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Reflexiones en torno al pensamiento independentista de Ramón Emeterio Betances y José Martí

Resumen: En este artículo los autores se refieren de forma sucinta al quehacer de Ramón Emeterio Betances, Padre de la Patria Puertorriqueña, y José Martí, Héroe Nacional de Cuba, abundando con mayor énfasis en la vida del insigne borinqueño, prácticamente desconocida y olvidada.
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Autor: Enviado por la Lic. Lizet García Corona

ÍNDICE
· Resumen
· Introducción
· Desarrollo
· Conclusiones
· Bibliografía

RESUMEN
En este artículo los autores se refieren de forma sucinta al quehacer de Ramón Emeterio Betances, Padre de la Patria Puertorriqueña, y José Martí, Héroe Nacional de Cuba, abundando con mayor énfasis en la vida del insigne borinqueño, prácticamente desconocida y olvidada.

INTRODUCCIÓN
Hay hombres en cuya grandeza ha sido capaz de sintetizarse la historia, los anhelos y la vida misma de los pueblos; pues si bien es cierto que la historia la van amasando cotidianamente los pueblos, anónimos y decisivos, algunos de sus hijos más fieles, a la vez que reciben de estos una gran influencia, le imprimen otro influjo trascendental.

No por pequeñas y aisladas han estado las Antillas ausentes del gran parto social de grandes hombres. No por haber estado a la zaga en los procesos de cambio social del siglo XIX carecieron Puerto Rico y Cuba de seres en los que se resumía la luz. Se hablará de dos que no fueron los únicos que entregaron sus vidas por ver las Islas libres pero que sí se entregaron a la justa causa: Ramón Emeterio Betances y José Martí.

Es por ello que con este artículo, cuya importancia radica en que acercará al lector a la vida de uno de los grandes luchadores de América cuya obra, poco conocida, se ha visto silenciada y que estuvo además vinculado con el Apóstol José Martí y con las luchas contra la colonia española, se pretende:
Reflexionar en torno a las ideas independentistas de Ramón Emeterio Betances y José Martí, además la intención de que al adentrarse en la vida de Betances, se conozca un poco más de la historia del pueblo puertorriqueño, que luchó y lucha aún por lograr la ansiada independencia.

DESARROLLO
Hablar de dos grandes de la historia es tarea ardua, Ramón Emeterio Betances, el Padre de la Patria Puertorriqueña y José Martí, el Apóstol de Cuba. A pesar de que cada uno pertenecía a nacionalidades distintas los unía un interés común, la independencia de Cuba y Puerto Rico.

A nuestros días ha llegado todo el quehacer revolucionario de José Martí a través de diferentes fuentes, sin embargo la obra humana y revolucionaria de Betances es casi desconocida, debido a que enemigos del pueblo puertorriqueño para desvirtuar y opacar su imagen, han invertido mucha energía dentro y fuera de Puerto Rico tratando de impedir que a las actuales generaciones lleguen las enseñanzas de este gran patriota borinquen al cual no por gusto Martí le regala un libro cuya dedicatoria dice” A un hombre”.

Betances nació en la ciudad de Cabo Rojo, el 8 de abril de 1827 una de las figuras más excelsas del continente americano. Su padre Don Felipe Betances Ponce, dominicano, propietario de tierras dedicadas a la siembra de la caña de azúcar, su madre María del Carmen Alacán, puertorriqueña. Fruto de la mezcla de razas, Betances era de tez oscura, más por su sangre india que africana. Solo existen algunas descripciones suyas hechas por quienes quedaron impresionados por su figura, declarando que era de bella y noble fisonomía, perfil más árabe que romano, enérgico y orgulloso, lleno de ternura dentro de tanta fuerza.

Su padre era masón, por lo que Ramón se cría lejos de las ideas retrógradas de la iglesia católica. En 1839 con 12 años es enviado a estudiar a Francia, termina el bachillerato en 1846 y vuelve a su patria. Regresa en 1848 a Francia y es partícipe de la revolución del 24 de febrero que instauró la Segunda República Francesa. En ese año inicia estudios universitarios y se hace médico cirujano, se relaciona durante esa época con estudiantes cubanos y comienzan a florecer sus ideas de independencia de las Dos Antillas, Cuba y Puerto Rico.

Betances pasó más de la mitad de su vida fuera de su patria lo que lejos de distanciarlo, acrecentó más su patriotismo, tal y como sucedió con el Héroe Nacional de Cuba, quien se convertiría en el líder indiscutible de la Revolución.

Comienza a surgir en Betances la idea de la Confederación Antillana de donde le viene su seudónimo El Antillano y cuyo lema era "La América para los americanos y Las Antillas para los antillanos”, lo que refleja su profundo pensamiento latinoamericanista pues consideraba que con la independencia de Cuba se fomentaba no solo la de Puerto Rico, sino además la de Haití y República Dominicana. Bajo ese mismo seudónimo escribe en el periódico “La Revolución” el artículo: Cuba y Puerto Rico; insta, golpea, lanza proclamas, trabaja por Cuba, Santo Domingo y Haití.

Dos importantes hechos ocurrieron en América en el año 1868: El Grito de Lares en Puerto Rico y el inicio de la Guerra de los Diez Años en Cuba. Betances desde Santo Domingo había organizado el movimiento armado que protagonizaría la epopeya de Lares, primera gran expresión de rebeldía del pueblo puertorriqueño contra España el 23 de septiembre del referido año, el lema seleccionado por el Comité Revolucionario de Puerto Rico fue una frase del Libertador” ¡Unión, unión, o la anarquía os devorará!”

Pero la revolución de Lares fue derrotada militarmente y Betances no pudo estar al frente de los revolucionarios en ese dramático momento, sin embargo la derrota militar fue una victoria política y social. El Grito de Lares quedó inscrito en la historia borinqueña como la expresión más alta de la dignidad nacional. Ante este revés, provocado por la precipitación, falta de apoyo del pueblo y mala preparación de los dirigentes revolucionarios, Betances expresó:” Si no queréis sino ser esclavos concédanos el cielo la honra de unirme a los hombres de Cuba y de morir allí, en nombre de nuestro Puerto Rico amado por la libertad Santa” . Así lo hizo y dedicó 50 años de su vida al logro de estos propósitos, sobradas muestras hay del amor que sintió este hombre por las dos Islas a las que les entregó toda su vida y algo más.

Amaba a Puerto Rico como a nada en el mundo y amaba a Cuba como a Puerto Rico, comprendiendo la importancia de la unidad de las Antillas en su lucha. Fue en Francia junto a Luperón (primer antimperialista dominicano) vicepresidente de la Unión Latinoamericana.

Ya por estos años era plenamente visible el independentismo martiano, al que mucho aportó su maestro Rafael María de Mendive, a través de los escritos del primero.

Publica el apóstol en los primeros meses de 1869 en el periódico escolar "El Siboney” el soneto: 10 de Octubre, que como su nombre indica es un canto al levantamiento de Yara; el 19 de enero de 1869 en el periódico " El Diablo Cojuelo” publica el artículo “O Yara o Madrid”, donde se pone de manifiesto la disyuntiva del pueblo cubano en esos momentos: el independentismo o el colonialismo. Su poema Abdala aparece en el periódico” La Patria Libre” el 23 de octubre del mismos año, y en él aborda el concepto de patria, dominada por el poder extranjero que hay que expulsar y la única vía para lograrlo es la guerra.

Entre las ideas esenciales del independentismo martiano están la conciencia de la necesidad de lucha, el rechazo a todo intento de encubrir el colonialismo, el enfrentamiento al anexionismo (ya que este implica pérdida de la identidad nacional y está además en contra de los intereses de la nación cubana, la independencia legada al establecimiento de una república democrática, donde no existiera la desigualdad; consideraba que la independencia debía ser un cambio de espíritu, no de formas, era necesario una república de igualdad, democrática.

Entre los años 1867 al 1871 Betances viaja por varios países de América Latina y el Caribe, y en todos ellos debe enfrentar la expulsión. Regresa en 1871 a Francia y se pone al servicio de la causa cubana en la divulgación de la lucha revolucionaria. En 1878 encabeza el Comité de Cubanos de París que protesta por el Pacto del Zanjón.

Durante la Guerra Chiquita intercambia correspondencia con José Martí, quien le pide que apoye la nueva etapa revolucionaria. En esta carta que Martí le envía escrita entre 1879 y 1880 se evidencia la admiración del Maestro por Betances, entre otras cosas le pide:
“...Reunir a los que nos aman, cualquiera que sea la tierra donde residan, y rogarles que nos ayuden, debía ser mi primer acto. Aprovechar las buenas voluntades para la organización rápida y compacta del ejército de auxiliares que debe ayudar al ejército de batalladores, mi primera labor. Yo sé que no hay para Vd. mar entre Cuba y Puerto Rico y siente Vd. en su pecho los golpes de las armas que hieren a los nuestros...No hay en París más tenaz ni infatigable trabajador americano que el señor Betances: ¿Querrá Vd., Sr.-...levantar nuestra bandera honrada con su mano que no ha dejado nunca de serlo- en una tierra en donde pretende todo lo extraordinario y generoso? ¿Querría Vd. contribuir con su ayuda valiosa a organizar en París un grupo vigoroso y activo de auxiliadores de nuestra seria y creciente Revolución? ¿Qué americano se resistiría a su voz noble? ¿Qué cubano meticuloso a su labor prudente? Si servicio tal como el que sin derecho alguno le pido pudiera prestarnos- mi patria con su gratitud- no yo con mi voz floja se lo recompensaría.”1

Betances responde afirmativamente a esta petición del Maestro, que deja ver en tales líneas, no solo la admiración que siente por el noble revolucionario, sino además el respeto y la confianza, sabiendo que podría tener en él una ayuda incondicional en el continente europeo, el noble puertorriqueño había reiterado el juramento juvenil hecho en1851:” Trabajar hasta la muerte contra el despotismo español y en favor de la independencia de las Dos Antillas.

Las diferencias generacionales entre Ramón Emeterio Betances y José Martí no impiden que se integren el uno al otro, poseen unidad de propósitos y llegan a respetarse y quererse, a pesar de no haberse encontrado jamás, y habiéndose establecido la comunicación entre ellos solo por correspondencia. Tuvieron muchas cosas en común, ambos sentían gran amor por las dos islas que sentían como propias. Eran antillanos insobornables, americanos de talla continental, internacionalistas ejemplares, independentistas sin tacha.

La tragedia de Betances es que se encontraba casi solo, separado y desconocido de su pueblo por un larguísimo exilio. Estuvo ausente como Martí de su patria pero con una diferencia sustancial, Martí estuvo siempre en América, cerca de Cuba, Betances en Francia, distante a pesar de lo que hubiera deseado.

A diferencia de Betances, Martí pudo aglutinar en el Partido Revolucionario Cubano a los revolucionarios de la mayor de las Antillas, tuvo masas que lo seguían y estaban dispuestas a combatir cuando llamaron al combate. Dedicó todos sus esfuerzos durante sus viajes por América, Europa y su estancia en Estados Unidos a la preparación de la nueva gesta independentista. Conociendo de sobra las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años, aglutina fuerzas y propósitos en la fundación del Partido Revolucionario Cubano.

Cuando se funda el 10 de abril de 1892 el Partido Revolucionario Cubano Betances tiene 65 años y ya ha dado sobradas muestras de amor a Cuba y de reconocimiento y cariño al Apóstol. La emigración puertorriqueña se une a este nuevo instrumento de lucha, sobre todo en Nueva York, donde se encuentra el club Borinquen que nombra como su presidente honorario a Betances, quien además, a solicitud de Martí acepta la representación del Partido en Francia.

Su labor fructífera traspasó las fronteras de ese país e irradió el mensaje de la Revolución cubana por toda Europa. La muerte en combate de José Martí fue un golpe que lo estremeció pero no detuvo su quehacer revolucionario.

Martí quería a Betances como a un hermano, así escribe de él el 3 de septiembre de 1892 en el periódico Patria:
“De nuestro Dr. Betances, no nos olvidamos un punto, porque él en el corazón de su país con el que el de Cuba se hermana y abraza, y por que son pocos los hombres en quienes como en él, el pensamiento va acompañado de la acción, la superioridad del desinterés, y el mérito extraordinario de la mansa modestia.” 2

Martí continúa su labor revolucionaria y en ese mismo mes de septiembre se entrevista con Gómez en Santo Domingo y recibe la aprobación del líder para participar en la nueva contienda que se avecina. Se reúne en 1893 en Costa Rica con el otro gran jefe militar en Costa Rica, Antonio Maceo; Es 1895 año mortal para el Apóstol pero en el que realiza grandes acciones. Fracasa su plan de la Fernandina en enero y en ese mismo mes redacta la orden de alzamiento que le envía al patriota Juan Gualberto Gómez, firma el 25 de marzo el Manifiesto de Montecristi junto a Máximo Gómez en Santo Domingo y ya el 11 de abril desembarca junto a este por Playitas de Cajobabo, finalmente muere Martí en combate el 19 de mayo de 1895 y pierde la patria al más abnegado de sus hijos, a su máximo líder, al hombre que fue capaz de unir a todos los luchadores durante la Tregua Fecunda e impulsarlos al levantamiento armado; al organizador extraordinario de nuestra gesta y sobre todo al pensador político que orientaba a los cubanos hacia la creación de una nación realmente democrática.

Betances sabía, a pesar de que no tuvo grandes relaciones con Martí, que este lo admiraba y así se lo hace saber a Gonzalo de Quesada en carta fechada en París el 13 de agosto de 1897:

“... Él sabía que yo lo admiraba i él me tenía alguna estimación, como lo prueba un librito de poesías que me mandó con esta dedicatoria: A un hombre.” 3

Antes al mismo Gonzalo le había escrito en ocasión de la muerte de Martí:
“Vd. puede suponer si hemos deplorado con Vds. La pérdida del inmortal delegado, iniciador de la obra imperecedera, la independencia de Cuba, con la cual podrá agregarse al nombre de Martí el título de Libertador.” 4

También a la muerte de Antonio Maceo, caído en combate el 7 de diciembre de 1896, le escribe una sentida carta a María Cabrales, su viuda, donde expresa su pesar ante la pérdida del “héroe legendario”.

A pesar de que como se refleja en las anteriores citas, estas pérdidas irreparables no hicieron que menguara en Betances la llama de la independencia pues consideraba que la lucha de Gómez y Maceo en Cuba no era más que la continuación de la gran guerra de liberación de la América Latina sostenida por Hidalgo y Morelos, por Bolívar y Santander, por Sucre, Flores, San Martín, O´Higgins, entre otros.

Llega el año 1898, terrible para Cuba y Puerto Rico. Los yanquis invaden ambas islas e imponen el poder por las armas. Desde su lecho de muerte en París, El Antillano veía con profundo pesar, cómo se desplomaban sus sueños de independencia y libertad para Cuba y Puerto Rico, al igual que Martí, había anticipado el peligro de la agresión yanqui y advertido sobre la necesidad de unir los esfuerzos para impedir el desenlace que ya se daba.

El sueño de Martí de ver una Cuba independiente se ve frustrado solo por un tiempo pues con el triunfo de la Revolución cubana el 1ro de enero de 1959 sus ideales reverdecen y están presentes hoy más que nunca en las nuevas generaciones de cubanos libres y cultos como él los quería.

Desafortunadamente no sucedió lo mismo con la patria de Betances pues todavía hoy se encuentra encadenada a las garras del cruel imperialismo, sin embargo sus hijos agradecidos continúan la lucha iniciada por el padre de la patria borinqueña, y fiel muestra de ello es la muerte del líder independentista Filiberto Ojeda Ríos, quien fuera asesinado por agentes del FBI el 23 de septiembre de 2005, día en que se conmemoró un aniversario más del Grito de Lares. Continúan también vigentes los lazos de amistad de ambas islas, entre las que no existe mar de por medio, un ejemplo vivo es el cantante borinqueño Dany Rivera quien también sufrió prisión por su patria, y que siente un gran respeto y admiración por Cuba y su pueblo, como ha hecho saber en las múltiples ocasiones en que ha estado de visita en este país, y como él hay muchos otros.

Es doloroso reconocer que a un hombre del que Eugenio María de Hostos dijo ser el primer ciudadano de Puerto Rico, se le recuerde a retazos. Sobre este particular el historiador Paul Estrade señala:”… antes de dedicarle tiempo a Betances, dediqué años a leer y a valorar la obra de José Martí, el ilustre y arrebatador cubano, de preguntarme alguien quién es el más grande, contestaría: entrambos a dos. Estoy convencido que algún día al forjador Betances, su patria le otorgará el lugar preeminente que Cuba le concedió respetuosamente al fundador José Martí”5 . Así mismo el Instituto de Estudios del Caribe (IEC) le ha criticado a la enseñanza oficialista del sistema educacional de Puerto Rico el ocultar la verdad sobre Betances.
Murió el 6 de septiembre de 1898, en París a los 71 años de edad, pobre y enfermo, pero continuaron vivas sus ideas independentistas y antimperialistas.

Puerto Rico continúa hoy siendo colonia, ahora bajo el dominio imperialista de los Estados Unidos de Norteamérica, por lo que sigue siendo necesaria la aplicación de las ideas independentistas, patrióticas, antianexionistas y revolucionarias de Betances y Martí, no solo en el caso puertorriqueño, si no en la América toda que tiene hoy a través del ALBA, más cerca que nunca la posibilidad de lograr cumplir el anhelo de tantos hombres que entregaron y entregan su vida y su sangre para lograrlo.
La labor de estos hombres no será solo recordada por el independentismo que los caracterizaba, sino también por el profundo humanismo presente en ambos.

A Betances por su quehacer como médico en el estudio y tratamiento de enfermedades endémicas tropicales, elefantiasis, enfermedades venéreas, se le otorga el 1ro de julio de 1887 la Orden Nacional de la Legión de Honor en Francia, figurando entre las principales figuras de la ciencia europea. Se le conoce como “el padre de los pobres y los negros” a quienes atiende de forma gratuita, ya que al igual que Nuestro Héroe Nacional, aborrece la esclavitud.

También tuvo una obra literaria, no tan prolífera como la del Maestro pero si de gran valor, entre la que se incluyen novelas, ensayos políticos como “Cuba”, la obra dramática” La Virgen del Borinquen”, dedicada a su novia muerta, obras científicas como ”Tratado sobre elefantiasis” , la Proclama de los Diez Mandamientos de los hombres libres, entre otros, así como su inclusión en la Sociedad Recolectora de documentos históricos de la isla de San Juan Bautista en 1851,cuyos trabajos culminaron con la creación de La Biblioteca Histórica de Puerto Rico.

Martí aunque no fue médico con su palabra y pluma certera ofreció y ofrece la medicina ideal para el que busca remedio en su prosa. Fueron hombres sin lugar a dudas de talla universal.

Mucho podría abundarse al estudiar, investigar y dar a conocer el ideal independentista del Padre de la Patria Puertorriqueña y del Apóstol Nacional. Es mucha la justicia que hay que hacerle a Betances. Indudablemente se trata de una de las figuras más importantes de la lucha anticolonial e independentista de Las Antillas y de América. Tanto a él como al Apóstol es posible adjudicarle dimensión continental y universal, no solo por los hechos concretos que así lo avalan, sino por el ejemplo estimulante que de ellos emana, y su entrega a las causas más nobles de la humanidad.

La obra y el pensamiento de Betances y Martí bastan para sentirse comprometidos, la actual y futura generación, por mantener los logros de la Revolución cubana y a luchar tanto por la independencia de Puerto Rico como por el progreso de la América toda. El legado que se les debe muestra su espíritu unitario, su amor a Cuba y a Las Antillas y despierta el deseo de seguir combatiendo por la libertad.

De ambos se recoge lo más puro de las aspiraciones de las Dos Antillas, ya que como dice la conocida frase” Cuba y Puerto Rico son de un pájaro las dos alas, reciben flores y balas, en el mismo corazón”

CONCLUSIONES
La obra de Betances es poco conocida y difundida, a diferencia de José Martí, por lo que es mucha la justicia que hay que hacerle. Se trata de una de las figuras más importantes de la lucha anticolonial e independentista de Las Antillas y de América. Su obra posee una dimensión continental y universal.

Aún se escucha su grito estremecido de “no quiero colonia ni con España ni con Estados Unidos”, este es su gran legado a las nuevas generaciones, que tienen como responsabilidad concluir la tarea liberadora, a la que tanto él como José Martí, dedicaran toda su vida, su amor e inteligencia.

La trayectoria de este prócer no ha recibido aún la justa consideración que su quehacer merece, por lo que la realización de este artículo es un modesto aporte a la divulgación de aquella.

Ramón Emeterio Betances y José Martí jamás se conocieron personalmente pero si intercambiaron correspondencia y se admiraron mutuamente ya que a ambos los unía un interés común: la independencia de las Dos Antillas.

Sus ideas libertadoras como las de tantos otros héroes que dieron su sangre y su vida por América renacen hoy con el ALBA, tanto sacrificio no ha sido en vano.

BIBLIOGRAFÍA
1-Benítez, José A.: El pensamiento revolucionario de hombres de nuestra América. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1989.
2-Betances, Ramón Emeterio: Proclama de los Diez Mandamientos de los Hombres Libres, en http://www.campusuniversitario.wrtu.org
3-Colectivo de autores: Historia de Cuba, 9no grado. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1999.
4-Depestre Catony, Leonardo: Una vida la servicio de la independencia de Puerto Rico, en http://www.argenpress.com.ar
5-Figueroa, Sotero: ¡Betances!, Revista Cayo Hueso, 25 de septiembre de 1898, p.6-7, en http://www.boricuasilustresgenealogy.com
6-García Leduc, José María: Ramón Emeterio Betances: Renovación historiográfica en los albores del centenario de su fallecimiento.
7-Irrizarry, Edwin: A rescatar documentos de Ramón Emeterio Betances, en http://www.campusuniversitario.wrtu.org
8-Martí Pérez, José: Obras Completas, tomo 8. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 1991.
9-Mugiente, Julio A.: Un revolucionario ejemplar, en Compilación de autores, Anuario del Centro de Estudios Martianos 8/1985.
10-Ojeda Reyes, Félix: Peregrinos de la Libertad, en http://www.preb.com

REFERENCIAS
1. Martí, José: Carta a Ramón Emeterio Betances, Obras Completas, Tomo 8, p. 54-56.
2. Benítez, José A.: El pensamiento revolucionario de hombres de nuestra América. p. 283.
3. Compilación de autores: Anuario del Centro de Estudios Martianos 8/1985.p. 176
4. De Quesada, Gonzalo: Archivo de Gonzalo de Quesada, epistolario, recopilación, introducción y notas por Gonzalo de  Quesada. Impreso, Editorial Siglo XX, La Habana 1984-1985, Tomo1, p. 126.
5. Ojeda Ríos, Félix: Peregrinos de la libertad, p. 1, año 2005, en http://www.preb.com

AUTORES

Lic. Yanely Barrientos Leliebre
Lic. Minelis Tamayo Megret
Lic. Gumersindo Sánchez Gámez
Lic. Esperanza García Meléndez
Lic. María Concepción Hernández Roger

Centro: Universidad Pedagógica “Raúl Gómez García”, Guantánamo, Cuba
Contactar: Lic. Lizet García Corona lizet@edusol.rimed.cu
Fecha: mayo 2007

 

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