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El trabajo científico estudiantil, una vía para potenciar el desarrollo de correctos hábitos alimentarios en los estudiantes hacia el consumo de hortalizas

Resumen: En el trabajo se aborda la historia del consumo de hortalizas en Cuba, así como la importancia e influencia de estas en la nutrición humana. También se exponen algunas ideas fundamentales referidas a cómo el trabajo científico estudiantil puede contribuir al desarrollo de correctos hábitos alimentarios en los estudiantes hacia el consumo de hortalizas.
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Autor: Lic. Noiry Pérez Pompa.

Resumen
En el trabajo se aborda la historia del consumo de hortalizas en Cuba, así como la importancia e influencia de estas en la nutrición humana. También se exponen algunas ideas fundamentales referidas a cómo el trabajo científico estudiantil puede contribuir al desarrollo de correctos hábitos alimentarios en los estudiantes hacia el consumo de hortalizas. De esta manara pretendemos concienciar a los educadores de la importancia que tiene la promoción de hábitos alimentarios correctos en sus alumnos que se traduzcan en un buen estado nutricional e incentivar a los docentes en formación a que desarrollen investigaciones científicas referentes a esta temática. 

Palabras claves:
cultura alimentaria, hábitos alimentarios, hortalizas, trabajo científico estudiantil, docente en formación.

Abstract: 
The article is about the history of the consumption of vegetables in Cuba, as well as the importance and influence of these in the human nutrition. Some fundamental ideas are also exposed referred the student scientific work can contribute to the development of correct alimentary habits in the students toward the consumption of vegetables to how. In this way, the author purpose is make aware the educators about the importance of the promotion of correct alimentary habits in their students that are translated in a good nutritional state and to incentivate to the educational ones in formation to that you/they develop relating scientific investigations to this thematic one. 

Key words: alimentary culture, alimentary habits, vegetables, student scientific work, educational in formation

Introducción 

En Cuba, a raíz de los sucesos ocurridos en el 2000 y la trascendental batalla de ideas que libra nuestro pueblo, donde la educación constituye una de las cinco direcciones de la misma, comienzan a aparecer novedosos proyectos educativos que engendran una nueva Revolución en este campo, para desafiar el gran reto lanzado por nuestro invencible comandante en jefe Fidel Castro Ruz de convertir a nuestro país en el más culto del mundo, en un período no mayor de 10 años.

Dentro de las principales transformaciones que se han efectuado como parte de la tercera Revolución Educacional se encuentra la concepción de la Universalización de la Educación Superior Pedagógica, con la adopción de nuevos métodos y estilos de trabajo docente- metodológico. Sin dudas, este hecho, constituye el más importante cambio que se ha introducido en la formación docente en los últimos años en la Isla. 

En esta nueva concepción, el trabajo investigativo de los docentes en formación constituye uno de los componentes esenciales para su propia formación. De ahí que, en cada micro universidad (escuela) se deben analizar los temas a investigar a partir de las prioridades planteadas en los programas ramales y territoriales y en función del banco de problemas de la escuela. 

No cabe dudas que el trabajo científico estudiantil, en sus diferentes formas (trabajo extracurricular, trabajo de curso y trabajo de diploma), le proporciona a los educandos las herramientas necesarias para el reconocimiento y solución de los problemas de su institución, permitiendo la introducción de los resultados alcanzados y su posible generalización en otros centros del territorio. 

En la carrera Agropecuaria destacan, por esta vía, las investigaciones referidas a la educación en valores y a la formación de una cultura medio ambiental en los educandos, por solo citar dos ejemplos. Sin embargo no han sido tan sistematizadas otras como la promoción y Educación para la Salud, la formación de una cultura alimentaria, entre otras. Precisamente, este trabajo está dirigido a reflexionar sobre las potencialidades que ofrece el trabajo científico estudiantil en la formación y desarrollo de correctos hábitos alimentarios, específicamente hacia el consumo de hortalizas, debido a la importancia que presentan estos alimentos para el funcionamiento del organismo humano, así como para mantener un buen estado de salud en los escolares.

Desarrollo 
Para comenzar le proponemos hacer un breve recorrido por la historia del consumo de hortalizas y otros vegetales en la Isla.

El consumo de hortalizas en Cuba. Recuento histórico
La inclusión de los vegetales en la dieta humana ha estado presente desde las primeras etapas de su evolución. Nuestros antepasados, además de practicar la caza, la pesca y la cerámica, aprovechaban las excelentes condiciones climáticas para el desarrollo de una incipiente agricultura en la Isla. Su alimentación se basaba en la fauna abundante de moluscos, crustáceos, peces, reptiles, aves y mamíferos, además de vegetales como la yuca, el maíz, el boniato, frijoles, guayaba, piña, entre otras especies.

A la llegada del colonizador hacia finales del siglo XV, la población aborigen disminuyó considerablemente debido a matanzas, abusos y enfermedades desconocidas hasta el momento por estos. “Fue entonces la influencia española la más importante en la creación de una cultura alimentaria, aportando unas cuarenta hortalizas y vegetales” , siendo los cultivos más extendidos el plátano y la caña de azúcar.

Al eliminarse la población aborigen se perdió parte del conocimiento que durante siglos acumularon acerca del uso de las plantas silvestres alimenticias. Este hecho provocó la introducción de esclavos africanos al país, y con ellos el cultivo y consumo de plantas alimenticias ya usadas por estos y españoles durante la travesía. Ejemplo de ello lo constituyen el quimbombó, el melón de agua y algunos tipos de malangas, entre otras.

Con el paso del tiempo la cultura alimentaria hacia el consumo de hortalizas y vegetales se fue afianzando en el país. La misma alcanza su máximo esplendor en la época a partir de la segunda mitad del siglo XIX con el arribo a la Isla de más de 130 000 chinos contratados para realizar trabajos agrícolas, pero que realmente fueron tratados como esclavos. Los inmigrantes asiáticos aportaron el intenso uso de hortalizas y condimentos en la confección de platos basados en vegetales, así como los deliciosos helados de frutas y los dulces como el de calabaza china.

Durante el dominio neocolonial, a pesar de las excelentes condiciones climáticas de nuestro país, la producción de hortalizas y vegetales fue abandonada en contra de la economía nacional y el pueblo cubano. La mayoría de las tierras cultivadas estaban destinadas a cultivos tales como la caña de azúcar, el tabaco, los cítricos, entre otros. Solo en algunas regiones del país se desarrollaba particularmente el cultivo del tomate y casi toda la producción se exportaba hacia Estados Unidos y Canadá.

Con el triunfo de la Revolución Cubana el gobierno revolucionario y el Partido Comunista de Cuba tomaron medidas urgentes para ampliar la producción de hortalizas en el país y de esta forma elevar el consumo per cápita en nuestra población.

Durante muchos años la producción de hortalizas para el consumo fresco en Cuba se desarrolló bajo la dirección de grandes empresas estatales, basada en los principios de la “Revolución Verde” (altos insumos para altos rendimientos) y producían grandes volúmenes de diferentes cultivos hortícolas en áreas compactadas. La propia naturaleza de esos vegetales hacía que solo llegara a los hogares alrededor del 50% de las producciones y en la mayoría de los casos, con muy mala calidad, por lo que la presencia de hortalizas para el consumo fresco en las mesas cubanas todavía era insuficiente.

A partir de la Cumbre de Río de Janeiro efectuada en el año 1992, donde se denunció la naturaleza contaminante de las producciones agrícolas con altos insumos, se hizo un llamado para desarrollar una agricultura sostenible. Con la presencia de nuestro comandante en jefe Fidel Castro Ruz, Cuba se pronunció a favor de los acuerdos de la cumbre y a partir de 1994 comienza a desarrollarse a gran escala la producción de hortalizas en zonas urbanas y periurbanas. Esta forma de producción se conoce como Agricultura Urbana, la que se define como:
“La producción de alimentos dentro del perímetro urbano y periurbano aplicando métodos intensivos, teniendo en cuenta la relación hombre- cultivo- animal- medio ambiente y las facilidades de la infraestructura urbanística que propician la estabilidad de la fuerza de trabajo y la producción diversificada de cultivos y animales durante todo el año, basándose en prácticas sostenibles que permiten el reciclaje de desechos” 

La producción de hortalizas a partir del movimiento de Agricultura Urbana evidencia un sostenido crecimiento en la última década, reportándose hasta el 2006 más de 4 Millones de toneladas, lo que ha hecho posible elevar el consumo diario de estas durante todo el año. No obstante, la presencia de este importante alimento en la dieta habitual de la mayoría de las personas todavía es insuficiente debido a que su consumo es poco variado, incluyendo solamente un número reducido de hortalizas, así como de preparaciones culinarias.

Ahora, les invito a reflexionar sobre la siguiente interrogante:
¿Por qué es necesario el consumo de hortalizas en la nutrición humana? 
“La nutrición es la ciencia que tiene como objeto de estudio la relación que existe entre los alimentos y los seres vivos. En el caso de la nutrición humana los estudios se dirigen a conocer las necesidades de nutrientes que tiene el hombre y las enfermedades que se producen por la ingestión insuficiente o excesiva.” 

En la nutrición humana juega un papel fundamental la combinación de alimentos ricos en proteínas (alimentos constructores y reparadores), en grasas y carbohidratos (alimentos energéticos), y en vitaminas y minerales (alimentos reguladores). Esto se logra a partir de una alimentación balanceada, caracterizada por ser suficiente, completa, equilibrada, adecuada y variada. 

La dieta es suficiente cuando la cantidad de alimentos es la necesaria para satisfacer las necesidades calóricas del organismo; completa, si los alimentos contienen los nutrientes básicos; equilibrada, si las cantidades de alimentos guardan relación con la proporción correcta; adecuada, si se tienen en cuenta factores como: la edad, el sexo, actividad física, salud, entre otros; y variada, cuando la combinación de alimentos se presenta de diferente forma y sabor, tratando de evitar la repetición de los alimentos en las comidas del día.

La dieta balanceada tiene gran importancia debido a que no existe un alimento que por sí solo sea capaz de suministrar todos lo nutrientes que requiere el organismo y en las cantidades necesarias. El éxito de esta dieta descansa en la combinación proporcionada y armónica de los diferentes alimentos portadores de los nutrientes indispensables para el desarrollo y funcionamiento del organismo. 

La presencia de las hortalizas en la dieta humana, a pesar de que estas carecen de nutrientes energéticos como hidratos de carbono, albúminas y grasas, “se debe a su riqueza en vitaminas A, B, C, entre otras; en ácidos orgánicos fácilmente asimilables; en sales minerales como calcio, fósforo, hierro; y aceites esenciales. Dichas sustancias desempeñan un papel excepcional para el desarrollo y funciones normales del organismo humano” . 

Las hortalizas son muy importantes en la regulación de la acción del sistema nervioso y para elevar la resistencia del organismo a determinadas enfermedades. Contribuyen al mejoramiento del sabor de las comidas, al aumento de la secreción de las glándulas digestivas y con todo ello al mejoramiento de la digestión, eliminando del organismo las sustancias no digeribles sin que estas no se detengan más de lo necesario; y a la asimilación de las demás sustancias nutritivas.

 Además, ayudan a neutralizar los ácidos que se forman durante la digestión de la carne, queso, huevo, pan, arroz, entre otros, debido a que en ellas predominan sustancias alcalinas, lo que permite mantener una normal reacción sanguínea. 

“…Gracias al licopeno que contienen los tomates maduros, las personas que periódicamente los consumen muestran mayor resistencia física y a su vez son menos propensas a padecer de cáncer del estómago, esófago, páncreas, hígado y colon” . 

“El ajo, además de sus propiedades antisépticas, balsámicas y expectorantes, se le atribuye acción sobre los sistemas cardiovascular y respiratorio. Actúa además sobre el sistema digestivo, por ser antidiarreico, antiséptico de la flora bacteriana patógena, antidispéptico, colagogo y antihelmíntico.... La cebolla por sus minerales, es muy favorable para la solidez de los huesos y la elasticidad de las arterias, facilita el trabajo cerebral y regula el sistema nervioso. Es eficaz contra el estreñimiento y la falta de apetito y por sus propiedades diuréticas contribuye a eliminar los cloruros” .

Por otra parte es importante señalar que la estética y la variedad en el consumo de hortalizas tiene también un efecto psicológico, al mejorar el aspecto y el sabor e los alimentos, lo que favorece su consumo, así como la presencia de algunos aceites esenciales determina el aroma específico de algunas de ellas, y por medio del olfato mejora el apetito, aunque indirectamente. 

Además, quisiéramos que meditaran sobre la próxima pregunta:
¿Cómo influye el consumo de hortalizas en la nutrición escolar? 
La inclusión de las hortalizas en la dieta humana, además de satisfacer ciertas necesidades nutricionales en el organismo, también está influenciada por factores secundarios, aunque no menos importantes. La adaptación de nuestro paladar a ciertos alimentos desde edades tempranas, debido a las propias costumbres de la sociedad, van desarrollando en los adolescentes los llamados hábitos alimentarios, los cuales forman parte de la cultura de todos los pueblos y están profundamente determinados por las cuestiones socio- económicas.

Cuando no existe en los educandos una correcta cultura alimentaria, estos tienden a consumir los alimentos para satisfacer sus gustos sin tener en cuenta las necesidades nutricionales del organismo. 

Los niños y niñas, al iniciar su vida en la escuela presentan un ritmo lento en el crecimiento y por tanto, los requerimientos nutricionales son menores. En ocasiones esto se traduce en una baja ingestión de los alimentos, presentando en algunos casos, la típica anorexia (falta de apetito) a esta edad. Sien embargo, es muy importante que estos se alimenten correctamente, ya que un niño que se encuentra en ayuna o se haya alimentado mal presenta menor atención a las clases y su rendimiento es bajo.

Ya en la adolescencia, considerada convencionalmente como el período de tránsito de la niñez a la adultez, los educandos sufren cambios biológicos (muy rápidos y extremos), psicológicos y sociales que son muy importantes para los mismos, y para las propias personas que lo rodean. El aumento de peso en esta etapa es notable y puede llegar a duplicarse al final de la misma, además, los órganos y vísceras crecen y perfeccionan sus funciones. Sin embargo, estas transformaciones pueden verse afectadas por diversas enfermedades a partir de deficiencias nutricionales en el organismo.

En esta etapa existen grandes variaciones en la actividad física de los adolescentes. Los que son muy activos necesitan mayor cantidad de alimentos, debido a su inclinación hacia los deportes, el baile, la recreación, y en algunos varones, hacia el levantamiento de pesas en busca de un atractivo hacia el sexo femenino. Aquellos que son pasivos pueden engordar aunque su ingestión calórica esté por debajo de las recomendadas. Este hecho, en no pocas ocasiones, trae consigo trastornos psicológicos en los educandos debido al rechazo que sufren en su propio colectivo estudiantil. Sin embargo, esta situación puede revertirse con un tratamiento médico (eficaz y oportuno), aunque verdaderamente resulta difícil. Por tanto, se hace necesario prevenir la obesidad el la adolescencia y una vía par lograrlo es el consumo diario y abundante de hortalizas durante todo el año.

De forma general se puede afirmar que las necesidades nutricionales en los adolescentes son mucho mayores que el nos niños, debido a su intensa actividad física y a los cambios que experimenta el organismo. Es por ello que el consumo de hortalizas es tan importante, pues estos alimentos son portadores de vitaminas y sales minerales tan necesarias para las funciones vitales del organismo, así como para la asimilación de otros nutrientes como las grasas, almidones y proteínas.

Por último, es conveniente que se preste la debida atención a los adolescentes a la hora de alimentarse, pues estos tienden a comer apresuradamente para volver a sus actividades y la ingestión de los alimentos no es la más adecuada. Esto se traduce en un mal aprovechamiento de los nutrientes disponibles en la dieta y a su vez, al desarrollo de hábitos alimentaros inadecuados. 

Para concluir, quisiéramos exponer algunas ideas sobre: 
El trabajo científico estudiantil, una vía para potenciar el desarrollo de correctos hábitos alimentarios en los educandos hacia el consumo de hortalizas. 
Desde muy pequeños las niñas y los niños aprender a sentir el gusto de los alimentos que ingieren y si se desarrollan en un ambiente donde no se tengan hábitos alimentarios correctos, seguirán consumiendo los mismos alimentos toda la vida. 

En estos casos, el docente debe comprender que los padres en el proceso de formación, y creación de una cultura alimentaria en sus hijos cometen mucho errores, unas veces por desconocimiento, otras, porque sus acciones educativas son expresión de sus características de personalidad, de su herencia cultural.

Es por ello que el maestro con conocimientos elementales de nutrición juega un importante papel en la creación de correctos hábitos alimentarios en sus alumnos, así como en la promoción de un buen estado de salud.

Es cierto que resulta muy difícil erradicar los incorrectos hábitos alimentarios en los adultos, pues no basta con decirle que otros alimentos son muy importantes para mantenerse saludablemente. Sin embargo, los educandos se dejan influenciar con mayor facilidad y muestran mayor disposición a probar nuevos alimentos. Por tanto, el maestro y la escuela en general deben desempeñar un papel fundamental en las actividades docentes así como a la hora del almuerzo o comida. Además, mediante las actividades extraescolares el maestro podrá proporcionar a los alumnos algunas experiencias educativas que le permitan modificar los hábitos alimentarios incorrectos que traen de sus hogares.

Ahora cabe preguntarnos: 
¿Cómo el trabajo científico estudiantil puede contribuir al desarrollo de correctos hábitos alimentarios en los educandos hacia el consumo de hortalizas?
La actividad científica de los docentes en formación comienza con la identificación y constatación de un problema determinado que afecta la calidad del proceso pedagógico que se desarrolla en su escuela. Esta actividad atraviesa por varias etapas hasta llegar a la elaboración y demostración de la viabilidad de la nueva propuesta de solución al problema detectado en la práctica escolar.

Dicha actividad, al estar directamente relacionada con la solución de un problema determinado de la micro universidad, presupone la realización de sesiones científicas de socialización e introducción acelerada de los resultados alcanzados durante el proceso investigativo, con el consiguiente beneficio que esto representa para la institución. 

Es por ello que las investigaciones dirigidas a la formación de una cultura alimentaria en los educandos hacia el consumo de hortalizas, de forma general deben desarrollar actividades como: mesas redondas, conversatorios, talleres, seminarios, video debate, juegos didácticos, entre otras, encaminadas al logro de los objetivos siguientes:
- Crear buenos hábitos alimentarios:
Los educandos al iniciar su vida escolar tienen un patrón alimentario establecido, basado en hábitos que se han formado desde su nacimiento. Estos hábitos, correctos o no, continúan ejerciendo cierta influencia en el modo de comer de los mismos. No obstante, a pesar de la fuerte influencia del hogar, la escuela puede desempeñar un destacado papel en la creación de correctos hábitos alimentarios, así como en la promoción de un buen estado nutricional.
En la escuela los niños y jóvenes aprenden a consumir nuevos alimentos, así como nuevas formas de preparación. Además, se despierta en ellos el interés por conocer los alimentos necesarios para su normal desarrollo y para la conservación de su salud.-

- Estimular el consumo diverso de hortalizas, así como de preparaciones culinarias:
En reiteradas ocasiones, en los huertos intensivos, organopónicos u otras áreas productivas de la escuela se encuentran disponibles diversas hortalizas que no se consumen, lo que trae consigo que se pierdan. 

Cuando esto ocurre, un aspecto importante que debe tener presente el maestro a la hora de trabajar en estas áreas, es lograr que los educandos comprendan los cuidados que deben tener con las hortalizas y les hablará de las posibles formas de incorporar estos alimentos a la dieta humana. 

Es importante que el docente vincule su explicación con las necesidades nutricionales de sus alumnos, para que ellos puedan comprender la gran importancia que tiene ingerir las diferentes hortalizas y lo que esto significa para el correcto desarrollo y función del organismo.

Si el maestro logra lo antes expuesto, los educandos podrán adquirir una nueva valoración de estos alimentos y sentirán placer al consumir los productos frescos que ellos mismos han cosechado.

Por último, es importante señalar, que las horas del almuerzo y comida son propicias para estimular a los educandos en el consumo diverso de hortalizas. Por ello, es fundamental que estos alimentos se preparen con los condimentos necesarios y de una forma agradable a la vista, para que los alumnos se sientan motivados a probarlos. En esta ocasión se les debe recordar las propiedades nutritivas de las hortalizas, exhortándolos a que las consuman tanto en la escuela como en sus hogares.

- Despertar en los educandos el interés por la clasificación de los alimentos que consumen de acuerdo a su valor nutritivo: 
Es muy útil que los educandos aprendan a clasificar los alimentos que componen su dieta y sepan si la misma es balanceada de acuerdo a sus exigencias nutricionales, para que en un momento determinado puedan elaborar su propio menú con resultados satisfactorios.

Entonces, es necesario que el maestro estimule a sus alumnos para que establezcan comparaciones entre almuerzos o comidas de un día y otro, realizando ejercicios prácticos que promuevan el desarrollo de habilidades indispensables para evaluar la dieta.

- Enseñar a los educandos las diferentes funciones que poseen los alimentos en el desarrollo y función del cuerpo humano:
Para los educandos resultará más ameno consumir los alimentos cuando estos se relacionen con las diferentes funciones que realizan en cuerpo humano. 
Es importante explicarle a los escolares las funciones que realizan las proteínas en el organismo (alimentos constructores y reparadores), así como las grasas y carbohidratos (alimentos energéticos), y las vitaminas y minerales (alimentos reguladores). De esta forma, se le debe hacer conciencia de la importancia que tiene consumir estos alimentos para mantener un buen estado de salud. Muchos de ellos se sentirán atraídos por el cálculo de las calorías que ingieren en el día y llegarán a conocer el valor nutritivo de los alimentos que se consumen. Otros encontrarán interesante conocer cuál es la dieta que se requiere para practicar algún deporte. 

- Erradicar perjuicios o tabúes existentes en el consumo de hortalizas u otros alimentos: 
En nuestro país existen un sinnúmero de perjuicios muy difundidos en la población y, lógicamente, muchos educandos ya lo han asimilado al llegar a la escuela. 

En no pocas ocasiones escuchamos las siguientes expresiones populares: no mezcles frutas con leche, no consumas cítricos durante el período menstrual, la carne que se le ha sacado la sustancia es un bagazo que no alimenta, el pepino solo contiene agua y no aporta nada al organismo, entre otros. También son frecuentes tabúes como: el limón agua la sangre, la toronja baja la presión, la guanábana produce catarro y el mango diarreas, las madres que lactan no deben comer aguacate u otros alimentos que producen gases al niño, el arroz para que no engorde hay que botarle el agua, la papa a los niños pequeños le da acidosis, la mejor carne es la de res, la merluza, macarela y el jurel son pescados malos, los huevos amarillos son los que alimentan, la remolacha da sangre, y muchos más.

Estas creencias populares erróneas sobre el consumo de algunos alimentos y los efectos que provocan el organismo están carentes de todo fundamento científico y son el resultado, en muchos casos, de la ignorancia o la herencia cultural. De ahí que la discusión de estos perjuicios, que van en contra del consumo adecuado de ciertos alimentos, es fundamental para lograr su erradicación, donde el maestro desempeñará un importante papel en este análisis.

Referencias Bibliográficas
UNIVERIDAD PARA TODOS. (2004) Curso "Los vegetales en la nutrición humana".__La Habana. Editora Política p 5.

CUBA. MINISTERIO DE LA AGRICULTURA. (2004) Lineamientos para los subprogramas de la Agricultura Urbana para 2005- 2007 y sistema evaluativo.__Disponible en: http://urbes.ucf.edu.cu/Programa%20Nacional.htm

UNIVERIDAD PARA TODOS. (2004) Curso "Los vegetales en la nutrición humana".__La Habana. Editora Política p. 3

GUENKO GUENKOV (1980) Fundamentos de la horticultura cubana.__La Habana. Ed: Pueblo y Educación. P. 6.

CONSUELO HUERRES PÉREZ (2000). Producción de hortalizas. P. 2__En: CD Materiales bibliográficos para los ISP Versión 5. Carrera Agropecuaria.

Ibidem, p. 3.

Bibliografía

  1. CEBALLO ROSALES, MARGARITA. (2005) Precisiones para el trabajo científico estudiantil de los estudiantes del ISP en la Universalización.__ISP PT. Las Tunas. (Edición digital)
  2. _________ (2005). Acciones para la escuela como micro universidad.__ ISP PT. Las Tunas. (Edición digital)
  3. COLECTIVO DE AUTORES. (1993) Nutrición y dietética.__La Habana. Ed: Pueblo y Educación.
  4. CUBA. MINISTERIO DE LA AGRICULTURA. (2004) Lineamientos para los subprogramas de la Agricultura Urbana para 2005- 2007 y sistema evaluativo.__Disponible en: http://urbes.ucf.edu.cu/Programa%20Nacional.htm
  5. CUBA. MINISTERIO DE EDUCACIÓN. (2004) La escuela como micro universidad en la formación integral de los estudiantes de carreras pedagógicas.__La Habana. Sin editorial.
  6. GUENKOV, GUENKO. Fundamentos de la horticultura cubana.__La Habana. Ed: Pueblo y Educación, 1980.
  7. HUERRES PÉREZ, CONSUELO. Producción de hortalizas.__En: CD Materiales bibliográficos para los ISP Versión 5. Carrera Agropecuaria, 2000.
  8. UNIVERIDAD PARA TODOS. Curso "Los vegetales en la nutrición humana".__La Habana. Editora Política, 2004

Autora:
Lic. Noiry Pérez Pompa.
noiry@isplt.rimed.cu
Profesor del Instituto Superior Pedagógico ¨Pepito Tey¨. Las Tunas, Cuba.

Graduado de: LICENCIADO EN EDUCACIÓN EN LA ESPECIALIDAD DE AGRONOMÍA. Profesor con 6 años experiencia en la especialidad en la Educación Técnica y Profesional. Otros estudios realizados en cursos de postgrados:

-Curso básico de Problemas Sociales de la Ciencia (2003).
-Curso básico de Práctica Integral del español (2004).
-Curso básico de Informática (2004).
-Curso Básico de Medios de enseñanza (2004)
-Curso Básico de Didáctica la Educación Superior (2004).
-Curso básico de inglés (2004).
-Curso pre- evento Praxis Martiana y Epistemología de la educación. (2005)
-Postgrado de Redacción científica (2006)
-Diplomado de Preparación para el doctorado. (2004- 2005)Filosofía de la educación
Metodología de la Investigación
Psicología de la Educación
Sociología de la Educación
Pedagogía
-Diplomado de Dirección Científica. (2004- 2005)

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