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Caracterización de los ancianos hipertensos pertenecientes al Consultorio 12-02
INDICE P > 0,05 ![]() P > 0,05 Como podemos observar la presión arterial sistólica aislada es la más frecuente en el grupo estudiado con 26 pacientes (47,3%) predominando en el grupo etáreo de 75 a 89 años con 10 pacientes 52,6%, comportándose de igual forma en ambos sexos. Seguidamente se presentó la hipertensión arterial sisto-diastólica con 11 pacientes (20%), con predominio en las edades de 60 a 74 años (26,5%) con mayor influencia del sexo masculino 6 pacientes (28,5%). La prevalencia de hipotensión ortostática es elevada en la población anciana hipertensa, se sitúa entre el 7 y el 24% según distintas series (16,17) la misma es consecuencia de las alteraciones de los mecanismos reguladores, del estado de hipovolemia propias del viejo y de otros factores señalados anteriormente. En nuestro estudio se obtuvo que de 55 pacientes hipertensos 6 presentaban hipotensión postural (10,9%), pedominando en el sexo femenino con 4 pacientes (11,8%), presentándose 3 pacientes en los grupos etáreos de 60 a 74 años y de 75 a 89 años respectivamente. En cuarto lugar se encontró la hipertensión arterial desproporcionada con 4 pacientes (7,3%), predominando en el grupo etáreo de 75 a 89 años, 2 pacientes (10,5%), siendo más relevante en el sexo femenino. De igual forma se comportó el valor límite de la hipertensión arterial sistólica aislada con 4 pacientes (7,2%), siendo más relevante en el sexo femenino. La pseudohipertensión arterial fue descrita por Willian Osler a finales del siglo pasado, así como la maniobra para su diagnóstico, conocida como maniobra de Osler (48). Se habla de pseudohipertensión cuando las cifras tensionales medidas mediante un esfigmomanómetro están elevadas, pero los valores intra-arteriales de presión estan en los rangos de la normalidad. Se acepta que esta aparente paradoja es debida a la rigidéz de los grandes vasos en los pacientes arterioscleróticos, que dificulta el colapso total de la arteria al insuflar el manguito en el brazo. Otros elementos útiles para el diagnóstico son tener más de 60 años, cifras tensionales sistólicas altas a discordancia entre la severidad de las cifras tensionales y el grado de repercusión visceral, y poca o ninguna respuesta a la terapéutica hipotensora, además de la tendencia a la hipotensión postural tras el inicio reciente de tratamiento farmacológico antihipertensivo (47). Los autores no se ponen de acuerdo acerca de la frecuencia de la pseudohipertensión arterial en el anciano, pero parece que puede estar presente en el 2-10% de los ancianos (14,15). En nuestro estudio la pseudohipertensión se presentó en 2 pacientes (3,6%) ambos del sexo femenino (100%) y presentándose un paciente en los grupos etáreos de 75 a 89 años y 90 y más respectivamente. Lo cual coincide con la literatura revisada. En cuanto a la hipertensión diastólica aislada esta se presentó en 2 pacientes (3,6%) del grupo etáreo de 60 a 74 años en ambos sexos. Resultados similares obtuvo Yamamoto (54). Se ha planteado que las cifras de tensión arterial se elevan con la edad en el 50% o más de los ancianos (10,38), a partir de dicha edad aumenta también la prevalencia de la hipertensión arterial sistólica aislada (15), lo cual representa un factor de riesgo independiente para coronariopatía, aplopejia y en enfermedad cardiovascular (41,42,43), incluso algunos autores plantean que la hipertensión arteria sistólica aislada incrementa el riesgo de demencia aterosclerótica en los pacientes mayores de 60 años (44). Usando cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más la hipertensión arterial sistólica aislada se incrementa en el 7% entre los 60 y 69 años y el 25% en los mayores de 80 años y es más común en mujeres que en hombres (12,13). Las cifras de hipertensión arterial sistólica aislada varían según las series: Reportes del Sexto Comité Nacional Adjunto de Hipertensión Arterial plantea, que la hipertensión arterial sistólica aislada debe ser diagnosticada por cifras de tensión arterial sistólica de 140 o más mm Hg y diastólica menor de 90 mm Hg (49,52). Otros autores (23,29,42,49,50,51,52). Plantean cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más y diastólica menor de 95 mmHg. Nosotros tomamos las cifras de tensión arterial sistólica de 160 mm Hg o más y diastólica menor de 90 mm Hg, como señalan otros autores (38,49). Nuestros resultados coinciden con la literatura revisada que plantea que la hipertensión sistólica aislada es la forma más común de hipertensión en el anciano con una prevalencia variable según las series: Traub en Israel plantea un 32,1% (44); Assantachai en Tailandia 37,5% (45); Howes en Australia presenta una prevalencia del 52,4% de hipertensión sistólica aislada (46). Conde en su estudio realizado en nuestro medio encontró una prevalencia del 52,3% (21). Nuestro resultado coincide con la literatura revisada con un prevalencia de hipertensión sistólica aislada del 49,5%, predominando en el sexo femenino, y en el grupo etáreo de 75 a 89 años. TABLA No. 6 Factores de riesgos asociados a Hipertensión arterial La hipertensión arterial y la diabetes mellitus son dos de las enfermedades más comunes en los países desarrollados o en vías de desarrollo y su concomitancia supera la probabilidad de un fenómeno al azar. Se ha documentado con solidez el efecto devastador que ejerce la hipertensión arterial sistémica sobre el desarrollo del daño microvascular y macrovascular. La hipertensión arterial sistémica en el diabético empeora marcadamente el riesgo de accidentes coronarios, enfermedad vascular periférica o cerebral así como nefropatía y acelera su curso. Se estima que entre el 35 y el 75% de las complicaciones diabéticas son atribuibles a la hipertensión arterial y comparativamente las tasas de sobre vida son superiores en diabéticos que exhiben valores de normotensión. La hipertensión arterial es aproximadamente 2 veces más común en la población diabética que en la población general (6). Nuestros resultados también ofrecen una mayor probabilidad de hipertensión arterial en los pacientes diabéticos, existiendo un 72,7% con una valoración de odd ratio en 3,01. Hay la seguridad absoluta de que la obesidad guarda relación con la frecuencia de hipertensión arterial, además está plenamente comprobado que la obesidad es un poderoso factor de riesgo para la hipertensión arterial (59), no escapando de esto los ancianos siendo dos factores de riesgo para el sistéma cardiovascular por lo cúal proteger al corazón de ambos estímulos ha de ser un fin principal. En nuestra población estudiada 5 de los 7 pacientes obesos eran hipertensos (71,4%), con una estimación de odd ratio de 2,70. De 38 ancianos fumadores, 18 eran hipertensos representando el 47,4%, existen autores que plantean que el hábito de fumar es un factor de riesgo que aumenta la morbilidad cardiovascular existiendo una relación directa entre este y el desarrollo de la hipertensión arterial, así como los factores dañinos de la nicotina que contribuye a la liberación de norepinefrina en las terminaciones nerviosas simpáticas (21). La hiperlipoproteinemia ocupó el cuarto lugar con un paciente (33,3%) de 3 ancianos con dicha enfermedad, creemos que esto se debe a un subregistro. Experimentos recientes demuestran que alteraciones de las sustancias relajantes vasculares que dependen del endotelio y que se encuentran en la hipertensión arterial esencial, producirían la hipercolesterolemia, se ha sugerido que el LDC-C es un factor que favorece la hipertensión, otros han señalado que el aumento de la actividad simpática y la resistencia a la insulina, pueden estar relacionados con la hiperlipidemia arterial (56). Se ha demostrado el daño de la excesiva ingesta de alcohol y su asociación en la aparición o complicación de diversas enfermedades. Las bebidas alcohólicas proporcionan energía desprovista de otros nutrientes (energía vacía). Es muy poco el beneficio potencial que puede producir el alcohol, vinculado con pequeños aumentos de los niveles de HDL-Colesterol, en relación con sus efectos negativos. En el caso de la hipertensión arterial representa un importante factor de riesgo, asociado a la misma incrementa la probabilidad de enfermedad vascular encefálica, así como propicia una resistencia a la terapia hipotensora (5). Según Mathews (6) el alcohol puede ser responsable por lo menos de una tercera parte de los llamados hipertensos esenciales, y para otros autores es la causa más frecuente de hipertensión secundaria. Se han esgrimido múltiples mecanismos etiopatogénicos como es el incremento de la actividad simpática, la retención de agua y sodio, activación del sistéma renina-angiotensina-aldosterona y aumento del cortisol entre otros, esto más elementos epidemiológicos marcan al alcohol como un inductor de la hipertensión arterial. Felizmente en nuestro estudio no tuvimos ancianos hipertensos alcohólicos. TABLA No. 7 Datos hallados al examen físico en los ancianos hipertensos. Un examen físico exaustivo nos permite en primer orden determinar la existencia de hipertensión arterial secundaria, además de permitirnos sospechar la pseudohipertensión arterial así como detectar la presencia de complicaciones como edemas, cardiomegalia, soplos cardíacos y carotídeos. Estos últimos se han visto muy ligados con el desarrollo de enfermedades cerebrovasculares. En nuestro estudio encontramos 7 pacientes (12,7%) con edemas, 6 pacientes (10,9%) con soplos cardíacos, y 4 (7,3%) con cardiomegalia. La maniobra de Osler fué positiva en 2 pacientes femeninas (3,6%). Detectamos 2 pacientes con soplo carotídeo (3,6%). Hallasgo este muy importante, más si sabemos que el 14% de los pacientes con enfermedad cerebro vascular presentan esta alteración, que resulta a su vez un elemento predictivo. TABLA No. 8 Exámenes complementarios alterados en los pacientes hipertensos. Como podemos observar 15 pacientes (27,3%) presentaron anormalidades electrocardiográficas, de estos 13 (86,7%) tenían cardiopatía isquémica, 5 (33,3%) hipertrofia del ventrículo izquierdo y 4 (26,7%) arritmias; predominando este tipo de alteración en los pacientes con hipertensión arterial sistólica aislada (53,3%), lo cual concuerda con la literatua revisada que plantea este tipo de hipertensión como mayor factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares y cerebrovasculares (42). La creatinina se presentó con valores inadecuados en 2 pacientes (3,6%), uno con hipertensión arterial sistólica aislada y otro con hipertensión arterial desproporcionada. Ambos en estudio actualmente. Los valores de ácido úrico se mostraron normal en 54 pacientes, solo uno (1,8%) presentó cifras elevadas correspondiendo a la hipertensión arterial sistólica aislada. Este corresponde a una hiperuricemia primaria. TABLA No. 9 Nivel de control de la hipertensión según sexo. Esta tabla nos muestra que 14 de nuestros hipertensos estaban totalmente controlados (25,4%), 32 pacientes (58,2%) parcialmente controlados y 9 pacientes (16,4%) no controlados, no existiendo diferencia significativa entre los sexos. Oparil plantea que menos del 25 % de los hipertensos norteamericanos no estan controlados (53). Nosotros utilizamos la clasificación registrada en el Programa Nacional de Hipertensión Arterial, la cual consideramos nos acerca un poco más al conocimiento del nivel de control. TABLA No 10 y 10 A. Tipo de tratamiento utilizado en los hipertensos estudiados según edad y sexo. Una de las premisas en el manejo de la hipertensión arterial es como controlar las cifras de tensión arterial; esto constituye el tratamiento de la hipertensión arterial cuya premisa fundamental debe ser individualizar la terapéutica. Hasta hace algunos años prevalecía entre los médicos el concepto de “hipertensión necesaria” y se consideraba por lo tanto que los viejos no debían ser sometidos a tratamiento. Algunos investigadores demostraron que el tratamiento farmacológico después de los 60 años disminuía de manera importante la morbilidad y la mortalidad cardiovascular en comparación con grupos no tratados (6). Existen tres tipos de tratamiento: Tratamiento no farmacológico (modificaciones en el estilo de vida). **Tratamiento farmacológico. **Tratamiento combinado (este incluye los dos anteriores). Todos los pacientes deben ser debidamente estimulados y convencidos de la importancia de las modificaciones en el estilo de vida, por cuanto es la principal medida a emprender en todo caso y en la mayoría es la terapia más apropiada. Se considera que todos los hipertensos son tributarios de modificaciones en el estilo de vida ya que tiene efecto en la disminución de la presión arterial, y en aquellos casos que por sí solo no ha ocurrido, favorecen, pues disminuyendo el número y dosificación de medicamentos para lograr los niveles adecuados (5). Los aspectos más importantes a tener en cuenta son: **Control del peso corporal. **Incremento de la actividad física. **Eliminación o disminución a niveles no dañinos de la ingestión de alcohol. **Reducir la ingestión de sal. **Dieta adecuada y balanceada. **Eliminación del hábito de fumar. El control del peso corporal se logra con la realización de ejercicios y con el cumplimiento de una dieta balanceada. Es conocido que una actividad física aeróbica sistemática favorece el mantenimiento o la disminución del peso corporal con un consiguiente bienestar físico y psíquico del individuo; una vida sedentaria incrementa el riesgo de padecer de presión arterial elevada entre un 20% a un 50%, por lo cual se debe evitar o disminuir el sedentarismo. La hipertensión arterial puede disminuirse con una actividad física moderada acorde al estado de salud de cada individuo, se recomiendan ejercicios aeróbicos (correr, montar bicicletas, trotes, natación, caminata rápida). En individuos que consumen alcohol debe eliminarse si es necesario o eliminarse a menos de una onza de etanol (20 ml); el equivalente diario puede ser: 12 onzas (350 ml) de cerveza o 5 onzas (150 ml) de vino o 11/2 onzas (50 ml) de ron. De acuerdo con los hábitos alimentarios de nuestra población se supone que la ingesta de cloruro de sodio sea superior a la necesaria. La relación entre el sodio y la hipertensión es compleja y no se ha llegado a un acuerdo, debido a la interacción de otros factores. Se recomienda que la ingestión de sal no sobrepase los 6g/día por persona; esto equivale a una cucharadita de postre rasa de sal percápita para cocinar, distribuirla entre los platos confeccionados en el almuerzo y comida (5). Una dieta adecuada y balanceada incluye: la dieta hiposódica, dieta elevada en potasio (protege contra la hipertensión), ingestión adecuada de calcio (800 mg/día) y de colesterol (menos de 300 mg/día), aumentar la ingestión de grasas polisaturadas (entre un 15 y un 30%) y todo esto está presente en los alimentos. El tabaquismo es un reconocido e importante factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares y su asociación a la hipertensión arterial ha sido demostrado como uno de los factores modificables y beneficiosos, por lo que se debe eliminar en la población este hábito. El tratamiento farmacológico del hipertenso anciano puede resultar difícil, porque a la hora de elegir el fármaco, se debe tener en cuenta una serie de factores que incluyen, además de las alteraciones fisiopatogénicas propias de la hipertensión arterial y de la vejez, las enfermedades que se pueden asociar o que concomitan con ésta. Como se comentó anteriormente existen tres tipos de tratamiento: farmacológico, no farmacológico y combinado; nosotros le indicamos a toda nuestra población hipertensa el tratamiento no farmacológico (modificaciones en el estilo de vida), incorporando los medicamentos hipotensores cuando el control de la hipertensión así lo requiera. Como muestra la tabla, 14 pacientes (25,5%) utilizan el tratamiento no farmacológico como única opción terapéutica y 41 (74,5%) el tratamiento combinado (no farmacológico y farmacológico). El grupo etáreo de 90 y más años fue el que más utilizó el tratamiento combinado con sus 2 pacientes (100%) seguido el grupo de 60 a 74 años, que de 34 pacientes 26 (76,5%) de ellos usaban tratamiento combinado y los de 75 a 89 años representaron el 68,4% producto de 13 pacientes de un total de 19. El tratamiento no farmacológico estuvo representado con mayor fuerza en el grupo de 75 a 89 años con el 31,6% y de 60 a 74 años con el 23,5%. En cuanto al sexo vemos que se comportó de manera similar en los tipos de tratamiento utilizados. Los datos obtenidos concuerdan con la literatura revisada que nos plantea la utilización del tratamiento combinado para el control de la hipertensión arterial en el anciano (56,57,58,59). TABLA No. 11 Medicamentos utilizados en los pacientes hipertensos. Como se mencionó anteriormente, el tratamiento farmacológico del hipertenso anciano puede resultar difícil si se tienen en cuenta una serie de factores (alteraciones fisiopatogénicas propias de la vejez y la hipertensión arterial, así como enfermedades asociadas). Si se tienen en cuenta todos estos factores es fácil comprender que el agente terapéutico adecuado para estos enfermos debe tener al menos tres requisitos: 1. Ser barato. 2. Fácil de administrar (1 vez al día). 3. Eficaz y con efectos colaterales mínimos o nulos. Prácticamente todos los hipotensores han demostrado su utilidad para disminuir las cifras tensionales en los ancianos; sin embargo, sólo con los diuréticos y los beta bloqueadores, se ha comprobado una disminución significativa de la morbilidad y la mortalidad cardiovascular (16). Los diuréticos tiacídicos se recomiendan como drogas de elección al inicio del tratamiento. Como se ha señalado, disminuir la morbilidad y la mortalidad cardiovascular, incluyendo enfermedad cerebro vascular, la enfermedad coronaria y la insuficiencia cardíaca; se pueden utilizar como monoterapia en cualquier tipo de hipertensión, y en aquellos pacientes donde se asocian otras enfermedades, tales como: hipertrofia del ventrículo izquierdo, insuficiencia cardíaca, asma y angina; aunque estos fármacos tienen reacciones adversas, éstas se atenúan o son fácilmente corregibles cuando se usan a dosis bajas. Por su bajo costo, buena aceptación y eficacia, a pesar de sus efectos secundarios, se sigue recomendando aún en el caso de la hipertensión sistólica aislada donde las tiacídas reducen la resistencia perisférica sin modificar ostensiblemente el volumen plasmático (16). Esta tabla nos ofrece que más de la mitad de nuestros pacientes utilizan diuréticos. Los anticálcicos y los beta bloqueadores ocuparon el segundo lugar por igual en el orden de utilización. En sujetos ancianos, los beta bloqueadores son menos eficaces como monoterapia, pero si se asocian a una pequeña dosis de diurético son muy eficaces en aquellas situaciones que se benefician de su efecto cardioprotector (angina, arritmia, infarto agudo del miocardio) y siempre se recomienda su administración con bajas dosis, sobre todo aquellos beta bloqueadores que se metabolizan en el hígado (propranolol, metoprolol). Con los bloqueadores de los canales del calcio por su modo de acción se obtendría un efecto similar al de los diuréticos tiacídico en el hipertenso senil, por lo que se ha propuesto como una alternativa terapéutica en la tercera edad, entre las ventajas que se les reconoce están: No ejercen efectos deletéreo sobre el sistema nervioso, tienen acción cardioprotectora, neuroprotectora, nefroprotectora, y no afectan la calidad de vida (6). Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina también se han recomendado en el tratamiento del anciano hipertenso aún cuando éstos cursan con disminución de la actividad de renina plasmática, pero como favorecen la regresión de la hipertrofia del ventrículo izquierdo, no actúan sobre los lípidos, no empeoran la insulino resistencia, no disminuyen funciones cognositivas, sexualidad, ni calidad de vida; son una alternativa útil en el paciente geriátrico. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina ocuparon el tercer lugar, siendo utilizados por 6 pacientes (10,9%). Como podemos observar en nuestro estudio predominó el uso de diuréticos tiacídicos como droga de elección, lo cúal concuerda con otros autores (6,21,52,23,60,61). CONCLUSIONES 1- La prevalencia de la hipertensión arterial en nuestro estudio fué del (49,5%) con un predominio en el grupo etáreo de 60 a 74 años, siendo el sexo femenino y el color de piel blanca los más afectados. 2- El tipo de hipertensión arterial que predominó fué la hipertensión arterial sistólica aislada. 3- La hipotensión postural fué del (10,9%). 4- Se detectaron 2 pacientes con pseudohipertensión arterial. 5- La cuarta parte de los ancianos hipertensos estaban totalmente controlados y más de la mitad, parcialmente. RECOMENDACIONES 1- Se debe explorar a todo anciano la presencia de pseudohipertensión. 2- Debe tomarse la tensión arterial en diferentes posiciones en busca de la hipotensión postural. BIBLIOGRAFIA ACOTADA 1. Caceres M.E.Baly B.M. El anciano. Indicadores demográficos y de salud. Análisis de información. Ciudad de la Habana: Centro Nacional de información de C.M. 1998. 2. Valdés A.M. El nuevo profesional de la información científica en los umbrales del 2000. 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Systolic hypertension in Europe Investigators. J-Hum-Hypertens 1999 Feb; 13 (2): 135-45. 51. Ivanovic-Krstic-B. ; Kalimanovska-Ostric-D. ; Svetkovic-Matic-D. ; Nikcevic-D.J.; Scimic-D. ; Stevic-S. ; Sujeranovic-D. Aortic wall distensibility and the estructure and funtion of the left ventricle in aged persons with isolate systolic hypertension. Srp-Arch-Celok-Lek. 1999 Jan-Feb; 127 (1-2): 10-5. 52. Moser-M. Hypertension treatment and the prevention of coronary heat disease in the elderly. Am-Fam-Physiciam. 1999 Mar 1, 59 (5): 1248-56. 53. Oparil-S. ; Calhoun-D.A. Manging the patiens with hard to control hypertension. Am-Fam-Physician. 1998 Mar 1; 57 (5): 1007-14. 54. Yamamoto-Kimura-L. ; Zamora-González-J. ; Garcia-de-la-torre-G. ; Cardoso-Saldana-G. ; Fajardo-Gutierrez-A. ; Ayala-Barajas-C. ; Posadas-Romero-C. Prevalence of high blood pressure and associated coronary risk factors in and adult population of Mexico City. Arch-Med-Res. 1998 Winter; 29 (4): 341-9. 55. Rolano E. Sch. ; Frank H.M. Hipertensión y obesidad. Clínica médica de Norteamérica. Ciudad de la Habana; Editoial Científico Técnico. 1987: 1047. 56. 1993 Guidelines for the management of mild hypertension: memorandum a World Health Organization International society of hypertension meeting. Hypertension 1993, 22: 392-403. 57. Byny R.L. Hypertension in the elderly in: Laragh J.H., Brenner B.M, eds. Hypertension: diagnosis and management. New York: Ravern, 1995: 227-51. 58. The fifth report the joint national committee on detection, evaluation and treatment of high blood pressure. (JNC-V) arch. Intern.Med. 1993; 153: 154-83. 59. Macías F.N. ¿Cómo influye la edad en el manejo del hipertenso? en: Decisiones clínicas y terapéuticas en el paciente hipertenso. Barcelona: Jims, 1993: 153-5. 60. Schwartz-G.L.; Sheps-S.G. A review of the Sixth Report of the Joint National Committee on prevention, detection, evaluation and treatment of high blood pressure. Curr- Opin-Cardiol. 1999 Mar; 14 (2): 161-8. 61. Cushman-W.C. The clinical significance of systolic hypertension. Am-J-Hypertens. 1998 Nov; 11 (11 pt 2): 182S- 185S.
ANEXO
No.1 І-
Datos Generales:
Nombres y apellidos:
________________________________________________________
Edad: 60 – 74 _____ 75 – 89 _____ 90
y más _____
Sexo: M _____ F _____
Color de piel: Blanca _____ Negra _____ Mestiza
_____ Amarilla _____
Hábitos tóxicos: Alcohol _____ Café _____
Hábitos de fumar _____
Diabetes Mellitus _____, Hiperlipoproteinemia _____,
E.C.V. _____, Obesidad _____
Cardiopatía isquémica _____, Insuficiencia cardíaca
_____, Insuficiencia renal _____
TENSION ARTERIAL:
Hipertensión Arterial: Si
_____
No _____ ІI-
Examen Físico:
Tensión arterial sentado _____, De pie _____,
Acostado _____
Examen de cuello: Soplo carótideo _____, Aumento del
tiroides _____,
Venas dilatadas _____
Examen vascular: Taquicardia _____, Cardiomegalia
_____, Galope S4 _____,
Soplos _____
Pulsos periféricos: Ausentes _____, Presentes _____,
¿Cuál? _____
Examen de abdomen: Tumor _____, Soplos _____
Examen renal: Tumor _____, Soplos _____
Maniobra de Osler: Positiva _____, Negativa _____ III-
Clasificación:
Hipertensión arterial sistólica aislada _____
Hipertensión arterial diastólica aislada _____
Hipertensión arterial sistodiastólica _____
Hipertensión arterial desproporcionada _____
Valor límite de la hipertensión arterial sistólica aislada _____
Pseudohipertensión arterial: Si _____ No _____
Hipotensión postural:
Si _____ No _____ IV-
Cifras tensionales promedio durante un año al paciente pesquisado:
Sentado _____, De pie _____, Acostado
_____, Controlado: Si _____ No _____
Cifras tensionales promedio durante un año al paciente hipertenso:
Sentado: _____, De pie _____, Acostado
_____, Controlado: Si _____ No _____ V-
Estudios Realizados:
ECG: Normal _____, Anormal _____, HVI
_____, C.I. _____
Azoados: Acidos úricos: Normal _____, Anormal _____
Creatinima: Normal _____,
Anormal _____ VI-
Tratamiento:
Tratamiento no farmacológico: Si _____, No _____
Dieta _____, Ejercicios físicos _____, Dieta
y ejercicios _____
Ejercicios de relajación _____, Medicina natural y
tradicional %
Si _____ No _____, ¿Cuál? _____
Tratamiento farmacológico:
Si _____ No _____
VII-
Nota aclaratoria República de Cuba
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