Resumen
Se realizo una reflexión sobre la importancia actual de la enseñanza de las ciencias básicas en las ciencias médicas teniendo en cuenta las transformaciones que ocurren en estas en nuestro país.
Introducción
La denominación de "básica" aplicada a determinada ciencia tiene dos acepciones fundamentales. En el plano de la epistemología general tradicionalmente se han considerado "ciencias básicas" a las también denominadas "ciencia duras" las cuales se caracterizan por la naturaleza y grado de generalidad de su campo de conocimientos. Suelen citarse como ejemplos paradigmáticos a la Física y las Matemáticas.
En un orden pedagógico el término de ciencias básicas se aplica a aquellas que en determinado plan de estudios realizan contribuciones destacadas en cuanto a:
· Fundamento científico de la formación del educando.
· Aporte de conocimientos previos a los contenidos más directamente vinculados con los perfiles de salida.
El origen de las ciencias básicas se pierde en la remota antigüedad pues ellas surgen junto con los propios conocimientos médicos. Efectivamente, desde muy temprano el ser humano, en su afán de actuar de algún modo sobre las enfermedades que lo afectaban, reconoció la necesidad de la comprensión y conocimiento del organismo como condición para intervenir exitosamente en el proceso salud-enfermedad.
Esta vinculación tuvo desde sus inicios además una relación bidireccional ya que los conocimientos acerca de la estructura y funciones del organismo humano siempre se han enriquecido a partir de diversas situaciones de la patología, en sus inicios, disponiendo solamente del ojo desnudo como instrumento de observación, se comenzó a desarrollar la Anatomía en su nivel macroscópico. Existen evidencias documentales del conocimiento anatómico de diversas culturas de la antigüedad en todas las áreas geográficas donde se produjo determinado grado de desarrollo cultural (Europa, Asia, América).
Se conoce que los antiguos llevaban a cabo observaciones anatómicas en cadáveres y practicaban la disección, estableciendo correlaciones, con diverso grado de exactitud, entre los hallazgos anatómicos y las diferentes enfermedades.
En la Edad Media, por razones religiosas, se produjo un estancamiento del desarrollo de estos conocimientos, llegándose a prohibir la práctica de la disección. Los conocimientos eran trasmitidos en forma libresca a partir de las obras clásicas, arrastrando sus obvias imprecisiones.
Con el Renacimiento se produce un resurgir del interés científico y un acelerado desarrollo del conocimiento en todos los campos de las ciencias naturales. Determinados avances tecnológicos, en particular la invención del microscopio, dieron un impulso extraordinario iniciándose nuevas ramas del saber tales como la Histología y la Embriología. El descubrimiento del oxigeno y la respiración así como el de la circulación sanguínea abrieron el campo de la Fisiología, a partir de la cual y con el progreso ulterior se derivaron nuevas ciencias tales como la Bioquímica, la Inmunología y otras.
Las ciencias básicas de nuestros días se caracterizan por una progresiva profundización en el nivel de esencia de sus conocimientos, contándose con un arsenal cada vez más poderoso de técnicas y procedimientos así como de equipos de investigación que nos han permitido ser testigos de un avance sin precedentes en este terreno, con una repercusión cada vez mayor en el campo de la salud. Métodos de exploración como la Tomografía Axial Computarizada y la Resonancia Magnética Nuclear permiten abordar las estructuras anatómicas profundas en el ser vivo, los microscopios electrónicos de transmisión y de barrido permiten la observación de estructuras celulares de dimensiones moleculares, los métodos del ADN recombinante han permitido monumentales logros dentro de la novedosa Ingeniería Genética, y así muchos ejemplos más. Al final de este capítulo se incluye una breve cronología de momentos históricos dentro del desarrollo de las ciencias básicas.
En un futuro previsible estos avances acelerados se incrementarán notablemente, generando, por una parte, nuevas posibilidades en el orden terapéutico y preventivo, y por la otra imponiendo nuevos retos en cuanto al manejo de este volumen de conocimientos dentro de los planes de estudio de las profesiones de la salud.
Teniendo en cuenta estos aspectos nos proponemos la realización de este trabajo en el que realizaremos un análisis de la pertinencia actual del papel de las Ciencias Básicas en la formación del profesional de la salud.
Objetivo
Analizar la pertinencia actual del papel de las Ciencias Básicas en la formación del profesional de la salud según nuestro criterio y experiencia personal
Desarrollo
Las relaciones y el papel jugado por las ciencias básicas biomédicas en la formación de profesionales en ciencias de la salud ha atravesado por diferentes etapas históricas y en su decursar han surgido distintas dificultades que, en ocasiones, pueden entorpecer el adecuado desarrollo de su función dentro de estas carreras. En este trabajo relacionaremos algunos aspectos de esta evolución hasta llegar a la situación que caracteriza nuestra contemporaneidad y nuestra realidad.
Al proceder a considerar el papel que juegan las diferentes disciplinas científicas en la formación de profesionales de ciencias de la salud no es posible evadir el análisis histórico dado que dicho papel y las relaciones entre unas y otras han sufrido modificaciones acordes con su desarrollo particular.
Obviamente, para cada ciencia básica en particular las diferentes etapas del desarrollo de sus relaciones se han producido en distintos momentos, sin que ello limite la generalización que pretendemos introducir, pudiéndose considerar un conjunto de etapas en dichas relaciones:

La etapa indiferenciada está vinculada al surgimiento y período inicial de las ciencias básicas. Se caracteriza porque en estos momentos su comienzo se produce sin que exista una clara diferenciación de las ciencias básicas y las ciencias de la salud, especialmente la Medicina. Es así que los estudios de Anatomía, Histología, Química Biológica y otros surgen e inician su desarrollo como parte de los estudios de Medicina sin que exista una clara delimitación de su cuerpo de conocimientos y sus métodos de los propios estudios médicos. En esta etapa no existe la distinción epistemológica entre ciencias básicas y ciencias Clínicas y ello se reflejaba incluso en la extensión y duración del estudio de estas disciplinas en los planes de formación de los profesionales médicos. Puede por tanto decirse que las ciencias básicas surgieron e iniciaron su desarrollo integradas al estudio de la Medicina y ciencias afines.
La etapa de afirmación se produce cuando las ciencias básicas, surgidas inmersas dentro del cuerpo general de conocimientos de los estudios médicos, comienzan a distinguirse como ciencias independientes al irse perfilando los atributos considerados en el capítulo precedente en cuanto a la delimitación del objeto de estudio, sus métodos y su cuerpo teórico y lenguaje propios acompañado del establecimiento progresivo de una comunidad científica dedicada, cada vez con mayor exclusividad, al cultivo de la ciencia básica particular con un creciente grado de independencia de los propios estudios de Medicina.
La etapa de consolidación
divorcio se produce cuando las ciencias básicas surgidas como parte del desarrollo de los estudios médicos extienden su campo de acción a otras áreas menos vinculadas. Quiere esto decir que los estudios histológicos, embriológicos, fisiológicos, etc. se ocupan también de objetos de estudio no vinculados al ser humano ni a las afectaciones de su salud. Surge el interés y aplicación de estas ramas del saber a otros organismos vivos incluyendo los vegetales.
Por supuesto que esta extensión responde a necesidades de la agricultura, la industria, la actividad pecuaria, etc. No puede interpretarse ya que las ciencias básicas tienen que estar ligadas necesariamente a la Medicina sino que con su propio cuerpo de conocimientos pueden ocuparse y se ocupan de un variado espectro de actividades cognoscitivas lo cual, a la vez que consolida su personalidad como ciencia independiente, produce un progresivo divorcio o desvinculación con sus raíces originales. Los científicos que las profesan no son ya siempre médicos interesados en la Anatomía o la Bioquímica, sino anatomistas o bioquímicos que abordan un variado abanico de problemas de la ciencia, entre ellos, por supuesto, los problemas de la Medicina.
Este proceso se va traduciendo en los planes de estudio de ciencias de la salud como una progresiva distinción y diferenciación de las ciencias básicas que alcanza su punto culminante en 1910 al proponer Flexner su conocido esquema de estudios médicos en los cuales un ciclo inicial dedicado a las ciencias básicas es seguido por los estudios preclínicos y clínicos.
Desde el punto de vista de la actividad profesoral se produce el hecho de que profesionales sin formación médica ejerzan como profesores de ciencias básicas dentro de las carreras de ciencias de la salud a partir de la concepción, errónea a nuestro juicio, de que es suficiente tener conocimientos y formación dentro de una ciencia básica para asumir su enseñanza sin importar el perfil específico del profesional que se está formando.
Todos los hechos enumerados fueron contribuyendo a la progresiva desvinculación de los conocimientos básicos y aplicados dentro de las ciencias de la salud, fenómeno que será reconsiderado más adelante.
La etapa de reintegración es mucho más reciente. Viene a constituir una respuesta a las dificultades que se fueron generando en etapas anteriores. Es en cierto modo una vuelta a los orígenes y se caracteriza por el reconocimiento de la necesidad de llevar a cabo el estudio de las ciencias básicas en un contexto de aplicación, en el entendido (no demostrado fehacientemente) que ello debe contribuir a un mejor aprendizaje de sus contenidos, a una mayor retención y a una mayor capacidad de utilizar lo aprendido.
En el plano docente esta etapa se caracteriza por la experimentación pedagógica con planes de estudio donde, en grado diverso, las ciencias básicas son abordadas ligadas a otras disciplinas de los estudios médicos. Desde el punto de vista del personal docente se reconoce la conveniencia de que los profesores de ciencias básicas tengan una formación en ciencias de la salud. En la práctica se ha circunscrito mayormente a la formación de médicos con una especialización en ciencias básicas para ejercer como profesores en dichas especialidades.
Las bondades de esta aproximación y el grado en que pueden superar dificultades anteriores constituyen uno de los campos más activos del desarrollo de la Educación Médica contemporánea.
La contribución actual de las ciencias básicas puede ser resumida en los siguientes aspectos
El aporte de cimientos científicos por parte de las ciencias básicas se vincula a la racionalidad que debe permear las acciones de salud en sus diferentes vertientes de promoción de salud, prevención de enfermedades, curación y rehabilitación. Ello implica que el profesional debe estar capacitado no sólo para ejecutar dichas acciones sino para comprender el por qué de las mismas, cuáles son sus fundamentos, qué regularidades están presentes, cuáles desviaciones podría presentarse a estas regularidades y cómo podrían controlarse dichas desviaciones.
La práctica profesional deviene así no una aplicación mecánica y algoritmizada de determinados procederes sino un proceso racional de solución de problemas de salud con un enfoque flexible, conceptual y metodológicamente correcto, en consonancia con el desarrollo actual del conocimiento científico en las diferentes ramas del saber que pueden aportar a dicha solución.
En particular se considera que un profesional así preparado está en mejores condiciones para manejar las desviaciones que de las situaciones “típicas” pudieran producirse en su quehacer e incluso de anticiparse a dichas desviaciones mediante la adecuada interpretación de la situación de salud individual y comunitaria y los diferentes factores que pueden estar incidiendo en la misma. Se ha pretendido resumir esta situación señalando la distinción fundamental de la salud abordada tecnológica o científicamente.
Las ciencias básicas son consideradas además como bases cognoscitivas previas para poder abordar las disciplinas que dentro del campo de las ciencias de la salud tienen un carácter de aplicación inmediata. No se concibe en la actualidad una adecuada adquisición de conocimientos de semiología sin la correspondiente base anatómica y fisiológica previa, por citar sólo un ejemplo.
Debe quedar claro que esta consideración de conocimiento previo no prejuzga en cuanto a la separación temporal del momento en que se adquieren los conocimientos básicos y aquél en que se adquieren los conocimientos para los cuales constituyen su fundamento, esto puede incluso producirse dentro de una misma unidad organizativa curricular.
Esta situación, ligada al concepto de “precedencia”, no debe ser interpretada necesariamente como el establecimiento de dos momentos claramente diferenciados y separados temporalmente entre el conocimiento precedente y el subsecuente; muy al contrario, el acercamiento o la vinculación estrecha entre los mismos pudiera resultar altamente beneficiosa.
Por último, se ha señalado que las ciencias básicas pueden hacer contribuciones importantes a la formación intelectual general de los educandos independientemente de los contenidos que por cada una y en cada momento se estén considerando. Es a estas contribuciones a las que denominamos aportes extracontenidos.
Uno de estos aportes se refiere a la rigurosidad científica. La importancia de la evidencia como criterio para la aceptación de determinadas conclusiones científicas, el requisito de la reproducibilidad para poder aceptar la generalización de determinada solución, el valor de la fuente para juzgar acerca de la confiabilidad, entre otros, son elementos que deben impregnar la mente de nuestros futuros profesionales y ellos pueden ser considerados de modo particularmente relevante por las ciencias básicas.
Desde luego que ello requiere que el proceso docente tenga en consideración estos elementos a la hora de organizar y dirigir las actividades de aprendizaje procurando que el conjunto de conocimientos de cada ciencia básica no sea trasmitido de modo dogmático ni como axiomas indiscutibles sino que el juicio crítico y la reflexión acompañen la adquisición de estos conocimientos.
Por otra parte el valor innegable de la sistematización de los conocimientos como requisito para su adquisición en forma estructurada y la preservación de su lógica interna constituye otro de los aportes extracontenidos que se manifiestan de forma destacada en el campo de las ciencias básicas. Sin embargo esto puede convertirse en una limitación importante a la hora de considerar la organización curricular de las ciencias básicas mediante esquemas que se apartan de las disciplinas tradicionales. Habitualmente esta posibilidad conduce a la fragmentación del cuerpo de conocimientos de las diferentes ciencias básicas y ello podría dar lugar a una pérdida considerable de su estructuración y lógica interna. Esta contradicción deberá ser adecuadamente valorada en cuanto a las ventajas y desventajas de las diferentes alternativas procurando, en cualquier caso, la preservación al máximo grado posible de la sistematicidad.
Adicionalmente las ciencias básicas pueden hacer una contribución importante al desarrollo del pensamiento lógico de los estudiantes. Los procesos de análisis y síntesis, de inducción y deducción y en particular las relaciones de causa – efecto tienen en las ciencias básicas un campo de desarrollo considerable.
Nuevamente debe señalarse aquí que estos aportes se conseguirán efectivamente si en el proceso de ejecución de las actividades docentes se manejan los mismos de forma explícita de modo que el educando tenga plena conciencia en cada momento de las operaciones mentales que está realizando.
Como puede verse las características propias de las ciencias básicas hacen de ellas un campo fértil para que se manifiesten en alto grado estos aportes extracontenidos.
Dentro de las tareas de la Universalización de la Educación Superior y las transformaciones en la Educación Médica que traspasan el ámbito nacional. Una de estas transformaciones es la nueva modalidad en la formación del estudiante de medicina donde los escenarios docentes se trasladan a los consultorios las tecnologías de la información científica se potencializan privilegiándose la atención primaria de salud desde los primeros años de la carrera, lo que evidencia que la enseñanza de las ciencias básicas biomédicas se realizan ya en algunos escenarios de la APS y de hecho próximamente esta modalidad será practicada en todos los escenarios de la APS en el país.
Este hecho que se desarrolla en estos momentos nos obliga a buscar en la interdisciplinariedad una herramienta de trabajo insustituible y yendo a su concepto se considera como un proceso que permite establecer los nexos o vínculos de interrelación y de cooperación entre disciplinas debido a objetivos comunes; esa interacción hace aparecer nuevas cualidades integrativas, no inherente a cada disciplina aislada sino a todo el sistema que conforman y que conduce a una organización teórica más integrada de la realidad y en consecuencia a una formación más integral del sujeto del conocimiento. Su fundamento ontológico está en la concatenación de todos los fenómenos, por lo que es de suma importancia tenerlo en cuenta por lo que significa en la actualidad en lo que a enseñanza de ciencias medicas se refiere, tomando las ciencias básicas dentro de estas ciencias que necesariamente se necesitan en el desempeño de nuestro futuro egresado.
Se impone así que las Ciencias Básicas como parte de las Ciencias Biomédicas son pertinentes actualmente y que su enseñanza para la formación del futuro profesional de la salud continua teniendo su espacio en los nuevos escenarios docentes de las carreras de la Salud, la APS.
Conclusiones
Las Ciencias Básicas como parte de las Ciencias Biomédicas son pertinentes actualmente y que su enseñanza para la formación del futuro profesional de la salud continua teniendo su espacio en los nuevos escenarios docentes de las carreras de la Salud, la APS.
Bibliografía
1. Aneiros-Riba R y Vicedo A (eds). Las ciencias básicas en la educación médica superior. Editorial Síntesis, Madrid, 2001. ISBN 84-7738-884-9.
2. Vicedo Tomey A. Las ciencias básicas biomédicas: origen, desarrollo y tendencias actuales.
3. Vicedo Tomey A. Papel de las ciencias básicas biomédicas en la formación de los profesionales de ciencias de la salud
Instituto Superior de Ciencias Medicas de la Habana
Facultad de Medicina Dr.-Miguel Enríquez
Autores
1.- Dra.- Marta de la Caridad López Menes
2.-Dra.- Leticia Cruz Sánchez.
3.- Dra.- Cristina Estuch Padrón
4.-Dr.- Jorge Seino Valdez
5.- Dra.- Maria Cristina Muiño López
1.- Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Vicedirectora Docente Pol Doc Bernardo Posse
Profesor Asistente
Dirección.-Avenida 1era y Callejón Cantera Reparto Afán San Miguel de Padrón Ciudad Habana. Cuba
Correo electrónico.- Martalopez@infomed.sld.cu
2.- Especialista de 1er grado en Medicina General Integral
Profesora Principal Policlínico Universitario
Profesor Instructor
Dirección.-Avenida 1era y Callejón Cantera Reparto Afán San Miguel de Padrón Ciudad Habana. Cuba
Correo electrónico .-bpsm@infomed.sld.cu
3.- Especialista de 1er grado en pediatría
Medico especialista
Profesor Asistente
Dirección.-Avenida 1era y Callejón Cantera Reparto Afán San Miguel de Padrón Ciudad Habana. Cuba
Correo electrónico.-bpsm@infomed.sld.cu
4.- Especialista de 1er grado en Ginecología y Obstetricia
Medico especialista
Profesor Asistente
Dirección.-Avenida 1era y Callejón Cantera Reparto Afán San Miguel de Padrón Ciudad Habana. Cuba
Correo electrónico.-bpsm@infomed.sld.cu
5.- Especialista de 1er grado en Medicina Interna
Medico especialista
Profesor Asistente
Dirección.-Avenida 1era y Callejón Cantera Reparto Afán San Miguel de Padrón Ciudad Habana. Cuba
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