Monografias | Julio Ramón RibeyroJulio Ramón RibeyroResumen: Tema y caracterización del autor. Trayectoria biobibliográfica de J. R. Ribeyro. Caracterización estética de su producción literaria. Análisis del cuento "Los merengues". El presente trabajo tiene por finalidad dar a conocer a los
compañeros y al alumnado en general cuales son los rasgos característicos que
presenta Julio Ramón Ribeyro tanto en la construcción de sus textos como en la
posición qué el toma y tiene como persona natural y conciente de su realidad
adyacente. Par dicho propósito nos hemos remontado a la lectura y análisis de
uno de sus cuentos que pertenece a LA PALABRA DEL MUDO. En el primer capítulo hablaremos acerca del tema y
caracterización del autor como se presenta a la comunidad literaria de su
tiempo, donde se logra ubicar por sus características narrativas y como es
calificado por su progresivo trabajo. El capitulo II es sin duda una significativa muestra de la
biografía del insigne escritor urbano así como de una cronología de sus obras
escritas a lo largo de su vida como de ediciones póstumas en homenaje del
autor. El capitulo III explica y detalla los estilos los temas que
el autor toco en sus cuentos, el estilo singular, las influencias que recibió
de otros autores de renombre y los recursos literarios como narrativos para
desarrollar sus corpus narrativos. El capitulo IV es sin duda el capitulo más extenso y
significativo de todo el trabajo, en el se centra el análisis de uno de los
cuentos del autor: Los Merengues. Par dicho fin se usa el esquema de de Lázaro
Carreter buscando de esta forma un claro y letal significado del cuento, su tema
y los subtemas que circundan el corpus narrativo. TEMA Y CARACTERIZACIÓN DEL AUTOR Entre 1929 y 1994, en un país de cuyo nombre
sobradamente nos acordamos –Perú- vivió un escritor del boom
latinoamericano, tan marginal como los personajes que desfilan a lo largo de
su obra: sublime prolongación de la permanencia en el tiempo, de quien en
vida fuera Julio Ramón Ribeyro Valle; nuestro tema de ocasión. Es poco lo que Ribeyro ha escrito para la novela; algo más
lo que dedicó al teatro, regulares sus elucubraciones críticas, muchísimo
su registro personal y copiosa, abundante, cuantiosa y profusa su producción
cuentística. En suma, la obra de Ribeyro es vasta y muy difícil de
seleccionar. Elegir un cuento de Julio Ramón puede tomar tanto tiempo o más
del que tomaría leer toda su obra, a menos que nos aproximemos al todo con
un criterio discriminador; por ejemplo, un texto que ponga a prueba la tan
mencionada objetividad del narrador riberyano, dada su alta carga emotiva y,
naturalmente, efectiva, en el horizonte de la recepción (lector). Aun así
– y en realidad así es- podríamos llegar a la conclusión de que más de
un cuento cumple con dicho criterio. Entonces, no hay salida. También el
lector tiene derecho a hacer valer sus preferencias, siempre que le parezca
que un texto cumple más que otro. En síntesis, el texto a elegir deberá
ser una narración que no pueda ser leída sin dejarse afectar, sin permitir
que la emoción embargue y cumpla su rol de comprometer más allá de lo
necesario la susceptibilidad del lector, quien pone en todo momento a duda
la inafectación del narrador frente a los hechos. Así, de una nueva Edición
de La palabra del mudo preparada por PEISA en este año, hemos tomado el
cuento Los merengues como el texto capaz de poner a prueba la objetividad
del narrador Riberyano, y mostrar cómo funcionan las estrategias
discursivas de Ribeyro en la consolidación de dicha objetividad. Ya para muy pocos es ajeno saber que mientras que en los
años del boom se difundía la idea que un gran escritor debía gozar de
publicidad y fama, de alguna manera Ribeyro era la negación del boom. A
decir de sí mismo: "Escritor discreto, tímido, laborioso, honesto,
ejemplar, marginal, intimista, pulcro, lúcido: He allí algunos de los
calificativos que me ha dado la crítica. Nadie me ha llamado nunca gran
escritor. Por que seguramente no soy un gran escritor". Y es que al
inicio de su carrera literaria – y aún mucho tiempo después- Ribeyro creía que sólo una gran novela podría
convertirlo en el gran escritor que añoraba y no creía ser. Pero esa
percepción de su propia obra fue cambiando y el cuento lo fue ganando hasta
adueñarse de las páginas con las que alcanzó, como muy pocos, gran
lucidez para la evaluación de la vida, la literatura, y su propia labor
creativa. Así, Miguel Gutiérrez en su texto La generación del 50: un
mundo dividido opina que Ribeyro no sólo es el más grande maestro del
cuento y la narración corta del Perú, sino uno de los mayores de la lengua
española del siglo XX y su nombre con toda justicia debe figurar al lado de
Borges, Rulfo, Cortázar, Onetti y García Márquez. Ribeyro en suma, es un gran escritor no porque ahora su
fama esté en crecimiento, o porque su publicidad después de muerto haya
aumentado estrepitosamente. Es un gran escritor porque en él comienza el
valor de poner la obra del hombre por encima de cualquier moda o tendencia,
sabiendo siempre que al hombre lo desfigura la transitoriedad y toda obra se
configura en la permanencia; por ello afirma: "Lo que quedará de mí
será lo que escribo y todo lo demás (…), carece completamente de
importancia. Debo hacer lo único que sé hacer más o menos bien, lo que me
agrada hacer y lo que otros no pueden hacer en mi lugar: escribir mis
historias boludas o sutiles, hasta reventar". Y sigue: "El
más insignificante de los hombres deja una reliquia – su pantalón, su
medalla…- pero son pocos los que dejan un a obra. Por ello la reliquias me
deprimen y las obras me exaltan". En síntesis – a decir de José
Antonio Bravo- hay que considerarlo un escritor marginal no por los temas
que elige sino por su actitud como creador, alejada de la publicidad y la
propaganda, tal como el mismo lo entendía: "El mudo, además de los
personajes marginales de mis cuentos, soy yo mismo. Y eso quizás porque,
desde otra perspectiva, yo sea también un marginal". Primero pesimista, ya más maduro, escéptico e irónico:
"Toda la gente me considera un escritor muy sombrío, muy trágico,
es decir, pesimista, cuando hay, yo creo, cosas muy divertidas. Yo me
divierto mucho cuando escribo." Hace coincidir sus historias y la
forma de contarlas con su manera de ver al hombre, la vida y la literatura: "El
hombre es un animal solitario, si cree en algo se engaña, si procura algo
fracasa, la vida es un proceso irremediablemente destructivo; la historia de
la humanidad un melancólico disparate. En cada uno de sus cuentos un
personaje sufre el sinsentido de la vida porque al fin y al cabo, opino
siempre que "La vida no tiene sentido y, por tanto, no hay que empeñarse
en buscarlo."Escritor marginado, exiliado (física y
existencialmente hablando) que escribe por placer (sin pretenciones morales
o sociales), que desaprueba la experimentación, abdica de las ideologías,
que es ecléctico en cuanto a las teorías estéticas, sobrio en su
presentación formal, que huye de lo institucional con todos los sentidos de
la vida y el pensamiento, que desconfía de la revolución y sus buenas
intenciones y métodos; en pocas palabras, Ribeyro es tan desarraigado como
sus personajes, y privilegia únicamente la relación con su propia
interioridad. (Alejandro Losada) La narrativa del boom ha sido estudiada siempre a partir de
los autores que han llenado los ojos del público, que han traspasado las
fronteras nacionales y continentales y que han sido apoyados por editoriales
muy conocidas y poderosas. Pese a ello, aun cuando muchos de estos escritores
han escrito cuentos de calidad, poco se les conoce por ese tipo de narrativa.
Felizmente, muchos años después del triunfo del boom, ya nadie duda de la
importancia que tuvo el cuento en el desarrollo tan espectacular que tuvo la
narrativa hispanoamericana desde los años 50. Ello, entre otras cosas, ha
permitido que autores con una producción importante pero con poca distribución
y propaganda, hayan salido a la luz pública respaldados por editoriales de
prestigio. Es el caso, por ejemplo, de Julio Ramón Ribeyro. Ribeyro coincide con los escritores de su generación en
apostar por una profesionalización de su labor literaria, pero es un elemento
atípico dentro de la globalidad del boom, por su negativa a aceptar y ensayar
todas las novedades técnicas que la literatura europea y norteamericana de la
primera mitad del siglo ha impuesto. Se siente heredero de una tradición
realista del siglo XIX hasta el extremo de haber sido denominado con cierta
ironía "el mejor narrador peruano del siglo XIX". Sino, baste tomar
en cuenta las puntualizaciones de Donald Shaw acerca de las características técnicas
novedosas más comunes en los escritores del boom:
Ribeyro sólo cultiva con profusión la última de las
puntuaciones. sus símbolos contribuyen a crear en los cuentos un ambiente mágico,
que carga de originalidad unos relatos que ni por el tema ni por la técnica
constituyen una novedad narrativa. Nuestro autor se muestra reacio en la
utilización del resto de caracteres novedosos, imprescindibles en muchos
escritores del boom, porque su estilo consigue una cualidad difícilmente
igualable precisamente en el relato lineal. Aunque además del símbolo, como
bien sostiene Jorge Ruffinelli en tendencias formalistas de la narrativa
hispanoamericana, Ribeyro también practica la llamada metaliteratura, es
decir, cuestiona su materia literaria a través de sus propias obras
literarias.
Una realidad política e histórica común (movimientos
obreros, decepción que produce el proceso bélico del 39 al 45, democracias
pasajeras, dictaduras, crisis de valores, ausencia de liderazgo), coincidencia
cronológica (nacidos entre 1925 y 1935), presencia de impulsores
intelectuales, concurrencia a espacios comunes (universidades y cafés), y la
semejanza en la búsqueda lectora (Borges, Arreola, Rulfo, Carpentier,
Faulkner, La Generación Perdida, Kafka, Bioy Casares, Neruda, Vallejo,
Baudelaire y los simbolistas, la cadena Dadá y los surrealistas desde Bretón,
los grandes novelistas del siglo XIX incluyendo la Generación del 98,
Arguedas, Alegría); no son suficientes razones –por increíble que parezca-
a opinión de José Antonio Bravo, para afirmar que Ribeyro, Guevara, Delgado,
Zavaleta, Vargas Vicuña, Congrains, Valcárcel y Vargas Llosa, entre otros,
forman parte de una generación. La Generación del 50 se desarma ante la
imposibilidad de reconocer en ella un destino común; la ausencia de un guía
ideológico y la oposición política a la formación de un sistema
doctrinario sólido, son las principales culpables de haber desdibujado el
manoseado título de generación para el grupo del 50. Más allá del hecho de
que José Antonio Bravo tenga o no razón, es importante rescatar que ayer,
hoy y siempre, memorables miembros de este grupo del 50, han negado su condición
de pertenencia. Es el caso de Pablo Guevara, poeta, y como para no dejarlo sólo,
el caso también de Julio Ramón Ribeyro, que confirma así, de todas las
formas posibles, su distanciamiento, o como se quiera, su marginalidad. TRAYECTORIA BIOBIBLIOGRÁFICA DE J. R. RIBEYRO
Murió en el hospital de enfermedades neoplásicas en
diciembre de 1994.
La obra de Ribeyro permaneció durante buen tiempo oculta
para el gran público; sin embargo, con el paso del tiempo sus cuentos y
novelas han llegado hasta nosotros a tal grado que hoy nadie duda de su
calidad y trascendencia. Aunque Ribeyro empezó a publicar casi a la par que
los autores del boom siempre se mantuvo al margen del montón editorial. La difusión masificada de la obra de Ribeyro es mérito
de del editor Carlos Milla Batres, debido a que las primeras ediciones de
sus libros de cuentos, e inclusive novelas fueron muy poco difundidas.
Algunos de sus libros ya alcanzaron ser traducidos al francés, al inglés,
al italiano e inclusive al alemán. Wolfang Luchting afirma que este desconocimiento de su
obra se ha debido, en parte, a que el lugar de líder de la generación lo
ha ocupado siempre su compatriota Vargas Llosa y, por otro lado, al
temperamento solitario y tímido de Ribeyro, que siempre le ha llevado a
ocultarse y no hacer propaganda de su obra.
1964 "Las botellas y los hombres" 1964 "Tres historias sublevantes" 1972 "Los cautivos" 1972 "El próximo mes me nivelo" 1973 "La palabra del mudo" (I y II - compilación) 1977 "Silvio en el rosedal" 1977 "La palabra del mudo" (III - compilación) 1987 "sólo para fumadores" 1992 "Relatos santacrucinos" 1992 "La palabra del mudo" (IV – compilación) 1995 "Ribeiro, la palabra inmortal"
(publicación póstuma de seis cuentos aparecidos en revistas). Cabe anotar que en 1994 poco antes de la muerte de
Ribeyro y casi al mismo tiempo de recibir el premio Juan Rulfo, se público
en Alfaguara una edición de sus cuentos completos, en un tomo que contiene
los casi noventa cuentos de la palabra del mudo. También en ese año se
publicó otra edición de La palabra del mudo, en Lima, con relatos que no
habían sido incluidos anteriormente.
1960 "Crónica de San Gabriel" 1965 "Los geniecillos dominicales" 1976 "Cambio de guardia"
CAPÍTULO III
Luis Alberto Sánchez en La literatura peruana; derrotero
para una historia cultural del Perú, destaca a Ribeyro junto como Enrique
Congrains como dos autores que juegan un papel importante en la renovación de
la narrativa de mitad del siglo XX, por la autenticidad y espontaneidad al
tratar los temas referentes a la evolución externa del país y la paralela
evolución interior de la sociedad. Sus páginas constituyen el retrato más
completo de la Lima del siglo XX. Por su parte Isolina Rodríguez, sostiene que el complejo
mundo en crisis, exhibido por los escritores de mitad de siglo, puede
sintetizarse en los cuentos de Ribeyro sobre la base de un eje que soporta la
dicotomía entre oficialidad y marginalidad sociales. Complementando esta
idea, Ángel Esteban agrega que la dicotomía oficialidad/ marginalidad se
sustenta sobre la base de una serie de tipos de personajes, que oscilan entre
los integrados al sistema y los absolutamente marginados, y, entre unos y
otros, con rasgos que pertenecen a ambos, los desarraigados. Sobre todos ellos
se sitúa la mirada amarga, profunda y desengañada del narrador ribeyriano,
que al exponer sentimientos de frustración, alienación, perplejidad,
instinto de conservación, timidez, incapacidad para la lucha por la ascensión
social o para las relaciones interpersonales, de los personajes, permite
establecer un paralelismo con el estado interior del autor. De este modo, Ribeyro, ha abarcado una amplia temática,
buena parte de la cual – según sostiene Catalina Adrianzen- se encuentra
enmarcada en la llamada literatura urbana, narrativa que muestra particular
madurez en el tratamiento de la problemática que empezó a desarrollarse en
torno a Lima, capital que se ha ido transformando en una urbe macrocefálica
donde confluyen los habitantes de todas las regiones del país. Así, en la
narrativa de Ribeyro confluyen personajes de culturas diversas, de clases y
circunstancias sociales muy distintas. Por estos rumbos, la clasificación temática de Ribeyro
puede completarse a partir de tres visiones, fundamentalmente:
Alberto Escobar en La narración en el Perú,
asegura que Ribeyro es uno de los autores de las últimas promociones
preocupados por descubrir al hombre, y que para ello recoge
experiencias obtenidas por anteriores generaciones de escritores y
ensaya un estilo sencillo, objetivo y a la vez muy preocupado por la
calidad literaria de la expresión. El estilo riberyano siempre fue clásico por la
fineza con que constata los hechos humanos y por su lenguaje sutil,
carente de voluptuosidades o retorcimientos. Pero aunque al principio
no se salió notoriamente de los cánones del cuento realista ni
experimento mucho con las técnicas narrativas modernas, si lo hizo
después y bastante pronto. Ya en cuentos de circunstancias empezó a
experimentar con lo fantástico (como en "Doblaje" o
"La insignia"), y con técnicas nuevas, como en
explicaciones a un cabo de servicio, que sin llegar a serlo
plenamente, linda en el monólogo interior; el que también practicará
luego en cuentos como Silvio en el rosedal y El carrusel. Pronto también
abandonó al impecable narrador omnipresente de su primer libro, para
construir un narrador versátil (intercambiable), consiguiendo pasar
del tono pesimista de Los gallinazos sin plumas, a un tono más bien
escéptico, manifiesto en el sentido del humor y la ironía que, a
partir de El banquete comienza a cobrar presencia; sentido del humor
que a veces viaja de la sonrisa tenuemente burlona a la carcajada
limpia, aun cuando no abandona cierto sentido melancólico (Ej.
Alienación, Tristes querellas en la vieja quinta) Ribeyro revela en sus relatos un sereno
escepticismo, es decir, una indagación en el modo de transcurrir el
tiempo y la vida del hombre, sin intentar obtener respuestas concretas
para el sentido de la vida. A decir de Ángel Esteban la obra de
Ribeyro no significa tanto la descripción de un universo como el
proceso de toma de conciencia del narrador con respecto a lo que lo
rodea. Sólo le interesa lo único que puede aprehender: su propia
forma de arte. El estilo de Ribeyro es un estilo endeudado con los
grandes narradores del siglo XIX, como Chejov, Maupassant o Balzac.
Ribeyro es uno de los autores más representativos del nuevo
objetivismo de mitad de siglo (es decir, un realismo desprovisto de
sentimentalidad) y de un expresionismo aprendido de Kafka que destaca
lo grotesco de ser marginado a través de melancólicos asomos biográficos. La influencia de Kafka en Ribeyro ha sido señalada
en multitud de ocasiones, sobre todo en los cuentos más fantásticos
o en aquellos en los que la lógica del relato desborda el sentido común
de la realidad cotidiana; es más, los cuentos fantásticos de Ribeyro
no son un simple juego o divertimiento, sino que tienen un sentido
profundamente metafísico y existencial, y recuerdan en cierta medida
a ciertos aspectos de los relatos de Borges. La instancia narrativa de Ribeyro a decir de
Catalina Arianzen, está entre las convenciones o códigos que
corresponden al relato de corte sicologista, caracterizado por un
narrador que actúa como una cámara fotográfica, cuya función es
principalmente la de registrar, observar. El narrador ribeyriano es
una conciencia reflexiva, es decir, una conciencia que reflexiona
sobre el mundo observado; y el escepticismo es el fundamento del modo
de ver ese mundo. El mismo Ribeyro planteó que su obra obedece a
ciertos presupuestos básicos que serían tres: 1) De imbricación, es
decir, la creencia de que todos están relacionados con todos.
"En nuestra época es imposible vivir solitariamente, sin sufrir
las repercusiones del entorno. 2) La creencia en la imposibilidad de
conocer lo que llamamos la verdad, de alcanzar lo indubitable.
"Nos movemos en un mundo de conjeturas, más o menos
demostrables, pero rara vez evidentes". 3) El azar. "En
nuestra vida, por más que creamos dirigirla el azar desempeña un
papel esencial". De otro lado, la ironía también es una de las
características de la narrativa de Ribeyro. Es una de sus estrategias
discursivas. El elemento irónico y humorístico, como es sabido,
juega un papel importante en la literatura, y se presenta como un antídoto
para no caer en el nihilismo absoluto o la desesperación. Sin embargo, y tal como lo sustentan diversos
estudios, es posible identificar que el discurso narrativo de Ribeyro
revela procedimientos tales como el empleo de estrategias de
distanciamiento; las cuales se realizan mediante el uso de la variación
del punto de vista y de la focalización; el uso de las
presuposiciones y el de la ironía y del humor.
Estas estrategias son utilizadas por Ribeyro para situarse frente a la
materia narrada en una perspectiva de objetividad artística. Éstos
últimos componentes, además de ser factores de distanciamiento, actúan
como atenuadores de lo trágico. La focalización según Genette, alude al hecho
significativo de que los sucesos del relato se nos van revelando tal
como se han presentado en la experiencia de alguien. Las presuposiciones son significados adicionales
que están implícitos en ciertas expresiones. La ironía consiste en evaluar una situación
repitiendo una frase que sirve para otra situación, evaluando así,
dos cosas a la vez: la situación misma y el lenguaje con el que
hablamos de la realidad. La fluctuación del punto de vista ocurre porque el
narrador transfiere provisionalmente su función a uno de los actores
lo que le permite una perspectiva de objetividad. Así el narrador
consigue neutralidad, ya que subraya el hecho de que lo que refiere le
ha sido confiado por el personaje, se remite pues a la fuente. El empleo de la ironía también es parte muy sutil
de lo no dicho (presuposiciones), porque presupone su actualización
por parte del lector. Por tanto, contribuye también a una visión
neutral y objetiva, del mundo narrado. Finalmente, la ironía como estrategia de
distanciamiento sirve para mostrar la materia narrada a través de las
diferentes ópticas y para atenuar la afectación. La ironía cumple
la función de recurso distanciador del narrador, respecto a la parte
trágica de los acontecimientos. Ello posibilita evitar el melodrama,
el desborde sentimental que impediría una asunción objetiva y
racional del mundo narrado. Concluyendo, esta modalidad narrativa de
neutralidad y objetividad coincide totalmente con la visión escéptica
del mundo que se atribuye a Julio ramón Ribeyro; y es también
coherente con el objetivo del escritor de propiciar la participación
activa del receptor, a quien le toca conocer, reconocer, completar,
interpretar y evaluar el mundo representado. CAPÍTULO IV ANÁLISIS DEL CUENTO
"LOS MERENGUES" Las palabras que a continuación veremos han sido
colocadas de acuerdo a como van apareciendo en el texto de "Los
Merengues": Keroseno; kerosén sustantivo masc Queroseno (gr. keros, cera + -eno, sufijo usual en
nombres técnicos de hidrocarburos), sustantivo masc.Fracción de petróleo
natural, obtenida por refinación y destilación, que se destina al
alumbrado y se usa como combustible. Merengue (fr. meringue) substantivo masc 1 dulce de claras de huevo batidas y azúcar,
cocido al horno. 2 alfeñique, persona delicada. adjetivo us. tb. c. substantivo 3 propio o relativo al Real Madrid club de fútbol. substantivo masc 4 P. Rico. parte que, en número de seis, compone
la danza puertorriqueña. 5 S. Dom. baile típico. 6 Argent., Parag., Urug. lío, desorden, trifulca. Desalado, desalada adjetivo acelerado, ansioso. Coscorrón (de cosque) substantivo masc 1 golpe en la cabeza que no saca sangre y duele. 2 fig, fam percance, contratiempo debido a la
inexperiencia o tozudez. 3 Can. coscurrón. Emparar verbo transitivo Perú. aparar, recibir con las manos. Pionono (fr. pied de nonne) substantivo masc bizcocho enrollado relleno de crema y cubierto de
azúcar. Corbatín substantivo masc 1 corbata corta que se ata por detrás con un
broche, o por delante con un lazo sin caídas. 2 fig, fam Irse, o salirse, por el ~, persona muy
flaca y de cuello largo. Estridente (lat. stridente) adjetivo 1 [ruido] Agudo, desapacible y chirriante. 2 [color, gusto, etc.] En que hay exageración,
contraste violento, impresión fuerte, etc. 3 que está por encima de lo normal. 4 lit que causa ruido. Rapaz (lat. rapace) adjetivo 1 inclinado al robo o a la rapiña. 2 adaptado para coger y sujetar una presa, como las
patas anteriores de una mantis. adjetivo us. tb. c. substantivo fem 3 ave depredadora con los rasgos anatómicos
perfectamente adaptados a este tipo de dieta; tiene la vista muy
aguda, el pico y las garras fuertes y afilados, y vuela a gran
velocidad. Algunas tienen hábitos diurnos (rapaces diurnas); como las
falconiformes, y otras nocturnos (rapaces nocturnas); como las
estrigiformes. substantivo masc o fem muchacho de corta edad. Calaña substantivo fem abanico ordinario con varillaje de caña. Calaña (lat. v. qualania ? l. qualis, como,
cual) substantivo fem 1 muestra, patrón, forma. 2 fig Índole, calidad, naturaleza. Puede calificarse con los adj. buena o mala: ser de
buena o mala ~. Cuando no lleva calificativo es desp.: va con gente de
su calaña. Empalagoso, empalagosa adjetivo 1 [manjar] Que empalaga. adjetivo us. tb. c. substantivo 2 [pers.] Que causa fastidio por su zalamería y
mimo. Dependiente adjetivo 1 que depende: sucursal ~ de una oficina central. substantivo masc 2 empleado, esp. de comercio. 3 que sirve a uno o es subalterno de una autoridad. Barullo (port.) substantivo masc 1 confusión, desorden. locución adverbial 2 A ~, en abundancia, en cantidad. Parroquiano, parroquiana adjetivo us. tb. c.
substantivo 1 relativo a determinada parroquia. substantivo masc o fem 2 cliente que se sirve de un comerciante o
industrial con preferencia a otros. Palomilla (dim. de paloma) substantivo fem 1 mariposa nocturna, cenicienta, de alas
horizontales y estrechas y antenas verticales, que causa grandes daños
en los graneros (Sitotroga cerealella) 2 mariposa muy pequeña. 3 ninfa (insecto). 4 fumaria. 5 Palomilla de tintes o simplte, ~, onoquiles. 6 parte anterior de la grupa de las caballerías. 7 caballo de color muy blanco, semejante al de la
paloma. 8 tornillo con dos alas, como de mariposa, que
sirven para enroscarlo con los dedos. 9 cojinete. 10 armazón de tres piezas, en forma de triángulo
rectángulo, para sostener tablas, estantes, etc. 11 punta que sobresale en el remate de algunas
albardas. 12 en los coches de cuatro ruedas, cada uno de los
dos trozos de hierro que van de la caja a las ballestas del juego
trasero. 13 paloma, grano de maíz tostado. 14 paloma, agua con aguardiente anisado. 15 Amér. fam plebe, gentuza, vulgo. 16 Amér. fam grupo de personas que suelen estar
juntas. substantivo fem pl 17 paloma (ondas). substantivo gén común 18 Chile, Perú. niño, muchacho. substantivo fem 19 Hond. pandilla, grupo de muchachos vagabundos o
de personas que acostumbran reunirse para divertirse o pasar el rato. Replicar (modelo de conjugación 1) (lat.
-are; doble etim. replegar) verbo intransitivo 1 instar o argüir contra la respuesta o argumento. 2 DER impugnar el actor la contestación del
demandado. verbo intransitivo us. tb. c. transitivo 3 poner objeciones a lo que se dice o manda: los niños
no replican; no repliques mis órdenes. Convicción (lat. -ictione) substantivo fem 1 convencimiento. substantivo fem pl 2 idea religiosa, ética o política a la que uno
está fuertemente adherido. Empacho substantivo masc 1 cortedad, vergüenza, turbación. 2 embarazo, estorbo. 3 indigestión. Abochornado, abochornada adjetivo bochornoso(adjetivo), que causa o da bochorno. Bochorno (lat. vulturnu, viento sudeste)
substantivo masc 1 aire caliente que sopla en el estío. 2 calor sofocante. 3 encendimiento pasajero del rostro. 4 fig rubor, vergüenza. Increpar (lat. -are) verbo transitivo reprender [a uno] con dureza y severidad. Quejumbroso, quejumbrosa (de quejumbre)
adjetivo que se queja con poco motivo, o por hábito. Airada adjetivo [vida] Desordenada y viciosa. Tintinar; tintinear verbo intransitivo producir el sonido del tintín(substantivo masc)
sonido de la campanilla, timbre, choque de copas, etc. Mucamo, mucama substantivo masc o fem Amér. sirviente o criado de una casa. Graznar (lat. hispánico gracinare, de orig.
onomat.) verbo intransitivo dar gritos algunas aves; como el cuervo, el grajo,
etc. Se trata de un cuento llamado "LOS
MERENGUES" que se encuentra en el libro LA PALABRA DEL MUDO,
escrito por Julio Ramón Ribeyro (1929 - 1994). Este libro de cuentos
comprende cuatro tomos, el primero editado en 1964 y posteriormente
son publicados los otros en 1973, 1977, 1994. "Un cuento, gracias a su brevedad, puede
concebirse en su totalidad. El punto de partida es muy variado: una
experiencia que me haya sucedido o impresionado, una conversación que
escuché de casualidad, una lectura o un sueño. En realidad no hay
una receta mágica"… con estas palabras Ribeyro responde cual
es el punto de partida para escribir un cuento. El contenido esta cubierto por varias texturas,
todas ellas, se detienen y analizan a la clase media a la que él
perteneció, con todas sus características: el desencanto, la lucha
por la supervivencia cotidiana, la frustración, los sueños no
realizados, la condición antagónica y sincera de una realidad
abrumante y carente de empatía con el hombre común. etc. Todos estos
rasgos intrínsecos y flotantes en los cuentos de Julio Ramón Ribeyro
son tratados bajo las estrategias discursivas en el relato surcando
hasta el humor negro y produciendo un modelo de control artístico y
de profundidad, de densidad simbólica, de buen uso de recursos y técnicas
narrativas, destacándose en el retrato de personajes impregnados de
las peculiaridades más íntimas, como los marginados y fracasados, víctimas
de un orden social que aniquila toda individualidad y deseo de
satisfacción. El cuento que debemos analizar y comentar pertenece
al primer tomo de LA PALABRA DEL MUDO. "LOS MERENGUES", trata de un niño que
deseando a toda costa poder comprarse unos merengues planifica un robo
para obtener el dinero que guarda su mamá con el cual podrá hacer
realidad el sueño que anhela. Así, una vez con el dinero en el las
manos reconsidera su propósito frente a otras empresas sin embargo al
final se dirige a la panadería tiende el dinero y quien atiende no le
hace caso y lo trata de manera indiferente sin importarle que pudiera
tener sus monedas. 4.3.1 Tema dominante Contraposición entre ilusión y realidad a través de la
condición del niño en un orden social discriminador. A través de la lectura del cuento encontramos como
isotopía circundante una discriminación dentro del orden social. El niño
es marginado y excluido de sus derechos naturales como individuo que
pertenece a una sociedad determinada. 4.3.2 Temas complementarios
El niño y su madre, de acuerdo a los rasgos
mostrados en el texto pertenecen a una condición económica baja.
Este subtema aparece en los pasajes más
importantes del cuento dando ha entender que existen tratos
distintivos y elitistas dentro de cualquier comunidad heterogénea. En este cuento podemos aprecias los distintos
estratos sociales con sus comportamientos, sicología, selección
y aprobación sobre los demás partiendo desde el aspecto
pecuniario. Es te subtema es propio de nuestro entorno
social que a diario se toca y se escenifica, lo cual podemos ver
como Julio Ramón Ribeyro, a través de su pluma, nos lo presenta
de una forma irónica y marginal.
4.4.1. Nivel de las unidades de sentido La isotopía o idea repetitiva: discriminación esta
presente en el cuento, a través de los diversos apartados los cuales
presentan etapas temporales como del pasado al presente, del presente al
pasado que no es otra cosa que el uso del flash back. Todos estos saltos
temporales están concatenados por la idea que se mantiene implícita en las
escenas de los Merengues. 4.4.2. Identificación de apartados 4.4.2.1. Presentación del texto LOS MERENGUES Apenas su mamá cerró la puerta, Perico saltó del colchón
y escuchó, con el oído pegado a la madera, los pasos que se iban alejando por
el largo corredor. Cuando se hubieron definitivamente perdido, se abalanzó
hacia la cocina de kerosene y hurgó en una de las hornillas malogradas. ¡Allí
estaba! Extrayendo la bolsita de cuero, contó una por una las monedas -había
aprendido a contar jugando a las bolitas- y constató, asombrado que había
cuarenta soles. Se echó veinte al bolsillo y guardó el resto en su lugar. No
en vano, por la noche, había simulado dormir para espiar a su mamá. Ahora tenía
lo suficiente para realizar su hermoso proyecto. Después no faltaría una
excusa. En esos callejones de Santa Cruz, las puertas siempre están
entreabiertas y los vecinos tienen caras de sospechosos. Ajustándose los
zapatos, salió desalado hacia la calle. En el camino fue pensando si invertiría todo su capital o sólo
parte de él. Y el recuerdo de los merengues –blancos, puros, vaporosos- lo
decidieron por el gasto total. ¿Cuánto tiempo hacía que los observaba por la
vidriera hasta sentir una salvación amarga en la garganta? Hacía ya varios
meses que concurría a la pastelería de la esquina y sólo se contentaba con
mirar. El dependiente ya lo conocía y siempre que lo veía entrar, lo consentía
un momento para darle luego un coscorrón y decirle: - ¡Quita de acá, muchacho, que molestas a los clientes! Y los clientes, que eran hombres gordos con tirantes o mujeres viejas con
bolsas, lo aplastaban, lo pisaban y desmantelaban bulliciosamente la tienda. Él recordaba, sin embargo, lagunas escenas amables. Un señor,
al percatarse un día de la ansiedad de su mirada, le preguntó su nombre, su
edad, si estaba en el colegio, si tenía papá y por último le obsequió una
rosquita. Él hubiera preferido un merengue pero intuía que en los favores
estaba prohibido elegir. También, un día, la hija del pastelero le regaló un
pan de yema que estaba un poco duro. - ¡Empara!- dijo, aventándolo por encima del mostrador. Él
tuvo que hacer un gran esfuerzo a pesar de lo cual cayó el pan al suelo y, al
recogerlo, se acordó súbitamente de su perrito, a quien él tiraba carnes
masticadas divirtiéndose cuando de un salto las emparaba en sus colmillos. Pero no era el pan de yema ni los alfajores ni los piononos
lo que le atraía: él sólo amaba los merengues. A pesar de no haberlos probado
nunca, conservaba viva la imagen de varios chicos que se los llevaban a la boca,
como si fueran copos de nieve, ensuciándose los corbatines. Desde aquel día,
los merengues constituían su obsesión. Cuando llegó a la pastelería, había muchos clientes,
ocupando todo el mostrador. Esperó que se despejara un poco el escenario pero
no pudiendo resistir más, comenzó a empujar. Ahora no sentía vergüenza
alguna y el dinero que empuñaba lo revestía de cierta autoridad y le daba
derecho a codearse con los hombres de tirantes. Después de mucho esfuerzo, su
cabeza apareció en primer plano, ante el asombro del dependiente.
Perico, lejos de obedecer, se irguió y con una expresión de
triunfo reclamó: ¡veinte soles de merengues! Su voz estridente dominó en el
bullicio de la pastelería y se hizo un silencio curioso. Algunos lo miraban,
intrigados, pues era hasta cierto punto sorprendente ver a un rapaz de esa cabaña
comprar tan empalagosa golosina en tamaña proporción. El dependiente no le
hizo caso y pronto el barullo se reinició. Perico quedó algo desconcertado,
pero estimulado por un sentimiento de poder repitió, en tono imperativo: - ¡Veinte soles de merengues! El dependiente lo observó esta vez con cierta perplejidad
pero continuó despachando a los otro parroquianos. - ¿No ha oído? – insistió Perico excitándose- ¡Quiero
veinte soles de merengues! El empleado se acercó esta vez y lo tiró de la oreja. - ¿Estás bromeando, palomilla? Perico se agazapó. - ¡A ver, enséñame la plata! Sin poder disimular su orgullo, echó sobre el mostrador el
puñado de monedas. El dependiente contó el dinero. - ¿Y quieres que te dé todo esto en merengues? - Sí –replicó Perico con una convicción que despertó la
risa de algunos circunstantes. - Buen empacho te vas a dar –comentó alguien. Perico se volvió. Al notar que era observado con cierta
benevolencia un poco lastimosa, se sintió abochornado. Como el pastelero lo
olvidaba, repitió: - Déme los merengues- pero esta vez su voz había perdido
vitalidad y Perico comprendió que, por razones que no alcanzaba a explicarse,
estaba pidiendo casi un favor. - ¿Va a salir o no? – lo increpó el dependiente - Despácheme antes. - ¿Quién te ha encargado que compres esto? - Mi mamá - Debes haber oído mal. ¿Veinte soles? Anda a preguntarle
de nuevo o que te lo escriba en un papelito. Perico quedó un momento pensativo. Extendió la mano hacia
el dinero y lo fue retirando lentamente. Pero al ver los merengues a través de
la vidriería, renació su deseo, y ya no exigió sino que rogó con una voz
quejumbrosa: - ¡Déme, pues, veinte soles de merengues! Al ver que el dependiente se acercaba airado, pronto a
expulsarlo, repitió conmovedoramente: - ¡Aunque sea diez soles, nada más! El empleado, entonces, se inclinó por encima del mostrador y
le dio el cocacho acostumbrado pero a Perico le pareció que esta vez llevaba
una fuerza definitiva. - ¡Quita de acá! ¿Estás loco? ¡Anda a hacer bromas a
otro lugar! Perico salió furioso de la pastelería. Con el dinero
apretado entre los dedos y los ojos húmedos, vagabundeó por los alrededores. Pronto llegó a los barrancos. Sentándose en lo alto del
acantilado, contempló la playa. Le pareció en ese momento difícil restituir
el dinero sin ser descubierto y maquinalmente fue arrojando las monedas una a
una, haciéndolas tintinear sobre las piedras. Al hacerlo, iba pensando que esas
monedas nada valían en sus manos, y en ese día cercano en que, grande ya y
terrible, cortaría la cabeza de todos esos hombres, de todos los mucamos de las
pastelerías y hasta de los pelícanos que graznaban indiferentes a su
alrededor. 4.4.2.2. Apartados De acuerdo a la estructura del cuento podemos apreciar en él,
los siguientes apartados: Apartado a): Comprende las líneas 1 - 17(desde Apenas hasta gasto
total.): se aprecia la estrategia y la acción: saltó del colchón y escuchó,
con el oído pegado a la madera, los pasos que se iban alejando… , del niño
en pro de obtener su objetivo: …se abalanzó hacia la cocina de kerosene y
hurgó en una de las hornillas malogradas. ¡Allí estaba! Extrayendo la bolsita
de cuero, contó una por una las monedas. Contradicción y valoración entre su
necesidad y otras: En el camino fue pensando si invertiría todo su capital o sólo
parte de él…. Esta última frase del apartado y la acción que cita: Fue
pensando… El niño aparece en el cuento con la idea ferviente de
ejecutar su plan. En primera instancia cumple su cometido, aparece la emoción y
el temor. Existe una breve y significativa reflexión acerca de como distribuir
el motín obtenido. Este apartado es el antecedente, el preámbulo que sirve
como referencia para introducirse en el cuento: cerró… saltó… , son claros
ejemplos del tiempo. Un pasado reciente que nos trae a un presente, donde el niño
recuerda su objeto deseado: Los merengues. Apartado b): Comprende las líneas 17 - 27 (desde gasto total hasta
tienda.): El deseo del dulce sobrepasa cualquier otra empresa. Evocación del
aquel deseo frente al alimento. Se aprecia el trato hostil del vendedor frente
al niño. La evocación del objeto deseado aparece en su recuerdo, en
el tiempo presente así mismo en contraposición a ello aparece quien es el
propietario o dueño de el objeto de su deseo que es el dependiente o aquel que
vende LOS MERENGUES los rasgos de comportamiento de este individuo:
Hostil, reacio, discriminador son comparados por el escritor con los rasgos
fisiológicos y actitudinales del resto de personajes que aparecen en este
apartado: Y los clientes, que eran hombres gordos con tirantes o mujeres viejas
con bolsas, lo aplastaban, lo pisaban y… . Esta escena y la descripción de
dichos individuos nos inducen a pensar que el lugar donde se encuentran el
objeto deseado se encuentra en una zona donde transitan y acuden entes de un
estrato social superior al del niño. Esta conclusión nos permite separar dos estratos sociales:
1) El niño que no puede comprar los merengues, y 2) aquellos que pueden
comprarlo y lo tienen con los hombres gordos, mujeres viejas y el dependiente. Apartado c): Comprende las líneas 28 - 45 (desde ÉL recordaba hasta su
obsesión.): Recapitula hechos alegres e irónicos, partiendo de su posición
cada vez más sólida por no conseguir el dulce. El recordar hechos agradables es discutible a estas alturas
de la narración puesto que la aparición del primer recuerdo viene de la mano
con un interrogatorio cotidiano y el premio: una rosquita. El escritor simboliza
a través del obsequio la dependencia del niño por su condición, la diferencia
de estratos sociales, las mismas preguntas transfiguran la escena. Es un acto de
caridad ante los indigentes, ante los que no tiene a su alcance el dinero para
poder acceder a ciertos gustos o necesidades. El segundo recuerdo que se le
aproxima al niño, es una ironía, él mismo parece decirlo al comparar su acción
con la de su perro: compara el pan con la carne y el de sus manos con los
colmillos del animal. Es en conjunto este recuerdo último quien nos da cuenta
de la existencia de una jerarquía dentro de una sociedad, el rico, el pobre, el
perro. Esa cadena finita y perenne en cualquier sociedad como la nuestra como
rasgo cultural. Sin embargo el último párrafo de este apartado busca
afirmar la insistencia del individuo sobre el objeto que no tiene. Es menester
nuestro decir que los rasgos léxicos que aparecen en: …chicos que se los
llevaban a la boca, como si fueran copos de nieve, ensuciándose los
corbatines…., nos permiten recoger el sustantivo: corbatines para determinar
que esos pequeños pertenecían a hogares de solvencia económica y por ende
tendían la posibilidad de vestir bien y suplir cualquier necesidad. Apartado d): Comprende las líneas 46 - 78 (desde Cuando hasta alguien.):
La hostilidad y el desaire se oponen frente a la nueva posición del niño. El
dinero no justifica su condición de pobre ni lo aprueba frente a los demás. La nota inicial de este apartado nos trae al presente al niño
con el dinero llegando a ala pastelería. Un rasgo en su comportamiento como
esperar que la gente se marchara un poco muestra rasgos de comportamiento como:
vergüenza, nerviosismo. El dinero le otorga ahora seguridad pero no es una
seguridad plena, esto se aprecia cuando el dependiente lo larga del lugar. Lo
que continuación se narra es la decadencia paulatina en al seguridad del
individuo solo por desear alcanzar su deseados merengues. En primera instancia el niño afronta el impedimento gritando
a viva voz que desea 20 soles de merengues, la respuesta es contundente: no le
hacen caso, otra vez el niño, el clímax del cuento aflora el niño va
perdiendo todo: valor, seguridad aparece la suplica, la sumisión propia de su
clase, la negación a los anhelos por ser pobre, no le creen, no le atienden. En
el momento que enseña la plata todo parece acabar para el pequeño: La gente se
mofa, el responde a las preguntas y estas descubren una mentira, el dependiente
lo sabe y el niño miente, miente como cualquiera cuando desea algo y usa
cualquier método, cualquier ardid; la nota final de este apartado es
contundente: Debes haber oído mal. ¿Veinte soles? Anda a preguntarle de nuevo
o que te lo escriba en un papelito. Una vez más le nigan su deseo, su dulce. Apartado e): Comprende las líneas 79 - 102 (desde Perico se hasta
lugar.): La vergüenza y la sumisión embargan al niño. No existe comprensión
ni respeto, solo desconsideración. La decadencia total del acto ocurre en este apartado el niño
esta desecho, desmoralizado, a caído en el pesimismo indigente, sabe que es
mejor retirarse, pero como todo niño es insistente y se atreve a volver a
pedir, y pedir aunque sea esta vez algo menos porque el deseo puede más hasta
el punto de rogar. Pero el dependiente no hace caso, y lo arremete para que se
marche. Así culmina el apartado con la salida del niño del establecimiento,
con una discriminación por parte de l vendedor y con agravios físicos. Apartado f): Comprende las líneas 103 – 113 (desde Perico salió hasta
a su alrededor.): Los sentimientos afloran, tristeza, rabia, desesperanza
embargan al niño. Su condición es un impedimento para pretender cumplir
cualquier sueño. Este último apartado enmarca toda la realidad de aquellos
que no son tomados en cuenta en una sociedad discriminadora. EL niño es
mostrado por el escritor como una metáfora de la realidad urbana, de la
realidad marginal que abarca muchos sectores de cualquier ciudad de Latinoamérica.
El niño es un claro ejemplo, sin el objeto del deseo, sin esperanza de poder
obtener nada, solo resta el odio, el resentimiento la contrariedad de los actos
formales, el individuo se ve en el futuro ahora puede asegurar que cumplirá
todo lo que desee, el adjetivo: terrible, presentado por el escritor le da una
carga semántica y un énfasis a las acciones que luego realizara: cortaría la
cabeza de todos esos hombres, de todos los mucamos de las pastelerías y hasta
de los pelícanos que graznaban indiferentes a su alrededor. La característica más resaltante se presenta allí. El
texto radica en la flexibilidad y habilidad para usar el tiempo donde se
desenvuelve el personaje principal y los secundarios. Así, el Flash back
contribuye a que el lector pueda tener un panorama temporal y espacial de lo que
esta leyendo, al finalizar este apartado encontramos que el autor a terminado el
cuento recurriendo al personaje en tercera persona del singular que es nuestro
protagonista. El texto, todo, ejemplifica la realidad circundante en
cualquier ciudad de Latinoamérica, la cual, esta repleta de marcados estratos
sociales económicos y culturales. EL personaje principal, su objeto del deseo y
el poseedor del objeto presentan la pobreza, la discriminación y las
necesidades numerosas vertidas en los merengues. Los rasgos lexicales, lingüísticos
a los que recurre Ribeyro son bien distribuidos y dosificados para plasmar su
confección sobre la narrativa marginal y urbana que lo caracteriza. El tema presentado, como la presenta Ribeyro, nos resulta
extremadamente atrayente por el modo de narrar, además la serie de rasgos que
va mostrando: personajes, conductas, comportamientos sugeridos, ironía, y los
matices que contrastan dos realidades que se contraponen como sugerencia de una
realidad que puede ser visible y real. Breve teoría acerca del cuento: Decálogo personal de Ribeyro
Autor: Mario Huanambal 1066837658.htmlv Publicación enviada por Mario Huanambal Contactar mailto:marioulises1975@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpyylFlpAEPEjnSCep Publicado Wednesday 22 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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