Ilustrados comunidad mundial educativa
Inicio | Escribenos
User: Pass: Recordar ó (Registrate!)

| !Publicar Articulo¡

Violencia intrafamiliar contra la mujer en un consejo popular del Policlínico Docente Universitario Cerro

Resumen: Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en el área correspondiente a los grupos básicos de trabajo B y C pertenecientes al Consejo Popular “El Canal” del Policlínico Docente Universitario Cerro, en el período comprendido de Enero a Junio de 2005, con el objetivo de caracterizar la violencia intrafamiliar hacia la mujer. Se efectuó un muestreo bietápico, seleccionándose una muestra de 396 pacientes que constituyó el 30 % de la población de mujeres de 20 a 59 años pertenecientes a 8 consultorios; las cuales cumplieron con los criterios de inclusión.
2,092 visitas
Rating: 0
Tell a Friend
Autor: Dra. Ariagna Alemán Matías y Otros Autores

INDICE 
RESUMEN
INTRODUCCIÓN
OBJETIVOS
MÉTODOS 
ANÁLISIS Y DISCUSIÓN DE LOS RESULTADOS
TABLAS Y GRÁFICOS
CONCLUSIONES 
RECOMENDACIONES 
REFERENCIAS BIBLIOGRAFÍCAS
BIBLIOGRAFIA CONSULTADA 
ANEXOS 

RESUMEN
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en el área correspondiente a los grupos básicos de trabajo B y C pertenecientes al Consejo Popular “El Canal” del Policlínico Docente Universitario Cerro, en el período comprendido de Enero a Junio de 2005, con el objetivo de caracterizar la violencia intrafamiliar hacia la mujer. Se efectuó un muestreo bietápico, seleccionándose una muestra de 396 pacientes que constituyó el 30 % de la población de mujeres de 20 a 59 años pertenecientes a 8 consultorios; las cuales cumplieron con los criterios de inclusión. 

Las técnicas utilizadas fueron una encuesta creada a los fines de la investigación y el Test de Funcionamiento Familiar (FF-SIL). Ambos instrumentos fueron aplicados de forma autoadministrada, individual o grupalmente. Para el análisis estadístico se calcularon intervalos de confianza para la proporción poblacional, se calcularon porcentajes y se utilizó la prueba no paramétrica Chi cuadrado con un nivel de significación de 0,05. Se encontraron los siguientes resultados: el 56,8 % de las mujeres son víctimas de violencia en el seno familiar; la violencia psicológica estuvo presente en el 91,5 % de las mujeres maltratadas. 

Se concluye que: los resultados obtenidos en la muestra estudiada se pueden extrapolar a la población femenina del Consejo “ El Canal”; la violencia psicológica estuvo presente en más de la cuarta parte de la muestra estudiada y las manifestaciones más frecuentes fueron los gritos y los insultos; la violencia contra la mujer se relacionó significativamente con el nivel de escolaridad y la ocupación así como con los factores de riesgo familiares: estructura familiar, hacinamiento y funcionamiento familiar.

INTRODUCCIÓN
El término violencia ha sido parte de las diferentes sociedades, familias e individuos desde el principio de la historia de la humanidad hasta nuestros días, es por esto que puede definirse de muchas maneras, según quién lo haga y con qué propósito. La OMS define la violencia como: El uso deliberado de la fuerza física o el poder, ya sea en grado de amenaza o efectivo, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o privaciones. La definición cubre también una amplia gama de actos que van más allá del acto físico para incluir las amenazas e intimidaciones (1).

La violencia como un problema social y de salud, afecta a todos sin tener en cuenta edad ni sexo y ha adquirido resonancia social en los últimos tiempos (2,3). En estos momentos se ha convertido en un factor negativo que va adquiriendo fuerza creciente en nuestra área y en el resto del mundo. Palpamos y sufrimos un mundo donde la violencia se ha convertido en una de las formas más usuales de resolver conflictos entre las personas (2).

La violencia es uno de los fenómenos más extendidos de nuestra época y su impacto se advierte no sólo en situaciones de abierto conflicto, sino que incluso en la resolución de problemas, a veces muy simples, de la vida cotidiana. En esa medida, se puede afirmar con certeza que muchas personas, en alguna etapa de sus vidas, han sido víctimas de violencia (3).

Consideramos la violencia intrafamiliar como toda acción u omisión cometida en el seno de la familia por uno o varios de sus miembros que de forma permanente ocasione daño físico, psicológico o sexual a otros de sus miembros, que menoscabe su integridad y cause un serio daño a su personalidad y/o a la estabilidad familiar. Según la literatura los grupos más vulnerables son los niños, mujeres, ancianos y discapacitados (4).

La mayor parte de la violencia intrafamiliar o violencia doméstica es violencia de género, se traduce en violencia dirigida de un hombre hacia mujeres (o niñas). Las mujeres son las principales víctimas porque se cree que tienen menor valor y menos poder en la sociedad que los hombres. Pero la violencia doméstica puede dirigirse en contra de cualquiera que tenga menos estatus o menos poder que el abusador, incluyendo a niños, hombres o padres ancianos (2,3). 

Sarduy Sánchez (2000) cita algunos ejemplos de violencia doméstica como golpear, abofetear, apuñalar o disparar a un miembro de la familia, insultar, avergonzar, humillar a alguien, hacer amenazas violentas, forzar a una mujer a tener relaciones sexuales, no permitir a una mujer salir o visitar a su familia y amistades, enterarse de todos los lugares donde va, no dejarla trabajar fuera de la casa, amenazarla con retirarle el apoyo emocional o financiero, gastar el dinero en alcohol cuando la familia necesita comida, forzar a alguien a trabajar y quitarle el salario, alimentar a las mujeres con menos comida que al resto de la familia(3).

Particularmente la violencia o malos tratos hacia la mujer afecta a millones de mujeres en el mundo entero, independientemente de su situación socioeconómica y cultural (2). 

La violencia contra la mujer es un problema generalizado en todas las sociedades, es una violación de los derechos humanos de la mujer y es también un problema de salud pública (5,6). Se define como cualquier acto de violencia basada en el género que produzca o pueda producir daños o sufrimientos físicos, sexuales o mentales en la mujer, incluidas las amenazas de tales actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada. Esta violencia se debe, fundamentalmente, a que son mujeres; hecho que recibe el nombre de violencia basada en el género y afecta a todas las esferas de sus vidas: su autonomía, su productividad, su capacidad para cuidar de sí mismas y de sus hijos, y su calidad de vida. Gran parte de esta violencia es perpetrada por los hombres y lo más importante es el hecho de que la violencia sufrida por las mujeres procede de hombres a quienes conocen y se produce dentro del llamado “puerto seguro” del hogar y la familia (7).

Efectivamente, existe una violencia que afecta desproporcionadamente a la mujer por su sola condición de pertenecer al sexo femenino, la que no se explica en forma exclusiva por su clase social o edad, por sus creencias religiosas o políticas, por su etnia o preferencia sexual. En los últimos años ha habido una paulatina forma de conciencia de que la mayor parte de las agresiones que se infligen sobre la población femenina tienen su explicación en su posición subordinada en la sociedad, se ha comenzado a identificar dichas conductas como una violencia relacionada con el género que refleja la asimetría existente en las relaciones de poder entre varones y mujeres, y que perpetúa la subordinación y desvalorización de lo femenino frente a lo masculino (3). 

Según Artiles de León (1998) existen diferentes formas donde se manifiestan los malos tratos hacia las mujeres:
1. Abuso emocional o psicológico: Toda acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos y decisiones de la mujer, por medio de la intimidación, amenazas directas o indirectas, humillación o cualquier otra conducta que implique un perjuicio en la salud psicológica, la autodeterminación o el desarrollo personal.
2. Abuso físico: Toda lesión física o corporal producida por una persona hacia la mujer que deja huellas o marcas visibles; ésta incluye golpes, bofetadas, empujones, entre otras.
3. Abuso sexual: Cuando alguien obliga a otra persona a participar en contra de su voluntad en actos sexuales con o sin penetración (2).

Para evitar y tratar un problema social como la violencia contra la mujer es necesario conocer sus causas. Aunque son muchas las teorías que intentan explicarla, el conocimiento de sus causas precisas sigue siendo escaso. Los diversos estudios efectuados no han podido identificar características concretas personales o de actitud alguna por las que determinadas mujeres pudieran ser más vulnerables a la violencia. Parece que el factor principal de riesgo para la violencia doméstica contra la mujer es, precisamente, el hecho de ser mujer (7). 

Mundialmente, los estudios identifican una lista constante de sucesos tachados de "desencadenar" violencia. En ellos están incluidos no obedecer al marido, contestarle de mal modo, no tener la comida preparada a tiempo, no ocuparse debidamente de los hijos o la casa, hacerle preguntas sobre el dinero o las presuntas amigas, ir a alguna parte sin su permiso, negarse a tener relaciones sexuales con él, o expresarle su sospecha de que no le es fiel (8,9,10,11). 

Si bien la violencia en el hogar tiene lugar en todos los grupos socioeconómicos, los estudios encuentran que las mujeres que viven en la pobreza tienen más probabilidad de experimentar actos de violencia que las mujeres de condición socioeconómica más alta (12,13,14). 

Esta situación socioeconómica inferior probablemente refleje una variedad de condiciones que, combinadas, contribuyen a aumentar el riesgo de convertir a la mujer en víctima. No está claro, sin embargo, por qué el riesgo de violencia aumenta con la pobreza, si se debe al bajo ingreso mismo o a otros factores que acompañan a la pobreza, como el hacinamiento o la desesperanza (15). 

En el enfoque ecológico del abuso se argumenta que no hay un único factor "causante" de la violencia, sino que varios factores se combinan para aumentar la probabilidad de que un hombre determinado en un ambiente determinado actúe violentamente contra una mujer. Se combinan normas sociales y culturales, como las que afirman la superioridad del hombre respecto a la mujer, con factores individuales, como el hecho de que el hombre haya sido o no maltratado en la niñez, para determinar la probabilidad de abuso. Cuanto mayor sea el número de factores de riesgo presentes, mayor será la probabilidad de violencia (15).

Las normas y los valores relacionados con los géneros que sitúan a la mujer en una posición subordinada con respecto al hombre mantienen y refuerzan la violencia doméstica contra ella. Aunque existen variaciones asociadas a la raza, la clase social, o la región geográfica, feministas y otros estudiosos identificaron las relaciones de desigualdad entre los géneros como la pieza clave de la violencia doméstica y sexual contra la mujer. Por tanto el contexto cultural específico desempeña un papel importante a la hora de definir los mecanismos por los que la desigualdad de géneros y otros factores influyen en la violencia (7, 16).

Las consecuencias de la violencia contra las mujeres son muy amplias e influyen en todos los aspectos de sus vidas, su salud y la de sus hijos y se extienden, además, al conjunto de la sociedad (7,17). Especialmente la violencia doméstica y el abuso sexual, conlleva a lesiones que oscilan desde hematomas y/o fracturas a lesiones graves que causan incapacidad permanente, como la pérdida de audición, infecciones de transmisión sexual incluido el VIH/SIDA, embarazo no deseado, dolor pélvico crónico asociado a veces a enfermedad inflamatoria pélvica, depresión, trastornos por ansiedad, trastorno por estrés postraumático, cefaleas, suicidio y muerte (3,4,7,16,17,18).

Aunque poco a poco ha dejado de estar oculta tras las paredes de los hogares y se ha convertido en un grave problema público, la violencia hacia las mujeres y su impacto socioeconómico apenas empieza a ser visible y a tomarse en cuenta (19,20,21).

En la República Dominicana los informes indican que en caso de violencia contra las mujeres los agresores son la pareja o la antigua pareja de las víctimas en 40-68 por ciento de los casos. En Georgia se ha comunicado que el 50 por ciento de las familias sufren alguna forma de violencia doméstica. En la India las estadísticas indican que 14 esposas son asesinadas por la familia de sus esposos cada día (22). Las estadísticas de los Países Bajos indican que unas 200.00 mujeres son objeto de violencia cada año por sus parejas íntimas (23). 

En la sociedad cubana como parte de la esencia del proyecto social revolucionario, expresada en la voluntad política del Estado las mujeres se han situado en paridad social con los hombres. La creación de las condiciones legales y estructurales para la equidad significa la premisa indispensable para enfrentar la violencia contra la mujer de manera macroestructural, con todas las implicaciones que tiene para minar desde su base el patriarcado como ideología, como sistema de relaciones sociales y como sostén cultural de las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres, causa última de la violencia contra la mujer.

Los resultados de los pesquisajes cubanos muestran la presencia del componente de género en la victimización femenina: los delitos en los que ellas son víctimas se producen mayoritariamente en la relación de pareja y en el espacio doméstico como ámbito privilegiado para agredirlas, ellas desempeñan el rol de agresoras en una proporción menor - casi siempre como alternativa al maltrato que padecen-, ellas reciben mayor ensañamiento de sus hombres cuando las agreden. 

Hasta la creación del Grupo de Trabajo Nacional para la Atención y la Prevención de la Violencia Familiar en 1997 los pocos estudios realizados abordaban aspectos puntuales y se realizaban de forma aislada. Los resultados más importantes de las investigaciones realizadas en el área de salud evidencian la presencia de violencia intrafamiliar en la comunidad y su incidencia en el espacio doméstico donde mayoritariamente ocurren las lesiones que reciben las mujeres, siendo sus compañeros de pareja los principales perpetradores del maltrato. Un elemento a tener en cuenta en estos resultados es la conclusión sobre la no distinción por situación económica, nivel escolar, color de la piel u otras que pudieran ser significativas.

Aunque internacionalmente no existen estadísticas macrosociales confiables que den cuenta de la magnitud y frecuencia de la violencia familiar sí muestran sus tendencias de comportamiento las que al compararse con lo que arrojan los estudios realizados en Cuba se puede presumir que en nuestro país no es un fenómeno tan recurrente como en otras partes del mundo, aún cuando sus manifestaciones y características parecen ser similares a la media internacional.

La creación en 1997 del Grupo Nacional para la Prevención y Atención de la Violencia Familiar, particularmente la perpetrada contra la mujer, coordinado por la F.M.C., marcó una nueva etapa en el tratamiento del tema, porque permite coordinar acciones encaminadas a abordarlo en forma sistémica, desde una perspectiva multidisciplinaria y multisectorial (24).

El problema general que afecta a todas las fuentes primarias de información sobre violencia doméstica es el elevado subregistro de eventos de violencia contra la mujer derivado del hecho de que una proporción indeterminada de sobrevivientes no hacen la denuncia o no buscan asistencia médica por diversas razones. Además el sector salud detecta y registra la violencia en aquellos casos que es visible, y se asocia el acto violento, a la lesión física, pero posee mínimos registros de la violencia que se produce en la cotidianidad del hogar, que no mata pero que perjudica la calidad de vida y por lo tanto el estado de salud. Es uno de los factores por los cuales los registros de morbilidad por violencia son escasos (3).

Por su importancia a nivel mundial, en diciembre de 1999, la 54ª sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 54/134 en la que declaraba el 25 de noviembre Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. El origen del 25 de noviembre se remonta a 1960, año en el que las tres hermanas Mirabal fueron violentamente asesinadas en la República Dominicana por su activismo político. Las hermanas, conocidas como las "mariposas inolvidables" se convirtieron en el máximo exponente de la crisis de violencia contra la mujer en América Latina. El 25 de noviembre ha sido la fecha elegida para conmemorar sus vidas y promover el reconocimiento mundial de la violencia de género. Este día se ha celebrado en América Latina desde los años 80. Fuente: UNIFEM (Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer)

Lo antes expuesto nos hace reflexionar acerca de que vencer esta herencia de violencia legada por el pasado, no es alcanzable a corto tiempo, pero no por ello irrealizable. No por negarla o no reconocerla dejará de existir. No se trata de aprender a vivir con la violencia, sino a percibirla como un fenómeno controlable y transformable. Las generaciones futuras tienen derecho a crecer en un mundo de paz, sin violencia; lo que se traducirá en salud, bienestar y calidad de vida para todos. 

Debido a la actualidad mundial que reviste el tema y la escasez de investigaciones a nivel nacional nos proponemos profundizar en el estudio de la violencia, en particular de la violencia contra la mujer, y al investigar esta problemática contribuir al conocimiento del tema, aproximarnos a su comprensión y reconocer su existencia.

OBJETIVOS
GENERAL:
Caracterizar la violencia intrafamiliar contra la mujer en la población correspondiente a los Grupos Básicos de Trabajo B y C del Policlínico Docente Universitario Cerro.

ESPECÍFICOS:
· Identificar la presencia de violencia intrafamiliar contra la mujer y el miembro maltratador en la población estudiada.
· Describir las formas de violencia contra la mujer y sus manifestaciones en esta población.
· Relacionar la presencia de violencia intrafamiliar hacia la mujer con algunas características psicodemográficas.
· Relacionar la presencia de violencia contra la mujer con factores de riesgo familiares.

MÉTODOS
Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en el área de salud correspondiente a los Grupos Básicos de Trabajo (GBT) B y C pertenecientes al Consejo Popular “El Canal” del Policlínico Docente Universitario Cerro, en el período comprendido de Enero a Junio de 2005, con el objetivo de caracterizar la violencia intrafamiliar hacia la mujer.

UNIVERSO Y MUESTRA
Para determinar el tamaño de la muestra a estudiar se realizó un muestreo bietápico: en la primera etapa de los 30 consultorios médicos que conforman los GBT B y C, se escogieron 8 aleatoriamente, partiendo de que cada consultorio constituye un conglomerado; el universo estuvo conformado por 1306 mujeres de 20 a 59 años de edad pertenecientes a 8 consultorios escogidos. 

En la segunda etapa se seleccionó la muestra por muestreo simple aleatorio y quedó conformada por 396 pacientes, que constituye el 30% de la población de mujeres 20 a 59 años de edad pertenecientes a estos 8 Consultorios; tamaño muestral tomado a conveniencia de la autora.

CRITERIOS DE INCLUSIÓN DE LA MUESTRA
- Tener de 20 a 59 años de edad.
- Consentimiento de las personas a participar en el estudio.
- Pertenecer al Policlínico Docente Cerro (GBT B y C).
- Residir en el área de salud en el momento de realizarse la investigación.
- No tener afecciones físicas y/o mentales que obstaculicen la aplicación del instrumento.

TÉCNICAS Y PROCEDIMIENTOS
La unidad de análisis fue la información registrada de cada mujer en la encuesta confeccionada al efecto por el equipo investigador del proyecto de investigación “Maltrato Intrafamiliar” del Policlínico Cerro (anexo 1).

La encuesta incluyó preguntas abiertas, cerradas y de elección múltiples y estuvo dividida en varias áreas:
I. Corresponde a los datos generales de la entrevistada
II. Se recogen los datos en relación a la composición familiar
III. Situación económica
IV. Condiciones de la vivienda
V. Se recogen los datos en relación con la familia en cuanto a la presencia o no de violencia, la vivencia de las mismas por la mujer y el funcionamiento familiar.

Se aplicó además el Test de funcionamiento familiar a cada una de las entrevistadas (anexo 2), el cual es un instrumento confeccionado por autores cubanos (25) que posibilita establecer un criterio homogéneo del funcionamiento familiar. Consta de 14 ítem donde las categorías que se miden son: cohesión, armonía, comunicación, adaptabilidad, afectividad, roles y permeabilidad. 

Para las normas de calificación del instrumento se tomaron como punto de partida las cinco categorías de la escala Likert a la cual se le designa una puntuación entre 5 y 1, que va desde:
Casi siempre 5 ptos
Muchas veces 4 ptos
A veces 3 ptos
Pocas veces 2 ptos 
Casi nunca 1 ptos

La puntuación final se obtuvo de la suma de los puntos por ítem. Según la puntuación obtenida se define cualitativamente el funcionamiento familiar en las siguientes categorías: 
70-57 puntos - Familia funcional
56-43 puntos - Familia moderadamente funcional
42-28 puntos - Familia disfuncional
27-14 puntos - Familia severamente disfuncional

La encuesta y el Test de funcionamiento familiar (FF-SIL) fueron aplicados por la autora del trabajo en el consultorio del médico de la familia o en visitas de terreno, de forma auto administrada y con carácter grupal siempre que fue posible.

A cada una de las mujeres se le pidió su consentimiento para ser incluida en el estudio, enfatizando en que su autorización sería totalmente voluntaria y no representaría compromiso alguno, ya que de considerarlo oportuno sería retirada del estudio, sin ocasionarle, por ello, trastorno alguno en su interacción con el Sistema de Salud, pues lo datos incluidos en el mismo permanecerían anónimos y serían utilizados sólo con fines docentes y científicos. Una vez cumplido este requisito esencial se le explicaron los objetivos del trabajo. 

Para dar respuesta al objetivo número 1, se estudiaron las variables: presencia de maltrato y miembro maltratador. 

Presencia de maltrato: se consideró que existe violencia si la mujer plantea al menos una de las situaciones recogidas en el inciso a) del acápite V. (anexo 1)
Miembro maltratador: aquella persona que ejerce maltrato contra la mujer dentro del núcleo familiar y puede o no tener lazos consanguíneos. 

El objetivo número 2 se cumplió a partir de los resultados obtenidos en el acápite V de la encuesta (inciso a), donde quedaron descritas las formas de violencia presentes en esta población y sus manifestaciones:
Violencia física: Toda lesión física o corporal producida por una persona hacia la mujer que deja huellas o marcas visibles. Ejemplos: Golpear, abofetear, quemar, empujar, apuñalar, disparar.

Abuso emocional o psicológico: Toda acción u omisión destinada a degradar o controlar las acciones, comportamientos y decisiones de la mujer. Ejemplos: Insultarla, tratarla sin respeto o avergonzarla, culparla sin razón, intimidarla, amenazarla directa o indirectamente, humillarla, no permitirle salir o visitar a su familia y amistades, no dejarla trabajar fuera de la casa, amenazarla con retirarle el apoyo emocional o financiero.

Para dar cumplimiento al objetivo número 3 se relacionaron las mujeres identificadas como víctimas de violencia con las siguientes variables psico-demográficas presentes en los acápites I, II c) y V b):
Edad: en años cumplidos. Se agruparon en decenas: 20-29, 30-39, 40-49, 50-59.
Nivel escolar: último nivel escolar vencido (Primaria, secundaria básica, preuniversitario, universitario).
Ocupación: Estudiante, Ama de casa, trabajadora, jubilada.
Estado civil: Casada, divorciada, unida, soltera.
Vivencia del maltrato: Se explora la percepción que tiene la mujer de si es o no maltratada en su medio familiar.

Para dar cumplimiento al objetivo número 4 se relacionaron las mujeres identificadas como victimas de violencia con los siguientes factores de riesgo familiares presentes en los acápites II, III, IV y V c) y se aplicó el Test de funcionamiento familiar.

Los factores de riesgo seleccionados se relacionan a continuación:
Estructura familiar: composición por integrantes del núcleo familiar y se clasifica en:
- Nuclear: Integrada por una pareja con uno o varios hijos, o sin ellos, por uno de los miembros de la pareja con su descendencia. Incluye la pareja sin hijos, los hijos sin padres en el hogar, los hijos de uniones anteriores y la adopción y el equivalente a pareja.
- Extensa: Integrada por una pareja con hijos cuando al menos uno de los hijos convive con su pareja en el hogar, con su descendencia o no. Incluye abuelos y nietos sin la presencia de los padres.
- Ampliada: Cuando a la familia nuclear o extensa se integran otros parientes que no pertenecen al mismo tronco de descendencia generacional.
Hacinamiento: Es igual al número de personas que duermen en la vivienda entre el número de locales en que duermen las personas. 
Con hacinamiento: Cuando el número de personas que duermen en cada habitación es superior a dos. 
Sin hacinamiento: Cuando el número de personas que duermen en cada habitación es menor o igual a dos.
Situación económica: Se evaluó de acuerdo a los ingresos personales presentes en el núcleo familiar y la satisfacción o no de las necesidades.
- Buena: Cuando existen ingresos personales en la vivienda por cualquier vía en que lleguen estos y los mismos cubren las necesidades del medio familiar.
- Regular: Cuando existen ingresos personales en la vivienda y los mismos no cubren las necesidades del medio familiar.
- Mala: Cuando no existen ingresos personales propios y no se cubren las necesidades de la familia.
Condiciones de la vivienda: Incluye las características estructurales de la vivienda (tipo de vivienda, características del techo y paredes), así como las características del servicio sanitario.
- Buena: Casa o apartamento con techo de viga o placa en buenas condiciones, paredes de mampostería no deterioradas y sin filtraciones, y con servicio sanitario dentro de la vivienda.
- Regular: Casa, apartamento o habitación en ciudadela que presenta algún deterioro en paredes y/o techo y mantiene servicio sanitario dentro de la vivienda.
- Mala: Cualquier tipo de vivienda con deterioro del techo y paredes, con filtraciones y servicio sanitario fuera de la vivienda.
Presencia de maltrato en el medio familiar: Explora la percepción de la encuestada acerca de la presencia o no de maltrato hacia otras personas en su hogar. 
Disfuncionabilidad familiar: Se evaluó de acuerdo a la percepción de la encuestada acerca del funcionamiento de su familia, a través del Test de percepción del funcionamiento familiar (FF-SIL). 

Se realizó el diagnostico del funcionamiento familiar según la puntuación total de la prueba (FF-SIL) reagrupando a los efectos de nuestra investigación las categorías del funcionamiento familiar en dos grupos: 
Familia funcional: incluye las funcionales y las moderadamente funcionales.
Familia disfuncional: incluye las disfuncionales y las severamente disfuncionales. 
Una vez procesados los datos manualmente, estos se incorporaron a una base de datos creada en el sistema Microsoft Excel.
Análisis estadístico: Para la realización del análisis estadístico se calcularon intervalos de confianza para la proporción poblacional, para el análisis de las variables se calcularon porcentajes y para determinar la asociación entre variables cualitativas se utilizó la prueba no paramétrica Chi cuadrado (X2). El nivel de significación que se utilizó para todas las pruebas de hipótesis estadísticas fue de α=0,05.
El análisis estadístico se realizó a través de la exportación de la base de datos automatizada a un sistema estadístico computacional SPSS.
Los resultados son presentados en tablas simples y/o de contingencia y en gráficos con los valores estadísticos utilizados. 

ANÀLISIS Y DISCUSIÒN DE LOS RESULTADOS
Aunque las mujeres también cometen actos de violencia contra los hombres, la mayoría de las veces sucede de forma inversa, como se refleja en este trabajo. En la Tabla 1 se puede observar que el 56,8% de las mujeres incluidas en nuestro estudio son víctimas de violencia en el seno familiar. Se calculó el intervalo de confianza para la proporción de mujeres maltratadas en la población, a partir de este resultado obtenido en la muestra estudiada, y se obtuvo que este se encuentra entre 35%-79% con un nivel de significación de α=0.05. 

El cálculo del intervalo de confianza nos permite hacer inferencia de la problemática estudiada en la población de donde obtuvimos la muestra; como podemos apreciar en el resultado encontrado (56,8 % de mujeres victimas de violencia); tiene representatividad en la población.

Múltiples son los estudios a nivel internacional en relación al tema de la mujer donde se refleja la alta incidencia de violencia contra estas. En casi 50 encuestas de población de distintas partes del mundo, un 10% a más del 50% de las mujeres declararon haber sido golpeadas o maltratadas físicamente por un compañero íntimo en algún momento de la vida (18). Un estudio realizado en Suecia puso al descubierto que un 70 por ciento de las mujeres habían experimentado alguna forma de violencia (23). 

Estudios realizados en el Primer Nivel de Atención, en México reflejan el incremento en forma alarmante de los casos de violencia intrafamiliar, fundamentalmente contra la mujer (26). En Estados Unidos, cada año más de un millón de mujeres sufren malos tratos, y como promedio cada 15 segundos una mujer es maltratada físicamente por un hombre al que conoce (27,28)

Estudios nacionales revelan resultados similares como el de Culay Pérez (2000) donde de 310 mujeres encuestadas, 226 (72,9%) reportaron algún tipo de violencia (29). 

En nuestro país, con el triunfo revolucionario, muchos son los logros obtenidos en cuanto al desarrollo y crecimiento de la mujer cubana y su incorporación al espacio público. No obstante podemos apreciar que se sigue presentando el fenómeno de violencia contra la mujer, que si bien no se da con las características de otros países, está presente en el contexto social cubano y presente en el seno de nuestras familias. 

En nuestra investigación al analizar el comportamiento de las diferentes formas en que se ejerce la violencia intrafamiliar se observó un franco predominio de la violencia psicológica (Tabla 2). Esta fue reportada por el 91,5 % de las mujeres violentadas. La violencia física no fue reconocida de forma exclusiva por ninguna de las víctimas. 

Estudios en el mundo reflejan también que el maltrato físico en las relaciones íntimas casi siempre va acompañado de abuso psicológico (19,20,21). A esta misma afirmación arribó Vizcarra L (2001) en su estudio en la población de Temuco, Chile (31). 

Culay Pérez (2000) y Almenares Aleaga (1999) comprobaron también que el mayor porcentaje de violencia encontrada fue la psicológica en un 51,32 % y un 90 % respectivamente (29,30). 

Los gritos y los insultos fueron las manifestaciones más frecuentes de violencia en las mujeres estudiadas según muestra el Gráfico 1 con un 39% y un 30% respectivamente. Los golpes como manifestación más frecuente de violencia física solo se reportó en un 6% de las encuestadas. 

Resultados similares obtuvo Almenares Aleaga (1999) donde la violencia se caracterizó por el hostigamiento verbal, gritos, insultos, amenazas, lo que coincide con nuestro estudio (30).

Los resultados dados en las investigaciones antes señaladas así como los datos obtenidos en nuestra práctica profesional denotan que los actos de violencia se dan en primera instancia de forma psicológica, en cualquiera de sus manifestaciones para pasar a concomitar con la violencia física.

En nuestro estudio se determinó que los esposos son los que más perpetran maltrato hacia las mujeres ya que 208 mujeres reportaron haber sido violentadas por su compañero íntimo para un 92,4% (Tabla 3). 

Durante el año 2001 la mitad de las mujeres asesinadas en el mundo perdieron la vida a manos de sus parejas sentimentales (17) y a pesar de que los varones también son víctimas de la violencia doméstica, las mujeres tienen 12 veces más probabilidades de experimentar malos tratos a manos de su compañero sentimental que los hombres (28). 

Según un informe de 2002 de la Organización Mundial de la Salud, estudios realizados en Australia, el Canadá, Israel, Sudáfrica y los Estados Unidos indicaban que del 40 al 70 por ciento de las mujeres asesinadas lo habían sido por sus parejas íntimas, habitualmente en el contexto de una relación abusiva. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa de que en el Reino Unido el 40 por ciento de las víctimas de homicidios de mujeres son asesinadas por sus esposos o novios (23).

En las Américas, una de cada tres mujeres ha sido víctima de actos de violencia, la mayoría de las veces en su propio hogar, y a manos del cónyuge o de un familiar (7,18).

En el trabajo de Lugo Jauriga (2002) se determinó que los esposos fueron los victimarios por excelencia (32) lo que corresponde con lo hallado en nuestra investigación. 

Algunos autores como Reyes Blanco y Penta Canales (2000) afirman que no siempre la violencia intrafamiliar ocurre entre cónyuges, sino que también pueden suceder entre otros familiares por situaciones conflictivas donde media la pasión, el ofuscamiento y la emotividad (33). 

Esto coincide con nuestro estudio donde en unos caso los hijos y en otros los padres cometen también actos de violencia contra las mujeres en su propio hogar.

Resultó de nuestro interés, aunque no forma parte de un objetivo específico de nuestra investigación, relacionar el victimario con la manifestación de violencia que más perpetra contra la mujer. Para esto se calcularon intervalos de confianza para la proporción poblacional con un nivel de significación de α=0.05 y según se refleja en la Tabla 4 los hijos son los que más critican a las mujeres, los padres los que mas manifiestan burlas hacia ellas y los esposos son los mayores responsables de los insultos, golpes, amenazas y gritos. 

Al analizar la distribución de la muestra en relación con la edad encontramos que los intervalos de edades de 30 a 39 años y de 20 a 29 años con un 37,3 % y 31,3 % respectivamente fueron en los que se aglutinó la mayoría de las mujeres estudiadas lo cual no guarda relación con la distribución poblacional encontrada en el área estudiada según reporte de la dispensarización obtenido en el Departamento de Estadística del Policlínico Docente Universitario Cerro.

En relación a las mujeres violentadas y la distribución por edad se obtuvo que los grupos de 20 a 29 y de 30 a 39 años fueron en los que más se reportó violencia intrafamiliar con un 41,3 % y un 34,2 % respectivamente del total de víctimas (Tabla 5) con una tendencia a disminuir a medida que se incrementa la edad. 

Internacionalmente no se encontraron investigaciones con un rango de edades tan amplio como el nuestro por lo que no tuvimos patrón de comparación. En estudios nacionales Culay Pérez (2000) y Lugo Jauriga (2002) encontraron similares resultados a los nuestros (29,32).

En la Tabla 6 podemos apreciar que la mayor parte de la población estudiada alcanza el nivel medio superior lo cual está en correspondencia con los resultados educacionales logrados hoy día en nuestro país. La violencia intrafamiliar es mayormente reportada también por las mujeres con este mismo nivel (49,3%) mientras que el 14,2% de las mujeres víctimas de violencia tienen un nivel escolar superior. En nuestro estudio se determinó que existe asociación entre la violencia y el nivel de escolaridad (p=0,014< 0,05).

En el estudio de Klevens Joanne (2001) en Colombia la violencia se asoció con menor nivel de escolaridad resultado que no coincide con lo obtenido en nuestra investigación (34).

Culay Pérez (2000) en su estudio en Camagüey, reportó que las 2/3 partes (69,02%) de las mujeres violentadas tenían un alto nivel de escolaridad 114 nivel preuniversitario y 42 nivel universitario, similar al nuestro. 

Este hecho nos desmitifica la alusión que se hace de que la violencia familiar solo se da en las clases socialmente más bajas, económica o culturalmente, lo cual reseñaremos más adelante.

Al analizar la ocupación de las mujeres estudiadas (Tabla 7) predominaron las trabajadoras con 207 mujeres para un 52,2% del total. Este resultado obedece a que la mujer cubana, fundamentalmente en el área urbana, después del triunfo de la Revolución ha tenido una integración social que ha ido en ascenso hasta nuestros días. 
De estas, 123 son sufren maltrato en su hogar para un 54,6% del total de víctimas, seguido de las amas de casa con 77 mujeres (34,2%). Mediante el estadígrafo Chi cuadrado pudimos determinar que existe relación entre la ocupación de las mujeres y el hecho de ser victimas de violencia (p=0,000<0,05). 

Valdez Rojas (2002) al abordar el tema referido a la ocupación encontró que las más maltratadas fueron las amas de casa en un 54,2 % (35). En el estudio de Lugo Jauriga (2002) las amas de casa constituían el 60,8% (30). En cambio Culay Pérez (2000) obtuvo predominio de la mujer trabajadora con 192 mujeres (84,95 %), seguido de las amas de casa con 25 (11,06 %) resultados que concuerdan con nuestra investigación (29). 

En nuestro estudio quisimos tomar en consideración el criterio o la percepción de las mujeres victimas de violencia con relación a si se consideran o no maltratadas y se obtuvo que de 225 victimas solo 55 tienen ese criterio de sí mismas para un 24,5% del total de mujeres maltratadas. En cambio 170 (75,5%) no perciben las situaciones de maltrato, que ellas mismas reflejaron que se perpetran contra ellas, como algo fuera de lo normal en la vida cotidiana de la familia (Tabla 8). Al revisar el tema no se encontraron estudios que hayan tenido en cuenta la percepción de las mujeres en relación con la violencia.

En ocasiones tanto los hombres como las mujeres aceptan y toleran la violencia en el hogar. Algunas esposas dicen que las golpean porque no han tenido hijos o porque no han realizado los quehaceres domésticos lo que denota una culpabilización en la situación presentada. Otras simplemente aceptan la violencia como parte de la vida matrimonial. 

Para esas mujeres, y muchas otras, ese tipo de violencia es parte de su vida cotidiana por lo que consideramos que la violencia contra la mujer en el seno familiar se legitimiza y naturaliza y esto esta dado porque en el imaginario social se perpetúan un sinnúmero de tabúes y mitos relacionados tanto con la familia como con las relaciones de pareja. 

Algunos ejemplos de estos mitos se exponen a continuación:
- Los casos de violencia son escasos, no representan un problema grave.
- Te he dado la vida por lo tanto me perteneces.
- La violencia y el amor no coexisten en la familia.
- A las mujeres que son maltratadas por su pareja les gusta, de lo contrario no se quedarían con él.
- Las víctimas propician el maltrato pues con su conducta provocan.

En la Tabla 9 se observa una distribución muy similar de la estructura familiar en el total de mujeres estudiadas. Pero al analizar la estructura familiar con respecto a la presencia de maltrato contra la mujer se aprecia un predominio de las familias extensas y ampliadas con 36,8% en ambas. 

Flake (2005) en su investigación realizada en Perú revela que los hogares con violencia se caracterizaron por ser familias extensas (36) resultado que se corresponde con nuestro estudio. Almenares Aleaga (1999) en su estudio realizado en Jaimanitas arribó a similares resultados al hallar un predominio de familias ampliadas (57%).

El incremento en las familias en el hogar se debe a la permanencia de varias generaciones en el mismo hogar, situación muy frecuente en nuestro país en la actualidad.

En nuestro estudio el 65,9% de las mujeres viven en hogares con hacinamiento (Tabla 10); lo cual se corresponde con las características existentes en las viviendas del territorio estudiado, con un espacio físico insuficiente para el número de personas que conviven. 

Al relacionar el hacinamiento con la presencia de violencia contra la mujer podemos observar que de las 225 mujeres maltratadas 158 (70,2%) viven en condiciones de hacinamiento como se muestra en la Tabla 10. 

Flake DF (2005) considera el hacinamiento como factor de riesgo importante para que se propicie el maltrato (36). En nuestro país no encontramos estudios que utilicen la variable hacinamiento con relación al la violencia por lo que no pudimos establecer comparación en este sentido.

Consideramos el hacinamiento como un importante factor de riesgo familiar pues en nuestra opinión, el poco espacio físico se convierte en un detonador ante los problemas y conflictos que acontecen en la cotidianidad de las familias

Al aplicar Chi Cuadrado para determinar asociación entre la violencia y las variables expuestas anteriormente se encontró que existe relación significativa entre la violencia y la estructura familiar (p=0,005<0.05) y la violencia y la presencia de hacinamiento (p=0,03<0,05).

En la Tabla 11 se observa un franco predominio de las condiciones económicas regulares en un 56,3% del total de las mujeres estudiadas, y al analizar este factor de riesgo con las mujeres violentadas se obtuvo de manera muy similar ya que 126 víctimas de violencia (56%) reportaron condiciones económicas regulares. 

No se encontró relación entre la situación económica y la violencia contra la mujer (p=0,8>0,05) lo que concuerda con que la violencia afecta a familias de todas las razas, etnias y niveles económicos. 

Particularmente la violencia o malos tratos hacia la mujer afecta a millones de mujeres en el mundo entero, independientemente de su situación socioeconómica y cultural (2,3)

Si bien la violencia en el hogar tiene lugar en todos los grupos socioeconómicos, los estudios encuentran que las mujeres que viven en la pobreza tienen más probabilidad de experimentar actos de violencia que las mujeres de condición socioeconómica más alta (12, 13, 14).

No está claro por qué el riesgo de violencia aumenta con la pobreza, si se debe al bajo ingreso mismo o a otros factores que acompañan a la pobreza, como el hacinamiento (15).

La pobreza por sí misma no genera violencia, pero cuando ocurre dentro de un marco propicio de desigualdad, los de menor entrada económica son a la vez víctimas y autores predilectos de la violencia. Por ello en la familia donde aparece este fenómeno, generalmente la mujer está subordinada económicamente al hombre, resultado observado también por otros autores (30, 32, 34).

Las condiciones regulares de la vivienda se reportó en 117 mujeres víctimas de violencia intrafamiliar para un 52% del total de víctimas, como muestra la Tabla 12. Esto está en correspondencia con las condiciones estructurales de las viviendas del municipio Cerro donde se realiza esta investigación y que a modo general están deterioradas y muchas en muy mal estado. Se determinó que no existe relación entre las condiciones de la vivienda y la violencia intrafamiliar (p=0,2>0,05).

El 62,8% de las familias de las mujeres encuestadas presenta problemas con la funcionabilidad familiar (dificultades en la comunicación, cohesión, estructura de poder, dificultades para vivenciar y demostrar emociones positivas y para cumplir funciones y responsabilidades negociadas en el núcleo familiar) como se muestra en la Tabla 13.

Al analizar el funcionamiento de las familias de las mujeres víctimas de maltrato, reveló también un predominio de familias disfuncionales en 215 mujeres de un total de 225 lo que representa el 95,5%. Resulta por tanto importante destacar que se constató significación estadística al establecerse relación entre la violencia intrafamiliar y el funcionamiento familiar (p=0,000<0,05).

No se encontraron apuntes en la bibliografía internacional revisada sobre esta variable y la violencia lo cual limitó la discusión en ese sentido. En estudios de investigadores cubanos como el de Almenares Aleaga (1999) reportan resultados similares al encontrar un mayor porciento (56%) también de familias disfuncionales (30).

Al considerar la percepción de las encuestadas acerca de la presencia o no de maltrato hacia otras personas en su hogar, arrojó resultados muy similares a los de la percepción del maltrato hacia ellas mismas ya que un 72,8% de las mujeres que sufren violencia, no se consideran violentadas y tampoco reportan violencia hacia otros familiares en su hogar (Tabla 14).

Esto tiene una estrecha relación con lo que habíamos mencionado anteriormente de que la violencia, a fuerza de cotidiana, se vuelve imperceptible, no se le da el espacio que requiere en la conciencia individual y colectiva, pues al tratarse de una realidad compleja, unas se resisten a percibirla y/o se les dificulta pensarla.

Tabla 1. Presencia de violencia contra la mujer.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005


Tabla 2. Formas de violencia contra la mujer
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

Gráfico 1 
Manifestaciones más frecuentes de 
violencia contra la mujer.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005


Tabla 3 
Miembros maltratadores más frecuentes.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

*El porciento se obtiene del total de mujeres que sufren violencia

Tabla 4 
Manifestaciones más frecuentes de violencia 
contra la mujer y miembro maltratador.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

Tabla 5 
Presencia de violencia contra la mujer 
según grupos de edad.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

Tabla 6 
Presencia de maltrato hacia la mujer y 
Nivel de escolaridad.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

p=0,014<0,05

Tabla 7 
Mujeres víctimas de violencia intrafamiliar y 
Ocupación
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

p=0.000<0,05

Tabla 8 
Percepción del maltrato en mujeres víctimas de violencia.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

Tabla 9 
Presencia de maltrato contra la mujer y 
Estructura Familiar.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

p=0,005<0.05

Tabla 10 
Presencia de maltrato contra la mujer y Hacinamiento.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

p=0,03<0,05

Tabla 11
Presencia de maltrato contra la mujer y 
Situación económica.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005


p=0,8>0,05

Tabla 12
Presencia de maltrato contra la mujer y 
Condiciones de la vivienda.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005

p=0,2>0,05

Tabla 13
Presencia de maltrato contra la mujer y 
Funcionamiento Familiar.
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005


p=0,000<0,05

Tabla 14
Percepción de Maltrato hacia otros 
miembros de la familia. 
Policlínico Docente Universitario Cerro.
2005


CONCLUSIONES
· En el 56,8 porciento de la muestra estudiada está presente la violencia contra la mujer en el seno familiar.

· Los resultados obtenidos se pueden extrapolar a la población femenina residente en el Consejo Popular “El Canal”.

· La violencia psicológica estuvo presente en más de la cuarta parte de la s mujeres victimas de violencia, y las manifestaciones más frecuentes de ella fueron los gritos y los insultos.

· Existen diferencia en cuanto a las manifestaciones de violencia contra la mujer perpetradas por esposos, padres e hijos.

· El miembro maltratador por excelencia fue el esposo.

· La presencia de violencia contra la mujer se relacionó significativamente con el nivel de escolaridad y la ocupación.

· Los factores de riesgo familiares que se relacionaron significativamente con la presencia de violencia contra la mujer fueron: la estructura familiar, el hacinamiento y el funcionamiento familiar.

RECOMENDACIONES
Presentar los resultados de la investigación ante el Consejo de Dirección del Policlínico, así como a los factores del Consejo Popular “El Canal” y a la Federación De Mujeres Cubanas del Municipio Cerro.

Continuar la investigación en el área correspondiente al Consejo Popular “Las Cañas” lo cual nos permitirá comparar resultados y caracterizar la violencia contra la mujer en el área de salud.

Efectuar talleres de capacitación sobre la temática de violencia contra la mujer en la comunidad, donde participen diferentes actores sociales para sensibilizar a la población sobre este tipo de problema, con el objeto de detectar y brindar atención oportuna, impidiendo que este tipo de conducta se convierta en una "herencia dañina".

Promover la investigación, capacitación y divulgación sobre la violencia contra la mujer en el personal de la Salud para contribuir al conocimiento del tema y reconocer su existencia.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
1. Organización Mundial de la Salud. Informe mundial sobre la violencia y la salud. Ginebra; 2002. 

2. Artiles de León JI comp. Violencia y Sexualidad. La Habana: Editorial Científico-Técnica, 1998: 24-25.

3. Artiles de León JI. Salud y violencia de gànero en: Género: salud y cotidianidad. Ed. Científico-Técnica, La Habana 2000: 205- 219.

4. Almenares Aleaga M, Louro Bernal I, Ortiz Gómez MT. Comportamiento de la violencia intrafamiliar. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 1999; 15(3):285-92.

5. UNIFEM (Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer). Ni un minuto más - Violencia contra la mujer en el mundo. MMUR [en línea] 2004 Noviembre 25 [fecha de acceso 3 de febrero de 2005]. URL Disponible en:
http://www.un.org/spanish/Depts/dpi/boletin/mujer/minuto.html

6. Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Componentes claves para leyes y políticas contra la violencia doméstica contra las mujeres. Hoja informativa. Programa mujer, salud y desarrollo. MMUR [en línea] 2003 Noviembre 8 [fecha de acceso 4 de febrero de 2005]. ). URL Disponible en: 
http://www.paho.org/Spanish/AD/GE/VAWLawsp.pdf.

7. García Moreno C. Violencia contra la mujer: género y equidad en la salud. Organización Panamericana de la salud. Publicación ocasional No.6, 2000.

8. Gonzalez Montes S. Domestic violence in Cuetzalan, Mexico: Some research questions and results. Center for Health and Gender Equity (CHANGE), ed. Proceedings of the Third Annual Meeting of the International Research Network on Violence Against Women, CHANGE, 1998: 36-41.

9. Michau L. Community-based research for social change in Mwanza, Tanzania. Center for Health and Gender Equity (CHANGE), ed. Proceedings of the Third Annual Meeting of the International Research Network on Violence Against Women, Washington D.C., CHANGE, 1998: 4-9.

10. Osakue G, Hilber AM. Women's sexuality and fertility in Nigeria. In: Petchesky R. and Judd K. Negotiating Reproductive Rights. London, Zed Books Ltd. 1998:180-216.

11. Visaria L. Violence against women in India: Evidence from rural Gujarat. In: Domestic Violence in India. Washington D.C., International Center for Research on Women. Sep. 1999:9-17.

12. Gonzales de Olarte E, Gavilano Llosa P. Does poverty cause domestic violence? Some answers from Lima. In: Morrison AR. and Biehl ML. Too Close to Home: Domestic Violence in the Americas. Washington, D.C., Inter-American Development Bank. 1999:35-49.

13. Martin SL, Tsui AO, Maitra K, Marinshaw R. Domestic violence in northern India. American Journal of Epidemiology 1999;150(4):417-426. 

14. Rosales Ortiz J, Loaiza E, Primante D, Barberena A, Blandon Sequeira L, Ellsberg M. Encuesta Nicaraguense de demografía y salud, 1998. Managua, Nicaragua, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, 1999.

15. Counts D, Brown JK, Campbell JC. To Have and To Hit. 2nd ed. Chicago, University of Chicago Press, 1999.

16. Muñiz Ferrer MC, Ferrer Marrero D, González Pérez J, Jiménez García Y. Violencia intrafamiliar: Su presentación en un área de salud. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 2000; 16(5):468-73.

17. Elósegui G. El costo de la violencia. Rev. Vida Sexo Salud, 2002; 2, 4-7.

18. Heise L, Ellsberg M, Gottemoeller M. Ending violence against women. Populations Reports, Series L, No. 11. Baltimore, Maryland: Population Information Program, Johns Hopkins School of Public Health, 1999.

19. Campbell J, Soeken K. Forced sex and intimate partner violence: Effects on women's risk and women's health. Violence Against Women 1999;5(9): 1017-1035. 

20. Center for Health and Gender Equity (CHANGE). Mental health and behavioral outcomes of sexual abuse: Data summary (table). Takoma Park, Maryland, CHANGE 1999.

21. Ellsberg MC, Peña R, Herrera A, Liljestrand J, Winkvist A. Candies in hell: Women's experience of violence in Nicaragua. Social Science and Medicine, 1999. 

22. Granados Shiroma M. Salud reproductiva y violencia contra la mujer: Un análisis desde la perspectiva de género. Asociación Mexicana de Población, Consejo Estatal de Población, Nuevo León, El Colegio de México, 1996. 

23. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH). Detrás de puertas cerradas Violencia contra las mujeres. 2004 Agosto 4 [fecha de acceso 11 de junio de 2005]. URL Disponible en: 
http://www.un.org/spanish/events/tenstories/2005/story.asp?storyID=1800

24. Proveyer Cervantes C. Los estudios de la violencia contra la mujer en las relaciones de pareja en Cuba: una reflexión crítica. Boletín Academia, Colegio de ciencias sociales y humanidades, 2002; 2(1): 1-8.

25. De la Cuesta Freijomil D, Pérez González E, Louro Bernal I, Bayarre Vea H. Un instrumento de funcionamiento familiar para el médico de la familia. Rev. Cubana Med. Gen. Integr. 1996; 12(1):24-31.

26. Fernández Ortega MA, Vargas Terrés BE, Dickinson Bannack ME, González Quintanilla E, Palomeque Ramírez MP, Sánchez Ortega V, Dichiara Kirienko A. La experiencia de un programa de atención a la violencia en una unidad de primer nivel para población abierta. Rev. Fac. Med. UNAM, 2001; 44(2):49-54.

27. Archer J. Sex differences in aggression between heterosexual partners: a meta-analytic review. Psychological Bulletin, 2000; 126(5):651-680.

28. American Medical Association. Violencia doméstica. JAMA, 2002; 288(5):662.

29. Culay Pérez A, Santana Suárez F, Rodríguez Ferra R, Pérez Alonso C. Mujer y violencia: ¿un problema de salud comunitario? Rev Cubana Med Gen Integr 2000; 16(5):450-4.

30. Almenares Aleaga M, Louro Bernal I, Ortiz Gómez MT. Comportamiento de la violencia intrafamiliar. Rev Cubana Med Gen Integr 1999; 15(3):285-92. 

31. Vizcarra L., María Beatriz; Cortés M., Julia; Bustos M., Luis; Alarcón E., Marina; Muñoz N., Sergio. Violencia conyugal en la ciudad de Temuco: un estudio de prevalencia y factores asociados. Rev. méd. Chile, 2001;129(12):1405-1412.

32. Lugo Jauriga BR, Diaz Noguel N, Gómez Delgado R. Violencia intrafamiliar mortal. Rev Cubana Hig Epidemiol, 2002; 40(3):203-221. 

33. Reyes Blanco JL, Penta Canales G. Sexto Evento Técnico Fiscalía Provincial de Villa Clara; febrero, 2000.

34. Klevens Joanne. Violencia física contra la mujer en santa fe de bogotá: prevalencia y factores asociados. Rev. Panam. salud pública, 2001; 9(2):78-83.
35. Valdez Rojas JC, Salazar Lima A, Hernández Morejón E, Domínguez Sánchez M, de la Torre Diañez R, Barbosa Rodríguez D. Violencia intrafamiliar. Enfoque de género. Rev Cubana Med Gen Integr, 2002; 18(4):248-250.

36. Flake DF. Individual, family, and community risk markers for domestic violence in Peru. Violence Against Women. 2005; 11(3): 353-73. 

BIBLIOGRFIA CONSULTADA
1. Organización Panamericana de la Salud. La violencia como problema de Salud Pública. En: La violencia en las Américas: la pandemia social del Siglo XX Washington, DC.: OPS, 1996.p.9. 
2. Eisenstal SA, Bancooft L. Domestic violence. New Engl J Med 1999;341(12)886-92.
3. Shrader E, Sagor M. La ruta crítica que siguen las mujeres afectadas por la violencia intrafamiliar: Protocolo de investigación. Washington DC: OPS: OMS; 1999. [01601] 
4. Rodríguez H. Violencia intrafamiliar. Bohemia 2000; 92(9):27-30. 
5. Hindin, Michelle J. Linda S. Adair. 2000 "Women’s Autonomy, Men’s Autonomy and Gender Violence in the Philippines: The Case for Promoting Couple Communication". Documento presentado en la reunión annual de la Population Association of America, Los Ángeles, California, 23 a 25 de marzo de 2000.
6. Winters M. La violencia en contra de la mujer. En: Colectiva del libro de salud de las mujeres de Boston. Nuestros cuerpos, nuestras vidas. Nueva York: Editorial Siete Cuentos, 2000; 167-176.
7. Fondo de Población de las Naciones Unidas. El estado de la población mundial 2000. Eliminación de la violencia contra las mujeres y las niñas. MMUR [en línea] 2000 Enero 12 [fecha de acceso 15 de enero de 2004] URL Disponible en: http://www.unfpa.org/swp/2000/espanol/ch03.html
8. Smith Hechavarría Y, Barceló Fundora N. La violencia y sus manifestaciones en la familia. MMUR [en línea] 2004 Noviembre 25 [fecha de acceso 21 de diciembre de 2004]; 210(14). URL Disponible en: http://www.mujeres.cubaweb.cu/articulo.asp?a=2004&num=210&art=14
9. Servicip. La violencia de género: un obstáculo para el desarrollo. Artículos de opinión. MMUR [en línea] 2004 Julio 20 [fecha de acceso 21 de dic. de 2004]. URL Disponible en: http://www.cip.cu/ webcip/eventos/ serv_espec/ dia_mujer/artic_opinion/violencia_genero.html
10. American Academy of Family Physicians. Violencia doméstica: protegiéndose a sí misma y a sus hijos. Información en español. MMUR [en línea] 2004 febrero 16 [fecha de acceso 20 de dic. de 2004]. URL Disponible en: http://familydoctor.org/x2805.xml
11. Campbell JC, Jones AS, Dienemann J, Kub J, Schollenberger J, O’Campo P, et al. Intimate partner violence and physical health consequences. Archives of Internal Medicine 2002;162(10):1157–1163.
12. Fleury RE, Sullivan CM, Bybee DI. When ending the relationship does not end the violence. Women's experiences of violence by former partners. Violence Against Women 2000;6: 1363–1383.

Anexos
(Anexo 1) CUESTIONARIO

Estamos realizando un estudio acerca de la violencia intrafamiliar contra la mujer, necesitamos nos responda con sinceridad dada la valiosa importancia de los datos por usted aportados para los ulteriores resultados de esta investigación.
Gracias. 

I. Datos generales:

a) Edad ______ c) Ocupación _______________________
b) Sexo ______ d) Nivel escolar _____________________
e) Estado civil ______________________

II. Composición familiar:
a) Cantidad de personas que viven en la casa __________
b) Cantidad de cuartos para dormir __________
c) Quienes viven en su casa: 
Esposo ______ Nietos _______
Hijos ________ Hermanos ______ 
Padres ______ Otros________

III. Situación económica:
a) Tiene ingresos personales: Si ___ No ___
b) Por qué vía llegan los ingresos económicos a su hogar (marque tantos como sea necesario)
Ayuda familiar ____
Salario ____
Seguridad social ____
Cuentapropista ____ 
Jubilación ____
c) Los ingresos económicos cubren las necesidades de la familia:
Si ___ No ___

IV. Condiciones de la vivienda:
a) Tipo de vivienda:
Casa ____ Apartamento ____
Habitación de ciudadela ____ Improvisada ____
b) Características del techo:
Viga y losa ____ Placa ____
Fibrocemento ____ Tejas ____ Otros ____
Deterioro del techo: Si ___ No ___
Filtraciones: Si ___ No ___
c) Características de las paredes:
Mampostería ___ Madera ___ Otros ___
Deterioro de las paredes: Si ___ No ___
Filtraciones: Si ___ No ___
d) Servicio sanitario:
Dentro de la vivienda ___
Fuera de la vivienda ____

V. Familia.
a) Alguien de su familia la trata generalmente de alguna de estas formas (puede marcar varias respuestas)

___ Le critican. ¿Quién o quienes? _____________________________
___ Le insultan. ¿Quién o quienes? _____________________________
___ Le pegan. ¿Quién o quienes? ______________________________
___ Le amenazan. ¿Quién o quienes? ___________________________
___ Se burlan de usted. ¿Quién o quienes? ______________________
___ La empujan. ¿Quién o quienes? ____________________________
___ Le gritan. ¿Quién o quienes? ______________________________
___ Le prohíben trabajar o asistir a la escuela. ¿Quién o quienes? ____
_________________________________________________
___ Le humillan delante de otras personas. ¿Quién o quienes? _______
_________________________________________________
___ Le prohíben salir de la casa. ¿Quién o quienes? _______________
_________________________________________________
___ Otras. ¿Cuál? __________________________________________
b) ¿Considera usted que es victima de maltrato en su hogar?
Si ___ No ___

c) ¿Considera usted que se dan situaciones de maltrato con otras personas en su hogar? Si ___ No ___

Para uso del investigador 
Presencia de violencia: SI ___
NO ___
Tipo de familia: Nuclear___ Condiciones de la vivienda: 
Extensa ___ Buena ___
Ampliada ___ Regular ___
Hacinamiento: Con Hacinamiento ___ Mala ___
Sin Hacinamiento ___ Funcionamiento familiar: 
Situación económica: Buena ___ Funcional ___
Regular ___ Disfuncional ___
Mala ___

(Anexo 2) TEST DE PERCEPCIÓN DEL FUNCIONAMIENTO FAMILIAR
A continuación le presentamos una serie de situaciones que pueden ocurrir o no en su familia. Necesitamos que usted clasifique y marque con una cruz (X) su respuesta según la frecuencia en que la situación se presente:

Autoras: 
Dra. Ariagna Alemán Matías.
Especialista de Primer Grado en Medicina General 
Integral.

Lic. Ivón Rodríguez Echevarria.
Especialista Psicología de la Salud. Profesora Asistente 
ISCM-H.
Profesora Instructora Adjunta Facultad de Psicología UH.

MSc. Ana Gloria López Fernández.
Profesora Asistente de la Fac. de Ciencias Médicas 
Salvador Allende.

Dra. María Antonia Campos Gutiérrez.
Especialista de 1er grado en Pediatría Policlínico Docente 
Universitario Cerro.

Articulos relacionados:
Personalidad y Estrés en el personal sometido a un trabajo de tensión y riesgo
Resumen:
Se realiza un estudio de algunos aspectos del estrés (la vulnerabilidad y los riesgos), las cualidades de la personalidad, el temperamento y las características tipológic...
Percepción Subliminal
Resumen:
Conceptos básicos y técnicas subliminales de estimulación. Tipos de mensajes supraliminales. Dinámica de la personalidad y proceso perceptual. Bosquejo de una teoría de l...
Anciano y Familia (ppt)
Resumen:
La familia constituye una entidad en que están presentes e íntimamente entrelazados el interés social y el interés personal puesto que, en tanto célula elemental de la so...
Trastorno Bipolar
Resumen:
El presente trabajo se da en respuesta a las inquietudes de aquellas personas que padecen el transtorno Bipolar preguntas como: ¿Es posible llevar una vida totalmente nor...
Las Emociones
Resumen:
Una emoción es un estado afectivo que experimentamos, una reacción subjetiva al ambiente que viene acompañada de cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen i...
Copyright © 2011 ilustrados.com, Monografias, tesis, bibliografias, educacion. Tofos los temas y publicaciones son propiedad de sus respectivos autores ©