ÍNDICE
- Resumen
· Introducción.
· Desarrollo.
* La interrelación entre el maestro y el estudiante.
* La interrelación estudiante-estudiante.
* La interrelación estudiante-grupo.
* La interrelación entre grupos de estudiantes.
* La interrelación entre grupos de estudiantes.
* Interrelación estudiante-materiales docentes.
· Conclusiones.
· Referencias Bibliográficas
RESUMEN
El trabajo aborda un análisis didáctico
y pedagógico de varios tipos de interrelaciones que se establecen en el proceso
de enseñanza aprendizaje de una lengua extranjera en el contexto específico de
la clase, como unidad didáctica y pedagógica fundamental de este proceso.
En el mismo se hace énfasis el, papel protagónico del estudiante en cada uno
de los tipos de interrelaciones, partiendo de que éste constituye el elemento
fundamental de todo el proceso.-
INTRODUCCIÓN
El proceso de enseñanza-aprendizaje conlleva a hacer valoraciones acerca de la
actividad conjunta de maestros y estudiantes a escala personal y en estrecha
interrelación de colaboración mutua que propicia una adecuada dirección del
proceso educativo, cuya expresión externa se manifiesta en la clase como forma
de organización de la enseñanza en general, lo que obviamente involucra a la
clase de lengua extranjera.
En el caso específico del proceso de enseñanza-aprendizaje de cualquier lengua
extranjera, bajo un enfoque comunicativo, se establecen nexos de comunicación
en la propia lengua extranjera desde las primeras clases. En ellas se propicia
el establecimiento de diálogos que posibilitan al maestro controlar de manera
efectiva la función lógico-gnoseológica de la organización de la clase con
una definida dirección hacia el desarrollo de la competencia comunicativa y de
los diferentes componentes que la integran (socio-lingüística, lingüística,
discursiva, estratégica, socio-cultural), los que se manifiestan de forma implícita
en la definición que de este término da I.A. Zimniaya (1989:28) y el cual se
asume en este trabajo: “Competencia Comunicativa es el conjunto de reglas
sociales, de la cultura nacional, de las valoraciones y los valores que
determinan tanto la forma como el contenido admisibles en el habla de la lengua
que se estudia. Constituye la capacidad real individual de organizar la
actividad verbal de forma adecuada en diferentes situaciones de comunicación
(según los objetivos, las relaciones de roles, el contenido…) en sus
actividades receptivas y productivas en correspondencia de cada situación
concreta”.
Estos propios nexos comunicativos, que se dan durante toda la clase de lengua
extranjera, propician las condiciones para el establecimiento del contacto
multidireccional entre todos los elementos, personales y no personales, que de
forma directa participan activamente en ella. Este propio contacto
multidireccional facilita el efecto directo de la educación y el desarrollo de
capacidades cognoscitivas y de la competencia comunicativa en los estudiantes.
DESARROLLO
La propia dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje, el sistema de
acciones pedagógicas que en este se desarrolla posibilitan el surgimiento de un
conjunto de relaciones didáctico-pedagógicas entre el maestro y los
estudiantes, fundamentalmente, tanto desde el punto de vista individual,
profesor-estudiante, como colectivo, sin obviar otros elementos no menos
importantes como los materiales docentes.
M.A. Calviño, citado por Recarey Fernández, S.C., plantea que “una relación
es un tipo de vínculo en el que se produce un contacto cara a cara, en la que
ese contacto está sujeto a una mediación simbólica dada por la palabra o una
representación que sea su instrumento. El contacto significa: implicación
emocional, intelectual y actitudinal entre las personas, supone compromisos,
acuerdos y existe un interés mutuo en objetivo o tarea común. (Recarey Fdez.,
S.C. 2004, 143)
En la clase se lleva a cabo una serie de actividades debidamente planificadas
que facilitan el establecimiento de relaciones comunicativas, las que serían
imposibles de lograr sin tener en cuenta aquellas relaciones que se establecen
entre maestros, estudiantes y los materiales docentes y que constituyen la clave
del proceso docente-educativo.
Las actividades que se organizan constituyen el medio propicio para el
desarrollo de la comunicación entre los diferentes factores que intervienen en
la clase. El conjunto de relaciones que en ella se establecen determinan el
papel y lugar del maestro y del estudiante, fundamentalmente. Por tal motivo el
carácter educativo de tales actividades, puede decirse que estará en
dependencia de las características concretas de estas relaciones.
Dentro del conjunto de relaciones interpersonales que se establecen en la clase,
de manera general, la Dra.C Fátima Addine identifica las siguientes: entre
profesor-estudiante, profesor-grupo, estudiante-estudiante, estudiante-grupo,
profesor-profesor. (Addine, F., 1998:20).
Independientemente de que esta es la idea que más se acerca a la realidad
particular de la enseñanza de lenguas extranjeras sin embargo no expresa la
relación estudiante-materiales docentes (libros de texto, cuadernos de trabajo,
diccionario bilingüe en el caso de la clase de lengua extranjera, etc) muy
importante en nuestra actividad docente-educativa. Además, la Dra. Addine
menciona la relación profesor-profesor que puede darse, y de hecho se da, en el
contexto de otras asignaturas a partir de la nueva concepción que sustenta el
cambio educativo en la enseñanza media, pero no en el proceso de enseñanza-aprendizaje
de una lengua extranjera en ese mismo sub-sistema educativo. Por esta razón es
que este autor no se adscribe totalmente a lo expresado por la referida autora,
sino que solamente toma algunas de ellas e introduce otras. De esta manera en el
trabajo se abordarán las interrelaciones que se establecen entre:
maestro-estudiante, estudiante-estudiante, estudiante-grupo, grupos de
estudiantes y estudiante-materiales docentes.
Como puede observarse, el estudiante o grupo es componente de casi todos los
factores que en esas relaciones intervienen. El constituye la magnitud casi
constante de la actividad docente. De ello se desprende una simple regularidad
metodológica: el estudiante constituye el mejor evaluador de las acciones pedagógicas,
de los logros e insuficiencias de los materiales docentes y de la efectividad o
ineficiencia de la estrategia metodológica trazada. Con él hay que contar, a
él hay que referirse como personalidad poseedora de su mundo de necesidades,
intereses y valores
El análisis de las interrelaciones que a continuación se plantean se enmarcan
concretamente en la clase de lenguas extranjeras aunque, obviamente, pueden
estar presentes en otras clases atendiendo a las características específicas
de ellas..
La interrelación entre el maestro y el estudiante: El estudio de una lengua
extranjera constituye, de hecho, un reto tanto para el maestro como para sus
estudiantes. Para el primero significa un proceso de creación didáctico-metodológica,
de tomar en consideración la diversidad psico-pedagógica de sus estudiantes
para garantizar una adecuada organización de la enseñanza que facilite un
aprendizaje desarrollador que garantice la formación y desarrollo de la
competencia comunicativa en estos, de manera que logren convertir la lengua que
se les enseña en un medio de comunicación en cualquier contexto social.
Como parte de ese reto el maestro de lengua extranjera tiene la responsabilidad
de ir transmitiendo a sus estudiantes los elementos más positivos de la cultura
que es portadora la lengua que enseña, por lo que deviene promotor de los
mejores valores culturales y morales de los pueblos que hablan en ella.
El maestro, al concebir la organización y desarrollo de su clase, debe tomar en
cuenta el sistema de interrelaciones que se llevan a cabo entre él como guía,
facilitador y controlador de las actividades docentes que se desarrollan en ella
y los estudiantes como participantes activos de todo el proceso de construcción
del conocimiento y su inmediata aplicación en actos de comunicación en la
lengua extranjera Es responsabilidad del maestro velar por que en la clase su
actuación no sea la que prime de manera directa, sino que pondere el
protagonismo de sus estudiantes en las tareas comunicativas que se realizan,
evitando el uso y abuso de la lengua materna.
Los estudiantes por su parte, al iniciar el aprendizaje de una lengua extranjera
se enfrentan a un sistema lingüístico que, aunque puede tener algunos puntos
de contacto tanto en el orden morfológico como sintáctico con la lengua
materna, tiene en mayor cuantía los no coincidentes. Ello les lleva a
apropiarse de un sistema de conocimientos lingüísticos que, además de ser
nuevos para ellos, de su apropiación y correcta aplicación práctica en los
diferentes actos del habla, depende el desarrollo de su competencia comunicativa
lo que constituye, sin lugar a dudas, el fin a alcanzar
Ante tales retos, el establecimiento de interrelaciones de cooperación mutua
entre el maestro y los estudiantes es imprescindible para que cada uno logre
alcanzar las metas que se han propuesto en un ambiente favorable y proclive al
desarrollo de la comunicación en la lengua extranjera en los últimos. Sólo el
establecimiento de un adecuado clima de entendimiento en el que lo cognitivo y
lo afectivo sirva de soporte a todo el sistema de tareas comunicativas que se
han de desarrollar en la clase, hará posible que se alcancen los objetivos
instructivo-educativos del proceso de enseñanza-aprendizaje de la lengua
extranjera.
Al hablar de tareas comunicativas se toma en cuenta la definición que brinda D.
Nunan: “una parte del trabajo de clase que hace que los estudiantes
comprendan, manipulen, produzcan y comuniquen en la lengua meta, centrando su
atención más en el significado que en la forma. La tarea deberá
caracterizarse por el hecho de que constituye un todo completo, por lo que puede
considerarse por sí misma un acto comunicativo”. (Nunan,D. 1996)
La interrelación maestro-estudiantes en la clase de lengua extranjera implica
que el maestro siempre se sienta en función de sus estudiantes, propiciándoles
tareas que de verdad los lleve a ir automidiendo su progreso en espiral en el
dominio de la lengua tanto en su función lingüística como comunicativa, a que
el estudiante vea que su maestro siempre le tiene reservado algo nuevo y práctico
en la clase, que le acerque cada vez más al logro de una adecuada comunicación
en la lengua que estudia, íntimamente relacionado con la experiencia del mundo
que le rodea.
La interrelación que se establece entre el maestro y sus estudiantes debe
explicitar el sistema de ayudas que el maestro les brinda en la ejecución y
solución de las tareas comunicativas orientadas en la clase. Ayudar no es
suplantar, no es anticipar la respuesta o reacción comunicativa ante el estímulo
comunicativo; ayudar no es sumir a los estudiantes en la pasividad, haciéndolos
simples receptores o reproductores del modelo lingüístico que se les presenta
como resultado final de la enseñanza y el aprendizaje; Ayudar es, en la enseñanza
de lenguas extranjeras, promover, facilitar la activa participación de los
estudiantes en el acto comunicativo, es propiciar la expresión de experiencias
emocionales de carácter personal u otras a través de la lengua que estudian.
Ayudar en nuestro contexto es brindar la orientación lingüística o
comunicativa concreta y precisa en el momento preciso; es no interrumpir la
actuación comunicativa del estudiante para señalar el error lingüístico
cometido; es estimular la participación activa de todos los estudiantes por
igual sin discriminaciones atendiendo al desarrollo del nivel lingüístico-comunicativo
alcanzado por ellos; es llevar, al menos, a la mayoría a comunicarse lo más
fluidamente posible en diferentes situaciones comunicativas; es remediar las
insuficiencias detectadas en el dominio práctico de la lengua en el momento en
que son detectadas y no dejarlas acumular.
La interrelación estudiante-estudiante: El enfoque comunicativo, como concepción
metodológica básica en la clase de lengua extranjera, presupone la constante
inserción de los estudiantes en situaciones comunicativas que les permitan
ejercitar la formación de los hábitos lingüísticos a través del desarrollo
de los diferentes componentes que integran la competencia comunicativa.
Otra de las importantes interrelaciones que se desarrollan en el proceso de enseñanza-aprendizaje
de una lengua extranjera es la que se establece entre los propios estudiantes.
En este sentido un lugar privilegiado lo ocupan las tareas comunicativas que
realizan los estudiantes entre sí de manera cooperada, el intercambio
comunicativo que se logra establecer entre ellos durante la clase.
El maestro debe ser lo suficientemente hábil para poner a sus estudiantes en
situaciones comunicativas lo más cercanas a la vida real en las que se
establezcan relaciones interpersonales basadas en las buenas conductas y los
principios y valores éticos que se correspondan con los patrones de la sociedad
en que viven.
La orientación de tareas dirigidas al intercambio bilateral o trilateral de
información, ideas o valoraciones acerca del tema objeto de estudio en la clase
es muy provechosa. Esto permite al maestro comparar los puntos de vista de los
estudiantes y detectar las insuficiencias que en el orden lingüístico y
comunicativo se pueden presentar en los estudiantes y tomar, en consecuencia,
las medidas adecuadas.
Al propiciar la interrelación estudiante-estudiante se les da la posibilidad de
autoevaluarse y autocorregirse durante el propio acto comunicativo. Por otra
parte, los que escuchan la intervención de sus compañeros tienen la
oportunidad de evaluar la actuación de éstos y participar en la corrección de
los errores detectados. Tanto la autoevaluación como la coevaluación son
formas fundamentales de todo sistema de evaluación por el papel formativo que
tiene en la educación de los estudiantes.
Por otra parte la interrelación estudiante-estudiante en el desarrollo de la
clase de lengua extranjera contribuye a disminuir el miedo escénico y el temor
de cometer errores durante el discurso, por cuanto interactúa con un
interlocutor muy cercano a él, su actuación se da a un mismo nivel desde el
punto de vista cognitivo y afectivo. Al interactuar con otro u otros de sus
compañeros de clase el estudiante experimenta una mayor libertad de expresión
y actuación.
Este tipo de interrelación contribuye significativamente a involucrar a todos
los estudiantes por igual en las tareas comunicativas, lo que evidentemente
eleva la dinámica de la clase y garantiza un mayor protagonismo estudiantil,
evitando el aislamiento de aquellos menos aventajados.
Desde el punto de vista educativo la interrelación estudiante-estudiante
durante el establecimiento de diálogos, favorece la formación de hábitos de
educación formal. En este tipo de tarea comunicativa se les va llevando a
modelar su comportamiento durante el intercambio de información e ideas con
otras personas. Igualmente contribuye a formar en ellos patrones de conducta que
los ayudan a establecer una adecuada comunicación con su o sus interlocutores,
respetando el derecho de cada quien a concluir la idea que expone sin ser
interrumpido. Durante las tareas dialogadas, y con la ayuda del maestro, el
estudiante aprende a modular su voz, a evitar el exceso de gesticulación y las
actitudes chabacanas o vulgares.
La interrelación estudiante-grupo:
El propio sistema de tareas comunicativas que elabora el maestro para
desarrollar en su clase, debe tomar en cuenta aquellas que facilite el
desarrollo de la interrelación del estudiante con el grupo de su aula en su
totalidad o con el pequeño grupo en el que se encuentre insertado para la
realización de la tarea encomendada, en dependencia de las características de
esta.
Es oportuno señalar que según se va avanzando en el desarrollo de la
competencia comunicativa de los estudiantes, el maestro puede prever actividades
en que un estudiante se vea como protagonista principal de la tarea encomendada
al pequeño grupo, por ejemplo, cuando el maestro ha dado la tarea de elaborar
un breve resumen de un texto leído en clase. Entre todos los integrantes del
pequeño grupo lo elaboran pero seleccionan a uno para que exponga el resumen
ante el resto de sus compañeros de aula.
Otro tipo de tarea comunicativa que puede propiciar este tipo de interrelación
es cuando el maestro encomienda a un estudiante, como estudio individual, la
lectura de un artículo o texto literario cuya complejidad estará en
dependencia del nivel de competencia comunicativa alcanzado por los estudiantes
en un estadio de desarrollo dado, para que en la clase próxima exponga un
resumen de lo leído y sus compañeros de aula le hagan preguntas acerca de lo
planteado por él.
Algunos juegos lingüísticos pueden contribuir al desarrollo de las relaciones
estudiante-grupo. En este sentido pudiera organizarse el juego “¿Qué traigo
aquí?, en el que un estudiante trae al aula un objeto, cuya descripción se
encuentre al nivel de desarrollo alcanzado por el grupo y sus compañeros le
formulen preguntas hasta adivinar o no el objeto en cuestión.
La interrelación entre grupos de
estudiantes: Para que este tipo de
interrelación tenga un efecto educativo y cognitivo es necesario que el maestro
organice previamente los diferentes tipos de actividades que la propiciará.
Desde el punto de vista educativo este tipo de interrelación propicia el
establecimiento de relaciones de tipo afectivo-motivacional como por ejemplo, la
cooperación y ayuda mutua en la ejecución de la tarea comunicativa asignada,
la solidaridad, el compromiso social, el sentido de pertenencia, la sencillez al
poner los intereses de la mayoría por encima de los personales, entre otros.
En el orden cognitivo facilita la consolidación del conocimientos, hábitos y
habilidades en el intercambio de criterios y opiniones entre el grupo acerca de
cómo ejecutar de la mejor manera la tarea asignada, lo que contribuye al
enriquecimiento de todos con la experiencia creadora de cada uno de sus miembros
y su vinculación con las relaciones que cada uno de ellos establece con el
mundo que les rodea.
La activación del material lingüístico estudiado en clases anteriores en las
clases de consolidación, por ejemplo, puede desarrollarse a través de
actividades competitivas entre grupos de estudiantes en el aula.
Aquí podría utilizarse como procedimiento el uso de juegos lingüísticos con
carácter competitivo o no. El establecimiento de un ambiente positivo alrededor
de la competencia a partir del presupuesto de que en ella todos ganan pues todos
aprenden, posibilita la correcta combinación de lo afectivo y lo cognitivo en
una atmósfera de verdadera solidaridad y cooperación.
Otra forma puede ser la orientación de una actividad en la que se involucra a
toda el aula y cuyo resultado final depende de lo que se haga en cada grupo
pequeño. El maestro asigna tareas concretas a los diferentes grupos pequeños
de estudiantes, las que se interrelacionan entre sí de manera armónica y sistémica.
En este caso la labor educativa del maestro consiste en llevar a la conciencia
de cada grupo pequeño de estudiante la importancia que tiene la realización de
la tarea a ellos encomendada por cuanto esta se vincula directamente con la que
realizan los demás grupos pequeños lo que determina el resultado final.
Entre las actividades que pueden realizarse con los fines descritos en el párrafo
anterior puede recomendarse, a manera de ejemplo, la organización de un rincón
de la lengua extranjera que estudian. Para esta actividad se asignará a cada
grupo pequeño de estudiantes diferentes tareas, entre las que pueden estar las
siguientes: Determinar la cantidad de países del área que hablan en esa
lengua, buscar datos geográficos, económicos, culturales y sociales de cada
uno de esos países, así como fotos, láminas, carteles alusivos a estos. Una
vez que se tienen todos estos materiales es necesario organizar el rincón,
decorarlo, e inaugurarlo con una actividad que involucre a todos los estudiantes
de la escuela.
El trabajo en pequeños grupos proporciona un aumento en la intensidad de la
participación de los estudiantes y de la calidad en que se ejecuta la práctica
de la lengua por lo que existen más posibilidades de monitoreo de la actividad
encomendada así como de retroalimentación como resultado de la adecuada
orientación y preparación de la actividad por parte del maestro. (Brumfit, Ch.
1984:75).
Todo esto se evidencia a partir de que queda claro que el desarrollo de la
actividad encomendada transcurre por un camino mucho más natural el que se
acerca a la conversación normal entre un pequeño grupo de amigos. Mientras
preparan, por ejemplo, una escenificación el stress se reduce pues mientras
unos participan directamente en ella, el resto de los estudiantes observa y va
tomando nota de los errores que detectan, pero éstos a su vez en otro momento
de la clase invierten sus papeles, pues algunos de los que eran observadores
pasan a ser actores y los que fueron actores pasan entonces a ser observadores,
lo que pone a todos en igualdad de condiciones en la ejecución de la tarea
comunicativa orientada.
Interrelación
estudiante-materiales docentes: En el
mundo moderno de hoy, el desarrollo de la tecnología en general y muy
particularmente las Nuevas Tecnologías de la Información y las Comunicaciones
ha invadido con su influencia, mayoritariamente positiva afortunadamente, todas
las ramas de las ciencias y la técnica. De esta influencia no ha escapado la
relacionada con el perfeccionamiento del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Muchos y diversos son los materiales docentes que, bajo esta influencia, apoyan
de manera eficiente en la actualidad al proceso de enseñanza–aprendizaje de
lenguas extranjeras, los que se caracterizan por una mayor calidad en su
elaboración y dirección didáctica. Entiéndase por materiales docentes
aquellos que sirven como mediadores entre el sistema de contenidos y los
estudiantes y que les facilitan la ampliación, profundización, consolidación
y sistematización de conocimientos, hábitos y habilidades muchas veces de
manera independiente, lo que propicia en establecimiento de interrelaciones
directas entre ambos. Por lo genérico del concepto entre estos materiales
docentes se encuentran desde los nuevos libros de texto y cuadernos de trabajo
en los que se evidencia, de manera general, una mayor aplicación del enfoque
comunicativo, hasta los softwares educativos. Además, hay que destacar la
proliferación de tele-clases y video-clases, softwares educativos y juegos didácticos,
como apoyo o complemento en las clases de lenguas extranjeras, todo lo cual
contribuye sensiblemente a la elevación de su eficiencia y, por ende, al
desarrollo de la competencia comunicativa de los estudiantes.
No obstante es lamentable que no todos los maestros de lengua extranjera
aprovechen todas las posibilidades que brindan los mencionados materiales
docentes, ignorando que un factor importante, tanto el desarrollo
cognitivo-intelectual como el afectivo-motivacional en las clases de lengua
extranjera lo constituye la interrelación que se establece entre los
estudiantes y los materiales docentes.
Tradicionalmente el libro de texto y el cuaderno de trabajo han sido los más
utilizados en las clases no obstante, y con mayor frecuencia, se usan para la
realización de ejercicios que no desarrollan las habilidades comunicativas sino
los hábitos lingüísticos de manera aislada y muy pocas veces en tareas
extraclase, como fuente de información para la obtención de nuevos
conocimientos o la complementación o ampliación de los conocimientos
adquiridos, fundamentalmente, en las clases de presentación.
La interrelación estudiante-libro
de texto-cuaderno de trabajo en el proceso de enseñanza-aprendizaje de lengua
extranjera, contribuye a elevar el nivel motivacional de los estudiantes, como
resultado de:
1. La orientación hacia los objetivos,
lo que posibilita el incremento de los conocimientos de los estudiantes;
2. la eliminación de las formas y procedimientos puramente mecánicos en la
ejercitación;
3. la utilización de trabajos que disminuyan la interferencia;
4. la consideración del nivel de preparación de los estudiantes y la
dosificación de las dificultades de las tareas encomendadas;
5. la dirección comunicativa de todas las acciones docentes sobre la base del
libro de texto y cuaderno de trabajo de la manera más asequible;
6. la utilización de formas de trabajo que activen a los estudiantes (trabajo
por parejas, juego de roles, trabajo individual bajo la dirección del maestro,
etc.);
7. la creación de diferentes situaciones comunicativas sobre la base de los
textos docentes utilizando la experiencia personal de los estudiantes;
8. la ampliación y profundización de los textos del libro y de las
informaciones de los medios masivos de comunicación;
9. el desarrollo sistemático de clases de recapitulación lo más cercanas a
las formas reales de comunicación.
El contenido reflejado en los libros de texto constituye un factor determinante
en la formación de la motivación hacia el estudio de lenguas extranjeras. Para
que el contenido propicie un efecto estimulante debe responder a todo un grupo
de requisitos formulados en los principios de la enseñanza (la dirección oral
del proceso de enseñanza, la selección y organización científica del
material lingüístico, así como de los hábitos y habilidades que deben ser
adquiridos en el proceso de enseñanza para garantizar el desarrollo de la
competencia comunicativa, la consideración de las particularidades de la lengua
materna de los estudiantes) y acompañarse de determinados procedimientos:
juegos de roles y cognoscitivos, creación de situaciones problémicas,
discusiones docentes, etc.
Internacionalmente se amplia cada vez el uso de la televisión y el video como
soportes técnicos para el aprendizaje de lenguas extranjeras a través de
video-clases o tele-clases.
El maestro de lengua extranjera tiene una alta responsabilidad en impedir que el
uso de estos medios convierta a la clase en un proceso unilateral, en el que los
estudiantes devengan elementos puramente receptivos de las informaciones que
brinda el teleprofesor o el videoprofesor. En tal sentido hay que recalcar que
en las clases de lengua extranjera el uso de estos medios de enseñanza no puede
de ninguna manera eliminar la acción del profesor en la clase.
Durante la preparación de su clase, el maestro tiene que condicionar el uso de
estos medios a la dinámica de su clase y propiciar actividades que permitan la
interrelación estudiante-video-clase o tele-clase. Esto es posible lograrlo
cuando el maestro elabora un sistema de tareas comunicativas en las que la
información recibida a través de las imágenes y los sonidos constituya el
apoyo lingüístico y comunicativo para su realización. En este sentido pueden
tomarse como punto de partida, por ejemplo, las escenificaciones que se
presentan para su transposición escenificada en el aula o para su reelaboración
adicionando elementos que prácticamente la hagan diferente a la observada. De
esta forma le estimula la atención voluntaria de los estudiantes hacia las
escenificaciones y su creatividad unido al desarrollo de la expresión oral y la
comprensión auditiva.
Cada vez son más los softwares educativos que se elaboran como medios para
facilitar el aprendizaje de lenguas extranjeras. Lamentablemente en muchos países
desarrollados estos se producen con fines puramente lucrativos y por
consiguiente no son accesibles a todos aquellos que estudian otros idiomas.
Los softwares dedicados a la enseñanza de lenguas extranjeras están concebidos
para una amplia interrelación de los estudiantes con ellos y en múltiples
oportunidades están dirigidos a la ejercitación o consolidación del material
lingüístico estudiado en clase. Este tipo de interrelación tiene efectos
colaterales que contribuyen al desarrollo del pensamiento lógico de los
estudiantes y de habilidades en el uso y manejo de la computadora.
Otra de las ventajas de la interrelación estudiante-software educativo en
lengua extranjera es su contribución al desarrollo de la comprensión auditiva.
Muchos de los ejercicios propuestos tienen una base orientadora en la propia
lengua extranjera, lo que implica que su correcta comprensión determina el éxito
en la realización del ejercicio dado.
Estos mismos softwares contienen juegos lingüísticos que contribuyen a la
formación de hábitos léxicos, gramaticales o fonéticos los que deberán ser
usados durante el desarrollo de las tareas comunicativas que orienta en maestro
en el aula.
La permanente interrelación estudiante-materiales docentes es un factor de
primer orden en el proceso de enseñanza-aprendizaje de lenguas extranjeras.
Constituye un elemento a tomar en consideración por el maestro en la concepción
didáctica y metodológica de cada una de sus clases. En tal sentido es oportuno
aclarar que su inclusión en la clase no puede ser arbitraria, sino que debe
responder a una adecuada lógica de la misma, evitando que, fundamentalmente los
softwares educativos y los juegos didácticos, se conviertan en elementos de
pura distracción y en ello se pierda el objetivo instructivo-educativo de cada
una de las actividades que en ellos se orienten. Por otra parte el libro de
texto y el cuaderno de trabajo debe constituir herramientas fundamentales e
insustituibles de uso permanente por los estudiantes no solo en la clase sino en
tareas extraclase.
CONCLUSIONES
La dinámica del proceso de enseñanza-aprendizaje en general y de cualquier
lengua extranjera en particular, propicia el surgimiento de un conjunto de
interrelaciones que incluyen no solamente las de carácter interpersonal
referidas a las que se establecen entre sus componentes personales, sino también
entre estos y los materiales docentes.
Es labor del maestro hacer que el surgimiento y desarrollo de estas
interrelaciones tributen a la eliminación de tensiones en el aula, al
desarrollo de un clima de confort en el que se fomenten la cooperación mutua,
la conversión del grupo en un verdadero colectivo donde converjan los
principales objetivos de sus integrantes, el estudio de la lengua extranjera
como medio de comunicación.
Los diferentes tipos de interrelaciones que se establecen en el aula al calor de
la clase llevan al maestro a ir descubriendo las diferencias individuales de sus
estudiantes en su sentido más amplio y, en consecuencia, a trazar las
estrategias pedagógicas que contribuyan de manera eficaz a la formación de la
personalidad de sus estudiantes a través de los medios expresivos de la lengua
que enseña.
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AUTOR:
MSc. Roberto G. González Cancio.
Profesor Auxiliar.
Dpto. Asignaturas Teóricas. Facultad de Lenguas Extranjeras
Universidad Pedagógica “E.J.Varona”
Ciudad de La Habana. CUBA.
E-Mail: roberto@ispejv.rimed.cu