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¿Infalibilidad papal? Una controversia
Índice Acerca de algunos
elementos históricos. Acerca de algunos
elementos doctrinarios Breve biografía de
Iosephus (o Jossip) G. Strossmayer Notas Bibliografía Artículos anexos ACERCA
DE ALGUNOS ELEMENTOS HISTÓRICOS. EL
SIGLO XIX Y LA INFALIBILIDAD PAPAL: Todo
el siglo XIX está marcado por grandes movimientos ytransformaciones tanto de
carácter material como espiritual puesto que duranteeste siglo, más que en
ninguno otro, se hace evidente y casi natural, su intrínsecainteracción. Este
es un siglo de profundas convulsiones en todos los aspectosde la vida humana
donde las luchas reales y concretas se expresan también en loartístico –en
su acepción más amplia- y, éste mismo influye sobre lasconcepciones de la
realidad. Nos hallamos frente a una Europa que busca supropia identidad,
identidad ya determinada por los grandes sistemas filosóficosdel idealismo alemán
como del continente. Identidad que ya había logrado,insularmente, el Gran
Imperio Británico. En 1848 se produce en Europa unarevolución general cuya
fuerza motriz es la insoportable estructura del AncienRegime y, cuyo principio
revolucionario lo constituye la nacionalidad. Italia noes ajena a este
movimiento. Este es el sueño de sus patriotas y liberales; y éstesueño de los
patriotas, el de una Italia unida, se remonta a tiempos anterioresa Dante, y
ahora como entonces, es la Iglesia la que se opone a dicha unidadpues no deja de
ver en esto el peligro que corre su poder temporal, el que aúnen el siglo XVII
era absoluto [1], por lo menos nominalmente. Maquiavelo, por suparte, había
sido en su tiempo el más audaz defensor de la unidad italiana yquien ya había
precisado la imperiosa necesidad de separar a la Iglesia delEstado, al igual que
la moral de la política. Y es, paradójicamente, CesarBorgia, hijo del Papa
Alejandro VI, el inspirador de "El Príncipe",aquel ser idealizado por
Maquiavelo por sus cualidades personales para regentarla unidad italiana. Tres
siglos más tarde un Papa, igualmente controvertido, seopondrá, hasta el último
momento, a la unidad italiana y, en especial a laincorporación de Roma a ésta:
Pío IX. En
1846 sube a la silla pontificia (a la muerte de GregorioXVI), Juan María Mastai-Ferreti,
quien adopta el nombre de Pío IX y sorprendea los conservadores al ocupar el
trono pontificio como obispo liberal, al tiempoque fragua grandes ilusiones y
esperanzas en nacionalistas y liberales que venel él un poderoso apoyo para sus
propósitos políticos. En efecto, Pío IX habíaempezado su pontificado
"mostrando algunas simpatías por ciertos aspectosdel movimiento liberal.
En 1847 había suavizado algunos controles sobre laprensa en los Estados
Pontificios de la Italia central, había creado un concejoasesor de laicos para
ayudarle en la labor de gobierno, y muchos le miraban comoa un simpatizante de
la causa de la unificación italiana. Hasta se hablaba decrear una confederación
italiana con el papa en cabeza" [2]. No
pasó mucho tiempo para que se desengañaran, pues, amediados de 1848 estalló
la revolución y el Papa huye a Gaeta ante lainstauración de la República
Romana (de existencia fugaz) bajo la jefatura deGeusippe Mazzini y Geusippe
Garibaldi. Pero, aquél es restituido en su cargogracias a la ayuda de tropas
francesas bajo el régimen de Napoleón III, quiense convierte en protector de Pío
IX durante 20 años de un reinado de 32 (elperíodo más largo de la historia de
los Papas hasta hoy). Desde entonces semostró decidido oponente del
liberalismo, desarrollando una políticaabiertamente reaccionaria. Hasta
la segunda mitad del siglo XIX lo que se daba en llamarItalia, estaba
conformado, o mejor, fragmentado por una serie de reinos que solose mantenían
unidos por límites naturales, constituidos estos por los maresAdriático, Jónico
y Tirreno, que conforman la Península Itálica. Esteterritorio, esta Italia
dividida (al igual que Alemania en un montón de minúsculosEstados), constituía
uno de los reinos más atrasados de toda la Europa delsiglo XIX. Italia era un
país eminentemente agrícola al margen de una Europaindustrial, movido por el
minifundio de grandes masas campesinas que en realidadno eran más que una urbe
desposeída y miserable pues, la reforma agrariaintentada entre los siglos XVIII
y XIX no benefició más que a los grandespropietarios, nobles y burgueses a
quienes no les preocupó una acumulación decapital con propósitos claros para
una modernización del latifundio. Sólo sepreocuparon de sus privilegios
personales o de su condición de clasepropietaria y nobiliaria. Estos campesinos
desposeídos, sobre todo los del sur(pues los reinos del norte tales como
Piamonte, Lombardía, Liguria y Toscanatenían tradición de Estado y
experiencia administrativa, y por tanto, mayorcapacidad de organización; sin
olvidar el contacto más directo con el resto deEuropa), serán los gestores de
un movimiento verdaderamente revolucionario,fiel expresión de esa Italia
desgarrada, hambrienta y brutalmente golpeada portodos los estamentos; ellos son
los injustamente llamados: Los Bandidos. Era
lógico que el elemento moderado temiera su violencia."Los <gentileshombres>
querían la existencia de Italia, pero la queríandentro del orden y a condición
de que se respetasen sus prerrogativas. En elfondo de su patriotismo figuraba
también la aspiración a un Estado máseficiente que el borbónico y que, con
pulso firme, los protegiese contraaquellos estallidos de cólera de las chusmas
hambrientas". Es unmovimiento de unidad nacional expresamente burgués,
puesto que "jamáspensaron en aliarse con estas plebes y en solicitar su
participación, en elmovimiento nacional (...). de aquí que el llamamiento a la
independencia noencontrase jamás eco en el proletariado agrario, que
representaba la inmensamayoría de la población" [3]. Los
llamados "bandidos" siempre fueron tratados poraquellos "gentileshombres"
moderados, no como la expresión de unarealidad social, sino como simples fenómeno
de delincuencia común. Esta es laItalia de Pío IX, que aún en los años
ochenta el gremio obrero representabauna exigua minoría. Así mismo, son las
condiciones concretas las que permiten–a falta de un proletariado
efectivamente industrial- germinar la semilla delanarquismo traída por Mihail
Bakunin. De Alemania había sido expulsado KarlMarx por su participación en los
hechos de 1848 y se había trasladado aLondres, capital por ese entonces del
imperio capitalista. En este mismo añosalió a la luz pública el
"Manifiesto Comunista", obra conjunta deMarx y Engels. En 1864, los
creadores del socialismo científico, convocan a la"Primera
Internacional", y un año después, llega Bakunin a Nápoles(Italia), como
embajador de Marx, sin embargo, con el firme propósito de crearsu propio
movimiento puesto que éste país aún no se había industrializado. Mástarde,
en 1872 es convocado el Concejo en La Haya, en el que se expulsa aBakunin de
"La Internacional Comunista" quien ya por entonces no lareconocía y
pasa a constituir su propio Congreso: La Internacional Italiana. Después
de la derrota de Francia a manos de Prusia (guerrafranco-prusiana) se produce el
primer experimento comunista, mejor aún, es el18 de marzo de 1871 que, por una
parte, señala la caída de Napoleón III y,por la otra, la instauración de
"La Comuna de París". En esta fechalos parisienses estaban
hambrientos, armados y desligados del gobierno dirigidopor Thiers, en Versalles;
deseaban resistir al cerco prusiano y acusaban aThiers de pactar con el enemigo.
El 26 de marzo se realizaron eleccionesmunicipales, que instalaron un concejo
comunal en el ayuntamiento. Pero lasquimeras, las disensiones ideológicas y las
querellas internas impidieron laacción efectiva, que se limitó a unas pocas
medidas sociales. Luego vino larepresión atroz ("la semana
sangrienta") que aplastó la primerarevolución proletaria de la historia,
y para muchos, la única. Todos estosacontecimientos sociales, políticos y
científicos hacían que Pío IX seconvirtiera en un hombre cada vez más
partidario de la autoridad conservadora einclinado al rechazo, no sólo de los
cambios bruscos y profundos, sino de lasreformas liberales, de los avances científicos
y culturales; en una palabra, seerigía en rémora del progreso, lo cual queda
confirmado en su famoso Syllabus.Curiosamente este documento sale a la luz el
mismo año en que es convocada"la Primera Internacional" (1864). Pero
esta actitud no es nueva en PíoNono como hemos visto, anteriormente "había
condenado todos los intentosde liberalizar la teología católica; ahora resumía
sus puntos de vista ylanzaba un ataque abierto contra las ideas liberales en
general, racionalismo,libertad de pensamiento y subordinación de la Iglesia al
Estado" [4]. Aeste mismo respecto nos comenta Schnerb que, "la encíclica
Quanta Cura yel Syllabus son redactados en términos que provocan vivas
reacciones de losconcordatorios. Así, el final de su pontificado ve agrias
reacciones entre laSanta Sede y los Estados: estallan conflictos con España y
Austria; Bismarckemprende su Kulturkampf (lucha por la civilización) [5], y
Gambetta declara laguerra al ‘orden moral’ proclamando: ‘el clericalismo,
he ahí elenemigo’" [6]. Ahora,
mientras que la nacionalidad se afirma en el dominiolaico –gracias a la unión
de nacionalistas y liberales-, tiende a declinar enel seno de la Iglesia. Cada
vez se hace más próximo el momento en que laIglesia tiene que renunciar a su
poder temporal y aferrarse cada vez más a supoder espiritual abandonando su
soberana voluntad simbolizada por dos espadas,en la actualidad reemplazadas por
dos llaves antiguas, que pretenden simbolizary reconocer, ahora sí, las
conciencias individual y colectiva. En
diciembre de 1869 se inaugura en Roma el Concilio Ecuménico[7] y, el 18 de
julio de 1870 se define el dogma de la Infalibilidad Pontificia,dos meses antes
de perder los últimos vestigios de poder temporal con laentrada de las tropas
italianas en Roma. Así, el Concilio Ecuménico VaticanoI, admite en 1870 por la
constitución Pastor Aeternus la infalibilidad delPapa, o privilegio según el
cual las declaraciones formuladas por éste excathedra en materia de dogma y de
moral, no están sujetas a error. Pío IX habíaencontrado su propia identidad;
no porque hubiera descubierto ser semejante aDios, sino porque él mismo se
convirtió en Dios. Iosephus Strossmayer teníarazón al considerar que frente
al dogma de la infalibilidad papal "losprotestantes, montarían la brecha,
con tanta más bravura cuanto tienen lahistoria de su lado" [8].
Efectivamente, esto fue causa de que muchos católicosabandonaran la Iglesia y
que los liberales consecuentes y radicales reafirmaransus posiciones
anticlericales y, los no-católicos se hicieran másinquebrantables en o desde
la oposición [9]. Este fue el siglo que reuniótodas las condiciones propicias
para el auge del pensamiento filosóficomaterialista, con expresiones tan crudas
y efectivas como la filosofía deNietzsche, sin olvidar a David F. Strauss con
su "Vida de Jesús", aFeuerbach con "La Esencia del
Cristianismo" y, lógicamente a Marx quejunto con el autor anterior se
destacaron, no tanto por el ateísmo –comoregularmente piensan muchos- que es
el elemento propio del Iluminismo francés,como por la recuperación del
concepto de naturaleza; ya que el ateísmo es unainstancia o esfera religiosa y
el marxismo, más exactamente el pensamientomarxiano, va más allá, supera (en
cuanto Aufhebung) el ateismo. Por esto mismoes que la ciencia naturalista del
siglo XIX se separa de la religión al nobuscar ya respuestas en lo
sobrenatural, lo que se ha hecho insuficiente, sinoen la naturaleza misma y
desde la instancia de la razón. En este horizonteencontramos representantes tan
eminentes como Charles Darwin, como al biólogoT. H. Huxley, como a Louis
Pasteur, como a Thomas Edison, como a Heinrich Hertz,a los esposos Curie, a
Alexander G. Bell y, a Röntgen para no mencionar másque algunos nombres
universalmente reconocidos. Aún
el mismo Bismarck, que era protestante, quiso doblegarla influencia de la
iglesia católica en Alemania y, según Montanelli, éstepensaba que bastaría
con trasladar al Papa a Alemania para lograr la unidadreligiosa en su Imperio,
pues una vez los católicos lo conocieran de cerca, seconvertirían al
luteranismo [10]. No se requiere de mucha reflexión yperspicacia para saber en
qué concepto tenía el Canciller Otto von Bismarck alinfalible Pío IX, que más
bien parecía ser un impío. Esto está lejos de seruna blasfemia, pues
mientras, el historiador alemán Gregorovius decía de élque "se halla tan
convencido de la infalibilidad que la siente sobre sí";el propio Pío IX
afirmaba que el concilio había "liberado de todos losmales a la Iglesia y
a la sociedad civil, resuelto todas las dificultades,reparado todas las
miserias, removido todos los peligros, calmado todos lossufrimientos" [11].
Estaba tan "prisionero" y tan aferrado a"sus" Estados
Pontificios, tan enclaustrado en ellos que no podía very menos sentir la
miseria y el desgarramiento social que le rodeaban.Curiosamente, parece ser que
en 1863 tuvo el Papa la idea de convocar elConcilio Ecuménico Vaticano I, y
"su propósito era el de hacer reconocercomo dogma el poder temporal, de
manera que todo el que lo violase incurriríaen herejía. En él no era nada
nuevo este modo de proceder. Ya con el Syllabushabía desempolvado el lenguaje
de Bonifacio VIII contra ‘los poderes laicosde la Tierra’, de una Tierra en
la que los poderes que la dominabanampliamente eran no sólo laicos, sino
protestantes. Mucho más avisados que él–el cual no lo era en modo alguno-
los jesuitas frenaron sus ímpetus. ¿Quéhubiese hecho el Papa si, no obstante
el dogma, Italia hubiese ocupado Roma? Lahabría excomulgado. ¿Y si Italia se
hubiese tomado a broma la excomunión? Lomejor era no lanzar semejantes desafíos
y replegarse sobre una fórmula másmatizada, que permitiese alguna escapatoria.
De esta forma se llegó al dogma dela infalibilidad, aunque sin especificar si
ésta era aplicable al Papa tambiénen su condición de soberano temporal"
[12]. Para fortuna de Pío Nono, ypara la iglesia católica en general, jamás
se estableció el dogma del podertemporal (seguramente una gran frustración
para Pío IX y su iglesia, la queestaba acostumbrada a quitar y poner reyes y
gobernantes en tiempos pasados),pues el dos de julio de 1871 el Rey Víctor
Manuel II hacía su entrada oficialen Roma, ahora capital de Italia. Cavour, había
sido el artífice de la unidaditaliana, quien muriera en 1861 y que hasta diez años
más tarde no podíadescansar en su tumba en absoluta paz, hasta tanto no
"ver" cumplidosu sueño nacionalista y su infalible sentencia:
"Libera Chiesa in liberoStato" ("Una Iglesia libre en un Estado
libre"). El siete defebrero de 1878 muere Pío IX, al que sucede León
XIII. Después
de todo, se le hizo un bien a la iglesia con la"usurpación" de los
Estados Pontificios, como lo reconoce Hertling,no sin antes reprocharle a
Italia, tanto a su pueblo como a sus dirigentes políticos,tal proceder y
transformación [13] pero, no a la manera de quien ve en losresultados justicia,
sino por el contrario, injusticia ante la que no queda otrasalida, a fuerza de
impotencia, más que la resignación que tanto predican.
ACERCA
DE ALGUNOS ELEMENTOS DOCTRINARIOS EL
DOGMA DE LA INFALIBILIDAD Y SUS IMPLICACIONES: El
aspecto doctrinario de la infalibilidad se ha convertidoen uno de los asuntos más
espinosos a tratar y, sobre todo, uno de los puntosfundamentales, sino el más
importante junto con el fundamento de Pedro, de todala instancia estructural de
la iglesia católica. Desde el discurso del ObispoI. Strossmayer hasta el
presente, se han desarrollado y publicado seriosargumento en contra de la
infalibilidad –infortunadamente de escasa repercusióngeneral o popular, lo
que a hecho que ésta problemática circule en espacios deteología avanzada, de
intelectualidad eclesial y laica-; sin embargo, ningunade estas objeciones,
reparos y discusiones sobre el sentido y la función delconcepto de
infalibilidad van tras un abordamiento radical de dicho dogma, sinoque sólo
efectúan una crítica desde la posición misma de la iglesia enprocura de
exactitud, precisión y definición adecuada y apropiada que dé altraste con
toda ambigüedad y posibles malos entendidos. Pero esto no debe extrañarnosen
un mundo donde la política funciona de igual forma, propio de una dimensióntotalizante
de características eufemístas. Hans
Küng que encabeza este movimiento de revisión delconcepto de infalibilidad
–a partir de sus textos, Strukturen der Kirche(Estructura de la Iglesia), Die
Kirche (La Iglesia), y en especial de su libro,Unfehlbar? Eine Anfrage (Infalible? Un
interrogante)- no se ha propuesto (a lavista de teólogos tan respetables como
él) más que una puntualización quesuprima todo equívoco posible. Aún así,
las inquietudes que plantea Küng nodejan de ser interesantes y, más que eso,
determinantes cuestionamientos en laesfera doctrinal de la iglesia. De entrada,
podemos decir que en términosgenerales existen dos grandes corrientes al
interior de la iglesia. De unaparte, la facción de derecha y, de otra, la de
izquierda. En otras palabras,los conservadores y los progresistas; siendo desde
luego los primeros, losrepresentantes de "la iglesia-contra-el-mundo",
los que cuentan conmayor poder tanto en el ámbito espiritual como, sobre todo,
en el temporal;quienes han tomado como "patrono" de añoranza e
imitación a PíoXII. Es en esta facción donde encontramos asociaciones,
movimientos yrespectivas publicaciones de carácter reaccionario, autoritario y,
en otrostiempos, agresivamente anticomunista, hoy antiterrorista. Siempre el
maniqueísmode Dios y el Diablo, los buenos y los malos, los benditos
capitalistas y losmalditos terroristas. Aquí la taxonomía de la ciencia no es
muy amplia, sólodos géneros o categorías, más nada. Por
su parte, los moderados, los progresistas, los quepromulgan por "la
iglesia-hacia-el-mundo", los fieles seguidores del"Papa Bueno",
de Juan XXIII, al pensar y estar convencidos de laimperiosa necesidad de una
iglesia abierta, efectivamente histórica como históricaes, de una iglesia que
participe activamente del destino de los pueblos, de unaiglesia "al
servicio del pueblo de Dios", de una "iglesia de lospobres"
(Leonardo Boff), de una iglesia social y "praxiológica";de una
iglesia lejos de una circulación puramente elitista, de "altasjerarquías"
y, sobre todo, de aliada del sistema o de los sistemas políticosdominantes. Así,
demarcados los dos bandos eclesiales fundamentales, ola comunidad de la iglesia,
el problema de la infalibilidad gira en torno aconsideraciones ya de derecha, ya
de izquierda, donde su centro convergente podríaser la instancia moderada al
tratamiento del dogma de la infalibilidad. Esclaro, que la problemática de la
infalibilidad no es una problemática ideológica,pero, dicho concepto suscita
sentimientos de sospecha. Sancho Bielsa sostienepor su parte que "el término
infalibilidad significa negación defalibilidad, imposibilidad de equivocarse,
incapacidad de errar. No es sóloausencia de error, sino imposibilidad de
cometerlo" [1], lo que nadie podríadiscutir en cuanto a su significado
(definición) se refiere; sino que,precisamente es por esta significación que
se presenta desconfianza y rechazopor tal concepto. Esto, en cuanto al término
mismo se refiere. Ahora,
según McGrath [2], Hans Küng ha partido enUnfehlbar? Eine Anfrage, de un
examen lingüístico del concepto deinfalibilidad para demostrar que dicho
concepto es incoherente y carente desentido. Aquí tenemos que afrontar
cuestiones tales como las de verdad formal yverdad fáctica o epistémica,
proposición y formulación proposicional lo quenos remite a la filosofía analítica
o lingüística y al positivismo lógico.Esta segunda corriente filosófica
parte de una profunda desconfianza hacia loslenguajes naturales postulando los
lenguajes formales como única alternativasegura para desterrar la dimensión
metafísica de la esfera científica. Lafilosofía analítica por su parte
dirige su atención al lenguaje común y a susignificación (Wittgenstein,
Tractatus Lógico-Philosophicus); pero esta tesisde concebir al lenguaje como
una imagen (bilden) de los hechos o del mundofracasa. El
segundo Wittgenstein (Investigaciones Filosóficas),formula la tesis que explica
el significado a partir del uso empírico dellenguaje. Esto dio al traste con la
tesis positivista de que es suficiente unasintaxis lógica para establecer los límites
de significación de los discursoscientíficos y, reafirma que el lenguaje común
es suficiente como expresióndel conocimiento. Aquí tenemos como resultado lo
que hoy en día conocemos comola pragmática. En otras palabras, el intento de
una formulación lógica dellenguaje era, contradictoriamente, un intento metafísico
y por esto el segundoWittgenstein lo repudia, y el positivismo lógico abandona
aquel intento de unlenguaje lógicamente perfecto y, porque no, infalible. De
tal manera, la problemática de la infalibilidad no es unaproblemática lingüística.
No es allí donde podríamos hallar la esenciamisma del problema ni tampoco
donde pretendemos buscarla. La problemática deldogma de la infalibilidad se
adentra en sí misma, se centra en la base mismadel edificio de la iglesia católica.
Los defensores de la infalibilidad giranregularmente en circulo vicioso; así,
en cuanto admitamos la existencia deDios, éste debe ser perfecto y por tanto
infalible, de donde por consecuencia lógica,su perfección debe reflejarse en
la iglesia y en el Papa como su máximorepresentante aquí en la Tierra, es
decir, la infalibilidad se considera deinstauración divina que pasa de Dios a
Cristo y de éste a la iglesia, lo quedefine la certeza y es fuente de la verdad
al interior de ésta, en orden a laconservación de la fe. Sin embargo, hoy que
la física quántica demuestra queel universo avanza hacia la entropía
(desorden) y que el desorden secomplementa con la anentropía (orden) de donde
se infiere que el universo no esperfecto sino que él mismo se enmarca dentro de
la historia del cosmos en undevenir permanente [3], qué sentido tiene seguir
postulando un ámbito deperfección? Volvamos al punto, Sancho Bielsa, afirma
que "Cristo prometióasistencia continua a su iglesia. Ahí está la razón
de la infalibilidad"[4]. Pero, realmente prometió Cristo esta asistencia?
Esto nos remite al origeny a la genealogía misma del cristianismo y, como bien
lo sostiene Strossmayeral inicio de su discurso [5] ni en el Antiguo ni en el
Nuevo Testamento, ni enlos Evangelios se encuentra nada que haya sido cuestión
de un Papa"sucesor de San Pedro, Vicario de Jesucristo e infalible doctor
de laIglesia". Todos
bien sabemos que la iglesia como institución, tal comohoy la conocemos, es una
creación "reciente" y fue posible gracias aConstantino el Grande,
primer emperador romano que se convirtió al cristianismoa comienzos del siglo
IV (311) de nuestra era; quien eleva a ésta a la categoríade religión
oficial, lo que le permite a la iglesia como tal y por eseentonces, hacerse a un
poder temporal que pregonó y sostuvo hasta 1929 y, quede alguna manera sostiene
hasta hoy de forma realmente existente por su fuerteinfluencia en la toma de
decisiones políticas. Ahora bien, así como este podertemporal no es de origen
divino, de igual modo, Pedro no es el Vicario de Jesúsaquí en la Tierra y, por
consiguiente, el Papa no es el sucesor de Pedro ya queJesús consideró a los apóstoles
como iguales sin dar potestad a ninguno deellos. La misma esencia del
pensamiento de Jesús (para no hablar de doctrinaalguna) es ajena abiertamente a
todo tipo de poder y dominación jerarquizada.Pero dejemos que hable el eminente
teólogo Josef Blank y corrobore lo aquídicho. Dice, "...es evidente que
el reconocimiento de Pedro por Pablo noera absoluto, como aparece claro en el
<incidente de Antioquía> (Gál.2.11-14.15-20). La conducta de Pedro
estuvo a punto de ocasionar una rupturaentre los cristianos judíos y los
cristianos gentiles... El motivo de quejacontra Pedro y contra los judeo-cristianos
que le imitaban lo cifra Pablo en que<no andaban a derecha conforme a la
verdad del evangelio> (Gál. 2,14); enesto precisamente consistía su
<simulación>. De aquí se deduce que paraPablo el evangelio representaba
una magnitud de orden superior, con la cualpuede ser medida también la conducta
de Pedro. Éste había faltado alevangelio y al espíritu de los acuerdos de
Jerusalén, y por eso es interpeladopor Pablo" y, luego aclara, "los
intentos que se vienen haciendoconstantemente desde los Padres de la Iglesia
hasta los intérpretes modernos,como J. Daniélou, por disculpar la conducta de
Pedro con la <economía> o<motivos pastorales> no hacen justicia al
texto" [6]. Como se puedeapreciar, el mismo Pedro no fue infalible en
contenidos de moral y doctrina,esto es, Cristo no lo asistió con la iluminación
privilegiada de lainfalibilidad y el mismo Pablo debe reprimir su conducta
desviada del evangelio. Ahora,
Blank agrega algo que a nuestro modo de ver es devital importancia: "en
Corinto hubo también un <partido de Pedro> (1Cor 1,12). Pedro no estuvo,
probablemente, nunca en Corinto; por tanto, podríamuy bien tratarse de un grupo
de judeo-cristianos que, para defender su postura,apelan a Pedro. Pero a tal fin
no pueden invocar ninguna autoridad superior;también para ellos es el propio
Cristo la autoridad suprema. <¿Estádividido Cristo?>, pregunta por eso
Pablo (1 Cor 1,13). En 1 Cor 3,21ss sedice que no debe gloriarse absolutamente
nadie en grandeza humana; ya se tratedel mismo Pablo, de Apolo o de Cefas; ya se
trate del mundo entero, de la muerteo de la vida, del presente o del futuro:
<Todo es vuestro; más vosotros, deCristo, y Cristo, de Dios>. Para Pablo,
pues, Pedro tiene autoridad, perofundamentalmente en el sentido de auctoritas,
no de potestas. Más no la tienede modo exclusivo, sino que la comparte con las
otras <columnas> comoprimus inter pares. Al parecer, Pedro no tenía ningún
influjo especial en elterritorio de la misión de Pablo. Influía mucho más en
el ámbitojudeo-cristiano. A este influjo corresponde también el mejor
resultado de latradición histórica de Pedro. Pablo buscaba el consentimiento,
la comunióncon Pedro y los primeros apóstoles por amor del evangelio. El
evangelio o,concretamente, el Kyrios Jesús es la autoridad superior, que puede
ser invocadaincluso contra Pedro como suprema instancia crítica o norma de
conducta"[7]. Blank
concluye que, "como <roca> de la ekklesíade Jesús continúa siendo
fundamento único y exponente claro de la siemprenecesaria vinculación de toda
la Iglesia a su origen indiscutible,Jesucristo". Puesto que fundamentarse
desde el Nuevo Testamento un<ministerio de Pedro> en la Iglesia, es
posible en sentido amplio,"quizá como punto simbólico de inserción de
todo <ministerio eclesiástico>..."[8]. De esta manera se pierde el
hilo conductor fundante entre Cristo y elpapado al no ser Pedro el Vicario de
Jesús, quedando entre paréntesis elorigen divino de la infalibilidad como de
la Iglesia. Así la continuidadDios-Cristo-Pedro-Iglesia, es del orden simbólico;
donde la infalibilidadpersonal del Romano Pontífice (por su cargo de Maestro y
Pastor de todos losfieles, quizás –metafóricamente hablando- porque arrea a
sus ovejas que lecreen porque el mismo Papa de humilde pastor no tiene mucho) se
da en virtud desu falibilidad personal como hombre. Es el Papa por decirlo de
algún modo, lainfalibilidad en coexistencia con su falibilidad en dirección a
la conservaciónde la fe [9]. De
tal forma, la fe se apoya en el dogma de la infalibilidad,porque gracias a este
dogma se creen todos los demás, "porque la Iglesianos los propone como
verdades que debemos creer..." [10]. Esto quieredecir, que la fe y la
verdad al interior de la iglesia, se asientan en el dogmade la infalibilidad y,
es esta misma instancia (de ‘poder’, de autoridad, deconfiabilidad, de
certeza, etcétera) la que permite la permanencia, reafirmacióny continuidad
tanto de la verdad como de la fe en la iglesia. Pero, asívolvemos al punto de
partida; ¿qué o dónde se sustenta la infalibilidad? Aquítenemos una certeza
definitiva, el dogma de la infalibilidad es un presupuestode la Iglesia Católica
y, es por esta razón su trascendental importancia, no sóloen el terreno de la
teología sino en campos como el de la filosofía, lahistoria, la sociología,
el derecho, y en especial, el de la praxis cristiana. Nadie
discute que la verdad en sí misma –in abstracto- esinfalible; (la verdad
humana en cuanto tal, sólo es un pedazo de verdad no todala verdad; de allí
que existan opiniones diversas pero, no debemos olvidar queel conocimiento como
tal también es susceptible de ser manipulado oinstrumentalizado) pero, lo que
está en discusión es la asistencia de esaverdad a la iglesia. Está en juego
la condición infalible de la iglesia porque por
la naturaleza del presupuesto teórico de dicho conceptoes que se hace menester
dar razón de su propia verosimilitud. Los interrogantesgiran en torno a la
posibilidad de existencia de verdades eternas; en torno a sies posible decidir
en materia de normas y doctrina supratemporalmente pues, ¿quiény cómo se
toman las decisiones en materia de contenidos doctrinarios? ¿AcasoDios? Y si así
fuera, ¿no estaría mediado su mensaje por el hombre, por lopuramente terreno?
Y acaso, ¿las demás religiones existentes en el mundo, sonsimples caretas de
la Iglesia Universal? ¿Las demás religiones son simplefarsa? ¿Están
equivocados -y en número son mucho más que los católicos-todos los fieles
seguidores del hinduismo, del budismo, del taoísmo, delconfucianismo, del
islamismo, del judaísmo y, de tantos otros credos ymanifestaciones religiosas?
Pero, ¿no es acaso, la existencia de este amplioabanico de creencias la
refutación empírica de toda condición deinfalibilidad y universalidad? Es
tan falible la Iglesia Católica –es decir,supuestamente universal- que
existen aquellas iglesias que están fuera de sus límitesdoctrinarios
testimoniando su diversidad, su diferencia, su weltanschauung, suriqueza
doctrinaria, lo que sienta la exclusión, de principio y hecho, de lasrealidades
absolutas. O, ¿acaso es falta de entendimiento por parte de muchas,de muchísimas
personas, movimientos y sectas por lo que no comparten sudoctrina? Curiosamente,
mejor, irónicamente muchos de los desfases de laiglesia católica no han sido más
que producto de su propia condición falible,de su conducción errada, de políticas
desacertadas, peor aún, de directriceshorrorosas y brutales para con "el
pueblo de Dios" al insistir enprivilegios de clase, al apoyar regímenes
sociales y políticos reaccionarios yfascistas, bárbaros, totalitarios,
antihumanistas (tras bambalinas de supuestaposición apolítica, lo que de por sí
no puede ser) cuando ha sidoprecisamente, la alianza estratégica religión-política
la encargada decoadyuvar a mantener la pobreza de los pueblos, puesto que estas
dos esferas talcomo se encuentran estructuras se nutren de la miseria humana, y
de esto ya hacemuchos siglos; cuando de lo que se trata es de exaltar la
dignidad humanagracias a la dignidad material de la existencia. Para
hablar de horror y barbarie basta con recordar lasguerras religiosas a lo largo
y ancho de la historia, encontramos el Cisma deOriente, que se produce ya en el
año de 1054, al separarse de Roma la iglesiade Bizancio. Tenemos las cruzadas,
que sobrevienen para atacar a los mahometanoscon el supuesto argumento de
rescatar el "Santo Sepulcro" y la"Tierra Santa"; las que no
dejaron más que páginas negras ysangrientas en el libro de la historia. Como
si fuera poco, a esto se añadió la persecución de lassectas de la
cristiandad, tal el caso de los cataros, albigenses, valdenses,anabaptistas y
los más radicales de todos ellos, los husitas. Los siglos quevan del XII al XVI
están destinados a la persecución implacable, a sangre yfuego, de los herejes
y de los movimientos heréticos; cuando, paradójicamente,el objetivo de dichas
sectas no pretendía más que hacer volver a la iglesia asu antiguo estado, a su
dignidad realmente espiritual y evangélica (como cuandoPablo llama al orden a
Pedro). Desde
luego, no debemos olvidar que las cruzadas reactivaronel comercio y el
renacimiento del Mediterráneo, pero este no fue su propósito,ciertamente.
Muchas de las cosas positivas de la iglesia católica han sido, porfortuna,
resultado del "azar". Resultantes de una fuerza indómita eintrínseca
a la historia que por más que se desee intencionadamente manteneren la
oscuridad, ella lanza más tarde o más temprano, a la luz del sol, locriminal y
lo justo de los hechos grabados indeleblemente en su memoria. Asímismo
quebranta lo que parece inamovible, renueva lo que parece eterno. Volviendo
al punto, ya en el año de 1252, con la bula deInocencio IV (que no era tan
inocente, según parece), la Inquisición adquierecarácter de institución
permanente y, todos bien sabemos que el Oficio de la"Santa Sede" (cínicamente
"Santa"), sembró el terror consu paroxismo macabro, cobrando miles de
miles de víctimas en todas laslatitudes del globo terrestre (bonita forma de
convertir y reclutar fieles a suiglesia, pero también, bonita forma de piratería
para apropiarse de tesoroscomo de grandes y valiosos bienes terrenos). El Santo
Oficio de la Inquisición[11], por el que Juan Pablo II pidió perdón a la
humanidad, como si estobastara para enmendar uno de los crímenes más atroces
de toda la historia."Fariseos, hijos de víboras" como los llamaría
Jesús, que sepostran allí donde los puedan ver para predicar respeto por la
vida, respeto ytolerancia por la diversidad y, respeto por los derechos humanos. Aún
en 1600 se levanta proceso contra Galileo Galilei; y loshugonotes en Francia, en
pleno esplendor del siglo XVII, son perseguidos. Por lodemás, en 1534 se
produce la escisión anglicana; entre 1517 y 1530 la Reformade Lutero y Calvino,
que tienen el mismo propósito de las sectas "heréticas",esto es, el
retorno a la verdadera consagración cristiana, son condenadas, y yaen 1520 es
excomulgado Lutero por el Papa León X. Este movimiento cobra talfuerza que
termina por separarse de la iglesia romana rechazando sus dogmas y laautoridad
del Papa. El Concilio de Trento, efectuado entre 1545 y 1563, convarios
intervalos, no logra restaurar la unidad del cristianismo, perdida yapara
siempre. La Reforma, como era de esperarse, será contra-atacada por
unmovimiento reaccionario de la iglesia: La Contrarreforma. No
debemos olvidad, por otra parte, el Cisma de Occidente quedivide a la iglesia
entre 1378 y 1449 que la hace tambalear peligrosamente alser elegidos simultáneamente
varios Papas; por una parte, los de Roma (esto sinhablar de las papisas, y de
los varios Papas que se presentaban al mismo tiempoen Roma) y; por otra, los
Papas de Aviñon, a partir del Papa francés, ClementeV. ¿Quién de todos ellos
contaba con la asistencia del Espíritu Santo?"Cristo –dice Sancho Bielsa-
prometió asistencia continua a su Iglesia.Ahí está la razón de la
infalibilidad". Pero, cada vez que se examina enel contexto de la historia,
la inspiración ex cathedra no parece ser permanentee inmutable, por el
contrario, tendríamos que admitir que Cristo ha abandonadomás de una vez, en
el transcurso de varios siglos, a "su propiaIglesia". En términos más
precisos, hay que admitir que el Papa se haequivocado en el ejercicio de su
<función pastoral y doctrinal>, en laIglesia y para la Iglesia. Y no nos
estamos refiriendo a proposiciones de verdaden términos absolutos, ya dijimos
como éstas no son posibles en el ámbitohumano. Si la inspiración divina del
Papa fuera al nivel de proposiciones decerteza de verdad, de proposiciones
infalibles, la condición falible humana noestaría en condiciones para
entenderlas y así todos tendríamos que participardel mismo privilegio Papal,
pero así las cosas, la Iglesia desapareceríaporque ya no cumpliría ninguna
función como institución intermediaria, comono la cumple en la actualidad con
la secta de los cristianos. Acaso,
¿no será "el dogma" de la infalibilidad unsimple recurso de
confiabilidad hacia la iglesia? Si así fuera, grave cuestiónésta, porque
"si Cristo dotó de infalibilidad a la iglesia, no dejaríade manifestar
con toda claridad que, de hecho, así lo hacía. Toda la razón deser de la
infalibilidad es servir como medio seguro de poner fin a las dudas enmateria de
doctrina. Pero éste no sería en modo alguno el caso si la mismaexistencia de
la infalibilidad es en sí cosa dudosa. Si Cristo otorgó a laiglesia la
infalibilidad sólo implícitamente –cosa que con frecuenciasugieren los
argumentos a favor de la infalibilidad-, ello hubiera sido tantocomo darle una
cosa con una mano y quitársela con la otra. Todo se hubierareducido a otorgar a
la iglesia el medio de poner fin a las dudas en materia dedoctrina, pero de tal
forma que el medio en cuestión nunca pudiera funcionarcon eficacia. La cuestión
que hemos de plantearnos en torno a la doctrina de lainfalibilidad, por
consiguiente, no es ya la de si hay pruebas suficientes a sufavor, sino si tales
pruebas son tan tajantes como lo exige el mismo carácterde esta doctrina. En
este caso, una prueba inadecuada difícilmente podríavaler algo más que la
simple falta de pruebas. Y de nada serviría preguntarse:si las pruebas son tan
convincentes, ¿por qué ha sido tan combatida estadoctrina?" [12]. Los
defensores de la infalibilidad pretenden justificar,osadamente, la existencia de
ésta dentro del ámbito histórico, porque"la Iglesia está dentro de la
historia y no sobre ella" [13], y elhecho de que los acontecimientos
cambien, el que se presente "el signo delos tiempos", nos indica la
condición de no permanencia de la realidad. Silos hechos cambian, cambian en
razón a que las condiciones sociales, políticas,económicas, culturales, artísticas
y morales se renuevan, se transforman;luego entonces, ¿cómo se concibe una
esfera infalible al lado de una falibley, esencialmente modificable? La
infalibilidad se encuentra en el horizonte delo a-histórico, de lo supra-histórico,
está en la instancia de Dios. Lacondición sustancial del hombre es aquella que
se mueve dentro de unespacio-tiempo determinado, es la no-continuidad, es la
relatividad de lostiempos en cuanto impermanencia sustancial, que no marcha
necesaria eindefectiblemente por el sendero de la liberación espiritual y,
directamente al"reino de los cielos", al reino de la mística y ascética
paz ysosiego de Dios. Esto
no justifica por ningún motivo la crueldad y barbarietanto de la iglesia como
del hombre mismo. allí estará siempre la historiarecordándonos los errores y
actos sanguinarios, que el hombre y la iglesia yajamás podrán borrar. Por todo
esto "habría que insistir en lahistoricidad de la verdad en la Iglesia,
posibilitar una mejor fundamentaciónde la fe cristiana, continuar la renovación
de la doctrina católica que lostiempos piden y, sobre todo, ayudar a la causa
de Jesús a abrirse pasonuevamente en un sistema eclesiástico, que contradice
de muchas maneras sumensaje" [14]. No
sin razón muchos teólogos de reconocida sabiduría ypilares teóricos de la
iglesia contemporánea han propuesto sustituir elconcepto de infalibilidad por
el de verdad bíblica y, el mismo Hans Küng en suprofunda fe cristiana nos dice
que "... el episcopado, el concilio y elPapa <funcionan> y pueden
ejercer su tarea incluso cuando en caso de dudano puedan definir infaliblemente
quién tiene razón. Cualquier caso deconflicto en la Iglesia se puede
solucionar así, incluso mejor. Habría, pues,que estimar ese <magisterio>
falible como una buena oportunidad. ¿No podríala Iglesia del futuro solucionar
de este modo sus errores más fácilmente? ¿Nose ganaría así la antigua
libertad para hacer perceptible siempre la verdaddel evangelio, a pesar de todos
los errores? ¿No se podría así convertirtambién el error –dado que el
pecado se puede convertir en felix culpa- enfelix error, al resplandecer la
verdad del evangelio con tanta más fuerza, apesar de los errores de la Iglesia?
¿No se miraría así la historia de laIglesia con más realismo y se creería
con mucha más convicción en lapermanencia de la Iglesia en la verdad?"
[15]. Así,
pues, la certeza de la verdad, la condición deinfalibilidad no puede
desprenderse de la iglesia misma, no puede basarse en ésta,más aún, no se
encuentra en ella. La certeza de la infalibilidad sólo sepuede buscar y hallar
en el hecho de que Cristo era efectivamente enviado deDios, fundador de la
Iglesia, creador de la autoridad docente, facultado paradotarla del don de la
infalibilidad y de explícita manifestación. Sin embargo,nada de esto es
expreso en los "textos sagrados". ¿Cómo es posibleentonces, aceptar
el dogma de la infalibilidad? ¿Cómo es posible adoptar ladoctrina del
cristianismo tal como la predica la iglesia católica? ¿Es éstarealmente de
institución divina? ¿Quién posee la infalible verdad doctrinal?¿La iglesia
oficial y ortodoxa o acaso la no ortodoxa, heterodoxa o laortopraxis, al decir
de Küng? ¿Creó el hombre el movimiento del cristianismo,a la iglesia católica
y no Jesús? ¿Por qué subsiste la iglesia católica? Ysi la iglesia ya no
fuera más religión oficial y perdiera su gran poder económicoy político, ¿qué
sería de la iglesia católica? Seguramente, sería unasimple y triste iglesia más,
sin la más remota "asistencia divina"pero tal vez más grande en fe y
doctrina. En otras palabras, la iglesiasubsiste por los "hombres de buena
voluntad", por la mística,confianza y sincera fe, por el profundo
convencimiento en la existencia de Dioso de un Dios, en Cristo como el hijo de
Dios, en su palabra como el verbodivino. En definitiva, por creencia y fe
convencida. No
en vano Küng afirma sabiamente que "la Iglesia semantiene en la fe de modo
absolutamente concreto siempre que haya hombres quesigan su camino mediante la
imitación. Por tanto, el permanecer en la verdad esmás cosa de la ortopraxis
que de la ortodoxia, más cosa del individuo y decada comunidad que de las
instituciones. Pues la verdad es vivir de la plenitudde la Buena Nueva prometida
en Jesucristo. Esta permanencia en la verdad semanifiesta, a pesar de todo
posible fallo de la jerarquía y la teología, en lafe vivida y en el amor a
<los débiles>, y naturalmente no sólo en lasgrandes Iglesias ortodoxas,
sino también fuera en ciertas circunstancias. Aquíse ve claramente que la
verdad en la Iglesia no consiste en los misterios eclesiásticos,sino que éstos
tienen que servir a la verdad y a los hombres" [16]. La
religión, así como todas las actividades del hombre(filosofía, política,
ciencia, etcétera), tienden a sucumbir en su propianaturaleza cuando se pierden
en un espacio de estabilidad que implica laauto-justificación y
auto-suficiencia de los sistemas dando al traste con todaactitud crítica,
verdad científica, filosófica y, desde luego, dando altraste con la
inteligencia emocional. El cristianismo en sus orígenes tuvo comobase un
profundo sentido renovador que pronto se trastocó y convirtió en credode
certidumbre, o mejor, de continuidad conservadora hasta el paroxismo de
loantinatural y salvaje en pro de un rechazo abierto a sangre y fuego de
todaexperiencia nueva, de todo descubrimiento y creatividad como a todas
lasposibilidades múltiples del existir; esto es, mutilando toda espacialidad
yorden de relación de contenidos y de formas renovadas en el interior de
larealidad, como de la experiencia cotidiana de los individuos. La
religión, la creencia, es entre otras cosas, la huida deltemor y terror que
causa en los hombres la incertidumbre o el "kaos"de lo nuevo, de lo
desconocido, del progreso como lo porvenir, del futuro comolo no-determinado. El
transcurrir histórico de los hombres como simplecontinuidad inalterable
constituye la instancia de lo religioso por cuanto elproceder empecinado de
dicha esfera, en el orden histórico mismo, los hace sinónimos.Así, el espacio
de lo religioso es de alguna manera evasión de lo vívido yedificante, es evasión
de la pluralidad o aleatoriedad de la naturaleza humanaen sus aspectos teóricos
y prácticos. El rito religioso es alabanza concientede lo pasado, de lo mismo,
de lo no-cambiante; es la reafirmación continua dela tradición, de los valores
ancestrales; es la consagración de la supuesta lógicanatural en lo humano la
que a su vez es supuestamente reflejo de la lógicadivina, si hemos de tener
presente el dogma de la identidad o congruencia entrelo celeste y lo terreno. La
atmósfera religiosa puede invadir las esferas de laciencia, de la política, de
la filosofía y por consiguiente, lo más grave, ladimensión práctica y
social. De esta manera, no es de extrañar que lahistoria de la religión católica,
y de muchas de las grandes religiones delmundo, no sea más que la historia de
la lucha contra la cultura y la ciencia;como contra el despliegue del avance
social en su acepción crítica. El hombrese traiciona así mismo en el espacio
de lo religioso, confundiendo eidentificando seguridad y estabilidad con
coherencia. Todo
rito, configuración de lo práctico, contiene sucontraparte, el mito,
configuración del pensar. El rito es al mito como elpensamiento al lenguaje
porque, "el mito es pensamiento teórico de unpensamiento práctico..., un
pensamiento que busca las razones para pensar así,o para actuar así su
pensamiento". El mito se ha convertido en el recintode lo real puesto que
en este descansa el hombre de la zozobra diaria, en élencuentra su razón de
ser y lo mítico mismo se convierte en el objetivoesencial de la vida, pensando
dentro de dicho recinto y creando la verdad en elmismo. Es la prolongación del
orden establecido que siempre tiene como soportelo "sagrado". Lo
sagrado entre comillas puesto que éste no tienevalidez dentro de la realidad, o
mejor, encuentra lo sagrado en tanto queacomodado a la realidad. Lo único
sagrado es la discontinuidad, lano-permanencia, lo nuevo, la renovación social
y científica del mundo y portanto la permanencia de lo falible, que es negación
de toda supuestaestructuración de lo absoluto: la continuidad. La pasiva
permanencia es unmodelo de necesidad construido por el hombre, por los hombres
del grupo socialy, sobre todo, de una elite dominante; siendo la creencia un
momento deencuentro con la estabilidad que debe ser corregido y superado en el
ámbito deuna concepción nueva del mundo, como mundo de los posibles, como
mundo de latransformación permanente. Para
lograr una condición más elevada, los hombres deberánmodificar su orden de
representación del mundo. Si el hombre se presenta a símismo una noción de
espacialidad y temporalidad diferente a la religiosa, ensentido convencional, a
la vez que establece un orden social transformadoradicalmente, su ámbito de
apreciación, actitud y desplazarse prácticos seríande un orden lógico
distinto a lo que hasta hoy hemos conocido como realidad. Larealidad presente
del mundo es una pésima construcción del hombre, dentro delcontexto de lo
estrictamente humano, social y cosmológicamente hablando. Quedaclaro, que la lógica
clásica como instrumento que sustenta el sentido de viday del mundo actual, ha
caducado por perverso y criminal; lógica que ha desuperar y debe superar la
dimensión de la religión para que pueda cumplir consu misión social encarnada
en el espacio de lo valorativo y así tender la manoa lo espiritual. Pero esto
ya es tema de otro análisis.
BREVE
BIOGRAFÍA DE IOSEPHUS (O JOSSIP) G.STROSSMAYER Prelado
católico yugoslavo, n. En Esseg (Eslavonia) y m. EnDiakovo (1815 – 1905).
Promovido en 1848 al obispado de Diakovo y, desde 1851,también administrador
nacionalista croata y gran fautor del paneslavismo, cuyoprograma consistió en
restaurar el triple reino de Croacia, Dalmacia yEslavonia. En el Concilio
Vaticano (1869 – 1870) se mostró opuesto a ladeclaración de la
infalibilidad. Por iniciativa suya, la Santa Sede publicó elnuevo misal glagotílico
(1893). Fundó la universidad croata de Zagreb (1874),y mandó construir la
catedral de Diakovo (1882). Tomado
de: Diccionario Enciclopédico Salvat, Vol. 11, undécimaedición. Pág. 384.
Barcelona, España, 1964 NOTAS
ACERCA
DE ALGUNOS ELEMENTOS HISTÓRICOS. El
siglo xix y la infalibilidad papal: [1]
en el siglo XVII la iglesia católica corre el riesgo deperder su supremacía
espiritual al lado del movimiento revolucionario de losEnciclopedistas y, a
fines del mismo siglo son arrebatados los EstadosPontificios por los políticos.
Con la Revolución Francesa (1789) es llevadoprisionero Pío VI. Pío VII es
igualmente llevado como prisionero por Napoleóna pesar del concordato firmado
entre éstos. (Ver a este respecto, los mapas dela división política de Europa
decidida en el Congreso de Viena (1815) y,contrastarlo con la nueva distribución
política establecida por el Congreso deBerlín (1878) ). [2]
Joll, James; ‘Pautas de cambio desde 1848 hasta 1900’en "El
Siglo XIX"; Editorial Labor, Barcelona, 1973. Pág., 90 [3]
Montanelli, Indro; "El Fin de Siglo", EditorialPlaza & Janés,
Barcelona, 1975. Pág., 54 [4]
Joll, James; ibidem. Parte
del documento del Syllabus se puede ver al final de lasnotas históricas. [5]
"El nombre Kulturkampf, acuñado en 1873 por eldiputado librepensador
Virchow, pretendía indicar que la lucha se emprendía endefensa del progreso
moderno contra el oscurantismo medieval. Dirigió la campañaBismarck, en su
calidad de primer ministro prusiano..." Ludwig Hertling S.J.,
"Historia de la Iglesia", Editorial Herder, Barcelona, 1961. Pág.,447. Más
tarde Bismarck se retracta de su Kulturkampf y sereanudan en 1882 las relaciones
diplomáticas entre Prusia y Roma (después dediez años de interrupción), más
por estrategia y táctica política que porretractación de su contenido. Cfr.
Con Hertling, op. cit., pág. 449 [6]
Schnerb, Robert; "Historia General de lasCivilizaciones, El Siglo
XIX", bajo la dirección de Maurice Crouzet, Vol.VI. Ediciones Destino,
Barcelona, 1969. Pág. 284 [7]
"Hasta marzo de 1870 no se decidió la presidencia aponer a discusión el
punto de la infalibilidad, en el que desde un principio secentraba el interés
general. Los obispos estaban divididos en dos partidos.Caudillos de los <infalibilistas>
eran Dechamps de Malinas, Manning deWestminster, Pío de Poitiers, Martín de
Paderborn, Senestrey de Ratisbona,Gasser de Brixen. Entre los <anti-infalibilistas>
descollaban Darboy deParís, Dupanloup de Orleáns, Ketteler de Maguncia, Helefe
de Rottenburg,Dinkel de Augsburgo, Schwarzenberg de Praga, Rauscher de Viena,
Strossmayer deDiakovo en Eslavonia, Kenrick de Saint Louis. Todos ellos eran
personas deprofundo espíritu religioso y muchos destacaban por su labor
pastoral..."Hertling, op. cit., pág. 456 [8]
Ver el "famoso" discurso del Obispo JossipStrossmayer, que según
algunos historiadores (y digo historiadores porque laiglesia tiene muchos
panegiristas a quienes les resulta más fácil y cómodoafirmar que Strossmayer
no pronunció dicho discurso, e incluso lo califican de"sarta de
mentiras" y de "ridículo"; sin embargo, así ytodo, vale la pena
ser leído porque queda claro que quien lo escribió no eraningún tonto),
repito, que según algunos historiadores el Obispo de Diakovopronunciara en el
Concilio Vaticano I, en contra del dogma de la infalibilidadpapal y que de paso
cuestiona e incluso deja sin piso, con espíritu de muy buencristiano, cimientos
fundamentales de la iglesia católica. Al final de lasnotas incluimos este
controvertido documento. [9]
"Cuando se llegó al meollo de la cuestión, o sea,el motivo por el que había
sido convocada aquella asamblea, no sólo faltó launanimidad con la que contaba
el Papa, sino que la polémica se encendió hastael punto de degenerar en
tumulto. Tanto es así, que llegó un momento en que–según De Cesare- los
gendarmes querían incluso forzar las puertas. Pese algrito de Sileat, sileat!,
escandido a coro por los infalibilistas –sobre todo,italianos y españoles-,
los opositores franceses y holandeses pronunciaronviolentas requisitorias contra
el dogma, y los alemanes, encabezados porStrossmayer, amenazaron incluso con el
cisma. Al final, el dogma fue aceptadocon 500 placet y sólo dos non placet.
Pero 200 obispos manifestaron sudisconformidad negándose a votar. El 18 de
julio –mientras en la plaza rugíaun furioso temporal- el Papa leyó –tenía
una magnífica voz- la bula PastorAeternus, que lo proclamaba infalible. En
medio del monólogo, un rayo cayó apocos pasos de la Basílica, sembrando el
terror, y los romanos lo interpretaroncomo una señal de ira del Padre Eterno
por la ilícita competencia a susprerrogativas". Indro Montanelli, op. cit.,
pág. 85 [10]
Cfr. Indro Montanelli, op. cit., pág. 91 [11]
Citado por Indro Montanelli, op. cit., págs., 85, 86 [12]
Indro Montanelli, op. cit., págs. 84, 85 [13]
Hertling, considera que "la anexión por Italia delEstado Pontificio fue
sin duda una grave violación del derecho –y agregaluego- si decimos de los
Papas del Renacimiento que faltaban gravemente a susdeberes cuando cedían a sus
familias partes de los Estados de la Iglesia, muchomenos podemos admitir que Pío
IX tuviera el derecho de regalar al reino deItalia la totalidad de aquellos
Estados. Por otra parte, no puede negarse que,en muchos respectos, fue una
ventaja para la Iglesia que el Papa no siguierasiendo al mismo tiempo soberano
temporal de un Estado italiano". Hertling,"Historia de la
Iglesia", op. cit., pág. 444. Bastantes
autores olvidan aquí, que muchos de los bienes dela iglesia fueron usurpados a
otras religiones y enmarcados dentro de lacristiandad de modo abusivo e invasor,
cambiando los símbolos de las creenciasanteriores y colocando los suyos propios
como fiel reflejo de su espírituconquistador e intolerancia religiosa que le
caracterizará. Dice el refránpopular que lo que por agua viene por agua se va. Por
lo demás, no sobra aclarar, que el problema del podertemporal de los Papas
llega a su fin en 1929 mediante el Tratado de Letrán,suscrito por Pío XI y por
Mussolini, que acuerda, entre el papado y el Estadoitaliano, crear la Ciudad del
Vaticano; el Estado más pequeño del mundo con sólo44 hectáreas cuyo
territorio es cedido por Italia para tal fin. Sin embargo,"pese a su carácter
religioso, el Vaticano actúa como un Estado político,si bien las relaciones
diplomáticas han variado a lo largo del tiempo debido ala situación política
mundial y a los propios pontífices". Diccionarioenciclopédico, Nuevo
Espasa Ilustrado 2000. Pág. 1731. Editorial Espasa Calpe,S. A. España, 1999
ACERCA
DE ALGUNOS ELEMENTOS DOCTRINARIOS. El
dogma de la infalibilidad y sus implicaciones: [1]
Sancho Bielsa, Jesús; "Infalibilidad del Pueblo deDios", Ediciones
Universidad de Navarra, Pamplona, España, 1979. Pág. 17 [2]
Cfr. McGrath, Patrick; ‘El Concepto de Infalibilidad’,en "Concilium",
revista internacional de teología, Nos. 81-83,Ediciones Cristiandad, Madrid,
1973. Pág. 373 y ss. [3]
El interesado puede consultar una amplia bibliografíasobre física quántica
donde destacados hombres de ciencia explican científicamentecomo el universo no
es perfecto. Autores como Stephen Hawking, Ilya Prigogine,Fritjof Capra, entre
otros. [4]
Sancho Bielsa, Jesús; op. cit., pág. 13 [5]
Ver discurso de J. Strossmayer [6]
Blank, Josef; ‘Tipología y Ministerio de Pedro’,en "Concilium",
revista internacional de teología, op. cit., págs.354, 356 [7]
Ibidem. [8]
Ibidem., pág. 361. A este respecto Hans Küng nos diceque "se ha revisado
en las nuevas investigaciones exegéticas la auténtica,pero falible, autoridad
de Pedro y la problemática de una sucesión en el<ministerio de Pedro>.
Es cierto que la simbólica figura de Pedro ha sidomuy importante para la
Iglesia posterior, pero también es cierto que existen enel Nuevo Testamento y
en los tres primeros siglos muy pocos indicios a favor deuna infalibilidad de
Pedro (los testimonios bíblicos entrañan siempre, demanera característica,
rasgos positivos y negativos) y a fortiori para unainfalibilidad de los obispos
romanos. Lc. 22,32 no se aduce jamás, ni siquierapor la canonística medieval,
a favor de una infalibilidad papal: no se lepromete aquí a Pedro una
infalibilidad, sino la gracia de la conservación dela fe hasta el fin, lo que
igualmente se aplica por los canonistas medievales noa los obispos romanos, sino
a la fe de toda la Iglesia". Küng, Hans;‘Balance del Debate sobre la
Infalibilidad’ en "Concilium", op.cit., pág. 454 [9]
Sancho Bielsa, sostiene que "la infalibilidad semuestra en secuencia
perfecta que nos lleva de la infalibilidad divina a lainfalibilidad de Cristo, y
de la de Cristo a la de la Iglesia..." op. cit.,pág. 37. No han faltado
autores que han identificado al Papa con Cristo, más aún,se ha llegado a
desconocer a Pedro como intermediario entre Cristo y el Papa yse ha designado a
éste como sucesor y vicario directo de Jesucristo y, aJesucristo mismo, Hervé
Nedellec ( 1323) lo consideró como el primer Papa. [10]
Sancho Bielsa, op. cit., pág. 13 [11]
Hoy el Santo Oficio de la Inquisición se llama Congregaciónpara la Doctrina
de la Fe, es decir, esta institución no ha desaparecido sólose ha ajustado
a los tiempos y, es presidida en el momento por el cardenalJoseph Ratzinger, de
reconocida tendencia conservadora como era de esperarse. [12]
Patrick McGrath, op. cit., pág. 383 [13]
Irving Fetscher, ‘Certeza, Verdad y Autoridad delMagisterio’, en
"Concilium", op. cit., pág. 371 [14]
Hans Küng, ‘Balance del Debate sobre laInfalibilidad’, en "Concilium",
op. cit., págs. 452, 453 [15]
Ibid. Pág. 456 [16]
Ibid. Pág. 455
BIBLIOGRAFÍA Ayer,
A. J. "El Positivismo Lógico", EditorialFondo de Cultura Económica,
México, 1981 Hertling,
Ludwig S. J.; "Historia de la Iglesia",Editorial Herder, Barcelona,
1961 Montanelli,
Indro; "El Fin de Siglo", EditorialPlaza & Janés S. A.,
Barcelona, 1975 Sancho
Bielsa, Jesús; "Infalibilidad del Pueblo deDios", Ediciones
Universidad de Navarra, Pamplona, España, 1979 Schnerb,
Robert; "Historia General de lasCivilizaciones: El Siglo XIX", Vol.
VI, Ediciones Destino, Barcelona, 1969 Trincado;
Joaquín; "El Primer Rayo de Luz",Ediciones Voz Informativa, México,
1932 Joll,
James; ‘Pautas de Cambio desde 1848 hasta 1900’,en "El Siglo
XIX", Editorial Labor, Barcelona, 1973 Wittgenstein,
Ludwig; "Tractatus Lógico-Philosophicus",Editorial Alianza
Universidad, Madrid, España, 1980 -
"Investigaciones Lógicas", Editorial AlianzaUniversidad, Madrid, España,
1985 Varios:
"Concilium: Verdad y Certeza, en Torno al Temade la Infalibilidad",
Revista internacional de teología, Nos. 81, 82, 83.Ediciones Cristiandad,
Madrid, 1973 Diccionario
enciclopédico, Nuevo Espasa Ilustrado 2000.Editorial Espasa Calpe, S. A. España,
1999 Diccionario
Enciclopédico Salvat, Vol. 11, undécima edición.Barcelona, España, 1964 Para
leer el discurso del Obispo I. Strossmayer, hacer clicen la siguiente dirección: http://www.gbasesores.com/colaboraciones/strossmayer.html
OBRAS
CONSULTADAS Acta
et Decreta, Sacrorum Conciliorum Recentiorum. ConciliiVaticani I, tomus sptimus
(VII); Friburgi Brisgoviae, sumptibus Herder,Tipographi Editoris Pontificii,
MDCCCXC 81890) Collectio
Conciliorum Recentiorum Ecclesiae, tomus decimusquintus (XV); Sacrosancti
Oecumenici Concilii Vaticani I. Arnhem (pays – Bas)& Leipzig, MCMXXVI
(1926). Sociéte
Nouvelle D’edition de la CollectionMansi (H. Welter). Observationes in caput
de infalibilitate. Rom. Pont. Collectio
Conciliorum Recentiorum Ecclesiae, tomus decimusseptimus (XVII); Sacrosancti
Oecumenici Concilii Vaticani I. Arnhem (pays –Bas) & Leipzig, MCMXXVII
(1927). Sociéte Nouvelle D’edition de laCollection Mansi (H. Welter).
ARTICULOS
ANEXOS La
Iglesia Católica Un
libro polémico donde se narra la historia de la Iglesia Católica desdesus orígenes
en Palestina y Roma a partir de la figura de Jesucristo. Para
entender el significado polémico de este libro es necesario saber quiénes Hans
Küng. Teólogo católico, catedrático en Teología Ecuménica ydirector del
Instituto de Investigación Ecuménica de Tubinga, obtuvo sulicenciatura en la
Universidad Gregoriana de Roma en 1953. Inteligente,
hábil y aperturista, en 1967 escribió "La Iglesia"donde Küng pedía
la abolición del celibato y el derecho a la conciencia comodirectriz en la
cuestión de la regulación de la natalidad. Así mismo, el teólogose manifestó
contra la infalibilidad pontificia, e insistió en la posibilidadde que el
concilio Vaticano hubiera caído en determinados errores históricos.A raíz de
estas dos tesis, la Congregación Romana para la Doctrina de la Fe,ex Santo
Oficio, abrió un sumario en 1967 y otro en 1971, pidiendo a Hans Küngque fuera
a Roma a justificar sus tesis. El teólogo se negó a someterse a loque él
consideraba un proceso inquisitorial. En
1979, Juan pablo II, por primera vez desde su pontificado, condenó a HansKüng
retirándole la autorización eclesiástica para ejercer la enseñanzateológica
en Tubinga y se precisó que "ya no podía ser considerado comoun teólogo
católico" En
1983 Küng rompió su silencio con un artículo en el que criticó laobligación
del celibato para los sacerdotes católicos, y en 1985 realizómediante otro artículo,
una dura crítica al pontificado de Juan Pablo II y alas "prácticas
inquisitoriales" de la Congregación para la Doctrinade la Fe. Este
libro que aparece ahora gracias a la editorial Mondadori es un recorridopor la
historia de la Iglesia Católica, desde sus orígenes. El prestigioso teólogoexplora
la evolución histórica de los concilios, obispos y cardenales, elentusiasmo
misionero de la Iglesia, los orígenes del culto mariano, y lasconvulsiones de
la Reforma y la Contrarreforma. Küng,
a punto de cumplir 75 años, todavía conserva el estilo directo,preciso y
certero que le hacen encarnar una cara de la Iglesia que para nadagusta a los
actuales mandatarios. Dialogante, conciliador, aperturista... Küngve en la
Iglesia Católica una extensión en la forma y manera de evangelizaciónde Jesús;
lejos, muy lejos del estatismo y la intransigencia de Juan Pablo II ycomo no de
su antónimo, Ratzinger. La
Iglesia Católica Políticos
y religiosos de Alemania alaban a Hans Küng y piden que el Papalo rehabilite EL
PAÍS | Sociedad - 20-03-2003 EFE -
Berlín "Uno
de los teólogos más importantes de nuestro tiempo". Con estetipo de
consideraciones, numerosos líderes políticos y religiosos alemanesdestacaron
ayer los méritos del teólogo Hans Küng con motivo de su 75ºcumpleaños.
Numerosas organizaciones eclesiásticas de base pidieron a laIglesia católica
que lo rehabilitase. Entre
las personas que dirigieron mensajes de felicitación a Küng están
elpresidente alemán, Johannes Rau, el canciller Gerhard Schroeder, el
presidentedel Parlamento, Wolfgang Thierse, y el primer ministro del Estado de
Baden Württenberg,Erwin Teufel. "Usted es uno de los teólogos más
importantes de nuestrotiempo y ha hecho mucho por el movimiento ecuménico",
dijo Teufel en undiscurso en la celebración del cumpleaños de Küng. Teufel
también se sumó alos movimientos eclesiásticos de base al decir que se
alegraría de que el teólogofuera rehabilitado por el Papa. El
Vaticano prohibió a Küng enseñar teología católica tras la publicaciónde
su libro ¿Infalible? en el que cuestionó el dogma de la infalibilidadpapal. A
partir de entonces, Küng se encargó de una cátedra de teología ecuménicadesde
la que se ocupa ante todo de fomentar el diálogo entre las religiones.También
creó la fundación Weltethos (Ethos universal) dedicada al fomento deldiálogo
entre las religiones sobre la base de sus postulados éticos comunes.Sobre su
posible rehabilitación, Küng dijo ayer que no espera que el Vaticanoacepte sus
puntos de vista, pero sí que los tolere "como una posición católicaal
lado de otras". http://www.montfort.org.br/imprensa/igreja20030124_4.html http://www.escritosparalaconcordia.org/kung.htm http://www.serv-inf.deusto.es/abaitua/kanpetzu/primate/teologos.htm Autor: Ariel
Charry Mirales Filósofo – Artista
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