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Aproximación al desarrollo histórico de la homosexualidad y retos para la sociedad moderna

Resumen: Se realiza una revisión bibliográfica sobre algunos aspectos claves de la sexualidad humana, especificamente sobre la con el objetivo de actualizar los conocimientos que sobre el tema se poseen y sensibilizar a nuestros estudiantes con el tema.
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Autor: Dr. Julio Armas Castro

INDICE
RESUMEN
INTRODUCCIÓN 
OBJETIVOS
MATERIAL Y METODO
DESARROLLO 
CONCLUSIONES 
RECOMENDACIONES 
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 
ANEXOS

RESUMEN 
Se realiza una revisión bibliográfica sobre algunos aspectos claves de la sexualidad humana, especificamente sobre la con el objetivo de actualizar los conocimientos que sobre el tema se poseen y sensibilizar a nuestros estudiantes con el tema.

Se consultó bibliografía disponible en: MEDLINE, BIREME y BVS, además de otra bibliografía electrónica.

Este trabajo está dirigido a fortalecer los conocimientos que sobre la homosexualidad se poseen sobre la base a la educación sexual de la población en general y muy en especial en los jóvenes, para de esta forma mejorar la aceptación del tema en nuestra sociedad. 

INTRODUCCIÓN
Durante siglos, los conceptos, pensamientos, sentimientos, emociones, motivaciones, necesidades y conductas en materia de sexualidad, han sido esclavos de los más rígidos estereotipos sociales, culturales y religiosos, limitando las auténticas vivencias de las personas en este sentido desde lo personal hasta lo social, matizado de formas diferentes a lo largo de la historia de la humanidad en los que han incidido además, factores socioeconómicos típicos de cada región, país o continente.

En todas las especies inferiores, la sexualidad es un instinto muy estereotipado, manifestándose en conductas altamente preprogramadas. La función de reproducción es tan determinante que las hembras sólo aceptan la relación sexual cuando pueden concebir. (1)

En la especie humana, la reproducción es también una función fundamental; pero no es la única ni necesariamente la más importante. En la especie humana, el placer sexual no va necesariamente unido a la reproducción, sino que son una búsqueda de placer y una manifestación de comunicación, ternura, afecto, etc. (1)

De esta forma, en la especie humana la sexualidad puede cobrar un sentido totalmente diferente, pues como bien plantea Freud, ésta no tiene prefijados los destinos. Los animales nacen altamente preprogramados, y apenas cambian en el curso de la historia. (1)

Quizás para muchos, la sexualidad está vinculada a las características del sexo genital o al intercambio personal, marcado por el rol asignado a hombre o mujer. Para otros es rechazada por desvalorización y también vinculada a la función reproductiva. Realmente es difícil la sexualidad en una definición; sin embargo, para que sea entendible podemos decir que abarca todo nuestro ser corporal, con las características biológicas, psicológicas y socioculturales que nos permiten comprender el mundo y vivirlo a través de nuestro ser como hombres y mujeres. Es una parte de nuestra personalidad e identidad, es decir, el aspecto psicológico de esta y es una de las necesidades humanas que se expresa a través del cuerpo, es elemento básico de la feminidad o masculinidad, de la autoimagen, de la autoconciencia y del desarrollo personal. Estimula la necesidad de establecer relaciones interpersonales con otros.(2)

A modo de resumen podemos referir que la sexualidad incluye formas de pensar, sentir y actuar de cada persona desde su nacimiento hasta su muerte; y la forma en que el mundo ve a los hombres y a las mujeres. La sexualidad también comprende aspectos físicos, incluyendo el desarrollo del cuerpo, cambios asociados con la pubertad y procesos fisiológicos; mediatiza y está mediatizada por todo nuestro ser. La sexualidad no es algo que tenemos, sino algo que somos, es uno de los móviles más importantes de la conducta, en todas las edades, así como también una forma de obtención de placer, aunque con frecuencia los desconocedores la encierran en las relaciones genitales únicamente. (2)

La sexualidad humana puede satisfacerse, reprimirse, prorrogar su satisfacción, subliminarse y orientarse hacia objetos de satisfacción muy diversos. Su plasticidad es tan grande que puede también ser manipulada con otros fines, como ocurre hoy con el uso que hace de ella la publicidad. La orientación del deseo puede ser diferente (heterosexual, homosexual, etc), y las formas de conducta sexual son también muy variables de unas personas a otras y de unas culturas a otras. Las diferencias interindividuales e interculturales son muy grandes. (1)

Al nacer tenemos una conducta sexual básica común a todas las sociedades, es decir, conducta sexual universal, conducta que va siendo moldeada por la sociedad y medio ambiente en que le ha correspondido vivir a cada uno, para dar como resultado un sentido de su conducta sexual, regido por normas propias de la sociedad a la cual pertenece. (1)

Las normas sociales que rigen la expresión de la sexualidad varían con el tiempo, la cultura y las circunstancias; comportamientos sexuales que en el pasado o en algunas sociedades están bien considerados y que pueden ser rechazados en otras. Sin embargo, es conveniente aclarar que en la sexualidad no existen normas, sino formas diferentes de expresarlas. (2)

Alcanzar la madurez sexual es un proceso complicado que aún solo comprendemos en parte. Se funda, evidentemente, en factores físicos tales como los órganos genitales y las hormonas, pero hay también factores culturales que asumimos siguiendo las instrucciones y la conducta de nuestros padres, maestros y amigos, y que varían según las sociedades según las diferentes épocas en una sociedad determinada. Conjuntamente, estos factores sexuales y culturales determinan el género de un individuo. El género, es por tanto, un término más amplio que el sexo, aunque sean a menudo intercambiados. El sexo se refiere a varón y hembra; el género se refiere a masculino y femenino. y se conforma en la interacción dinámica de lo biológico y lo social. El género humano, en resumen, desde el principio hasta el fin, es un producto social. Todo lo que hay de humano en el hombre es fruto de la apropiación activa por el individuo del mundo social y cultural en que se desenvuelve. “Todo hombre, desde su posición erecta hasta el lenguaje y el pensamiento abstracto, es fruto de la práctica social”, enfatizó Zaida Rogríguez Ugidos, filósofa cubana prematuramente desaparecida. (3) (4) (5)

En crítica a Feuerbach, Marx formuló su célebre tesis, según la cual, “la esencia humana no es algo abstracta inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de relaciones sociales. Y en su obra cumbre, El capital, Marx argumentó cómo la propia naturaleza del hombre es producto de la historia, y que éste, al cambiar la naturaleza externa, cambia la suya propia. De lo cual quedó concluido que el punto rector determinante del desarrollo, es el social. (6) (7)

Las manifestaciones de cada individuo como ser sexuado matizan su comportamiento en las más diversas esferas de la vida, forman parte del yo, de su identidad, pero sólo a partir de la inserción de ésta en el sistema de relaciones recíprocas de comunicación, comprensión y colaboración con los que le rodean. (3)

El carácter personal de la sexualidad se funda en la manera en que cada ser humano se proyecta en cada uno de los espacios: individuo, pareja, familia y sociedad, que constituyen las dimensiones de la sexualidad y les dan el innegable contenido social que ella posee. (8)

Las reacciones sexuales de los hombres y de las mujeres, nos dicen Beach y Ford, no son fruto únicamente de una herencia biológica. Los niños desde muy pequeños, son educados de una manera directa o indirecta sobre el sexo por sus padres, por otros educadores y por la sociedad. Nos encontramos con que las distintas sociedades enseñan cosas diversas sobre el comportamiento sexual. En algunas sociedades, por ejemplo, los niños aprenden que el sexo es un tema que debe ser evitado, y que toda forma de manifestación sexual durante la infancia es algo malo. En otras sociedades, en cambio, se enseña a los niños y a las niñas que ciertas actividades sexuales son permisibles y que otras no lo son. El resultado es la diversidad de opciones sobre el comportamiento sexual “natural” o “antinatural, “moral” o “inmoral”, “normal” o “anormal”.(9)

Según Aller Atucha el fuerte predominio de la moral judeo-cristiana, en la que aún nos encontramos inmersos, ha determinado lo que podríamos denominar “sexo oficial”, que es aquél comportamiento sexual esperado y esperable por parte de los que componemos esta sociedad, y se caracteriza por tres elementos:
Heterosexual- Matrimonial- Reproductivo
Sin embargo se llevan a la práctica otros cuatro tipos de relacionamientos sexo-coitales, que no corresponden al sexo oficial. Ellos son:
Sexo Social- Homosexualidad- Variantes reproductivas- Proezas sexuales.

De ellos la homosexualidad, oficialmente reprochable y hasta catalogada como “desviación” o “enfermedad” es aceptada solamente en algunas elites sociales, por ejemplo: artistas, modistos, peluqueros, etc. (10)

La homosexualidad no es algo que se dé solamente en los seres humanos, también tiene lugar entre los animales, y es frecuente en muchas de sus especies, como es el caso de los simios. La homosexualidad es una variable de la sexualidad humana y ante ella el problema de la correlación de lo biológico y social adquiere una connotación particular en el estudio del ser humano como individuo. La contradicción “en sí” que lleva implícita la conducta homosexual con las leyes generales de la evolución de la especie no se desarrolla dentro de las formas de movimiento biológico, sino de las formas sociales. (4) (11)

Pero ¿cómo descubrir y conocer cuáles son las actitudes y conductas sexuales saludables? Por regla general, sólo contamos con testimonios, ya que el ser humano, al contrario que la mayoría de los mamíferos, raramente copula en público. Esto implica que tiene que buscar información sobre cómo ha de comportarse. En algunos grupos sociales, a la instrucción verbal se une un aprendizaje práctico (por ejemplo, es aún frecuente en algunos países que los hombres lleven a sus hijos a los prostíbulos para que se inicien en el sexo; en algunas islas de Polinesia, los adolescentes son asignados a mujeres casadas de mayor edad, quienes se encargan de su educación sexual). En otros grupos, únicamente existe una instrucción parcial por parte de los padres, profesores amigos o medios de comunicación. Y en otros, simplemente, se silencia. Así, una inadecuada información sexual conduce a que algunos padres no informen a sus hijos: a veces por propio desconocimiento y a veces porque no saben cómo hacerlo. A esta ausencia de formación o a la información incorrecta suele añadirse la proporcionada por los compañeros durante la pubertad y la adolescencia. Como consecuencia, un amplio porcentaje de personas tiene múltiples creencias erróneas acerca de la sexualidad y los comportamientos sexuales, que suelen perdurar durante gran parte de sus vidas, con las consiguientes repercusiones en su propia conducta sexual y la forma de disfrutarla. (12)

La conducta homosexual ha sido considerada por algunos como contranatural y sólo propia de las bestias; para otros es una conducta tan aberrante y antinatural que ni las animales la adoptan. Lo cierto es que esta práctica no resulta rara entre los mamíferos y es común en todas las civilizaciones. El abanico de posibilidades que los humanos tenemos para relacionarnos sexualmente es precisamente un elemento de progreso y de avance con relación a los demás seres vivientes, más o menos destinados por la biología y el programa genético o copular heterosexualmente para la reproducción de la propia especie. Sexualidad no es sinónimo de reproducción, e esto se está haciendo cada vez más evidente con los adelantos científico-técnicos.

Según nuestro criterio, sustentado por varios autores, pensamos que conocer los factores que inciden o pueden determinar las conductas sexuales, sus mecanismos y formas, permite una mejor preparación para que todos los individuos partiendo de las dimensiones de la sexualidad, sean capaces de desarrollar representaciones, conceptos, emociones, necesidades, sentimientos, actitudes y comportamientos que favorezcan una mejor calidad de vida en lo que concierne al hecho de ser psicológica y físicamente sexuados.

Tratar el tema de la homosexualidad aún en nuestros días es rechazado por algunas sociedades (la mayoría), pero en realidad tratarlo es esencialmente humano y como tal, para comprenderla a plenitud, “hay que pasar al espacio de los nexos históricos del individuo y de la sociedad, del individuo y la cultura”. (4)

La época actual está muy necesitada de un pensamiento valorativo, de una nueva perspectiva de conocer los casos. La problemática homosexual ratifica la necesidad de ese pensamiento valorativo. “El valor humano- afirma el médico y sacerdote francés Marc Orison- no está en función de la heterosexualidad u homosexualidad, sino de la persona”. (4)

Teniendo en cuenta esta necesidad, nos hemos dado a la tarea de enfocar desde una perspectiva histórica la problemática de la homosexualidad, envuelta en una historia de lucha larga entre los impulsos poderosos y los sistemas de tabúes e inhibiciones que han erigido su control sobre los hombres. Pretendemos además, hacer un análisis de las tendencias en las conductas femeninas o masculinas en una sociedad o período determinado, y cómo tales consideraciones fueron cambiando lentamente con el tiempo hasta nuestros días.

En nuestro país llevar a cabo las tareas dirigidas a difundir la educación sexual no ha sido tarea fácil. En 1975, se efectuó el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba, en el que en las “Tesis y Resoluciones sobre política educacional”, se brindaron un conjunto de indicaciones fundamentales que fueron recogidas posteriormente en el Plan de Perfeccionamiento de la Educación. En ellas se trazaron las primeras pautas sobre la importancia de brindar una adecuada educación sexual en la esfera educacional, lo cual continúa siendo una batalla en todos los niveles.

La situación actual es bastante confusa con relación a las nuevas manifestaciones de la sexualidad, pero se puede hablar con razón de una eclosión sexual y ya se puede vislumbrar con nitidez nuevos rumbos y caminos para la humanidad. (10)

Estamos en los comienzos de una nueva era de la humanidad, y no es fácil aún identificar los elementos, que la constituyen, pero una cosa parece evidente: no se volverá atrás, pues la humanidad camina gradualmente hacia una auténtica liberación del sexo, o sea, hacia una verdadera personalización del sexo. (10)

OBJETIVOS
Objetivo General Instructivo
1. Enfocar desde una perspectiva histórica la homosexualidad.

Objetivos específicos
1. Realiza un análisis de las tendencias en las conductas homosexuales masculinas y femeninas, en determinadas sociedades y períodos.
2. Demostrar que la homosexualidad no es una tara, sino una forma diferente de orientación sexual.
3. Mostrar los principales hallazgos que sobre el tema se han producido en los últimos años.

MATERIAL Y MÉTODO
Se realiza una revisión bibliográfica sobre el tema con el objetivo de consultar la bibliografía más actualizada que sobre el tema se posee e identificar los principales acápites relacionados con el mismo.

Resulta de vital importancia, en las condiciones en que se desarrolla el muundo actual, el conocimiento de nuestra sexualidad. Es por ello que se pretende además profundizar en la evolución del pensamiento social en relación con la homosexualidad. 

La experiencia práctica adquirida en el trabajo con el tema, nos demuestra la necesidad de realizar trabajos como este.

DESARROLLO
Es probable que uno de los logros más grandes de la liberación sexual haya sido el que se pueda discutir y analizar el tema de la homosexualidad con libertad, sin temor a la cruel represión social, recurriendo a la verdad que nos da la experiencia científica y con el firme respeto a los inalienables derechos humanos. Nos referiremos a éste grupo humano, el cual fue sometido durante más de 20 siglos a la marginación, al maltrato, a la tortura y, lamentablemente, a diversos seudotratamientos, que muchas veces agregaron más problemas a los ya existentes. Estas desventuras cayeron sobre el homosexual que era identificado por la comunidad sólo por esa condición, sin importarle a la sociedad, su raza, realidad social, mental, religiosa, educativa, ni su calidad humana. (13)

El término vulgar para indicar un homosexual masculino solía ser, en inglés “queer”, que literalmente quiere decir “raro” o “extraño”; la palabra homosexual fue acuñada en 1869 por Benkert, y se popularizó posteriormente desplazando a otras denominaciones como amor griego, pederastia, inversión sexual y uranismo. La palabra gay (gayo en castellano, gay en inglés) que hoy ha sustituido a la palabra homosexual, tiene su origen en el significado de alegre, jovial, de vida festiva y disipada; la palabra lesbiana surgió en honor a la poetisa Safo y a su isla Lesbos; ambos términos han ganado popularidad y se utilizan también en el lenguaje común como académico. (14)

La homosexualidad se define como la tendencia y la conducta a reaccionar preferentemente con parejas del mismo sexo, con una fuerte atracción erótica. Este término es aplicable tanto a los hombres como a las mujeres. En diversos lugares y momentos la homosexualidad se ha considerado:
1. Un don sobrenatural.
2. Una posesión demoníaca.
3. Un pecado.
4. Una debilidad moral y un vicio.
5. Un delito que puede justificar la pena de muerte.
6. Una etapa infantil del desarrollo que no ha sido superada.
7. Una enfermedad genética o contagiada por homosexuales.
8. Una perversión sexual que debe ser curada.
9. Un estado minoritario, como ser zurdo, que se valora como una variante de la normalidad. (14)

Según Freud la homosexualidad es aquella persona, hombre o mujer, cuyo objeto sexual es otra persona de su mismo sexo. Para Masters y Jonhson ésta no es más que la atracción preferente por las personas del mismo sexo durante un lapso de tiempo significativo. Nuestro criterio coincide con estos autores y, nos lleva a definir la homosexualidad como una variable de la sexualidad en la que la persona sea cual sea su sexo, vivencia física y espiritualmente su plenitud sexual de forma erótica con otra persona de su mismo sexo.

Alejandro el Magno (-356 a –323), rey de Macedonia, fue un joven vigoroso, de cabellos rubios y ensortijados, de personalidad fascinante, cuya imagen enamoró a toda la Antigüedad. Se casó cuatro veces, pero conforme a las costumbres de la época, practicaba también la homosexualidad. Cuenta la historia que cuando murió su amigo Hefestión, su dolor sobrepasó los límites humanos, siendo sus gritos espantosos y semejantes a los de la demencia.(15)

Ricardo Corazón de León (1157-1199). Rey de Inglaterra, hombre de indomable voluntad, generoso y osado, turbulento e impulsivo, exquisito trovador y músico refinado, casado con Berenguela de Navarra, tenía unas conductas homosexuales sadísimas.(15)

Con estos ejemplos entre muchos más queremos poner de manifiesto algo que es una realidad palpable: el comportamiento sexual ha existido siempre y en todas partes. No obstante, la actitud de las diferentes culturas ante este comportamiento ha sido y es muy variada: desde la condena más tajante hasta el fomento decidido, pasando por la simple tolerancia. A esta diversidad de actitudes hay que añadir su escasa persistencia, ya que, en una misma cultura, cambian con al tiempo hasta llegar, algunas veces, a invertirse totalmente.(8)

La atracción sexual por un sexo u otro es conocida como preferencia de género u orientación de género. El último término es el mejor, porque “preferencia” implica elección y en general el homosexual no la tiene. Le guste o no, él o la homosexual se encuentra con su homosexualidad. La orientación de género es la única diferencia que presentan fundamentalmente los homosexuales respecto a la población general, aunque los mitos y los errores sobre la sexualidad abundan. (3)

En los arbores de la humanidad
La actitud de la homosexualidad ha variado a lo largo de las diferentes épocas y entre los diversos grupos y subgrupos culturales, oscilando entre la aceptación (en la antigua Grecia), la tolerancia (en el Imperio Romano) y la condena absoluta (en muchas sociedades occidentales y orientales).

El análisis del papel de los componentes biológicos y las relaciones genéricas en la formación y desarrollo de la sociedad realizado por Federico Engels en “Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, permite iniciar una aproximación histórica a la homosexualidad como problemática humana y social. El fundador del marxismo ofreció un cuadro del desarrollo correlacionado y la transformación histórica de las formas sociales de vida y las relaciones de los miembros de la sociedad basadas en la consanguinidad. Precisó el papel que desempeñó la relación sexual en los orígenes de la civilización humana y demostró cómo, en esa etapa del desarrollo de las relaciones sociales, lo biológico y lo social estaban en interacción e interrelación muy estrechas. (4)

Fue muy significativo el cambio de algunos de los componentes biológicos más importantes –elementos de conducta propios de los antecesores del hombre-, como condición para el surgimiento de las formas sociales humanas. Precisamente, la tolerancia recíproca entre los machos adultos y la ausencia de celos constituyó la primera condición para que pudieran formarse los grupos extensos y duraderos, en cuyo seno pudo oponerse la transformación del animal en hombre. (16)

La eliminación de la selección entre los grupos, resultado del aumento en progresión geométrica del número de individuos, condujo a su vez a una mayor migración del material genético. Este proceso redujo a cero la variabilidad hereditaria entre grupos, pero elevó la variabilidad interindividual del ser humano dentro de una especie única, al aumentar las posibilidades para que se produjera el nacimiento y desarrollo de distintos tipos de sujetos. Así, la posibilidad de que aparecieran los individuos homosexuales adquirió una probabilidad mayor que en otras especies animales. (4)

La mayoría de los especialistas consideran que en las etapas iniciales de la comunidad primitiva dominaban las relaciones sexuales desordenadas. En estas condiciones la conducta homosexual no constituía un motivo peculiar de diferencia o contradicción con sus congéneres. Pero a medida que progresaba la naturaleza del ser humano, las exigencias sociales del individuo se especializan, y la función reproductora cobraba un especial significado, una relación directa con el crecimiento y desarrollo de la colectividad laboral y la potencialidad del grupo para sobrevivir. (4)

En el propio desarrollo social –y como parte de él- las relaciones desordenadas fueron sustituidas por el matrimonio en grupo, desplazado más tarde por el matrimonio sindiásmico, que al comienzo se convirtió en la base de una gran familia. En conformidad con el linaje materno o el paterno se estructuraron estas grandes comunidades, que en Europa transitaron generalmente, de la comunidad con base materna –matriarcado- a la base paterna –patriarcado. (4)

Según Aller Atucha, hasta aquí le corresponde la etapa de divinización en el desarrollo de la sexualidad y de los géneros, donde no existía una moral como forma de conciencia social reguladora de la actividad de los individuos y sí un alto desarrollo de ritos religiosos y las artes primitivas. En esta etapa lo fundamental era el erotismo, la atracción física, no el amor.

La comunidad humana basada en los lazos consanguíneos –gens- constituía la base de la comunidad primitiva. Aglutinaba a sus miembros en un todo único. Mediante la regulación de la relación matrimonial/familiar, la educación conjunta y las satisfacción de las necesidades materiales básicas, aseguraba la reproducción de una descendencia capaz de trabajar, mantener las relaciones sociales y defender a la colectividad frente a los frecuentes ataques de otros grupos humanos.(4)

La gens necesitaba de cada uno de sus miembros. La organización matrimonial/familiar constituía un imperativo económico y la relación heterosexual era la forma básica e insustituible para elevar la producción por la vía del incremento físico de la fuerza de trabajo. En este régimen, dado el nivel de las fuerzas productivas, la homosexualidad –por minoritaria que fuera su manifestación- entraba necesariamente en contradicción con los intereses del grupo social. La prohibición del matrimonio entre parientes se completó con el matrimonio entre miembros de dos gens. Estas relaciones exogénicas y duales constituyeron más tarde una organización nueva: la tribu. Una de las principales características de estas sociedades los constituía el sistema de reglamentación rigurosa de la conducta del hombre. Lo favorecían, en un grado nada desdeñable las pruebas especiales: las iniciaciones o peculiares “exámenes de madurez”. (4)

Durante las iniciaciones se consolidaron de modo definitivo las normas de vida de la colectividad, las costumbres de observar irrestrictamente los usos, de aceptar las prohibiciones gentilicias, y de manera particular se debía probar la aptitud para constituir familia. Como lo prueban los datos históricos y los estudios etnográficos recientes, el fracasado andaba toda la vida vestido de traje de niño o, incluso, de mujer, y no obtenía derecho a votar en las reuniones de la tribu. (17)

La etapa de transición según Atucha, que incluye las sociedades patriarcales antiguas, se caracterizó por el surgimiento del matrimonio monogámico por el poder económico que alcanza el hombre, surge la doble moral, el rol de las mujeres como sexo débil, la mujer como prostituta, aparece la exaltación del amor y de la belleza masculina. También surge el sexo oficial, pero con una gran tendencia a disfrutar del erotismo y se prohíbe la homosexualidad entre las mujeres, permitiéndose entre los hombres adultos y con poder.

En sus estudios dentro de las comunidades aborígenes de la Melanesia, el antropólogo de origen polaco Bronislaw Malinowski también aporta elementos importantes. Él observó cómo los individuos homosexuales no eran socialmente aceptados. Allí el casamiento “es la condición indispensable de la maternidad, de la legitimidad de los hijos y, por consiguiente, de la perpetuación del linaje”. (18)

La importancia que concedían estas sociedades a la relación heterosexual puede mostrarse hoy en los cultos que enfatizan los órganos sexuales del hombre o el de la mujer, como símbolos de fertilidad y vida. En la medida que el hombre primitivo tomaba conciencia de su relación con la naturaleza y con los demás seres humanos, la conducta homosexual comenzó a ser para él una problemática a explicar y resolver. En la evolución de la conciencia humana –indisolublemente unida a la actividad del trabajo- se incorporaría desde entonces la percepción de la diferencia del individuo homosexual. (4)

La contradicción objetiva con el proceso de reproducción de la fuerza de trabajo de la gens, como contradicción principal con las necesidades de desarrollo y progreso de la comunidad, determinó probablemente la orientación del pensamiento del hombre primitivo. De esta forma, la práctica social condicionó una reacción de rechazo colectivo y posibilitó que se adoptaran medidas de hostigamiento –tan drásticas como la muerte-, en grupos de sociedades. (4)

A medida que aumenta la división entre los seres humanos, se desarrolla más el individualismo, lo cual es típico de la dinámica moderna. Al estudiar el origen de la familia y la propiedad privada, Engels esboza las condiciones fundamentales de lo que él llamó “la derrota histórica del sexo femenino”. Si lugar a dudas, ésta también fue una derrota de los individuos homosexuales. (4)

A partir de la disolución de las estructuras comunitarias y su reemplazo por la familia paterna, al calor de la división social del trabajo y la disponibilidad de un excedente apropiable, los nexos dentro de la familia adquirieron un contenido de subyugación del sexo femenino. El establecimiento de la monogamia fue acompañado por la imposición de relaciones de explotación de la mujer por el hombre. El sexo masculino comenzó a considerarse superior y surgieron entonces las concepciones “machistas”. Esta es la razón por la cual, durante siglos, no se conociera la homosexualidad femenina, pues la rígida posición de dependencia privó a la mujer del espacio social para manifestarse. No es de extrañar que en los documentos históricos, como la Biblia, se registre el fenómeno homosexual entre varones, mientras que no lo menciona en al caso de las féminas. (4)

El proceso histórico de supeditación y desvalorización de la mujer influye en la profundización del deterioro de la imagen del homosexual, no solo desde el punto de vista socioeconómico. La incomprensión de la esencia y el carácter de esta variable de la sexualidad propició la generalización de falsas analogías basadas en la similitud de manifestaciones de los homosexuales varones con la conducta femenina, lo que acentuó, en la psicología social, el rechazo hacia ellos. (4)

La búsqueda de una explicación del fenómeno homosexual en lo sobrenatural constituyó un nivel evolutivo del pensamiento humano en su transición al pensamiento científico, como nivel decisivo de la conciencia. Así se iniciaron ritos y prácticas que tuvieron en cuenta la conducta homosexual y el travestismo. En comunidades aborígenes de la América del Norte, Borneo, Madagascar y el Congo se ha conocida el papel que desempeñan en las ceremonias religiosas hombres “amujerados”, vestidos de mujer, o simplemente, hechiceros homosexuales. Los sioux, de Noeteamérica, consideraban al homosexual como enviado del cielo, era respetado y hasta temido, y con frecuencia se le adjudicaban poderes sobrenaturales. Se le permitía vestir de mujer y tomar por pareja a uno de los guerreros, si así lo deseaba. (18)

Civilizaciones antiguas del Oriente y el Mediterráneo adoraron dioses cuyos ritos incluían relaciones con sacerdotisas y sacerdotes homosexuales. En sentido general, este nivel místico religioso dio lugar a concepciones que fundamentaban el rechazo a la persecución de las conductas homosexuales. (4)

Los antiguos egipcios sancionaban la homosexualidad. Según el Código Manú, que expone la doctrina del brahamanismo, refleja cómo en la India existían penas para las lesbianas; se cuenta que cuando éstas eran doncellas recibían un castigo pecuniario y diez latigazos, pero cuando no lo eran se les cortaban los dedos, les rasuraban la cabeza y después eran llevadas por las calles montadas en burros. (19)

Los incas y también otras culturas americanas, rechazaban las prácticas homosexuales sobre la base de sus concepciones religiosas, aunque existen evidencias de que entre los aztecas la homosexualidad era práctica común, desprejuiciada. (4)

Las condiciones históricas en las que se desarrollaban la mayoría de las culturas humanas determinaron el predominio, durante siglos, de las posiciones de rechazo hacia los homosexuales. Así lo prueban las investigaciones de los antropólogos C. S.Ford y F. A. Beach, quienes, después de analizar 76 sociedades primitivas diferentes, determinaron que en el 67 % de ellas el comportamiento homosexual era condenado o prohibido, aunque existían evidencias de su práctica secreta. (20)

Ford y Beach atestiguaron la existencia, en África, de la tribu de los siwans, que practicaba el coito anal entre los varones. Claude Levi Strauss señala la permanencia de relaciones homosexuales entre los nambikawara del Brasil Central. Bob Mac Cubbin, en su libro The gay cuestion. A marxist appraisal, narra las experiencias homosexuales que vivió Tobías Schneebaun cuando cohabitó con los primitivos amarakaeri del oeste de Perú. (21)

Diversos pueblos que se encuentran en la misma etapa de desarrollo histórico pueden tener manifestaciones análogas, por cuento el modo de producción condiciona los procesos sociales y espirituales de la vida en general, pero de lo que se trata no es de ir a la caza de la excepción, sino de determinar la regularidad, y esta, indudablemente, de basó en el predominio de las relaciones heterosexuales y el rechazo a la homosexualidad y el homosexualismo.

Una historia tormentosa y trágica
El concepto de la vida en la sociedad griega de antaño estaba muy permeado por un ideal estético en el que la perfección física del hombre era síntesis de la belleza estética. Esta especificidad de las formas de la conciencia social –moral, estética y filosofía- hallaba su expresión mitológica en la diosa Hermafrodita, divina fusión del cuerpo de un hermoso púber y de una adorable ninfa. También puede constatarse hoy en las obras que se conservan, donde se representan de manera significativa los cuerpos desnudos de dioses, atletas y otras figuras de la época. (22)

Homosexualidad y Grecia antigua son dos palabras que van unidas hasta el extremo del mito. Y más que de homosexualidad podríamos hablar de pedofilia, o amor a los muchachos jóvenes, sobre todo en las clases intelectuales y dominantes, así lo dice Licinio en su obra Erotes, que contiene una excelente definición del concepto griego de amor: “El matrimonio es para los hombres una necesidad de la vida y algo precioso, si es feliz; pero el amor de los mancebos, siempre que persiga los sagrados derechos del afecto, es, en mi opinión, resultado de la verdadera sabiduría. Por consiguiente, que el matrimonio sea para todos, pero el amor de los muchachos sea sólo privilegio de los sabios, pues una virtud perfecta es totalmente inimaginable para las mujeres”. (15)

Desde la óptica griega, el amor hacia los adolescentes y las prácticas homosexuales con estos se fundamentaban en la satisfacción de ideales estéticos sobre la pureza y la perfección humana. Estas prácticas eran, en su vez una forma de educación sexual, y cuando los jóvenes llegaban a la adultez hacían vida heterosexual sistemática. (4)

Los historiadores M. Diamond y A. Karen, en estudios sobre la sociedad griega antigua, niegan la institucionalización de la homosexualidad en el país de los Balcanes. Es cierto que amaban a los muchachos –coincide Graham-, pero no sentían repulsión por las relaciones heterosexuales, ni miraban a las mujeres con repugnancia. (23) (24)

En la antigua Grecia, la relación sexual entre mujeres –y entre hombres- estaba bien considerada, siempre que no se practicara de forma exclusiva. De una de sus islas, Lesbos, procede el nombre de lesbianismo, pues de ella era oriunda la poetisa Safo, la cual cantó en sus poemas el amor entre mujeres.

Los romanos antiguos daban mucha importancia a la diferenciación sexual. Crearon el vocablo “sexo”, que en latín se emplea para diferenciar el macho de la hembra. Al contrario de los griegos, que borraban la distinción entre virilidad y feminidad, los romanos glorificaban el amor heterosexual y sentían repulsión por toda práctica ajena. La homosexualidad, llamada por los romanos “práctica griega”, no era un crimen, pero equivalía a debilidad y afeminamiento, conceptos antagónicos con el viril ciudadano/soldado de Roma. (4)

La proliferación del homosexualismo fuera de las concepciones hasta aquí señaladas estuvo muy vinculada con las guerras de conquista y la crisis del sistema esclavista. Estas culturas se levantaron sobre la sangre de millones de seres enajenados en sus propias personas, tratados –y considerados legalmente- como instrumentos parlantes. El dueño podía utilizar el cuerpo de su esclavo; era una relación de exploración más. (4)

Flaceliere dedicó un serio estudio a las relaciones amorosas entre los griegos, en el que concluye que el homosexualismo nunca prevaleció, excepto en una clase –la esclavista-, en un período de tiempo limitado. Con él coinciden otros autores más recientes como Philip Elliot Statter. (25) (26)

El hombre esclavizado, con independencia de su orientación sexual, era obligado a ser instrumento de placer homosexual. El esclavista –heterosexual o no- en su búsqueda morbosa de placer, acudía a la imposición y explotación del homsexualismo, y con ello acentuó su degradación –física y moral- al perder los límites de su propia identidad, de su naturaleza/ser/especie. (4)

La homosexualidad, como rienda suelta a impulsos animales, a la promiscuidad y al desenfreno, tal como era concebida por los esclavistas, constituyó una forma histórica de manifestación de la crisis de aquella sociedad clasista. Era, por lo tanto, una patología social que muy poco tenía que ver con la existencia o no de individuos homosexuales. Se convirtió entonces en una contradicción de carácter antagónico para el avance de la sociedad. (4)

La crisis ideológica del Imperio romano tuvo su expresión más significativa en el surgimiento y avance del cristianismo entre las comunidades explotadas de pobres, esclavos y libertos. En la Biblia puede leerse el castigo que recibió la ciudad de Sodoma, destruida por el “fuego del cielo” a causa de la riqueza y la depravación incluyendo el homosexualismo. También la sagrada Biblia sanciona a muerte la homosexualidad en el Levítico, capítulo XX, donde se matizan los actos que deben considerarse dentro de la sodomía y se dice: “Si un hombre se acuesta con otro hombre, como se hace con una mujer, ambos cometen una abominación y serán castigados con la muerte. Caiga su sangre sobre ellos”. (15)

El cristianismo, por lo menos en los primeros tiempos, no sancionó con fuertes penas ni castigó a muerte a los que cometían sodomía o a las adúlteras, sino que propugnó la interiorización de la idea del pecado, a través del autocontrol, en detrimento de la sanción externa. En el mensaje de Cristo no hay una condena explícita de la homosexualidad. (15)

San Pablo, en su Epístola a los Romanos, se refiere a ella, y condena tanto la masculina como la femenina: “Por esto los entregó Dios a las pasiones vergonzosas, pues, por una parte, sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra la naturaleza; igualmente, por otra, también los varones, abandonando el uso natural de la mujer, se abrazaron en la concupiscencia de los unos con los otros, hombres con hombres, cometiendo cosas vergonzosas y recibiendo en sí mismos la debida recompensa de su extravío”. Es aquí donde por primera vez en los escritores cristianos se emplea la voz “contra la natura”, que luego será ampliamente utilizada por algunos moralistas desde la Edad Media. (15)

El emperador romano Justiniano (482-565)- ya con el cristianismo triunfante- decretó leyes durísimas contra los luxuriantu Contra naturam, castigando la homosexualidad con la muerte, al igual que ocurría con el adulterio. (15)

Curiosamente, la Alta Edad Media fue relativamente tolerante con la homosexualidad, quizás porque el emperador Carlos- Magno (742-814) no inventó nuevos castigos contra los homosexuales, pero sí se mostró claramente contrario a la homosexualidad, aunque la llamó “pecado” y no “ delito”. (15)

Al producirse la invasión árabe en España, las costumbres musulmanas, que fueron muy tolerantes con la homosexualidad, se impusieron en la Península. Pero la respuesta no se hace esperar, y ya desde el inicio de la reconquista, se procuró implantar la diferente mentalidad cristiana. San Pelayo fue canonizado por no querer aceptar los requerimientos sexuales del califa Abderramán III, quien lo mandó matar por ello. (15)

Con la llegada de Alfonso X el Sabio, al iniciarse la baja edad media, la dureza del castigo contra la homosexualidad fue ejemplar:”Mandamos que cualesquiera que sean que tal pecado fagan, que luego fuere sabido, que ambos a dos sean castigados ante todo el pueblo, e después, al tercer día, sean colgados por las piernas hasta que mueran, e nunca sean tollidos”.

En la época de Eduardo II (1284-1337) el último monarca inglés del medievo, abiertamente homosexual, se extendió el sentimiento antihomosexual. El mismo Eduardo fue depuesto y asesinado. El castigo legal del comportamiento homosexual se conservó en las leyes inglesas durante otros seis siglos con penas muy severas.

La santa inquisición dictó, en la época de los Reyes Católicos, leyes contra el “pecado nefando”. Entre ellas hay una, del 22 de agosto de 1497, con el título De la sodomía y bestialidad, en la que se condena a los autores de este delito que, “no es digno de ser nombrado” a “ ser quemados en llamas de fuego”, lo califica como herejía y crimen de laesae majestatis y dice que “es merecedor de las mayores penas que por obra se pueden dar”.

El renacimiento –con el retorno a las ideas y la estética clásicas- significó un cierto respiro. La homosexualidad se extendió como reguero de pólvora en las ciudades renacentistas italianas, tanto que la prostitución femenina pasó un momento de crisis porque los hombres preferían practicar el pecado “contra natura”. En Venecia, a pesar de que las leyes de la Serenísima República castigaban la sodomía ahorcando y quemando después a los culpables, ahogándolos en los canales o bien condenándolos a prisión perpetua, el gobierno llegó a exhortar a las prostitutas a que se exhibieran más para conseguir que los ciudadanos disminuyeran sus inclinaciones hacia los prostíbulos masculinos y los jóvenes afeminados.(15)

A pesar de que en la República Veneciana se castigaba con penas muy duras la homosexualidad, ésta era una práctica muy común entre sus ciudadanos.

En al siglo XVII, la homosexualidad empezó a ser considerada como un delito cometido por “dementes y pecadores”.

En el siglo XVIII, el siglo de las Luces y de la Ilustración, pregonó la libertad sexual y un culto al hedonismo exacerbado, pero sólo para la nobleza ociosa, ya que se publicaron un sinfín de leyes y decretos para moderar la vida sexual del pueblo. En la América colonial los homosexuales eran, a finales de este siglo, comúnmente ajusticiados, pero las nuevas ideas liberales que venían de Francia hicieron variar las costumbres, que no las leyes, en lo referente al castigo de la homosexualidad y, a pesar de lo antedicho, era frecuente ya hacia la mitad del siglo XVIII, no ajusticiarlos, conformándose los jueces e inquisidores con enviarlos a prisión para que expiaran sus culpas. (15)

El largo reinado de Victoria I (1837-1901) fue una época que se caracterizó por establecer un modelo de relaciones y de moral que negaba el gusto por el placer y solamente aceptaba la sexualidad dentro de los límites del matrimonio y siempre con fines reproductivos.

“Viciosos”, “delincuentes”, “anormales”, “brujas” y “pecadores”, los homosexuales se escondieron como ratas durante siglos, huyeron, llevaron (algunos aún en nuestro tiempo) una doble o triple vida o se suicidaron. Triste condición hasta prácticamente nuestros días, que puede ser resumida con uno de los poemas de la mencionada Balada de Oscar Wilde, que ejemplifica la vergüenza que debería sentir la sociedad por su pasado histórico con respecto a la homosexualidad:

También sé, y ojalá todo el mundo supiera,
Que toda cárcel construida por los hombres
Se edifica con ladrillos de vergüenza,
Y cércanla con barrotes para que,
A los hombres, que a sus hermanos mutilan, 
Cristo no vea.

El siglo XIX: interviene la medicina
El año 1869 marca un hito en la historia del devenir homosexual. Un médico húngaro llamado Benkert escribió una prolija carta abierta al ministerio de Justicia, describiendo la historia del examen racional de la homosexualidad y argumentando que el Estado no tiene por qué meter las narices en los dormitorios de los ciudadanos. Benkert defendía el comportamiento homosexual. La medicina, por primera vez, se ponía al lado de los homosexuales, aunque algunas consideraciones de otros autores (Kreepelin entre ellos) ya la habían introducido entre las enfermedades psiquiátricas, lo cual en cierta manera era “liberador”. (15)

¿Podía considerarse la prisión –proseguía Benkert- tratamiento apropiado para soberanos como Carlos IX, Enrique II, Jaime I, el papa Julio II, Napoleón I, Luis XVIII o Federico el Grande? ¿O para hombres de letras y ciencias como Maquiavelo, Miguel Ángel, Shake speare, Mazzarino, Moliere, Newton, Winckelmann, Camcacéres, Byron, August Graf von Platen y Eugene Sue? (15)

La lista sólo mencionaba figuras de la era cristiana pero, incluso dentro de sus límites, es obvio que tiene graves omisiones. Su propósito podía haber sido todavía mucho más enjundioso añadiendo otros nombres (y Benkert observa que podrían añadirse varios miles a cualquier lista de los homosexuales que han efectuado contribuciones notables a la civilización y cultura occidentales). Entre ellos recordemos a Bacon, Eduardo II, sir Walter Raleigh, Marlowe, Hölderin, Leonardo da Vinci, Cellini, etc. Si tales personas han sido merecedoras de la cárcel, concluós Benkert. “todo cuanto nos han contado acerca de nuestra historia no es más que una sarta de mentiras y fruslerías” (15)

Las rígidas leyes que se aplicaban contra los homosexuales en la Inglaterra Victotiana suspusieron al escritos Oscar Wilde dos años de cárcel al conocerse sus relaciones con lord Alfred Douglas, que era un joven refinado y encantador que inició al escritor en el trato con muchachos pobres que se dedicaban a la prostitución.

En 1897, se formó en Alemania la primera organización en pro de la liberación homosexual. Su nombre era el de Comité Científico y Humanitario. La fundó Hirschfeld, médico judío que dedicó gran parte de su vida al estudio de la sexualidad y de la homosexualidad en general. A partir de entonces se inició en Alemania una lucha por la reforma de las leyes antihomosexuales y la integración en la sociedad que, a través de conferencias, congresos y publicaciones, se extendió a Australia, Países Bajos e Inglaterra, principalmente. La campaña abolicionista de este primer movimiento de carácter reformista o revisionista fue sustentada por los partidos obreros y, principalmente, por el líder socialdemócrata alemán August Bebel, y el socialista británico Edward Carpenter. Los nazis llegaron al poder y los locales del Comité Científico y Humanitario fueron saqueados e incendiados por las juventudes hitlerianas; los principales líderes que no pudieron exiliarse fueron detenidos y se inició una verdadera “caza de brujas” de homosexuales, acusados al mismo tiempo de comunistas, y enviados, marcados con un triángulo rosa, a los campos de exterminio donde fueron sometidos a las más crueles experiencias “científicas” y vejaciones. Se ha calculado en unos 250.000 los homosexuales exterminados en dichos campos, y, junto con los gitanos, han sido los únicos grupos de supervivientes que no han sido indemnizados ni mencionados por el gobierno alemán. (15)

La etapa de la represión denominada así por Atucha, se caracterizó porque el matrimonio era netamente monogámico, heterosexual y reproductivo, el hombre era más libre y más abierto, mientras que la mujer mantiene una libertad nula y totalmente reprimida. Aumenta la prostitución, se reprime la libido y aparece en concepto de amante de la mujer casada.

En la Unión Soviética, Stalin, haciéndose eco de las manifestaciones de Gorki, que propagaba que los homosexuales eran incompatibles con el socialismo por ser un producto típico de una sociedad capitalista y burguesa, iniciaba también una purga contra los homosexuales y suprimía la libertad sexual que reinaba en la Unión Soviética desde que en 1918 Lenin aboliera todas las leyes antisexuales de la época zarista. Centenares de homosexuales fueron enviados a Siberia, otros se suicidaron y el resto tuvo que esconderse o exiliarse, como el gran poeta Mijail Kuzmin. De esta forma, en primer Movimiento de Liberación Homosexual de la historia quedó exterminado entre 1933 y 1935 por los nazis de Alemania y los estalinistas en la Unión Soviética. (15)

Si embargo, no fue hasta 1974 que la prestigiosa “American Psychiatric Association”, no borró de su lista oficial de enfermedades psíquicas a la homosexualidad, que la medicina –y concretamente la psiquiatría- retiró oficialmente de los estudios sobre patología mental y homosexualidad. A pesar de ello siguen –en otras esferas médicas- habiendo hipótesis que intentan explicar, sobre todo, la homosexualidad exclusiva, “la de toda la vida”. (15)

Aunque la toma de poder por los bolcheviques supuso la supresión de las represivas leyes antisexuales de la época, esta libertad duró poco, pues el estalinismo condenó duramente a los homosexuales por considerar que eran un producto de la sociedad burguesa y capitalista.

La etapa de la eclosión hizo su aparición a inicios del siglo XX, donde hubo un gran desarrollo de la sexología, se alcanzó un alto desarrollo científico–técnico dado por el surgimiento del automovilismo, la aviación, entre otros. Debido a las guerras mundiales la mujer logra incorporarse al trabajo, transformándose así la familia. Se inicia la revolución sexual desarrollándose los métodos anticonceptivos, el sexo sale a la luz abriéndose nuevos espacios y posibilidades, surgen las parafilias, la sexualidad se hace más democrática y personalizada y surgen movimientos feministas y gays.

El movimiento gay
A mediados de la década de los sesenta, existían en los Estados Unidos más de 40 organizaciones de homosexuales. En otros países capitalistas este movimiento se extendió a través de estructuras semilegales, como el Centro para la Cultura y el Esparcimiento, fundado desde 1946 en Ámsterdam, Holanda, o por la vía de nuclearse alrededor de publicaciones, como la revista norteamericana The Lether. Sus contactos con el movimiento pacifista contra la guerra de Viet Nam y los movimientos femenino, estudiantil y negro, aportaron una mayor politización y cohesión. Así, el movimiento homosexual –conocido por gay- se inscribió en la corriente de nuevos y viejos movimientos sociales que han arribado al torrente del movimiento sociopolítico contemporáneo en el análisis de la homosexualidad en la actualidad. (4)

El segundo movimiento de liberación de los homosexuales de carácter revolucionario y reivindicativo de la normalidad, se inició en mayo de 1968 en Europa y culminado en la llamada Revolución Gaya, iniciada en Nueva York en 1969 y que se ha ido extendiendo por todos los países civilizados. (15)

La reunión de organizaciones gayas de todo el mundo constituye la internacional gaya ALGI (Asociación Lesbiana y Gaya Internacional), que se reúne anualmente. Sus mayores éxitos han sido conseguir en 1981 una recomendación del parlamento de Europa contra la discriminación de los homosexuales como prisioneros de conciencia y que la OMS borrara definitivamente la homosexualidad de su lista de enfermedades. (15)

Con toda esta base, las organizaciones gayas y lesbianas del mundo luchan actualmente contra cualquier tipo de discriminación legal, social o laboral. En este sentido, podemos señalar los siguientes avances: en algunos países ya está penalizada dicha discriminación; Dinamarca ha sido el primer país del mundo en reconocer un status jurídico a las parejas homosexuales, como si se tratara se un matrimonio heterosexual; en la mayoría de los países europeos se ha conseguido rebajar a los quince años la edad del consentimiento sexual y, a nivel municipal, se va introduciendo el uso de registros de parejas de hecho para conseguir beneficios fiscales o laborales. (15)

El 28 de junio fue declarado Día Mundial de los Gayos y las Lesbianas, cuyos símbolos internacionales son el triángulo rosa envertido (la señal de los homosexuales en los campos de exterminio nazis) y la letra lambda del alfabeto griego, que simboliza la libertad y la lucha contra la opresión. En el campo literario, se ha pasado de una visión normalizada del hecho homosexual y cada vez son más frecuentes las obras de temática gaya o lesbiana, tanto en novelas como en teatro, el cine, la televisión, la fotografía y las bellas artes en general. (15)

Las sociedades actuales deben buscar soluciones definitivas para alcanzar altos y sostenidos niveles de desarrollo. Se hace necesario trascender la modernidad, retrasado por la continua expoliación de las metrópolis occidentales, para observar si la “postmodernidad” de llegada –incluido el paquete ideológico y cultural del homosexualismo del mundo occidental-, es la misma que hoy se oferta. Este es también, ineludiblemente, el cambio que transita la sociedad cubana. (4)

Cuba, además, enfrenta una colosal guerra económica e ideológica, desarrollada por los Estados Unidos, el Estado más poderoso que ha existido en la historia de la humanidad. En las constantes campañas de subversión política, cultural e ideológica, en las operaciones de guerra psicológica que desatan contra la Revolución Cubana, el imperialismo norteamericano y sus aliados, manipulan una y otra vez el tema homosexual. (4)

Después de cuatro décadas de socialismo, de resistencia patriótica y de solidaridad nacional, hoy continúa creciendo en la mayor de Las Antillas una progresiva visión del ser humano, donde la virtud cívica se convierte cada vez más en elemento central de la norma valorativa de la sociedad, y esta, en su conjunto, avanza en la ruptura de los estereotipo machistas y sexistas y en la descalificación de los ancestrales prejuicios alrededor de la conducta homosexual. Tales cambios cualitativos se sustentan en la firme voluntad política del Estado revolucionario, en los preceptos constitucionales de la legalidad establecida, en el trabajo de las instituciones y del conjunto de organizaciones partidistas, de masas y no gubernamentales de la sociedad civil socialista. (27)

CONCLUSIONES
Como autores del presente trabajo y, partiendo de un análisis de lo que en él se recoge consideramos que:
1. La tendencia biológica de la homosexualidad es inherente a la mayoría de los mamíferos.
2. La homosexualidad tiene un carácter histórico-social concreto.
3. La conducta homosexual nunca es la actividad sexual predominante.
4. En la mayoría de las sociedades humanas se da la homosexualidad.
5. Hay algunas sociedades que prohíben la homosexualidad como antinatural, pero en todas partes hay individuos con comportamiento homosexual.
6. En las sociedades permisivas existe un número mayor de homosexuales.
7. La homosexualidad ya no se considera una enfermedad, sino una variante de la sexualidad.
8. El homosexualismo ha sufrido cambios revolucionarios a su favor, pero aún continúa siendo un tabú en muchas sociedades.

RECOMENDACIONES
1. Continuar profundizando en el estudio de la orientación sexo-erótica: Homosexualidad, en aras de lograr una mejor caracterización de esta variante sexual en nuestro medio, contribuyendo así a un conocimiento que permita elevar la calidad de vida de éstos individuos que continúan aún siendo rechazados por nuestra sociedad, lo cual dificulta las relaciones interpersonales y por tanto el desarrollo integral de la personalidad de los mismos.

2. Realizar un estudio cualitativo con el objetivo de determinar las necesidades básicas de aprendizaje de los homosexuales tanto masculinos como femeninos, los cuales pueden carecer de una adecuada educación sexual.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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Bibliografías consultadas
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- Masters, W y Jonson, V.: “La sexualidad Humana. Editorial Científico Técnica, La Habana, 1977.

Instituto Superior de Ciencias Médicas de la Habana
FCM “Dr. Salvador Allende”
Policlínico Universitario “Héroes de Girón”

AUTOR: 
Dr. Julio Armas Castro. Residente de Medicina 
General Integral. Profesor Integral. FCM “Dr. 
Salvador Allende”. Policlínico Universitario Héroes de 
Girón.

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