora y en la
hora suprema de la sangre) que por entonces utilizaba también Alejandro
Romualdo, influidos ambos talvez por el ejemplo de Vallejo.
En los poemas de este segundo libro de Rose, el
contenido social revolucionario sigue siendo el predominante, pero la
voz, trémula por momentos, es la de alguien que está viviendo la dura
condición del extrañado; así, la vivencia del destierro es el centro
vital interno de sus poemas. Una rápida revisión de los motivos
trabajados en este libro muestra a la par que un fortalecimiento del
compromiso con la causa escogida, un enriquecimiento del mundo interior
del poeta: el sentimiento se condensa y se matiza, la reflexión alcanza
nuevos tópicos, al tiempo que las formas se depuran y embellecen. Con
la consolidación de su compromiso, el poeta ha encontrado también un
sentido a su vida y a su obra. Sus poemas trasuntan el optimismo un
tanto paradójico de alguien que siente en carne propia el peso del
abuso y tiene junto a la experiencia directa del sufrimiento la
conciencia aguda del mal en la tierra. En "Poeta en la costa",
pueden percibirse claramente estas ideas. La condición desértica de la
costa peruana sirve de base para un logrado juego simbólico que tiene
como pieza clave el agua. Ésta se eleva así a la categoría de símbolo
bisémico, ya que alude tanto al líquido elemento que acabará con la
aridez del suelo, como a la revolución que cancelará la injusticia.
Caminé por la costa de mi patria/ buscando los pezones/ de la estatua
del agua…y en todas partes sólo/ me encontré con la arena/ tiranía
y arena/ aren ay muerte . / Y sin embargo digo: / mañana vendrá el
agua… De esas truncas, de esas secas, de esas ciegas/ miradas saldrá
el agua (Versos en los que se alude al llanto de la madre, a la
desesperación del prisionero, a la muerte del militante,
respectivamente. Por eso la conclusión final explicita sin ambigüedades
el sentido del poema) Porque en mi costa, en mi Perú de arena/ los sueños
con que envuelvo mi cabeza/ han de llegar andando sobre el agua. Sin embargo, es necesario que volvamos a considerar
la motivación del destierro en este poemario. Como ya se ha dicho, el
poeta sufre un doble exilio: el que lo aleja de su patria, y el que lo
extraña de su infancia. El poeta en tierra ajena, siente el deseo de
comunión general, de comunicación profunda con todo lo que ama y está
distante. Surgen así poemas como "Las cartas secuestradas":
Que me escriba una carta quien me hizo/ los ojos negros y la letra gótica,
/ que me escriba una carta aquella amiga/ analfabeta de pasión
cristiana; / duraznos de mi tierra: que me escriban, / vientos los de mi
rambla: que me escriban, / y redacte una carta pequeñita/ mi hermana
abecedaria y pensativa. Y "El vaso": Roto a de estar, supongo,
/ el vaso cojo de mi antigua casa (…)/ Alguna mano familiar y amiga/
debió romperlo –una tarde acaso-/ y toda el agua de mi infancia rota/
cayó en mi alma, viuda de ese vaso. / No lo neguéis (mamá, no ha sido
adrede)/ desde aquí estoy viendo, parado y solo en terraplén extraño,
/ el agua de mi infancia derramada. Es una plaqueta con trece poemas que constituye no sólo
el mejor testimonio de lírica amorosa dentro de la obra del poeta sino,
sin duda, uno de los más hermosos poemarios de amor que se hayan
escrito en el Perú. Pero a la vez, Simple canción muestra a un poeta
en la plena madurez del oficio, que se complace en el ejercicio de u a técnica
que se un e al flujo mismo del discurso amoroso, sin constituirse jamás
en lastre que entorpezca la libre expresión del sentimiento. De otro
lado, Simple canción puede interpretarse también como una expresión
personalísima de la forma de amar del poeta. Sirvan como ejemplo los
versos de los poemas "Primera canción": No he inventado
ninguna melodía. / Los que amaron dirán: / "Conozco esta canción…/
y me había olvidado de lo hermosa que era…"/ Y habrá de
parecerles/ la primera/ canción con que soñaron. Y "Exacta
dimensión": Me gustas porque tienes el color de los patios/ de las
casas tranquilas…/ y más precisamente: / me gustas porque tienes el
color de los patios/ de las casa tranquilas/ cuando llega el verano…/
y más precisamente: / me gustas porque tienes el color de los patios/
de las casas tranquilas en las tardes de enero/ cuando llega el
verano…/ y más precisamente: / me gustas porque te amo. Las comarcas, estación extraña dentro de la obra de
Rose, es un libro de prosas poéticas que revelan un marcado virtuosismo
en el arte literario y una suerte de complacencia en el despliegue
formal. Son páginas que van descubriendo puertos, islas, ciudades,
paisajes, gentes y costumbres de América que Rose va acopiando como
resultado de su nueva aventura: "descubrir el mundo". Las
comarcas junto con Simple canción representan los momentos máximos del
lirismo puro dentro de la obra de Rose. Hay sin duda una voluntad de dar
testimonio del continente, pero, a diferencia de muchos otros poetas que
han sentido el mismo llamado, Rose intenta practicar una visión en
profundidad de la exuberante, variada y deslumbrante naturaleza
americana. Para conseguir este enfoque no convencional ni exterior, el
poeta recurre a la presentación conjunta del ser humano y el paisaje.
(Puede tomarse como ejemplo el poema "Huayno del uru") 1967 Contrapunto de la patria Se hallan noticias de este libro en la antología
realizada por Ricardo González Vigil Poesía peruana del siglo XX, Tomo
I, ediciones Copé, página 691. Sin embargo, no se hace referencia a
algún poema de este libro, y en otras antologías y estudios no se
menciona dicho título, que, según fuente, fue publicado en Tacna por
la editorial Caplina. 1968 Hallazgos y extravíos Es un antología personal de Rose, en donde, junto a
muchos textos publicados con anterioridad, incluye algunos inéditos
importantes, organizando cronológicamente el conjunto. La primera sección
se titula "Precintos y elegías" y en ella se incluyen poemas
correspondientes a la manera inicial del autor, es decir, a su poesía
social; junto a otros dedicados a poetas que parecen haber significado
mucho en la formación literaria de Rose: León Felipe (con quien
mantuvo estrecha relación personal), Nazim Hikmet y Walt Whitman. En
seguida y bajo el título general de "Retorno a mi cuarto"
aparecen poemas motivados por el retorno al Perú luego del destierro,
incluyendo algunos poemas de "simple canción". En cuanto a
los poemas del retorno, cabe resaltar que éstos son bastante diferentes
a los que conforman la luz armada y simple canción, apreciación que de
puede constatarse debido a que ha desaparecido el tema social, el canto
revolucionario y consecuentemente se ha desvanecido el tono airado y con
él la imprecación dura, el verbo armado. El poeta ha vuelto a su país,
ha culminado el largo y sufriente periplo del exilio, y el círculo de
ese primer peregrinaje se ha cerrado. Valgan como ejemplos los poemas
"Nana": Se me concentra el ser en cada mano/ para tocar el
aire de mi casa./ Acá/ duerme mi madre/ como si custodiara la dicha de
la tierra;/ la luz de muchos años seduce los floreros,/ limpia el agua,
distribuye candor en los retratos./ Aquí nadie me ignora, saben
perfectamente/ los días que me duelen y cuál es el peldaño/ donde se
torna alegre mi escalera./ Acá el amor:/ panales de silencio./ Se me
diluye el ser en la mirada/ cuando transito de mi cuarto al sueño. Y
"Ojo de sabio": He gastado en mirar, miradas largas; / en
amar, largas vidas largas; / y en alegría nada. / Ya es hora de
sentarme a la sombra/ de un libro. / Y ser niño. / Por haberme
ausentado de la infancia/ un sauce está llorando/ en todo s los espejos
de mi casa. Finalmente, la antología se cierra con "Zona de
amor" y una selección de "Las comarcas". 1969 Informe al rey y otros libros secretos Con este poemario la sensibilidad del poeta se abre
de nuevo a la inquietud por lo social, aunque de manera muy distinta a
la que caracterizó sus primeros libros. Se trata de una serie de
poemarios "Discurso del huraño" (1963), "Los bárbaros"
(1964), "Abel entre os infieles" (1965), "Panfleto de la
soledad" (1966) e "Informe al rey" (1967); reunidos todos
bajo el título mencionado. El cuerpo principal del libro está
conformado por los diecisiete poemas de "Informe al rey",
significativamente dedicados a "Guamán Poma de Ayala, buen
escribano, mal literato, hombre magnífico". Los textos en cierto
sentido pretenden ser una revisión de algunos aspectos de la historia
nacional, con un propósito crítico que no se dirige solamente hacia el
pasado, sino que se ejerce también sobre el presente con un carácter
desmitificador. La referencia está dada básicamente en Lima, ciudad
con la que el poeta mantiene una relación extraña y ambivalente que va
del odio al amor, de la censura a la nostalgia (algo similar a la que
también mantuvo Sebastián Salazar Bondy). Tómese como ejemplo el
poema "Gastronomía": Para comerse a un hombre en el Perú/
hay que sacarle antes las espinas, / las vísceras heridas, / los
residuos de llanto y de tabaco./ Purificarlo a fuego lento,/ cortarlo en
pedacitos/ y servirlo a la mesa con los ojos cerrados,/ mientras se va
pensando que nuestro buen/ gobierno nos protege./ Luego:/ afirmar que
los poetas exageran./ Y como buen final:/ tomarse un trago. 1974 Cuarentena En la novela "El pozo" de Juan Carlos
Onetti, el protagonista Eladio linacero dice que "un hombre debe
escribir la historia de su vida al llegar a los cuarenta años. Sobre
todo si le sucedieron cosas interesantes". Del mismo modo, Rose, a
los cuarenta años decide escribir este poemario que es un recuento o
revisión de la experiencia pasada, pero también un aflorar de antiguas
o nuevas obsesiones: la muerte, el amor, la soledad, el sentido de la
vida. Este libro es fundamental en la trayectoria literaria de Rose, y
fue publicado por primera vez en Obra Poética, con un estudio
preliminar de Alberto Escobar. El tono predominante del libro es el tono
confesional, y la presencia casi obsesiva de la muerte es también una
de sus coordenadas básicas: Te busco, Muerte. Te busco/ y no te
encuentro./ Entre la nada te busco/ y te busco entre la gente./ Y no te
encuentro./ Pero cuando tú/ me busques/ todo será diferente. (De
"Tocata y fuga"). De otro lado, la presencia de la soledad
como subtema, confirma la atmósfera pesimista de Cuarentena, la
deliberada búsqueda en el mundo de la experiencia pasada, aquellas
regiones oscuras y frustrantes: Ambulo entre los setos de la noche/ sin
ganas de matar o de morir./ Las sombras me caminan por el cuerpo,/ las
sombras se repiten por el cuerpo/ y el cuerpo no se puede/ repetir. (De
"Noche buena") 1974 Peldaños sin escalera El mismo Rose calificó alguna vez los veinticinco
poemas que reúne este libro como "Los contrarios sentimientos de
un pequeño burgués envejecido". Se trata de una miscelánea
compuesta por poemas escritos en diversas épocas y que nunca fueron
reunidos en libro, representan bien la polifacética inquietud del
creador no sólo en cuanto a los temas, sino también en lo que a técnicas
se refiere. Encontramos así poemas amorosos, críticos, hogareños, de
reflexión, de homenaje a poetas o próceres, y hasta alguna muestra de
sátira. Tómense ejemplos como "Recompensa": El estado no me
ofrece/ ni seguridad ni aventura:/ estoy contra el estado./ Tú tampoco
me ofreces/ ni seguridad ni aventura./ Pero si me acuesto con el estado/
no amanezco con un jardín en la cabeza. O "Con lápiz tinto":
El mar no tiene descansos./ El vino/ sí./ La luna no tiene vida./ El
vino/ sí./ El amor no tiene olvido./ El vino/ sí./ Unos fueron a la
luna./ Otros viajaron al vino/ pero nadie vino a mí:/ el vino sí. CAPÍTULO II ANÁLISIS DE TRES POEMAS
ROSENTINOS
El poema "La pregunta" de Juan Gonzalo Rose forma parte del libro "La luz armada", publicado en México, ediciones Humanismo, en el año de 1954. Sus veintiséis versos transmiten una intención crítica lograda por la bien construida antítesis entre la religión sencilla e ingenua que la madre –Mi madre me decía- ha inculcado en el hijo – Si matas a pedradas a los pajaritos blancos…si pegas a tu amigo el de carita de asno… Dios te va a castigar…- y las enseñanzas que al crecer escucha por doquier el joven de hoy: "Si no amas la guerra… si no pegas al negro… si no odias al rojo… Dios te castigará". La construcción anafórica facilita la eficacia expresiva de este texto de estructura bimembre: Pasado y presente, familia y mundo, amor y odio, justicia e injusticia, ternura y reciedumbre. Este poema y todo el poemario en sí, corresponde a la primera etapa del autor; aquella que se caracteriza por una predominancia de la poesía social o arte comprometido. Téngase en cuenta cómo es que la temática del que sufre la inconformidad política y social se tiñe desde éstos primeros versos de Rose con el temple afectivo y la religiosidad que acompañará su obra a lo largo de su esforzado oficio como poeta. Aparecen la imagen de la madre que instruye con dulzura a su pequeño niño, el uso de los diminutivos que refuerza el entorno afectivo del poema, la naturalidad con que el niño va fijando su propia idea de un Dios benigno y justo, al que se puede ver y palpar con sólo cruzar palitos – Era el signo de Dios de dos palitos- hasta el punto de poder relacionar la paulatina y suave adquisición del dogma divino con el reconocimiento de su propio cuerpo, y más precisamente, de las mismas manos que le sirven para formarse un Dios, para comer, para rezar, para sumar (Y sus diez teologales manadamientos cabían en mi mano como diez dedos más). A través de la repetición o redundancia de los elementos afectivos y la representación de una antítesis mayor entre objetividad y subjetividad (toda vez que la sentencia o castigo es sentida como posible y no como real: Dios te va a castigar), el poeta consigue interiorizar su motivación poética. Mientras que en la primera parte la amenaza materna presupone cierta levedad que deja escapar la idea de que el mismo Dios pueda no castigar (imagen de la bondad y el perdón divino); la segunda, no admite contemplaciones, se afirma con toda certeza que el hombre no tiene la suerte del niño, que el contacto directo y objetivo con el mundo golpea con la vara de los valores infantiles irremediablemente trastocados, y que aquellos que desconozcan el poder del sistema, serán las víctimas del implacable Dios que efectivamente castigará. La incredulidad de lo vivido, cierra el periplo de este sujeto poético que no puede evitar refugiarse en la infancia, y con ella en la madre, el amor, la justicia, la bondad, la existencia de un Dios que alguna vez sintió como imagen fiel de la verdad: ¿Verdad mamá?
El título del texto es una sola y significativa palabra acompañada de un determinante: "La pregunta". El simple hecho de que el poeta haya desechado la indeterminación para presentar el título temático del poema, ya alude a la idea de que el sujeto poético no desconoce totalmente la motivación de la pregunta. Luego, podrá constatarse en la conclusión del poema, que no se trata de una pregunta por desconocimiento sino, por duda. Desde el título entonces, el poeta viene perfilando un sujeto que padece de un conflicto más que cognitivo (desconocimiento), emocional (duda). Seguidamente, el poema inicia con la presentación de una situación de armonía inicial, marcada por la infancia del sujeto poético que experimenta sin mayores traumatismos su relación interpersonal con la madre quien lo educa y orienta en los valores propios de la religión cristiana, llevando para sí mismo la fijación de un sistema de verdad formado por el amor, la bondad, la justicia, el perdón; todo ello en una perspectiva temporal de presente, en el pasado (técnica que consigue entender la infancia del sujeto poético como un recuerdo latente). La estrofa central, por su parte, se ocupa de virar la perspectiva completamente hacia el pretérito imperfecto de indicativo (acción pasada no concluida). Con ello, se deduce que el sujeto reconoce que el recuerdo guarda su infranqueable distancia con los hechos del presente, aunque no puede evitar – y he ahí el conflicto- que los valores en que fue formado se filtren y no funcionen en su nueva situación de hombre inmerso en un sistema totalmente diferente. La tercera estrofa es un sumario de la dura realidad: Injusticia, odio, castigo, persecución, son los valores que gobiernan el presente y que desencadenan en el sujeto poético la traumática necesidad de volver al pasado para poner en duda el presente; esto permite fijar el tema del poema en el conflicto de un hombre que pone en duda la verdad del presente, confrontada a los valores aprendidos en una infancia latente.
De los veintiséis versos que conforman el poema, 20 constan de 7 sílabas métricas y 6 de ellos rompe la regularidad (2do., 8vo., 9no., 12avo., 14avo. y 26avo.). Y esto, porque al parecer los versos han sido cortados justo donde se producen pausas más o menos marcadas que orientan la lectura del poema hacia la imposición de un ritmo cortado, que vaya de la mano con la idea de que lo que se dice es un sumario, sucesión o enumeración. La rima es libre y sólo se haya coincidencia de sonidos finales en el uso reiterado del estribillo: Dios te va a castigar, y luego Dios te castigará; que como ya hemos precisado, implican un cambio de perspectiva con respecto a la efectividad de la advertencia. El sujeto poético está conciente de que tanto su vida pasada como presente –aunque él se incline a la primera- está condicionada por el sistema de valores propios de cada etapa. (Esta misma idea redunda aún más cuando veamos en los registros de habla la forma cómo se relaciona el estribillo con el uso y abuso de la conjunción condicional si). Otro sentido que no debemos dejar escapar, es el que salta a la vista luego de revisar la reiteración de sonidos en el poema. Así tendremos que el fonema /s/ es utilizado con bastante insistencia, hecho que por el tema del poema y la situación actual experimentada por el sujeto poético, hace suponer que el hablante se comunica en un tono confidencial, como si temiera ser escuchado, o como si quisiera hablarle sólo a la madre (su enunciatario implícito) sin comprometerla.
Es fácil identificar que los vocablos utilizados en el poema no ofrecen dificultad lexical. El poema se caracteriza por la simpleza debido talvez a que en él se establece un situación comunicativa coloquial entre el sujeto poético y su madre. Casi el total de artículos utilizados son de carácter determinante de lo que se desprende que el sujeto poético posee pleno conocimiento y precisión de aquellas realidades a las que hace referencia. El tono confidencial del poema, hace natural el abundante uso de sustantivos comunes, de manera que subyace la intención de no comprometer a nadie más que al hablante de los mensajes que se enuncian. El nombre propio queda reservado sólo para Dios, ser omnipotente que simboliza el poder y el control sobre el cual se cuelgan y oponen los valores de ayer opuestos al presente, y que consiguen desorientar el camino del hombre. Por su parte, la primacía de la singularidad en todas las categorías, podría hacernos pensar que al enunciador le interesa la individualidad por encima del carácter social que de alguna manera lo caracteriza. Pero no es así, cuando el sujeto poético menciona al negro, al rojo, al amigo, los utiliza como símbolos colectivos que le permiten una vez más proteger al camarada, al vecino, al paisano, a todos aquellos que comparten su inconformidad. En torno al uso de los pronombres se establece un enfrentamiento a nivel de la tercera persona, cuando es la tercera persona la que dice. Este enfrentamiento es reforzado por una primera dicotomía verbal: pasado – presente: Ella decía frente a ellos decían; con un desenlace dirigido a la primacía en el mundo interior, emocional y valorativo del sujeto poético, de la prédica pasada (recuerdo) sobre el atropello presente (imposición). La segunda dicotomía verbal se constituye a nivel de la advertencia: Dios te va a castigar frente a Dios te castigará. En el primer caso se utiliza una perífrasis de carácter mediato, de manera que puede interpretarse cierta relatividad en la eficacia de la intervención divina; el anunciado castigo fácilmente puede trocarse en perdón dado que el sujeto condicionado es todavía un niño, un inocente que incluso no ha podido fijar todavía el nombre de los pajaritos blancos que más adelante llamará palomas. El segundo caso, manifiesta el carácter casi inmediato, tajante y efectivo del castigo ante la culpa; aún cuando la culpa no sea más que un constructo ideado por el sistema que se impone. Pese a ello, el sujeto poético opta por la duda y justifica con su filiación a un Dios distinto (de justicia, de amor, de igualdad), la causa de su desobediencia.
Hemos preferido en este trabajo no desligar el análisis de la forma con el sentido, de tal manera que en cada uno de los estratos hemos establecido ya la mayor parte de nuestras conclusiones interpretativas. Por tal razón, en esta parte nos dedicaremos sólo a algunas precisiones en cuanto a los recursos sémicos del poema. Si se tratara del cine o la novela, no habría ningún problema en afirmar que el poema inicia con un flash back, una transportación en el tiempo hacia el pasado, y un feedback que nos devuelve de golpe -casi brutalmente- hacia el presente. En términos más específicos del modo lírico, digamos que se trata de una evocación que encuentra su final en una rápida actualización del tiempo, de manera que el lector pueda aproximarse al estado emocional del sujeto poético, a través de una clara conexión: la persistencia de lo que se dijo inmediatamente antes, frente a lo que se empieza y se termina de decir. El lector también sufre el choque emocional de haber sido dulcificado con valores propios de la ternura, el amor, la justicia y la comprensión, para luego sufrir el desencantamiento en una cruel realidad. "El signo de Dios de dos palitos", es una imagen que representa la forma en que los creyentes tendemos a formarnos una cruz aún con los materiales más precarios, siempre y cuando fortalezcan la fe. "Los diez mandamientos que caben en la mano como diez dedos más", son un bello símil que establece la forma natural como el niño va adquiriendo la idea de Dios, al mismo que va relacionando con todas aquellas cosas que implican la satisfacción de una necesidad (las manos para comer, las manos para juntar dos palitos, las manos para sumar, las manos para rezar). "El beso que se le da al pobre" es un símbolo tomado del carácter religioso que caracteriza la obra de Rose; en este caso, el halago, la caridad, la hipocresía para cono los menos favorecidos es puesta en el mismo plano que la traición de Judas a su maestro. Por último la dubitación acompañada de la interrogación en el último verso, dan la conclusión al poema, al tiempo que permiten la precisión del tema al que ya hemos hecho referencia. Hay en el sujeto poético como consecuencia de la pérdida de los valores, un conflicto emocional más que cognitivo. Y para concluir, debemos llamar la atención acerca de la forma cómo el poeta ha evitado la utilización de la admiración en el discurso; ello, confirma una vez más, que el tono del poema es la confidencia, la intimidad, el protector secreto.
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