RESUMEN
Se realiza una revisión bibliográfica
de los aspectos epidemiológicos de los defectos congénitos a la luz de los
conocimientos actuales que permite aumentar el nivel de conocimiento sobre los
mismos así como la creación de estrategias de intervención para su prevención.
Palabras claves: Defecto Congénito, afecciones genéticas, diagnóstico
prenatal.
INTRODUCCIÓN
Actualmente en CUBA los defectos congénitos
constituyen la segunda causa de muerte en niños menores de un año de edad, con
una prevalencia al nacimiento de 1,7 por 1 000 nacimientos(1), por lo cuál el
Ministerio de Salud Pública le ha conferido un lugar prioritario a los
programas médico-sociales del país.
Con el formidable potencial humano que contamos y el desarrollo que hemos
alcanzado en la medicina, nos han conducido a comprender que es posible y
necesaria una intervención más activa, en la prevención de las malformaciones
congénitas. No hay dudas que tales acciones constituyen un elemento
indispensable para el logro de tan altas metas en los indicadores de morbilidad
y mortalidad infantil.
Con la introducción del diagnóstico prenatal, en nuestro país se ha producido
una significativa disminución de la incidencia del nacimiento de niños con
anomalías congénitas incompatibles con la vida y por tanto, una disminución
de la mortalidad en niños menores de un año de edad. Pero debemos tener en
cuenta que los defectos congénitos no sólo producen una elevada tasa de
mortalidad, sino que son capaces de conferir una gran discapacidad a los
individuos que los padecen.
DESARROLLO
Se describe como un defecto congénito
toda aquella anormalidad de estructura anatómica visible al examen clínico del
recién nacido, o posterior al nacimiento,
cuando se hace patente el defecto funcional de un órgano interno afectado anatómicamente,
por ejemplo cardiopatías, defectos renales o del sistema excretor, defectos de
las vías biliares, de las vías digestivas, etc.
Estos defectos pueden ocurrir de forma aislada, o como defectos congénitos múltiples,
y la mayoría de las veces sus factores causales son interpretados como
enfermedades genéticas. (2,3)
Por otra parte, los defectos congénitos también aparecen por la acción de
agentes ambientales a los que se expone la embarazada que interfieren en el
desarrollo normal del embrión.
Por tanto podemos llegar a dos conclusiones:
No todos los defectos congénitos tienen una etiología genética, ni todos
las enfermedades genéticas presentan defectos congénitos. (4, 5,6)
TIPOS DE DEFECTOS CONGÉNITOS
Teniendo en cuenta que las anomalías
congénitas pueden tener un factor causal genético o ambiental, es preciso
utilizar el término defecto al referirnos a los mismos mientras no se tenga
conocimiento del factor causal que pudo originarlo.
Los defectos congénitos por su magnitud se distinguen como mayores y menores.
Los primeros, relativos a los defectos que tienen un compromiso funcional
importante para la vida del individuo, tienen consecuencias médicas, estéticas,
requieren de atención temprana, algunas veces de urgencia y por tanto tienen
también repercusión social. (3, 7,8)
Tienen una frecuencia del 2 al 3 % de los recién nacidos (2,9).
Los denominados defectos menores son defectos estructurales relativamente
frecuentes, que denotan un crecimiento desproporcionado de una parte anatómica,
que no tienen un significado relevante en la atención médica y que tampoco
tienen un significado especial en el ámbito social. Son defectos que tienen más
bien un significado predictivo sobre el origen prenatal de un estado patológico
específico, como por ejemplo el retraso mental. Estas anomalías menores se
sobrelapan con pequeñas anormalidades descritas como signos dismórficos, se
presentan con una frecuencia aproximada del 15%.
También se ha observado que en recién nacidos con ausencia de signos dismórficos,
la frecuencia de defectos congénitos mayores es menor al 1%, mientras que
cuando hay un solo signo dismórfico, la probabilidad de un defecto mayor es del
3%. Cuando hay dos defectos menores el riesgo de que se presente un defecto
mayor es del 10% y cuando hay tres o más defectos menores la frecuencia de un
defecto mayor se eleva al 20%, por lo que el examen y detección de defectos
menores o signos dismórficos, es importante para el diagnóstico o detección
de defectos mayores estructurales o funcionales, sobre todo de órganos internos
que no pueden ser detectados fácilmente por la simple observación. (10, 11,12)
DEFECTOS CONGÉNITOS Y MORFOGÉNESIS
Los defectos congénitos, en sentido
general, ocurren durante la morfogénesis, en el periodo embrionario, desde la
tercera semana hasta la octava semana con prolongación hasta la semana 12 del
desarrollo, ya que hay estructuras como el cerebro, los dientes, los genitales,
los órganos de la audición y de la visión, y los pliegues de flexión de las
manos y pies, que se extienden más allá de las ocho semanas.
Hay al menos cuatro tipos de problemas o patogénesis que afectan la morfogénesis
generando los defectos congénitos ellos son:
1. La pobre formación de un tejido debido a defectos genéticos propiamente
dichos y que ya han sido estudiados, pero en los cuales la anormalidad genética
afecta a genes involucrados en el desarrollo. Son a estos tipos de defectos congénitos,
a los que se les denomina malformación.
2. Efecto de fuerzas inusuales sobre los tejidos genéticamente bien formados, a
estos defectos congénitos se les denomina deformidad.
3. Ruptura de tejidos y red de vasos sanguíneos genéticamente bien formados y
que se conocen como disrupción.
4. Un cuarto tipo de problema de la morfogénesis se conoce como displasia y se
refiere a la organización anormal de las células de un tejido. Las displasias
tienen un origen genético. (11, 12,13)
En ocasiones hay sobrelapamiento entre estos tipos de defectos, que están en
correspondencia con el momento del desarrollo embrionario en el que hacen su
aparición.
Cuando esto ocurre en estadios muy tempranos del desarrollo, es difícil su
determinación y quedan en la mayoría de las veces, enfocados como
malformaciones, sobre todo cuando no hay evidencia alguna de deformidades o
disrupciones. (12)
ETIOLOGÍA AMBIENTAL DE DEFECTOS CONGÉNITOS
La cantidad de procesos moleculares y
celulares, su organización y regulación temporal, puede verse alterada por la
acción de agentes extraños, que pueden producir reacciones celulares incomunes
o gradientes de sustancias, que pueden modificar la acción específica de morfógenos
y como consecuencia, provocar defectos de diferentes grados de severidad en el
desarrollo embriofetal, aun cuando la estructura y función del genoma recién
formado, se encuentre intacto, como para lograr una anatomía y función bioquímica
y fisiológica normal en el recién nacido.
Estas sustancias o agentes extraños, pueden tener diferentes acciones y cuando
actúan el periodo comprendido entre la fecundación y la segunda semana
(preimplantación) de la gestación, pueden ocurrir dos opciones: eliminación
del cigoto antes de que la mujer incluso advierta su embarazo, o un grado de
afectación celular tal, que conlleve a la pérdida de células que comienzan a
producirse a partir de los primeros periodos post fecundación (segmentación),
en cuyo caso, generalmente no tiene lugar ningún efecto. (11)
En este periodo la pérdida de algunas células no tiene implicaciones en el
futuro desarrollo embriofetal, ya que aún no hay una diferenciación celular
específica.
Entre la tercera y octava semanas del desarrollo, e incluso para algunos órganos
hasta la semana 12, en que se completa la órganogénesis, la acción de agentes
extraños o sustancias en este periodo de la gestación, pueden interferir con
los procesos celulares de proliferación, crecimiento migración o apoptosis,
modificando sustancialmente los procesos e inducción y diferenciación. Las
anormalidades generadas serán defectos congénitos mayores y menores dando
lugar en ocasiones a defectos congénitos múltiples.
En periodos más tardíos, de la semana 12 al final de la gestación, estos
agentes o sustancias extrañas, pueden hacer diana en tejidos que se encuentran
madurando, pero ya no se observan defectos congénitos mayores sino más bien
crecimientos desproporcionados de partes fetales y en consecuencia, se pueden
observar signos dismórficos o defectos menores, sin embargo algunos órganos y
en especial el sistema nervioso central (SNC), pueden resultar dañados
funcionalmente.
También estas sustancias o agentes extraños afectan en sentido general, el
funcionamiento placentario y como resultado se produce un crecimiento
intrauterino retardado. (12)
Lo hasta aquí expuesto, explica el por qué defectos como la infertilidad o los
abortos, los defectos de morfogénesis, las deficiencias del crecimiento
prenatal, las alteraciones funcionales del SNC e incluso la muerte fetal se
pueden clasificar como indicadores generales de teratogenicidad.
El efecto de un agente que tiene acciones desfavorables como teratógeno, se
expresa en un amplio espectro que se debe a:
1. La dosis del agente y el tiempo de exposición al mismo.
2. Las semanas de gestación en el momento de la exposición.
3. La susceptibilidad de la madre y del producto al agente debido a variaciones
genéticas y metabólicas.
4. Interacción con otros factores ambientales.
Teniendo en cuenta el origen de un teratógeno, podríamos clasificarlos en
agentes exógenos que llegan a la madre en su relación con el ambiente externo
y al producto a través de ésta, y en endógenos, atendiendo al funcionamiento
anormal de las condiciones endocrino metabólicas maternas afectando
concentraciones de metabolitos específicos, que llegan al producto en
concentraciones inusuales a través de la función placentaria y que, como en el
caso de los agentes de origen exógeno, pueden interferir en el proceso de
embriofetogénesis.
Agentes teratogénos exógenos
Los agentes teratogénos con estas características se clasifican atendiendo
a su naturaleza en:
- Biológicos.
- Químicos.
- Físicos.
Biológicos: Son agentes infecciosos que atacan al producto embriofetal
en el útero, provoca inflamación de tejidos en diferentes grados de desarrollo
y ocasiona en muchas ocasiones, muerte celular no programada, la patogénesis de
la mayoría de sus efectos, si no todos se deben a disrupción de los tejidos
formados en el momento de su aparición.
Estos agentes incluyen:
. Virus y dentro de este grupo los más frecuentes son el virus de la rubéola,
el
citomegalovirus, poliovirus, herpes simples, varicela zoster, SIDA, entre otros
muchos.
Los efectos de estos agentes son muy similares: microcefalia calcificaciones
cerebrales, auditivo y visual (diversos grados de afectación ocular),
prematuridad, crecimiento intrauterino retardado.
. Bacterias, en este grupo la sífilis, micoplasma, listeriosis, etc.
. Parásitos, Aunque se conocen varios parásitos que cruzan la barrera
placentaria solamente se conoce que infecte al feto el toxoplasma, que produce síntomas
similares a los que ocasionan los agentes virales, en especial coriorretinitis.
Químicos. Los agentes químicos son un grupo importante de sustancias
con efecto teratogénicos pero para su análisis pueden agruparse en tres
clases:
* Químicos ambientales, en los que se destacan aquellos que contaminan
el ambiente como los componentes mercuriales, pesticidas.
* Las drogas no prescriptivas, como el consumo de alcohol, tabaco y otras
drogas como la cocaína, marihuana, opiáceos y fármacos comunes, no
prescriptos como los salicilatos, la talidomida, etc.
* Drogas prescriptas, como agentes anticancerígenos, anticoagulantes,
antibióticos aminoglicósidos (estreptomicina, gentamicina), anticonvulsivantes
como trimetadiona, fenitoina, barbitúricos, entre los más importantes, el ácido
retinoíco, entre otros muchos.
Los agentes químicos interfieren la acción de procesos moleculares impidiendo
el desarrollo de los mecanismos celulares ya explicados.
Físicos. Las radiaciones ionizantes son el ejemplo más conocido. Los estudios
realizados al exponer animales a altos niveles de radiaciones de este tipo, han
sugerido que solamente dosis de energía tan altas como 200 rads tiene la
capacidad de producir crecimiento intrauterino retardado, daños del SNC
incluyendo microcefalia, y defectos oculares.
El periodo de mayor sensibilidad está alrededor de la segunda y quinta semanas
después de la concepción. Los altos niveles de radiaciones se presentan en
tratamientos específicos, no así para exámenes radiológicos incluso del tipo
de las pielografias renales, sin embargo todo tipo de estudio que implique
radiaciones debe evitarse durante el embarazo o al menos analizarse riesgo
contra beneficio. Por otra parte, las radiaciones ionizantes, además del riesgo
como teratogénos tienen riesgos como agentes mutagénicos y cancerígenos.
El otro agente físico que puede tener acción como teratógeno es el calor. Las
altas temperaturas afectan el desarrollo del SNC tales como defectos de migración
y de cierre del tubo neural. Los baños de sauna, los trabajos en los que la
mujer embarazada tenga que exponerse a altas temperaturas muchas horas al día,
o incluso eventos febriles (temperaturas superiores a 1.5 grados por encima de
la temperatura habitual) son factores de riesgo.
Los teratogénos caracterizados como tales, cuando actúan en el primer
trimestre de la gestación, ocasionan defectos múltiples específicos que
permiten ser reconocidos por su expresión desde el punto de vista médico como
síndromes tales como fetal por rubéola, por alcoholismo, por efectos del calor
etc. (11,13)
BIBLIOGRAFÍA
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Estudio de 3 años. Rev. Cub Pediatria; 2002;74(2):122-126.
AUTORES
Dra. Karina Kemell Martínez.
Especialista 2do grado en MGI,
Master en Asesoramiento Genético,
Profesor Asistente.
Políclinico Docente Julio A Mella.
Email: karina.kemell@infomed.sld.cu.
Dra. Deysi Ramos Rodríguez.
Especialista 1er grado en MGI,
Master en Asesoramiento Genético.
Políclinico Docente Andres Ortiz.
Email: ivanmora@infomed.sld.cu .
Dra. Dolores Carrillo Martínez
Especialista 1er grado en Genética Médica,
Profesor Asistente.
Policlinico Docente Julio A Mella.
Email: dolores.carrillo@infomed.sld.cu.
Dra Lin Santana Yllobre.
Especialista de 2do grado en MGI.
Profesor Asistente.
correo: lin@infomed.sld.cu