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Los valores en el centro de la Cultura Organizacional
Resumen: Los valores éticos. ¿Qué son? ¿Fines o medios?. Las Creencias, las Conductas y su relación con los valores. ¿Qué son las normas?. ¿Qué son las actitudes?. El proceso de Formación de los Valores en la empresa. Importancia de los valores.(V)
Publicación enviada por Lic. Daylenes Martín Fors
Indice
1. Introducción
2. Los valores éticos. ¿Qué
son? ¿Fines o medios?
3. Las Creencias, las Conductas y
su relación con los valores
4. ¿Qué son las normas?
5. ¿Qué son las actitudes?
6. El proceso de Formación de los
Valores en la empresa
7. Importancia de los valores
1. Introducción
"El objeto de la educación es formar seres aptos para gobernarse a sí
mismo, y no para se gobernados por los demás"
Herbert Spencer
En los momentos actuales, dada la coyuntura económica, política y social que
se vive a nivel mundial, se ha generalizado la necesidad de mejorar la
competitividad de las empresas. Cuba no es la excepción, como país
subdesarrollado busca respuestas más acordes a sus condiciones concretas y para
ello requiere de planteamientos más actualizados y reales.
Naturalmente el mejoramiento de la competitividad empresarial es un problema
complejo, por lo que requiere abordarse en forma integral, es decir desde una
perspectiva que considere todos los factores que tienen que ver con su
mejoramiento.
A partir del éxito japonés y más tarde de otros países asiáticos, comienza
un cuestionamiento de las formas tradicionales de gestión que hasta ese momento
se venían aplicando en el mundo empresarial desarrollado, cuya génesis está
en los estudios de Taylor, Mayo y otros, se critican los viejos paradigmas y se
introducen otros nuevas formas de gestión donde se concede un peso importante a
la participación de los trabajadores en la toma de decisiones, al liderazgo, a
la formación de valores sólidos donde prime una visión de futuro, planteándose
que la Productividad depende esencialmente de dos motores: el orgullo de
pertenecer a la empresa y el entusiasmo por el trabajo.
Si pensamos en cuáles son los paradigmas de gestión que han prevalecido en la
realidad empresarial cubana (aunque en estos momentos se está produciendo un
cambio en ese sentido), nos encontramos con realidades tales como:
Producir a toda costa sin tener en cuenta, los costos, autoritarismo,
tradicionalismo, falta de capacitación entre otros.
Justamente una cultura débil o deficiente provoca el estancamiento y la
decadencia de las empresas, trayendo consigo fenómenos tales como: la
insatisfacción laboral, la fluctuación de personal, empresas improductivas
entre otras.
Yvan Allaire y Mihaela E. Firsirotu hablan de que el éxito y la vitalidad
organizacional dependen del desarrollo de culturas y valores apropiados. Sobre
este último estaremos hablando.
Muchas organizaciones exitosas, desde corporaciones hasta entidades no
lucrativas, escuelas y agencias gubernamentales, han iniciado intentos de hacer
explícitos sus valores. La elaboración de valores juega un rol decisivo en el
desarrollo (no solo de los individuos) sino de las organizaciones, y la sociedad
como un todo.
El presente trabajo tiene como objetivo explicar desde una base conceptual el
papel que posen los valores en la formación, y desarrollo de la cultura
organizacional.
Por estas razones nos podemos preguntar: ¿Qué son realmente los valores?
Los valores son esencialmente prioridades basadas en la integridad o elecciones.
Están presentes en lo que hacemos y no hacemos, en las cosas a las que nos
hemos acostumbrado y lo que somos capaces de tolerar. Los valores están basados
en alternativas reales y en una consideración genuina de sus consecuencias. Son
expresados de manera pública y abierta, actuados de manera repetida, y
defendidos cuando van contra el autointerés personal.
Para Salvador García y Simón. I Dolan
"los valores son aprendizajes estratégicos relativamente estables en el
tiempo de que una forma de actuar es mejor que su opuesta para conseguir
nuestros fines, o que nos salgan bien las cosas" .
Los valores son palabras. Sin embargo, no hay duda de que las palabras que se
identifican como valores tienen una especial potencia para dar sentido y
encauzar los recursos humanos, tanto a nivel personal como a nivel de empresa.
Los valores son los creadores de la integridad y la responsabilidad, son los
forjadores del optimismo y la autoestima, y de las definiciones de quiénes
somos. Se vuelven manifiestos y vivos mediante la acción, incluso la acción de
la declaración sincera.
Cuando las organizaciones son dirigidas por valores, están claras sobre asuntos
éticos y afirmados en la integridad, los empleados son capaces de elegir
conscientemente, de definir públicamente y vivir de acuerdo a sus más altos
valores. Desdichadamente, un gran número de las organizaciones cubanas ignora
los valores, nada más que en la forma de leyes, reglas y regulaciones, y sin
pensarlo reducen sus valores al mínimo común denominador. Otras intentan
imponer sus valores, convirtiéndolos en moralidad.
De manera fundamental, las organizaciones tienen una opción entre reglas
conducidas por valores y valores guiados por reglas. Pueden imponer un conjunto
de reglas y normas uniformes para los empleados mediante métodos más o menos
coercitivos, hacer que tomen el asiento trasero en la toma de decisiones, y
hacer sólo lo que a ley exige (lo que hemos planteado anteriormente es lo que
sucede en un grupo de instituciones y empresas cubanas, que no quiere decir que
es su generalidad). O pueden alentar a los empleados a desarrollar sus propios
valores en diálogo unos con otros, y trabajar hacia un terreno común más
elevado. Cada uno de estas orientaciones a la creación de valores representa,
en sí, un conjunto más profundo de valores.
Dentro de los valores podemos distinguir niveles diferentes. Un valor de
"primer orden" radica en todas las cosas importantes para nosotros. Un
"segundo orden" consiste en el valor de tener valores, volviéndonos
hacia adentro, y forzándonos a considerar lo que es importante y porqué. Un
"tercer orden" de valores consiste en actuar sobre los valores sin
incluso darnos cuenta de ellos, de forma que se vuelven una parte integral,
inseparable de quienes somos.
El primer orden de valores en las organizaciones se orienta hacia el
comportamiento, y es correctivo o defensivo en su propósito. Su finalidad es
proteger a la gente y las organizaciones de conductas no éticas. El segundo
orden se orienta hacia la comprensión, y su propósito a menudo es de
transformación o de desarrollo. Está hecho
para alentar progreso, aprendizaje, cambio,
perfeccionamiento y evolución en las condiciones bajo las cuales trabajan las
personas. El tercero se orienta hacia el carácter, y es de propósito
integrador o trascendente. Apunta a que las acciones fluyan naturalmente desde
quienes somos, en lugar de hacerlo desde lo que creemos.
Estas distinciones son útiles para ayudar a la gente a darse cuenta de que hay
un valor en tener valores, y a elevar su consciencia, de manera que vivan
naturalmente de acuerdo a sus valores, y gradualmente los sobrepasen. Alentar a
la gente y las organizaciones a ocuparse en dialogar sobre los tres órdenes de
valores y la implementación de valores en la vida diaria.
Las organizaciones que crean un contexto de valores, éticas e integridad
progresan del primer al segundo y tercer orden de valores integrándolos en su
cultura.
2. Los valores éticos. ¿Qué son? ¿Fines o medios?
Los valores éticos son estructuras de nuestro pensamiento que mantenemos
preconfiguaradas en nuestro cerebro como especie humana de cara a nuestra
supervivencia.
Los valores éticos son medios adecuados para conseguir nuestras finalidad. Al
hablar de valores es importante diferenciar entre los valores que podemos llamar
finales y los valores de tipo instrumental. Los valores instrumentales son modos
de conductas adecuados o necesarios para llegar a conseguir nuestras finalidades
o valores existenciales.
Estudios realizados por Rockeach demuestran, que mientras el número de valores
finales que las personas dicen usualmente poseer no son mucho más de una
decena, el número de valores instrumentales es más elevado, aunque no llega al
centenar.
No necesariamente debe existir una correspondencia puntual entre los valores
finales e instrumentales. Además, para la obtención de un determinado valor
final, puede ser necesario un determinado conjunto de varios valores
instrumentales.
Debemos tener en cuenta que cuando un valor meramente instrumental se le
atribuye un valor extraordinario, pasa a ser percibido como final por su
poseedor.
Los Valores de Competencia son otros valores instrumentales, los que se pueden
llamar de competencia, son más individuales, aunque también están socialmente
condicionados y no están directamente relacionados con la moralidad ni con la
culpabilidad. Y responde a la pregunta: ¿qué cree que hay que tener para poder
competir en la vida?
Es primordial destacar que nadie se siente culpable, ni tan sólo incomodo, por
no asumir un valor de competencia, a no ser que dicho valor sea compartido por
un grupo de personas del cual queremos formar parte. Es decir, nadie se siente
culpable por el hecho de no comportarse de forma creativa, a no ser que se
corresponda a un grupo de referencia.
Los valores finales (objetivos existenciales) pueden dividirse en dos tipos:
personales y éticos – sociales.
- Valores personales: aquellos a los que aspira el individuo para si mismo y
responden a la pregunta de ¿qué es para usted lo más importante en la
vida?
- Valores éticos – sociales
:
constituyen aspiraciones o propósitos que benefician a toda la sociedad. Y
responde a la pregunta ¿qué quiere usted para el mundo? Dentro de los
valores éticos – sociales encontramos:
Valores ético – morales:
se refiere a los modos de conducta necesarios para alcanzar nuestros valores
finales, y no son necesariamente fines existenciales. De hecho, la palabra
"moral" proviene del latín mores, que significa costumbre. Y
responde a la pregunta ¿cómo cree que hay que comportarse con quienes les
rodean?
Los valores morales son un tipo de valor instrumental que tienen dos características
esenciales:
- Se ponen en práctica en la relación con las demás personas.
- En las personas mentalmente equilibradas, cuando se incorporan pero no se
traducen en conductas consecuentes, tienden a generar sentimientos de
culpabilidad o, al menos, de molestar con uno mismo.
Debemos tener en cuenta después de analizar los valores finales e
instrumentales, que una persona puede experimentar conflicto entre dos valores
morales, entre dos valores de competencia o entre un valor moral y un valor de
competencia.
¿Todos los valores no valen lo mismo?
Todos los valores no poseen el mismo valor, ya que, cada uno ostenta un nivel de
jerarquización y prioridad según su importancia relativa. La importancia que
se le atribuya a los diferentes valores se va reajustando a lo largo de la vida
según las experiencias, reflexiones y las atracciones sociales que nos acaban
influyendo.
Es difícil defender que los valores sustentados por las personas, dentro de su
propia escala de prioridad relativa, sean unos mejores que otros en términos
absolutos. La clasificación entre valores finales e instrumentales tampoco
permite efectuar dicha diferenciación.
Por lo que, los valores tendrán el valor que cada una de las personas y las
organizaciones sea capaces de darles así como la prioridad que ellos deseen que
tengan.
3. Las Creencias, las Conductas y su relación con los valores
Existen tres términos propios de la psicología social que se encuentran
estrechamente relacionados con los valores ellos son: las creencias, las normas
y las actitudes.
Y nos podemos preguntar: ¿Qué son las creencias?
Los valores pueden concebirse como elecciones estratégicas con relación a lo
que es conveniente para conseguir nuestros fines. Es importante entender que
estas elecciones provienen, a su vez, de supuestos básicos o creencias sobre la
naturaleza humana y el mundo que nos rodea. En definitiva, preferimos pensar y
actuar de un modo u otro, según creamos que son las personas y las cosas.
Las creencias es la acción de creer en la verosimilitud o en la posibilidad de
una cosa.
Las creencias son estructuras de pensamiento, elaboradas y arraigadas a lo largo
del aprendizaje, que sirven para expresarnos la realidad y que preceden a la
configuración de los valores (Figura 1).
Figura 1: Secuencia entre creencias y resultados.
La relación existente entre creencias y valores es fuertemente estrecha. Por
eso, hoy se habla mucho del cambio de creencias y valores, más que del cambio
de valores aisladamente. El desaprendizaje de creencias es fundamental para
replantear valores, cambiar conductas e influir positivamente sobre los
resultados de la empresa.
En la empresa cubana, hoy no se conjuga estos dos elementos, creencia y valores
producto de que no se tienen bien definidos los valores que en las mismas
existen, si las trabajáramos ayudará a un mayor desarrollo de la misma, las
creencias son el sustento de los valores.
Sin embargo no podemos dejar de decir que las creencias no son ajenas a los
resultados como tampoco están ajenos los resultados a las creencias. Es
importante señalar que las creencias sirven de soporte para poder alcanzar los
resultados y para ello es inevitable pasar por las diferentes categorías que
son: los valores, las normas, las actitudes y conductas como se presentan en la
figura anterior.
Las creencias no es solo tener fe en lo creemos sino en lo que estamos haciendo,
es tener la virtud de confiar (en ti mismo, en los demás y en todo lo que nos
rodea), es dar nuestra palabra, ser fiel, sincero, honesto y sobre todo de ser
consecuente con lo que creemos.
4. ¿Qué son las normas?
Los valores juegan un papel especial en la formación de normas o reglas. Los
valores pueden conservarse a nivel individual. Sin embargo, las normas nacen de
las interacciones grupales.
Los valores inspiran la razón de ser de cada Institución, las normas vienen a
ser los manuales de instrucciones para el comportamiento de la empresa y de las
personas.
Las normas son reglas que se deben seguir, modelo al que se debe ajustar un
trabajo.
Las normas son reglas de conductas consensuadas, entre tanto los valores son
criterios para evaluar y aceptar o confeccionar normas. Asimismo, el
incumplimiento de normas puede traer consigo sanciones externas, al mismo tiempo
el incumplimiento de valores puede trasladar sentimientos de culpabilidad y
sanciones internas.
La teoría de la norma emergente plantea que en situaciones de confusión,
novedad y ambigüedad (como en las situaciones de crisis), el individuo tiende a
buscar una guía o norma que le permite estructurar y comprender la situación,
así como interaccionar más con los demás, y a dejarse influir por los que
hacen y dicen los demás, aumentando su sugestionabilidad.
5. ¿Qué son las actitudes?
Una actitud es la consecuencia de los valores y normas que la preceden, a su
vez es una tendencia evaluadora (ya sea positiva o negativa) con respecto a
personas, hechos o cosas. Las actitudes reflejan cómo nos sentimos con respecto
a algo o a alguien y predice nuestra tendencia a actuar de una manera
determinada.
En el caso de nuestro país podemos observar como el reflejo de las actitudes
caracterizan las distintas organizaciones y empresas, es decir, las actitudes
están precedidas por las normas las cuales si se encuentran fuertemente
presente en cada unas de ellas, pero no así los valores, los cuales no son
aparentemente parte de su cultura organizacional, ya que no se encuentran
definidos.
Para modificar conductas, más que pretender cambiar directamente actitudes, hay
que modificar los valores y creencias que las preceden.
¿Se aprenden o se heredan los valores?
La sociología, disciplina científica que estudia las bases biológicas del
comportamiento social (en animales y humanos), plantea que buena parte de
nuestros más nobles sentimientos podría derivar de conductas seleccionadas a
partir de su utilidad para la supervivencia básica.
Los valores individuales se constituyen y se aprenden fundamentalmente en la
infancia y la adolescencia a partir de los modelos sociales de padres, maestros
y amigos.
En el caso de las organizaciones podemos plantear que ocurren los dos procesos,
herencia y aprendizaje, ya que se heredan porque se van trasmitiendo de
individuo a individuo producto del proceso de formación de la persona en esa
organización o empresa, y la vez se aprenden fruto de la formación del proceso
de evolución de los seres humanos, donde ya hemos desarrollado algunos y nos
falta adquirir otros a través de formar parte de una determina organización.
¿Cómo se comunican los Valores?
Todo
el mundo comunica sus valores,
quiénes son, y qué es importante para
ellos. Las comunicaciones más significativas sobre valores tienen lugar a través
de las conductas en lugar de las palabras, actuando en lugar de hablando.
Los
valores se comunican a cualquier nivel de la interacción humana
(interpersonalmente, organizacionalmente, culturalmente, psicológicamente,
socialmente, políticamente y económicamente). Se comunican de soslayo y en
silencio, y mayormente por lo que hacemos. Los valores más frecuente y
efectivamente comunicados en las organizaciones son:
Por lo que recompensamos: Cuando los que causan los mayores problemas son a
los que se les presta la mayor atención.
Por lo que castigamos: Cuando castigamos el trabajo en equipo llamándolo
fraude.
Por lo que decimos: Cuando negamos responsabilidad por lo que hemos hecho.
Por lo que hacemos: Cuando nos ponemos bravos contra los que nos critican.
Por Congruencia o Hipocresía: Cuando nuestras palabras no se corresponden
con nuestras acciones.
Por Procesos: Cuando nos inclinamos ante alguien, o nos quedamos callados
ante el jefe.
Por Relaciones: Cuando no decimos la verdad a aquellos que amamos o
respetamos.
Por Carácter: Cuando actuamos diferente en público que cuando estamos en
privado.
Las comunicaciones de valores fracasan típicamente cuando las organizaciones
actúan o parecen ser hipócritas, cuando sus valores entran en conflicto
directo de unos con otros, y cuando los valores adoptados no concuerdan con
nuestras acciones. La dificultad con estas discusiones es que no conducen a
ninguna parte, precisamente porque todavía no se han enfocado sobre lo que
realmente se discute: los valores subyacentes del conflicto.
No obstante los conflictos sobre los valores pueden ser altamente productivos,
particularmente cuando los valores que no son realmente contradictorios, sino
complementarios opuestos, que, como todos los opuestos, están conectados por un
eje común.
Pensar sobre los Valores
Por muchas razones los valores son difíciles de apreciar, articular y
actualizar. Estimulan ricas y complejas preguntas esenciales para el progreso ético,
y que sugieren alternativas útiles a considerar por individuos y organizaciones
antes de comenzar a determinar sus valores.
¿Por qué la gente no actúa de acuerdo a sus valores? ¿Por qué
todo el mundo tiene que luchar para mantenerlos? ¿Si dejamos de luchar,
serían valores todavía?
¿Cuál es el valor de admitir que no siempre actuamos de acuerdo a
nuestros valores? ¿Qué valor reafirmamos cuando reconocemos que actuar
de acuerdo a nuestros valores es una lucha? ¿Cómo reconocemos nuestra
lucha común para vivir de acuerdo a nuestras más altas expectativas de
forma que alienten nuestro desarrollo mutuo?
¿Cuál es la importancia estratégica de las razones que damos para
no vivir de acuerdo a nuestros valores? ¿Cuál es el valor de articular
claramente un valor que no estamos cumpliendo, y las razones por las que
somos incapaces de hacerlo?¿Puede ser que las razones por las que no
vivimos de acuerdo a nuestros valores nos ayuden a establecer objetivos
y tomar decisiones estratégicas, como individuos, equipos,
organizaciones y sociedades?
¿Cómo enseñamos los valores sin predicarlos o moralizarlos, o
convertirlos en dogmas? ¿Dónde y cómo aprendemos nuestros valores? ¿Cómo
sería una educación orientada a los valores? ¿Qué valores se
aprenden mediante la experiencia, diálogo y contemplación? ¿Cómo
pueden las organizaciones estructurar experiencias sobre valores, o
impactarlas, una vez que han ocurrido, para alentar el aprendizaje
basado en los valores?
¿Qué hacemos cuando los valores chocan o nos halan en direcciones
opuestas? ¿Qué determina el sitio en que chocan los valores
organizacionales? ¿Cuáles son los mecanismos por los que elegimos un
valor por encima de otro? ¿Cómo priorizamos los valores cuando nos
halan en direcciones opuestas?
¿Qué hacemos cuando están cambiando los valores? ¿Qué hacemos
cuando valores importantes y en rápido cambio tales como diversidad
racial y cultural, o identidades y actitudes sexuales, aparecen en el
puesto de trabajo? ¿Hay vías mejores de aprender o enseñar nuevos
valores que no sean culpar, castigo y pérdida de la carrera?
¿Qué hacemos cuando las conductas no se corresponden con los
valores? ¿Cómo sabemos si alguien no está actuando de acuerdo a sus
valores? ¿Cómo evitamos convertirnos en "policías de
valores", mientras ofrecemos, al mismo tiempo, una retroalimentación
honesta sobre cómo las conductas están fuera de sincronía con los
valores?
¿Cómo mejorar continuamente nuestros valores? ¿Cómo pueden las
organizaciones aclarar sus prioridades sobre los valores? ¿Cómo pueden
articular los niveles de mejoría valores dentro del mismo valor? ¿Cómo
pueden aprender a mejorar continuamente, y no dormir en los laureles?
¿Cómo creamos una cultura de valores? ¿Cómo alteramos las culturas
organizacionales para alentar valores, y fomentar consciencia y aceptación?
¿Cómo mejoramos la motivación, el reconocimiento y el apoyo a las
conductas basadas en los valores? ¿Cómo podemos institucionalizar
valores sin violar lo que los hizo valores en primer lugar?
Estas preguntas no son para incitar respuestas, sino para instar el diálogo
y la búsqueda de respuestas que serán diferentes para cada organización y
persona. Su propósito es revelar una verdad esencial: un proceso mutuo de búsqueda
de respuestas a preguntas abiertas orientadas hacia los valores que revelan la
compleja y paradójica naturaleza de la formación y el logro de los valores.
Los Valores Residen en el Corazón de las Organizaciones.
Valores, juegan un papel definitorio en cualquier aspecto, característica y
elemento de la vida organizacional. Lo más importante, mantienen humanas a las
organizaciones. Alientan a los líderes, dirigentes y empleados a hablar y
actuar desde sus corazones, así como desde sus cabezas.
En The Art of Japanese Management, Richard Pascal y Tony Athos, presentaron un
Modelo "7 S" de organizaciones, creado con Tom Peters y Bob Waterman
(ver figura 2). El Modelo de las 7 S deja claro que los valores compartidos
vinculan y conforman cada otro aspecto de la vida organizacional.
Estrategia
Estructuras Sistemas
Valores
Compartidos
Estilos Habilidades
Personal
Figura 2: Modelo "7S" de Organización
El "Modelo de las 7 S" guía el cambio organizacional basado en los
valores, y forma consenso sobre la dirección futura centrando acciones e
iniciativas en los valores compartidos.
Valores Compartidos, reflejan tanto los valores adoptados y los verdaderos,
aquellos de los que se dicen de "boca para afuera" y aquellos sobre
los que se actúa cada día. Los valores de los equipos pueden ser tácitos, y a
pesar de eso forman el corazón de la cultura organizacional.
Estrategias, es el cómo llevar a vías de hecho los valores compartidos.
Incluye planes para llevar a cabo el rumbo futuro general de la organización,
que son los lineamientos para la acción de los equipos creados por los
empleados que la implementarán.
Sistemas, son los métodos o procedimientos, por medio de los cuales se conducen
los negocios internos y externos de la organización. Los sistemas son efectivos
cuando se basan en valores de equipo y conducen a soluciones éticas.
Estructuras, se reflejan en los organigramas, la configuración del trabajo, y
la administración. Las organizaciones tienen estructuras formales e informales
que puede que no se parezcan unas a otras. Las estructuras de equipos reflejan
valores a través de su aplanamiento, interactividad y diseño heterárquico.
Habilidades, abarcan los recursos humanos disponibles en la organización. El
perfil de habilidades de cada persona incluye sus valores, capacidades
colaborativas y capacidad para resolver conflictos de equipos.
Personal, incluye el número, naturaleza y variedad del personal. Los valores se
reflejan en las diferentes formas de diversidad, trabajo en equipo, satisfacción
laboral y motivación.
Estilo, se expresa en la cultura organizacional y los métodos de liderazgo,
gerencia, negociación, manejo de conflictos, y relaciones interpersonales.
Estos pueden ser colaborativos o antagónicos, interesados o insensibles,
centrados en los equipos o individualistas, de abajo hacia arriba o de arriba
hacia abajo.
6. El proceso de Formación de los Valores en la empresa
La formación de valores en la empresa es un fenómeno complejo que depende
de multitud de variables entre las que se encuentran:
- Las creencias y valores de fundador. Toda empresa surge de un impulso
fundamental a partir de una idea y unos principios de acción más o menos
implícito. La consecución de recursos financieros, materiales y humanos
para llevar a cabo dicha idea es un paso posterior.
- Las creencias y valores de la dirección actual. La dirección de la
empresa, en un momento dado, puede pretender perpetuar, revitalizar o
incluso modificar radicalmente las creencias y valores de su fundador,
debiendo gestionar adecuadamente el conflicto entre lo tradicional y lo
moderno.
- Las creencias y valores de los empleados. Como ya hemos comentado la mayor
fuerza formadora de creencias y valores en los empleados está, sin duda
alguna, constituida por los mecanismos de recompensa existente.
- La formación y la influencia de consultores. Naturalmente, un mecanismo
esencial para modificar creencias y valores es la formación. El verdadero
aprendizaje radica en el desaprendizaje de creencias y la incorporación de
otras nuevas. Esta formación puede provenir de la asistencia a cursos como
de la lectura de publicaciones o de la interacción con consultores.
- Normativas legales existentes. La legislación laboral, medioambiental,
economía, etc, de cada país también influye significativamente sobre las
creencias y valores de sus empresas.
- Las reglas de juego del mercado. Obviamente, el mercado de libre
competencia impone determinadas reglas del juego que impregnan el sistema de
creencias y valores de la empresa. Una de las creencias más influidas por
la presión de los competidores es la de que el resultado inmediato es lo
que importa, independientemente de los medios para conseguirlo o incluso de
sus efectos sobre la viabilidad del negocio a largo plazo.
- Los valores sociales de cada momento histórico. A principios del siglo
XX, los valores sociales predominantes en los países desarrollados no eran
los mismos que los actuales, y éstos no tienen porqué ser los mismo que
los futuros.
- La tradición cultural de cada sociedad. Existe una influencia mutua entre
los valores sociales y los valores empresariales. En este sentido, buena
parte del éxito económico de Japón es debido a su ímpetu para demostrar
valía colectiva al mundo accidental a través de la incorporación a la
sociedad industrial de valores sociales tradicionales de orientación al
perfeccionamiento continuo, a la armonía, al orgullo de pertenencia, etc.
- Los resultados de la empresa. Es de destacar que los sistemas de creencias
y valores de la empresa se retroalimentan en función de sus resultados.
7. Importancia de los valores
La importancia de los valores radica en que se convierte en un elemento
motivador de las acciones y del comportamiento humano, define el carácter
fundamental y definitivo de la organización, crea un sentido de identidad del
personal con la organización.
Son importantes porque describen lo que es primordial para sus implicados,
porque identifican los resultados que la mayoría espera, guían nuestras
actuaciones y determinan si nuestras organización tendrá éxito.
También lo son porque, cuando los valores están en línea obtenemos varios
beneficios como son: moral alta, confianza, colaboración, productividad, éxito
y resultados.
Por lo tanto, los valores son formulados, enseñados y asumidos dentro de una
realidad concreta y no como entes absolutos en un contexto social, representando
una opción con bases ideológicas con las bases sociales y culturales.
Los valores deben ser claros, iguales compartidos y aceptados por todos los
miembros y niveles de la organización, para que exista un criterio unificado
que compacte y fortalezca los intereses de todos los miembros con la organización.
Trabajo enviado por:
Lic. Daylenes Martín Fors
Profesora del Centro de Estudio de Técnicas de Dirección de la Facultad de
Contabilidad y Finanzas de la Universidad de La Habana.
daylenes@fcf.uh.cu
La Habana, Diciembre de 2002
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Publicación enviada por Lic. Daylenes Martín Fors
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Código ISPN de la Publicación EpyyyplZkADThQboJy
Publicado Sunday 19 de October de 2003
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