RESUMEN
Las funciones de la literatura infantil se identifican con las necesidades que
debe suplir un texto para niñas y niños. Las mismas pueden ser variables y
jerarquizadas por el lector, que es quien consume la obra.
Esta, además, puede ser caracterizada según las funciones dominantes en ella y
solo de acuerdo con esas funciones dominantes se puede investigar su lugar
dentro de la cultura general de un determinado período.
Teniendo en cuenta la necesidad que el estudiante conozca y aprenda cada uno de
estos aspectos como vía de estudio de la obra literaria es que se pretende que
el presente artículo sirva, como material de consulta para ganar en habilidades
sobre la aplicación de las funciones en el texto infantil y para profundizar,
además, en todo el caudal de valores y conocimientos que se pueden adquirir a
través de la obra martiana.
INTRODUCCIÓN
La literatura es una de las formas de expresión de que dispone el hombre para
reflejar la vida de manera emocional y reflexiva. Deviene expresión constante de
los sentimientos y valoraciones del hombre, anhelos, esperanzas, hace más
atractiva y agradable la existencia de los hombres, sus emociones, agudiza su
sensibilidad. Si la permeamos de “ternura, intensidad afectiva, dinamismo, vida
cristalizada en la palabra plástica, música, amor, amistad” (1), es entonces,
literatura infantil cubana.
No se trata de escribir de los niños, ni de empobrecer el lenguaje, ni de usar
diminutivos, ni de relatar anécdotas, ni de llenar de moralejas la poesía y la
prosa. Se trata de crear un lenguaje lírico que envuelva la vida cotidiana dando
vuelo a la imaginación infantil.
En La Edad de Oro, valiosísima joya del pensamiento martiano, se muestra lo que
debe ser un texto infantil. Se edita en una época y en una lengua en que lo
cotidiano respecto a publicaciones infantiles eran la cursilería y la
filantropía, plagada de modelos obsoletos que atiborraban al niño con una
retórica hueca, impregnada de “temor a Dios” y a la vida. José Martí se plantea
entonces patentizar que todo hay que hacer en este campo. Sus dos principales
fines eran enseñar deleitando y adaptar dichas enseñanzas a las necesidades
especiales de los niños de América, de ahí que haya resultado de tan subidos
valores pedagógicos y artísticos que se considera una obra maestra de la
literatura infantil. Ello se puede apreciar a través del siguiente estudio en el
que se propone demostrar la aplicación de las funciones de la literatura
infantil(2) en uno de los cuentos de La Edad de Oro, teniendo en cuenta que es
la vía mediante la cual, de acuerdo con las funciones dominantes, se logra
caracterizar la obra literaria e investigar su puesto dentro de una cultura
general de un determinado período.
El presente artículo puede ser utilizado como material de consulta por los
estudiantes de la Facultad Educación Infantil, quienes reciben este contenido
integrado a los temas dedicados a la Literatura Infantil. Podrán profundizar,
además, en todo el caudal de conocimientos y valores que se pueden adquirir
mediante la obra martiana.
Por otra parte se resume en qué consisten las funciones de la literatura
infantil, o sea, la estética y la social, esta última derivada en las funciones
gnoseológica, expresiva, valorativa y lúdicra. El cuento seleccionado es “La
muñeca negra”; se pudo haber elegido cualquier otro pero se optó por que fuera
una creación original del autor y además una narración que, aunque muy conocida
por nuestros niños, no ha sido aprendida por ellos con tanta intensidad
como”Meñique” o “El Camarón Encantado”.
DESARROLLO
La obra literaria es polifuncional. Mediante la jerarquización y
desjerarquización de las distintas funciones de la literatura, y distinguiendo
las dominantes, es que, precisamente, puede ser caracterizada e investigado su
lugar dentro de la estructura cultural general de un determinado período y
también su función dentro de la estructura social y dentro de una formación
social en particular. Teniendo en cuenta que estas funciones pueden ser
variables y jerarquizadas también por el lector, que es quien consume la obra
literaria, es que se ofrecen a continuación nuestros puntos de vista al
respecto:
FUNCIÓN ESTÉTICA
Comprende todos los elementos relacionados con la poética del autor (aspectos
ideotemáticos, tropología) así como alusiones o citas que vinculan a la obra a
otros textos literarios o culturales que le han antecedido. En otras palabras
tiene que ver con la imprescindible presencia de valores poéticos, sencillez
estilística o claridad, originalidad, calidad literaria, variedad de tonos,
dinamismo, etcétera.
FUNCIÓN SOCIAL
- FUNCIÓN GNOSEOLÓGICA:
Se refiere a aquellos elementos de la realidad que el autor aprehende,
comprende y entrega al lector a través de su discurso literario.
- FUNCIÓN EXPRESIVA:
Radica en todas aquellas propiedades que permiten al emisor expresar su
subjetividad: sentimientos, preocupaciones, vivencias, emociones, anhelos,
etcétera, expresándonos el mundo desde su punto de vista, a través del texto
literario.
- FUNCIÓN VALORATIVA:
Se refiere a los valores éticos, morales, nacionales, sociales, políticos, de
partido, etc. (patrones de conducta, hábitos, costumbres, sentimientos y otros
modelos de actitudes) que el creador desea, utilizando como vehículo su obra,
propiciar o inculcar al pequeño lector de manera tácita o explícita. Según la
acentuación del acto de valoración se ramifica en funciones educativa,
pedagógica, didáctica y utilitaria. .
-FUNCIÓN LÚDICRA:
Son los recursos que el autor incluye en su obra literaria para propiciar que la
lectura resulte para el niño, otra forma de juego, un entretenimiento o
diversión más. La fantasía, el humor, el absurdo, lo hiperbólico, trabalenguas,
juegos de palabras, acertijos, son algunas de las formas en que se manifiesta lo
lúdicro en la literatura para la infancia.
Luego de aclarado en qué consisten cada una de las funciones, se pasará a
analizar a continuación cómo se manifiestan ellas en el cuento “La Muñeca
Negra”, de La Edad de Oro.
De acuerdo con el análisis realizado, la función estética aparece como un hilo
conductor en toda la obra, ratificándose así el gran deseo del Apóstol, que es
también el de la mayoría de los escritores contemporáneos cubanos, de entregar
al niño, ante todo, literatura de la buena.
De ahí que se aprecie en el cuento el estilo martiano permeado de lo
maravilloso, un lenguaje eficaz y renovador donde se hace niño para hablarle a
los niños. He aquí un ejemplo de ello:
“El cuarto está a media luz, una luz como la de las estrellas, que viene de la
lámpara de velar, con su bombillo de color de ópalo. Pero se ve, hundida en la
almohada, la cabecita rubia. Por la ventana entra la brisa; y parece que juegan,
las mariposas que no se ven, con el cabello dorado. Le da en el cabello la luz.
Y la madre y el padre vienen andando, de puntillas. ¡Al suelo, el tocador de
jugar! ¡ Este padre ciego que tropieza con todo¡ Pero la niña no se ha
despertado. La luz le da en la mano ahora ¡ parece una rosa la mano...!(3)
“Y cuando oyó (el padre) ruido de pasos, y un vocerrón que venía tocando música
en un cucurucho de papel ¿quién sabe lo que sacó de una caja grande: y se fue a
la puerta con una mano en la espalda: y con el otro brazo cargó a su hija. Luego
dijo que sintió como que en el pecho se le abría una flor, y como que se le
encendía en la cabeza un palacio, con colgaduras azules de flecos de oro, y
mucha gente con alas: luego dijo todo eso pero entonces, nada se le oyó decir.
Hasta que Piedad dio un salto en sus brazos y se le quiso subir por el
hombro...”(4)
Se aprecia así, en toda la obra, el cuidadoso empleo de símiles y metáforas y
otros recursos expresivos que se combinan y engrandecen aún más la fina
expresión del autor. Su lenguaje es poético, tierno, su sencillez no implica lo
simple sino radica en la selección de las palabras precisas, nace de la realidad
infantil. ¿Que son largos los párrafos en su prosa y esto afecta la
asequibilidad del contenido? En el mundo del niño no existen las reglas
gramaticales del adulto, para ellos no hay comas ni puntos. Su lenguaje es
espontáneo y rítmico. El principal hallazgo de José Martí en La Edad de Oro está
en haber descubierto el medio justo con que había que dirigirse a los niños y
hablarles de modo que las palabras parecieran modos de juego.
En este último ejemplo se aprecia además la función expresiva al verse en él
reflejadas las experiencias, vivencias del autor con respecto a la relación
padre- hijo, o sea, el profundo amor que sintió él como padre por su Ismaelillo,
al cual cargaba y abrazaba del mismo modo que le hace a Piedad su padre. Otra
parte del cuento que ilustra este sentir es la siguiente:
“¡ Trabaja mucho el padre, para comprar todo lo de la casa, y no puede ver a su
hija cuando quiere¡ A veces, allá en el trabajo, se ríe solo, o se pone de
repente como triste, o se le ve en la cara como una luz: y es que está pensando
en su hija: se le cae la pluma de la mano cuando piensa así, pero enseguida
empieza a escribir, y escribe tan de prisa, tan de prisa que es como si la pluma
fuera volando... sueño es no más, pero dice el padre que es como si la hubiera
visto, y que después tiene más fuerza y escribe mejor” (5)
¿Cómo dudar entonces que Martí, y otros que por la misma causa combatían, haya
sentido lo mismo, trabajando intensamente como lo hacía y alejado de su querido
hijo; luchando abnegadamente para que su patria saliera adelante, trabajando en
bufetes, hablando en público, reuniéndose con conspiradores, etcétera?
De la misma manera, a través de la función valorativa, el autor desea enseñar al
lector a admirar o rechazar determinadas actitudes, tales como:
· Sentimiento de amor entre padres e hijos.
· Necesidad de trabajar para poder vivir honradamente.
· Admiración hacia las personas por su belleza interior y no exterior.
· Odio hacia la desigualdad social y racial.
· Les insinúa que para lograr cosas buenas o hermosas hay que correr riesgos:
“La criada fue al jardín, y se pinchó el dedo, por cierto, por querer coger,
para un ramo que hizo, una flor muy hermosa.” (6)
Así vemos que su anhelo de formar hombres libres, dignos, preparados para la
vida es una constante a lo largo de toda la obra. Esta función también está dada
por la sinceridad con que debe dirigirse el autor a su destinatario. De esta
manera el amor sexual no queda excluido, y sobre todo destaca la relación hombre
mujer en el hogar:
“...entran en el cuarto de dormir el padre y la madre. Vienen riéndose, como dos
muchachones. Vienen de la mano como dos muchachos.” (7)
“¡ Y el padre llegó muy temprano del trabajo, a tiempo de ver a su hija dormida.
La madre lo abrazó cuando lo vio entrar: y lo abrazó de veras!” (8)
“...el padre estaba muy conversador, cogiéndole en cada momento la mano a mamá,
y la madre estaba como más alta, y hablaba poco y era como música todo lo que
hablaba.”(9)
No siente temor de hablarle a los niños de algún tema, les cuenta la verdad, lo
que cotidianamente pasa, o al menos, es como debe ser que pase.
Otro aspecto que no se debe obviar es que la niña del cuento es perfectamente
humana, capaz de cometer travesuras, decir mentiras, pero con un gran sentido de
la solidaridad:
“Vamos señora muñeca, vamos a pasear, usted querrá coches y lacayos, querrá
dulce de castañas, señora muñeca... Pero en cuanto estuvo Piedad donde no la
veían, dejó a la muñeca en un tronco, de cara contra el árbol...”(10)
“La besó (a la muñeca negra), la abrazó, se la apretó contra el corazón. Ven
pobrecita: ven que esos malos te dejaron aquí sola: tú no estás fea, no... la
fea es esa, la que han traído hoy.” (11)
Así Martí inserta al pequeño lector en el mundo de su tiempo, descubriéndole lo
mezquino y lo puro de la vida. Dirigida, pues, a niñas y niños pequeños, de
América, donde ya la mayoría de las naciones eran independientes políticamente
pero supeditadas económica y culturalmente a la presencia de patrones
extranjeros, la utilidad del cuento, y la revista radica en: formar hombres de
pensamiento libre, de criterios independientes, capaces de razonar.
Con la función gnoseológica se aprecia que Martí trata la realidad partiendo de
lo cotidiano donde en este caso hay un padre que trabaja lejos y mucho”para
poder comprar todo lo de la casa”(12) y se percibe además la desigualdad de una
sociedad burguesa y colonizada.
“Piedad le llevó al cocinero una dalia roja y se la prendió en el pecho del
delantal: y a la lavandera le hizo una corona de claveles: y a la criada le
llenó los bolsillos de flores de naranjo, y le puso en el pelo una flor.”(13)
Así se aprecia, con la existencia de estos personajes en la casa de Piedad las
diferencias de clases sociales, en este caso, la más pobre, que se deben a una
propiedad privada (la familia de Piedad), quienes son personas que respetan la
servidumbre, pues como ellos trabajan para poder vivir. Además, los sirvientes
se sienten satisfechos y honrados de trabajar para la familia de Piedad.
“Pero, criada, llévame pronto! ¿ Piedad, qué es eso de criada? ¡ Tú nunca le
dices criada así, como para ofenderla! – No, mamá, no: es que tengo mucho
sueño.” (14)
La función lúdicra también tiene mucha fuerza en la obra pues con natural
sencillez y esa forma coloquial, con inocencia y alegría como lo hacen los niños
se dirige a sus lectores. He aquí uno de los más emotivos donde, además, se
enlazan el resto de las funciones ya tratadas: “...dime, Leonor, dime,¿tú
pensaste en mí? mira el ramo que te traje, un ramo de nomeolvides, de los más
lindos del jardín:! así, en el pecho! ¡esta es mi muñeca linda! ¿y no has
llorado?! Te dejaron tan sola! ¡ no me mires así porque voy a llorar yo! ¡ no,
tú no tienes frío! ¡ aquí conmigo, en mi almohada, verás como te calientas! y me
quitaron, para que no me hiciera daño, el dulce que te traía! ¡ así, así, bien
arropadita! ¡a ver, mi beso, antes de dormirte! ¡ahora, la lámpara baja! ¡ y a
dormir, abrazadas las dos! ¡ te quiero porque no te quieren!”(15)
Así se constata que, para darle más autenticidad y realismo al cuento, intenta
reproducir la manera infantil de sentir y expresarse el personaje, exponiendo la
lengua oral de la niña, sus soliloquios, sus fantasías.
CONCLUSIONES
Como se habrá podido apreciar “La muñeca negra” es máximo exponente de la
cuentística infantil cubana, en el que se ven reflejadas todas las funciones de
la literatura infantil, pero con un marcado interés del autor de entregarle al
niño mucha riqueza expresiva y variados conocimientos. De ahí que las funciones
estética, gnoseológica y valorativa se aprecien de forma relevante a lo largo de
la obra, sin desdeñar el gran valor que tienen las funciones lúdicra y expresiva
por ser el punto de partida para la creación de su obra.
Todo lo analizado anteriormente demuestra que las funciones de la literatura
constituyen una herramienta eficaz para profundizar en el estudio de la obra
martiana, y en todo el arsenal de conocimientos y valores que esta nos trasmite,
constatándose así por qué los cuentos de La Edad de Oro constituyen un modelo,
un patrón literario que nuestros autores reconocen como brújula y ascendente de
sus creaciones dirigidas a la infancia.
BIBLIOGRAFÍA
1. Abascal, Alicia. Literatura Infantil . Editorial: Pueblo y Educación, La
Habana, 1999.García Pers, Delfina: Acerca de la Literatura Infantil. Editorial:
Pueblo y Educación, La Habana, 1986.
2. Elizagaray, Alga Marina: El Poder de la Literatura para Niños y Jóvenes
Editorial: Pueblo y Educación, La Habana, 1999.
3. ---------------------------------: En Torno a la Literatura Infantil
Editorial: Pueblo y Educación, La Habana, 1998.
4. Martí, José. “La muñeca negra”, en La Edad de Oro. Editorial: Pueblo y
Educación, La Habana, 1994.
5. Navarro Desiderio. Textos y Contextos I. Editorial Arte y Literatura, La
Habana, 1989.
REFERENCIAS
(1) Alicia Abascal: Literatura Infantil, p. 3.
(2) Aleksandar Flaker: “Las funciones de la obra literaria” en Textos y
Contextos I, p. 181.
(3) José Martí : La Edad de Oro, p.182
(4) Ibídem, p. 185.
(5) Ibídem, p.181.
(6) Ibídem, p.182.
(7) Ibídem, p.181.
(8) Ibídem, p.182.
(9) Ibídem, p.187.
(10) Ibídem, p. 187.
(11) Ibídem, p. 189.
(12) Ibídem, p. 181.
(13) Ibídem, p. 187.
(14) Ibídem, p. 187.
(15) Ibídem, p.189.
AUTORAS
Lic. Ana Ivis Bonachea Pérez.
Lic. Anairis Atalís Santa Cruz.
Lic. Zaida González Fernández.