Monografias | La mejora continua aplicada a las actividades y procesos administrativo - burocráticosLa mejora continua aplicada a las actividades y procesos administrativo - burocráticosResumen: El Kaizen y las actividades o procesos administrativos. Atributos de un buen sistema administrativo. Calidad del trabajo administrativo. Disposición de oficinas. Flujo de trabajo. Oficinas privadas. Consideraciones respecto a confort y eficiencia. Desperdicio por movimientos innecesarios. Desestratificación. Reducción de costos. Replanteo del trabajo administrativo. Informatización. Teletrabajo. El uso de Internet e Intranet. Tercerización. Diagnóstico y mejora de los sistemas. La ética y la cultura.(V) En un mundo de recursos escasos y múltiples necesidades, se
hace imperioso el uso óptimo de los mismo. Como bien se define la economía,
como la administración de los escasos recursos para la satisfacción de un número
infinito de necesidades, es menester lograr dentro de ese marco el
aprovechamiento pleno de todos y cada uno de esos limitados recursos. En la compleja evolución de las actividades económicas no sólo
han tenido lugar el desarrollo de los sistemas productivos ya sea de bienes como
de servicios, sino que además se han ido ampliando como base de sustentación
las actividades administrativo– burocráticas. En gran medida estas son el
producto del crecimiento de las actividades terciarias llámense bancos,
seguros, inmobiliarias, consultorías y asesoramiento, como también todas las
actividades de oficinas de las empresas manufactureras, ya sea dentro de sus
sectores administrativos, como dentro de las áreas productoras de valor
agregado. Las necesidades de mayor información para la toma de
decisiones en las empresas, el aumento de la presión estatal en materia de
información estadística, trámites y cobros impositivos, y el crecimiento del
aparato estatal han dado lugar a un aumento desproporcionado y desequilibrante
de las tareas administrativo-burocráticas con el consiguiente y elevado
desperdicio y despilfarro de recursos entre los que sobresale el recurso tiempo. Es por tal motivo imperioso establecer un sistema de mejora
continua que permita mediante un método disciplinado que comprenda a todos
(directivos y trabajadores) y mediante el uso de análisis de tiempos y tareas,
planificación, uso de los recursos informáticos, sistemas de diagnósticos,
reestructuración organizativa, trabajo en equipo, investigación de operaciones
y sistemas de calidad entre otros, lograr incrementar la calidad, la
productividad y la velocidad de respuesta para de esa forma reducir progresiva y
sistemáticamente el desperdicio producido por las labores administrativas, las
cuales en su gran mayoría están comprendida entre las actividades de apoyo sin
valor agregado y aquellas que no generan valor agregado alguno. Las de apoyo
deben reducirse y las otras ser eliminadas. Pensemos que gran parte del presupuesto de los organismos de
salud y educación se esfuman en actividades improductivas como son las labores
oficinescas, y en las empresas privadas el crecimiento y / o desarrollo de las
actividades administrativas consumen un elevado nivel de recursos sin generar
ingresos como mínimo proporcionales a ese nivel de erogaciones. Los costes administrativos son elevadísimos; pueden
representar hasta el 30% del coste total de una empresa o a veces más. En un
estudio clásico realizado por Booz, Allen & Hamilton en 1979, se llegó a
la conclusión de que las empresas norteamericanas gastaban alrededor de 800.000
millones de dólares en funciones administrativas. Esto era en 1979, para 1982
el valor estimado se elevó a 1 billón de dólares, lo que representa
aproximadamente una tercera parte del producto nacional bruto (PNB) de Estados
Unidos. La cantidad de personas ocupadas en tareas de oficinas
aumenta continuamente. En Estados Unidos, entre los años 1950 y 1960 el número
de oficinistas aumentó un 28%, mientras que el de obreros creció sólo un 6%.
Por otra parte, los costos de la oficina en Estados Unidos se han incrementado
desde un 20-30% al 40-50% del total. Quizás se piense que las empresas dedican demasiada atención
a esta enorme fuente de costes. Sin embargo, tal opinión no es acertada. Hasta
la llegada de los sistemas de proceso de datos en la década de los sesenta y de
proceso de textos en los años setenta, poco se hizo para transformar las
labores administrativas de las empresas y mejorar su eficiencia. Las empresas no podrían actuar sin las funciones que desempeñan
las oficinas. Todas las tareas de planificación y control se realizan en ellas.
En ellas es donde se registran y procesan las ventas, se piden las materias
primas, se contrata, adiestra, promociona y disciplina al personal, y se
satisfacen sus necesidades. Allí se hacen investigaciones, se elaboran análisis
y estadísticas, se revisan las cuestiones legales y reglamentarias, y se las
transforma en políticas y procedimientos empresariales. En ellas se obtiene
dinero para financiar actividades, se lleva la contabilidad, se paga a los
empleados y proveedores, se factura a los clientes, se registran los cheques
emitidos y se depositan los recibidos, se mide el cash flow, se determinan los
beneficios, se atienden las reclamaciones. Estas son, entre muchas, algunas de
las funciones que se desarrollan en las oficinas. La oficina realiza todo el trabajo administrativo. Produce,
reproduce, distribuye, analiza, anota y registra los documentos, los números y
palabras que figuran en éstos permiten a los directivos adoptar decisiones.
Precisamente, la finalidad del trabajo administrativo es la toma de decisiones,
así como es registro y control de lo que representa cada una de ellas y del
modo de llevarla a la práctica. La oficina viene a ser el cerebro de la empresa. La mayoría
de los directivos y profesionales, por no decir todos, controlan e influyen, o
se ven afectados por el modo en que funciona la oficina. Cabe preguntarse pues
¿que es la oficina? Es cualquier departamento en el que tienen lugar
transacciones relacionadas con la actividad empresarial. Las decisiones se toman
en la oficina, y en ella se adquiere la información que luego se analiza,
comunica, registra, almacena y recupera. Todas las funciones de apoyo
administrativo de una empresa se desempeñan en la oficina. Comprenden las
actividades propias de los departamentos de personal, de compras, de financiación,
de ingeniería, de instalaciones, de asuntos jurídicos y de la función
ejecutiva. Incluyen, asimismo, las funciones de secretaría, correo, reprografía,
proceso de textos, gestión de registros y comunicaciones. ¿Qué es lo que no
forma parte de la oficina? En ella no se integran las instalaciones de producción,
el almacén, las instalaciones de expedición y de recepción, ni las de venta
en una empresa o establecimiento de servicios. Tales son los campos donde los
principales bienes y servicios de la empresa se producen, almacenan y expiden.
Esto nos da la clave para una definición. La oficina lleva a cabo el trabajo
administrativo de la empresa, en contraste con los departamentos que tienen a su
cargo la producción de los bienes y servicios de la misma. La oficina no es un departamento ni una serie de
departamentos. Es, más bien, una actividad. Es cualquier parte en la que se
realice el trabajo administrativo o de oficina de la empresa. Tal trabajo puede
llevarse a cabo en una sala de cuatro paredes, pero también es posible
efectuarlo en un espacio compartido, en una "barraca" o, incluso, en
un pequeño rincón dentro del almacén o al lado del taller de producción. Pocas empresas calculan sus costos de oficina como tales. Los
costos del control de la producción son corrientemente cargados a los gastos
generales de fabricación. Los vendedores y los técnicos puede que dediquen el
25% de su tiempo en hacer informes, pero estos costos desaparecen bajo los
costos de venta. Los costos de las relaciones públicas, de los análisis de
mercados y otras funciones del personal directivo que comprenden muchos costos
administrativos eluden merecer la consideración de tales. Con el afán de la
gerencia en busca de más y más datos y con el constante incremento de los
puestos burocráticos, resulta esencial para una organización averiguar qué
está involucrado en el trabajo de oficina y si este trabajo es vital al
conjunto de la productividad. Es necesario analizar los sistemas de proceso de
información, los métodos, sus costos y su eficacia, de forma que su relación
con el total de las operaciones de la empresa pueda ser determinado. Una vez
conocidas estas cosas, la productividad de la oficina deberá incrementarse. 2. El Kaizen y las actividades o procesos
administrativos En primer lugar debemos definir que es el Kaizen. El Kaizen
es un sistema japonés que permite mediante su aplicación una mejora progresiva
en los procesos, mediante la mejora en la Calidad, los Costos y los tiempos de
Entrega (QCD). Su filosofía hace hincapié en la necesidad de llevar a cabo
continuas mejoras que permitan más altos niveles de satisfacción en los
clientes o usuarios, y mayores niveles de rentabilidad. 2.1. Estandarización Con el fin de llevar a cabo el QCD, la empresa debe gerenciar
diariamente diversos recursos en forma apropiada. Estos recursos incluyen mano
de obra, información, equipos y materiales. La eficiente administración diaria
de recursos requiere estándares. Cada vez que surgen problemas o anomalías, el
gerente o directivo debe investigar, identificar la causa fundamental y
reconsiderar los estándares existentes o implementar nuevos estándares para
impedir su reaparición. La definición de un estándar es la mejor manera de realizar
el trabajo. Si un estándar significa la mejor manera, de aquí se deriva que el
empleado debe adherirse al mismo estándar de la misma manera, todo el tiempo.
Si los empleados no siguen estándares en un trabajo repetitivo, el resultado
variará, llevando a fluctuaciones en la calidad. La gerencia debe especificar
con claridad los estándares para los empleados, como la única manera de
garantizar el QCD para satisfacción del cliente. La medición de los niveles de productividad y calidad, y su
correspondiente graficación mediante el Control Estadístico de Procesos,
permite un seguimiento eficaz de las variaciones, permitiendo la utilización de
las diversas herramientas de gestión a los efectos de estandarizar en primer
lugar el proceso, y con posterioridad mejorarlo. 2.2. Las 5 S Las 5 S se han vuelto indispensables para cualquier empresa.
Una falta de las 5 S indica ineficiencia, desperdicio, autodisciplina
insuficiente, baja moral o bajo estado anímico, mala calidad, altos costos y
una incapacidad para cumplir los plazos de entrega. Aplicar las 5 S en la oficina significa en primer lugar
separar los necesario de aquello que no lo es, de tal forma se rescatan
elementos de utilidad para el sector que los poseía o para otro sector de la
empresa, además se ahorran importantes espacios físicos. El colocar cada elemento en un lugar determinado es el
segundo elemento de las 5 S y ello implica evitar pérdida de tiempo en búsqueda
de elementos extraviados, algo muy común tratándose de papelería. En tercer lugar se encuentra la limpieza del sector o área
de trabajo, lo cual mejora el nivel de satisfacción de los empleados y
contribuye a una mejor armonía del individuo con el medio circundante con lo
que ello implica en materia de productividad y seguridad. El cuarto elemento es el aseo personal y la utilización de
los elementos correspondientes a la labor que realiza. El quinto elemento es la disciplina en el desarrollo continuo
de las cuatro fases anteriores. 2.3. Eliminar el muda Muda significa desperdicio en japonés; sin embargo, las
implicaciones de la palabra incluyen cualquier cosa o cualquier actividad que no
agregue valor. En la empresa se dan dos tipos de actividades: las que agregan
valor o las que no lo agregan. Los clientes (o contribuyentes) no pagan por
actividades que no agregan valor (pero lamentablemente ello tiene lugar).
Entonces, ¿por qué tantas personas participan en actividades que no agregan
valor? Una vez un gerente de una fábrica verificó cuánto caminaba
un trabajador en la empresa durante un año y descubrió que el trabajador
recorría una distancia de 400 kilómetros. ¡Practicar el jogging para
mantenerse saludable debe realizarse en el gimnasio, no en la empresa! Irónicamente,
algunas fábricas están dotadas de gimnasios que cuentan con pistas de
recorridos, pero los trabajadores pasan más tiempo practicando jogging en el
lugar de trabajo durante las horas de trabajo que en el gimnasio durante las
horas libres. Hay demasiado desperdicio (muda) entre los momentos que
agregan valor. Debemos tratar de ejecutar series de pasos que permitan
concentrarnos en cada proceso que agrega valor y eliminar los tiempos
intermedios. Entre los muda (desperdicios) tenemos los producidos por:
Otro tipo de muda que se observa a diario es la pérdida de
tiempo, aunque éste no se haya incluido en las siete categorías anteriores. La
utilización ineficiente del tiempo da como resultado el estancamiento. En el área
de producción, el muda temporal toma la forma de inventario. En el trabajo de
oficina, esto sucede cuando un documento o segmento de información permanece en
un escritorio o dentro de un computador esperando una decisión o una firma.
Dondequiera que haya estancamiento, se produce muda. En la misma forma, las
siete categorías de muda invariablemente conducen a la pérdida de tiempo. Este
desperdicio es mucho más frecuente en el sector servicios. Mediante la
eliminación de los ya mencionados cuellos de botella de tiempo que no agregan
valor, el sector servicios debe tener la capacidad de lograr incrementos
sustanciales, tanto en eficiencia como en satisfacción del cliente. Todo lo que
debe hacerse es ir al lugar de trabajo, observar lo que está sucediendo allí,
reconocer el muda (desperdicio / despilfarro) y emprender los pasos necesarios
para su eliminación. Ahora bien, estos siete tipo de muda clásicos si bien son
aplicables a las actividades y / o procesos administrativos-burocráticos, son más
aplicables a los procesos de manufacturación, pudiendo observarse en los
procesos administrativos-burocráticos otros sustanciosos desperdicios propios
de la naturaleza que lo caracterizan. Podemos así mencionar los siguientes tipos de mudas
administrativos:
Impresos, dispositivos de trabajo, procedimientos, registros,
cálculos y comunicaciones constituyen campo abonado a toda clase de parásitos;
copias innecesarias, movimientos inútiles, almacenamiento, excesiva extensión,
rutinas complicadas. Los análisis de sistemas eliminan la mayor parte de estas
innecesarias actividades, pero la simplificación del trabajo por sí sola,
aplicada incansablemente, puede provocar un orden inteligente de los
innumerables procesos e impresos. La utilización del Just in Time a las actividades y procesos
administrativos implica la eliminación de las mudas o despilfarros,
disminuyendo los tiempos de espera, eliminando los stock de formularios y
mejorando la calidad tanto de los documentos emitidos como de la información
suministrada. Por tratarse el Kaizen de un método de mejora continua de
bajo costo se tiende a utilizar instrumentos, herramientas y arreglos de bajo
costo a los efectos de incrementar la calidad, mejorar la productividad,
disminuir los costos y reducir los tiempos de espera, en contraposición a la
ofimática, en su versión de automatización completa de labores, al cual
constituye una solución de carácter innovador que da un salto cualitativo pero
a un elevado costo. Ello no implica estar en contra de los procesos más
desarrollados de la ofimática, algo que como en el caso de la robótica está
bajo el que podríamos denominar el paraguas del kaizen, de lo que se trata es
de aplicar estas técnicas en la medida en que ello sea necesario y rentable en
función a la inversión. 2.4. Poka-yoke Esta metodología de trabajo de gran utilidad en las
actividades o procesos de manufacturación y servicios, es también de gran
utilidad en las correspondientes a las actividades y procesos administrativos o
de oficina. Las funciones que desempeñan los sistemas y dispositivos
Poka-yoke, son:
Ejemplos de poka-yoke aplicados a tareas de oficina serían:
3. Atributos de un buen sistema
administrativo Un buen sistema administrativo es aquel que está en
condiciones de procesar las operaciones de la empresa cumpliendo las siguientes
condiciones:
El sistema administrativo ideal es aquel que permite un
funcionamiento organizado sin intervenciones espectaculares y esporádicas de
personas providenciales. 4. Calidad del trabajo administrativo Tres factores relacionados entre sí determinan la calidad
del trabajo administrativo:
Formación. Podría parecer axiomático que los empleados
que no han recibido la adecuada preparación son quienes deberían cometer la
mayor cantidad de errores. Sin embargo, por la frecuente ausencia de
procedimientos actualizados y los inadecuados métodos que se utilizan en la
formación del personal administrativo (por ejemplo, a menudo los empleados enseñan
a sus compañeros lo que deben hacer), esta última constituye un problema grave
que da lugar a deficiencias de calidad. Proporcionar una formación adecuada es,
tanto desde el punto de vista de la calidad como desde el de la producción, una
de las mejores inversiones que puede realizar una empresa. Motivación. Es un tema muy amplio y sobre el que se ha
escrito mucho. No hay duda de que la ausencia de motivación se refleja tanto en
la productividad como en la calidad. Dirección. La dirección es un elemento clave a la hora
de conseguir que los trabajadores obtengan resultados de buena calidad. Además
de ser responsables de la formación y la motivación del personal, la dirección
fija normas por las que han de regirse las distintas operaciones y controla
estas últimas. El director del departamento es quien decide, básicamente, cómo
va a funcionar el mismo. Si los empleados saben que se espera que realicen un
trabajo de gran calidad, establecerán sus prioridades de acuerdo con esta
premisa. Pero si no es así, no hay razón alguna para que el personal se
esfuerce por lograr una calidad que nadie les exige. Las expectativas deben
aclararse con ejemplos, en lugar de constituir simples exhortaciones a mejorar
la calidad. Los empleados deben saber que la dirección se preocupa. El supervisor es la persona más directamente relacionada con
la preparación y la motivación de los empleados de un departamento. Es una
figura clave en la calidad del trabajo administrativo. Si el supervisor no asume
un papel activo en el procesamiento del trabajo, vigilando constantemente y
controlando la operación, los empleados carecerán de incentivos para
preocuparse por la calidad de los resultados. Debe hacerse hincapié en que la
función del supervisor no es la de estar encima del empleado, comprobando y
verificando cada una de sus acciones, sino la de inspirar, capacitar y orientar
al empleado dentro de la nueva filosofía y metodología del empowerment, y la
administración participativa. 4.1. Errores. Causas y acciones. Como tratarlos. Hay tres causas fundamentales de error. Una vez identificada
la causa será posible adoptar una medida correctiva. Estas tres causas son:
Fallos del interpretación. Cuando un supervisor descubre
un error y se lo comunica al empleado que lo cometió, éste suele preguntar:
"¿No es eso lo que tenía que hacer?" Una pregunta de este tipo
indica que al empleado no se le ha enseñado cómo debe realizar su trabajo o
que él no lo ha entendido. El supervisor debe, por tanto, aprovechar esa
oportunidad para explicar la forma correcta de realizar la tarea de que se
trate. La formación de este tipo es enormemente eficaz. Fallo del sistema. Muchos de los errores que se descubren
no son imputables a los empleados, que carecen de control sobre ellos, sino que
son errores del sistema. A menudo se producen de forma intermitente y, a veces,
parece que carecen de importancia. Son fallos del equipo, los formularios o los
procedimientos utilizados en el tratamiento de las transacciones. Cuando el
supervisor los descubre, puede corregirlos inmediatamente o hacer lo necesario
para que otra persona los corrija. Fallo del operador. La tercera posibilidad es un fallo
del operador, una simple equivocación. El tratamiento de este tipo de errores
es mucho más complejo que el de los errores producidos por fallos de
interpretación o del sistema, que se pueden corregir inmediatamente enseñando
al operador o modificando el sistema. Para establecer la existencia de un fallo
del operador no basta con observarlo una sola vez. No es lo mismo que el fallo
observado sea el primero que comete ese operador o que represente el enésimo
incidente similar que se produce con la misma persona. Estos fallos deben
juzgarse únicamente en relación con la capacidad del sistema. En lugar de
corregirlo de forma inmediata y asegurarse de que no hay problemas con la
formación del operador ni con el sistema, el supervisor debe limitarse a
registrar esa muestra para compararla con otros datos de la capacidad del
proceso. En la gestión administrativa efectiva, la planta de la
oficina en conjunto y el ambiente que rodea cada trabajador están
cuidadosamente planeados. Una planta apropiada, lo mismo que los buenos métodos,
economizan tiempo, esfuerzos y dinero. Afecta directamente la eficiencia de la
oficina y la actividad de su dirección. La disposición del local de la oficina es un aspecto físico
que lo mismo puede ayudar que perjudicar al curso del sistema y a los
procedimientos de papeleo. Un dispositivo deficiente fomenta demoras y
desacelera el trabajo. La disposición de la oficina comprende no sólo el
arreglo funcional de mesas y equipo dentro de un espacio dado, sino que incluye
además las previsiones para despachos privados, salas de conferencias, roperos
y lavabos, apropiada radicación de los departamentos entre sí, planes para la
expansión, y el empleo de iluminación, calefacción, color, ventilación y
mantenimiento. La disposición de oficinas es una técnica dinámica que
tiene como objetivo optimizar la distribución de las áreas de trabajo de una
organización y maximizar la funcionalidad de la ubicación de equipos y
amoblamientos en cada una de ellas. La razón por la que esta técnica reviste
el carácter de dinámica se debe a la continua evolución de los amoblamientos
de oficinas y técnicas arquitectónicas de diseño de oficinas (muebles
modulares, espacios abiertos, etc.) y por la continua aparición de equipos de
oficina que revolucionan la actividad y funcionalidad de las mismas. Mencionamos a la vez que uno de los objetivos consiste en la
maximización de la funcionalidad. Por funcionalidad se comprenden dos aspectos:
En función de la definición anteriormente expuesta, se
puede inferir que está técnica tiene como finalidades:
Por más que el espacio no sea la partida de gastos de
oficina más considerable, el costo de la superficie de la oficina,
defectuosamente utilizada, puede ser trascendente. Cuando el espacio de que se
dispone es excesivo, las líneas del proceso pueden llegar a ser tan extensas
que el trabajo no se moverá eficientemente. Cuando el espacio es muy reducido
las líneas se apretujan y confunden. La ubicación defectuosa frena el trabajo,
complica la supervisión, y es causa de gasto tanto por la pérdida de
eficiencia como por el posible aumento del recorrido del papeleo. Anteriormente se recomendaba revisar la disposición en
planta de la oficina cada cinco años aproximadamente, pero ante las actuales
exigencias de la tecnología moderna, de nuevos equipos, las mayores y más
apremiantes demandas de información, y la rapidez de los cambios, es más
realista considerar los cambios de disposición de las oficinas cada vez que
cambia una situación en la empresa. Los principales factores a tener en cuenta en toda instalación
pueden agruparse bajo los siguientes apartados:
Una planta funcional identifica las responsabilidades orgánicas
del personal en determinado sector y las relaciones departamentales por todo el
ámbito de la empresa. Cuando los departamentos no están claramente
identificados, los cursos del trabajo no pueden ser efectivamente establecidos y
los retrasos, interrupciones, reiteraciones y papeleo extra aparecen por todos
lados. Cada departamento debería situarse donde mejor pueda realizarse el
trabajo y sea más accesible a los departamentos con los que está relacionado. Una planta adecuada proporciona un continuo movimiento
progresivo del trabajo, similar a las operaciones industriales en que éste
fluye desde las materias primas hasta el producto definitivamente acabado. Es
preciso coordinar los esfuerzos y funciones del personal y de las máquinas para
lograr rutinas predominantes con un mínimo de pérdida de energías. El trabajo
debe seguir una dirección progresiva de avance y pasar de despacho a despacho
con un mínimo de movimiento y tiempo. Las distribuciones que hacen posible
desarrollar líneas de flujo de trabajo con un mínimo de idas y venidas es
obvio que reducen el tiempo necesario para realizar una tarea, así como la
posibilidad de extravío de papeles y de retrasos e interrupciones. Además
disminuyen el número de servicios interiores de mensajero y aumenta la
posibilidad de utilizar medios mecánicos o electrónicos de diversa índole. El
trabajo debe llegar hasta el empleado en vez de que éste tenga que ir a
buscarlo; los archivos tienen que estar cerca de los empleados que los utilizan;
las capacidades y necesidades de las unidades o lugares de trabajo han de ser
determinadas, planeando el flujo adecuado para eliminar atascamientos,
interrupciones y retrasos innecesarios. Una buena distribución facilita el flujo de las personas así
como del papel. No deben existir obstrucciones, para evitar el atascamiento de
las salidas. Todas las empresas cuentan con despachos privados, su uso sólo
esta aconsejado por razones de trabajo confidencial y concentración. La
tendencia actual es reducir el número de despachos privados. Existen varias
razones para ello, por un lado ocupan de dos a diez veces más espacio por
empleado que las oficinas generales. En segundo lugar complican y aumentan los
gastos de calefacción, iluminación y ventilación. Son menos flexibles y hacen
más onerosos los cambios de distribución, a pesar de que las modernas
estructuras facilitan los posibles arreglos y modificaciones. El principal
inconveniente de los despachos aislados es que hacen más difícil la supervisión
y también hacen más lento el flujo de trabajo. El uso de las particiones
proporciona un flexible sustituto para los despachos aislados. 8. Consideraciones respecto a confort y
eficiencia Resulta obvio que si un grupo humano se desempeña en un
ambiente confortable, su rendimiento será superior, pero esta verdad no es tan
obvia, dado que en muchas empresas u organismos públicos se observa que el
ambiente laboral carece de funcionalidad y confort. Se puede afirmar que la
funcionalidad y confort que se brinde al personal redundará en un retorno de
eficiencia, pues está comprobado que en condiciones ambientales óptimas el
personal evidencia una mejor predisposición laboral y, como resultante, se
obtendrá una mayor eficiencia e identificación con la empresa. Las óptimas condiciones ambientales se logran mediante la
consideración de los siguientes aspectos:
A los efectos de la minimización de ruidos, puede
recurrirse a:
Los ruidos, igual que la iluminación o condiciones de
aire deficientes, resultan caros examinados desde el punto de vista
productivo. La investigación médica ha demostrado que el ruido produce
tensión, fatiga y dificultad de concentración. Los estudios de muchas
empresas han puesto de relieve que reduciendo el ruido en las oficinas es
posible disminuir los abandonos y ausencias en el trabajo y aumentar la
precisión, eficiencia y productividad. El incremento en el empleo de máquinas
en la oficina ha llevado consigo el aumento de ruidos, pero el trabajo de
oficinas, siendo principalmente mental, requiere despachos tranquilos. El
reducir los ruidos de oficina reclama una considerable atención de la
gerencia. En una oficina hay muchas fuentes de producción de ruidos, no
todos los ruidos pueden ser eliminados en sus orígenes, pero deben ser
absorbidos. Las superficies duras reflejan las ondas del sonido; las blandas
las absorben. El tratamiento acústico de los techos, con azulejos o estucos
especiales, es una medida suficiente en la mayoría de las oficinas en las
que se han controlado las fuentes de los ruidos. Un buen material acústico
absorbe el 70 por ciento del sonido y refleja el 30 por ciento. En las salas
centrales de máquinas es conveniente también el tratamiento acústico de
las paredes. También en forma adicional pueden utilizarse baldosas acústicas
y alfombras. 9. Desperdicio por movimientos
innecesarios Es necesario un estudio a los efectos de poner al descubierto
el despilfarro en las oficinas y lograr de tal forma aumentar la productividad
sin aumentar el esfuerzo. Para lograr ello se debe poner en práctica tres
grupos de reglas: reglas del mínimo esfuerzo, reglas de los movimientos rítmicos
y simétricos, y reglas de utilización del espacio y de las herramientas. Cada sector de la actividad cuenta con sus propias fórmulas
de abreviar. Las que se emplean en los procedimientos de oficina son por lo
general el resultado de una observación liberal en diversidad de situaciones;
esto es, no son necesariamente el resultado de un análisis científico o de una
deliberada aplicación de los principios de la economía de movimientos, sino
que están basadas principalmente en la experiencia que proporciona la práctica.
Aunque estas fórmulas o son cien por cien aplicables o aceptables, su valor
general no debería pasarse por alto. ningún estudio de producción de oficina
y simplificación de trabajo sería completo sin una cierta consideración de
estos sistemas de abreviar. La dirección de un gran número de empresas busca formas de
acelerar el proceso de toma de decisiones, evitar los atascos producidos por el
exceso de información, estimular la iniciativa empresarial, mejorar la manera
de dirigir la compañía y extraer el máximo rendimiento de sus directivos y
empleados. Para ello proceden en forma metódica y sistemática a reducir la
distancia que separa al nivel superior de los niveles inferiores, aplicando ello
tanto para las áreas productivas como comerciales y administrativas. Este
proceso se denomina desestratificación y ha dado lugar a que en empresas como
Douglas Aircraft Company luego de aplicar el proceso en cuestión los niveles
directivos pasaran de siete a cinco, limitando a 80 los 245 cargos ejecutivos.
Esta metodología revolucionaria de acción es el producto de tendencias que se
dan en el entorno de las empresas actualmente, entre las cuales cabe mencionar:
Las ventajas en la aplicación de dicho proceso implica
mayores niveles de eficacia, la ampliación de la esfera de actuación de los
empleados o sea de su satisfacción, la adaptación a las necesidades de los
grupos de interés y la posibilidad de reaccionar de forma más flexible y
competitiva a las circunstancias externas, y por último la autopreservación
dinámica. La eficiencia consiste en obtener el máximo de resultados
con el mínimo de medios. Es efectivamente posible reducir gastos generales por
medio de la desestratificación pues con ella disminuye el número de puestos
ejecutivos bien remunerados. El hecho de ahorrar puede conducir a una reducción
de precios, un aumento de sueldos o una inversión en recursos / talentos
humanos. Y a largo plazo conduce a un incremento de la competitividad. Además las empresas desestratificadas muestran una mayor
capacidad de respuesta a las exigencias planteadas por el mercado, reduciendo a
la mitad el tiempo empleado para desarrollar nuevos productos entre otras
cuestiones. Cuando los ejecutivos se encuentran dispersos en un considerable número
de niveles suele ser imposible actuar con rapidez. Los estratos de dirección
forman un filtro por el que pasa el flujo de información pero si el número de
estratos es excesivo el filtro se bloquea provocando retrasos en el proceso de
toma de decisiones. El hecho de modificar la estructura reduciendo el número de
estratos ejecutivos no provoca de manera automática el incremento en la
velocidad en la toma de decisiones, ni un aumento de la energía que ha de
concentrarse en la iniciativa empresarial, ni hace tampoco que se preste mayor
atención a las necesidades de los clientes. Para lograr una estructura poco
jerarquizada y altamente eficiente es menester :
En el proceso de desestratificación debe evitarse con sumo
cuidado cortar músculos en lugar de grasa. Además, muy a menudo, la reducción
de plantilla no hace más que engendrar otra reducción. "Las rondas
sucesivas de reducciones parecen ser el destino de muchas empresas de ramas
industriales como las de ordenadores, servicios financieros y
telecomunicaciones. Un consultor que estudió las secuelas de la reestructuración
empresarial en más de 800 empresas descubrió que casi todas ellas encontraban
necesario reemplazar a algunas de las personas que habían despedido. Un 25% de
estas empresas reemplazaron al 10% o más de dicho personal. Debe evitarse
confundir la desestratificación con los reajustes de plantilla y las
reestructuraciones organizativas. Debe analizarse con sumo cuidado las funciones
que deben desarrollarse en la empresa y quien las va a cumplir, evitando dejar
huecos o cortes de músculo". "En la renovación exitosa de una
empresa hay tres etapas. Primero se toman las medidas de crisis que detienen la
hemorragia. Después hay que hacer que la empresa recobre su rentabilidad.
Finalmente, se debe encontrar el modo de que la compañía crezca de nuevo. Las
primeras dos etapas por lo general suponen una profunda reducción de personal y
un estricto control de costos. Pero estas tácticas de emergencia, si se
mantienen durante mucho tiempo, pueden impedir las inversiones inteligentes que
se necesitan para llegar a la tercera etapa. Esta última etapa requiere una
mentalidad y quizás una administración diferentes. En caso contrario, la
empresa que ha sufrido problemas quizás descubra que sólo sirve para una cosa:
realizar reducciones." En lo que realmente debe concentrarse la atención
es en el recorte del trabajo innecesario y no en concentrar todo el esfuerzo en
la eliminación de los puestos innecesarios. "Recortamos la fuerza de
trabajo, pero dejamos en su lugar todo el trabajo y los viejos modos de hacer
las cosas".Ello puede parecer contradictorio en función de lo expresado al
principio en relación a la desestratificación, pero justamente el tema es
concentrarse no sólo en hacer mas ágil la organización eliminando filtros jerárquicos
intermedios improductivos, sino además eliminar todas aquellas actividades o
procesos improductivos. No se trata justamente de recortar tramos intermedios de
funciones innecesarias y dejar activo el nivel inferior, debe también
eliminarse ese nivel. Ello es concordante con lo expresado anteriormente en
relación a los diversos tipos de actividades en función al valor agregado que
engendraban, entre las cuales teníamos aquellas que no agregan valor agregado
alguno, razón por la cual era menester eliminar dichos procesos o actividades. Cuando una empresa pasa por un mal momento, siempre recurre
alguna vez a la reducción frontal de gastos generales como prioridad habitual.
Lamentablemente, suele suceder que los gastos generales se comportan como la
hidra: cuando se le recorta una parte, ésta vuelve a crecer. Para que haya
cambios duraderos en las estructuras de costos administrativos de una
empresa, hay que replantearse la estructura básica, y no sólo actuar sobre una
porción de la misma. Y a menudo gran parte del esfuerzo se dedica a asignar un
valor artificial a cada componente de gastos generales, cuando lo que realmente
se necesita es un examen de abajo arriba de los procesos de trabajo que, en
primer lugar, son los que generan el gasto general. Las actividades generales
son los síntomas, no la enfermedad. El costo de funcionamiento es compatible con la naturaleza de
las tareas y con el beneficio que se genera por su ejecución. Desde este punto
de vista es más eficiente aquel sistema que, cumpliendo adecuadamente las demás
funciones, requiere una menor erogación para la organización. Existen ciertos
ejemplos que pueden resultar ilustrativos; el control de stoks de elementos de
bajo costo unitario, tales como clavos, arandelas, etc. puede requerir por su
volumen y diversidad un procesamiento computarizado. El costo de ese
procesamiento, referido al movimiento y valor de los elementos entrados o
salidos, puede ser superior al del elemento que se debe controlar. En estas
circunstancias el sistema administrativo debe buscar soluciones hábiles como
para controlar el inventario (por ejemplo por grandes familias y con resumen
diario de movimientos) y dejar de lado las formas que resulten más costosas que
el universo a controlar. Sin llegar al extremo aludido en el ejemplo anterior,
es dable observar sistemas administrativos que con su exagerado costo de
funcionamiento perjudican seriamente la economía de la empresa, haciendo perder
por estas ineficiencias las utilidades que se generan por la producción y
colocación comercial de lo fabricado o servicios prestados. 12. Replanteo del trabajo administrativo El trabajo tiene que replantearse de un modo que aporte tres
cualidades a la empresa:
Simplicidad. El flujo de trabajo, el plano de la planta,
el diseño de las tareas, la corrección de los errores, deben estar todos
destinados a reducir al mínimo la complejidad. Un modo de lograr aumentos
significativos de la productividad consiste en detener las actividades que no
rinden. Cuando los gerentes dejan de perder el tiempo en problemas insolubles,
sorprende ver cuántas oportunidades pueden encontrar en sus tareas cotidianas.
La simplicidad en el lugar de trabajo es una virtud. Rapidez. Así como la búsqueda de trabajo eliminable es
un método para reexaminar qué es lo que la empresa está haciendo, también se
necesita una técnica para considerar cómo se hacen las cosas. Esta técnica
requiere la revisión de los procesos utilizables para convertir la materia
prima en productos. Un proceso es un conjunto de tareas interrelacionadas que
realizan este tipo de transformación. El proceso tiene un ciclo, una secuencia
de actividades necesarias para llevar a un objetivo desde el principio hasta el
final del trabajo. La expresión "duración del ciclo" designa la
extensión temporal de esa secuencia. Es muy importante pues reducir la duración
del ciclo para lograr un éxito competitivo. La "compresión de
tiempo" permite lograr significativas ventajas financieras. Al igual que la
mejora de la calidad, la competencia basada en el tiempo se ha popularizado en
las empresas de todo el mundo. El tiempo es un recurso escaso, algo cuyo consumo hay que
planificar y controlar. Podemos afirmar que la rapidez es la mejor forma de
mejorar la calidad. "La calidad y la duración del ciclo son como el yin y
el yang. Si uno reduce la deuración del ciclo , hace bajar el nivel de las
aguas en su lago, y de pronto salen a la luz todas las rocas (mudas)". Cabe aclarar que la orientación en torno al tiempo y a la
velocidad del ciclo hace hincapié en que no se trata tanto de trabajar más rápido,
sino con más inteligencia, y de recoger las mejores ideas sobre la mejora
generada por todos los miembros de la organización. Equilibrio. En una empresa, los gastos generales se
producen naturalmente para hacer posible el funcionamiento eficaz. Desempeñan
un papel clave en la regulación del equilibrio adecuado entre las diversas
actividades de la empresa. Los problemas surgen cuando a ésta se le imponen
gastos generales excesivos desde el exterior. Hay dos tipos de gastos generales:
los buenos y los malos. Los buenos sostienen su propio peso, y algo más; los
malos solamente hacen bulto. La reducción generalizada sería contraproducente.
En uno, se podrían dañar músculos necesarios; en el otro, es probable que el
corte no fuera lo bastante profundo. Cuando se reorganiza, la calidad de los
gastos generales puede ser más importante que la cantidad. Por otra parte es menester reforzar los puestos de trabajo
mediante la profundidad, la versatilidad y el autocontrol. Un puesto de trabajo adquiere profundidad, cuando posee
sustancia o contenido. En la mayoría de los casos, esto significa estructurar
la asignación de tareas de modo que exijan cerebro además de músculo. Ello no
sólo es válido para las actividades manufactureras, sino también para las
industrias de servicios. También se suma fuerza al trabajo incorporando versatilidad
(multiplicidad de funciones) al diseño del puesto de trabajo. Relacionada con
la profundidad, la versatilidad permite que el individuo por medio de una amplia
formación transfuncional, realice regularmente más de una tarea. La
versatilidad es la clave de la alta productividad. La evitación de problemas es
un importante beneficio de la inversión en versatilidad. Si a un puesto de trabajo se le otorga mayor profundidad, y
quien lo ocupa está en condiciones de pasar de una tarea a otra cuando lo
exigen el trabajo o las necesidades del cliente, (desarrollo fundamental del JIT
en materia de polivalencia de los trabajadores y empleados) ¿qué tipo de
supervisión se precisa? Muy poca supervisión, o por lo menos muy poca
supervisión de la tradicional realizada por el supervisor de primer nivel. En
un número creciente de compañías, esta función tradicional se está
convirtiendo en un anacronismo. Estos cambios forman parte de una vasta
tendencia a suprimir lo que antes era el primer nivel gerencia de muchos
organigramas. En su reemplazo, se espera que todas las personas que contribuyen
al proceso asuman más responsabilidad en su propia dirección y control. La
antigua tarea de supervisión de primer nivel debe desaparecer , y sus elementos
clave se deben transferir al ejecutor. El Kaizen requiere de los directivos y empleados un nuevo
enfoque centrado en:
Los equipos compuestos y los puestos de trabajo reforzados
reducen la cantidad de gerentes necesarios en la empresa, ello hace al método
de desestratificación antes mencionado. Deben ser destacados varios aspectos concernientes a la
informatización de los procesos y actividades administrativas: En primer lugar analizar los procesos o actividades a
informatizar bajo el análisis coste-beneficio. No todas las actividades deben
informatizarse si el volumen de operaciones no justifica el coste de su
implementación y uso. Concentrarse en las actividades y procesos que produzcan
la mayor incidencia en los niveles de productividad, calidad, costos y tiempos
de respuesta es fundamental. Informatizar más de lo necesario o en actividades
que no lo justifican implican un derroche o despilfarro de recursos. En segundo lugar no debe informatizarse los procesos ya
existentes sin modificarlos previamente a los mismos. No se trata de automatizar
procesos ineficientes, sino mejorar previamente los procesos y aplicarles a
estos la informatización, o bien haciendo uso de la informatización reformar
productivamente los procesos de trabajo existentes. Relevar las necesidades de los diferentes sectores de la
organización es fundamental antes de proceder al diseño de los softwares. Los procesos informáticos deben ser sometidos al control de
calidad y a la mejora continua. Para ello es fundamental diseñarlos de forma
tal de hacer factible estas prerrogativas. En una era de cambios continuos y
acelerados aquellos sistemas de información y procesamiento que permitan a un
bajo coste modificaciones o actualizaciones en sus diseños y / o procesamiento
de datos resulta fundamental y podrán determinar en parte quienes serán las
organizaciones que sobrevivan y tengan éxito de aquellas que sólo sobrevivan y
estén constantemente sometidas a las revulsiones del mercado. El teletrabajo ha evolucionado desde ser estrictamente un método
de trasladar el trabajo al trabajador, hasta convertirse en un concepto amplio
que abarca a quienes trabajan en casa, a tiempo completo o parcial, a quienes
trabajan en una oficina satélite y a quienes trabajan en centros laborales de
barrio. En los últimos años el teletrabajo se ha centrado en torno del
empleado corporativo que realiza su trabajo fundamentalmente desde un despacho
localizado en su casa. Todo ello es posible gracias al gran desarrollo de la
informática y las telecomunicaciones, tanto en potencia y calidad, como en
reducción de sus costos. El trabajo a distancia se está implantando tanto en el
sector público como en el privado. Dada la naturaleza solitaria de la mayoría
de los trabajos que se prestan a este tipo de gestión, hay abundantes
oportunidades de implantación en ciertos sectores clave. Las empresas de
seguros, las compañías relacionadas con el diseño, instalaciones y aplicación
de programas informáticos, así como las compañías que requieren de la
introducción de gran cantidad de datos, como instituciones financieras,
empresas de gestión de créditos, solicitudes de suscripción de publicaciones,
pedidos, introducción de datos sobre pagos, empresas de transporte y
almacenaje, consultoras de empresas, estudios contables, jurídicos y de
arquitectura e ingeniería, son sólo algunas de las numerosísimas empresas o
actividades que hacen o podrían hacer uso de este tipo de servicio de trabajo a
distancia. Los beneficios son múltiples:
Todo ello contribuye a incrementar en gran medida los niveles
de productividad tanto para la empresa como para el trabajador, reduciendo sus
costos e incrementando los niveles de satisfacción. 15. El uso de Internet e Intranet Permite un amplísimo arco de posibilidades, para diversos
tipos de empresas. En primer lugar tiene una relación directa con el
teletrabajo. Permite la oferta de productos, la recepción de pedidos, las
comunicaciones dentro de la misma empresa y entre empresas, brindar o
recepcionar diversos tipos de cursos de capacitación, realizar operaciones de
transferencias de fondos, hacer reservas en hoteles o empresas de aviación.
Estas son sólo algunas de las múltiples actividades que pueden desarrollarse
mediante la utilización de los servicios de Intranet – Internet, los cuales
contribuyen a reducir los costos, aumentar los niveles de calidad y
productividad, mejorar los tiempos de entrega y ciclos. El uso de Internet /
Intranet se ha convertido en algo esencial tanto para la aplicación del Just in
Time, como para mejorar los servicios al cliente y sus niveles de satisfacción. Sistema por el cual las empresas delegan funciones o
actividades específicas en prestadores externos a la empresa, mediante la
contratación por tiempos prolongados y con niveles de calidad especificados.
Ello no sólo se ha hecho imprescindible con el uso del Just in Time, sino que
contribuye enormemente a incrementar el enfoque de las empresas, mejorando sus
niveles de productividad. Las empresas que se dedican en forma exclusiva a una
labor tienen a su favor no sólo una cuestión de escala, sino también la curva
de aprendizaje, lo cual le permite ofrecer productos o servicios de mayor
calidad y a un menor precio. Tenemos los más variados tipos de servicios, desde la
producción del bien, hasta las labores de computación, contabilidad, liquidación
de sueldos, publicidad, limpieza, servicios de cafetería, seguridad, distribución,
mantenimiento y comercialización entre muchas otras. 17. Diagnóstico y mejora de los sistema Partiendo de los diversos aspectos desarrollados con
anterioridad es factible construir un listado de conceptos o puntos a ser
verificados y analizados. En función de ello establecer sobre la base de un
puntaje (con la inclusión de ponderaciones en función a las prioridades,
restricciones o importancia estratégica) los niveles de calidad, productividad,
satisfacción de usuarios –sean estos internos o externos-, tiempos de
respuestas, y niveles de costos, que los procesos administrativos – burocráticos
tienen en la compañía o ente (sea este público o privado, con o sin fines de
lucro) para a partir de ello comenzar un proceso de mejoras en función de las
prioridades establecidas, corroborando de forma periódica las mejorías
realizadas y de esta forma reformular los procesos o actividades para mejorar
consistentemente los niveles de respuesta. La mejora continua representado por el Kaizen requiere de una
ética del trabajo que tenga como aspecto fundamental la visión de lograr los más
altos niveles de satisfacción con el menor uso de recursos. Esa es una obligación
conjunta de propietarios, directivos y empleados. Hacer uso de los recursos de
la forma más eficiente es un deber para consigo mismo y para la humanidad. En
un mundo con recursos escasos y necesidades imperiosas el despilfarro de los
distintos insumos o recursos es una inmoralidad. Hacer un uso eficiente de los
recursos es hacer rentable y exitosa a la empresa u organización, permitiendo
la continuidad de los ingresos para los obreros, directivos y propietarios, como
así también para su familia. Cada empresa debe ser concebida como un equipo de
competición, en la medida en que sea ineficiente corre el riesgo de perder la
batalla por seguir subsistiendo. La mejora continua también es una obligación como
posibilidad de crecimiento personal, y se crece personalmente superando sistemáticamente
objetivos o niveles. Es esa necesidad de retar continuamente nuevos niveles uno
de los mayores motivadores de los empleados y directivos en la empresa, es
aquello que exige al máximo de su disciplina y creatividad. Un uso ineficiente de los recursos implica menores niveles de
ingresos para los operadores del sistema, sino además menores niveles de
satisfacción para los usuarios; ello queda reflejado en toda su amplitud cuando
de la salud y educación pública se trata. La mejora continua y la disciplina que ello requiere es también
causa y efecto de un marco cultural donde las personas sean responsables de sus
actos, donde ellas se consideren artífices de las mejoras tanto personales como
sociales. Es menester una revolución, sobre todo en los países
latinoamericanos que conduzca a superar la dejadez e implanten una ética del
trabajo y una cultura de la calidad y la productividad que tiendan a hacer un
mejor uso de los escasos recursos, eliminando los desperdicios de procesos
administrativos – burocráticos tanto a nivel público como privado que
impiden un crecimiento sostenido y equitativo en el nivel de vida de su población.
No por casualidad los países con mayores niveles de vida y crecimiento son
aquellos que han implantado sistemas de mejoras continuas en materia de calidad
y productividad. Estos países sobre una férrea disciplina social basada en la
educación, la investigación y el trabajo han hecho de la productividad un
punto de referencia fundamental en sus políticas de estado, por la importancia
que esta tiene en sus capacidades competitivas y por tanto en el nivel de vida
de sus poblaciones. La competitividad a través de la productividad. Eric Hörnell.
Financial Times–Folio. 1994. El poder de Seis Sigma. Subir Chowdhury. Prentice Hall. 2001. Como mejorar los métodos de trabajo. Marcial Pérez Gutiérrez.
Deusto. 1984. El poder oculto de la productividad. William Bohan. Norma.
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Trillas. 1995. Trabajo a distancia. Phillip Mahfoodt. Ediciones S. 1995. Burocracia en corporaciones públicas y privadas. Jorge
Etkin. Ediciones Macchi. 1986. El manual del supervisor. Mark Truitt. Panorama. 1993. La empresa hacia el año 2010. Ramón Costa.
Alfaomega-Marcombo. 1995. Calidad y productividad para directivos bancarios y
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Gómez Echaren y Loro. Editorial Club de Estudio. 1984. Tiempos y Tareas. Cardiel Mateos. Limusa. 1974. Teoría Z. William Ouchi. Hyspamérica. 1982. Repensar la empresa. Robert Tomasko. Paidós. 1996. Sistema de Información para la toma de decisiones. Daniel
Cohen. McGraw Hill. 1998. E-fectividad gerencial. Juan Fresco y Alvarez Roldán.
Prentice Hall. 2000. Como hacer que su empresa sea competitiva. David Jacobs y
Alfred Homburger. Díaz de Santos. 1992. Supervisión con el tacto personal. Sawada. Más rápidamente con código del color. http://216.2.../search%3Fq%3Dkaizen. 2001. Kaizen. La clave de la ventaja competitiva japonesa . Masaaki Imai. CECSA – 1999 Cómo implementar el Kaizen en el sitio de trabajo. Masaaki Imai. Mc Graw Hill – 1998
AUTOR: Mauricio León Lefcovich Consultor en Calidad – Productividad y Mejora Continua Especialista en Kaizen y Seis Sigma Paraná –Entre Ríos - Argentina Publicación enviada por Mauricio León Lefcovich Contactar mailto:mlefcovich@hotmail.com Código ISPN de la Publicación EpyyulVylVeNeuzYty Publicado Saturday 18 de October de 2003 Ultimas Publicaciones en ilustrados.com
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