Monografias | Vida y obra de Ricardo PigliaVida y obra de Ricardo PigliaResumen: Tránsfugas del bajo mundo. Increíble pero real. El idiota que sufre el dolor de todos. Crónica de un hecho real. "Parecían mariposas de luz". Sexo, droga y delincuencia. Claves de referencia. Códigos propios. Una novela cautivadora. Ricardo Piglia nació en Adrogué, provincia de Buenos
Aires en 1941. Más tarde, en 1955 y debido a "una historia política,
una cosa de rencores y odios barriales", su familia se mudó a Mar del
Plata, en donde Piglia descubriría a Steve Ratliff ("un yanqui extraño"),
el mar y el mundo literario. Formalmente estudió Historia en la Universidad
de La Plata. Como Asesor Editorial, dirigió en los sesenta la "Serie
Negra", difundiendo la obra de Hammett, Chandler, Goodis y Mc Coy. En los
ochenta creó la colección "Sol Negro" descubriendo nuevas figuras
del policial negro moderno. A nivel académico, es Profesor Titular de la
Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y ha enseñado en las Universidades de
Princeton y Hardvard. A continuación se detallarán las características
particulares de cada personaje, su relación con el resto, y la importancia
dentro de la obra. Dorda: Su nombre verdadero era Marcos Dorda, alias
Gaucho Rubio, era pesado, tranquilo, con cara rubicunda y sonrisa fácil. Era
muy supersticioso, estaba siempre viendo signos negativos y tenía múltiples
cábalas. Vivió un tiempo en Brasil y luego fue a la Argentina. Le gustaba
andar en subte, moverse bajo la luz amarilla de los andenes y de los túneles,
subir a vagones vacíos y dejarse llevar. Odiaba profundamente a la policía,
su interés principal eran las drogas, eran lo único que le importaba.
Siempre oía voces en el cerebro, entre las placas del cráneo, mujeres que le
hablaban, le daban órdenes. Era un tipo muy callado y usaba un par de
anteojos Clipper, con cristales espejos, le gustaban, eran elegantes, le daban
un aire mundano y se miraba de perfil en el espejo. Se la pasaba tirado en el
sofá estudiando la revista ¨Mecánica Popular¨ y a veces se ponía a
dibujar motores. Su mayor orgullo era su sangre fría y su decisión. Era
provinciano, de Maria Juana, con cara de paisano, la cara perfecta de la clase
de sujeto que representa un lunático criminal, que actúa con una sonrisa
nerviosa, angelical y sin alma. Era loco por los fierros y de a poco se hizo
experto en levantar autos. Sanguinario, de pelo pajizo, ojos celestes, muy
inteligente, pero muy pirado (psicótico). Según el doctor Bunge tenía obseso sexual: era un sexópata,
perverso, polimorfo, líbido desmedida. Peligroso psicótico invertido con mal
de Parkinson, capaz de dar su vida por el Nene Brignone. Nene Brignone: Su nombre verdadero era Franco Brignone,
alias el Nene, cara de Ángel, hijo primogénito de un acaudalado empresario
de la construcción, era un renegado de su familia y de su clase, la oveja
negra, el tiro al aire, vivía en el barrio de Belgrano. Era flaco, ágil,
liviano, tenía pelo negro y la piel muy pálida. Debutó en su vida criminal
en 1961 a los 17 años cuando era estudiante de la secundaria en el colegio
Saint Georges. Cayó preso como cómplice de una tentativa de robo que terminó
en homicidio. Era un pesado de la nueva ola con libertad condicional. Malito: Su nombre completo era Enrique Mario Malito.
Tenía cara de ratón ojitos pegados a la nariz, nada de mentón, pelo
colorado, muy sereno con manos de mujer. No le caían bien los homosexuales.
Era simpático, entrador, muy taimado. Era muy inteligente, sabía de motores,
de caños y podía armar una bomba en dos minutos. Ávido lector de la página
de los policiales del diario. Siempre lograba que los demás hagan lo que él
quería, como si fuera idea de ellos. El padre era médico y le gustaba la sensación fresca y
seca del alcohol puro; por ello se lavaba las manos en él. Era el jefe de la banda: había hecho los planes y armado
los contactos con los políticos y los canas que les habían pasado los datos.
No podía ver mucha gente junta ni la luz del sol. Además tenía la obsesión
de que todos los teléfonos de la ciudad estaban pinchados. Venía de Rosario, había estudiado hasta 4to año de
ingeniería y a veces se hacía llamar ingeniero. La Nena: Su verdadero nombre era Blanca Galeano y era
la concubina de Mereles. Una jovencita de clase media, criada en un hogar
sano, que estaba estudiando para rendir las 2 materias que debía y poder así
terminar el secundario. Era morocha, espigada, bonita y se vestía bien. Hasta
los 15 años su conducta fue normal, bailes juveniles y reuniones en casas de
amigos. A los 16 años quedo presa en la Brigada de Investigaciones de Martínez. Nando Heguilein: Su verdadero nombre era Hernando
Heguilein. Era un ex integrante de la alianza libertadora nacionalista. Estuvo
preso en Sierra Chica, donde conoció a Malito. Era un hombre de acción, un
patriota según algunos. Fue quien cruzó a la banda al Uruguay. Comisario Silva: Su nombre completo era Cayetano Silva,
jefe de policía de la zona norte del Gran Buenos Aires que estuvo a cargo del
operativo. Frío como un tipo profesional, inteligente, bien preparado, pero
muy fanático. Era paranoico, no dormía nunca, tenía una serie de ideas
extravagantes sobre el futuro político y el avance de los comunistas y de los
grasas. Era un hombre gordo, de cara achinada y voz turbia de criollo, con una
cicatriz blanca que le cruzaba la mejilla. Vivía solo en un departamento alto
en Boedo, su mujer lo había dejado años atrás y cuando la veía no la
reconocía, tenía hijos y los veía de vez en cuando y con indiferencia, como
si fueran extraños. Fontán Reyes: Su verdadero nombre era Atir Omar Nocito
y su nombre artístico era Fontán Reyes. Era el entregador, un tipo elegante,
con unos kilos de más y la cara alucinada de los drogadictos; un cantor de
tangos de 39 años que actuó en radio y televisión, y grabó un cd con 2
tangos. Chueco Bazán: Era un informante de la policía, lo tenían
enganchado como buchón a cambio de dejarlo circular por el bajo con droga y
mujeres. Un flaco nervioso que se inyectaba a cada rato; parecía un actor,
con una mirada extraviada, ojos de buitre y una sonrisa de superioridad en los
labios. Lo calentaban las embarazadas. Cuervo Mereles: Su verdadero nombre era Carlos Alberto
Mereles, de sangre fría y siempre con la mente en blanco, por eso fue
asignado chofer de la banda. Un flaco de ojos saltones, elegante, adicto al
Florinol, se tomaba casi un frasco por día. Hablaba de un modo extraño, y
había tardado bastante en entender como se formaban las palabras. Estaba en
pareja con "la nena". Era un muñeco sanguinario, siempre había
matado porque sí, y tenía varias denuncias por golpear a las chicas que vivían
con él. Relación entre los personajes: El Cuervo, Dorda, el Nene y Malito eran peronistas,
exiliados, que luchaban por la vuelta del General Perón. Sujetos peligrosos,
antisociales, drogadictos, psicóticos, asesinos con frondosos prontuarios.
Personas que parecían alucinados, como si estuvieran siempre pichicateados,
se reían siempre de cualquier cosa y no dormían nunca. Estaban en la pesada
y les gustaba matar por matar, no se podía confiar en ellos. A Dorda y al Nene Brignone los llamaban los mellizos porque
eran como hermanos, inseparables, tenían en común el modo de mirar, los ojos
claros, quietos, una fijeza extraviada en la mirada recelosa. Eran llamativos,
extravagantes, con pelo corto tipo militar y manos muy cuidadas. Estaban en
pareja y muy enamorados; eran dos pero actuaban como uno, el cuerpo era el
Gaucho, el ejecutor pleno, un asesino psicótico; el Nene era el cerebro, el
que pensaba. Cada uno era capaz de dar la vida por el otro. Su relación venía
deteriorándose y el encierro en " el aguantadero" por unos días,
potenció los problemas entre ellos, hecho que hizo estallar en una crisis a
la pareja. Su relación con el jefe de la banda era discreta. "A
Malito no le gustaban las guarangadas, no le gustaban los putos, hablaban
demasiado según él". Su diálogo se limitaba pura y exclusivamente al
trabajo que realizaban. Al ser el cerebro del grupo, era el que pensaba y
realizaba todos los planes, pero nunca arriesgaba su pellejo a la altura que
lo hacían los demás, hecho que lo llevó a no estar en el asalto al blindado
y a la resistencia en el departamento. El cuervo Mereles era el chofer de la banda, y estaba de
novio con la Nena ( Blanca Galeano). No le molestaba el hecho de estar con dos
gays, sino que estuvo hasta la muerte con ellos en el departamento número 9,
defendiendo su vida y la de sus compañeros. La banda se había movido de un lado al otro gracias a la
ayuda de Nando Heguilein, quien armaba los contactos con los políticos y los
policías involucrados. Su apoyo fue vital para poder cruzar al Uruguay. Su
intento de cruzar al Brasil con documentos falsos fue frustrado cuando los
uniformados lo detuvieron y arrinconaron a la banda. El comisario Silva, había sido traicionado con la parte
del botín, por lo que decidió hacerse cargo de la operación. Apretaba a
todo el mundo y no se iba hasta que no conseguía lo que quería, lo que le
permitió estar siempre detrás de las narices de los malechores. Éstos
odiaban a Silva, quien era su principal enemigo. El Chueco Bazán había colaborado en el asalto al camión
con los 7 millones haciendo campana en un bar cercano. Fue el encargado de
informarles a Fontán Reyes, que los iban a "mejicanear" con la
plata. Al día siguiente fue encontrado misteriosamente muerto cerca del
puerto, seguramente, asesinado a sangre fría. Importancia de los mismos Los personajes con mayor importancia en la novela fueron
los integrantes de la banda, porque aquí, la policía, los políticos o el
simple habitante tocado en alguna forma por esta historia, son simples
co-actores. El protagonismo lo tiene el anti-valor (Malito y sus secuaces),
quienes no triunfan completamente con su objetivo, pero no se rinden nunca, y
pelean hasta morir. En la ciudad de San Fernando, provincia de Buenos Aires, un
delincuente llamado Malito recibió planos y todos los datos necesarios para
poder asaltar el camión blindado que transportaba el dinero destinado a pagar
todos los sueldos de los trabajadores municipales y los gastos de las obras de
desagüe del municipio. Estos datos fueron suministrados por políticos y
policías a cambio de una parte del botín. Una vez obtenida la información, Malito comenzó a formar
la banda para realizar el delito contratando a cuatro profesionales: el Gaucho
Dorda y el Nene Brignone, alias los mellizos, y el Cuervo Mereles y Chueco Bazán. Armada la banda, los mellizos alquilaron un departamento
sobre la calle arenales destinado a ser utilizado como base de operaciones,
mientras que Malito y el Chueco Bazán alquilaron una pieza en un hotel
ubicado enfrente del Banco, donde captaban todos los movimientos del mismo. En
cambio el Cuervo Mereles quien había sido contratado para ser el chofer se
encontraba en su departamento con su novia. Al llegar el día del asalto todo se encontraba como estaba
planeado, salieron en un auto preparado el Cuervo, Dorda y el Nene Brignone,
mientras que el Chueco Bazán hacia de campana en un bar. En el momento que el camión doblaba la esquina, el auto de
los asaltantes se le cruza en el camino, descienden todos los que iban en el
auto y comienza el asalto, el cual termina con un saldo de tres custodios
muertos, uno herido y Dorda con un disparo en el cuello pero con todo el
dinero. A partir de ese momento comienza la persecución en la que el coche de
los malvivientes choca y estos se ven obligados a abandonar el auto, dejando
elementos que posteriormente serían utilizados por la policía para dar con
ellos. En este instante un hombre frena para socorrerlos pensando que se
encontraban heridos y los delincuentes aprovechan la ocasión para robarle el
auto y seguir la fuga en él. De esta manera llegaron al aguantadero donde se
encontraban preparando la retirada Malito y Nando Heguilein ( ex integrante de
la Alianza Libertadora Nacionalista. Luego los integrantes de la banda tomaron
la decisión de no pagarle a ninguno de los contactos ni entregadores, y
quedarse ellos con todo el botín engañando a todos inclusive al Chueco Bazán,
al que luego lo mataría la policía. Después se trasladaron a la casa de Nando, la que usaron
como aguantadero mientras aguardaban los contactos para cruzar al Uruguay. Una vez instalados en Montevideo la banda de Malito se
relaciona con Yamandú, quien tenía la tarea de cruzarlos a Brasil; pero
luego al ver que la policía se les acerco repentinamente pensaron que había
sido él quien los delató e intentaron matarlo. Yamandú pudo salvarse de los
delincuentes pero no de la policía y cuando lo encontraron le dio varios
datos a Silva ( comisario entregador a cargo del operativo), inclusive donde
se refugiaban. Los pistoleros al imaginarse que iban a ser delatados fueron a
la casa y se llevaron todas sus cosas justo cinco minutos antes de que llegue
la policía al lugar. Con todas las armas y la droga decidieron mudarse al
departamento número 9 de la calle Herrera y Obes, en el cual vivía una amiga
del Nene. " No se sabe como pero de alguna manera la policía
logro que se refugiaran ahí " ( pág. 137). Y de este modo pudieron
esconder en el "aguantadero" con micrófonos para escuchar lo que
tramaban. Una vez que los malhechores se encontraban adentro, la policía los
rodeó y los intimó a que salieran del mismo. " El Nene apagó las luces
y el Gaucho saltó a la piecita y salió de ahí con las armas y empezó a
repartir la Thompson, la Halcón de 9 milímetros, la escopeta de caño
recortado haciéndolas resbalar por el piso hacia las ventanas donde el Nene y
el Chueco se habían amurallado" ( pág. 150). En ese momento pensaron
que había sido la amiga del Nene quien los había "vendido" y
comenzaron a drogarse para poder estar más tranquilos durante el
enfrentamiento con la ley. Tomaron el tubo del portero eléctrico y de un modo
desafiante los delincuentes pedían que suban policías argentinos a
detenerlos ( " Traigan policías argentinos... Queremos policías
argentinos" pág. 155), ya que no iban a bajar, y luego comenzó de un
intercambio de insultos. Fue por la ventana de la pieza abandonada por donde
los policías abrieron fuego sobre los sitiados. " El tiroteo fue
repelido por los argentinos y se prolongó con intermitencias ante el asombro
de la población montevideana que comenzó a seguir los acontecimientos por
radio y televisión" ( pág. 157). Los pistoleros tenían la esperanza de
que llegue Malito y los sacara de ese infierno, mientras que del otro lado, la
policía pensaba que el jefe de la gavilla se encontraba adentro. Como les
resultaba de poca eficacia el uso de las armas de fuego comenzaron a arrojar
granadas de gases lacrimógenos dentro del departamento, técnica que no
funcionó, porque los asaltantes se cubrieron los rostros con paños mojados e
hicieron una fogata con ropa para hacer que suban los gases, producto del
calentamiento del ambiente. Luego Dorda, en el baño enciende un billete de
mil, se mira al espejo y se ríe. " Empezaron a tirar billetes de mil
encendidos por la ventana. Desde la banderola de la cocina lograban que la
plata quemada volara sobre la esquina. Parecían mariposas de luz, los
billetes encendidos" (pág. 190). En ese momento mientras la multitud que
observaba lo que sucedía desde la calle se llenaba de odio e indignación.
" Están quemando la plata", " No tienen moral", "
Son asesinos de nacimiento, criminales insensibles, inhumanos" (pág.
190), decía la población uruguaya paralizada sin poder entender semejante
acto de canibalismo. Inmediatamente después de este acto, la policía inició
un ataque brutal, poco productiva, y al pasar la noche " Desocupados los
departamentos la policía se dispuso una ofensiva final. Como primera medida
se ordenó el corte de agua corriente, a lo que se le sumó el corte de luz.
Luego se usó el procedimiento de los archiconocidos cóctel de molotov "
( pág. 209). Una vez más, en vano, porque cuando las lanzaron, los mismos
pistoleros apagaron el incendio hundiendo frazadas que le quitaban oxígeno al
fuego. Más tarde se inició un boquete en el piso del
departamento ubicado encima del ocupado por los argentinos con la idea de
inyectar monóxido de carbono por el orificio. Una vez terminado, los
uniformados tiraron varias botellas que contenían nafta a las que se le
aplicaba fuego mediante una mecha. Después de varios intentos fracasados por escaparse del
edificio la policía redobló la apuesta, y comenzó a disparar intensivamente
mientras los pistoleros disminuían los disparos. " Se pensó que estaban
ahorrando municiones, pero no era así sino que Brignone y Mereles habían
comenzado a perder sus fuerzas a consecuencia de las heridas recibidas luego
de quince horas de lucha" ( pág. 215). " El único que quedaba
entero todavía era Dorda que de vez en cuando tiraba con su ametralladora
luego de atender alternativamente a sus dos compañeros" ( pág. 215).
Luego un policía empezó a disparar desde el pasillo a la ventana y una ráfaga
de disparos lanzó al Cuervo hacia el living. " Había entrado a la
cocina para buscar un ángulo de tiro y murió sin darse cuenta, como si el
movimiento de ir hacia la luz de la ventana, lo hubiera sacado del mundo"
( pág. 216). Los oficiales arrojaron granadas de pequeño poder desde el
boquete, hasta que al final se optó por una más potente, que cuando estalló,
obligó al Nene a lanzarse corriendo hacia el living donde lo alcanzó una ráfaga
de ametralladora cerca de la puerta del baño. Inmediatamente el Gaucho se
arrastró hasta alcanzarlo, lo levantó y el Nene metió con dificultad la
mano en el bolsillo de la camisa y le alcanzó la medallita de la Virgen de
Luján, le dijo una frase al oído y se murió. Dorda era el único con vida en el departamento y " Se
iba a ir llevándose con él a todos los guanacos que pudiera" ( pág.
227); eso se lo habían jurado sin decírselo él y el Nene. Pero finalmente
al pasar el tiempo se encontró muy debilitado, sin fuerzas para disparar y se
dejó caer. Con mucha precaución ingreso la policía al departamento en el
que se encontraban el Cuervo y el Nene abatidos en el suelo y Dorda muy
malherido y al borde mismo de la muerte. Dos camilleros entraron y lo
levantaron mientras él seguía sonriendo, con los ojos abiertos y un murmullo
en sus labios. " Cuando bajaron a Dorda por la escalera los curiosos y
vecinos agolpados en el lugar y los policías se lanzaron sobre él y lo
golpearon hasta desmayarlo" ( pág. 240), mientras gritaban "
Asesinos", " Hay que matarlo". Este clima se prolongó y fueron
más los golpes que recibió, hasta que al final una ambulancia encendió la
sirena y a toda velocidad se encaminó hacia el Maciel. " El idiota que sufre el dolor de
todos" La organización de la obra no tiene complejidad alguna, ya
que como toda novela, Plata Quemada se organiza en tres partes: presentación,
desarrollo o nudo y desenlace o fin. La presentación comienza hablando acerca de los
delincuentes, su vida, su persona, su manera de ser y actuar, y prosigue con
las distintas charlas y traiciones que darían origen al asalto contra el camión
blindado. La presentación dura sólo un capítulo, el primero. El capítulo dos da pie para el inicio del nudo " El día
del asalto amaneció limpio y claro" (pág. 31). Todos los preparativos
estaban listos para atracar al camión, y eso sucedió. El miércoles 27 de
septiembre de 1965, según Piglia, comenzó el desarrollo de esta obra, que
por cierto estaría lleno de acción y suspenso. El nudo, en una breve síntesis,
se puede considerar como un plan incompleto, fallido. Un asalto planeado que
deja como saldo a un maleante herido y una huída que se convierte en una
emocionante persecución, que termina en un bloque de departamentos en
Montevideo, donde se produce el cerco policial a la banda de Malito, quien
sorprendente y afortunadamente no se encontraba en el lugar, por razones aún
desconocidas. Ésta es una novela cuya mitad se vive a la velocidad de un
automóvil arreglado para "salte" al menor toque del acelerador, y
otra mitad en un cartucho donde se siente la claustrofobia, la demencia y el
total irrespeto por la vida y las normas de lealtad a sus compañeros. Una vez acorralados por la policía , no podían hacer otra
cosa más que resistir, y eso fue justamente lo que hicieron. Estaban en la
mira de todos los policías, incluso en la de la muchedumbre que se había
acercado para ver que sucedía. Lo único que los maleantes querían era que
Silva vaya a enfrentarse con ellos. Durante 16 horas aproximadamente los malvivientes
"aguantaron" a la policía, matando a varios oficiales e hiriendo a
muchos más. Esta historia termina con un desenlace al que podríamos
denominar muerte y prisión, ya que dos de los ladrones (Cuervo Mereles y Nene
Brignone) mueren en el duelo y el tercero (Gaucho Dorda) va a prisión después
de ser reducido por el efectivo policial, y golpeado por la gente rabiosa,
cuando era transportado a la ambulancia. La novela no entrega al lector un final para Malito. Éste
queda desaparecido y el mismo autor en el epílogo enumera tres posibilidades
a su vida y su paradero futuro. La intención del autor al realizar esta obra es la de
contar un hecho ocurrido entre el 27 de septiembre y el 6 de noviembre de 1965
en las ciudades de Buenos Aires y Montevideo, respetando siempre la
continuidad de la acción, el lenguaje de los protagonistas y los testigos de
la historia. "Se trata de un caso menor y ya olvidado de la crónica
policial que adquirió sin embargo la luz y el pathos de una leyenda".
Desde el principio, el objetivo de Piglia fue el de mostrar a la gente un
suceso, quizás desconocido por muchos, pero ocurrido en nuestro país;
construyendo esta crónica con materiales verdaderos, e intentando tener
presente en todo el libro, el registro estilístico y el gesto metafórico de
los relatos sociales (según Brecht). Dentro de la tendencia actual podemos notar cómo la crónica
policial se acerca a la literatura y la nutre. Consiguiendo entonces
materiales confidenciales, Piglia pudo armar la historia, los personajes, el
habla, la época, la trama y el drama con una precisión admirable, logrando
insertar la historia en la literatura de manera desafiante. El nene Brignone, el gaucho rubio Dorda y el cuervo Mereles
se encontraban arrinconados en el departamento número 9 en Uruguay, donde
pretendían "guardarse" hasta que las cosas se calmen un poco. Gracias a diferentes fuentes de información, la policía
había logrado determinar que los fugitivos iban a esconderse allí, de modo
que ya los estaban esperando para encarcelarlos, tomar el dinero y terminar de
una vez por todas. Pero aquí es donde reside el problema: ellos, no estaban
dispuestos a entregarse así de fácil. El dinero, por lo que habían luchado tanto, por lo que habían
asesinado, era su más preciado objeto, junto con la droga, y no estaban
dispuestos a entregarlo sin obtener nada a cambio." Se iban a ir llevándose
con ellos a todos los guanacos que pudiera, se habían jurado sin decírselo
el Nene Brignone y el Gaucho Dorda" (pág. 227). De esta manera, los
tres, se atrincheraron en el departamento y comenzó la disputa con más de
300 efectivos policiales. Después de largas horas de tiroteo y sangre derramada,
Dorda comienza a reflexionar acerca del dinero y se empieza a cuestionar
cuanto deberían trabajar algunas personas para conseguir un solo billete de
mil; y entonces quema el primer billete, "En la puerta esta el nene, que
lo mira y no dice nada" (pág. 189). A ese momento, ya conocían cuales
eran sus probabilidades de escapar. El hecho de que hayan estado "
jugados" viene de una historia previa que cada uno carga en su haber,
carencias afectivas, maltratos, discriminación, que hizo que actúen de una
manera determinada. Esto es el resultado de un resentimiento contra la
sociedad con la que conviven. Sus chances de salir con vida eran casi nulas, y habían
decidido que si ellos no podían tener, lo que pensaban que les pertenecía
(dinero robado), nadie podía. " Empezaron a tirar billetes de mil
encendidos por la ventana" (pág. 190). La indignación de los espectadores que se habían reunido
para presenciar la disputa entre los malvivientes y los defensores de la ley,
era increíble: " no tienen moral, ni motivos, actúan y matan
gratuitamente, por gusto del mal, por pura maldad, son asesinos de nacimiento,
criminales insensibles, inhumanos" (pág. 190). La gente que se agolpaba
no podía creer lo que veía; mariposas de luz que se iban desintegrando,
reflejando el sentimiento de felicidad y rabia a la vez, de los malechores; y
aunque la gente, indignada, repudiaba el acto que cometían, ellos se sentían
satisfechos de esa manera. Arribamos a la conclusión de que el título se vincula con
la obra tratando de explicar un sentimiento de resentimiento y egoísmo, de
preferir no tener aquello por lo que tanto se peleó, a que lo tenga cualquier
otra persona. De esta manera ellos podían morir tranquilos más allá de lo
que la gente pensara, y saber que ni Silva ( peor enemigo) ni nadie iba a
tocar lo que le pertenecía. Plata quemada es símbolo de lo que la maldad
significa en la ciudad del tercer mundo, en un momento temporal donde la razón
es desplazada por el propósito. En la obra de Piglia se destacan como temas principales la
violencia, la delincuencia, y la maldad absoluta con que enfrentan lo hechos
los criminales, donde no existen valores sino sangre fría ( " Cuando uno
de los guardias se movió, le metió un tiro en la cara" pág. 37) y un
total desenfreno a la hora de un asalto o de enfrentarse a la policía (
" El Gaucho odiaba a los canas y antes de que el tipo tuviera tiempo de
suspirar, le metió un tiro el pecho" pág. 123). La novela aborda esa posibilidad de lo humano de desatarse
de todo control, y avanzar hacia ese abismo que es el mal absoluto. Ese
resentimiento, fruto de una niñez poco común, sufrida, hace que ellos (
criminales) actúen como lo hacen, sin importar las consecuencias, y siempre
haciendo prevalecer sus intereses por sobre los de la sociedad. Las drogas, el amor, la homosexualidad y la traición son
los temas secundarios en esta novela ( " La plata es como la droga, lo
fundamental es tenerla, saber que está, ir, tocarla, revisar en el ropero,
entre la ropa, la bolsa, ver que hay medio kilo, que hay cien mil mangos,
quedarse tranquilo. Entonces recién se puede seguir viviendo" pág. 44).
Los personajes son drogadictos feroces y a la hora de matar no hacen distinción
alguna, hasta traicionan amistades por dinero ( " Se iba a tener que
tirar para que no lo mataran" " Nadie abandona a un compañero
herido sin tratar de ayudarlo y nadie mata a un socio que ha actuado lealmente
como si fuera un buchón" hablando de Yamandú en la pág. 126), que por
último termina convirtiéndose en cenizas. Existe también una historia de
amor entre dos malvivientes gays, los cuales demuestran tenerse mucho cariño
y respeto, llegando a ser capaces de entregar la vida, el uno por el otro.
Eran muy unidos a tal punto que llegaron a llamarlos los mellizos, pero el
destino hizo que una bala terminara con esa relación. A pesar de que los últimos son tomados como temas
secundarios, cabe destacar que son un factor de gran relevancia para crear un
clima propenso para que el lector se introduzca en la escena del escándalo y
terror en las calles de los países limítrofes. Esta obra está contenida en diferentes marcos que hacen
posible una apreciación más completa de la misma. En el aspecto geográfico se desarrolla en dos lugares: San
Fernando y Montevideo, o generalizando, Argentina y Uruguay. En Argentina: Departamento de la calle Arenales y Santa Fe: Es el " aguantadero" en el que se planeó el
asalto al camión y también es el lugar en el cual se refugiaron los
delincuentes luego del mencionado robo. Este escenario sería luego allanado
por la Policía Federal, cuando los maleantes ya habían cruzado al Uruguay. En este recorrido se sucedieron impresionantes tiroteos
entre los "pistoleros" y varios agentes de la Policía Federal.
También se sucedió un cambio de vehículos de los delincuentes ya que su
primer transporte para escapar fue dañado en la persecución; luego de dar un
trompo salieron del automóvil y robaron otro para seguir la fuga. En Uruguay: Departamento en el centro de Montevideo: Es el lugar en el cual los protagonistas se refugian luego
de haber realizado el robo y de haber cruzado al Uruguay. Se mantienen
encerrados allí por dos días. Es el sitio en el que los delincuentes estaban cambiando
las placas de un auto y fueron vistos por la Policía. Allí se produjo un
tiroteo en el que murió un agente y también fue el lugar que delató a los
integrantes de la banda en Uruguay. En su intento por ocultarse, los personajes se instalan en
esta vivienda, que es en realidad la emboscada final de la policía, y en la
cual ellos caen. Allí se atrincheran durante más de quince horas,
resistiendo los ataques de la autoridad y es dónde los "pistoleros"
matan a varios uniformados antes de que puedan reducirlos, matando a dos de
ellos y deteniendo malherido al tercero. En el marco social aparecen los grupos sociales fuertes, de
poder, personificados por la policía, políticos y los medios, y la clase
marginal que es representada por los delincuentes. El pueblo curioso toma un
segundo plano, de mínima participación en la obra: se limita al continuo
repudio para con los criminales. En esta crónica la policía, los políticos
y los habitantes son co-actores de los protagonistas, que en este caso serían
los delincuentes, el sector marginal con un profundo resentimiento social. Espiritualmente hablando, los malvivientes se manejan de
una manera muy especial, muy particular. Ellos no tienen moral, sino que usan
su propia escala de valores y código de honor para relacionarse con el medio
en el que se desarrollan y en el cual siembran tanto pánico. Ese
resentimiento social que tienen atrapado en el cuerpo, es una bomba de tiempo,
que estalla en pedazos desatando la locura y descontrol de los mismos, creando
un clima de malestar generalizado. Sus vivencias, su pasado, su historia, hace
que cada uno de ellos tenga una manera de ser bastante complicada, difícil de
entender, pero no por eso imposible de descifrar. Cada uno tiene sus propias
reglas y su mente, que se mantiene en lo que se piensa que es mejor; un
condimento excelente para esta clase de novelas: decisiones en fracciones de
segundo y una completa ignorancia acerca de lo que puede ocurrir. Estos aspectos contribuyen de manera imprescindible para el
entendimiento y la comprensión más profunda de este hecho, facilitando el análisis
del texto y la relación con otros temas. Realizando un análisis acerca de la obra podemos notar que
el narrador es testigo, relata una historia real producto de una larga
investigación nacida de aquel encuentro casual y fantástico en un vagón de
tren camino a la ciudad de La Paz, donde tropieza con la amante de uno de los
protagonistas de la historia. Redacta su obra hablando siempre en tercera
persona, fuera de la obra y es no omnisciente. Se vale de la jerga delictiva, policial y argentinismos
para narrar los hechos, ubicando al lector en un ambiente propicio para
entender la tendencia actual de los actos salvajes que se producen en la
sociedad. Estos son algunos ejemplos de ese lenguaje especial:
Piglia enfoca su perspectiva desde los criminales, siguiéndolos
tanto en las acciones, como en sus pensamientos; su línea histórica es
ordenada, es decir, de principio a fin sin tropezar en el camino. Otra
característica importante de la novela son las rupturas de tiempo: de a
ratos utiliza la técnica de la televisión para contar lo que está
sucediendo en el momento, o sino, utiliza lo novelesco, usa la noticia o crónica
de diarios, empleando el tiempo verbal pasado. La delincuencia, la policía, el narcotráfico y el sexo
crean el ámbito marginal en el que vive esta banda que representan a los
antihéroes del momento. Su profesión es la de robar, viven escapándose de
la ley, se drogan de la misma manera que respiran, y están en continua
relación con desconocidos. Depositan su confianza en cualquier desconocido
buscando una salida a la continua lucha que significa su vida. En toda la obra podemos destacar el tono realista que
Piglia configura con los datos recopilados a través de largo tiempo, donde
resaltan la crudeza y el detalle. La obra se divide en dos clases de
escenas: de tiempo rápido y de tiempo muerto. Cuando la banda atraca el
blindado y huye de la policía escondiéndose donde puede, estamos leyendo
las escenas rápidas, mientras que la espera de los documentos, el
aislamiento de la sociedad para pasar desapercibidos, nos muestra escenas
lentas, muertas, donde podemos apreciar ese clima especial, y la situación
del personaje. El libro cuenta con las particularidades necesarias para
atraer a aquél interesado por las novelas de acción, policiales. Cuenta
con el delito ( asalto al camión), los delincuentes ( la banda de Malito),
la policía ( continua persecución a los malechores), la víctima ( desde
los afectados por los sus sueldos, hasta los heridos y muertos), el cuerpo
del delito ( el dinero, que luego desaparecería) , el móvil del delito (
vivir tranquilo, instalar un restaurant argentino en New York y trabajar con
la clientela latina, cambiar el modo de vida) y un desenlace lleno de
incertidumbre. En los momentos justos, Piglia utiliza el recurso del
suspenso, paralizando la trama a su gusto y dejando al lector en espera de
una resolución inmediata. Emplea también la intertextualidad para contar
la historia a partir de los relatos de el cronista de el diario " El
mundo". Algunos de ellos que podemos destacar son:
También aparecen en la novela microhistorias, usando el
recurso del recuerdo, como por ejemplo las historias de la niñez del Gaucho
Dorda: " No decían nada, el Gaucho hablaba poco ya en ese tiempo, tenía
catorce, trece", " Eso era en el `57 o en el `58. Ya había
empezado a andar con armas en ese tiempo", " Eran iguales, él y
la Rusa, no sabían decir bien lo que sentían. La iba a ver y se sentaba
con ella y la miraba tocarse entre las piernas y por eso le pagaba lo que
había ganado o lo que había robado por las quintas, en los galpones de la
estación, en los fondos del almacén del turco Abad". Otro de los recursos utilizados es la técnica cinematográfica:
a veces, con las palabras da la impresión de que está haciendo un plano íntimo
de alguna persona en especial, y a veces parece que cuenta la historia a lo
lejos. Por eso podemos relacionar al cine, la literatura, y al periodismo,
que se complementan para hacer una obra más interesante y atrapante. Según nuestro punto de vista, la novela " Plata
Quemada", de Ricardo Piglia, se relaciona estrechamente con la
corriente vanguardista debido a las características que presenta la obra.
La experimentación con un nuevo lenguaje y la ruptura con formas estéticas
tradicionales hace de esta obra una atrapante historia. Dentro de la novela podemos encontrar diferentes
variantes utilizadas por el autor; una de ellas es la metáfora ( "
mariposas de luz", billetes encendidos); la imagen es otra técnica
utilizada ( fantasías sexuales de Dorda en prisión), el uso de la jerga
delictiva y policial propia de la obra ( merca, porro, buchón, cana, etc),
y la inclusión de argentinismos en el relato: el voseo y el
"che". Piglia en su relato nos ofrece un lenguaje desintegrado
que no se preocupa por los significados y que le brinda al lector una
pluralidad de ideas, como en el caso de la misteriosa desaparición de
Malito, donde nadie sabe realmente lo que sucedió con él, en las horas
siguientes al encierro. En la obra el autor deja de ser un narrador absoluto para
convertirse en testigo-narrador-protagonista y es por eso que los personajes
de la historia son observados por éste, desde adentro. La descripción de los hechos se van contando cronológicamente,
pero a su vez, el relato se va fragmentando en múltiples planos y se va
desarticulando el orden temporal. El autor rompe con los límites entre
pasado-presente y futuro. En síntesis, el escritor, no tiene como intención
transmitir conceptos sino que desea mostrar la irracionalidad de los
personajes. Esta historia corresponde a la vanguardia, es una renovación de
la literatura, un nuevo estilo. Flia. Raviolo Publicación enviada por Flia. Raviolo Contactar mailto:ajraviolo@arnet.com.ar Código ISPN de la Publicación EpyylFlkEEnxVGxLvY Publicado Wednesday 22 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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