Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Algunas consideraciones de los efectos de la "Unión de hecho"

Resumen: La familia como valor se encuentra dotada de importancia significativa para la vida humana en sociedad, en sus diversas relaciones humanas; y en esa dimensión lo hace digno de ser tutelado por la sociedad y el Estado, teniendo reconocimiento jurídico, así como el goce de protección a nivel constitucional e internacional. El ámbito de protección de la “Unión de Hecho”, reside en virtud de consideraciones valorativas y consustanciales a la naturaleza misma del ser humano, teniendo en cuenta los valores que subyacen de ella como familia.
5,963 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Damián E. Rosas Torres

INDICE
RESUMEN
INTRODUCCION
LA FAMILIA
1 DEFINICION
2 LA UNION DE HECHO
2.1 Nociones
2.2 Reconocimiento jurídico de la Unión de Hecho
EFECTOS DE LA UNION DE HECHO
1. EFECTOS PERSONALES 
1.1 Efectos en cuanto a los hijos
1.1.1 Filiación y Prestación alimentaria 
1.1.2 Indemnización de Daños en caso de falta de Reconocimiento Voluntario
1.1.3 Equiparación jurídica de los hijos
1.1.4 Ejercicio de la Patria Potestad
1.2 Efectos entre los concubinos
1.2.1 Deberes que nacen de la convivencia
1.2.2 Prestación alimentaria
1.2.3 Derecho sucesorio
2. EFECTOS PATRIMONIALES
2.1 En cuanto a los bienes de la Unión de Hecho
2.2 Posibilidad de Sustitución de régimen patrimonial en la Unión de Hecho
2.3 Posibilidad de pérdida de gananciales por el concubino culpable de la ruptura
2.4 Efecto en cuanto a terceros
2.4.1 Derecho a pedir Indemnización en caso de muerte causada culpablemente
2.4.2 Efectos patrimoniales de los bienes de la Unión de Hecho respecto a terceros

RESUMEN
La familia como valor se encuentra dotada de importancia significativa para la vida humana en sociedad, en sus diversas relaciones humanas; y en esa dimensión lo hace digno de ser tutelado por la sociedad y el Estado, teniendo reconocimiento jurídico, así como el goce de protección a nivel constitucional e internacional. El ámbito de protección de la “Unión de Hecho”, reside en virtud de consideraciones valorativas y consustanciales a la naturaleza misma del ser humano, teniendo en cuenta los valores que subyacen de ella como familia.

INTRODUCCION
Previamente para abordar lo concerniente a la unión de hecho, desde la perspectiva jurídica, necesitamos ubicarnos en el tratamiento de la familia, como elemento natural de la sociedad, siendo reconocida por el Derecho, y actualmente es objeto de protección y reconocimiento internacional positivizados.

El derecho destacado en su dimensión de su valor formal normativo como regulador de la conducta humana en sociedad para alcanzar determinadas finalidades, entre ellas, la paz social, el orden, la seguridad jurídica y la justicia, debe guardar determinados patrones en su contenido que esté en concordancia con la realidad que se pretenda regular, proteger o sancionar. Con justeza de afirma “El derecho debe ser el instrumento que contribuya a hacer más fáciles y fluidas las relaciones sociales de todo orden. Un Derecho pegado a las formas, que privilegia los procedimientos, antes que los valores es un Derecho caduco destinado a desaparecer lo antes posible” [1]. 

Teniendo en cuenta que de su adecuado tratamiento dependerá en gran medida que determinado conflicto que se presente, tengan una solución justa; por ello “El Derecho debe facilitar las relaciones sociales que tiene trascendencia para la convivencia humana con justicia y debe ser el instrumento eficaz para dar solución pacífica y oportuna a los conflictos que surjan en los distintos grupos sociales” [2]. 

La persona humana siempre ha buscado establecer cada vez mejor, su orden normativo en sus relaciones que lo involucran, es así como ha evolucionado el derecho teniendo como su fuente sus mismos intereses como persona humana en cuanto ser ontológicamente libre y coexistencial, siendo un sujeto capaz de proyectar su vida de su existencia en la sociedad donde se haya inmerso. Y en esa dimensión del hombre de ser coexistencial “La sociedad humana busca constantemente establecer un orden social histórico justo de acuerdo a la escala de valores existentes, pero nunca logrará producir un orden perfecto” [3]. 

El ámbito de protección de la “Unión de Hecho”, reside en virtud de consideraciones valorativas y consustanciales a la naturaleza misma del ser humano, teniendo en cuenta los valores que subyacen de ella como familia, dado que conlleva una serie de relaciones en su interior, al igual que sucede en la familia originada en el matrimonio, cuyos efectos desde los más naturales como el afecto a los hijos, las relaciones de pareja, hasta en las obligaciones para la conservación de dicha unión, así como las que tienen que ver con terceros ajenos a dicha relación para su subsistencia, los que serán brevemente puntualizados en este trabajo. 

LA FAMILIA
1. DEFINICION
La familia, es una institución tan natural, cuya existencia no se debe su origen a una norma jurídica, sino que obedece al mismo instinto natural humano de formar una familia y cumplir determinadas finalidades, que el derecho lo consagra para regularlo y protegerlo. 

La familia constantemente está sujeto a variaciones en tanto evoluciona y se desarrolla, condicionado por la sociedad donde se encuentra inmersa; y justamente por ello, no ha sido y no es fácil de definirla; “lamentablemente, el estudio etimológico no nos brinda una ayuda considerable para precisar el concepto de familia, pues existen las explicaciones más variadas sobre el origen y desarrollo del vocablo, resultando difícil, si no imposible, el conceder preeminencia a una teoría sobre otras [4]. 

Según una primera teoría, la palabra “familia” provendría del sánscrito: de los vocablos dha (asentar) y dhaman (asiento, morada, casa). De acuerdo a esta posición, “familia”, en un principio, designaba la casa doméstica y en un sentido más restringido, los bienes pertenecientes a esa casa, vale decir, el patrimonio [5]. 

Una segunda postura señala que el término tendría su cuna en la lengua osca. Pero aquí las opiniones se dividen: para unos, familia vendría del vocablo famel o fames que quiere decir “hambre”; la conexión entre ambas palabras residiría en que en el seno de la familia se satisface esa primera necesidad (6). Para otros, en cambio, el origen se encontraría en el término famulus con el cual se designaba a los que moraban con el señor de la casa y particularmente a los esclavos.

Algunos autores, además, vinculan el vocablo famulus con el verbo osco faamat que significaba “habitar” y sostienen que éste, a su vez, provendría del sánscrito Vama (hogar, habitación). Familia significaría, pues, en sus orígenes, el hogar, comprendido por la mujer, los hijos y los esclavos domésticos (por oposición a los rurales) [7]. 

Ante estas explicaciones etimológicas tan poco determinantes, sólo podemos concluir de forma precaria que el vocablo familia, al parecer, fue forjado tomando como base la casa o sede física donde residían ciertas personas, ampliándose luego su significado para comprender elementos esencialmente ligados a la casa, como los bienes patrimoniales y los esclavos y, finalmente, llegar a abarcar el conglomerado de personas que la habitan [8]. 

A pesar del tiempo transcurrido, no puede decirse en la actualidad que está claro lo que debe entenderse por familia desde un punto de vista jurídico. Resulta curioso comprobar cómo tratadistas de renombre soslayan, de una u otra manera, el problema de la definición para pasar rápidamente al examen de las diversas acepciones que suelen atribuirse al vocablo; hablan así de familia en sentido amplio, en sentido estricto, en sentido intermedio, etc., pero no se detienen a determinar qué es lo que sustancialmente debe entenderse por familia [9].

2 LA UNION DE HECHO
2.1 Nociones

Existe diversas formas de denominarla, así tenemos que se suele llamar convivencia more uxorio, pareja de hecho, matrimonio de hecho, unión libre, concubinato, pareja no casada, unión extramatrimonial, etc. 

Concubinato o unión de hecho, es una situación de hecho derivada de la convivencia de un hombre y una mujer no unidas por matrimonio, pero si para cumplir finalidades semejantes al matrimonio y que comparten un proyecto de vida común basada en relaciones afectivas de carácter singular y dotadas de estabilidad y permanencia. Empero, de esta definición, falta algunas notas distintivas para caracterizarla de otras uniones de las que goza de protección jurídica. 

El matrimonio y las uniones de hecho, tienen una regulación jurídica distinta, y la elección entre una de ellas recae en las personas, y dicha elección por ser libre y voluntaria obedece a las opciones y perspectivas personales, las que requieren el respeto a la diferencia tanto en los diversas esferas de la vida en sociedad. 

El derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio o formar una Unión de Hecho, y a fundar una familia está inmerso en el derecho a la libertad personal y de desarrollar sus proyectos de vida. En la Sentencia del Tribunal Constitucional, Expediente No. 2868-2004-AA/TC) en el Décimo Cuarto Considerando, se precisó “El Tribunal considera que el derecho de contraer libremente matrimonio, si bien no tiene la autonomía propia de un derecho constitucional específico, como lo tienen la libertad contractual, de empresa, tránsito, religión o cualquier otra que se reconozca en la Norma Fundamental, sí se encuentra en el ámbito de protección del derecho al libre desarrollo de la persona, reconocido en el artículo 2, inciso 1), de la Constitución”. 

2.2 Reconocimiento Jurídico de la Union de Hecho
Actualmente, la Unión de Hecho no cuenta con una regulación sistemática e integral, únicamente es recogido por el artículo 5 de la Constitución del Estado, y concordante con el principio de amparo de la unión de hecho, es regulado en el único artículo 326 del Código Civil. “La tesis de la apariencia al estado matrimonial, que sigue nuestro ordenamiento jurídico, está admitida también en el artículo 326 del Código Civil cuando señala que con la unión de hecho se persigue “alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio”. Se comprueba, por tanto, que no hemos adoptado en el Perú la teoría de la equiparación al estado matrimonial, según la cual la unión de hecho produce los mismos efectos que el matrimonio.

La tesis de la apariencia al estado matrimonial no trata de amparar directamente a la unión de hecho, sino de elevarla a la categoría matrimonial cuando asume similares condiciones exteriores, esto es, cuando puede hablarse de un estado aparente de matrimonio, por su estabilidad y singularidad” [10]. 

Surgiendo de la unión de hecho una familia, ésta merece la protección que confiere el ordenamiento jurídico a la institución; sin desconocer que debe promoverse al matrimonio como su base de constitución [11].

La familia tiene reconocimiento a nivel constitucional e internacional, que como valor, dotado de significativa importancia para la vida humana en sociedad, y en esa dimensión lo hace digno de ser tutelado; así, en su artículo 4 Constitucional, a la letra dice: “La familia y el matrimonio como institutos naturales y fundamentales de la sociedad”.

En los Tratados Internacionales sobre derechos humanos, en los cuales el Perú es suscriptor, se reconoce a la Familia como "elemento natural y fundamental de la Sociedad, por lo que debe ser protegida por la Sociedad y el Estado" (Declaración Universal de los Derechos Humanos, Convención Americana sobre Derechos Humanos y Pactos Internacionales de Derecho Civil y Políticos y de Derechos Económicos, Sociales y Culturales).

El artículo 5 de la Constitución del Estado establece “La unión estable de un varón y una mujer, libres de impedimento matrimonial, que forman un hogar de hecho, da lugar a una comunidad de bienes sujeta al régimen de la sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable”. Concordante a esta previsión legal, el artículo 326 del Código Civil prescribe “La unión de hecho, voluntariamente realizada y mantenida por un hombre y una mujer, libres de impedimento matrimonial, para alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio, origina una sociedad de bienes que se sujeta al régimen de sociedad de gananciales, en cuanto le fuere aplicable, siempre que dicha unión haya durado por lo menos dos años continuos…”. 

La unión de hecho conlleva una serie de relaciones en su interior, al igual que sucede en la familia originada en el matrimonio, desde las más naturales como el afecto a los hijos, las relaciones de pareja, las obligaciones naturales para la conservación de dicha unión, hasta las que tienen que ver con terceros ajenos a dicha relación; como familia, la unión de hecho también se proyecta a la sociedad donde se encuentra inmersa, porque conlleva relaciones y situaciones con relevancia jurídica que el derecho no puede estar al margen de esa realidad, de ahí que se hace necesario una regulación adecuada, que precise en cuanto a los efectos personales y patrimoniales que se derivan de la indicada institución. 

De esta relación concubinaria se puede precisar que derivan los efectos personales y los efectos patrimoniales, que serán abordados y precisados brevemente, previamente hemos de hacer mención a algunos temas peculiares en esta materia. 

a) Nuestra legislación no hace distingo en cuanto a la protección que confiere a la familia, la originada en el matrimonio o en una Unión de Hecho, por tanto, la familia que se protege es una sola con independencia de su fuente. 
b) Nuestra Legislación ampara la unión de hecho propia, la que pretende alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio; sin embargo, no confiere exigencia legal a uno de los concubinos a exigir el cumplimiento de los deberes legales que se derivan del matrimonio, como son los deberes de asistencia, fidelidad, o de cohabitación, los que en la convivencia son obligaciones naturales que subyacen de la misma relación concubinaria. 
c) Nuestra legislación no otorga derecho sucesorio a los concubinos luego de fallecido uno de ellos. 
d) No existe posibilidad jurídica en la unión de hecho propia que los concubinos puedan sustituir el régimen patrimonial por el de separación de bienes, por ser el régimen patrimonial de la unión de hecho único.
e) No existe un tratamiento equiparable del matrimonio y la unión de hecho, al haber acogido nuestro Código Civil el Sistema de Regulación Parcial de la unión de hecho, pero con cierta tendencia al Sistema de la Regulación Integral producto de su exigencia social. 
f) En nuestra legislación, contiene la exigencia de una prueba escrita de la Unión de Hecho para su acreditación, lo cual conlleva a que sea de difícil probanza dicha unión cuando no exista esa prueba, teniendo en cuenta que las relaciones en la unión de hecho se caracterizan por su naturalidad y sin exigencias formales o escriturarias. 

EFECTOS DE LA UNION DE HECHO
La convivencia genera relaciones diversas de carácter intersubjetivo, muchas de las cuales recaen en las esferas personal y patrimonial, de los cuales se abordará solo algunos tópicos. 

1. EFECTOS PERSONALES
1.1.- Efectos en cuanto a los hijos 
1.1.1 Filiación y Prestación alimentaria
Durante la unión de hecho se establecerán relaciones personales y sexuales entre la pareja, lo que dará origen a la procreación de los hijos, producto de ese affectio familiaris, y con ellos se originará un nuevo vínculo, el del parentesco, la filiación extramatrimonial, y con ello, por ende, la obligación alimentaria y la educación de la prole. 

Cuando nace un hijo en la unión de hecho no es aplicable la presunción de paternidad la que se aplica en el vínculo matrimonial (artículo 361 y 362 del Código Civil). Pero, en caso que un hijo no se encuentre reconocido por su progenitor, la situación fáctica de las relaciones sexuales en la época de la concepción deberá acreditarse para establecer judicialmente la prestación alimentaria (artículo 415 del Código Civil). 

En cuanto a la prestación alimentaria a favor de los hijos, existe distinto tratamiento legislativo sean los nacidos dentro o fuera de matrimonio, teniendo especial relevancia tratándose de hijos extramatrimoniales no reconocidos, pero cuyo tema por ahora no se profundiza dada la temática tratada. 

1.1.2.- Indemnización de Daños en caso de falta de Reconocimiento voluntario
Cuando falta el reconocimiento de un hijo extramatrimonial fruto de una convivencia, no existe un marco legal preciso que pueda conferir un derecho a pedir indemnización por daño moral sobre todo cuando no exista reconocimiento voluntario. En el Perú, se encuentra vigente la ley 28457 de Filiación, en la que se regula el procedimiento a seguir estableciéndose la relevancia de la prueba del ADN para fines de establecer judicialmente la filiación. 

Empero no se ha previsto el caso en la cual cuando no hay reconocimiento voluntario por su progenitor conlleve algún tipo de indemnización, que en realidad, en esos casos se está afectando además del derecho a la identidad del hijo y con ello el goce de sus derechos a plenitud, un daño adicional, cual es, el daño moral que subyace de dicha negativa. 

En el VII Congreso Internacional de Derecho de Daños, Responsabilidades en el Siglo XXI, se propuso como Conclusiones por la Comisión No. 5: “Daños derivados de la falta de reconocimiento: 
1) se propone otorgar legitimación activa a la madre para reclamar por derecho propio el resarcimiento de daño moral causado por la falta de reconocimiento espontáneo de la filiación paterna (mayoría). 
2) debe incorporarse expresamente al C.C. la obligación de reparar el daño patrimonial y moral derivado de la falta de reconocimiento del hijo extramatrimonial. Es una responsabilidad de carácter extracontractual siendo el factor de atribución el dolo o la culpa. (Unanimidad). 
3) Son resarcibles los daños derivados de la negativa a someterse a las pruebas biológicas en las acciones de filiación. 

Se recomienda: que en la acción de reclamación de estado de hijo, ante la falta de reconocimiento espontánea, la realización de la prueba biológica sea obligatoria” [12]. 

Merece poner especial relevancia la conclusión de la Ponencia No. 57 en dicho Congreso, respecto a dicha temática, “La realidad del concubinato, también denominado uniones de hecho, no escapa a ningún observador; sin embargo, la polémica que se genera en torno a la legitimación activa de los concubinarios, tiene su razón de ser en la inexistencia de un interés legítimo jurídicamente protegido, ante el silencio del codificador. Pero de ahí no ha de concluirse que el concubinato no sea merecedor de la protección de un marco legal que le posibilite la producción de efectos jurídicos propios.

En este sentido, recordamos las palabras de Rafael Núñez Lagos Los valores no son impresiones subjetivas,… sino que son determinados objetos fijados en una escala externa a nosotros. Ningún legislador ha inventado los valores, como ningún gramático ha inventado el idioma. El legislador recoge los valores jurídicos siglo a siglo de la historia y la dogmática … para incluirlos en el orden jurídico” [13]. 

1.1.3 Equiparación jurídica de los hijos
Otro aspecto que merece tener en cuenta es la equiparación jurídica del hijo matrimonial con el extramatrimonial, que es la tendencia que propugna la igualdad de derechos de los hijos con independencia de su filiación sea matrimonial o extramatrimonial. En la Constitución del Estado, se establece el derecho a la igualdad ante la ley (artículo 2 inciso 2), la que guarda concordancia con el artículo 6 tercer párrafo “Todos los hijos tienen iguales derechos y deberes”; y lo dispuesto en el artículo 235 del Código Civil establece que “Todos los hijos tienen iguales derechos”. 

En la Convención sobre Derechos los del Niño, encontramos el artículo el artículo 2, que contiene el compromiso de los Estados para el goce de los derechos de los niños, “Los Estados partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna, independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o de sus representantes legales”.

1.1.4 Ejercicio de la Patria Potestad
En el régimen matrimonial la patria potestad se ejerce conjuntamente por ambos cónyuges (artículo 418 del Código Civil). 
En cambio, “la patria potestad sobre los hijos extramatrimoniales se ejerce por el padre o por la madre que los ha reconocido. Si ambos padres han reconocido al hijo, el juez de menores determina a quien corresponde la patria potestad, atendiendo a la edad y sexo del hijo, a la circunstancia de vivir juntos o separados los padres y, en todo caso, a los intereses del menor”. (artículo 421 del Código Civil). 

Es decir, en caso que ambos padres lo hayan reconocido corresponde al Juez determinar a quien corresponde la patria potestad. No se regula con precisión el ejercicio conjunto en este supuesto, cuando éstos lo hayan reconocido, más aún cuando se encuentren conviviendo, tal como se hace en otros países, en cuya regulación jurídica se encuentra precisada.

Al respecto, se afirma “Una cierta relevancia jurídica al grupo familiar de hecho parecen conceder algunos ordenamientos que atribuyen la patria potestad del hijo no matrimonial a ambos progenitores cuando conviven; caso en el cual disponen la aplicación de las mismas reglas que regulan el ejercicio de la patria potestad de los hijos concebidos en matrimonio” (14).

La patria potestad de acuerdo a nuestro Código Civil en el caso del hijo extramatrimonial reconocido por ambos padres, corresponde al Juez de Familia la determinación a quien debe ejercerlo, atendiendo a determinadas circunstancias. 

Sin embargo, como bien se aprecia, la patria potestad en la realidad social, se observa que se ejerce conjuntamente por ambos concubinos sobre todo cuando se trata de hijo reconocido por ambos y estén en convivencia. 

Una regulación precisa en este sentido, la encontramos en el Código Civil Italiano, en su artículo 317, “el ejercicio de la patria potestad corresponde conjuntamente a ambos cuando sean convivientes”. 

Similar regulación existe en el Código Civil español, que consagra que la patria potestad del hijo sea de origen matrimonial o fuera de ella, se ejerce conjuntamente por ambos progenitores o por solo uno de ellos con el consentimiento expreso o tácito del otro. (artículo 156), en tanto el último párrafo de esa norma indica “Si los padres viven separados, la patria potestad se ejercerá por aquel con quien el hijo conviva. Sin embargo, el Juez, a solicitud fundada del otro progenitor, podrá, en interés del hijo, atribuir al solicitante la patria potestad para que la ejerza conjuntamente con el otro progenitor, o distribuir entre el padre y la madre las funciones inherentes a su ejercicio”. 

Como se aprecia, en España, se confiere amplia potestad primero a ambos progenitores para que ejerzan la patria potestad cuando hay convivencia, pero a la vez que se faculta a cualquiera de ellos a pedir el ejercicio conjunto, en interés del hijo. 

En Argentina, al igual que la legislación peruana, tratándose de hijo matrimonial corresponde a ambos cónyuges el ejercicio de la patria potestad (Código Civil, artículo 264 numeral 3). En cambio, en el caso de los hijos extramatrimoniales, se presenta dos supuestos: 

a) En caso que los hijos extramatrimoniales fueran reconocidos por ambos padres, corresponde la patria potestad a ambos.
b) En caso contrario, a aquel que tenga la guarda otorgada en forma convencional, o judicial, o reconocida mediante información sumaria. (Artículo 264 numeral 5). 

1.2. Efectos entre los concubinos
1.2.1 Deberes que nacen de la convivencia
Nuestro Código Civil, al no regular con mayor integridad a la unión de hecho, se encuentra limitada hacia el tratamiento de los deberes que nacen naturalmente de la unión de hecho, pues, como se dijo ésta también debe cumplir las finalidades semejantes al matrimonio, tales como los deberes de ayuda mutua y auxilio entre los concubinos, de la cohabitación, fidelidad, de las prestaciones alimentarias, entre otras. 

En la convivencia, más bien estos, son deberes naturales que subyacen de la misma naturaleza humana para la conservación de la convivencia y sus relaciones armoniosas como se dijo, porque la pareja comparten su proyecto de vida en común, caso contrario de incumplirse esos deberes naturales podría originar el termino de la convivencia al no haber posibilidad legal de reclamar por ejemplo, la cohabitación del concubino que abandone el hogar convivencial; sin embargo, notamos que por expresa disposición del artículo 326 del Código Civil, la convivencia que se ampara, además de las condiciones previstas, es la unión formada para alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio; pero no existe obligación legal de exigencia en ese concubinato de cumplimiento de esos deberes, por ejemplo, el alimentario entre convivientes, el de fidelidad, de cohabitación, quedando así debilitada legalmente ésta institución por conllevar únicamente obligaciones naturales. 

1.2.2 Prestación alimentaria 
En nuestro ordenamiento legal se confiere la posibilidad de la obligación alimentaria entre los convivientes, sólo en el caso de la ruptura unilateral de la unión de hecho, cuya obligación recaerá en el abandonante, estipulado en el artículo 326 del Código Civil, y esta obligación es alternativa a la indemnización que se pueda conferir a petición del abandonado(a). 
Sin embargo, no existe obligación legal de prestar alimentos durante la convivencia entre los concubinos en el eventual caso de su incumplimiento, que puede darse en la realidad que de hecho se presenta, pues únicamente se prestará a favor de la prole. 

En este aspecto se dice “La doctrina tiende a rechazar la posibilidad de que el o la concubina puedan gozar de un derecho legal de alimentos similar al que se atribuye a los cónyuges” [15]. 

1.2.3 Derecho sucesorio 
Nuestro legislación no confiere derecho sucesorio entre los convivientes. Al respecto, sin duda uno de los aspectos más resaltantes es la sucesión entre los convivientes a la muerte de uno de ellos, “ante la muerte de uno de los concubinos, no puede darse la situación que el patrimonio del fallecido no vaya a parar en manos de su concubina o concubino, siendo esta persona con la cual paso muchos años de su vida. Francamente que resulta injusto dejar de lado a la persona que convivió e hizo vida en común con el concubino o concubina fallecido (a), porque uno que pasó penurias con esa persona por varios años ve como con el esfuerzo que hizo, se consiguió constituir un patrimonio, pero se vería privado a acceder a ello porque por desgracia nuestra legislación no toma en cuenta esta situación, que de veras refleja una injusticia. Es triste ver como nuestro ordenamiento jurídico a pesar de los constantes casos que se dan en la sociedad donde desgraciadamente el concubino sobreviviente ante la muerte del otro no perciba un quinto del patrimonio del fallecido, esto si yo invertí para que junto con mi concubino forjáramos un patrimonio en beneplácito de nuestros hijos no se me pueda permitir el derecho a acceder a esos bienes. El derecho como expresión de la justicia no puede hacerse de la vista gorda frente a esta situación por demás criticable, a veces caemos en aspectos teóricos y abstractos pero nos alejamos de las exigencias de nuestra realidad, por eso se hace imperiosa la regulación de los derechos sucesorios en caso de los concubinos, ante la muerte de uno de ellos” [16].

A la par hay también, otros argumentos en contra de ésta posición, así “conferir a estas uniones de hecho, la posibilidad de generar... "derechos hereditarios y alimentarios..." puede conducir a la idea errónea de que existen dos formas de contraer matrimonio, una plena, el matrimonio civil; y otra, menos plena, la unión de hecho. 

Se trata, pues, de un texto problemático al establecerse las mismas consecuencias en el matrimonio y en la unión de hecho que prácticamente iguala estas dos formas de vínculo entre el hombre y la mujer. De ello se seguiría, de otro lado, que las actuales uniones de hecho, que podrían terminar en matrimonio, sean disueltas más rápidamente antes de que se configuren como tales para impedir que se generen "derechos hereditarios". Ello promovería una cada vez mayor "inestabilidad" en las relaciones entre el hombre y la mujer, sobre todo en la mujer” [17].

Sin embargo, creemos que la tendencia debe ser hacia una protección integral de las uniones de hecho, configurando determinadas situaciones, sobre todo cuando la unión de hecho reúne las condiciones previstas en la ley. 

2. EFECTOS PATRIMONIALES
2.1 En cuanto a los bienes de la Unión de Hecho
Como se dijo, cuando la convivencia reúna los requisitos de ley, que se precisara en el numeral 2.4 de esta temática, se origina una comunidad de bienes siendo de aplicación las reglas de la sociedad de gananciales en cuanto sea aplicable. Pero en caso que la convivencia no reúna los requisitos, la parte perjudicada tiene expedito el derecho de reclamar la pretensión de enriquecimiento indebido. Esto significa que en caso de fenecimiento de la convivencia de hecho propia, se procede a su liquidación, que de acuerdo a la misma normativa del artículo 326 puede terminar la convivencia por muerte, ausencia, mutuo acuerdo o decisión unilateral.

Cuando la unión de hecho haya alcanzado los requisitos exigidos, a la comunidad de bienes entre los convivientes se aplica las normas de la sociedad de gananciales en lo que resulte aplicable. Significando que alcanzado dicho requisito los bienes del concubinato se presumen comunes, y que en caso de discusión de los mismos se deberá probar la calidad de bien propio. 

2.2 Posibilidad de sustitución de régimen patrimonial en la unión de hecho
En nuestra legislación no existe la posibilidad de pretender por los concubinos un cambio o sustitución de régimen, por cuanto el régimen en la convivencia es único, el de comunidad de bienes sujeta a las reglas de la sociedad de gananciales, previsto en el mencionado artículo 326 del Código Civil. En consecuencia, no resultan aplicables los artículos 296, que faculta a los cónyuges la variación de régimen patrimonial, o el artículo 297 que confiere la posibilidad de recurrir al Juez pidiendo la sustitución del régimen por el de separación de patrimonios, en los supuestos precisados en el artículo 329.

2.3 Posibilidad de pérdida de gananciales por el concubino culpable de la ruptura de la relación concubinaria
El artículo 324 del Código Civil establece la pérdida de gananciales por el cónyuge culpable de la separación de hecho. En la convivencia el fenecimiento se puede producir por muerte, declaración de ausencia, mutuo acuerdo o decisión unilateral, en cuyos casos ocasiona el fenecimiento del concubinato, procediéndose a su liquidación. En estos casos se extingue la unión de hecho, pero cuando se produce el fenecimiento por decisión unilateral de uno de los concubinos no otorga derecho para determinar la culpabilidad del concubino culpable de la separación y ulterior pérdida de gananciales, como ocurre en el matrimonio.

2.4 Efecto en cuanto a terceros
Siendo que la familia se proyecta a la sociedad donde está inmersa, en sus variadas relaciones familiares, de éstas pueden resultar afectados terceros ajenos a la indicada relación, sobre todo en el ámbito patrimonial. 

2.4.1 Derecho a pedir indemnización en caso de muerte causada culpablemente

Otro de los temas es la facultad legal de los concubinos a pedir indemnización en caso de muerte de uno de los concubinos ocasionada por un tercero, aún cuando el Código Civil, faculta accionar a quien tiene legítimo interés económico o moral, siendo éste último que autoriza la acción sólo cuando se refiere directamente al agente o a su familia, salvo disposición expresa de la ley (artículo V del Título Preliminar del Código Civil). 

2.4.2 Efectos patrimoniales de los bienes de la unión de hecho respecto a terceros 

Otra problemática es la referida a los efectos patrimoniales de la convivencia referidos a los bienes comunes respecto a terceros que pudieran ser afectados, que por seguridad de dicho patrimonio, se necesita previa declaración judicial de la unión de hecho, a fin que, de un lado, proteger dichos bienes, y de otro, que los terceros tengan certeza y mayor seguridad de otros bienes que no sean comunes. En el Pleno Jurisdiccional de Familia, de 1998, en el Tema No. 8 “Unión de Hecho: Ejercicio de los derechos derivados de esta relación”. Se Acordó por consenso, “Que para la relación con terceros y respecto de la liquidación de gananciales, si es exigible el Reconocimiento Judicial previo de la Unión de Hecho”. 

A nivel jurisdiccional se suele entablar demanda a fin que se declare la Unión de Hecho, o también acumulativamente la declaración de determinado bien o bienes como sociales. Sin embargo, como quiera que el debate en este tipo de proceso será la determinación si esa unión concubinaria cumple los requisitos de ley como tal, siendo parte sustantiva obviamente los concubinos, y por ende, serán también en la relación jurídica procesal; pero, cuando se trata de la declaración de un bien como social, dicha decisión puede afectar derechos de terceros ajenos a la relación concubinaria, sobre todo cuando los bienes no están inscritos en Registros Públicos. 

Así, en la Casación No. 746-2004 Lambayeque. Se trata de una demanda de reconocimiento de la sociedad convivencial y de propiedad adquirida dentro de la misma, dirigida en contra de su concubina, precisándose que se proceda a calificar al único inmueble de propiedad de la sociedad convivencial, como bien social, correspondiendo a cada parte el cincuenta por ciento del mismo. En cuyo caso, se precisó en el Considerando Octavo: “… Sin embargo, la pretensión del actor contiene, además del reconocimiento judicial de su estado convivencial, una pretensión patrimonial, en donde también se afecta los intereses y derechos de otro sujeto procesal, como lo es Mutual … , quien a su vez, también es titular de la relación jurídica sustantiva, pero en lo referido al bien, sobre el que tiene un derecho personal de embargo, por ende, es inobjetable que tiene legítimo interés en esta controversia y debe ser emplazado con la demanda, atendiendo a que lo decidido en este proceso, afectará a Mutual …;”. Agregándose en el Considerando Décimo Segundo: “Que, en este caso, también se hace evidente el comportamiento procesal reprobable del actor y de la demandada, quienes a sabiendas de que Mutual …, debía de intervenir en este proceso, puesto que éste pretende reclamar sus acreencias, ejecutando el bien inmueble, y habiéndose ya opuesto el actor, a la ejecución de Mutual …, a través de una acción de tercería, que ha sido desestimada por ambas instancias, pretendieron mantenerla ajena a este proceso, y realizarlo a espaldas de ésta entidad, a pesar que, como se ha señalado, los efectos de la decisión que se adopte, en lo referido al bien, puede afectarle directamente”. 

Como se puede advertir, en primer lugar, se trata de dos pretensiones, una de reconocimiento de la unión concubinaria, y otra de declaración de propiedad de un bien inmueble como bien social, correspondiendo a cada parte el cincuenta por ciento de indicado bien. 

En segundo lugar, salta su relevancia jurídica que al no existir mecanismos legales más eficaces para garantizar los bienes de una convivencia, como por ejemplo la falta de un Registro de Uniones de Hecho, sobre todo con fines de preservar los bienes de la comunidad patrimonial de esa unión, o de protección a terceros que puedan tener derechos que pudieran verse afectados, por seguridad jurídica, se suele recurrir al órgano jurisdiccional a fin de conseguir su previa declaración de Unión de Hecho, como en el presente caso, pero este resulta peculiar, pues hubo un tercero ajeno a la relación concubinaria que tenía un interés en el bien que se pretendía su declaración judicial, al tener un derecho de embargo sobre el mismo. 

Cabe afirmar que si bien cualquier concubino puede recurrir a la justicia en busca de una declaración judicial de unión de hecho, empero, si ésta no ha fenecido o terminado con arreglo a las causas previstas en el artículo 326 del Código Civil, mal podría demandarse el correspondiente cincuenta por ciento para cada concubino, que no es materia de dicha pretensión principal, sino únicamente la declaración judicial de dicha unión, cuyos efectos para terceros surtirán en cuanto a los bienes a partir de su inscripción; y así por seguridad jurídica pudiera evitarse afectación de terceros que puedan tener derechos. 

Así también, se encuentra determinado en materia registral: “7. Inscripción de la adquisición de un bien con la calidad de social a nombre de una unión de hecho: A efectos de inscribir la adquisición de un bien por una unión de hecho con la calidad de social, debe acreditarse ante el Registro el reconocimiento judicial mediante el cual se declare que la misma origina una sociedad de bienes" [18].

[1] Torres Vásquez, Aníbal, Introducción al Derecho, Teoría General del Derecho, primera edición, abril de 1999, p. 56. 
[2] Torres Vásquez, op. cit., p. 57. 
[3] Torres Vásquez, op. cit., 718. 
[4] Corral Talciani, Hernán, Derecho y Derechos de la Familia, febrero 2005, p. 21.
[5] Id. 
[6] Corral Talciani, op. cit., p. 22, citando a Clemente de Diego, Felipe, Instituciones de Derecho Civil Español, Madrid, s.f., II, p. 434. 
[7] Corral Talciani, op. cit., p. 22, citando a Valverde y Valverde, Calixto, Tratado de Derecho Civil Español, Talleres Tipográficos Cuesta, 4 edición, Valladolid, 1938, t. IV, p. 10. 
[8] Corral Talciani, op. cit., p. 22.
[9] Corral Talciani, op. cit., p. 26, citando a Colombet, Claude, La Familia, Presses Universitaires de France, París, 1985, p. 14, « llega a sostener que resulta vano querer determinar los contornos de una institución demasiado evolutiva como la familia”.
[10] Plácido Vilcachahua, op. cit., p. 249.
[11] Plácido Vilcachahua, op. cit., p. 250.
[12] VII Congreso Internacional de Derecho de Daños, Responsabilidades en el Siglo XXI. Realizado en Buenos Aires Argentina. 
[13] Conclusión de la Ponencia No. 57 del VII Congreso Internacional de Derecho de Daños Responsabilidades en el Siglo XXI. Tema: Legitimación activa de los concubinos para reclamar indemnización por daño patrimonial ocasionado por la muerte de uno de ellos como consecuencia de un hecho ilícito. Por Jimena Cabrera Vouillat – Irene Rojo Brizuela. (El subrayado es nuestro). 
[14] Corral Talciani, op. cit., p. 92 y 93. 
[15] Corral Talciani, op. cit., p. 98. 
[16] ¿El Concubinato puede derivar derechos sucesorios?. Congreso Internacional de Derecho de Familia, Noviembre 2005. 
[17] Aportes de la Facultad de Derecho de la Universidad Femenina del Sagrado Corazón. Reflexiones sobre el anteproyecto de ley de reforma de la constitución. 
[18] Criterio adoptado en las Resoluciones Nº 343-98-ORLC/TR del 30 de septiembre de 1998 y Nº 11-2003-SUNARP-TR-L del 10 de enero de 2003. 

AUTOR:
Damián E. Rosas Torres
Estudios de Maestría en Derecho Civil y Comercial 
Maestrista en Derecho de Familia
damianrosas@latinmail.com 
Febrero 2007.

Articulos relacionados:
El Ius Cogens
Resumen:
Existe en la doctrina del derecho internacional, normas que están por encima de los tratados y de cualquier otro acuerdo celebrado entre sujetos de derecho internacional ...
Los Bienes Culturales y Naturales en la Provincia Granma. Protección Legal desde una óptica ambiental
Resumen:
El informe de tesis relacionado con la protección legal de los bienes culturales y natural en la provincia Granma, desde la óptica ambiental. Ha sido un trabajo municioso...
Dos casos sobre procedimiento y sanciones en el Derecho Tributario Colombiano sanción por envío de información errada y sobre el principio de no retroactividad
Resumen:
El 12 de septiembre de 2002 la sociedad “CCC” presentó dentro de la oportunidad legal, la información en medios magnéticos para el año gravable 2001. Por medio del pliego...
Los fines de la pena y las medidas de seguridad
Resumen:
Fines de la pena. Medidas de seguridad. Diferencias y semejanzas entre medidas de seguridad y penas. Relaciones entre la pena y la medida de seguridad. Los diversos siste...
Derecho comercial - El leasing
Resumen:
Antecedentes históricos. Definición del leasing. Naturaleza jurídica del leasing. Caracteres del leasing. Modalidades del leasing. Las cláusulas generales del leasing. De...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©