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Monografias | San Martín - Historia y HumanidadSan Martín - Historia y HumanidadResumen: Sus orígenes. Su vida personal. Su trayectoria militar. El exilio. Su legado. Mucho se sabe sobre el General San Martín. Mucho se ha hablado y escrito. Pero todo esto siempre fue hecho con un solo objetivo: resaltar la imagen heroica del Libertador. Con esto no decimos que haya estado mal el haberlo hecho, sino nos referimos a que llevamos 150 años glorificando y alabando a un San Martín estereotipado en su rigidez de militar, modelo de virtudes, y creemos que ha llegado la hora de verlo como lo que realmente fue, un hombre con aciertos y también con equivocaciones. "Yo siempre digo que en el siglo XX a San Martín se le
fue aclarando la tez y oscureciendo el pasado" José Ignacio García Hamilton, durante una conferencia dictada
en el Aula Magna Manuel Belgrano del Colegio Nacional de Buenos Aires, el 14 de
Junio de 2002 Mucho se sabe sobre el General San Martín. Mucho se ha
hablado y escrito. Pero todo esto siempre fue hecho con un solo objetivo:
resaltar la imagen heroica del Libertador. Con esto no decimos que haya estado
mal el haberlo hecho, sino nos referimos a que llevamos 150 años glorificando y
alabando a un San Martín estereotipado en su rigidez de militar, modelo de
virtudes, y creemos que ha llegado la hora de verlo como lo que realmente fue,
un hombre con aciertos y también con equivocaciones. Con la nueva novela histórica, los próceres comienzan a
perder el brillo que la historia oficial les dio. No por eso pierden el mérito
por lo que hayan hecho o vivido, sino que logran humanizarse y volverse
terrenales. La novela de José Ignacio García Hamilton Don José, punto
de apoyo de este trabajo, nos muestra a un San Martín distinto, plenamente
humano, que disfruta, sufre, teme y experimenta fuertes pasiones. A lo largo de esta monografía se confrontará la nueva
perspectiva del General con obras que contribuyeron a idealizarlo, como ser El
Santo de la Espada e Historia de San Martín y se agregará también material
publicado por las diferentes Academias Sanmartinianas, esparcidas por todo el
mundo. El trabajo consta de cinco capítulos a saber, que relatan
diferentes facetas de San Martín. Oficialmente los orígenes de San Martín se remontan a las
antiguas Misiones Jesuíticas en la Provincia de Corrientes. Su ‘supuesto’
padre Don Juan de San Martín se desempeñaba como Teniente Gobernador del
Departamento de Yapeyú, desde 1775. Sobre esta persona, Bartolomé Mitre dice: "Soldado obscuro (sic) y valiente, de cortos
alcances, aunque de noble alcurnia, probo como administrador y generoso
hombre..." Su madre, Gregoria Matorras del Ser, se casó con don Juan el
10 de Octubre de 1770, estando él ausente, representándolo en su lugar el
Capitán de Dragones Juan Francisco de Sumalo. De esta unión nacieron cinco hijos: Manuel Tadeo, Juan Fermín,
Justo Rufino, María Elena y Francisco José. Este último llegó al mundo el 25 de Febrero de 1778. "Primero nació Justo Rufino, y después, el 25 de
Febrero de 1778, llegó otro varoncito, que fue bautizado como Francisco José" Pero existe otra versión presentada por José Ignacio García
Hamilton, escritor argentino contemporáneo, quien, en el año 2000, afirma que
San Martín es un hijo no reconocido de Don Diego de Alvear y Ponce de León y
una aborigen guaraní. Esta hipótesis, ampliamente descalificada y desautorizada
por los sanmartinianos, se basa en un documento manuscrito firmado en Rosario de
Santa Fe el 22 de Enero de 1877 por Joaquina de Alvear Quintanilla y Arrotea,
hija del supuesto medio hermano de San Martín, Carlos María de Alvear. Esta
‘Cronología de mis antepasados’, que Joaquina dedicó a sus hijos y
descendientes "para que sepan de donde vengo", según se lee en el
texto fue guardada por los Alvear durante 120 años. Hace 42, pasó a manos del
genealogista Diego Herrera Vegas, quién lo conserva en un lugar privilegiado de
su biblioteca. García Hamilton, a su vez, tiene una copia del documento.
Joaquina manifiesta en el texto que "hijo natural de mi abuelo, el Señor
Don Diego de Alvear y Ponce de León, habido en una indígena correntina, el
General José de San Martín." García Hamilton expone, basándose en otros autores, que San
Martín poseía una fisonomía diferente a la de su familia: "Como si se hubiera mimetizado con ese ambiente indígena
y subtropical (...) Francisco José tenía la piel y el cabello muy morenos y la
naricita con rasgos aguileños" Acerca de su tez morena parece haber cierto consenso con
otros biógrafos. Bartolomé Mitre expone el mismo hecho aunque lo atribuye a la
exposición permanente al sol: "Sus facciones, vigorosamente moldeadas en una
carnadura musculosa y enjuta, revestida de una tez morena y tostada por la
intemperie" Por su parte, Vicente Fidel López enuncia: "En su tez morena se abrillantaba la penetrante
sagacidad de su mirada..." Juan Bautista Alberdi, luego de visitarlo el 8 de Septiembre
de 1848 en su finca de Grand Bourg escribió: "...le creía un indio... y no es más que un hombre de
color moreno..." Pero este aspecto no es muy importante y parece no ser clave
en el debate sobre la filiación de San Martín. Hay varios autores que consideran esta nueva variable como
posible. Aparte de lo expuesto por García Hamilton, Benjamín Vicuña Makenna
ya había escrito que San Martín tenía sangre mestiza. Ramón Santamarina, tataranieto del General Carlos de Alvear,
cita en una carta de lectores enviada a La Nación, diferentes datos conocidos
por él debido a que dicha circunstancia siempre había sido comentada en su
seno familiar, pero nunca hacia fuera por razones de decoro, evitándose así el
escándalo que hubiera producido esta revelación. Pero ahora que se da a
conocer este posible suceso en la vida de San Martín, el ya mencionado
descendiente de Alvear presenta datos que corroboran la hipótesis, como por
ejemplo, que la partida de nacimiento del prócer nunca se encontró, aunque
esto fue debido al asalto que realizaron los portugueses el 12 de Febrero de
1817 a Yapeýu, cuando fueron incendiadas las casas y la parroquia con sus
libros de bautismos y defunciones. Además, Santamarina pone de manifiesto el
hecho de que el Libertador fue criado en la familia San Martín, pero siempre
bajo el cuidado de una india, Juana Cristaldo, tomada como niñera. Existe otra hipótesis sostenida por el historiador Hugo
Chumbita que afirma que Diego de Alvear habría tenido un amorío con una indígena
de la casa de Juan de San Martín llamada Rosa Guarú, y de allí habría nacido
un niño que la mujer amamantó y crió hasta 1781 cuando la familia se traslada
a Buenos Aires. Otros datos que el mencionado Santamarina expone, sostienen aún
más la discutida filiación de San Martín: en España, José Francisco asistió
como oyente (ya que no era noble) al Real Seminario de Nobles de Madrid y los
costos fueron pagados por Diego de Alvear. Todos estos argumentos a favor de la nueva hipótesis son
refutados por sanmartinianos ortodoxos, muchas veces sin siquiera revisar las
fuentes. Patricia Pasquali, autora del libro San Martín, afirma que
si Carlos de Alvear hubiera sabido de su relación con el prócer, sin duda lo
hubiera usado como arma política en su contra. En el testamento de Gregoria Matorras se lee: "Declaro que del referido matrimonio me quedaron
cinco hijos que los son Dn Manuel Tadeo, Dn. Juan Fermín, Dn. Justo Rufino,
Dn. José Francisco y Da. Maria Elena de San Martín y Matorras, con los
cuales dhos. (dichos) varones, tanto en tpo. (tiempo) de su difunto padre
(...) pero puedo asegurar que el que menor costo me ha tenido ha sido el Dn.
Josef. Fran.co (sic) (...) dejo e instituyo mis únicos y unibersales (sic)
herederos a los significados Dn Manuel Tadeo, Dn. Juan Fermín, Dn. Justo
Rufino, Dn. José Francisco y Da. Maria Elena de San Martín y Matorras, mis
cinco hijos legítimos y del enunciado Dn. Juan de San Martín, mi difunto
marido, para que lo que así se verifique, lo hayan, lleben (sic) gocen y
hereden con la vendición (sic) de Dios." En este documento Gregoria Matorras aclara que le quedan
cinco hijos legítimos, por lo que se supone que ella es la madre natural del
Libertador. Pero, ¿podría incluso callarlo cuando se dicta un testamento al
borde de la muerte?, De ser así, ¿qué motivos tendría para hacerlo? Aparte de esto, existen otros argumentos en contra. Víctor
Hugo Nardiello, perteneciente a la Asociación Cultural Sanmartiniana "Cuna
de la Bandera" de la ciudad de Rosario encontró en el Museo Histórico
Provincial de ésta, un documento que demuestra que una de las fuentes citadas
por García Hamilton para certificar que San Martín era mestizo, no puede ser
tenida en cuenta por haber sido declarada insana quién revelara dicha noticia
en 1877. Al investigar, Nardiello se enteró de que el esposo de Joaquina de
Alvear Quintanilla y Arrotea le entabló en 1877 un juicio a la misma, por insanía.
Dicho juicio, titulado "Don Agustín Arrotea por nombramiento de tutor a su
esposa", expone en sus 38 hojas manuscritas, las pericias médicas que
declararon que Joaquina padecía de ‘erotomanía’. La Enciclopedia de las
Aberraciones define a esto como el interés obsesivo por el sexo. El juez que intervino en la causa consideró esta razón,
elemento suficiente para declararla insana. En una entrevista al diario "La Razón" del 15 de
Agosto de 2000, García Hamilton explica la postura retrógrada y censuradora
del Instituto Nacional Sanmartiniano: "Encontré la copia en el Instituto Sanmartiniano,
cuyo original, después me enteré que estaba en poder del genealogista
Diego Herrera Vegas (...) Ahora el Instituto niega la documentación..." A raíz de todo este debate, surgió la posibilidad de
realizar un ADN a San Martín. Lo único que se consiguió con esto fue avivar
la polémica. Por un lado hay quienes sostienen que el ADN es una forma de
acabar con los debates y establecer de una vez por todas una versión verdadera.
Por el otro, se encuentran los defensores acérrimos que argumentan que realizar
ese tipo de pericias sería un agravio hacia San Martín. Desde nuestro punto de vista, creemos que el ADN sería una
forma de esclarecer el caso. Un agravio sería dejar sobre su figura un manto de
intriga y misterio. La vida personal del Gral. San Martín es el eje central de
este trabajo. Sin lugar a dudas, este aspecto es fundamental a la hora de
humanizar a los próceres. En su vida personal, están las causas de su
accionar, el origen de sus pensamientos e ideas, tanto en el plano militar como
político y por qué no también familiar. Por esto le damos gran importancia a
dicha sección. II.1 Las costumbres del Libertador Siguiendo ahora con este trabajo, presentaremos las
costumbres de San Martín: como todo hombre, poseía rasgos y hábitos
particulares que lo identificaban. Aunque era un militar de carrera, gustaba de la vida cultural
y social. En las distintas ciudades donde se hospedaba, concurría a las
tertulias o saraos, convocados por las familias más prestigiosas de los
lugares. Siendo cadete en España, el Libertador disfrutaba participar
en reuniones con subalternos, donde los temas de discusión frecuentemente eran
de índole política o militar: "En los momentos de descanso, José y los otros
cadetes asistían a las conversaciones de los oficiales subalternos, y seguían
con interés los argumentos de unos y otros..." "En las ruedas de los oficiales inactivos, los
sucesos de Francia eran permanente motivo de conversación y a José le
gustaba intervenir en ellas" Es en estas charlas dónde se pone en contacto con los
ideales de libertad, fraternidad e igualdad, pilares de la Revolución Francesa,
que lo seducen y tienen importancia decisiva en su accionar en América años más
tarde. San Martín, como gran estratega militar que era, profesaba
afición por el ajedrez. Según lo indica Jerónimo Espejo en El Paso de los
Andes, el General era un gran jugador y disfrutaba entablar partidas con sus
compañeros O’Higgins, Arcos, Alvarez Condarco, Necochea y otros jefes.
Posiblemente aprendió este arte en el Seminario de Nobles de Madrid, o entre
sus camaradas en las primeras campañas. Además, San Martín fue un durante sus años en España un
aficionado a la guitarra: "En los ratos libres, José se entretenía ensayando
temas andaluces con una guitarra, cuyos secretos empezaba a conocer y
disfrutar" "Tocaba [José] un rato la guitarra..." Estando exiliado en su finca de Grand Bourg, el prócer llegó
a tomar clases de guitarra con un amigo suyo, las cuales debieron ser
suspendidas por la muerte de la hija de su maestro. Además concurría a la
Opera con su gran amigo, el acaudalado banquero Alejandro Aguado. Solían ocupar
el palco avant escene, destinado a personalidades importantes. También profesaba gusto por la pintura, actividad que
practicaba en algunas ocasiones: "San Martín se dedicó (...) a pintar con caballete
y pincel escenas de la vida marina (...) le gustaba recrear con los colores
los encantos de los golfos claros y los románticos crepúsculos en las bahías..." Otro aspecto en la vida de San Martín a resaltar es su
acercamiento a las Logias Masónicas. San Martín tuvo contacto con éstas en
España y acordó con el ideario liberal de dichas organizaciones secretas: "San Martín simpatizaba sobradamente con el
movimiento masónico (...) cuyos miembros practicaban y difundían el libre
pensamiento..." En estas logias, San Martín, junto a Alvear, Zapiola y
Holmberg, idean su viaje hacia América, para ponerse al servicio de la causa
independentista que se estaba gestando por esos años. Una costumbre que el General conservó durante su accionar en
América era la de tomar licor de opio o láudano cada mañana para aliviar los
dolores que lo afectaban continuamente: "Bebía un sorbo del espeso y verde licor de opio
para alivias sus dolores estomacales..." "Bebió un sorbo de su infaltable láudano..." "Bebió su sorbo de láudano..." "...luego del consabido trago de opio..." Esta costumbre también fue atacada por los sanmartinianos,
que no admiten que San Martín haya practicado esta costumbre y enuncian que
este dato es una intención más de destruir al Libertador. II.2 Las mujeres de San Martín Las mujeres en la vida de San Martín fueron varias. Pero,
evidentemente han sido dos las que él ha amado, en mayor o menor medida: María
de los Remedios de Escalada y Rosa Campusano o Campuzano. Haciendo un racconto a lo largo de toda su vida, encontramos
que su primera mujer no fue otra que una prostituta francesa. Su primera
experiencia, según relata García Hamilton no fue del todo placentera: "Algunos oficiales españoles habían empezado a
gozar de los favores de ciertas mujeres francesas, quienes tenían fama de
buenas amantes, y el jovencito San Martín quiso también hacer sus primeras
armas en estos terrenos. La torpeza de los primeros ardores lo dejó un poco
frustrado..." Otra mujer en la vida del prócer fue una ‘manola’ de
Badajoz: "José y dos camaradas compartían una mesa con tres
manolas bajo los entoldados improvisados. Lola era delgada, alta, de ojos
grandes y cutis moreno. San Martín simpatizó con ella y notó que la
muchacha le correspondía (...) la amistad y luego el amor los fueron
envolviendo (...) la noche terminó con furtiva pasión en la banda del río
y San Martín acompañó a Lola hasta su casa." Estos amores ocasionales en la vida del General eran, y son,
comunes en los militares que permanecen largos períodos alejados de su casa,
pero en el tiempo de Lola, San Martín aún se encontraba soltero. Llegado al
caso de que no consiguieran una pareja en las tabernas de los pueblos donde
paraban, los militares siempre tenían la posibilidad de visitar lugares
dedicados especialmente a ello: "A la noche visitaron juntos el burdel..." Mientras San Martín se encontraba en Cádiz, un tiempo antes
de partir para América, conoció a una mujer con la que mantuvo una relación
pasajera: "Empezó a frecuentar una bella manola de vida
alegre que se llamaba Pepa. Visitaba con ella las tabernas donde bebían
vino de Oporto o de Madeira en abundancia, haciendo brindis por el amor o
por cualquier otro motivo. A veces él tomaba la guitarra y entonaban juntos
unas canciones, para terminar luego la noche en el lecho, dónde él la
besaba y la acometía casi con furia." Ya instalado en la ciudad de Buenos Aires, San Martín conoció
a quién luego se convertiría en su esposa: María de los Remedios de Escalada.
Su primer encuentro se produjo en la casa de Mariquita Sánchez de Thompson,
cuyas tertulias eran afamadas en esa época. Remedios tenía solamente catorce años
cuando conoció al General, y sus padres la habían llevado a la tertulia. Hija
de personalidades importantes, Antonio de Escalada y Tomasa de la Quintana, quedó
sorprendida apenas vio a San Martín: "Cuando Remedios miró hacia la entrada, notó la
presencia de un hombre alto, con llamativo uniforme militar. Su tez era
morena y el cabello, negro y lacio, se prolongaba en espesas patillas que
envolvían el rostro vivo (...) no era bello pero si apuesto, de porte
marcial y distinguido..." San Martín también notó a la niña y quedó impresionado
de igual manera: "San Martín estaba ajeno a todo lo que sucedía
fuera de esta bella criatura y pensaba que pocas veces una mujer lo había
mirado tan a los ojos, como si lo quisiera para toda la vida." Desde ese momento en la tertulia, José se enamoró de
Remedios. En su vida de soldado había conocido a muchas mujeres, pero esta
criatura le resultaba especial. Sin embargo, la misma noche en que conoció a Remedios, el
General mantuvo relaciones con una servidora de los Escalada, la negra Jesusa,
que al parecer también había simpatizado con él. Poco tiempo después del sarao de Mariquita Sánchez, San
Martín pidió hablar en privado con Antonio y le manifestó su deseo de casarse
con Remedios. El padre estaba maravillado con él, pero su madre y el resto de
la familia lo despreciaba sobremanera, llamándolo el plebeyo o el soldadote. Pese al desacuerdo de Doña Tomasa, el 12 de Septiembre de
1812 se casa con Remedios en la Catedral de Buenos Aires. García Hamilton insinúa en su libro que el casamiento fue
una estrategia de San Martín para ganar prestigio y fama en la sociedad porteña,
pero esto es solo una posibilidad. Con el correr del tiempo José fue enviado a Mendoza, dónde
logra ser designado gobernador. Instalándose allí, pidió a Remedios que se
trasladara, ya que hacía diez meses que no se veían. El reencuentro alivió al
General, que se encontraba tensionado por la situación militar que se vivía. Fue en Mendoza dónde nació la única hija reconocida de San
Martín. El 29 de Agosto de 1816 llega al mundo Mercedes Tomasa. Debido a la situación político-militar en la que San Martín
está empeñado, las mujeres se trasladaron a Buenos Aires, a la casa paterna,
separándose nuevamente la familia en 1817. Al cabo de un tiempo, San Martín regresa a Buenos Aires. Fue
en esa estadía cuando pudo darse cuenta de que Remedio no estaba bien de salud: "La vio muy bella pero también intensamente pálida
y se sobresaltó con un mal presentimiento" De hecho Remedios estaba tísica. Padecía un tipo de
tuberculosis que más tarde la llevó a la muerte. Por ese tiempo, sufrió un
aborto espontáneo, pero San Martín se alivió, ya que en ese estado no hubiese
soportado un embarazo. Algo presentado en Don José, muy criticado por los
sanmartinianos, es la negación del General de viajar desde Mendoza a Buenos
Aires, sabiendo que su esposa estaba a punto de morir y clamaba su presencia.
García Hamilton escribe que San Martín se negaba a viajar debido a la situación
en Chile, que lo mantenía alerta, a él y al Ejército de los Andes (1819). Por
otra parte, los sanmartinianos postulan que ni bien el General se enteró de la
situación de su esposa, viajó de inmediato a Buenos Aires. Estando en Huaura (norte de Chile) y Remedios aún con vida,
José asistió a una celebración aborigen, donde bailó con una mujer llamada
Juanita. Luego de la fiesta, el General se habría acostado con la dama: "Esa noche, pocos minutos después de acostarse,
sintió que Juanita se deslizaba dentro de su lecho" Este hecho, como ya hemos expuesto antes, debe ser juzgado
teniendo en cuenta el contexto en que se dio. Hacía mucho tiempo que José no
veía a su esposa, y como naturalmente pasa en estos casos, se entregó a los
brazos de esa mujer. Mientras era Protector del Perú (1821), el General conoció
a la otra mujer importante en su vida. En una recepción realizada en el
Ayuntamiento de Lima quedó impresionado por la belleza de una dama de rostro
claro y fina de cuerpo, ojos azules, manos delicadas y boca pequeña. Se trataba
de Rosa Campusano una patriota limeña que había ayudado de forma secreta a la
revolución. Luego de intercambiar algunas palabras, ambos se sintieron
atraídos fuertemente: "José la amo esa noche en su habitación con vigor
inusitado (...) la besó, la acarició y la poseyó..." Aparte de Rosa, durante su estadía en Guayaquil (dónde se
entrevistó con Simón Bolívar) conoció a una dama cuyos padres eran oriundos
de Cádiz. Se trataba de Carmen Mirón y Alayón con quién se dice tuvo un
hijo. Luego de las entrevistas de Guayaquil, San Martín decide
alejarse de Perú, y por lo tanto de su compañera Rosa Campusano. Se dirige a
su querida Mendoza, dónde se entera de que el 3 de Agosto de 1823 había
fallecido su esposa Remedios: "Recibió la noticia de la muerte de Remedios y se
entristeció por el destino desgraciado de esta muchacha, a quién la tisis
le arrancara la vida en plena juventud." Por esto San Martín decide viajar a Buenos Aires para
hacerse cargo de Mercedes, y llevarla consigo a Europa para una mejor educación. Estando allí, hizo colocar una lápida en la tumba de
Remedios en la que se lee: "Aquí descansa Remedios de Escalada, esposa y
amiga del general San Martín". El hecho de ‘amiga’ afianza más la
teoría de que José se había casado con ella por conveniencia y que no llegó
a amarla plenamente, debido a sus constantes ausencias. Con la muerte de Mercedes, se cierra un capítulo en la vida
de San Martín, el referido a la emancipación Americana. II.3 Los hijos ocultos del General Este aspecto también es relevante a la hora de humanizar a
San Martín. Aunque él haya solamente reconocido a Mercedes, se le atribuyen
varios hijos más. En la segunda mitad del siglo XIX, murió en Lima un hombre
mulato que, según afirmaron, habría sido hijo del General San Martín y de la
mulata Jesusa. El investigador peruano Domingo de Vivero envió a su colega
argentino, Ernesto Quesada, un retrato de dicha persona. Según Quesada, su
parecido con San Martín "era asombroso". Una tradición ecuatoriana sostiene que Carmen Mirón y Alayón,
la mujer que recibiera en su casa de Guayaquil al General San Martín en la mañana
del sábado 22 de Julio de 1822, en los días de la famosa entrevista con Bolívar,
dio a luz un hijo en Abril de 1823 y lo bautizó como Joaquín Miguel de San
Martín y Mirón. Joaquín Miguel protagonizó una vida aventurera, tuvo seis
hijos con distintas mujeres, y murió asesinado en 1895. Su hija mayor, Rosa
Isabel San Martín, declaró ser nieta del General San Martín y falleció en
Guayaquil en 1941. En 1972, el Instituto Genealógico de Guayaquil, resolvió
reconocer como verídica la paternidad de Joaquín de San Martín y Mirón. La estanciera de San Nicolás de Supe, en Perú, Fermina González
Lobatón, tuvo un hijo el 20 de Diciembre de 1821, al que bautizó en la
Parroquia de Barrancas como Domingo Laos Gonzalez. Según una tradición
peruana, el verdadero padre de este muchacho habría sido José de San Martín. Rosa Campusano testamentó en 1843 y declaró estar casada
con Ernesto Gaber, quién la había abandonado, marchándose a Europa; y tener
un hijo llamado Alejandro. El escritor Ricardo Palma fue compañero de colegio
de Alejandro y recuerda que, en una oportunidad, un compañero de liceo llamó a
Alejandro ‘Protector’ y éste le contestó con un puñetazo. Todos éstos datos están contenidos en el Epílogo de Don
José y como otras facetas del libro, son ampliamente criticadas. CAPÍTULO III: Su
trayectoria militar En esta sección hablaremos de la vida militar de San Martín.
Aunque esta faceta de no constituye un factor importante en su humanización, es
necesario mencionarla, ya que por esto es reconocido mundialmente. Indiscutiblemente, San Martín fue un excelente militar, que
supo aprovechar sus habilidades en el campo de batalla, en pos de ideales
nobles. Sus comienzos los tuvo en España, al igual que sus hermanos.
A los once años, ingresó al Regimiento de Murcia, cuando por reglamento se
establecía un mínimo de doce años: "Acaso como una forma de salir al mundo, y huir de
las clases de latín (...) José quiso seguir la carrera militar, la misma
de su padre y sus hermanos mayores. Acababa de cumplir once años cuando
logró su admisión como cadete" Su bautismo de fuego tuvo lugar en África, en batallas
contra los moros por los dominios de Orán. Estos combates resultaron a favor de
los árabes que finalmente ocuparon esos territorios. En este Regimiento de Murcia, San Martín fue formando su carácter
y persona. Trataba de ser exacto y subordinado a sus superiores. Con los años,
estas mismas características son las que impondrá a los soldados a su mando. El 19 de Junio de 1808, luchó valientemente en la Batalla de
Bailén, obteniendo por su desempeño y valentía una medalla de honor. En 1812 llega a América con el grado de Teniente Coronel, y
el Triunvirato inmediatamente le asigna la creación de un Regimiento de
Granaderos a Caballo, de manera que se profesionalice a los militares de ese
entonces. Un hecho muy remarcable en la trayectoria militar de San Martín
es la batalla que dio origen a una marcha en su honor: El Combate de San
Lorenzo. En esa ocasión, los realistas apostados en el río Paraná no pudieron
contra las bien organizadas tropas de nuestro Libertador. En 1814, y dada la situación de las provincias norteñas,
San Martín es designado General en Jefe del Ejército del Norte, supliendo a
Manuel Belgrano. Como gran estratega que era, José pudo vislumbrar que la
victoria sobre los españoles no se haría efectiva desde ese frente. San Martín
creía que se debía atacar Lima, centro del poder político virreinal en Sudamérica. Desde el 10 de Agosto de 1814, San Martín era Gobernador
Intendente de Cuyo. No era un cargo político codiciado, pero lo colocaba en el
lugar indicado para desarrollar su plan continental: cruzar la Cordillera,
expulsar a los españoles de Chile, y luego avanzar sobre el Perú. Así, el 24 de Enero de 1817, estando al mando del Ejército
de los Andes, el General inicia su gesta liberadora. Después de un mes de marcha y varias batallas menores, San
Martín vence a los realistas en la Batalla de Maipú, el 5 de Abril de 1818. Luego de un tiempo en Chile, José parte hacia Lima,
siguiendo su plan para liberar Sudamérica. El 7 de Septiembre llega a
territorios peruanos. El 3 de Agosto de 1821, y dado el mérito del General, es
nombrado "Protector del Perú". Tras entrevistas con Simón Bolívar, el 26 y 27 de Julio de
1822, San Martín considera que no tiene más lugar en Perú. Por esto, el 20 de
Septiembre, reúne al Congreso de Lima y presenta su renuncia. Con esto concluyen sus conquistas libertadoras en América.
El 10 de Febrero de 1824, luego de visitar Mendoza y Buenos Aires, San Martín
se embarca hacia Europa junto a su hija Mercedes. De esta manera termina una reducida síntesis de los hechos
militares de San Martín, pero queda en claro como su ideal liberal se extendió
más allá de límites geográficos y políticos. Luego de las entrevistas en Guayaquil con Simón Bolívar,
San Martín considera que su lugar no es más el Perú. Al no contar con el
apoyo del libertador de la Gran Colombia decide partir y dejar que éste termine
con su campaña libertadora. Y que también se lleve los laureles. Pero este gesto nos da la pauta de cómo nuestro General,
siempre leal a sus convicciones, prefiere no enfrentarse a quién busca su mismo
objetivo: la independencia. A través de éste Renunciamiento Glorioso
percibimos en San Martín esa humildad que lo caracterizó durante toda su
existencia. José se alejó de Perú en 1822. No inmediatamente parte
hacia Europa, sino que antes regresa a Mendoza donde se entera que su Remedios
ha fallecido. Este hecho marca su desligamiento con América. Así, antes de partir, recoge en Buenos Aires a su hija
Mercedes, quién apenas conoce a su padre. García Hamilton expone que le costó
llevarse a su hija a Europa, ya que estaba muy habituada a vivir con su abuela
Tomasa. Los sanmartinianos condenan, como a tantos otros, este hecho. Su primera escala es en Francia, en el puerto de El Havre.
Allí no es reconocido como se lo hubiese merecido, sino que es puesto en
observación por la Prefectura Marítima. Sus maletas son revisadas y no se le
permite abandonar la ciudad. Con la restauración de los Borbones en Francia y
el predominio de la Santa Alianza en Europa, los liberales no eran bien vistos. Luego de una semana, se le permite abandonar el país galo y
parte en el Lady Wellington hacia Southampton. Desde allí se dirigen a Londres,
donde fijan residencia, en 23 Park Road, Saint Marylebone. Mercedes es colocada
en el Colegio de Hampsted. En Londres muchos de sus antiguos camaradas fueron a
visitarlo. Entre ellos Alvarez Condarco, García del Río y Paroissien. También
se encontró con su antiguo rival y posible medio hermano Carlos de Alvear, con
quién mantuvo una acalorada discusión. El deseo de San Martín era vivir en París, y a los efectos,
le escribió a su hermano Justo –residente en esa ciudad- para que gestionara
un permiso de residencia. Al fracasar los trámites, José decide trasladarse a
Bruselas. Pero allí no pudo encontrar su residencia definitiva: "Le resultó difícil encontrar refugio. Sospechoso
en Francia y acechado en Londres, debió trasladarse a Bruselas, en donde
por mucho tiempo, un espionaje no siempre discreto siguió sus pasos, violó
su correspondencia y perturbó su paz" Para entretenerse, José frecuentaba diferentes cafés de la
ciudad y una logia masónica denominada Amis du Commerce. Además realizaba
cabalgatas y gustaba de cuidar un pequeño jardín. Su relación con Mercedes en un comienzo no fue buena. La niña
tenía recelo por su padre, ya que la había sacado de su casa materna, donde
estaba muy bien. Pero con el correr del tiempo, fueron acercándose más, hasta
llegar a convertirse en buenos amigos. Debido a sus problemas reumáticos, San Martín frecuentaba
los baños termales de Aix-la-Chapelle. Aunque no se encontraba mal en Bruselas, su corazón deseaba
volver a su añorada Mendoza: "Vivo en una casita de campo a tres cuadras de la
ciudad, en compañía de mi hermanos Justo; ocupo mis mañanas en el cultivo
de un pequeño jardín y en mi taller de carpintería (...) Usted dirá que
soy feliz. Si, amigo mío, verdaderamente lo soy. A pesar de esto, ¿creerá
usted se le aseguro que mi alma encuentra un vacío? ¿Sabe usted cuál es?
El de no estar en Mendoza. En 1829, decidió embarcarse hacia Londres. De allí partió
hacia Canterbury donde visitó al Conde de Fife. Luego marchó a Falmouth y
desde allí, a bordo del Countess of Chichester se dirigió hacia Buenos Aires. Una vez allí, prefirió no desembarcar: "Por desgracia mía, a mi arribo a esta ciudad, me
encontré con la revolución del General Lavalle, y sin desembarcar regresé
otra vez a Europa..." En cambio, se hospedó por dos meses en Montevideo y luego
regresó a Europa. Pasado un tiempo, San Martín se instala en París, donde
concurre a tertulias para hablar sobre temas culturales como música, literatura
y teatro, pero debido a que sus amistades son en mayoría americanas, las
charlas sobre las revoluciones no tardan en aflorar. Es en la capital francesa donde José se encuentra con
Aguado, quién era Marqués de las Marismas del Guadalquivir. Este encuentro con
su viejo amigo mejoró su ánimo, ya que se encontraba decaído debido a que su
hija y su nieta estaban en Buenos Aires. Aguado sugirió más luego a José que comprara la finca de
Grand Bourg, vecina a la de Aguado, Petit Bourg: "Situada a 25 kilómetros de París, a orillas del
Sena, que desliza sus aguas en busca del mar, halló en ella, San Martín,
la morada amiga, rodeada de árboles, de plantas, de flores y de agreste
soledad." Una de las distracciones favoritas de José era, aparte del
jardín, colorear litografías, para lo cual poseía aptitudes innatas. Aunque su residencia principal aún estaba en Paris, se sentía
muy a gusto en Grand Bourg con la compañía de Aguado. Con la derrota de Balcarce en Buenos Aires; Remedios, Mariano
su esposo y la nieta de José, Maria Remedios, partieron hacia Francia. San Martín
los recibió emocionados. Este hecho contribuyó a hacer sus últimos años más
felices. Con la revolución burguesa de 1848, los San Martín se
trasladan a Boulogne-Sur-Mer, en el Norte de Francia. Casi ciego y con dolores reumáticos permanentes, el General
vive sus últimos años en paz, junto a sus dos nietas, su hija y su esposo,
Mariano Balcarce. Habitualmente, recibía visitas de personalidades
importantes, a las que hospedaba cordialmente. También realizaba paseos por la
ciudad acompañado de sus dos nietas: María Mercedes y Josefa, a quién cariñosamente
llamaban Pepita. El 17 de Agosto de 1850, el General se levantó sereno y con
las fuerzas suficientes para pasar a la habitación de su hija, donde pidió que
le leyeran los diarios, ya que el estado de su vista no le permitía desde mucho
tiempo leer por sí mismo. Hizo poner rapé en su caja para convidar al médico
que debía venir más tarde, y tomó algún alimento. Nada anunciaba en su
semblante ni en sus palabras el próximo fin de su existencia. El médico le había aconsejado que trajera a su lado una
hermana de caridad, a fin de ahorrar a su hija las fatigas ya tan prolongadas de
sus cuidados, y a fin de que él tuviera más libertad para pedir cuanto
necesitase. Después de las dos de la tarde, el General se sintió
atacado por agudos dolores en su estomago. Cuando los dolores pasaron, San Martín
realizó un movimiento convulsivo, indicando a Balcarce que se alejara, y expiró
casi sin agonía. Luego del funeral, el día 20, los restos fueron llevados
primero a la Iglesia de San Nicolás donde se rezó a favor de su alma.
Posteriormente el féretro fue llevado a la Catedral. Allí descansaría el
General hasta que pueda ser trasladado a Buenos Aires, según su propia
voluntad. Luego de la muerte de José, Mariano Balcarce y Mercedes
compraron un castillo en Brunoy, cerca de Grand Bourg. Mercedes murió en Paris en 1875. Su marido falleció en
1885 en el mismo lugar. La nieta mayor, María Mercedes había muerto joven, en 1860,
debido a un remedio mal administrado. Josefa, en cambio, contrajo matrimonio con Fernando Gutiérrez
de Estrada. La pareja no tuvo hijos y, en 1904 cuando Pepita quedó viuda,
resolvió crear una fundación llamada "Balcarce y Gutiérrez
Estrada", que se encargó de los ancianos pobres y desamparados. Con el advenimiento de la Primera Guerra Mundial el asilo se
transformó en hospital de soldados heridos. Al llegar las tropas alemanas al
lugar, Pepita no quiso abandonar a los ancianos y enfermos y permaneció junto a
ellos. En recompensa, recibió la más alta condecoración del gobierno francés,
la Legión de Honor. Josefa murió octogenaria en 1924. San Martín dejó en la historia americana una huella
imborrable. Liberó a tres pueblos, sin exigir jamás más de lo que le
correspondía. Hoy, su vida es un ejemplo a seguir: un corazón noble y audaz,
un carácter fuerte, pero a la vez comprensivo; y por sobre todas las cosas un
ideario más allá de los límites formales, compuesto por un pilar básico en
su vida, la libertad. Son muchos los escritos que dejara en vida, de los cuales
hemos seleccionado los más representativos de su increíble nobleza y
humanidad. Su más reconocido escrito son las Máximas que redactó para
su hija: 1º. Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aun
con los insectos que nos perjudican. 2º. Inspirarla amor a la verdad y odio a la mentira. 3º. Inspirarla gran confianza y amistad, pero uniendo el
respeto. 4º. Estimular en Mercedes la caridad a los pobres. 5º. Respeto por la propiedad ajena. 6º. Acostumbrarla a guardar secreto. 7º. Inspirarla sentimiento de respeto hacia todas las
religiones. 8º. Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9º. Que hable poco y lo preciso. 10º Acostumbrarla a estar formal en la mesa. 11º. Amor al aseo y desprecio al lujo. Aquí otros pensamientos: "No quiero manchar mi espada con sangre de mis
hermanos" "Serás lo que debas ser o no serás nada" "La seguridad individual del ciudadano y la de su
propiedad deben constituir una de las bases de todo buen gobierno " "Todo buen ciudadano tiene una obligación de
sacrificarse por la libertad de su país " "En el último rincón de la tierra en que me halle
estaré pronto a sacrificar mi existencia por la libertad" "Divididos seremos esclavos, unidos estoy seguro que los
batiremos: hagamos un esfuerzo de patriotismo, depongamos resentimientos
particulares, y concluyamos nuestra obra con honor" "Mi sable jamás saldrá de su vaina por opiniones políticas" Con estos pensamientos damos por finalizada la comprobación
de hipótesis sobre la humanidad de San Martín. Luego de buscar, leer, investigar, analizar y seleccionar
cada material sobre el General José de San Martín para poder llevar a cabo
este trabajo monográfico, llegamos a la comprobación de la hipótesis
planteada en la Introducción. La novela nos muestra a un San Martín con
remarcadas características humanas. En este trabajo se han mostrado facetas
desconocidas del prócer, como ser sus posibles hijos ocultos y sus variadas y múltiples
mujeres. También el hecho sobre su filiación presentado aquí nos revela un
aspecto, que aunque no esté totalmente comprobado, nos sorprende en
sobremanera. Sin embargo, estamos convencidos de que todos estos hechos
cuestionados sobre su vida privada no deben ni pueden opacar sus méritos, por
el contrario, sentimos y pensamos que San Martín fue una persona normal, con
ideales de libertad y hermandad. Por más que se descubran hechos que
ensombrezcan su vida privada, sus logros como hombre público, jamás serán
afectados, sino que seguirán intactos para siempre. Espero que este trabajo sirva, a quien lo lea, como material
de informe y meditación; es necesario y gratificante conocer con mayor
objetividad a quién luchó por tres países americanos, bajo una misma bandera:
La LIBERTAD. Síntesis biográfica 1778 25/2 Nace en Yapeyú 1789 9/7 Ingresa como cadete en el Regimiento de Murcia 1808 19/7 Triunfa en la Batalla de Bailén y es condecorado por su valentía 1812 9/3 Vuelve de España con el grado de Teniente Coronel 16/3 Crea en Buenos Aires el Regimiento de Granaderos a Caballo 12/9 Se casa con Remedios de Escalada 7/12 El Gobierno lo nombra Coronel del Escuadrón de Granaderos a Caballo 1813 3/2 Combate de San Lorenzo 1814 18/1 Es nombrado General en Jefe de Ejército del Norte 6/9 Se hace cargo del gobierno de Cuyo 1815 21/4 Es relevado del cargo de Gobernador-Intendente de
Cuyo, pero el pueblo lo repone 1816 1º/8 Es nombrado General en Jefe del Ejército de los Andes 29/8 Nace en Mendoza Mercedes Tomasa, única hija reconocida 1817 5/1 El Ejército de los Andes jura su bandera 24/1 Sale de Mendoza con su ejército hacia la Cordillera 12/2 Victoria de Chacabuco 1818 12/2 Jura en Santiago de Chile la independencia del país hermano 19/3 Derrota de Cancha Rayada 5/4 Victoria de Maipú 1820 4/5 El Director Supremo de Chile le confiere al título
de Capitán General del Ejército Unido 7/9 Llega al Perú encabezando la Expedición Libertadora 24/10 Crea la Bandera y Escudo peruanos 1821 28/7 Hace jurar la independencia de Perú 3/8 Es nombrado Protector del Perú 1822 26 y 27/7 Entrevistas en Guayaquil con el General Simón Bolívar 20/8 Regresa a Perú luego de Guayaquil 20/9 Reúne el Congreso de Lima, presenta su renuncia y se
embarca para Chile 1823 3/8 Fallece Remedios de Escalada. San Martín regresa a Mendoza 1824 10/2 Marcha a Europa 1829 12/2 Regresa a América y se niega a desembarcar en su patria 14/5 El Libertador se radica definitivamente en Francia 1844 23/1 Redacta allí su testamento 1850 17/8 Muere en Boulogne-Sur-Mer 1878 25/2 Se coloca la piedra fundamental en el Mausoleo de la Catedral de
Buenos Aires 1880 28/5 Sus restos llegan a Buenos Aires
Federico Luis Luciani Publicación enviada por Federico Luis Luciani Contactar mailto:fedeluck@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpyylFlyAZxWeuNziS Publicado Wednesday 22 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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